Crítica: ‘Enfrentados: Marfil’

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Una historia de amor sin empalagarnos llena de traición y acción

Mercedes Ron regresa con una adaptación de su duología ‘Enfrentados’. Este próximo 9 de septiembre, podréis ver la ‘Enfrentados: Marfil’ en vuestras casas gracias a Prime Vídeo. Hemos podido ver la primera película de las dos partes, ‘Enfrentados: Marfil’ y a continuación os contamos lo que nos ha parecido.

Marfil y Sebastian

Mientras paseaba por Central Park, Marfil es secuestrada. Al día siguiente, su padre decide colocarla un guardaespaldas que esté todo el día con ella. Resignada se va haciendo a su nueva vida, con un nuevo compañero de piso y poco a poco el amor va floreciendo.

Si va de mucho más, pero tampoco quiero contar mucho de la trama por que está mucho mejor ir descubriéndola.

Para no gustarme mucho este género, thriller romántico, he de decir que la película me ha enganchado lo suficiente para querer ver el desenlace con ‘Enfrentados: Ébano’. No es para nada una película empalagosa y logra mantener un equilibrio entre el thriller y el amor.

Óscar Pedraza hace muy buen trabajo en la dirección. Dándonos escenas muy bonitas y sugerentes mientras ambos protagonistas van poco a poco acercándose. Y también buenas escenas de acción, cuando ésta aparece en pantalla.

Reparto y continuación

Ester Expósito es la encargada de dar vida a Marfil. De regreso a un papel un tanto parecido a Carla Roson (su personaje en ‘Elite’), pero mucho más adulta. Me ha gustado su interpretación de niña un tanto mimada y también una mujer que quiere vivir en libertad.

Junto a ella encontramos a Hugo Diego García, el encargado de dar vida a Sebastian Moore, ese guardaespaldas que la volverá loca. Pero el reparto no se queda ahí, tenemos al gran Lluís Homar (‘Anomalous’), Pablo Molinero (‘El Inmortal’) o Eric Masip (‘Punto Nemo’), entre muchos otros.

‘Ébano’ por supuesto comparte actores y también director, lo que no sabemos bien cuando será el estreno de esta segunda parte, con mas acción, traiciones y también amor.

Mercedes Ron y su nueva adaptación en Prime

Después de la saga ‘Culpables’, Prime Video ha vuelto a confiar en las historias de Mercedes Ron. Marfil y Ébano son las dos novelas de la saga ‘Enfrentados’ y sin duda vienen pisando fuerte. Pero no solo está pendiente de esta saga, si no que también podremos seguir viendo las siguientes películas de la saga ‘Dímelo’, de la cual tenéis crítica a continuación de ‘Dímelo bajito’.

Una escritora que sin duda está en boca de todos y ahora también podemos disfrutar de sus novelas adaptadas en la pequeña pantalla. Además cuenta con el apoyo de Pookepsie Films, que de momento ha sido la encargada de producir todas sus adaptaciones para Prime Video.

Ficha de la película

Estreno en España: 9 de septiembre de 2026. Título original: Enfrentados: Marfil. Duración: 124 min. País: España. Dirección: Óscar Pedraza. Guion: Sofía Cuenca. Música: Luis Almau. Fotografía: David Acereto. Reparto principal: Ester Expósito, Hugo Diego García, Lluís Homar, Eric Masip, Pablo Molinero, Leander Vyvey, Joaquín Ferreira. Producción: Pokeepsie Films. Distribución: Prime Video. Género: Terror. Web oficial.

Crítica: ‘Una noche al año’

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Divertida manera de termina el verano

La vuelta al cole está cerca y siempre podemos refugiarnos en una buena comedia romántica en el cine. Will Gluck nos trae la estupenda ‘Una noche al año’ con Callum Turner y Monica Barbaro como protagonistas.

Una noche para el exceso

En una Nueva York ficticia, donde se ha prohibido el sexo extramatrimonial, el gobierno les da una noche al día para poder mantener relaciones entre solteros. Esa noche todos los solteros de la ciudad salen a la caza. Aquí es donde Owen y Allie se conocen, pero no empiezan las cosas con buen pie. Uno abandonado por su futura prometida, la otra, deseando encontrar al hombre de sus sueños en una noche donde nadie piensa en el amor. Miles de desventuras en una noche que sin duda no van a olvidar en la vida.

La película es divertida, muy entretenida y con bastantes locuras. Vemos a la fauna que aparece buscando una noche desesperada de placer, una noche que llevan esperando un año. Personajes de todo tipo mostrando sus mejores galas para conseguir una presa. Sexo por todos lados de la ciudad, donde se pierde el pudor después de tanto tiempo esperando el momento.

El romance en un marco poco romántico

Will Gluck regresa con una comedia romántica, sencilla y divertida. Con dos protagonistas que ahora mismo están en auge. El guion ha estado en la Hollywood Blacklist desde hace años, que es una lista donde se encuentran los mejores guiones que aún no han conseguido producción. Este fue escrito por Travis Braun y reescrito por Wil Gluck.

Callum Turner y Monica Barbaro, están estupendos y sin duda logran una gran una gran química en pantalla. Ella que ya nos sorprendió en FUBAR y además ha demostrado su buen trabajo en ‘A Complete Unknown’ con la que se ganó la nominación al Oscar. Y él, nominado al Emmy por ‘Masters of the Air’ y conocido por ‘Animales Fantásticos’, logran crear muy buen royo en pantalla con dos personajes bastante tiernos.

Tenemos dos pequeños cameos en forma de fotografías de Glen Powell y Sydney Sweeney, los dos protagonistas de ‘Cualquiera menos tu’, película dirigida por Will Gluck.

El final del verano con una estupenda comedia

‘Una noche al año’ me parece una estupenda manera de terminar el verano en una buena sala de cine. Es muy entretenida, logra hacer reír con esta idea tan majara y también pensar en que pasaría si tuviésemos un decreto así en la actualidad, donde las prohibiciones pueden llegar a ser tan locas.

Ficha de ‘Una noche al año’

Estreno en España: 26 de agosto de 2026. Título original: One Night Only. Duración: 102 min. País: EE.UU. Dirección: Will Gluck. Guion: Travis Braun, Will Gluck. Música: Este Haim, Christopher Stracey. Fotografía: Yaron Orbach. Reparto principal: Callum Turner, Monica Barbaro, Maya Hawke, Julia Fox, King Princess, Ziwe, Ben Marshall, Molly Ringwald, Levar Burton. Producción: Universal Pictures, Olive Bridge Entertainment. Distribución: Universal Pictures. Género: comedia, romance. Web oficial.

Crítica: ‘Se tiene que morir mucha gente’

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Divertida, tierna y llena de realidad

El 21 de mayo llega a nuestras pantallas ‘Se tiene que morir mucha gente’, una serie de 6 episodios de unos 30 minutos cada uno, que ya hemos podido ver y que nos ha gustado mucho. Bajo la dirección de Victoria Martín, Movistar Plus+ nos trae esta serie protagonizada por Anna Castillo, Macarena García y Laura Weissmahr.

Las buenas amistades están en las malas y en las malas

Tres amigas se reencuentran en la Fiesta de Revelación de Género de una de ellas. Bárbara y Elena han seguido en contacto, Elena es la que ha tardado en volver a verlas y está a punto de estallar. Literalmente, pues está casi de 9 meses de embarazo y también porqué le ha entrado pánico a esa vida de casada con un hombre de 60 años millonario y un bebé en camino. Bárbara es otra bomba de relojería que vive a base de benzodiacepinas y se ve a si misma de niña y lo lleva con demasiada normalidad. Mientras que Maca es una enamorada de la vida y a la que le cuesta estar sola.

Todas ellas tienen que lidiar con la vida, con las decisiones tomadas, con sus sentimientos y sus pensamientos pesimistas. La serie tiene un humor bastante crítico y me encanta que realmente parecen amigas. La química que tienen todas ellas, la manera de echarse pullas, de quererse y de odiarse a la vez es fantástica y me parece un acierto y un gran trabajo por parte de todas.

De la novela a la televisión

Todos tenemos la típica lista de libros pendientes y ‘Se tiene que morir mucha gente’ es uno de los míos. Me encantó la portada y no dude en acercarme a él. Después de ver la serie, tengo unas ganas de cogerlo y disfrutarlo como he disfrutado con esta historia.

Victoria Martín es la encargada de escribir la novela y de dirigir ‘Se tiene que morir mucha gente’, esto se nota ya que ha tratado a la historia con un gran amor y con un gran detalle en todo lo que vemos. Junto a ella dirige Sandra Romero y Nacho Pardo y por supuesto la adaptación del guion es de ella también.

Como he comentado, ha reunido un reparto muy natural, Anna Castillo y Macarena García, además de ser amigas, en pantalla logran una química increíble. Pero también ha sido un gran acierto contar con Laura Weissmahr. Actriz que tiene un papel muy dulce frente a los dos terremotos que tiene al lado.

Pero sin duda, aunque ellas están perfectas, tengo que hablar de Sofía Otero. Actriz en 2023 ganó el Oso de Plata a la Mejor Interpretación Protagónica por ‘20000 especies de abejas’. Convirtiéndose en la actriz más joven en conseguir este galardón y que aquí me ha parecido tremenda. Tiene un papel muy visceral, es el personaje de Bárbara en su niñez, pero realmente es la mala conciencia que la está incitando una y otra vez a seguir medicándose y a odiar a todo el mundo. Me ha encantado, me he reído muchísimo con ella y la verdad que está fabulosa.

Lo difícil que nos ponemos muchas veces la vida

Y es que al final, ‘Se tiene que morir mucha gente’ es no procesar lo que se nos viene encima. No lograr digerir que la vida no es lo que uno quiere, si no que tiene baches y que esos baches te ayudan a crecer y convertirte en la persona que eres. Una serie que sin duda recomiendo, he disfrutado, me he reído y sufrido con estas tres amigas a las que les da un vuelco loco la vida y tienen que soportarse de golpe y porrazo.

Crítica: ‘El amigo inesperado’

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Una manera ligera de tratar la impostura profesional y personal

Pongámonos en situación para esta nueva comedia francesa. El protagonista es un artista pluriempleado, algo que hoy en día tenemos casi todos ya normalizado, pero que no deja de ser un drama. Además de en su show trabaja en un call center insistiendo llamada tras llamada y recibiendo cortes constantes. Hasta que ve la oportunidad de aprovechar su maestría con la voz. O más bien alguien ve cómo sacarle provecho. Un escritor famoso agobiado por recibir tanta llamada y mensajes quiere usarle para que le suplante en determinados asuntos y así poder relajarse. Irónicamente esto le conlleva otro trabajo al teléfono, pero dado el aliciente que supone la rareza del encargo y el margen de improvisación que le deja, acepta y como podréis imaginar a partir de ahí las situaciones que se dan son cada vez más disparatadas. Aunque quizás menos disparatadas y menos frecuentes de lo esperado.

En ‘El amigo inesperado’, Fabienne Godet construye un filme que se mueve cómodamente dentro de los márgenes del cine feel good francés, con una premisa que inevitablemente remite a ‘Intocable’. Evidentemente la importancia del trabajo vocal y la modulación como eje interpretativo es muy importante marcando la diferencia. El filme lo explota con cierta eficacia pero no estamos ante una exhibición de virtuosismo cómico en ese sentido (sacad de la cabeza referentes españoles como Florentino Fernández, Latre o Hermoti), sino ante una herramienta narrativa que se utiliza para explorar la identidad y la impostura. Todo ello es debido a que el protagonista no es imitador profesional, de hecho, llegó a un punto intermedio con su compañero de reparto para encontrar una voz común.

Más allá del gag: una relación que se humaniza

Donde ‘El amigo inesperado’ encuentra su verdadera voz (nunca mejor dicho) es en la evolución de la relación entre sus dos protagonistas. La película plantea, desde el inicio, un contraste evidente: edad, clase social y raza funcionan como vectores de distancia. Sin embargo, el guion se esfuerza en diluir esas barreras progresivamente, apostando por una conexión que se construye desde lo cotidiano. Y todo esto se realiza sin partir de prejuicios, que es lo que diferencia este filme de ‘Intocable’.

El ADN del filme es claramente el del cine que aporta buenas vibraciones: la idea de que dos mundos opuestos pueden encontrarse en un punto intermedio. Pero lo interesante es que no se limita a reproducir el esquema de “uno salva al otro”. Sí, hay elementos previsibles (y algunos giros que se ven venir desde bastante lejos), pero también hay una voluntad de mostrar cómo ambos personajes se transforman mutuamente. No se trata solo de arreglar la vida del otro, sino de cómo ciertos estímulos (una nueva rutina, una voz distinta, una mirada externa) pueden reconfigurar la percepción de uno mismo.

Entre lo laboral y lo personal: el verdadero conflicto

Uno de los aspectos más interesantes del filme es cómo articula el conflicto entre vida personal y vida laboral. En un contexto donde el pluriempleo se ha normalizado, el protagonista encarna una figura reconocible (y dolorosamente actual): alguien que se encierra en una rutina de varios trabajos sin encontrar un verdadero sentido. Sin embargo, lo que cambia no es tanto la naturaleza del empleo como el significado que adquiere. La posibilidad de improvisar, de jugar con la identidad, de escapar momentáneamente de uno mismo, introduce un matiz liberador. Es ahí donde la película plantea su discurso más interesante: no es solo lo que haces, sino cómo te posicionas frente a ello.

Aun así, ‘El amigo inesperado’ peca de cierta contención dramática. Cuando parece que va a empujar hacia terrenos más incómodos o absurdos, decide replegarse hacia la calidez y la previsibilidad. Esto no la convierte en un mal filme, pero sí en uno que podría haber sido más audaz o dicharachero. Estamos ante una obra amable, bien interpretada y con una premisa sugerente que no siempre se explota al máximo. Funciona como entretenimiento y como reflexión ligera sobre la identidad y la conexión humana, aunque sin llegar a romper moldes. Un filme que se deja ver con agrado, pero que se recuerda más por lo que insinúa que por lo que finalmente desarrolla.

Ficha de ‘El amigo inesperado’

Estreno en España: 15 de mayo de 2026. Título original: Le répondeur. Duración: 102 min. País: Francia. Dirección: Fabienne Godet. Guion: Fabienne Godet, Claire Barré. Música: Éric Neveux. Fotografía: Eric Blanckaert. Reparto principal: Denis Podalydès, Salif Cissé. Producción: Le Bureau, France 3 Cinéma. Distribución: Surtsey Films. Género: comedia, adaptación. Web oficial.

Crítica: ‘Turno de noche’

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ADN de serie B y espíritu tan naif como gamberro

Más adelante tocaremos la fuente de esta película rebautizada como ‘Turno de noche’. Pero desde sus primeros compases, ‘Cold Storage’ establece una conexión inevitable con ‘Horrorstör’ de Grady Hendrix. La idea de un espacio cotidiano (un entorno comercial o logístico aparentemente banal en el que el protagonista trabaja resignado) convertido en foco de lo sobrenatural remite directamente a esa novela que jugaba con el terror dentro de una gran superficie. Sin embargo, donde Hendrix articulaba una sátira feroz del consumismo y del corporativismo, la película de Jonny Campbell opta por un camino muy distinto. Aquí no hay intención crítica ni subtexto ideológico: el film prescinde por completo de cualquier lectura política o social para abrazar un tono más ligero, cercano a la comedia de terror desenfadada.

Esta diferencia no es menor. Si ‘Horrorstör’ construía su identidad en torno a la incomodidad y la crítica a entidades como Ikea. ‘Turno de noche’ se posiciona como un producto de entretenimiento puro, más interesado en el ritmo, el humor y la interacción entre personajes que en lanzar mensajes. El detonante fantástico (que a muchos recordará a ‘The last of us’) también marca distancia: la amenaza aquí no nace de lo paranormal y lo simbólico, sino de un elemento más físico y pulp, alineado con el gusto de su autor original, David Koepp. No conviene olvidar que Koepp, además de novelista de la obra que inspira este filme, es el guionista detrás de títulos como ‘Jurassic Park’, ‘Misión: imposible’, ‘Spider-Man’ o ‘Ángeles y demonios’. Esa experiencia se deja notar en la construcción de set pieces y en una narrativa que prioriza la eficacia sobre la profundidad, acercándose a

Liam Neeson y el arte de reírse de uno mismo

Uno de los elementos más llamativos del reparto es la presencia de Liam Neeson en un papel que, aunque secundario, resulta especialmente significativo. El actor, que en los últimos años ha quedado encasillado en thrillers de acción de corte similar, parece aquí consciente de su propia imagen pública y decide jugar con ella. Su personaje funciona casi como una parodia del arquetipo de tipo duro que él mismo ha contribuido a consolidar.

Neeson aporta un componente meta que eleva sus escenas por encima del conjunto. Su interpretación introduce una capa de ironía muy bienvenida cuando se deciden realmente a explotarla. No es el héroe infalible de antaño, sino una figura desgastada, consciente de sus limitaciones físicas y del paso del tiempo. Ese matiz, tratado con humor y cierta melancolía, conecta con la idea de un actor que se enfrenta a su propia evolución dentro de la industria. En este sentido, ‘Turno de noche’ encuentra en él un valor añadido que compensa su limitada presencia en pantalla.

Joe Keery y Georgina Campbell: química sin romance y humor sin freno

El verdadero motor de la película reside en la dupla formada por Joe Keery y Georgina Campbell. La dinámica entre ambos recuerda inevitablemente a la que Keery desarrollaba en ‘Stranger Things’, especialmente en su interacción con un contrapunto más racional. Aquí vuelve a encarnar a ese personaje bocazas, que lo quiere molar y algo inconsciente, que se lanza a la aventura sin medir las consecuencias. Frente a él, Campbell aporta el equilibrio intelectual y emocional necesario para sostener la narrativa.

Lo interesante es que, pese a moverse dentro de un esquema bastante reconocible, la película logra evitar uno de los clichés más agotados del género: el romance forzado. En lugar de empujar a los personajes hacia una relación sentimental predecible, ‘Turno de noche’ apuesta por mantener su vínculo en el terreno de la camaradería y la supervivencia compartida. Esta decisión no solo refresca la propuesta, sino que permite que el humor fluya de manera más orgánica.

La interacción entre Keery y Campbell se convierte así en el principal atractivo del film. Sus diálogos, marcados por el contraste de personalidades, generan situaciones cómicas que alivian la tensión sin romper el ritmo. Aunque el guion no profundiza especialmente en sus arcos individuales, sí consigue que resulten lo suficientemente carismáticos como para sostener el interés del espectador.

Teniendo en cuenta que el director Jonny Campbell suele moverse por terrenos ácidos o agridulces como los de ‘Shameless’, ‘Westworld’ e incluso el ‘Drácula’ protagonizado por Claes Bang, cabía esperar algo más de mordacidad en el guión. Pero si uno capta el guiño a ‘The Body Snatchers’, la novela precursora de ‘Los ladrones de cuerpos’, y reconoce el viraje a lo salvaje y sanguinolento, puede disfrutar desde lo naif esta propuesta.

Ficha de ‘Turno de noche’

Estreno en España: 22 de abril de 2026. Título original: Cold Storage. Duración: 99 min. País: EE.UU. Dirección: Jonny Campbell. Guion: David Koepp. Música: Mathieu Lamboley Fotografía: Tony Slater Ling. Reparto principal: Joe Keery, Georgina Campbell, Liam Nesson. Producción: StudioCanal, Ciné+OCS, Bibi Film tv, HunkyDory Films, Moroco Shooting and Support. Distribución: DeAPlaneta. Género: comedia, ciencia ficción. Web oficial.

Crítica: ‘Incontrolable’

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Una lección feel good que acaba con el estigma cómico del síndrome Tourette

Durante décadas, el cine ha tratado el síndrome de Tourette casi exclusivamente como un artefacto cómico, una suerte de recurso narrativo para generar risas incómodas. Lo hemos visto en personajes puramente caricaturescos como los de ‘Gigoló’, en la versión más cómica de ‘The predator’ e incluso en títulos españoles como ‘Toc toc’. Por fin, con el estreno de ‘Incontrolable’, la gran pantalla abandona la mofa para abrazar la complejidad del individuo. Kirk Jones nos entrega un relato en clave dramática que, lejos de buscar la carcajada ante el exabrupto, se sumerge en la psique del protagonista para ofrecernos una visión mucho más humana, digna y, sobre todo, necesaria.

‘Incontrolable’ asume el reto de desarrollar un drama donde, si bien existen situaciones irremediablemente graciosas por la naturaleza del trastorno, estas no restan potencia al relato. Jones consigue que la película no caiga en la caricatura, logrando un equilibrio muy elegante y, sobre todo, profundamente humano.

La humanidad de Robert Aramayo y el reencuentro con Peter Mullan

No es de extrañar los premios que ha recibido Robert Aramayo por este papel. Su interpretación es un ejercicio de contención y verdad; no cae en la parodia y expone con una crudeza necesaria la incomprensión social y familiar que sufre su personaje. Es especialmente notable la química en pantalla al ver que Aramayo repite con Peter Mullan, con quien trabajó en ‘Los Anillos de Poder’. Pero es aún mejor la fórmula que se desarrolla con Maxine Peake. Esta dupla actoral protagoniza lo que quizás sea la faceta más ejemplar del filme. En sus escenas compartidas se desarrolla la intención principal de la obra: alcanzar la verdadera comprensión de un síndrome que aísla a quien lo padece.

De la impotencia adolescente al reconocimiento real

Se nota que el equipo de producción ha estado en estrecho contacto con el personaje real en el que se han inspirado, John Davidson. La narrativa nos guía por un viaje emocional que va desde la burla y la impotencia que vivió en su adolescencia hasta su consolidación como activista en la vida adulta. El guion no edulcora el camino lleno de piedras que Davidson tuvo que transitar antes de alcanzar sus pequeños y grandes éxitos.

El momento cumbre, que en su día llenó portadas, es su condecoración como Miembro de la Orden del Imperio Británico, recibida de manos de la mismísima Reina de Inglaterra. Sin embargo, Kirk Jones decide que este honor no sea el único foco, sino el símbolo de una lucha por la visibilidad. ‘Incontrolable’ termina siendo una pieza fundamental para dar voz a un colectivo que, por lo general, sufre el estigma de ser el centro de las bromas ajenas, transformando el dolor en una lección de resiliencia y lección de vida. La película se alza como una feel good movie genuina que inyecta una dosis de originalidad y frescura muy por encima de lo que veníamos viendo últimamente en el género biográfico. Es ese tipo de cine que te deja con el corazón hinchado y la mente mucho más abierta.

Ficha de ‘Incontrolable’

Estreno en España: 10 de abril de 2026. Título original: I swear. Duración: 120 min. País: Reino Unido. Dirección: Kirk Jones. Guion: Kirk Jones. Música: Stephen Rennicks. Fotografía: James Blann. Reparto principal: Robert Aramayo, Peter Mullan, Maxine Peake, Shirley Henderson, Scott Ellins Watson, Paul Donnelly, Douglas Rankine. Producción: One Story High, Tempo Productions. Distribución: SelectaVisón. Género: drama, hechos reales. Web oficial.

Crítica: ‘El mago del Kremlin’

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Interesante retrato del “Rasputín” de Putin

Hablar de ‘El mago del Kremlin’ supone partir de una paradoja: la película se presenta como adaptación de una novela histórica que, en realidad, es una ficción inspirada en hechos reales. Ese triple filtro (realidad, ficción literaria y reinterpretación cinematográfica) le resta de entrada cierta credibilidad documental que ya de por sí llega velada por el oscurantismo y la opacidad de la Rusia de Putin. Sin embargo, también le otorga libertad dramática. Lo que propone Olivier Assayas no es una crónica periodística, sino una disección moral del poder contemporáneo.

Inspirada en la novela de Giuliano da Empoli, la película articula el ascenso de Vladimir Putin a través de la figura de Vadim Baranov, trasunto evidente de Vladislav Surkov. En pantalla, Baranov es interpretado por Paul Dano, que compone un personaje frío, cerebral y magnéticamente ambiguo. Se le ha llamado el “Rasputín moderno”, y la comparación no es gratuita: no gobierna, pero susurrando al oído del poder modela el destino de un país.

La cinta funciona como una lección acelerada de historia reciente rusa, desde el caos postsoviético hasta la consolidación del Kremlin putinista. Y lo hace sin caer en el didactismo explícito, sino a través de una estructura narrativa fragmentada y retrospectiva.

Flashbacks y densidad política

Assayas apuesta por un thriller político de ritmo pausado y arquitectura compleja. La narración se despliega mediante múltiples flashbacks que, en ocasiones, contienen a su vez otros recuerdos insertados. Esta estructura en abismo podría haber resultado farragosa, pero la actualidad de los acontecimientos y la escasez de ficciones cinematográficas centradas en la trastienda del poder ruso sostienen el interés durante sus casi dos horas y media de metraje.

La acción física es secundaria frente a la batalla simbólica. No se trata de espionaje clásico, sino de ingeniería narrativa. Baranov diseña el concepto de “democracia soberana”, formulación ideológica que legitima un sistema formalmente democrático, pero profundamente centralizado y controlado, de hecho, se le conocía también como “El cardenal gris”. La película convierte ese término en eje dramático: ¿es la democracia una estructura institucional o un relato cuidadosamente administrado?

En este punto, el filme trasciende el caso ruso y se adentra en una reflexión más amplia sobre las autocracias contemporáneas. La manipulación mediática, la creación de oposiciones controladas y la fabricación de consensos aparecen como piezas de un tablero donde la verdad es moldeable. Los medios no son meros observadores, sino actores activos en lo que la película sugiere como planes maquiavélicos para alcanzar fines políticos o económicos.

Hay una secuencia especialmente elocuente que remite a la gestión del hundimiento del Kursk en el mar de Barents. La inacción política, el cálculo oportunista y el sensacionalismo mediático dialogan con resonancias contemporáneas que trascienden Rusia. Resulta inevitable que el espectador español detecte paralelismos con la gestión de crisis propias, donde la búsqueda de la verdad se diluye entre intereses cruzados.

Reparto al servicio del retrato de la autocracia

Aunque Alicia Vikander aparece como cabeza de cartel, su papel es más bien episódico y funcional. Sirve para iluminar algunas facetas íntimas de Baranov, pero no altera el eje narrativo. El verdadero protagonista es Paul Dano, cuya interpretación sostiene el peso moral e intelectual de la película. Su Baranov no es un villano caricaturesco, sino un estratega patriota convencido de que la estabilidad justifica la manipulación.

Como secundarios con verdadero peso dramático destacan Jude Law (en una composición contenida que evoca al propio Putin sin caer en la imitación grotesca) y Will Keen, cuyo personaje aporta contrapunto ideológico y mayor presencia en pantalla que la propia Vikander. Junto a ellos el rodaje recrea con meticulosa fidelidad despachos y ambientes del Kremlin en localizaciones europeas, evitando filmar en Rusia por razones obvias. El resultado es un retrato de una Rusia edificada a través de actos violentos, no siempre bélicos ni explícitos, pero sí estructurales: violencia simbólica, institucional y narrativa. Evidentemente están los conflictos de Crimea y la guerra en Ucrania que planean sobre la historia como consecuencia lógica de un sistema donde el relato precede a la realidad.

‘El mago del Kremlin’ puede incomodar. Es probable que escueza en determinados círculos rusos, y cuesta imaginar a Putin asistiendo a una proyección privada. Pero más allá de su dimensión geopolítica, la película funciona como advertencia universal: cuando la verdad se convierte en herramienta, la democracia deja de ser un sistema y pasa a ser una escenografía. Propone es una mirada lúcida y densa sobre el poder contemporáneo. Y en ese terreno, ‘El mago del Kremlin’ no es solo un thriller político, sino un espejo incómodo de nuestro tiempo.

Ficha de ‘El mago del Kremlin’

Estreno en España: 6 de marzo de 2026. Título original: Le Mage du Kremlin. Duración: 156 min. País: Francia. Dirección: Olivier Assayas. Guion: Emmanuel Carrère, Olivier Assayas. Fotografía: Yorick Le Saux. Reparto principal: Jude Law, Paul Dano, Alicia Vikander, Tom Sturridge, Jeffrey Wright. Producción: Curiosa Films, Gaumont, France 2 Cinema, Tribune Pictures, LB Entertainment. Distribución: DeAPlaneta. Género: suspense. Web oficial.

Crítica: ‘El joven Sherlock’

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Un origen innecesario y un protagonista sin magnetismo

Había margen para explorar la juventud de Sherlock Holmes. El canon de Arthur Conan Doyle deja un vacío biográfico deliberado: Holmes aparece ya formado, cerebral, casi quirúrgico en su método. Pero una cosa es expandir y otra reescribir sin red. ‘El joven Sherlock’, producida y parcialmente dirigida por Guy Ritchie, arranca torcida desde su casting principal: Hero Fiennes Tiffin no logra sostener el peso icónico del personaje ni siquiera bajo la coartada de la inmadurez.

Su interpretación reproduce tics ya vistos en la saga ‘After’: mirada intensa pero vacía, presencia física correcta y escasa densidad dramática. No hay ironía afilada, ni esa electricidad mental que asociamos al detective de Baker Street. Si comparamos, el joven Nicholas Rowe en ‘Young Sherlock Holmes’ (‘El secreto de la pirámide’) irradiaba curiosidad e inteligencia precoz; incluso Guy Henry en la serie ‘Young Sherlock Holmes’ de 1982 aportaba un poso reflexivo más coherente con el canon. Aquí, en cambio, Holmes es un héroe juvenil genérico con barniz victoriano.

El guion toma una decisión arriesgada y discutible al convertir a Sherlock y a James Moriarty en amigos y compañeros de aventura. El germen de su enemistad se pospone tanto que otro personaje ocupa el rol de villano maquiavélico durante buena parte de la temporada. Se diluye así la tensión fundacional entre genio y némesis. No hay duelo intelectual, hay trama funcional en piloto automático.

Psicología forzada y un Holmes convertido en aventurero

Ritchie ya había reinterpretado al personaje en ‘Sherlock Holmes’ y ‘Sherlock Holmes: A Game of Shadows’, con un Holmes físico y pendenciero encarnado por Robert Downey Jr.. Allí el riesgo funcionaba porque la química y el ritmo compensaban la heterodoxia. En ‘El joven Sherlock’, el director redobla la apuesta inventando una hermana, Beatrice, y otorgando entidad dramática al padre, Silas (interpretado por Joseph Fiennes), figura ausente en las novelas. Conan Doyle construyó a Holmes como personaje funcional a la narrativa detectivesca. La introspección psicológica y el desarrollo familiar no eran prioridades del género en esa etapa victoriana y los autores de ahora parece que quieren llenar un vacío que nadie ha pedido llenar.

La madre, en una línea que recuerda a ‘Enola Holmes’, es presentada como perturbada, aunque aquí al menos se sugiere una vertiente artística coherente con la mención canónica a la ascendencia vinculada al pintor Horace Vernet. Natascha McElhone compone una figura materna magnética, sin nada que envidiar a Helena Bonham Carter en la citada película. Pero la serie confunde inteligencia deductiva con memoria eidética: Holmes parece un prodigio fotográfico antes que un lógico experimental. Se echa de menos el método científico, la observación microscópica, la inferencia encadenada.

En lo formal, el sello Ritchie asoma en personajes de aire caballeresco mezclados con bajos fondos, aunque el tono promete más de lo que entrega. La canción del opening (ya asociada por el imaginario contemporáneo a ‘Peaky Blinders’) sugiere un Sherlock más canalla, pero la serie no abraza ese filo autoral. Tampoco el guion ofrece un caso de complejidad real que invite al espectador a colaborar intelectualmente. Hay acción, vestuario fastuoso (tres o cuatro looks por capítulo) y cliffhangers previsibles: sabemos que el héroe saldrá indemne.

Reparto, relevo generacional y una dirección dispersa

El casting evidencia un curioso relevo generacional: Max Irons (hijo de Jeremy Irons) comparte cartel con Hero Fiennes Tiffin, sobrino de Ralph y Joseph Fiennes. Pero el verdadero acierto es Dónal Finn como Moriarty. Finn es el único que parece comprender la psique de su personaje y anticipar su deriva hacia la amoralidad estratégica. Cuando está en pantalla, la serie respira.

Ritchie dirige dos episodios, pero la temporada se reparte con Anders Engström (‘See’), Dennie Gordon (‘Kingdom’) y Tricia Brock (‘Bridgerton’). La falta de unidad tonal se percibe: Holmes termina siendo un aventurero más en situaciones límite que erosionan el suspense. No hay aliciente intelectual ni enriquecimiento del lore. ‘El joven Sherlock’ de Prime Video es una expansión que prioriza la estética y la psicología inventada sobre la esencia deductiva. Queda la sensación de que, en su empeño por modernizar, la serie ha olvidado lo elemental.

Crítica: ‘Hamnet’

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La escena final es una de las más bellas, emotivas y cuidadosamente elaboradas del cine reciente

Chloé Zhao afronta en ‘Hamnet’ uno de esos proyectos que parecen condenados al escrutinio constante: acercarse a William Shakespeare (Paul Mescal) desde el ángulo más íntimo posible, el de la pérdida de su hijo y el de una esposa históricamente relegada a los márgenes del mito. El resultado es una película moderadamente notable, profundamente sensible y ambiciosa en su planteamiento, aunque también excesivamente dilatada. Aun así, lo que propone y, sobre todo, cómo culmina su relato, la convierten en una obra valiosa y digna de análisis.

 

Basada en la novela homónima de Maggie O’Farrell, la película se apoya en una base histórica real, pero asume con naturalidad las licencias propias de la ficción. Zhao no pretende reconstruir hechos documentados, sino explorar un vacío emocional, ese territorio donde la Historia calla y el arte se interpreta.

Shakespeare, Hamnet y la sombra de la tragedia

El eje emocional de ‘Hamnet’ es, como no podía ser de otra forma, la muerte del hijo menor de Shakespeare. La película recoge una de las teorías más persistentes en el ámbito académico y cultural: que la pérdida de Hamnet, fallecido a los once años, supuso un punto de inflexión en la obra del dramaturgo y alimentó la oscuridad de sus tragedias posteriores.

Zhao aborda esta idea con un tono contenido, casi ascético. No hay subrayados ni grandes discursos sobre el dolor, lo que hay es ausencia, silencio y tiempo, mucho tiempo. Aquí aparece uno de los principales problemas del filme: su tendencia a alargar escenas más allá de lo estrictamente necesario, confiando en que la repetición de gestos o el drama intenso sustituya a la progresión dramática. En algunos tramos, esta estrategia roza el agotamiento del espectador.

Sin embargo, cuando la película funciona, lo hace de manera notable. La relación simbólica entre Hamnet y ‘Hamlet’ se insinúa sin verbalizarse, dejando que el espectador complete el puente entre vida y obra. Zhao sugiere que la tragedia no nace del intelecto, sino del trauma, y que la obsesión shakespeariana por la muerte, los fantasmas y los vínculos rotos puede entenderse mejor a la luz de esta pérdida. ‘Hamnet’ no intenta explicar ‘Hamlet’, pero sí humanizar al hombre que pudo escribirla, alejándolo del pedestal académico y devolviéndolo a la tierra, al barro, al dolor cotidiano.

Anne Hathaway: el corazón invisible del relato

Uno de los mayores aciertos de la película es su tratamiento de Anne Hathaway, renombrada con su otro nombre aceptado, Agnes, e interpretada por Jessie Buckley. Tradicionalmente reducida a notas a pie de página, Zhao la sitúa en el centro del relato emocional. No como musa idealizada ni como esposa resentida, sino como una mujer compleja, práctica, profundamente conectada con la naturaleza y con una forma de duelo distinta a la de su marido.

La película dialoga abiertamente con la controversia histórica sobre su carácter y su influencia en Shakespeare. Lejos de la caricatura de esposa abandonada, ‘Hamnet’ presenta a Anne como ancla emocional y fuerza silenciosa, alguien que sufre la pérdida de su hijo de manera más física, más inmediata, mientras Shakespeare canaliza el dolor a través de la distancia y la creación.

Esta visión no contradice los pocos datos históricos disponibles, sino que los expande con sensibilidad. Zhao parece especialmente interesada en reparar una injusticia histórica, otorgando a Anne una voz que nunca tuvo en los documentos, pero que resulta perfectamente coherente con el contexto social y familiar de la época.

Aquí, el tempo pausado juega más a favor que en otros tramos. La cotidianeidad, el trabajo doméstico, la gestión del hogar y el contacto con la tierra refuerzan la idea de que la tragedia no pertenece solo al genio creador, sino también a quienes sostienen la vida mientras otros escriben la Historia.

Un final que justifica el viaje

Si ‘Hamnet’ se resiente por su metraje y su tendencia a la tragedia redundante, todo queda prácticamente redimido por su escena final. Es, sin exagerar, una de las secuencias más bellas, emotivas y cuidadosamente elaboradas del cine reciente.

Zhao consigue condensar en pocos minutos todo lo que antes parecía disperso: el duelo, la memoria, la creación artística y la permanencia del amor más allá de la muerte. El cierre no solo borra la sensación de agotamiento previa, sino que recontextualiza el conjunto, invitando a una relectura emocional de lo visto.

Es también una forma magistral de aproximarse a Shakespeare como figura histórica. No como mito intocable, sino como ser humano atravesado por una pérdida irreparable. En ese sentido, ‘Hamnet’ propone una clave interpretativa poderosa para comprender al que probablemente sea el escritor más estudiado de la historia, junto a Miguel de Cervantes: la idea de que su genialidad no nace solo del talento, sino del dolor transformado en lenguaje.

Ficha de ‘Hamnet’

Estreno en España: 23 de enero de 2026. Título original: Hamnet. Duración: 125 min. País: Reino Unido. Dirección: Chloé Zhao. Guion: Maggie O’Farrell, Chloé Zhao. Música: Max Richter. Fotografía: Max Richter. Reparto principal: Jessie Buckley, Paul Mescal, Jacobi Jupe, Joe Alwyn, Emily Watson, David Wilmot. Producción: Focus Features, Hera Pictures, Neal Street Productions, Amblin Entertainment, Book of Shadows. Distribución: Universal Pictures. Género: adaptación, drama, romance. Web oficial.

Crítica: ‘La asistenta’

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Sinopsis

Basada en el increíble fenómeno literario escrito por Freida McFadden.

Una joven, Sydney Sweeney, con un pasado complicado comienza a trabajar como asistenta en la lujosa casa de los Winchester, Amanda Seyfried y Brandon Sklenar. A medida que se adentra en la vida de la familia, descubrirá secretos oscuros que pondrán en peligro su seguridad, pero quizá ya sea demasiado tarde…

Crítica

Un híbrido entre el spicy y el thriller doméstico que consigue tener lo suyo de insólito

‘La asistenta’ es la nueva apuesta de Paul Feig por los relatos centrados en mujeres, pero esta vez se aparta de la comedia como ‘Cazafantasmas’ o el thriller juguetón de ‘Un pequeño favor’ para sumergirse en un híbrido inesperado: un thriller romántico con pinceladas de terror. Feig, que vuelve a confiar el peso de su película a un reparto femenino, construye una narración que combina melodrama, sensualidad y oscuridad psicológica, una mezcla que promete más de lo que finalmente entrega, pero que resulta curiosamente magnética.

Desde sus primeros compases queda claro que ‘La asistenta’ conecta mejor con quienes disfrutan de las novelas de Freida McFadden. No he leído la obra original, pero si la película es fiel al espíritu del libro, estamos ante una historia dirigida a un público que busca intensidad emocional, giros retorcidos y erotismo tipo spicy literario. Amanda Seyfried encarna una figura que podría haberse escapado de ‘M3gan’, con esos vestidos y una actitud imprevisible mezclada con un aura de inestabilidad que apenas necesita palabras para desplegarse. Frente a ella, Sydney Sweeney sostiene el verdadero eje de la trama, atrapada entre la fascinación y el desconcierto.

‘La asistenta’ parece querer seguir la senda de clásicos como ‘La mano que mece la cuna’, pero pronto evidencia que sus intenciones van por otro camino. Feig nos traslada desde escenas marcadas por el deseo adolescente hasta estallidos de violencia emocional y física que rompen por completo la atmósfera inicial. Cuando ‘La asistenta’ se atreve a abrazar su naturaleza más oscura y a jugar con las expectativas del espectador, la propuesta funciona, sorprende y demuestra personalidad. El problema es que estos momentos inspirados llegan tras una acumulación de escenas románticas, malentendidos y subtramas que estiran más de lo necesario el metraje. Da la sensación de que Feig ha querido conservar cada latido de la novela sin detenerse a pensar en las exigencias del lenguaje cinematográfico. Quizá es por eso que el segmento explicativo hacia el final contado desde dos perspectivas resulta excesivamente largo, un lastre que habría funcionado mejor desde la insinuación que desde la sobreexposición. Feig apuesta por aclararlo todo cuando el misterio habría permitido una resolución más elegante.

En su tramo final se notan varios fallos de coherencia: decisiones narrativas precipitadas y un uso poco claro del rol de Michelle Monrroe, que habría necesitado un desarrollo más sólido son solo un par de ejemplos claros. Aun así, es probable que una parte del público pase por alto estos descuidos porque la película introduce elementos que, al menos, se salen de lo convencional. La protagonista, por ejemplo, permanece en una espiral de locura de la que cualquiera querría escapar, pero la trama construye motivos, algunos creíbles, otros puramente morbosos, para retenerla en ese espacio mental y físico.

‘La asistenta’ también busca momentos de humor y deja espacio para la sobreactuación de Seyfried, algo que la actriz parece manejar con plena conciencia. Aunque el atractivo erótico de Brandon Sklenar y de Sweeney se explota constantemente, la auténtica fuerza motora del filme es la dinámica entre Sydney Sweeney y Amanda Seyfried. Ellas sostienen incluso los tramos menos inspirados. Aunque su final, la manera en cómo se resuelve su relación, llega de manera abrupta y con necesidad de echarle imaginación, los duelos que van protagonizando son cada vez más inquietantes e intensos. Si no fuese por ese tira y afloja bien mantenido por ambas actrices, la película no se habría mantenido.

Ficha de La asistenta

Estreno en España: 1 de enero de 2025. Título original: The Housemaid. Duración: País: Dirección: Paul Feig. Guion: Freida McFadden, Rebecca Sonnenshine. Música: Theodore Shapiro. Fotografía: John Schwartzman. Reparto principal: Sydney Sweeney, Amanda Seyfried, Brandon Sklenar, Michele Morrone. Producción: Lionsgate, Hidden Pictures, Feigco Entertainment. Distribución: Diamond Films. Género: suspense. Web oficial: https://thehousemaid.movie/

Crítica: ‘Dímelo bajito’

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Crítica

Una presentación de lo que está por venir

Las novelas de Mercedes Ron vuelven a pasarse por la gran pantalla de nuevo gracias a Prime Video. Y es que después del éxito de la trilogía de ‘Culpables’, tenemos nueva trilogía en marcha, ‘Dímelo’. Y hoy os podemos hablar de ‘Dímelo bajito’, la nueva apuesta de la plataforma para el público juvenil.

‘Dímelo bajito’ es la primera parte de esta trilogía, que junto a ‘Dímelo en secreto’ y ‘Dímelo con besos’, nos cuentan las aventuras y desventuras de Kami, los hermanos Di Bianco. Esta primera parte es una gran presentación de personajes, de situaciones y contexto hacia todo lo que va ocurriendo. Conocemos a Kamila Hamilton, una joven que ve su vida tambalearse cuando los hermanos Di Bianco, Thiago y Taylor regresan de nuevo a su ciudad. Ella que pensaba que los había olvidado, comienza a recordar demasiadas cosas y sus sentimientos hacia ellos comienzan a aflorar.

Admito que, aunque no es el tipo de cine que a mí me guste, la película entretiene y bueno, tiene cosas interesantes. Y es que al final me esperaba una película estilo ‘Culpa mía’ en la que básicamente estuviesen todo el rato desnudos, pero no, al final tiene bastante más fondo. No significa que no haya bastante tensión no resuelta. Aun así, es como he comentado, al final es una gran introducción y es donde iremos conociendo sus secretos y dramas. Supongo que las dos siguientes partes nos irán ya metiendo más de lleno en la historia de estos tres jóvenes y sus idas y venidas.

Equipo de la cinta

Dirigida por Denis Rovira, director de ‘Punto Nemo’ o ‘La monja guerrera’. Y con guion de Jaime Vaca, del que hemos podido ver ‘Élite’ o ‘Las chicas del cable’. Un tándem que han sabido contar bastante bien la historia.

En el reparto encontramos a Alicia Falcó como Kami, con una actuación bastante sencilla, la vemos bailar y hacer de animadora del equipo de baloncesto. Su personaje está en un lío al tener que elegir a uno u otro de los hermanos.

Fernando Lindez, de ‘Elite’ y Diego Vidales que ha salido en ‘Mariliendre’ son los encargados de dar vida a los hermanos Di Bianco. Ambos con un gran trauma del pasado. Fernando Lindez es quizás el actor que más trabajo ha tenido por el echo de que su personaje está bastante más construido que el resto.

En el resto del reparto encontramos a Celia Freijeiro, Fernando Nagore, Liliana Cabal, Ana Arean, Jan Buxaderas, Alejandra Cid, Antón Coucheiro, Yacine Dieye o Sergio Lemos Exposita.

Conclusiones

En general podemos decir, no siendo lectora de los libros, que gracias a la película me ha entrado bastante curiosidad de coger las novelas y disfrutarlas. En cuanto a película, quizás se quede algo corta, al ser un comienzo de algo que está por venir. Aun así, la recomiendo porque me ha parecido una cinta bastante curiosa. 

Ficha de la película

Estreno en España: 12 de diciembre de 2025. Título original: Dímelo bajito. Duración: 120 min. País: España. Dirección: Denis Rovira. Guion: Jaime Vaca, novela de Mercedes Ron. Música: Shervin Hejazi. Fotografía: Imanol Nabea. Reparto principal: Alicia Falcó, Fernando Lindez, Diego Vidales, Ana Arean, Jan Buxaderas, Liliana Cabal, Alejandra Cid, Delia Freijeiro. Producción: Vaca Films. Distribución: Prime Video. Género: Drama, romance. Sitio web.

Crítica: ‘Núremberg’

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Sinopsis

NÚREMBERG nos sitúa de pleno en los juicios celebrados hace 80 años por los Aliados tras la derrota del régimen nazi. El psiquiatra estadounidense Douglas Kelley (Rami Malek) es designado como responsable de evaluar la salud mental de los prisioneros y determinar si son aptos para ser juzgados por sus crímenes de guerra. De la noche a la mañana, Kelley se verá inmerso en una compleja batalla de ingenio contra Hermann Göring (Russel Crowe), mano derecha de Hitler y uno de los hombres más temibles que ha visto el mundo.

Crítica

Directa desde de nuestro pasado, la película de juicios más interesante de los últimos años

James Vanderbilt dirige ‘Núremberg’, la cual, emerge como una de esas obras que se atreven a enfrentar de manera directa la oscuridad absoluta de la historia. Su duración, cercana a las tres horas, podría intimidar a cualquier espectador contemporáneo acostumbrado al montaje vertiginoso del cine actual. Sin embargo, la película domina con precisión la tensión narrativa: va directa al grano, nunca deja de entretener y lo que resulta aún más estimulante, no abandona en ningún momento la reflexión ética y psicológica que la sustenta. Todo ello gracias a la base del libro de Jack El-Hai. Vanderbilt construye un relato que no se limita a revisitar los juicios que marcaron la posguerra, sino que profundiza en lo que significó sentar ante un tribunal a quienes encarnaron el mal más sistemático del siglo XX.

Uno de los interrogantes más fascinantes del filme surge de una estrategia que todos hemos visto (en la ficción y en la vida real) reproducirse casi como una fórmula: la del villano que busca escabullirse alegando enajenación mental, defensa propia o cualquier exención de responsabilidad que diluya sus crímenes. Parte del interés de la película reside en examinar cómo esa táctica fue empleada en los tribunales internacionales y hasta qué punto resulta lícito o siquiera posible mantener la objetividad cuando se juzga a un arquitecto del nazismo. ¿Puede el derecho, con su estructura racional, captar la dimensión monstruosa del genocidio? ¿Puede un profesional de la salud mental evaluar a un líder que construyó una maquinaria de muerte sin precedentes?

Es ahí donde surge el duelo central entre Russell Crowe, encarnando a un Hermann Göring temible y astuto y Rami Malek, en la piel del psiquiatra encargado de determinar la verdadera naturaleza psicológica del jerarca nazi. Vanderbilt articula entre ambos un enfrentamiento psicológico y legal que plantea el dilema esencial: ¿es Göring un oportunista capaz de disfrazar su ideología bajo el barniz del “patriotismo”, o un ser perfectamente consciente y carente de remordimientos, capaz de diseñar el exterminio de un pueblo? La película se adentra en ese juego de espejos, en ese ejercicio de hipocresía que recuerda que “la historia la escriben los vencedores”. En pantalla se sugiere de forma incisiva que, al mismo tiempo que se juzgaba a quienes levantaron campos de exterminio, otros actores del bando aliado justificaban bombardear con bombas atómicas y “defenderse” en territorio extranjero. Vanderbilt no lo plantea para relativizar, sino para incomodar: para recordarnos que la moral colectiva siempre opera en zonas grises.

Los juicios de Núremberg fueron la culminación de una búsqueda de justicia que, incluso hoy, parece insuficiente ante la magnitud del horror. No han pasado cien años y, sin embargo, a muchos jóvenes estas páginas de la historia les resultan casi arqueológicas. La película se vuelve inquietantemente actual cuando evidencia que la humanidad continúa asistiendo impasible a crímenes de guerra, incluso perpetrados por quienes en su día fueron víctimas. La frase que pronuncia el personaje de Michael Shannon: “ya no hay ninguna guerra local, todas son ya mundiales” funciona como un puente directo hacia nuestro presente, un recordatorio de que los conflictos y la expansión del odio se reproducen con nuevas máscaras. Lo más estremecedor es que la película recuerda que la incitación al odio puede anidar y pasar desapercibida en sociedades supuestamente civilizadas. De hecho, el psiquiatra interpretado por Malek terminó suicidándose en la vida real, deprimido y harto de advertir, incapaz de soportar la idea de que aquel veneno podría volver a propagarse sin que nadie reaccionara a tiempo.

Lo de Núremberg fue algo internacional y multitudinario. Es por ello que el elenco secundario es amplio y sostiene con solidez esta reconstrucción coral. Michael Shannon y Richard E. Grant aportan presencia, matices y pulso dramático. Resulta especialmente interesante el cruce actoral entre Crowe y Shannon, enfrentados aquí como villano y defensor de la justicia, invirtiendo los roles que compartieron en ‘El hombre de acero’, donde daban vida a Jor-El y al general Zod. Aun así, el gran protagonista es Rami Malek: su personaje ofrece un recorrido introspectivo que no solo analiza a los monstruos nazis, sino que examina el precio emocional y ético de mirar al abismo sin parpadear y sin pretender salir marcado por la experiencia.

‘Núremberg’ es una película arriesgada, incisiva y de una recuperación profundamente necesaria. No pretende cerrar heridas, sino recordarnos por qué se abrieron y por qué no deben olvidarse. Vanderbilt firma una obra que interpela tanto a la memoria colectiva como a la responsabilidad individual, y lo hace mediante un cine de ideas que, afortunadamente, no ha renunciado a interpelar a su público.

Ficha de la película

Estreno en España: 28 de noviembre de 2025. Título original: Nuremberg. Duración: 150 min. País: EE.UU. Dirección: James Vanderbilt. Guion: James Vanderbilt. Música: Brian Tyler. Fotografía: Dariusz Wolski. Reparto principal: Rami Malek, Russell Crowe, Leo Woodall, Michael Shannon, Richard E. Grant, Colin Hanks, John Slattery. Producción: Walden Media, Filmsquad, Mythology Entertainment, Széchenyi Funds. Distribución: DeAPlaneta. Género: drama, histórico. Web oficial: https://www.deaplaneta.com/es/nuremberg

Crítica: ‘The Running Man’

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Sinopsis

En una sociedad de un futuro cercano, The Running Man es el programa de mayor audiencia de la televisión: una competición mortal en la que los concursantes, conocidos como runners, deben sobrevivir 30 días mientras son perseguidos por asesinos profesionales. Cada movimiento es retransmitido a un público sediento de sangre y cada día que sobreviven aumenta la recompensa económica.

Desesperado por salvar a su hija enferma, Ben Richards (Glen Powell), un hombre de clase trabajadora es convencido por el encantador, pero despiadado productor del programa, Dan Killian (Josh Brolin), para participar en el juego como último recurso. Pero la rebeldía, el instinto y la determinación de Ben lo convierten en un inesperado favorito de los fans y en una amenaza para todo el sistema. A medida que se disparan los índices de audiencia, también lo hace el peligro, y Ben debe burlar no sólo a los runners, sino a una nación adicta a verle caer.

Crítica

Tan divertida, imprevisible e incendiaria como un monólogo de Ricky Gervais

Nueva adaptación de una novela de Stepen King, este año está siendo prolífica la cosa. ‘The Running Man’ es una obra de cuando King escribía bajo el pseudónimo de Richard Bachman, al igual que el reciente y recomendable estreno ‘La larga marcha’. Además estamos hablando de un remake y seguro que todos tenemos en mente la película de Arnold Schwarzenegger, sino ya se han encargado de refrescárnosla con la promoción en la que el actor ha participado. Evidentemente esta nueva obra tiene puntos en común con la película de Paul Michael Glaser, pero la capacidad de dirigir y de mover las cámaras magistralmente hacen que el espectáculo sea mayor. ‘The Running Man’ supone otra lección de rodaje y montaje de Édgar Wright. Además el enfoque es mucho más cómico y lleno de acción sin cesar. Es tan divertida, imprevisible y explosiva como un monólogo de Ricky Gervais.

Lo primero que destaca es la distancia respecto a la cinta de 1987, que en España conocimos como ‘Perseguido’. La nueva versión se ciñe con mayor fidelidad al espíritu de la novela original, aunque por razones obvias el final ha tenido que ser modificado y aprobado por King. El tiempo se expande más allá de una única noche, la motivación del protagonista se preserva intacta y la crítica hacia los poderes fácticos adopta un peso sustancial dentro del relato. Wright no solo quiere ofrecer acción; quiere desenmascarar el entretenimiento tramposo que adormece a las masas. Quiere sacudir al espectador tanto como el propio concurso sacude a sus participantes hasta tal punto que esta e una película bastante incendiaria.

Aunque se percibe que ha habido cierta prisa a la hora de rodar la película y no se recrea en excesivas filigranas técnicas como pudimos ver en ‘Última noche en el Soho’, el cineasta convierte esta distopía en un festival visual, en otra lección de rodaje y montaje, demostrando una vez más su capacidad para mover la cámara como si formara parte del propio concurso. La película es pura energía revolucionaria, una pieza que rebosa humor negro, ritmo impecable y un sentido eleva el material original sin ridiculizarlo. Aquí la acción no es solo vertiginosa, es cómica, estratégica y coreografiada.

La ambientación cyberpunk envuelve todo con una estética que se siente sucia, saturada, hipertecnológica y al mismo tiempo plenamente reconocible. Y es que, aunque exagerado, este futuro recuerda al presente: a los concursos donde parece que “todo vale”, a las audiencias que consumen violencia emocional por inercia, a la lógica del pan y circo que ha sobrevivido desde Roma hasta nuestros televisores. Wright entiende que ‘The Running Man’ no es solo una persecución, es un espejo incómodo en el que mirarse.

En ese sentido, Glen Powell firma aquí una interpretación que lo coloca desde ya en la lista de favoritos del público. Carismático, agotado, irónico y feroz, sostiene la película incluso cuando todo alrededor se vuelve un caos calculado. Y bajo la batuta de Wright, ese caos se convierte en un placer cinematográfico.

‘The Running Man’ es un espectáculo que combina sátira, explosiones, crítica social y carcajadas, una obra que respeta la novela al tiempo que aprovecha el cine para amplificar su mensaje. Edgar Wright demuestra una vez más que sabe transformar cualquier historia en un festival de estilo.

Ficha de la película

Estreno en España: 21 de noviembre de 2025. Título original: The Running Man. Duración: 133 min. País: Reino Unido. Dirección: Edgar Wright. Guion: Michael Bacall, Edgar Wright. Música: Steven Price. Fotografía: Chung Chung-hoon. Reparto principal: Glen Powell, William H. Macy, Lee Pace, Michael Cera, Emilia Jones, Daniel Ezra, Jayme Lawson, Sean Hayes, Katy O’Brian, Colman Domingo, Josh Brolin. Producción: Complete Fiction, Genre Films, Paramount Pictures. Distribución: Paramount Pictures. Género: ciencia ficción. Web oficial: https://www.facebook.com/RunningManMovie

Diario de Sitges 2025. 18 de octubre

Día de palmarés y de la saga de los King

Penúltimo día de Sitges 2025 y como cada año se ha dado a conocer le palmarés. Nos hemos llevado alegrías por Rose Byrne, ‘Exit 8’ o ‘The Furious’. Podéis consultar la lista completa aquí. El Festival de Sitges 2025 cerró su 58ª edición con proyecciones esperadas y un homenaje a la productora Gale Anne Hurd, reconocida con el Gran Premio Honorífico WomanInFan por su trayectoria en el cine fantástico y de terror.

La clausura incluyó la proyección de ‘La larga marcha’ (crítica aquí), adaptación de la novela de Stephen King dirigida por Francis Lawrence, que emocionó al público con su crítica distópica. Entre los títulos más comentados estuvieron ‘The Ice Tower’ de Lucile Hadzihalilovic, ‘La sonrisa del mal’ de Paolo Strippoli y la película sorpresa ‘The Restoration at Grayson Manor’ de Glenn McQuaid.

Como hemos dicho, ha sido el día en que se ha podido ver ‘La larga marcha’, película basada en la obra de Stephen King que cuenta cómo unos jóvenes se someten a una prueba mortal en la que solo puede quedar uno en un futuro distópico. Suena a ‘Los juegos del hambre’ y el director es exactamente el mismo, Francis Lawrence. Y por otro lado, otro King, su hijo Joe Hill, ha visto otra obra suya adaptada, ‘Abramham’s boys’ que es una revisión del mito de Drácula en forma de secuela siguiendo los pasos de los Van Hellsing tras lo sucedido en la novela de Stocker. Tanto padre como hijo han tenido más presencia en el festival con películas como ‘La vida de Chuck’ o ‘The Black Phone 2’.

‘La larga marcha’ (crítica completa)

Stephen King, nos trajo hace muchos años un futuro distópico, donde tenemos un concurso de televisión en el que acompañamos a unos chavales que tienen que acabar una gran marcha y solo puede quedar uno. Si van perdiendo ritmo, si se paran o se van del camino, mueren.

Lo que uno espera de este tipo de historias es que todos en general se odien, pero no es así, es una historia de camaradería. Muy Stephen King, no os voy a engañar. Si que surge algún adversario que otro, pero también es porque el miedo se adueña de ellos, según van llegando a la meta.

‘La larga marcha’ me ha gustado mucho, es simple, sencilla y muy cruda. El reparto está de maravilla. Aunque han realizado otros trabajos, muchos son casi desconocidos y la verdad que están muy bien. Por supuesto teniendo a la cabeza a Mark Hamill, cualquiera puede darlo todo delante de la cámara.

Todo esto, se acompaña de una buena dirección, sí que es cierto que al final es ver a un montón de gente caminando, pero tenemos todo tipo de planos para mostrarnos el sufrimiento de estos chicos.

Una cinta que nos habla sobre la amistad y sobre la vida. Del rencor y el perdón, ya que cada uno de estos personajes, lleva una mochila llena de experiencias que es la que les hace andar para lograr el gran premio.

Comentado por Vicky Carras.

‘Thinestra’

Otra sorpresa más que hemos tenido la oportunidad de ver en Sitges es ‘Thinestra’ y sin duda me ha gustado mucho. Una cinta un tanto desagradable, pero muy entretenida. Un body horror, al que el único pero que le pongo, es que a la gente le puede recordar un poco en base a ‘La Sustancia’ y seguramente comparen. Pero me parece muy buen producto, bien dirigido, actuado y con una buena fotografía. Eso sí, muy oscura.

Una mujer acepta unas pastillas de una supermodelo para adelgazar, a partir de ahí, sus noches serán un tanto extrañas y cada mañana verá poquito a poco cumplir su sueño, perder los kilos que quería perder.

‘Thinestra’ no intenta agradar, es gore y os recomiendo no ir con el estómago muy lleno. Es una gran crítica hacia esta nueva moda en las que los medicamentos te quitan toda la grasa del cuerpo para devolverte una figura impresionante. Una crítica a esas dietas rápidas que de poco sirven y también, a este mundo que, si no tienes un cuerpo normativo, te hace la vida un tanto imposible.

Comentado por Vicky Carras.

‘Halabala’ (crítica completa)

En los últimos años, el terror del Sudeste Asiático ha buscado abrirse a Occidente, con Joko Anwar como gran referente. En ese contexto aparece ‘Halabala’, de Eakasit Thairatana, que mezcla mitología tailandesa, suspense y horror corporal en un relato donde la selva se convierte en protagonista.

La trama sigue al inspector Dan, un policía marcado por la culpa, enviado a la jungla de Halabala. Allí deberá enfrentar tanto a un criminal que busca venganza como a los rumores de la tribu Batow, supuestos caníbales que rinden culto a un demonio.

El film brilla en su atmósfera: la vegetación, los sonidos y la luz crean un entorno que respira. Sin embargo, el ritmo irregular y un clímax sobrecargado debilitan su fuerza. Chantavit Dhanasevi logra transmitir el tormento del protagonista, mientras Vi, su esposa embarazada, aporta humanidad. ‘Halabala’ es un ejercicio ambicioso, irregular pero sugestivo, que combina lo moderno y lo ancestral en clave de terror.

Comentado por Furanu.

‘Abraham’s boys’

Tras la muerte de Drácula, Abraham Van Helsing, decide escapar con sus hijos a Estados Unidos. Intentar vivir una vida normal, pero el pasado siempre regresa, aunque sea por los traumas que conlleva.

No me he leído el relato de Joe Hill, pero tengo ganas, ya que la idea es muy interesante, pero creo que más que para una película, esto debería de haber sido un corto. Durante el visionado de la cinta, tenemos más silencios que diálogos, miradas penetrantes, que tampoco nos dicen demasiado y esto hace que sea bastante tediosa.

En general la producción está bastante bien, vestuario, dirección, música, fotografía, pero la gran falla es el guion y el cómo está contado todo lo que vamos viendo.

Comentado por Vicky Carras.