¿No entendiste ’28 años después’? Aquí va una explicación

Ordenamos el caos de ’28 años después’ e imaginamos qué ha pasado por las mentes de Boyle y Garland

La película ‘28 años después’ se ha convertido en una de las películas de la saga de Danny Boyle con mejor valoración tras los primeros visionados. Pero no es ajeno para el sentir popular el hecho de que supone un cambio radical en la franquicia. Esta es sin duda la entrega más poética y emotiva, también la más extravagante y arriesgada. Pero (casi) todo esto responde a un significado.  Si bien el final se presenta abruptamente y con rarezas que se salen de tono, el guionista Alex Garland no da puntada sin hilo, como es costumbre en su cine.

No voy a arrojar valoraciones sobre la película, para eso tenemos una crítica publicada hace días. Pero sí he de advertir que esta publicación contiene spoilers pues voy a intentar arrojar luz sobre el significado de esta obra que he tenido la ocasión de poder analizar a fondo y con contexto. Evidentemente todo lo aquí expuesto puede considerarse subjetivo, pero presentaré bastantes datos que confirman mis impresiones.

Empecemos por los posters que no se limitan solo a mostrar ’28 años después’. “El tiempo no ha curado nada” dice el tagline de este afiche. Con ello ya nos insinúan que el virus de la rabia, responsable de los infectados que corren en busca de carne, no se ha curado. Pero también se lee entre líneas un paralelismo hacia lo poco que hemos aprendido tras la pandemia del COVID y un dardo hacia la tradicional costumbre inglesa de ir a contracorriente en muchas cosas (enchufes, sentido de circulación, moneda…) tropezando con la misma piedra constantemente. Más adelante volveremos sobre esto último.

Casi nada más empezar una voz en off nos pone en máxima tensión y alerta. Una transmisión de corte radiofónico recita el poema ‘Boots’ de Rudyard Kipling. Esa obra fue publicada en 1903 para describir la monotonía y la tensión psicológica de la marcha de los soldados británicos en la Segunda Guerra de los Bóers. Taylor Holmes es quien recitó en la grabación esas líneas pavorosamente y con el tiempo ha sido utilizado para retratar las secuelas de la guerra. Si lo pensamos bien los efectos de la guerra en los soldados era el tema de ‘Warfare’, última película de Garland. Con eso ya empezamos criticando el tema militar, algo que tuvo espacio en el final de ’28 días después’. Mientras suena en la película se muestran injertos de imágenes de batallas en las que el imperio británico salió victorioso: Guerras Mundiales, la Segunda Guerra de los Bóers, batallas medievales… Eso contrasta con la situación del filme en la que todo es decadencia. Con ello Boyle y Garland parece que quieren advertir de que toda época de gloria tiene su fin y Reino Unido suele estar cegada por su propia vanidad. La soberbia británica se repite y mantiene en el tiempo siendo casi siempre la causa de los males que suceden en las mismas islas.

Todo esto sucede cuando el joven protagonista, con tan solo 12 años, es extraído a un mundo repleto de peligros y con baja probabilidad de supervivencia. Cual espartano, es sometido a un rito iniciático que le convertirá en hombre y guerrero. Esto no dista mucho de todas esas guerras cuyas tropas estuvieron atestadas por críos reclutados por el gobierno británico. Revelador es el último plano de ‘28 años después’, el cual tiene lugar en el final de los créditos. En él vemos a Alfie Williams con la bandera inglesa ardiendo detrás. Este estandarte volverá a aparecer en este artículo a pesar de haberlo citado en los post-créditos. Por supuesto, esta situación que expone a un menor a un conflicto violento retrata la peligrosidad de nuestra raza que parece abocada a volver a la barbarie, y por supuesto a lo primitivo y a la Edad Media. Por supuesto implica la imposición de un sentimiento territorial o patriótico a una temprana edad. Quizá esto sea lo que se puede ver más fácilmente en la superficie.

El cine de Danny Boyle es muy británico y esta no es la excepción. Se respira correct english y la música suena a pub de Candem Town. Curiosamente el filme le da caña a todo lo británicamente ortodoxo. Parece que lo que nos quieren decir con este filme es que Reino Unido ha ido siempre a su bola y con el tema del Brexit ha quedado aislado del resto Europa. El virus rabia sería algo así como una metáfora del independentismo sin sentido que provoca siempre el caos interno y hace que los ingleses se devoren los unos a los otros, aunque sea comercial o socialmente hablando. No son pocas las ocasiones en las que aparece la bandera de Inglaterra, la de San Jorge, en varias tomas envuelta en llamas. Este símbolo también es muy utilizado por la ultraderecha, casi acaparado para su causa. Durante la película aparecen escenas del filme ‘Henry V’ de Laurence Olivier con esa bandera muy presente. La figura de Enrique V tiene un significado simbólico poderoso para sectores ultraconservadores y nacionalistas británicos, aunque no siempre de forma explícita o dominante en el discurso político actual. Su relevancia está más ligada a la construcción del mito nacional y al imaginario de un Reino Unido fuerte, soberano y victorioso frente a potencias extranjeras. Por supuesto relacionado con esto está la fotografía de la reina Isabel II de joven que el pequeño reducto superviviente luce en su salón de actos. Aquí es donde llega la crítica al Brexit orquestado por los conservadores que echan de menos el imperio incapaces de ser parte de un todo más grande. Lo que sucede en este filme se convierte en un símbolo de escarmiento al dejar el mundo a los británicos apartados de la comunidad internacional durante 28 años. Esto podría ser una represalia al considerar que fue primero Inglaterra la que dejó de lado a Europa. En la realidad el paralelismo son las consecuencias económicas y comerciales claras por su decisión de salir de la Unión Europea. Más que un castigo, ha sido un efecto directo del aislamiento económico.

’28 años después’ es también una advertencia de que, tomando la senda del individualismo, el Reino Unido tiene mal futuro. El pensamiento conservador suele enfatizar el mérito individual, el liderazgo fuerte y la libertad frente al control estatal. En la película aparecen unos nuevos zombies llamados “alphas” pues por su corpulencia y violencia se alzan como líderes de manada. El alfa es precisamente eso: un individuo que sobresale y lidera de manera por lo general abrumadora. Además, suele ser masculino, considerado menos «blando» o dialogante por ciertas mentes más primitivas. Testosterona política = canibalismo prehistórico. El virus rabia provoca alfas de igual modo que los populismos o el hastío social dan a luz a figuras extremas y preponderantes que anulan las mentes de sus seguidores.

El filme tiene más lecturas, como el tema de la eutanasia, que evidentemente tiene a sus máximos detractores en el Partido Conservador. Y aunque ‘28 años después’ y sus diferentes capas me han gustado, hay que reconocerle el riesgo, manifiesto sobre todo en el mismísimo final. Hay que admitir que su última secuencia es una excentricidad completamente fuera de tono y que nos lleva a ese Reino Unido de Guy Ritchie lleno de matones vestidos de sport o incluso al de los dementes de ‘Little Britain’. Al final de este apocalipsis british aparecen unos cazadores vestidos con chándal del Humana. Esto parece simplemente una manera de conectar con la primera escena y con algunos cuantos guiños que hemos ido viendo. Nos muestran a un niño y a un mundo que se han vuelto tarados, traumáticos. Pero ojo que esa excentricidad puede esconder algo más. Estos personajes conservan un perturbador parecido con el presentador de la BBC y DJ Jimmy Savile (de hecho, el personaje de la escena se llama Jimmy). Por muchos es sabido que recibió diversas denuncias por abuso sexual infantil. La pista nos la dio nuestro compañero Jorge Loser. Hay una similitud con los niños viendo como zombies los Teletubbies (un show de la BBC). Pero lo que nos dice este desconcertante desenlace es que se han creado unos monstruos. Quizá simplemente han querido hacer alusión a otro tipo de depredador, en este caso el sexual, o quizá es una pista para lo que podremos encontrar en la siguiente entrega, la cuarta y penúltima de la franquicia.

Crítica: ‘The Monkey’

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Sinopsis

Cuando los gemelos Hal y Bill descubren el antiguo mono de juguete de su padre en el ático, una serie de truculentas muertes comienzan a ocurrir a su alrededor. Los hermanos deciden tirar el mono y continuar con sus vidas, distanciándose con el paso de los años. Pero cuando las misteriosas muertes vuelven a sucederse, los hermanos deberán reunirse para destruir el mono antes de que acabe con las vidas de todos a su alrededor.

Crítica

Si ‘Destino Final’ y ‘Annabelle’ tuvieran un hijo diabólico, sería ‘The Monkey’

De vez en cuando, el cine nos regala un alineamiento estelar de talentos que dan como resultado una experiencia que se siente clásica y fresca a la vez. En el caso de ‘The Monkey’, cual alineamiento de planetas, la alineación nos deja eclipsados. Se han juntado aquí Osgood Perkins, con su estilo hipnótico y su ya característica paleta de colores apagados (casi calcada a la de ‘Longlegs’), con los traumas infantiles más truculentos de Stephen King y con la vena más gamberra de James Wan, la que vimos desatada en ‘Maligno’.

Basada en el relato corto de King, ‘The Monkey’ encaja dentro del subgénero de objetos inanimados malditos, con reminiscencias de ‘Annabelle’ o ‘La zarpa del mono. Pero el hijo de quien empuñó el cuchillo en ‘Psicosis’ lo lleva un paso más allá con una estructura que recuerda a ‘Destino Final’: una vez que el macaco de juguete empieza a chocar sus platillos, la muerte se desata en una serie de carambolas macabras, persiguiendo a sus víctimas con una precisión aterradora e ineludible. Los protagonistas, desesperados, intentan burlar este mecanismo como si tuviesen en sus manos una death note, pero la película deja claro que el destino siempre encuentra la manera y cual mafioso consigue hacer que parezca un accidente.

Lo que distingue a ‘The Monkey’ sobre otras películas estándar del mismo género es su tono: Perkins juega de nuevo magistralmente con la tensión y un humor negro que podría estar directamente influenciado por unos ZAZ pasados de rosca. Este tono forma parte intrínseca de esta comunión de artistas pues el relato originalmente no lo tenía. Así consigue llevarnos de lo inquietante a lo grotescamente sangriento en cuestión de segundos. Aquí no solo hay sustos bien orquestados, sino una celebración del terror con estallidos de violencia absurda que recuerdan por momentos al ‘Evil Dead’ de Sam Raimi.

En ‘The Monkey’, Perkins transforma la historia de Stephen King en una reflexión sobre la inevitabilidad de la muerte. La película nos muestra cómo el destino, representado en el siniestro juguete de cuerda, es ineludible. No importa cuántas veces los personajes intenten huir, deshacerse del mono o ignorar su influencia, la muerte sigue su curso. Esta visión podría parecer deprimente a primera vista: una resignación ante lo inevitable, un recordatorio de nuestra impotencia frente al tiempo. Pero hay algo profundamente liberador en aceptar esta verdad. Si todo es efímero y la muerte es una certeza, entonces la vida cobra un nuevo sentido. No hay nada que perder aferrándonos a miedos innecesarios o a preocupaciones vanas. Al final, The Monkey nos empuja a bailar en medio de la tormenta. Nos dice: “Si la muerte es segura, entonces esperémosla sin perder el tiempo”. En lugar de ver la fatalidad como algo paralizante, la película nos invita a abrazar el presente con pasión, con movimiento, con entrega total. Así, lo que parecía una historia oscura se convierte en un llamado a la vida, a la danza de lo inevitable.

En el apartado actoral, destaca el doble trabajo de Theo James, quien logra diferenciar de manera clarísima a los dos personajes gemelos. Quizá lo ha tenido algo más fácil que Christian Convery pues representa a dos personalidades bastante opuestas, pero ambos lo han logrado de manera efectiva. Junto ellos también hay que señalar, los jóvenes y Colin O’Brien quien aporta un matiz inesperado al filme a través de la inocencia, la frustración y la angustia de su personaje. Su interpretación aquí, ejerciendo el papel más fácil de empatizar para el espectador por el desconcierto que vive, demuestra que es un talento emergente. Para mi este actor es quien debería hacer de villano en una hipotética versión live action de ‘Toy Story’.

El microcosmos de Oz Perkins crece. Quizá algún día se marque un Shyamalan y se marque un crossover uniendo todos los demonios y maldades de sus películas. Desde luego sería interesante volver a ver al jinete pálido que cierra ‘The Monkey’. De momento, solo unos agraciados, han podido ver un avance de su próximo trabajo, ‘Keeper’, en forma de teaser y escena post-créditos.

Ficha de la película

Estreno en España: 21 de febrero de 2025. Título original: The Monkey. Duración: 95 min. País: EE.UU. Dirección: Osgood Perkins. Guion: Osgood Perkins. Música: Edo Van Breemen. Fotografía: Nico Aguilar. Reparto principal: Theo James, Tatiana Maslany, Elijah Wood, Adam Scott, Rohan Campbell. Producción: Atomic Monster, Black Bear International, British Columbia Film Comission, C2 Motion Picture Group, Range Media Partners, Stars Collective Films Entertainment Group, The Safran Company. Distribución: Beta Fiction Spain, YouPlanet Pictures. Género: terror, comedia. Web oficial: https://www.themonkeyfilm.com/

Crítica: ‘Shatter belt’

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Explorando la frontera de la consciencia

‘Shatter Belt’ es una nueva antología, en este caso de ciencia ficción, como ‘Black Mirror’ o ‘Historias del bucle’. De la mano de James Ward Byrkit (‘Coherence’), esta serie nos ofrece una colección de historias de realidad inmediata que desafían nuestra comprensión de la consciencia, el libre albedrío y la tecnología. Con un enfoque minimalista pero profundo, Byrkit nos sumerge en un mundo en el que las máquinas y los seres humanos se encuentran en el filo de la autocomprensión. El resultado es una obra que no solo estimula intelectualmente, sino que también ofrece una experiencia emocional intrigante y en ocasiones, perturbadora.

Uno de los grandes aciertos de ‘Shatter Belt’ es su capacidad para plantear cuestiones complejas de manera accesible y atractiva. A través de sus cuatro episodios, independientes pero conectados por un hilo temático común, la serie invita a los espectadores a reflexionar sobre dilemas filosóficos que, hasta hace poco, parecían confinados a la ciencia ficción más especulativa. Sin embargo, el avance de la inteligencia artificial y la creciente intersección entre humanos y tecnología han hecho que estos debates sean cada vez más relevantes. ¿Qué significa realmente tener consciencia? ¿Una máquina o un ser humano que muestra intencionalidad y deseo está necesariamente sintiendo? ¿Cómo cambia nuestra percepción del libre albedrío cuando nos enfrentamos a eventos que desafían nuestras definiciones tradicionales de vida y determinación?

Los episodios de ‘Shatter Belt’ son sugerentes y emocionantes, explorando estas ideas con una originalidad notable. Cada uno de ellos está lleno de momentos que invitan a la introspección, pero también ofrecen tensión y giros inesperados, lo que mantiene al espectador enganchado de principio a fin. En algunos casos se emplea el mundo digital, en otros una sencilla manzana. El mérito de Byrkit está en cómo presenta dilemas de manera tan inmediata y doméstica, como si fuesen debates que ya deberíamos estar teniendo en nuestras vidas cotidianas.

Aunque partiendo de un reparto y producción sencillos, la dirección de Byrkit, quien ya había demostrado su maestría para manejar narrativas complejas y perturbadoras en ‘Coherence’, brilla nuevamente aquí. A pesar de los temas abstractos, la serie nunca se siente lejana o impenetrable, sino todo lo contrario: logra aterrizar sus ideas en situaciones y personajes que resultan creíbles y cercanos. Esto permite que los espectadores no solo piensen, sino también sientan las implicaciones de las preguntas planteadas.

Tanto el ‘Coherence’ del director como la serie pueden verse en Filmin, en el caso de esta última a partir del 15 de octubre. Tras haber disfrutado de los primeros capítulos en el Festival de Sitges puedo decir con seguridad que promete ser una de las propuestas más originales y estimulantes del catálogo de la plataforma española.

¿Es posible un mundo en blanco y negro como el de Dune: parte 2?

¿Podría la escena en escala de grises responder a una explicación física?

La segunda parte del Dune de Denis Villeneuve está dejando a todos atónitos (crítica aquí). Una de las virtudes de esta película es su capacidad para desarrollar un mundo en el que los mayores extremos de la religión y la tecnología conviven en el mismo ambiente. Por supuesto también está ganándose a los adeptos a las novelas de Frank Herbert por su fidelidad para con el espíritu de la historia. Pero sin duda otra razón por la que nos ha cautivado a los que ya la hemos visto es su poder visual.

Entre desérticas escenas y futuristas escenarios Villeneuve nos ha colado una escena en blanco y negro. Muchos le atribuyen un sentido artístico o poético al más puro estilo Zack Snyder, que es algo que nadie puede negar. Pero otros le encuentran un sentido dentro de la “física de la ciencia ficción”. Y es que en dicha escena que transcurre en el planeta Giedi Prime, propiedad de los Harkonnen y donde el sol es negro, se ve todo en escala de grises. Ahí presenciamos una vibrante escena protagonizada por Austin Butler y Stellan Skarsgård al más puro estilo cine clásico de gladiadores, tan clásico que está en blanco y negro. Pero esto solo sucede cuando los personajes están al aire libre. Por el contrario, cuando en ese planeta se hayan en un interior, bajo la influencia de luz artificial, todo se ve en color. Por lo tanto hay algo en la luz solar, los materiales o la atmósfera que produce este efecto.

Partamos de lo básico. En la Tierra vemos el mundo a todo color gracias a la luz solar. El color real de nuestro astro rey es el blanco. Esa La luz blanca que emite es el resultado de la combinación o superposición de todos los colores, lo que llamamos el espectro visible. Cada color posee un rango de radiación magnética emitida con su característica longitud de onda. Sucede que podemos distinguir colores en los objetos debido a las longitudes de onda que rebotan en ese objeto. En otras palabras, los objetos absorben todas las longitudes (o colores) menos una. Ese color que no atrapan y que rebotan es el color que nuestro ojo capta. Si queréis saber más os lo explica en profundidad CuriosaMente.

Si aceptamos esto como una regla física presente en la saga Dune solo podría existir un mundo en escala de grises si considerásemos algunas remotas posibilidades. Una de ellas es que ese mundo estuviese hecho de materiales que absorban todas las longitudes de onda o ninguna. Habría que asumir que el material biológico, los minerales o los metales de ese planeta están compuestos de sustancias que rebotan toda la luz o que la absorben por completo. Por lo tanto sería un mundo en blanco y negro, no en escala de grises. La segunda hipótesis supondría que los rayos que emite el venerado sol negro de Giedi Prime no portasen el espectro de color dentro de ellos. Por lo tanto los objetos pueden tener propiedades que en otros ambientes emiten color, pero bajo la influencia de esos rayos solo pueden transmitir tonalidades blancas, negras o grisáceas. Podríamos atribuir este triste ambiente a algo más biológico y comprobable. Los encargados de recibir la luz en nuestro ojo son los fotorreceptores, que se dividen entre conos y bastones. Los conos se ocupan de transmitir la información del color, mientras que los bastones registran la intensidad. Si la luz del sol negro fuese capaz de anular nuestros conos solo podríamos distinguir la intensidad de los colores, pero no su tonalidad, veríamos en blanco y negro. Por último, está la opción de la atmósfera. Podría ser que los gases que componen la atmósfera de ese planeta repeliesen todo el espectro de color de nuevo al espacio dejando pasar hasta la superficie solo los tonos más oscuros y claros, hasta tal punto que todo se ve en tonalidades grisáceas. Teniendo en cuenta que en las novelas nos explican que ese planeta es industrial hasta el punto de haber acabado con casi toda la flora y fauna, se antoja como la opción más cercana a los libros. Quizá lo que hemos encontrado oculto en esta escena es un alegato ecologista.

Todo esto es evidentemente es una serie de postulaciones que solo cabe concebir dentro de un mundo de ciencia ficción. A día de hoy no se ha encontrado un mundo, una atmósfera o una luz con similares propiedades, pero no sería la primera vez que una película adelanta un descubrimiento científico ¿verdad?

Crítica: ‘Bird Box Barcelona’

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Sinopsis

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Los productores del fenómeno global ‘A ciegas’ presentan ‘Bird Box Barcelona’, una ampliación de la película que cautivó al público en 2018. Una fuerza misteriosa ha arrasado con la población del planeta, y Sebastián emprende un viaje por la supervivencia a través de las calles desiertas de Barcelona. Mientras forja alianzas incómodas con otros supervivientes e intentan salir de la ciudad, un peligro inesperado y aún más siniestro se cierne sobre ellos.

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Crítica

Te deja con ganas de ver más sobre este universo

En 2018 llegó a nuestras casas ‘Bird Box’ película basada en la novela de Josh Malerman en la que acompañamos a una madre (Sandra Bullock) y sus dos hijos durante un apocalipsis en búsqueda de un refugio donde poder vivir. Algo está ocurriendo en la Tierra y es que una fuerza misteriosa es capaz de hacer que te suicides si la miras directamente.

En este mismo universo encontramos ‘Bird Box Barcelona’ que ya nada tiene que ver con la novela, simplemente la base. Aquí seguimos a Sebastián y su hija Anna, al igual que en la anterior, intentando buscar un refugio seguro para esconderse de aquellas fuerzas.

Dirigida por David Pastor y Álex Pastor (‘Hogar’), la historia da un giro bastante bueno, a mi parecer, y logra introducir más tensión a la cinta y bastante acción. Está muy bien rodada y el reparto logra que nos identifiquemos de una u otra manera con los distintos personajes.

Me ha parecido mucho más entretenida que su predecesora, que no terminaba de adentrarte en esa atmósfera de miedo que debería. Eso sí, hay detalles que se pierden en esta película, como los pájaros. Y es que en la novela las personas iban con una jaula con pájaros para que les avisen de la presencia de estos seres y aquí hay un guiño a ello, pero nada más.

Pero como os he comentado, introducen un giro en la historia bastante bueno para que esos detalles ni los recuerdes. Las reacciones de las distintas personas con las que se van encontrando nuestros protagonistas son muy reales. Vemos el miedo, el odio, la desconfianza, pero también vemos las ganas de encontrar supervivientes y entender que no estás solo. También están los personajes que piensan que esto es un castigo divino.

Mario Casas (‘El Inocente’) asume el gran peso de la película. En un papel con muchos matices que hace funcionar desde el principio. Además, que le vemos hablar en alemán e inglés sin ningún tipo de problema. Y como siempre, las escenas de acción las borda.

Georgina Campbell, Diego Calva, Michelle Jenner, Leonardo Sbaraglia, Naila Schuberth, Patrick Criado, Lola Dueñas, Alejandra Howard, Mireia Rey, Gonzalo de Castro o Celia Freijeiro son parte del elenco que acompaña a nuestro protagonista en este terrible apocalipsis.

El ambiente de la película me ha gustado mucho, está muy cuidado el vestuario y todos los decorados, donde vemos una ciudad devastada, con las ventanas tapiadas o pintadas para que no puedan adentrarse estas criaturas. La fotografía de Daniel Aranyó presta mucha atención a los grandes horizontes para que veamos Barcelona de la peor manera posible. Al igual que hizo con ‘Way Down‘ nos trae unas imágenes aéreas bastante buenos, sobre todo en el teleférico.

Este próximo 14 de julio llega a nuestras casas gracias a Netflix. Como aclaración, aunque esté ambientada en el mismo universo, no hace falta ver ‘Bird Box’, pues ‘Bird Box Barcelona’ funciona como película independiente. Pero como siempre, es bueno ver una versión diferente para poder comparar o simplemente disfrutar ambas por igual. Espero que hagan más películas sobre esta historia desde el punto de vista de otras ciudades. Pero también me gustaría ver una continuación de ésta, pues ese final, al menos a mí, deja con ganas de más.

 Ficha de la película

Estreno en España: 14 de julio de 2023. Título original: Bird Box Barcelona. Duración: 110 min. País: España. Dirección: Àlex Pastor, David Pastor. Guion: Àlex Pastor, David Pastor. Música: Zeltia Montes. Fotografía: Daniel Aranyo. Reparto principal: Mario Casas, Georgina Campbell, Alejandra Howard, Naila Schuberth, Diego Calva, Patrick Criado, Lola Dueñas, Gonzalo de Castro, Michelle Jenner, Leonardo Sbaraglia. Producción: Chris Morgan Productions, Dylan Clark Productions, Netflix Studios, Nostromo Pictures. Distribución: Netflix. Género: terorr, ciencia ficción. Web oficial: https://www.netflix.com/title/81404810

Crítica: ‘Beau tiene miedo’

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Sinopsis

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Beau (Joaquin Phoenix) es un hombre que tendrá que enfrentarse a sus miedos y paranoias al aventurarse en una épica odisea para llegar a casa de su controladora madre.

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Crítica

Un galimatías hebreo que te desmotiva con un sinfín de enigmas

Ari Aster primero usó un culto brujeril y demoniaco con cierta base real para dejarnos pasmados con ‘Hereditary’ y luego lanzó ‘Midsommar’, una película que se cimentaba en el folklore sueco y que para mí era una propuesta más vaga. Ahora se separa un poco del folk horror para desarrollar un supuesto drama con comedia aderezado con un ligerísimo toque de terror. Suena a mezcla imposible, ¿verdad? Pues Aster lo ha hecho pero su coherencia va a estar eternamente puesta en duda.

Todo parte de un corto de 2011 llamado ‘Beau’ obra del mismo Ari Aster. La premisa era la misma pero A24 ha dado rienda suelta a este artista que se ha desinhibido en todos los sentidos con este filme que parece más una obra de arte y ensayo. Aster introduce sus habituales paneos, sus bruscos cortes, sus lentos zooms, pero en escasas ocasiones y cuesta encontrara de nuevo al genio en ciernes entre tanta extravagancia gratuita. Beau es un hombre deprimido y reprimido, pero sobre todo parece que hipocondriaco. Yo también sería así si viviese en un barrio caótico y peligroso como el que vemos en el arranque del filme. Es como si se concentrasen todos los locos que puede haber en Manhattan en una sola calle y metiésemos dentro de nuestro edificio una araña asesina. El arranque de ‘Beau tiene miedo’ nos deja como si acabásemos de salir del Bar de Mou en su etapa “postmouderna”, es decir, solo tiene cosas raras porque sí. El viaje que emprende para ver a su madre parece más propio de los universos de ‘Freaks’ o de ‘Carnivale’.

Se puede disfrutar ‘Beau tiene miedo’ a través de la inconmensurable interpretación de Joaquin Phoenix. Pero solo se puede entender si se le busca el correcto significado metafórico. Ari Aster ha formado una película inteligente, pero no por suponer un reto críptico para el espectador, sino porque es consciente de que este galimatías va a ser objeto de análisis y animadversión por igual. Pasa de ser un genio tras la cámara a esgrimir un truco de marketing arriesgado. Cuando por fin, al final, parece que te lo está explicando todo llega y pasa una cosa que dices “¡qué cojones!”, literalmente. Casi a las dos horas llegamos a la parte más artística con imágenes que parecen sacadas de un cuadro impresionista y que dan la impresión de que van arrojar luz acompañadas de una voz en off, pero no. Aunque a mí ese fragmento es el que me ha dado para una teoría. La pista ya nos la dio el propio director cuando definió el filme como “una especie de ‘El Señor de los Anillos’ judío”. Quizá hay que ser mucho más experto en el judaísmo para entender todos los subtextos del filme. A mí me faltan pistas. Lo único que me parece plausible es que esta sea una personificación de todo lo que ha vivido el pueblo judío a lo largo de su historia y del enfrentamiento de las corrientes actuales frente a las más arraigadas. El éxodo, el holocausto, la búsqueda de una tierra prometida, la persecución… Por ejemplo: a Beau le retienen, le convencen de no dejar su cautiverio, doblegan su voluntad y le ponen un pijama con su número, digo… con su nombre. Y su apellido es Wassermann como el de Jakob Wassermann, un escritor judío que escribió novelas sobre su pueblo en la Alemania nazi y la España de los serfardíes. Si estoy en lo correcto creo que me sería más fácil aprender a leer en hebreo que desencriptar todas las pistas ocultas del filme.

Si esto es así podríamos estar hablando de una estrategia tipo ‘Madre!’ de Aronofsky, solo que esa cinta estaba mucho mejor medida y explicada. Por otro lado todo podría tratar sobre una madre manipuladora y lo que vemos es el reflejo de lo que pasa por las mentes tanto del protagonista como de su madre. ‘Beau tiene miedo’ es una película que es tan excesivamente críptica y larga que llega un momento que pasas de lo sobrado que va el director y ya te es totalmente indiferente encontrarle explicación, solo quieres que acabe. Mezcla K-pop, asesinos desnudos, miembros viriles gigantes… Beau tendrá miedo, pero su director tiene una insultante indiferencia a que su película se entienda. Y me duele tener que quedarme con este chasco o estas impresiones cuando considero que ‘Hereditary’ es una de las mejores películas de género de lo que va de siglo. ‘Disappointment Blvd’ se iba a titular originalmente, para decepcionado yo.

Ficha de la película

Estreno en España: 28 de abril de 2023. Título original: Beau is Afraid. Duración: 179 min. País: Canadá. Dirección: Ari Aster. Guion: Ari Aster. Música: The Haxan Cloak. Fotografía: Pawel Pogorzelski. Reparto principal: Joaquin Phoenix, Amy Ryan, Denis Ménochet, Parker Posey, Richard Kind, Nathan Lane. Producción: A24, Access Entertainment, IPR.VC, Square Peg. Distribución: Diamond Films. Género: drama, comedia. Web oficial: https://a24films.com/films/beau-is-afraid

Crítica de la T4 de ‘Stranger Things’

Una mezcla de ‘The Ring’, ‘Pesadilla en Elm Street’, ‘Elfen lied’ y ‘El corazón del guerrero’

Siguiendo una mecánica que ya empieza a convertirse en costumbre en Netflix, la cuarta temporada de ‘Stranger Things’ va a llegar dividida en dos partes. Los primeros episodios estarán subidos en la plataforma el 27 de mayo y los dos últimos podrán ser vistos a partir del 1 de julio, ojo a su duración. Habrá un total de nueve capítulos de la que de momento es la penúltima temporada, pues hay anunciado que habrá por lo menos una más.

Soy de los que reconoce abiertamente que no le gusta ‘Stranger Things’ por su enorme dependencia de los elementos nostálgicos. Ahora bien, habiendo puesto en marcha su propio universo la serie ha llegado a un punto de madurez en el que ya no se cimenta (tanto) en las reminiscencias del pasado y si me ha enganchado, solo ha hecho falta llegar a cuatro temporadas para ello. Si buscamos referencias la serie puede recordar a ‘Pesadilla en Elm Street’ (lo reconoce abiertamente) con una mecánica de muertes muy a lo ‘The ring’ y volviendo a esos aspectos de Eleven que recuerdan a ‘Elfen lied’, un anime que os recomiendo.

Salvando el romantiqueo juvenil y el humor ridículo podemos decir que ‘Stranger things’ ha madurado, quizá a pasos agigantados y dejando un poco atrás su público más fiel, el adolescente. Va más allá con el tema de la sangre y las muertes alcanzando cotas del terror japonés más escalofriante y presentando monstruosidades que de nuevo pueden recordar a las de Stephen King o Guillermo del Toro. Este nuevo tramo empieza retrocediendo al 78, a los laboratorios donde Once ganó sus poderes. Pero la acción transcurre en marzo del 86, seis meses después de la batalla de Starcourt. Como siempre una festividad es el marco de la serie, en esta cuarta temporada son las vacaciones de primavera (spring break).

Y no puede ser más clásica la historia. Tenemos a los típicos nerds (gilís como diría Homer Simpson) que pasan de ser populares, al capullo del capitán del instituto, a la animadora de turno, a la inadaptada deprimida… Y como en las otras tres temporadas no se pierde ese sabor a ‘Los Goonies’ o ‘Cuenta conmigo’. Pero sí que es cierto que sobre esa retahíla de referencias ochenteras se imponen los traumas y las secuelas de lo vivido al finalizar la pasada temporada.

Con esto llegamos a algo que también cansa a los que jugamos al rol, la criminalización o miedo hacia Dungeons & Dragons y similares. Bien es cierto que ‘Stranger things’ ha jugado buen papel en ese sentido, mostrando que no es nada más que un juego de tablero e interpretación. Pero esta temporada da un paso atrás y sigue la estela de títulos como ‘El corazón del guerrero’. La turba contra el freak que pasa su tiempo libre junto a sus amigos sectarios cazando monstruos. Si el Demogorgon aludía a una criatura del juego de tablero ahora es un mago oscuro, un azotamentes, quien pone en peligro al mundo. Ojalá que la serie se meta en la mente de los espectadores para picar la curiosidad a los jóvenes por un hobbie la mar de enriquecedor en vez de alimentar ese estigma.

Aunque este universo esté más que lanzado a la independencia o a su propia creatividad no os preocupéis que sigue introduciendo guiños y referencias a los 60, 70 u 80 o a clásicos del terror. Empieza con California Dreamin’, aparecen los Gremlins, Eddie Murphy en ‘Superdetective en Hollywood’, ‘Halloween’, ‘El silencio de los corderos’ y por supuesto Freddy Krueger. La mayor expectativa en ese sentido era la incorporación de Robert Englund al reparto. Lástima que como temíamos tiene una aparición escueta y que nos vamos viendo venir tras el primer y segundo episodio. Por lo menos así sucede en los seis primeros episodios que es lo que Netflix nos ha permitido visionar previo al estreno.

‘Stranger things’ T4 consiste en una persecución y dos rescates. Lo que hace interesante y aporta ritmo a esta temporada es el hecho de que los protagonistas están más separados más que nunca. Ya sea en la distancia o por la influencia de sus hormonas o la presión social, los protagonistas descubren que cada uno quiere emprender un camino distinto al del resto y la cohesión del grupo se ve amenazada. Es por eso que esta es más que nunca una historia de adolescencia y amistad.

Hay cosas que me han sacado de quicio y otras que me han enganchado mucho. Ya veréis la escena del interrogatorio al capitán de baloncesto, enerva como el personaje tarda en sumar uno más uno. Igual que no funciona todo el trasunto de Eleven a lo Carrie, paupérrima Millie Bobby Brown, cada vez me transmite menos. Sin embargo el cuarto episodio, dirigido por Shawn Levy (‘Noche en el museo’), es estupendo. Lo mejor de esta temporada es la interpretación de Joseph Quinn como Eddie Munson y la relación tan cómica entre Dustin y Steve.

Hablamos con Natalia Dyer y Charlie Heaton por la T4 de ‘Stranger Things’

“Esta es la temporada más terrorífica”

Madrid ha podido disfrutar de la presencia de dos de los protagonistas de ‘Stranger Things’ por el inminente estreno de la primera parte de su cuarta temporada, el 27 de mayo. Natalia Dyer (Nancy Wheeler) y Charlie Heaton (Jonathan Byers) presentaron la noche anterior el primer episodio en un evento fan que se celebró en el centro de la ciudad. Nosotros hemos podido ver ya más de la mitad de la temporada y el lunes 23 a primera hora os contaremos qué nos ha parecido.

En la mañana de hoy Netflix nos han brindado una rueda de prensa en la que nos han contado cómo ha sido trabajar con estos personajes, su evolución y lo que podemos esperar de esta cuarta parte que finalizará el 1 de julio. Con lo que hemos visto es bien cierto lo que afirman ambos actores, que esta es la temporada más terrorífica hasta el momento. En este largo vídeo tenéis todas las respuestas de Charlie Heaton y Natalia Dyer realizadas por el moderador del acto y diferentes medios de comunicación.

Crítica de ‘Outer Range’

Josh Brolin se pone en plan Villeneuve

Será el 15 de abril en Prime Video donde podremos ver la serie ‘Outer Range’. Esta es la segunda vez que Josh Brolin dirige, anteriormente había realizado un corto llamado ‘X’, que no tiene nada que ver con la próxima película de Ti West. Esta es una producción “conclusiva” de 8 episodios creada por Brian Watkins y producida por Brad Pitt que nos lleva al western norteño actual de los Estados Unidos y a una historia la mar de misteriosa.

A Brolin le hemos visto ya antes en westerns como ‘Valor de ley’ o ‘No es país para viejos’. También en historias de ciencia ficción como ‘Dune’ o varios títulos de Marvel. Ahora junta su gusto por esos dos géneros y su gusto también por dirigir, más allá que actuar, para contarnos la historia de ‘Outer range’. Hace poco oí decir a un director español que ya no existe solo el terror, que siempre hay algo más, una mezcla de géneros. Y efectivamente, esta no es solo una historia en el oeste moderno, es también un misterio que introduce un componente fantástico que como pasa muchas veces en el western, nos hace usar el término “fronterizo”.

En ‘Outer Range’ Brolin interpreta a un hombre que lucha día a día para sacar adelante y proteger a su familia, a la cual aloja en un rancho de Wyoming. De entrada ese clan de rancheros tiene una mancha en su pasado pues están perturbados por una extraña desaparición. Pero la cosa se tensa más con la disputa territorial que mantienen con la familia que posee las tierras colindantes a las suyas. Y lo que aumenta más el nerviosismo es la extraña aparición de un gran agujero en el suelo. Una oquedad capaz de hacer cosas… desconcertantes, voy a decir.

Tanto visual como sobre el guión la serie es muy Villeneuve. Nos lleva por parajes preciosos mientras navega por la mente de sus protagonistas y dosifica mucho la información relacionada con el misterioso agujero. Sin duda se acerca a las maneras de hacer de ‘La llegada’. El guión a veces es extraño, simbólico, desconcertante. ‘Outer Range’ es una serie de esas enigmáticas que nos dejan al final de cada episodio con cara de perplejidad.  Podría formar parte de alguno de los arcos argumentales de ‘Perdidos’ o de ‘Fringe’.

Una vez desvelado el misterio se hacen obvias algunas de las relaciones entre los personajes. Pero más allá de sembrar enigmas desarrolla un discurso sobre los secretos del pasado, nuestra capacidad de afrontar lo desconocido, la culpa, la confianza o las consecuencias de guardarse las cosas para uno mismo. Los personajes aguardan con recelo a enfrentarse a lo desconocido. La serie hace igual. Dosifica mucho sus instantes fantásticos y en su mayoría es un thriller ambientado en un territorio donde rigen las normas de los antiguos cowboys. Me habría gustado que dedicase más tiempo a su parte de ciencia ficción, aunque nos carga bastante de simbolismo, pero también es verdad que es un gustazo para aquellos que admiren los dramas en el medio oeste norteamericano. Al fin y al cabo esta es una historia de ciudadanos de a pie, casi catetos de pueblo, jugando con poderes que no controlan ni llegarán a entender nunca.

El toque de western no está solo en la indumentaria vaquera de los personajes. Está en el comportamiento de los protagonistas o en las rencillas que tienen con sus vecinos, con los cuales tienen esa pugna territorial. La manera en como tratan sus asuntos o su cotidianidad nos remonta a esos films donde más allá de la ley estatal estaban los pactos o códigos entre vaqueros. La violencia de oeste está presente pero también es una manera de mostrar que el que guarda secretos explota de un modo u otro. ‘Outer Range’ dibuja bien esa dualidad y nos mantiene enganchados.

Crítica: ‘Lamb’

Sinopsis

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María e Ingvar viven aislados con su rebaño de corderos en una isla de Islandia. Cuando descubren un misterioso recién nacido, deciden quedárselo y criarlo como su propio hijo. Esta nueva perspectiva trae mucha felicidad a la pareja, pero la naturaleza les tiene reservada una última sorpresa…

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Crítica

Cine mayúsculo, con intencionalidad, con arte y con sentimiento

La última ganadora del Festival de Sitges no podía tardar más tiempo en llegar a cines. ‘Lamb’ es un filme de Valdimar Johannsson que pese a su “estilo nórdico” (como acuñamos en nuestro directo sobre la última edición del festival de cine fantástico) logra atraparnos e incentivar nuestra atención. Una película extraña, metafórica y cargada de mensaje.

Un matrimonio formado por Noomi Rapace y Hilmir Snær Guðnason vive en una granja viviendo de sus bovinos. Durante la Navidad dan a luz muchos de sus animales e insólitamente uno de ellos pare a un híbrido, una niña mitad humana mitad carnero. Todo esto sucede en un escenario que se nos muestra a veces con parsimonia, en los siempre impresionantes parajes de Islandia. ‘Lamb’ desarrolla a su ritmo y a su manera un discurso sobre la pérdida, la maternidad y la naturaleza. Los actores interpretan tan bien la aflicción que sienten que además de tener una película interesante por todas las cuestiones que planeta es una obra artísticamente rica.

El guión nos dispone situaciones escasas de diálogos, pero esta es una historia animalista, en varios sentidos, en lo que se refiere al método usado para contarnos la historia se refiere a que tenemos que entender a los personajes de igual manera que a nuestros animales, haciendo más caso a sus expresiones no verbalizadas.

El hecho de que todo suceda en Navidad, que la protagonista se llame María o que el cartel nos recuerde a alguna Virgen de las Rocas nos dice que puede haber un pequeño componente o símil religioso. Pero Jóhannsson nos proporciona una historia que pugna por la evolución, tanto humana como personal.

El componente fantástico de la película es una herramienta útil para desarrollar las pretensiones del director. Ese elemento raro, hay que reconocer que es muy raro, sirve para algo más que diferenciarse de otras historias tipo folk horror. Hay que echarle paciencia pues cuando llega su final, sus últimos cinco minutos, nos explota la cabeza y vais a oír más de un “¿paro qué…?”. Es un peculiar cuento bien desarrollado que terminará derrumbando todos los escepticismos que haya podido generar. Cine mayúsculo, con intencionalidad, con arte y con sentimiento.

Ficha de la película

Estreno en España: 26 de noviembre de 2021. Título original: Lamb. Duración: 106 min. País: Islandia. Dirección: Valdimar Jóhannsson. Guion: Sjón Sigurdsson, Valdimar Jóhannsson. Música: Þórarinn Guðnason. Fotografía: Eli Arenson. Reparto principal: Noomi Rapace, Björn Hlynur Haraldsson, Hilmir Snær Guðnason, Ester Bibi. Producción: Black Spark Film & TV, Film I Väst, Go to Sheep, Madants. Distribución: Vértigo Films. Género: fantástico, drama. Web oficial: https://a24films.com/films/lamb

Entrevista a Carmen Machi y Pepón Nieto

«Es una película difícil de explicar. Habla de cosas más que contar cosas»

Hace tiempo que pudimos ver ‘Un efecto óptico’ (crítica aquí) y estábamos deseando que se estrenase en cines para compartir opiniones. Se pudo ver en el pasado Festival de Sitges, razón por la cual tuvimos la ocasión de entrevistar al director Juan Cavestany y ahora estamos en posición de anunciaros que el 26 de marzo llegará a las carteleras españolas. Otro estreno en pantalla grande brindado por Filmin que sigue apostando por su amplio catálogo sin estar eso reñido con los estrenos en cines. A partir de junio los suscriptores de la plataforma la tendrán disponible.

Pepón Nieto y Carmen Machi, ambos vistos recientemente en ’30 monedas’, conforman la pareja protagonista de esta extraña cinta que nos lleva de Burgos a Nueva York. A continuación podéis ver la entrevista que muy amablemente nos han concedido en un lugar tan cinematográficamente emblemático como es la librería Ocho y Medio.

 

 

Sinopsis oficial:

Alfredo (Pepón Nieto) y Teresa (Carmen Machi) son un matrimonio de Burgos que viaja a Nueva York con la intención de «desconectar» y hacer todos los planes que vienen en la guía. Pero nada más aterrizar empiezan a percibir señales, sutiles y no tanto, de que en realidad no están en la ciudad que les vendieron en la agencia. ¿Dónde están entonces?

Crítica: ‘Tenet’

Sinopsis

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Armado con una sola palabra, Tenet, y luchando por la supervivencia del planeta, el protagonista viaja a un mundo crepuscular de espionaje internacional en una misión que supera los límites del tiempo real. No son viajes en el tiempo. Inversión.

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Crítica

La marca Nolan sigue ligada a lo ingenioso

Por fin está aquí ‘Tenet’, la película de Christopher Nolan que por avatares del destino está llamada a salvar la taquilla veraniega a nivel mundial, ya sabemos que en España esa cruzada se le ha atribuido a Segura. Antes de meterme con otros aspectos trataré de responder a las preguntas que todo el mundo se está haciendo. ¿Es difícil de entender? ¿Es una película tan buena como las otras de Nolan?

A la primera pregunta diré que no. La película es compleja pero no complicada. Está muy bien explicada y junto con el protagonista vamos desentrañando el funcionamiento de Tenet. Se maneja un concepto físico (más bien una medida) que no se explica en detalle pero para la cual si se especifica su uso. Nolan de nuevo tira de pseudociencia e imaginación bajo el asesoramiento de Kip Thorne, quien ya le sirvió de guía en ‘Interstellar’. Vuelve a jugar con el tiempo como en ‘Origen’ e ‘Interstellar’, le llamaría cronomaestro pero ese apelativo me lo reservo para Justin Benson y Aaron Moorhead sin miedo a ser quemado en la hoguera. Al final de esta crítica tenéis una explicación concreta de a qué materia de la física me refiero, ojo que podría considerarse spoiler.

Es normal que el guión se haya mantenido en secreto tanto tiempo pues tiene giros muy interesantes, aunque algunos se puedan ver venir como si los hubiésemos vivido. Respondiendo a la segunda pregunta que he lanzado he de decir que la considero una película que merece ser un taquillazo pero Nolan me ha deleitado más con ‘Origen’, ‘El caballero oscuro’ e incluso con ‘Dunkerque’. Sigue siendo un maestro que se come el coco para mostrarnos algo nunca hecho pero que en esta ocasión no nos hace rascarnos tanto la cabeza.

Roma ni se conoce sin oro, ni se conoce sin amor. Con este palíndromo lo que quiero decir es que se palpa obviamente que hay un presupuesto enorme. Por ejemplo, para aquellos que quieren que un personaje de raza negra sea considerado en el cine como es debido han de saber que esta es la producción más cara con un hombre negro (John David Washington) como protagonista único, 205 millones de dólares. Y vaya si Washington está a la altura, tanto en la acción como en los diversos diálogos que ha de mantener con todo un repertorio de diversos personajes. Continuando con el tema del presupuesto, en el tráiler dicen querer estrellar un avión y Nolan ni corto ni perezoso ha estrellado uno de verdad, sin trucos de ordenador ni maquetas. Se puede hacer raro pero esta es una de las películas contemporáneas de Nolan que se sienten más artesanales en el sentido en que no usa ni una sola pantalla verde. Luce su talento para rodar una historia que como su marca exige es ingeniosa. Repasamos varias veces las mismas escenas y no se pierde el interés, aunque alguna pelea la habría recortado en el segundo visionado.

La historia de amor viene a través del villano, implacablemente bien interpretado por Kenneth Branagh, junto a Elizabeth Debicki. Es un hombre con temple y prontos, que maneja las cosas con serenidad y aún así se anticipa a los héroes de esta historia. Pero tiene un amor tóxico que se convierte en parte de uno de los detonantes del argumento.

Hay que decir que por fin podemos ver ‘Tenet’ ya que si fuese por Nolan habría estado en cines antes. Pero la pandemia lo ha impedido e incluso ha hecho que haya tenido que acabar su banda sonora con los músicos aportando su parte desde casa. Tras unos cuantos títulos colaborando juntos esta es la primera película en la que Hans Zimmer no le pone banda sonora, esto fue porque le compositor estaba con ‘Dune’. Este contratiempo ha hecho que el compositor de ‘Black Panther’ (Ludwig Göransson) sea el que acompañe ‘Tenet’ con sus notas. Y mucho mejor está este trabajo que el que hizo en la película de Marvel Studios, hasta el punto de decir que la banda sonora es imprescindible para lo trepidante de muchas escenas y el sentido narrativo que adquiere. En ese sentido se ha buscado un toque similar al de ‘Dunkerque’. ‘Tenet’ también es la segunda película seguida que escribe Nolan sin su hermano Jonathan Nolan (‘Westworld’).

Tiene mérito el que tenga partes de la producción hechas con interrupciones pero que al final todo concuerde. ‘Tenet’ es un gran puzle que nos obliga a volver sobre los mismos pasos una y otra vez. Pero respecto a lo narrativo veo el punto flaco de la película. El montaje es algo precipitado y abrupto. En lo respecto a la edición de la película Nolan también ha tenido que buscar sustituto a uno de sus habituales, en este caso a favor de Jennifer Lame, a la cual debemos la edición de ‘Hereditary’. Es cierto que la película se sigue estupendamente en las escenas pero cuando pasamos de una secuencia a otra el cambio es demasiado tosco.

Hasta la fecha solo me había gustado Pattinson en ‘Z, la ciudad perdida’ y tras ‘El faro’ y esta película me siento más animado a ver su Battinson. Sigo sin tragar ‘Crepúsculo’ por mucho que en ‘Tenet’ se le haga un simpático guiño. Casual o no Pattinson se enteró de que iba a ser Batman cuando rodaba precisamente con Nolan que como todos sabemos firmó una excelsa trilogía sobre el hombre murciélago.

Y para cerrar aquí viene la explicación física que se le puede dar a la película, a si es que si no queréis leer o saber más os recomiendo acudir al cine o revisionarla las veces que necesitéis, es disfrutable ya que sus casi dos horas y media se pasan volando, cuando acaba nos sentimos como si acabásemos de ver el principio. Intento no ser demasiado técnico y espero no errar en mi explicación que hace mucho que estudié esto en clase de física.

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Tenet significa principio en inglés. Pero principio no literalmente en el sentido de un punto origen (en esta película puede interpretarse con ese doble sentido) sino que estrictamente significa fundamento o reglas de algo. En este caso el principio es la entropía y el uso que se hace de ella. Yendo más al detalle. El universo tiende a distribuir o expandir la energía uniformemente y la entropía nos ayuda a comprender ese reparto irreversible. La entropía es una magnitud que puede guiarnos a la hora de explicar la razón de lo que sucede en un sistema bajo estudio o cómo de molecularmente desordenado está. Por lo tanto conociendo el estado de una entropía y sus microestados se pueden lanzar hipótesis sobre sus cambios. Conociendo la entropía de un sistema concreto (en este caso entendemos sistema como los sucesos que recorren en ambos sentidos los protagonistas) y la de sus alrededores tenemos idea de cómo funciona la entropía global. Si la entropía alcanza su nivel máximo se destruye. Es decir, si estamos hablando de la del mundo o la del universo sería nuestro fin. Aunque Nolan no busca ser cien por cien exacto asocia la entropía a un algoritmo que tiene el villano y que le permite retroceder en el tiempo hasta el punto que desea, poniendo en peligro al mundo entero.

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Ficha de la película

Estreno en España: 26 de agosto de 2020. Título original: Tenet. Duración: 150 min. País: Reino Unido. Dirección: Christopher Nolan. Guion: Christopher Nolan. Música: Ludwig Göransson. Fotografía: Hoyte van Hoytema. Reparto principal: John David Washington, Robert Pattinson, Elizabeth Debicki, Dimple Kapadia, Aaron Taylor-Johnson, Clémence Poésy, Michael Caine, Kenneth Branagh. Producción: Syncopy, Warner Bros. Distribución: Warner Bros. Pictures. Género: ciencia ficción, acción, suspense. Web oficial: https://www.warnerbros.es/peliculas/tenet

Crítica: ‘La vieja guardia’

Sinopsis

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Un grupo secreto y muy unido de mercenarios con una misteriosa capacidad que les impide morir lleva siglos luchando por proteger el mundo de los mortales a las órdenes de una guerrera llamada Andy (Charlize Theron). Pero cuando contratan al equipo para desempeñar una misión de emergencia y sus extraordinarias habilidades salen a la luz, Andy y Nile (Kiki Layne) —la recluta más reciente— deberán ayudar al grupo a erradicar la amenaza de quienes pretenden replicar y rentabilizar su poder a cualquier precio.

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Crítica

Deja entrever mejor sus misterios pero tiene menos acción que el cómic

‘La vieja guardia’ es la nueva propuesta de Netflix que al igual que muchas otras sale de un cómic, en este caso de una colección de cinco números editada por Image Comics (Norma Editorial en España). Una obra de Greg Rucka, Leando Fernández y Daniela Miwa (reseña aquí) que el propio Rucka se ha encargado de adaptar al formato cinematográfico y que ha dirigido la directora Gina Prince-Bythewood (‘La vida secreta de las abejas’).

Conoceréis en ‘La vieja guardia’ a unos inmortales que pueden llegar a morir, aunque no saben como ni por qué les llega su hora. Sobreviven hasta a destrozos en su cabeza (por lo menos en los cómics) y se regeneran a lo Lobezno. Son personas nacidas en la antigüedad clásica, en la Edad Media o en el siglo XIX que están conectadas entre si y que se dedican a ser soldados de fortuna al servicio de causas que consideran justas. Tras cientos de años siendo un grupo de cuatro encuentran un nuevo miembro para su equipo. En este descubrimiento de nuevos héroes la película hace bien su introducción con dos secuencias que dejan claro de que va el tema.

Rucka ha sabido trasladar los tiempos del cómic a la pantalla y ha condensado todo en dos horas de filme. Para ello ha metido la tijera en parte de su guión original y ha puesto cosas nuevas. Así está claro que todo se centra más en el presente de los personajes y que se consigue adelantar en la historia hasta tal punto que podemos intuir ya la segunda entrega, si hay suerte y la llegamos a tener.

Se ha conservado ese poco aprecio que tienen estos mercenarios por sentir dolor o por ser masacrados. Eso le da un punto de humor negro que hemos visto como se ha explotado en otras películas, pero sin llegar a extremos tipo ‘Deadpool’, de un modo más dramático. También se ha conservado la relación entre los personajes y el carácter impasible y casi destructivo de su jefa, interpretada muy bien por Charlize Theron.

Ya hemos visto en otras ficciones (obviamente no hay un “basado en hechos reales” sobre este tema) cómo personajes incapaces de morir aprovechaban o sufrían su condición. En este caso los miembros de ‘La vieja guardia’ sacan partido a su capacidad de revivir para resolver misiones arriesgadas o lidiar batallas en distintos bandos a lo largo de la historia. Pero su capacidad de revivir es finita, aunque esta termina de manera desconocida y en un momento indeterminado. Respecto a esto en el cómic se desarrolla un discurso de drama y hastío. En la película se ha intentado introducir un factor suspense y peligro que hace que temamos más por la seguridad de determinados personajes. No está mal esa modificación que se suma a lo que sucede también en las viñetas, corren el riesgo de salir de la protección que da el anonimato.

De nuevo Theron está en una película en la que no puede morir, protege su identidad a toda costa y pertenece a una clase antiquísima de personas que es única en el mundo. Eso sucedía también en ‘Hancock’ pero aquí su personaje tiene una personalidad algo diferente y no está rodeada de humor sinvergüenza, aunque si de bastante tragedia. Ganamos con ‘La vieja guardia’ otro gran personaje femenino de acción.

‘La vieja guardia’ es disfrutable por ver como mueren los protagonistas una y otra vez y es aún más divertido contemplar a Charlize Theron liarse a hachazos, con un arma clavada a la de las viñetas. Pero falta algo más de acción del tipo a la que vemos en el último acto, tanto por la concepción del cómic como por el ritmo de la película demanda más escabechinas. Tiene tiroteos y peleas pero en el cómic son aún más explícitas. En la obra escrita hay más escenas en la antigüedad y con ellas vemos más muertes. Pero no solo están bien esas escenas en el pasado de los personajes por ver miembros y sangre por aquí y por allá, sino porque conocemos como descubrieron su inmortalidad y ahondamos en su personalidad. También es un trasfondo que le da cierta poesía a la historia. Aunque hay algún dialogo que va en esa línea (como el que tiene Marwan Kenzari dentro de un furgón) ese lirismo le falta al filme.

Peca de algo que padecen muchas películas, un buen villano. En este caso el objetivo del enemigo es el mismo que el de los cómics. Pero lo que le falta al personaje de Harry Melling (el primo de Harry Potter) es estar un poco más loco o ser más amenazante, porque no impone. Tenemos esa imagen suya de “capuyo” tras toda la saga de ‘Harry Potter’ pero aquí no funciona muy bien.

Rucka en esta ocasión ha sido más conciso y menos implícito en las causas y razones de sus héroes sobrenaturales. Podemos intuir o imaginar de un modo más concreto las razones a lo que sucede. Cuando leí el cómic escribí que esperaba que añadiesen algo más de sentido o de profundidad al final. Así ha sido. Como siempre hay algunos cambios con respecto a lo que pasa en las viñeatas, se mete alguna historia de regalo (que pertenece a la segunda parte, ‘Force Multiplied’) para aspirar a una continuación. Quien sabe quizá una serie de ‘La vieja guardia’ sería una buena idea, si la agenda de los actores lo permitiese.

Ficha de la película

Estreno en España: 10 de julio de 2020. Título original: The old guard. Duración: 118 min. País: EE.UU. Dirección: Gina Prince-Bythewood. Guion: Greg Rucka. Música: Fotografía: Reparto principal: Charlize Theron, Kiki Lane, Marwan Kenzari, Luca Marinelli, Matthias Schoenaerts, Harry Melling, Van Veronica Ngo, Chiwetel Ejiofor. Producción: Denver and Deliah Productions, Dune Films, Image Comics, Netflix, Skydance Media. Distribución: Netflix. Género: ciencia ficción, drama, adaptación. Web oficial: https://www.netflix.com/es/title/81038963

Crítica de la temporada 3 de ‘Dark’

Para Winden el tiempo es dios y sus historias son un sindiós

Netflix estrena la temporada 3 de ‘Dark’ justo el día que su ficción pronostica el fin del mundo, el 27 de junio. Ya hemos visto que para los habitantes de Winden el tiempo determina su destino y ejerce de dios inamovible. La serie tiene tantas idas y venidas, con la introducción ahora además de nuevos mundos y personajes, que la convierten en un sindiós, en un caos. Pero está magníficamente ordenada y no peca de tener agujeros de guión. La serie empezó y ha concluido de un modo magistral.

La temporada 3 de ‘Dark’ explica rápido lo que vimos en la conclusión de la temporada anterior y nos ubica también casi de manera inmediata a los personajes. De este modo la serie de Baran bo Odar (que hace un cameo en una fotografía) se mete en faena, nos introduce nuevos elementos misteriosos y se encamina a su resolución. Y el final satisface, queda explicado y reducido a algo sencillo. Tiene además un cierre definitivo para los personajes, que emplea recursos ya vistos antes e incluso a veces algo vagos, pero que cuadran a la perfección. ‘Dark’ ha conservado hasta el final su tenebrosidad, sus embrollos y su buena manera de tratar los personajes.

En esta nueva etapa quienes vuelven a tener toda la atención del espectador son Jonas, Martha y Claudia. De nuevo la pérdida, el dolor, el amor o la curiosidad serán los motores de los protagonistas. Si esta serie se pudo comparar por su carácter fantástico, formato coral y tremenda complejidad con ‘Lost’ se puede decir que está mucho mejor planificada y no se deja ningún detalle por cerrar. Para poder dar explicación a todas las relaciones, situaciones y eventos de la serie se ha tirado de algunos personajes dedicados a rellenar los huecos pendientes e incluso esta temporada introduce un deus ex machina ya que se basa bastante en un elemento que ha aparecido de repente. Pero la labor de logística a la hora de que todo el guión y lo antes estrenado cuadre sin fisura alguna es titánica. Ha sido como ese episodio de ‘Futurama’ en el que Fry se convierte en su propio abuelo, pero de un modo multiplicado por diez.

La contienda mísico-cientícia contra Sic Mundus ha llegado a su clímax final rodeada además de bastante religiosidad. Detalles como la medalla de San Cristobal, los ciclos de 33 años, el origen con Adán, el sacerdote interpretado por Noah… son importantes. Uno no puede desconcentrarse y perder la conexión de todos esos pormenores, sobre todo teniendo en cuenta que esta es una trama llena de mentiras y paradojas. Pero al final todo es bastante más académico que espiritual, tiene una explicación lógica y fundamentada.

Al final nos hemos quedado sin saber qué paso con trivialidades como el ojo de Wöller, porqué Ulrich siempre es infiel o a qué se debe la imposibilidad de hablar de algunos personajes. Al fin y al cabo, esa repetitividad que parecía ser un McGuffin nos habla del famoso error en la matriz (haciendo un guiño a los déjà vu de ‘Matrix’) y de su teoría de la predestinación. Detalles que la serie se puede permitir dejar sin explicar ya que no son importantes, salvo por el hecho de que nos ubican en un universo u otro. Algo parecido a lo que se hacía con el aspecto de los personajes en ‘Fringe’ cuando saltábamos por todo ese multiverso de manera constante.

Lo importante es que se ha dado una explicación a la aparición de los viajes en el tiempo, al nuevo universo que se presentó en los últimos segundos de la temporada dos y a todos esos enlaces entre personajes que hemos ido descubriendo. La temporada 3 de ‘Dark’ explica muchas cosas. Vuelve a sus razonamientos metafísicos y científicos tirando incluso de cuántica y de propiedades de la teoría de cuerdas. Pero probablemente lo que más atraiga al espectador será ir rellenando esos huecos que quedaban pendientes en el árbol genealógico de Winden, sabiendo quienes son padres, madres o hermanos, y descubrir además algunas ramas nuevas que aparecen. Os recomiendo ir viendo la temporada 3 de ‘Dark’ teniendo a mano un gráfico de cómo se relacionan los personajes, se puede hacer un lío, sobre todo si no la tenéis fresca. Aunque los finales de episodio a pantalla partida conectando épocas ayudan bastante. Tened en cuenta eso y que habría que poner un altar a los responsables del casting porque las versiones jóvenes o ancianas de cada personaje están escogidas maravillosamente. A parte que otro buen punto de ‘Dark’ ha sido el introducir elementos reconocibles en cada protagonista, con una especie de obsesión por las cicatrices.

Ya se resolvió por qué desaparecían niños, quien era el demonio blanco o donde fue a parar Mikkel. Ahora se han corregido algunos detalles que no acababan de estar bien (como el nombre de la enfermera del psiquiátrico en el que acaba Ulrich). Quedaban cosas importantes por saber, tales como el camino que sigue Jonas para convertirse en Adam, que hacía el colgante de San Cristóbal en la orilla del lago cuando lo encuentra el protagonista, como acaba Charlotte con Tannhaus, quien escribe el libro con las indicaciones para Noah, por qué Martha se vio a sí misma en el bosque, quién es Silja, qué importancia tiene la historia de Hannah en el pasado… ¿Habrán quedado resueltas? Ya veréis eso y muchísimo más a partir del 27 de junio. Vais a oír mucho eso de “¿qué significa?” pero no os preocupéis que no os va a quedar ninguna duda y si la serie os enganchó en sus orígenes también os va a gustar en su ocaso.