Crítica: ‘Todos somos Gaza’

Una prueba irrefutable, innegable, inexcusable e ineludible de la mayor vergüenza humanitaria del siglo XXI

Hay documentales que informan, otros que conmueven y unos pocos que obligan a mirar de frente aquello que preferiríamos ignorar. ‘Todos somos Gaza’, dirigido por Hernán Zin, pertenece con claridad a esta última categoría. No es una obra cómoda ni pretende serlo. Tampoco busca el efectismo gratuito ni la neutralidad impostada. Es, ante todo, una película que entiende el cine documental como un acto moral: estar allí, mirar, registrar y no apartar la cámara cuando la realidad se vuelve insoportable.

Zin no llega a Gaza como un recién llegado. Su vínculo con el territorio y con sus habitantes es profundo y sostenido en el tiempo. En 2014 firmó ‘Nacido en Gaza’, un trabajo que retrataba la vida de diez niños y niñas durante una ofensiva israelí anterior. Aquella película se convirtió en un referente internacional, celebrada por la crítica y el público, y aún hoy se cita como uno de los testimonios audiovisuales más claros sobre la violencia estructural que sufre la población palestina. Diez años después, ‘Todos somos Gaza’ retoma ese hilo: la misión es buscar a aquellos niños, ahora adolescentes o adultos, y comprobar qué ha sido de sus vidas en un territorio donde el futuro siempre es una promesa frágil.

Gaza como rutina del horror

La gran virtud del documental es su capacidad para mostrar la anormalidad convertida en costumbre. Zin introduce al espectador en una cotidianidad donde ir a por el pan o visitar a un amigo puede convertirse, en cuestión de segundos, en una sentencia de muerte. Esa es la vida en Gaza: un espacio donde el sonido de un dron o un avión no es una excepción, sino parte del paisaje sonoro diario. La película no subraya esta idea con discursos grandilocuentes; la deja emerger de los gestos, de las miradas y de los silencios de quienes han aprendido a vivir con el miedo como telón de fondo permanente.

El montaje establece un diálogo devastador entre pasado y presente. Ver las imágenes de ‘Nacido en Gaza’ junto a las actuales no solo evidencia el paso del tiempo, sino también la ausencia de progreso, la repetición del trauma y la cronificación del dolor. Los niños que entonces hablaban de sus sueños hoy cargan con cicatrices visibles e invisibles. El tiempo, en Gaza, no cura: acumula.

La cámara como testigo, no como espectáculo

‘Todos somos Gaza’ tiene una impactante calidad visual. Rodada en muy alta resolución, sin tratamientos estéticos que edulcoren la imagen, la película ofrece una claridad casi hiriente. No hay filtros, no hay artificio. Lo que vemos no es cine de acción ni imágenes generadas por ordenador. Sin embargo, muchas secuencias podrían confundirse con escenas sacadas de una superproducción bélica protagonizada por Stallone o Schwarzenegger. La diferencia es esencial: aquí no hay ficción, ni héroes invulnerables, ni catarsis. Solo cuerpos reales, edificios reales y muerte real.

Zin demuestra un talento indiscutible tras la cámara. Sus encuadres, la elección de los ángulos y la forma en que captura el antes y el después de un bombardeo tienen una potencia visual que deja sin aliento. Es el tipo de imágenes que cualquier reportero sensacionalista soñaría con enviar a su redacción. La diferencia es ética: la cámara de Zin no explota el horror, lo atestigua. Su presencia es la de un testigo que se juega el tipo, como hizo por ejemplo el equipo de ‘Semillas de Kivu’, y que entiende el riesgo como parte inseparable del compromiso.

Resulta perturbador comprobar la “facilidad” con la que se puede registrar un ataque en Gaza. A veces parece que la cámara sabe que la bomba va a caer y se sitúa en el lugar exacto. Y cuando llega el silencio posterior, cuando se recorren las calles arrasadas, la magnitud de la destrucción se vuelve evidente. Gaza ya tenía zonas que recordaban a un resort mediterráneo, pero nunca para las élites que fantasean con reconstrucciones de lujo. Hoy, incluso esas imágenes pertenecen al pasado.

Un alegato imposible de ignorar

Intentar ver ‘Todos somos Gaza’ con una mirada aséptica es casi una quimera. Las imágenes, los testimonios y el uso de audios de archivo desde los primeros compases del conflicto construyen un relato que no deja espacio para la duda. Zin no se limita a mostrar; contextualiza y conecta los puntos hasta componer un mosaico que señala directamente a una tragedia de dimensiones históricas. El término genocidio, tan manoseado y tan evitado, aquí adquiere un peso específico difícil de rebatir.

El director, colaborador habitual de Jon Sistiaga, hereda y amplía esa tradición de periodismo audiovisual que entiende que contar la verdad implica tomar partido por las víctimas. ‘Todos somos Gaza’ es una prueba irrefutable, innegable e ineludible de lo que está ocurriendo. No ofrece consuelo ni soluciones fáciles. Ofrece algo más incómodo y más necesario: memoria, evidencia y una interpelación directa al espectador. Tras los créditos finales, ya no es posible decir que no sabíamos. Es una prueba irrefutable, innegable, inexcusable e ineludible.

Ficha de ‘Todos somos Gaza’

Estreno en España: 2025. Título original: Todos somos Gaza. Duración: 106 min. País: España. Dirección: Hernán Zin. Guion: Alicia Medina, Hernán Zin. Música: Carlos M. Jara, Rozalen, Marwan, Ambkor, Chojin, Porta. Fotografía: Hernán Zin. Reparto principal: documental. Producción: Doc Land Films, Videoreport Canarias, RTVE. Distribución: 39 Escalones. Género: documental. Web oficial.

Crítica: ‘Warfare’

En qué plataforma ver Warfare

Sinopsis

Tiempo de guerra introduce al espectador en la experiencia de un pelotón de Navy SEALs estadounidenses. Concretamente en una misión de vigilancia que se tuerce en territorio insurgente. Una historia visceral y a pie de campo sobre la guerra moderna y la hermandad, contada como nunca antes: en tiempo real y basada en los recuerdos de quienes la vivieron.

Crítica

‘Warfare’ no quiere que disfrutes: quiere que sobrevivas

Alex Garland siempre ha tenido inquietudes por el comportamiento y la experiencia militar. Desde el tercer acto de ‘28 días después’ hasta su último y maltratado peliculón, ‘Civil War’. ‘Warfare’, la más reciente película co-dirigida entre Alex Garland y Ray Mendoza, nos sumerge en las profundidades de un conflicto bélico de manera que parece casi hecho para verse con gafas de realidad virtual. Está claro que A24 vio en este proyecto una nueva propuesta original que agregar a su catálogo.

‘Warfare’ ofrece una representación cruda y realista de la guerra de Irak en 2006. Para ello se basa en un lance real vivido por el propio Mendoza, y sus ex compañeros Navy SEALs, los cuales han estado estrechamente implicados en el rodaje. La película sigue a un pelotón de soldados estadounidenses en una misión de vigilancia durante la batalla de Ramadi (la misma ciudad en la que operó el protagonista de ‘El francotirador’) que desemboca en un enfrentamiento devastador, en un asedio como los que hemos visto en películas como ‘Black Hawk Down’, ‘The outpost’ o ‘13 Hours: The Secret Soldiers of Benghazi‘. Lo que distingue a ‘Warfare’ es su enfoque en tiempo real y su estética casi de metraje encontrado, sumergiendo al espectador en el caos, la confusión y el terror que caracterizan la vida de un soldado. Este no es uno de esos films en los que una bomba va a estallar en un minuto y la escena dura cinco. Experimentamos los tiempos tal y como se narran, transmitiendo con ello el mismo agobio y urgencia de aquellos que vivieron esta historia. Esta elección estilística busca desmitificar la guerra, alejándose de la glorificación y presentando una visión más auténtica y despojada de adornos. En una época de guerras como la que vivimos, en la que se habla de rearmes y vuelta del servicio militar obligatorio, surge este filme que es completamente disuasorio. Aunque su guión transcriba las vivencias de auténticos soldados, pertenezca al género bélico y parezca militar en su sinopsis se suma a ese alegato antibelicista que mantiene Alex Garland. Desde luego lo veo como buen material para mostrar a alguien que alentado por videojuegos o por algún tipo de fanatismo quiera sumarse a cualquier fuerza armada.

El elenco está compuesto por un lujo de actores de esos que apuntan a estrellas del mañana. ‘Warfare’ se alza como uno de esos títulos que recordaremos en el futuro como alineación de lujo. Joseph Quinn, Will Poulter, Michael Gandolfini, D’Pharaoh Woon-A-Tai o Cosmo Jarvis ofrecen entre todos interpretaciones que capturan la vorágine y el desgaste psicológico de los combatientes. En otras palabras, el por qué una guerra te deja sonado. Cuando salgáis del cine no vais a destacar a ninguno en concreto ya que este es un trabajo en equipo, entre todos contribuyen a un caos la mar de efectivo. Ninguno desarrolla argumentos narrativos, políticos o éticos, sino que están al servicio de una reflexión sobre la brutalidad del combate. Y por supuesto también se muestran como herramientas de un lienzo que a través de plasmar muchas debilidades conforma un autorretrato.

La colaboración entre Garland y Mendoza es fundamental para la autenticidad de ‘Warfare’. Mendoza aporta su experiencia directa en combate, mientras que Garland, conocido por explorar temas contemporáneos en sus obras, contribuye con su visión cinematográfica distintiva. Esta sinergia busca ofrecer una representación honesta y respetuosa de las experiencias de los soldados en el campo de batalla. Tal es así que la crudeza de algunas de sus imágenes me hace recomendártela solo si tienes cierta edad apta para ver vísceras y dolor.

Es interesante olvidar por un momento al Garland de la ciencia ficción o el terror y analizar su relación con el ejército a lo largo de su filmografía. En ‘Civil War’, Garland aborda el impacto del conflicto en periodistas, soldados y la sociedad en general, evitando sensacionalizar la violencia y enfocándose en las consecuencias humanas de la guerra o los fanatismos en un terreno a priori “civilizado”. Antaño, cuando escribió ‘28 días después’, presentó a unos militares que se convierten en un enemigo peor que los propios zombies, mostrando que algunas personas están corrompidas en vida. En ‘Warfare’ muestra un lado más humano, ensuciándole el rostro y destripando a unos jóvenes que maduran y sufren un guantazo de realidad a base de obuses y balazos del calibre 7,62 mm. En resumidas cuentas, parece querer decirnos que los malos no son los militares con sus mentes bombardeadas, sino los ejércitos y las ideas que se supone que hay tras ellos.

Es innegable que Mendoza y Garland han creado una obra fruto del entendimiento mutuo que invita a la reflexión sobre la naturaleza de la guerra y sus efectos en quienes la viven de cerca. En resumen, ‘Warfare’ se presenta como una pieza cinematográfica que desafía las convenciones del cine bélico, ofreciendo una mirada sin filtros a la realidad del combate. Y lo hace de un modo sencillo, hasta tal punto que si yo fuese cineasta ahora mismo estaría exclamando “¡¿Por qué no se me ha ocurrido a mí esto?!”.

Ficha de la película

Estreno en España: 16 de abril de 2025. Título original: Warfare. Duración: 95 min. País: Reino Unido. Dirección: Alex Garland, Ray Mendoza. Guion: Alex Garland, Ray Mendoza. Fotografía: David J. Thompson. Reparto principal: Joseph Quinn, Michael Gandolfini, Joe Macaulay, Henrique Zaga, D’Pharaoh Woon-A-Tai, Will Poulter, Kit Connor, Noah Centineo, Taylor John, Smith, Adain Bradley, Cosmo Jarvis, Charles Melton. Producción: A24, DNA Films. Distribución: A24. Género: drama bélico. Web oficial: https://a24films.com/films/warfare

Crítica: ‘Modigliani, tres días en Montparnasse’

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Sinopsis

París, 1916. En un ambiente de vanguardia y bohemia, el artista Amadeo Modigliani vive días turbulentos recorriendo las calles, galerías y bares de la ciudad. Cuando su musa Beatrice Hastings y algunos fieles colegas le hacen replantearse su tentación de poner fin a su carrera y abandonar la ciudad, el enfrentamiento con un famoso coleccionista pondrá en jaque su destino.

Crítica

Un relato deambulante que bien podría estar inspirado por Valle Inclán o por James Joyce

‘Modigliani, tres días en Montparnasse’, dirigida por Johnny Depp (su segundo largo como director), nos sumerge en un período breve pero crucial en la vida de Amedeo Modigliani, el pintor y escultor italiano que encontró en el París de principios del siglo XX el escenario ideal para su atormentado genio. Ambientada en 1916, la película se desarrolla en un contexto de guerra, bohemia y luchas personales, donde el protagonista intenta consolidar su arte mientras enfrenta sus propios demonios y la indiferencia del mundo del “arte oficial”.

La bohemia parisina, que floreció en los barrios de Montmartre y Montparnasse, representaba un estilo de vida marcado por la libertad creativa, el rechazo a las normas burguesas y una existencia llena de privaciones materiales, pero rica en experiencias artísticas. Modigliani es una de sus figuras más icónicas, con su vida de excesos, amores trágicos y una lucha constante por el reconocimiento. La película intenta recrear ese desafío a lo normativo y capturar esa atmósfera de euforia y decadencia, mostrando la intensidad del mundo interior del artista y el choque con una sociedad que no supo valorar su talento en vida. Este es un relato deambulante por calles urbanitas del siglo XX que bien podría estar inspirado por Valle Inclán o por James Joyce.

Johnny Depp, en su faceta como director, parece haber encontrado en este personaje un reflejo de su propia sensibilidad artística y de su relación con la industria del entretenimiento. A lo largo de su carrera, ha estado vinculado a personajes excéntricos y fuera de la norma, lo que hace que su aproximación a Modigliani tenga un matiz personal. Su mirada cinematográfica busca transmitir la angustia del artista y la energía de la escena parisina de la época, algo que encaja bien con su estilo visual y narrativo. Todo ello contado con muchas pinceladas de su humor aventurero y picaresca, que en destellos fugaces funciona, pero en exceso roza lo ridículo.

Desde el inicio, la película presenta un retrato abierto de la bohemia, en ocasiones recurre a exageraciones estilísticas que pueden desentonar con el tono general de la historia y otras acierta a recurrir al cine mudo que daba sus primeros pasos. Hay momentos en los que la puesta en escena recuerda a personajes más extravagantes que Depp ha interpretado en el pasado, lo que puede generar un contraste inesperado con la imagen de Modigliani. A medida que avanza la trama, la cinta alterna entre momentos de introspección, discusiones sobre el arte y escenas que intentan reflejar la desesperación y genialidad del pintor, así como su amor por los desnudos femeninos.

Un acierto innegable de ‘Modigliani, tres días en Montparnasse’ es su dirección artística, que logra recrear con precisión el ambiente de París en aquella época. Las calles empedradas, los estudios de los artistas o los diferentes tipos de cafés  y tabernas ayudan a sumergir al espectador en ese mundo donde la creatividad y la miseria convivían estrechamente. Sin embargo, la estructura narrativa a veces se percibe fragmentada, con escenas que funcionan más como postales visuales que como parte de un relato fluido.

Riccardo Scamarcio encarna a Modigliani con intensidad, transmitiendo tanto su carisma como su carácter autodestructivo. Sin embargo, en algunos momentos su interpretación parece más exagerada de lo necesario, lo que puede restarle matices al personaje. La escena con Al Pacino, en un papel breve pero significativo, tiene las frases más definitorias en este largometraje que al fin y al cabo pretende definir la visión de Depp sobre el arte y el fin de la romantización del mismo por culpa de su comercialización. Ahí queda por otro lado la dedicatoria a Jeff Beck.

La banda sonora es otro elemento llamativo, combinando sonidos contemporáneos con la ambientación clásica, lo que añade una dimensión interesante pero que podría resultar anacrónica para algunos espectadores. La intención parece ser conectar la esencia rebelde de Modigliani con otras figuras artísticas de distintas épocas, pero la mezcla de estilos musicales no siempre encaja de manera orgánica con la puesta en escena.

‘Modigliani, tres días en Montparnasse’ es una exploración ambiciosa y personal de la figura de Modigliani, con una mirada apasionada sobre su vida y su entorno. Johnny Depp demuestra afinidad por el tema y por el protagonista, aunque algunas decisiones estilísticas y narrativas pueden no ser del gusto de todos. Para quienes buscan una aproximación visualmente impactante al París bohemio y a la lucha de un artista por dejar su huella, este filme ofrece una experiencia evocadora, aunque con altibajos en su ejecución.

Ficha de la película

Estreno en España: 28 de marzo de 2025. Título original: Modi, Three Days on the Wing of Madness. Duración: 114 min. País: Reino Unido. Dirección: Johnny Depp. Guion: Jerzy Kromolowski, Mary Olson-Kromolowski. Música: Sacha Puttnam, Stephen McLaughlin. Fotografía: Dariusz Wolski, Nicola Pecorini. Reparto principal: Riccardo Scamarcio, Stephen Graham, Al Pacino, Antonia Desplat, Bruno Gouery. Producción: IN.2 Film, Modi Productions II, Barry Navidi Productions, Ilbe, Westman Films, Red Sea Film Festival Foundation, Wold Vision, The World We Want Studios. Distribución: A Contracorriente Films. Género: drama, biográfico. Web oficial: https://www.in2.film/filmography/

Crítica: ‘Lee Miller’

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Sinopsis

La película gira en torno a la corresponsal de guerra Lee Miller (Kate Winslet) en su viaje a las primeras filas de la Segunda Guerra Mundial para embarcarse en la misión de destapar las verdades ocultas del Tercer Reich. Pero a consecuencia de la traición, llegará un ajuste de cuentas sobre las verdades de su propio pasado.

Crítica

Kate Winslet brilla en un nuevo zasca para los negacionistas del holocausto

El biopic ‘Lee Miller’ supone el segundo largometraje de Ellen Kuras como directora, quien hasta ahora se encargaba sobre todo de la fotografía en películas como ‘¡Olvídate de mi!’, ‘Jane’ o ‘Rebobine, por favor’. Protagonizado por Kate Winslet se sumerge en la fascinante vida de la fotoperiodista Lee Miller. Una fotógrafa retratando a otra fotógrafa.

Lee Miller fue una mujer que pasó de ser portada de Vogue, musa del artista visual Man Ray o modelo para Picasso a convertirse en una de las cronistas más crudas de la Segunda Guerra Mundial. Es una persona a la que los libros de historia cada vez retratan con más similitudes a Marie Curie o María Lejárraga, ambas mujeres talentosas a la sombra de sus parejas. Con un guion basado en la biografía escrita por su hijo, Antony Penrose, la película busca capturar la intensidad de una figura compleja y adelantada a su tiempo. Sin embargo, aunque la actuación de Winslet es notable y la figura de su personaje digna de muchos honores, la película no logra escapar de la estructura convencional de muchos biopics, lo que la hace perder fuerza en su conjunto.

Desde su primera escena, ‘Lee Miller’ establece su tono dramático con una explosiva secuencia en la que la protagonista se sumerge en la destrucción de la guerra. La película sigue una estructura fragmentada, saltando entre distintos momentos de la vida de Miller: desde sus años bohemios en París junto a Man Ray y Paul Éluard hasta su trabajo como corresponsal de guerra, donde acabó convirtiéndose en la mujer que se bañó y durmió en las dependencias de Hitler y Braun. La Gran Guerra es el eje del filme convirtiéndose la película poco a poco en un alegato más contra los negacionistas del holocausto y estas escenas son potentes y visualmente sobrecogedoras, pero la narrativa a veces pierde cohesión y no termina de profundizar en algunos aspectos clave de su vida personal y profesional, por mucho que materialice bien los momentos que llevaron a sus fotos más famosas.

Uno de los recursos más interesantes es el uso de una entrevista en 1977 entre Miller (ya en su vejez) y un joven periodista/hijo interpretado por Josh O’Connor. Este diálogo no solo estructura la película, sino que también enfatiza el contraste entre la indiferencia del pasado y la necesidad de contar la verdad que impulsaba a Miller. Sin embargo, el guion no siempre saca el máximo provecho de esta estructura, y en algunos momentos la trama se siente dispersa.

La interpretación de Kate Winslet es, sin duda, el mayor atractivo de la película. La actriz logra capturar la complejidad de Lee Miller, una mujer fuerte, apasionada y llena de contradicciones. Winslet encarna tanto su valentía en el frente de batalla como su vulnerabilidad en la intimidad, reflejando cómo el trauma de la guerra la llevó a refugiarse en el alcohol y el silencio. Sin embargo, aunque su actuación es sobresaliente, la película no logra aprovechar completamente la riqueza emocional de su historia, como hizo en un caso similar la reciente e injustamente olvidada en esta temporada de premios, ‘Civil War’.

El elenco secundario también es destacable, con actuaciones sólidas aunque breves de Marion Cotillard, Andrea Riseborough y Alexander Skarsgård. Sin embargo, algunos personajes parecen estar subutilizados, y ciertas relaciones clave, como la de Miller con la editora de Vogue, Audrey Withers, podrían haber tenido mayor desarrollo. Queda patente que Vogue está tras esta producción al intentar ensalzar la figura de la fotógrafa centrándose en la etapa de guerra y pasar por alto, por ejemplo, la hipocresía tras la frase “prefiero hacer fotografías, no ser una” pronunciada por alguien que pasó parte de su vida convirtiendo a mujeres en fotografías.

Visualmente, la película refleja el habitual desempeño de la directora tras las cámaras. Presenta un trabajo sólido, con una fotografía que oscila entre la luminosidad habitual del imaginario colectivo sobre de los años previos a la guerra y la crudeza de los campos de batalla. Pawel Edelman, el director de fotografía, logra capturar tanto la estética vibrante del círculo artístico de París como la brutalidad del conflicto bélico. La icónica imagen de Miller en la bañera de Hitler en Múnich, por ejemplo, es recreada con gran impacto simbólico. En el apartado sonoro, la banda sonora de Alexandre Desplat aporta elegancia y dramatismo, aunque el diseño de sonido en algunas escenas de combate podría haber sido más trabajado.

Ficha de la película

Estreno en España: 7 de marzo de 2025. Título original: Lee. Duración: 116 min. País: Reino Unido. Dirección: Ellen Kuras. Guion: Liz Hannah, John Collee, Marion Hume. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Pawel Edelman. Reparto principal: Kate Winslet, Alexander Skarsgård, Josh O’Connor, Andy Samberg, Marion Cotillard, Andrea Riseborough. Producción: 55 Films, Brouhaha Entertainment, Embassy Films, Hantz Motion Pictures, Hopscotch Features, Juggle Productions, MS Participations S.A., Pasaca Entertainment, Pioneer Stillking Films, Sky Originals, Vogue Films. Distribución: Vértice Cine. Género: drama. Web oficial: https://www.sky.com/watch/lee

Análisis de la edición metálica de ‘Transformers One’

Una historia de orígenes con mucha proyección

La película de animación ‘Transformers One’, una precuela que explora los orígenes de Optimus Prime y Megatron, recibe un lanzamiento espectacular en esta edición metálica en Blu-ray que ha distribuido por tiendas Divisa desde el 10 de diciembre de 2024. Este lanzamiento combina una presentación física de lujo con una calidad audiovisual de vanguardia y contenido adicional que complacerá tanto a fanáticos de la franquicia como a coleccionistas.

Esta edición metálica es un tesoro para los seguidores de la franquicia y coleccionistas de cine animado. La combinación de un empaque de primera clase y una selección robusta de extras asegura que esta versión de ‘Transformers One’ sea una pieza indispensable en cualquier colección. Sumergirse en esta exploración de la mitología de los muñecos de Hasbro con esta edición en casa es todo un placer.

El steelbook destaca por un diseño futurista y elegante que refleja la estética tecnológica de Cybertron. La portada muestra a Optimus Prime en su juventud, con un arte conceptual exclusivo que resalta su relación con los futuros autobots. El acabado metálico tiene un brillo casi holográfico que cambia dependiendo del ángulo de la luz, evocando el carácter metálico y espacial de estos personajes. En la contraportada encontramos a los protagonistas con sus primeras transformaciones en vehículos. Además esta edición viene acompañada de un cartón con la clásica ficha repleta de detalles técnicos (fotos al final del artículo).

La edición ofrece una transferencia en 4K Ultra HD  y otra para Blu-ray. De este modo se puede gozar de la espectacular animación por ordenador. Los detalles de los modelos de los personajes, desde las texturas metálicas hasta los complejos movimientos de transformación, y los paisajes de Cybertron se ven con una nitidez impresionante. La paleta de colores, que abarca tonos neon y paisajes cósmicos, se reproduce de manera vibrante gracias a un rango dinámico ampliado.

El audio está disponible en Dolby Surround 5.1 coloando al espectador en el centro de las intensas batallas. La mezcla de sonidos mecánicos, explosiones y una banda sonora orquestal electrizante se complementa perfectamente con los diálogos cargados de emoción y dramatismo. Diálogos que pueden escucharse en castellano, catalán, inglés, alemán, chino, coreano, checo, español latino o polaco. Si necesitas subtítulos puedes seleccionar castellano, catalán, inglés, alemán, checo, chino tradicional o mandarín, eslovaco, polaco o tailandés.

Extras (45 min. aprox.)

In the beginning (10:14 min.)

El director Josh Cooley y los productores nos cuentan qué tono querían para esta película y porqué ha sido de animación y no en acción real como las anteriores también producidas por Michael Bay.

World building on Cybertron (9:37 min.)

El planeta de los Transformers ha aprecio en otras películas de animación o en las series, pero nunca como hasta ahora. Aquí nos hablan del reto de crear este mundo completamente metálico.

Toguether as one (11 min.)

Chris Hemsworth, Brian Tyree Henry, Scarlett Johansson, Keegan-Michael Key, Steve Buscemi, Laurence Fishburne… Este es el reparto de voces escogido y este extra justifica su elección.

The IACON 5000 (6:26 min.)

En la cotidianidad de los Transformers también hay espacio para la dirección. La montadora del filme, el director y Chris Hemsworth nos hablan de esta convención que sirve para una primera escena de acción en el filme.

The battle fot Cybertron (8:59 min.)

Exiliados en la Tierra los Transformers siempre hablan de la batalla perdida por su planeta natal. Es el punto que los fans de la franquicia esperaban ver y es el clímax de la película. En este vídeo se analiza como se enfocó este punto crucial con imágenes de producción work in progress.

Crítica: ‘El Señor de los Anillos: La Guerra de los Rohirrim’

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Sinopsis

Ambientada 183 años antes de los acontecimientos narrados en la trilogía original de películas, ‘El Señor de los Anillos: La Guerra de los Rohirrim’ cuenta el destino de la Casa de Helm Hammerhand, el legendario Rey de Rohan. Un repentino ataque de Wulf, un astuto y despiadado señor de los Dunlending que busca venganza por la muerte de su padre, obliga a Helm y a su gente a hacer una última y audaz resistencia en el antiguo fuerte de los Hornburg, una imponente fortaleza que más tarde será conocida como el Abismo de Helm. Héra, la hija de Helm, se encuentra en una situación cada vez más desesperada así que deberá hacer gala de una gran determinación para liderar la resistencia contra un enemigo letal que pretende destruirlos por completo.

Crítica

Una precuela más terrenal pero no por ello exenta de épica y romanticismo

Directamente relacionada con las películas orquestadas por Peter Jackson llega ‘La Guerra de los Rohirrim’. Un filme que no solo bebe del imaginario de Tolkien sino que mantiene el diseño de producción (trajes, escenarios y demás) de la excelsa trilogía que aún hoy en día se mantiene como las mejores adaptaciones del universo de la Tierra Media.

Para los no versados en el mundo de Tolkien basta con indicar que nos encontramos en una precuela de ‘El Hobbit’ y ‘El Señor de los Anillos’, como unos doscientos años antes, por lo que sería una secuela de ‘Los Anillos de Poder’. Igualmente este es un episodio aislado que si acaso cabe relacionarlo con la trama central de esta saga por el hecho del desarrollo de las dinastías de Rohan. Tal es así que se ha escogido un personaje al que vagamente se alude en los apéndices de Tolkien y al cual el escritor sudafricano nunca dio nombre. Por lo tanto hay “libertad” para ocupar otro de los huecos que nunca se escribieron.

El equipo de guionistas, entre los que se encuentran aquellos que nos brindaron otro universo expandido como el de ‘Cristal Oscuro’, ha escogido como protagonista a la hija de Helm, bautizada como Héra. Y para ello, al igual que hizo Tolkien en su día, se han basado en un personaje real de la mitología o historia británica. Ethelfleda de Wessex una británica que luchó contra los vikingos. Algo muy oportuno dado el carácter de los rohirrim, que tienen clara base nórdica.

Con lo último citado es con lo que puede llegar la decepción para muchos. Probablemente esta sea la historia más mundana y exenta de magia o criaturas de todas la hasta ahora vistas. ‘La Guerra de los Rohirrim’ es, en resumidas cuentas, una contienda entre dos facciones de corte vikingo, sin magos, ni orcos, ni dragones… Evidentemente uno va encontrando pequeños puntos que nos mantienen anclados a la Tierra Media, pero si lo que buscas es calmar tu sed del legendarium de Tolkien te puede saber a poco. Su mayor logro es el de lograr acercar la casa de Eorl a un público general que solo conoce sus historias de los grandes momentos brindados en ‘Las Dos Torres’, dando contexto a un escenario tan mítico como El Abismo de Helm.

Aunque es una película muy entretenida y con mucho sentido del romanticismo y la épica, hay que reconocer que bebe y va a remolque de replicar momentos que ya vivimos en las películas. Repite los mismos deus ex machina, el patrón del sobrino desterrado, la traición dentro del consejo del rey, el refugio a Cuernavilla, el ataque con mûmakils/olifantes… Son momentos míticos pero injertados de nuevo aquí se sienten ineficientes ya que el viaje es otro, emotivamente no es el mismo efecto y resulta reiterativo, como un fan service innecesario. Eso sí, la música de Howard Shore se mantiene como una constante ineludible y estremecedora.

Sexta película de animación inspirada en la Tierra Media, primera en formato anime. Kenji Kamiyama (quien dirigió ‘Blade Runner: El loto negro’ y ‘Ghost in the Shell: Stand Alone Complex’) es quien se ha encargado de que volvamos a Cuernavilla (El Abismo de Helm), visitemos Edoras en su momento de mayor esplendor y veamos una versión distinta de Isengard. Por momentos tenemos unos instantes de comunión mágica con la naturaleza casi a lo Ghibli y en ocasiones el formato digital nos brinda estampas espectaculares. No le sienta mal el formato anime a ‘La Guerra de los Rohirrim, de hecho es uno de los detalles que ayudan a mantener el carácter fantástico de esta narración que de haberse rodado en acción real parecería más una temporada de ‘Vikingos’.

Ficha de la película

Estreno en España: 5 de diciembre de 2024. Título original: The Lord of the Rings: The War of the Rohirrim. Duración: 130 min. País: Japón. Dirección: Kenji Kamiyama. Guion: Phoebe Gittins, Arty Papageorgiou, Jeffrey Addiss, Will Matthews. Música: Stephen Gallagher. Reparto principal (doblaje original): Brian Cox, Gaia Wise, Luke Pasqualino, Miranda Otto, Lorraine Ashbourne, Yazdan Qafouri, Benjamin Wainwright, Laurence Ubong Williams, Shaun Dooley, Michael Wildman, Jude Akuwudike, Bilal Hasna, Janine Duvitski. Producción: New Line Cinema, Warner Bros. Animation, WingNut Films, Sola Entertainment. Distribución: Warner Bros. Género: fantasía. Web oficial: https://www.esdla.laguerradelosrohirrim.entradaswb.com/

Crítica: ‘Semillas de Kivu’

Sinopsis

En Kivu (RD Congo), uno de las zonas más violentas del mundo, un grupo de mujeres llega hasta el Hospital de Panzi después de haber sido violadas en grupo por las guerrillas de la zona que dominan los recursos minerales. Su tratamiento psicológico antes de la reinserción las enfrenta al dilema de aceptar a los bebés que han dado a luz tras las violaciones, encontrando en la cuestión de la maternidad, una manera de resistir.

Crítica

Semillas de Kivu recuerda que la ignorancia no es una excusa, sino una decisión

Se habla de la Guerra de Ucrania como un abuso por parte de Rusia y de la guerra en Gaza como un genocidio. Los principales países de Occidente contribuyen en mayor o menor medida a estos conflictos, manteniendo posiciones prudentes, codiciosas o cobardes, según se mire. Pero hay algo peor: la ignorancia. Hay conflictos armados que llevan un cuarto de siglo enquistados, hasta el punto de llegar a ser considerados el segundo mayor genocidio desde la II Guerra Mundial, al menos en términos de cifras. De esas guerras ya no se acuerda nadie, son lugares y gentes que no interesan, no son lucrativos. Menos mal que aún quedan personas que no se olvidan que el mundo va más allá del “primer mundo”.

Es precisamente esa ignorancia la que el cortometraje ‘Semillas de Kivu’, dirigido por Néstor López y Carlos Valle Casas, pretende romper. Con un enfoque tan valiente como profundamente humano, esta obra trasciende la denuncia para ofrecer un relato poderoso sobre la crisis que ha devastado la provincia de Kivu en la República Democrática del Congo. Pero el foco no son las armas, ni el coltán, ni las etnias, son las mujeres.

El cortometraje es de principio a fin un testimonio inapelable. Se entrelazan historias personales y datos históricos con una sensibilidad que huye del sensacionalismo, logrando que el espectador no solo entienda las dimensiones del conflicto, sino que empatice con sus víctimas y llegue a pensar si él mismo es cómplice del ostracismo que sufren ciertos países. Uno de los mayores aciertos de ‘Semillas de Kivu’ es su capacidad para humanizar cifras que sin aparecer en pantalla están presentes. Las imágenes, cuidadosamente seleccionadas, oscilan entre la devastación y la resiliencia, entre la brutalidad de la guerra y la fuerza de quienes, contra todo pronóstico, siguen sembrando esperanza, como el Doctor Denis Mukwege. En lugar de centrarse únicamente en estadísticas, López y Valle Casas ponen rostros y nombres a las víctimas y supervivientes, otorgándoles una voz que con frecuencia se les niega. Esto convierte el cortometraje en una herramienta poderosa no solo de denuncia, sino también de educación y sensibilización. Algo que se consigue no solo con entrevistas o imágenes, sino también aludiendo a las sensaciones (no al sensacionalismo, repito) con la música de Arturo Cardelús, que también pone melodía a ‘Los cayucos de Kayar’, otro cortometraje inscrito para los Goya 2025 que trata sobre otro tema crítico y crucial en África.

‘Semillas de Kivu’ no es solo un cortometraje, sino una llamada a la acción y una reflexión sobre la complicidad que el silencio y la ignorancia pueden tener en tragedias como la del Congo. Y sobre todo es un clamor por acabar con esas sociedades que permiten actos tan atroces como usar una violación como arma de guerra. Mientras algunas guerras dominan los titulares, otras se pierden en el olvido con consecuencias devastadoras. En un mundo donde la información está al alcance de la mano, ‘Semillas de Kivu’ recuerda que la ignorancia no es una excusa, sino una decisión. Una decisión que este cortometraje nos invita, con urgencia, a reconsiderar.

Ficha de la película

Estreno en España: 2024. Título original: Semillas de Kivu. Duración: 30 min. País: España. Dirección: Néstor López, Carlos Valle Casas. Guion: Néstor López. Música: Arturo Cardelús. Fotografía: Pablo Díaz. Producción: Auntie Films, Filmakers Monkeys. Género: documental. Web oficial: https://filmakersmonkeys.com/

Crítica: ‘Transformers One’

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Sinopsis

TRANSFORMERS ONE es la historia jamás contada del origen de Optimus Prime y Megatron y de cómo pasaron de ser hermanos de armas que cambiaron el destino de Cybertron para siempre, a convertirse en enemigos acérrimos. La primera película de Transformers animada totalmente por CGI, cuenta con un reparto de voces repleto de estrellas, como Chris Hemsworth, Brian Tyree Henry, Scarlett Johansson, Keegan-Michael Key, Steve Buscemi, con Laurence Fishburne y Jon Hamm.

Crítica

Capaz de transformar a nuevos fans y retener a los del canon original

Hasbro, Paramount y Michael Bay continúan sacando partido a su asociación y haciendo películas con los personajes de los juguetes y series animadas que nacieron a mediados de los ochenta en Japón. Tras una serie de películas que han sido cada vez peor valoradas por la audiencia, pero que irónicamente han conseguido recaudar de media en taquilla más de cinco veces de lo que han costado, llega una nueva entrega. Pero hay cambios sustanciales que hacen de ‘Transformers One’ un nuevo atractivo que intentará recuperar el “bajón” que supuso ‘El despertar de las bestias’, la cual, solo duplicó sus costes.

Para empezar ‘Transformers One’ busca conectar con público adulto e infantil de dos maneras. En primer lugar a través del formato animado, siempre más agradable para las audiencias jóvenes, más fácil de exportar a merchandising y en sintonía con el formato que vio nacer a los autobots y decepticons. En segunda instancia con un tono cómico que hace de esta franquicia algo mucho más desenfadado y alejado de la oscuridad y catastrofismo al que habían llegado con ‘Transformers: el último caballero’. Todo esto nos lleva a repetir el acertado cambio de dinámica que experimentamos con ‘Bumblebee’. Esta nueva entrega ha sido dirigida por Josh Cooley, guionista de ‘Toy Story 4’ y ‘Del revés’, tiene dosis de acción y comedia por doquier. Entre transformaciones, gags y un batiburrillo de robots y arquitectura metálica se vislumbra un discurso sobre la nobleza y la responsabilidad que no llega a la sensiblería de los títulos anteriores del director y recuerda a las moralejas de la serie clásica. Por otro lado, aunque suene más profundo de lo que la propia película pretende ser, incluye algunas apreciaciones sobre el orden social que en ocasiones puede incluso recordar a ‘El hoyo’.

Al igual que la película independiente del Volkswagen amarillo tenemos entre manos una precuela. Se ha retrocedido tanto en el tiempo que nos encontramos ante una de las mayores incursiones en los orígenes de los Transformers. Quizá ese sea un detalle que solo importe a nostálgicos, fans de la saga o coleccionistas de figuras que reconocerán aquí muchísimos nombres y un canon bastante respetado. Pero aparte de eso nos lleva a un factor importante, la ausencia de humanos. Como pasa con las películas de Godzilla, la trama de los humanos suele diluir la destrucción, acción y aventura de estas películas. Con ‘Transformers One’ nos trasladamos a Cybertron, el planeta natal de estas máquinas alienígenas, muy lejos de la Tierra. Con esta circunstancia la narración está al servicio de la ciencia ficción, aunque hay que reconocer que el carácter de los personajes es adolescente y como en películas de este mismo estudio tales como ‘Ninja Turtles: caos mutante’ lo que os aguarda son aventuras y mucha sinvergonzonería, nada complejo o rated R.

La historia original, que fue desarrollada por Marvel Comics por encargo de Hasbro, discrepaba de la serie televisiva aunque ambas coincidían en un conflicto entre autobots y decepticons con el planeta Cybertron manteniéndose neutral y al margen. Ninguna hablaba, que yo recuerde, del origen del conflicto, simplemente de la disputa sobre la Chispa Suprema o la Matriz del Liderazgo y su correcto uso. Se repite esta disyuntiva y se acompaña de una animación que ensombrece a la de muchas de las predecesoras y además se pone la guinda con una acción final en la línea de las películas de Michael Bay.

Ficha de la película

Estreno en España: 20 de septiembre de 2024. Título original: Transformers One. Duración: 103 min. País: EE.UU. Dirección: Josh Cooley. Guion: Andrew Barrer, Gabriel Ferrari, Eric Pearson. Música: Brian Tyler. Reparto principal: Chris Hemsworth, Brian Tyree Henry, Scarlett Johansson, Keegan-Michael Key, Steve Buscemi, Laurence Fishburne, Jon Hamm. Producción: Hasbro, Paramount Animation, New Republic Pictures, Di Bonaventura Pictures, Bay Films, Hasbro Entertainment. Distribución: Paramount Pictures. Género: ciencia ficción, aventuras. Web oficial: https://www.transformersmovie.com/

Crítica: ‘Terminator Zero’

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La visión japonesa de la rebelión de Skynet se queda a medias

Una persona viaja al pasado para salvar a alguien de vital importancia en el futuro (su presente) de ser asesinado por un robot que también viene de esos apocalípticos y venideros tiempos. Esa es la premisa de ‘Terminator’, uno de los máximos exponentes del cine de acción y de ciencia ficción. Esa es la pauta que secuela tras secuela se ha repetido en varios intentos fútiles de mantener viva la franquicia. Víctimas de su propia paradoja los creativos de las continuaciones de las películas de James Cameron parecen atrapados en un bucle más repetitivo que la base de una canción de reguetón. Ahora llega una nueva versión animada para Netflix que en parte repite los errores del pasado, pero que arroja un rayo de esperanza demostrado que James Cameron y William Wisher fueron unos adelantados.

Antes del boom de Internet había pocas historias que nos advirtiesen del peligro de las tecnologías inteligentes, lo que hoy conoceríamos como IAs. Por supuesto está ‘2001: una odisea en el espacio’ que se adelantó unos veinte años, pero cuando hablamos de las máquinas superando al hombre a quien aludimos es a Skynet. Nos vamos a hartar los próximos años de ver películas sobre inteligencias artificiales. No es de extrañar por lo tanto que el director Masashi Kudo (‘Bleach’, ‘Tower of God’) y el guionista Mattson Tomlin hayan magnificado ese tema en esta serie que se estrena el 29 de agosto.

La esencia de ‘Terminator’ está presente en ‘Termniator: Zero’ hasta tal punto de repetir algunas frases míticas y calcar escenarios y maquinarias. Se mantiene intacta su teoría no determinista, la cual permite dar esperanza a los humanos del futuro en la guerra contra las máquinas. Es similar al concepto de la teoría de cuerdas en el que cada nueva decisión da paso a diferentes realidades, líneas temporales alternativas, la historia re-escrita. Es por eso que una vez más retrocedemos a 1997, la fecha que conoce todo fan de Terminator por el momento en el que Skynet se conecta a la red de redes. Cambia la ubicación y los otros años a los que nos transporta. Estamos hablando de un anime por lo que nos llevan a un ficticio 2022 en el que Tokio comienza a tener máquinas inteligentes invadiendo la cotidianidad de sus habitantes. De este modo se abren nuevas posibilidades que vienen a decirnos que en lugares ajenos a Los Angeles también se sabía del problema con la IA rebelde.

‘Génesis’ y ‘Salvation’ decepcionaron por no mostrar la guerra abierta que sucedió inminentemente después de la rebelión provocada por la conexión de Skynet. De ‘Destino Oscuro’ prefiero ni hablar. En este caso, aunque sea verano, hemos de desagradecer el jarro de agua fría. La mitad de la serie es una persecución constante como las que vivió Sarah Connor. Todo transcurre entre el 4 de agosto, cuando Skynet se conecta, dirigiéndose irremediablemente hacia el 29, cuando se produce el Juicio Final que los protagonistas intentan evitar una vez más. La otra mitad es solo ligeramente más satisfactoria pues muestra el enfrentamiento contra el poder de la IA, aunque el imaginario japonés os dará una sorpresa al respecto que altera el canon de lo hasta ahora visto, al fin y al cabo esto va de buscar paradojas y cambios cruciales que salven a la humanidad.

Con ‘Terminator: Zero’ vemos un curioso contraste con USA donde hay armas por doquier y defenderse de un T-800 es relativamente más fácil en contraposición con un Japón en el que la ciudadanía rehúye de la violencia. La serie aporta esa visión diferente que se suma a una buena cantidad de escenas filosóficas, con temas siempre presentes en Terminator, pero explorados más en profundidad. Lástima que al igual que la saga original se repita con los factores familiares.

Además de los pequeños cambios, que hacen de esta una narración paralela a las originales pero lejos de su capacidad de sorprender, se agradece el estilo de dibujo escogido. La acción transcurre principalmente en el 97 y la saga nació en los 80s. Los autores han elegido un trazo noventero tanto para sus dibujos como para el diseño de toda la serie. Tanto Skydance como aquellos que han llevado al éxito a animes como ‘Ataque a los titanes’ o ‘Kaiju No. 8’, Production I.G., son los principales responsables del estilo visual de ‘Terminator: Zero’. Sobre todo se nota la influencia de otra de sus obras, ‘Ghost in the shell’, principalmente en los escenarios nocturnos y en la protagonista. Por suerte la sensación es que hay menos herramienta digital o 3D que en otra colaboración entre I.G. y Netflix como fue ‘Ultraman’.

Tráiler de ‘Al-Shifa Hospital. Los crímenes enterrados’

Podrá verse el 27 de junio en Madrid

El documental ‘Al-Shifa Hospital. Crimes They Tried to Bury’ (Los crímenes enterrados), producido por Al Jazeera 360 para denunciar los crímenes cometidos por Israel  en el complejo hospitalario más grande de la Franja de Gaza, se estrenará en España la próxima semana.

A través de testimonios exclusivos de los palestinos que sobrevivieron a los bombardeos, asesinatos, torturas y arrestos ejercidos por parte del ejército de Israel durante 14 días de asedio, entre marzo y abril de 2024, el film pretende fomentar el debate para poner fin al genocidio en Gaza.

 

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Con una duración de 44 minutos, la película, filmada con una de las pocas cámaras disponibles en este complejo, documenta cómo varios equipos médicos de Al-Shifa y algunos ciudadanos fueron obligados a enterrar a las víctimas de los bombardeos en fosas comunes dentro de los patios del hospital, siendo después exhumadas por parte de  las excavadoras israelíes. Además, enfermeras, acompañantes de pacientes y residentes de los alrededores del complejo advierten en esta cinta de que las 3.000 personas que permanecieron atrapadas en el hospital durante días, con escasas provisiones de comida y agua, fueron amenazadas por el ejército israelí de que les dispararían si abandonaban el lugar sin recibir antes instrucciones de evacuación.

Dirigida por Obada Al-Baghdadi con un guion firmado por Mahmoud Abu Ghalwa, ’Al-Shifa Hospital. Crimes They Tried to Bury’ cuenta con la supervisión de Jamaluddin El-Shayyal. Ibrahim Saber y Mohammed Al Adly son los coproductores. La película está producida por la nueva plataforma Al Jazeera 360, cuya presentación oficial tendrá lugar el próximo mes de septiembre.

No es la primera vez que Al-Shifa sufre el ataque de Israel, puesto que el hospital ya fue bombardeado en octubre, cuando el edificio principal del centro resultó gravemente dañado. Y eso a pesar de que funcionarios de Naciones Unidas han recordado en repetidas ocasiones que los hospitales no pueden ser atacados en conflictos bélicos. Por eso, el equipo de documental confía en que el film sirva como prueba evidente para que la Corte Penal Internacional (CPI) juzgue los crímenes de guerra israelíes cometidos en la Franja de Gaza.

Como subraya Awad Joumaa, jefe de contenido original de Al Jazeera 360, «el documental es una instantánea de la historia y del genocidio en curso que ha estado ocurriendo en Gaza desde el 7 de octubre. Lo que es diferente de esta película, y esa fue la intención desde el día en que decidimos que íbamos a hacer esto, es documentar lo que está sucediendo a través de las voces de la gente». 

El estreno de ’Al-Shifa Hospital. Crimes They Tried to Bury’ tendrá lugar el próximo jueves 27 de junio, en un pase privado a las 20:00 en cines Capitol de Madrid que contará con presentación a cargo del equipo de Al Jazeera 360.La sesión contará con representantes políticos, de ONGs y medios de comunicación. Se ha organizado un photocall en el hall del cine a partir de las 19:00. 

La productora del film ha subtitulado el documental en inglés, francés y español con el objetivo de garantizar su distribución mundial para poner fin a una situación que ha provocado ya la muerte de más de 37.000 palestinos y el desplazamiento de la mayor parte de los 2,3 millones de habitantes de la Franja de Gaza.

Crítica: ‘Godzilla: Minus One’

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Sinopsis

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En el Japón de la posguerra surge un nuevo terror. ¿Podrán sobrevivir las personas devastadas… y mucho menos defenderse?

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Crítica

Exprime sus recursos al máximo y aún así es capaz de alinearse con las originales y los gustos del público actual

¿Habéis oído alguna vez la expresión “lo bueno de tocar fondo es que solo te queda subir”? Pues es cierta hasta que aparece Godzilla en tu vida. El monstruo gigante o kaiju, casi siempre azote de japón y a veces el vengador radiactivo, regresa con una producción hecha en casa que lleva al país del sol naciente a niveles peor que tercermundistas, de ahí su título.

En ‘Godzilla: Minus One’ se recupera el grito original, algunas notas de la música de las primeras películas y detalles como el no mostrar al monstruo comiéndose a gente de manera expresa. Aunque también lo disfruto, he de celebrar que este regreso a las raíces le ha valido a la Tōhō mejor resultado en cifras y críticas que el Monsterverse de Warner. Es un logro para una película de quince millones de dólares. Pero no todo es nostalgia.

Este Godzilla que recupera un aspecto y propiedades más mutantes solo está presente en pantalla once minutos. Con todo y con eso la película es tan capaz de sembrar terror e incertidumbre que parece omnipresente. Aparecía más en ‘Shin Godzilla’ y todo el mundo coincidió en que esa fue una película excesivamente humana y burocrática. Es otra medalla para ‘Godzilla: Minus One’, la cual, ha tenido que exprimir su presupuesto.

Se llevó un Oscar a los Mejores Efectos Visuales y me imagino que fue un reconocimiento a lo bien que está realizado todo con mucho menos presupuesto que las películas con las que competía. Pero además imagino que influye el homenaje al autor de los efectos de los primeros Godzilla, tanto por el nombre del protagonista como por la postura que pone el kaiju al caminar, la cual, recuerda a la que adoptaban aquellos que vestían el traje en las películas de los 50s y 60s. Y no solo hay que hablar del diseño de la criatura, también de la mezcla con efectos prácticos y su capacidad de crear la ambientación basada en el Japón de la ocupación estadounidense.

La II Guerra Mundial y las bombas nucleares vuelven a ser el marco, hasta tal punto de introducir rebuscados guiños a detalles reales y trágicos relacionados con Hiroshima. Así es como vemos a Japón, como una nación que resurge de sus cenizas y tiene un fuerte sentimiento de comunidad y sacrificio. Esto último es algo habitual en la cinematografía del director Takashi Yamazaki, tachado muchas veces de ser nacionalista. Pero esta película está lejos de pecar de orgullosa o soberbia, al margen de mostrar la capacidad nipona de recuperarse, es capaz de reflejar una disposición de asumir los errores del pasado. El protagonista hace las veces de metáfora de un país capaz de redimirse y aprender lo que es vivir.

Mi yo más lógico me hace decir que también ‘Godzilla: Minus One’ dispone una de las soluciones más ingeniosas y científicas para intentar acabar con Godzilla. Lo que plantean no es algo nada disparatado, que evidentemente está dentro de la ciencia ficción y que por fin muestra por qué Godzilla siempre asoma todo su cuerpo por encima de las aguas sea cual sea la profundidad del océano.

Con tantas versiones que ha habido y sigue habiendo de Godzilla, Takashi Yamazaki ha conseguido una película épica, original y lo que es más difícil, capaz de alinearse con las originales y los gustos del público actual. ‘Godzilla: Minus One’ da espectáculo y destrucción con el aliento atómico contemporáneo, pero no da el fan service de las producciones hollywoodienses alineándose con un concepto japonés de criatura destructiva y aterradora, un tatarigami.

La teoría loca para el final. El director orquestó las películas live action de ‘Parasyte’. En las últimas escenas hay un detalle en el cuello de uno de los personajes que quizá nos sugiera, no que ambas franquicias vayan a confluir, pero quizá si una curiosa idea para continuar las películas de Godzilla por derroteros hasta ahora nunca vistos.

Ficha de la película

Estreno en España: 31 de mayo de 2024. Título original: Gojira -1.0. Duración: 124 min. País: Japón. Dirección: Takashi Yamazaki. Guion: Takashi Yamazaki. Música: Naoki Sato. Fotografía: Kôzô Shibasaki. Reparto principal: Minami Hamabe, Ryunosuke Kamiki, Sakura Andô, Rikako Miura, Munetaka Aoki. Producción: Robot Communications, Toho Studios. Distribución: Netflix. Género: ciencia ficción. Web oficial: https://www.instagram.com/godzilla231103/

Crítica: ‘Hasta el fin del mundo’

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Sinopsis

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Estados Unidos, 1860. Vivienne Le Coudy (Vicky Krieps) es una mujer ferozmente independiente que se embarca en una relación con el inmigrante danés Holger Olsen (ViggoMortensen). Juntos, empiezan una nueva vida cerca del tranquilo pueblo de Elk Flats, Nevada. El estallido de la Guerra de Secesión los separa cuando Olsen decide luchar por la Unión y dejar a Vivienne a su suerte en un lugar controlado por el corrupto alcalde Rudolph Schiller (Danny Huston), su socio sin escrúpulos, el poderoso ranchero Alfred Jeffries (Garret Dillahunt) y su violento y caprichoso hijo Weston (Solly McLeod).

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Crítica

Vicky Krieps interpreta inconmensurablemente el más que plausible guión de Mortensen

Tuve la suerte de encontrarme con Viggo Mortensen en una de las presentaciones que hizo para su primera película como director, ‘Falling’. En ese día nos sobrecogió y sorprendió con un filme inolvidable. Pero también nos agradó declarando, no solo que quería dirigir más, sino que quería también que sus películas guardasen alguna relación con los idiomas. Dicho y hecho. Para muchos es conocido su amor por las diferentes lenguas que pueblan el globo terráqueo. Para ‘Hasta el fin del mundo’ se ha escrito un personaje danés que se adentra en un mundo nuevo que rompe con todo lo que conocía hasta el momento. No es la única ruptura que encontramos en esta película en la que un romance se ve interrumpido por la guerra. El papel que ha preparado para su compañera de protagonismo Vicky Krieps guarda aún más relación con los idiomas y también destroza el rol de la mujer en el western y con ello deconstruye todo un género.

Si no recuerdo mal, me encantaría tener la oportunidad de preguntárselo de nuevo, ese mismo día en el que nos vimos, aún con mascarillas en el cine, comentó que le gustaría hacer una película rodada en la lengua de unos nativos norteamericanos. En ‘Hasta el fin del mundo’ plantea un western sin enfrentar a indios y vaqueros, pero que igualmente marca una sustancial diferencia. Esta película, que desarrolló durante el confinamiento de 2020, es un ejercicio de revisión de los valores y las motivaciones de toda una época marcada en nuestra memoria por años y años de ese cine que derivó en las películas de acción. ‘Hasta el fin del mundo es un filme que atraerá a los fans de Viggo Mortensen y a los amantes del western. Pero solo agradará a aquellos dispuestos a admitir otra interpretación. De hecho, su narración en dos tiempos también es inusual para el género y rompe los esquemas sin dejar de adoptar los denominadores comunes del cine fronterizo.

La visión de ‘Hasta el fin del mundo’ es plausible. Y es que además de amar los idiomas y a los caballos Viggo Mortensen ama la construcción realista de los personajes, por lo menos eso me ha hecho entender con las dos películas que ha realizado de manera autoral. Otros han intentado dar peso a la mujer que habitaba la Norteamérica en el siglo XIX haciéndola empuñar un rifle o convirtiéndola en una más de una diligencia de cuatreros o cazarrecompensas, como es el caso de las versiones de ‘Valor de ley’ o ‘Rápida y mortal’, por ejemplo. La situación que plantea Mortensen nos dibuja a alguien que no quiere ser una mujer florero, que no es en ningún sentido la mujer estándar que mandan los cánones de la época. De ese modo y sin tener que hablar de sufragios universales pero si de derechos laborales o la figura de la ama de casa, ‘Hasta el fin del mundo’ se alza como una película feminista. No habría sido así tampoco de no ser por una inconmensurable Vicky Krieps. También por el enfoque que Viggo Mortensen le da a su propio personaje. Esgrime otros acicates para moverle, no es el típico que desenfunda un arma sin dejar margen a la duda o que necesita que todo esté verbalizado. Juega mucho con las acciones y las miradas. En ese sentido me ha recordado mucho a lo que ha estado haciendo Clint Eastwood durante su trayectoria como director, que parece que ha ido remando con el tiempo hacia una dimensión diferente a la de sus películas con Leone.

Quizá se pueda leer entre líneas un amor más. Esta película podría funcionar como un tributo a padres o abuelos, de esos que en su día tuvieron que desplazarse y sacrificarse como emigrantes. La película se llama en España ‘Hasta el fin del mundo’, tal vez como alusión a una frase que se repite en el guión y a ese viaje vital que hacemos o prometemos hacer con nuestros seres queridos. Pero su título original ‘The Dead Don’t Hurt’ nos dice algo así como que los muertos no sienten dolor o que no deben causarnos dolor. Me viene a decir que la película nos ha querido hablar de la huella que dejamos en otros, sean o no de nuestra sangre y que va más allá de la pesadumbre y la melancolía. Me vale cualquiera de esas interpretaciones, me hace ver que esta es una película muy rica en matices.

Ficha de la película

Estreno en España: 10 de mayo de 2024. Título original: The Dead Don’t Hurt. Duración: 129 min. País: EE.UU. Dirección: Viggo Mortensen. Guion: Viggo Mortensen. Música: Viggo Mortensen. Fotografía: Marcel Zyskind. Reparto principal: Vicky Krieps, Viggo Mortensen, Solly McLeod, Garrett Dillahunt, Colin Morgan, Ray Mckinnon, W. Earl Brown, Atlas Green, Danny Huston. Producción: Talipot Studio, Recordered Pictures Company, Perceval Pictures, Polyphony Digital. Distribución: Wanda Visión. Género: romántico, drama, western. Web oficial: https://talipot.studio/the-dead-dont-hurt/

Crítica: ‘Sin edulcorar’

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Sinopsis

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Michigan, 1963. Kellogg’s y Post, enemigos acérrimos en el sector de los cereales, compiten por crear un producto que cambie para siempre los desayunos Unfrosted: The Pop-Tart Story es una historia de ambiciones, traiciones, azúcar y lecheros con mala leche protagonizada por Jerry Seinfeld, que además ejerce de guionista y director.

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Crítica

Así es como USA nos vende su historia o sus productos y Seinfeld se lo toma a guasa

Jerry Seinfeld, quien fue durante mucho tiempo el amo del retrato de lo mundano y lo cotidiano con su serie ‘Seinfeld’, vuelve con un tono más paródico pero sin dejar de lado ese foco que muestra las vulnerabilidades, patetismos y vilezas del ser humano. El momento en el que dos gigantes de la alimentación empezaron a competir por crear el “desayuno de América” es el acontecimiento real que vertebra la película. Kellogg’s y Post, este segundo menos conocido en España, son los rivales de esta efeméride corporativa tratada desde la caricatura y la burla.

Quizá últimamente habéis visto a ciertos Youtubers hincharse a comer variedades de Pop-Tarts en lo que se ha convertido en una serie de retos que nadie les ha pedido y a pocos interesa. Puede que esto fuese incluso campaña viral para ir anticipándose a la película. Algo similar se hizo con los ‘Flamin’ hot’ de Eva Longoria o el ‘Air’ de Ben Affleck. La historia de los Estados Unidos nos ha ido llegando a retales a través de esas películas que cuentan a su manera cómo han sido sus más de 200 años. Guerras, inventores, músicos, astronautas… Prácticamente no hay rincón de esa nación que no tenga película. Poco a poco también las multinacionales artífices del capitalismo y las invasiones consumistas van ganando espacio en ese bombardeo que a veces consiste el séptimo arte. No es que estemos ante una primera ola de este subgénero, ahí están ‘La red social’ o ‘El lobo de Wall Street’, pero si se nota que las ideas empiezan a escasear y se opta a ir por estos derroteros. ‘Sin edulcorar’ suena menos Michael Moore de lo que parecen mis anteriores frases, trata con humor, sin paños calientes como avisa el título, lo anecdótico de esta guerra comercial. Pero no deja de hacer juicio y negocio con ese trocito de historia sobre los propios negocios, valga la redundancia.

Es la primera vez que Jerry Seinfeld dirige una película y para ello ha usado un argumento que me ha recordado mucho a ‘El Caso Slevin’. Dos organizaciones rivales que se ven desde las ventanas de sus edificios se intentan llevar el mayor trozo del pastel a base de puñaladas y zancadillas. Evidentemente el tono de ‘Sin edulcorar’ es muy diferente y Seinfeld le imprime su estilo. Sus personajes siempre son melodramáticos, cínicos, torpones y patéticos. En esta película, que además tiene un gran desfile de caras famosas, se desmelena aún más y entra con frecuencia dentro del surrealismo. Aquellos que esperen ver aquí la comedia con la que hizo escuela en ‘Seinfeld’ la encontrarán solo en puntuales ocasiones.

Aún así ‘Sin edulcorar’ es graciosa. Y no lo es solo por el inside job de coña que realiza. También porque lleva a cabo un retrato de los Estados Unidos de los años sesenta protagonizado por un personaje que parece escrito para Tom Hanks. Curiosamente algunas escenas están hechas en la misma línea que ‘Forrest Gump’. No sé si en algún momento se había pensado en ese actor para protagonizar el filme, lo dudo pues el origen de la película es un monólogo del propio Seinfeld, pero quizá Hanks lo habría rechazado por estar muy cerca de lo que hizo en ‘El Círculo’ y ‘Un amigo extraordinario’. Sea como fuere el actor y director consigue que nos olvidemos del comediante neoyorkino y conozcamos a un tiburón del mundo de los cereales.

Nos encontramos en plena crisis mundial pues uno de los mayores exportadores de cereal del mundo está en guerra contra Rusia. Más de un símil con la actualidad nos topamos en esta historia que transcurre durante la Guerra Fría y es capaz de llegar hasta el Asalto al Capitolio. Sea como sea ‘Sin edulcorar’ acierta a mostrar que a la población solo le preocupa su bolsillo y su paladar, en consumir sin conciencia. El turismo de tiendas, de centro comercial y marcas, cada vez es más frecuente y a muchos nos parece algo aberrante. No nos extraña por lo tanto que la historia de una marca o un producto le parezca interesante al público general. Menos mal que Jerry Seinfeld se lo toma a guasa. Quizá la mordacidad de su discurso se quede en la superficie, pero las lecturas están ahí para quien quiera verlas.

Ficha de la película

Estreno en España: 3 de mayo de 2024. Título original: Unfrosted: The Pop-Tart Story. Duración: 96 min. País: EE.UU. Dirección: Jerry Seinfeld. Guion: Spike Feresten, Barry Marder, Andy Robin, Jerry Seinfeld. Música: Christophe Beck. Fotografía: Bill Pope. Reparto principal: Jerry Seinfeld, Melissa McCarthy, Jim Gaffigan, Amy Schumer, Hugh Grant, Max Greenfield, Christian Slater, Bill Burr, Daniel Levy, James Marsden, Jack McBrayer, Thomas Lennon, Bobby Moynihan, Adrian Martinez, Sarah Cooper, Fred Armisen, Peter Dinklage, Jon Hamm, Dean Norris. Producción: Columbus 81 Productions, Netflix Studios. Distribución: Netflix. Género: comedia. Web oficial: https://www.netflix.com/title/81481606

Crítica: ‘Civil War’

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Sinopsis

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En un futuro cercano donde América está sumida en una cruenta guerra civil, un equipo de periodistas y fotógrafos de guerra emprenderá un trepidante viaje por carretera en dirección a Washington DC. Su misión: llegar antes de que las fuerzas rebeldes asalten la Casa Blanca y arrebaten el control al Presidente de los Estados Unidos.

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Crítica

Desarrolla una realidad posible y terrorífica

Alex Garland es un director que siempre impacta, innova y deja una huella indeleble. Se suele mover por la ciencia ficción (‘Devs’, ‘Ex_Machina’, ‘Dredd’) o el terror (‘28 días después’, ‘Men’). Con ‘Civil War’ nos plantea una película que se acota más a los cánones del drama bélico, pero que a muchos les parecerá tan increíble como si fuese ciencia ficción y tan plausible que da terror. Y es que este nuevo largometraje no se puede considerar ucronía ni distopía, porque todo entra dentro de lo altamente posible y diciendo aún más, probable. Esa es una de las facetas por las que Alex Garland puede decir que se mantiene dentro del terror, cuando ‘Civil War’ se torna en una advertencia que da pavor.

Los populismos extremos y la polarización de la opinión pública son unas de las armas y males más potentes en este siglo XXI. Entre otras cosas han convertido a los periodistas en el enemigo, en parte del problema. Y lo que es aún peor, a raíz de esa desconfianza en el llamado cuarto poder la gente sigue a pies juntillas informaciones que ve en páginas o perfiles sociales que habitualmente generan creepypastas o fake news. Así es como han surgido movimientos como QAnon. El periodismo bélico es el centro de atención en ‘Civil War’. Es en resumen es una carrera por ser el primero en dar la noticia, por estar en lo más “jugoso” del conflicto. Personalmente siempre que he visto algo sobre periodismo bélico, ya sea su trabajo o testimonio, me he visto dividido. Como si también hubiese una guerra civil interior estos reporteros han de decidir si captan material o si prestan auxilio a quienes mueren o sufren ante sus lentes. Es un trabajo que deshumaniza por los nervios tan fríos que hay que tener pero que a la vez muestra a los humanos en su naturaleza más salvaje y final. Kirsten Dunst muestra brillantemente esa frivolidad que esconde un torrente de emociones reprimido. Que un ser humano tenga que contenerse así o sea capaz de negar el amparo a otros en pro de su carrera profesional a mí me causa espanto. En mi opinión Alex Garland también quiere reflejar ese todo por el todo que es el buscar la primicia.

Por otro lado ‘Civil War’ atina con su planteamiento. En resumidas cuentas es un drama bélico. Está la cosa tan dividida y candente que al filme no le hace falta explicar las razones por las que se produce la guerra civil. De hecho, tenemos tan interiorizados los conflictos actuales, que muchos espectadores saldrán de la sala sin darse cuenta que el guión no explica un detonante en concreto, aunque arranca con imágenes muy similares a las del asalto al capitolio. Con todo y con eso ‘Civil War’ no tiene carácter político, es neutral, lo cual también favorece la universalidad del filme.

Si no te interesa para nada el conflicto al que se enfrentan los periodistas o cuan cerca están de un conflicto armado algunos países del primer mundo (según los cánones capitalistas) también te puede gustar ‘Civil War’. Evidentemente plantea cuan duro e irracional es enfrentarse a tiros a familiares y amigos convirtiendo a Estados Unidos en una zona de guerra sin orden ni concierto. Es un road trip que recuerda a ‘28 días después’, pero sin zombies. Dos adultos, un hombre de avanzada edad y una mujer muy joven moviéndose por el peligro entre carreteras repletas de coches abandonados y asaltantes. A Garland le da igual mover a sus protagonistas delante de frenéticos muertos vivientes infectados que entre tanques y balas del calibre .50. La acción y tensión de sus escenas son altamente contagiosas.

Ficha de la película

Estreno en España: 19 de abril de 2024. Título original: Civil War. Duración: 109 min. País: EE.UU. Dirección: Alex Garland. Guion: Alex Garland. Música: Geoff Barrow, Ben Salisbury. Fotografía: Rob Hardy. Reparto principal: Kirsten Dunst, Jesse Plemons, Wagner Moura, Stephen McKinley Henderson, Cailee Spaeny, Nick Offerman. Producción: A24, DNA Films, IPR.VC. Distribución: DeAPlaneta. Género: drama, acción. Web oficial: https://a24films.com/films/civil-war