Crítica: ‘Hermanito’

En qué plataforma ver Hermanito

La vieja fórmula del hermano imposible vuelve a llamar a la puerta

Hay películas cuya premisa puede resumirse en una sola frase porque ya forma parte del ADN de la comedia estadounidense. Un individuo ordenado, exitoso y obsesionado ir solo hacia arriba ve cómo su existencia se convierte en un caos por culpa de alguien imprevisible del que no puede deshacerse. ‘Hermanitos’ no intenta ocultar que pertenece a esa tradición. Al contrario, la abraza desde el primer minuto en el que vemos que esto a va a ser una cosa de chiflados.

Matt Spicer dirige una propuesta que reúne a John Cena y Eric André en una dinámica que remite inevitablemente a títulos como ‘Los gemelos golpean dos veces’, ‘Hermanos por pelotas’ o ‘Mejor solo que mal acompañado’. La diferencia es que aquí el concepto de hermanos no es exactamente el que el espectador podría esperar. No hablamos de una relación de sangre, sino de un vínculo surgido de un modo más inesperado y que prefiero no desvelar.

El resultado es una de esas comedias pasajeras que cumplen con lo prometido, arrancan algunas carcajadas y desaparecen de la memoria con la misma rapidez con la que aparecen en el catálogo de una plataforma.

Una fórmula tan gastada que la propia película la reconoce

Lo más curioso de ‘Hermanitos’ es que parece plenamente consciente de estar reciclando una estructura narrativa que Hollywood lleva décadas utilizando. De hecho, algunos personajes vinculados a la industria televisiva verbalizan de manera indirecta lo evidente: la historia funciona porque enfrenta a dos polos opuestos condenados a compartir espacio ofreciendo una catástrofe tras otra.

John Cena interpreta al clásico hombre que ha construido una vida perfecta a base de tesón y presión así mismo. Frente a él aparece Eric André encarnando a una fuerza de la naturaleza incapaz de respetar normas, límites o convenciones sociales. La vida cuidadosamente diseñada del primero empieza a derrumbarse cuando el segundo reaparece de forma inesperada.

La película encuentra además un filón cómico en la sátira del propio negocio del entretenimiento. Como sucede cada vez con más frecuencia en la comedia contemporánea, los villanos no son mafiosos ni políticos corruptos, sino ejecutivos, productores y creadores de contenido desesperados por encontrar el siguiente fenómeno viral. O incluso podríamos decir que el villano es la propia sociedad que impone en las redes sociales la imagen del éxito. No es una crítica especialmente afilada, pero sí retrata nuestra actualidad más allá de plantear únicamente una sucesión de situaciones embarazosas.

Eric André y John Cena juegan exactamente el partido que esperas

El principal atractivo del filme reside en sus protagonistas. La elección de John Cena y Eric André resulta tan lógica que sorprende que hayan tardado tanto en coincidir en una producción de este tipo.

Cena lleva años demostrando una inesperada capacidad para funcionar como contrapunto cómico. Aquí asume precisamente ese papel, alejándose del personaje extravagante para convertirse en el hombre razonable atrapado en una pesadilla cotidiana. El propio actor ha señalado que esta era una oportunidad para mostrar una faceta más vulnerable y menos explosiva de lo habitual.

Por su parte, Eric André hace exactamente aquello que el público espera de él. Su personaje está construido alrededor del anti-humor, la incomodidad y el absurdo. No alcanza las cotas de anarquía de ‘The Eric Andre Show’, pero conserva suficientes elementos de ese estilo para que el espectador reconozca inmediatamente su sello. Estamos ante una interpretación basada en la ausencia total de sentido del ridículo, algo que encaja perfectamente con un actor que ha hecho carrera convirtiendo el caos en una forma de expresión cómica. Aunque la película nunca llega a descontrolarse por completo, sí transmite la impresión de que cualquier escena puede derivar en algo inesperado. Se masca constantemente la catástrofe.

Una comedia para una tarde, no para el recuerdo

‘Hermanitos’ pertenece a una categoría cada vez más habitual: la de las producciones diseñadas para consumir rápidamente en streaming. No aspira a convertirse en una referencia generacional. Su objetivo es mucho más modesto. Es una comedia verde, soez en varios momentos y claramente orientada a un público adulto. No debe confundirse con una película familiar pese a que la palabra “hermanitos” pueda sugerir lo contrario.

Todo esto no significa que carezca de encanto. Cuando Cena y André comparten pantalla, la maquinaria funciona. El problema es que la película sigue un manual tan reconocible que rara vez consigue sorprender. Todo ocurre exactamente como uno imagina salvo por el personaje de Chrisopher Meloni que pega un timonazo con respecto a lo que nos hacen pensar al comienzo que sería su línea argumental.

Ficha de ‘Hermanito’

Estreno en España: 26 de junio de 2026. Título original: Little brother. Duración: 100 min. País: EE.UU. Dirección: Matt Spicer. Guion: Andrew Mogel, Jarrad Paul. Música: Dan Deacon. Fotografía: Brandon Trost. Reparto principal: John Cena, Eric André, Michelle Monaghan, Chrisopher Meloni. Producción: Middle Child Pictures, Netflix Studios, The District. Distribución: Netflix. Género: comedia. Web oficial.

Crítica de la segunda temporada de ‘Avatar. La leyenda de Aang’

En qué plataforma ver Avatar La Leyenda de Aang T2

La fuerza de la amistad lograra encaminar a Aang

Qué ganas tenía de poder hablaros de la segunda temporada de ‘Avatar: La leyenda de Aang’. Y es que como fan de la serie de animación, admito que estoy disfrutando como una enana este nuevo live action que llega a Netflix este 25 de junio de 2026.

Ya os comenté en su día que la primera temporada era una maravilla para los fans y sin duda un gran descubrimiento para los nuevos espectadores. Y sigo con la misma opinión y es que sin duda se nota mucho el cariño con el que tratan esta historia.

Nuevos compañeros de viaje y mucha más acción

Después de una pequeña batalla ganada, seguimos a Aang, Katara y Sokka camino hacia Ba Sing Se, hogar del Rey de la Tierra. En su viaje se encuentran a Toph, una joven invidente maestra de Tierra que se va a convertir en la maestra de nuestro héroe. Juntos tendrán que lidiar para que la Nación del Fuego no llegue a las imponentes murallas de la Ba Sing Se.

Admito que toda esta parte en la serie de animación me encanta y han logrado condensarla muy bien y contar todo con bastante detalle. Como siempre, está adaptado y hay algún detalle que se escapa, pero para puristas de la serie de animación. Me ha parecido una temporada bastante buena, llena de acción, con muchos conflictos entre los personajes que solo la amistad logrará calma.

Al final, ‘Avatar: La leyenda de Aang’, trata también el tema de la amistad, de como el Avatar, además de intentar salvar el mundo, debe darse cuenta de lo importante que no es hacerlo solo. De que los compañeros que le acompañan son de gran importancia y que todas las personas que aparecen durante este viaje son importantes para aprender. Ya sean cosas buenas o malas, pero el aprendizaje es importantísimo para lograr su objetivo.

Un casting perfecto para una adaptación impecable

Sin duda, el casting es tremendamente bueno. Gordon Cormier, el encargado de dar vida a Aang, ha crecido, pero esto podría ser un error en otro tipo de historias, pero aquí sabemos que está pasando el tiempo. Los viajes no se hacen en 4 días, pese a que vayan montados en Appa.

Kiawenttio, Ian Ousley, Dallas Liu y Paul Sun-Hyung Lee, Katara, Sokka, Zuko y El tío Iroh, respectivamente, van evolucionando, también crecen, pero no de manera física, sino psíquica. Cada uno va viendo que camino escoger y como quiere seguirlo.

Miyako, es la encargada de dar vida a Toph Beifong, un personaje que me encanta. Sin duda es de mis favoritas. Y la actriz logra adentrarse en el alma del personaje y hacerlo suyo. Me gusta mucho, además es de los mejores caracterizados, con ese peinado tan complejo que tiene el personaje. Y su personalidad arrolladora, la clava desde el minuto uno.

Quizás, al menos en mi opinión, el fallo de casting o más bien, a la hora de darle vida, es el casting de Azula. No creo que la actriz (Elizabeth Yu) sea mala, si no más bien, creo que es la dirección de este personaje. Lo dicho, siendo fan de la serie, creo que Azula debería estar un poco más loca, aquí la veo menos perturbada de lo habitual. Se que es en la siguiente temporada donde ya todo se magnifíca, pero aun así, creo que la evolución debería de comenzarse a ver en esta. Pero, quizás haya que esperar un poquito más para verla en todo su esplendor.

Un conjunto de buen trabajo en todos los ámbitos

Y con esto me refiero a que la producción de la serie es fascinante. Uno de sus puntos fuertes es el CGI que me parece algo digno de mencionar. La escena de la serpiente marina es increíble y por supuesto las luchas entre todos ellos, con los diferentes elementos están muy bien trabajadas.

Y ya no solo a este nivel técnico, sino también todo el conjunto de maquillaje, vestuario, localizaciones, están tan estudiadas y nos lleva directamente a los escenarios de la serie de animación.

Conclusiones

Estoy deseando que llegue el desenlace de la serie, no porque quiero que termine, todo lo contrario, pero si que me encantaría que después de esto, se metan en la serie de ‘La leyenda de Korra’ y poder seguir con este mundo que tanto me gusta. ‘Avatar. La leyenda de Aang’ me parece una gran adaptación, una gran nueva serie para quien no conoce la serie de animación y todo su conjunto me parece perfecto. La tercera temporada sin duda va a ser apoteósica y solo puedo recomendaros la serie de animación y por supuesto ‘La leyenda de Korra’.

Crítica: ‘Oasis’

En qué plataforma ver Oasis

El verano ya está aquí con romances, misterios y Oasis

Una de las cosas que mas nos gusta es una buena serie de amoríos adolescentes mientras hay un misterio que resolver. Podríamos hablar de muchas series así, como la exitosa y gran ‘Élite’, ‘Olimpo’ y la ahora también en Netflix ‘Oasis’. Una serie que llega el día 19 de junio de 2026 a la plataforma y que sin duda es un buen entretenimiento.

¿Qué nos cuenta Oasis?

Por supuesto nos vamos a un resort de descanso llamado ‘Oasis’, donde la gente más rica del mundo asiste para tener unas buenas vacaciones. Jugar al golf, reuniones de negocios en una gran piscina o fiestas nocturnas en la playa, es lo que nos vamos a encontrar.

Adolescentes snobs, con mucho dinero y los adolescentes trabajadores que están intentando sobrevivir a un verano más para lograr sacar algo de dinero.

Mientras tanto desaparece una chica y todo este Oasis se va a poner patas arriba para lograr descifrar este misterio y encontrar a esta muchacha desaparecida.

La serie de ocho episodios no nos trae nada nuevo, pero si que puedo deciros que es entretenida y para echar la tarde merece la pena. Tiene un guion aceptable, una dirección bien llevada y los actores la verdad que están bastante bien.

Equipo de la serie

Creada por Ramón Campos (‘El caso Asunta’) la serie cuenta en la dirección con Ana de Alva y David Pinillos. Además los guiones van de la mano de Ramón Campos, Javier Chacártegui, Jon de la Cuesta y David Orea.

Todos ellos trabajando mano a mano para lograr mantener una historia entretenida, sin lagunas y que logre enganchar desde el primer episodio.

El reparto es bastante desconocido y futuras promesas, como Berta Castañé, Tomy Aguilera, Ana Garcés, Victoria Kantch, Laura Simón, Jan Buxaderas o Blas Polidori, son parte de este reparto. Además de caras bien conocidas como Verónica Sánchez, Mercedes Sampietro, Paco Tous o Unax Ugalde.

El verano llega con Oasis

Series como Oasis son el comienzo del verano, productos necesarios, con romances, misterios y una historia sencillita para disfrutar de las tardes. Ocho episodios que llegan todos juntos a Netflix. Además un punto a su favor que no te deja con la serie abierta, ¿pueden hacer más? si quieren si, pero no te dejan con nada abierto. Así que ya sabéis, disfrutadla y ya me contaréis que os ha parecido.

Crítica: ‘Maridos en acción’

En qué plataforma ver Maridos en acción

Catástrofe criminal en una buddy movie a tres bandas

Netflix estrena una nueva película coreana, en esta ocasión dirigida por Gyu-tae Park, un desconocido en nuestras fronteras. Esta película arranca de una forma bastante engañosa. La primera imagen nos presenta de un modo un tanto terrorífico a un preso cubierto de tatuajes con fórmulas matemáticas y extrañas ecuaciones que parecen prometer una conspiración compleja, secretos ocultos o algún tipo de rompecabezas criminal digno de ‘Prison Break’. Sin embargo, a medida que la historia avanza descubrimos que esas expectativas estaban destinadas a estrellarse contra una realidad muy distinta. Los misteriosos tatuajes apenas tienen relevancia narrativa. Y eso no es un defecto ni un engaño deliberado, sino una declaración de intenciones. ‘Maridos en acción’ no es un thriller. Tampoco pretende ser un drama criminal sofisticado. Es una comedia de acción desenfadada, bobalicona y consciente de su propia ligereza.

La propuesta de Gyu-tae Park se sitúa claramente dentro de la tradición de las buddy movies norteamericanas. Es fácil encontrar ecos de producciones en las que personajes incompatibles se ven obligados a colaborar mientras sobreviven a persecuciones, criminales y situaciones ridículas. En el contexto del cine surcoreano contemporáneo, probablemente se acerque más al tipo de entretenimiento popular asociado a los filmes protagonizados por Ma Dong-seok, aunque aquí la balanza se inclina mucho más hacia la comedia que hacia la acción.

Tres maridos, un enredo criminal y mucho humor absurdo

La principal diferencia respecto a la fórmula clásica reside en que no tenemos una pareja protagonista enfrentada a sus diferencias, sino un trío de personajes obligados a colaborar. La película construye su motor narrativo alrededor de tres maridos atrapados en una trama criminal que amenaza no solo su tranquilidad personal y legal, sino también la seguridad de sus respectivas esposas.

Lo interesante es que, pese a que el argumento podría sugerir una historia dominada por la testosterona, el filme evita glorificar a sus protagonistas. Todo lo contrario. Los tres están retratados desde la torpeza, la fragilidad y el ridículo constante. Son hombres que intentan parecer competentes mientras la realidad se empeña en demostrar exactamente lo contrario.

El personaje que mejor funciona es el interpretado por Jin Seon-kyu. Su presencia resulta decisiva para mantener el interés incluso cuando la historia cae en excesos humorísticos discutibles. Su personaje vive instalado en una especie de optimismo permanente, un auténtico chorro de serotonina ambulante que afronta con una sonrisa situaciones que harían perder la paciencia a cualquiera. Está separado de su esposa, mantiene una relación sin custodia con su hija y debe enfrentarse a criminales peligrosos. Pero, curiosamente, su principal fuente de frustración parece ser la existencia del nuevo marido de su exmujer.

Ese nuevo esposo, interpretado por Gong Myoung, aporta una energía completamente distinta. Veterinario de profesión y aficionado a los deportes de riesgo, representa una juventud impulsiva que choca continuamente con la experiencia del protagonista. A ellos se suma el personaje interpretado por Kim Ji-suk, un delincuente cibernético con una actitud burlona que termina convirtiéndose en una pieza fundamental dentro del grupo.

Una comedia entre el crimen digital y los delincuentes de la vieja escuela

Aunque la película jamás abandona su tono ligero, introduce de forma interesante un contraste entre distintas formas de criminalidad. Por un lado aparecen delincuentes modernos que operan a distancia, aprovechan la tecnología y carecen de cualquier escrúpulo. Por otro encontramos criminales de la vieja escuela, vinculados a códigos de honor bastante discutibles, extorsiones tradicionales y métodos más directos.

No es una reflexión profunda sobre la evolución del crimen organizado, pero sí un elemento que aporta algo de personalidad a una trama que, por momentos, podría haberse limitado a encadenar persecuciones y gags. Mezclando esto la película consigue tener ritmo y rara vez se detiene demasiado tiempo en una misma situación. Cuando un chiste deja de funcionar, llega una nueva secuencia de acción. Cuando la acción amenaza con repetirse, aparece otra situación cómica. Esta estructura evita que el metraje se vuelva pesado, aunque también provoca que algunos momentos carezcan de verdadero peso dramático.

Entre los doramas cómicos y el espíritu de ‘Taxi’

El mayor problema de ‘Maridos en acción’ reside en la naturaleza de su humor. Muchas escenas abrazan una comicidad extremadamente infantil. Gestos exagerados, reacciones sobreactuadas y situaciones cercanas al slapstick dominan buena parte de la experiencia. Habrá espectadores que conecten inmediatamente con este tono, mientras que otros probablemente encuentren algunas secuencias demasiado estridentes.

Sin embargo, sería injusto criticarla por algo que forma parte esencial de su identidad. El humor que despliega conecta directamente con ciertas comedias televisivas surcoreanas y con el espíritu desenfadado de numerosos doramas. También recuerda notablemente a producciones francesas como ‘Taxi’ o a las comedias de Philippe Lacheau, donde la sofisticación narrativa importa mucho menos que la capacidad para encadenar situaciones absurdas y personajes entrañablemente incompetentes.

Ficha de ‘Maridos en acción’

Estreno en España: 19 de junio de 2026. Título original: Nampyeondeul. Duración: 107 min. País: Corea del Sur. Dirección: Gyu-tae Park. Guion: Gyu-tae Park, Kim Jong-hyeon. Reparto principal: Jin Seon-kyu, Gong Myoung, Kim Ji Suk, Yoon Kyung-ho, Kang Han-na, Lee Da-hee, Jeon So Min. Producción: TPS Company. Distribución: Netflix. Género: comedia. Web oficial.

Crítica: ‘Dorohedoro’ T2

En qué plataforma ver Dorohedoro

Caos, identidad y una violencia con alma bizarra

Fue una de las series que nos dieron la vida en los últimos estertores del confinamiento por la pandemia del COVID-19 y por fin ha regresado. La segunda temporada de ‘Dorohedoro’ llega tras una espera inusualmente larga dentro del ecosistema anime contemporáneo (casi seis años), y lo hace sin renunciar a nada de lo que convirtió a la primera tanda en una obra de culto: violencia gráfica, humor negro y una narrativa deliberadamente fragmentada. Desde su estreno global el 1 de abril de 2026 (con un inusual arranque de tres episodios simultáneos), la serie producida por MAPPA no solo reafirma su identidad, sino que la radicaliza. Ya era rara dentro del género cyberpunk o el anime más extraño pero consigue ir más allá.

Lo primero que conviene señalar es que ‘Dorohedoro’ sigue siendo profundamente incómoda (y no busca lo contrario) además de quedarse abierta para una tercera entrega. Hay que tener en cuenta que el manga original consta de 23 volúmenes. La clasificación de contenido ya advertía de una violencia “severa” y escenas intensas que rozan lo grotesco, pero en esta segunda temporada esa cualidad se convierte en lenguaje propio. No hay concesiones: cuerpos mutilados, experimentos aberrantes y un universo donde la muerte es casi un trámite burocrático. Sin embargo, lejos de caer en el exceso vacío, la serie articula esta brutalidad como parte de su discurso estético (una especie de punk visual donde el caos es la norma, no la excepción).

El lema promocional de esta temporada, nos sugiere sumergirnos en el caos y no es casual. La dirección vuelve a apostar por una puesta en escena sucia, cargada de texturas digitales que simulan lo orgánico, lo viscoso, lo podrido. Y ahí reside una de sus virtudes: el mundo de Hole y el reino de los hechiceros no son solo escenarios, sino organismos en descomposición constante.

Caimán y la identidad como eje narrativo

Si la primera temporada planteaba el misterio de Caimán, esta segunda lo disecciona. El personaje deja de ser únicamente un vehículo para la acción (un antihéroe amnésico con cabeza de reptil) y se convierte en el núcleo temático de la serie. Su búsqueda de identidad ya no es solo una excusa argumental, sino una exploración casi existencial.

Recordemos que Caimán es un ser marcado por la pérdida de memoria y la deformación física, producto de la magia de los hechiceros. En esta nueva entrega, la narrativa se fragmenta aún más para ofrecer distintas capas de su pasado, jugando con la percepción del espectador (¿quién fue realmente?, ¿cuántas versiones de sí mismo existen?). Este enfoque multiplica la sensación de desconcierto, pero también enriquece el relato.

Pero aquí es donde la temporada da un paso más interesante: aunque el relato pivota claramente sobre Caimán como protagonista, la serie se permite expandirse con generosidad hacia sus secundarios. No se limita a utilizarlos como meros acompañantes o contrapuntos, sino que construye verdaderas historias paralelas que aportan profundidad al mundo. Personajes como En, Shin, Ebisu o Noi no solo ganan tiempo en pantalla, sino también capas psicológicas y contexto histórico. Sus motivaciones, relaciones y conflictos internos se desarrollan con una riqueza que equilibra el foco central de la narrativa.

Este enfoque coral refuerza la sensación de universo vivo. Cada personaje parece tener su propia historia fuera de cámara, su propio pasado y sus propias reglas. Incluso figuras que en la primera temporada podían parecer excéntricas o anecdóticas adquieren aquí un peso dramático inesperado. Es una decisión narrativa arriesgada (porque dispersa la atención), pero coherente con la naturaleza caótica de la serie.

Además, el guion se detiene más en las relaciones entre personajes, especialmente en la conexión entre Caimán y Nikaido, que gana en ambigüedad emocional. No es una relación sentimental al uso, sino una alianza forjada en la supervivencia y el trauma compartido.

Un anime más punk, más caótico y sorprendentemente más humano

Lo que diferencia a esta segunda temporada de otras secuelas es su negativa a “ordenarse”. En lugar de simplificar su narrativa o hacerla más accesible, ‘Dorohedoro’ abraza el caos como principio estructural. Las subtramas proliferan, los personajes secundarios adquieren mayor peso, y la historia se convierte en un mosaico de perspectivas que rara vez encajan de forma convencional.

Sin embargo, en ese aparente desorden emerge algo inesperado: humanidad. La serie encuentra belleza en lo grotesco y convierte a sus personajes en figuras trágicas atrapadas en un sistema violento que no controlan. Incluso los antagonistas poseen motivaciones complejas, alejadas del maniqueísmo.

Técnicamente, la animación mantiene el híbrido entre CGI y dibujo tradicional que tanto dividió al público en su momento. Aquí se percibe más pulido, más integrado en la estética general, aunque sigue siendo una apuesta arriesgada. Esa textura visual, casi sucia, sigue siendo clave para transmitir la identidad de la obra. Desde luego, en mi opinión, la calidad de la animación de esta serie no tiene pega alguna.

En última instancia, esta temporada 2 de ‘Dorohedoro’ es una intensificación de todo lo que la define: violencia, humor absurdo, caos narrativo, una obsesión casi filosófica por la identidad y un descomunal trabajo de animación. Pero además, añade una dimensión coral que enriquece el conjunto, demostrando que el mundo de la serie es mucho más amplio que su protagonista. No es una serie para todos, pero precisamente ahí radica su valor. Es una anomalía fascinante.

Crítica de ‘The Boroughs: Jubilación Rebelde’

En qué plataforma ver The Boroughs: Jubilación rebelde

Poca novedad en esta serie de ciencia ficción 

De los creadores de ‘El Señor de los Anillos: La guerra de los Rohirrim‘ o la maravillosa ‘El Cristal Oscuro: La era de la resistencia’, llega a Netflix ‘The Boroughs: Jubilación Rebelde’. Jeffrey Addiss y Will Matthews nos traen una historia de ciencia ficción en pleno desierto en una comunidad de jubilados. Todo ello respaldado por Los Hermanos Duffer, creadores de la famosa ‘Stranger Things’.

Unos ancianos rebeldes

Acompañamos a Sam, un hombre que acaba de perder a su mujer y es llevado a una residencia exclusiva, The Boroughs, una gran comunidad de jubilados en la que poder vivir la vida al máximo. Pero no todo parece bonito, pues para el parece todo una cárcel.

Una de sus primeras noches tiene un encuentro terrible que le hace quedarse e intentar desentrañar el secreto que hay en The Boroughs.

La serie es entretenida, pero admito que no me ha terminado de encandilar en exceso. Con ocho episodios de unos 40 min cada uno, vamos poco a poco conociendo a todos los personajes de esta curiosa comunidad. La serie me ha recordado a tantas cosas, no es que esté mal realizada, pero si que quizás si hubiese tenido algún que otro episodio menos, creo que sería suficiente. No me cuenta nada nuevo. De echo este año en el Festival De Sitges tuve la ocasión de ver ‘The Home’ y la sinopsis se parece un poco, si que es verdad que da un giro más fantástico que me ha gustado, pero mas o menos ha sido muy parecido.

Reparto y equipo

Pero no todo ha sido malo, la verdad que los actores han logrado mantener la serie al completo. Y es que estamos hablando de un repartazo. Alfred Molina encabeza esta historia de género fantástico, junto a Bill Pullman, Geena Davis, Clarke Peters, Denis O’Hare, Jena Malone, o Alfre Woodard entre otros.

Se nota mucho el cariño puesto en cada uno de los personajes. Me gusta mucho la química que hay entre todos y la camaradería. Y otro punto a su favor sin duda la producción de la serie. Está super bien cuidada, los efectos digitales me han parecido super buenos para una serie, que al final no suelen tener tanto presupuesto como las películas. Y el diseño de la criatura (si, hay bicho) me ha gustado mucho.

Conclusiones

‘The Boroughs: Jubilación Rebelde’ no es perfecta, pero es una serie que puede ser interesante para la gente que no ha visto demasiado cine fantástico. Al final es una historia curiosa y bien llevada. En mi caso, no me ha contado nada nuevo y quizás mis expectativas eran demasiado altas. Recordad, nunca hay que ir con grandes expectativas, porque no significa que un producto sea malo, si no que quizás nos habíamos hecho otra película en la cabeza y tampoco es justo. Como siempre digo, vedla, disfrutadla y comentadme que os a parecido a vosotros.

Crítica: ‘El fuego de la venganza’

En qué plataforma ver El fuego de la venganza

Un thriller de tintes clásicos que transita entre la justicia y la redención

Nueva adaptación de ‘Man on fire’, la novela de Philip Nicholson a.k.a. A. J. Quinnell. En España se conoce como ‘El fuego de la venganza’ y tuvo una versión cinematográfica en 2004 con Denzel Washington, Christopher Walken y una jovencísima Dakota Fanning. Ahora llega a Netflix en formato de serie manteniendo una propuesta que mezcla el thriller de acción con el drama moral. Esta nueva adaptación, orquestada por Steven Caple Jr. y creada para televisión por Kyle Killen, no solo respeta el núcleo temático del material original, sino que lo amplifica hacia territorios más incómodos y contemporáneos. Tanto la película como esta nueva serie protagonizada por Yahya Abdul-Mateen II siguen pautas de la novela original, pero ambas trasladan su acción a Latinoamérica en lugar de a Italia. Todas coinciden en esbozar a un agente quemado, con pasado oscuro y desarrollar una historia en la que tiene que entenderse e incluso coger cariño a la joven a la que acepta proteger.

Desde su primer episodio, la serie plantea una tensión constante entre tres fuerzas que vertebran la narrativa: la venganza, la justicia y la protección de una joven cuya presencia redefine el propósito del protagonista. Este triángulo moral no es nuevo dentro del género, pero aquí se explora con una insistencia casi obsesiva. El protagonista es una figura fracturada que utiliza la violencia no solo como herramienta narrativa, sino como mecanismo de autorreparación emocional.

Uno de los detalles más interesantes es que el proyecto estuvo durante años en desarrollo con distintos enfoques, y que Caple Jr. insistió en rodar varias escenas clave en localizaciones reales inspiradas en favelas latinoamericanas, buscando una textura visual más orgánica y menos estilizada que otras producciones del género. Sin duda eso funciona pues forma parte del nudo de la serie y son los episodios más verosímiles.

Violencia, clase social y personajes que rompen prejuicios

Si algo define a ‘El fuego de la venganza’ es su representación cruda de la violencia. Es, sin exagerar, una de las series con mayor densidad de escenas de tortura por minuto que se recuerdan en el catálogo reciente de Netflix. Este exceso, lejos de reforzar siempre la narrativa, termina por jugar en su contra en determinados tramos, generando una sensación de repetición y desgaste. La serie entra en bucles donde la brutalidad deja de impactar y se convierte en un recurso predecible.

Sin embargo, sería injusto reducirla a eso. La serie introduce un interesante conflicto de clase entre sus antagonistas. Por un lado, personajes que han crecido en entornos de marginalidad extrema (favelas donde la supervivencia dicta las reglas) y que encuentran en el crimen su única salida. Por otro, figuras provenientes de entornos privilegiados que, de forma casi nihilista, deciden colaborar con lo peor de la sociedad. Esta dicotomía no solo enriquece el relato, sino que obliga al espectador a cuestionar sus propios prejuicios.

Especial mención merece el tratamiento de dos personajes secundarios surgidos de estos entornos marginales. Lo que comienza como un retrato aparentemente estereotipado evoluciona hacia una construcción compleja, con un giro narrativo que rompe expectativas y desmonta sesgos. Aquí es donde la serie demuestra una ambición narrativa que va más allá del espectáculo.

Acción eficaz, pero un desenlace que traiciona su propia premisa

En términos de ritmo, ‘El fuego de la venganza’ sabe dosificar bien sus momentos de tensión. Las escenas de acción están bien orquestadas y mantienen un nivel de intensidad notable, mientras que los segmentos dramáticos cuentan con el espacio necesario para desarrollarse de forma que los veamos tan necesarios como comprensibles.

El problema surge a partir del arco carcelario. A medida que la historia avanza hacia su tramo final, la serie abandona progresivamente su realismo. El protagonista, que hasta entonces operaba como un individuo contra el sistema, comienza a disponer de recursos prácticamente ilimitados. Este cambio de escala narrativa diluye uno de los mayores atractivos de la serie: la sensación de vulnerabilidad.

Lo que en un inicio era una historia de resistencia individual se transforma en una fantasía de poder que resta credibilidad al conjunto. El clímax, aunque efectivo en términos visuales, carece del peso emocional que prometía en sus primeros episodios.

Aun así, ‘El fuego de la venganza’ logra mantenerse como una propuesta sólida dentro del catálogo de la N roja. Ofrece suficientes matices, especialmente en su exploración de la moralidad y la desigualdad social, como para justificar su visionado.

Crítica: ‘Depredador dominante’

En qué plataforma ver Depredador dominante

Adrenalina sin poso y acción de catálogo

Hay películas que nacen ya encapsuladas en un molde reconocible, y ‘Depredador dominante’ no disimula su filiación. Su punto de partida remite de forma casi programática a la lógica de “máximo peligro en entorno hostil” que popularizó ‘Máximo riesgo’ (con Sylvester Stallone suspendido entre abismos) y que el propio Baltasar Kormákur, director de este nuevo estreno de Netflix, ya había transitado en ‘Everest’ (con un reparto coral enfrentado a la montaña como fuerza indiferente). Aquí, el dispositivo es más directo: persecución constante, amenaza que se desplaza (y nos desplaza) y una geografía convertida en antagonista.

El problema es que ese armazón, eficaz sobre el papel, se queda en lo meramente funcional. ‘Depredador dominante’ opera como producto de acción sin ambición de ir más allá de su premisa: encadenar set pieces, dosificar el peligro y sostener la tensión durante noventa y pocos minutos. No hay voluntad de expandir el subtexto ni de trabajar en exceso el fuera de campo emocional (más allá de un par de pinceladas biográficas que buscan humanizar a los protagonistas o hablar sobre el instinto de supervivencia). Todo responde a una economía de estímulos muy medida, casi industrial que esboza por encima el concepto de apex predator (depredador ápice), es decir, el organismo que se sitúa en lo más alto de la cadena trófica y no tiene depredadores naturales.

Persecución, deporte extremo y star power

La película se inclina más por la persecución que por la acción en sentido clásico. En esa línea, dialoga con títulos como ‘Blanco humano’ (1993) o ‘La caza’ (2020), donde el motor dramático es el desplazamiento continuo y la sensación de ser presa. Aquí, los deportes de riesgo (escalada, piragüismo, saltos controlados) funcionan como vehículo narrativo y como excusa para coreografiar el peligro.

Charlize Theron sostiene la película con su presencia física y su estatus de heroína de acción. Su personaje se mueve con solvencia entre paredes de roca y crestas afiladas (la producción presume de un periodo de entrenamiento junto a la escaladora Beth Rodden, detalle que se percibe en la verosimilitud de ciertos movimientos, aunque buena parte de las secuencias se apoyen en dobles y refuerzos de CGI). Theron cumple (como suele), pero lo hace en piloto automático, sin encontrar capas adicionales en un guion que no se las ofrece.

A su lado, Taron Egerton aporta energía y un contrapunto más impulsivo, aunque su arco queda esbozado con trazo grueso. La química entre ambos funciona lo justo para sostener los diálogos de transición, pero nunca alcanza la fricción dramática que permitiría elevar el conjunto. Se percibe, en definitiva, ese aroma a “película de currículum”: un título que suma en la filmografía sin comprometer demasiado ni exigir riesgos interpretativos.

Un territorio desaprovechado (y peligrosamente domesticado)

Uno de los elementos más sugerentes es el viaje a Australia, un territorio que el imaginario popular define como letal por naturaleza (ese lugar donde “todo puede matarte”). Sin embargo, la película apenas explota esa condición. La geografía está filmada con pulcritud (Kormákur conoce bien cómo capturar la escala y la textura del entorno), pero rara vez se convierte en un agente dramático con identidad propia. Falta una mirada que haga del paisaje algo más que un decorado espectacular.

En términos de producción, hay curiosidades que encajan con esa voluntad de verosimilitud controlada: varias secuencias se rodaron en localizaciones reales combinadas con extensiones digitales para garantizar seguridad (y continuidad visual), y el equipo de especialistas diseñó maniobras que replican técnicas de escalada deportiva para reforzar la credibilidad. Son decisiones que suman en el acabado técnico, aunque no compensan la ausencia de riesgo creativo en el relato.

Kormákur, que en ‘Everest’ encontraba un equilibrio entre espectáculo y tragedia humana, aquí opta por la inmediatez. La puesta en escena privilegia la claridad espacial (se entiende dónde están los personajes y qué está en juego en cada momento), pero rehúye cualquier deriva más incómoda o ambigua. Todo está calculado para que el espectador no se pierda, pero tampoco para que descubra algo nuevo.

Ficha de ‘Depredador dominante’

Estreno en España: 24 de abril de 2026. Título original: Apex. Duración: 93 min. País: Australia, EE.UU., Islandia, Canadá. Dirección: Baltasar Kormákur. Guion: Jeremy Robbins. Música: Högni Egilsson. Fotografía: Lawrence Sher. Reparto principal: Charlize Therion, Taron Egerton, Eric Bana. Producción: Chernin Entertainment, Ian Bryce Productions, Netflix, RVK Productions, Secret Menu. Distribución: Netflix. Género: acción. Web oficial.

Crítica: ‘Stranger Things: Relatos del 85’

En qué plataforma ver Stranger Things: Relatos del 85

Una aventura llena de acción y nostalgia

Regresa a nuestras pantallas nuestros protagonistas favoritos de Netflix. Y es que después de dar por terminada la serie de ‘Stranger Things’ este pasado 1 de enero de 2026, volvemos a Hawkins, para vivir una pequeña aventura entre la segunda y tercera temporada.

Eric Robles es el showrunner de esta nueva serie animada junto con la producción de los hermanos Duffer. Dirigida por Phil Allora, quien trabajó en el departamento de animación de las estupenda ‘Lilo & Stitch’, ‘Hermano Oso’ o ‘Tarzan’.

¿Qué está pasando en Hawkins?

Estamos en 1985, con un Hawkins nevado y con nuestros protagonistas, Eleven, Mike, Will, Lucas, Dustin y Max intentan buscarse la vida aprovechando las nevadas y los poderes de Eleven para poder invertir en su campaña de Dragones y Mazmorras.

Pero no todo va a ser tranquilidad y felicidad y es que vuelven los monstruos. Pero esta vez no van a estar solos, ya que aparece en la ecuación Nikki Baxter, una joven algo mayor que ellos, pero que encuentra su lugar junto a estos extraños chavales.

Aunque sencillita, ‘Stranger Things: Relatos del 85’, me ha gustado bastante. Una aventurilla de 10 episodios cortitos que entretienen desde el primer momento. Y es que la ventaja de ser una simple aventura, hace que nos centremos en estos amigos y sus pequeñas locuras. Como pasaba un poco en la primera temporada. Además de que vemos nuevos monstruos y tienen que ver como acabar con ellos y sobre todo, averiguar como han aparecido de nuevo. Un nuevo misterio que tendrán que investigar y llegar al fondo del asunto.

Nuevo formato y nuevas voces

Los fans van a echar de menos escuchar las voces originales de sus actores favoritos. No se si ha sido por decisión de producción o de los artistas. Al final, están en una edad bastante diferente a la actual y pueden ser ambas razones.

Brett Gipson, Luca Díaz, Brooklyn Davey Norstedt, Braxton Quinney, Elisha Williams, Ben Plessala y Jolie Hoang-Rappaport, son los encargados de dar vida a los protagonistas de este ‘Stranger Things. Relatos del 85’.

También encontramos la inconfundible voz de Odessa A’zion (‘Marty Supreme’) como Nikki Baxter.

El que hayan realizado la serie en animación, también me parece un acierto. Al final es como os dije, una aventura aparte, en la que meter muchos más bichos y por supuesto, mucha más batalla. Una manera de no gastar tanto dinero en efectos especiales y además con la animación puedes jugar mucho con la imagen y el color. Pues esta serie, aunque sea bastante tenebrosa, en el sentido de que estamos mucho tiempo de noche o en espacios cerrados, tiene mucho color.

¿Era necesaria esta serie?

Creo que no, pero no significa que una vez hecha, la serie merezca mucho la pena. En mi caso, me ha entretenido mucho, la animación me ha parecido muy chula y bien realizada. Además, me he quedado con ganas de más, así que ojalá, hagan alguna que otra historia más entre temporadas y poder disfrutar de otra manera de los protagonistas de ‘Stranger Things’.

Crítica de la segunda temporada de ‘Bronca’

En qué plataforma ver Bronca. T2

Chantajes, traiciones y mucha bronca

Tenemos una nueva temporada de ‘Bronca’ gracias a Netflix. La producción de A24 llega a nuestras pantallas con un nuevo reparto y un nuevo conflicto que hace que las cosas se les vayan de las manos a nuestros personajes.

Conflictos, chantajes y muchos personajes

En esta temporada conocemos a Austin y Ashley, dos jóvenes prometidos que trabajan en una gran mansión. Una noche tenían que llevar algo a uno de sus jefes y graban una gran discusión entre éste y su mujer. Con ello comenzarán los chantajes y un gran conflicto que les llevará a diferentes situaciones de las que les costará salir.

Esta temporada me ha parecido bastante buena, pero no mejor que su primera temporada. Y es que llega un momento que detrás de este conflicto inicial aparecen demasiadas situaciones increíbles. Todo el mundo es demasiado ruin, hay poca gente buena y satura un poco.

Pero aún así, esta segunda temporada es muy entretenida, está muy bien escrita y dirigida. Hay escenas muy bien dirigidas, como podemos ver en una de las escenas del episodio final, llena de acción y que tiene unos planos increíbles. Además la serie tiene bastante crítica y también un humor bastante turbio. ‘Bronca’ es una serie bastante incómoda y que logra crear una sensación desagradable con todo lo que vamos viviendo con los personajes.

¿A quién vemos en esta segunda temorada de ‘Bronca’?

Oscar Isaac, Carey Mulligan, Charles Melton y Cailee Spaeny, son los protagonistas de esta serie. Todos ellos ruines, intentando conseguir cada uno su propio beneficio pisando al contrario. Personajes despreciables, que según avanza la serie vemos como unos van redimiéndose, mientras otros cambian a peor.

Pero no solo son ellos las caras conocidas, la segunda temporada de ‘Bronca’, tiene un reparto espectacular. Entre ellos encontramos a William Fichtner (‘Talamasca: The Secret Order’), Seoyeon Jang (‘Snowdrop’), Song Kang-ho (‘Parásitos’) o Youn Yuh-Jung (‘Minari’) entre muchos otros.

Me parece formidable como Lee Sung Jin, creador y guionista de la serie, cuida cada una de las distintas personalidades de todos y cada uno de los personajes. Son tan diferentes y están tan bien estudiados para mostrarnos las distintas evoluciones. Además, el como refleja lo peor del ser humano, en todas sus facetas. Deja ver un estudio bastante complejo acerca de la psicología humana.

Colores y planos

Sin duda la serie está cuidada al mínimo detalle, no solo la dirección o el guion. Todo en su conjunto es importante, tenemos un vestuario increíble. Donde vemos como cada personaje está representado bien por un vestuario bastante marcado. Todo esto es gracias a Olga Mill (Hereditary’ o ‘Sangre en los labios’), que consigue darle personalidad a todos.

Me gustaría quería resaltar el trabajo de James Laxton. Con una fotografía muy luminosa, llena de colores pasteles en los lugares lujosos. Mientras que en la vida real, en esa vida sin lujos donde viven los personajes es algo más oscura y deprimente, en donde ves sus verdaderas vidas, con las que no están nada satisfechos.

Junto la fotografía, esto también se refleja en la decoración, Kelly Jo Tinney, hace un gran trabajo en este sentido. Al igual, mostrando ostentosidad, con materiales aparentemente caros y llenos de detalles en las zonas donde los millonarios se juntan. Mientras que en las zonas de las personas trabajadoras, sus casas son humildes sin apenas decoración.

Desenlace y conclusiones

Esta segunda temporada de ‘Bronca’ también es una gran crítica a los diferentes estatus sociales. Donde los más ricos tienen siempre el poder y consiguen siempre lo que quieren en cuanto sacan dinero. Mientas que la gente pobre tiene que luchar para poder lograr cualquier avance. Además que también se nos muestra que no siempre se es feliz con dinero, ya que termina corrompiendo a las personas.

Como digo, una segunda temporada diferente, en mi caso me ha parecido algo peor, pero por el simple hecho de que se enreda demasiado con muchos personajes. Pero lo dicho, no significa que sea mala serie, ya que la historia y las situaciones que nos vamos encontrando están muy bien. Y el final de la serie, además de que está muy bien rodado, está bien resuelto.

Crítica: ‘Embestida’

En qué plataforma ver Embestida

Sencilla historia de tiburones acechando la ciudad

Ya tenemos en nuestras casas ‘Embestida’, gracias a Netflix. La nueva película de Tommy Wirkola, director de ‘Dead Snow’, ‘Noche de paz’, ‘Spermageddon‘ o ‘El viaje’. Unas mejores que otras, pero siempre con algo distinto y original.

Cuando los tiburones se adentran en la ciudad

Una ciudad es arrasada por un terrible huracán que hace todo el mundo termine huyendo y los que se quedan tienen que sobrevivir. Pero no solo al desastre que tienen delante, sino que un grupo de escualos llega para sembrar el terror.

Los tiburones todo son de los animales más peligrosos del mundo y en esta película podemos ver como trabajan juntos para alimentarse.

No me ha disgustado, pero creo que tendría que haber tenido algo más de gracia. No quería ver un Sharknado, porque para eso está ya esa franquicia. Pero si que me esperaba una película algo más loca. Pero eso no significaba que no sea buen entretenimiento.

Reparto y equipo técnico

Aunque el reparto no es muy conocido, tenemos caras que pueden sonarnos y que además son jóvenes promesas. Tenemos a Phoebe Dynevor, Djimon Hounsou, Costa D’Angelo, Matt Nable, Whitney Peak, Alyla Browne, Stacy Clausen o Alijah Ungvary, entre otros.

Todos ellos bastante decentes en sus actuaciones, pese lo dicho, que el guion en si, es bastante flojito. El CGI está bien. Sin ninguna maravilla, pero si que se nota el buen trabajo y que al final logra que realmente veamos que los tiburones están ahí realmente.

¿De dónde sale esta idea?

El guion parte de la idea del propio Wirkola. El director le ha dado vueltas durante tiempo al tema del cambio climático. En declaraciones ha comentado que el con el calentamiento global y las inundaciones repentinas, este suceso de que de repente, entre la marea llena de tiburones a una isla costera, sea tan inverosímil. Y además comentó que este thriller de tiburones, también es fruto de su obsesión con estos animales desde que vio ‘Tiburón’.

Adam McKay, productor de la película, comentó que según estudios de biólogos marinos, los tiburones están alterando las rutas por culpa del cambio climático. Pese a esto, ‘Embestida’ es una cinta de puro entretenimiento donde el final sin duda es lo mejor. Se pone algo más interesante y divertida. Así que no perdáis la oportunidad de echarle un vistazo, una película para echar una tarde tranquilamente durante el fin de semana.

Ficha de la película

Estreno en España: 10 de abril de 2026. Título original: Thrash. Duración: 80 min. País: Estados Unidos. Dirección: Tommy Wirkola. Guion: Tommy Wirkola. Música: Daniel Futcher. Fotografía: Matthew Weston. Reparto principal: Phoebe Dynevor, Whitney Peak, Djimon Hounsou, Gemma Dart, Stacy Clausen, Amy Mathews, Conta D’Angelo, Elijah Ungvary, Alyla Browne, Akosia Sabet. Producción: Hyperobject Industries, Sony Pictures Releasig, Soundfirm. Distribución: Netflix. Género: Acción. Web oficial.

Crítica: ‘Errores épicos’

En qué plataforma ver Errores épicos

Comedia neurótica, caos moral y decisiones al límite

Dan Levy junto y Taylor Ortega traen a través de Netflix la serie ‘Errores épicos’, una serie que se construye desde una premisa aparentemente sencilla: dos personajes profundamente desubicados en sus propias vidas se ven arrastrados a una espiral de decisiones absurdas con consecuencias cada vez más graves y criminales. Él, un pastor ejemplar incapaz de confesar su homosexualidad a su comunidad y ella, una actriz fracasada que regresa de Nueva York cargada de frustración y cinismo, forman un dúo tan improbable como explosivo.

Ambos son hermanos pero no biológicos, lo cual forma entre ellos una conexión tan frágil y volátil como obligatoria. Levy encarna a un protagonista que recuerda poderosamente al Leonard interpretado por Johnny Galecki en ‘The Big Bang Theory’: nervioso, dubitativo, atrapado en su propia inseguridad. Sin embargo, aquí ese arquetipo se desplaza hacia terrenos más incómodos, donde la represión personal no es solo un rasgo cómico, sino el motor de decisiones erráticas. Ortega, por su parte, construye un personaje abrasivo, casi hostil, un auténtico vórtice emocional que sorprende tanto por su agresividad como por el dato de haber mantenido una relación de 17 años con su pareja, lo que añade una capa de absurdo existencial a su carácter.

La química entre ambos no es la clásica de comedia ligera, es más bien un constante forcejeo. Se necesitan, pero también se empujan mutuamente hacia el desastre. En ese sentido, ‘Errores épicos’ encuentra su voz en el conflicto permanente, en la incomodidad sostenida, en el espectador que ríe pero también sufre con cada decisión equivocada.

Tradición de enredos criminales con sello propio

Narrativamente, la serie (que se estrena este 9 de abril en Netflix) se inscribe en una tradición bien conocida: la de individuos corrientes atrapados en tramas criminales que les superan. Transita un viaje similar al de ‘Una terapia peligrosa’ o ‘Falsas apariencias’, donde el humor surge del contraste entre la banalidad de los protagonistas y la gravedad de las situaciones en las que se ven envueltos. Incluso podría rastrearse una conexión conceptual con relatos como ‘La empresa de sillas’ o ‘Bronca’, donde lo cotidiano se descompone en una cadena de decisiones desafortunadas y momentos de locura y desconcierto.

Aquí, el detonante no es tanto el crimen en sí como la incapacidad de los personajes para gestionar el estrés. Cada error genera otro mayor, en una progresión casi matemática del desastre. La escritura destaca precisamente por eso: por su precisión en el caos. Los diálogos están cargados de timing cómico, pero también de una tensión creciente que convierte cada escena en una bomba a punto de estallar.

Esta podría ser una serie improvisada por cómo se va de madre y por cómo los personajes elevan aún más las réplicas de sus compañeros. Esto se traduce en momentos que se sienten naturales, casi incómodamente reales, como si el guion se estuviera desmoronando ante nuestros ojos… cuando en realidad parece calculado hacia el surrealismo.

Una comedia no apta para nervios sensibles

De algo que conviene mucho avisar con ‘Errores épicos’ es de su capacidad para generar ansiedad en el espectador. No es una serie relajante, de hecho, podría decirse que es abiertamente hostil para quienes sufren de “empatía hiperactiva”: ver a los personajes tomar decisiones claramente equivocadas, una tras otra, puede resultar estresante.

En este sentido, la figura materna interpretada por Laurie Metcalf actúa como catalizador del caos. Su personaje, histérico y controlador, evoca inevitablemente a la Madre Amantísima de ‘Futurama’, tanto por su ambición desmedida como por su capacidad para manipular emocionalmente a sus propios hijos. No es el problema central, pero sí el combustible que mantiene la maquinaria del desastre en funcionamiento.

La temporada ofrece una resolución satisfactoria sin renunciar a dejar cabos sueltos que apuntan claramente a una continuación. Así es que tampoco es apta para aquellos incapaces de convivir con finales abiertos y con cancelaciones de Netflix. Los hilos argumentales que se insinúan en los últimos episodios sugieren una segunda temporada aún más desbordada, donde las consecuencias de los errores acumulados podrían alcanzar dimensiones mayores.

Tráiler de ‘Stranger Things: Relatos del 85’

Regresamos a Hawkins con una nueva serie animada

Para todos aquellos que nos quedamos tristes ya que no íbamos a volver a ver a nuestros queridos héroes de Hawkins, Netflix nos regala este abril la primera temporada de ‘Stranger Things: Relatos del 85’. Los hermanos Duffer siguen estando detrás del proyecto, pero a la dirección esta vez la dejan en manos de Phil Allora y los guiones estarán a carga de Jennifer Muro y Joshua Pruett.

¿Qué vamos a ver en ‘Stranger Things: Relatos del 85’?

La serie está situada entre las temporadas 2 y 3 de la serie original. Conoceremos a un personaje nuevo llamado Nikki Baxter que ya podemos ver en el tráiler. En estos seis episodios podremos ver como este grupo de amigos vuelven a tener que ponerse las pilas y salvar Hawkins de una nueva amenaza que viene de debajo del hielo.

Equipo y tráiler

El estudio de animación encargado de volvernos a traer a nuestros personajes favoritos es Flying Bark, encargado de series como ‘What if…?’. Además la serie como hemos comentado, sigue de manos de los Hermanos Duffer junto a Eric robles.

Eso sí, no esperéis encontraros las voces de los actores originales, ya que no van a doblar en la serie. En el reparto encontramos a Odessa A’zion, como el nuevo personaje Nikki Baxter.RobertEnglund, Jeremy Jordan, Alisia Reiner, Jack Griffo, Jolie Hoang-Rappaport, Alessandra Antonelli, Elisha Williams, Brooklyn Davey Norstedt, Benjamin Plessala, Braxton Quinney, Brett Gipson o Luca Díaz, entre otros.

Como podemos ver, el único en repetir en gran Robert Englund. A continuación os dejamos el tráiler de la serie que podremos ver el 23 de abril en la plataforma Netflix.

Crítica: ’53 domingos’

En qué plataforma ver 53 domingos

La tragedia cínica de no soportar a tu propia familia

Cesc Gay vuelve a apoyarse en su mayor fortaleza: los actores en espacios íntimos y reducidos. En ‘53 domingos’ reúne a un cuarteto de intérpretes que funcionan como un mecanismo de relojería dramática. Carmen Machi y Javier Cámara vuelven a interpretar juntos, algo que ya de por sí despierta expectativas, y lo hacen acompañados por dos pesos pesados como Javier Gutiérrez y Alexandra Jiménez.

Es precisamente Jiménez quien articula la película desde su arranque. Rompiendo la cuarta pared con naturalidad y mala leche, su personaje se convierte en catalizador del conflicto familiar, exponiendo sin filtros las miserias de una familia política marcada por el reproche y el doble sentido. Desde esa posición, marca el ritmo del relato, como si levantara la batuta de una orquesta en la que los demás ejecutan cada réplica cargada de intención.

El guion, fiel al estilo de Gay, convierte los diálogos en auténticos duelos verbales. Los hermanos protagonistas, atrapados en una dinámica de resentimientos larvados, se lanzan pullas con una mezcla de cinismo apenas disimulado y sinceridad hiriente. No hay grandes giros argumentales, pero sí una tensión constante que mantiene viva la película.

Del teatro al cine: una adaptación que mantiene su esencia

‘53 domingos’ nace de una obra teatral previa del propio director, estrenada en Cataluña en 2020. Aunque la ciudad de Madrid aparece reconocible, ese origen se percibe en su estructura y en su puesta en escena: espacios cerrados, protagonismo absoluto de la palabra y una economía narrativa que se apoya en la interpretación. En su versión en castellano, actualmente representada en el Teatro Pavón, el papel que aquí encarna Cámara es interpretado por Julián López, lo que evidencia la flexibilidad del texto y su capacidad para adaptarse a distintos registros actorales.

Lejos de esconder ese origen teatral, Gay lo abraza. La cámara no intenta “abrir” artificialmente la historia, sino que se sitúa como un testigo privilegiado de las conversaciones, subrayando gestos a escondidas y desaprobaciones veladas. Esta decisión refuerza la sensación de estar asistiendo a algo incómodamente real, casi como si el espectador estuviera sentado en el sofá de ese salón familiar donde todo se dice… y todo se guarda.

Curiosamente, dentro de la filmografía del director, esta podría considerarse una de sus propuestas más luminosas desde el punto de vista visual. El etalonaje apuesta por una paleta de colores más viva de lo habitual, en contraste con la densidad emocional de lo que se cuenta. Ese color parece dialogar con el caos interno de los personajes: cuanto más vibrante es la imagen, más evidentes resultan las grietas.

Humor ácido, crueldad soterrada y el peso de los vínculos familiares

En el núcleo de ‘53 domingos’ hay una cuestión tan universal como incómoda: qué hacer con un padre que empieza a perder la cabeza. La película no convierte este conflicto en un melodrama, sino en un campo de batalla moral donde afloran egoísmos, culpas y responsabilidades compartidas o más bien evitadas.

Gay aborda este tema con su habitual sarcasmo e ironía, construyendo escenas donde el humor emerge de lo incómodo. Las discusiones no buscan tanto resolver el problema como posponerlo, disfrazarlo o trasladarlo al otro. En ese sentido, la película habla del “amor obligatorio”, ese que se presupone entre familiares pero que, en la práctica, está lleno de fisuras.

Hay también un trasfondo particularmente incómodo en la forma en que se retrata la vejez. Sin caer en lo explícito, la película sugiere una realidad cruel: el momento en que un progenitor deja de ser figura de autoridad para convertirse en una carga. Esta idea recorre la historia como un eco constante, aportando una capa de gravedad que contrasta con la ligereza aparente del tono. Y, sin embargo, probablemente estemos ante una de las películas más accesibles de Gay. No porque suavice su mirada (que sigue siendo incisiva), sino porque el humor actúa como vía de entrada. El espectador se ríe, pero lo hace reconociendo verdades incómodas.

‘53 domingos’ es una obra que confirma la coherencia autoral de Cesc Gay: un cine de palabras, de actores y de conflictos íntimos que, sin necesidad de grandes artificios, logra interpelar directamente al espectador. Una película que, como esas comidas familiares interminables, deja un regusto agridulce: incómoda, reconocible y, en última instancia, profundamente trágica.

Ficha de ’53 domingos’

Estreno en España: 27 de marzo de 2026. Título original: 53 domingos. Duración: 78 min. País: España. Dirección: Cesc Gay. Guion: Cesc Gay. Música: Arnau Bataller. Fotografía: Andreu Rebés. Reparto principal: Carmen Machi, Javier Cámara, Javier Gutiérrez, Alexandra Jiménez. Producción: Imposible Films. Distribución: Netflix. Género: drama, comedia. Web oficial.

Crítica: ‘Peaky Blinders: el hombre inmortal’

En qué plataforma ver Peaky Blinders: el hombre inmortal

Un crepúsculo con menos profundidad y más ruido

Tras seis temporadas que redefinieron el drama criminal televisivo hasta el punto de ser comparada con gigantes como ‘El padrino’ o ‘Los Soprano’, Peaky Blinders da el salto definitivo al cine con ‘Peaky Blinders: el hombre inmortal’, una película dirigida por Tom Harper (‘Wild Rose’) y escrita por su creador original, Steven Knight. Rodada en 2024, esta clausura cinematográfica no solo busca cerrar tramas o servir de relevo, sino encapsular el legado de una de las ficciones británicas más influyentes del siglo XXI.

Un regreso marcado por la guerra y la decadencia

La película retoma la historia de Tommy Shelby (uno de los papeles más icónicos de Cillian Murphy) en un momento de retiro autoimpuesto. Alejado del poder, escribe sus memorias mientras contempla los restos de un imperio que ya no reconoce como propio. Este punto de partida conecta directamente con el tono crepuscular que impregna todo el filme, ambientado en plena Segunda Guerra Mundial, donde la violencia ya no es solo un instrumento de poder, sino una consecuencia inevitable del derrumbe moral. Y con este toque histórico llega otro hecho, la serie ha llevado a sus personajes más allá de lo que fueron en la realidad, con este largometraje les otorga las sombras a las que la historia les condenó.

Harper y Knight optan por una narrativa más introspectiva, en la que el enemigo (como en cada temporada) vuelve a mutar, aunque aquí se diluye en una amenaza más abstracta y sistémica, profundamente ligada al contexto bélico europeo. Ya no hay una mafia concreta que derribar, el antagonista es el propio tiempo, la búsqueda de paz interior, la historia y el peso de las decisiones pasadas.

Visualmente, la película mantiene la estética que convirtió a la serie en un referente: encuadres estilizados, uso simbólico de la cámara lenta y una banda sonora anacrónica pero eficaz. Sin embargo, el paso al formato cinematográfico también impone limitaciones. Lo que antes se cocía a fuego lento ahora debe resolverse en poco más de dos horas, lo que afecta especialmente al desarrollo de conflictos secundarios y del desarrollo de nuevos personajes.

Un reparto ampliado para una despedida ambiciosa

Siguiendo la tradición de incorporar grandes nombres en cada temporada, esta película eleva la apuesta con la presencia de Rebecca Ferguson, Tim Roth, Sophie Rundle y Barry Keoghan, entre otros. A ellos se suma el regreso de Stephen Graham, consolidando un elenco de enorme peso interpretativo.

Especial mención merece Keoghan, quien da vida a Erasmus “Duke” Shelby en una versión más adulta del personaje. Su presencia no es anecdótica: Duke se convierte en una pieza clave del relato, representando la herencia más cruda y peligrosa de los Shelby. Su interpretación aporta una energía impredecible que contrasta con el agotamiento emocional de Tommy, generando un interesante relevo generacional.

No obstante, el filme también evidencia ciertas carencias estructurales. La progresiva desaparición de miembros clave de la familia Shelby obliga a introducir nuevos personajes y conflictos que, en algunos casos, se resuelven con giros que rozan lo telenovelesco. Esta sensación de urgencia narrativa impide que algunos secundarios alcancen la profundidad que sí tenían en la serie.

Entre la épica y la melancolía: un cierre imperfecto pero digno

‘Peaky Blinders: el hombre inmortal’ es, ante todo, una elegía. Un relato sobre el desgaste, la culpa y la imposibilidad de escapar del propio legado. La película insiste en los temas que definieron la serie (familia, poder, traición y redención) pero los aborda desde una perspectiva más sombría y definitiva.

Uno de los aspectos más interesantes, es el esfuerzo por mantener más que nunca la autenticidad histórica: parte del vestuario se confeccionó utilizando técnicas tradicionales de sastrería británica, algunos exteriores se rodaron en localizaciones reales afectadas por bombardeos durante la guerra y la trama principal se basa en un hecho real de la II Guerra Mundial. Se refuerza así esa sensación de mundo en ruinas.

Sin embargo, la película no logra escapar del todo a la sensación de condensación. La psique de Tommy Shelby, uno de los personajes más complejos de la televisión reciente, ya había sido ampliamente explorada, y aquí se encuentra en una fase más contemplativa que transformadora. Esto puede resultar anticlimático para quienes esperaban una conclusión más explosiva, restando incluso emoción al cierre.

Aun así, el filme acierta al no traicionar su esencia. No busca un final complaciente, sino coherente con el universo que ha construido durante años. El precio del poder, parece decirnos, no es la muerte, sino la supervivencia. ‘Peaky Blinders: el hombre inmortal’ no alcanza del todo la grandeza sostenida de la serie, pero sí ofrece un cierre digno, cargado de simbolismo y con momentos de gran intensidad. Es una despedida que, como su protagonista, avanza entre las cenizas: imperfecta, agotada, pero imposible de ignorar.

Ficha de ‘Peaky Blinders: el hombre inmortal’

Estreno en España: 20 de marzo de 2026. Título original: Peaky Blinders: The Immortal Man. Duración: 112 min. País: Reino Unido. Dirección: Tom Harper. Guion: Steven Knight. Música: Antony Genn, Martin Slattery. Fotografía: George Steel, Ben Wilson. Reparto principal: Cillian Murphy, Rebecca Ferguson, Tim Roth, Sophie Rundle, Barry Keoghan, Stephen Graham. Producción: Netflix, BBC. Distribución: Netflix. Género: drama, suspense. Web oficial.