Crítica: ‘Línea de extinción’

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Una monster movie a rebufo de ‘Un lugar tranquilo’

‘Línea de extinción’ parte de una premisa que busca la originalidad dentro del marco de la ciencia ficción postapocalíptica. Sobre el papel resulta sugerente: la humanidad ha sido empujada a sobrevivir únicamente por encima de los 2400 metros sobre el nivel del mar. Esa cota marca el límite infranqueable para unas criaturas surgidas del subsuelo que han arrasado la civilización tal y como la conocíamos. El dato altimétrico no es una mera cifra decorativa, sino la regla fundacional de este nuevo orden mundial: por debajo, la muerte; por encima, una frágil supervivencia.

El proyecto viene avalado por los productores de ‘La purga’ y, sobre todo, de ‘Un lugar tranquilo’, referencia ineludible por su planteamiento: criaturas que emergen y fuerzan a los supervivientes a vivir bajo estrictas normas de comportamiento. De hecho, ‘Línea de extinción’ podría encajar sin demasiada fricción dentro del universo de ‘Un lugar tranquilo’, del mismo modo que en su día se especuló con la posible conexión entre ‘Un lugar tranquilo’ y ‘Cloverfield’. Sin embargo, donde aquellas destacaban por su tensión y su originalidad conceptual, aquí encontramos una propuesta más funcional que inspirada.

La cinta arranca con uno de los tópicos más sobados del cine de catástrofes: el niño con problemas respiratorios cuya medicación se ha agotado y su padre (Anthony Mackie) en busca de una solución. Este recurso, diseñado para forzar la salida del refugio y precipitar la acción, transmite una sensación de déjà vu que juega en contra del arranque. A ello se suma otro cliché: en el mismo enclave montañoso donde resisten los protagonistas se halla, casualmente, la única persona con capacidad real para investigar a las criaturas y ofrecer una posible solución. Se trata de una científica femenina (Morena Baccarin), con cuya presencia con personaje arisco pero a la vez intelectual, al menos se subvierte parcialmente la inercia habitual del género. La actriz que reincide en el terreno postapocalíptico tras su participación en las dos entregas de ‘Greenland’.

No obstante, aunque el filme supera su arranque y consigue desarrollarse de un modo entreteniendo, comete un error estratégico: aplaza la explicación sólida de la regla de los 2400 metros para una hipotética secuela declarada a través de una escena post-créditos. La altitud como barrera biológica o física es una idea demasiado atractiva como para dejarla en el aire. Ese aplazamiento debilita el cierre y refuerza la sensación de producto concebido con calculadora comercial en mano.

Lo mejor, las criaturas y los conflictos

El diseño de las criaturas es, sin duda, uno de los aspectos más estimulantes. Estas entidades recuerdan a una mezcla entre saltamontes gigantes y escarabajos acorazados, con escamas duras que evocan a un dragón mitológico. La textura y morfología transmiten amenaza física real, y hay momentos en los que la puesta en escena consigue exprimir esa cualidad insectoide para generar inquietud. Con esta película nos sucede lo mismo que con ‘Godzilla Minus One’, hay poco presupuesto para las imágenes generadas por ordenador pero se aprovechan los recursos y se juega bien desde el guión para que la amenaza parezca constantemente presente.

Por otro lado, el conflicto central se articula en torno a dos posturas enfrentadas: huir, recolectar y perpetuar una supervivencia precaria o arriesgarlo todo para investigar y hallar una solución definitiva. Este dilema dota al relato de una dimensión ética interesante. Los protagonistas no están unidos por una tensión romántica latente (otro alivio frente al automatismo de género), sino por una relación áspera, casi hostil, que añade fricción dramática. La convivencia forzada y la desconfianza mutua aportan una capa de realismo emocional que, por momentos, eleva el conjunto.

Aun así, la película se aproxima más en tono y ambición a ‘Skyline’ que a ‘Un lugar tranquilo’. Su presupuesto más contenido y su entrega sin complejos a la ciencia ficción pura la sitúan en un terreno donde prima la premisa espectacular sobre la sofisticación narrativa. Donde ‘Un lugar tranquilo’ convertía el silencio en dispositivo dramático y terrorífico y ‘Cloverfield’ explotaba la incertidumbre del fuera de campo, ‘Línea de extinción’ se limita a ejecutar una fórmula algo más conocida.

El propio director, George Nolfi, carga con una herencia creativa que aquí pesa más por contraste que por continuidad. Fue guionista en títulos con un denominador común, Matt Damon (‘El ultimátum de Bourne’, ‘Ocean’s Twelve’ o ‘Destino oculto’). En aquellas producciones brillaban la arquitectura narrativa, el ritmo y ciertos juegos de identidad o conspiración. En ‘Línea de extinción’ no hay rastro de esa complejidad estructural ni de esa chispa de sofisticación. La puesta en escena es correcta, pero raramente sorprendente.

Marketing, títulos y sensación de oportunidad desaprovechada

Si algo resume la experiencia de ‘Línea de extinción’ es la sensación de no estar ante una obra moldeada por imperativos de mercado, el hecho de ser una producción de no muy alto presupuesto nos refuerza esa impresión. Quizá por eso ha sido víctima de otro tópico, el cambio de título según qué país. El título original, ‘Elevation’, remitía de forma directa al elemento clave y no explicado de la historia: la altitud. En España se optó por ‘Línea de extinción’ y en Latinoamérica por ‘Criaturas: línea de extinción’, una decisión que evidencia la necesidad de subrayar explícitamente el componente monstruoso. Ese añadido semántico parece diseñado por departamentos de marketing ansiosos por justificar su presupuesto más que por respetar la sutileza conceptual del original.

Es una pena porque ‘Línea de extinción’ ofrece una premisa jugosa, un diseño de criaturas convincente y un conflicto moral interesante, pero no alcanza la tensión ni la originalidad de las obras a las que inevitablemente remite. Además es fácil que el espectador fan del género se enganche pues los protagonistas son harto queridos por la audiencia. Es un entretenimiento competente dentro del cine postapocalíptico, con destellos de potencial que quedan parcialmente lastrados por clichés narrativos y por la voluntad de dejar puertas abiertas a futuras entregas. En un panorama saturado de distopías y monstruos, eso puede ser suficiente para pasar el rato, pero no para trascender.

Ficha de ‘Línea de extinción’

Estreno en España: 6 de marzo de 2026. Título original: Elevation. Duración: 90 min. País: EE.UU. Dirección: George Nolfi. Guion: John Glenn, Jacob Roman, Kenny Ryan. Música: H. Scott Salinas. Fotografía: Shelly Johnson. Reparto principal: Anthony Mackie, Morena Baccarin, Maddie Hasson. Producción: Lyrical Media, Grinder Monkey, John Glenn Entertainment. Distribución: Tripictures. Género: ciencia ficción, terror. Web oficial.

Crítica: ‘The End’

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Sinopsis

Dos décadas después del fin del mundo, una familia vive en su lujoso búnker construido en una mina de sal. Hijo, un joven de 20 años que nunca ha visto el mundo exterior, Padre y Madre, son una de las últimas familias de la Tierra. La llegada de una chica a la entrada del búnker amenazará la apacible vida familiar.

Crítica

Un apocalipsis con más emoción e intención que ritmo e impacto

‘The End’, dirigida por Joshua Oppenheimer, es una ambiciosa incursión en un género tan poco habitual como es el musical apocalíptico que explora la psique de una familia adinerada refugiada en un búnker durante más de veinte años. Se encuentran allí parapetados cómodamente pasando el apocalipsis personajes interpretados por Tilda Swinton, Michael Shannon, George MacKay y Moses Ingram, entre otros, aportando interpretaciones sólidas y matizadas a sus complejos personajes.

La premisa de la película es intrigante: una familia que, tras contribuir directamente al colapso ambiental de la Tierra, se aísla en un lujoso búnker dispuesto de mejores comodidades que un Four Seasons. Este entorno claustrofóbico sirve como escenario para una profunda reflexión sobre la culpa, el privilegio y la autocomplacencia de las élites que buscan escapar de las consecuencias de sus propias acciones. Oppenheimer utiliza este microcosmos para ofrecer una crítica mordaz a la impunidad y la desconexión de las clases privilegiadas frente a la destrucción ambiental que han propiciado.

Uno de los aspectos más destacados de ‘The End’ es su exploración de la visión del mundo de un individuo que ha crecido aislado en un búnker. El personaje interpretado por George MacKay encarna a un joven cuya comprensión del mundo exterior se ha formado exclusivamente a través de relatos de sus padres y las limitadas experiencias dentro del refugio. Esta perspectiva ofrece una mirada fascinante sobre la construcción de la realidad y cómo el aislamiento puede distorsionar la percepción, subrayando la importancia de la conexión humana y la interacción con el entorno natural. Tanto esa idea, como la idealización frustrada de nuestros ancestros han sido exploradas recientemente en series como ‘Silo’ o ‘Fallout’, a si es que la película pierde originalidad al respecto. Por el contrario ‘The End’ aborda de manera más efectiva el anhelo de haber tratado mejor al planeta Tierra. A través de diálogos reflexivos y números musicales, los personajes expresan su arrepentimiento y deseo de redención por los daños irreparables causados al medio ambiente. Esta temática resuena profundamente en el contexto actual de crisis climática, ofreciendo una reflexión oportuna sobre la responsabilidad colectiva en la preservación del planeta.

Sin embargo, a pesar de sus méritos temáticos y actuaciones destacadas, ‘The End’ presenta deficiencias significativas en su ejecución. Con una duración de 148 minutos, la película se siente excesivamente larga y, en ocasiones, tediosa. La narrativa tiende a ser redundante, reiterando puntos ya establecidos sin aportar nuevas perspectivas, lo que puede llevar al espectador a la fatiga. Esta repetición diluye el impacto de los mensajes centrales y afecta negativamente al ritmo.

Otro aspecto que deja que desear es la banda sonora. Aunque las voces de George MacKay y Moses Ingram son magníficas, las canciones carecen de diversidad y dinamismo. Los números musicales resultan planos, sin variaciones significativas entre ellos, y carecen de estribillos memorables que puedan resonar con la audiencia. Esta monotonía musical disminuye la capacidad de las canciones para transmitir emociones y refuerza la sensación de monotonía.

En términos de producción, ‘The End’ exhibe una dirección de arte meticulosa que refleja la opulencia y el aislamiento del búnker. La foto de Mikhail Krichman captura eficazmente la claustrofobia del entorno, jugando mucho con los cambios de luz y el contraste de escenarios. Es brillante cómo le saca partido a las cuatro o cinco estancias que tiene la escenografía y sobre todo a la caverna en la que reflejan el acceso al búnker. Sin embargo, estos logros técnicos no logran compensar completamente las deficiencias narrativas y musicales que lastran la experiencia general de la película.

Ficha de la película

Estreno en España: 25 de abril de 2025. Título original: The End. Duración: 148 min. País: Dinamarca. Dirección: Joshua Oppenheimer. Guion: Rasmus Heisterberg, Joshua Oppenheimer. Música: Josh Schmidt. Fotografía: Mikhail Krichman. Reparto principal: Tilda Swinton, Michael Shannon, George MacKay, Moses Ingram, Lennie James, Tim McInnerny, Bronagh Gallager, Danielle Ryan. Producción: Final Cut for Real, The Match Factory, Wild Atlantic Pictures, Dorje Films, Moonspun Films, Anagram. Distribución: Avalon. Género: musical, ciencia ficción, drama. Web oficial: http://www.finalcutforreal.dk/the-end

Crítica: ‘Respira’

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Sinopsis

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La falta de oxígeno ha convertido la Tierra en un planeta inhabitable. Para sobrevivir, Maya (Jennifer Hudson) y su hija Zora se ven obligadas a confinarse en un búnker bajo la superficie. Para poder salir al exterior deben ponerse un traje especial diseñado por el marido de Maya, Darius, desparecido tras embarcarse en un peligroso viaje. La llegada de una misteriosa pareja (Milla Jovovich y Sam Worthington) que dice saber dónde se encuentra Darius hará que Maya y Zora bajen la guardia. Sin embargo, los visitantes esconden más de un secreto y su ansia por refugiarse en el búnker a toda costa hará que madre e hija deban luchar por sus vidas.

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Crítica

Traslada eficientemente los códigos del home invasión a un mundo apocalíptico

Una vez oí que en toda película debe haber un conflicto, de cualquier tipo, para suscitar el interés del espectador y hacer progresar la trama. En el caso de ‘Respira’ es así, pero ello no significa que deba de haber un villano. El malo de esta película de supervivencia son las prisas, la desconfianza y la naturaleza traicionera de la que llevamos haciendo alarde los humanos durante siglos de historia. El sentimiento de piña, de comunidad, de sociedad, da paso fácilmente al individualismo cuando la cosa se pone fea y escasean los recursos, esto no creo que a nadie le suene a chino, solo hay que ver cuales fueron los comportamientos generalizados en el supermercado cuando se anunciaron los confinamientos de 2020. En esta película nos mantienen divididos pues a veces cuesta saber de qué lado ponerse y estamos deseando que se saque la bandera blanca y se ponga fin a la locura que enfrenta a los protagonistas.

Antes si sucedía, pero ya a casi nadie le extraña que haya gente que encargue construcciones de búnkeres y se prepare para una catástrofe o colapso. Son personas que cada vez están menos tildadas de locos. Eso es lo que le sucede a la familia que protagoniza ‘Respira’, que está a salvo gracias a esa previsibilidad extrema. La acción transcurre en 2034, en un planeta Tierra con niveles de oxígeno en mínimos impracticables para cualquier tipo de vida, animal y vegetal. Todos vimos tras los confinamientos que, de nuevo la realidad cercana nos asalta, la naturaleza se recupera si el hombre no está, esa es la esperanza a la que se aferran los protagonistas. Pero cualquier fallo en el soporte vital puede poner en peligro a los supervivientes mientras esperan recuperar su hábitat en la superficie. Todo esto nos recuerda a la recientemente estrenada ‘Fallout’ y la lucha por los recursos en un mundo desértico podría servir de precuela a ‘Mad Max’, de hecho están todos al borde de una locura similar fruto de la urgencia que trae inherente la supervivencia. ‘Respira’ no es ni una advertencia ecologista ni un alegato contra el consumismo, pero si expone acertadamente cómo es la naturaleza humana cuando le faltan aquellas necesidades que se ha creado a sí mismo, excluyendo evidentemente el oxígeno de esa lista.

En este tipo de películas suele sobrevivir el más astuto, el más frio y quien se preste más a llevar a cabo juegos sucios. El perjudicado suele ser el honesto o el que tiene sentido de colectividad. Como decía el ser humano es el enemigo de sí mismo ya que evolucionamos hace tiempo hacia las necesidades sociales. En ‘Respira’ se muestra cómo nos llevamos la contraria antropológicamente cuando le ponemos constantemente la zancadilla al prójimo, actuando de manera egoísta y sin sopesar que realmente estamos todos en el mismo barco, uno llamado Tierra. La película consigue mantener nuestro interés gracias a que su reparto, incluido Jennifer Hudson que explora el género por primera vez, se presta a una acción y a una tensión a la que Milla Jovovich y Sam Worthington están más acostumbrados. La película pertenece al género del home invasión y es prima de títulos como ‘Green room’ o ‘La habitación del pánico’. La diferencia es que estamos en un mundo postapocalíptico del que ni siquiera necesitamos conocer sus causas o detonantes. Es más, entretiene tan bien, sabe mover tan bien a sus personajes, que podemos pasar por alto sus pequeños fallos de coherencia, los deus ex machina o unos pocos momentos que parecen de comedia involuntaria.

Como curiosidad hay que señalar también que hay elementos claros que defienden la lucha de los afroamericanos contra la opresión de los blancos. La película se reduce a unos blancos invadiendo el espacio de unos negros, los cuales dicen varias veces, “esos blancos están locos”. Hay citas de Malcolm X, se pluraliza el “I can’t breathe” que generó el Black Live Matter y se usa como código el 1867, año de la Ley de Reconstitución, que fue la que surgió en la etapa en la que los Estados Unidos abolieron la esclavitud, se acabó con los gobiernos confederados y los afroamericanos comenzaron a tener derechos civiles. El director Stefon Bristol puede que haya aprovechado para introducir todos estos guiños y hacer algo de reivindicación, pero creedme que la película no va por derroteros aleccionadores. También aparece el eslogan “eat the ricth” y no por eso vamos a pensar que es una película que esgrima argumentos anti-capitalistas.

Ficha de la película

Estreno en España: 14 de junio de 2024. Título original: Breathe. Duración: 93 min. País: EE.UU. Dirección: Stefon Bristol. Guion: Doug Simon. Música: Isabella Summers. Fotografía: Felipe Vara de Rey. Reparto principal: Jennifer Hudson, Milla Jovovich, Sam Worthington, Common. Producción: Capstone Pictures, Thunder Road Pictures, Streamline Global Group. Distribución: DeAPlaneta. Género: ciencia ficción, suspense. Web oficial: https://www.capstonepictures.com/breathe

Crítica: ‘Vesper’

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Sinopsis

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Vesper es una niña que lucha por sobrevivir junto a su padre paralítico en un ambiente hostil donde virus y organismos modificados genéticamente han arrasado con la mayoría de la población. Una oligarquía tiene ahora el control de las llamadas “ciudadelas”, donde unos pocos privilegiados sobreviven gracias a la biotecnología de última generación. Un día, un avión procedente de una ciudadela se estrella, y Vesper encuentra a una única superviviente, Camellia, que esconde un secreto que puede ser la clave para un futuro mejor.

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Crítica

Eficiente ciencia ficción postapocalíptica cargada de ingeniosas ideas

En ‘Vesper’ nuestra civilización ha colapsado y el planeta se ha transformado. Los humanos depositamos todas nuestras esperanzas en la tecnología genética, pero esta en gran parte fracasa. Los que son afortunados viven encerrados en ciudadelas, los más desgraciados están fuera, en un peligroso mundo exterior en el que han de comerciar con semillas y sangre. Con esto ya sabemos que nos espera una lucha de clases.

‘Vesper’ está cargada de un mensaje que acomete contra cualquier imposición de un orden social. Pero sobre todo es una película de ciencia ficción ecologista. Tiene un alegato abiertamente pronaturaleza y en formato de cuento nos habla del cuidado hacia nuestro entorno. Y lo hace irónicamente a través de una niña que va siempre acompañada de un dron y que es muy inteligente y diestra con la tecnología. La protagonista infantil tiene que intentar sobrevivir para salvarse a ella y a su padre que se encuentra en estado vegetativo, pero que es capaz de comunicarse a través de dicho dron. Al final artefacto volador ejerce el mismo papel que la pelota de vóley de ‘El naufrago’ pues impide que la joven se vuelva loca y haya quien le de las réplicas. Con estos elementos es fácil llegar a un alto grado de empatía con el personaje principal, pero es que el buen trabajo de CGI, de animatrónica y de interpretación de Raffiella Chapman nos lo ponen en bandeja. Además, encontramos a actores como Eddie MarsanRichard Brake y Rosy McEwen en el reparto, nada menospreciable.

Nada más arrancar se recrea para nuestro deleite el mundo que nos quieren plantear, muy similar al de ‘Aniquilación’ o ‘De amor y monstruos’. Tanto visual como argumentalmente se sostiene muy bien. Está repleto de ideas y soluciones originales, ingeniosas e interesantes. Esto hace que se estimule la imaginación del espectador. No obstante ‘Vesper’ está alejada de cualquier cabriola intelectual que siga las corrientes modernas de turno, lo cual juega a su favor pues hace pesar mucho más una trabajada vertiente emocional. Aunque en diversas ocasiones sea dispersa y carente de ritmo es todo un puntazo para Bruno Samper y Kristina Buozyte, autores que figuran en ‘The ABC’s of dead’.

Ficha de la película

Estreno en España: 6 de julio de 2023. Título original: Vesper. Duración: 114 min. País: Bélgica. Dirección: Kristina Buozyte, Bruno Samper. Guion: Kristina Buozyte, Brian Clark, Bruno Samper. Música: Dan Levy. Fotografía: Feliksas Abrukauskas. Reparto principal: Eddie Marsan, Raffiella Chapman, Richard Brake y Rosy McEwen. Producción: Rumble Films Productions, Natrix Natrix, 10.80 Films, Ev.L Prod. Distribución: YouPlanet Pictures. Género: ciencia ficción. Web oficial: https://www.youplanetpictures.com/vesper/

Crítica: ‘El caballero negro’

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‘Mad Max’ más ‘Snowpiercer’ más ‘In time’

Cho Ui-seok es el creador de la adaptación de ‘El caballero negro’. Este productor ha pasado de trabajar en series como ‘Doraemon’ y ‘Shin Chan’ a desarrollar un drama en un mundo distópico. La serie está basada en un webcómic del mismo nombre. Si queréis buscarlo tenéis que emplear el título original ‘Taekbaegisa’ o ‘Delivery Knight’, supongo que en España no se ha hecho una traducción literal para evitar la sorna. Sea como fuere este doce de mayo podréis ver esta serie de la que ya os damos opinión.

Esta temporada concluye con un final que permite entrever la posibilidad de segunda parte pero queda cerrada. Dispone de seis episodios inferiores a una hora en la que nos proponen un futuro en una Tierra postapocalíptica, inundada tras el choque de un cometa. Solo sobrevive el 1% de la población mundial, la cual, crea una nueva sociedad intentando prosperar entre el aire contaminado. Los niveles de polución derivados del impacto del meteorito son tales que el sol está casi oculto y la atmósfera es irrespirable. En ese peligroso escenario los gobiernos intentan proteger a la población, pero como en tantas otras ocasiones domina el corporativismo elitista que con sus políticas aumenta la brecha entre diferentes grupos de personas.

De nuevo las mentes coreanas del entretenimiento nos plantean una lucha de clases entre los restos de la humanidad en un planeta totalmente dañino para el ser humano, como en ‘Snowpiercer’. Los protagonistas son unos repartidores de oxígeno puro y limpio que van por una Corea desértica y violenta a lo ‘Mad Max’. Es imposible no acordarse de Immortan Joe pues todos van con mascarillas y hechos unos zorros. También van marcados con un código y viven en un distrito aparte, como parias de clase baja al estilo de ‘In time’. Esas referencia o influencias parecen obvias pero mucha gente buscará en este producto oriental al nuevo ‘Juego del Calamar’. No creo que ‘El caballero negro’ llegue a causar tanto furor pues ni siquiera estéticamente está tan bien trabajada. Pero bien es cierto que los episodios tres y cuatro disponen un battle royale al estilo de ‘El juego del calamar’ o ‘Los juegos del hambre’.

Por supuesto esta mezcla tan variopinta va acompañada de artes marciales. Porque estos repartidores, que son como salvadores para aquellos que pueden permitirse el pagar aire depurado y comida, son héroes de acción que reparten hostias además de botellas de oxígeno. Tal es la ensaladilla que se han montado y tan pueriles son a veces sus protagonistas que a veces cuesta tomársela en serio, salvo cuando repite el machacado discurso del apartheid y la injusta diferenciación de estratos sociales. No obstante, la serie tiene giros interesantes, dosis de acción, una relación curiosa entre los protagonistas…

Para recrear el planeta Tierra en el que transcurre ‘El caballero negro’ han tenido que emplear muchísimas imágenes generadas por ordenador. El CGI canta en las escenas en las que hay que recrear localizaciones masificadas o bastas. Su diseño de producción y su calidad técnica no es lo más destacado, pero sin embargo este delivery del futuro nos entrega de nuevo el mensaje que viene a decir que la industria coreana va a estar entre lo más destacado en los próximos años.

Crítica: ‘The last of us’

Una temporada para calcar la primera parte de la saga

El próximo 16 de enero HBO Max estrena el live action de ‘The last of us’ empezando así una nueva emisión semanal que atrapará a muchos. La adaptación del juego desarrollado en su día por Bruce Straley y Neil Druckmann (‘Uncharted’) ha sido llevada al formato televisivo de la mano de Craig Mazin quien sigue con sus historias dramáticas alejándose aún más de sus primeras comedias. Ya nos sorprendió con ‘Chernobyl’ y ahora aliándose con Druckmann nos sumerge exitosamente en una aventura de zombies, traumas personales y supervivencia.

Siempre es difícil transmitir a la audiencia las mismas sensaciones que tiene jugando a un juego a través de una película o serie porque al fin y al cabo el usuario es parte de la historia manejando a los personajes con su mando. Pero ‘The last of us’ pertenece a esa corriente de juegos que ofrecen durante sus partidas una experiencia cinematográfica por la gran cantidad cinemáticas que tiene. Quizá por eso la serie puede funcionar bien y ganarse incluso a los gamers, ya que logra que nos metamos en su dramática historia y revivamos las fases del juego, aunque sin llegar a imbuirnos tanto terror. Seguramente la serie se gane un buen número de adeptos jugones pero no sin antes pasar por el examen de un casting (Pedro Pascal y Bella Ramsey) que no tiene precisamente un parecido físico próximo al de los protagonistas del juego de Naughty Dog.

¿Qué sucede en ‘The last of us’? La acción transcurre en una realidad alternativa veinte años después de arrancar un brote contagioso. El hongo Cordyceps, que a día de hoy solo era parásito en insectos, se pasa a los humanos según esta ficción. Se convierten así en unos zombies que parece que tienen verrugas gigantes y amorfas como las del papiloma humano. Se comportan de manera violenta y simbiótica, comunicándose además como si fuesen una colonia.

Tenemos explicación para este apocalipsis, no como sucedió en el cómic y serie de ‘The walking dead’. Tranquilos, Mazin ha asegurado que no van a alargar tanto la serie. Esta primera temporada de la serie ‘The last of us’ abarca todo el primer juego, incluyendo los caníbales en Silver Lake, las luciérnagas y la última y trascendental conversación entre Ellie y Joel. Aún con todo y con eso emplea espacio para recrearse en algunos precedentes. Después de todo el juego tiene muchos momentos para reabastecerse y más escenas de acción con zombies y bandidos. Si te lo pasabas en su totalidad en unas quince horas la serie nos comprime la narración en unas nueve.

Esta producción repite los mismos pasos del juego llevando algunos a límites más espectaculares. La primera secuencia se parece a la de ‘Un lugar tranquilo 2’ y los zombies corren y saltan como en ‘Guerra mundial Z’ pero la comparativa más directa y reciente es con ‘The Walking Dead’. Es una serie muy similar pero no se despista con tantos personajes y tiene mejor ritmo. Además empieza con un interesante debate con hongos sobre la mesa y nos brinda una genial apertura en el segundo capítulo que me ha recordado a los mejores momentos de ‘The Strain’, donde también había un enfoque científico y un posterior escenario apocalíptico.

El opening podría decirse que es a lo ‘Juego de Tronos’ pero formando el mapa con liquen y hongos. Comparte también con ‘Juego de tronos’ a parte del equipo de maquillaje y prostéticos que se ha traído Mazin de ‘Chernobyl’. En lo sonoro, participa el mismo compositor musical, Gustavo Santaolalla. En cuanto al vestuario y peluquería a los personajes les han peinado y vestido igual pero como mencionaba el parecido es bastante lejano y de la cara de Ellen Page a la de Ramsay hay un trecho. Tess (Ana Torv) es para mí la mejor escogida del casting. Como curiosidad o huevo de pascua, han dado papeles secundarios a actores como Ashley Johnson y Jeffrey Pierce, quienes doblaban a Ellie y Tommy en la versión de consola. Todos, incluidos los dos protagonistas, actúan acorde a las escenas del juego y la personalidad de sus personajes. Está claro que la manera en cómo plantaba cara en ‘Juego de Tronos’ le ha valido a Ramsay el papel de esta niña que está un tanto trastornada y es un auténtico dolor de muelas.

La ambientación post apocalíptica es buena. Mejor que la de ‘DMZ’ o ‘Y el último hombre’ e incluso que algunas etapas de ‘The Walking Dead’ o ‘Sweet Tooth’. La relación entre los personajes de distintas edades es igual de importante que en esas series, pero el tratamiento de esta serie es mejor. Por eso tenemos varios episodios flashback (me sobran los episodios tres y siete), que se desconectan un poco de la trama para mostrar solo al final cuál es su razón de ser. Pero lo más importante es que ‘The last of us’ tiene buen equilibrio entre drama, terror y acción. Si os gusta el juego o esta serie os recomiendo una obra muy similar en algunos aspectos, ‘Melanie. The girl with all the gifts’.