Crítica: ‘El mago del Kremlin’

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Interesante retrato del “Rasputín” de Putin

Hablar de ‘El mago del Kremlin’ supone partir de una paradoja: la película se presenta como adaptación de una novela histórica que, en realidad, es una ficción inspirada en hechos reales. Ese triple filtro (realidad, ficción literaria y reinterpretación cinematográfica) le resta de entrada cierta credibilidad documental que ya de por sí llega velada por el oscurantismo y la opacidad de la Rusia de Putin. Sin embargo, también le otorga libertad dramática. Lo que propone Olivier Assayas no es una crónica periodística, sino una disección moral del poder contemporáneo.

Inspirada en la novela de Giuliano da Empoli, la película articula el ascenso de Vladimir Putin a través de la figura de Vadim Baranov, trasunto evidente de Vladislav Surkov. En pantalla, Baranov es interpretado por Paul Dano, que compone un personaje frío, cerebral y magnéticamente ambiguo. Se le ha llamado el “Rasputín moderno”, y la comparación no es gratuita: no gobierna, pero susurrando al oído del poder modela el destino de un país.

La cinta funciona como una lección acelerada de historia reciente rusa, desde el caos postsoviético hasta la consolidación del Kremlin putinista. Y lo hace sin caer en el didactismo explícito, sino a través de una estructura narrativa fragmentada y retrospectiva.

Flashbacks y densidad política

Assayas apuesta por un thriller político de ritmo pausado y arquitectura compleja. La narración se despliega mediante múltiples flashbacks que, en ocasiones, contienen a su vez otros recuerdos insertados. Esta estructura en abismo podría haber resultado farragosa, pero la actualidad de los acontecimientos y la escasez de ficciones cinematográficas centradas en la trastienda del poder ruso sostienen el interés durante sus casi dos horas y media de metraje.

La acción física es secundaria frente a la batalla simbólica. No se trata de espionaje clásico, sino de ingeniería narrativa. Baranov diseña el concepto de “democracia soberana”, formulación ideológica que legitima un sistema formalmente democrático, pero profundamente centralizado y controlado, de hecho, se le conocía también como “El cardenal gris”. La película convierte ese término en eje dramático: ¿es la democracia una estructura institucional o un relato cuidadosamente administrado?

En este punto, el filme trasciende el caso ruso y se adentra en una reflexión más amplia sobre las autocracias contemporáneas. La manipulación mediática, la creación de oposiciones controladas y la fabricación de consensos aparecen como piezas de un tablero donde la verdad es moldeable. Los medios no son meros observadores, sino actores activos en lo que la película sugiere como planes maquiavélicos para alcanzar fines políticos o económicos.

Hay una secuencia especialmente elocuente que remite a la gestión del hundimiento del Kursk en el mar de Barents. La inacción política, el cálculo oportunista y el sensacionalismo mediático dialogan con resonancias contemporáneas que trascienden Rusia. Resulta inevitable que el espectador español detecte paralelismos con la gestión de crisis propias, donde la búsqueda de la verdad se diluye entre intereses cruzados.

Reparto al servicio del retrato de la autocracia

Aunque Alicia Vikander aparece como cabeza de cartel, su papel es más bien episódico y funcional. Sirve para iluminar algunas facetas íntimas de Baranov, pero no altera el eje narrativo. El verdadero protagonista es Paul Dano, cuya interpretación sostiene el peso moral e intelectual de la película. Su Baranov no es un villano caricaturesco, sino un estratega patriota convencido de que la estabilidad justifica la manipulación.

Como secundarios con verdadero peso dramático destacan Jude Law (en una composición contenida que evoca al propio Putin sin caer en la imitación grotesca) y Will Keen, cuyo personaje aporta contrapunto ideológico y mayor presencia en pantalla que la propia Vikander. Junto a ellos el rodaje recrea con meticulosa fidelidad despachos y ambientes del Kremlin en localizaciones europeas, evitando filmar en Rusia por razones obvias. El resultado es un retrato de una Rusia edificada a través de actos violentos, no siempre bélicos ni explícitos, pero sí estructurales: violencia simbólica, institucional y narrativa. Evidentemente están los conflictos de Crimea y la guerra en Ucrania que planean sobre la historia como consecuencia lógica de un sistema donde el relato precede a la realidad.

‘El mago del Kremlin’ puede incomodar. Es probable que escueza en determinados círculos rusos, y cuesta imaginar a Putin asistiendo a una proyección privada. Pero más allá de su dimensión geopolítica, la película funciona como advertencia universal: cuando la verdad se convierte en herramienta, la democracia deja de ser un sistema y pasa a ser una escenografía. Propone es una mirada lúcida y densa sobre el poder contemporáneo. Y en ese terreno, ‘El mago del Kremlin’ no es solo un thriller político, sino un espejo incómodo de nuestro tiempo.

Ficha de ‘El mago del Kremlin’

Estreno en España: 6 de marzo de 2026. Título original: Le Mage du Kremlin. Duración: 156 min. País: Francia. Dirección: Olivier Assayas. Guion: Emmanuel Carrère, Olivier Assayas. Fotografía: Yorick Le Saux. Reparto principal: Jude Law, Paul Dano, Alicia Vikander, Tom Sturridge, Jeffrey Wright. Producción: Curiosa Films, Gaumont, France 2 Cinema, Tribune Pictures, LB Entertainment. Distribución: DeAPlaneta. Género: suspense. Web oficial.

Crítica: ‘El caballero de los Siete Reinos’

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Poniente cambia los dragones por la comedia y la justa

Es difícil regresar a Poniente sin esperar el sonido de alas dracónicas o el choque de ejércitos masivos. Sin embargo, lo primero que hay que advertir al espectador desprevenido es que ‘El caballero de los Siete Reinos’, aunque firmemente ambientada en el mundo de R.R. Martin, cambia radicalmente de tono. Para algunos fans puristas, curtidos en la solemnidad política de ‘Juego de Tronos’ o la tragedia shakesperiana de ‘La casa del dragón’, este giro podrá resultar desconcertante, quizás incluso malo. Pero para otros, será una bocanada de aire fresco absolutamente necesaria.

HBO parece haber entendido que la única forma de evitar el hastío del espectador ante tantas conspiraciones palaciegas era apostar por algo diametralmente opuesto: la sencillez y sorprendentemente, el humor. Si las anteriores entregas eran óperas wagnerianas, ‘El caballero de los Siete Reinos’ se acerca más a una balada folk tocada en una taberna ruidosa. Es una manera inteligente de conseguir esquivar las comparaciones directas que habrían hundido a cualquier otro spin-off que intentara imitar la escala de sus predecesoras.

Un tono radicalmente distinto: entre Lanthimos y el cine medieval

En los libros originales ya se ve que este es un texto mucho más ligero, casi una novela picaresca medieval, y la serie abraza esta naturaleza sin complejos. Es abiertamente más cómica, apoyándose en la química de una extraña pareja. Por momentos, la dirección y los diálogos afilados hacen que parezca más ‘La favorita’ de Yorgos Lanthimos que ‘Juego de Tronos’. Hay un absurdo delicioso en la burocracia de los torneos y en la pomposidad de los caballeros que la serie explota con maestría.

Incluso si la serie fuese un poco más allá con el espectáculo de la comedia y la anacronía musical, estaríamos hablando de la nueva versión de ‘Destino de caballero’, aquella película de culto protagonizada por Heath Ledger. La comparación no es gratuita, puesto que la trama se ambienta completamente en una justa, con todo el color, el polvo y el bullicio que ello conlleva. Sin embargo, descuidad que este tono lúdico se mantiene sobretodo durante los tres primeros capítulos. Es ahí cuando la cosa cambia. Tras los episodios dirigidos por Owen Harris (conocido por ‘Black Mirror’), tiene lugar un giro que cambia la dinámica de la serie, recordándonos que, a fin de cuenta, en Poniente nadie está completamente a salvo. Y es por todo esto que el episodio 5 regresa a la brutalidad de los campos de batalla de Westeros, con toda la violencia e impredecibilidad que ello conlleva.

El caballero de los Siete Reinos como serie pequeña en una historia inmensa

George R. R. Martin figura como co-creador y productor ejecutivo, con Ira Parker ejerciendo de showrunner, y se nota el cariño por el material original. Estamos ante una precuela con un formato inusual: seis episodios de poco más de 30 minutos. Esta duración, más propia de una sitcom que de un drama de prestigio, juega a su favor, evitando el relleno innecesario.

Cronológicamente, la acción ocurre aproximadamente 90–100 años antes de ‘Juego de Tronos’ y se sitúa también unos 70 años después de los eventos más tempranos narrados en ‘La casa del dragón’. Es una época fascinante por lo que no tiene: es un mundo donde los dragones son solo recuerdos y cráneos polvorientos. El linaje Targaryen ostenta el Trono de Hierro, sí, pero su poder ya genera cuestionamientos. Sin la amenaza nuclear de los dragones, la autoridad se mantiene mediante la política y la percepción, algo que vemos a través de los ojos del caballero errante Dunk (interpretado por un inmenso Peter Claffey) y su escudero Egg (el joven Dexter Sol Ansell).

La serie se desarrolla durante la era de la Primera Rebelión Fuegoscuro, aunque el foco está en las interacciones personales. La participación de personajes como Aerion Targaryen (Finn Bennett), Lyonel Baratheon (Daniel Ings) y Baelor Targaryen (Bertie Carvel) aporta ese toque de realeza divina y peligrosa, pero vista desde abajo. Muy bien cogido el reparto, especialmente la dinámica entre Claffey y Ansell, que sostienen el peso emocional de la trama con una naturalidad pasmosa y llana.

La sombra de los Targaryen y el giro que lo cambia todo

Para quienes vengan de la literatura, sabrán que en su historia editorial en España, ‘El caballero de los Siete Reinos’ es una compilación de tres relatos: ‘The Hedge Knight’ (El caballero errante), ‘The Sworn Sword’ (La espada leal) y ‘The Mystery Knight’ (El caballero misterioso). La serie narra las aventuras de este caballero, que no es otro que el antepasado de Brienne de Tarth, un dato que explica mucho sobre el tamaño del personaje y el código de honor que veremos en pantalla.

Lo brillante de esta propuesta es que aporta una perspectiva más «a ras de tierra». Ofrece una profundización cultural y social sobre cómo vivían distintas capas de la sociedad en esa época, lejos de la Fortaleza Roja. Es por ello una historia mucho más pequeña y mucho más sencilla que todo lo que hemos visto hasta ahora. Pero no os dejéis engañar por la escala: en buena parte sienta las bases de lo que transcurre durante ‘Juego de Tronos’.

La serie es diferente incluso en su tratamiento de la acción: evita mostrar muertes violentas gratuitas, buscando más el impacto narrativo que el visual. Pero eso no quita que no haya violencia; cuando el acero choca, se siente pesado y peligroso. Constantemente sentimos que esto es el mundo de R.R. Martin y puede morir un personaje repentinamente.

Si no quieres destriparte el primer giro interesante que llega en el tercer capítulo, no mires exactamente de qué va esta historia en internet. Solo diré que la inocencia del torneo da paso a una realidad política mucho más oscura. ‘El caballero de los Siete Reinos’ demuestra que no hacen falta dragones para contar una gran historia de Poniente. Solo hacen falta un buen caballero, un escudero sabiondo e insolente y un guion que sepa reírse de sí mismo antes de sacar la espada.

La serie se estrena el 18 de enero y tiene anunciada segunda temporada para 2027.

Crítica: ‘Núremberg’

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Sinopsis

NÚREMBERG nos sitúa de pleno en los juicios celebrados hace 80 años por los Aliados tras la derrota del régimen nazi. El psiquiatra estadounidense Douglas Kelley (Rami Malek) es designado como responsable de evaluar la salud mental de los prisioneros y determinar si son aptos para ser juzgados por sus crímenes de guerra. De la noche a la mañana, Kelley se verá inmerso en una compleja batalla de ingenio contra Hermann Göring (Russel Crowe), mano derecha de Hitler y uno de los hombres más temibles que ha visto el mundo.

Crítica

Directa desde de nuestro pasado, la película de juicios más interesante de los últimos años

James Vanderbilt dirige ‘Núremberg’, la cual, emerge como una de esas obras que se atreven a enfrentar de manera directa la oscuridad absoluta de la historia. Su duración, cercana a las tres horas, podría intimidar a cualquier espectador contemporáneo acostumbrado al montaje vertiginoso del cine actual. Sin embargo, la película domina con precisión la tensión narrativa: va directa al grano, nunca deja de entretener y lo que resulta aún más estimulante, no abandona en ningún momento la reflexión ética y psicológica que la sustenta. Todo ello gracias a la base del libro de Jack El-Hai. Vanderbilt construye un relato que no se limita a revisitar los juicios que marcaron la posguerra, sino que profundiza en lo que significó sentar ante un tribunal a quienes encarnaron el mal más sistemático del siglo XX.

Uno de los interrogantes más fascinantes del filme surge de una estrategia que todos hemos visto (en la ficción y en la vida real) reproducirse casi como una fórmula: la del villano que busca escabullirse alegando enajenación mental, defensa propia o cualquier exención de responsabilidad que diluya sus crímenes. Parte del interés de la película reside en examinar cómo esa táctica fue empleada en los tribunales internacionales y hasta qué punto resulta lícito o siquiera posible mantener la objetividad cuando se juzga a un arquitecto del nazismo. ¿Puede el derecho, con su estructura racional, captar la dimensión monstruosa del genocidio? ¿Puede un profesional de la salud mental evaluar a un líder que construyó una maquinaria de muerte sin precedentes?

Es ahí donde surge el duelo central entre Russell Crowe, encarnando a un Hermann Göring temible y astuto y Rami Malek, en la piel del psiquiatra encargado de determinar la verdadera naturaleza psicológica del jerarca nazi. Vanderbilt articula entre ambos un enfrentamiento psicológico y legal que plantea el dilema esencial: ¿es Göring un oportunista capaz de disfrazar su ideología bajo el barniz del “patriotismo”, o un ser perfectamente consciente y carente de remordimientos, capaz de diseñar el exterminio de un pueblo? La película se adentra en ese juego de espejos, en ese ejercicio de hipocresía que recuerda que “la historia la escriben los vencedores”. En pantalla se sugiere de forma incisiva que, al mismo tiempo que se juzgaba a quienes levantaron campos de exterminio, otros actores del bando aliado justificaban bombardear con bombas atómicas y “defenderse” en territorio extranjero. Vanderbilt no lo plantea para relativizar, sino para incomodar: para recordarnos que la moral colectiva siempre opera en zonas grises.

Los juicios de Núremberg fueron la culminación de una búsqueda de justicia que, incluso hoy, parece insuficiente ante la magnitud del horror. No han pasado cien años y, sin embargo, a muchos jóvenes estas páginas de la historia les resultan casi arqueológicas. La película se vuelve inquietantemente actual cuando evidencia que la humanidad continúa asistiendo impasible a crímenes de guerra, incluso perpetrados por quienes en su día fueron víctimas. La frase que pronuncia el personaje de Michael Shannon: “ya no hay ninguna guerra local, todas son ya mundiales” funciona como un puente directo hacia nuestro presente, un recordatorio de que los conflictos y la expansión del odio se reproducen con nuevas máscaras. Lo más estremecedor es que la película recuerda que la incitación al odio puede anidar y pasar desapercibida en sociedades supuestamente civilizadas. De hecho, el psiquiatra interpretado por Malek terminó suicidándose en la vida real, deprimido y harto de advertir, incapaz de soportar la idea de que aquel veneno podría volver a propagarse sin que nadie reaccionara a tiempo.

Lo de Núremberg fue algo internacional y multitudinario. Es por ello que el elenco secundario es amplio y sostiene con solidez esta reconstrucción coral. Michael Shannon y Richard E. Grant aportan presencia, matices y pulso dramático. Resulta especialmente interesante el cruce actoral entre Crowe y Shannon, enfrentados aquí como villano y defensor de la justicia, invirtiendo los roles que compartieron en ‘El hombre de acero’, donde daban vida a Jor-El y al general Zod. Aun así, el gran protagonista es Rami Malek: su personaje ofrece un recorrido introspectivo que no solo analiza a los monstruos nazis, sino que examina el precio emocional y ético de mirar al abismo sin parpadear y sin pretender salir marcado por la experiencia.

‘Núremberg’ es una película arriesgada, incisiva y de una recuperación profundamente necesaria. No pretende cerrar heridas, sino recordarnos por qué se abrieron y por qué no deben olvidarse. Vanderbilt firma una obra que interpela tanto a la memoria colectiva como a la responsabilidad individual, y lo hace mediante un cine de ideas que, afortunadamente, no ha renunciado a interpelar a su público.

Ficha de la película

Estreno en España: 28 de noviembre de 2025. Título original: Nuremberg. Duración: 150 min. País: EE.UU. Dirección: James Vanderbilt. Guion: James Vanderbilt. Música: Brian Tyler. Fotografía: Dariusz Wolski. Reparto principal: Rami Malek, Russell Crowe, Leo Woodall, Michael Shannon, Richard E. Grant, Colin Hanks, John Slattery. Producción: Walden Media, Filmsquad, Mythology Entertainment, Széchenyi Funds. Distribución: DeAPlaneta. Género: drama, histórico. Web oficial: https://www.deaplaneta.com/es/nuremberg

Crítica: ‘The Running Man’

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Sinopsis

En una sociedad de un futuro cercano, The Running Man es el programa de mayor audiencia de la televisión: una competición mortal en la que los concursantes, conocidos como runners, deben sobrevivir 30 días mientras son perseguidos por asesinos profesionales. Cada movimiento es retransmitido a un público sediento de sangre y cada día que sobreviven aumenta la recompensa económica.

Desesperado por salvar a su hija enferma, Ben Richards (Glen Powell), un hombre de clase trabajadora es convencido por el encantador, pero despiadado productor del programa, Dan Killian (Josh Brolin), para participar en el juego como último recurso. Pero la rebeldía, el instinto y la determinación de Ben lo convierten en un inesperado favorito de los fans y en una amenaza para todo el sistema. A medida que se disparan los índices de audiencia, también lo hace el peligro, y Ben debe burlar no sólo a los runners, sino a una nación adicta a verle caer.

Crítica

Tan divertida, imprevisible e incendiaria como un monólogo de Ricky Gervais

Nueva adaptación de una novela de Stepen King, este año está siendo prolífica la cosa. ‘The Running Man’ es una obra de cuando King escribía bajo el pseudónimo de Richard Bachman, al igual que el reciente y recomendable estreno ‘La larga marcha’. Además estamos hablando de un remake y seguro que todos tenemos en mente la película de Arnold Schwarzenegger, sino ya se han encargado de refrescárnosla con la promoción en la que el actor ha participado. Evidentemente esta nueva obra tiene puntos en común con la película de Paul Michael Glaser, pero la capacidad de dirigir y de mover las cámaras magistralmente hacen que el espectáculo sea mayor. ‘The Running Man’ supone otra lección de rodaje y montaje de Édgar Wright. Además el enfoque es mucho más cómico y lleno de acción sin cesar. Es tan divertida, imprevisible y explosiva como un monólogo de Ricky Gervais.

Lo primero que destaca es la distancia respecto a la cinta de 1987, que en España conocimos como ‘Perseguido’. La nueva versión se ciñe con mayor fidelidad al espíritu de la novela original, aunque por razones obvias el final ha tenido que ser modificado y aprobado por King. El tiempo se expande más allá de una única noche, la motivación del protagonista se preserva intacta y la crítica hacia los poderes fácticos adopta un peso sustancial dentro del relato. Wright no solo quiere ofrecer acción; quiere desenmascarar el entretenimiento tramposo que adormece a las masas. Quiere sacudir al espectador tanto como el propio concurso sacude a sus participantes hasta tal punto que esta e una película bastante incendiaria.

Aunque se percibe que ha habido cierta prisa a la hora de rodar la película y no se recrea en excesivas filigranas técnicas como pudimos ver en ‘Última noche en el Soho’, el cineasta convierte esta distopía en un festival visual, en otra lección de rodaje y montaje, demostrando una vez más su capacidad para mover la cámara como si formara parte del propio concurso. La película es pura energía revolucionaria, una pieza que rebosa humor negro, ritmo impecable y un sentido eleva el material original sin ridiculizarlo. Aquí la acción no es solo vertiginosa, es cómica, estratégica y coreografiada.

La ambientación cyberpunk envuelve todo con una estética que se siente sucia, saturada, hipertecnológica y al mismo tiempo plenamente reconocible. Y es que, aunque exagerado, este futuro recuerda al presente: a los concursos donde parece que “todo vale”, a las audiencias que consumen violencia emocional por inercia, a la lógica del pan y circo que ha sobrevivido desde Roma hasta nuestros televisores. Wright entiende que ‘The Running Man’ no es solo una persecución, es un espejo incómodo en el que mirarse.

En ese sentido, Glen Powell firma aquí una interpretación que lo coloca desde ya en la lista de favoritos del público. Carismático, agotado, irónico y feroz, sostiene la película incluso cuando todo alrededor se vuelve un caos calculado. Y bajo la batuta de Wright, ese caos se convierte en un placer cinematográfico.

‘The Running Man’ es un espectáculo que combina sátira, explosiones, crítica social y carcajadas, una obra que respeta la novela al tiempo que aprovecha el cine para amplificar su mensaje. Edgar Wright demuestra una vez más que sabe transformar cualquier historia en un festival de estilo.

Ficha de la película

Estreno en España: 21 de noviembre de 2025. Título original: The Running Man. Duración: 133 min. País: Reino Unido. Dirección: Edgar Wright. Guion: Michael Bacall, Edgar Wright. Música: Steven Price. Fotografía: Chung Chung-hoon. Reparto principal: Glen Powell, William H. Macy, Lee Pace, Michael Cera, Emilia Jones, Daniel Ezra, Jayme Lawson, Sean Hayes, Katy O’Brian, Colman Domingo, Josh Brolin. Producción: Complete Fiction, Genre Films, Paramount Pictures. Distribución: Paramount Pictures. Género: ciencia ficción. Web oficial: https://www.facebook.com/RunningManMovie

Diario de Sitges 2025. 18 de octubre

Día de palmarés y de la saga de los King

Penúltimo día de Sitges 2025 y como cada año se ha dado a conocer le palmarés. Nos hemos llevado alegrías por Rose Byrne, ‘Exit 8’ o ‘The Furious’. Podéis consultar la lista completa aquí. El Festival de Sitges 2025 cerró su 58ª edición con proyecciones esperadas y un homenaje a la productora Gale Anne Hurd, reconocida con el Gran Premio Honorífico WomanInFan por su trayectoria en el cine fantástico y de terror.

La clausura incluyó la proyección de ‘La larga marcha’ (crítica aquí), adaptación de la novela de Stephen King dirigida por Francis Lawrence, que emocionó al público con su crítica distópica. Entre los títulos más comentados estuvieron ‘The Ice Tower’ de Lucile Hadzihalilovic, ‘La sonrisa del mal’ de Paolo Strippoli y la película sorpresa ‘The Restoration at Grayson Manor’ de Glenn McQuaid.

Como hemos dicho, ha sido el día en que se ha podido ver ‘La larga marcha’, película basada en la obra de Stephen King que cuenta cómo unos jóvenes se someten a una prueba mortal en la que solo puede quedar uno en un futuro distópico. Suena a ‘Los juegos del hambre’ y el director es exactamente el mismo, Francis Lawrence. Y por otro lado, otro King, su hijo Joe Hill, ha visto otra obra suya adaptada, ‘Abramham’s boys’ que es una revisión del mito de Drácula en forma de secuela siguiendo los pasos de los Van Hellsing tras lo sucedido en la novela de Stocker. Tanto padre como hijo han tenido más presencia en el festival con películas como ‘La vida de Chuck’ o ‘The Black Phone 2’.

‘La larga marcha’ (crítica completa)

Stephen King, nos trajo hace muchos años un futuro distópico, donde tenemos un concurso de televisión en el que acompañamos a unos chavales que tienen que acabar una gran marcha y solo puede quedar uno. Si van perdiendo ritmo, si se paran o se van del camino, mueren.

Lo que uno espera de este tipo de historias es que todos en general se odien, pero no es así, es una historia de camaradería. Muy Stephen King, no os voy a engañar. Si que surge algún adversario que otro, pero también es porque el miedo se adueña de ellos, según van llegando a la meta.

‘La larga marcha’ me ha gustado mucho, es simple, sencilla y muy cruda. El reparto está de maravilla. Aunque han realizado otros trabajos, muchos son casi desconocidos y la verdad que están muy bien. Por supuesto teniendo a la cabeza a Mark Hamill, cualquiera puede darlo todo delante de la cámara.

Todo esto, se acompaña de una buena dirección, sí que es cierto que al final es ver a un montón de gente caminando, pero tenemos todo tipo de planos para mostrarnos el sufrimiento de estos chicos.

Una cinta que nos habla sobre la amistad y sobre la vida. Del rencor y el perdón, ya que cada uno de estos personajes, lleva una mochila llena de experiencias que es la que les hace andar para lograr el gran premio.

Comentado por Vicky Carras.

‘Thinestra’

Otra sorpresa más que hemos tenido la oportunidad de ver en Sitges es ‘Thinestra’ y sin duda me ha gustado mucho. Una cinta un tanto desagradable, pero muy entretenida. Un body horror, al que el único pero que le pongo, es que a la gente le puede recordar un poco en base a ‘La Sustancia’ y seguramente comparen. Pero me parece muy buen producto, bien dirigido, actuado y con una buena fotografía. Eso sí, muy oscura.

Una mujer acepta unas pastillas de una supermodelo para adelgazar, a partir de ahí, sus noches serán un tanto extrañas y cada mañana verá poquito a poco cumplir su sueño, perder los kilos que quería perder.

‘Thinestra’ no intenta agradar, es gore y os recomiendo no ir con el estómago muy lleno. Es una gran crítica hacia esta nueva moda en las que los medicamentos te quitan toda la grasa del cuerpo para devolverte una figura impresionante. Una crítica a esas dietas rápidas que de poco sirven y también, a este mundo que, si no tienes un cuerpo normativo, te hace la vida un tanto imposible.

Comentado por Vicky Carras.

‘Halabala’ (crítica completa)

En los últimos años, el terror del Sudeste Asiático ha buscado abrirse a Occidente, con Joko Anwar como gran referente. En ese contexto aparece ‘Halabala’, de Eakasit Thairatana, que mezcla mitología tailandesa, suspense y horror corporal en un relato donde la selva se convierte en protagonista.

La trama sigue al inspector Dan, un policía marcado por la culpa, enviado a la jungla de Halabala. Allí deberá enfrentar tanto a un criminal que busca venganza como a los rumores de la tribu Batow, supuestos caníbales que rinden culto a un demonio.

El film brilla en su atmósfera: la vegetación, los sonidos y la luz crean un entorno que respira. Sin embargo, el ritmo irregular y un clímax sobrecargado debilitan su fuerza. Chantavit Dhanasevi logra transmitir el tormento del protagonista, mientras Vi, su esposa embarazada, aporta humanidad. ‘Halabala’ es un ejercicio ambicioso, irregular pero sugestivo, que combina lo moderno y lo ancestral en clave de terror.

Comentado por Furanu.

‘Abraham’s boys’

Tras la muerte de Drácula, Abraham Van Helsing, decide escapar con sus hijos a Estados Unidos. Intentar vivir una vida normal, pero el pasado siempre regresa, aunque sea por los traumas que conlleva.

No me he leído el relato de Joe Hill, pero tengo ganas, ya que la idea es muy interesante, pero creo que más que para una película, esto debería de haber sido un corto. Durante el visionado de la cinta, tenemos más silencios que diálogos, miradas penetrantes, que tampoco nos dicen demasiado y esto hace que sea bastante tediosa.

En general la producción está bastante bien, vestuario, dirección, música, fotografía, pero la gran falla es el guion y el cómo está contado todo lo que vamos viendo.

Comentado por Vicky Carras.

Crítica: ‘No other choice’

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Sinopsis

Después de estar desempleado durante varios años, un hombre diseña un plan único para conseguir un nuevo trabajo: eliminar a su competencia.

Crítica

Posee el dramatismo y la moral ambigua cómicamente negra de obras como ‘Breaking Bad’

Park Chan-wook regresa al largometraje tras tres años de su último estreno cinematográfico y nos entrega una sátira oscura que combina humor, suspense y tragedia ligera. ‘No other choice’ parte de una premisa a la que estamos acostumbrados en España pero que en Corea es prácticamente un infortunio y una vergüenza: Man-su (Lee Byung-hun), veterano trabajador de una fábrica de papel, es despedido luego de 25 años de fidelidad. Para una persona de su edad eso supone una crisis similar a la de los cuarenta y coloca su dignidad, su masculinidad, su rol como padre de familia en riesgo.

El protagonista de esta historia se convierte a la desesperada en un villano improvisado. Man-su no es un malvado clásico, ni un antihéroe puro, sino algo más complejo: es el villano torpe que, en su ingenio desesperado, traza un plan para eliminar la competencia en entrevistas de trabajo. Sus tropiezos físicos, sus equivocaciones, su ingenuidad criminal lo acercan más a una figura tragicómica que a un asesino frío. Lee Byung-hun lo interpreta con una vis comica facial que impone, similar en esto al carácter estirado de Mads Mikkelsen, pero con momentos de torpeza tan exagerados que provocan risa, sin quitar que el personaje posee también una desesperación real.

El tono recuerda en ciertos pasajes al Woody Allen de “comedia de enredos” y criminales, donde entrevistas, encuentros absurdos y diálogos sobre la identidad laboral se suceden con rapidez e ironía. Pero Park lo mezcla con suspense: el humor no está reñido con la tensión, con el miedo de no encontrar empleo, con la angustia social. Esa fusión funciona, aunque se nota que, si la película hubiese sido más corta, habría mantenido un ritmo aún más afilado. Hay secuencias que se sienten repetitivas o cuya acción alargada es poco necesaria para el avance del conflicto.

Son Ye-jin interpreta a Mi-ri, esposa de Man-su, madre que flota entre la sospecha y la complicidad. Ella capta el suspense: sabe más de lo que admite; su mirada, su paciencia, su equilibro entre sostener la familia y dudar de lo que hace su marido suman tensión. En muchos momentos ella parece ser el centro moral oculto, o al menos el pivote más humano. La película acierta al darle ese espacio, porque acaba siendo el personaje más interesante.

El film no se limita a la comedia negra y pudiera ser que debajo lata una denuncia social potente. En Asia (y en otros lugares), la presión de mantener el empleo, de no fallar, de sostener a la familia puede llegar a ser devastadora. Se sabe que allí los índices de suicidio relacionados con la pérdida de empleo o el miedo de perderlo crecen, ya pudimos verlo en ‘El juego del calamar’. Y ‘No Other Choice’ pone esa ansiedad en primer plano. Man-su no quiere solo volver al trabajo: espera que los entrevistadores no tengan otra opción que elegirlo a él, una metáfora de lo desesperado de su situación económica, social y emocional. Esa presión de “no hay alternativa” es lo que le da su título todo el peso dramático: no solo habla de su lucha personal, sino de un mecanismo de opresión laboral, donde muchas personas sienten que no hay otra opción.

‘No Other Choice’ es una obra que tenía posibilidades y no es que fracase, pero si podría haber sembrado más debate de haber sido más corta o ahondar más en el drama social que expone. Mantiene al espectador en esa franja incómoda entre la identificación y la repulsión, entre la risa y el nudo en la garganta. Si final posee esa moral ambigua que hace difícil saber si estamos ante un villano o una víctima, como sucedía a veces en ‘Breaking Bad’.

Ficha de la película

Estreno en España: 13 de febrero de 2026. Título original: Eojjeolsuga eobsda. Duración: 139 min. País: Corea del Sur. Dirección: Park Chan-wook. Guion: Park Chan-wook, Don McKellar, Lee Kyoung-mi, Jahye Lee. Música: Young-wuk Cho. Fotografía: Kim Woo-hyung. Reparto principal: Lee Byung Hun, Son Yejin, Park Hee Soon, Lee Sung Min, Yeom Hye Ran, Cha Seung Won. Producción: CJ ENM Co., CJ Entertainment, Moho Film. Distribución: MUBI. Género: comedia, drama, suspense. Web oficial: https://mubi.com/es/es/films/no-other-choice

Crítica: ‘Esa cosa con alas’

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Sinopsis

Luchando por procesar la repentina e inesperada muerte de su esposa, un joven padre pierde el control de la realidad cuando una presencia aparentemente maligna comienza a acecharle desde los oscuros recovecos del apartamento que comparte con sus dos hijos pequeños.

Crítica

Benedict Cumberbatch sobrevuela el desconsuelo a través de una profunda comprensión

Dylan Southern, conocido por su sensibilidad al retratar emociones frágiles, da un paso adelante con ‘Esa cosa con alas’, una película que se instala en el territorio del duelo, pero que va más allá de la simple tristeza para explorar algo mucho más huidizo: el desconsuelo. No el dolor inmediato de la pérdida, sino ese eco persistente que nos impide encontrar reposo. Es una obra basada en el libro ‘Grief Is the Thing With Feathers’ de Max Porter.

El filme, protagonizado por Benedict Cumberbatch, evoca inevitablemente a ‘Un monstruo viene a verme’, tanto por su combinación de realismo emocional e imaginería simbólica como por la mirada infantil que atraviesa la historia. Sin embargo, Southern sustituye el componente fantástico por uno más introspectivo y sombrío, donde la figura del cuervo se alza como metáfora del dolor desconsolado y la melancolía. Una presencia que remite directamente a Edgar Allan Poe, y que dota al relato de una textura poética cercana al terror interior.

Cumberbatch, habituado a personajes atormentados como en ‘Patrick Melrose’ o ‘Eric’, encuentra aquí un registro distinto: el de un hombre que, en lugar de hundirse en su silencio o en la autodestrucción de las drogas o el alcohol, busca la redención a través del diálogo. Su personaje, un padre y artista devastado por la pérdida, decide enfrentarse a su vacío hablando de él, pintándolo, solitario pero abierto a hablar sobre el dolor que le atraviesa. Y es en ese gesto donde la película encuentra su mayor fortaleza: el reconocimiento de que el duelo no se supera, se acompaña.

Southern filma con delicadeza, sin recurrir a grandes estallidos emocionales. La cámara observa los silencios, los pequeños rituales, los gestos torpes de quienes intentan consolar sin saber cómo. En su aparente quietud, ‘Esa cosa con alas’ se convierte en un ensayo sobre la comunicación emocional: cómo hablar del dolor, cómo sostener al otro sin invadirlo, cómo seguir adelante cuando la ausencia pesa más que la presencia.

Visualmente, la película destaca por su tono grisáceo, casi gótico, donde cada plano parece suspendido entre lo tangible y lo imaginado. El cuervo, más que un símbolo, actúa como un espejo: una voz que nos recuerda que la pérdida también nos pertenece. Y esta criatura aparece antropomórfica, enorme, monstruosa, como una parte de nosotros que parece surgida de nuestras peores pesadillas, pero que necesitamos para poder sobrevivir.

‘Esa cosa con alas’ no busca conmover por la lágrima fácil, sino por la honestidad de su mirada. Es una fábula amarga y compasiva sobre la aceptación, sobre aprender a convivir con lo que no puede arreglarse. Southern entrega una obra madura, íntima y profundamente humana, donde el dolor no se cura, pero al menos se comparte.

Ficha de la película

Estreno en España: 31 de octubre de 2025. Título original: The Thing with Feathers. Duración: 98 min. País: Reino Unido. Dirección: Dylan Southern. Guion: Dylan Southern. Música: Fotografía: Ben Fordesman. Reparto principal: Benedict Cumberbatch, David Thewlis, Richard Boxall, Henry Boxall, Eric Lampaert, Vinette Robinson, Sam Spruell. Producción: Lobo Films, LB Entertainment, Align, Film i Väst, Film4, SunnyMarch. Distribución: Avalon. Género: drama. Web oficial: https://www.andreacornwell.com/the-thing-with-feathers

Crítica: ‘El talento’

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Sinopsis

Basada en la novela de Arthur Schnitzler ‘La señorita Else’, publicada en 1924, ‘El talento’ cuenta la historia de Elsa (Ester Expósito), una prometedora estudiante de violonchelo que disfruta de la exclusiva fiesta de cumpleaños de su amiga Idoia (Mirela Balić) organizada por el padre de ésta (Pedro Casablanc). Durante este escaparate de la alta sociedad, Elsa recibe una inesperada llamada de su madre que la obligará a tener que elegir entre el futuro de su familia y su dignidad.

Crítica

Suspense clásico, retratos contemporáneos y Ester Expósito con una madurez interpretativa palpable

‘El talento’, la nueva película de Polo Menárguez, llega a las salas como una apuesta ambiciosa dentro del cine español contemporáneo. Se trata de una adaptación libre de una novela de 1924 de Arthur Schnitzler, un escritor vienés famoso por diseccionar las pulsiones humanas y los entresijos morales de la sociedad burguesa. Menárguez y su equipo han querido traer esa esencia al presente, transformando los bailes de salón en coreografías de TikTok, las ensoñaciones etílicas en desfases con drogas, y los coqueteos aristocráticos en tramas donde el lujo digital convive con la decadencia emocional. Sin embargo, pese a estos cambios, el filme conserva un sustrato clásico: la carta misteriosa que inicia la trama, la invitación a una fiesta prohibida, los secretos familiares y los juegos de máscaras.

El arranque de la película es impecable. Durante buena parte del metraje se mantiene un suspense genuino, con una tensión que recuerda a narraciones de esas que siembran misterio entre la jet set del momento. El espectador se siente atrapado en un espacio donde cada gesto puede esconder una traición y cada palabra susurra un secreto. No obstante, ese halo se diluye progresivamente. Cuando los enredos de faldas y los apuntes contemporáneos toman el control, el misterio pierde fuerza, convirtiéndose en un eco de lo que pudo ser un thriller más compacto. Aun así, la tensión de la protagonista (siempre entre la espada y la pared) logra sostener al espectador hasta el desenlace.

Uno de los grandes aciertos de ‘El talento’ es su reparto. Ester Expósito ofrece una gran interpretación. Es cierto que su trayectoria pública ha estado marcada por su imagen sensual en títulos como ‘Élite’ o en redes sociales, pero basta revisar películas como ‘Cuando los ángeles duermen’, ‘Venus’, ‘Tu hijo’, ‘Veneno’ o ‘El llanto’ para descubrir una actriz a la que muchos vemos con registros sólidos y comprometida con personajes que orbitan en torno al machismo, la cosificación o el acoso. En esta ocasión, Expósito se enfrenta a un rol exigente que la impulsa hacia una madurez interpretativa palpable. Para más inri, si la audiencia de esta actriz es por lo general joven, también servirá este filme para acercarles un poco a la música clásica, que evidentemente hoy en día dista de estar de moda. Frente a ella, Pedro Casablanc despliega su habitual solvencia, componiendo un antagonista a la altura de las circunstancias. El duelo actoral entre ambos enriquece notablemente la película.

La producción y parte del guion llevan la firma de Fernando León de Aranoa. Su huella es visible en la mirada hacia los contrastes de clase: los privilegiados adinerados frente al sector servicios y la clase trabajadora que habitualmente sufre vejaciones o desprecios. En ocasiones, esta representación cae en tópicos que restan sorpresa, pero refuerzan un contexto reconocible. La estructura narrativa, casi hitchcockiana, se ve lastrada por un final más atrevido pero menos elegante, condicionado por los códigos actuales del cine. Polo Menárguez abre la película con una escena que adelanta el destino final, una apuesta arriesgada que, sin embargo, logra mantener el interés al rellenar con solvencia el trayecto hacia ese punto culminante.

‘El talento’ se presenta como un relato sobre vulnerabilidad, orgullo y decencia, pero también sobre las huellas que dejan nuestras decisiones. Es una película que invita a reflexionar sobre el precio de lo que hacemos, si el fin justifica los medios, aunque su mensaje se vea parcialmente diluido por escenas accesorias y personajes poco relevantes. A pesar de ello, se trata de una obra que confirma la evolución artística de Ester Expósito y la capacidad de Menárguez para arriesgar con un material clásico y traerlo, con mayor o menor fortuna, a nuestro presente.

Ficha de la película

Estreno en España: 5 de septiembre de 2025. Título original: El talento. Duración: 103 min. País: España. Dirección: Polo Menárguez. Guion: Fernando León de Aranoa, Polo Menárguez. Música: Carla F. Benedicto. Fotografía: Jose Martín Rosete. Reparto principal: Ester Expósito, Pedro Casablanc, Mirela Balić, Juan Pablo Fuentes, Rocío Muñoz-Cobo, Clara Sans, Marta Aledo. Producción: 3Cat, Coficiné, Comunidad de Madrid, Crea SGR, Movistar Plus+, The MediaPro Studio, Reposado Producciones, RTVE. Distribución: Tripictures. Género: suspense. Web oficial: https://tripictures.com/peliculas/el-talento/

Crítica: ‘Indomables’

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Sinopsis

Muriel y su marido Lee comienzan una nueva vida en California cuando él regresa de la guerra de Corea. Pero su nueva estabilidad se ve alterada por la llegada del carismático hermano de Lee, Julius, un jugador caprichoso con un pasado secreto. Rápidamente se forma un peligroso triángulo amoroso. Cuando Julius se marcha en busca de la joven tramposa de la que se ha enamorado, el anhelo de Muriel por algo más la empuja a una vida secreta propia, apostando a los caballos de carreras y explorando un amor que nunca soñó posible.

Crítica

Una historia old-school con corazón actual

A veces pasan por nuestras carteleras títulos que sin gran inversión de marketing acaban pasando desapercibidos o con salas casi vacías por el reclamo de producciones mayores y aún así convirtiéndose en clásicos a reivindicar para los que le dan una oportunidad. Ese es el caso de ‘Indomables’, la película protagonizada por un elenco de jóvenes estrellas emergentes como Daisy Edgar-Jones, Jacob Elordi y Will Poulter. Dirigida por Daniel Minahan, es una película que desafía convenciones del pasado de manera audaz y tan desafiante como hemo estado viendo en algunos casos en lo último años. Desde su inicio, la cinta se revela como una historia de identidad y libertad, donde cada personaje parece escudriñar sus propias fronteras emocionales y sociales, impulsado por deseos que no siempre encajan en estructuras tradicionales.

Lejos de ser un mero triángulo amoroso, ‘Indomables’ se expande hasta convertirse en más que un triángulo amoroso en un pentágono amoroso: relaciones múltiples entrecruzándose como piezas de un tablero complejo. Lo protagonitas conforman un entramado donde afecto, interés y engaño flirtean constantemente. Este laberinto romántico refleja, casi simbólicamente, una economía emocional intrincada: aquí aparece la idea de jugar a varias bandas, tanto amorosa como económicamente. No es solo pasión y deseo; también hay una contienda, una danza fina entre poder, ganancia y vulnerabilidad. Cada personaje parece invertir (emocional o materialmente) en alianzas que pueden ser desmanteladas en cualquier momento. Y lo que predomina en todo momento es un sentimiento de peligro: peligro al apostar, peligro de que te descubra tu pareja, peligro al hacer trampa, peligro a que se desvele tu homosexualidad…

Hay un gusto muy marcado por lo retro: la ambientación, el vestuario, la banda sonora y ciertos guiños estéticos nos transportan directamente a los años 50. ‘Indomables’ nos hace volver a esa época basándose en la novela de Shannon Pufahl. Además hay algo ‘old school’ en su planteamiento, en la gestualidad de los personajes, incluso en el ritmo narrativo. Los diálogos tienen la cadencia de Hollywood clásico, pero proyectados con una claridad moderna y libre de censura o tabúes sociales. En cierto sentido, ‘Indomables’ actúa como una revisión contemporánea de figuras icónicas como Marlon Brando, John Wayne o James Dean, ese espíritu rebelde e íntimo, pero refractado a través de una mirada de hoy. No se trata de una copia, sino de una reinterpretación consciente, como si el director hubiese querido revisar aquella época sin ánimo de cancelar lo hecho hasta ahora, pero si de invitarnos a la amplitud de miras.

El tema LGBTQI+ se hila con naturalidad a lo largo de la historia, sin fórmulas ni estridencias. La identidad fluye, las etiquetas se desdibujan. La cinta explora con elegancia y potencia cómo amar y pertenecer pueden ir de la mano de la libertad de ser. Esa dualidad (identidad y libertad) está en el centro de los conflictos internos: el deseo de autenticidad frente al miedo a la marginación, las redes de afecto que refuerzan, pero también encadenan, y la necesidad de romper esos grilletes para alcanzar una libertad plena.

Daniel Minahan, a través de una puesta en escena calculada y sutil, logra un equilibrio entre lo vintage y lo contemporáneo. No hay estridencias visuales: predominan planos sobrios, iluminación tenue, tonos pastel y sombras largas que recuerdan los grandes estudios, pero con una paleta emocional más diversa. La sensación es nostálgica, pero no sacada de un museo.

El guion aprovecha esa base literaria para explorar psicologías complejas. Los silencios valen tanto como las palabras, y ciertos gestos o miradas evocan más que diálogos explícitos. La carga simbólica de la época de los 50 (con su moral implícita y su glamour conservador) se fractura con la pluralidad de los cuerpos y afectos que circulan en ‘Indomables’.

No todo encaja; a veces la densidad temática hace que ciertos arcos narrativos queden un poco comprimidos hacia el final. Pero esta compresión también agrega tensión, como si los personajes se viesen obligados a resolverse antes de lo esperado. Y aunque se agradece esa intensidad, tal vez un poco más de expansión en algunos vínculos hubiese permitido un cierre menos abrupto emocionalmente, pese a que tiene una escena final elegante.

Es una obra valiente, rica y evocadora. Una película que nos invita a revisar lo que damos por clásico y a pensar en la identidad y el deseo como fuerzas siempre renovables. Entre referencias retro, tensión emocional y libertad contemporánea, Minahan propone una mirada audaz al amor, al poder, a la identidad y al campo de fuerzas afectivas que atraviesa a cada persona.

Ficha de la película

Estreno en España: 8 de agosto de 2025. Título original: On Swift Horses. Duración: 117 min. País: EE.UU. Dirección: Daniel Minahan. Guion: Bryce Kass. Música: Mark Orton. Fotografía: Luc Montpellier.  Reparto principal: Daisy Edgar-Jones, Jacob Elordi, Will Poulter, Diego Calva, Sasha Calle. Producción: Ley Line Entertainment, FirstGen Content, Cor Cordium, The Dan Corp, Wavelength, Killer Films. Distribución: Beta Fiction. Género: romance, drama. Web oficial: https://www.leylineentertainment.com/on-swift-horses

Crítica: ‘Los tipos malos 2’

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Sinopsis

Los delincuentes favoritos de todos están de vuelta, pero esta vez tienen compañía.

En la nueva entrega rebosante de acción de la aclamadísima y taquillera comedia de DreamWorks Animation en torno a un genial equipo de animales que no respetan la ley, los ahora muy reformados Tipos Malos se esfuerzan (mucho, muchísimo) en ser buenos, pero se ven envueltos involuntariamente en un golpe de envergadura mundial planeado por un inesperado grupo de criminales: las Tipas Malas.

Crítica

Una secuela mezclada con combustible para cohetes y servida en vaso de Martini

No es fácil hacer una secuela que no solo funcione, sino que también mantenga el estilo, eleve la apuesta y nos arranque carcajadas sin perder elegancia. Pero ‘Los tipos malos 2’, dirigida de nevo por Pierre Perifel y acompañado esta vez por JP Sans, lo logra con una mezcla tan inesperada como eficaz: una banda de animales antropomórficos exdelincuentes con trajes a lo Humphrey Bogart, persecuciones imposibles y una animación que parece cobrar vida a base de dinamita visual. Está claro que los personajes de los libros de Aaron Blabey van a tener películas para rato.

La película nos devuelve a estos carismáticos ladrones con gran corazón justo cuando están intentando portarse bien… o al menos camuflando su maldad con clase y muchos sudores fríos. El señor Lobo Feroz, que no ha perdido ni una pizca de su encanto canalla, y su pandilla vuelven a la acción para enfrentarse a un reto mayor que cualquiera de sus muchos atracos: conseguir la aceptación de la sociedad, robar el corazón de la gente.

Vestuario, localizaciones y una atmósfera casi sacada de una cinta noir de los años 40, todo sigue ahí, como si Casablanca se hubiera colado y actualizado en una página de cómic. Hay persecuciones que parecen salidas de un storyboard de ‘Sin City’ mezclado con ‘Speed Racer’, y escenas donde los personajes rompen la cuarta pared con tanta frescura que uno espera que el Señor Serpiente se siente contigo en el sofá y te pase unas palomitas.

La animación en 3D es un espectáculo por sí sola: estilizada, vibrante, con un ritmo que no deja que el ojo parpadee demasiado. Cada movimiento es una viñeta animada, y cada plano tiene ese toque que le da identidad propia a la saga. Lejos de acomodarse, el film demuestra que el medio animado es terreno fértil para propuestas que mezclan lo clásico con lo moderno. Es por eso que pasamos de la tradicional caja fuerte a conocer a un magnate que es una evidente burla a los Musk y Bezos.

En el corazón de la historia está el mensaje de siempre, el que esgrimían películas como ‘Shrek’ o ‘Monstruos contra alienígenas’, pero con otro envoltorio: las segundas oportunidades, los prejuicios sociales y esa eterna lucha por cambiar, aunque el mundo siga viendo tus orejas de lobo. Evidentemente es una película para el mercado infantil y juvenil y la moraleja está presente y evidente durante toda la cinta, no hay margen para la sorpresa ni trata con condescendencia al espectador. Se nota en el planteamiento del guión que además de pretender frescura las cartas están bocarriba y no se busca la sorpresa fácil. Como en toda secuela animada aparecen nuevos personajes que igualmente van a la cara y no esgrimen argumentos rebozados de tópicos, sino que nos golpean continuamente con recursos originales, patente sobre todo en su resolución final.

Por mucho que los protagonistas de ‘Los tipos malos 2’ se reformen, la banda sigue disfrutando de sus aventuras, conduciendo a toda mecha y salvando el día como si fueran un cruce entre James Bond y Robin Hood con licencia para romper cosas. Casualidad o no la moraleja es similar a la de Shrek y con ‘Los tipos malos 2’ nos acercamos peligrosamente al mismo resultado que el de la saga ‘Fast & Furious’. Ambas franquicias también pertenecen a Universal Pictures.

Y para los adultos, Perifel y Sans no se olvidan de dejarnos miguitas de pan en forma de referencias: citas para clásicos como ‘Ghost’ o a los McGuffins de Alfred Hitchcock, una escena en la que el Profesor Mermelada parece poseído por Hannibal Lecter y frases de ‘Arma letal’. Y como confirmación de lo que ya opinamos con la primera entrega, la acción está pensada para aquellos nacidos en los 80 y 90 que han crecido viendo películas como ‘Heat’, ‘Reservoir Dogs’ u ‘Oceans eleven’ o para los que más recientemente han disfrutado con las distintas versiones del ’Escuadrón Suicida’. ‘Los tipos malos 2’ es una secuela que no se limita a repetir la fórmula: la agita, la mezcla con combustible para cohetes y la sirve en un vaso de Martini. Agitada, no revuelta. Y si eso no es cine con estilo, que venga la Señora Tarántula y me haga un gráfico explicativo.

Ficha de la película

Estreno en España: 1 de agosto de 2025. Título original: The bad guys 2. Duración: 104 min. País: EE.UU. Dirección: Pierre Perifel, JP Sans. Guion: M Pierre Perifel, JP Sans. Música: Daniel Pemberton. Reparto principal (doblaje original): Sam Rockwell, Marc Maron, Craig Robinson, Anthony Ramos, Awkwafina, Danielle Brooks, Zazie Beetz, Maria Bakalova, Natasha Lyonne. Producción: DreamWorks, Scholastic Entertaiment, Universal Pictures. Distribución: Universal, Pictures. Género: comedia, aventuras. Web oficial: https://www.dreamworks.com/movies/the-bad-guys-2

Prime Video inicia el rodaje de ‘Todo arde’, basada en el bestseller de Juan Gómez-Jurado

La adaptación cinematográfica de Todo arde amplía el universo de Reina Roja y cuenta con un reparto estelar encabezado por Aura Garrido

Prime Video ha comenzado el rodaje de ‘Todo arde’, su próxima película Original española basada en el exitoso thriller de Juan Gómez-Jurado, autor de la trilogía superventas compuesta por ‘Todo arde’, ‘Todo vuelve’ y ‘Todo muere’. Esta nueva producción promete convertirse en un fenómeno cinematográfico, ampliando el universo de la popular serie ‘Reina Roja’.

Una historia trepidante de acción, venganza y sororidad

En ‘Todo arde’, Aura Reyes, interpretada por Aura Garrido (‘Un asunto privado’, ‘Daniela Forever’), está al borde del abismo: a punto de ingresar en prisión por un delito que no cometió, tras ser una poderosa inversora en banca. Con sus hijas pequeñas como única motivación, trazará un arriesgado plan para mantenerse en libertad: asaltar un casino clandestino. Pero no lo hará sola.

La acompañan en esta misión imposible Mari Paz Celeiro, una exlegionaria con un pasado traumático interpretada por Victoria Teijeiro (‘La isla de las mentiras’, ‘Nowhere’) y Sere Quijano, una hacker antisistema y esotérica encarnada por María Rodríguez Soto (‘Los días que vendrán’, ‘Casa en llamas’). Juntas formarán un trío explosivo dispuesto a enfrentarse al sistema que las ha aplastado.

Reparto de lujo y conexiones con Reina Roja

El elenco de ‘Todo arde’ se completa con grandes nombres del cine y la televisión española: Silvia Abascal (‘La Catedral del Mar’, ‘Reina Roja’ T2) como la Comisaria Romero, Francesc Orella (‘Merlí’, ‘El buen patrón’) como Ponzano, Emma Suárez (‘Julieta’, ‘La ardilla roja’), quien retoma su papel de Laura Trueba, conectando directamente esta historia con la exitosa adaptación de Reina Roja,

Esta estrategia refuerza el ambicioso universo narrativo que Prime Video está construyendo en torno a las novelas de Gómez-Jurado, uno de los autores españoles más leídos de los últimos años.

Dirección y producción de primer nivel

Todo arde está dirigida por Samantha López Speranza (‘Sin huellas,’ ‘Todos los lados de la cama’) y escrita por Laura Sarmiento (‘El cuerpo en llamas’, ‘Intimidad’), una dupla creativa que garantiza tensión narrativa, profundidad de personajes y una puesta en escena vibrante.

La producción corre a cargo de Oslodije, con Eneko Gutiérrez y Aritz Cirbián como productores, y se está rodando íntegramente en Madrid.

Prime Video apuesta por el thriller femenino

Con ‘Todo arde’, Prime Video refuerza su compromiso con la producción nacional y las historias con protagonismo femenino. Este thriller con toques de drama social y acción promete conquistar tanto a los fans del libro como a quienes buscan nuevas historias en plataformas de streaming.

La película todavía no tiene fecha oficial de estreno, pero se espera que llegue a Prime Video en 2026, ampliando el fenómeno literario de Juan Gómez-Jurado en la pantalla y consolidando su universo como una de las franquicias más potentes del audiovisual español.

Crítica: ‘Sirenas’

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Una serie que atrapa como el canto de las sirenas

El 22 de mayo llega a nuestras pantallas ‘Sirenas’. Miniserie de 5 episodios con Julianne Moore y Kevin Bacon como dos de sus grandes protagonistas.

Devon necesita a su hermana, una joven que desapareció de sus vidas hace años y que lo único que hace al pedirles ayuda es mandarles una gran cesta de frutas. Con esto, Devon se marcha a pedirla explicaciones y descubre que es una especie de secretaria de una millonaria que vive en una isla y se dedica a un gran vivero con grandes especies voladoras.

Me ha encantado, me ha entretenido muchísimo y la verdad que engancha desde el principio. La serie viene de un libro y una obra de teatro llamada ‘Elemeno Pea’, de Molly Smith Metzler, creadora y guionista de la serie. Junto a ella, han adaptado el guion Colin McKenna y Bekah Brunstetter.

‘Sirenas’ nos presenta un montón de personajes, secundarios y principales. Todos ellos con algo que esconder. Cada uno con sus pequeñas vergüenzas o incluso con grandes miedos. Personas que intentan sobrevivir a un pasado que no aceptan y del que no pueden escapar.

Además, nos muestran lo fácil que es manipular a la gente y que hagan lo que uno quiere. El título de echo va por ahí, de como estas tres mujeres, con sus problemas y sus miedos, logran manipular, queriendo y sin querer a todo el mundo a su alrededor. Como cual sirenas hechizan a sus anchas para conseguir todo lo que quieren.

La serie tiene una banda sonora muy calmada y con melodías tarareadas por mujeres algo que le da más misticismo a la historia. Eso y la fotografía, tan perfecta, tan limpia y brillante logran que veamos todo muy idílico.

Un gran trabajo en equipo en general, pues el vestuario y maquillaje es perfecto. Perfecto si vives todo el día con un peluquero en casa, pero es exactamente lo que nos pide la serie, que todo sea perfecto, que estas mujeres se vean perfectas casi todo el rato.

Meghann Fahy (‘Your Monster’ o ‘The White Lotus’), Milly Alcock (‘La Casa del Dragón’, ‘Supergirl: Woman of Tomorrow’) son las encargadas de dar vida a estas dos hermanas que se van a tener que aguantar durante un largo fin de semana, una intentando sacar a su hermana de aquella isla y la otra intentando hacerla desaparecer de nuevo. Ambas están estupendas. El papel de Milly Alcock, tan frágil y a la vez fuerte sin duda ha sido mi favorito.

Junto a ellas la gran Julianne Moore, que nos trae un personaje muy misterioso, lleno de candor y a la que todo el mundo sigue sin pestañear.

Kevin Bacon, Glenn Howerton, Bill Camp, Britne Oldford, Trevor Salter, Josh Segarra, Lauren Weedman, Patrick Voss Davis, Jenn Lyon, Erin Neufer y Felix Solis son parte de este gran reparto. Éste último, Felix Solis, hace uno de los mejores personajes de la serie. José, alguien secundario pero que se conoce todos los entresijos de esa gran isla.

‘Sirenas’ es un buen producto y que os aseguro os quedaréis con ganas de más. Si comenzáis a verla no vais a parar, la verdad que se hace muy cortita y ese humor tan ácido que tiene sin duda es un gran acierto.

Crítica: ‘Tierras perdidas’

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Sinopsis

Basada en el relato de George R. R. Martin. Una reina (Amara Okereke), desesperada por encontrar la felicidad en el amor, envía a la poderosa bruja Gray Alys (Milla Jovovich) a las Tierras Perdidas, en busca de un poder mágico que permite a una persona transformarse en un hombre lobo. Con el misterioso cazador Boyce (Dave Bautista), que la apoya en la lucha contra criaturas oscuras y despiadadas, Gray deambula por un mundo inquietante y peligroso. Pero solo ella sabe que cada deseo que concede tiene consecuencias inimaginables.

Crítica

Con la dupla Anderson/Jovovich sabes a lo que vas, pero no lo que se te viene

Paul W.S. Anderson y Milla Jovovich llevan años jugando a lo mismo. Desde que el director encontró su musa en la saga ‘Resident Evil’, ha explotado una y otra vez la misma fórmula: mundos postapocalípticos, héroes hipermusculados, criaturas generadas por ordenador y una puesta en escena que parece salida de un videojuego. ‘Tierras perdidas’, su nueva colaboración, no es la excepción. Se podría decir que el director y su esposa han desarrollado su propio subgénero dentro del cine de acción y fantástico, pero el problema es que ya han exprimido hasta la última gota de originalidad que pudiera haberles quedado.

Para este nuevo delirio visual, Anderson adapta un relato de George R.R. Martin, un autor que cuando se aleja de la fantasía medieval y se adentra en la ciencia ficción suele acabar en desastre (como lo demuestra la malograda Nightflyers). A la ecuación se suma Dave Bautista, quien parece haberse convertido en el secundario predilecto para producciones de este tipo. La historia nos sitúa en un futuro postnuclear donde la humanidad sobrevive bajo el dominio de una monarquía que combate a herejes y tanto a monstruos como a brujas, en un entorno que recuerda por momentos a ‘Mad Max’ y por otros a una partida de ‘Diablo’.

El problema de ‘Tierras perdidas’ es que se siente como un refrito de ideas ya vistas en decenas de películas previas. Juega en la misma liga que ‘Legion’ o ‘Priest. El sicario de Dios’, aquellas cintas protagonizadas por Paul Bettany que mezclaban religión y ciencia ficción con estética apocalíptica. Hay inquisidores, magia oscura y combates cuerpo a cuerpo y con pistolas, pero en ningún momento el filme logra dotar de identidad propia a su mundo. A esto se le suma un guion que intenta sonar trascendental con frases lapidarias que no funcionan y un desarrollo de personajes que se siente tan mecánico como las escenas de acción.

En el apartado visual, Anderson vuelve a apostar por su estilo de siempre: una mezcla de gótico industrial con escenarios generados por ordenador. El diseño de producción es bizarro, rozando lo grotesco, y en más de un momento parece que estamos viendo un videoclip de Rammstein en lugar de una película de aventuras. La fotografía apuesta por tonos metálicos y azulados que acentúan la artificialidad del conjunto, algo que no ayuda cuando prácticamente todas las escenas han sido rodadas sobre un croma. Es evidente que el presupuesto no es descomunal, pero las herramientas digitales actuales permiten simular espacios de gran escala… aunque en este caso todo resulta demasiado sintético y carente de vida.

Si hablamos de la acción, encontramos otro de los grandes problemas de ‘Tierras perdidas’: su sobredependencia de la cámara lenta. Anderson lleva un tiempo acercándose peligrosamente al estilo de Zack Snyder, y aquí lo demuestra en exceso. Cada combate está repleto de ralentizaciones que, en lugar de añadir épica, acaban restando fluidez a la narrativa. El montaje y la puesta en escena parecen diseñados más para lucir bien en tráileres que para aportar ritmo a la historia.

En cuanto a las interpretaciones, Milla Jovovich hace exactamente lo que se espera de ella: miradas intensas, coreografías marciales y una actuación que nunca abandona la sobriedad monolítica que la ha caracterizado en sus últimos proyectos. Dave Bautista, por su parte, cumple con su rol de guerrero imponente, pero el guion no le da muchas oportunidades y eso que suyo es uno de los giros importantes que hay que admitir que pillan desprevenidos. Por cierto que… su personaje lleva tatuados en el cuello un origami como el de ‘Blade Runner’ y una corona como las que pintaba Jean-Michel Basquiat.

‘Tierras perdidas’ es, en definitiva, un ejercicio de estilo que confirma que Anderson y Jovovich llevan tiempo estancados en su zona de confort. La película no arriesga, no innova y, aunque pueda resultar entretenida para los más incondicionales del género, se siente como un reciclaje de ideas que hemos visto demasiadas veces. Si buscas una cinta con personajes carismáticos, un mundo con personalidad propia o una historia que deje huella, aquí no lo vas a encontrar.

Ficha de la película

Estreno en España: 9 de mayo de 2025. Título original: In the Lost Lands. Duración: 101 min. País: Alemania. Dirección: Paul W.S. Anderson. Guion: Constantin Werner, Paul W.S. Anderson. Música: Paul Haslinger. Fotografía: Glen MacPherson. Reparto principal: Milla Jovovich, Dave Bautista. Producción: Constantin Films, Dream Bros. Entertainment, Rusalka Film. Distribución: Diamond Films. Género: Paul W.S. Anderson. Web oficial: https://diamondfilms.es/site/detalle/tierras-perdidas

Crítica: ‘Mickey 17’

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Sinopsis

Mickey Barnes (Robert Pattinson) es un insólito héroe que se encuentra en la extraordinaria circunstancia de trabajar para un empresario que exige el máximo compromiso con el trabajo: morir para ganarse la vida.

Crítica

Un Bong Joon-ho más excéntrico que incisivo

Nueva película de Bong Joon-ho nueva adaptación de un texto que ya existía. De nuevo dentro de la ciencia ficción y a partir de una novela de Edward Ashton regresamos al discurso humanista de este director que tantas mentes ha suscitado. ‘Mickey 17’ deslumbra con su carisma, ingenio y mordacidad en su primera mitad. La premisa es intrigante: dispone a un hombre destinado voluntariamente a morir y ser clonado repetidamente en una misión espacial, que bien podría ser parte del universo ‘Altered Carbon’. Es una metáfora perfecta para explorar la deshumanización del capitalismo y la explotación laboral. La película combina desde el principio humor negro con una sátira incisiva, recordando lo mejor del director en trabajos anteriores. Luego… la cosa cae.

Robert Pattinson brilla en su interpretación(es), aportando matices a un personaje atrapado en un ciclo de muerte y resurrección. Su actuación es el eje central de la historia, logrando transmitir tanto la comicidad como la demencia y desesperación de un individuo que se enfrenta a su propia multiplicidad. La dinámica entre sus distintas versiones introduce un juego narrativo interesante que aporta frescura y originalidad a la trama. Es innegable que el actor hace un tremendo trabajo de voz.

Tras analizar la novela uno veía porqué este director en concreto se había decantado a adaptarla. Al margen de todos los detalles científicos sobre las calorías o la conciencia, los cuales, apenas aparecen en el filme, se podía pronosticar que la llevaría a su terreno y la elevaría más allá en lo que se refiere al tema de la lucha de clases. Sin embargo, a medida que ‘Mickey 17’ avanza, la crítica social que en un principio parecía afilada se va diluyendo en un espectáculo más preocupado por la excentricidad que por la profundidad. Bong Joon-ho, quien en películas como ‘Parásitos’ y ‘Snowpiercer’ construía comentarios sociales sólidos a través de personajes y situaciones bien definidas, aquí parece ceder demasiado al absurdo. Lo que comienza como una sátira ingeniosa termina repitiendo las mismas ideas sin darles un desarrollo significativo. No obstante, como en ‘Okja’, consigue tocar los palos del animalismo y la soberbia humana.

Uno de los aspectos más problemáticos es el tono, que oscila entre la farsa y la denuncia social sin encontrar un equilibrio claro. Algunos personajes, en particular el líder de la misión (Mark Ruffalo), son caricaturas exageradas de líderes y presidentes corporativos actuales que funcionan como bromas recurrentes, pero que nunca evolucionan hacia algo más sustancial. En lugar de servir como una representación matizada del poder y la corrupción, estas figuras quedan atrapadas en la repetición de los mismos chistes y excentricidades.

A nivel visual, ‘Mickey 17’ es capaz de transportarnos a otro mundo. El diseño del planeta donde se desarrolla la historia es envolvente y hostil, y los efectos especiales contribuyen a la sensación de un mundo alienígena creíble. La dirección de Bong Joon-ho sigue siendo magistral en la construcción de secuencias impactantes, pero el guion no logra mantener el mismo nivel de precisión que en sus mejores trabajos.

El principal problema radica en el ritmo: la segunda mitad de la película se siente alargada, con situaciones que reiteran lo que ya se ha establecido en la primera parte. En lugar de profundizar en sus temas, la historia se entrega demasiado a su extravagancia, perdiendo la oportunidad de dejar una huella más contundente y sacándose demasiados elementos de la chistera. ‘Mickey 17’ es una película ambiciosa y entretenida, con una premisa provocadora y momentos de gran ingenio. Sin embargo, a diferencia de las obras más logradas de Bong Joon-ho, aquí la sátira se dispersa en un relato que no termina de afinar su mensaje.

Ficha de la película

Estreno en España: 7 de marzo de 2025. Título original: Mickey 17. Duración: 137 min. País: EE.UU. Dirección: Bong Joon Ho, Corea del Sur. Guion: Bong Joon Ho. Música: Jung Jae-il. Fotografía: Darius Khondji. Reparto principal: Robert Pattinson, Naomi Ackie, Steven Yeun, Toni Collette, Mark Ruffalo. Producción: Warner Bros., Plan B Entertainment, Offscreen, Kate Street Pictures Company. Distribución: Warner Bros. Género: drama, ciencia ficción, comedia. Web oficial: https://www.warnerbros.es/peliculas/mickey-17

Crítica: ‘Cuando nadie nos ve’

En qué plataforma ver Cuando nadie nos ve

Imposible no engancharse con sus protagonistas y sus nazarenos volando

Enrique Urbizu (‘Gigantes’, ‘No habrá paz para los malvados’) regresa con ‘Cuando nadie nos ve’, una serie que llega este 7 de marzo a HBO Max combinando el thriller policíaco con un sutil toque de lo fantástico. Basada en la novela de Sergio Sarria, la historia se despliega en Morón de la Frontera durante la Semana Santa, un entorno donde el fervor religioso y la presencia militar estadounidense crean un trasfondo tan peculiar como tenso. A lo largo de ocho episodios—uno por cada día de la Pasión—, la serie construye un misterio en el que se entrelazan un suicidio insólito, la desaparición de un militar y un nazareno que parece haber vivido una experiencia mística.

Desde el inicio, la serie maneja con solvencia su suspense, apoyándose en una atmósfera inquietante y una narrativa pausada pero inmersiva. La clave está en la pareja protagonista: Maribel Verdú, en el papel de una guardia civil con instinto y determinación, y Mariela Garriga, como una militar estadounidense que aporta una perspectiva foránea y racionalista. Juntas conforman un dúo con ecos de ‘True Detective’ o siguiendo la estela del neo noir nórdico, es decir, cogiendo elementos clásicos de las historias detectivescos adaptándose al folclore y las hechuras locales. Aunque no a menudo comparten escena, la química entre los personajes y su manera de abordar el caso es tan importante como el propio misterio.

A diferencia de otras producciones que despachan una trama similar en un solo episodio—como ‘NCIS’ o cualquier procedimental norteamericano—, ‘Cuando nadie nos ve’ se toma su tiempo para desarrollar capas más profundas. La serie no solo investiga un crimen, sino que también reflexiona sobre la fe, el destino y los límites entre la razón y lo inexplicable. Urbizu introduce elementos fantásticos a través de visiones y alucinaciones que, sin ser abiertamente sobrenaturales, añaden una dimensión inquietante al relato.

El escenario es un acierto: la Semana Santa en Andalucía, con sus procesiones, su imaginería y su intensidad emocional, se convierte en un personaje más. La convivencia entre la tradición española y la presencia militar estadounidense en Morón de la Frontera añade un subtexto de choque cultural que enriquece la historia.

Austin Amelio, Ben Temple y Dani Rovira, entre otros, completan un reparto sólido, con Rovira alejándose de su faceta más cómica para abordar un papel circunspecto que maneja con recursos. En definitiva, ‘Cuando nadie nos ve’ no es un thriller al uso. Es una historia que retrata nuestra España y que se cuece a fuego lento, con una intención que va más allá del mero entretenimiento.