Acerca de Furanu

De origen irlandés y criado en tierras vetonas, este ingeniero curiosamente nació en Bloomsday. Pegado desde pequeño a una televisión y a cientos de páginas, ahora gasta su tiempo montándose películas y disfrutando las de otros.

Crítica: ‘El fuego de la venganza’

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Un thriller de tintes clásicos que transita entre la justicia y la redención

Nueva adaptación de ‘Man on fire’, la novela de Philip Nicholson a.k.a. A. J. Quinnell. En España se conoce como ‘El fuego de la venganza’ y tuvo una versión cinematográfica en 2004 con Denzel Washington, Christopher Walken y una jovencísima Dakota Fanning. Ahora llega a Netflix en formato de serie manteniendo una propuesta que mezcla el thriller de acción con el drama moral. Esta nueva adaptación, orquestada por Steven Caple Jr. y creada para televisión por Kyle Killen, no solo respeta el núcleo temático del material original, sino que lo amplifica hacia territorios más incómodos y contemporáneos. Tanto la película como esta nueva serie protagonizada por Yahya Abdul-Mateen II siguen pautas de la novela original, pero ambas trasladan su acción a Latinoamérica en lugar de a Italia. Todas coinciden en esbozar a un agente quemado, con pasado oscuro y desarrollar una historia en la que tiene que entenderse e incluso coger cariño a la joven a la que acepta proteger.

Desde su primer episodio, la serie plantea una tensión constante entre tres fuerzas que vertebran la narrativa: la venganza, la justicia y la protección de una joven cuya presencia redefine el propósito del protagonista. Este triángulo moral no es nuevo dentro del género, pero aquí se explora con una insistencia casi obsesiva. El protagonista es una figura fracturada que utiliza la violencia no solo como herramienta narrativa, sino como mecanismo de autorreparación emocional.

Uno de los detalles más interesantes es que el proyecto estuvo durante años en desarrollo con distintos enfoques, y que Caple Jr. insistió en rodar varias escenas clave en localizaciones reales inspiradas en favelas latinoamericanas, buscando una textura visual más orgánica y menos estilizada que otras producciones del género. Sin duda eso funciona pues forma parte del nudo de la serie y son los episodios más verosímiles.

Violencia, clase social y personajes que rompen prejuicios

Si algo define a ‘El fuego de la venganza’ es su representación cruda de la violencia. Es, sin exagerar, una de las series con mayor densidad de escenas de tortura por minuto que se recuerdan en el catálogo reciente de Netflix. Este exceso, lejos de reforzar siempre la narrativa, termina por jugar en su contra en determinados tramos, generando una sensación de repetición y desgaste. La serie entra en bucles donde la brutalidad deja de impactar y se convierte en un recurso predecible.

Sin embargo, sería injusto reducirla a eso. La serie introduce un interesante conflicto de clase entre sus antagonistas. Por un lado, personajes que han crecido en entornos de marginalidad extrema (favelas donde la supervivencia dicta las reglas) y que encuentran en el crimen su única salida. Por otro, figuras provenientes de entornos privilegiados que, de forma casi nihilista, deciden colaborar con lo peor de la sociedad. Esta dicotomía no solo enriquece el relato, sino que obliga al espectador a cuestionar sus propios prejuicios.

Especial mención merece el tratamiento de dos personajes secundarios surgidos de estos entornos marginales. Lo que comienza como un retrato aparentemente estereotipado evoluciona hacia una construcción compleja, con un giro narrativo que rompe expectativas y desmonta sesgos. Aquí es donde la serie demuestra una ambición narrativa que va más allá del espectáculo.

Acción eficaz, pero un desenlace que traiciona su propia premisa

En términos de ritmo, ‘El fuego de la venganza’ sabe dosificar bien sus momentos de tensión. Las escenas de acción están bien orquestadas y mantienen un nivel de intensidad notable, mientras que los segmentos dramáticos cuentan con el espacio necesario para desarrollarse de forma que los veamos tan necesarios como comprensibles.

El problema surge a partir del arco carcelario. A medida que la historia avanza hacia su tramo final, la serie abandona progresivamente su realismo. El protagonista, que hasta entonces operaba como un individuo contra el sistema, comienza a disponer de recursos prácticamente ilimitados. Este cambio de escala narrativa diluye uno de los mayores atractivos de la serie: la sensación de vulnerabilidad.

Lo que en un inicio era una historia de resistencia individual se transforma en una fantasía de poder que resta credibilidad al conjunto. El clímax, aunque efectivo en términos visuales, carece del peso emocional que prometía en sus primeros episodios.

Aun así, ‘El fuego de la venganza’ logra mantenerse como una propuesta sólida dentro del catálogo de la N roja. Ofrece suficientes matices, especialmente en su exploración de la moralidad y la desigualdad social, como para justificar su visionado.

Análisis del blu-ray de ‘Anémona’

Arvi Licensing trae a nuestras casas el regreso de Daniel Day-Lewis

El lanzamiento en formato doméstico de ‘Anémona’ por parte de Arvi Licensing supone una oportunidad interesante para un reencuentro. Esta es una obra que, por su sensibilidad visual y narrativa, gana matices en revisiones posteriores, pero que sobre todo es muy esperada por los fans de Daniel Day-Lewis.

Disponible tanto en DVD como en Blu-ray desde este mes de abril, esta edición apunta directamente al coleccionista que valora el soporte físico o son mitómanos.

Presentación y calidad de imagen

La edición en Blu-ray ofrece una mejora evidente respecto al DVD, especialmente en esta película que presenta planos muy abiertos, alto nivel de contraste y mucho color. ‘Anémona’ es una película que se apoya en muchas secuencias en su estética, por lo que el salto a alta definición resulta relevante. El nivel de compresión es correcto, sin artefactos especialmente notorios, aunque en determinadas escenas con iluminación compleja se puede perder detalle si no tenéis bien calibrada vuestra televisión.

Sonido y experiencia audiovisual

En el apartado sonoro, la edición cumple con solvencia. Las pistas disponibles presentan una mezcla equilibrada, con diálogos claros y una ambientación bien distribuida en canales. No es una edición que destaque por espectacularidad sonora, pero sí por coherencia con el tono íntimo de la obra.

Para quienes valoran la versión original, la inclusión de opciones de audio y subtítulos facilita una experiencia más fiel al material original. Y es que uno de los detalles importante para captar matices en este filme es el acento que han trabajado los protagonistas.

Se puede escuchar en castellano, alemán e italiano Dolby Digital Plus 7.1. Inglés Dolby Atmos con servicio de audiodescripción. Los subtítulos se pueden configurar en inglés, inglés para sordos, danés, finés, alemán, italiano, noruego y sueco.

Contenidos adicionales

Uno de los aspectos más discretos de esta edición es la ausencia de contenidos extra. En un contexto donde el formato físico compite con plataformas digitales, la inclusión de material adicional (entrevistas, making of, comentarios del director) podría haber elevado considerablemente el valor del producto. Habría sido interesante ver a Daniel Day-Lewis hablando de su regreso o de cómo ha sido trabajar con su hijo y viceversa.

Es por esto que la edición en Blu-ray de ‘Anémona’ es una opción recomendable para quienes deseen incorporar la película a su colección en alta definición o a las películas del actor más oscarizado de la historia.

Extras

Esta edición no incluye ningún tipo de contenido adicional.

Crítica: ‘Strangers: capítulo final’

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Un cierre que no cierra

La historia detrás de ‘Strangers: capítulo final’ es casi más interesante que la propia película. ‘Strangers: capítulo final’ forma parte de un ambicioso proyecto concebido como trilogía, rodado en parte en tierras y con dinero español y dirigido por Renny Harlin. Se rodó prácticamente del tirón (back-to-back) junto a sus entregas hermanas. La idea era reimaginar el universo que inició ‘Los extraños’, aquella pieza de home invasion protagonizada por Liv Tyler y Scott Speedman, que sí supo jugar con la tensión, el aislamiento y el terror cotidiano.

Aquí, sin embargo, desde el primer minuto se percibe una aproximación industrial más que autoral. La elección de abrir con una versión mustia, apagada, casi anestesiada de The Sound of Silence (que ya de por sí es bastante anticlimática) ya marca el tono: esta es una reinterpretación sin alma. Es una declaración de intenciones involuntaria que dice “esto no va a reinventar nada”.

Personajes vacíos y terror sin nervio

Si uno entra esperando, al menos, un slasher funcional, la decepción es inmediata. Los actores parecen trabajar menos que en un videoclip barato: sus interpretaciones carecen de progresión emocional, de matices, de cualquier atisbo de credibilidad. Y eso es especialmente problemático en un subgénero que depende tanto de la identificación con las víctimas. La final girl que plantean no tienen ni gancho, ni nervio ni carisma.

Los asesinos, por su parte, siguen exhibiendo ese clásico don de la ubicuidad (aparecen y desaparecen sin lógica espacial alguna), mientras que los protagonistas encadenan decisiones absurdas con una regularidad casi matemática. Nada nuevo en el género, pero aquí ejecutado sin tensión ni ritmo. Y luego está el “giro” de Richard Brake (ironía modo on), cuya presencia ya anticipa su rol mucho antes de que el guion pretenda sorprender.

Uno podría pensar: “al menos quedarán las muertes”. Pero tampoco. Las escenas de violencia son intrascendentes, planas, carentes de imaginación. No hay set pieces memorables ni una construcción del suspense que desemboque en algo catártico. Para más inri, los asesinos pierden incluso esa posición de superioridad tan característica del slasher: no hay rehén, no hay encierro efectivo, no hay resistencia sobrehumana. Sus “victorias” no se sienten inevitables ni terroríficas, casi accidentales. Eso desactivaría por completo cualquier lógica interna del relato, pero sientan una pauta que… bueno, será lo mejor que se les ha ocurrido.

Un “final” que contradice el título en España

El mayor pecado de ‘Strangers: capítulo final’ es su apatía. Es una película aburrida, sin ritmo, sin impacto visual, sin voluntad de explorar o innovar. La puesta en escena es plana, funcional en el peor sentido, como si cada plano estuviera diseñado para cumplir y no para sugerir.

A esto se suma un descuido técnico llamativo. Hay decisiones visuales difíciles de justificar, como el recrear un ojo humano junto a una insignia policial clásica… ambos con proporciones incoherentes. Son detalles que rompen la suspensión de incredulidad y evidencian una falta de control en postproducción. Ni siquiera los reshoots (que los hubo) logran salvar el conjunto. La explicación final sobre los asesinos es vaga, poco trabajada, y rematada con un caso de Síndrome de Estocolmo tan extremo que roza lo involuntariamente paródico. Durante buena parte del metraje se nos bombardea con flashbacks que prometen una revelación significativa… para desembocar en una conclusión que irónicamente es inconclusa.

Aquí entra también el problema del título. En España se ha optado por ‘Capítulo final’, lo que sugiere un cierre definitivo que, tras ver este filme es una falsa promesa. En versión original, el filme simplemente se presenta como la tercera parte, lo cual tiene más sentido dentro de una estrategia de franquicia abierta. Pero esa discrepancia genera una expectativa que la película no solo no cumple, sino que ignora por completo. Quizás el malentendido esté en esa técnica de rodaje explicada al comienzo, las tres películas han sido grabadas de seguido.

Ficha de ‘Strangers: capítulo final’

Estreno en España: 30 de abril de 2026. Título original: The Strangers: Chapter 3. Duración: 91 min. País: EE.UU. Dirección: Renny Harlin. Guion: Alan R. Cohen, Alan Freedland. Música: Justin Caine Burnett. Fotografía: José David Montero. Reparto principal: Hannah Galway, Ema Horvath, Krystal Ellsworth, Gabriel Basso, Madeline Petsch, Richard Brake. Producción: Elipsis Capital, Fifth Element Productions, Filmframe S.R.O., Lions Gate Entertainment, Mark Canton Productions, Stream Media, The Strangers Films, Vertigo Entertainment. Distribución: Diamond Films. Género: terror. Web oficial.

Crítica: ‘Resurrection’

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Un ejercicio de estilo entre lo hipnótico y lo inaccesible

‘Resurrection’ confirma que Bi Gan es uno de los cineastas más singulares del panorama contemporáneo, heredero espiritual de corrientes donde lo narrativo cede terreno a lo sensorial. Su propuesta se inscribe en ese cine chino emergente, experimental y en constante mutación, donde la imagen no ilustra una historia, sino que construye una experiencia.

Aquí, el director vuelve a demostrar su extraordinario dominio del lenguaje visual. La cámara se desliza con fluidez mágica, conectando espacios que parecen existir más en la mente que en una geografía concreta. Queda patente que tiene una altísima capacidad para crear espacios oníricos y de hacer que nos perdamos por ellos. Al fin y al cabo ha hecho de sus grabaciones con complejas coreografías de cámara y largas tomas una seña de identidad del director.

Sin embargo, ‘Resurrection’ lleva esa apuesta un paso más allá (o más adentro). La película no solo abandona la estructura clásica: la desintegra. Lo que propone es un galimatías intencionado (un caos estructural deliberado), donde las transiciones funcionan como en un sueño: cambias de escenario, de tono e incluso de género sin lógica aparente, pero con una extraña sensación de continuidad emocional.

Ese es, a la vez, su mayor acierto y su principal barrera. Bi Gan sabe perfectamente lo que hace, se percibe una clara intencionalidad, pero no siempre consigue que el espectador pueda seguirle sin perderse. La experiencia puede resultar fascinante o frustrante dependiendo de la disposición con la que se afronte.

Del expresionismo pasando por el cine negro hasta un romance vampírico contemporáneo

Uno de los aspectos más estimulantes de ‘Resurrection’ es su capacidad para mutar constantemente de registro. La película transita por diferentes estilos cinematográficos como si fueran capas de una misma conciencia. Hay momentos donde el expresionismo domina la puesta en escena (luces imposibles, sombras que parecen tener vida propia e incluso ausencia de sonido en los diálogos). En otros casos el relato adopta códigos del cine negro (figuras errantes, atmósferas densas, personajes taciturnos). Y de forma inesperada se desliza hacia un tipo de romance vampírico propio del cine contemporáneo más estilizado y juvenil.

Lejos de ser un collage arbitrario, esta mezcla responde a una lógica interna muy concreta: la del recuerdo y el sueño (y no me refiero a la siesta que se ha echado alguno en la sala en la que he visto ‘Resurrection’). Como bien sabréis, la memoria no es lineal y a veces ni coherente. Bi Gan la entiende como un cúmulo de información acumulativo, caótico y profundamente subjetivo. Para traducir todo esto el director recurre al lenguaje cinematográfico.

En este sentido, la película dialoga con tradiciones autorales cercanas a Andrei Tarkovsky o a propuestas tan raras y actuales como el ‘Valley of the gods’ de Lech Majewski. En esas proyecciones el cine se convierte en una herramienta para explorar estados de conciencia más que relatos convencionales.

Metacine, memoria y bucles oníricos

Si hay una idea que articula ‘Resurrection’ es la del bucle. Pero no un bucle temporal al uso, sino uno profundamente ligado al ámbito onírico y a la memoria. Los personajes no parecen repetir eventos: parecen atrapados en sensaciones, en ecos emocionales que se reconfiguran constantemente.

La película recurre para ello al metacine y al experimentalismo más puro. Hay momentos en los que el propio acto de filmar o de mirar se convierte en tema, como si Bi Gan quisiera recordarnos que el cine y los sueños no son más que un constructo que nosotros mismos creamos.

La “resurrección” del título no debe entenderse en términos literales. No hay aquí una vuelta a la vida en sentido físico, sino una reactivación de lo vivido: recuerdos que resurgen, emociones que se niegan a desaparecer, imágenes que persisten aunque ya no exista su origen.

El resultado es una obra que busca encerrar al espectador en ese mismo bucle (y lo consigue, aunque no siempre de forma cómoda ni entretenida). Es cine de sensaciones, de atmósferas, de intuiciones. Un tipo de propuesta que exige más de lo habitual, pero que también ofrece una experiencia difícil de encontrar en el cine más convencional.

Ficha de ‘Resurrection’

Estreno en España: 30 de abril de 2026. Título original: Kuang ye shi dai. Duración: 160 min. País: China. Dirección: Bi Gan. Guion: Bi Gan. Música: M83. Fotografía: Dong Jingsong. Reparto principal: Tang Wei, Huang Jue, Sylvia Chang, Lee Hong-chi. Producción: Huace Pictures, Dangmai Films, CG Cinéma, Arte France Cinéma, Obluda Films. Distribución: Mader Films, Filmin. Género: ciencia ficción, drama. Web oficial.

‘Spider-Noir’ presenta su tráiler

Nicolas Cage lidera el oscuro universo de Marvel en acción real

El universo de Marvel se expande con el primer tráiler oficial de Spider-Noir, una de las apuestas más singulares del género superheroico reciente. La serie, protagonizada por Nicolas Cage en su primer papel principal en televisión, se ha presentado por todo lo alto en el evento CCXPMX26, generando gran expectación entre los fans.

Un tráiler que define tono y estilo

El avance deja clara la identidad visual de la serie: una recreación estilizada del Nueva York de los años 30, con una atmósfera cargada de sombras, corrupción y decadencia. Este enfoque conecta directamente con el espíritu del cómic original de Spider-Man Noir, pero adaptado a un formato de acción real con ambición cinematográfica.

Uno de los elementos más distintivos es la posibilidad de elegir cómo ver la serie: en ‘Auténtica Blanco y Negro’ o en ‘True-Hue a Todo Color’. Esta decisión no es solo estética, sino una declaración narrativa que refuerza la dualidad entre clasicismo y modernidad.

El tráiler apuesta más por la sensación que por la exposición. Con un montaje que alterna escenas de investigación, violencia contenida y flashazos de acción, se presenta a un protagonista marcado por su pasado. No hay exceso de información, pero sí suficientes pistas para entender que estamos ante una historia más introspectiva que espectacular.

Nicolas Cage y un protagonista atípico

En esta versión, Cage interpreta a Ben Reilly, un investigador privado venido a menos que se ve obligado a enfrentarse a su historia personal tras una tragedia. Lejos del héroe clásico, el personaje se mueve en una zona gris moral, más cercana al cine negro que al arquetipo superheroico tradicional.

Cage, que ya prestó su voz al personaje en ‘Spider-Man: Un nuevo universo’, retoma aquí el rol con un enfoque más físico y dramático, alineado con su trayectoria reciente en proyectos de corte independiente.

Un reparto sólido y un equipo creativo potente

El reparto incluye a Lamorne Morris, Li Jun Li, Jack Huston y Brendan Gleeson, entre otros, configurando un elenco con experiencia en drama y género.

En la producción, destacan nombres como Oren Uziel y Steve Lightfoot como showrunners, junto al equipo creativo detrás de Spider-Man: Un nuevo universo, incluyendo a Phil Lord y Christopher Miller. La dirección de los primeros episodios corre a cargo de Harry Bradbeer, lo que anticipa un acabado técnico cuidado.

Cameos y personajes

El tráiler de Spider-Noir es deliberadamente opaco y no confirma de forma explícita todos los personajes, pero a partir del material mostrado, el reparto anunciado y el propio canon del cómic en el que se basa, se pueden identificar o inferir los siguientes.

Por supuesto Ben Reilly (interpretado por Nicolas Cage) y su alter ego Spider-Man Noir. Brendan Gleeson interpretará a Silvermane, Jack Huston se intuye como Sandman, Abraham Popoola podría ser Lápida y Andrew Caldwell es Megawatt.

Estreno global y estrategia de lanzamiento

La serie se estrenará primero en el canal MGM+ en Estados Unidos el 25 de mayo, antes de su lanzamiento global en Prime Video el 27 de mayo en más de 240 territorios.

Palmarés del BCN Film Fest 2026

‘La isla de Amrum’, de Fatih Akin, nombrada Mejor Película

El BCN Film Fest 2026 ha contado con más de 23.000 espectadores que han podido ver 90 películas, entre ellas, 19 premieres mundiales, 1 internacional, 21 españolas y 19 catalanas. Además se han celebrado 44 presentaciones y coloquios con presencia de talents, entre otros, Willem Dafoe, Fatih Akin, Arantxa Echevarría, Albert Serra, Damiano Michieletto, Jean-Paul Salomé, Haifaa Al-Mansour, Emma Vilarasau, José Luis Garci, Lolita, Carlos Cuevas, Hombres G, María Valverde, Janicke Askevold o Remi Bezançon.

“Estamos muy satisfechos de ver cómo ha fluido esta primavera cultural a pie del Verdi. Es espectacular comprobar la respuesta entusiasta del público frente al gran esfuerzo de programación de un festival inspirador, plenamente arraigado a la ciudad y a su calendario. Hemos celebrado el cine, tal y como nos habíamos propuesto, en este encadenado de aniversarios que se nos presentaban, combinando talentos y miradas. Cerramos una edición que ha sido de reconocimiento y que refuerza nuestro vínculo con el público y con Barcelona”, ha valorado Conxita Casanovas, directora del BCN FILM FEST.

Palmarés BCN Film Fest 2026

El jurado oficial de esta edición ha estado formado por Joaquim Oristrell, Àngels Gonyalons y Miki Esparbé.

PREMIO A LA MEJOR PELÍCULA

  • ‘La isla de Amrum’ de Fatih Akin

PREMIO LA VANGUARDIA A LA MEJOR DIRECCIÓN

  • Damiano Michieletto por ‘Primavera’

PREMIO AL MEJOR GUION

  • Janicke Askevold, Jorgen Faeroy Flasnes, Mads Stegger por ‘Solomamma’

PREMIO A LA MEJOR ACTRIZ 

  • Lisa Loven Kongsli por ‘Solomamma’

PREMIO AL MEJOR ACTOR

  •  Reda Kateb por ‘La copia perfecta’

*Mención interpretativa para:

  • Jasper Billerbeck (‘La isla de Amrum’) y Katerina Falbrová (‘Las chicas de Praga’)

PREMIO AL MEJOR MONTAJE

  • Walter Fasano por ‘Primavera’

 

PREMIO FESTIVAL CASTELL DE PERALADA A LA MEJOR MÚSICA

  • Belén A. Doroste por ‘Por qué no escribo nada’

 

PREMIO DE LA CRÍTICA (ACCEC)

  • ‘Solomamma’ de Janicke Askevold

 

PREMIO NOUS TALENTS AL MEJOR CORTOMETRAJE

  • ‘Hi ha un forat a terra’ de Harper FX Barcelona Film School

*Menció Especial:

  • ‘Dissecció d’una incoherència en crisi’ de Nausicaa Serra ESCAC

Edición 2027

Ya se ha anunciado que la undécima edición del BCN FILM FEST tendrá lugar del 15 al 22 de abril de 2027. Probablemente se mantengan las sede de esta edición que han sido Cines Verdi, CaixaForum, Casa Seat, Filmoteca de Catalunya, Institut Français, Ateneu Barcelonès, Biblioteca Jaume Fuster y Teatre Principal de Vilanova i la Geltrú.

Crítica: ‘Depredador dominante’

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Adrenalina sin poso y acción de catálogo

Hay películas que nacen ya encapsuladas en un molde reconocible, y ‘Depredador dominante’ no disimula su filiación. Su punto de partida remite de forma casi programática a la lógica de “máximo peligro en entorno hostil” que popularizó ‘Máximo riesgo’ (con Sylvester Stallone suspendido entre abismos) y que el propio Baltasar Kormákur, director de este nuevo estreno de Netflix, ya había transitado en ‘Everest’ (con un reparto coral enfrentado a la montaña como fuerza indiferente). Aquí, el dispositivo es más directo: persecución constante, amenaza que se desplaza (y nos desplaza) y una geografía convertida en antagonista.

El problema es que ese armazón, eficaz sobre el papel, se queda en lo meramente funcional. ‘Depredador dominante’ opera como producto de acción sin ambición de ir más allá de su premisa: encadenar set pieces, dosificar el peligro y sostener la tensión durante noventa y pocos minutos. No hay voluntad de expandir el subtexto ni de trabajar en exceso el fuera de campo emocional (más allá de un par de pinceladas biográficas que buscan humanizar a los protagonistas o hablar sobre el instinto de supervivencia). Todo responde a una economía de estímulos muy medida, casi industrial que esboza por encima el concepto de apex predator (depredador ápice), es decir, el organismo que se sitúa en lo más alto de la cadena trófica y no tiene depredadores naturales.

Persecución, deporte extremo y star power

La película se inclina más por la persecución que por la acción en sentido clásico. En esa línea, dialoga con títulos como ‘Blanco humano’ (1993) o ‘La caza’ (2020), donde el motor dramático es el desplazamiento continuo y la sensación de ser presa. Aquí, los deportes de riesgo (escalada, piragüismo, saltos controlados) funcionan como vehículo narrativo y como excusa para coreografiar el peligro.

Charlize Theron sostiene la película con su presencia física y su estatus de heroína de acción. Su personaje se mueve con solvencia entre paredes de roca y crestas afiladas (la producción presume de un periodo de entrenamiento junto a la escaladora Beth Rodden, detalle que se percibe en la verosimilitud de ciertos movimientos, aunque buena parte de las secuencias se apoyen en dobles y refuerzos de CGI). Theron cumple (como suele), pero lo hace en piloto automático, sin encontrar capas adicionales en un guion que no se las ofrece.

A su lado, Taron Egerton aporta energía y un contrapunto más impulsivo, aunque su arco queda esbozado con trazo grueso. La química entre ambos funciona lo justo para sostener los diálogos de transición, pero nunca alcanza la fricción dramática que permitiría elevar el conjunto. Se percibe, en definitiva, ese aroma a “película de currículum”: un título que suma en la filmografía sin comprometer demasiado ni exigir riesgos interpretativos.

Un territorio desaprovechado (y peligrosamente domesticado)

Uno de los elementos más sugerentes es el viaje a Australia, un territorio que el imaginario popular define como letal por naturaleza (ese lugar donde “todo puede matarte”). Sin embargo, la película apenas explota esa condición. La geografía está filmada con pulcritud (Kormákur conoce bien cómo capturar la escala y la textura del entorno), pero rara vez se convierte en un agente dramático con identidad propia. Falta una mirada que haga del paisaje algo más que un decorado espectacular.

En términos de producción, hay curiosidades que encajan con esa voluntad de verosimilitud controlada: varias secuencias se rodaron en localizaciones reales combinadas con extensiones digitales para garantizar seguridad (y continuidad visual), y el equipo de especialistas diseñó maniobras que replican técnicas de escalada deportiva para reforzar la credibilidad. Son decisiones que suman en el acabado técnico, aunque no compensan la ausencia de riesgo creativo en el relato.

Kormákur, que en ‘Everest’ encontraba un equilibrio entre espectáculo y tragedia humana, aquí opta por la inmediatez. La puesta en escena privilegia la claridad espacial (se entiende dónde están los personajes y qué está en juego en cada momento), pero rehúye cualquier deriva más incómoda o ambigua. Todo está calculado para que el espectador no se pierda, pero tampoco para que descubra algo nuevo.

Ficha de ‘Depredador dominante’

Estreno en España: 24 de abril de 2026. Título original: Apex. Duración: 93 min. País: Australia, EE.UU., Islandia, Canadá. Dirección: Baltasar Kormákur. Guion: Jeremy Robbins. Música: Högni Egilsson. Fotografía: Lawrence Sher. Reparto principal: Charlize Therion, Taron Egerton, Eric Bana. Producción: Chernin Entertainment, Ian Bryce Productions, Netflix, RVK Productions, Secret Menu. Distribución: Netflix. Género: acción. Web oficial.

‘Coyote vs. Acme’ ya tiene tráiler y fecha en España

El regreso de los Looney Tunes apuesta por la comedia judicial más absurda y meta

Tras meses de incertidumbre en torno a su futuro, ‘Coyote vs. Acme’ ya tiene tráiler oficial y fecha de estreno en España: el 18 de septiembre. Distribuida por Beta Fiction Spain, la película se presenta como una de las propuestas más atípicas del año, mezclando acción real y animación con un enfoque abiertamente satírico y que rememora a ‘¿Quién engañó a Roger Rabbit?’.

Humor físico, tono meta y espíritu Looney Tunes

El avance deja claro que estamos ante una comedia que no renuncia a sus raíces cartoon, pero que introduce una capa de ironía contemporánea. La premisa es tan simple como brillante: el Coyote, harto de los fallos constantes de los productos ACME en su persecución del Correcaminos, decide demandar a la corporación.

Este punto de partida permite al tráiler jugar con el humor físico clásico (explosiones, caídas imposibles, artefactos defectuosos) mientras introduce un tono meta que apunta directamente a la cultura corporativa y a la lógica absurda del propio universo Looney Tunes.

La implicación de James Gunn

Uno de los nombres clave detrás del proyecto es James Gunn, responsable de la historia original. Su participación no es menor: su trayectoria en mezclar humor irreverente con narrativa de género (especialmente en el ámbito superheroico) encaja perfectamente con el enfoque de la película.

El guion corre a cargo de Samy Burch, junto a Jeremy Slater, mientras que la dirección está en manos de Dave Green, conocido por su trabajo en proyectos que combinan espectáculo y tono ligero.

Reparto y personajes

El elenco en imagen real está encabezado por Will Forte, que interpreta al abogado encargado de llevar el caso contra ACME. Le acompañan Lana Condor, P. J. Byrne y John Cena, en un reparto que combina comedia y carisma.

Por supuesto, el gran atractivo sigue siendo el propio Wile E. Coyote, acompañado por la presencia inevitable del Correcaminos, aunque el foco narrativo parece desplazarse hacia el conflicto legal más que hacia la persecución clásica.

De proyecto cancelado a estreno en cines

‘Coyote vs. Acme’ no es una película cualquiera dentro de la industria reciente. Durante su desarrollo, el proyecto estuvo en riesgo de no ver la luz debido a decisiones corporativas que apuntaban a su cancelación. Sin embargo, el interés generado y el respaldo de parte del sector acabaron impulsando su recuperación.

Este contexto añade una capa adicional de lectura al propio argumento: una historia sobre enfrentarse a una gran corporación que, en cierto modo, refleja lo que ocurrió detrás de cámaras. Todo ello muestra como síntoma que un título a priori tan entrañable de Warner Bros. no vaya a llegar a través de una distribuidora menor.

Crítica: ‘Invincible’ T4

En qué plataforma ver Invincible

Por fin el tablero cósmico está en plena ebullición

La cuarta temporada de Invincible en Prime Video vuelve a apoyarse en una estructura coral que, en entregas anteriores, tendía a diluir la progresión dramática de Mark Grayson a.k.a. Invincible. Aquí ocurre algo distinto. El desplazamiento del foco hacia personajes secundarios y tramas paralelas no solo es funcional, sino necesario (algo que no siempre se podía afirmar antes). La serie abraza definitivamente su vocación de space opera, elevando la escala narrativa y expandiendo su universo más allá de la Tierra.

El desarrollo de Viltrum y su jerarquía interna, con especial atención a su regente, aporta una dimensión política y cultural que hasta ahora solo estaba esbozada. Este contexto no solo enriquece el lore, sino que reconfigura el conflicto central: ya no estamos ante una historia de legado familiar con tintes superheroicos, sino ante un choque de civilizaciones con implicaciones existenciales. En este sentido, la temporada encuentra un equilibrio interesante entre lo íntimo y lo cósmico (aunque no siempre perfecto).

Se refuerza sin duda esa sensación de mundo expandido. Además, el equipo creativo ha reutilizado ciertos diseños conceptuales descartados de temporadas anteriores para dar coherencia visual a Viltrum (una práctica habitual en animación, pero aquí especialmente bien integrada). Recuperamos esa faceta de parodia que siempre ha tenido también ‘Invincible’, sobre todo a Superman, con todo un trasfondo que recuerda a la antigua gloria de Krypton.

Evolución emocional frenada y violencia con propósito

Uno de los puntos más discutibles (y a la vez coherentes con la obra original de Robert Kirkman) es la relativa escasa evolución de los protagonistas. Mark, como Invincible, parece estancado en ciertos dilemas morales, pero la serie compensa este estatismo desarrollando con mayor precisión la dinámica familiar: la relación entre padre e hijos se convierte en el eje emocional más sólido de la temporada.

El tono dramático sigue apoyándose de forma reiterativa en la figura materna (en un bucle que ya es extenuante), pero no pierde efectividad. Hay una insistencia temática que roza la redundancia, sí, pero también una coherencia emocional que mantiene el peso de las decisiones de los personajes para mantenerles pegados a la tierra entre tanto viaje intergaláctico y hazañas titánicas.

En cuanto a la violencia, ‘Invincible’ vuelve a cruzar límites. Y lo hace con convicción. Las secuencias más explícitas no se perciben como gratuitas, sino como extensiones directas del estado psicológico de los personajes (especialmente en momentos de desesperación o furia). El enfrentamiento con Conquest destaca como uno de los picos de acción de toda la serie: impacto visual sin concesiones y una tensión dramática sostenida.

El episodio centrado en el virus (uno de los más comentados en redes) representa un giro hacia la ciencia ficción más dura. Aquí la serie demuestra que puede jugar en registros más conceptuales sin perder accesibilidad. De hecho, este capítulo incorpora elementos clásicos del género (aislamiento, dilemas éticos, conciencia de especie) con una ejecución sorprendentemente madura.

Un cierre estratégico que abre interrogantes de cara a la temporada 5

El desenlace de la temporada plantea un movimiento estratégico interesante, casi como una jugada de ajedrez a escala galáctica. Sin embargo, también deja la sensación de ser menos complejo de lo que aparenta (una resolución potencialmente más sencilla de lo sugerido). Esto no es necesariamente un defecto: forma parte del ADN narrativo de Kirkman, quien ha demostrado en repetidas ocasiones su habilidad para introducir giros inesperados incluso cuando el camino parece evidente.

De cara a la quinta temporada esperamos que no se convierta en un trasunto de los ‘Ultracuerpos’ o un ‘Secret invasion’. Las expectativas giran en torno a varios ejes claros: la consolidación del conflicto con Viltrum, el posible desarrollo de una guerra abierta y la evolución definitiva de Mark hacia una figura más cercana a su herencia viltrumita. También se esperamos que progresen con la tarma que narra la guerra contra lo seres de otra dimensión que ha quedado colgada en exceso. Si se mantiene el equilibrio entre espectáculo, drama y ciencia ficción, ‘Invincible’ tiene margen para convertirse en una de las grandes epopeyas animadas contemporáneas.

‘Clayface’ muestra su primer tráiler

Un avance breve y perturbador que deja clara la dirección artística del proyecto

El primer tráiler de ‘Clayface’ ya está aquí, y aunque su duración es escueta, funciona como toda una declaración de intenciones. Mike Flanagan se aleja de los códigos tradicionales del cine de superhéroes para adentrarse en un terreno mucho más incómodo y físico: el body horror. Se suma así a otras películas tipo one shot de DC y Warner en las que se exploran y explotan facetas de los villanos más icómicos.

El barro como elemento narrativo

Lo más llamativo del tráiler es su apuesta visual. El efecto del barro (elemento central del personaje) se presenta con una textura que recuerda deliberadamente a la plastilina, generando una sensación táctil y perturbadora. No hay aquí una búsqueda de realismo digital pulido, sino una estética más cruda, casi artesanal, que conecta con el cine de horror corporal más clásico.

Esta decisión no parece casual. El montaje del avance, compuesto casi exclusivamente por flashazos y fragmentos inconexos, evita cualquier exposición narrativa clara. En su lugar, prioriza la atmósfera y la incomodidad, dejando al espectador con imágenes que sugieren transformación, pérdida de identidad y deformación física.

Lejos de ser un simple teaser, el tráiler funciona como un manifiesto creativo. Flanagan parece decidido a reinterpretar a Clayface desde una óptica más cercana al terror psicológico y corporal que al espectáculo superheroico convencional.

Un protagonista que refuerza el tono

El peso del personaje recae en Tom Rhys Harries (‘White lines’) quien deberá mostrar a ese personaje habitualmente mostrado como una mole imparable y que probablemente ofrecerá aquí una versión más contenida que encaja con la idea de alguien en constante descomposición física y mental.

Aunque el tráiler apenas permite ver desarrollo interpretativo, sí deja entrever que la transformación no será solo física, sino profundamente psicológica.

¿Por qué Clayface y por qué ahora?

La elección de este personaje dentro del catálogo de DC Comics no es arbitraria. A diferencia de otros villanos más orientados a la acción, Clayface ofrece un terreno fértil para explorar temas recurrentes en la obra de Flanagan: identidad, trauma y la fragilidad del cuerpo humano.

Tras consolidarse con títulos como ‘The Haunting of Hill House’ o ‘Doctor Sleep’, el director ha demostrado una clara preferencia por historias donde el horror emerge desde lo interno, desde lo emocional y lo físico.

En un momento en el que el cine de cómics busca reinventarse, ‘Clayface’ se posiciona como una propuesta singular. El tráiler sugiere una ruptura con los códigos habituales del género, apostando por una experiencia más sensorial y menos convencional.

Un adelanto que sabe a poco… pero inquieta

El principal problema del tráiler es, precisamente, su brevedad. La acumulación de imágenes fragmentadas deja muchas incógnitas abiertas y apenas ofrece información sobre la trama. Sin embargo, esa misma opacidad juega a su favor: el desconcierto probablemente formará parte de la experiencia.

Confiando en que Mike Flanagan no suele dar puntada sin hilo hay que creer que esta podría convertirse en una de las propuestas más atípicas pero eficientes dentro del género en los próximos años. Recordemos igualmente que el proyecto se estrena el 23 de octubre y viene avalado, escrito por Flanagan, está dirigido por James Watkins, autor de la estupenda ‘Eden Lake’.

Crítica: ‘Michael’

En qué plataforma ver Michael

Casi una hagiografía, sin zonas incómodas y justo con la parte artística

Hay una decisión estructural que define por completo ‘Michael’: su límite temporal. El relato se detiene prácticamente a mediados de los ochenta y apenas roza los noventa. Es una elección que condiciona tanto el tono como el contenido, porque deja fuera (de forma deliberada) las polémicas más espinosas asociadas a Michael Jackson. Conviene advertirlo de entrada: quien acuda buscando el morbo de las acusaciones de abuso infantil no lo encontrará aquí. Ese material estuvo en versiones tempranas del guion, pero se eliminó tras una reconfiguración sustancial del proyecto (con un sobrecoste de 15 millones) y bajo las presiones de la familia de Jordan Chandler (primer niño en acusarle y en obtener un dinero sin ni siquiera presentar cargos).

El resultado es un biopic curado y encapsulado, que prioriza la construcción del mito temprano. La producción, además, no es ajena al círculo íntimo del artista: familiares como hermanos o el hijo de Michael Jackson se encuentran en la producción y su sobrino (Jaafar Jackson) es quien le interpreta. Este dato no es menor: predispone a una mirada edulcorada, que aquí se confirma en numerosos pasajes. El guion insiste en un Michael casi angelical, con un punto de ingenuidad que, en algunos momentos, roza lo caricaturesco: infantil, inocente y a ratos sorprendentemente temeroso. Algo en la línea de lo que vimos con ‘Bob Marley one love’.

La película sí introduce las tensiones domésticas. El padre, interpretado por Colman Domingo, aparece como un patriarca severo, convencido de la eficacia de sus métodos y poco dado a la empatía. ‘Michael’ no esquiva los episodios de maltrato y control férreo, y en ese pulso íntimo encuentra su mejor material dramático y el propio eje del largometraje. La trayectoria del joven artista se dibuja entonces como una fuga progresiva del yugo familiar, una batalla por la autonomía creativa que conecta con biopics de corte más sobrio como ‘El método Williams’, antes que con las fantasías musicales estilizadas de ‘Bohemian Rhapsody’ o ‘Rocketman’. Esta contienda paternofilial se siente como tema recurrente si buscamos casos contemporáneos con artistas como Britney Spears o mirando un poco más atrás con lo que pasó con Amy Winehouse.

Entre la fábrica familiar y el nacimiento del icono

El arco narrativo recorre desde la infancia en un entorno obrero hasta la última gran gira con sus hermanos, con especial atención al tránsito de producto familiar a artista total. ‘Michael’ insiste en la idea de “juguete roto”, un eco que el propio filme subraya al asociarlo, en términos de percepción pública, a figuras como su amigo y defensor Macaulay Culkin y la combina con un relato de superación y emancipación.

Hay destellos bien elegidos que ayudan a humanizar al icono: su fascinación por Disney, la identificación con Peter Pan, las sesiones de cine con su madre, o su conocida faceta filantrópica. También se abordan los cambios de imagen, tanto como construcción consciente de marca como consecuencia de episodios como el accidente durante el rodaje con Pepsi. Este último lance es utilizado por el director Antoine Fuqua con más o menos veracidad como bisagra dramática.

Donde el filme sí brilla notablemente es en la recreación de algunos instantes icónicos. Por ejemplo, el momento ‘Thriller’. La secuencia vinculada al trabajo con John Landis está rodada con un respeto casi fetichista por el original, hasta el punto de recurrir a su localización original y coreografías con una precisión que, más que imitación, busca revivir un hito cultural. Es ahí donde ‘Michael’ se permite respirar y recordar por qué estamos ante un artista que no solo dominó la música, sino que redefinió el videoclip como forma narrativa.

Entre el mito y el mensaje

Aunque Antoine Fuqua ha explorado en su filmografía temas de empoderamiento afroamericano en una industria históricamente desigual, aquí opta por un enfoque menos frontal. Aun así, el subtexto es evidente: contar la historia de Michael Jackson es, indirectamente, narrar cómo un artista negro rompió techos de cristal y abrió camino a generaciones posteriores (como la de Bruno Mars, al que Fuqua ya dirigió un videoclip). La película no verbaliza en exceso esta lectura, pero la deja flotando, especialmente en la representación de los obstáculos iniciales y la conquista de espacios de visibilidad en la industria.

En términos interpretativos, Jaafar Jackson cumple con solvencia. El maquillaje y el vestuario hacen a veces un trabajo mimético, pero es en el movimiento donde se legitima: los números de baile transmiten una disciplina y una memoria corporal que conectan con el original. No siempre hay gran parecido ni volvemos a él como estamos resucitando a James Gandolfini viendo a su hijo en ‘Daredevil born again’, pero si se rememora con honestidad el espíritu de alguien a quien se busca recordar con mucho cariño en esta película.

El gran límite de ‘Michael’ es, precisamente, su voluntad de control. Al evitar los claroscuros más incómodos, el filme se queda a medio camino entre el retrato y la hagiografía. Funciona como crónica de la forja y como celebración de un talento irrepetible, pero no como radiografía completamente real. Ahora bien, el propio cierre sugiere una estrategia mayor: la sensación de que estamos ante la primera mitad de un díptico. Si la taquilla acompaña, es razonable pensar en una continuación que aborde los años más complejos y con ellos, algo más de objetividad examinando al mito. Pero quién sabe, quizás se conformen únicamente con retratar la red de relaciones con otros gigantes de la época, como por ejemplo la amistad y posterior distanciamiento, con Paul McCartney y Freddie Mercury o sus muchos trabajos colaborativos con otras estrellas que si llegaron a marcar nuestra cultura popular.

Ficha de ‘Michael’

Estreno en España: 22 de abril de 2026. Título original: Michael. Duración: 127 min. País: EE.UU. Dirección: Antoine Fuqua. Guion: John Logan. Música: Lior Rosner. Fotografía: Dion Beebe. Reparto principal: Jaafa Jackson, Nia Long, Laura Harrier, Miles Teller, Colman Domingo. Producción: Lionsgate, GK Films, Universal Pictures. Distribución: Universal Pictures. Género: Web oficial.

HBO lanzará una edición limitada con todo ‘Juego de Tronos’ y más de 15 horas de extras

‘Juego de Tronos’ celebra su legado con una edición coleccionista 4K por su 15º aniversario

La huella de Juego de Tronos sigue muy presente en la industria audiovisual, y ahora regresa con una propuesta pensada para coleccionistas y fans: una edición completa en 4K UHD con motivo de su 15º aniversario. Hemos podido conocer los detalles de este lanzamiento que llegará el próximo mes de noviembre, acompañado del lema conmemorativo “El reinado de Tronos”, una declaración de intenciones sobre el impacto duradero de la serie.

Presentación premium y formato definitivo

La nueva colección, impulsada por HBO, reúne las ocho temporadas en una edición limitada numerada con estuche metálico. Cada temporada se presenta en steelbooks exclusivos, diseñados específicamente para esta edición, lo que convierte al conjunto en una pieza de alto valor dentro del mercado doméstico.

El salto al formato 4K Ultra HD garantiza la máxima calidad de imagen disponible, permitiendo redescubrir los paisajes de Poniente y sus espectaculares secuencias con un nivel de detalle superior al de anteriores lanzamientos.

Contenido adicional para profundizar en la serie

Uno de los principales atractivos de esta edición es su amplio contenido extra, que supera las 15 horas. Entre los materiales incluidos destacan el especial presentado por Conan O’Brien, el documental sobre el final de la serie y diversas piezas que exploran tanto el proceso creativo como el universo narrativo de la saga.

A esto se suman audiocomentarios, escenas eliminadas y reportajes de producción, elementos que aportan contexto y enriquecen la experiencia para quienes quieran profundizar más allá de la historia principal.

Récords, premios y un impacto global

Basada en la saga literaria de George R. R. Martin, la serie se consolidó como uno de los mayores fenómenos de la televisión moderna. Con 161 nominaciones a los Emmy y 59 premios, su palmarés la sitúa como la producción dramática más galardonada del medio.

Además, sus cifras de audiencia marcaron un antes y un después, alcanzando decenas de millones de espectadores en su última temporada y consolidando a HBO como referente en ficción televisiva.

Una historia que redefinió la televisión

Desarrollada para televisión por David Benioff y D. B. Weiss, la serie transformó la forma de entender la narrativa televisiva. Su combinación de intrigas políticas, desarrollo de personajes y espectacularidad técnica elevó el estándar de las producciones seriadas.

Durante ocho temporadas, el conflicto entre casas nobles por el control del Trono de Hierro se convirtió en un fenómeno cultural que trascendió la pantalla, generando debates, teorías y una comunidad global de seguidores.

Un lanzamiento que apela a la nostalgia y al coleccionismo

La edición coleccionista del 15º aniversario no solo busca conmemorar el pasado, sino también ofrecer una forma definitiva de revisitar la serie. En un contexto donde el formato físico ha evolucionado hacia productos más exclusivos, esta propuesta se posiciona como un objeto de culto para los aficionados.

Con su cuidada presentación y abundante contenido adicional, ‘Juego de Tronos’. La colección completa Edición coleccionista limitada 15º aniversario (4K UHD) se perfila como uno de los lanzamientos más destacados del año en el ámbito doméstico.

Crítica: ‘Turno de noche’

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ADN de serie B y espíritu tan naif como gamberro

Más adelante tocaremos la fuente de esta película rebautizada como ‘Turno de noche’. Pero desde sus primeros compases, ‘Cold Storage’ establece una conexión inevitable con ‘Horrorstör’ de Grady Hendrix. La idea de un espacio cotidiano (un entorno comercial o logístico aparentemente banal en el que el protagonista trabaja resignado) convertido en foco de lo sobrenatural remite directamente a esa novela que jugaba con el terror dentro de una gran superficie. Sin embargo, donde Hendrix articulaba una sátira feroz del consumismo y del corporativismo, la película de Jonny Campbell opta por un camino muy distinto. Aquí no hay intención crítica ni subtexto ideológico: el film prescinde por completo de cualquier lectura política o social para abrazar un tono más ligero, cercano a la comedia de terror desenfadada.

Esta diferencia no es menor. Si ‘Horrorstör’ construía su identidad en torno a la incomodidad y la crítica a entidades como Ikea. ‘Turno de noche’ se posiciona como un producto de entretenimiento puro, más interesado en el ritmo, el humor y la interacción entre personajes que en lanzar mensajes. El detonante fantástico (que a muchos recordará a ‘The last of us’) también marca distancia: la amenaza aquí no nace de lo paranormal y lo simbólico, sino de un elemento más físico y pulp, alineado con el gusto de su autor original, David Koepp. No conviene olvidar que Koepp, además de novelista de la obra que inspira este filme, es el guionista detrás de títulos como ‘Jurassic Park’, ‘Misión: imposible’, ‘Spider-Man’ o ‘Ángeles y demonios’. Esa experiencia se deja notar en la construcción de set pieces y en una narrativa que prioriza la eficacia sobre la profundidad, acercándose a

Liam Neeson y el arte de reírse de uno mismo

Uno de los elementos más llamativos del reparto es la presencia de Liam Neeson en un papel que, aunque secundario, resulta especialmente significativo. El actor, que en los últimos años ha quedado encasillado en thrillers de acción de corte similar, parece aquí consciente de su propia imagen pública y decide jugar con ella. Su personaje funciona casi como una parodia del arquetipo de tipo duro que él mismo ha contribuido a consolidar.

Neeson aporta un componente meta que eleva sus escenas por encima del conjunto. Su interpretación introduce una capa de ironía muy bienvenida cuando se deciden realmente a explotarla. No es el héroe infalible de antaño, sino una figura desgastada, consciente de sus limitaciones físicas y del paso del tiempo. Ese matiz, tratado con humor y cierta melancolía, conecta con la idea de un actor que se enfrenta a su propia evolución dentro de la industria. En este sentido, ‘Turno de noche’ encuentra en él un valor añadido que compensa su limitada presencia en pantalla.

Joe Keery y Georgina Campbell: química sin romance y humor sin freno

El verdadero motor de la película reside en la dupla formada por Joe Keery y Georgina Campbell. La dinámica entre ambos recuerda inevitablemente a la que Keery desarrollaba en ‘Stranger Things’, especialmente en su interacción con un contrapunto más racional. Aquí vuelve a encarnar a ese personaje bocazas, que lo quiere molar y algo inconsciente, que se lanza a la aventura sin medir las consecuencias. Frente a él, Campbell aporta el equilibrio intelectual y emocional necesario para sostener la narrativa.

Lo interesante es que, pese a moverse dentro de un esquema bastante reconocible, la película logra evitar uno de los clichés más agotados del género: el romance forzado. En lugar de empujar a los personajes hacia una relación sentimental predecible, ‘Turno de noche’ apuesta por mantener su vínculo en el terreno de la camaradería y la supervivencia compartida. Esta decisión no solo refresca la propuesta, sino que permite que el humor fluya de manera más orgánica.

La interacción entre Keery y Campbell se convierte así en el principal atractivo del film. Sus diálogos, marcados por el contraste de personalidades, generan situaciones cómicas que alivian la tensión sin romper el ritmo. Aunque el guion no profundiza especialmente en sus arcos individuales, sí consigue que resulten lo suficientemente carismáticos como para sostener el interés del espectador.

Teniendo en cuenta que el director Jonny Campbell suele moverse por terrenos ácidos o agridulces como los de ‘Shameless’, ‘Westworld’ e incluso el ‘Drácula’ protagonizado por Claes Bang, cabía esperar algo más de mordacidad en el guión. Pero si uno capta el guiño a ‘The Body Snatchers’, la novela precursora de ‘Los ladrones de cuerpos’, y reconoce el viraje a lo salvaje y sanguinolento, puede disfrutar desde lo naif esta propuesta.

Ficha de ‘Turno de noche’

Estreno en España: 22 de abril de 2026. Título original: Cold Storage. Duración: 99 min. País: EE.UU. Dirección: Jonny Campbell. Guion: David Koepp. Música: Mathieu Lamboley Fotografía: Tony Slater Ling. Reparto principal: Joe Keery, Georgina Campbell, Liam Nesson. Producción: StudioCanal, Ciné+OCS, Bibi Film tv, HunkyDory Films, Moroco Shooting and Support. Distribución: DeAPlaneta. Género: comedia, ciencia ficción. Web oficial.

Crítica: ‘Yo siempre a veces’

Un retrato tan incómodo como honesto de una juventud entre la libertad y la deriva emocional

El estreno el 23 de abril en Movistar Plus+ de ‘Yo siempre a veces’, creada por Marta Loza y Marta Bassols, se sitúa dentro de esa corriente reciente del audiovisual español que busca capturar el pulso de una generación sin filtros ni paternalismos. En este sentido, no es casual que la serie se perciba como un nuevo hallazgo generacional impulsado directamente por la estela creativa de Los Javis, cuyo sello ha redefinido la forma de narrar la juventud contemporánea.

‘Yo siempre a veces’ funciona, ante todo, como un espejo. No idealiza ni demoniza, sino que pretende observar, o al menos así he percibido. La serie retrata a una juventud profundamente conectada con el mundo, cosmopolita, con referentes internacionales y una relación fluida con la cultura digital. Sin embargo, esa apertura convive con una cierta desorientación vital: los personajes se mueven en un terreno donde las responsabilidades tradicionales parecen diluidas, casi opcionales.

Uno de los aspectos más llamativos, y tratados con una naturalidad que puede incomodar a ciertos sectores, es la normalización del consumo de drogas. Lejos de moralismos, la serie lo integra como parte del ecosistema social de sus protagonistas, evidenciando hasta qué punto estos comportamientos forman parte de su día a día. No hay épica ni tragedia exagerada, solo rutina.

Este retrato se completa con una visión renovada y a menudo fragmentada de la familia. Las estructuras clásicas se diluyen en favor de modelos más líquidos, donde los vínculos afectivos se redefinen constantemente. La serie no juzga este cambio, pero sí deja entrever sus consecuencias emocionales: una sensación persistente de inestabilidad.

Personajes que incomodan porque resultan reconocibles

El mayor acierto de ‘Yo siempre a veces’ reside en su guion, que construye personajes complejos, contradictorios y profundamente humanos. La protagonista, interpretada por la debutante Ana Boga, es un ejemplo paradigmático de esta ambivalencia.

Su personaje vive atrapado entre dos mundos: el de una juventud prolongada (encarnada en una madre que se resiste a abandonar la fiesta y la despreocupación) y el de una adultez que exige responsabilidades que no está preparada para asumir. Este conflicto no se presenta de forma explícita, sino que se filtra en sus decisiones erráticas, en su incapacidad para aceptar trabajos o ayudas que le permitirían estabilizarse.

Hay algo casi desesperante en verla avanzar “como pollo sin cabeza”, consciente de sus problemas económicos pero incapaz de actuar en consecuencia. Y, sin embargo, esa frustración es precisamente lo que la hace creíble. No estamos ante una heroína ni ante un ejemplo moral, sino ante un reflejo incómodo de una generación que, en muchos casos, ha crecido con más opciones que certezas.

En este sentido, la interpretación de Ana Boga resulta especialmente destacable. Esta es su primera gran incursión en un proyecto de alcance popular, lo que añade una capa adicional de autenticidad a su interpretación: hay en su mirada una mezcla de fragilidad y atrevimiento que difícilmente podría impostarse.

Una serie sobre el error, el perdón y la reconstrucción

Más allá de su retrato generacional, ‘Yo siempre a veces’ articula un discurso más profundo sobre la gestión del error. Todos sus personajes, sin excepción, están definidos por sus fallos: decisiones equivocadas, relaciones mal gestionadas, oportunidades desperdiciadas…

Lo interesante es que la serie no busca redimirlos de forma convencional. En lugar de grandes giros dramáticos, opta por una aproximación más íntima, donde el perdón, tanto propio como ajeno, se construye de manera lenta y, a menudo, incompleta. Se nota un esfuerzo por entender y mostrar que crecer no implica necesariamente resolver todos los conflictos, sino aprender a convivir con ellos.

También resulta destacable cómo la serie plantea nuevas formas de entendimiento mutuo. Frente a modelos rígidos del pasado, los personajes exploran maneras más flexibles de relacionarse, donde la comunicación, aunque imperfecta, se convierte en una herramienta esencial. Con esto, aunque es una serie exasperante en la construcción de su protagonista, logra capturar algo difícil de definir pero fácil de reconocer: la incertidumbre de una generación que, pese a tenerlo todo al alcance, sigue buscando su lugar en el mundo.