Crítica: ‘Daredevil: born again’ T2

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Marvel afina su serie más madura

Cuando ‘Daredevil’ apareció originalmente en Netflix, buena parte de su prestigio nació de algo inmediato y visceral: la brutalidad elegante de sus escenas de acción. Aquellos planos secuencia en pasillos estrechos, los combates agotadores donde cada golpe parecía doler de verdad y la fisicidad casi enfermiza de Matt Murdock convirtieron la serie en una rara avis dentro del universo superheroico televisivo. Era violencia coreografiada con inteligencia narrativa. Acción que no solo impresionaba, sino que contaba algo sobre el sufrimiento de sus personajes.

Sin embargo, estas dos temporadas de ‘Daredevil: Born Again’ han terminado encontrando otro camino. Uno más pausado, más psicológico y, probablemente, más cercano al espíritu de muchos de los mejores cómics del personaje. La acción sigue ahí (y cuando aparece continúa siendo magnífica), pero ya no es el principal reclamo. Lo verdaderamente fascinante es observar cómo la serie se obsesiona con desmontar emocionalmente a sus protagonistas.

Y ahí emerge el verdadero centro gravitacional de esta segunda temporada: Wilson Fisk.

Vincent D’Onofrio vuelve a demostrar que Kingpin no es únicamente uno de los grandes villanos de Marvel, sino posiblemente el antagonista más complejo que ha construido el género superheroico televisivo moderno. La serie dedica muchísimo tiempo a explorar su psique, sus inseguridades, sus impulsos violentos y su enfermiza necesidad de control. Fisk ya no es solo un mafioso gigantesco capaz de aplastar cráneos con una puerta de coche. Es un hombre atrapado entre la monstruosidad y el deseo imposible de legitimidad.

La temporada entiende perfectamente que a menudo los mejores villanos son aquellos que se consideran héroes de su propia historia. Y Fisk vive constantemente intentando convencerse de que todo lo que hace tiene una lógica moral superior. La grandeza de ‘Born Again’ aparece precisamente en esos silencios incómodos, en las conversaciones tensas y en la forma en la que el personaje parece debatirse entre la furia animal y una humanidad residual que jamás termina de desaparecer. Es ahí donde la serie se destaca del resto de producciones de Marvel Studios (exceptuando ‘Caballero Luna’), encontrando un tono más adulto y melancólico.

Matt Murdock continúa funcionando mejor cuando está roto

Una de las grandes virtudes de esta segunda temporada es cómo consigue acercarse a la esencia de ciertas etapas fundamentales del personaje en viñetas. No porque adapte literalmente arcos concretos, sino porque entiende qué hacía especiales aquellos relatos escritos por autores como Frank Miller, Brian Michael Bendis o Ed Brubaker: la idea de que Daredevil siempre fue un superhéroe profundamente humano.

Charlie Cox vuelve a demostrar por qué el personaje le pertenece por completo. Su interpretación mantiene esa mezcla entre agotamiento físico, culpa católica y obstinación moral que convierte a Matt en un héroe distinto al resto de figuras de Marvel. La temporada insiste constantemente en destruir emocionalmente al personaje, enfrentándolo a decisiones donde la línea entre justicia y venganza se vuelve cada vez más difusa.

Y es precisamente esa construcción (o destrucción) de los protagonistas lo que convierte la serie en algo mucho más interesante que un simple producto de acción superheroica. ‘Daredevil: Born Again’ entiende que las máscaras solo funcionan cuando debajo existe un individuo complejo, contradictorio y lleno de heridas. Por supuesto, eso no significa que la serie abandone el espectáculo. Hay secuencias de acción excelentes, varias sorpresas muy bien integradas y algunos episodios que recuperan el nervio violento de la etapa Netflix.

Aunque ya vimos una escena entre Matt Murdock y Peter Parker la serie ya no parece tan interesada en conectar constantemente con el gran tablero cinematográfico de Marvel. Prefiere encerrarse en callejones húmedos, despachos corruptos y conflictos íntimos. Por eso he de reconocer que se hecha por tierra una teoría que muchos habíamos alimentado durante meses: la posibilidad de que esta temporada funcionase como una especie de evento puente hacia la película de ‘The Punisher’ y posteriormente hacia la nueva entrega de ‘Spider-Man’. Había suficientes piezas aparentemente preparadas para ello y ciertos rumores alimentaron la idea de una gran convergencia urbana dentro del MCU. Finalmente, ‘Born Again’ opta por algo más contenido y autónomo. Y probablemente sea una decisión acertada, aunque rompa ciertas expectativas de interconectividad.

Michael Gandolfini y el inesperado eco de ‘Los Soprano’

Otro de los elementos más atractivos de la temporada aparece en un lugar inesperado: la presencia de Michael Gandolfini. Resulta curioso que en una historia donde las dinámicas mafiosas vuelven a tener tanto peso aparezca precisamente el hijo de James Gandolfini, una figura inseparable de la televisión criminal moderna gracias a ‘The Sopranos’. Y lo más llamativo es que Michael no solo recuerda físicamente a su padre en determinados gestos o miradas, sino que empieza a mostrar una presencia interpretativa realmente poderosa.

Hay momentos concretos donde resulta imposible no pensar en Tony Soprano. No como una imitación, sino como una herencia emocional involuntaria. Una manera de ocupar el espacio o de transmitir vulnerabilidad bajo una fachada criminal. La temporada utiliza muy bien esa energía. En una serie obsesionada con personajes fracturados por el poder, la violencia y la culpa, la presencia de Gandolfini añade una capa metatextual muy interesante.

En el fondo, ‘Daredevil: Born Again’ temporada 2 termina funcionando precisamente porque comprende algo que muchas adaptaciones superheroicas olvidan: los poderes nunca fueron lo importante. Lo verdaderamente relevante son las personas que intentan sobrevivir detrás del disfraz. Y pocas veces Marvel había mostrado esas cicatrices con tanta crudeza y acierto.

Crítica: ‘Warfare’

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Sinopsis

Tiempo de guerra introduce al espectador en la experiencia de un pelotón de Navy SEALs estadounidenses. Concretamente en una misión de vigilancia que se tuerce en territorio insurgente. Una historia visceral y a pie de campo sobre la guerra moderna y la hermandad, contada como nunca antes: en tiempo real y basada en los recuerdos de quienes la vivieron.

Crítica

‘Warfare’ no quiere que disfrutes: quiere que sobrevivas

Alex Garland siempre ha tenido inquietudes por el comportamiento y la experiencia militar. Desde el tercer acto de ‘28 días después’ hasta su último y maltratado peliculón, ‘Civil War’. ‘Warfare’, la más reciente película co-dirigida entre Alex Garland y Ray Mendoza, nos sumerge en las profundidades de un conflicto bélico de manera que parece casi hecho para verse con gafas de realidad virtual. Está claro que A24 vio en este proyecto una nueva propuesta original que agregar a su catálogo.

‘Warfare’ ofrece una representación cruda y realista de la guerra de Irak en 2006. Para ello se basa en un lance real vivido por el propio Mendoza, y sus ex compañeros Navy SEALs, los cuales han estado estrechamente implicados en el rodaje. La película sigue a un pelotón de soldados estadounidenses en una misión de vigilancia durante la batalla de Ramadi (la misma ciudad en la que operó el protagonista de ‘El francotirador’) que desemboca en un enfrentamiento devastador, en un asedio como los que hemos visto en películas como ‘Black Hawk Down’, ‘The outpost’ o ‘13 Hours: The Secret Soldiers of Benghazi‘. Lo que distingue a ‘Warfare’ es su enfoque en tiempo real y su estética casi de metraje encontrado, sumergiendo al espectador en el caos, la confusión y el terror que caracterizan la vida de un soldado. Este no es uno de esos films en los que una bomba va a estallar en un minuto y la escena dura cinco. Experimentamos los tiempos tal y como se narran, transmitiendo con ello el mismo agobio y urgencia de aquellos que vivieron esta historia. Esta elección estilística busca desmitificar la guerra, alejándose de la glorificación y presentando una visión más auténtica y despojada de adornos. En una época de guerras como la que vivimos, en la que se habla de rearmes y vuelta del servicio militar obligatorio, surge este filme que es completamente disuasorio. Aunque su guión transcriba las vivencias de auténticos soldados, pertenezca al género bélico y parezca militar en su sinopsis se suma a ese alegato antibelicista que mantiene Alex Garland. Desde luego lo veo como buen material para mostrar a alguien que alentado por videojuegos o por algún tipo de fanatismo quiera sumarse a cualquier fuerza armada.

El elenco está compuesto por un lujo de actores de esos que apuntan a estrellas del mañana. ‘Warfare’ se alza como uno de esos títulos que recordaremos en el futuro como alineación de lujo. Joseph Quinn, Will Poulter, Michael Gandolfini, D’Pharaoh Woon-A-Tai o Cosmo Jarvis ofrecen entre todos interpretaciones que capturan la vorágine y el desgaste psicológico de los combatientes. En otras palabras, el por qué una guerra te deja sonado. Cuando salgáis del cine no vais a destacar a ninguno en concreto ya que este es un trabajo en equipo, entre todos contribuyen a un caos la mar de efectivo. Ninguno desarrolla argumentos narrativos, políticos o éticos, sino que están al servicio de una reflexión sobre la brutalidad del combate. Y por supuesto también se muestran como herramientas de un lienzo que a través de plasmar muchas debilidades conforma un autorretrato.

La colaboración entre Garland y Mendoza es fundamental para la autenticidad de ‘Warfare’. Mendoza aporta su experiencia directa en combate, mientras que Garland, conocido por explorar temas contemporáneos en sus obras, contribuye con su visión cinematográfica distintiva. Esta sinergia busca ofrecer una representación honesta y respetuosa de las experiencias de los soldados en el campo de batalla. Tal es así que la crudeza de algunas de sus imágenes me hace recomendártela solo si tienes cierta edad apta para ver vísceras y dolor.

Es interesante olvidar por un momento al Garland de la ciencia ficción o el terror y analizar su relación con el ejército a lo largo de su filmografía. En ‘Civil War’, Garland aborda el impacto del conflicto en periodistas, soldados y la sociedad en general, evitando sensacionalizar la violencia y enfocándose en las consecuencias humanas de la guerra o los fanatismos en un terreno a priori “civilizado”. Antaño, cuando escribió ‘28 días después’, presentó a unos militares que se convierten en un enemigo peor que los propios zombies, mostrando que algunas personas están corrompidas en vida. En ‘Warfare’ muestra un lado más humano, ensuciándole el rostro y destripando a unos jóvenes que maduran y sufren un guantazo de realidad a base de obuses y balazos del calibre 7,62 mm. En resumidas cuentas, parece querer decirnos que los malos no son los militares con sus mentes bombardeadas, sino los ejércitos y las ideas que se supone que hay tras ellos.

Es innegable que Mendoza y Garland han creado una obra fruto del entendimiento mutuo que invita a la reflexión sobre la naturaleza de la guerra y sus efectos en quienes la viven de cerca. En resumen, ‘Warfare’ se presenta como una pieza cinematográfica que desafía las convenciones del cine bélico, ofreciendo una mirada sin filtros a la realidad del combate. Y lo hace de un modo sencillo, hasta tal punto que si yo fuese cineasta ahora mismo estaría exclamando “¡¿Por qué no se me ha ocurrido a mí esto?!”.

Ficha de la película

Estreno en España: 16 de abril de 2025. Título original: Warfare. Duración: 95 min. País: Reino Unido. Dirección: Alex Garland, Ray Mendoza. Guion: Alex Garland, Ray Mendoza. Fotografía: David J. Thompson. Reparto principal: Joseph Quinn, Michael Gandolfini, Joe Macaulay, Henrique Zaga, D’Pharaoh Woon-A-Tai, Will Poulter, Kit Connor, Noah Centineo, Taylor John, Smith, Adain Bradley, Cosmo Jarvis, Charles Melton. Producción: A24, DNA Films. Distribución: A24. Género: drama bélico. Web oficial: https://a24films.com/films/warfare

Crítica: ‘Bob Marley: one love’

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Sinopsis

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‘Bob Marley: one love’ es una celebración de la vida y la música de un icono que inspiró a generaciones a través de su mensaje de amor y unidad. Por primera vez en la gran pantalla, descubrimos la impactante historia de superación de la adversidad de Bob y la travesía que subyace a su música revolucionaria. Producida en colaboración con la familia Marley y protagonizada por Kingsley Ben-Adir en el papel del legendario músico y Lashana Lynch en el de su esposa Rita, ‘Bob Marley: one love’ llegará a los cines este San Valentín, 14 de febrero de 2024.

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Crítica

Sorprenderá porque trata más el mensaje que el personaje

Vivimos una época en la que proliferan las producciones de carácter biográfico sobre cantantes o grupos musicales. Desde el éxito de ‘Bohemian Rhapsody’, ‘Rocketman’, ‘Blonde’, ‘Elvis’ hasta películas fracasadas como ‘Whitney Houston: I Wanna Dance with Somebody’ o ‘Judy’. En España este “fenómeno” sucede también con ‘Bosé’, ‘Camilo superstar’, ‘Luis Miguel’, ‘Dispararon al pianista’ y ahora acaba de anunciar Netflix que contará la vida de Julio Iglesias. Todas esas películas o series tienen algo en común, intentan ensalzar e incluso endiosar la figura de la persona que abordan. En el caso de ‘Bob Marley: One Love’, tenemos que agradecer que hay un enfoque diferente. En España tuvimos un caso parecido con el documental sobre Berri Txarrak, ‘Dardara’, el cual se centraba más en las sensaciones de los fans que la trayectoria del propio grupo.

Con ‘Bob Marley: One love’, el mensaje, la revolución que en parte llevaron a cabo Bob Marley & The Wailers son el centro de atención y el eje del guion. No es una película que santifique al cantante jamaicano, aunque algunos aspectos, como las drogas o su carácter menos pacifista, los trata poco. Tampoco es un filme centrado en cómo este artista popularizó el reggae, más bien desarrolla los argumentos del movimiento rastafari y sus vínculos bíblicos. Sin ser evidentemente una película religiosa hace uso de todas esas características que siempre han rodeado a la figura de Jesucristo y Bob Marley aparece como una figura reverenciada pero tremendamente falible.

Una de esas debilidades que tenía el cantante es la ausencia de la figura paternal. Su no relación con un padre tiene un paralelismo poético y metafórico con la conexión entre Jamaica y el Reino Unido, entre la búsqueda real de una madre patria y la figura de unos orígenes a los que sentirse vinculado. Al fin, y al cabo, la historia de Bob Marley, siempre ha sido una peregrinación o un llamamiento a volver a las raíces y vivir en unidad e igualdad. Esta faceta pacifista y unificadora nos la están recordando toda la película y nos la remarcan desde el mismísimo principio ya que el filme parte desde el momento más conflictivo de la historia de Jamaica, cuando la disputa entre dos partidos políticos puso al país en una escalada de violencia al borde de una guerra civil. Es por eso que esta historia, que transcurre principalmente en los setenta, encuentra alarmantes similitudes con la actualidad de cincuenta años después. Se convierte en una lección o voz de alerta necesaria en estos tiempos de malestar, desencuentro y división.

Quizá este enfoque nada artificioso y alejado de florituras visuales venga propiciado por el hecho de que la familia Marley (tuvo esposa, amantes y trece hijos) y Brad Pitt están tras la producción. También el hecho de que el director sea el mismo de ‘El método Williams’. Bien es cierto que se ha escogido a un actor más agraciado y menos consumido que Bob Marley como es Kingsley Ben-Adir y a pesar de las reticencias de aquellos que el cogieron tirria tras su trabajo en ‘Invasión secreta’ hay que decir que se mueve bien como este mítico músico, tanto en conciertos, como en las escenas dramáticas, como recreando entrevistas o momentos de archivo.

Desde el disparo a la cabeza de su esposa, pasando por su exilio a Londres, hasta sus conciertos por la paz o por África ‘Bob Marley: one love’ hace un recorrido que está muy bien traído el día de San Valentín, para intentar hacer que no olvidemos que “aquellos que intentan hacer de este mundo un lugar peor no se toman ningún día libre” y que tenemos que querernos más los unos a los otros.

Ficha de la película

Estreno en España: 14 de febrero de 2024. Título original: Bob Marley: one love. Duración: 104 min. País: EE.UU. Dirección: Reinaldo Marcus Green. Guion: Terence Winter, Reinaldo Marcus Green, Frank E. Flowers, Zach Baylin. Música: Kris Bowers. Fotografía: Robert Elswit. Reparto principal: Kingsley Ben-Adir, Lashana Lynch, James Norton, Tosin Cole, Umi Myers, Anthony Welsh, Nia Ashi, Aston Barrett Jr., Anna-Sharé Blake, Gawaine “J-Summa” Campbell, Naomi Cowan, Alexx A-Game, Michael Gandolfini. Producción: Paramount Pictures, Plan B. Entertainment, Tuff Gong Pictures. Distribución: Paramount Pictures. Género: biográfico, drama. Web oficial: https://www.bobmarleyonelove.es/

Tráiler de ‘Bob Marley: one love’

Kingsley Ben-Adir se convierte en el mito

Con un reparto compuesto por Kingsley Ben-Adir, Lashana Lynch, James Norton, Tosin Cole, Anthony Welsh, Michael Gandolfini, Umi Myers y Nadine Marshall nos llegará a cines ‘Bob Marley: one love’. La película de Reinaldo Marcus Green (‘El método Williams’) se presentará en cines de 2024 de la mano de Paramount Pictures.

Ya podemos ver el primer tráiler de este biopic.

Además el también músico de reggae e hijo mayor de Bob Marley, Ziggy Marley, ha publicado el siguiente comunicado en redes sociales.

Sinopsis oficial:

‘Bob Marley: one love’ es una celebración de la vida y la música de un icono que inspiró a generaciones a través de su mensaje de amor y unidad. Por primera vez en la gran pantalla, descubrimos la impactante historia de superación de la adversidad de Bob y la travesía que subyace a su música revolucionaria. Producida en colaboración con la familia Marley y protagonizada por Kingsley Ben-Adir en el papel del legendario músico y Lashana Lynch en el de su esposa Rita, BOB MARLEY: ONE LOVE llegará a los cines en enero de 2024.

Crítica: ‘Beau tiene miedo’

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Sinopsis

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Beau (Joaquin Phoenix) es un hombre que tendrá que enfrentarse a sus miedos y paranoias al aventurarse en una épica odisea para llegar a casa de su controladora madre.

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Crítica

Un galimatías hebreo que te desmotiva con un sinfín de enigmas

Ari Aster primero usó un culto brujeril y demoniaco con cierta base real para dejarnos pasmados con ‘Hereditary’ y luego lanzó ‘Midsommar’, una película que se cimentaba en el folklore sueco y que para mí era una propuesta más vaga. Ahora se separa un poco del folk horror para desarrollar un supuesto drama con comedia aderezado con un ligerísimo toque de terror. Suena a mezcla imposible, ¿verdad? Pues Aster lo ha hecho pero su coherencia va a estar eternamente puesta en duda.

Todo parte de un corto de 2011 llamado ‘Beau’ obra del mismo Ari Aster. La premisa era la misma pero A24 ha dado rienda suelta a este artista que se ha desinhibido en todos los sentidos con este filme que parece más una obra de arte y ensayo. Aster introduce sus habituales paneos, sus bruscos cortes, sus lentos zooms, pero en escasas ocasiones y cuesta encontrara de nuevo al genio en ciernes entre tanta extravagancia gratuita. Beau es un hombre deprimido y reprimido, pero sobre todo parece que hipocondriaco. Yo también sería así si viviese en un barrio caótico y peligroso como el que vemos en el arranque del filme. Es como si se concentrasen todos los locos que puede haber en Manhattan en una sola calle y metiésemos dentro de nuestro edificio una araña asesina. El arranque de ‘Beau tiene miedo’ nos deja como si acabásemos de salir del Bar de Mou en su etapa “postmouderna”, es decir, solo tiene cosas raras porque sí. El viaje que emprende para ver a su madre parece más propio de los universos de ‘Freaks’ o de ‘Carnivale’.

Se puede disfrutar ‘Beau tiene miedo’ a través de la inconmensurable interpretación de Joaquin Phoenix. Pero solo se puede entender si se le busca el correcto significado metafórico. Ari Aster ha formado una película inteligente, pero no por suponer un reto críptico para el espectador, sino porque es consciente de que este galimatías va a ser objeto de análisis y animadversión por igual. Pasa de ser un genio tras la cámara a esgrimir un truco de marketing arriesgado. Cuando por fin, al final, parece que te lo está explicando todo llega y pasa una cosa que dices “¡qué cojones!”, literalmente. Casi a las dos horas llegamos a la parte más artística con imágenes que parecen sacadas de un cuadro impresionista y que dan la impresión de que van arrojar luz acompañadas de una voz en off, pero no. Aunque a mí ese fragmento es el que me ha dado para una teoría. La pista ya nos la dio el propio director cuando definió el filme como “una especie de ‘El Señor de los Anillos’ judío”. Quizá hay que ser mucho más experto en el judaísmo para entender todos los subtextos del filme. A mí me faltan pistas. Lo único que me parece plausible es que esta sea una personificación de todo lo que ha vivido el pueblo judío a lo largo de su historia y del enfrentamiento de las corrientes actuales frente a las más arraigadas. El éxodo, el holocausto, la búsqueda de una tierra prometida, la persecución… Por ejemplo: a Beau le retienen, le convencen de no dejar su cautiverio, doblegan su voluntad y le ponen un pijama con su número, digo… con su nombre. Y su apellido es Wassermann como el de Jakob Wassermann, un escritor judío que escribió novelas sobre su pueblo en la Alemania nazi y la España de los serfardíes. Si estoy en lo correcto creo que me sería más fácil aprender a leer en hebreo que desencriptar todas las pistas ocultas del filme.

Si esto es así podríamos estar hablando de una estrategia tipo ‘Madre!’ de Aronofsky, solo que esa cinta estaba mucho mejor medida y explicada. Por otro lado todo podría tratar sobre una madre manipuladora y lo que vemos es el reflejo de lo que pasa por las mentes tanto del protagonista como de su madre. ‘Beau tiene miedo’ es una película que es tan excesivamente críptica y larga que llega un momento que pasas de lo sobrado que va el director y ya te es totalmente indiferente encontrarle explicación, solo quieres que acabe. Mezcla K-pop, asesinos desnudos, miembros viriles gigantes… Beau tendrá miedo, pero su director tiene una insultante indiferencia a que su película se entienda. Y me duele tener que quedarme con este chasco o estas impresiones cuando considero que ‘Hereditary’ es una de las mejores películas de género de lo que va de siglo. ‘Disappointment Blvd’ se iba a titular originalmente, para decepcionado yo.

Ficha de la película

Estreno en España: 28 de abril de 2023. Título original: Beau is Afraid. Duración: 179 min. País: Canadá. Dirección: Ari Aster. Guion: Ari Aster. Música: The Haxan Cloak. Fotografía: Pawel Pogorzelski. Reparto principal: Joaquin Phoenix, Amy Ryan, Denis Ménochet, Parker Posey, Richard Kind, Nathan Lane. Producción: A24, Access Entertainment, IPR.VC, Square Peg. Distribución: Diamond Films. Género: drama, comedia. Web oficial: https://a24films.com/films/beau-is-afraid

Tráiler de ‘Beau is Afraid’

Ari Aster vuelve a las salas con una comedia de terror surrealista

Protagonizada por Joaquin Phoenix, llega en abril a las salas estadounidenses la nueva película de Ari Aster, ‘Beau is Afraid’. Una cinta a la que han descrito como comedia surrealista de terror.

A24 es la encargada de producir esta película, una más a su lista de éxitos y es que ‘Beau is Afraid’ ya tiene pinta de que va a dar mucho que hablar. Por lo que vemos tanto en los carteles como en el tráiler, conoceremos a Beau en varias épocas de su vida. Viviremos aventuras junto a él y le acompañaremos también en sus peores pesadillas.

En el reparto encontramos además de Joaquin Phoenix (‘Joker‘) a Nathan Lane (‘Solo asesinatos en el edificio’), Patti Lupone (‘American Horror story’), Kylie Rogers (‘Into the dark’), Parker Posey (‘The staircase’), Michael Gandolfini  (‘Santos criminales’), Denis Ménochet (‘As Bestas‘), Zoe Lister Jones (‘La vida en piezas’) o Stephen McKinley Henderson (‘Dune‘) entre otros.

No sabemos cuando llegará aquí en España, pero como hemos dicho, en Estados Unidos la tendrán en abril. Sin más, os dejamos el tráiler y el cartel de la nueva película del director de ‘Hereditary‘ y ‘Midsommar‘.

 

Crítica: ‘Santos criminales’

Sinopsis

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El joven Anthony Soprano crece en una de las épocas más tumultuosas de la historia de Newark, convirtiéndose en un hombre justo cuando los gánsteres rivales empiezan a alzarse y a desafiar el dominio de la todopoderosa familia criminal DiMeo sobre la ciudad, cada vez más desgarrada por las razas. El tío al que idolatra, Dickie Moltisanti, que lucha por gestionar sus responsabilidades profesionales y personales, y cuya influencia sobre su sobrino ayudará a convertir al impresionable adolescente en el todopoderoso jefe de la mafia que más tarde conoceremos, se ve atrapado en estos tiempos cambiantes: Tony Soprano.

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Crítica

Un homenaje coherente que nos da ganas de retomar la serie

¿Cómo se creó el mito de Tony Soprano? Es una pregunta que a mi entender queda respondida con las seis temporadas de ‘Los Soprano’. La serie que nos dejó con aquel final interrumpido que hizo correr ríos de tinta crece ligeramente con esta nueva película, aunque no alcanza la excelencia de aquella producción mítica de HBO y no nos da datos sobre ese cierre.

Explicaciones. ‘Santos criminales’ nos da muchísimas explicaciones y cimientos. En este filme de Alan Taylor, que ya trabajó con ‘Los Soprano’ en 2006 y 2007, conocemos la versión joven de muchos de los legendarios mafiosos televisivos que hicieron de esta serie una de las más reputadas de la historia. Aquellos que aportaron su granito de arena para configurar la personalidad de Tony Soprano, los que realizaron actos que en el futuro fueron modélicos para el personaje. Esta no es una película de cómo el personaje que interpretó James Gandolfini llegó a ser jefe de los DiMeo, es el origen del cambio en un chiquillo otrora inocente, la apertura de ojos de aquel que se ha criado entre capos.

No debe haber sido difícil hilar un pasado para Tony con todo lo contado ya en la televisión, no obstante, el trabajo es sutil y agradecidamente coherente. Estas son las primeras “trastadas” de Anthony y su proceso de asimilación de la violencia, su transición a una vida dictada por sus propias normas. Esbozar el germen del personaje en una sola película con todo lo cosechado en la serie se antoja difícil. La película solo roza la complejidad del personaje, por no tener un guión tan elaborado y por dedicar casi todo su metraje al clima en que creció. Eso sí, aquellos que se quejaban de que ‘Los Soprano’ era una serie lenta no podrán objetar lo mismo de ‘Santos criminales’.

Retrocedemos a finales de los sesenta. La historia está narrada con una voz en off que aparece muy de guindas a brevas. Christopher Moltisanti, de nuevo interpretado por Michael Imperioli es quien nos cuenta en retrospectiva cómo eran aquellos días. Un personaje muerto en la serie, asesinado por su tío político Tony. Una historia contada por un muerto, un toque poético y fatídico que está a la altura. Lo que se hace con la “resurrección” de Moltisanti es completar un ciclo, explicar evocadoramente uno de los sucesos más importantes de ‘Los Soprano’ cuando el muerto aún ni había nacido. El joven mafioso murió a manos de su tío tras varios desencuentros y decepciones mutuas. Ambos mantenían una relación de amor odio, de mentor frustrado y aprendiz errado. En la película nos cuentan como Anthony Soprano crece siguiendo los pasos de su tío político, el padre de Christopher, Dickie Moltisanti (Alessandro Nivola). Dickie es realmente el protagonista de la película y se cierra así un círculo de adoración y decepciones mutuas, lo cual es un elegante detalle para la audiencia de ‘Los Soprano’.

Con la tumba de Moltisanti presente desde el principio volvemos a ese mundo de traiciones, viejas costumbres, fajos de billetes, rabia, palizas, tejemanejes, pasta y estupideces. La serie tenía las sutilezas de ‘El padrino’ y la violencia explosiva de ‘Scarface’. Con el filme sabemos por qué Tony pudo ser ese tipo tan retorcido. Heredó el pronto de su padre, la indecisión de su tío, es espejo de su pasado. La película coge un poco de esto y de aquello hace un buen homenaje, con bastante sentido. Un podría dar sus primeros pasos en la familia Soprano con este filme, aunque siempre recomendaré empezar con el estupendo piloto de la serie.

‘Santos criminales’ está repleta de detalles que rescatan momentos y personajes de todas las temporadas. Como película funciona pero es un obsequio para los auténticos fans o para aquellos que tienen la serie fresca, como sucedió con ‘Breaking bad’ y ‘El camino’. Quizá por eso algunos de los mafiosos están interpretados de un modo casi paródico. Solo así reconocemos a la familia de Tony compuesta por elementos como el tocanarices de Junior Soprano (Corey Stoll), el mítico e incontrolable Paulie Walnuts (un cambiadísimo Billy Magnussen), el siempre repeinado Silvio Dante (John Magaro) o la esposa de carácter singular Carmela Soprano (Lauren DiMario), aunque esta última aparece de pasada.

Cosas de antes y de ahora. Las mujeres siguen siendo un punto importante por mucho que lo que aquí se retrate sea un modelo arcaico de familia falocentrista. Ahí está la siempre presente madre de Tony, esta vez muy bien interpretada por Vera Farmiga. Más allá de querer criticar ese tipo de trato a la figura de la mujer en este tipo de clanes la película introduce otros temas actuales, como puede ser el Black lives matter.

Quizá el mayor homenaje de ‘Santos criminales’ sea el de haber contado con Michael Gandolfini para interpretar el papel que llevó a la cumbre a su padre. No aparece de repente en la escena interpretativa, ha hecho algunos papeles y tampoco está excesivamente presente en el filme, hasta la mitad no hace aparición y nunca es realmente el foco. M. Galdolfini no actúa como su padre pero los gestos los clava y hay que reconocer que el parecido tan grande ayuda. Creo que no me equivoco si digo que nadie esperaba volver a ver al genuino Tony Soprano, ya no solo por talento, sino porque lo que aquí se trata es de una etapa más temprana de ese líder juguetón y temperamental.

Ficha de la película

Estreno en España: 5 de noviembre de 2021. Título original: The many saints of Newark. Duración: 120 min. País: EE.UU. Dirección: Alan Taylor. Guion: David Chase, Lawrence Konner. Fotografía: Kramer Morgenthau. Reparto principal: Alessandro Nivola, Leslie Odom Jr., Jon Bernthal, Corey Stoll, Michael Gandolfini, Billy Magnussen, Michela De Rossi, John Magaro, Ray Liotta, Vera Farmiga. Producción: New Line Cinema, Warner Bros., Chase Films, HBO Max. Distribución: Warner Bros. Género: drama, precuela. Web oficial: https://www.themanysaintsofnewarkmovie.com/

‘The Many Saints of Newark’, una película precuela de ‘Los Soprano’

El hijo de Galdolfini interpreta el personaje de su padre de joven

Vimos esto durante el día de hoy en las redes sociales y hasta esta madrugada no hemos sido capaces de reponernos del impacto y escribir unas líneas para compartirlo. Vuelven ‘Los Soprano’. Y vuelven con una película que ya tiene tráiler y que cuenta con la producción de Warner Bros. ‘The Many Saints of Newark (Los muchos santos de Newark)’ es el título que recibe, haciendo alarde de ese retorcido sentido del humor que siempre tuvo la serie. Por otro lado se llama así ya que abarcará al personaje del padre de Christopher Moltisanti y en inglés, Molti Santi se traduce como ‘muchos santos’. Moltisani era el personaje interpretado por Michael Imperioli.

Pero además del impactante hecho de que tendremos una película es el ver quién interpreta a Tony Soprano. Antaño interpretado magistralmente por James Gandolfini ahora coge su relevo su propio hijo. Michael Gandolfini será un joven Tony Soprano y podéis ver que su parecido, parece que también la interpretación, conservan un tremendo parecido. Le respaldan en el reparto nombres como los de Alessandro Nivola, Ray Liotta (que estuvo a punto de ser Tony Soprano), Corey Stoll, Vera Farmiga, Jon Berthal, John Magaro…

Además el filme que ha sido dirigido por Alan Taylor (‘Thor: el mundo oscuro’) es una precuela, a si es que aunque el filme no llegue al listón de la serie de HBO tampoco ensombrecerá aquel mítico final de hace ya quince años que tan en suspense nos dejó causando un gran debate. Taylor ya dirigió la mítica obra televisiva y además cuenta con el guionista, productor y creador original, David Chase y el también escritor de la serie Lawrence Konner.

Esta precuela de ‘Los Soprano’ suponemos que será un tributo y de lo que tratará es de cómo se formó la figura de gangster de Tony, de como poco a poco formó su banda y su imperio del hampa. Esperamos que también dibuje bien su personalidad pues la vertiente psicológica es muy importante en esta serie. De momento parece que tendremos que esperar a verla en cines en octubre de este 2021.