Crítica: ‘Gen V’ T2

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Rumbo a ‘The Boys’ con más casquería y un adiós sincero a Perdomo

Superpoderes que salen mal, experimentos con personas y cabras, todo tipo de cosas entrando y saliendo por diferentes anos… ‘Gen V’ temporada 2 llega este 17 de septiembre a Prime Video para confirmar que el universo televisivo nacido de los cómics de Garth Ennis y Darick Robertson todavía tiene mucho que ofrecer. Tras el éxito de la primera entrega, este spin-off se lanza de lleno en una propuesta que lleva más allá los límites del género, combinando sátira, violencia explícita, humor escatológico y un trasfondo social que sigue incomodando al espectador. La serie, respaldada por la visión de Eric Kripke, Seth Rogen y Evan Goldberg, ‘Gen V’ no se guarda nada: quiere chocar, provocar, y al mismo tiempo, reflejar un mundo demasiado parecido al nuestro.

La nueva temporada comienza con un repaso a los orígenes del Instituto Godolkin, la ficticia universidad para superhéroes que ya cuenta con su propia página oficial promocional. Este arranque marca el tono desde el principio: habrá desmadre, pero también un interés por profundizar en los cimientos de este lugar, convertido en una lanzadera para los héroes (y villanos) que terminan integrándose en el mundo de ‘The Boys’. La conexión con la primera temporada es directa, ya que tanto sus consecuencias como los secretos del centro educativo alimentan la trama. El espíritu recuerda inevitablemente a ‘The Faculty’, aquella película de estudiantes enfrentados a una conspiración sobrenatural, pero aquí el resultado es mucho más gore, político y ácido.

Uno de los elementos más delicados de esta temporada es la ausencia de Chance Perdomo, fallecido en la vida real entre temporadas. Lejos de ignorarlo, la serie decide afrontar su pérdida de manera frontal. Se muestran imágenes del actor, se le menciona con frecuencia, y algunos personajes encuentran en su ausencia la motivación de sus acciones. Este gesto convierte a la serie en un homenaje sincero y, al mismo tiempo, doloroso, reforzando el vínculo emocional con el público.

Aunque en la primera temporada de ‘Gen V’ contamos con el magnífico Clancy Brown, la mejor adición al reparto es, sin duda, Hamish Linklater como el nuevo decano del Instituto Godolkin. Tal y como lo hizo en ‘Misa de medianoche’, vuelve a brillar con largos discursos cargados de ambigüedad moral y un halo mesiánico que lo convierte en un personaje fascinante. Su figura retorcida y maquiavélica da un nuevo aire a la trama, funcionando como catalizador de los dilemas entre la juventud superpoderosa.

Mientras tanto, los protagonistas siguen moviéndose en un terreno que marca la diferencia con ‘The Boys’: todavía conservan cierta moral, aún no están corruptos del todo y no han llegado a asesinar a sangre fría como los ídolos que observan desde lejos. Esa inocencia relativa cargada de salvajismo juvenil le da la vida a la serie pero es inevitable sentir que ambas series han de confluir ya.

Por supuesto continúa siendo, no solo una burla del mundo de los superhéroes, también de la actualidad estadounidense. Vought sigue siendo un espejo oxidado y deforme del corporativismo, el patriotismo estadounidense permanece con su visión desquiciada, las redes sociales son campo sembrado de mentiras, Godolkin es una de tantas parodias exageradas de los campus de USA, se pone en tela de juicio todo lo woke… Hay más de una alusión paródica al MAGA de Trump, por ejemplo.

En definitiva, ‘Gen V’ temporada 2 mantiene intacta su irreverencia, multiplica las dosis de violencia y sátira, y al mismo tiempo se atreve a profundizar en los personajes y en su propio mundo. Un spin-off que no es accesorio, sino imprescindible para los seguidores de ‘The Boys’.

Crítica: ‘Fubar’ T2

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Conspiraciones, tiroteos y Tocino: ‘FUBAR’ abraza su caos y mejora

Con un título que ya de por sí te prepara para el caos (‘FUBAR’, acrónimo militar de Fucked By Assholes in the Rear), esta serie de Netflix regresa con una segunda temporada que, para sorpresa de muchos, mejora considerablemente respecto a la primera. Aquella debutaba como una comedia de acción más, con Schwarzenegger en plan autoparódico persiguiendo a un cliché andante de narcotraficante. Pero esta nueva tanda de episodios decide abrazar el absurdo, el disparate y la conspiranoia, regalándonos un entretenimiento que, aunque empieza con el pie izquierdo, termina corriendo como un loco sin frenos cuesta abajo… y vaya si nos arrastra con él.

‘FUBAR’ sigue fiel a su nombre: en cada episodio, los personajes se ven envueltos en situaciones comprometidas por su propia torpeza, ego, o directamente, por estupidez monumental. Es como si los guionistas hubieran apostado a ver cuántas veces podían poner en peligro la seguridad nacional con un desliz romántico o un ataque de celos. Y ojo, lo logran. Esta vez, la amenaza es más actual que nunca: un apagón nacional provocado por una red de conspiraciones que casi parece inspirada en el último debate político español. No sabemos si la CIA tiene algo que ver con el precio de la luz, pero después de ver esto, uno duda.

El humor sigue siendo una mezcla de chistes físicos, bromas de instituto y violencia ridícula. Los primeros episodios tambalean como Arnold bajando unas escaleras sin rodilleras, pero a medida que avanza la trama, la serie se estabiliza y encuentra un ritmo propio, disparando gags, tiroteos y giros absurdos con notable precisión.

Carrie-Anne Moss entra en escena con una energía algo desconcertante: la vemos arrancar con coreografías de baile que harían sonrojar a Trinity, pero pronto revela su verdadera cara como la gran villana de la temporada. Su personaje es el único que parece habitar una serie seria, lo que la convierte en un contrapunto efectivo… e irónicamente cómico, a su manera.

En cuanto al elenco, Chips (Guy Burnet) es el fichaje estrella. Si Hans Gruber hubiese sobrevivido a su caída en Jungla de Cristal y hubiese pasado una temporada en un psiquiátrico con wifi, habría salido algo parecido a este personaje. Es irreverente, delirante y, sobre todo, divertidísimo. Solo el personaje de Tocino puede rivalizar con él en monería y capacidad de hacerse con nuestros corazones.

Schwarzenegger, por su parte, sigue siendo el alma (y los bíceps) de la serie. No puede moverse como antes, pero lo compensa con su inconfundible mezcla de humor seco y frases lapidarias. A su lado, Monica Barbaro se consolida como una co-protagonista de peso. Está más cómoda, más física y más divertida, dando una réplica creíble a su padre ficticio y al caos que les rodea.

En resumen, la segunda temporada de ‘FUBAR’ es como una hamburguesa triple con bacon: grasienta, exagerada, un poco estúpida… pero imposible de dejar a medio comer. Si la primera te dejó indiferente, dale una segunda oportunidad: ahora el menú viene con salsa conspirativa y un extra de risas.

Crítica: ‘The Boys’ T4

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Nueva sobredosis de salpicaduras de sangre y crítica

Por fin tenemos la cuarta temporada de ‘The Boys’ y la hemos visto con perspectivas de una quinta ya que Prime Video anunció su renovación, así como más ‘Gen V’ cuando resuelvan cómo manejar la ausencia de Chance Perdomo. ‘The Boys’ T4 llega el 13 de junio y además lo hace con estreno de triple episodio. Serán ocho capítulos cuyo final culmina el 18 de julio. Hemos podido ver todos los capítulos salvo el último, pero aún así os garantizamos que no hay ningún spoiler en esta reseña.

Todos los lectores del cómic comentaron que la temporada 3 se había suavizado, si creedme, con respecto al material original. La serie estuvo hardcore pero se cortaron con algunas escenas. Con la temporada 4 de ‘The Boys’ los paños calientes brillan por su ausencia y se mantienen las tradicionales sorpresas sangrientas y sexuales con las que nos tienen acostumbrados y que se mantuvieron también en ‘Gen V’, spin-off con el cual por supuesto ha conectado como esperábamos. Llegan nuevos giros que van más allá de las explosiones hemoglobínicas, que amplían la trama cuando pensábamos que no se podía estirar más el chicle. Nuevas alianzas, unas peligrosas elecciones, detalles del pasado de algunos protagonistas… El tiempo que hemos pasado sin nuevos episodios sin duda ha servido para enriquecer los guiones.

Sin duda un adjetivo que describe a ‘The Boys’ es ofensiva. ‘The Boys’ T4 mantiene el sentido de humor negro y esa sátira que se burla, no solo del mundo de los calzones y más mallas, también del stars-ystem, de todo aquello que es gubernamental, del corporativismo, de los fanatismos y el fandom, de la USA católica y conservadora, de Barrio Sésamo, de la Disney… Es como si los autores de ‘Injustice. Gods among us’ se hubiesen puesto a tope de drogas y diatriba crítica cuando los crearon.

En esta temporada estamos sumergidos en una campaña electoral, con Carnicero intentando recuperar a su hijastro antes de que se le acabe el tiempo, con Patriota aún más loco si puede ser, con Los Siete cambiando su alineación… La temporada está más repartida que nunca y todos los personajes tienen arcos argumentales de peso, protagonismo y giros que les aportan una evolución. Y aún así hay espacio para introducir nuevos personajes, al fin y al cabo hay que llenar los huecos que quedan tras tanta masacre y muertes viscerales. Susan Heyward, Valorie Curry y Jeffrey Dean Morgan, son las nuevas caras en la serie. Alguien con personajes tan comiqueros y cabroncetes como El Comediante y Negan tenía que estar en ‘The Boys’. Pero su papel está más relegado a un segundo plano, Heyward y Curry tienen mucho más que contar con sus personajes. Eso sí, la sensación es como en las últimas temporadas de ‘Juego de Tronos’, que vamos excesivamente rápido de un lugar a otro, sin elipsis o control sobre el tiempo fílmico.

Poco se puede decir ya tras tres temporadas y un spin-off que ha mantenido un nivel apabullante. ¿Qué sigue habiendo muertes brutales? Si. ¿Qué el nivel de sátira es extremo? Si. ¿Qué se aleja del cómic pero sigue siendo tan interesante como malsana? Si. Pero además de eso trae partidas de futbolín, bailes sobre hielo que se mofan de Disney, una ComicCon de conspiranoicos, videojuegos a lo Moral Kombat, escenas violentas psicodélicas… y esto es lo más flojo que vais a ver en esta carnicería de serie. Con ello también nos llega la sensación de que ya no hay espacio para la sorpresa, nos vemos venir los momentos soeces y las masacres, lo cual ya le está quitando algo de gracia.

Ya que os he ahorrado los spoilers permitidme que os ponga los títulos de los ocho episodios de ‘The Boys’ T4 y deje que vuele vuestra imaginación.

TÍTULOS EPISODIOS:

  • EPISODIO 401: Departamento de juego sucio
  • EPISODIO 402: Vida en las cloacas
  • EPISODIO 403: Mantendremos la bandera roja ondeando
  • EPISODIO 404: La sabiduría de los siglos
  • EPISODIO 405: Cuidado con el galimatazo, hijo mío
  • EPISODIO 406: Algo apesta
  • EPISODIO 407: El topo
  • EPISODIO 408: Carrera de asesinatos

Tráiler de ‘Horizon: An American Saga – Capítulo 1’

Kevin Costner vuelve a la dirección

Desde 2003 con ‘Open range’ no había vuelto a dirigir Kevin Costner. Ahora vuelve al rol de director haciéndose cargo de los capítulos de una dilogía que arrancará con ‘Horizon: An American Saga – Capítulo 1’. Este título adquirido por New Line Cinema suponen una crónica que abarca la expansión de la Guerra de Secesión y los asentamientos en el Oeste americano. El fragmento de historia que narra se le antojaba tan amplio a sus artífices que no les ha bastado con un solo episodio. Es una ambiciosa aventura cinematográfica para Costner, que recorre los cuatro años de la Guerra de Secesión, es decir, de 1861 a 1865. Con esta recreación se busca hacer un retrato de los Estados Unidos.

Junto a Costner coescribe con Jon Baird (‘The Explorers Guild’) y produce con el sello Territory Pictures. Costner, Sienna Miller, Sam Worthington y Giovanni Ribisi lideran el reparto.

New Line Cinema y Territory Pictures presentan ‘Horizon: An American Saga – Capítulo 1’, una producción de Territory Pictures dirigida por Kevin Costner. Warner Bros. Pictures distribuirá la película en cines de toda Norteamérica, primero el 28 de junio de 2024 y después el 16 de agosto de 2024, y en mercados internacionales seleccionados: España y Reino Unido en esas mismas fechas, y Holanda e Italia el 4 de julio y el 15 de agosto.

Crítica: ’30 monedas’ T2

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Un glorioso viaje de dimensiones infernales

Tras ver al completo la segunda temporada de ‘30 monedas’, al margen de poder corroborar que esto queda para la ya anunciada tercera parte, podemos decir que ha sido un glorioso viaje de dimensiones infernales. Con épica, con comedia, con todo tipo de detalles macabros y por supuesto fantásticos.

Ya no estamos encerrados en el pueblo segoviano de Pedraza. El final de la primera temporada acababa con caos y así ha arrancado este segundo periplo de la serie de Álex de la Iglesia. El enredo ha desperdigado a los protagonistas de esta historia por todo el mundo y por su inframundo, el infierno. Ha sido un viaje tan divertido que podemos afirmar de nuevo que pagaríamos más de treinta monedas por repetirlo, de la divisa que sea.

Que a Álex de la Iglesia y a Jorge Gerrikaetxebarria les gustan las historias satánicas, los juegos de rol y las escaladas de violencia o locura es algo que ya sabíamos. Pero en ‘30 monedas’ se junta absolutamente todo eso, lo cual, sumado a que estamos ante una producción de HBO Max eleva el nivel, aunque hay muchos detalles de imágenes generadas por ordenador que son francamente mejorables. Si la primera temporada nos pareció un espectáculo rural, imaginativo y desatado, como si Berlanga fuese fan del fantástico más diabólico, en esta disfrutamos como un gamer con consola nueva. ¡Tenemos nueva partida!

La primera temporada de ’30 monedas’ se asimiló mucho a una partida de rol inspirada en las obras de Lovecraft o al ‘Dark Souls’, por mucho que De la Iglesia se haya hartado a decir que no lo ha jugado. Ahora en el plano estético están presentes Hellraiser (y Hellblazer) por motivos que tocaré después, pero adelanto que el mayor deleite es ver recreadas las extrañas figuras que El Bosco introducía en cuadros tan impresionantes como El Jardín de las Delicias. En lo que se refiere a la trama la serie sigue con ese toque coral que por momentos se asemeja a un episodio españolizado de ‘Supernatural’, a ‘La búsqueda’, ‘El Código Da Vinci’ e incluso a varias entregas de ‘Indiana Jones’. Y por supuesto entre tanta referencia a la cultura pop también hay espacio para hacer una especie de burla hacia la cienciología, los Iluminati y similares. En resumen, es una mezcla de la hostia consagrada. Yo por lo menos quiero que me digan dónde comprar ese manual de Apocalipsis para Dummies que no atina a ver el personaje de Pepón Nieto.

Videoclip de heavy metal es una similitud que también se acopla bien a esta segunda temporada. Como decía al principio y como se veía en el tráiler nos llevan al infierno y estas escenas, que no son pocas, se llevan la palma. Se percibe una influencia de la arquitectura italiana del renacimiento mezclada con criaturas como sacadas de los cómics de ‘El Batman que ríe’ (algunos encarnados por Javier Botet). El diseño de criaturas, no anda corta en monstruos, y del infierno cuyos pasajes tienen un marcado estilo neoclásico ya que se ha rodado en el Palacio de Fernán Núñez, es acertadísimo. Muchas son las representaciones que el arte ha hecho del infierno, desde literales hasta metafóricas. Álex de la Iglesia da la suya y se manifiesta como un lugar por el que se puede transitar, elegante pero a la vez macabro. Es tanta la parafernalia que se ha dispuesto que a uno le gustaría conocer la función de cada sala y cada demonio, de hecho, nos obsequian con más detalles de los esperados. Es una locura de divertido ver eso y a los dos curas (Eduard Fernández y Manolo Solo) maquillándose a lo villano de ‘The Strain’.

Hablando del infierno, ha surgido un tercer bando entre cielo e infierno, como ya se hizo por ejemplo en los cómics de Spawn, pero ese es el tipo de nuevos ingredientes que vais a ir descubriendo. Gracias a esto continúa el suspense macabro de esta serie que juguetea muy acertadamente con toda la parafernalia religiosa, mística y misteriosa. Es una carrera por objetos de poder, de esos que tanto se han tocado en Cuarto Milenio o en tropecientas películas yankees. Por supuesto hay terror y acción, no solo intrigas paranormales y sectarias. Es un gustazo ver al padre Vergara (Eduard Fernández) repartir hostias, de las de a puño cerrado en medio del averno. Pero no es el único que hace derramar la sangre pues el conteo de muertes crece capítulo a capítulo, quizá es otra aportación de HBO (por eso de ‘Juego de Tronos’). Los fatalities de esta temporada son brutales.

Al contrario de lo que sucede con algunas series que simplemente quieren ofrecer un show fantástico se percibe que hay un desarrollo de personajes. Está interesantísimo el juego que le han sacado a los protagonistas y las motivaciones que les han escrito. Ya ni que decir tiene la manera que han encontrado para juntarles. Ha habido una escisión y el que no está encerrado está oculto o está del lado del mal. A ellos se incorporan fichajes de excepción como Paul Giamatti o Najwa Nimri como una influencer que visita la zona cero de la anterior temporada. Álex de la Iglesia sube un nuevo escalón en su imaginario con estos fichajes que además demuestran de nuevo que se mantiene actualizado. Aquellos que se quejan siempre de como desmadra este director que ni le den al play porque esta serie es un follón continuo. El 23 de octubre podréis comprobar como la expresión “noche toledana” adquiere un carácter fantástico.

Crítica: ‘Doom Patrol’ 4B

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Fin a una serie sobre la identidad y la locura sin complejos

Los personajes creados para DC Comics por Arnold Drake, Bob Haney y Bruno Premiani han tenido vida propia durante cuatro temporadas. Los miembros de la Doom Patrol han sobrevivido al COVID-19 y a una huelga de actores y guionistas, pero antes o después tenía que llegar su final. Esta es la última función de esta obra que se ha hecho desear. Una extravagante serie repleta de WTFs con mucho que ofrecer entrelíneas y con muchas barreras que romper. Y así lo han hecho hasta el final, sin pelos en la lengua, sin complejos y… también con menos presupuesto. El 13 de octubre HBO Max lanza la conclusión de esta serie que nos ha encantado de principio a fin.

Recuperamos a la patrulla inmersa en la lucha para detener o escapar o eliminar a Immortus, con la Patrulla Condenada nunca se sabe qué plan hay. Mientras los personajes van por parejas intentando resolver el enmarañado puzle que son sus mentes y en el que sus cuerpos físicos se hayan encerrados, siguen inmersos en las mismas discusiones y dilemas de los últimos episodios. La serie está algo estancada en su final, ‘Doom Patrol’ nunca ha destacado por su acción, nos tiene acostumbrados a infinidad de soliloquios o de charlas trascendentales (aquí hasta los culos parlantes tienen sesiones de terapia psicológica). Pero todo se perdona o se ve recompensado cuando vivimos momentos locos y decisiones disparatadas. La trama se ha vuelto tan demencial en todos los sentidos que parecía irresoluble, pero queda bien clausurada, de una manera tan caótica y alucinógena como el resto de todo su devenir.

Seis nuevos y últimos episodios que llevan el título de Orqwith Patrol, Fame Patrol, Immortimas Patrol, Tomb Patrol, Portal Patrol y Final Patrol. Como veis todos los títulos siguen la línea de las serie y nos remarcan que este es el final. James Gunn, el nuevo amo y señor de todo el universo audiovisual de DC, confirmó que no se abandonaría ‘Doom Patrol’ y así ha sido. Esta magnífica locura ha llegado a su conclusión sin cambiar un ápice su espíritu bizarro y sin sentido del ridículo. El final está a la altura pero no iguala al gran cierre de la primera temporada, el cual, fue tan arriesgado como original.

Más allá de cómo se haya cerrado la serie hay que agradecer que al final se ha respetado lo que ‘Doom Patrol’ ha sido siempre, una historia sobre la identidad y la superación. Hay una ligera caída de presupuesto perceptible en persistencia de localizaciones, pobres maquillajes de envejecimiento y la inclusión de peores decorados, además de una actriz mediocre para interpretar al villano final. Pero ni por un momento hemos dejado de decir eso de ¿¡qué cojones!? Y los personajes han cerrado sus arcos argumentales.

Y aunque haya sido más de lo mismo, sorpresas hay. Cualquier fan de la serie sabrá de sobra que en ‘Doom Patrol’ puede pasar cualquier cosa. En esta temporada 4B de ‘Doom Patrol’ tenemos hasta un episodio “navideño” musical (el noveno) con Brendan Fraser (Robotman) en carne y hueso. Y por supuesto no podría ser un bien cierre si no nos reencontrásemos con personajes del pasado. La serie hace un recorrido o recupera elementos anteriores sin necesidad de hacer flashbacks o un episodio de recopilación. De ese modo cierra tramas y ya de paso las heridas de sus personajes.

Ojalá algún día vuelvan a pasar estos personajes por la loca mente de Gunn y les incluya en algún crossover de su nuevo universo. Aunque es triste me gusta la sensación con la que nos deja ‘Doom Patrol’. No ha sido cancelada abruptamente, pero voy a echar de menos a estos personajes con sus vulnerabilidades, sus virtudes y defectos y sus malhabladas bocas.

Crítica: ‘La familia Stallone’

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Cosas de casa

¿Qué ocurre cuando el héroe vuelve después de un largo viaje en el cual ha salvado el mundo? Si queréis ver cómo fue la vida cotidiana de Odiseo después de la guerra de Troya y su largo viaje a casa… Este nuevo reality show tiene la respuesta, aunque no lo parezca.

Para el espectador profano que Sylvester Stallone tenga su propio reality puede parecer la enésima bizarrada en su carrera artística y en esta era en la que la televisión se ha visto obligada reciclarse y renacer de sus cenizas hibridándose con internet (algo que ya hizo la radio en su momento). Podréis comprobarlo en SkyShowtime con la serie de emisión semanal que arranca hoy mismo.

Para el espectador creyente este reality de la familia Stallone es un sueño hecho realidad, dedicado a toda una generación que ha crecido con uno de los mayores héroes de acción de la última mitad del siglo XX. Antes de que me emocione al hablar de lo que significa Sylvester Stallone para muchos que conocen su extensa filmografía es mejor que primero ponga un poco en contexto su importancia en la cultura popular de las últimas décadas.

En los cómics estaremos de acuerdo que, aunque los universos son casi infinitos e inabarcables llenos de miles de personajes con sus variantes, el gran público reconoce unos 3 instantáneamente: Wonder Woman, Superman y Batman, por un lado, Iron Man, Capitán America o Spiderman por otro… Incluso en mangas tan conocidos como Dragon Ball, cuyo reparto de luchadores no se quedan cortos si lo comparamos con Marvel o DC, los primeros nombres que se nos vienen a la cabeza son Son Goku y Vegeta. Pues en el cine de entretenimiento que surgió en plena guerra fría, a pesar de la larga lista de actores y actrices dedicados al cine de acción los más importantes, reconocibles y que mayor impacto han tenido en la cultura popular son Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone. Su rivalidad (al igual que los grandes héroes del cómic y el manga) ha sido también digna de leyendas que después de muchos años han sido material de anécdotas en las entrevistas.

Una rivalidad que han trasladado del cine a la televisión. Stallone ha optado por una serie mafiosa crepuscular con toques de noir y western, ‘Tulsa King’ en Paramount+ y Arnold Schwarzenegger ha entrado como un elefante en una cacharreria en Netflix con ‘Fubar’, en una secuela espiritual de ‘Mentiras arriesgadas’ manteniendo el espíritu gamberro, pero también reflexionando sobre los conflictos entre el éxito en una profesión y la vida familiar. Pero no acaba aquí la cosa, porque si Arnold ha aprovechado para rodar un documental de su vida en Netflix, Stallone no se queda atrás con su nuevo reality con su familia.

Si comparamos los dos formatos, el de Stallone es mucho más jugoso por supuesto, por varios motivos (incluso si descartamos de la ecuación las toneladas de pulsión de su familia) y quizás el más importante es el que ha caracterizado siempre a Stallone: ha sido más arriesgado a nivel creativo durante toda su carrera.

¿Riesgos creativos? ¿En el género de cine acción y aventuras? Pues sí, y el primer riesgo fue el que le dio el éxito diferenciándose de todos los demás. Los héroes Rocky y Rambo son personajes vulnerables, torturados, apartados de la sociedad, héroes con sus luces y sombras que cometen errores. Puede que en la actualidad sea algo a lo que estemos acostumbrados e incluso veamos necesario, pero en el año 1976, con Rocky, fue toda una revolución con la que el público se sintió totalmente identificado.

Arnold ha sido en su carrera cinematográfica, política e incluso en su vida cotidiana como el Capitán América o Superman, luchando por alcanzar cuotas de perfección impensables para cualquier ser humano. Y esa perfección de semidiós griego fue la carta que tenía bajo la manga Schwarzenegger para triunfar en su carrera, la fascinación de la humanidad por los mitos. En el caso de Stallone, esa cualidad humana en sus personajes ha jugado a su favor en su etapa madura. Sly ha sabido llevar a su terreno sus grandes franquicias cinematográficas como Rambo y Rocky asumiendo simplemente su edad. Y sus conflictos. En la serie ‘Tulsa King’ está soberbio por esa razón. Stallone abraza la impotencia que nos alcanza cuando alcanzamos una cierta edad echando una mirada al espejo retrovisor de su vida observando todos sus errores. Uno de los temas que trata es el de la familia (y a pesar de ser un mafioso en esa serie, no nos referimos a ‘esa’ familia) y el hecho de ser un estereotipo con patas que no le ha dejado ser tan humano y disfrutar de una vida mundana como querría.

Y ahí es donde conectamos con este reality de la familia Stallone que se entremezcla en determinados momentos con la serie, no de manera contundente en un ejercicio metanarrativo, sino para poder introducir a los espectadores de una manera natural a la humanización del personaje de Stallone. La familia de Stallone, compuesta por su mujer Jennifer y sus tres hijas (Sophia, Sistine y Scarlet) acompañan a Sly en este reality con intervenciones especiales del desconocido hermano y cantante Frank Stallone o de amigos como Dolph Lundgren o ¡Al Pacino! (atentos a ese momento en la pizzería). Las hijas de Stallone no son tan Kardashian como podría parecer de la manera en que se nos vende este reality. Se podría decir que las tres hijas tienen muy amueblada la cabeza, quizás más que el padre cuando tenía su edad.

Es Stallone (y su hermano) el que aporta la parte más bizarra y encantadoramente hortera. Las hijas como mucho son pijas (que tampoco pueden evitarlo por el entorno en el que han crecido) pero son estudiantes universitarias y trabajadoras. En cambio, Stallone se nota que vive sus personajes en la vida real y sigue siendo tan extravagante como en su juventud, además de que como buen hijo de la guerra fría tiene un conflicto interior sobre la realidad de su familia. Aunque es una familia bastante tradicional americana, con todo lo divertido que puede salir de ahí.

Este reality es un buen complemento para los muy cafeteros de Sylvester Stallone y para los espectadores profanos es una curiosa radiografía de las generaciones que crecieron en la segunda mitad del siglo pasado.

Crítica: ‘Castlevania: nocturno’

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Vuelve el trepidante baño de sangre y magia

La serie ‘Castlevania’ adaptó de una manera espectacular los videojuegos de Konami. Fueron varias temporadas, cuatro en concreto, que los fans devoraron cual vampiro sediento de sangre. El cierre incluso resultó magnífico, elegante y conclusivo, algo nada habitual para Netflix que suele dejarnos a medias. No nos quedamos con ganas de más, pero resulta que hay más y es bienvenido.

‘Castlevania: nocturno’ es una secuela que sucede años después de la serie original. Seguimos los pasos de un sucesor de los Belmont que por supuesto continúa con la tradición familiar de eliminar vampiros. Pero huye de su pasado, de una tremenda pérdida a manos de un poderoso chupasangres. Su camino le ha llevado de los Estados Unidos a la Francia de la Revolución. Allí se desarrolla la serie entre rebeldes y una aristocracia que a la desesperada se alía con los vampiros.

En esta nueva temporada Clive Bradley y Kevin Kolde (los showrunners) utilizan a Richter Belmont, un personaje que encontramos en juegos como ‘Castlevania Rondo of Blood’. Pero le acompañan de otros nuevos protagonistas, entre los que se encuentra una maga capaz de transmutar materia y que procede de las plantaciones de algodón de los Estados Unidos. Por supuesto hay más personajes, e incluso sorpresas para los fans de la saga de videojuegos. Y una nueva villana a la que derrocar. En vez de Alucard o los clanes vampíricos, quien lidera a las huestes de la noche es la Condesa Erzsébet Báthory, la que tradicionalmente se ha conocido por sus baños de sangre en busca de la eterna juventud.

En esta ocasión lo que se intenta evitar es una eterna noche y con ello la consecución de la Revolución Francesa. Netflix sigue confiando en Powerhouse Animation Studios que tan buenos resultados les ha dado con las temporadas anteriores. La animación sigue emulando los animes clásicos pero se ayuda de las nuevas tecnologías para aportar agilidad a las escenas, espectacularidad a los escenarios y un ritmo arrollador.

El látigo de los Belmont, los maestros forjadores, los seres de la noche, las cruentas y rapidísimas peleas, noches de fuego y sangre, magia de todo tipo… ‘Castlevania: nocturno’ conserva todo lo que nos gustó en las cuatro anteriores temporadas. Quizá le falta algo del romanticismo y la épica que aportaba Alucard, por mucho que se esfuercen con tanto canturreo operístico. Pero son 8 episodios que se pueden ver ya en Netflix y que tal y como terminan prometen más entregas. ¡Bien!

Crítica: ‘Gen V’

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Conserva el ADN de ‘The Boys’ pero es una fórmula más diluida

Mientras aguardamos con ansia y expectación el regreso de ‘The Boys’ con una cuarta temporada, que se tomen el tiempo que haga falta para que salga bien y vuelva con el nivel adecuado, llega ‘Gen V’. Con esta serie de ocho episodios que se estrena el 29 de septiembre en Prime Video se expande el mundo iniciado por Garth Ennis y Darick Robertson en los cómics.

Realmente ‘Gen V’ está basada en ‘The Boys Volumen 4: We Gotta Go Now’. Es un arco autoconclusivo de los cómics en los que los autores parodian a los X-Men, llamándoles G-Men. La academia, el mentor que dirige todo y los jóvenes inexpertos y confundidos están presentes. Pero es lo poco que se coge prestado de las viñetas y esta es una adaptación mucho más libre que el resto de lo que hemos visto en ‘The Boys’. Y tal vez habría que dar las gracias pues en esta parte del cómic hay suicidio y pederastia hasta límites desagradables. Adaptarlo al pie de la letra podría haber hecho que los estallidos de violencia y sexo que hemos visto hasta ahora parezcan un episodio de los Osos Amorosos.

Por lo tanto esto está suavizado, no obstante no podemos olvidar en qué universo desfigurado estamos. Como no podría ser de otra manera la serie empieza fuerte, con escena sangrienta, un momento muy sanguinolento y traumático. A partir de ahí nos trasladamos a la facultad en la que ingresan aquellos que han sido inyectados con el V y que cumplen ciertos requisitos. ‘Gen V’ está cargada de sexo y violencia explícita, pero por encima de todo ello está la comedia que desarrolla. Sigue siendo una parodia de Norteamérica y del mundo de los superhéroes. En vez de ser una burla hacia las corporaciones y los principios de Estados Unidos está más centrada en el ámbito de las universidades y sus supuestos valores modernos de inclusión, proyección profesional, diversidad o igualdad.

Tenemos una facultad de lucha contra el crimen y una juventud que podría intuirse como ejemplar. Pero en otro intento de retratar a las generaciones de ahora se muestra como solo se aspira al postureo, los likes o el desfase sin pensar en consecuencias. Como decía ahora más que nunca la serie se parece a X-Men, a esos cómics en los que descubríamos lo que pasa con los alumnos del Profesor X. Pero evidentemente desde un punto de vista sátiro. En ‘Gen V’ hay mutantes entrenando para ser superhéroes y optar a unirse a la élite o al servicio de una corporación, una visión desfigurada y traumática de los superhumanos, una protagonista que ha perdido a sus padres… Si lo acotamos al mundo de los mutantes de Stan Lee a lo que podríamos decir que más se parece es a ‘The New Mutants’. Unos personajes se encojen, otros doblan metales, otros cambian de género, otros empatizan mentalmente con los de su alrededor, otros echan fuego, otros manipulan la sangre… Imaginad el juego que dan estos poderes en un mundo tan retorcido como el de ‘The Boys’.

Evidentemente hay un inmenso ejemplo de luz de gas, y no es por el personaje que se enciende cual esfera de helio ardiente. Esta continúa siendo una narración en la que se intenta desvelar un gran secreto, en la que se busca desvirtuar la imagen de Vaughn. Pero también se postula como la historia de los herederos de Los Siete y como spin-off de ‘The Boys’ que es, como la sucesora de esta. Lástima que pierde con tanto amorío y hormonas adolescentes. Por cierto, por favor, dejad de hacer versiones tan cursis a partir de las canciones de Metallica.

Como curiosidades encontraréis muchos detalles que enlazan con ‘The Boys’ y pormenores que revelan que por aquí pasaron previamente los superhéroes que hemos visto “salvando” el mundo en las tres temporadas. Por supuesto aparecen algunos personajes de ‘The Boys’, pero no os diré cuáles. Como añadido, entre los nuevos protagonistas nos encontramos con Golden Boy, interpretado por Patrick Schwarzenegger, que podréis imaginar de quién es hijo.

Crítica: ‘The Continental’

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Expandiendo el lore, manteniendo de refilón el tipo de acción

El universo de John Wick se expande más allá de sus múltiples películas. Ya vimos como fue el pasado de John Wick y su ingreso en la organización criminal secreta con los cómics y ahora (desde el 22 de septiembre) toca una precuela donde lo interesante es ver el pasado de aquellos que sirvieron previamente a la Alta Mesa e incluso se relacionaron con el personaje de Keanu Reeves. Esta serie sirve para seguir explotando ese universo puesto en marcha por Chad Stahelski y como excusa se pretende dar más información sobre el universo de esta organización que trabaja en las sombras.

Disponemos de una precuela que transcurre en los años 70, así de claro nos lo deja el opening con un evidente estilo de la época. Nos encontramos unos 30 o 40 años antes del momento en el que entra en acción John Wick a si es que no esperéis que aparezca el personaje. Un robo en El Continental de Nueva York es el disparador. Un hurto que tiene que ver evidentemente con la parafernalia que rodea a la Alta Mesa. Durante ‘The Continental’ oiréis de nuevo expresiones como “excommunicado” y veréis el interior del hotel prácticamente como en las películas. El ambiente por que el que se mueve el famoso asesino está completamente reconocible, aunque con unos años menos y frecuentado por unos personajes conocidos pero que evidentemente están interpretados por actores más jóvenes.

Winston y su hermano son los protagonistas y van con el corazón dividido entre sus sentimientos y las órdenes de los de arriba, en este caso representados por Cormac (Mel Gibson) acompañado por el siempre fiel Charon. Prácticamente todos en esta serie son expertos luchadores, menos Cormac y Winston, que representan la diplomacia, los negocios y el conocimiento (aún relativo) de las reglas del juego. Sobre el casting solo podemos decir que está relativamente bien escogido con la excepción del personaje de Charon (Lance Reddick) que está interpretado por Ayomide Adegun. Este actor ha cogido sus andares, su rectitud y su actitud servicial a la perfección.

‘The Continental’ dispone de largas escenas de acción que combinan tiroteos a quemarropa y artes marciales. Frankie (Ben Robson) es aquí el que muestra ser de la misma escuela que John Wick. Sin embargo, aunque en el guión está involucrado Chad Stahelski no podemos decir eso de que la acción es la protagonista, pero hay que reconocer que el verdadero atractivo en esta ocasión es la expansión de todo el lore. Evidentemente no hay tanta acción como en las películas de Stahelski pero la serie puede sobrevivir con la expansión del universo de Wick al igual que lo hizo ‘Pennyworth’ con las aventuras del joven Alfred. Hay muchos más personajes y por supuesto todas sus tramas están entrelazadas de alguna manera y eso es lo que hace que esta sea una serie más próxima a lo estándar. Hay que desarrollar todo aquello que les une, cada uno de los arcos argumentales. Aunque hay tiroteos para todos los intervinientes de ‘The Continental’ y vemos más de una muerte salvaje no tenemos el espectáculo violento e incesante que es ‘John Wick’. También es verdad que se supone que Wick es un asesino sin parangón y por eso se ganó el apelativo de Baba Yagá, hacer aquí lo mismo sería restarle peso a su leyenda.

‘The Continental’ suma personajes estrafalarios, que a la franquicia no le faltan. Y tiene en cuenta otros factores. ¿Por qué en las películas no aparece nunca la policía? La serie dispone de una trama de corrupción e infiltración para tratar ese aspecto que las películas siempre han descuidado. Igual que casi nunca se ha tratado quién puede haber estado relacionado con El Continental de manera indirecta o colateral, salvo en el caso de El Rey del Bowery (Laurence Fishburne). Para eso está la trama de dos hermanos que buscan mantener de manera desesperada el dojo que su padre les legó a través del tráfico de armas. Y también se muestra quién llevaba la organización de vagabundos antes de que llegase El Rey de Bowery.

La serie tendrá emisión semanal y cuenta solo con tres episodios pero son como películas pues cada uno está en torno a la hora y media. ‘Brothers in arms’, ‘Loyalty to the master’ y ‘Theather of Pain’ son los títulos de estas tres minipelículas en las que por supuesto la música está omnipresente. A mi me han dejado muy buen sabor de boca pues en las otras películas el foco y el trasfondo es absolutamente todo para John Wick y aquí descubrimos mucha más materia. Ahora tocará esperar a ver si aporta y nos da espectáculo ‘Ballerina’.

Apartado de curiosidades. Aparece entre los secundarios interpretando de joven al tío Charlie un actor que hizo de un mafioso mítico: Peter Greene, el villano de ‘La Máscara’. Este personaje le da a Winston un Ford Mustang Mach 1 igual al que conducirá en el futuro John Wick. También hay un guiño a un guiño. Keanu Reeves repitió en una de las entregas de la franquicia la frase “I need guns, lot of guns”, la cual era famosa desde ‘The Matrix’. En ‘The Continental’ volvemos a oír es frase que siempre pone al protagonista en pie de guerra.

Crítica: ‘Wolf’

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Un drama cargado de perversidad y humor negro

HBO Max estrena ‘Wolf’ el próximo 14 de Septiembre. Drama policíaco que nos llega desde Reino Unido con seis episodios que como mínimo os van a parecer incómodos de ver. Si sois lectores quizá ya conozcáis esta historia pues adapta las novelas de Mo Hayder en las que relata los casos que lleva el detective Jack Caffery, curiosamente se ha empezado por la última sobre este personaje. Megan Gallagher (‘Sospechosos’) es quien se ha encargado de trasladar a la televisión esta truculenta historia que bien podría estar inspirada por la obra de Michael Haneke.

El brillo y contraste, el etalonaje de la serie ya la enmarca directamente en el Reino Unido. Tiene las clásicas pigmentaciones de imagen que otras muchas series, como ‘Sherlock’, que es de los mismos productores aunque realmente los directores de fotografía han trabajado en otras producciones como ‘The capture’ o ‘Britannia’. Y ya ni que decir tiene de la mansión en la que sucede la acción, totalmente de campiña inglesa. Una casa en la que habitan los Anchor-Ferrers pero que pronto es escenario de un terror que romperá su cotidianidad para siempre. Se produce un home invasión que tiene mucho por ofrecernos, como una nueva interpretación brillante de Iwan Rheon. Ese incidente se cruza en la vida del detective Caffery cuando da con una pista de un caso no resuelto, cuando sospecha que un inocente ha sido encerrado. Precisamente este agente vive atormentado por el caso no resuelto de su hermano desaparecido allá por los noventa. Es un suceso que le marcó y obsesionó de por vida, que le cargó de culpa. ‘Wolf’ trata de psicópatas pero en segundo plano toca temas como la culpa o el sacrificio con un agradecido toque de humor negro.

La narrativa se sucede en dos tiempos diferentes, en dos ubicaciones distintas hasta que todo llega a confluir. En ambas tarmas se desarrolla un drama familiar y de parejas mientras está todo embadurnado de criminalística, de sucesos escabrosos y retorcidos. Y aunque todo se percibe crudo e incluso incómodo tengo entendido que se han puesto paños calientes y la novela es mucho más detallista con la violencia, por lo que esta serie sin duda intenta abarcar a mucho más público. Aún así hay giros inesperados y que te revuelven las tripas.

‘Wolf’ nos brinda una historia con del morbo de los crímenes pero también con una construcción de relaciones humanas compleja. El comportamiento oscuro de Jack Caffrey, bien interpretado por Ukweli Roach, da un tono sombrío a la historia que se suma a las lóbregas intenciones de los asesinos. El montaje y guión de la serie es lo suficientemente eficiente como para plasmar correctamente la psique de estos personajes que si bien están atormentados tienen una clara noción del bien y el mal. Eso sí, advierto, ‘Wolf’ no es apta para aquellos que no digieren bien las cosas cocinadas a fuego lento.

Entrevistamos al equipo de ‘Quantum Leap’

Raymond Lee y Caitlin Bassett presentan la serie que llega este mes a SYFY

Hace treinta años (en la realidad y en la ficción) que el Dr. Samuel Becket, interpretado por Scott Bakula, se perdió en el tiempo. Ahora la historia sigue con una secuela y son los personajes encarnados por los actores Raymond Lee y Caitlin Bassett los que viajan en el tiempo tras las pistas del creador del artefacto que permite dar saltos a través del pasado.

SYFY estrena este mes de septiembre ‘Quantum Leap’ (crítica aquí), la serie de 18 episodios que estará también a la carta en Universal+. Tuvimos la suerte de poder hablar con los protagonistas de esta continuación del clásico de ciencia ficción y aquí seguido podéis ver lo que nos contaron sobre ella.

Crítica: ‘Quantum Leap’

En qué plataforma ver Quantum Leap

 

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Una propuesta que se antoja divertida si progresa proponiéndonos episodios más ingeniosos

‘Quantum Leap’ fue una serie sobre viajes en el tiempo que fue conocida en España como ‘A través del tiempo’. Estuvo co-protagonizada por Scott Bakula, quien os sonará de series como ‘NCIS’ o ‘Star Trek: Enterprise’. Ahora esta producción ha regresado y por fin se estrena en nuestro país. Septiembre (el día 18 a las 22h) será testigo de las aventuras intertemporales a través del Canal SYFY quien exhibirá los 18 episodios de la primera temporada (la segunda está ya confirmada) y posteriormente los espectadores podrán verlo a la carta en Universal+.

La máquina del tiempo de H. G. Wells ha suscitado la imaginación de muchos escritores de novelas y guionistas de todo tipo. En esta ocasión es sustituida por un acelerador de partículas cuánticas movido por un superordenador, algoritmos y demás parafernalia tecnológica que suele estar a merced de cualquier historia de ciencia ficción. Treinta años han pasado en la realidad y treinta años han pasado en la ficción. Los protagonistas van tras los pasos de los protagonistas de la serie original. Ellos son Un doctor en física cuántica (Raymond Lee) y su prometida y compañera de trabajo (Caitlin Bassett) que se proyecta al tiempo en que se haya en forma de holograma. Le hace de guía por una aventura de lo más accidentada ya que este nuevo método de viajar al pasado mete su consciencia en el cuerpo de otra persona a través de un entrelazamiento cuántico que traspasa tiempo y espacio. La idea es original y el hecho de poder aparecer en un cuerpo, época y lugar diferente en cada episodio es la mejor baza para ‘Quantum Leap’.

El primer episodio nos adelanta que el protagonista está intentando mejorar la máquina que puso en marcha el Dr. Samuel «Sam» Beckett (Scott Bakula) hace treinta años. Por lo tanto sabemos que ‘Quantum Leap’ guarda relación directa con la serie original pero se nos presenta con un formato actual propio de las muchas series policíacas que nos llegan desde USA, es decir, está compuesta por un equipo variopinto y heterogéneo que trabaja para el gobierno, con su estricto jefe, sus integrantes raritos, sus instalaciones ultratecnológicas…

La máquina original funcionaba defectuosamente y a su antojo. Fue creada para corregir los errores del pasado. La nueva tiene algo de herencia de esa máquina y solo si el protagonista ayuda a alguien salta a otra época acercándose más a su regreso a casa. Parece ‘Me llamo Earl’ solo que en vez de estar a merced del karma el protagonista está sujeto a los designios de un algoritmo bonachón.

Aunque hay un tremendo descuido por los efectos mariposa y las realidades alternativas ‘Quantum Leap’ no se complica hasta este punto y con su simplismo resulta un soplo de aire fresco. Posee el mismo enganche que nos producían series similares como ‘El ministerio del tiempo’, ‘Sliders’, ‘Dr. Who’ o ‘Timeless’. Cada episodio es una época, una situación y un caso distinto, tiene casi carácter antológico. Los guiones tienen algo de suspense, algo de humor, algo de acción… Quizá es muy dispersa en cuanto al género al que quiere pertenecer pero eso la hace accesible al público televisivo en general. De calidad televisiva son también algunos cromas, pobres, sobre todo cuando Caitlin Bassett se mete en la máquina holográfica que tiene cierto parecido con el Cerebro de los ‘X-Men’.

Por supuesto el primer episodio de la serie está dedicado a Dean Stockwell, quien interpretaba al Almirante Albert Calavicci y a su vez al holograma que guiaba al protagonista por sus derivas temporales.

Crítica: ‘Bosé renacido’

El testimonio de un heredero y víctima de la farándula española

Movistar Plus+ estrena el 5 de septiembre la serie documental sobre Miguel Bosé. ‘Bosé renacido’ cuenta con la bendición y participación del cantante al igual que sucedió la producción que hace no mucho estrenó SkyShowtime, de hecho, en el apartado de curiosidades nos encontramos que aparece brevemente José Pastor, quien ha interpretado al cantante en dicha serie.

Bosé se convirtió en un ídolo de masas en el mismo momento en el que dio sus primeros pasos sobre los escenarios hace más de treinta años. Y así ha sido para mal o para bien desde que le vimos en ‘Suspiria’ hasta el lanzamiento de sus hits más descargados y sus declaraciones más polémicas. Esta miniserie documental se compone de entrevistas que se han grabado expresamente para ‘Bosé renacido’. Del mismo modo que se han recopilado numerosas imágenes de archivo oímos hablar a Bosé, a sus hermanas Lucía y Paola, su manager Rosa Lagarrigue y otras muchas personalidades como Alejandro Sanz, Ana Torroja, Mercedes Milá, Boris Izaguirre, Alaska, Lolita Flores, Laura Pausini, Tiziano Ferro, Juanes, Victoria Abril, Fernando Colomo, Manolo Caro, Alejandro González Iñarritu, José Luis García Berlanga, Patrice Calmette, Francis Montesinos, Nacho Duato, Bibiana Fernández, Malú o Pablo Alborán. Además aportan sus experiencias y percepciones periodistas como Santiago Alcanda, Rosa Villacastín y Rosana Torres. Todos ellos dan su visión de amigos, en ocasiones no siempre para cubrirle de rosas.

Lo que prepondera en esta docuserie es el testimonio del Bosé actual que se presenta con la voz tocada. Para contarnos su vida se ha estructurado todo en cuatro episodios de una hora cada uno que emplean sus distintas residencias como hilo conductor. Recorreremos sus anécdotas, experiencias, traumas y éxitos a través de la finca Villa Paz (Saelices, Cuenca), la casa familiar de Somosaguas (Madrid), la casa de Somosaguas que él re-construyó y la residencia de México, donde vive actualmente con sus hijos y donde acaban de sufrir un asalto. Cada casa representa un estilo de vida radicalmente diferente y llega el punto de parecerse esto a un programa de esos que se cuelan en casas despampanantes y las celebrities cuentan sus chascarrillos. Todas estas viviendas han albergado a grandes nombres de la época, con lo que ‘Bosé Renacido’ se convierte en un desfile de personalidades apabullante. Alguna de estas casas merece una serie para sí misma a lo ‘Arde Madrid’ porque es evidente que hay muchísimas historias que no se cuentan en el documental, por tiempo fílmico o por guardar secreto.

Indirectamente ‘Bosé Renacido’ conforma el retrato de una España retrasada que pese a la transición no se actualizó paulatinamente, sino que intentó dar un salto brusco hacia las tendencias europeas de la época. Muy acertadamente comenta Bosé que este es un país con una doble moral descarada que siempre ha estado presente. A pesar de verter más una declaración que levantará ampollas Miguel Bosé zigzaguea por algunos temas, como cuando declara que los culpables de todo lo que le ha pasado en su vida son sus padres o cuando llega el momento de tratar el cómo se produjo el nacimiento de sus hijos a través de la gestación subrogada, como se ha hablado tanto ahora con Ana Obregón, a la cual conoce bien. No es lo que personalmente me interese pues siempre he aborrecido esos detalles más propios de la prensa amarilla o de las hienas que se nutren del corazón. Pero esto deja en evidencia que es un reportaje hecho por amigos, sincero y sin tapujos pero también maquillado y adornado con escenas aduladoras, casi de videoclip. Aquí se cuenta lo que él ha querido y como él ha querido contarlo, con ese dramatismo que él tiene y que tanto ha usado en sus espectáculos, con esa vanidad que nos ha demostrado con el tiempo que no tiene abuela.

‘Bosé Renacido’ trata evidentemente su bisexualidad, su inclusión forzada o heredada en la farándula, del cambio referencial que supuso en el panorama artístico nacional, su odio visceral hacia ciertos sectores de la prensa, su faceta más paternal, la relación que tiene con el México de Iñárritu y todo LATAM, su constante lucha como negacionista… En resumen sus vicios y virtudes, sus logros y fracasos, aquello que le ha definido y lo que ha defendido. Aquellos que solo conozcáis su innegable éxito musical o que hayáis llegado a su figura a través de las portadas del corazón o de sus vídeos virales encontraréis momentos curiosos y reveladores. Hay episodios que parecen sacados de ‘Los Simpson’, como aquel en el que su padre le llevó a cazar para hacerle un hombre.

Algunas etapas del documental son más propias de un reportaje de un programa vespertino del corazón, otras son un retrato íntimo y el resto enumeran los pasos de un artista que hoy en día ha caído en la desgracia de la controversia. Los episodios que más pueden marcar a los espectadores son algunos momentos muy dramáticos de los que pocos detalles se conocían hasta ahora o aquellos más freaks que van adornados con personajes pintorescos como Marcelino, el enano bibliotecario.

Crítica: ‘Ahsoka’

En qué plataforma ver Ahsoka

La galaxia de Filoni será antigua y lejana, pero se entremezcla magníficamente

Muchos son los eventos que el universo expandido de Star Wars ha querido explotar. Pero pocos han funcionado tan bien como las historias ambientadas entorno a las Guerras Clon. Ese es el germen de Ahsoka Tano, un personaje que primero conocimos en la película que sirvió de piloto para la serie animada ‘Star Wars: The Clone Wars’ y que posteriormente ha sido parte de series de animación como ‘Star Wars Rebels’, relacionándose con los personajes de cómics como ‘Star Wars: Kanan’ (dibujados en gran parte por Pepe Larraz). Esa fue la etapa de Star Wars en la que descubrimos el pasado de personajes como Darth Vader, cuando solo era el padawan Anakin Skywalker. La serie ‘Ahsoka’, de ocho episodios, recupera el personaje favoreciendo el regreso de Hayden Christensen a la saga pues esta joven Togruta es la que fue aprendiz del que posteriormente se convertiría en el azote del Imperio Galáctico. Rosario Dawson la ha interpretado en pequeñas apariciones como la de ‘The Mandalorian’ y ahora, este 23 de agosto, se estrena su serie en solitario en Disney+.

Las series y cómics ya nos han mostrado gran parte del recorrido y maduración de este personaje. Ahora toca conocer a una Ahsoka que lucha contra la reciente amenaza que ha surgido tras la caída de Imperio Galáctico. Azul, amarillo, verde… Ahsoka ha manejado todos los colores de sable láser (salvo los morados de Windu) que la alinean con el bando de la luz. Llegó hasta el blanco que esgrime ahora en su propia serie como parte de su lucha pues son fruto de haber purificado la espada de luz roja de Sexto Hermano, un Inquisidor, uno de esos personajes que se dedicó a cazar niños jedi tras la Orden 66.

Por si no he sido claro esta serie se enmarca entre los episodios VI y VII. La amenaza es el Almirante Thrawn (Lars Mikkelsen). Mientras se intenta reducir a cenizas los últimos rescoldos del Imperio Galáctico hay una carrera a contrarreloj para impedir el resurgir de las fuerzas que fueron guiadas por los sith. Unos están escoltando a una miembro del Imperio Galáctico capturado por Ahsoka (Morgan Elsbeth, Diana Lee Inosanto). Otros están siguiendo los pasos del desaparecido Ezra Bridger (aprendiz de Kanan que interpreta Eman Esfandi), héroe rebelde que conoceréis si habéis seguido todo lo que rodea ‘Rebels’. Y no es el único nombre que aparece de ese mítico spin-off pues también nos topamos con Hera Syndulla interpretada por Mary Elizabeth Winstead o con Sabine Wren a quien encarna Natasha Liu Bordizzo. E incluso se utiliza la lanzadera Fantasma, que pertenecía a Ezra.

Por supuesto la serie empieza con unos breves párrafos surcando la galaxia y seguidos de una nave espacial navegando por el espacio rompiendo por la parte inferior de la pantalla. Ahsoka arranca recogiendo una esfera como si esto fuese la primera película de ‘Guardianes de la Galaxia’. Un lugar con puzles arqueológico-tecnológicos en el que podría haber estado Aphra, ains… cuándo veremos una serie sobre ella. Igualmente tenemos personajes con carisma, unos villanos compuestos por maestro y aprendiz oscuro que les pisan los talones, relaciones entre jedis y padawans, una búsqueda que se antoja vital y con lazos sentimentales, tiroteos y luchas con láser… Todo lo que pide una buena historiad Star Wars.

‘Ahsoka’ nos permite ver cómo fueron los momentos de la Nueva República formada por los triunfantes rebeldes antes de volver a sumirse en otra guerra, aquella que nos presentó a Kylo Ren. Como bien sabemos en España los viejos totalitarismos nunca mueren. El nivel de producción está a la altura. Ojalá aplicar los recursos de un proyecto así a Caballeros de la Antigua República, más allá de sus excelentes videojuegos. Pero como decía al principio todo está muy íntimamente relacionado con lo sucedido tres o cuatro películas atrás, cuando los rebeldes tuvieron que formar su alianza tras las Guerras Clon.

No es de extrañar que se estén respetando tanto los personajes e interrelacionando constantemente protagonista que ya conocíamos de antes. El creador de esta serie es Dave Filoni, el cerebro tras ‘The Mandalorian’, ‘La remesa mala’, ‘El libro de Boba Fett’ y lo que es más importante, ‘Star Wars Rebels’. Si la Fuerza está con vosotros seréis capaces de percibir que esto es ya un proyecto tipo “Fases Marvel”. Se huelen más crossovers más allá de los cameos o algún evento que reúna todo aquello que Filoni está creando. Otra muestra de ello es la calidad de lo que vemos, pues la producción está más lograda en cuanto a escenografía e imágenes generadas por ordenador que muchas de las películas de los marvelitas.

Por lo menos en los dos primeros episodios de ‘Ahsoka’, y con alguna que otra de sus series recientes, queda patente que Disney trabaja mejor cuando genera material nuevo de Star Wars sin tocar a los personajes míticos. Lo mejor de ‘Ahsoka’ es como conecta con ese aspecto místico tecnológico que tanta religión ha creado en torno a Star Wars. También en cómo es capaz de conectar las tres trilogías pero solo a partir de personajes fruto de los spin-off. Y a su vez y por último como sirve de homenaje al fallecido Ray Stevenson, quien interpreta aquí a Baylan Skoll. Una magnífica interpretación que queda sin extrañarnos en segundo plano ante un elenco femenino entregadísimo a sus personajes. Y antes de que los anti-woke se alcen en sus comentarios, casi todos estos personajes ya existían desde hace más de una década.