Crítica: ‘Palestina 36’

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La biopsia de unas heridas no cerradas que están a una década de cumplir 100 años

Hay películas que reconstruyen el pasado y otras que consiguen hacernos ver que el pasado aún se reproduce delante de nuestros ojos. ‘Palestina 36’, de Annemarie Jacir, pertenece a la segunda categoría. Su punto de partida es la Gran Revuelta Árabe de Palestina de 1936-1939, pero su verdadera ambición consiste en demostrar que aquel levantamiento no surgió de la nada, sino de una acumulación de decisiones políticas, coloniales y territoriales cuyas consecuencias todavía resuenan.

Jacir abre el filme con imágenes de archivo restauradas y coloreadas. No es un simple recurso estético: la propia directora ha explicado que quiso recuperar esas imágenes para que no parecieran un pasado muerto, sino una realidad que continúa avanzando hacia el presente. El resultado es extraordinario. El material documental y la ficción se funden hasta convertir Palestina en el auténtico protagonista. La única lástima es que ese material de archivo no consiste en pruebas concretas sobre lo que se denuncia, solo conforma imágenes cotidianas, ninguna retrata ningún hecho concreto relevante o que fuese parte real de la narración que nos transmite, solo es ambientación y nostalgia de lo que era aquella tierra.

Colonialismo, resistencia y una historia incómoda

La película construye un amplio mosaico de personajes para explicar cómo el Mandato británico fue transformando la vida cotidiana. La huelga general de 1936, las restricciones, la represión, las detenciones y el progresivo paso de la protesta a la lucha armada aparecen como respuestas a una situación que los protagonistas perciben como insoportable. No estamos ante una rebelión presentada como un estallido irracional: Jacir intenta reconstruir sus causas políticas y sociales.

Y ahí aparece uno de los mayores méritos de ‘Palestina 36’: mostrar el colonialismo no únicamente mediante soldados y armas, sino a través de sus herramientas administrativas. La prensa, la radio, la circulación, el control territorial, los permisos, las políticas de tierra y la creación de estructuras de vigilancia forman parte de un mismo mecanismo de poder.

La película sostiene además una tesis muy clara sobre el papel británico en el crecimiento del proyecto sionista. La Declaración Balfour y la posterior política del Mandato forman el telón de fondo de una transformación que los personajes palestinos viven como pérdida de control sobre su propio territorio. La Comisión Peel, presentada dentro de este proceso, adquiere una importancia especial: en 1937 recomendó la partición de Palestina, una prueba para Jacir de que el conflicto territorial ya había alcanzado un punto de ruptura.

Del pasado al presente

La producción adquiere una dimensión casi paradójica. ‘Palestina 36’ es una coproducción en la que participan Palestina, Reino Unido, Francia, Dinamarca, Noruega, Qatar, Arabia Saudí y Jordania, con respaldo de instituciones británicas como BBC Film y el BFI.

Y el rodaje estuvo condicionado por la guerra iniciada tras octubre de 2023: la producción tuvo que afrontar interrupciones y dificultades para trabajar en los escenarios previstos, antes de poder completar parte del rodaje en Palestina. Ese dato convierte inevitablemente la película en algo más que una reconstrucción histórica.

Hay, además, una imagen final particularmente hermosa: un palestino tocando una gaita. ¿Por qué una gaita, instrumento que asociamos inmediatamente con Escocia y el ejército británico? Jacir explicó que las gaitas llegaron a Oriente Próximo desde Europa durante las Cruzadas y que, con el tiempo, también pasaron a formar parte de la cultura musical de la región. La imagen funciona así como una apropiación simbólica: un instrumento que asociamos al poder europeo termina integrado en una identidad palestina propia.

‘Palestina 36’ no pretende ser una lección neutral. Es una película de memoria, resistencia y denuncia. Y precisamente por eso resulta más interesante discutirla desde la historia que descartarla por su posicionamiento político. Muchas de las circunstancias que utiliza como materia dramática están documentadas: la Revuelta de 1936, la huelga general, la represión británica, la política del Mandato y la propuesta de partición de Peel no son invenciones cinematográficas. Os recomiendo hacer como yo, tomar nota de ciertos eventos que relata y contrastarlos con la hemeroteca.

Puede discutirse la interpretación, el reparto de responsabilidades o aquello que Jacir decide dejar fuera de campo. Lo que resulta mucho más difícil es negar que detrás de la película existe un episodio histórico real, complejo y extraordinariamente violento que durante décadas ha ocupado un espacio sorprendentemente pequeño en el cine occidental teniendo en cuenta la de vidas que ha sesgado.

Ficha de ‘Palestina 36’

Estreno en España: 14 de agosto de 2026. Título original: Palestine ’36. Duración: 120 0min. País: Palestina, Reino Unido, Francia. Dirección: Annemarie Jacir. Guion: Annemarie Jacir. Música: Ben Frost. Fotografía: Sarah Blum, Tim Fleming, Hélène Louvart. Reparto principal: Hiam Abbass,Kamel Al Basha, Yasmine Al Massri, Jalal Altawil, Robert Aramayo, Saleh Bakri, Yafa Bakri, Karim Daoud Anaya, Wardi Eilabouni, Ward Helou, Billy Howle, Dhafer L’Abidine, Liam Cunningham, Jeremy Irons. Producción: Distribución: La Aventura. Género: drama, hechos reales. Web oficial.

Crítica: ‘The Boys’ temporada 5

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El superhéroe como dictador pop: Patriota ya no es una sátira, es una advertencia

Hay algo profundamente incómodo en esta quinta temporada de ‘The Boys’. No tanto por sus mutilaciones imposibles, sus estallidos de vísceras o sus muertes grotescas (que las hay, y en abundancia), sino porque el universo creado por Eric Kripke ha dejado de parecer una caricatura exagerada para convertirse en una réplica deformada (pero reconocible) de la realidad política y mediática estadounidense actual. Y ahí reside el auténtico horror.

Resulta inquietante comprobar cómo una temporada rodada hace tiempo parece sincronizada con la deriva política de la Norteamérica contemporánea. El paralelismo entre Patriota y Donald Trump ya no se limita a la obviedad del líder populista amado por las masas. Esta vez la serie entra de lleno en el delirio mesiánico, en la construcción de una figura pseudo-divina alimentada por propaganda, manipulación mediática y una masa social intoxicada por la posverdad. Las referencias al MAGA, la demonización de inmigrantes, los ecos del ICE y la intoxicación informativa son tan explícitos que provocan escalofríos. Incluso el propio Kripke terminó reaccionando en redes sociales con un resignado “WTF”, como si él mismo se hubiese sorprendido de hasta qué punto la realidad decidió copiar a su ficción.

Patriota se convierte aquí en el auténtico centro gravitacional de la temporada. Antony Starr ofrece probablemente la interpretación más enfermiza y aterradora del personaje desde el inicio de la serie. Ya no necesita explotar cabezas cada cinco minutos para generar miedo. Le basta con sonreír. Su ego mesiánico recuerda inevitablemente a ciertos montajes creados con IA que han circulado por internet representando a Trump como una especie de Jesucristo moderno. Y lo perturbador es que ‘The Boys’ parece haberlo anticipado antes de que esas imágenes se popularizasen.

La serie lleva años ridiculizando el concepto del superhéroe corporativo, pero en esta última etapa el discurso se vuelve mucho más agresivo. Ya no se trata únicamente de reírse de Justice League o de las poses grandilocuentes del cine superheroico contemporáneo. Aquí directamente se destripa la idea de que una sociedad necesite ídolos salvadores. Y lo hace con una mala leche admirable.

Violencia grotesca, sátira salvaje y un arranque absolutamente demencial

Si alguien pensaba que la televisión moderna ya había alcanzado su techo en materia de violencia absurda, esta quinta temporada llega para demostrar lo contrario. El primer episodio empieza de forma tan salvaje que parece diseñado específicamente para poner a prueba el estómago del espectador. Y sí, si durante años la muerte de David Carradine fue utilizada como referencia morbosa dentro de la cultura popular, ‘The Boys’ consigue aquí superarla con algunas de las muertes más soeces, desagradables y directamente enfermizas vistas en televisión reciente.

Pero lo fascinante es que la serie continúa encontrando formas nuevas de burlarse del cine de superhéroes. Hay una secuencia concreta a cámara lenta que funciona como una sátira descarada de los momentos “cool” asociados a personajes velocistas como Flash o Quicksilver. La escena juega precisamente con esa estética de videoclip heroico que tantas veces hemos visto en filmes de Marvel Studios o DC Studios, solo que aquí el resultado termina siendo grotesco, incómodo y ridículamente divertido.

Ese equilibrio entre humor negro, crítica política y violencia enfermiza sigue siendo la gran virtud de la serie. Lo que en otras manos sería puro nihilismo adolescente, en ‘The Boys’ encuentra una extraña coherencia interna. La sensación constante es que todo puede empeorar todavía más. Y normalmente empeora.

Un final precipitado, personajes desaprovechados y un universo que quizá ya ha dicho demasiado

Eso sí, esta última etapa no sale completamente indemne. El principal problema aparece en su tramo final. Da la impresión de que la serie tenía demasiadas piezas sobre el tablero y necesitaba moverlas a toda velocidad para alcanzar la conclusión definitiva. Hay decisiones importantes que suceden demasiado deprisa, personajes que aparecen y desaparecen casi teletransportándose y conflictos que pedían más respiración dramática.

El desenlace, aun siendo coherente con la deriva nihilista de la serie, transmite cierta sensación de precipitación. Pero también era inevitable. Algunos personajes llevaban tanto tiempo cruzando líneas morales irreversibles que cualquier final relativamente contenido habría resultado falso. ‘The Boys’ jamás pudo terminar de forma realista porque nunca fue una serie realista. Era una pesadilla hiperbólica construida sobre los excesos del capitalismo mediático y del culto al poder.

Quizá el mayor problema sea la gestión de ciertas subtramas. La de Soldier Boy queda extrañamente colgada pese a que su presencia se siente constantemente sobrevolando la historia. Peor aún resulta el tratamiento de los personajes de Gen V. Llegan tarde, aparecen poco y apenas tienen impacto real. Se percibe claramente la intención de seguir alimentando el universo expandido de la franquicia, pero el problema es que ‘Gen V’ terminó cancelándose, dejando esas conexiones narrativas en una especie de limbo frustrante.

Ahora solo queda esperar a la futura precuela centrada en Soldier Boy y sus antiguos compañeros, porque este universo todavía parece resistirse a morir. Aunque quizá la gran pregunta sea otra: después de haber reflejado de forma tan inquietante el deterioro político y social contemporáneo, ¿qué puede hacer ahora ‘The Boys’ para sorprendernos más que la propia realidad?

Crítica: ‘Greenland 2’

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La supervivencia como legado y no como victoria

Ric Roman Waugh sitúa ‘Greenland 2’ cinco años después del impacto que tenía lugar en la primera película. El trauma familiar de los Garrity ha quedado atrás, no porque se haya olvidado, sino estamos en un mundo que ya no concede treguas las rencillas personales o sentimentales. La civilización, tal y como la conocíamos, es ahora una suma de enclaves precarios, rutas migratorias improvisadas y decisiones morales que se toman con el estómago vacío. El arranque recuerda a la lógica opresiva de ‘Silo’ y ‘Fallout’: comunidades que sobreviven a duras penas bajo tierra, con un exterior que es amenaza constante. Pero Waugh no tarda en acelerar el pulso y convertir esa premisa en una carrera perpetua, más cercana a ‘Into the night’ o incluso a la concatenación de catástrofes de ‘2012’, aunque con una escala más humana y menos proclive al espectáculo vacío.

Groenlandia (Greenland, para quienes aún confunden geografía con campaña electoral) se erige como espacio simbólico y físico. Resulta imposible no sonreír con la casualidad de este estreno y las ominosas pretensiones de un Trump que quiere anexionarse la isla como si fuera un solar inmobiliario: aquí, la única anexión posible es la del ser humano a un entorno que no le pertenece. Maremotos repentinos, tormentas radiactivas, aire tóxico y una escasez de recursos que convierte cada desplazamiento en un riesgo calculado conforman un paisaje donde el enemigo no siempre es el clima; a menudo es el propio hombre, reducido a su versión más primaria cuando la ley se diluye.

Waugh y Butler: una alianza creativa basada de la acción a la contención

La relación entre Ric Roman Waugh y Gerard Butler vuelve a ser el eje que sostiene el proyecto. No es casualidad: su colaboración previa ha demostrado que ambos comparten una visión del cine de catástrofes anclada en el realismo emocional, lejos del histrionismo y las proclamas patrióticas, pero con pequeñas dosis de acción. Butler interpreta de nuevo a un protagonista que no es héroe por convicción, sino por necesidad. No hay discursos grandilocuentes ni banderas ondeando al viento; ‘Greenland 2’ renuncia conscientemente a las “americanadas” típicas del género para centrarse en algo más universal: sobrevivir, migrar y, si es posible, prosperar.

Waugh insiste en un tono sobrio, casi áspero, que conecta con la crítica que ya planteaba ‘Greenland: El último refugio’: la catástrofe no como excusa para la épica, sino como espejo de nuestras fragilidades. El ecologismo aparece de manera insinuada, nunca subrayado con rotulador fluorescente. El meteorito fue un agente externo, sí, pero su carácter destructivo dialoga de forma evidente con la capacidad humana para deteriorar el planeta. Es una metáfora pasajera, integrada en la acción, que gana fuerza precisamente por no imponerse.

Aventuras encadenadas y un final con ecos simiescos

‘Greenland 2’ es, en esencia, una aventura de huida constante. Cada refugio es provisional y cada destino, incierto. La película encadena peligros con eficacia narrativa, manteniendo la tensión sin caer en la reiteración. Hay momentos en los que la puesta en escena roza el survival puro, con decisiones que pesan más que los efectos visuales. Y cuando llega el desenlace, Waugh opta por un cierre que recuerda poderosamente a una de las últimas entregas de ‘El planeta de los simios’: tanto por lo que muestra como por lo que sugiere. Un nuevo comienzo ambiguo, casi melancólico, donde la esperanza no es una promesa grandilocuente, sino una posibilidad frágil.

Quizá el mensaje más persistente de la película sea el más sencillo: pese a todo el deterioro, la Tierra se las arregla para conservar zonas verdes. Entre la toxicidad del aire y las ruinas de lo que fue, brota la vida. No como consuelo fácil, sino como recordatorio incómodo de que el planeta no necesita al ser humano para regenerarse; somos nosotros quienes necesitamos aprender a convivir con él. En ese equilibrio precario, ‘Greenland 2’ encuentra su identidad y justifica su existencia más allá de la secuela obligada.

Ficha de Greenlan 2

Estreno en España: 20 de febrero de 2026. Título original: Greenland 2: Migration. Duración: 98 min. País: EE.UU. Dirección: Ric Roman Waugh. Guion: Chris Sparling, Mitchell LaFortune. Música: David Buckley. Fotografía: Martin Ahlgren. Reparto principal: Gerard Butler, Morena Baccarin, Roman Griffin Davis. Producción: Anton, CineMachine Media Works, G-BASE, STX Entertainment, Thunder Road Pictures. Distribución: Diamond Films. Género: aventura, ciencia ficción. Web oficial.

Exploramos el impacto de los aranceles de Trump en la industria del cine

Tenemos la oportunidad de hablar con un miembro de nuestra industria que nos aporta una visión valiosa y fundamentada

En un giro abrupto que ha sacudido tanto a Hollywood como a la industria cinematográfica internacional, la administración de Donald Trump anunció la imposición de un arancel del 100% a todas las películas extranjeras que deseen estrenarse en territorio estadounidense. La medida, presentada como parte de una estrategia para “proteger la producción cultural nacional y devolver empleos a los estadounidenses”, ha desatado un aluvión de críticas, temores económicos y debates sobre el futuro del cine global.

Actualmente, los aranceles del 100% a las películas extranjeras propuestos por la administración Trump no están en vigor. El 28 de mayo de 2025, el Tribunal de Comercio Internacional de EE. UU. dictaminó que el presidente Donald Trump excedió su autoridad al imponer aranceles generalizados a las importaciones, incluyendo las películas extranjeras. Sin embargo, el 29 de mayo de 2025, la Corte de Apelaciones del Circuito Federal emitió una suspensión administrativa de la decisión del tribunal de comercio, permitiendo temporalmente que la administración Trump continúe recaudando los aranceles mientras se revisa el caso.

Para hablar de tan convulsa situación hemos podido contar con Miguel Puertas, brand manager de la escuela Treintaycinco milímetros y productor audiovisual. Su opinión como nominado a los Goya y los Gaudí, conocedor de la industria y componente del humus y la base de nuestra industria cinematográfica y partícipe de títulos como ‘El perfume’, ‘Platillos volantes’ y ‘Monos como Becky’, nos brinda una perspectiva práctica, actual y realista.

“La propuesta de imponer un arancel del 100% a películas y series producidas fuera de EE. UU., incluso si son de estudios estadounidenses, representa un cambio significativo en la dinámica de la industria cinematográfica global. Esta medida afectaría tanto a producciones independientes como a grandes franquicias que han optado por rodar en el extranjero debido a incentivos fiscales y costos más bajos. Por ejemplo, muchas películas de alto presupuesto, como algunas del universo Marvel o ‘Misión Imposible’, han sido filmadas en países como Reino Unido, Canadá o República Checa”, señala Puertas. “La imposición de estos aranceles encarecería significativamente la distribución de estas producciones en el mercado estadounidense, lo que podría disuadir a los estudios de filmar fuera de EE. UU. y limitar la diversidad de locaciones y talentos internacionales en el cine” apunta aportando cómo nos podría afectar esto directamente en España.

Los países con producciones más mediáticas y premiadas como España, Francia, Japón… Verán como sus películas, sobre todo las películas independientes perderán un escaparate importante. Distribuidoras como A24 o Neon, conocidas por importar cine de autor y éxitos internacionales, han calificado la medida como “un acto de censura económica”. Personalidades como Bong Joon-ho o Pedro Almodóvar han criticado públicamente la decisión o han reflejado en sus películas la locura de este presidente.

Las industrias de otros países no aportan solo directores, guionistas o actores. También localizaciones, técnicos o agentes de prensa, entre otros. Es por eso que el impacto va más allá de lo que vemos en la pantalla. Al respecto Miguel Puertas nos da detalles: “España ha sido un destino atractivo para rodajes internacionales debido a sus incentivos fiscales, diversidad de locaciones y costos competitivos. Sin embargo, con la implementación de estos aranceles, las producciones que elijan rodar en España se enfrentarían a un aumento significativo en los costos al distribuir sus películas en EE. UU. Esto podría hacer que los estudios reconsideren sus decisiones de locación, optando por rodar en EE. UU. para evitar los aranceles, a pesar de los costos potencialmente más altos de producción. Además, la incertidumbre sobre la aplicación de estos aranceles podría afectar la planificación y financiación de proyectos internacionales”.

Aunque Trump ha defendido la medida como un impulso para el empleo en la industria nacional, muchos en Hollywood no están convencidos. Grandes estudios como Warner Bros. y Universal dependen en gran medida de mercados internacionales para sus coproducciones y para recuperar inversiones multimillonarias. “Aunque la intención declarada es revitalizar Hollywood, muchos expertos consideran que esta medida podría ser contraproducente. Los aranceles podrían reducir la competitividad de las producciones estadounidenses en el mercado global y limitar la colaboración internacional, que ha sido fundamental para el éxito de muchas películas. Además, la imposición de aranceles podría desencadenar represalias comerciales de otros países, afectando la distribución internacional de películas estadounidenses. En lugar de fortalecer la industria, estas medidas podrían aislarla y reducir su alcance global. En todo caso, considero que es una medida completamente desafortunada ha afirmado rotundamente nuestro entrevistado.

A la hora de buscar impactos directos, actuales y concretos, Miguel Puertas nos detalla que “En 35mm, nos dedicamos a formar a profesionales preparados para un mercado global. La incertidumbre generada por estos aranceles no afecta tanto a nuestros estudiantes porque la calidad de la formación está asegurada, pero si es cierto que puede limitar a quien quiera desarrollar su carrera profesional en coproducciones internacionales.

Aunque la UNESCO no ha emitido una declaración oficial sobre estos aranceles, su Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales establece principios que buscan garantizar la diversidad cultural y la cooperación internacional en el ámbito cultural. Para el espectador estadounidense, esto significará una cartelera menos diversa y más centrada en grandes producciones locales. El cine, más allá de su valor económico, ha sido históricamente un puente entre culturas. Esta barrera arancelaria no solo golpea al mercado, sino también al concepto de un mundo interconectado a través del arte. Lo que está en juego no es solo el negocio del cine, sino el alma misma del intercambio artístico global.

Esta es la petición mundial urgente para proteger el cine y el audiovisual independientes

En más de 100 países se ha firmado esta petición

AECINE, la Asociación Estatal de Cine, nos ha remitido el siguiente comunicado con el cual nos instan a concienciar y animar a firmar una petición: “Hoy en día, el apoyo al cine independiente y a la narración audiovisual está cada vez más amenazado. Estamos siendo testigos de intentos cada vez más agresivos por parte de poderosos actores políticos y corporativos para desmantelar las protecciones regulatorias que han apoyado durante mucho tiempo la diversidad y la accesibilidad de la expresión cultural. El último anuncio del presidente estadounidense sobre un plan para imponer aranceles a las importaciones de películas no hace sino agravar esta amenaza. Subraya la importancia de proteger nuestra capacidad de contar historias arraigadas en culturas, lenguas e identidades locales, y de garantizar que las personas de todo el mundo puedan seguir accediendo a ellas y disfrutándolas. Sin estas protecciones e incentivos, perderemos una industria cinematográfica y audiovisual vibrante, diversa y culturalmente rica, y todos, en todas partes, saldremos perdiendo”.

“Las películas y las obras audiovisuales no sólo alimentan el crecimiento económico y la circulación mundial de talentos, sino que reflejan quiénes somos como sociedades y vislumbran quiénes podríamos llegar a ser. Más que enriquecer nuestra vida cultural, son esenciales para una democracia sana: apoyan la libertad de expresión y dan voz a las diversas historias y perspectivas de la humanidad. (…)  Las películas y las obras audiovisuales no sólo alimentan el crecimiento económico y la circulación mundial de talentos, sino que reflejan quiénes somos como sociedades y vislumbran quiénes podríamos llegar a ser. Más que enriquecer nuestra vida cultural, son esenciales para una democracia sana: apoyan la libertad de expresión y dan voz a las diversas historias y perspectivas de la humanidad”.

“Estas acciones se producen en paralelo a ataques más amplios contra el pluralismo y la libertad de expresión. Si tienen éxito, será cada vez más difícil que se escuchen voces diversas, que todo el ecosistema pueda crear, producir, distribuir, promover y exhibir con éxito películas y obras audiovisuales, y que prosperen las culturas locales”.

“Por lo tanto, nos oponemos firmemente a cualquier iniciativa política, jurídica o económica que pretenda socavar las normas nacionales o internacionales destinadas a defender la libertad artística y la diversidad cultural en el sector cinematográfico y audiovisual”.

“Esto incluye el derecho de los países a crear y mantener sus propias políticas culturales y sistemas reguladores, que reconozcan la importancia de poseer, controlar y monetizar la propiedad intelectual de nuestras obras. Tales medidas constituyen la base de un ecosistema audiovisual saludable, permitiendo que el valor económico generado por las obras creativas beneficie a los titulares de derechos nacionales, reforzando la soberanía cultural de los sectores cinematográficos y audiovisuales locales en todo el mundo, y apoyando la circulación internacional de obras cinematográficas y audiovisuales diversas e independientes”.

La petición se ha lanzado a través de este enlace: https://chng.it/kMkRxCzhQx

Crítica: ‘Sound of freedom’

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Sinopsis

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Narra la historia de Tim Ballard, un ex Agente de Seguridad Nacional de Estados Unidos que dejó su trabajo para dedicar su vida, sumergiéndose en el submundo del tráfico de personas a lo largo de Latinoamérica, a intentar salvar las vidas de cientos de niños.

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Crítica

Una película mucho menor que toda la controversia que se ha generado

Llega a nuestras taquillas ‘Sound of freedom’. Una película que se ha convertido en un fenómeno de esos que surgen de manera esporádica. Ya no se sabe si ha vendido muchas entradas por la polémica que ha generado o ha causado controversia a partir de sus proyecciones y aquello a lo que se le ha asociado. Incluso es un filme del que se dice que ha comprado su propia taquilla (con un «innovador» sistema de regalo de entradas a terceros), algo no tan extraño en la industria y en este caso no del todo errado pues Angel Studios, distribuidora que finalmente se hizo con el largometraje, ofrece poder verla gratis en USA proporcionándote un lugar donde visionarla.

Comencemos con Angel Studios. Parece que lo de apropiarse de la palabra “libertad” por parte de la derecha religiosa no es algo solo de España. Angel Studios (que solo tiene que ver con el Padre Ángel la afiliación a la palabra de Dios) surgió a partir de la inquietud de sus creadores a la hora de asegurar contenido apropiado para el público infantil. Con mensajes como “Nuestro compromiso de compartir contenido que amplifique la luz…” promocionan audiovisual como ‘The Chosen’ que también está teniendo cierto éxito a través de la narración de la vida de Jesús de Nazaret. La trama de ‘Sound of freedom’ no entiende de creencias o politiqueos. Y no, Hollywood no está evitando que la veas por estar presuntamente vinculado, simplemente no ha encajado en los planes de majors como Disney que la rechazó tras haber comprado Fox por no verla rentable. Obviamente ha habido un revulsivo que ha demostrado el error. Pero… ¿Sin este rechazo y soporte de las parroquias cristianas que apoyan a Angel Studios habría habido efecto llamada?

Evidentemente el abuso infantil y el tráfico de personas es algo que hay que erradicar. Lo malo de la película de Alejandro Monteverde es que se le ve el plumero con el sensacionalismo de algunas escenas y los alegatos patrióticos o ultraconservadores. La obra fue estrenada el 4 de julio, tenemos a un padre de familia numerosa, van a comer a un restaurante llamado American Burgers, es el típico héroe americano hace de caballero andante, el actor protagonista es abiertamente ultracatólico… Cabe señalar también que todo esto está basado en hechos reales. No encontramos aquí nada descarado ni dicen en ningún momento estar alineados con ningún movimiento conservador, pero los tópicos hablan por si mismos y el origen de la distribuidora que ha comercializado el filme es aún más indiscutible.

Dado su argumento se ha vinculado la película con teorías conspirativas de QAnon tales como aquella que afirma que Donald Trump tiene una cruzada contra determinadas élites demócratas que se dedican a la pedofilia o incluso a los ritos satánicos. De ahí parte el fenómeno de masas y hay que reconocer que ‘Sound of freedom’ en ningún momento se pronuncia contra esos lobbies sistémicos o carga contra nadie en concreto. Aunque hay que hacer honor a esa verdad también hay que conocer la trastienda y descubrir detalles tales como que el productor Eduardo Verastegui (protagonista de una de las películas de Monteverde), pone en su Instagram “los niños de Dios no están a la venta”. Que se lo digan a monaguillos como los que retrata ‘Gracias a Dios’, por ejemplo. Nos llega así la sensación de una gran hipocresía que revela una vez más que aquí solo queremos ver lo que nos interesa. Pero no voy a ser como los políticos que solo saben defenderse sacando mierda del lado contrario y nunca demostrando que son inocentes de aquello a lo que se les acusan. ¿La película logra incomodar a ciertos poderes fácticos o genera una alarma social desmedida? Una vez más habrá que decir aquello de que “nadie está en posesión de toda la verdad”. Aquí lo único evidente es que hay podredumbre en todas partes, da igual el color o la ideología.

Puestos en situación creo que ya he dejado claro que esta no es una película que se posicione voluntaria o abiertamente. Como thriller policíaco o película clásica de extracciones está bien rodada y se atreve con un tema cuanto menos incómodo. Un tanto excesivamente larga, llena de esos tópicos que tanto se han usado cuando se narra la historia de un agente con complejo de ángel de la guarda, pero hay que reconocer que en el plano técnico está bien realizada. A Jim Cavizel parece que ya solo le vemos en producciones que tienen que ver con sus creencias o realizadas por su grupo de amigos. Como actor creo que ha demostrado su valía muchas veces y en ‘Sound of freedom’ no está parco en recursos.

Morbo es una palabra que se ajusta bien a ‘Sound of freedom’. Un morbo repugnante empuja a los villanos que abusan de niños y menos deleznable y más comprensible es el morbo de aquellos que se acerquen al cine a ver qué sucede realmente con este largometraje. Ya hemos visto películas movidas por pulsiones repelentes como las snuff films o sin ir más lejos tenemos el ejemplo reciente de ‘Mantícora’ aquí en España. Lo que más se amolda a este largometraje si queréis recurrir a ficciones similares es la trilogía de Carmen Mola. Una obra que también habla de poderosos secuestrando niños y que tampoco está exenta de polémica por lo que ha generado un intenso debate. ¿A caso no es ese uno de los objetivos del arte y el entretenimiento?

Ficha de la película

Estreno en España: 11 de octubre de 2023. Título original: Sound of freedom. Duración: 131 min. País: EE.UU. Dirección: Alejandro Monteverde. Guion: Rod Barr, Alejandro Monteverde. Música: Javier Navarrete. Fotografía: Gorka Gómez Andreu. Reparto principal: Jim Caviezel, Mira Sorvino, Bill Camp, Kurt Fuller, Gerardo Taracena. Producción: Metanoia, Santa Fe Films. Distribución: A Contracorriente Films. Género: suspense, hechos reales. Web oficial: https://www.acontracorrientefilms.com/movie/sound-of-freedom

Crítica de ‘Exterminad a todos los salvajes’

La incómoda verdad de vivir en una civilización cuyos cimientos apestan

Seguro que todos habéis oído la historia de personas que han decidido romper con el ruido de la ciudad e irse al campo a llevar una existencia más sencilla, sin llegar al extremo de Beatriz Montañez, pero buscando reducir la complejidad de los quehaceres y reconectando a la vez con aquello que únicamente satisface las necesidades más básicas. Esa confrontación de conductas o filosofías de vida es la que sucede siempre que dos civilizaciones se encuentran por primera vez. Casi siempre la “más avanzada” siente envidia por la sobria felicidad de la otra y acaban mirándose por encima del hombro y llegando al conflicto armado.

‘Exterminad a todos los salvajes’ es una nueva obra de Raoul Peck, cineasta concienciado tanto política como cinematográficamente con los conflictos raciales. El autor de ‘I am not your negro’ analiza esta vez en formato de serie de cuatro episodios la construcción de la supremacía blanca, del colonialismo que tradicionalmente ha buscado la imposición de su cultura. Desde el 8 de abril en HBO podréis ver esta exposición o visión de cómo el hombre blanco se ha fraguado a sí mismo y con la fuerza de las armas o el comercio como una raza preponderante.

A través de recreaciones, simulaciones y sobre todo mucho material de archivo Peck nos transmite su visión de la evolución del ser humano en los últimos siglos, empleando además su experiencia personal. Hilando todo eso muy bien ha conseguido que ‘Exterminad a todos los salvajes’ sea un Interesantísimo documental, con reflexiones valiosas, con verdades incómodas. También con imágenes duras, de masacres y de masacrados.

Quizá en España no nos haga falta este documental para saber que la raza blanca tiene un pasado oscuro. Conocemos los detalles de la conquista de América o lo que sufrieron los conversos en nuestra tierra tiempo después de aquello. Al fin y al cabo todo se reduce a la teoría darwinista de “la supervivencia del más apto o la preservación de las razas favorecidas en la supervivencia”. Pero si nos queremos considerar civilizados hemos de dejar a un lado el comportamiento animal.

El documental va a la raíz de muchos conflictos y conceptos que están hasta injertados en nuestro ADN. Mal conservados tras años de prejuicios y de historia tergiversada, manipulada o poco documentada. En ambos bandos (si se me permite usar la palabra bando para distinguir entre oprimido y opresor) hay errores y adulteraciones de la visión del pasado. Pero es innegable que las palabras codicia, esclavitud, traición, conquista, fascismo, masacre, incomprensión… están grabadas a fuego en algunos episodios de nuestra historia que se han producido por diferencias de culturas, raza o religión.

Al final todo se reduce a una historia de racismo y de preponderancia de una raza. A parte de a imperios o exterminios clamorosos ‘Exterminad a todos los salvajes’ dedica tiempo a cosas tan básicas como el uso de la palabra “negro” o a analizar los instintos más básicos del ser humano. El documental acaba encallando una y otra vez en las costas del nazismo y el mismo movimiento nacionalsocialista es el eje del último episodio, que culmina Peck con un apabullante plano de Auschwitz. Al fin al cabo el culmen de todo proceso es la sistematización del mismo para optimizarlo y eso es lo que los alemanes hicieron con su propaganda, sus campos y las cámaras de gas.

“La inquietante confianza de la ignorancia”, «¿Quién diablos es Colón?», «Matar a distancia o… cómo disfruté mucho la excursión» y «Los colores brillantes del fascismo» son los más que ilustrativos títulos de los capítulos que nos llevan desde América hasta las Indias. El ser humano ha extinguido a muchas especies de animales, pero el aniquilarse por el simple color de la piel demuestra que la civilización que actualmente domina la Tierra es altamente ignorante y a menudo olvida su negro pasado.

Las comparativas o las ironías que emplea el documental ponen en relevancia la hipocresía de nuestra sociedad actual. El primer mundo a menudo olvida que se ha construido a base de movimientos migratorios y que se conservan vestigios colonialistas como Guam, Gibraltar, Polinesia, Malvinas, Nueva Caledonia… Mientras en algunos países crecen los fanatismos anti extranjeros, sus propios ciudadanos dejan de lado ciertas asignaturas sin aprobar desde hace siglos. ‘Exterminad a todos los salvajes’ también se fija en lo preocupante que es que en pleno siglo XXI se alcen presidentes como Trump o Bolsonaro.

Josh Hartnett, el actor que rechazó ser Superman por querer apartarse un tiempo de Hollywood, se encarga desde la ficción de dar vida a una cara cruenta y realista de esos colonizadores que por muchas de sus acciones bien pueden considerarse asesinos o genocidas. Muchas de sus escenas surgen del proyecto fallido que se iba a llamar ‘Continental drift (Deriva continental)’ y que iban a hacer juntos Peck y Hartnett. Sus imágenes os pueden parecer duras, pero aún más lo van a parecer otras reales que las suceden.

Nuestra cultura pop a veces ha contribuido a enmascarar la historia y otras a intentar arrojar luz. Es por eso que Raoul Peck emplea fragmentos de novelas o de películas como ‘El Álamo’, ‘Gangs of New York’, ‘Indiana Jones’… así como de películas suyas como ‘Moloch Tropical’. Tanto los unos como los otros han intentado siempre quitarse de encima salvajadas y atribuírselas a otros. Y no digo que ambas partes no se hayan atacado mutuamente, en muchos casos no sabremos nunca quién tiró la primera piedra, pero la hipocresía del hombre blanco está histórica y reiteradamente probada (en guerras, cruzadas, holocaustos o actuaciones policiales). Esperemos que no tengan que salir más documentales como este para que aprendamos del pasado.

Crítica de ‘Q: en el ojo del huracán’

Las consecuencias de un Internet libre pero… ¿sano?

Gran parte de la opinión pública supo del movimiento QAnon cuando se produjo el peligroso, pero tomado a mofa, asalto al Capitolio. Las propias redes se rieron de lo sucedido con infinidad de memes y precisamente en Internet está el germen de esa explosión de hartazgo y conspiración.

HBO estrena ‘Q: en el ojo del huracán’ el próximo 22 de marzo. Una miniserie documental de emisión semanal que se ha rodado a lo largo de los tres últimos años intentando arrojar luz a esta teoría que se originó en el portal 4chan. Os esperan 6 episodios de teorías y personajes.

‘Q: en el ojo del huracán’ nos acerca a la historia de esos portales que están repletos de mensajes y mentes propensas a caer en los complots. Este es un reportaje de emparanoiados, de personas que claramente se ve que necesitan un cambio para dar sentido a sus vidas. Se obsesionan con la idea de una persona sapiente, que acapara conocimiento desde la sombra y que se esconde tras una letra. ¿Quién hubiese dicho que podíamos vivir un fenómeno como el que genera L en ‘Death Note’? La realidad supera de nuevo a la ficción. “Esto no es un juego, aprendamos a jugar” es lo que dice Q en uno de sus posts. Una persona que también insinúa ser alguien con acceso a información secreta y además tener un plan para salvar el mundo.

Este documental producido por Adam McKay (‘El vicio del poder’, ‘La gran apuesta’) va directo a la raíz. Por eso toca de primeras los orígenes de 2channel, la creación de 4chan, la aparición de 8chan y en última instancia 8Kun. Es por eso que más que ser un título político, ‘Q: en el ojo del huracán’ es un reportaje casi únicamente tecnológico en el que acompañamos a los creadores, administradores o propietarios de esos sitios.

Vais a conocer a Fredrick Brennan alias Hotweels, a Jim Watkins y a su hijo Ron Watkins. Ellos son los que están detrás de esas páginas web donde aparte de prodigarse la libre expresión se ha alojado contenido supremacista o de extrema derecha. Sabiendo esto es obvio decir que en el documental se muestran las consecuencias de las palabras de Q traducidas en el movimiento QAnon (cuyo nombre viene de combinar Q con el término Anonymous).

Tanto el documental como las personas a las que sigue juegan a menudo al despiste. Una táctica que no es difícil de conseguir ya que la personalidad de los entrevistados es tan peculiar como la del propio Trump. Esta es una historia de confusión, de información difusa y de patriotas un tanto desorientados. Lógicamente el trumpismo está muy presente, así como figuras como la de Steve Bannon, el consejero que abandonó a Trump, que fue detenido por fraude e indultado posteriormente por Trump en sus últimas decisiones.

‘Q: en el ojo del huracán’ no entra demasiado en la dimensión política, no tanto como lo hace con sus raíces en la red. Da por hecho que muchos sabemos quienes son algunas personas de USA que pone sobre el tablero y se habría agradecido un poco más de información al respecto. Tampoco parece ser el interés de esta serie. Busca sus respuestas en los responsables de los portales web, quien por otro lado han estado relacionados en sitios de pornografía, teorías sobre fraude electoral, apoyos a la esterilización voluntaria u otros temas controvertidos. De ahí que en mi titular indique que son personas que hablan abiertamente de lo que piensan pero cuyas artimañas pueden tener graves repercusiones.

Siendo una obra de Adam Mckay el tono podría ser más burlesco, pero aun así da la impresión de que se ha hecho con una constante risa contenida. Es lógico pues en ocasiones se topan con seguidores de Q cuya vida cobra sentido solo con poder decir que Trump les ha señalado/saludado en alguno de sus mítines, que ven conspiraciones hasta en una camiseta de ‘Onward’, que creen en el Pizzagate y por supuesto, son aquellos que piensan que actualmente vivimos una “plandemia”. Estas mentes que se creen iluminadas o más despiertas le dan mil vueltas al significado de la letra Q e incluso a las implicaciones de la forma de este carácter. Más allá de hacer un retrato de quienes respaldan QAnon, ‘Q: en el ojo del huracán’ lanza sus posibles candidatos a tener el login y la contraseña de Q. ¿Llega a una conclusión definitiva sobre la identidad de Q? La gracia está en que indaguéis por vosotros mismos o que veáis el documental.

HBO estrena este mes un documental sobre QAnon

Una miniserie llamada Q: en el ojo del huracán

HBO España sigue trayéndonos títulos documentales de tremenda actualidad. En esta ocasión con la serie de seis episodios llamada ‘Q: en el ojo del huracán’ nos van a hablar del cerebro de QAnon, la historia conspiranoica que se vive en estos días en Estados Unidos. Para ello el día 22 de marzo lanzarán los dos primeros episodios y el resto irán publicándose de lunes a lunes.

Tres años de investigación nos han llevado hasta Q: en el ojo del huracán. Iremos viendo como la búsqueda del cerebro tras esta teoría que nació en 4chan va pasando de personaje en personaje. Se intentará dar luz a la persona que se encuentra tras el nick de “Q”.

Esta es una historia con guerra de información, manipulación de pensamiento y política tergiversada. HBO desgrana todo esto en seis episodios en los que se analiza la influencia de QAnon en la cultura norteamericana y se cuestionan las consecuencias de la libertad de expresión sin restricciones a lo largo de la red profunda.

Adam McKay, productor de ‘El vicio del poder’ o ‘La gran apuesta’ es quien ha producido esta serie.

Crítica de ‘Space Force’, la serie de Greg Daniels y Steve Carell para Netflix

Entre ‘The office’ y ‘Hot shots!’, una Space Force falta de de combustible

Si no me equivoco Estados Unidos tiene siete u ocho ramas militares. Una de ellas es la Space Force o Fuerza Espacial. Esta unidad está en marcha desde el pasado 2019 dentro de las iniciativas de Trump pero ya se llevaba barruntando la necesidad de este cuerpo de defensa desde hace unos veinte años.  Greg Daniels (‘The office’, ‘Upload’) que siempre es capaz de mostrar una gran y peculiar visión de la actualidad ha sido el primero en atreverse a contar los orígenes de este organismo tan singular del ejército. Podréis ver su nueva serie en Netflix el próximo 29 de mayo.

Y para hacer los diez episodios de ‘Space Force’ ha contado con su gran amigo Steve Carell quien como todos sabemos entre otras cosas protagonizó la versión norteamericana de ‘The office’. Comparar esta serie con ‘The office’ es inevitable. Pero hay que tener claro que Carell solo interpreta un papel con ciertas similitudes, que el humor está mucho más americanizado y que su absurdez se sale de lo cotidiano, no llegamos a reírnos por la remota posibilidad que pueda pasar lo mostrado en la serie en nuestras vidas, que es lo que muchos monólogos o series como ‘The office’ conseguían. Aunque Daniels fue showrunner de la versión británica de ‘The office’ hay que atribuir su éxito a Ricky GervaisStephen Merchant. La versión de USA siguió su ejemplo y estela. A ‘Space Force’ no le habría venido mal la mano de estos dos humoristas pues parece que quiere hacer algo muy similar pero se va por las ramas y no llega a sus niveles de acidez e inconsciencia voluntaria.

Con ‘Space Force’ te ríes bastante. Pero su humor va más por los derroteros de la parodia y no se va tanto a lo ridículo o patético. La serie es una pantomima del ejército estadounidense y llega a tener momentos surrealista al más puro estilo ‘Los Simpsons’ (serie en la que trabajó Daniels) o a ser una especie de nueva versión de ‘Armageddon’. Ojalá hubiese sido un nuevo ‘Hot Shots!’ pero tanto su ritmo como los papeles de Lisa Kudrow (la actriz de ‘Friends’ hace de la esposa de Carell) y Diana Silvers (hija de Carell en la ficción) reducen mucho la cadencia de los gags o los hacen desaparecer. A la serie le falta tener más mordiente o aumentar su número de chistes. Me atrevería a decir que a lo que más se parece es a ‘Miracle Workers’ donde además se intenta hilar una historia a través de la ruptura de algo infalible, en este caso la preponderancia de USA, en el caso de la serie con Buscemi y Radcliffe la infalibilidad de Dios.

Haciendo uso de mucho más presupuesto Daniels y Carell han introducido un esquema similar al de ‘The office’. Tenemos a un jefe, no tan estúpido, pero con sus torpezas y carencias. De él depende no el destino de una empresa de papelería si no el de un país que está descubriendo que ha perdido su supremacía por culpa de los Chinos. Junto a él está el fiel asistente que está un poco ido de la olla (el que sería Dwight Schrute aquí es el general Brad Gregory). En las versiones de ‘The office’ siempre había un contrapeso cuerdo y sensato como el que fueron Martin Freeman y John Krasinski que aquí está representado por John Malkovich. Y los empleados o soldados de la Space Force parecen gente sensata pero también tienen sus taras, como los empleados de Dunder Mifflin.

No le faltan elementos actuales. Community managers que están a muerte por el postureo, nuevos multimillonarios que llevan la tecnología por delante de lo que la lleva su nación, proyectos de hábitats lunares… Todo eso va apareciendo en una base que también busca sacarnos la sonrisa con referencias visuales y burlas como la que vemos en su comedor representando el alzamiento de la bandera en Iwo Jima con astronautas. Seguro que a más de uno le va a gustar o a hacer gracia el uniforme de camuflaje repleto de cráteres lunares o va a querer un helado de Meal Armstrong.

Yo diría que por encima de todo ‘Space Force’ nos retrata de un modo irrisorio a un país que derrocha recursos, sobredimensiona presupuestos y tiene al volante a auténticos ineptos. Los episodios están hilados entre sí con el fin de plantearnos si este proyecto de soldados es capaz de llegar a la Luna en 2024. Pero más que mantener expectación por esa meta tenemos intriga por la situación del personaje de Lisa Kudrow.

Otra cosa que no hacía ‘The office’ es dejarnos en stand by hasta una siguiente temporada, no de un modo tan mayúsculo. ‘Space Force’ no tiene confirmada una segunda tanda de episodios pero nos deja asumiendo con bastante obviedad que quieren hacer más. Hay varias respuestas por responder y me gustaría ver como las desarrollan, sobre todo si es con aún más comedia.

Lista de nominados a los Razzie

Donald y Melania Trump entran en varias categorías

Desde hace muchos años (38 en concreto) se anuncian los Razzie, los anti-premios, los galardones que hacen alusión a lo peor del cine. Y de nuevo tenemos que reafirmarnos en la suposición de que estos premios solo buscan repercusión y notoriedad con sus nominaciones. Algunas de las personas o títulos incluidos en la lista no es que no sean de opinión compartida, es que su nominación roza el ridículo. Como es el caso de Donald Trump y Melania Trump, dos «personajes» que no son nada queridos en Moviementarios pero que no tiene sentido que estén nominados a Peor Actor/Actriz por su aparición en dos documentales (‘Fahrenheit 11/9’ y ‘Death of a Nation’). Incluso han nominado a Trump y su mezquindad como Peor Pareja. Está metido con calzador para llamar la atención.

El año pasado fue ‘Emoji: La película’ la que se llevó más galardones. En esta edición parece que ‘¿Quién está matando a los moñecos?’ se llevará bastantes palos. Y nosotros nos preguntamos ¿Dónde se han dejado ‘Un pliegue en el tiempo’? Ese desastre y despilfarro de película tendría que tener un nominado en cada categoría. A parte está el resto de películas e interpretaciones, que como todo arte, están abiertos al gusto de cada uno.

Peor Película

  • Gotti
  • ¿Quién está matando a los moñecos?
  • Holmes & Watson
  • Robin Hood
  • Winchester

Peor Actriz 

  • Jennifer Garner (Peppermint)
  • Amber Heard (London Fields)
  • Melissa McCarthy (¿Quién está matando a los moñecos? y El alma de la fiesta)
  • Helen Mirren (Winchester)
  • Amanda Seyfried (The Clapper)

Peor Actor

  • Johnny Depp (Sherlock Gnomes)
  • Will Ferrell (Holmes & Watson)
  • John Travolta (Gotti)
  • Donald J. Trump (Death of a Nation y Fahrenheit 11/9)
  • Bruce Willis (El justiciero)

Peor Actor de Reparto

  • Jamie Foxx (Robin Hood)
  • Ludacris (Superagente canino)
  • Joel McHale (¿Quién está matando a los moñecos?)
  • John C. Reilly (Holmes & Watson)
  • Justice Smith (Jurassic World: El reino caído)

Peor Actriz de Reparto

  • Kellyanne Conway (Fahrenheit 11/9)
  • Marcia Gay Harden (Cincuenta sombras liberadas)
  • Kelly Preston (Gotti)
  • Jaz Sinclair (Slender Man)
  • Melania Trump (Fahrenheit 11/9)

Peor pareja de cine

  • Cualquier dúo de actores o marionetas (especialmente en esas repugnantes escenas de sexo) (¿Quién está matando a los moñecos?)
  • Johnny Depp y esa carrera suya que se muere a chorros (¡está poniendo voces a dibujos animados, por Dios!) (Sherlock Gnomes)
  • Will Ferrell y John C. Reilly (masacrando a dos de los personajes más queridos de la literatura) (Holmes & Watson)
  • Kelly Preston y John Travolta (¡recibiendo críticas a la altura de las de Campo de batalla: la Tierra!) (Gotti)
  • Donald J. Trump y su inacabable mezquindad (Death of a Nation y Fahrenheit 11/9)

Peor Remake, Plagio o Secuela

  • Death of a Nation (remake de Hillary’s America…)
  • El justiciero
  • Holmes & Watson
  • Megalodón (plagio de Tiburón)
  • Robin Hood

Peor Director

  • Etan Cohen (Holmes & Watson)
  • Kevin Connolly (Gotti)
  • James Foley (Cincuenta sombras liberadas)
  • Brian Henson (¿Quién está matando a los moñecos?)
  • Hermanos Spierig (Winchester)

Peor Guion

  • Death of a Nation
  • Cincuenta sombras liberadas
  • Gotti
  • ¿Quién está matando a los moñecos?
  • Winchester

‘POSE’ será la serie con el mayor número de actores LGBTQ

HBO la estrena el 4 de junio.

El próximo 4 de junio HBO España estrena ‘POSE’. Esta nueva serie está ambientada en la década de los 80 y explora la juxtaposición de diversos elemento de la vida y la sociedad en Nueva York: la ball culture, el amanecer de la era Trump y su universo de lujo y la escena social y literaria en el corazón de la ciudad. Evan Peters y Kate Mara interpretan a la pareja formada por Stan y Patty, ambos absorvidos por el glamour y las intrigas del Nueva York de los años 80. James Van Der Beek interpreta a Matt, el mafioso jefe de Stan (Peters).

‘POSE’ es una creación de Ryan Murphy, Brad Falchuk y Steven Canals, con Murphy dirigiendo los dos primeros episodios. Firman como productores ejecutivos Murphy, Falchuk, Nina Jacobson, Brad Simpson, Alexis Martin Woodall y Sherry Marsh. Canals es co productor ejecutivo y Janet Mock, Our Lady J y Erica Kay los productores. Los ocho episodios de la primera temporada están producidos por Fox 21 Television Studios y FX Productions.

Después de un casting de seis meses que les llevó por todo el país, liderado por la directora de casting Alexa Fogel, Murphy y su equipo hacen historia televisiva reuniendo al mayor elenco de actores transgénero visto nunca en papeles regulares de una serie de ficción, además del mayor grupo de actores LGBTQ recurrentes en una serie. El elenco transgénero incluye a los actores Mj Rodriguez, Dominique Jackson, Indya Moore, Hailie Sahar y Angelica Ross. También co protagonizan el ganador del Tony Award® Billy Porter, Charlayne Woodard y los debutantes Ryan Jamaal Swain y Dyllon Burnside.