San Diego Comic-Con Málaga 2026 arranca con homenajes, estrellas y grandes nombres del cómic

Hoy con Mira Sorvino, Kevin Smith, Karl Urban, Aya Cash, Los Serrano y algunos de los principales artistas del cómic

San Diego Comic-Con Málaga 2026 ha arrancado este jueves en FYCMA con una jornada marcada por los encuentros con grandes nombres del cómic, el cine y las series. Miles de aficionados han acudido desde primera hora al recinto para disfrutar de cuatro días dedicados a la cultura pop, con paneles, firmas, talleres, demostraciones y numerosas actividades participativas.

Muchos de los asistentes han llegado caracterizados como personajes de Star Wars, Zelda, Marvel y otros iconos de la cultura popular, convirtiendo nuevamente al público en uno de los elementos centrales del evento.

Uno de los momentos destacados de la jornada ha sido el homenaje a Mira Sorvino, que ha recibido la Biznaga de Oro del Festival de Málaga de manos de su director, Juan Antonio Vigar. La actriz, ganadora de un Oscar, ha repasado su trayectoria durante un encuentro con los asistentes y posteriormente ha recibido este reconocimiento local vinculado al festival malagueño.

Los grandes nombres del cómic reivindican a los superhéroes

El noveno arte ha tenido un papel destacado desde el comienzo de la convención. John Romita Jr., uno de los artistas responsables de los carteles oficiales de esta edición, ha iniciado la jornada con una sesión de firmas en Artists’ Alley, espacio que reúne este año a más de 90 artistas.

El primer gran panel de la edición, ‘Matinée: Siempre Superhéroes’, ha reunido en Hall M a Jorge Jiménez, John Romita Jr., Pepe Larraz y Dan Mora. Los cuatro artistas han hablado sobre el proceso creativo, la relación entre guionistas y dibujantes y la capacidad de los superhéroes para conectar con nuevas generaciones.

La programación dedicada al cómic ha continuado con encuentros centrados en el terror y la fantasía, entre ellos ‘Viaje a la oscuridad: una inmersión en el cómic de terror’, con Álvaro Martínez Bueno, Chris Condon, Phillip Kennedy Johnson y Michael Walsh, y ‘Sláine: Marginado. Rey. Leyenda’, protagonizado por Pat Mills y Glenn Fabry.

Karl Urban y Aya Cash reúnen a los fans de ‘The Boys’

Uno de los encuentros más multitudinarios de la primera jornada ha tenido como protagonistas a Karl Urban y Aya Cash, conocidos por sus papeles en ‘The Boys’. Ambos han participado en ‘Golden Hour: Karl Urban & Aya Cash’, donde han conversado con los asistentes sobre villanos, antihéroes y algunos de los personajes que han marcado sus respectivas carreras.

La sesión ha estado acompañada por bromas, recuerdos y preguntas del público. Urban ha destacado especialmente la posibilidad de encontrarse con sus seguidores en Málaga, mientras que Cash ha realizado incluso una demostración sobre el escenario relacionada con los poderes de su personaje.

También ha destacado el encuentro protagonizado por Kevin Smith, Jason Lee y Jason Mewes, que han repasado historias y anécdotas relacionadas con el View Askewniverse, universo que durante más de tres décadas ha conectado películas, personajes, cómics y cultura pop a través de títulos como ‘Clerks’, ‘Mallrats’, ‘Chasing Amy’, ‘Dogma’ o ‘Jay and Silent Bob’.

‘Los Serrano’ vuelven a reunirse en Málaga

La ficción española también ha tenido un papel destacado en el estreno de esta edición. Antonio Resines, Fran Perea, Natalia Sánchez, Antonio Molero, Víctor Elías y Jorge Jurado han vuelto a reunirse en ‘Los Serrano: El Reencuentro’.

El encuentro ha recuperado a buena parte del reparto de la popular serie española, que este año ha protagonizado uno de los momentos más nostálgicos de la jornada. Los actores han leído el inicio del guion del primer episodio, estrenado hace dos décadas y narrado por el personaje de Curro, interpretado por Jorge Jurado.

La ficción española también ha estado representada por Juan Gómez-Jurado, Koldo Serra y Adriana Torrebejano, participantes en el encuentro ‘Reina Roja: Loba Negra. De la página a la pantalla: making of de la T2’, dedicado al rodaje de la segunda temporada, realizado en Málaga y Fuengirola.

Anime, Gundam y actividades para participar

Más allá de los grandes paneles, San Diego Comic-Con Málaga ha desplegado una programación en la que los asistentes pueden convertirse en protagonistas a través de talleres, demostraciones y experiencias interactivas.

Uno de los espacios con actividad permanente durante los cuatro días es The Gundam Base, donde se celebran talleres desde las 11:00 hasta las 20:00 horas para que los asistentes puedan construir su propio RX-78-2.

La creación artística también ha ocupado diferentes espacios del recinto. Rubén Belloso ha comenzado a realizar en directo una obra inspirada en ‘El Señor de los Anillos’, mientras que Salva Espín ha iniciado una pieza que formará parte del banco cómic creado por BBVA. Warner, por su parte, ha comenzado a cubrir de barro su espacio Clayface.

Creators District ha acogido una demostración de automaquillaje FX de Begoña “BB”, inspirada en ‘Teen Wolf’, además del encuentro ‘Arte y Cosplay: El camino del artista’, con Mingjue Helen Chen y los cosplayers Gehe y Ayu.

Los aficionados al anime también han podido encontrarse con Miyako Jingū y Mitsumasa Kimura, profesionales de la animación japonesa vinculados a producciones como ‘Sailor Moon’, ‘Captain Tsubasa’, ‘Naruto’ y ‘Dragon Ball Z’. Kimura ha realizado dibujos en directo ante los asistentes.

Las experiencias de Nintendo, las propuestas de K-Zone relacionadas con la cultura y la música coreanas y el resto de actividades han completado una primera jornada en la que San Diego Comic-Con Málaga ha vuelto a situar a los aficionados en el centro de su programación.

La segunda edición del evento continuará hasta el domingo en FYCMA, con tres jornadas más dedicadas al cómic, el cine, las series, la animación, los videojuegos y las diferentes expresiones de la cultura pop.

‘Harry Potter y la piedra filosofal’ desvela su segundo avance oficial

La nueva serie original de HBO basada en la saga literaria de J.K. Rowling llegará a HBO Max en Navidad de 2026

La magia vuelve a Hogwarts. La serie original de HBO ‘Harry Potter y la piedra filosofal’ ha presentado su segundo avance oficial, una nueva muestra de la adaptación televisiva de la popular saga literaria de J.K. Rowling. La producción contará con una primera temporada de ocho episodios que se estrenará en Navidad de 2026 en HBO Max.

La serie pretende trasladar nuevamente a la pantalla los acontecimientos del primer libro, acompañando a Harry Potter desde el descubrimiento de sus poderes y su llegada al Colegio de Magia y Hechicería de Hogwarts hasta su enfrentamiento con algunos de los secretos que se esconden tras los muros del castillo.

Harry Potter comienza su aventura en Hogwarts

Harry Potter ha crecido pensando que no tiene nada de especial, una idea reforzada por su tía Petunia. Todo cambia cuando recibe una misteriosa carta de admisión a Hogwarts, que le descubre la existencia de un mundo oculto de magia, criaturas extraordinarias y nuevas amistades.

Su llegada al colegio supondrá también el comienzo de una aventura en la que estará acompañado por Hermione Granger y Ron Weasley. Sin embargo, Hogwarts guarda secretos que irán saliendo a la luz y que llevarán a Harry a enfrentarse a una amenaza relacionada con el mago más oscuro de todos.

Un nuevo reparto para la saga

La primera temporada está protagonizada por Dominic McLaughlin como Harry Potter, Arabella Stanton como Hermione Granger y Alastair Stout como Ron Weasley. Junto a ellos, John Lithgow interpreta a Albus Dumbledore, Janet McTeer a Minerva McGonagall, Paapa Essiedu a Severus Snape y Nick Frost a Rubeus Hagrid.

El reparto se completa con Rory Wilmot como Neville Longbottom, Lox Pratt como Draco Malfoy, Leo Earley como Seamus Finnigan, Elijah Oshin como Dean Thomas, Tristan Harland como Fred Weasley, Gabriel Harland como George Weasley, Ruari Spooner como Percy Weasley, Alessia Leoni como Parvati Patil, Sienna Moosah como Lavender Brown, Finn Stephens como Vincent Crabbe, William Nash como Gregory Goyle, Warwick Davis como Filius Flitwick y Sirine Saba como Pomona Sprout.

También participan Daniel Rigby como Vernon Dursley, Bel Powley como Petunia Dursley, Paul Whitehouse como Argus Filch, Johnny Flynn como Lucius Malfoy, Bertie Carvel como Cornelius Fudge, Luke Thallon como Quirinus Quirrell y Katherine Parkinson como Molly Weasley, entre otros.

Francesca Gardiner lidera la nueva adaptación

La serie está basada en los libros de J.K. Rowling y cuenta con Francesca Gardiner como guionista y productora ejecutiva. Mark Mylod ejercerá como productor ejecutivo y dirigirá varios episodios.

La producción corre a cargo de HBO, en colaboración con Brontë Film and TV y Warner Bros. Television. J.K. Rowling, Neil Blair y Ruth Kenley-Letts, de Brontë Film and TV, y David Heyman, de Heyday Films, participan también como productores ejecutivos.

La primera temporada de ocho episodios de ‘Harry Potter y la piedra filosofal’ llegará a HBO Max en Navidad de 2026.

SYFY se convierte en SciFi en España el 1 de octubre de 2026


Lo veremos como SciFi en España a partir del 1 de octubre con una nueva imagen y más estrenos

El canal especializado en ciencia ficción y entretenimiento fantástico SYFY cambiará de nombre en España y pasará a llamarse SciFi a partir del próximo 1 de octubre de 2026. El cambio vendrá acompañado de una nueva identidad visual y una programación de otoño que mantendrá la apuesta de la cadena por las series de género, el cine fantástico y las actividades dirigidas a los aficionados.

La renovación permitirá además al canal alinear su identidad en España con la presencia de la marca SciFi en otros mercados europeos, aunque mantendrá su apuesta por los contenidos que han convertido a SYFY en uno de los referentes televisivos para los aficionados a la ciencia ficción, la fantasía y el terror.

SciFi toma el relevo de SYFY con una nueva programación

La transformación de SYFY en SciFi se producirá el 1 de octubre, coincidiendo con el estreno de una nueva identidad para el canal. La compañía asegura que, pese al cambio de nombre e imagen, se mantendrá la esencia de su propuesta, con historias de ciencia ficción, aventuras espaciales, fantasía, misterios sobrenaturales y otras producciones vinculadas al entretenimiento de género.

La programación de otoño comenzará incluso antes del cambio de marca. El 7 de septiembre se estrenará ‘Crookhaven’, serie ambientada en una escuela muy particular en la que jóvenes delincuentes con habilidades especiales reciben formación para utilizar sus capacidades con fines positivos.

El gran estreno que acompañará al lanzamiento de SciFi será ‘The Ark’, que regresará con su tercera temporada el 1 de octubre. La serie de aventuras espaciales está producida por Dean Devlin, conocido por su trabajo como productor, guionista y director dentro del cine y la televisión de género.

Precisamente Devlin tendrá una presencia destacada en San Diego Comic-Con Málaga, que se celebrará del 1 al 4 de octubre. El creador participará en diferentes actividades destinadas a fans y prensa relacionadas con ‘The Ark’ y ‘The Librarians: The Next Chapter’, reforzando la apuesta de SciFi por la cultura fan.

El calendario continuará el 19 de octubre con el estreno de ‘The Killings at Parrish Station’, un thriller que combina misterio, crimen y drama, mientras que en noviembre llegará la segunda temporada de ‘The Librarians: The Next Chapter’, que continuará las aventuras de una nueva generación de Bibliotecarios.

La oferta se completará con ‘SciFi Games’, producción original dedicada al mundo del gaming, el entretenimiento y la cultura de género, con la que el canal pretende mantener su conexión con la comunidad de aficionados.

Ciencia ficción, terror y fantasía también en el cine

Además de las nuevas series, la llegada de SciFi vendrá acompañada de una programación cinematográfica centrada en algunos de los grandes títulos de la ciencia ficción, el terror y la fantasía.

Durante el último trimestre del año, el canal ofrecerá películas como ‘Dune: Parte Uno’, la trilogía de ‘El planeta de los simios’, ‘IT’, ‘Blade’ y ‘Furia de titanes’.

De esta manera, SciFi pretende mantener una oferta que combine los estrenos televisivos con títulos cinematográficos reconocibles para los seguidores del género.

Gorka Villar, VP of Marketing, EMEA & Country Lead, Iberia, de NBCUniversal International Networks & DTC, considera que la transformación de SYFY en SciFi supone una evolución natural de la marca y permitirá equiparar la identidad española con la existente en otros mercados europeos.

El cambio de nombre se hará efectivo el 1 de octubre de 2026, fecha a partir de la cual SciFi asumirá oficialmente la identidad de SYFY en España.

Crítica: ‘Lanterns’

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Dos formas de entender el heroísmo que conviven perfectamente con la esencia de los Green Lanterns

Conviene dejar claro desde el principio que esta es una reseña del primer capítulo de ‘Lanterns’, no una valoración de la temporada completa ya que no he podido acceder a ella. Pero las ganas que tenía de abordar a estos personajes me supera.

La expectación por ‘Lanterns’ no nace con el actual DCU de James Gunn, sino que es el último capítulo de una larga historia de intentos de devolver a Green Lantern a la primera línea audiovisual. Tras el fracaso de ‘Green Lantern’ (2011), Warner anunció en 2014 ‘Green Lantern Corps’, una nueva película que llegó a plantearse alrededor de Hal Jordan y John Stewart y que estaba vinculada a la etapa del DCEU de Zack Snyder. El propio Snyder quiso introducir a John Stewart en ‘Justice League’, llegando a rodar una escena con Wayne T. Carr que finalmente fue descartada por Warner y sustituida por la aparición de Martian Manhunter en ‘Zack Snyder’s Justice League’. Poco después, en 2019, Greg Berlanti anunció una serie de ‘Green Lantern’ para HBO Max que también sufrió una larga evolución hasta terminar siendo replanteada.

Con la creación de DC Studios, James Gunn y Peter Safran recuperaron el proyecto desde una nueva perspectiva, convirtiéndolo en ‘Lanterns’, con Chris Mundy, Tom King y Damon Lindelof al frente. Por eso la serie ha tardado tantos años en llegar: no estamos ante un proyecto que haya tardado en producirse desde su anuncio actual, sino ante más de una década de intentos, reinicios y cambios de enfoque para encontrar la manera adecuada de adaptar de nuevo a Green Lantern.

La historia arranca jugando con tres momentos temporales. En 1996 conocemos al joven John Stewart, todavía creciendo bajo la influencia de un padre estricto mientras observa a Hal Jordan como la encarnación de aquello que aspira a ser. En 2016, Hal ya es su mentor y ambos investigan una inquietante presencia extraterrestre en un pequeño pueblo de Nebraska. Finalmente, en 2026, un año después de lo sucedido en ‘Superman’, encontramos a John convertido en Green Lantern de pleno derecho y actuando por su cuenta. Es una estructura que funciona porque cada salto temporal aporta información sobre la relación entre ambos. Lo lógico es pensar que los siguientes episodios se moverán fundamentalmente entre 2016 y 2026, dejando la infancia de John como una pieza puntual para comprender su personalidad.

El resultado tiene una evidente naturaleza superheroica, pero también abraza el suspense policial. De ahí las inevitables comparaciones con ‘True Detective’, una influencia que, además, no es casual: James Gunn ya había definido el proyecto como un misterio terrestre con protagonistas que funcionan prácticamente como policías intergalácticos.

Hal Jordan y John Stewart: dos maneras de entender el heroísmo

Una de las mejores decisiones de ‘Lanterns’ es presentar a sus protagonistas sin necesidad de ocultar quiénes son. Hal Jordan no no es un eascarado: es un héroe conocido, cercano a la población y con libertad para intervenir cuando existe una amenaza extraterrestre. Es una representación muy cercana a la tradición de los cómics, donde la identidad de Green Lantern no siempre necesita funcionar como un secreto.

La relación entre Hal y John es todavía más interesante. Los dos son hombres honorables y quieren hacer lo correcto, pero entienden el deber de maneras muy diferentes. Ahí aparece el eco de aquel cómic ‘Green Lantern/Green Arrow’ de Dennis O’Neil, Elliot Maggin y Neal Adams en el que el personaje podía servir para confrontar distintas formas de interpretar la justicia, la responsabilidad y el poder.

Kyle Chandler da la talla como un Hal Jordan crepuscular, veterano y algo irreverente. Su actitud transmite el cansancio de alguien que lleva décadas desempeñando un trabajo extraordinario prácticamente en solitario. Vemos básicamente el desgaste de un héroe que ha vivido demasiado tiempo dentro de su propia leyenda.

Aaron Pierre encaja magníficamente con la rigidez de John Stewart. Tiene el porte, la mirada y esa sensación de disciplina contenida que asociamos al personaje en las viñetas. Y hay un concepto fundamental que atraviesa el episodio: el miedo. Para un Green Lantern, vencerlo no es una simple cuestión de valentía, sino parte de la esencia misma del personaje. La serie acierta en tratar esto constantemente y los actores han sabido incorporarlo a sus interpretaciones.

De momento las pistas van solo para los más cafeteros

Por el momento nos dan alguna pista de qué tipo de problemas van a encontrarse estos héroes en su aventura por la América cerrada. Pero solo aquellos que estén bien empapados de las historias de Green Lantern sabrán ver bien quién es el auténtico enemigo a batir en esta primera temporada. De hecho, los tráilers ya nos daban buenas pistas.

Por lo que deja entrever este primer capítulo, entre Jordan y Stewart también habrá espacio para una relación de rivalidad, admiración y cierto amor-odio que conecta directamente con la tradición de los cómics. Cuando John Stewart apareció por primera vez en ‘Green Lantern’ #87, en 1971, fue elegido como sustituto de Hal y el propio Jordan recibió el encargo de entrenarlo, aunque desde el principio desconfió de sus métodos y de su actitud frente a la autoridad. Con el tiempo, aquella relación pasó de la desconfianza inicial a convertirse en una auténtica camaradería, hasta el punto de que ambos han llegado a compartir el peso del legado de Green Lantern en diferentes etapas.

‘Lanterns’ parece recuperar esa dinámica, pero introduciendo una diferencia fundamental: todo apunta a que el gran protagonista de este nuevo DCU será John Stewart. Eso no significa, sin embargo, que vayamos a despedirnos de Hal Jordan. Al contrario, el primer capítulo deja claro que su presencia seguirá siendo determinante y que, incluso después de su muerte, podría continuar guiando a John a través de un peculiar “halograma”, una suerte de holograma que recuerda inevitablemente al papel que desempeñaba Jor-El con Superman. De esta manera, Hal puede convertirse en algo más que el mentor del nuevo Lantern: en la figura que representa el pasado del Cuerpo mientras John encarna su futuro. Una relación que, si la serie sabe desarrollarla, puede ser uno de sus grandes atractivos.

El peso de su historia y un futuro prometedor

No es casualidad que detrás de ‘Lanterns’ estén Tom King, Chris Mundy y Damon Lindelof. King aporta su experiencia como uno de los grandes guionistas contemporáneos de DC y autor de obras magnas, acostumbrado a utilizar los superhéroes para hablar de identidad, trauma y humanidad.  Mundy, responsable de ‘Ozark’, sabe construir tensión criminal y personajes sometidos a una presión constante.  Y Lindelof, creador de ‘Lost’, ‘The Leftovers’ y ‘Watchmen’, conoce perfectamente el misterio serializado y la capacidad de convertir una historia fantástica en un relato sobre personas.

El primer capítulo demuestra que la mezcla puede funcionar. Incluso cuando abraza el misterio, nunca pierde completamente la identidad superheroica. Y el destino de Hal Jordan deja claro que la serie no piensa limitarse a recuperar una franquicia: quiere utilizarla para construir un misterio con consecuencias.

Un último detalle especialmente interesante para el público español aparece al final de los créditos: el sello del Ministerio de Cultura. La explicación está en la participación de empresas españolas en la producción de efectos visuales, entre ellas El Ranchito, que figura entre las compañías encargadas de los VFX de la serie y que ha promocionado expresamente su trabajo en ‘Lanterns’.

Crítica: ‘X-Men 97’ Temporada 2

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Cuando el homenaje mutante se convierte en un puzle incompleto

Hay algo especialmente valioso en esta segunda temporada de ‘X-Men ’97’: su voluntad de recordar que los X-Men nunca fueron simplemente un grupo de superhéroes. Son una familia, una comunidad, un conflicto ideológico y, sobre todo, uno de los universos de ciencia ficción más desbordantes que ha dado el cómic. La temporada abraza esa naturaleza poliédrica hasta sus últimas consecuencias, recuperando personajes, conceptos y sensibilidades procedentes de distintas etapas de Marvel.

El tributo a guionistas como Chris Claremont resulta evidente. La serie mezcla ecos de ‘La era de Apocalipsis’ con ‘Días del futuro pasado’, juega con diferentes líneas temporales y vuelve a demostrar que adaptar los cómics no significa reproducirlos literalmente. Hay modificaciones importantes respecto a las historias originales, pero lo verdaderamente destacable es que se conserva su espíritu y, al mismo tiempo, el ADN de la serie animada de los noventa.

No es casualidad que el primer episodio lleve por título ‘Days of Past Future’: la temporada convierte el tiempo en otro personaje y utiliza las diferentes épocas para explorar las consecuencias de las decisiones de los mutantes. Además, la primera entrega está dedicada a Karen Hathaway, montadora y profesional de postproducción fallecida en 2025 que trabajó también en esta temporada. El problema aparece cuando todas esas piezas tienen que encajar.

Una temporada construida a golpe de piezas

‘X-Men ’97’ temporada 2 es, en buena medida, una serie hecha por parches. Y esto no tiene por qué ser necesariamente negativo. La narración fragmentada puede ser una herramienta magnífica cuando el espectador termina comprendiendo que cada pieza estaba colocada para conducir hacia un mismo punto. El problema es que aquí el ensamblaje no alcanza la contundencia esperada.

La temporada gira alrededor de Apocalipsis y de la profecía que condena a Cable a dedicar prácticamente toda su existencia a acabar con él. De ese conflicto nacen algunos de los mejores momentos de la temporada, pero también se abren demasiadas puertas. La relación entre Pícara y Gambito adquiere una nueva dimensión, mientras que, de forma más secundaria, se profundiza en Cíclope y Jean Grey o en la compleja amistad entre Magneto y Xavier.

Y después están X-Factor y X-Force, cuya presencia constituye una nueva demostración de la riqueza del material original. Para quienes conozcan menos los cómics, la experiencia puede recordar a lo que supuso ‘Deadpool 2’: descubrir que el universo mutante es muchísimo más grande que los protagonistas habituales.

Pero esa misma abundancia juega en contra de la temporada. Hay tantos personajes, tantas líneas argumentales y tantos conceptos que algunos quedan necesariamente relegados. Los X-Men son así en los cómics, sí, pero la televisión exige administrar el tiempo de otra manera.

Apocalipsis merecía mucho más

El gran problema llega con el clímax. Después de convertir a Apocalipsis en el eje de la temporada, su derrota resulta demasiado sencilla. El villano, cuya presencia debería justificar una auténtica culminación épica, termina siendo menos formidable de lo que la construcción previa hacía esperar. Es una sensación similar a la que produjo el tratamiento de Galactus en la reciente ‘Los 4 Fantásticos’: un personaje gigantesco sobre el papel al que la narración no termina de sacar todo el partido.

Y quizá haya que mirar también al número de episodios. La segunda temporada tiene nueve capítulos, uno menos que la primera. Beau DeMayo, creador y showrunner original despedido por Marvel, afirmó que la compañía había descartado el décimo episodio que había preparado. Según su versión, aquel capítulo resolvía la trama con Onslaught y terminaba con Gambito liberando a Bishop de una prisión situada en la realidad de ‘La era de Apocalipsis’, mientras ambos huían de un Cíclope malvado. Además, DeMayo aseguró que su plan era dedicar toda la tercera temporada a esa realidad alternativa. Todo bastante diferente a cómo ha sido.

No podemos saber si aquella versión habría sido mejor, pero sí resulta tentador pensar que un episodio adicional habría permitido que el enorme puzle de esta temporada respirase antes de llegar al desenlace. La escena postcréditos, además, deja claro que el objetivo es seguir ampliando el tablero. Es una declaración de intenciones tan evidente que resta algo de contundencia al cierre.

Y, pese a todo, ‘X-Men ’97’ sigue siendo una serie extraordinariamente disfrutable. Su capacidad para defender la diversidad de los personajes, su naturaleza de ciencia ficción sin límites, su respeto por el material original y su voluntad de explorar todas las caras del universo mutante compensan buena parte de sus desequilibrios. Puede que el puzle no encaje perfectamente, pero las piezas siguen siendo demasiado buenas como para dejar de jugar con ellas.

Crítica: ‘Ghost in the Shell’ (2026)

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‘Ghost in the Shell’: volver al manga ochentero para encontrar el futuro

Desde que Shirow Masamune publicara el manga en 1989, ‘Ghost in the Shell’ ha vivido múltiples vidas audiovisuales: la película de Mamoru Oshii de 1995, su continuación ‘Ghost in the Shell 2: Innocence’, las series ‘Ghost in the Shell: Stand Alone Complex’ y ‘2nd GIG’, ‘Solid State Society’, la etapa ‘Arise’, la película de 2015, la adaptación estadounidense de imagen real de 2017 y ‘SAC_2045’. Ahora Prime Video recupera el material original con una nueva serie producida por Science SARU que, paradójicamente, parece entender mejor que ninguna otra adaptación de dónde procedía realmente la singularidad de Shirow.

El ‘Ghost in the Shell’ más cercano a Shirow Masamune

Dirigen Touma Kimura y Tooru Hasutani (acostumbrados a series rápidas y ágiles como ‘Dan Da Dan’ o ‘Scott Pilgrim da el salto’) junto a Jun’ya Iwake (más vinculado a animes juveniles y preciosistas como ‘La princesa Kaguya del cosmos’) con el guión de Tô Enjo (que nos sorprendió en 2021 con ‘Godzilla Singular Point’) fuertemente inspirado en el manga de Shirow Masamune. 10 episodios de emisión semanal que escogen muy bien qué adaptar del manga original.

Y aquí está la principal virtud de la serie: es mucho más parecida al manga original, de hecho casi un calco en cuanto a estilo, personalidad de personajes y tramas. La animación puede parecer que da un paso atrás cuando vemos que los personajes adoptan en ocasiones un aspecto casi chibi (una representación deliberadamente deformada, con cabezas grandes, cuerpos simplificados y proporciones casi infantiles que Shirow utilizaba para introducir humor y ligereza), pero basta con detenerse en los fondos, la cantidad de elementos animados, los movimientos, los detalles mecánicos o las transiciones al mundo virtual para comprobar el extraordinario trabajo de Science SARU. De hecho el estilo puede recordar a series actuales como ‘Dorohedoro’. Y por otro lado es la primera adaptación que adopta deliberadamente el estilo visual del manga y que se atreve con la sexualidad del mismo. Si siempre se ha dicho que las adaptaciones cosificaban al personaje de Motoko Kusanagi, esta puede escandalizar a puritanos.

Cyberpunk sucio, humor y mucha más Motoko

Este ‘Ghost in the Shell’ es mucho más cyberpunk sucio que sus anteriores adaptaciones. Hay más calle, más mugre, más máquinas imperfectas y una sensación de futuro vivido que contrasta con la elegancia casi metafísica de Oshii. En algunos momentos se percibe compleja por su geopolítica y sus conceptos transhumanistas, pero resulta menos enrevesada o filosófica que las películas.

También hay más acción y, sobre todo, una Kusanagi más abierta y habladora, sin ese halo de misterio permanente que la acompañaba en otras versiones. Es más cómica, pero nunca deja de ser la tipa dura y eficiente que triunfa tanto en el mundo real como en el virtual. Es una recuperación muy inteligente de la Motoko de Shirow, capaz de pasar de una conversación técnica a una situación absurda sin perder autoridad.

El resultado tiene además un delicioso aroma a los años noventa: los títulos de crédito, el dibujo, las inquietudes científicas y hasta la manera de presentar la tecnología remiten a una época en la que el manga se adelantó muchísimo a su tiempo. Shirow bebía de ideas que iban desde ‘Neuromante’ hasta el transhumanismo y conceptos filosóficos como la paradoja de la nave de Teseo, pero lo hacía mezclándolos con una fascinación casi obsesiva por las máquinas y la ingeniería. Y todo esto sin perder de vista personajes tan bobalicones como Chicho Terremoto.

Hay un detalle para cafeteros que me encanta. Como en el manga, aparecen anotaciones del autor explicando tecnología, geopolítica y pormenores sociales. También se dibujan onomatopeyas. Lejos de infantilizar el relato, estos recursos devuelven la obra a la tradición del manga clásico y recuerdan que su complejidad nunca estuvo reñida con el humor. La serie comprende algo fundamental: ‘Ghost in the Shell’ no nació siendo solemne.

Una adaptación que mira hacia atrás para avanzar

Quizá lo más estimulante de esta nueva versión sea precisamente su aparente contradicción. Mientras buena parte de la ciencia ficción contemporánea intenta modernizar ‘Ghost in the Shell’, esta serie decide volver a 1989 para descubrir que allí ya estaba buena parte del futuro que seguimos intentando imaginar.

No pretende competir con la profundidad filosófica de Oshii ni con la complejidad política de ‘Stand Alone Complex’. Su apuesta es distinta: recuperar el manga, su humor, su ritmo, su suciedad y su imaginación tecnológica. Y funciona especialmente bien porque no se limita a copiar su estética, sino que entiende qué había detrás de ella.

Cuida todos los detalles. Incluso los títulos finales hacen un breve repaso a la historia de la robótica, como una última declaración de intenciones. ‘Ghost in the Shell’ vuelve así a demostrar que quizá la mejor manera de actualizar un clásico no consiste en cambiarlo, sino en recordar por qué fue revolucionario.

HBO Max lleva ‘La Casa del Dragón’ al País Vasco con una experiencia inmersiva a bordo de un barco Targaryen

Los fans podrán visitar gratuitamente un espectacular navío inspirado en la Casa Targaryen

Tras el estreno de la tercera temporada de ‘La Casa del Dragón’, HBO Max ha puesto en marcha una espectacular experiencia inmersiva en el País Vasco que permitirá a los seguidores de la serie adentrarse en el universo de Poniente a bordo de un impresionante barco inspirado en la Casa Targaryen.

La iniciativa recorrerá distintos puntos de la costa vasca y ofrecerá visitas gratuitas al navío, además de una travesía exclusiva por la ría de Bilbao para que los asistentes vivan de primera mano una experiencia inspirada en uno de los momentos más impactantes de la nueva temporada.

Una experiencia inspirada en la Batalla del Gaznate

La activación toma como referencia la Batalla del Gaznate, uno de los grandes acontecimientos de la tercera temporada de ‘La Casa del Dragón’ y uno de los episodios más comentados por los seguidores de la serie.

Para trasladar esa atmósfera al mundo real, HBO Max ha recreado un espectacular barco Targaryen que permitirá recorrer diferentes espacios inspirados en el imaginario de la poderosa casa de dragones.

Bermeo inauguró la travesía del navío

La experiencia arrancó el pasado 5 de agosto en el puerto de Bermeo con una presentación especial organizada por HBO Max.

Como parte del acto inaugural se celebró un espectáculo de fuego en el que ardieron el logotipo de ‘La Casa del Dragón’ y el emblema de la Casa Targaryen, dando el pistoletazo de salida a esta gira promocional.

San Sebastián acogerá las primeras visitas abiertas al público

La siguiente parada será San Sebastián, donde el barco permanecerá atracado en el puerto entre los días 7 y 9 de agosto.

Durante esas jornadas, los visitantes podrán recorrer gratuitamente el interior del navío y descubrir los diferentes espacios ambientados en el universo de la serie. El acceso se realizará en grupos de 25 personas hasta completar aforo.

El horario de visitas será de 11:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 21:00 horas los días 7 y 8 de agosto, mientras que el 9 de agosto únicamente abrirá en horario de mañana.

Bilbao permitirá incluso navegar en el barco Targaryen

Tras su paso por San Sebastián, la embarcación llegará al Museo Marítimo de Bilbao. El barco abrirá sus puertas al público el 10 de agosto entre las 17:00 y las 21:00 horas, mientras que los días 11, 12 y 13 de agosto podrá visitarse de 11:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 21:00 horas.

Además de recorrer el navío, algunos aficionados tendrán la oportunidad de disfrutar de una experiencia aún más exclusiva navegando por la ría bilbaína a bordo del barco Targaryen.

Una nueva experiencia para acercar Poniente a los fans

Con esta iniciativa, HBO Max continúa apostando por experiencias inmersivas que trasladan el universo de sus grandes producciones fuera de la pantalla. Los seguidores de ‘La Casa del Dragón’ podrán así vivir una propuesta que recrea algunos de los escenarios y elementos más reconocibles de la serie en un entorno real y de acceso gratuito hasta completar aforo.

Crítica: ‘Batman: el cruzado enmascarado’

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Bruce Timm continúa siendo uno de los que mejor conoce al personaje de Kane y Finger

Cuando Bruce Timm recuperó el universo de Batman con ‘Batman: el cruzado enmascarado’, muchos pensaron que el objetivo sería recrear la magia de ‘Batman: La serie animada’. Sin embargo, la segunda temporada confirma que aquella comparación resulta cada vez menos pertinente. Sí, la influencia estética permanece intacta, pero el verdadero espíritu de la serie mira hacia otra dirección. Aquí el referente no es tanto la nostalgia como la reinterpretación contemporánea del Caballero Oscuro, muy cercana a la sensibilidad del universo cinematográfico construido alrededor del Batman de Matt Reeves.

La producción (desarrollada por Bruce Timm junto a J.J. Abrams y Matt Reeves tras el cambio de estrategia de Warner, que terminó llevando el proyecto de HBO Max a Prime Video) abraza sin complejos el cine negro. Gotham vuelve a ser una ciudad dominada por mafiosos, corrupción institucional, callejones iluminados por pobres farolas, automóviles inspirados en los años cuarenta y armas propias de los relatos criminales clásicos. Todo ello envuelto en una dirección artística donde la influencia del expresionismo alemán resulta incluso más evidente que en la primera temporada. Las sombras exageradas, las arquitecturas imposibles y los encuadres deformados convierten la ciudad en un personaje más.

La diferencia respecto a la serie de los noventa también es significativa. Aquella ya evitaba tratar al espectador como si fuera un niño, alejándose de otras producciones animadas de la época. Esta nueva versión responde a sensibilidades actuales y da un paso adicional hacia una violencia mucho más explícita, con asesinatos, cadáveres y consecuencias dramáticas que rara vez se ocultan tras una elipsis. Nunca pierde el tono clásico, pero sí endurece considerablemente su discurso.

Nuevos villanos, viejas ideas y algunos cambios que no terminan de convencer

La temporada vuelve a demostrar que el mayor acierto de la serie consiste en escapar constantemente de los villanos más habituales. Resulta refrescante recuperar personajes poco explotados como Roxy Rocket, cuyo episodio posee una marcada estética steampunk que recuerda inevitablemente a ‘The Rocketeer’. Además, el conflicto adquiere una lectura sorprendentemente contemporánea al abordar la fascinación por la tecnología militar y la escalada armamentística desde una aventura que nunca deja de ser entretenida.

También funciona especialmente bien la recuperación de Mister Zero, respetando el nombre original con el que debutó el personaje antes de convertirse en el popular Mr. Freeze. Es una muestra de que los responsables conocen profundamente la historia editorial de DC y disfrutan rescatando detalles olvidados por el gran público.

No todos los cambios, sin embargo, resultan igual de acertados. La nueva versión del Sombrerero Loco apenas conserva rasgos del personaje clásico. El problema no reside en el cambio de género, sino en convertirlo prácticamente en una presentadora televisiva con maneras que recuerdan inevitablemente a Ana Rosa Quintana. Más discutible todavía resulta la reinterpretación de Enigma, reducido aquí a un mafioso impulsivo y violento que pierde precisamente aquello que siempre definió al personaje: su superioridad intelectual.

Tampoco termina de funcionar el episodio dedicado a Barbatos. Su principal antagonista posee una apariencia que recuerda demasiado a Venger, el célebre villano de ‘Dragones y Mazmorras’, mezclado con algunos diseños de la serie animada de ‘Los Cazafantasmas’. El resultado roza involuntariamente el ridículo dentro de una serie que normalmente presume de enorme coherencia estética. Por fortuna, estos tropiezos son excepciones dentro de una temporada notable.

Un Batman implacable con un final que apunta hacia una tercera temporada

Uno de los mayores logros sigue siendo el propio Bruce Wayne. Este Batman desconfía profundamente de la naturaleza humana, se muestra frío, contundente y mucho menos compasivo que otras encarnaciones recientes. En ese contexto adquiere especial sentido la recuperación de Cerillas Malone como una herramienta más dentro de su guerra psicológica contra el crimen.

También convence el regreso de Harley Quinn. No deja de ser un guiño cargado de simbolismo recordar que el personaje debutó el 11 de septiembre de 1992 en el episodio ‘Un favor para el Joker’ de ‘Batman: La serie animada’, convirtiéndose con el tiempo en uno de los escasos personajes creados para televisión que terminaron integrándose plenamente en el universo de los cómics.

La serie mantiene además un inteligente juego de anticipación mediante pequeños cliffhangers al final de prácticamente todos los episodios. Poco a poco va construyendo la presencia del Joker hasta convertirlo en el gran clímax de la temporada. Aunque su aparición resulta efectiva, quizá habría sido más estimulante apostar por un antagonista inesperado. El Joker era la opción más evidente y precisamente por ello también la menos arriesgada. En cualquier caso, el desenlace deja abierta de forma natural una tercera temporada y el doblaje por parte de Matthew Needham le viene como anillo al dedo a un Joker psicópata pero más frío que un alemán en plena filomena.

Si seguimos con el apartado interpretativo destaca Hamish Linklater, que asume el complejo reto de suceder al inolvidable Kevin Conroy aportando una personalidad propia sin caer en la imitación. Y, si hablamos del doblaje español, Claudio Serrano continúa siendo insustituible. Su identificación con Batman ya alcanza un nivel comparable al que Constantino Romero logró con otras grandes figuras del cine. Solo le falta presentar un programa de televisión para completar el paralelismo.

‘Batman: el cruzado enmascarado’ demuestra en esta segunda temporada que aún es posible reinterpretar al personaje sin renunciar a su esencia. Puede discutirse alguna decisión creativa concreta, visualmente sigue brillando gracias a su extraordinaria dirección artística, aunque algunas secuencias realizadas mediante animación digital en tres dimensiones (especialmente las relacionadas con vehículos) rompen ocasionalmente la armonía visual Pero el conjunto confirma que esta sigue siendo una de las aproximaciones audiovisuales más interesantes que ha recibido el Caballero Oscuro en los últimos años.

‘Crystal Lake’ (la precuela de ‘Viernes 13’) llegará a HBO Max

Warner Bros. Discovery ha adquirido los derechos de la esperada serie de A24

Los seguidores de ‘Viernes 13’ ya tienen una de las series más esperadas del género en el horizonte. Warner Bros. Discovery ha anunciado la adquisición de ‘Crystal Lake’, la nueva producción de A24, que se estrenará en HBO Max en toda la región EMEA (Europa, Oriente Medio y África), con la excepción del Reino Unido e Irlanda.

La ficción constará de ocho episodios y servirá como precuela oficial del universo de ‘Viernes 13’, profundizando en los orígenes de Pamela Voorhees y del pequeño Jason mucho antes de los acontecimientos que dieron origen a una de las franquicias más icónicas del cine de terror.

Una historia centrada en Pamela Voorhees

La serie estará protagonizada por la nominada al Emmy Linda Cardellini (‘Dead to Me’, ‘DTF St. Louis’), que dará vida a Pamela Voorhees, mientras que William Catlett interpretará al jefe de policía local Levon Brooks.

El reparto también contará con:

  • Devin Kessler como Brianna Brooks.
  • Cameron Scoggins como el agente Dorf.
  • Gwendolyn Sundstrom como Grace.
  • Callum Vinson como el joven Jason Voorhees.

La historia se sitúa casi un año después de la muerte por ahogamiento del pequeño Jason en el lago de Crystal Lake. Pamela, incapaz de superar la tragedia, verá cómo la llegada de dos misteriosos desconocidos desencadena una serie de acontecimientos que pondrán patas arriba a toda la comunidad.

Una nueva mirada al universo de ‘Viernes 13’

Más allá del terror, ‘Crystal Lake’ apostará por una combinación de drama psicológico, misterio y suspense ambientado en un pequeño pueblo. La serie ampliará la mitología creada alrededor de Pamela y Jason Voorhees, explorando el dolor, el aislamiento y las oscuras fuerzas que rodean el lago antes de convertirse en el escenario de la célebre saga cinematográfica.

Un equipo creativo con experiencia en el género

La producción corre a cargo de A24, mientras que Brad Caleb Kane (‘It: Bienvenidos a Derry’, ‘Tokio Vice’, ‘Warrior’) ejerce como creador, guionista, showrunner y productor ejecutivo.

Entre los productores ejecutivos también figuran nombres como:

  • Marc Toberoff
  • Victor Miller
  • Roy Lee
  • Stuart Manashil
  • Tyson Bidner
  • Robert M. Barsamian
  • Robert P. Barsamian

La dirección de los episodios se repartirá entre Michael Lennox, Celine Held, Logan George y Quyen Tran.

Estreno en HBO Max en 2026

Rodada en Nueva Jersey, ‘Crystal Lake’ llegará a HBO Max durante 2026 en toda la región EMEA, salvo Reino Unido e Irlanda.

Con esta producción, Warner Bros. Discovery y A24 recuperan uno de los universos más influyentes del cine de terror para ofrecer una nueva perspectiva sobre los orígenes de Pamela y Jason Voorhees, dos personajes fundamentales de la historia del género.

SYFY confirma la presencia de Dean Devlin en San Diego Comic-Con Málaga

Presentará las nuevas temporadas de ‘The Ark’ y ‘The Librarians: el próximo capítulo’

SYFY ha anunciado la participación de Dean Devlin en San Diego Comic-Con Málaga 2026, donde el reconocido guionista, productor y director será uno de los grandes protagonistas de la programación del canal. El creador presentará en primicia las nuevas temporadas de ‘The Ark’ y ‘The Librarians: el próximo capítulo’, dos de los estrenos más esperados que llegarán a SYFY este otoño.

La presencia de Dean Devlin refuerza la apuesta de SYFY por la primera edición europea oficial de San Diego Comic-Con en Málaga, un evento que reunirá a miles de aficionados, profesionales y compañías de la industria del entretenimiento en torno a algunas de las franquicias más populares del panorama audiovisual.

Durante su visita, Devlin participará en un panel exclusivo, una sesión de preguntas y respuestas con los asistentes y diferentes actividades promocionales dedicadas a las dos series. El cineasta, considerado una de las figuras más influyentes de la ciencia ficción contemporánea, ha dejado su huella en producciones como ‘Independence Day’, ‘Stargate’, ‘Godzilla’, ‘Leverage’, ‘The Librarians’ y ‘The Ark’.

El propio Devlin ha mostrado su entusiasmo por visitar España y encontrarse con los seguidores de sus obras, destacando el cariño recibido por parte del público internacional a lo largo de su carrera y asegurando que poder presentar ambas series en SYFY España y participar en San Diego Comic-Con Málaga supone una ocasión muy especial.

Desde NBCUniversal International Networks también han celebrado su incorporación al evento. Gorka Villar, vicepresidente de Marketing para EMEA y Country Lead de Iberia, ha señalado que será la primera participación de Dean Devlin en la edición malagueña de Comic-Con y que su presencia permitirá acercar a los aficionados españoles a uno de los grandes referentes del género fantástico y de ciencia ficción.

Dos grandes estrenos para el otoño de SYFY

Uno de los títulos que protagonizarán la presentación será la tercera temporada de ‘The Ark’. La nueva entrega retomará la historia tras el establecimiento de Homebase 1 como nueva colonia de la humanidad. Mientras parte de la tripulación del Ark One regresa al espacio en busca de más supervivientes de la Tierra, quienes permanecen en el planeta descubrirán que su aparente refugio podría esconder peligros mucho mayores de los imaginados.

La otra gran protagonista será la segunda temporada de ‘The Librarians: el próximo capítulo’. Los nuevos episodios profundizarán en la evolución de sus protagonistas mientras afrontan las responsabilidades de convertirse en los nuevos Bibliotecarios. La llegada de Merlín pondrá a prueba las normas que rigen la Biblioteca y obligará al grupo a enfrentarse tanto a amenazas sobrenaturales como a sus propios miedos.

Un referente de la ciencia ficción y la televisión fantástica

Además de dirigir y producir numerosas películas de éxito internacional, Dean Devlin continúa ampliando su legado televisivo como CEO de Electric Entertainment. Actualmente ejerce como creador y productor ejecutivo de ‘The Ark’, además de showrunner de ‘The Librarians: el próximo capítulo’, consolidando una trayectoria que lo mantiene como una de las voces más importantes del género.

Su participación en San Diego Comic-Con Málaga se perfila como uno de los grandes reclamos para los seguidores de la ciencia ficción y la fantasía, que podrán conocer de primera mano las novedades de ambas series antes de su estreno en SYFY durante el próximo otoño.

Crítica: ‘Stuart no consigue salvar el universo’

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Todo un laboratorio de posibilidades

Cuando se anunció que Stuart Bloom sería el protagonista de un nuevo spin off de ‘The Big Bang Theory’, pocos podían imaginar que la franquicia optaría por abandonar casi todas las convenciones que la hicieron mundialmente popular. Al contrario que ‘El joven Sheldon’, ‘Stuart no consigue salvar el universo’ no intenta repetir la fórmula de la sitcom original. Al contrario. La utiliza como punto de partida para lanzarse a un experimento mucho más ambicioso, extraño y, sobre todo, imprevisible.

La premisa de esta nueva serie, que se puede ver si haber visto la original y que se estrena el 23 de julio, es tan sencilla como efectiva. Una cadena de acontecimientos provoca que Stuart deba recorrer diferentes universos alternativos tratando de reparar un desastre que amenaza la realidad. A partir de ahí, la serie se convierte en un festival de ideas donde prácticamente cualquier escenario es posible.

Cada episodio propone un nuevo mundo con reglas completamente distintas. Lo mismo visitamos una sociedad postapocalíptica propia del mejor cine de ciencia ficción que un siglo XXI gobernado por la magia, una civilización completamente vegana o una delirante distopía donde las multas por pronunciar determinadas palabras (en un evidente guiño a ‘Demolition Man’) se llevan hasta consecuencias absolutamente absurdas.

Las referencias que se me vienen a la cabeza

Lo interesante es que la serie nunca se toma demasiado en serio. Cada realidad sirve tanto para desarrollar una aventura como para satirizar aspectos de nuestra sociedad, del fandom o incluso de la propia cultura popular.

Muchos establecerán inevitablemente comparaciones con ‘Doctor Who’, especialmente por la estructura de viajes entre realidades y el tono fantástico que adopta en determinados momentos. Sin embargo, la referencia que realmente viene a la cabeza es ‘Sliders’ (‘Salto al infinito’). Igual que ocurría en aquella reivindicable producción de los años noventa, los protagonistas saltan de una realidad alternativa a otra intentando regresar a su mundo original, lo que permite reinventar completamente el escenario en cada capítulo.

La conexión resulta incluso simpática si recordamos que en ‘Sliders’ participaba Jerry O’Connell, a quien muchos recuerdan por compartir reparto con Wil Wheaton en ‘Stand by Me’. Precisamente Wil Wheaton terminó convirtiéndose en uno de los cameos más recurrentes y divertidos de ‘The Big Bang Theory’, ejerciendo casi siempre como el gran dolor de cabeza de Sheldon Cooper.

Un cambio de tono que demuestra que la franquicia todavía tenía margen para sorprender

Lo primero que llama la atención es que desaparecen las risas enlatadas. Esa simple decisión transforma completamente la experiencia. La serie deja de sentirse como una sitcom tradicional para acercarse más a una aventura de ciencia ficción con abundantes dosis de humor y por supuesto mayor número de planos.

También nos congratulan con la presencia de momentos sorprendentemente sangrientos, algo completamente impensable en la serie matriz. No llega a convertirse en una producción especialmente violenta, pero sí demuestra que sus responsables buscan explorar territorios narrativos diferentes.

Aun así, el ADN de ‘The Big Bang Theory’ continúa presente. Siguen apareciendo cameos, referencias científicas y constantes guiños al mundo del cómic, los videojuegos, el cine y la televisión. Toda la narración gira alrededor de esa mezcla entre divulgación científica y cultura popular que siempre definió a la franquicia.

Resulta especialmente simpático comprobar cómo algunos objetos del decorado esconden referencias visuales a personajes y acontecimientos de la serie original, mientras determinados episodios incluyen pequeños detalles destinados únicamente a los espectadores más observadores.

Mención aparte merece la magnífica cabecera compuesta por Danny Elfman. Quizá no sea una melodía especialmente pegadiza, pero sí transmite perfectamente esa sensación de rareza permanente que envuelve toda la serie. Además, los títulos de apertura incorporan pequeñas variaciones visuales y mensajes ocultos entre episodios, un detalle que invita a prestar atención incluso antes de comenzar cada aventura.

Una serie tremendamente entretenida… con un desenlace demasiado prudente

‘Stuart no consigue salvar el universo’ funciona porque entiende perfectamente cuál es su objetivo. No pretende revolucionar la televisión ni construir complejas reflexiones filosóficas sobre el multiverso. Quiere divertir. Y lo consigue con enorme facilidad.

Cada episodio termina despertando la curiosidad por descubrir cuál será la siguiente realidad absurda, qué nuevo cameo aparecerá o hasta dónde estarán dispuestos a llevar una idea aparentemente imposible. Esa sensación convierte la serie en un producto francamente adictivo que invita a encadenar capítulos casi sin darse cuenta.

Precisamente esa capacidad para reinventarse constantemente es su mayor virtud. Nunca sabemos qué clase de universo visitaremos a continuación ni qué referencias cinematográficas, científicas o comiqueras aparecerán escondidas entre los diálogos.

Por desgracia, esa valentía desaparece parcialmente en el desenlace. El final resulta bastante flojo y transmite la sensación de que sus responsables prefieren dejar múltiples puertas abiertas antes que ofrecer una conclusión realmente satisfactoria. Se percibe claramente como un intento de mantener viva la posibilidad de futuras temporadas si la recepción del público acompaña.

No arruina el viaje, porque el recorrido continúa siendo enormemente divertido, pero sí deja un pequeño sabor a oportunidad desaprovechada. Quizá sea el único momento donde la serie parece contenerse cuando durante el resto del trayecto había demostrado no tener miedo a abrazar el disparate más absoluto.

En cualquier caso, este spin off confirma que el universo de ‘The Big Bang Theory’ todavía podía ofrecer propuestas inesperadas. No busca sustituir a la serie original, sino demostrar que sus personajes todavía pueden protagonizar historias completamente diferentes sin perder su esencia. Y eso, en una franquicia tan conocida, ya es un mérito considerable.

Crítica: ‘Dorohedoro’ T2

En qué plataforma ver Dorohedoro

Caos, identidad y una violencia con alma bizarra

Fue una de las series que nos dieron la vida en los últimos estertores del confinamiento por la pandemia del COVID-19 y por fin ha regresado. La segunda temporada de ‘Dorohedoro’ llega tras una espera inusualmente larga dentro del ecosistema anime contemporáneo (casi seis años), y lo hace sin renunciar a nada de lo que convirtió a la primera tanda en una obra de culto: violencia gráfica, humor negro y una narrativa deliberadamente fragmentada. Desde su estreno global el 1 de abril de 2026 (con un inusual arranque de tres episodios simultáneos), la serie producida por MAPPA no solo reafirma su identidad, sino que la radicaliza. Ya era rara dentro del género cyberpunk o el anime más extraño pero consigue ir más allá.

Lo primero que conviene señalar es que ‘Dorohedoro’ sigue siendo profundamente incómoda (y no busca lo contrario) además de quedarse abierta para una tercera entrega. Hay que tener en cuenta que el manga original consta de 23 volúmenes. La clasificación de contenido ya advertía de una violencia “severa” y escenas intensas que rozan lo grotesco, pero en esta segunda temporada esa cualidad se convierte en lenguaje propio. No hay concesiones: cuerpos mutilados, experimentos aberrantes y un universo donde la muerte es casi un trámite burocrático. Sin embargo, lejos de caer en el exceso vacío, la serie articula esta brutalidad como parte de su discurso estético (una especie de punk visual donde el caos es la norma, no la excepción).

El lema promocional de esta temporada, nos sugiere sumergirnos en el caos y no es casual. La dirección vuelve a apostar por una puesta en escena sucia, cargada de texturas digitales que simulan lo orgánico, lo viscoso, lo podrido. Y ahí reside una de sus virtudes: el mundo de Hole y el reino de los hechiceros no son solo escenarios, sino organismos en descomposición constante.

Caimán y la identidad como eje narrativo

Si la primera temporada planteaba el misterio de Caimán, esta segunda lo disecciona. El personaje deja de ser únicamente un vehículo para la acción (un antihéroe amnésico con cabeza de reptil) y se convierte en el núcleo temático de la serie. Su búsqueda de identidad ya no es solo una excusa argumental, sino una exploración casi existencial.

Recordemos que Caimán es un ser marcado por la pérdida de memoria y la deformación física, producto de la magia de los hechiceros. En esta nueva entrega, la narrativa se fragmenta aún más para ofrecer distintas capas de su pasado, jugando con la percepción del espectador (¿quién fue realmente?, ¿cuántas versiones de sí mismo existen?). Este enfoque multiplica la sensación de desconcierto, pero también enriquece el relato.

Pero aquí es donde la temporada da un paso más interesante: aunque el relato pivota claramente sobre Caimán como protagonista, la serie se permite expandirse con generosidad hacia sus secundarios. No se limita a utilizarlos como meros acompañantes o contrapuntos, sino que construye verdaderas historias paralelas que aportan profundidad al mundo. Personajes como En, Shin, Ebisu o Noi no solo ganan tiempo en pantalla, sino también capas psicológicas y contexto histórico. Sus motivaciones, relaciones y conflictos internos se desarrollan con una riqueza que equilibra el foco central de la narrativa.

Este enfoque coral refuerza la sensación de universo vivo. Cada personaje parece tener su propia historia fuera de cámara, su propio pasado y sus propias reglas. Incluso figuras que en la primera temporada podían parecer excéntricas o anecdóticas adquieren aquí un peso dramático inesperado. Es una decisión narrativa arriesgada (porque dispersa la atención), pero coherente con la naturaleza caótica de la serie.

Además, el guion se detiene más en las relaciones entre personajes, especialmente en la conexión entre Caimán y Nikaido, que gana en ambigüedad emocional. No es una relación sentimental al uso, sino una alianza forjada en la supervivencia y el trauma compartido.

Un anime más punk, más caótico y sorprendentemente más humano

Lo que diferencia a esta segunda temporada de otras secuelas es su negativa a “ordenarse”. En lugar de simplificar su narrativa o hacerla más accesible, ‘Dorohedoro’ abraza el caos como principio estructural. Las subtramas proliferan, los personajes secundarios adquieren mayor peso, y la historia se convierte en un mosaico de perspectivas que rara vez encajan de forma convencional.

Sin embargo, en ese aparente desorden emerge algo inesperado: humanidad. La serie encuentra belleza en lo grotesco y convierte a sus personajes en figuras trágicas atrapadas en un sistema violento que no controlan. Incluso los antagonistas poseen motivaciones complejas, alejadas del maniqueísmo.

Técnicamente, la animación mantiene el híbrido entre CGI y dibujo tradicional que tanto dividió al público en su momento. Aquí se percibe más pulido, más integrado en la estética general, aunque sigue siendo una apuesta arriesgada. Esa textura visual, casi sucia, sigue siendo clave para transmitir la identidad de la obra. Desde luego, en mi opinión, la calidad de la animación de esta serie no tiene pega alguna.

En última instancia, esta temporada 2 de ‘Dorohedoro’ es una intensificación de todo lo que la define: violencia, humor absurdo, caos narrativo, una obsesión casi filosófica por la identidad y un descomunal trabajo de animación. Pero además, añade una dimensión coral que enriquece el conjunto, demostrando que el mundo de la serie es mucho más amplio que su protagonista. No es una serie para todos, pero precisamente ahí radica su valor. Es una anomalía fascinante.

Crítica: ‘Spider-Noir’

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Recupera el alma pulp del que bebieron Stan Lee, Jack Kirby o Steve Ditko

Nicolas Cage dijo que su personaje en esta serie es una mezcla entre Bogart y Bugs Bunny. Estoy en gran parte de acuerdo con él, pero he de añadir que hay parecido también con ‘¿Quién engañó a Roger Rabbit?’. De hecho, hay una escena que parece prácticamente calcada del clásico de Robert Zemeckis, tanto en composición de escena como en contexto. Por supuesto, el personaje detectivesco que interpreta Cage remite constantemente al cine negro de los años 40 y 50, a esos investigadores agotados moralmente que desconfiaban de todos y caminaban por ciudades donde cada callejón escondía una traición.

Con ‘Spider-Noir’, que llega a Prime Video el próximo 27 de mayo, se apuesta por algo mucho más extraño y estilizado de lo habitual dentro del panorama superheroico televisivo. Y eso, en una industria cada vez más agotada por fórmulas repetidas, ya es una virtud enorme. El primer episodio y muchísimas de sus escenas funcionan como una carta de amor al noir clásico, pero también como un experimento visual que mezcla pulp, cómic y expresionismo criminal.

Lo primero que conviene aclarar si eres lector de cómics es que este no es exactamente Spider-Man Noir. El personaje se llama Ben Reilly y no Peter Parker (una consecuencia evidente de los derechos compartidos del personaje). Sin embargo, la serie juega constantemente a bordear los límites legales y creativos para construir algo inequívocamente arácnido. Ahí están Silvermane como gran amenaza mafiosa, Cat Hardy conocida por los lectores como Black Cat, la aparición de Sandman desde los tráilers y ya os adelanto que otros tantos villanos. Toda una galería de secundarios que parecen extraídos de una versión deformada y melancólica del universo Marvel. Y con derechos o sin ellos vais a ver unos cuantos guiños a las películas que Sony ha ido haciendo estos años.

La propia serie deja caer desde sus primeros minutos su conexión espiritual con el Spider-Verso. El protagonista abre la historia recordando que una vez le preguntaron de qué universo provenía. No es una referencia gratuita. Cage vuelve aquí al personaje que ya interpretó vocalmente en las películas animadas de Miles Morales, pero trasladando ahora aquella estética caricaturesca a un entorno live action mucho más violento y crepuscular.

Entre el blanco y negro y el color: una Nueva york pulp atrapada en la Gran Depresión

Uno de los grandes aciertos de ‘Spider-Noir’ es su tratamiento visual. La serie se puede escoger ver con sus secuencias en color o en blanco y negro. Aunque personalmente considero que funciona muchísimo mejor cuando abraza completamente la monocromía. Hay algo profundamente hipnótico en ver a Cage desplazarse entre sombras durísimas, humo, luces vintage y callejones mojados mientras la fotografía parece querer invocar simultáneamente a ‘El halcón maltés’, ‘Sin City’ y/o ‘Dick Tracy’.

El primer episodio, especialmente, es puro cine negro. No como simple disfraz estético, sino como construcción narrativa. La investigación criminal, las conspiraciones mafiosas y la sensación de derrota permanente convierten la serie en algo mucho más cercano a una reinterpretación superheroica de Raymond Chandler que a una producción convencional de Marvel. Así es que al menos esta introducción os recomiendo verla en escala de grises.

También, cuando la vemos a color, sobrevuelan influencias de filmes como ‘Darkman’ o ‘La sombra’, obras que entendían el pulp como un espacio donde lo grotesco y lo trágico podían convivir sin pedir permiso. En ese sentido, ‘Spider-Noir’ parece disfrutar especialmente de su condición de realidad alternativa. Al no tener que responder directamente al canon tradicional del trepamuros, la serie posee carta blanca para reinventar personajes, mezclar géneros y deformar conceptos conocidos.

No resulta casual que el personaje original naciera en los cómics ambientados en la América de la Gran Depresión, dentro de la línea Noir de Marvel iniciada en 2009. Aquellas historias ya trasladaban el mito superheroico a un contexto de corrupción, desempleo y violencia callejera. La serie recoge esa herencia y la transforma en algo todavía más melancólico. Aquí Ben Reilly parece un hombre cansado, casi derrotado por el propio peso de la ciudad que intenta proteger. Todo esto no impide que el personaje tenga astucia, picardía y gracia, algo que tienen todos los Spider-Man independientemente de qué versión tratemos.

Y Cage entiende perfectamente el tono. Su interpretación evita caer en la autoparodia desatada que muchas veces acompaña su carrera reciente. Hay exageración y algún “momento Cage”, sí, pero también una vulnerabilidad extraña que convierte al personaje en un héroe casi fantasmal. Como si fuese consciente de pertenecer a un universo condenado a desaparecer.

Una serie fascinante… pero con el riesgo de abandonar aquello que la hace especial

Uno de los aspectos más interesantes es la enorme cantidad de villanos y referencias que la serie introduce desde el comienzo. Y, en realidad, tiene sentido. Las historias de Spider-Man siempre han destacado precisamente por la riqueza de su galería de enemigos. El problema es que ‘Spider-Noir’ corre un riesgo evidente: perder fuerza conforme abandone su naturaleza noir para expandirse hacia un modelo más convencional de universo compartido. Como le pasó a ‘Gotham’, por ejemplo.

Porque el verdadero gancho de la serie no está necesariamente en descubrir qué versión alternativa aparecerá después ni en el festival de cameos potenciales. Su gran atractivo reside en esa atmósfera de detective agotado, en esa mezcla entre serial pulp y tragedia urbana que reprime sus superpoderes para guardar las apariencias. Por suerte, en mi opinión, Prime Video ha entendido que ahí está el corazón de la propuesta y no nos falla la respecto. Para muchos esta podría estar entre las producciones superheroicas más singulares de los últimos años.

Crítica: ‘The Boys’ temporada 5

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El superhéroe como dictador pop: Patriota ya no es una sátira, es una advertencia

Hay algo profundamente incómodo en esta quinta temporada de ‘The Boys’. No tanto por sus mutilaciones imposibles, sus estallidos de vísceras o sus muertes grotescas (que las hay, y en abundancia), sino porque el universo creado por Eric Kripke ha dejado de parecer una caricatura exagerada para convertirse en una réplica deformada (pero reconocible) de la realidad política y mediática estadounidense actual. Y ahí reside el auténtico horror.

Resulta inquietante comprobar cómo una temporada rodada hace tiempo parece sincronizada con la deriva política de la Norteamérica contemporánea. El paralelismo entre Patriota y Donald Trump ya no se limita a la obviedad del líder populista amado por las masas. Esta vez la serie entra de lleno en el delirio mesiánico, en la construcción de una figura pseudo-divina alimentada por propaganda, manipulación mediática y una masa social intoxicada por la posverdad. Las referencias al MAGA, la demonización de inmigrantes, los ecos del ICE y la intoxicación informativa son tan explícitos que provocan escalofríos. Incluso el propio Kripke terminó reaccionando en redes sociales con un resignado “WTF”, como si él mismo se hubiese sorprendido de hasta qué punto la realidad decidió copiar a su ficción.

Patriota se convierte aquí en el auténtico centro gravitacional de la temporada. Antony Starr ofrece probablemente la interpretación más enfermiza y aterradora del personaje desde el inicio de la serie. Ya no necesita explotar cabezas cada cinco minutos para generar miedo. Le basta con sonreír. Su ego mesiánico recuerda inevitablemente a ciertos montajes creados con IA que han circulado por internet representando a Trump como una especie de Jesucristo moderno. Y lo perturbador es que ‘The Boys’ parece haberlo anticipado antes de que esas imágenes se popularizasen.

La serie lleva años ridiculizando el concepto del superhéroe corporativo, pero en esta última etapa el discurso se vuelve mucho más agresivo. Ya no se trata únicamente de reírse de Justice League o de las poses grandilocuentes del cine superheroico contemporáneo. Aquí directamente se destripa la idea de que una sociedad necesite ídolos salvadores. Y lo hace con una mala leche admirable.

Violencia grotesca, sátira salvaje y un arranque absolutamente demencial

Si alguien pensaba que la televisión moderna ya había alcanzado su techo en materia de violencia absurda, esta quinta temporada llega para demostrar lo contrario. El primer episodio empieza de forma tan salvaje que parece diseñado específicamente para poner a prueba el estómago del espectador. Y sí, si durante años la muerte de David Carradine fue utilizada como referencia morbosa dentro de la cultura popular, ‘The Boys’ consigue aquí superarla con algunas de las muertes más soeces, desagradables y directamente enfermizas vistas en televisión reciente.

Pero lo fascinante es que la serie continúa encontrando formas nuevas de burlarse del cine de superhéroes. Hay una secuencia concreta a cámara lenta que funciona como una sátira descarada de los momentos “cool” asociados a personajes velocistas como Flash o Quicksilver. La escena juega precisamente con esa estética de videoclip heroico que tantas veces hemos visto en filmes de Marvel Studios o DC Studios, solo que aquí el resultado termina siendo grotesco, incómodo y ridículamente divertido.

Ese equilibrio entre humor negro, crítica política y violencia enfermiza sigue siendo la gran virtud de la serie. Lo que en otras manos sería puro nihilismo adolescente, en ‘The Boys’ encuentra una extraña coherencia interna. La sensación constante es que todo puede empeorar todavía más. Y normalmente empeora.

Un final precipitado, personajes desaprovechados y un universo que quizá ya ha dicho demasiado

Eso sí, esta última etapa no sale completamente indemne. El principal problema aparece en su tramo final. Da la impresión de que la serie tenía demasiadas piezas sobre el tablero y necesitaba moverlas a toda velocidad para alcanzar la conclusión definitiva. Hay decisiones importantes que suceden demasiado deprisa, personajes que aparecen y desaparecen casi teletransportándose y conflictos que pedían más respiración dramática.

El desenlace, aun siendo coherente con la deriva nihilista de la serie, transmite cierta sensación de precipitación. Pero también era inevitable. Algunos personajes llevaban tanto tiempo cruzando líneas morales irreversibles que cualquier final relativamente contenido habría resultado falso. ‘The Boys’ jamás pudo terminar de forma realista porque nunca fue una serie realista. Era una pesadilla hiperbólica construida sobre los excesos del capitalismo mediático y del culto al poder.

Quizá el mayor problema sea la gestión de ciertas subtramas. La de Soldier Boy queda extrañamente colgada pese a que su presencia se siente constantemente sobrevolando la historia. Peor aún resulta el tratamiento de los personajes de Gen V. Llegan tarde, aparecen poco y apenas tienen impacto real. Se percibe claramente la intención de seguir alimentando el universo expandido de la franquicia, pero el problema es que ‘Gen V’ terminó cancelándose, dejando esas conexiones narrativas en una especie de limbo frustrante.

Ahora solo queda esperar a la futura precuela centrada en Soldier Boy y sus antiguos compañeros, porque este universo todavía parece resistirse a morir. Aunque quizá la gran pregunta sea otra: después de haber reflejado de forma tan inquietante el deterioro político y social contemporáneo, ¿qué puede hacer ahora ‘The Boys’ para sorprendernos más que la propia realidad?

Novedades de Arvi Licensing junio 2026

Spielberg y muchos otros llegan a casa gracias a Arvi Licensing

Este verano se plantea muy bueno para el formato doméstico, y es que Arvi Licensing nos trae muy buen cine. Y es que el 24 de junio vienen un montón de novedades. Series, clásicos y novedades, para todos los gustos.

La fantástica ‘El caballero de los siete reinos’ llega a nuestras casas en varios formatos, DVD, Blu-ray, 4K Ultra HD y un Steelbook limitado en 4K Ultra HD.

La galardonada al Oscar a Mejor Película, ‘Una batalla tras otra’, llega en una edición metálica limitada 4K Ultra HD + Blu-ray, que además incluye un exclusivo disco Blu-ray de contenido adicional.

‘Eraser (Eliminador’) llega por primera vez en 4K Ultra HD en edición especial coleccionista, además con reediciones en DVD y Blu-ray. Un clásico del cine de acción de los noventa, cargado de conspiraciones, persecuciones y tensión.

También llega ‘El Patriota’, con una preciosa edición steelbook 4K Ultra HD de dos discos, que cuenta con el montaje cinematográfico y extendido. También ‘Notting Hill’ y ‘Dulce hogar… solo a veces’ se estrenan en 4K Ultra HD para que las disfrutemos de la mejor calidad posible.

Y qué decir de las 4 ediciones en steelbooks de las grandes películas de Spielberg. ‘E.T. El Extraterrestre’, ‘Tiburón’, ‘La lista de Schindler’ y ‘Parque Jurásico (Jurassic Park), regresan para hacer que no salgamos de nuestras casas.

Y también se celebra el 10º aniversario de ‘Warcraft’, con una edición limitada steelbook en 4K Ultra HD + Blu-ray, dedicada al universo fantástico que conquistó a millones de espectadores, así como una reedición de Blu-ray.

Os dejamos todas las novedades que llegan a continuación con una galería de imágenes, en las que veréis todos los estrenos que llegan este junio.