Crítica: ‘Michael’

En qué plataforma ver Michael

Casi una hagiografía, sin zonas incómodas y justo con la parte artística

Hay una decisión estructural que define por completo ‘Michael’: su límite temporal. El relato se detiene prácticamente a mediados de los ochenta y apenas roza los noventa. Es una elección que condiciona tanto el tono como el contenido, porque deja fuera (de forma deliberada) las polémicas más espinosas asociadas a Michael Jackson. Conviene advertirlo de entrada: quien acuda buscando el morbo de las acusaciones de abuso infantil no lo encontrará aquí. Ese material estuvo en versiones tempranas del guion, pero se eliminó tras una reconfiguración sustancial del proyecto (con un sobrecoste de 15 millones) y bajo las presiones de la familia de Jordan Chandler (primer niño en acusarle y en obtener un dinero sin ni siquiera presentar cargos).

El resultado es un biopic curado y encapsulado, que prioriza la construcción del mito temprano. La producción, además, no es ajena al círculo íntimo del artista: familiares como hermanos o el hijo de Michael Jackson se encuentran en la producción y su sobrino (Jaafar Jackson) es quien le interpreta. Este dato no es menor: predispone a una mirada edulcorada, que aquí se confirma en numerosos pasajes. El guion insiste en un Michael casi angelical, con un punto de ingenuidad que, en algunos momentos, roza lo caricaturesco: infantil, inocente y a ratos sorprendentemente temeroso. Algo en la línea de lo que vimos con ‘Bob Marley one love’.

La película sí introduce las tensiones domésticas. El padre, interpretado por Colman Domingo, aparece como un patriarca severo, convencido de la eficacia de sus métodos y poco dado a la empatía. ‘Michael’ no esquiva los episodios de maltrato y control férreo, y en ese pulso íntimo encuentra su mejor material dramático y el propio eje del largometraje. La trayectoria del joven artista se dibuja entonces como una fuga progresiva del yugo familiar, una batalla por la autonomía creativa que conecta con biopics de corte más sobrio como ‘El método Williams’, antes que con las fantasías musicales estilizadas de ‘Bohemian Rhapsody’ o ‘Rocketman’. Esta contienda paternofilial se siente como tema recurrente si buscamos casos contemporáneos con artistas como Britney Spears o mirando un poco más atrás con lo que pasó con Amy Winehouse.

Entre la fábrica familiar y el nacimiento del icono

El arco narrativo recorre desde la infancia en un entorno obrero hasta la última gran gira con sus hermanos, con especial atención al tránsito de producto familiar a artista total. ‘Michael’ insiste en la idea de “juguete roto”, un eco que el propio filme subraya al asociarlo, en términos de percepción pública, a figuras como su amigo y defensor Macaulay Culkin y la combina con un relato de superación y emancipación.

Hay destellos bien elegidos que ayudan a humanizar al icono: su fascinación por Disney, la identificación con Peter Pan, las sesiones de cine con su madre, o su conocida faceta filantrópica. También se abordan los cambios de imagen, tanto como construcción consciente de marca como consecuencia de episodios como el accidente durante el rodaje con Pepsi. Este último lance es utilizado por el director Antoine Fuqua con más o menos veracidad como bisagra dramática.

Donde el filme sí brilla notablemente es en la recreación de algunos instantes icónicos. Por ejemplo, el momento ‘Thriller’. La secuencia vinculada al trabajo con John Landis está rodada con un respeto casi fetichista por el original, hasta el punto de recurrir a su localización original y coreografías con una precisión que, más que imitación, busca revivir un hito cultural. Es ahí donde ‘Michael’ se permite respirar y recordar por qué estamos ante un artista que no solo dominó la música, sino que redefinió el videoclip como forma narrativa.

Entre el mito y el mensaje

Aunque Antoine Fuqua ha explorado en su filmografía temas de empoderamiento afroamericano en una industria históricamente desigual, aquí opta por un enfoque menos frontal. Aun así, el subtexto es evidente: contar la historia de Michael Jackson es, indirectamente, narrar cómo un artista negro rompió techos de cristal y abrió camino a generaciones posteriores (como la de Bruno Mars, al que Fuqua ya dirigió un videoclip). La película no verbaliza en exceso esta lectura, pero la deja flotando, especialmente en la representación de los obstáculos iniciales y la conquista de espacios de visibilidad en la industria.

En términos interpretativos, Jaafar Jackson cumple con solvencia. El maquillaje y el vestuario hacen a veces un trabajo mimético, pero es en el movimiento donde se legitima: los números de baile transmiten una disciplina y una memoria corporal que conectan con el original. No siempre hay gran parecido ni volvemos a él como estamos resucitando a James Gandolfini viendo a su hijo en ‘Daredevil born again’, pero si se rememora con honestidad el espíritu de alguien a quien se busca recordar con mucho cariño en esta película.

El gran límite de ‘Michael’ es, precisamente, su voluntad de control. Al evitar los claroscuros más incómodos, el filme se queda a medio camino entre el retrato y la hagiografía. Funciona como crónica de la forja y como celebración de un talento irrepetible, pero no como radiografía completamente real. Ahora bien, el propio cierre sugiere una estrategia mayor: la sensación de que estamos ante la primera mitad de un díptico. Si la taquilla acompaña, es razonable pensar en una continuación que aborde los años más complejos y con ellos, algo más de objetividad examinando al mito. Pero quién sabe, quizás se conformen únicamente con retratar la red de relaciones con otros gigantes de la época, como por ejemplo la amistad y posterior distanciamiento, con Paul McCartney y Freddie Mercury o sus muchos trabajos colaborativos con otras estrellas que si llegaron a marcar nuestra cultura popular.

Ficha de ‘Michael’

Estreno en España: 22 de abril de 2026. Título original: Michael. Duración: 127 min. País: EE.UU. Dirección: Antoine Fuqua. Guion: John Logan. Música: Lior Rosner. Fotografía: Dion Beebe. Reparto principal: Jaafa Jackson, Nia Long, Laura Harrier, Miles Teller, Colman Domingo. Producción: Lionsgate, GK Films, Universal Pictures. Distribución: Universal Pictures. Género: Web oficial.

‘Michael’: ya disponible el primer tráiler en español del biopic sobre Michael Jackson

El esperado biopic sobre el Rey del Pop, dirigido por Antoine Fuqua y protagonizado por Jaafar Jackson, sobrino del propio artista, se estrenará en cines el 24 de abril de 2026

El legado del Rey del Pop vuelve a brillar en la gran pantalla. Ya está disponible el primer tráiler en español de ‘Michael’, la esperada película biográfica que retrata la vida y la carrera de Michael Jackson, uno de los artistas más influyentes e innovadores de la historia de la música.

La cinta, dirigida por Antoine Fuqua (‘Training Day’, ‘The Equalizer’), llegará a los cines españoles el 24 de abril de 2026, prometiendo una experiencia cinematográfica que acercará al público tanto al mito como al hombre detrás del escenario. El papel protagonista recae en Jaafar Jackson, sobrino del propio Michael, quien debuta en el cine interpretando a su tío con una sorprendente fidelidad física y emocional.

El tráiler oficial, disponible ya en YouTube, ofrece un primer vistazo al tono épico y emotivo de la película, combinando imágenes icónicas del artista con momentos íntimos de su vida personal. En él se intuye una puesta en escena espectacular que recorre las distintas etapas de la carrera de Jackson: desde su infancia en los Jackson Five hasta su consolidación como el mayor icono del pop mundial.

‘Michael’ contará también con un elenco de lujo encabezado por Nia Long (‘Empire’), Laura Harrier (‘Infiltrado en el KKKlan’, ‘Spider-Man: Homecoming’), Juliano Krue Valdi, Miles Teller (‘Top Gun: Maverick’, ‘Whiplash’) y Colman Domingo (‘Rustin’, ‘Las vidas de Sing Sing’), nominado en dos ocasiones al Oscar®.

El guion ha sido escrito por John Logan, tres veces nominado al Oscar® por ‘Gladiator’, ‘El aviador’ y ‘Hugo’, mientras que la producción corre a cargo del ganador de la estatuilla Graham King (‘Bohemian Rhapsody’, ‘Infiltrados’), junto a John Branca y John McClain, colaboradores habituales en proyectos relacionados con el legado de Jackson.

Con un enfoque que combina espectáculo, emoción y profundidad, ‘Michael’ promete ser mucho más que un biopic musical: una mirada íntima al genio, sus luces y sombras, y el legado eterno de un artista que cambió para siempre la historia de la cultura popular.

Acompañados de ‘The lady and the Dale’ hemos descubierto una historia interesantísima

Vendía un coche ecológica y económicamente revolucionario, vendía humo

Emocionante. Así se podría describir la vida de Jerry Dean Michael o más bien conocido como Elizabeth Carmichael. Liz Carmichael era un transexual que fundó la 20th Century Motor Car Corporation. Una compañía que promovía el uso de un coche sujetado por solo tres ruedas. Con un diseño futurista para los años setenta, época de gran crisis de petróleo, Liz aseguraba tener una solución ecológica y además muy segura o robusta.

Lo cierto es que suena bastante prometedor, pero si hoy en día no vemos esos coches en las calles es por varias razones. Las primeras te las da ‘The lady and the Dale’ en el primer episodio de cuatro que estarán en HBO España desde el 1 de febrero. Antes de convertirse en mujer esta empresaria estaba buscada por la ley y llevaba a su familia a cuestas de una ciudad a otra (algo que nunca dejó de hacer, hasta el punto de recorrer el país de una costa a la otra). Su personalidad le hizo pasar por multitud de “trabajos” que embaucaban y engañaban a la gente. Básicamente todo en su vida era vender humo. A pesar de ello vemos como se atestigua que al menos era una entregada madre.

Aunque en ‘The lady and the Dale’ se dan más razones que un cambio de personalidad todo apunta a que Elizabeth Carmichael modificó su aspecto casi únicamente para pasar desapercibida y eludir a la justicia (cosa que parece que fue su principal ocupación). Dada su condición de transexual o de mujer sufrió el sesgo, la discriminación y las críticas de algo más que el sector del automóvil. Y aunque el documental dedica casi la mitad de su material a santificar a una persona que independientemente de su sexualidad o apariencia era bastante poco de fiar, convence poco y cuesta tener a Carmichael como referente para un movimiento en plena lucha por sus derechos.

Pocos visos de verdad en su pasado y muy pocos también en el diseño del coche que ni siquiera llevo a cabo ella. Era una comercial con dotes innegablemente buenas para la convicción. Esta serie creada por Mark y Jay Duplass (‘Room 104’) no tiene muchas filigranas cinematográficas. Se centra en contar la historia de un modo bien estructurado con el material del que disponen (acabas un poco harto de ver una y otra vez la misma foto de familia) más el que han generado con entrevistas. Todo aquello que no está documentado en vídeo lo recrean con animaciones tipo Terry Gilliam, en plan papeles recortados en movimiento.

A modo de marinero pasando de puerto en puerto, cuando era Jerry, Liz Carmichael dejó hijos y novias en varios lugares antes de hacer vida familiar. Finalmente quien le capturó fue la justicia y de ese modo sumó un capítulo más a su truculenta vida. Lo relevante de su figura es cómo consiguió posicionarse en la industria del automóvil y de qué manera cuestionó a su sociedad.

Crítica de la temporada 3 de ‘Dark’

Para Winden el tiempo es dios y sus historias son un sindiós

Netflix estrena la temporada 3 de ‘Dark’ justo el día que su ficción pronostica el fin del mundo, el 27 de junio. Ya hemos visto que para los habitantes de Winden el tiempo determina su destino y ejerce de dios inamovible. La serie tiene tantas idas y venidas, con la introducción ahora además de nuevos mundos y personajes, que la convierten en un sindiós, en un caos. Pero está magníficamente ordenada y no peca de tener agujeros de guión. La serie empezó y ha concluido de un modo magistral.

La temporada 3 de ‘Dark’ explica rápido lo que vimos en la conclusión de la temporada anterior y nos ubica también casi de manera inmediata a los personajes. De este modo la serie de Baran bo Odar (que hace un cameo en una fotografía) se mete en faena, nos introduce nuevos elementos misteriosos y se encamina a su resolución. Y el final satisface, queda explicado y reducido a algo sencillo. Tiene además un cierre definitivo para los personajes, que emplea recursos ya vistos antes e incluso a veces algo vagos, pero que cuadran a la perfección. ‘Dark’ ha conservado hasta el final su tenebrosidad, sus embrollos y su buena manera de tratar los personajes.

En esta nueva etapa quienes vuelven a tener toda la atención del espectador son Jonas, Martha y Claudia. De nuevo la pérdida, el dolor, el amor o la curiosidad serán los motores de los protagonistas. Si esta serie se pudo comparar por su carácter fantástico, formato coral y tremenda complejidad con ‘Lost’ se puede decir que está mucho mejor planificada y no se deja ningún detalle por cerrar. Para poder dar explicación a todas las relaciones, situaciones y eventos de la serie se ha tirado de algunos personajes dedicados a rellenar los huecos pendientes e incluso esta temporada introduce un deus ex machina ya que se basa bastante en un elemento que ha aparecido de repente. Pero la labor de logística a la hora de que todo el guión y lo antes estrenado cuadre sin fisura alguna es titánica. Ha sido como ese episodio de ‘Futurama’ en el que Fry se convierte en su propio abuelo, pero de un modo multiplicado por diez.

La contienda mísico-cientícia contra Sic Mundus ha llegado a su clímax final rodeada además de bastante religiosidad. Detalles como la medalla de San Cristobal, los ciclos de 33 años, el origen con Adán, el sacerdote interpretado por Noah… son importantes. Uno no puede desconcentrarse y perder la conexión de todos esos pormenores, sobre todo teniendo en cuenta que esta es una trama llena de mentiras y paradojas. Pero al final todo es bastante más académico que espiritual, tiene una explicación lógica y fundamentada.

Al final nos hemos quedado sin saber qué paso con trivialidades como el ojo de Wöller, porqué Ulrich siempre es infiel o a qué se debe la imposibilidad de hablar de algunos personajes. Al fin y al cabo, esa repetitividad que parecía ser un McGuffin nos habla del famoso error en la matriz (haciendo un guiño a los déjà vu de ‘Matrix’) y de su teoría de la predestinación. Detalles que la serie se puede permitir dejar sin explicar ya que no son importantes, salvo por el hecho de que nos ubican en un universo u otro. Algo parecido a lo que se hacía con el aspecto de los personajes en ‘Fringe’ cuando saltábamos por todo ese multiverso de manera constante.

Lo importante es que se ha dado una explicación a la aparición de los viajes en el tiempo, al nuevo universo que se presentó en los últimos segundos de la temporada dos y a todos esos enlaces entre personajes que hemos ido descubriendo. La temporada 3 de ‘Dark’ explica muchas cosas. Vuelve a sus razonamientos metafísicos y científicos tirando incluso de cuántica y de propiedades de la teoría de cuerdas. Pero probablemente lo que más atraiga al espectador será ir rellenando esos huecos que quedaban pendientes en el árbol genealógico de Winden, sabiendo quienes son padres, madres o hermanos, y descubrir además algunas ramas nuevas que aparecen. Os recomiendo ir viendo la temporada 3 de ‘Dark’ teniendo a mano un gráfico de cómo se relacionan los personajes, se puede hacer un lío, sobre todo si no la tenéis fresca. Aunque los finales de episodio a pantalla partida conectando épocas ayudan bastante. Tened en cuenta eso y que habría que poner un altar a los responsables del casting porque las versiones jóvenes o ancianas de cada personaje están escogidas maravillosamente. A parte que otro buen punto de ‘Dark’ ha sido el introducir elementos reconocibles en cada protagonista, con una especie de obsesión por las cicatrices.

Ya se resolvió por qué desaparecían niños, quien era el demonio blanco o donde fue a parar Mikkel. Ahora se han corregido algunos detalles que no acababan de estar bien (como el nombre de la enfermera del psiquiátrico en el que acaba Ulrich). Quedaban cosas importantes por saber, tales como el camino que sigue Jonas para convertirse en Adam, que hacía el colgante de San Cristóbal en la orilla del lago cuando lo encuentra el protagonista, como acaba Charlotte con Tannhaus, quien escribe el libro con las indicaciones para Noah, por qué Martha se vio a sí misma en el bosque, quién es Silja, qué importancia tiene la historia de Hannah en el pasado… ¿Habrán quedado resueltas? Ya veréis eso y muchísimo más a partir del 27 de junio. Vais a oír mucho eso de “¿qué significa?” pero no os preocupéis que no os va a quedar ninguna duda y si la serie os enganchó en sus orígenes también os va a gustar en su ocaso.