Crítica: ‘La Odisea’

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A pesar de los años que tiene La Odisea, Nolan consigue extraerle una nueva interpretación

Han pasado unos 28 siglos desde que Homero escribió ‘La Odisea’. Desde entonces es una obra que sirve de molde, patrón o inspiración para gran parte de las historias que conocemos en lo que respecta al viaje y retorno del héroe. Si nos ceñimos al cine ha pasado más de un siglo desde que se publicó la primera película inspirada en tan magna obra. Fue F. Bertolini en 1911 quien en clave de cine mudo nos contaba la historia. Tiempo después vimos la película que protagonizó Armand Assante en dos partes, la recientemente protagonizada por Ralph Fiennes… Es difícil enumerar todas las que han precedido a esta película que prácticamente es un evento.

Había una parte del público que parecía haber decidido odiar ‘La Odisea’ antes incluso de verla. El reparto, algunas decisiones de casting y la mera idea de que Christopher Nolan adaptara uno de los pilares de la literatura occidental habían generado un rechazo previo que, tras ver el resultado, resulta difícil sostener. No estamos ante una película que reinvente el relato de Homero ni que pretenda desmontar el mito para convertirlo en otra cosa. Tampoco busca una revisión posmoderna ni una actualización política evidente. Y precisamente ahí reside una de sus mayores virtudes.

Nolan opta por una estructura fragmentada, coherente con el resto de su filmografía, pero sin convertirla en un rompecabezas. El punto de partida es especialmente interesante: Odiseo permanece en la isla de Calipso afectado por una amnesia (una licencia narrativa respecto al poema original) y es a través de recuerdos, testimonios y diferentes líneas argumentales como el espectador recompone el viaje. No toda la película mantiene esa estructura retrospectiva, ya que, llegado un determinado momento, el relato se instala definitivamente en el presente y avanza hacia el desenlace, mientras otros personajes adquieren un protagonismo poco habitual en adaptaciones anteriores. Ese equilibrio entre el misterio inicial y la progresión clásica funciona con notable eficacia y evita que el montaje termine devorando la emoción.

Más allá de Troya: el verdadero peso del héroe

Lo más interesante de ‘La Odisea’ es que Nolan no parece especialmente interesado en la Guerra de Troya, lo cual también tiene su lógica. Lo que realmente le fascina es aquello que la concluyó y lo que vino después. La película convierte el célebre caballo en mucho más que una estratagema militar. Según plantea el director, aquel engaño supuso la ruptura definitiva entre hombres y dioses, el momento en que una civilización decidió traicionar unas reglas sagradas que habían sostenido su equilibrio durante siglos.

A la Odisea se le pueden extraer multitud de lecturas y siempre será retomada por uno u otro director. Está claro que la época puede marcar la adaptación y en este caso Nolan, sin dejarse influir excesivamente por tantas películas que establecen paralelismos con nuestra realidad se centra en algo que a mí por lo menos no se me había ocurrido. El caballo de Troya actúa aquí como un auténtico troyano moral que destruye desde dentro y cual efecto mariposa el sistema de valores sobre el que descansaba aquel mundo. A partir de esa decisión, todo el Mediterráneo entra en un efecto dominó del que ya no existe retorno. No es tanto una reflexión sobre nuestro presente como un recordatorio de que cualquier civilización está condenada a repetir los mismos errores cuando olvida los principios que la sostienen.

Si sumamos esto a que Odiseo sabe y comprende que, haga lo que haga, únicamente él llegará al destino final. Todos los demás quedarán atrás, víctimas de decisiones que comenzaron mucho antes de embarcarse hacia Ítaca. La película encuentra así una dimensión melancólica muy poderosa, alejándose del simple relato de aventuras.

Nolan siempre nos ofrece algo diferente y visualmente tampoco decepciona. Están los el gigantes, un cíclope, el remolino de Caribdis, secuencias de la caída de Troya… Quizás a muchos decepcione el diseño de estas escenas o personajes, pero por ejemplo no hay nada que reprochar al diseño de vestuario. Si Nolan ya nos dejó alucinados con la bomba de Oppenheimer aquí la magnitud se le ha ido de las manos al recrear al cíclope con una marioneta de seis metros de altura.

Un reparto desigual y una escena inolvidable

Mucho gigante, remolino, batalla de Troya y cíclope, pero la escena con la que me quedo es la de Circe con Samantha Morton. Nolan se pasa al body horror con este fragmento que tiene un momento plástico, agobiante e hipnótico.

La secuencia de Circe supone probablemente el momento más sorprendente de toda la película. Samantha Morton ofrece una interpretación hipnótica en una escena donde Nolan se aproxima al body horror con una elegancia visual inesperada. Es un pasaje plástico, incómodo y absorbente que rompe durante unos minutos el tono épico para introducir una pesadilla casi física. No resulta extraño que haya sido una de las interpretaciones más elogiadas desde los primeros pases del filme.

Matt Damon encuentra el equilibrio perfecto entre la astucia legendaria y el inmenso cansancio emocional de Odiseo. Anne Hathaway construye una Penélope desesperada y resistente sin caer nunca en el victimismo. Robert Pattinson compone un personaje despreciable con enorme convicción, mientras John Leguizamo sorprende muy positivamente como Eumeo, protagonizando algunos de los momentos más emotivos de toda la historia.

También conviene acallar las críticas previas hacia la presencia de Elliot Page. Quienes llevaban meses utilizando su participación como argumento contra la película sencillamente se quedan sin razones. Si hay una decisión discutible dentro del reparto, probablemente sea el tratamiento que recibe Lupita Nyong’o como Helena de Troya. No es ni de lejos por el color de su piel o por su belleza, sino por un giro argumental con licencia de regalo que sin duda generará debate entre los espectadores.

Paradójicamente, quienes salen peor parados son tres intérpretes que coinciden también en ‘Spider-Man: Brand New Day’. Zendaya nunca termina de convencer como la versión sabia e imponente de Atenea, Jon Bernthal interpreta a Menelao con unos registros demasiado cercanos a su habitual Punisher y Tom Holland, aun estando correcto, afronta un par de escenas que exigían una presencia dramática mayor de la que consigue transmitir.

¿Hay que verla en IMAX?

Nolan ha diseñado buena parte de su puesta en escena para verla en este formato y no hacerlo no debería invalidar cualquier opinión con respecto a lo técnico. Hay que reconocer que la enorme resolución del negativo de 70 mm, la profundidad del encuadre y la espectacular relación de aspecto permiten apreciar con una claridad extraordinaria tanto la inmensidad de los paisajes como el nivel de detalle de las secuencias más ambiciosas. Escenas como el encierro con el cíclope, la huida por el bosque e incluso el claustrofóbico enfrentamiento final merecen una escala grande, mientras que los momentos más íntimos también se benefician de una definición y una textura difíciles de replicar en otros formatos. En una película donde la sensación de viaje y de inmensidad forma parte esencial de la experiencia, verla en IMAX de 70 mm no es un simple lujo para cinéfilos, sino la forma más cercana de experimentar exactamente la visión que Nolan concibió para el espectador.

No hay una ocasión mejor para recomendaros ver esta película en un cine IMAX. Y es que el filme ha quedado por último dedicado a la memoria del fallecido David Keighley, que es quién asesoró y garantizó la tecnología IMAX para las películas de Nolan.

Ficha de ‘La Odisea’

Estreno en España: 17 de julio de 2026. Título original: The Oddysey. Duración: 172 min. País: Reino Unido. Dirección: Christopher Nolan. Guion: Christopher Nolan. Música: Ludwig Göransson. Fotografía: Hoyte van Hoytema. Reparto principal: Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Zendaya, Charlize Theron, Elliot Page. Producción: Universal Pictres, Syncopy, Wildside. Distribución: Universal Pictures. Género: aventura, adaptación. Web oficial.

Crítica: ‘Posesión infernal: en llamas’

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Uno pide irse de spa tras este baño de tensión, sangre y dolor

La franquicia ‘Posesión Infernal’ hace tiempo que dejó de competir por quién provoca más miedo. Su verdadera batalla consiste en descubrir hasta dónde puede llevar el sufrimiento físico de sus personajes sin perder esa sonrisa macabra que acompaña al espectador. Con ‘Posesión Infernal: En llamas’, Sébastien Vanicek entiende perfectamente cuál es el juego y entrega una película que apenas concede un segundo para recuperar el aliento.

Eso sí, conviene avisarlo desde el principio. Quienes no estén familiarizados con la saga, o quienes no disfruten del terror más sangriento, probablemente encuentren esta propuesta excesiva. Aquí no hay medias tintas. Cada muerte busca superar a la anterior mediante una sucesión de mutilaciones, heridas imposibles y un gore recreado con todo lujo de detalles. Si en ‘Posesión Infernal: El despertar’ muchos todavía recuerdan la escena del rallador de queso, esta nueva entrega convierte aquella secuencia casi en una anécdota. Es una película muy burra, extremadamente física y construida para hacer que el espectador sienta dolor simplemente contemplando lo que ocurre en pantalla. Y  sé que el director no buscaba el gore por el gore, pero le ha saldo eso.

No es casualidad y el director es víctima de sus propias intenciones. El propio Vanicek explicó durante el desarrollo del proyecto que pretendía crear una experiencia tan visceral que el público saliera del cine completamente agotado. Y, desde luego, cumple su promesa. Cuando terminan los créditos, tras tanta tensión, sangre y dolor, uno siente que necesita más un spa que una secuela. Precisamente por eso merece la pena quedarse sentado en la butaca, porque hay una escena a mitad de los créditos y otra al final que conectan con el pasado y el posible futuro de la franquicia.

Aparcando ‘Vermin’ y para saciar al fan de ‘Posesión infernal’

Quien disfrutara con ‘Vermin’ quizá espere encontrar aquí aquella sensación de angustia constante que convertía las arañas en una auténtica pesadilla. Sin embargo, Vanicek no consigue transmitir el mismo nivel de terror psicológico ni de agobio o nerviosismo. También es verdad que la propia identidad de ‘Posesión Infernal’ nunca ha residido únicamente en el miedo. La saga siempre ha preferido sorprender con nuevas barbaridades antes que con simples sobresaltos.

En ese sentido, el director francés demuestra haber entendido perfectamente el legado recibido. Sam Raimi eligió personalmente a Vanicek tras quedar impresionado con su anterior trabajo, mientras Bruce Campbell continúa implicado como productor ejecutivo, una presencia que además va mucho más allá del apartado industrial gracias a varios guiños dirigidos directamente a los seguidores más veteranos.

También resulta simpático que el realizador deje pequeñas pinceladas de su procedencia, tanto mediante algunos apuntes musicales como con la elección de un actor que repite con él tras ‘Vermin’ y el fichaje de Souheila Yacoub como protagonista. La actriz suiza, muy vinculada al cine francés gracias a trabajos como ‘Climax’ o la serie ‘No Man’s Land’, aporta una intensidad física que encaja perfectamente con el tono del filme.

Más sangre que mitología, pero un entretenimiento salvaje para los fans

Personalmente, sigo inclinándome hacia la segunda entrega lanzada tras el remake de 2013. Me pareció una película que encontraba un mejor equilibrio entre el espectáculo gore y una historia capaz de sostenerse por sí misma. En ‘Posesión Infernal: En llamas’ el componente familiar vuelve a ocupar buena parte del relato, aunque en esta ocasión el argumento existe principalmente para enlazar una brutalidad con la siguiente.

Quizá por eso se echa de menos una mayor expansión de algunos elementos del universo de la saga, especialmente todo lo relacionado con el círculo de hombres sabios o la mitología kandariana, aspectos que aparecen apuntados pero nunca desarrollados con la profundidad que muchos aficionados agradecerían.

También resulta curioso cómo Vanicek juega deliberadamente con las expectativas del público. En un par de ocasiones parece que va a repetir dos de los momentos más icónicos de la franquicia: la pronunciación de las palabras de invocación y el inevitable protagonismo de la motosierra durante el clímax. Sin embargo, introduce pequeñas fintas cargadas de humor autoconsciente que funcionan bastante bien precisamente porque saben que el espectador espera esos instantes. Rebeldía de autor, supongo.

Eso no impide que el filme caiga en algunos tópicos muy vistos dentro del género. La acción vuelve a desarrollarse prácticamente en una casa decrépita, reaparece el recurso del perro para generar inquietud y tampoco falta ese personaje construido con todos los clichés posibles de la depresión (uñas oscuras, pelo teñido y sudadera con capucha incluida). También repite algunos recursos que hemos visto en ‘La Momia de Lee Cronin’, que se supone que está dentro de este universo, pero aún no llega la ansiada conexión.

Pero cuando uno entra en ‘Posesión Infernal: En llamas’ sabe exactamente qué viene a buscar. Y la película cumple con creces. Es grotescamente divertida, tremendamente salvaje y probablemente una de las entregas más extremas de toda la franquicia. Puede discutirse si supera o no sus predecesoras, pero cuesta negar que Vanicek ha firmado una experiencia tan agotadora como memorable para cualquier amante del horror más descarnado.

Ficha de ‘Posesión infernal: en llamas’

Estreno en España: 17 de julio de 2026. Título original: Evil Dead Burn. Duración: 110 min. País: EE.UU. Dirección: Sébastien Vanicek. Guion: Sébastien Vanicek, Florent Bernard. Música: Xavier Caux, Douglas Cavanna, Double Danger. Fotografía: Philip Lozano. Reparto principal: Souheila Yacoub, Tandi Wright, Hunter Doohan y Luciane Buchanan. Producción: Ghost House Pictures, New Line Cinema, New Zealand Film Commission, Ontario Creates, Screen Gems, Warner Bros. Distribución: Sony Pictures. Género: terror. Web oficial

Crítica: ‘Hombres de acero’

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Visceral thriller carcelario

La ópera prima de Cal McMau, ‘Hombres de acero’, ha sido un gran descubrimiento. Y es que dentro de las tramas carcelarias, no nos va a dar nada nuevo, pero si una buena película, con grandes actuaciones y un debate abre el problema carcelario que teneos en la actualidad.

Una violeta historia dentro de la cárcel

La película nos cuenta la complicada situación de Taylor, al cual le acaban de decir que tiene la oportunidad de salir de la cárcel si tiene buen comportamiento por la problemática que tienen en la actualidad de que tienen exceso de presos en las cárceles. Se le plantea una felicidad y a la vez terror de dejar la que ha sido su casa durante más de 13 años. Pero dentro vemos la situación de violencia tremenda a la que se expone día a día. Toda esta tranquilidad se le termina cuando entra en su vida Dee, su nuevo compañero de celda que le va a poner las cosas bastante difíciles.

Una historia de violencia carcelaria, la escena con la que arranca la película es voraz, con un salvaje Alex Hassell en el papel de un preso bastante sanguinario. Drogas, contrabando, violencia extrema, son cosas que aunque lo dicho, no son nuevas, están llevadas al extremo en ‘Hombres de Acero’.

Actuaciones sobresalientes y dirección impecable

Ya vimos a David Jonnson en ‘La larga marcha’, y sabemos de sobra lo bien que se le da la actuación. Aquí nos regala un personaje bastante atormentado, con pánico de no poder salir de la cárcel por cualquier error e intentando sobrellevar a su nuevo compañero.

Tom Blyth, es el encargado de ponérselo difícil a Taylor dando vida a Dee. Un chaval totalmente inestable que no sabes por donde va a salir. Una mecha que está a punto de arder.

A ellos les acompañan Alex Hassell, que tiene papelón, personaje violento a más no poder y que borda. Paul Hilton, Neil Linpow, Cole Martin, Layton Blake, Cyrus Desir, Keaton Ancona-Francis, Yusef Bouattoura, entre muchos otros son los encargados de dar vida a presos y policías que conviven en una de estas prisiones tan abarrotadas.

Cal McMau como he comentado al principio, para ser su ópera prima, dirige de manera impecable, cruda y sin miramientos. Nos muestra la violencia, la desgana, el pesimismo de unos y la insolencia de otros. Como unos se comen a los débiles de maneras despiadadas.

Debate carcelario

Aunque no se trata durante toda la película, simplemente es como el desencadenante de la historia. Nos hablan un poco acerca de ese problema que ya hay en las cárceles y es que hay demasiados encarcelados para el poco espacio que hay. Y no solo eso, si no para el presupuesto que hay. No hay tanto dinero para dar se comer a tantas bocas. En este caso, vemos como por un delito menor, se decide por buen comportamiento adelantar la pena y que pueda salir de la cárcel alguien que quizás aun no está totalmente preparado.

Quizás como digo, no sea el tema principal, aunque si el comienzo, pero cuando veáis el final, entenderéis que realmente el debate está ahí y tendréis tiempo a charlar al finalizar la película sobre todo esto. Este próximo 17 de julio llega a nuestras grandes pantallas gracias a Alfa Pictures.

 Ficha de la película

Estreno en España: 17 de julio de 2026. Título original: Wasteman. Duración: 90 min. País: Reino Unido. Dirección: Cal McMau. Guion: Hunter Andrews, Eoin Doran. Música: Forest Swords. Fotografía: Lorenzo Levrini. Reparto principal: Tom Blyth, David Jonsson, Alex Hassell, Neil Linpow, Cole Martin, Keaton Ancona-Francis, Yusef Bouattoura, Cyrus Desir, Paul Hilton,  Robert Rhodes, Corin Silva. Producción: Agile Gilms, Bankside Films, Hoopsa Films, It’s All Made Up Productions. Distribución: Alfa Pictures. Género: Thriller. Web oficial.

Crítica: ‘Ni contigo ni sin mi’

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Lo difícil de afrontar el desamor

Cuando no se es capaz de superar una ruptura es todo mucho más complicado. Si junto a eso, añades que descubres al tiempo que te ha mentido, todo se complica mucho más. ‘Ni contigo ni sin mí’ es la nueva película de María Ruiz que llega este próximo viernes a nuestros cines.

El amor es complicado y el desamor mucho más

Una casa de playa con unas vistas espectaculares es el lugar elegido para contarnos esta historia de desamor con tintes de comedia. Intentando remontar desde que su mujer le dejó y aun con los papeles del divorcio en la mano, sigue con esperanza, Ernesto intenta celebrar su cumpleaños con su mejor amigo. Todo se complica al ver a la nueva novia de su vecino.

No se si ha sido porque la película está rodada como si estuviésemos viendo una obra de teatro o porque me esperaba algo más de comedia. Pero no he logrado entrar del todo en ‘Ni contigo ni sin mí’. No he entrado en el humor de la cinta y creo que tiene bastante que ver con la dirección de actores. Y es que como acabo de comentar, parece muy sobreactuada y no llego a comprender el por qué. La historia pues sin más, una historia de enredos en la que el protagonista la lía bastante al intentar recuperar a su mujer.

Reparto, dirección y fecha de estreno

Gorka Otxoa, Adrián Lastra, Cristina Maisonnave, Iván Sánchez y Manuela Vellés, son estos 5 protagonistas tan locos y alterados que nos van a ir descubriendo una historia de traición y también de entendimiento. Donde no hay nada perfecto, donde el amor para unos, puede ser una cosa y para otros, otra. Donde alguien puede estar enamorado hasta las trancas y la otra persona simplemente haber dejado de querer. El ser humano es así y al final, la vida hay que vivirla, o eso dice uno de los personajes de la cinta. Y que da igual el genero que las traiciones se dan de la misma manera.

María Ruiz, es la directora y guionista de esta historia de enredos. Donde como he comentado nos muestra lo desgarrador que puede llegar a ser el desamor. Sobre todo, cuando no hay verdades desde el principio y se da con la realidad de bruces. También de esa enajenación que puede llegar a cegarnos de tal manera que solo quieres hacer sufrir a la persona que tanto has querido.

Sin mucho más que contar, ‘Ni contigo ni sin mí’ es una historia sencilla, sin complicaciones, pero en mi opinión, un tanto dejada para la poca duración que tiene. Creo que podría haber sido más divertida. Pero como siempre digo, yo no he entrado en la historia o en el humor, pero no significa que a todo el mundo le ocurra lo mismo. A partir del 17 de julio la tenéis en los cines de toda España.

 Ficha de la película

Estreno en España: 17 de julio de 2026. Título original: Ni contigo ni sin mi. Duración: 81 min. País: España. Dirección: María Ruiz. Guion: María Ruiz. Música: Mario de Benito. Fotografía: Juanmi Márquez. Reparto principal: Gorka Otxoa, Adrián Lastra, Cristina Maisonnave, Iván Sánchez, Manuela Vellés. Producción: Ni Contigo Ni Sin Mí LA Película S.L., Secuoya Studios, Álamo Producciones Audiovisuales, A Contracorriente Films. Distribución: A Contracorriente Films. Género: Comedia. Web oficial.

 

Crítica: ‘Haciendo amigos’

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Divertida comedia veraniega

Una huida con bastantes fallos termina en un campamento de verano. Y es que básicamente esto es ‘Haciendo amigos’, la nueva película de David Marqués, guionista de ‘Campeones’ que esta vez se hace cargo de la dirección de la película.

¿Qué nos encontramos en ‘Haciendo Amigos’?

Félix y Antonio son dos delincuentes de poca monta, muy majos y que solo quieren la pasta. Después de terminar un robo en una joyería, se dan cuenta que no tienen como huir y se cruzan con Eva, monitora de un grupo de teatro formado con personas con discapacidad. Eva, tras un error, confunde a Félix con Ángel, un nuevo miembro del grupo al que aun no habían visto.

Una comedia muy divertida, sencillita y que os aseguro os hará soltar más de una carcajada. Las situaciones que viven estos dos pobres ladrones a causa de este grupo de personas van a ser tremendas. Y es que aprenderán a base de experiencias que tener una discapacidad no significa no tener inteligencia como ellos pensaban, y sin duda les van a dar una gran lección.

Reparto estelar

Carmen Lara Díaz, Cristofer Ortiz, Ignacio Gascón, Israel Romero, Juan Fernández, Luis Sánchez, Mario Navarro, María Masián, Mikel Rubia, Pablo Márquez, Raquel Cortés, Ángel Cecilia y Ana Mencía, son los integrantes de este grupo de teatro. Ellos solo quieren pasar una semana preparando ‘La vida es sueño’ y disfrutar de ese periodo de vacaciones.

Quim Gutiérrez y Antonio Resines, son los dos ladrones que se van a meter en sus vidas y los cuales no van a ser capaces de engañar a este grupo. Por ello tendrán que pagar las consecuencias.

Mientras que Megan Montaner y Marta González de Vega (guionista de la cinta) son las monitoras. Ellas que no se enteran de nada de lo que está pasando, solo intentan que sus muchachos se lo pasen bomba.

Todos ellos están estupendos. Mostrándonos con toda naturalidad su día a día, como tienen que defenderse de comentarios absurdos y como demuestran todo lo que valen desde el minuto uno.

Vestuario y música de moda

Aunque el vestuario es bastante sencillo al principio, aunque la camiseta que lleva Quim Gutiérrez del gatito se podría comentar seriamente. Todo cambia cuando entran en este retiro artístico y es que a partir de ahí el mismo Quim Gutiérrez tendrá que llevar unos modelitos increíbles. Y si, va un poco con ironía, pero realmente es super vistoso y no los lleva mal del todo.

Todo esto se añade Camela, y es que el dúo pone la canción principal de la película ‘Haciendo amigos’ la que podemos escuchar durante los créditos de la cinta. Viéndoles además con los protagonistas de la película. Pero también escucharemos uno de sus hits mas importantes durante toda la cinta.

Comedia, verano y un buen día de cine

Y si, os puedo decir que realmente merece la pena ir al cine y ver ‘Haciendo amigos’ es una película que va a gustar a toda la familia. Una película entretenida y que no tiene ninguna maldad. El productor de la cinta, Santiago Segura, vuelve a repetir una película fresquita para que pasemos los duros días del verano en el cine.

Ficha de la película

Estreno en España: 10 de julio de 2026. Título original: Haciendo amigos. Duración: 110 min. País: España. Dirección: David Marqués. Guion: Marta González de Vega. Reparto principal: Quim Gutiérrez, Antonio Resines, Megan Montaner, Marta González de Vega, Pilar Castro, Carmen Lara Díaz, Cristofer Ortiz, Ignacio Gascón, Israel Romer, Juan Fernández, Luis Sánchez, Mario Navarro, María Masián, Mikel Rubia, Pablo Márquez, Raquel Cortés, Ángel Cecilia, Ana Mencía. Producción: Bowfinger International Picture, Esto También Pasará, Glow, Pequeñas Grandes Cosas AIE, Studio 33 Producciones SA de CV, Atresmedia Cine, Prime Video, Mogamgo, Crea SGR. Distribución: Sony Pictures. Género: comedia. Web oficial.

Crítica: ‘A 500 millas de casa’

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Una de las sorpresas más emotivas del año

‘A 500 millas de casa’ es una película dirigida por Morgan Matthews que se presenta inicialmente como una entrañable aventura infantil. Dos hermanos deciden escapar de una realidad que amenaza con romper definitivamente su mundo para emprender un viaje desde Inglaterra hasta Dingle en la costa oeste de Irlanda. Esa pequeña villa, además de albergar la tradición del delfín Fungie (extraída de nuestra mismísima realidad) es el lugar donde conservan el último recuerdo de una familia unida: la casa en la que pasaban las vacaciones junto a sus abuelos. Sin embargo, bajo esa apariencia de relato ligero y amable se esconde un drama sobre las cicatrices invisibles que dejan determinadas decisiones y eventos.

La separación de los padres funciona únicamente como el detonante. La verdadera distancia que separa a esta familia no es geográfica, sino emocional, y el filme va dejando pequeñas pistas de que existe un acontecimiento mucho más importante que permanece oculto hasta su demoledor desenlace.

Durante buena parte del metraje, Matthews convierte la película en una deliciosa road movie infantil llena de trastadas, pequeños engaños y situaciones disparatadas que recuerdan a esas aventuras familiares donde la imaginación de los niños siempre encuentra una salida antes que la lógica de los adultos. Ese equilibrio entre humor y melancolía es uno de los grandes aciertos del filme, porque nunca pierde de vista que toda esa rebeldía nace del miedo a perder el único lugar donde ambos hermanos todavía se sienten seguros.

Un reparto que sostiene la emoción incluso cuando el guion fuerza la maquinaria

El mayor descubrimiento de la película vuelve a ser Dexter Sol Ansell. Muchos espectadores lo reconocerán por interpretar a Egg en ‘El caballero de los siete reinos’, pero aquí demuestra un registro completamente distinto. Su Charlie rebosa energía, descaro y una vitalidad contagiosa. Su personaje, nacido cuatro meses antes de lo previsto, transmite una sensación casi instintiva de niño que celebra cada minuto vivido como una pequeña victoria.

Roman Griffin Davis vuelve a demostrar el enorme talento que ya dejó entrever años atrás. Su interpretación aporta pequeños pasos hacia la madurez ejerciendo ya de hermano mayor y alejándose de la ternura de papeles anteriores, igual que ha hecho en ‘La larga marcha’ o en ‘Greenland’. La diferencia aquí es que consigue desarrollar una trama psicológica sin caer en el sentimentalismo fácil.

Y cuando la historia necesita veteranía y un ancla emocional aparece Bill Nighy. El mítico actor apenas necesita elevar la voz para llenar la pantalla de humanidad. Su presencia transmite ese tipo de afecto contenido que solo algunos intérpretes consiguen expresar con una simple mirada.

También participa en el filme Maisie Williams, inolvidable Arya Stark en ‘Juego de Tronos’. Su intervención es breve y funciona principalmente como el mecanismo que impulsa la aventura hacia delante. No pretende robar protagonismo, sino servir de catalizador para que el viaje comience.

Un desenlace imperfecto pero profundamente conmovedor

Aunque la sensación que deja es tan preciosa como abrumadora, la película hace alguna pequeña trampa narrativa. Revisada una vez conocido el desenlace, existen determinadas escenas cuya construcción resulta difícil de reconciliar con la revelación final. Son licencias que el guion utiliza para proteger el misterio.

Sin embargo, el impacto emocional del giro termina imponiéndose sobre esas pequeñas incoherencias. Matthews entiende que la sorpresa únicamente tiene valor si transforma retrospectivamente todo lo visto hasta ese momento, y aquí lo consigue con bastante eficacia. El último tramo obliga a reinterpretar muchas conversaciones y silencios, convirtiendo lo que parecía una sencilla aventura infantil en un relato mucho más doloroso sobre una familia incapaz de afrontar ciertas cosas.

Visualmente, Irlanda adquiere un papel casi terapéutico. Sus paisajes abiertos contrastan con los hogares rotos de los personajes y simbolizan ese lugar donde los recuerdos todavía permanecen intactos. No es casual que los niños persigan una casa antes que una persona: buscan regresar a un tiempo en el que todavía existía la felicidad. Y de camino les acompañan acordes del folk irlandés, de ese que aúna espíritus y voces en tabernas y caminos.

‘A 500 millas de casa’ emociona porque comprende perfectamente cómo piensan los niños cuando el mundo adulto se rompe delante de ellos. Y también cómo los adultos a veces olvidan que eran niños y permanecen inaccesibles a esas situaciones. La película hace uso de una enorme sensibilidad y la capacidad de plasmar la mirada infantil. Es tierna, conmovedora y sincera hallando en el viaje físico una metáfora ideal.

Ficha de ‘A 500 millas de casa’

Estreno en España: 10 de julio de 2026. Título original: 500 miles. Duración: 102 min. País: Reino Unido. Dirección: Morgan Matthews. Guion: Malcolm Campbell. Música: Jamie Duffy, Atli Örvarsson. Fotografía: Tom Comerford. Reparto principal: Bill Nighy, Roman Griffin Davis, Dexter Sol Ansell, Maisie Williams. Producción: New Origin, Head Gear Films, Metrol Technology, Minnow Films, Origin Pictures, Post Pictures, Sampsonic Media. Distribución: Divisa Films. Género: drama, aventura. Web oficial.

Crítica: ‘Minions & Monsters’

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El cine de monstruos homenajeado con los Minions

Los Minions regresan a la pantalla grande y que gustazo su vuelta. ‘Minions & Monsters’ nos traen una pequeña parte de la historia de estos seres tan peculiares que siempre van en busca de un villano al que adorar.

Los Minions en la historia del cine

‘Minions & Monsters’ nos da un homenaje al cine super bonito. Nos vamos a los años 20, después de que estos seres hayan pasado ya al lado de varios villanos. Un gigante, un pirata, un mago y sigan en su misión de buscar con quien quedarse. En este periplo descubren el cine y sus posibilidades y comienzan a actuar e intentar dirigir películas.

En la cinta vemos homenajes a ‘Tiburón’, ‘Matrix’ e incluso un cameo de George Lucas bastante gracioso. Pero también vamos las míticas escenas de ‘1895: La llegada del tren’ de los hermanos Lumière y ‘La sortie de l’usine’ también de los hermanos Lumière. Todo ello rodeado de Minions. También por supuesto a la gran Luna que nos mostró George Méliès.

La verdad que la película la van a disfrutar los amantes del cine y por supuesto los niños. Los cuales pueden aprender algo de la historia del cine gracias a los Minions.

 Reparto de voces

En el reparto original encontramos a Jeff Bridges, Christoph Waltz, Pierre Coffin, Zoey Deutch, Allison Janney, Bobby Moynihan o Jesse Eisenberg entre otros.

Mencionar que Pierre Coffin, director de la cinta y creador de los Minions, ha dado su voz siempre a estos seres y lo vuelve hacer en esta película. Se nota que le entusiasma y disfruta mucho de su creación.

El cine y Lovecraft

Como he mencionado arriba, el amor al cine se nota desde el principio, vemos un recorrido de todos los logos de Universal Pictures quedando al final el primero de todos. También vemos personajes como Buster Keaton o como dijimos varias películas de la época.

Pero que pinta Lovecraft en todo esto. Tenemos unos villanos que lo único que quieren es destruir el mundo, eso sí, encandilándose a nuestros protagonistas para que no se enteren de sus verdaderos planes. Y es que estos villanos son seres invocados a través de un libro y uno de ellos tiene la apariencia de Cthulhu, bastante cuqui, pero sin duda es una versión de él.

Los Minions nunca cansan

De una manera u otra los Minions logran volver sin cansar. Con ideas nuevas y originales para toda la familia. Y eso es muy importante, porque la fórmula podría terminase y de momento los directores y guionistas logran que no aburran y que sigan dando cosas nuevas y divertidas. Así que ya sabéis, no os perdáis las nuevas aventuras de los Minions y disfrutadla.

Ficha de la película

Estreno en España: 1 de julio de 2026. Título original: Minions & Monsters. Duración: 90 min. País: Estados Unidos. Dirección: Pierre Coffin. Guion: Brian Lynch. Música: Heitor Pereira, John Powell. Reparto principal: Pierre Coffin, Trey Parker, Jesse Eisenberg, Christoph Waltz, Jeff Bridges. Producción: Illumination, Universal Pictures. Distribución: Universal Pictures. Género: Comedia, aventuras. Web oficial.

Crítica: ‘La muerte de Robin Hood’

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Una contextualización del mito que no lo mata, sino que lo revisa desde una incomodidad realista

La coincidencia resulta casi macabra. Justo cuando llega a los cines ‘La muerte de Robin Hood’, una película que reflexiona sobre el ocaso de uno de los personajes más importantes de la tradición popular anglosajona, hemos conocido la muerte del Major Oak, el legendario árbol de Sherwood asociado durante siglos a las historias del arquero forajido. Más de mil años de historia convertidos en madera muerta. No deja de parecer una retorcida campaña promocional diseñada por algún departamento de marketing especialmente inspirado, aunque la realidad, por desgracia, sea mucho más triste. El símbolo muere mientras el cine se dispone a narrar el final del hombre que inspiró todo.

Dada la tonalidad de la cinta creo que tendrá muchos detractores. Y sin ánimo de hacer de abogado del diablo he de decir que me ha engatusado su visión. Además, acudí con ganas a verla y me esperaba ya algo así de lúgubre pues todo parte de la idea del director Michael Sarnoski. El director ya había demostrado en ‘Pig’ una sensibilidad extraordinaria para explorar al ser humano, además de conseguir algo que no siempre resulta sencillo: extraer una de las mejores interpretaciones de la carrera reciente de Nicolas Cage. Más tarde confirmó su talento para el cine de gran presupuesto con ‘Un lugar tranquilo: Día 1’. Ahora utiliza ambas experiencias para construir una obra que se mueve entre el drama existencial, el relato medieval y la revisión de un estándar del heroísmo.

El Robin Hood que podría haber existido

Quien espere una nueva aventura heroica protagonizada por el arquero de Sherwood probablemente salga desconcertado. ‘La muerte de Robin Hood’ pertenece a esa corriente de películas empeñadas en desmontar mitos para encontrar la humanidad que se esconde detrás de ellos. En ese sentido conecta con propuestas como ‘El regreso de Ulises’, ‘El hombre del norte’ o ‘Beowulf & Grendel’. Resulta curioso que las dos últimas estén vinculadas también a la familia Skarsgård, cuya presencia vuelve a aparecer aquí mediante Bill Skarsgård interpretando a Edward, una reinterpretación de Little John.

La intención de Sarnoski no es narrar la leyenda, sino preguntarse cómo pudo surgir. ¿Qué clase de hombre real habría inspirado siglos de canciones, cuentos y exageraciones? La respuesta es profundamente incómoda. Su Robin Hood está lejos de ser un héroe romántico. Es un hombre envejecido, marcado física y moralmente por una vida de violencia, robos y muertes. Un personaje que contempla el peso de sus actos mientras busca irse con las botas puestas.

Lo interesante es que la película nunca abandona esa perspectiva realista. Cada enfrentamiento, cada decisión y cada conflicto parecen diseñados para alejarse de la fantasía aventurera tradicional. No hay espacio para hazañas imposibles ni para discursos idealizados. Lo que encontramos es barro, sangre y supervivencia. Una Edad Media hostil donde la violencia tiene consecuencias físicas y emocionales.

La película no cae en el cinismo absoluto. Existe una cierta nobleza trágica en este Robin Hood que se niega a rendirse a la figura que han creado sus propias mentiras. Y aunque la película imagina libremente numerosos aspectos de la leyenda, mantiene una ligera fidelidad al espíritu del desenlace tradicional asociado al personaje.

Hugh Jackman lidera un reparto excepcional

Uno de los grandes aciertos del filme es su reparto. Hugh Jackman encuentra aquí uno de esos personajes que parecen escritos específicamente para un actor que ha alcanzado cierta madurez artística. Por otro lado si lo pensamos bien esta película habría encajado perfectamente con su adorado personaje de Marvel. Su Robin Hood combina dureza, cansancio, culpa y determinación. El actor desaparece prácticamente tras una barba y unas cicatrices que propiciaron que la propia Jodie Comer reconociese que apenas lo identificó durante los primeros días de rodaje.

A su lado encontramos a una magnífica Jodie Comer como Brigid, probablemente el personaje más importante para comprender la dimensión humana del protagonista. La actriz vuelve a demostrar por qué es una de las intérpretes más sólidas de su generación, aportando sensibilidad y fuerza a un papel que evita cualquier simplificación.

Bill Skarsgård también aporta presencia y carisma en esta reinterpretación de Little John. Su personaje funciona como recordatorio constante del pasado compartido y de las consecuencias de una vida construida alrededor de la violencia. Pero sobretodo para dar pie a un personaje infantil que se acaba convirtiendo en crucial.

Una elegía medieval acompañada por una música extraordinaria

Si visualmente la película apuesta por la crudeza, su apartado musical opta por la melancolía. La banda sonora compuesta por el músico Jim Ghedi se convierte en uno de los elementos más destacados del conjunto. Sus composiciones acústicas, oscuras y profundamente folk acompañan la narrativa como si fueran antiguas baladas transmitidas de generación en generación.

Las melodías evocan ocasionalmente ecos medievales, especialmente gracias al uso de instrumentos y texturas sonoras cercanas a gaitas, violines y arreglos tradicionales. Sin embargo, Ghedi evita cualquier tentación épica. Su música habla constantemente de pérdida, de memoria y de la inevitabilidad del paso del tiempo.

Y quizás ahí reside la verdadera esencia de ‘La muerte de Robin Hood’. No es una película sobre un héroe legendario. Es una película sobre lo que ocurre cuando la leyenda desaparece y sólo queda el hombre. Sobre cómo los relatos transforman a las personas en símbolos y cómo esos símbolos terminan sobreviviendo a quienes los inspiraron.

Sin rigor mitológico, pero quizás si histórico

Michael Sarnoski entrega una obra sombría, violenta y profundamente reflexiva que probablemente dividirá a quienes busquen una aventura tradicional o sean mitómanos. Sin embargo, para quienes disfrutan de las reinterpretaciones terrenales del mito y de los relatos crepusculares sobre héroes envejecidos, estamos ante una propuesta fascinante aunque con algunos momentos de deriva y de prolongación innecesaria.

Quizá Robin Hood nunca fue exactamente como nos lo contaron. Pero si alguna vez existió alguien capaz de inspirar esta figura heróica, seguramente se parecería bastante al hombre que Hugh Jackman interpreta aquí. Sarnoski entiende que un hombre criado en la crudeza medieval difícilmente podía responder a los conflictos con el idealismo romántico que le atribuyen las leyendas posteriores. Su temperamento frío y agresivo es, en gran medida, el reflejo de una época donde la fuerza y la violencia marcaban el rumbo de la historia y los cuentos.

Ficha de ‘La muerte de Robin Hood’

Estreno en España: 3 de julio de 2026. Título original: The Death of Robin Hood. Duración: 123 min. País: EE.UU. Dirección: Michael Sarnoski. Guion: Michael Sarnoski. Música: Jim Ghedi. Fotografía: Patrick Scola. Reparto principal: Hugh Jackman, Jodie Comer, Bill Skarsgård, Noah Jupe, Fatih Delaney. Producción: Lyrical Media, Ryder Picture Company. Distribución: DeAPlaneta. Género: acción, drama. Web oficial.

Crítica: ‘Lady Nazca’

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Las líneas de Nazca son un tesoro y una herencia cultural, pero Dorsaz consigue convertirlas en un viaje hacia la identidad

Hay películas que buscan resolver misterios y otras que entienden que el verdadero interés está en quienes los contemplan. ‘Lady Nazca’, dirigida por Damien Dorsaz, pertenece claramente al segundo grupo. Aunque parte de uno de los grandes enigmas arqueológicos del planeta, las célebres líneas de Nazca, el filme evita caer en la obsesión por las teorías y las respuestas para centrarse en algo mucho más humano: la búsqueda de identidad, de propósito y de un lugar propio en el mundo.

Ambientada en el Perú de 1936, cuando el nazismo comenzaba a proyectar su sombra sobre Europa y el mundo observaba con inquietud los cambios políticos que se avecinaban, la película sigue a María Reiche, matemática alemana que atraviesa una crisis tanto profesional como sentimental. Su encuentro con el arqueólogo francés Paul d’Harcourt la llevará hasta el desierto de Nazca, donde descubrirá unas figuras gigantescas trazadas sobre la tierra que terminarán transformando su existencia.

Resulta especialmente interesante cómo el largometraje convierte la ciencia en un lenguaje emocional. Mientras otros personajes hablan francés, alemán, inglés o español, y en determinados momentos también escuchamos lenguas indígenas como el quechua o el aimara, el verdadero idioma de María es el de las matemáticas. Son los números, las proporciones y las líneas geométricas los que le permiten interpretar el mundo y conectar con una antigüedad olvidada. La diversidad lingüística supone además un reto notable para el reparto y contribuye a transmitir la sensación de agitación internacional que rodea la historia.

El desierto como personaje y espectáculo visual

Uno de los grandes logros de ‘Lady Nazca’ reside en su apartado visual. Damien Dorsaz entiende que las líneas no pueden ser simplemente un decorado. Deben convertirse en una presencia casi espiritual que acompañe a la protagonista durante todo su recorrido vital.

Por motivos de conservación patrimonial, parte del trabajo visual se realizó mediante réplicas construidas en zonas autorizadas de Palpa, complementadas con localizaciones en Nazca, Ica y Lima. El resultado es notable porque en ningún momento se percibe artificioso.

Los grandes planos generales consiguen transmitir una sensación de asombro constante. Las líneas rompen la aparente uniformidad del paisaje y convierten el desierto en un espacio casi sobrenatural. Hay secuencias donde la inmensidad de la naturaleza parece dialogar directamente con la pequeñez del ser humano, recordándonos que algunas obras trascienden a quienes intentan comprenderlas.

La fotografía de Gilles Porte aprovecha además las tonalidades ocres y doradas del entorno para construir imágenes de enorme belleza contemplativa. A veces la película avanza con una lentitud deliberada que puede poner a prueba la paciencia de algunos espectadores, pero esa misma cadencia permite apreciar mejor la relación íntima que María desarrolla con el territorio.

Más allá del misterio arqueológico

Algo que remarca el guión es que María Reiche no fue quien descubrió las líneas de Nazca, pero sí una de las figuras fundamentales para su estudio, divulgación y protección. Durante décadas dedicó su vida a preservar aquel legado cultural hasta convertirse en una auténtica institución en Perú. No es casualidad que el museo situado junto a las líneas lleve su nombre y que allí reposen sus restos.

La María Reiche de Devrim Lingnau no es una heroína convencional ni una aventurera romántica al uso. Es una mujer inteligente y profundamente observadora que encuentra en aquellas marcas milenarias una vocación capaz de dar sentido a su vida. Lejos de presentar una visión colonial o paternalista, ‘Lady Nazca’ apuesta por mostrar a una mujer que se integra profundamente en la cultura peruana. La película subraya cómo su compromiso va más allá de la curiosidad científica y termina convirtiéndose en una auténtica misión de vida.

Por eso el misterio arqueológico acaba ocupando un lugar secundario. La pregunta principal no es quién creó las líneas ni cuál era su función, sino qué encuentra María en ellas. La respuesta tiene más que ver con la pertenencia, la vocación y la memoria que con cualquier teoría histórica.

Ficha de ‘Lady Nazca’

Estreno en España: 3 de julio de 2026. Título original: Lady Nazca. Duración: 99 min. País: Francia. Dirección: Damien Dorsaz. Guion: Damien Dorsaz, Fadette Drouard, Franck Ferreira Fernandes, Raphaëlle Valbrune-Desplechin, Aude Py. Música: Nascuy Linares. Fotografía: Gilles Porte. Reparto principal: Devrim Lingnau, Guillaume Gallienne, Olivia Ross, Amaranta Kun. Producción: Octopolis, 27 Films Productions, Memento Films Production, TOBIS Film, Rotor Film, Digital District, Unesco, FFA, DFFF, Rayo en la botella. Distribución: Vercine. Género: drama, hechos reales. Web oficial.

Crítica: ‘Día de caza’

Demuestra que es imposible escapar de nuestro pasado, personal y cinematográfico

Hay remakes que se limitan a reproducir una obra conocida con nuevos rostros y una estética actualizada. Luego están aquellos que entienden que la mejor manera de revisitar un clásico consiste en dialogar con él. ‘Día de caza’, de Pedro Aguilera, pertenece claramente a esta segunda categoría. Inspirada de forma directa en ‘La caza’, una de las películas más importantes y celebradas de la filmografía de Carlos Saura, la nueva propuesta no pretende ocultar sus referencias ni disfrazar sus intenciones. Al contrario, las exhibe con orgullo para construir una obra que, siendo prácticamente idéntica en su estructura, termina adquiriendo una personalidad propia.

La premisa sigue siendo tan sencilla como inquietante. Un grupo de viejas amistades vuelve a reunirse después de muchos años sin apenas contacto para disfrutar de una jornada de caza. Bajo esa apariencia de camaradería y reconciliación laten viejas heridas, frustraciones acumuladas y tensiones que nunca llegaron a resolverse. Lo que comienza como una reunión aparentemente cordial se transforma poco a poco en un estudio sobre el resentimiento, la decepción y los vínculos deteriorados por el paso del tiempo.

Aguilera juega de forma muy consciente con la memoria cinéfila del espectador. La película mantiene buena parte de los diálogos, las dinámicas y la progresión dramática del original de Saura. Sin embargo, no se trata de una copia vacía. El director comprende perfectamente qué elementos deben permanecer intactos y cuáles necesitan ser adaptados para dialogar con la sociedad contemporánea.

De hecho, una de las decisiones más inteligentes de la película es no convertir la actualización en un simple ejercicio de inversión de roles. La revisión no gira alrededor de cuestiones de género ni pretende demostrar que los conflictos cambian dependiendo del sexo de los personajes. Su interés es mucho más ambicioso. Lo que realmente le interesa a Aguilera es examinar cómo han cambiado las preocupaciones colectivas desde las puertas del tardofranquismo hasta la actualidad.

De la España de Saura a la crisis de representación contemporánea

La fuerza de ‘Día de caza’ no reside solo en un reparto envidiable y metidísimo en sus papeles compuesto por Carmen Machi, Blanca Portillo, Rossy de Palma y la joven Zoé Arnao. Reside precisamente en la capacidad para conectar dos épocas históricas muy diferentes y demostrar que determinadas fracturas humanas siguen permaneciendo intactas. No sé si las actrices han visto o no la película original, pero desde luego calcan a sus predecesores.

Cuando Carlos Saura y Angelino Fons escribieron ‘La caza’, España vivía bajo una dictadura y las tensiones sociales, políticas y generacionales impregnaban cada rincón de la narración. Pedro Aguilera y la guionista Lola Mayo trasladan el conflicto a un presente radicalmente distinto, pero llegan a conclusiones sorprendentemente iguales. La película, por ejemplo, introduce reflexiones sobre la llamada crisis de representación, uno de los fenómenos más característicos de nuestra época.

En ese sentido, Aguilera demuestra una comprensión admirable del material original. No intenta actualizarlo mediante referencias superficiales o discursos forzados. Lo que hace es localizar cuáles son las fracturas de nuestro presente y utilizarlas para alimentar progresivamente el conflicto dramático. Por eso la película funciona tan bien como una especie de secuela espiritual. Muchas son las películas de terror que enmarcan sus canicerías en escenarios donde previamente ha sucedido lo macabro. Idéntica jugada vemos en este filme. Continúa casi la historia de Saura en términos narrativos y prolonga sus preguntas esenciales.

Una experiencia incómoda y ferozmente contemporánea

Hace seis décadas Saura incomodó al público con diálogos hostiles, largas tomas de cazas reales, ecos de la Guerra Civil y planos que recorrían sudorosos cuerpos masculinos. Hoy, más insensibilizados con la violencia pero más sensibilizados con el trato a los animales, la estrategia es otra.

La tensión está presente desde los primeros compases y va creciendo hasta desembocar en un desenlace especialmente agresivo. Aguilera entiende que el público contemporáneo posee una sensibilidad diferente y, probablemente, un mayor grado de acostumbramiento a la violencia audiovisual. Por eso decide endurecer considerablemente el clímax.

Afortunadamente, la película evita uno de los elementos más problemáticos del original. Mientras que ‘La caza’ incluía la muerte real de animales, esta nueva versión prescinde de esas imágenes. No obstante, eso no significa que sea una experiencia fácil para espectadores sensibles. Hay secuencias particularmente desagradables y el tramo final alcanza niveles de crudeza visual que pueden resultar difíciles de soportar para algunos espectadores.

‘Día de caza’ es una obra que justifica plenamente su existencia porque comprende el legado que está revisitando y sabe encontrar nuevas preguntas para un viejo conflicto. No pretende sustituir a ‘La caza’, sino dialogar con ella desde el presente. Pedro Aguilera firma así una revisión inteligente, respetuosa y feroz, capaz de convertir un clásico del cine español en un espejo donde observar las incertidumbres, frustraciones y contradicciones de nuestra propia época.

Ficha de ‘Día de caza’

Estreno en España: 3 de julio de 2026. Título original: Día de caza. Duración: 94 min. País: España. Dirección: Pedro Aguilera. Guion: Lola Mayo, Pedro Aguilera. Música: Fernando Vacas. Fotografía: Eva Díaz. Reparto principal: Carmen Machi, Blanca Portillo, Rossy de Palma, Zoé Arnao. Producción: Gonita Filmación S.L., Día de caza AIE, Mondex ET CIE. Distribución: Sideral, Latido Films. Género: drama, comedia. Web oficial.

Crítica: ‘Hermanito’

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La vieja fórmula del hermano imposible vuelve a llamar a la puerta

Hay películas cuya premisa puede resumirse en una sola frase porque ya forma parte del ADN de la comedia estadounidense. Un individuo ordenado, exitoso y obsesionado ir solo hacia arriba ve cómo su existencia se convierte en un caos por culpa de alguien imprevisible del que no puede deshacerse. ‘Hermanitos’ no intenta ocultar que pertenece a esa tradición. Al contrario, la abraza desde el primer minuto en el que vemos que esto a va a ser una cosa de chiflados.

Matt Spicer dirige una propuesta que reúne a John Cena y Eric André en una dinámica que remite inevitablemente a títulos como ‘Los gemelos golpean dos veces’, ‘Hermanos por pelotas’ o ‘Mejor solo que mal acompañado’. La diferencia es que aquí el concepto de hermanos no es exactamente el que el espectador podría esperar. No hablamos de una relación de sangre, sino de un vínculo surgido de un modo más inesperado y que prefiero no desvelar.

El resultado es una de esas comedias pasajeras que cumplen con lo prometido, arrancan algunas carcajadas y desaparecen de la memoria con la misma rapidez con la que aparecen en el catálogo de una plataforma.

Una fórmula tan gastada que la propia película la reconoce

Lo más curioso de ‘Hermanitos’ es que parece plenamente consciente de estar reciclando una estructura narrativa que Hollywood lleva décadas utilizando. De hecho, algunos personajes vinculados a la industria televisiva verbalizan de manera indirecta lo evidente: la historia funciona porque enfrenta a dos polos opuestos condenados a compartir espacio ofreciendo una catástrofe tras otra.

John Cena interpreta al clásico hombre que ha construido una vida perfecta a base de tesón y presión así mismo. Frente a él aparece Eric André encarnando a una fuerza de la naturaleza incapaz de respetar normas, límites o convenciones sociales. La vida cuidadosamente diseñada del primero empieza a derrumbarse cuando el segundo reaparece de forma inesperada.

La película encuentra además un filón cómico en la sátira del propio negocio del entretenimiento. Como sucede cada vez con más frecuencia en la comedia contemporánea, los villanos no son mafiosos ni políticos corruptos, sino ejecutivos, productores y creadores de contenido desesperados por encontrar el siguiente fenómeno viral. O incluso podríamos decir que el villano es la propia sociedad que impone en las redes sociales la imagen del éxito. No es una crítica especialmente afilada, pero sí retrata nuestra actualidad más allá de plantear únicamente una sucesión de situaciones embarazosas.

Eric André y John Cena juegan exactamente el partido que esperas

El principal atractivo del filme reside en sus protagonistas. La elección de John Cena y Eric André resulta tan lógica que sorprende que hayan tardado tanto en coincidir en una producción de este tipo.

Cena lleva años demostrando una inesperada capacidad para funcionar como contrapunto cómico. Aquí asume precisamente ese papel, alejándose del personaje extravagante para convertirse en el hombre razonable atrapado en una pesadilla cotidiana. El propio actor ha señalado que esta era una oportunidad para mostrar una faceta más vulnerable y menos explosiva de lo habitual.

Por su parte, Eric André hace exactamente aquello que el público espera de él. Su personaje está construido alrededor del anti-humor, la incomodidad y el absurdo. No alcanza las cotas de anarquía de ‘The Eric Andre Show’, pero conserva suficientes elementos de ese estilo para que el espectador reconozca inmediatamente su sello. Estamos ante una interpretación basada en la ausencia total de sentido del ridículo, algo que encaja perfectamente con un actor que ha hecho carrera convirtiendo el caos en una forma de expresión cómica. Aunque la película nunca llega a descontrolarse por completo, sí transmite la impresión de que cualquier escena puede derivar en algo inesperado. Se masca constantemente la catástrofe.

Una comedia para una tarde, no para el recuerdo

‘Hermanitos’ pertenece a una categoría cada vez más habitual: la de las producciones diseñadas para consumir rápidamente en streaming. No aspira a convertirse en una referencia generacional. Su objetivo es mucho más modesto. Es una comedia verde, soez en varios momentos y claramente orientada a un público adulto. No debe confundirse con una película familiar pese a que la palabra “hermanitos” pueda sugerir lo contrario.

Todo esto no significa que carezca de encanto. Cuando Cena y André comparten pantalla, la maquinaria funciona. El problema es que la película sigue un manual tan reconocible que rara vez consigue sorprender. Todo ocurre exactamente como uno imagina salvo por el personaje de Chrisopher Meloni que pega un timonazo con respecto a lo que nos hacen pensar al comienzo que sería su línea argumental.

Ficha de ‘Hermanito’

Estreno en España: 26 de junio de 2026. Título original: Little brother. Duración: 100 min. País: EE.UU. Dirección: Matt Spicer. Guion: Andrew Mogel, Jarrad Paul. Música: Dan Deacon. Fotografía: Brandon Trost. Reparto principal: John Cena, Eric André, Michelle Monaghan, Chrisopher Meloni. Producción: Middle Child Pictures, Netflix Studios, The District. Distribución: Netflix. Género: comedia. Web oficial.

Crítica: ‘Nino’

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La fragilidad de una juventud que se cree inmortal

La ópera prima de Pauline Loquès parte de una premisa sencilla y devastadora. Nino acaba de cumplir 29 años cuando recibe una noticia que altera por completo el mapa de su existencia: padece un cáncer de garganta derivado de una infección por virus del papiloma humano que nunca fue tratada. A partir de ese momento, el protagonista dispone de apenas unos días antes de iniciar el tratamiento médico, una semana suspendida en el tiempo durante la que intenta reconectar con las personas importantes de su vida.

Loquès construye la película como una deriva emocional por las calles de París, siguiendo a un personaje incapaz de asimilar completamente lo que le está ocurriendo. La película está llena de una angustia existencial tratada con sensibilidad contemporánea. Aquí no encontramos grandes discursos sobre la muerte, sino conversaciones aparentemente cotidianas que terminan derivando hacia cuestiones metafísicas: qué hemos hecho con nuestra vida, qué quedará de quienes fuimos y qué sentido tiene proyectar un futuro cuando este acaba de volverse incierto.

La elección de la enfermedad no es aleatoria. Que el detonante sea un cáncer relacionado con el virus del papiloma humano no resulta gratuito. En una época en la que buena parte de la juventud parece escasamente concienciada sobre las enfermedades de transmisión sexual y donde la pornografía de Internet condiciona cada vez más la percepción de la sexualidad, resulta pertinente que una película recuerde que determinadas consecuencias siguen existiendo. Sin caer en el discurso moralizante, ‘Nino’ introduce una reflexión necesaria sobre la vulnerabilidad del cuerpo y sobre la falsa sensación de invulnerabilidad que acompaña a muchos jóvenes adultos.

Entre el realismo emocional y el exceso dramático

La interpretación de Théodore Pellerin sostiene prácticamente todo el recorrido narrativo. Su Nino es un hombre paralizado por el impacto de la noticia, incapaz de comunicarla con claridad a quienes le rodean. El actor trabaja desde los gestos mínimos y las vacilaciones, componiendo un personaje que parece vivir permanentemente unos segundos por detrás de la realidad.

Sin embargo, la película no siempre encuentra el equilibrio adecuado entre contención y acumulación dramática. En medio de ese recorrido de reencuentros y confesiones, uno de los conocidos de Nino atraviesa también un problema médico importante. Es aquí donde el relato empieza a mostrar ciertas costuras. Lo que hasta entonces funcionaba como una observación sensible de la fragilidad humana adquiere por momentos un tono excesivo. Como suele decirse, parece que alguien pone un circo y le crecen los enanos. La película resulta más poderosa cuando se limita a observar que cuando intenta subrayar el sufrimiento.

Un retrato generacional cercano a Zerocalcare, pero sin humor

Más allá del cáncer o de la cercanía de la muerte, ‘Nino’ acaba siendo un retrato bastante preciso de la juventud contemporánea. Los personajes viven rodeados de amigos, mensajes y conexiones permanentes, pero les cuesta enormemente comunicarse de verdad. Hablan mucho y expresan poco. Están presentes físicamente, aunque emocionalmente parezcan ausentes.

En ese sentido, el filme recuerda bastante a los trabajos de Zerocalcare, aunque desprovistos de sus mecanismos humorísticos. Existe la misma mirada sobre una generación marcada por la incertidumbre, la precariedad emocional y la dificultad para construir vínculos sólidos. La diferencia es que Loquès elimina casi cualquier válvula de escape cómica y apuesta por una sensibilidad más melancólica.

La directora demuestra además una notable capacidad para capturar la ciudad como estado mental. París aparece como un espacio de tránsito donde cada encuentro casual puede convertirse en una pequeña revelación. La cámara acompaña a Nino en su búsqueda de respuestas sabiendo que probablemente no las encontrará.

Ficha de ‘Nino’

Estreno en España: 26 de junio de 2026. Título original: Nino. Duración: 96 min. País: Francia. Dirección: Pauline Loquès. Guion: Pauline Loquès, Maude Ameline. Fotografía: Lucie Baudinaud. Reparto principal: Théodore Pellerin, William Lebghil, Salomé Dewaels, Jeanne Balibar. Producción: Blue Monday, France 2 Cinéma, Ciné+OCS, Disney+, France Télévisions, CNC, La Région Île-de-France, Distribución: Surtsey Films. Género: drama. Web oficial.

Crítica: ‘Supergirl’

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Adapta con acierto el cómic de Tom King, aunque pierde parte de su magia

Después del nuevo Superman, el universo DC vuelve a apostar por una adaptación sorprendentemente fiel a las viñetas. ‘Supergirl’, dirigida por Craig Gillespie, toma como base el extraordinario cómic ‘Supergirl: Woman of Tomorrow’ de Tom King y Bilquis Evely y, aunque introduce modificaciones importantes, mantiene intacto aquello que convertía a aquella obra en algo especial: una mezcla de space ópera, relato de iniciación, tragedia y western de venganza con ecos de ‘Valor de ley’.

Lo primero que llama la atención es que la película no pierde tiempo. Apenas cinco minutos bastan para poner en marcha la historia antes de lanzarnos de lleno a la aventura. Los flashbacks llegarán después para completar el retrato emocional de Kara Zor-El, pero la narración tiene una vocación claramente directa y eficaz.

Además, esta no es la Supergirl que muchos espectadores recuerdan de la versión de 1984 protagonizada por Helen Slater. Aquí nos encontramos con una kryptoniana mucho más cercana al espíritu del Hancock de Will Smith. La veréis orinando, sufriendo resacas, sangrando y repitiendo errores. Es una heroína que conserva una sólida brújula moral, pero que está lejos de la imagen tradicionalmente angelical e inocente. La explicación tiene sentido dentro del propio universo DC. Kara vivió experiencias traumáticas que Superman jamás tuvo que soportar, observando la destrucción de todo lo que conocía antes de llegar a la Tierra. Esa carga emocional impregna las decisiones del filme y ayuda a justificar un carácter áspero, irreverente y profundamente cansado del mundo.

Entre la fidelidad al cómic y unas concesiones discutibles

La mayor satisfacción para cualquier lector de la obra original es comprobar que la trama principal sigue siendo esencialmente la misma. Ruthye continúa siendo el corazón emocional del relato y la persecución de Krem mantiene esa estructura itinerante que convierte la historia en un viaje físico y moral.

Sin embargo, también es donde aparecen las principales diferencias. La primera tiene que ver con los planetas que visitan las protagonistas. En el cómic, cada parada aportaba personalidad propia, imaginación visual y un nuevo matiz a la relación entre ambas. Era un despliegue constante de creatividad que por otro lado hacía crecer la tensión dramática. La película conserva parte de esa esencia, pero reduce considerablemente la riqueza y variedad de aquellos escenarios. Por otro lado el tratamiento estético ha cambiado notablemente y donde antes había tintes medievales e incluso un caballo ahora hay naves espaciales por doquier y una gran cantidad de extraterrestres feos.

La segunda modificación afecta al desenlace. Sin entrar en spoilers, funcionaba mejor el golpe final del cómic. Allí resultaba perfectamente calculado, mucho más emotivo y en la línea de la personalidad de las protagonistas. El largometraje mantiene de soslayo la intención pero al disponer de un epílogo tan corto como su prólogo se ha suprimido aquello que Tom King ideó para la conclusión.

También encontramos como novedad la incorporación de Lobo, una presencia inexistente en la obra de King y Evely. Sobre el papel podría parecer una concesión comercial y así es, pero además su integración resulta razonablemente natural siendo como es un cazarrecompensas y además sirve para aportar energía en momentos concretos.

Las peleas que son más palizas que peleas

Otro aspecto que seguramente volverá a dividir al público es algo que ya ocurrió con ‘Superman’: Kara recibe una cantidad considerable de palizas. Hay espectadores que siguen esperando personajes prácticamente invulnerables y eso lo tendrán en ‘Supergirl’. Pero va precedido de derrotas que lejos de estar injustificadas tienen una razón narrativa. Ningún golpe es gratuito. Cada vez que Kara muerde el polvo existe una justificación dramática o estratégica detrás. La película entiende perfectamente que la invencibilidad es una herramienta narrativa mucho menos interesante que la vulnerabilidad y que además, como habéis visto en el tráiler, esta puede ser voluntaria.

Milly Alcock sostiene una película disfrutable

Aunque a que a muchos les pese Milly Alcock encarna bien la Supergirl en la que se basa. La actriz ha captado la esencia del personaje creado por King y Evely, pero además incorpora elementos que parecen heredados directamente de ‘Yo, Tonya’, probablemente la obra más conocida de Craig Gillespie. Su Kara es descarada, grosera, impulsiva y sarcástica, pero también profundamente empática cuando la situación lo requiere. Sin llegar a serlo del todo hay momentos en el que roza la esencia del antihéroe.

Ese equilibrio entre drama y acción sostiene buena parte del metraje, sin abusar de la comedia y sin hacer colindar el filme con ‘Guardianes de la Galaxia’. Alcock funciona especialmente bien cuando la película explora el peso del legado kryptoniano y las heridas emocionales que arrastra la protagonista. Alcock consigue que la dureza exterior nunca oculte completamente la fragilidad interior.

Sin olvidar a James Gunn

Ya no es que David Corenswet esté presente, es que también lo están los momentos musicales tan característicos del universo de Gunn. Esta película es un híbrido de directores como ya se auguraba. Pero esos instantes de acción y música popular no siempre terminan de encajar. De hecho, curiosamente, es cuando aparece Jason Momoa como Lobo cuando mejor funcionan. Y no es casualidad.

Momoa expresó durante años públicamente su deseo de encarnarlo y resulta inevitable pensar que quizá este era el papel que debía haber interpretado desde el principio en DC, incluso con Zack Snyder. Su participación es más extensa de lo que muchos lectores del cómic podían esperar y aunque su función dentro de la trama principal es anecdótica, cada aparición aporta carisma, humor y una inyección de energía muy necesaria. En más de una ocasión consigue levantar secuencias enteras simplemente con su presencia.

Ficha de ‘Supergirl’

Estreno en España: 26 de junio de 2026. Título original: Supergirl. Duración: 110 min. País: EE.UU. Dirección: Craig Gillespie. Guion: Oren Uziel, Ana Nogueira. Música: Claudia Sarne. Fotografía: Rob Hardy. Reparto principal: Milly Alcock, Eve Ridley, Matthias Schoenaerts, David Corenswet. Producción: DC Studios, The Safran Company, Troll Court Entertainment. Distribución: Warner Bros. Pictures. Género: ciencia ficción, adaptación. Web oficial.

Crítica: ‘Obsession’

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Terror y comedia se unen para darnos una de las mejores películas del año

Los Simpson siempre han logrado grandes cosas y sin duda lograr influir en la cultura actual es una de ellas. Y os cuento todo esto, porque ‘Obsesión’ viene de una de las historias de ‘La casa-arbol del terror II’, capítulo en el que Homer consigue una mano de mono que cumple deseos.

Aquí no tenemos mano de mono, tenemos otro objeto que hará que el deseo de nuestro protagonista se haga real y consiga sus sueños, o no.

Una premisa ya muy machacada y aun así logra sorprender

Sin duda es lo bueno de ‘Obsession’, que, aunque sepamos de sobra que los deseos nunca hay que pedirlos a la ligera, se sigue haciendo. Y aun así sabemos que no va a salir bien. Bear desencadena un hechizo hacia Nikki, su amor platónico y esta se convertirá en su sombra.

Una historia contada mil veces, una historia donde el amor puede llegar a ser terrorífico si no se controla y sobre todo si llega a convertirse en algo demasiado controlador.

Me gusta como Curry Barker cuenta esta historia, una historia en la que los humanos hacen cosas de humanos sin mirar las consecuencias. Pero no juzga, deja al espectador que juzgue y tenga su propio debate al salir de la sala de cine. Aunque sepamos de sobra quien es el verdadero villano de la película, aun así, nos planta cuatro personajes nada agradables para que tampoco les cojas demasiado cariño a ninguno.

De Youtube a las grandes salas

Curry Barker, es un comediante famoso por sus sketches en su canal de youtube (That’s a bad idea) que ha pasado a convertirse en una de las revelaciones del cine de terror con ‘Obsesión’. Aunque ya antes había creado ‘Milk & Serial’ que lanzó gratuitamente en Youtube. Con ‘Obsession’ logra crear una atmósfera terrorífica pero no se olvida del humor que le caracteriza. Y eso es muy difícil de mantener y lo consigue de manera fluida y sin llegar al ridículo.

Todo ello es gracias al buen guion, que también llega de su mano y por supuesto a los actores que logran mantener la entereza desde el minuto uno. Michael Johnston, es Bear un chico débil, bastante sentimental y también retraído, el cual va evolucionando y desquiciándose según avanza la cinta.

Inde Navarrete, es la encargada de dar vida a Nikky, nos muestra una chica con bastante carácter que en segundos cambia y crea una verdadera pesadilla para todos los que están cerca. Sin duda, estamos ante uno de los grandes papeles del año y es que la actriz está increíble.

Cooper Tomlinson y Megan Lawless, son los otros dos miembros de la pandilla y consiguen mantener esa realidad viendo todo lo que está ocurriéndoles a sus amigos.

Diseño y fotografía vintage

Taylor Clemons es el encargado de la fotografía y es magnífico el trabajo que realiza. Trabajar con tantas sombras, los contraluces que hace dan bastante mal royo y los utilizan bastante bien. Es una película que no utiliza grandes sustos y logra crear malas sensaciones muchas veces gracias a las sombras creadas por Taylor Clemons.

Otro de los puntos fuertes de la película es el diseño de producción, lleno de detalles. La película está ambientada en la actualidad, pero todo lo que tenemos alrededor es bastante vintage, desde la casa donde vive Bear. La antigua casa de su abuela que ni siquiera ha perdido el tiempo en vaciarla o ponerla a su gusto. Algo que nos demuestra la dejadez de este chico hacia la vida. Todo está cuidado hasta el mínimo detalle para que veamos como son nuestros protagonistas y como parecen anclados a un lugar en el que no quieren estar.

Conclusiones

‘Obsesión’ es de estas películas que hay que ver en el cine con gente, disfrutarla, reírte, asustarte y luego debatirla. Porque como he comentado, Curry Barker quiere crear debate y que se hable de la película. Y de momento, solo puedo decir que lo ha conseguido, viendo el gran éxito que ha tenido ‘Obsession’.

Ficha de la película

Estreno en España: 26 de junio de 2026. Título original: Obsession. Duración: 100 min. País: Estados Unidos. Dirección: Curry Barker. Guion: Curry Barker. Música: Rock Burwell. Fotografía: Taylor Clemons. Reparto principal: Michael Johnston, Inde Navarrete, Cooper Tomlinson, Megan Lawless, Andy Richter, Darin Toonder, Chloe Breen. Producción: Capstone Studios, Tea Shop & Film Company, Under the Shell. Distribución: Universal Pictures. Género: Terror, romance. Web oficial.

Crítica: ‘Los hombres de musgo’

La leyenda que sigue respirando bajo el asfalto de Béjar

Hay tradiciones que sobreviven porque la historia las sostiene. Otras permanecen porque la comunidad decide seguir creyendo en ellas, independientemente de que existan documentos capaces de demostrar cada detalle de su origen. ‘Los hombres de musgo’, el documental dirigido por Juan Carlos Verona, se sitúa precisamente en ese territorio donde la historia, la memoria colectiva y la identidad cultural se entrelazan hasta resultar inseparables.

El cortometraje de Verona aborda una de las tradiciones más singulares de la ciudad salmantina de Béjar: la de los Hombres de Musgo, figuras cubiertas completamente por vegetación que cada año desfilan por la ciudad coincidiendo con las celebraciones del Corpus Christi y que, según la leyenda popular, remiten a la recuperación de la ciudad por parte de los bejaranos en el siglo XII.

Lo interesante es que el documental no adopta una postura dogmática. No pretende demostrar la veracidad absoluta de la leyenda ni desmontarla. Al contrario, abre un espacio para el diálogo entre distintas voces. Historiadores, investigadores y vecinos participan en una reflexión colectiva que va mucho más allá de la mera reconstrucción del pasado. La pregunta que plantea la película no es únicamente qué ocurrió, sino qué significa hoy seguir contando esta historia.

Como espectador criado en Béjar, y habiendo participado como el resto de mi familia en esta tradición vistiendo el característico traje de musgo, resulta imposible contemplar el documental desde una posición completamente distante. Sin embargo, precisamente esa cercanía permite apreciar uno de los mayores logros de Verona: su capacidad para capturar aquello que los bejaranos reconocen inmediatamente cuando observan a los Hombres de Musgo. No se trata únicamente de una representación festiva. Es una expresión de pertenencia.

La frontera entre la leyenda y la historia

Uno de los aspectos más inteligentes del documental es la forma en que aborda las incertidumbres históricas. La versión resumida de la leyenda sería que un grupo de guerreros cristianos se cubrió de musgo para infiltrarse en una Béjar bajo dominio musulmán y facilitar su conquista. La historia ha sido repetida durante generaciones y forma parte inseparable del imaginario local.

Sin embargo, el propio documental recoge las dudas existentes. En Béjar no todos aceptan la leyenda como un hecho histórico demostrado. Algunos de los participantes recuerdan la ausencia de fuentes contemporáneas que permitan verificar los acontecimientos tal y como se narran tradicionalmente. Es algo que el tiempo ha ido moldeando como parte del ADN bejarano a la vez que se ha ido diluyendo su posible vertiente real. Igual que se ha perdido la conexón de Béjar con la misión de El Álamo en Texas, en una zona conocida entonces como San Antonio de Béxar, poblada por bejaranos y migrantes de Salamanca, pero esa es otra historia.

Si nos ceñimos a lo histórico tampoco hay documentos (que yo sepa) que detallen la salida de los musulmanes de Béjar. Esa incertidumbre acaba convirtiéndose en una de las mayores bazas, no solo para el documental, también para toda una comarca. Lejos de presentar respuestas cerradas, Verona comprende que las leyendas cumplen una función cultural que trasciende su exactitud factual. Son relatos que ayudan a las comunidades a explicarse a sí mismas. El cortometraje habla tanto del presente como del pasado. El documental hace dialogar constantemente ambos tiempos. De las murallas medievales y las mentalidades del siglo XII saltamos a la Béjar contemporánea, una ciudad marcada por la desaparición de buena parte de su tejido industrial, atravesada por automóviles, comercios y nuevas realidades sociales.

Una fotografía que roza lo fantástico sin abandonar la realidad

Si hay un apartado donde el documental destaca especialmente es en su propuesta visual, con bastante carga emocional y materializando ese cruce de tiempos que mencionaba antes. Se maneja una sensibilidad notable para encontrar imágenes que transforman los paisajes conocidos de Béjar en escenarios cargados de misterio. Los bosques, las piedras, la humedad de la vegetación y los propios trajes cubiertos de musgo generan una atmósfera que por momentos parece acercarse a las corrientes contemporáneas del fantástico rural.

Entiéndase, no me refiero al resucitado concepto del folk horror. El documental nunca busca provocar inquietud ni construir una amenaza asociada a la tradición. Tampoco existe esa confrontación entre modernidad y paganismo tan habitual en el género. Sin embargo, sí comparte con determinadas obras del fantástico actual una fascinación por la relación entre el ser humano y la naturaleza.

Los Hombres de Musgo aparecen como figuras casi espectrales surgidas del paisaje. Durante algunos planos, la frontera entre persona y entorno desaparece por completo. La tradición deja entonces de percibirse como una simple recreación histórica para convertirse en una manifestación visual de la conexión entre comunidad, territorio y memoria. El resultado es un documental que consigue algo poco habitual: convertir una celebración profundamente local en una reflexión universal sobre la construcción de la identidad colectiva.

Ficha de ‘Los hombres de musgo’

Estreno en España: 2026. Título original: Los hombres de musgo. Duración: 14 min. País: Dirección: Juan Carlos Verona. Guion: Juan Carlos Verona. Música: Daniel Vildósola. Fotografía: Juan Carlos Verona. Reparto principal: Jose Muñoz, Alejandro Romero, Gel Borrajo, Manuel Gallego. Producción: Los Verona. Distribución: Selected Films Distribution. Género: Web oficial.