Crítica: ‘Dulce sabor a muerte’

En qué plataforma ver Dulce sabor a muerte

Eli Roth y su versión gore de ‘Quién puede matar a un niño’

Eli Roth nunca ha sido precisamente un cineasta interesado en pedir permiso. Desde ‘Cabin Fever’ hasta ‘Hostel’ o ‘Black Friday’, su cine ha entendido el terror como un parque de atracciones particularmente desagradable, donde la sangre, los cuerpos mutilados y el humor macabro forman parte del mismo juego. ‘Dulce sabor a muerte’ continúa exactamente por ese camino, aunque llega acompañada de una polémica que resulta imposible separar completamente de la película.

Roth se ha ganado enemigos por sus posicionamientos públicos sobre Palestina y, ahora, también puede recibir críticas desde otro frente: el uso de inteligencia artificial. El problema no es únicamente utilizar esta herramienta, una cuestión ya suficientemente controvertida en la industria, sino la manera en que se comunicó inicialmente. El director explicó que las animaciones con estética de los años veinte procedían de un trabajo artesanal que él mismo había dibujado y desarrollado junto a animadores. Posteriormente tuvo que recular en sus declaraciones y admitir que la IA había intervenido en una pequeña parte de algunas escenas animadas. También se percibe en la escena de la avalancha desde el columpio. La presencia de Dark Half en los créditos, compañía especializada en efectos visuales con IA, en los créditos alimentó todavía más la controversia.

La cuestión resulta especialmente llamativa y contradictoria porque ‘Dulce sabor a muerte’ presume de una filosofía muy física. Hay prótesis, cabezas y manos de plástico, litros de líquido rojo (más que en la Tomatina) y unas tripas cuyo sonido parece directamente el de unos macarrones con bechamel. Roth vuelve a reivindicar el gore artesanal, genera suspicacias entre los más recatados y mantiene una filosofía que hoy en día parece regresar gracias a sagas como ‘Terrifier’.

Un festival de barbaridades con aroma a serie B

Al margen de la polémica, ¿qué tal funciona ‘Dulce sabor a muerte’ como producto de entretenimiento macabro? Pues bastante mejor cuando se abandona cualquier pretensión de solemnidad. La película es una broma de muy mal gusto convertida en festival de barbaridades. Hay momentos en los que Roth parece estar rodando un sketch de ‘Scary Movie’ y otros en los que parece rendir homenaje a las películas de serie B más desquiciadas, con ‘Troll 2’, ‘The dentist’ o ‘The Stuff’ como espíritu perfectamente reconocible.

El heladero macabro tampoco es una invención de Roth. El terror estadounidense ya había explotado anteriormente esa figura aparentemente inocente, incluso en ‘Masters of Horror’, donde Tom Holland dirigió el episodio ‘We All Scream for Ice Cream’. Por tanto, el vendedor de helados siniestro forma parte de un imaginario bastante más amplio.

También resulta inevitable pensar en ‘¿Quién puede matar a un niño?’, una referencia que Roth ha reconocido como fundamental. El director ha explicado en numerosas ocasiones hasta qué punto le fascina la película de Chicho Ibáñez Serrador, hasta el punto de que durante años consideró que acercarse al tema de los niños asesinos después de aquel clásico era casi imposible.

De ahí que las comparaciones con ‘Weapons’ sean comprensibles, aunque yo situaría ‘Dulce sabor a muerte’ más cerca del espíritu de ‘Terrifier’. No porque Roth pretenda subirse ahora al carro del éxito del gore slasher, sino porque lleva décadas jugando en ese terreno. De hecho, ha reconocido que el impacto de ‘Terrifier 3’ ayudó a demostrar que existía público para películas extremas proyectadas en salas comerciales.

Cuando el tercer acto derrite la película

El problema llega cuando Roth intenta convertir esta orgía de asesinatos en algo más parecido a una historia convencional. Mientras ‘Dulce sabor a muerte’ funciona como sucesión de atrocidades, humor negro y criaturas infantiles convertidas en pequeñas máquinas de matar, mantiene una identidad muy clara. Cuando llega el momento de frenar el caos y explicar qué está ocurriendo y por qué, todo se vuelve bastante más ridículo de lo que probablemente pretendía.

Ahí la película se desinfla considerablemente. Lo que parecía una decisión consciente de abrazar el absurdo termina pareciendo una explicación demasiado vaga para justificar todo el caos anterior. El tercer acto no está a la altura de la carnicería que lo precede y deja un sabor de boca bastante peor del que debería tener una película que, en esencia, prometía poco más que una masacre sin complejos. Incluso existe una escena tras los créditos que podría interpretarse como una puerta abierta a futuras historias (aunque también funciona perfectamente como último gag). La película queda como una gamberrada irregular pero coherente con el cine de Eli Roth. Su falta de sutileza es deliberada y sus excesos constituyen buena parte de su encanto. Lástima que, cuando decide explicar demasiado, termine descubriendo que detrás de tanta sangre no había una idea tan jugosa como el propio helado.

Ficha de ‘Dulce sabor a muerte’

Estreno en España: 4 de septiembre de 2026. Título original: Ice Cream Man. Duración: 86 min. País: EE.UU. Dirección: Eli Roth. Guion: Noah Nelson, Eli Roth, Noah Belson. Música: Brandon Roberts. Fotografía: Simon Shohet. Reparto principal: Ari Millen, Benjamin Byron Davis, Eli Roth, Karen Cliche, Dylan Hawco, Sarah Abbott, Shiloh O’Reilly, Kiori Mirza Waldman, Charlie Zeltzer, Charlie Storey. Producción: The Horror Section, MCT Studios, Head Gear Films, Sixth Dimension, Metrol Technology, Mass Appeal, Dentsu. Distribución: Diamond Films. Género: terror. Web oficial.

Crítica: ‘Batman: Knightfall Part 1 – Knightfall’

En qué plataforma ver Batman: Knightfall Part 1 – Knightfall

Una adaptación que mantiene intacto el clásico pero que no teme romper al héroe

Hay historias de Batman que forman parte del imaginario colectivo incluso para quienes jamás han abierto un cómic del personaje. ‘Batman: Knightfall’ es una de ellas. Publicada por DC Comics entre 1993 y 1994, la saga se articuló en tres grandes arcos (Knightfall, Knightquest y KnightsEnd) y ahora recibe una adaptación animada dividida también en tres entregas. La segunda llegará en 2026 y la tercera está prevista para 2027, por lo que, si no hay cambios, tendremos la trilogía completa antes de terminar el año que viene.

Jeff Wamester, responsable de buena parte de la animación superheroica reciente de DC y director de ‘Justice League: Crisis on Infinite Earths’, ‘Justice League: Warworld’ o ‘Green Lantern: Beware My Power’, se enfrenta aquí a uno de esos relatos que exigen conocer bien las posibilidades del personaje. También tiene experiencia en Marvel, donde trabajó en producciones como ‘Guardians of the Galaxy’, mientras que en ‘The Legend of Vox Machina’ participó como diseñador de personajes.

El resultado es una adaptación extraordinariamente fiel al espíritu del cómic, hasta el punto de que resulta inevitable encontrar paralelismos con ‘The Dark Knight Rises’. Hay un Batman agotado, una amenaza física aparentemente imposible de detener, un enemigo que conoce cómo llevarlo hasta el límite y una ciudad convertida en campo de batalla. Sobre todo se acerca a la película de Nolan a la hora de centrarse en el villano, Bane. Pero aquí está la diferencia fundamental: ‘Batman: Knightfall Part 1 – Knightfall’ no tiene que contenerse dentro de las reglas del cine de acción real ni de las exigencias de un actor o un estudio que puede querer continuar con la franquicia. Puede llegar hasta donde el cómic quería llegar y, sobre todo, puede ser mucho más cruel con Bruce Wayne.

Bane, Robin y el legado del murciélago

Porque esta no es solamente una historia sobre cómo derrotar a Batman. Es, en buena medida, una historia sobre qué queda de Batman cuando Batman ya no puede ejercer como Batman.

La cuestión de si el héroe debe matar vuelve a aparecer, como es habitual, pero el verdadero corazón de la película está en el legado. ¿Qué ocurre cuando una persona ha construido toda su identidad alrededor de una misión y esa misión deja de estar en sus manos? ¿Quién puede ocupar su lugar? ¿Y qué precio tiene convertir a un símbolo en una responsabilidad que otros deben cargar?

El filme es toda una antesala para algo que a muchos les cuesta asimilar, que Batman envejece y antes o después ha de ceder el testigo. Y para dar voz a todo ese discurso crepuscular se ha contado con una nueva voz. Si con la serie de Batman de Prime Video hablábamos del buen trabajo de Hamish Linklater en lugar del fallecido Kevin Conroy, en este caso toca hablar de Anson Mount ejerciendo de Batman. ¿Qué tal lo hace? No está mal, va por los derroteros del Batman de Affleck, de hecho hasta Bruce Wayne se le parece, pero no nos encontramos con la mejor voz de Batman. El actor retoma la tarea que ejerció en 2021 con ‘Injustice: Dioses entre nosotros’ y cumple el encargo.

Y es que este filme no trata únicamente del hombre murciélago. Ahí entra una de las grandes virtudes de esta adaptación: además de funcionar como una historia de caída, funciona como una historia de orígenes. Bane adquiere una dimensión mucho mayor que la de simple monstruo físico. El filme se detiene en su pasado y permite comprender cómo se ha construido el hombre que finalmente llega a Gotham para quebrar al Caballero Oscuro. Michael Mando encuentra una voz grave y algo enlatada, amenazante y con una presencia formidable. También destaca David Dastmalchian como Nygma, mientras Jack Giffin consigue que Tim Drake sea uno de los Robin más agradecidos de ver en una adaptación animada.

Studio Mir lo cruje con el murciélago

Visualmente, ‘Batman: Knightfall Part 1 – Knightfall’ es un auténtico festín. La animación corre a cargo del estudio surcoreano Studio Mir, responsable de trabajos como ‘The Legend of Korra’, ‘The Witcher: La pesadilla del lobo’, las primeras temporadas de ‘My Adventures with Superman’ y ‘X-Men ’97’. Fundado por Yoo Jae-myung, antiguo director de animación de ‘Avatar: La leyenda de Aang’, el estudio se ha convertido en uno de los grandes nombres de la animación occidental realizada en Corea del Sur.

Aquí su trabajo es especialmente notable en la iluminación, el color y el diseño de personajes. Los rostros tienen dureza, los cuerpos transmiten desgaste y el trazo consigue que Gotham parezca un lugar hostil incluso cuando no está ocurriendo una pelea o luce el sol. Personalmente nunca he sido demasiado fan del Batman de las hombreras puntiagudas, pero aquí funcionan porque forman parte de una estética deliberadamente heredada de los cómics de los noventa.

La suma de animación, montaje, diseño sonoro y una música nada baladí convierte el conjunto en una adaptación potentísima. Además, no estamos ante una producción infantil suavizada: es animación adulta, compleja y bastante salvaje, con violencia sangrienta y escenas especialmente brutales. El giro final, el cliffhanger de esta película así lo demanda.

‘Batman: Knightfall Part 1 – Knightfall’ demuestra una vez más que, cuando DC quiere explorar de verdad a sus personajes, la animación sigue siendo uno de sus territorios más fértiles. Esta primera parte no se limita a romperle los huesos a Batman. Lo más interesante es que empieza a preguntarse qué queda del mito cuando el hombre que lo sostiene ya no puede sostenerlo. Si eres de los que no soportan ver a los héroes recibir palizas o de los que apuntillaste eso con el ‘Superman’ de Jame Gunn, realmente vas a sufrir con este filme.

Ficha de ‘Batman: Knightfall Part 1 – Knightfall’

Estreno en España: 25 de agosto de 2026. Título original: Batman: Knightfall Part 1 – Knightfall. Duración: 78 min. País: EE.UU., Corea del Sur. Dirección: Jeff Wamester. Guion: Jeremy Adams. Música: John Jennings Boyd, Eric V. Hachikian. Reparto principal (doblaje original): Anson Mount, Jack Giffin, Michael Mando, Max Mittelman, David Dastmalchian, Simon Templeman, Mick Wingert, Bruce Boxleitner. Producción: DC Entertaiment, Warner Bros. Animation. Distribución: Pime Video. Género: ciencia ficción, adaptación. Web oficial.

Crítica: ‘Black Box: vuelo 298’

En qué plataforma ver Black Box: vuelo 298

Steven Quale firma un eficaz ejercicio de suspense cósmico

Hay algo casi circular en la carrera de Steven Quale. El realizador dirigió ‘Destino final 5’, una de las entregas de la popular saga iniciada con aquella inolvidable visión premonitoria de un accidente aéreo que marcó a toda una generación de aficionados al fantástico. Entonces el avión era el detonante del relato, pero no fue el escenario principal de su versión. Ahora, con ‘Black Box: vuelo 298’, Quale sitúa prácticamente toda la acción a bordo de un aeroplano que a veces parece que está sobrevolando la colorida y saturadamente iluminada ciudad de Vigo en Navidad. Y demuestra que, incluso con un presupuesto contenido, todavía es posible construir una propuesta entretenida a base de suspense, incertidumbre y una acertada administración del misterio.

El planteamiento puede hacer pensar en una película de terror sobrenatural al uso, pero la realidad es algo distinta. El filme se mueve con mayor comodidad dentro del terreno del terror cósmico, donde la amenaza resulta mucho más inquietante precisamente porque escapa a la comprensión humana. Esa sensación de enfrentarse a algo imposible de racionalizar o a algo tan recientemente cercano como un virus, es la que sostiene buena parte de una historia que, pese a no reinventar el género, sabe dosificar la información para mantener el interés constante.

Quale posee una amplia experiencia como miembro de segundos equipos en grandes producciones, aprovecha las limitaciones espaciales del avión para convertirlas en una virtud narrativa. El resultado recuerda inevitablemente a esos relatos de confinamiento donde el verdadero enemigo es en buena parte la desconfianza. La premisa y solución de la película comparten además un elemento original que lastimosamente no se aprovecha pues de haber presentado todo el filme como metraje encontrado habría resultado más eficiente.

Un misterio que crece gracias a sus personajes

En muchos aspectos, ‘Black Box: vuelo 298’ comparte ADN con ‘La niebla’, de Frank Darabont. Ambas construyen su tensión menos desde el sobresalto inmediato que desde la acumulación progresiva de miedo, paranoia y conflictos entre personas obligadas a convivir en un espacio del que no pueden escapar. Cada nuevo acontecimiento añade una capa de incertidumbre y obliga a replantearse continuamente qué está ocurriendo realmente.

También resulta inevitable pensar en ‘La cosa en la niebla’, de Chedey Reyes, una película reseñada recientemente en este mismo medio. Más allá del evidente elemento fantástico y la ubicación aérea, ambas comparten esa sensación de aislamiento absoluto, donde la amenaza exterior termina contaminando las relaciones internas del grupo. En los dos casos el espectador avanza casi al mismo ritmo que los protagonistas, descubriendo pequeñas piezas de un puzle que nunca termina de mostrar todas sus cartas hasta el desenlace. Incluso la gestión del espacio cerrado y el creciente deterioro psicológico de los personajes generan sensaciones muy similares, pese a sus diferencias de tono.

Tom Brittney sostiene gran parte del peso dramático. Su personaje funciona como punto de referencia para el espectador y, al mismo tiempo, dispone de un pequeño arco emocional que aporta algo más que simples mecanismos de supervivencia. Esa dimensión personal evita que todo quede reducido a una sucesión de situaciones fantásticas y permite que el protagonista evolucione conforme aumenta la amenaza.

El actor británico demuestra suficiente carisma para liderar la función y deja la impresión de estar reclamando oportunidades más allá del circuito televisivo que le ha dado notoriedad con series como ‘Grantchester’ o ‘Los Westies’, conocidas principalmente en sus respectivos mercados. Aquí encuentra un escaparate interesante para demostrar que puede asumir un protagonismo cinematográfico con solvencia.

Una resolución conocida, pero eficaz

Uno de los mayores aciertos de ‘Black Box: vuelo 298’ reside en saber jugar sus cartas. La película nunca acelera innecesariamente y permite que el misterio sea quien marque el ritmo. Más que provocar miedo desde el primer minuto, opta por alimentar preguntas constantes. Esa estrategia consigue que el espectador vaya enlazando hipótesis mientras la tensión aumenta de forma orgánica.

Cuando finalmente llega el tercer acto, el terror estalla con mayor contundencia. La resolución probablemente no sorprenderá a quienes consumen habitualmente este tipo de propuestas, ya que no plantea una idea especialmente novedosa dentro del fantástico contemporáneo. Sin embargo, funciona porque todo el recorrido previo prepara adecuadamente ese desenlace y hace que resulte satisfactorio dentro de las reglas que el propio filme establece.

Como postdata. Señalar que una actriz española, previamente vista en ‘Jurassic World: dominion’, aparece en este filme con un papel muy presente en el tramo final. ¡Enhorabuena a Teresa Cendon-García por este nuevo trabajo!

Ficha de ‘Black Box: vuelo 298’

Estreno en España: 4 de septiembre de 2026. Título original: Black Box. Duración: 85 min. País: EE.UU. Dirección: Steven Quale. Guion: Steven Quale. Música: Raffertie. Fotografía: Steven Quale. Reparto principal: Tom Brittney, Holly White, Betsy-Blue English, Asa Ali. Producción: Capstone Pictures, Hammerstone Stuios, Inzide Media. Distribución: Vértice Cine. Género: suspense, terror. Web oficial.

Crítica: ‘Una noche al año’

En qué plataforma ver Una noche al año

 

Powered by JustWatch

 

Divertida manera de termina el verano

La vuelta al cole está cerca y siempre podemos refugiarnos en una buena comedia romántica en el cine. Will Gluck nos trae la estupenda ‘Una noche al año’ con Callum Turner y Monica Barbaro como protagonistas.

Una noche para el exceso

En una Nueva York ficticia, donde se ha prohibido el sexo extramatrimonial, el gobierno les da una noche al día para poder mantener relaciones entre solteros. Esa noche todos los solteros de la ciudad salen a la caza. Aquí es donde Owen y Allie se conocen, pero no empiezan las cosas con buen pie. Uno abandonado por su futura prometida, la otra, deseando encontrar al hombre de sus sueños en una noche donde nadie piensa en el amor. Miles de desventuras en una noche que sin duda no van a olvidar en la vida.

La película es divertida, muy entretenida y con bastantes locuras. Vemos a la fauna que aparece buscando una noche desesperada de placer, una noche que llevan esperando un año. Personajes de todo tipo mostrando sus mejores galas para conseguir una presa. Sexo por todos lados de la ciudad, donde se pierde el pudor después de tanto tiempo esperando el momento.

El romance en un marco poco romántico

Will Gluck regresa con una comedia romántica, sencilla y divertida. Con dos protagonistas que ahora mismo están en auge. El guion ha estado en la Hollywood Blacklist desde hace años, que es una lista donde se encuentran los mejores guiones que aún no han conseguido producción. Este fue escrito por Travis Braun y reescrito por Wil Gluck.

Callum Turner y Monica Barbaro, están estupendos y sin duda logran una gran una gran química en pantalla. Ella que ya nos sorprendió en FUBAR y además ha demostrado su buen trabajo en ‘A Complete Unknown’ con la que se ganó la nominación al Oscar. Y él, nominado al Emmy por ‘Masters of the Air’ y conocido por ‘Animales Fantásticos’, logran crear muy buen royo en pantalla con dos personajes bastante tiernos.

Tenemos dos pequeños cameos en forma de fotografías de Glen Powell y Sydney Sweeney, los dos protagonistas de ‘Cualquiera menos tu’, película dirigida por Will Gluck.

El final del verano con una estupenda comedia

‘Una noche al año’ me parece una estupenda manera de terminar el verano en una buena sala de cine. Es muy entretenida, logra hacer reír con esta idea tan majara y también pensar en que pasaría si tuviésemos un decreto así en la actualidad, donde las prohibiciones pueden llegar a ser tan locas.

Ficha de ‘Una noche al año’

Estreno en España: 26 de agosto de 2026. Título original: One Night Only. Duración: 102 min. País: EE.UU. Dirección: Will Gluck. Guion: Travis Braun, Will Gluck. Música: Este Haim, Christopher Stracey. Fotografía: Yaron Orbach. Reparto principal: Callum Turner, Monica Barbaro, Maya Hawke, Julia Fox, King Princess, Ziwe, Ben Marshall, Molly Ringwald, Levar Burton. Producción: Universal Pictures, Olive Bridge Entertainment. Distribución: Universal Pictures. Género: comedia, romance. Web oficial.

Crítica: ‘El ser querido’

En qué plataforma ver El ser querido

Bardem y Luengo: un duelo a pecho descubierto entre dos monstruos de la interpretación

Rodrigo Sorogoyen vuelve a demostrar en ‘El ser querido’ que pocos directores españoles contemporáneos poseen su capacidad para convertir una conversación aparentemente cotidiana en un campo de minas emocional y de continuo debate. La película reúne a un director de cine y a su hija actriz después de trece años de distancia, y hace del rodaje de una película en Fuerteventura el territorio donde ambos mezclan lo profesional, lo familiar y aquello que llevan demasiado tiempo sin decirse.

La primera secuencia ya funciona como declaración de intenciones. Ese encuentro en un restaurante, prolongado durante yo diría que más de diez minutos, demuestra que Sorogoyen sigue siendo un As cuando se trata de incomodar al espectador y rascar las capas de sus personajes hasta conseguir que terminen hablando a pecho descubierto. La cámara se aproxima constantemente, el espacio parece encogerse y la tensión nace tanto de lo que se dice como de lo que permanece suspendido entre ambos.

El problema es que, a diferencia de ‘As Bestas’, donde prácticamente cada escena añadía una nueva capa de violencia, amenaza o significado, aquí existe una sobrecarga de secuencias que no siempre parecen justificar su existencia narrativa. Hay momentos en los que da la impresión de que Sorogoyen se está dando un gustazo como director. Son escenas poderosas, tensas y magníficamente interpretadas, pero no necesariamente necesarias.

Cuando el cine se convierte en espejo

Da la sensación de que ‘El ser querido’ está construida alrededor de cuatro o cinco grandes secuencias extraordinariamente alargadas. Y casi todas funcionan porque Bardem y Luengo consiguen convertir cada conversación en una batalla. Sin embargo, la reiteración termina pasando factura: la conclusión a la que llegamos en los últimos compases no difiere demasiado de aquello que ya habíamos comprendido al comienzo. Sí existe una evolución en la relación entre ambos, pero no siempre una evolución equivalente en lo que la película nos cuenta sobre ellos.

Aquí adquiere especial interés una de las ideas que atraviesan el filme: que todo director introduce algo personal en sus obras. Sorogoyen parece tomarse esa premisa al pie de la letra y exteriorizar, sin casi esterilización, algunas de sus inquietudes sobre el cine, la creación, la familia, la culpa y el modo en que construimos el relato de las personas públicas.

La comparación con ‘Valor sentimental’ resulta inevitable por la figura del padre ausente, el intento de redención, el aprovechamiento de una situación profesional para recomponer una relación, la presión de los rodajes, la necesidad de sentirse realizado, los valores vitales y hasta el nepotismo… Pero la película de Joachim Trier aprovecha mejor sus minutos y desarrolla de un modo más claro toda la evolución de su discurso. Aún así hay algo especialmente interesante en que una película sobre la legitimidad de las herencias familiares esté dirigida por Sorogoyen, nieto del cineasta Antonio del Amo, y protagonizada por Javier Bardem, heredero de una de las grandes dinastías interpretativas españolas. Del Amo dirigió, entre otras películas, varias protagonizadas por Joselito; Bardem, por su parte, pertenece a una saga que arranca con Rafael Bardem y Matilde Muñoz Sampedro y continúa con Pilar Bardem.

Bardem y Luengo contra las zonas grises

Las interpretaciones son, sin duda, la principal razón para permanecer dentro de ‘El ser querido’. Javier Bardem está imponente, capaz de pasar de la arrogancia al desamparo y de la calidez a lo iracundo sin que ninguna de sus caras contradiga a las demás. Esa versatilidad permite que nuestra relación de amor y odio con su personaje vaya mudando de posición junto con la protagonista interpretada por Victoria Luengo.

Luengo no se queda atrás. Su personaje es como un gato que, llevado por la curiosidad, acerca la mano a un fuego que añora y siente cálido, aunque sabe que ese mismo fuego puede volver a quemarla. Sorogoyen la coloca en situaciones de reacción casi instintiva, como si jugara por momentos a un De Niro de ‘Taxi Driver’ y Luengo responde con una mezcla extraordinaria de visceralidad contenida y vulnerabilidad.

También resulta significativo el acercamiento lateral al conflicto saharaui a través de la película que están rodando, lo cual supongo que habrá sido aliciente para ambos actores pues siempre se han mostrado comprometidos con diversas causas de esta índole. La película no trata sobre el tema pero colocarlo en segundo plano es otra manera de mantenerlo vivo.

La herencia europea de un cine incómodo

Formalmente, además, vuelve a sentirse la influencia francesa y del cine europeo contemporáneo. Las zonas grises de la moral, tan presentes en Haneke o Dominik Moll, interesan a un Sorogoyen que convierte la película en un pulso constante de moralismos. La ausencia de música extradiegética en determinados pasajes, los planos largos y nerviosos y esa cámara que parece buscar siempre el lugar más incómodo recuerdan incluso al nervio físico de los hermanos Dardenne.

Sin duda el mercado al que va dirigido ‘El ser querido’ es el europeo. Aunque no alcanza la precisión o el impacto de ‘As Bestas’, porque a veces confunde intensidad con acumulación, Sorogoyen exhibe músculo y permite que Bardem y Luengo se miren, se hieran y se necesiten. Sin duda, en la actualidad de nuestro cine, es el cineasta que mejor sabe convertir una conversación en una herida abierta.

Ficha de ‘El ser querido’

Estreno en España: 26 de agosto de 2026. Título original: El ser querido. Duración: 135 min. País: España. Dirección: Rodrigo Sorogoyen. Guion: Isabel Peña, Rodrigo Sorogoyen. Música: Olivier Arson. Fotografía: Álex de Pablo. Reparto principal: Javier Bardem, Victoria Luengo, Raúl Arévalo, Marina Foïs, Mourad Ouani, Raúl Prieto, Melina Matthews, Laura Birn, Nuria Prims, Pablo Gómez-Pando, Pepa Gracia, Malena Villa. Producción: Caballo Films, Movistar Plus+, El ser querido, La Pacte, Canal+, Comunidad de Madrid, Crea SGR, ICEC, ICAA, Triodos Bank. Distribución: A Contracorriente Films, Movistar Plus+. Género: drama. Web oficial.

Crítica: ‘Tadeo Jones y la lámpara maravillosa’

En qué plataforma ver Tadeo Jones y la lámpara maravillosa

Tadeo Jones sigue siendo una aventura que nunca agota sus deseos

Hay sagas de animación que, llegada una determinada entrega, parecen limitarse a repetir la fórmula que les dio éxito. No es el caso de ‘Tadeo Jones y la lámpara maravillosa’, cuarta aventura cinematográfica del arqueólogo más despistado del cine y, una vez más, dirigida por Enrique Gato. Lejos de conformarse con el terreno conocido, la película vuelve a ampliar su universo y demuestra que todavía es posible encontrar nuevas rutas para un personaje que lleva más de una década conquistando al público familiar. Y eso que rompe su cadencia de estreno y en vez de llegarnos cinco años más tarde nos llega solo cuatro años después del estreno de ‘Tadeo Jones: La tabla esmeralda’.

La sensación desde los primeros minutos es clara: estamos ante la producción más ambiciosa de la serie. La animación alcanza un nivel superior al de sus predecesoras, tanto por la riqueza de escenarios como por el tratamiento de la iluminación y la expresividad de los personajes. También se percibe un esfuerzo evidente por incrementar la escala del relato. Nunca antes (creo) la franquicia había reunido semejante cantidad de personajes, secundarios y cameos vocales, hasta el punto de dar la impresión de que es la entrega que más actores de doblaje ha necesitado.

Como es habitual, el viaje vuelve a ser uno de los grandes motores narrativos. La aventura conduce al espectador desde Londres hasta Perú (con la siempre sugerente referencia a Paititi), pasando por Atenas, la Capadocia y otros enclaves que mantienen intacto ese espíritu de exploración heredero del cine clásico de aventuras.

Un cóctel de leyendas que funciona gracias a su espíritu lúdico

El gran acierto del guion reside en mezclar referentes que pertenecen al imaginario oriental. Conviven ‘Las mil y una noches’, Solimán el Magnífico, la lámpara maravillosa, Alí Babá y los cuarenta ladrones o Simbad en una misma narración. Es cierto que muchos de estos personajes y relatos nunca coexistieron realmente y que algunas conexiones nacen más de la tradición literaria que de la Historia. Sin embargo (y aquí está precisamente la clave), la película nunca pretende convertirse en una lección académica.

Al contrario, juega con esa mezcla de culturas y épocas para construir una fantasía accesible al público infantil. Incluso resulta curioso comprobar cómo determinadas referencias temporales permiten enlazar el relato con la leyenda de Paititi y con las expediciones de Cristóbal Colón, una coincidencia histórica que aporta una capa adicional de interés para los espectadores adultos sin romper el tono desenfadado de la propuesta.

Más personajes, más voces, más estilos

La familia de personajes sigue creciendo. La incorporación de una hija llamada Olimpia introduce nuevas dinámicas dentro del grupo, mientras que los villanos, aliados circunstanciales y nuevos compañeros de viaje enriquecen una aventura que no concede pausas. También resulta simpática la decisión de dar voz a los habituales compañeros animales de Tadeo, sustituyendo el viejo recurso del pájaro que mostraba carteles (tan cercano al humor del Coyote de los Looney Tunes) por un trabajo vocal de Carlos Latre que, precisamente por su naturalidad, termina siendo prácticamente invisible y conste que no soy nada fan de sus doblajes teniendo clavada en el alma su versión de Gardfield. Petra Martínez también se suma y aporta además una enorme personalidad a la genia de la lámpara.

Especialmente llamativo resulta uno de los flashbacks, resuelto mediante un segmento de animación con claras reminiscencias del Disney clásico, un cambio estético que aporta variedad visual sin romper la coherencia del conjunto.

Referencias cinéfilas, humor muy español y una moraleja que nunca pasa de moda

Si algo caracteriza desde hace años a la saga de Enrique Gato es su capacidad para jugar con la cultura popular. ‘Tadeo Jones y la lámpara maravillosa’ evidentemente mantiene esa costumbre. La película abre con una introducción que recuerda al suspense de Alfred Hitchcock, convierte la inolvidable melodía de ‘Jurassic Park’ en una desafinada interpretación a flauta, homenajea la espectacularidad de ‘Mad Max’ y sus persecuciones, recrea la icónica escena de ‘Titanic’, juega con secuencias muy reconocibles de ‘Aladdin’ (1992) e incluso reproduce el famoso momento del monopatín y la desaparición progresiva de la fotografía de ‘Regreso al futuro’. Sobre todo, continúa siendo evidente la influencia del cine de Steven Spielberg y, muy especialmente, de ‘Indiana Jones y el dial del destino’, cuya huella se deja sentir en buena parte del guión.

Todo ello convive con un humor muy reconocible para el espectador español, capaz de ridiculizar grandes mitos universales mezclando la lámpara maravillosa con unos callos o unos churros, o presentando una inesperada versión gallega de Cristóbal Colón, también interpretada por Carlos Latre.

Entre tanta comedia también aparece una pequeña reflexión sobre la creciente presencia de inteligencias artificiales y robots capaces de sustituir a las personas, una inquietud que se introduce sin excesiva solemnidad pero que conecta con preocupaciones muy actuales.

Y, como no podía ser de otra manera tratándose de una historia alrededor de una lámpara mágica, la película recupera la moraleja clásica de que no todos los deseos conducen necesariamente a la felicidad. Un mensaje sencillo, perfectamente integrado en una aventura que confirma que la saga continúa creciendo sin perder su identidad y que además da paso a un final bastante emotivo.

Ficha de ‘Tadeo Jones y la lámpara maravillosa’

Estreno en España: 26 de agosto de 2026. Título original: Tadeo Jones y la lámpara maravillosa. Duración: 90 min. País: España. Dirección: Enrique Gato. Guion: Manuel Burque, Josep Gatell. Música: Zacarías M. de la Riva. Reparto principal (doblaje original): Óscar Barberán, Michelle Jenner, Luis Posada, Ana Esther Alborg, Petra Martínez, Carlos Latre. Producción: Films AIE, Mediaset España, Movistar Plus+, Mediterráneo Mediaset España Group. Distribución: Paramount Pictures. Género: aventuras. Web oficial.

Crítica: ‘Insidious: Fuera del más allá’

En qué plataforma ver Insidious: Fuera del más allá

Jacob Chase entra en ‘Insidious’ con oficio, pero sin una identidad demasiado marcada y poco margen para la sorpresa

Con ‘Insidious: Fuera del Más Allá’, Jacob Chase se estrena en la saga creada por Leigh Whannell, aunque no precisamente en el género de terror. El director ya había demostrado su afinidad por lo sobrenatural con ‘Ven a jugar’, y aquí confirma que sabe manejar los mecanismos clásicos del género. Chase tiene pulso para mover la cámara, construir espacios inquietantes y, sobre todo, decidir cuándo conviene enseñar a los demonios y cuándo es preferible hacerlos desfilar fugazmente por el encuadre para generar incomodidad. 

El problema es que ese oficio no termina de traducirse en una personalidad visual propia. Es comprensible: estamos ante la sexta entrega de una franquicia que ya ha establecido una iconografía muy reconocible. El diseño de producción, la iluminación, los colores y la concepción de ‘El Más Allá’ llevan cinco películas funcionando como una especie de manual estilístico. Chase lo utiliza con solvencia, pero precisamente por eso cuesta encontrar aquí una auténtica huella autoral.

Donde sí hay un acierto considerable es en el reparto. La elección de Amelia Eve, Maisie Richardson-Sellers y el resto del elenco funciona especialmente bien dentro de la relación maternofilial que vertebra la historia. Hay además un trabajo de casting que consigue que las diferentes generaciones resulten visualmente creíbles, algo que ayuda a que el conflicto familiar no parezca un simple instrumento narrativo.

Amelia Eve y el regreso imprescindible de Elise Rainier

Me ha sorprendido gratamente Amelia Eve. En una saga donde las situaciones extremas pueden empujar fácilmente a las interpretaciones hacia el histrionismo, su personaje transmite una desesperación mucho más reconocible. Gemma no parece reaccionar a los fenómenos sobrenaturales como alguien que simplemente necesita gritar para que sepamos que tiene miedo, sino como una persona desorientada que intenta comprender qué demonios está sucediendo. Y esa contención beneficia considerablemente al filme. 

Y, por supuesto, está Lin Shaye. Elise Rainier se ha convertido en una figura inseparable de ‘Insidious’ y su presencia vuelve a demostrar que aun hay franquicias que pueden fabricar sus propios iconos. Shaye es la única intérprete que, de una forma u otra, ha estado presente en todas las entregas, y me parece estupendo que Elise pueda entrar por derecho propio en ese particular olimpo del terror donde conviven las scream queens, los monstruos y los asesinos que han terminado formando parte del imaginario colectivo. 

Además, esta entrega introduce una interesante inversión de uno de los conceptos tradicionales del género: si tantas historias de terror han presentado a personas que intentan ayudar a quienes sufren fenómenos paranormales, ¿por qué no explorar qué sucede cuando la relación funciona en sentido contrario? La idea no es revolucionaria, pero encaja sorprendentemente bien en las reglas de este universo.

‘Insidious’ necesita ir más allá, quizá demasiado

En esencia, ‘Insidious: Fuera del Más Allá’ continúa siendo otro relato de demonios, posesiones, sustos, planos espirituales y conexiones entre nuestro mundo y ese territorio de almas perdidas. El problema es que la saga empieza a acusar el peso de sus propias reglas. Después de cinco películas, necesita introducir conceptos cada vez más elaborados para ampliar su mitología y evitar la sensación de estar repitiéndose.

La franquicia comenzó jugando con los viajes astrales, las paradojas temporales y posteriormente desarrolló diferentes mecanismos para explicar cómo las entidades podían relacionarse con nuestro mundo. Ahora añade una nueva posibilidad que no voy a destripar pero que es aún más fantasiosa.

La idea funciona mientras permanece vinculada al terror, pero también revela el principal problema de esta sexta entrega: en su intento de ampliar el universo, ‘Insidious’ empieza a aproximarse peligrosamente a una fantasía sobrenatural cada vez más compleja y sin límites. Y cuanto más se multiplican las reglas, más difícil resulta que el espectador mantenga la suspensión de incredulidad.

Con todo, estamos ante una entrega que supera a algunas de sus predecesoras. Consigue despertar interés por nuevos personajes, mantiene conexiones con lo anterior y demuestra que todavía existen posibilidades dentro de este universo. Eso sí, expandir el lore también exige algo más al espectador: una considerable dosis de fe en las reglas que la propia franquicia continúa inventando sobre la marcha.

Ficha de ‘Insidious: Fuera del más allá’

Estreno en España: 21 de agosto de 2026. Título original: Insidious: Out of the Further. Duración: 1106 min. País: EE.UU. Dirección: Jacob Chase. Guion: Jacob Chase, David Leslie Johnson. Música: Joseph Bishara. Fotografía: Dave Garbett. Reparto principal: Lin Shaye, Amelia Eve, Brandon Perea. Producción: Atomic Monster, Blumhouse Productions, Screen

Crítica: ‘Palestina 36’

En qué plataforma ver Palestina 36

La biopsia de unas heridas no cerradas que están a una década de cumplir 100 años

Hay películas que reconstruyen el pasado y otras que consiguen hacernos ver que el pasado aún se reproduce delante de nuestros ojos. ‘Palestina 36’, de Annemarie Jacir, pertenece a la segunda categoría. Su punto de partida es la Gran Revuelta Árabe de Palestina de 1936-1939, pero su verdadera ambición consiste en demostrar que aquel levantamiento no surgió de la nada, sino de una acumulación de decisiones políticas, coloniales y territoriales cuyas consecuencias todavía resuenan.

Jacir abre el filme con imágenes de archivo restauradas y coloreadas. No es un simple recurso estético: la propia directora ha explicado que quiso recuperar esas imágenes para que no parecieran un pasado muerto, sino una realidad que continúa avanzando hacia el presente. El resultado es extraordinario. El material documental y la ficción se funden hasta convertir Palestina en el auténtico protagonista. La única lástima es que ese material de archivo no consiste en pruebas concretas sobre lo que se denuncia, solo conforma imágenes cotidianas, ninguna retrata ningún hecho concreto relevante o que fuese parte real de la narración que nos transmite, solo es ambientación y nostalgia de lo que era aquella tierra.

Colonialismo, resistencia y una historia incómoda

La película construye un amplio mosaico de personajes para explicar cómo el Mandato británico fue transformando la vida cotidiana. La huelga general de 1936, las restricciones, la represión, las detenciones y el progresivo paso de la protesta a la lucha armada aparecen como respuestas a una situación que los protagonistas perciben como insoportable. No estamos ante una rebelión presentada como un estallido irracional: Jacir intenta reconstruir sus causas políticas y sociales.

Y ahí aparece uno de los mayores méritos de ‘Palestina 36’: mostrar el colonialismo no únicamente mediante soldados y armas, sino a través de sus herramientas administrativas. La prensa, la radio, la circulación, el control territorial, los permisos, las políticas de tierra y la creación de estructuras de vigilancia forman parte de un mismo mecanismo de poder.

La película sostiene además una tesis muy clara sobre el papel británico en el crecimiento del proyecto sionista. La Declaración Balfour y la posterior política del Mandato forman el telón de fondo de una transformación que los personajes palestinos viven como pérdida de control sobre su propio territorio. La Comisión Peel, presentada dentro de este proceso, adquiere una importancia especial: en 1937 recomendó la partición de Palestina, una prueba para Jacir de que el conflicto territorial ya había alcanzado un punto de ruptura.

Del pasado al presente

La producción adquiere una dimensión casi paradójica. ‘Palestina 36’ es una coproducción en la que participan Palestina, Reino Unido, Francia, Dinamarca, Noruega, Qatar, Arabia Saudí y Jordania, con respaldo de instituciones británicas como BBC Film y el BFI.

Y el rodaje estuvo condicionado por la guerra iniciada tras octubre de 2023: la producción tuvo que afrontar interrupciones y dificultades para trabajar en los escenarios previstos, antes de poder completar parte del rodaje en Palestina. Ese dato convierte inevitablemente la película en algo más que una reconstrucción histórica.

Hay, además, una imagen final particularmente hermosa: un palestino tocando una gaita. ¿Por qué una gaita, instrumento que asociamos inmediatamente con Escocia y el ejército británico? Jacir explicó que las gaitas llegaron a Oriente Próximo desde Europa durante las Cruzadas y que, con el tiempo, también pasaron a formar parte de la cultura musical de la región. La imagen funciona así como una apropiación simbólica: un instrumento que asociamos al poder europeo termina integrado en una identidad palestina propia.

‘Palestina 36’ no pretende ser una lección neutral. Es una película de memoria, resistencia y denuncia. Y precisamente por eso resulta más interesante discutirla desde la historia que descartarla por su posicionamiento político. Muchas de las circunstancias que utiliza como materia dramática están documentadas: la Revuelta de 1936, la huelga general, la represión británica, la política del Mandato y la propuesta de partición de Peel no son invenciones cinematográficas. Os recomiendo hacer como yo, tomar nota de ciertos eventos que relata y contrastarlos con la hemeroteca.

Puede discutirse la interpretación, el reparto de responsabilidades o aquello que Jacir decide dejar fuera de campo. Lo que resulta mucho más difícil es negar que detrás de la película existe un episodio histórico real, complejo y extraordinariamente violento que durante décadas ha ocupado un espacio sorprendentemente pequeño en el cine occidental teniendo en cuenta la de vidas que ha sesgado.

Ficha de ‘Palestina 36’

Estreno en España: 14 de agosto de 2026. Título original: Palestine ’36. Duración: 120 0min. País: Palestina, Reino Unido, Francia. Dirección: Annemarie Jacir. Guion: Annemarie Jacir. Música: Ben Frost. Fotografía: Sarah Blum, Tim Fleming, Hélène Louvart. Reparto principal: Hiam Abbass,Kamel Al Basha, Yasmine Al Massri, Jalal Altawil, Robert Aramayo, Saleh Bakri, Yafa Bakri, Karim Daoud Anaya, Wardi Eilabouni, Ward Helou, Billy Howle, Dhafer L’Abidine, Liam Cunningham, Jeremy Irons. Producción: Philistine Films, BBC film, Doha Film Institute, Katara Studios, BFI, Autonomous, Corniche Media, MK Productions, Watermelon Productions, Snowglobe Films, Roya Media Group, The Royal Film Comission, Rise Studios, Telfaz11, Cocoon Films, Metafora Productions, Lucky Number, mk2 Films, Institut Français, The Jordan Film Found, AFAC, Sørfound. Distribución: La Aventura. Género: drama, hechos reales. Web oficial.

Crítica: ‘El final de Oak Street’

En qué plataforma ver El final de Oak Street

Mitchell se pasa el cine de aventuras con una anomalía repleta de personalidad y sabor clásico

¿Recordáis aquella película de animación en la que una familia debía huir en su coche desde su cómodo barrio de casas y jardines porque eran atacados por seres implacables? Trataba de cómo familias acomodadas veían rota su rutina y tenían que ponerse en pie de guerra o atrincherarse en sus hogares. Se llamaba ‘Los Mitchell contra las máquinas’. Todo eso lo tenemos en esta nueva película que además está dirigida por alguien que se apellida Mitchell. David Robert Mitchell, director de ‘It Follows’ y ‘Lo que esconde Silver Lake’, es uno de esos cineastas que dificultan cualquier intento de anticipar su siguiente película. Entre ambas obras ya existía una distancia considerable y ‘El final de Oak Street’ confirma que su filmografía no parece dispuesta a acomodarse en una fórmula. El volantazo respecto a sus anteriores propuestas de terror psicológico y suspense es considerable: aquí Mitchell se adentra de lleno en el cine de criaturas, la ciencia ficción y la aventura familiar.

La película, protagonizada por Anne Hathaway, Ewan McGregor, Maisy Stella y Christian Convery, parte de una premisa tan sencilla, de esas que te sumergen en una cotidianidad de la que no quieres salir. Un barrio residencial de los años ochenta es arrancado de su realidad y transportado a un entorno prehistórico. La comparación inmediata con ‘Jurassic Park’ resulta inevitable, aunque Mitchell utiliza el concepto para construir algo diferente. Podría parecer un ‘Jurassic Park’ sangriento trasladado a la estética de ‘Cadillacs and Dinosaurs’, pero debajo de los dinosaurios hay una historia familiar que intenta sostenerse por sí misma.

Un Spielberg con la mirada puesta en lo desconocido… y en lo conocido

La música, la ambientación ochentera y el tono familiar remiten inevitablemente al cine de Steven Spielberg. Durante buena parte del metraje tenemos esa sensación de aventura al son de la música de John Williams, de hecho, la banda sonora la pone quien es considerado su heredero natural, Michael Giacchino. La familia se enfrenta a algo extraordinario, que conecta con el imaginario de los grandes clásicos de aquella época. Sin embargo, Mitchell introduce elementos que no encajarían tranquilamente en una película amigable al estilo Spielberg. Hay momentos de auténtico horror y violencia que alteran esa sensación de seguridad.

También aparece una dimensión casi verniana. Como en Julio Verne, el ser humano vuelve a sentirse diminuto ante la magnitud de un mundo que no comprende. Oak Street deja de ser un barrio conocido para convertirse en una isla diminuta frente a secretos que pertenecen a un pasado remoto. La serie ‘The Outer Limits’ ya había jugado con una idea semejante en ‘A Feasibility Study’, episodio en el que un vecindario entero era capturado misteriosamente. La coincidencia resulta especialmente curiosa porque la película parece tomar aquella premisa y convertirla en una aventura prehistórica a más escala.

Los dinosaurios son además uno de los grandes atractivos. La película se distancia de cierta imagen tradicional del cine Cretácico (a menudo confundido con el Jurásico) y apuesta por criaturas más próximas a la reconstrucción paleontológica contemporánea, con Sarcosuchus y Spinosaurus e incluyendo animales con plumas como el Gallimimus o el T-Rex. No se trata simplemente de recuperar dinosaurios reconocibles, sino de utilizarlos para convertir un barrio residencial en un territorio hostil y fascinante.

Mucho más que dinosaurios en un barrio

La principal virtud de ‘El final de Oak Street’ aparece cuando Mitchell entiende que las criaturas no pueden ser el único motor. El verdadero conflicto está también en la familia protagonista, en una pareja que arrastra problemas propios y en la manera en que ambos utilizan diferentes vías de escape para evitar afrontar una realidad que les resulta incómoda.

Por eso la película funciona mejor cuando alterna aventura y drama. El barrio convertido en escenario prehistórico podría haber sido únicamente un ejercicio de imaginación, una excusa para enfrentar a ciudadanos estadounidenses contra criaturas del Cretácico. Mitchell intenta darle una dimensión emocional que justifique que permanezcamos junto a estos personajes incluso cuando los dinosaurios no están en pantalla.

También resulta inevitable hablar de las expectativas generadas alrededor de J.J. Abrams y Bad Robot. El proyecto llegó a despertar teorías sobre una posible conexión con el universo ‘Cloverfield’, especialmente con su última entrega, ‘Paradox’ por los saltos espacio temporales y porque inicialmente se presentó también bajo otro nombre (‘Flowervale Street’). Sin embargo, aunque pudiese serlo y no esté realizada junto a Paramount Pictures, ‘El final de Oak Street’ no pertenece al universo ‘Cloverfield’. Las especulaciones fueron comprensibles (incluso yo hice mis hipótesis al respecto), pero conviene juzgar la película por lo que realmente es y no por la película que algunos espectadores imaginaron que podía ser. Y todo esto a pesar de la curiosa conexión extracinematográfica: Ewan McGregor es pareja de Mary Elizabeth Winstead, protagonista de ‘10 Cloverfield Lane’. McGregor llegó al proyecto después de que Oscar Isaac abandonara el reparto.

El único gran talón de Aquiles, de tamaño de una pata de Triceratops

La película concluye pero lo hace no solo con algo de fan service, sino también dejándonos un tanto descolgados. Porque Mitchell no es un director de franquicias, sino diría que esto podría ser un inicio de saga. La conclusión del filme tiene algo de ‘Tiempo’ de Shyamalan y de ‘The Cabin in the Woods’ de Drew Goddard. Nos dejan con la sensación de que lo ocurrido puede modificar un paradigma mucho mayor que el de los protagonistas, que tiene impacto mucho más allá de su círculo íntimo pero que en escala es mucho más difícil de desarrollar, como ya comprobamos con ‘Jurassic World: Dominion‘. Mitchell no se moja con explicaciones ni soluciones específicas, ni da pistas para que podamos desarrollar interpretaciones. ‘El final de oak street’ queda colgado como tantos misterios de la ya citada ‘The Outer Limits’ o de la mítica ‘The twilight zone’. Y como en esas series, se conforma con dejarnos una pequeña ligera moraleja y un final reconciliador.

Ficha de ‘El final de Oak Street’

Estreno en España: 14 de agosto de 2026. Título original: The End of Oak Street. Duración: 100 min. País: EE.UU. Dirección: David Robert Mitchell. Guion: David Robert Mitchell. Música: Michael Giacchino. Fotografía: Mike Gioulakis. Reparto principal: Anne Hathaway, Ewan McGregor, Maisy Stella, Christian Convery. Producción: Bad Robot, Good Fear Content, Jackson Pictures, Tommy Harper Productions, Warner Bros. Discovery. Distribución: Warner Bros. Género: ciencia ficción, suspense. Web oficial.

Crítica: ‘Marsupilami’

En qué plataforma ver Marsupilami

Philippe Lacheau y su tropa convierten al mítico personaje en una divertidísima gamberrada

Philippe Lacheau vuelve a demostrar que posee un talento especial para la comedia física desatada, el humor de acumulación y las referencias cinematográficas. Con ‘Marsupilami’, el director francés firma una continuación espiritual (y también argumental) de ‘En busca de Marsupilami’ (2012), recuperando incluso al personaje de Pablito Camaron interpretado por Jamel Debbouze, convertido en la única persona del mundo que conoce el paradero del legendario animal creado por André Franquin. No hace falta haber visto aquella película para seguir esta aventura, aunque el enlace entre ambas recompensa a quienes sí lo hicieron.

Paradójicamente, el gran problema del filme es precisamente aquello que promete su título. Se suponía que reproducir al Marsupilami mediante una marioneta física y efectos animatrónicos permitiría una presencia más tangible y creíble del personaje. Y, cuando finalmente aparece, esa apuesta se agradece muchísimo. La criatura posee textura, peso y una naturalidad que difícilmente habría conseguido un modelo completamente digital. Sin embargo, durante buena parte del metraje da la impresión de que el presupuesto hubiese obligado a esconderlo tanto como si estuviera realizado únicamente mediante CGI. El Marsupilami tarda cerca de media hora en hacer acto de presencia, una espera excesiva para una película construida alrededor de él.

Hasta ese momento, Lacheau, convertido también en protagonista, junto al resto de su reparto habitual, mantiene el interés gracias a una sucesión constante de situaciones absurdas, caídas, persecuciones y equívocos. La película nunca deja de entretener, es divertida sin peros al respecto. Simplemente permanece la sensación de que habría sido mucho más satisfactoria con una mayor presencia del animal.

Humor desenfrenado, parodias y una criatura adorable

Cuando el pequeño Marsupilami entra realmente en escena, el filme encuentra por fin su auténtica personalidad. Aquí no pronuncia el mítico «¡Houba!», sino que emite pequeños sonidos que recuerdan inevitablemente a Gizmo, una decisión lógica si entendemos que se trata de una cría del Marsupilami clásico. Conserva, eso sí, toda esa naturaleza salvaje, imprevisible, indómita y dada al caos que convierte auténticas barbaridades en simples travesuras entrañables.

Además, Lacheau aprovecha cualquier ocasión para desplegar su pasión por la parodia. El pequeño Marsupilami puede perrear, recrear momentos de ‘Titanic’, homenajear a ‘E.T.’ o incluso evocar ‘Liberar a Willy’. No sorprende demasiado viniendo del responsable de ‘Super ¿quién?’, una película que ya demostraba su habilidad para burlarse con cariño de los grandes éxitos del cine comercial. Tampoco conviene olvidar que esta no es su primera adaptación de una obra ilustrada. En 2018 dirigió ‘City Hunter’, cuya irreverencia terminó conquistando incluso al autor del manga original. Aquellas mismas pillerías narrativas aparecen aquí una y otra vez.

Como ya es habitual, Lacheau vuelve a rodearse prácticamente de toda La bande à Fifi, ese grupo de colaboradores con los que lleva más de una década construyendo sus comedias (casi como Santiago Segura haciendo filmes con sus amiguetes). A ese equipo suma dos nombres de enorme peso dentro de la comedia francesa como Jamel Debbouze y Jean Reno, cuya sola presencia aporta un plus de carisma.

Una comedia más adulta de lo que parece, entre la nostalgia del cómic y el cine popular

Aunque visualmente resulte una película accesible para el público infantil gracias a las monerías del Marsupilami, la abundancia de humor verde y algunos chistes de doble sentido dejan claro que buena parte de sus destinatarios son quienes crecieron leyendo los álbumes del personaje. No porque adapte fielmente las viñetas y por sus subidas de tono, sino porque también conecta con la nostalgia de una generación concreta.

Curiosamente, muchos de los mejores gags ni siquiera dependen del Marsupilami. Funcionan gracias al reparto humano y a una maquinaria cómica perfectamente engrasada. Eso provoca una sensación contradictoria: durante bastantes minutos podría tratarse de cualquier otra comedia de Philippe Lacheau sin pertenecer necesariamente al universo del animal de Palombia.

El componente familiar aparece sobre todo mediante la relación entre el protagonista infantil y la criatura, una amistad que intenta llenar el vacío emocional provocado por unos padres continuamente en disputa. Esa dimensión aporta algo de corazón entre tanta locura.

Pero quizá el aspecto más interesante sea otro. Más allá de su obsesión por imitar superproducciones hollywoodienses o elevar ligeramente el rango de edad de sus películas, Lacheau reivindica aquí una tradición muy francesa: la del humor heredero del cómic franco-belga. No solo recupera a uno de sus personajes más emblemáticos, sino que salpica el relato de referencias generacionales como ‘E.T.’, ‘Liberar a Willy’ o la inolvidable serie ‘Érase una vez… la vida’, estableciendo un puente entre varias décadas de cultura popular.

Ficha de ‘Marsupilami’

Estreno en España: 12 de agosto de 2026. Título original: Marsupilami. Duración: 99 min. País: Francia. Dirección: Philippe Lacheau. Guion: Julien Arruti, Pierre Dudan, Philippe Lacheau, Pierre Lacheau. Música: Maxime Desprez, Michaël Tordjman. Fotografía: Pierric Gantelmi d’Ille. Reparto principal: Philippe Lacheau, Jamel Debbouze, Elódie Fontan, Tarek Boudali, Jean Reno. Producción: Pathé, Baf Prod, TF1 Films Production, Logical Content Ventures, Artémis Productions, Shelter Prod, Canal+. Distribución: YouPlanet. Género: comedia, adaptación. Web oficial.

Crítica: ‘El síndrome Rembrandt’

En qué plataforma ver El síndrome Rembrandt

Una premisa fascinante con un desarrollo irregular

Hay películas que plantean grandes preguntas y otras que buscan ofrecer grandes respuestas. ‘El síndrome Rembrandt’ pertenece claramente al primer grupo. Pierre Schoeller construye una obra de vocación intelectual que utiliza el arte como catalizador para reflexionar sobre la ética científica, la energía nuclear, el cambio climático y la responsabilidad individual. El problema es que, en su empeño por resultar trascendente, termina sacrificando buena parte de la implicación emocional del espectador.

La premisa es, sin duda, sugerente y muy intrigante. Una prestigiosa física nuclear ve cómo la contemplación de varias pinturas de Rembrandt altera su percepción del mundo y la lleva a cuestionar todo aquello en lo que ha creído durante décadas. Es una idea fascinante porque enfrenta dos formas aparentemente incompatibles de entender la realidad: la objetividad de la ciencia frente al poder irracional del arte. Sin embargo, el guion desarrolla ese conflicto de manera excesivamente abstracta. La transformación de la protagonista se acepta más como una metáfora que como un proceso psicológico plenamente convincente.

Camille Cottin y Romain Duris sostienen el relato

Camille Cottin soporta buena parte del peso dramático con una interpretación contenida, llena de pequeños matices y silencios que transmiten la creciente fractura interior de su personaje. A su lado, Romain Duris aporta equilibrio interpretando a un hombre que observa cómo la mujer con la que ha compartido toda una vida comienza a convertirse en alguien casi irreconocible. Ambos construyen una relación creíble incluso cuando el relato se vuelve más simbólico que narrativo.

Una puesta en escena elegante al servicio de las ideas

Visualmente, Schoeller apuesta por una puesta en escena sobria. La fotografía evita cualquier artificio y encuentra en los cuadros de Rembrandt un recurso visual poderoso, utilizando la luz y las sombras como prolongación del estado emocional de los personajes. No es casual: el claroscuro característico del pintor se convierte aquí en una metáfora constante de las zonas grises entre conocimiento, intuición y conciencia moral.

Un ritmo pausado que no conectará con todo el público

Donde la película puede dividir más al público es en su ritmo. Es un cine pausado, construido a partir de conversaciones, silencios y largos momentos de contemplación. Quien espere un thriller sobre una conspiración nuclear probablemente salga decepcionado, porque el suspense nunca es el verdadero objetivo. La tensión procede de las dudas éticas y existenciales de sus protagonistas, no de la acción.

El mayor mérito de ‘El síndrome Rembrandt’ reside precisamente en no ofrecer desvelar sus cartas de manera explícita. Invita al espectador a preguntarse hasta qué punto el conocimiento científico basta para comprender el mundo o si el arte puede revelar verdades que escapan a la razón. No obstante, esa misma ambición intelectual acaba jugando en su contra cuando la película prioriza el discurso sobre la emoción y convierte algunas secuencias en ejercicios de reflexión más que en auténticos momentos dramáticos.

En definitiva, Pierre Schoeller firma una obra elegante, inteligente y profundamente europea, destinada a un público dispuesto a dejarse llevar por las ideas más que por la trama. Es una película de  esas que requieren una conversación post visionado.

Ficha de ‘El síndrome Rembrandt’

Estreno en España: 7 de agosto de 2026. Título original: Rembrandt. Duración: 107 min. País: Francia. Dirección: Pierre Schoeller. Guion: Pierre Schoeller, Anne-Louise Trividic. Música: Pawel Mykietyn. Fotografía: Nicolas Loir. Reparto principal: Camille Cottin, Romain Duris, Denis Podalydès. Producción: Trésor Films, France 3 Cinema, Zinc, Artémis Productions, BE TV, Proximus, Canal+, Netflix. Distribución: Vercine. Género: drama, suspense. Web oficial.

Crítica: ‘En mar abierto’

En qué plataforma ver En mar abierto

Renny Harlin regresa a un territorio conocido, con pretensiones honestas y factura española

Tras haber estado muy entretenido con la trilogía remake de ‘The Strangers’, Renny Harlin cambia de tercio. El director de ‘Deep Blue Sea’ vuelve a rodar con sobre tiburones y también regresa al género del cine de acción pues es también el más lucrativo para él. Recordemos que Harlin es el director de ‘Jungla de Cristal 2’, ‘La isla de las cabezas cortadas’ o ‘Máximo riesgo’, entre otras. Con todo esto y aunque la calidad de las películas de este finés siempre se pone en entredicho (es el autor de ‘Hércules: el origen de la leyenda’), cabía esperar una película que no fuese de mera explotación. ‘En mar abierto’ es exactamente eso, pero con bastante buena calidad técnica.

¿Se puede tener tan mala suerte de que, tras la fortuna de sobrevivir a un aterrizaje forzoso en el mar, te veas rodeado de tiburones? Harlin piensa que es plausible y es la premisa que plantea para desarrollar la acción. Y lo hace a partir del texto los guionistas de películas calificadas casi de serie B como son Shane Armstrong y S. P. Krause, autores de ‘Bait’, ‘Black Chamber’ o ‘The Darkness’. Se percibe el bajo presupuesto pese a los nombres de su reparto, pero la película sale airosa por lo que comentaba anteriormente, hay una mano diestra tras la cámara y en postproducción que sabe darle a todo un halo de realismo y de película más costosa de lo que realmente es. Quien sabe, quizás si se hubiese concebido como originalmente se pensaba, que era como secuela de ‘Bait’, la cosa habría sido peor.

Harlin demuestra desde los primeros minutos que sabe manejar el ritmo. Tiene alguna que otra toma curiosa a la hora de reflejar la dimensión de la catástrofe o de darle espectacularidad a la acción, especialmente durante el accidente, donde la planificación transmite una sensación de caos bastante conseguida. Resulta llamativo que varias de las secuencias acuáticas se rodaran en grandes depósitos de agua combinados con escenarios físicos y efectos digitales, una solución habitual en este tipo de producciones que aquí logra un resultado más convincente de lo esperado.

También es interesante comprobar cómo el director recupera una idea que ya dominó en ‘Deep Blue Sea’: los tiburones funcionan mejor cuando son una amenaza constante que cuando ocupan el centro del plano. La tensión nace más de la espera que del ataque. Y por otro lado el coste, a raíz de tener que recrear menos tiburones, se reduce.

Un entretenimiento consciente de sus excesos

Uno de los mayores aciertos del guion de ‘En mar abierto’ consiste en no limitar toda la acción a un único espacio. La película dispone varios escenarios dentro del mismo desastre. Encierros, tensión social, carreras delante de un tiburón… Entre las tres consiguen mantener nuestra atención, que por supuesto solo quiere ver muertes con escualos. Esa fragmentación evita que la propuesta caiga en la monotonía y permite alternar momentos de suspense con otros mucho más cercanos al cine de aventuras.

Eso no significa que el libreto esté libre de decisiones cuestionables. Como en toda película de estas características hay alguna que otra decisión por parte de los protagonistas que carece de sentido o lógica. Hay personajes que parecen olvidar el peligro en el momento más inoportuno o que escogen siempre la alternativa más arriesgada. Sin embargo, Harlin parece plenamente consciente de ello y, en ocasiones, incluso juega con esos tópicos. No es casual la inclusión de un personaje que, en mitad del caos, grita el clásico «soy ciudadano americano», una frase que funciona casi como una broma metacinematográfica sobre determinados clichés del cine de acción estadounidense.

Dentro del reparto sorprende especialmente la presencia de Ben Kingsley. Su participación es prácticamente una broma, reducida a un papel tan breve que cuesta creer que un intérprete de su prestigio figure entre los principales reclamos del cartel. Más que un personaje, parece un elegante cameo destinado a aportar un nombre de peso a la producción.

Aaron Eckhart sostiene la aventura

Quien realmente carga con el peso del relato es Aaron Eckhart. El actor recupera el rol de piloto como ya hizo en ‘Sully’. Es uno de los protagonistas en esta historia que realmente tiene protagonismo compartido al fragmentarse en distintas situaciones, pero es evidente que la narración regresa a él una y otra vez. Eckhart aporta la presencia, más que demostrada anteriormente, como líder y cumple con el perfil de héroe clásico.

Y sí, llega ese momento que resume perfectamente la filosofía del filme: Aaron Eckhart liándose a golpes con un remo con un tiburón que le triplica en tamaño. Es una escena que supone una declaración de intenciones y que seguro que más de un superviviente real te diría que no es tan loca como parece. Sea como fuere está claro que Harlin no busca realismo, sino una diversión extraída de la tensión.

Un desastre aéreo que sabe cómo no acabar estrellándose

La producción es consciente en todo momento de qué clase de película quiere ser. No aspira al terror sofisticado ni a la profundidad psicológica. Aporta ciertos dramas para cada personaje pero su objetivo es mantener al espectador tenso durante poco más de hora y media enlazando accidentes, ataques, rescates imposibles y algún que otro sacrificio heroico.

‘En mar abierto’ no alcanzará el estatus de clásico dentro del subgénero de tiburones, pero sí representa cierto sector del terror actual que esquiva la parte peyorativa de la etiqueta serie B comprendiendo perfectamente cuáles son sus fortalezas. Renny Harlin aporta el oficio suficiente para ello. Es un pasatiempo honesto y a veces eso basta para disfrutar.

Por último, cabe señalar que la película tiene factura española pues está producida por Nostromo Pictures y parte de su rodaje ha transcurrido en Canarias. La banda sonora es del getxotarra Fernando Velázquez y han trabajado en ella estudios de efectos como Orca Studios o El Ranchito. Es pro ello que está dedicada a la memoria de Lionel Estivill, experto en VFX quien con solo 34 años fue profesor de la ESCAC y trabajó en películas como ‘Transformers’, ‘Thor’, ‘Paddington’ o ‘Apocalipsis Z’.

Ficha de ‘En mar abierto’

Estreno en España: 7 de agosto de 2026. Título original: Deep Water. Duración: 110 min. País: EE.UU., España. Dirección: Renny Harlin. Guion: Pete Bridges, Shayne Armstrong, S.P. Krause. Música: Fernando Velázquez. Fotografía: DJ Stipsen. Reparto principal: Ben Kingsley, Aaron Eckhart, Angus Sampson, Molly Belle Wright. Producción: Nostromo Pictures, Arclight Films, Aristos Films, Aventura, Blue Rider Pictures, Pink308, Rabbits Black, SSS Entertainment, Simmons/Hamilton Productions, Top Film Distribution. Distribución: DeAPlaneta. Género: acción, terror. Web oficial.

Crítica: ‘Mother Mary’

En qué plataforma ver Mother Mary

Misteriosa, cautivadora y visualmente impecable

David Lowery puede gustar o no, pero no podemos negar que siempre nos trae cosas originales, distintas y visualmente logra siempre crear un montón de sensaciones. ‘Mother Mary’ es un sinfín de sensaciones, musicales, sensoriales, visuales que logran que te quedes inmerso en estas casi dos horas de película.

El reencuentro de dos almas en un ático

Un icono del pop de fama mundial regresa a los escenarios tras un grave accidente. Quiere volver de una manera espectacular y perfecta y para ello decide huir a un campo inglés en busca de Sam Anselm, su antigua diseñadora de vestuario de la cual se había distanciado desde hace mucho tiempo.

La película es un gran diálogo entre ellas dos, recordando, echándose cosas en cara pero sin rencor. El rencor ya se terminó, solo queda una tristeza que vemos reflejada en el ambiente. El color de la película logra representar este sentimiento desde que entramos en el estudio de la diseñadora. Ellas dos son la película, mostrando su alma desde el momento en el que Mary entra en la habitación y ambas deben enfrentarse a sus fantasmas pasados. ‘Mother Mary’ me ha gustado muchísimo, un musical, un thriller psicológico, un toque terrorífico pero sin fantasmas reales.

David Lowery y sus metáforas

Qué deciros de este director, todos nos acordamos de ‘A Ghost Story’ o ‘El Caballero verde’, películas que al igual que ésta, juega mucho con las metáforas, con los colores y por supuesto logra sacar todo el jugo a sus actrices. Ambas están perfectas.

La película es super teatral, al principio la cámara casi es fija, se mueve, pero apenas lo notamos. Después de un baile, la cámara juega con el espectador, comienza a moverse de maneras diferentes mostrándonos distintos planos desde lugares insospechados. También vemos como cuida todo hasta el último milímetro. Y es que la imagen “fantasmal” que vemos en la cinta, no tiene CGI, está creada por el artista Daniel Wurtzel y es increíble la sensación que logra con una simple tela. Es espectacular.

Anne Hathaway y Michaela Coel un dúo espectacular

Sin lugar a dudas la película son ellas dos. Dan una clase magistral de actuación y de como poner los pelos de punta simplemente con sus miradas, sus silencios y sus diálogos llenos de amor, tristeza y bastante nostalgia.

En Anne Hathaway vemos el trabajo impresionante de físico y también vocal. Ya la habíamos escuchado cantar en ‘Los Miserables’, pero aquí no solo canta, si no también baila, se mueve como una gran reina del pop. Con un vestuario espectacular que le va como anillo al dedo.

Pero Michaela Coel no se queda atrás. Encargada de dar vida a esta diseñadora que nos deja ver la tristeza que tiene al ver a su antigua musa. Y a la vez, disfruta al imaginarse el vestido perfecto mientras van hablando. No creo que hubiesen cogido a nadie mejor para representar este papel lleno de paz y viveza. En la cinta también aparece Hunter Schafer, no tiene un papel principal, pero lo que la vemos, como siempre está muy bien.

Un vestuario impecable

Esta película como he comentado es el vestuario y su color. Bina Daigeler es la encargada de lograr que todo sea perfecto. Aunque también tenemos algún diseño de Iris van Herpen y Yohji Yamamoto.

En un principio el vestuario iba a ser simplemente dibujos o fotografías, pero al ver los diseños, David Lowery decidió que Anne Hathaway tendría que salir con ellos viendo las distintas actuaciones musicales. Michaela Coel fue alumna suya antes del rodaje para aprender los movimientos de la modista y poder darle más realidad a su personaje.

Música y espectáculo

La película está llena de música, de baile, aunque sea de una manera secundaria. Pero Mary es una gran cantante y debemos ver también parte de su vida para entender todo lo que vamos viendo. Las actuaciones son increíbles, como he comentado, se ve el gran trabajo de Anne Hathaway tanto físicamente como vocal y es la verdad que lo hace genial.

‘Mother Mary’ quizás no sea para todo el mundo es una película muy sensorial, llena de metáforas y que sin duda puede pesar un poco. Para mi ha sido una cinta muy inmersiva, entre la música, los colores, los movimientos de las telas y por supuesto, sus dos actrices que están inmensas. Es una película que recomiendo mucho, ya sea solo por la experiencia de verla ya solo sea por lo diferente que es.

Ficha de la película

Estreno en España: 31 de julio de 2026. Título original: Mother Mary. Duración: 112 min. País: Reino Unido. Dirección: David Lowery. Guion: David Lowery. Música: Daniel Hart. Canciones de Charli XCX, Jack Antonoff. Fotografía: Andrew Droz Palermo y Rina Yang. Reparto principal: Anne Hathaway, Michael Coel, Hunter Schafer, FKA Twigs, Sian Clifford. . Producción: A24, Augenschein Filmproducktion, Homebird Productions, Sailor Bear, First Look, Access Entertainment, IPR.VC. Distribución: Elastica Films. Género: Ficción. Web oficial.

Crítica: ‘Spider-Man: Brand New Day’

En qué plataforma ver Spider-Man: Brand New Day

Una fresca y nueva perspectiva a través del Spider-Man más solitario, pero a la vez el más multitudinario

Tras el terremoto emocional de ‘Spider-Man: No Way Home’, parecía evidente que el siguiente paso del Peter Parker de Tom Holland debía ser mirar hacia dentro antes que hacia el multiverso. ‘Spider-Man: Brand New Day’, dirigida por Destin Daniel Cretton, entiende perfectamente esa necesidad y construye un relato donde la melancolía pesa tanto como la acción. No llega a convertirse en una película oscura, pero sí adopta un tono más tenebroso y adulto que el de entregas anteriores, explorando la soledad del héroe derivada del conjuro que hizo que el mundo olvidara quién es realmente Peter Parker. Y ese enfoque, para mí es de las mejores bazas de este filme.

Nada más comenzar, el largometraje rompe una de las principales expectativas que había generado su campaña promocional. Como muchos sospechábamos, prácticamente todo el material más espectacular del tráiler pertenece a la secuencia de apertura. Las imágenes que recreaban viñetas míticas del cómic y ese desfile de villanos que prometía una amenaza coral se concentran en esos primeros minutos. Es una decisión inteligente porque prepara al espectador para descubrir que, en realidad, esta vez no existe un gran supervillano central que monopolice el conflicto.

De paso, la película desmonta buena parte de las teorías conspirativas que inundaron las redes sociales durante meses. Aquellos autoproclamados «expertos» que aseguraban que Sony había eliminado personajes del tráiler o escondía medio reparto han visto cómo todas sus predicciones se desmoronan. Quizá sirva para que muchos aficionados aprendan a distinguir entre quienes analizan el cine por amor al arte y quienes simplemente alimentan el algoritmo con especulaciones sin fundamento en busca de notoriedad y autobombo.

Un puente emocionante hacia el futuro… que a veces frena demasiado

Uno de los grandes aciertos del libreto consiste en recuperar la esencia científica de Spider-Man. Peter va enlazando encuentros, experimentos y situaciones donde la pseudociencia vuelve a desempeñar un papel fundamental, recuperando una tradición muy arraigada en los cómics del personaje. A ello se suma un equilibrio bastante conseguido entre la tristeza que provoca el recuerdo de MJ (Zendaya) y el humor característico del protagonista. Peter ha madurado, pero sigue echando de menos su etapa estudiantil, sus amigos y ese punto friki que siempre ha definido al personaje y que más aflora cuando está con Ned (Jacob Batalon).

Las escenas de acción también merecen una mención especial. Los balanceos por Nueva York y varias coreografías parecen diseñadas pensando directamente en quienes han disfrutado de los videojuegos recientes del personaje. Hay movimientos, encuadres y persecuciones que recuerdan claramente a esa forma tan dinámica de entender al trepamuros.

Sin embargo, donde la película deja una sensación más agridulce es en su incapacidad para culminar dos ideas realmente prometedoras. No porque vayan demasiado lejos, sino precisamente porque se quedan a medio camino.

La primera tiene que ver con los mutantes. Marvel y Sony rozan un terreno apasionante (además de recordarnos a la película ‘Fallen’), pero pisan el freno justo cuando parecía que iban a cruzar una línea importante. Jean Grey aparece (el secreto que hace tiempo que dejó de serlo) y su reinterpretación resulta muy distinta tanto para ella como para otro personaje relacionado con esa trama. Da la impresión de que Marvel Studios y los acuerdos entre compañías han preferido reservar determinadas sorpresas para producciones completamente controladas por el estudio marvelita.

La segunda oportunidad desaprovechada afecta al propio Spider-Man. Se insinúa una evolución física del héroe que podría haber acercado la historia a terrenos próximos al body horror que en su día tampoco culminó Sam Raimi, pero nuevamente la película opta por detenerse antes de cruzar ese umbral. Es fácil imaginar que Sony haya considerado que ese camino podría resultar demasiado extremo para una versión cinematográfica tan popular del personaje, pero habría estado bien aproximarse a cómics como ‘The Spectacular Spider-Man’, ‘The Other: Evolve or Die’ o ‘Mutant Agenda’.

Una película de transición marvelita pero con personalidad propia

Aunque funciona claramente como puente hacia acontecimientos futuros del Universo Cinematográfico Marvel, ‘Spider-Man: Brand New Day’ consigue evitar convertirse únicamente en un episodio de transición. Incluso encuentra tiempo para desarrollar una idea sorprendentemente original alrededor de una palabra recurrente durante el relato, construyendo una especie de pequeño ‘Ciudadano Kane’ que aporta un giro diferente dentro del cine superheróico.

No todo funciona con la misma precisión. Hay varias secuencias cuya resolución transmite cierta sensación de improvisación, especialmente una situada inmediatamente después del clímax principal, donde parece que el montaje no encuentra la mejor forma de cerrar lo que acaba de ocurrir.

Destin Daniel Cretton vuelve a demostrar la sensibilidad narrativa que ya había exhibido en ‘Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos’ o en ‘Wonder Man’. El director mantiene además un perfil especialmente interesante dentro de Marvel. Conviene mantenerle en nuestro punto de mira por eso y por ser el encargado del esperado live action de ‘Naruto’.

Entre los numerosos guiños para los aficionados destaca también la dedicatoria final a Gerry Conway, creador de The Punisher aquí interpretado nueva mente por Jon Bernthal. El homenaje resulta especialmente apropiado si recordamos que El Castigador debutó precisamente en las páginas de un cómic de Spider-Man.

Puede que ‘Spider-Man: Brand New Day’ no alcance el impacto emocional que tuvieron en su día algunas películas de Tobey MaGuire o Andrew Garfield, ni se atreva a desarrollar todas las ideas que plantea, pero sí ofrece una evolución coherente del personaje. Combina entretenimiento con melancolía y deja preparado un tablero que promete movimientos muy interesantes en el futuro del MCU.

Como añadido final y avisando de spoilers he de mencionar la escena post-créditos. Se nos avisa de la presencia de Spider-Man en el espacio exterior. Por supuesto, correrán, ríos de tinta y ahora serán todo teorías. Así es que podemos imaginar que este Spider-Man que hemos visto pertenece a otro universo, que va a recibir la visita de un equivalente de un universo paralelo o incluso podría tratarse de 2099, el Spider-Man, que veremos en la nueva película animada que cerrará la trilogía de Miles Morales, aunque este realmente de lo que viene es del futuro. Lo más probable es que tenga que ver con lo que va a pasar en ‘Secret Wars’. Pero ya sabéis que con una semillita como esta muchos sacarán oro.

Ficha de ‘Spider-Man: Brand New Day’

Estreno en España: 29 de julio de 2026. Título original: Spider-Man: Brand New Day. Duración: 144 min. País: EE.UU. Dirección: Destin Cretton. Guion: Chris McKenna, Erik Sommers, Justin Kuritzkes. Música: Michael Giacchino. Fotografía: Brett Pawlak. Reparto principal: Tom Holland, Zendaya, Jacob Batalon, Sadie Sink, Jon Bernthal, Mark Ruffalo. Producción: Columbia Pictures, Marvel Studios, Pascal Pictures, Sony Pictures. Distribución: Sony Pictures. Género: ciencia ficción, adaptación. Web oficial.

Crítica: ‘Juggernaut’

Una narración consistente y poderosa que no necesita palabras

Hay ocasiones en las que un cortometraje demuestra que el cine sigue siendo, ante todo, un arte visual y narrativo que no entiende de tiempos. ‘Juggernaut’, dirigido por los hermanos Daniele Ricci y Emanuele Ricci, pertenece a esa categoría de obras que prescinden deliberadamente del diálogo para confiar toda su expresividad a la imagen, el sonido y la interpretación física. Es un cortometraje italiano, sí, pero también una propuesta profundamente universal, porque su historia podría comprenderse en cualquier rincón del mundo sin necesidad de traducción.

Lejos de convertirse en un mero ejercicio de estilo, el silencio es aquí una herramienta narrativa. No hay una sola línea de diálogo ni un solo texto explicativo, pero tampoco hacen falta. La historia es sencilla y está construida desde la acción, permitiendo que el espectador descubra poco a poco un universo mucho mayor del que realmente aparece en pantalla. Esa capacidad para sugerir un imaginario completo sin verbalizarlo es uno de los mayores logros del trabajo de los Ricci.

El protagonista transmite una resistencia casi sobrehumana sustentada en el estoicismo, como hacía el protagonista de ‘Sisu’, por ejemplo. Del mismo modo que el personaje creado por Jalmari Helander avanzaba soportando todo tipo de adversidades con una determinación inquebrantable, el héroe de ‘Juggernaut’ interpretado por Eugenio Krilov encuentra en la perseverancia su principal arma. Son personajes definidos mucho más por sus acciones que por sus palabras, auténticos supervivientes cuya personalidad se construye golpe tras golpe.

Una fantasía medieval de enorme riqueza visual

Si algo destaca desde el primer plano es el extraordinario trabajo fotográfico. La imagen posee un color muy trabajado, con un etalonaje que dota de personalidad propia a cada escenario. La fotografía juega constantemente con los contrastes entre espacios dominados por la oscuridad y pequeños estallidos cromáticos que enriquecen la composición sin romper la coherencia estética. Una prenda, una llama, un cielo, el color aparece para destacar entre lo tenebroso del ambiente.

La propuesta visual remite a esa fantasía medieval europea de tono oscuro que en los últimos años ha encontrado excelentes representantes. Es fácil pensar en el imaginario desarrollado por Paul Urkijo o recordar atmósferas cercanas a ‘Black Death’ y ‘El caballero verde’. No se trata de una imitación, sino de compartir una sensibilidad estética donde los bosques, las ruinas, la piedra y la naturaleza adquieren un peso dramático tan importante como los propios personajes.

Sorprende también el diseño de producción. A pesar de tratarse de una producción modesta, el cortometraje presenta un notable cuidado en la construcción de su universo. El vestuario, el atrezo y los diferentes elementos escénicos (props) poseen una credibilidad que ayuda enormemente a la inmersión. En ningún momento da la impresión de que el presupuesto limite la ambición artística, al contrario, la imaginación compensa cualquier restricción material.

Un ejercicio de cine puro que trasciende su condición de cortometraje

Quizá el mayor mérito de ‘Juggernaut’ sea precisamente su capacidad para sugerir mucho más de lo que enseña. En apenas unos minutos logra que el espectador intuya una mitología previa, un contexto histórico y unas reglas internas que nunca necesitan ser explicadas. Ese respeto por la inteligencia del público conecta con el mejor cine fantástico contemporáneo, donde la exposición deja paso a la observación.

También resulta llamativo el equilibrio entre espectáculo y sobriedad. La acción nunca cae en el exceso, sino que sirve para desarrollar al personaje y mantener un ritmo constante. No busca impresionar mediante la acumulación de secuencias grandilocuentes, sino construir una aventura de apariencia sencilla cuya verdadera riqueza reside en todo aquello que permanece implícito.

‘Juggernaut’ demuestra que el formato corto sigue siendo un extraordinario laboratorio creativo para el cine fantástico. Con una identidad visual muy marcada, una dirección artística sorprendentemente sólida y una narración completamente muda que jamás pierde claridad, Daniele Ricci y Emanuele Ricci firman una obra pequeña en duración pero grande en personalidad. Un recordatorio de que el cine puede seguir emocionando únicamente con imágenes cuando detrás existe una mirada cinematográfica auténtica.

Ficha de ‘Juggernaut’

Estreno en España: 2024. Título original: Juggernaut. Duración: 20 min. País: Italia. Dirección: Daniele Ricci, Emanuele Ricci. Guion: Eugenio Kirlov, Daniele Ricci, Emanuele Ricci. Música: Diego Guarnieri. Fotografía: Daniele Ricci. Reparto principal: Eugenio Krilov, Adriana Papana, Nicolò Cerreti. Producción: Mondo Rosso Productions. Género: terror. Web oficial.