‘Los Siete Pecados Capitales’ es una serie que tras aparecer en 2014 ha cosechado un éxito innegable consiguiendo colarse en casa de todo tipo de fans del anime, sea cual sea su edad. Tiene merchandising y vemos cosplays de sus personajes en todos los salones de cómic, por supuesto podemos encontrar sus mangas (iniciados en 2012 y ya finalizados) en las estanterías de las tiendas. ¿Cuál es el secreto de ‘Nanatsu no Taizai’? Se podría decir que esta serie coge el testigo de clásicos como ‘Dragon Ball’ o ‘Caballeros del Zodíaco’. Aunque muchos elegirán a otras como ‘Naruto’ o ‘One Punch-Man’ como las herederas de esos clásicos (yo metería a Bobobo en la ecuación). Y pertenece a este grupo de series ya que trata de ir cada vez a más, haciendo que sus personajes nunca tengan límites, poniendo nombre a sus ataques y por supuesto rodeando todo de epicidad y humor.
Tenemos 24 nuevos episodios en Netflix con la nueva temporada de ‘Los Siete Pecados Capitales’ que lleva como tagline ‘Imperial wrath of gods’, algo así como ‘La ira imperial de los dioses’, si mi pobre inglés no me falla. El grupo de héroes, a veces villanos, conocido como Los Siete Pecados Capitales tiene que continuar con la batalla que dejó en la anterior temporada contra los poderosos Diez Mandamientos. Si hay algo a lo que uno debe estar dispuesto a esperar durante esta serie es a conocer a nuevos personajes y a incorporar giros y más giros a todas y cada una de las tramas que abren estos individuos.
Usando elementos religiosos y de la mitología artúrica ‘Los Siete Pecados Capitales’ lleva a cabo una historia que más que coral o grupal ha de denominarse multitudinaria. Son muchísimos los caballeros, magos, demonios… que interactúan con la historia haciéndola muy interesante, aunque a veces con factores excesivamente cogidos con pinzas. Porque además así se desarrolla un trasfondo abundante para cada uno de ellos y también con ello se potencia y enriquece todo el universo que transcurre en las islas británicas. Incluso se agradece que en ese gran número de historias que contar encontremos diversidad. Darían para llenar temporadas y temporadas o algún que otro spin-off. Es interesante esta temporada no solo por el nivel que alcanzan algunos protagonistas si no también por lo que se revela de su pasado, en especial sobre Gowther, Meliodas y Elizabeth.
Reinos, poderes mágicos, caballeresca, leyendas… Sobre todo hay muchas peleas, amor y aunque veamos mutilaciones o palabrotas el humor no deja de ser infantiloide. También a veces un tono que más que pícaro es salido. En esta cuarta temporada los gags están algo menos presentes y no se cosifica tanto a los personajes femeninos, ni con sus trajes ni con lo libidinoso de ciertos protagonistas.
Se mantiene el estilo de dibujo clásico que obviamente tiene arreglos hechos con ordenador. El diseño también sigue los estándares habituales del anime, encontrándonos con algunos personajes como Meliodas, Arturo y Zeldris que se parecen bastante entre ellos. Eso si, se han solucionado algunos problemas que fueron criticados en la animación de la temporada tres. Bien por Studio DEEN.
Tras varias temporadas y OVA’s la serie pasa de ser una aventura caballeresca en la que hay que defender a una dama y un reino hasta tener que librar al mundo del dominio de los demonios (todo esto sin contar con el objetivo particular de cada miembro del grupo). Muchos fans se pueden enfadar pues esta temporada no es la definitiva, su final es inconcluso y eso que ya está anunciada una serie que contará con Tristan, el hijo de Meliodas como protagonista, niño que aparece al final del manga. Lo que decía antes, muy al estilo ‘Dragon Ball’.
Ya ha terminado la segunda temporada de ‘Doom Patrol’ en HBO y podemos decir de nuevo que es una de las mejores, series de superhéroes del momento, si no la mejor. Y eso que solo hemos tenido la mitad de capítulos de los debidos y que realmente los protagonistas no son superhéroes al uso. Son personas con superpoderes que se han visto avocadas a vivir como metahumanos y no encuentran la manera de sacar provecho a las habilidades que les han caído encima, teniendo una personalidad por lo general bastante destructiva o deprimente.
Y aunque los términos deprimente o destructivo puedan dar bajona ‘Doom Patrol’ es una serie la mar de divertida. Es de las series que mejor maneja el trasfondo de sus personajes. Sobre todo teniendo en cuenta que en esta temporada van más por separado sin dejar de ser patrulla. La carga dramática de cada protagonista ha crecido sin olvidarse de su toque humorístico. Jane continúa con sus luchas de personalidades, Rita Farr buscando controlar y dar sentido tanto a sus poderes como a sus capacidades interpretativas, Robotman en la reconquista de su hija, Negative Man intentando entenderse con su lado radiactivo y su familia, Cyborg en busca del amor mientras que El Jefe ha de controlar a su poderosa hija. En esta temporada quien cobra más protagonismo es Dorothy (interpretada por Abigail Shapiro, hermana de Milly Shapiro, ‘Hereditary’).
Yo siempre digo que ‘Doom Patrol’ es muy permisiva. En el sentido de que no tiene casi ningún filtro y eso hace que pueda ser violenta y malhablada. Se permite eso en tiempos de corrección política y nos da a muchos espectadores lo que pedimos. También porque se atreve a conservar un carácter marcadamente retro y fiel a los dibujos originales. No le importa ser excéntrica y eso le da mucha personalidad. Los carteles de esta nueva temporada de ‘Doom Patrol’ hacen homenaje a ‘El mago de Oz’ y a ‘Alicia en el País de las Maravillas’. Precisamente en un mundo de personajes vulnerables y multitud de posibilidades nos adentra. Solo con deciros que el ladrillo que aparece en los posters tiene significado os lo digo todo.
Si que es cierto que el estilo narrativo y el villano de la primera temporada eran únicos y muy originales, el listón estaba alto. En esta ocasión, aunque hay un peligro a tener en cuenta no es un enemigo común y manifiesto. Y la estructura narrativa tan de comic y tan rompedora de la anterior temporada se ha perdido precisamente por que venía marcada por el villano, Mr. Nobody. Ahora es una serie más usual en ese sentido.
Una de las virtudes de la ‘Doom Patrol’ es introducir constantemente, sin cortarse nada, cosas raras e incluso ridículas. Y aun así siempre tienen explicación, no son cosas raras porque si en plan modernismo o ambigüedades. Siempre hay una razón lógica para todo lo que vemos por muy desconcertante o hilarante que parezca. Fantasmas sexuales, influyentes reinas rosas, hombres del espacio sesenteros, amigos imaginarios mortales, tráilers de series ficticias, hombres reloj… es para flipar.
Rescata personajes de las viñetas conservando su aspecto y dándole un estilo tremendamente particular. Si esta serie hubiese surgido en el 63, cuando crearon a los personajes Arnold Drake, Bob Haney y BrunoPremiani no habría sido muy diferente.
Me da muchísima, pero muchísima rabia que el tema del coronavirus haya detenido la producción de la serie dejando esta ‘Doom Patrol’ T2 en nueve episodios. Viendo la conclusión del «último» queda patente que esto no estaba planificado terminar así, si no por el contrario nos dejan con unos cliffhanger bastante crueles. Recordemos que la anterior temporada tuvo 15 gloriosos episodios que fueron creados por Jeremy Carver (‘Supernatural’). Muchos consideran esta serie como un spin-off de ‘Titans’ ya que aparecieron originalmente en algunos episodios de la serie que en España emitió Netflix, pero también hay que señalar que esta patrulla se originó mucho tiempo antes que los jóvenes sucesores de la Liga de la Justicia, incluso meses antes de los X-Men, colección con la que han sido comparados siempre.
El paraguas se despliega en el tiempo y se abre de nuevo cubriéndonos con una divertida trama
Desde el día que supimos de la adaptación a serie de ‘The Umbrella Academy’ quisimos hacerlo saber pues el cómic de Gerard Way y Gabriel Bá (reseña aquí) es una locura la mar de divertida, normal que tenga un Eisner. La primera temporada nos dejó satisfechos pues, aunque no calcase lo sucedido en el cómic resultó ser una buena traslación que ha sabido conservar la extravagancia, hilaridad, despreocupación y violencia de sus personajes.
Esta segunda temporada, que se estrena el 31 de julio en Netflix, conserva el espíritu alocado, imaginativo y absurdo. Mantiene ideas retorcidas y malsanas aderezadas con humor, aportando aún más notas de diversidad. El objetivo final de esta temporada es el mismo que el del último volumen del cómic pero los tiros de los episodios, literalmente, van por otros caminos. En el cómic el final es distinto y se ha cambiado para caer un poco en redundancias. Tampoco podrían haber repetido exactamente el final de la colección ya que cambiaron la raza de uno de los personajes y eso ha hecho inviable incluirle en un determinado punto clave de la historia de Estados Unidos.
‘The Umbrella Academy’ regresa retomando la historia justo en el final de la anterior. Viajamos al pasado pero nos adelantan que hay un cambio en la historia. Esta primera secuencia y algunas posteriores nos pueden recordar a ‘The Man in the High Castle’, ‘X-Men. Días del futuro pasado’ o incluso a ‘Watchmen’, sobre todo cuando vemos que de nuevo el reloj del apocalipsis está a punto de llegar a las 12. Aún así, línea temporal nueva o no, hay unos cuantos sucesos que parten de hechos totalmente verídicos.
Los hermanos Hargreeves se las tienen que apañar cada uno por su cuenta al estar desperdigados y por supuesto se entremezclan como buenamente pueden con los elementos característicos de la USA de mediados del XX, como la lucha de los derechos de los afroamericanos, las sectas, los mafiosos, la Guerra Fría o la saga de los Kennedy. Puede cansar que siendo Netflix nos podemos ver venir a los lejos lo que va a pasar porque siempre quiere meter con calzador determinadas temáticas, lo cual se suele cargar muchas tramas. Pero los personajes están tan bien llevados que te diviertes igualmente.
La segunda parte de ‘The Umbrella Academy’ utiliza un misterio famosísimo de la historia para elaborar en torno a él todo el hilo argumental y conseguir así una serie de sucesos causales. El guión no es excesivamente intrincado pero sabe usar a su favor ciertos eventos que nos aportan nuevos personajes que ayudan además a desarrollar la personalidad de los protagonistas y descubrir algunos de sus intríngulis.
Narcisistas, heróicos, resignados, derrotistas, deprimidos… Vanya, Luther, Klaus, Cinco, Ben, Allison y Diego conservan su frescura. Personajes que al margen de ser muy diversos son totalmente diferentes entre sí y están condenados a entenderse. Ese aspecto como siempre nos trae gran parte de la diversión de la serie. Sobre todo en esta temporada la comedia vuelve a aportar Klaus (Robert Sheehan) que sigue siendo tremendamente alocado dentro de su incansable depresión. Por otro lado me sigue fascinando el personaje de Cinco (Aidan Gallagher) pues continúa haciendo un papelón muy carismático y en esta temporada da la sensación de que tiene más protagonismo. Esta puede parecer una serie muy tontorrona con todos sus desvaríos, pero hacer el papel que hace él con 14 años se me antoja prometedor.
La primera temporada tenía también a unos villanos que eran pura guasa, Hazel y Chacha. En esta ocasión se incorporan algunos nuevos perseguidores, unos suecos bastante soseras. Aunque son lo suficientemente peculiares como para incluirlos en la serie no tienen el gancho de Hazel y Chacha. Por supuesto también está el particular “Ministerio del Tiempo” llamado La Comisión, a parte de alguna cosa nueva que nos descubren.
Os podréis imaginar que hay nuevos personajes y sorpresas, algunos inspirados en el cómic otros totalmente nuevos derivados también de las variaciones introducidas en la temporada anterior. También tenemos información nueva sobre los ya conocidos. Nos sueltan alguna perla a cerca de la verdadera personalidad de cierto personaje protagonista que en los cómics ya se evidenció.
Steve Blackman continúa gestionando series tan buenas como ‘Altered Carbon’ o ‘Fargo’, está claro que ‘The Umbrella Academy’ demuestra de nuevo que tiene buen ojo para sus adaptaciones. En esta segunda temporada ha contado con directores/as como Sylvain White (‘Slender Man’), Stephen Surjik (‘The Punisher’), TomVerica (‘Scandal’), EllenKuras (‘The son’), AmandaMarsalis (‘Ozark’) y JeremyWebb (‘Merlin’, ‘Altered Carbon’) que se ha encargado de cerrar.
Precisamente el final de esta segunda etapa de ‘The Umbrella Academy’ es uno de los problemas de la serie. Finaliza con una secuencia que parece una cacería al más puro estilo Fornite con toques de X-Men. Es algo pobre a nivel argumental y además no acaba de darle empaque o justificación a una de las tramas principales en las que inciden una y otra vez. Sirve sobre todo para dejarnos con varios puntos abiertos que deberán resolverse en una tercera parte.
A parte de eso el montaje a veces se ve torpe. Hay cortes o escenas algo inconexas que requieren explicación o hacer ejercicio de imaginación para determinar cómo se ha llegado a ese punto. Pasa sobre todo en el cuarto episodio.
Si no sabes como resolver una situación usas a tu componente viajero en el tiempo para reescribirlo todo. Eso es lo que hacen varias veces en esta temporada. Al menos el tono cómico de la serie hace que se resuelva una paradoja de un modo gracioso y con una serie de reglas bastante chistosas.
No hay que olvidarse de la música. De nuevo ‘The Umbrella Academy’ es muy musical y con ello rinde culto a la cultura popular. No hay que olvidarse que el guionista del cómic, GerardWay, es miembro de My Chemical Romance. Oímos varias covers de canciones famosas adaptadas a determinadas escenas. Hay una versión del ‘Crazy’ de Gnarls Barkley o una variación en sueco de ‘Hello’ que canta MyKullsvik. Pero es que también hay escenas o tomas que son claros homenajes a ‘Terminator’, ‘Oldboy’ o ‘La vida de Brian’, quizá la más reconocible la que imita a Brad Pitt en ‘Snatch’. Todo buenos referentes.
La sencilla vida de barrio cambia al llegar al centro de Madrid
Este miércoles 22 de julio de 2020 llegan pisando fuerte Hache y Belén, dos chicas de Parla que comienzan a vivir en el famoso y cool barrio de Malasaña. ‘Por H o por B (XHOXB)’ consta de diez episodios de 30 minutos de duración, de los que hemos podido ver sus seis primeros gracias a HBO.
Dirigida por Manuela Burló Moreno la serie es una manera de ver el choque entre la rutina de barrio de toda la vida, a la vida en la ciudad, donde tienes que destacar, en donde aunque todo el mundo se vea diferente, ver a una «choni» les hace gracia e incluso son capaces de reírse de ella.
Una serie donde se ríen de todo, lo moderno, lo antiguo, a todo lo que se llama actualmente vintage y que cuesta tanto dinero. ¿Quién tuviese la bata de su abuela a mano para poder sacarse un buen dinero?
Pero sobre todo una serie donde vemos la amistad de toda la vida, esa amistad con la que tomabas ‘Pipas‘ en cualquier escalera del barrio y hablabais de banalidades. Os dejamos el enlace al cortometraje que hizo que esta serie saliera a la luz, misma directora, mismas actrices. Ganador del Premio al Mejor Guión y Premio TAI al Mejor director en la edición del Festival Jameson Notodofilmfest.
Me gusta la naturalidad que tiene la serie, tampoco es que ocurran demasiadas cosas durante los episodios, es el día a día de dos muchachas que viven completamente al día y disfrutan de las pequeñas cosas.
Sencilla, con un humor un poco cargante al introducir tantos clichés, pero que bueno, para sus 30 minutos de duración te dejas llevar por las personalidades de nuestras protagonistas.
Saida Benzal y Marta Martín son las encargadas de dar vida a estas dos chicas a las que se les coge mucho cariño. Dos muchachas que por muy macarras o chonis que vistan o sean, en el fondo son bastante inocentonas. Se preocupan por sus respectivas familias e intentan hacer las cosas medianamente bien.
En el reparto vemos caras famosas como a Brays Efe, Itziar Castro, Fernando Albizu o Ernesto Sevilla.
Una serie muy llamativa, veréis mucho de Madrid y por supuesto de Malasaña, su ambiente, quizás un poco exagerado, pues tampoco hay gente vestida de cosplay por las calles del centro a todas horas. Entrando con ellas en varias tiendas de la zona vemos el como se ha revalorizado lo antiguo, llamándolo vintage para que sea más caro.
‘Por H o por B (XHOXB)’ se ríe de muchas cosas y la verdad que te identificas bastante con estas chicas o alguna de las situaciones que viven en sus vidas.
La búsqueda de habitación por el centro de Madrid, por ejemplo, es bastante divertida. Evidentemente es muy exagerada, pero te echas unas risas.
‘Por H o por B (XHOXB)’ llega a nuestras televisiones gracias a HBO y esperemos que pronto tengamos noticias de una segunda temporada.
Historia de orígenes con algún que otro toque original
Hoy 17 de julio se estrena ‘Maldita’, la serie que Netflix ha desarrollado a partir de la novela de Thomas Wheeler y Frank Miller publicada el año pasado y cuya reseña podéis leer aquí. Como decía en dicho artículo esta es una historia de reinvención a partir de los hechos sucedidos antes de que la leyenda de Arturo y sus caballeros se materialice. Para ello centra la atención en Nimue, la tradicionalmente conocida como Dama del lago.
Para ser una serie que intenta romper moldes (con protagonista medieval femenina, pequeña historia de lesbianismo, códigos de caballerosidad eliminados…) sigue unos pasos muy arquetípicos. La paria es la destinada a ser la luz que guíe el camino de su pueblo. Al fin y al cabo la historia de la espada Excalibur (aquí no la vais a ver llamada así porque no sale de la piedra) es la inspiración de cientos de historias que siguen patrones así de clásicos.
Nimue está interpretada por Katherine Langford. La actriz a la que hemos visto en películas como ‘Puñales por la espalda’ o ‘Con amor Simon’ y el que hasta ahora ha sido su trabajo más protagónico, ‘Por trece razones’, ejecuta un papel que la ha desafiado en varios sentidos y que también la hace moverse por terrenos cómodos o ya explorados por ella. Por un lado su personaje de ‘Maldita’ tiene un carácter púber además de castigado y por otro ha de ejecutar alguna que otra escena de acción. Con la acción no se desenvuelve mal, pero con el tema amoríos, miedos… no se sale de lo frecuente.
En el caso de Arturo se ha elegido a Devon Terrell, quien hizo en su día de Barack Obama de joven en ‘Barry’. Está claro que aquí ha de interpretar a una versión extranjera de Arturo (muchas veces se ha dicho que era britanorromano), porque a efectos de la trama no hay otra explicación para su elección. Como dije en la reseña en esta nueva traslación del mito artúrico no es un abanderado de los ideales de la caballería precisamente. A todos los efectos es un futuro rey de Bretaña muy diferente.
Para mí lo más atractivo o entretenido de ‘Maldita’ es toda la parte de Merlin. Es la más cargada de misticismo y leyenda acompañada además de un buen trabajo por parte de GustafSkarsgård. Por ejemplo la parte del rey de los leprosos con el fuego Fey iluminando el cadáver de Boudica es digna de un gran cuento o narración clásica. Igual de potente es la imagen del Monje Llorón que se me antoja como una especie de Darth Maul al servicio de la Iglesia. También está curioso intentar averiguar (si no has leído antes la novela) quién es cada caballero, ya que aparecen bajo otros nombres o pseudónimos.
Un buen aliciente para ver ‘Maldita’ es el diseño de producción de algunos escenarios, no de todos. Hay grutas, castillos y bosques que os van a dar momentos con carga mitológica. Contrastan con alguna escena sobrecargada de color, incluso en el rostro de la protagonista que llega a mostrarse como si pareciese que acaba de salir de una tienda de maquillaje tras probar todas las muestras gratuitas.
Lo que parece sobre todo es que esta es una serie adolescente. No es tipo ‘Destino de caballero’, no tiene comedia, ni música, ni ese descaro. Pero si un reparto muy joven, lleno de miedos e inseguridades, con romances y chiquillerías. Adolescente pero cuidado mentes sensibles (si aún quedan) que aquí las espadas atraviesan cabezas y cortan manos, con el consiguiente salpicón. Aún así para ser algo que se relaciona con Frank Miller lo veo hasta cándido. Será que la edad le ha enternecido (no olvidemos tampoco que el guión lo firma también otra persona). Aunque debo reconocer que el humor negro de la parte en la que un personaje ha de curar Vikingos me ha hecho gracia.
Todo sucede igual que las páginas del libro ‘Maldita’ hasta el tercer episodio. A partir de ahí hay momentos en común pero se han cambiado algunas tramas para incluir o dar más detalles de otros personajes, en concreto de dos chicas. Se hizo un libro con las pretensiones de hacerlo cómic y modifican hechos y tono. Hay cosas que no entiendo. He podido ver cinco episodios previamente a la fecha de estreno y seguramente acabe igual, ya he visto algún indicio de ello. Pero estoy seguro de que habrá más cambios. Por ejemplo se ha introducido una historia de lesbianismo que lo único que me cuenta es que Netflix también está obsesionado con forzar la corrección política.
Tanto el opening como las imágenes transitorias están ilustrados. Son unos dibujos curiosos pero lo cierto es que podrían haber usado las de Frank Miller o por lo menos su estilo. Son también dibujos sencillos en cuanto a detalles, basados en siluetas, pero no como los de Miller.
Los episodios dirigidos por ZetnaFuentes y Daniel Nettheim no tienen artificios o secuencias prodigiosas pero nos mantienen enganchados. La serie puede decir tener algún que otro momento o sugerencia original, consigue levantar alguna que otra sensación. Por poner una de ellas, de nuevo sigue esa lucha del mundo mágico contra el invasor católico. En ese enfrentamiento se establecen unos villanos a los que dan ganas de tirar una Santa Granada de Antioquía.
Llega otro título ineludible a Filmin, la serie ‘El colapso’ (disponible desde el 14 de julio). 8 episodios con 8 planos secuencia mostrando las consecuencias de un sistema rebosado y saturado por la demanda y las expectativas establecidas a los ciudadanos. Capítulos de 22 minutos que están muy bien aprovechados y que nos ponen sobre la mesa las consecuencias de un evento que está siendo pronosticado por muchos. La estructura y los cimientos en los que se basa nuestra sociedad pierden su sostenibilidad y la anarquía se instaura por todas partes, es un sálvese quien pueda.
Hay muchas historias apocalípticas que ofrecen visiones parecidas, ‘The Walking Dead’ por poner un caso cercano. Pero esta serie no pertenece precisamente al género fantástico, es una posibilidad que se hace más plausible conforme vemos como está el mundo. Aún con todo ‘El colapso’ no se manifiesta como una serie antisistema pero si anti-apatía y anti-dependencia. La serie nos induce a ello pero si no es vuestro caso por favor reservar un espacio para hablar y discutir sobre lo que pasa en cada episodio.
Es una pena que a veces las producciones que muestran lo peor de nosotros sean de lo mejor que hemos visto. Este es uno de los casos. ‘El colapso’ es de esas series críticas con la condición humana, de las que hace falta para sacarnos de nuestro estado de bienestar y ponernos alerta, sin necesidad de confinamientos y virus. Ni series realizadas por actores o cineastas confinados ni nada. ‘El colapso’ sí que es ilustrativa y saca a relucir nuestra verdadera naturaleza. En muchos casos exhibe lo peor de nosotros pues es lo que menos suele costar a la gente sacar a relucir, su peor cara. Me acuerdo que pensé eso mismo con los ciudadanos encerrados en el supermercado de ‘La niebla’ de Frank Darabont.
Somos un mundo de consumo donde importa más la bolsa que los árboles que nos permiten respirar. A la gente le preocupa lo suyo: su mantequilla, su tiempo de espera, su horario de salida, su almacén a rebosar, su autoridad… “Lo mío pa mí” que cantaban los guardias del Sr. Burns y todos tenemos al menos un pequeño Burns dentro. Cuando hay problemas de escasez el sistema perjudica a todos y no es equitativo. Para este tinglado en el que vivimos no hay karma que valga, solo supervivencia. Ni siquiera se aplica la ley del más fuerte, si no la del más avispado e incluso ruin. En un caso así no se produce ni basura o restos de los que viven muchos mendigos. De un modo muy fluido la serie muestra como tenemos interiorizado y normalizado el nerviosismo, el egoísmo o la indiferencia por el prójimo, cosas que sabemos que no están bien, pero dejamos que sucedan.
‘El colapso’ no es una serie del todo pesimista, nos pone en lo peor pero introduce también algunas personas buenas (que pagan el pato) o a grupos esforzados en solucionar las cosas y convivir de la mejor manera con un fallo de lo establecido como este.
No nos explican exactamente porque el sistema se ha venido abajo, tampoco es necesario ya que sabemos que hay varios motivos (crisis económica, sequías, pandemias…) que lo pueden causar. En el último episodio, el más alarmista con el tema, dan algunas guías de por qué pasa todo lo que vemos.
Y más que ficción o fantástico este es un drama muy real, no solo porque hagamos examen de conciencia con los detalles que muy bien refleja la serie, sino porque los hemos visto por todos lados en estos días de crisis por el COVID-19.
Está muy bien que todo esté hecho con planos secuencia, aparte de por la planificación de estos también porque esa técnica contribuye a la sensación de prisa y de cascada de emociones. Es de las mejores maneras en que se observa cuán difícil es tomar decisiones precipitadas e improvisar ante una adversidad tan arrolladora.
Los episodios nos ubican en días posteriores a iniciarse el caos, hasta medio año después, compartiendo personajes entre sí. Habría estado bien alguno sobre el final del colapso pero también está bien así, nos dejan con la duda de si tendremos solución.
A continuación me animo a detallar algo sobre cada episodio en concreto, relacionando con eventos acaecidos recientemente. No destripo nada de la trama.
El supermercado: todos vimos las avalanchas de gente corriendo a comprar, sobre todo papel higiénico.
La gasolinera: la población se pelea por recursos básicos, incluso hay quien retrocede a aceptar trueques en vez de pagos con moneda.
El aeródromo: los ricos (no todos) no se preocupan por aquellos que dejan de lado aun habiendo vivido con ellos. Solo miran por su salvaguardia.
La aldea: el mundo rural se antoja más seguro y parece que allí se acusa menos la crisis. Las hormiguitas del campo han recopilado lo suyo y las langostas de ciudad arrasan con todo.
La central: somos dependientes de una tecnología y fuente de energía que a su vez depende de nosotros para mantenerla.
La residencia: todos hemos visto lo que ha pasado en las residencias de ancianos, sobre todo en la respuesta que han dado a clientes que pagan miles de euros por el cuidado de sus mayores. Aunque esto va más de decidir entre la supervivencia de unos u otros, algo que por desgracia acabamos de vivir.
La isla: nos podemos ver a la deriva en un mar de dificultades, por mucho que tuviésemos algún tipo de seguro.
La emisión: muchos hacen advertencias sobre lo malo que está por venir y por lo general se les trata como a paranoicos o pirados. Con Cuarto Milenio pasó algo así.
Podría decirse que la llegada de esta serie de Les Parasites es algo oportunista, pero es de finales de 2019. En cualquier caso es muy ilustrativa, al menos para aquellos que aun viviendo en sus carnes lo que nos está pasando estos días ni han visto las advertencias ni han sido capaces de empatizar con sus congéneres y vecinos.
Difícil, indignante y muy real, así es ‘Desplazados’
Llega a Netflix ‘Desplazados’. Una serie producida y creada entre otros por CateBlanchett. En seis episodios, nos adentran en el mundo de la inmigración de Australia y los campos de desplazados que tanto intentan esconder a la prensa. Basada en un hecho real, en el que una australiana terminó en uno de sus centros, ‘Desplazados’ nos muestra cuatro personas totalmente diferentes que se unen en uno de estos centros.
Nunca pensamos que las personas que huyen de sus respectivos países lo hacen por desesperación. Guerras, homofobia, religión… y aun así seguimos poniendo fronteras y problemas a mucha gente que intenta rehacer sus vidas.
‘Desplazados’ nos muestra cuatro historias de uno de estos centros perdidos por el desierto australiano.
Sophie (YvonneStrahovski), es el centro de todo, una mujer australiana que huye de una secta y que no se sabe muy bien cómo termina dentro del centro.
Ammer (FayssalBazzi), nos presenta a un padre de familia que ha hecho de todo para conseguir un billete para lograr la libertad de su mujer e hijas. Ahora tienen que seguir luchando por lo que más quiere.
Cam, es un joven australiano que quiere mejorar su estilo de vida y el de su mujer e hijos. Logra un puesto de trabajo en el centro. La evolución de este personaje interpretado por JaiCourtney es la más vistosa de todas.
Y para terminar tenemos a AsherKeddie, que nos trae a Clare. La mujer encargada de poner en orden un centro que cada vez se les va más de las manos.
La serie está muy bien narrada, en cada episodio conocemos un poquito de cada uno, con personajes secundarios tan importantes como los principales. Vamos empatizando de una manera u otra con cada una de sus vidas.
Dentro de los sencundarios de la serie encontramos a DominicWest, CateBlanchett, MartaDusseldorp, KateBox, DarrenGilshenan entre otros.
La fotografía de BonnieElliott es fantástica, llena de paisajes asfixiantes, el desértico paraje donde se encuentra el centro de desplazados se nos muestra en todas sus caras y sin duda la peor de todas, es la de ver que el horizonte no tiene final y les va a ser difícil escapar.
‘Desplazados no es una serie fácil, sufres con cada una de las personas que vas conociendo y sin duda es una de estas series que deberían ser estrenadas semanalmente. Para poder asimilar lo que vas viendo y poder volver con fuerzas al siguiente episodio. El 8 de julio podréis verla en Netflix.
El final para nuestras Chicas del cable llega a Netflix y sin duda sufriremos por ellas
3 de julio de 2020, llega para muchos, el esperado final de la primera serie original de Netflix España, ‘Las chicas del cable’. Gracias a la plataforma hemos podido ver los tres primeros episodios de la segunda parte de esta quinta temporada que fue dividida en dos partes. También estuvimos inmersos un día en el rodaje de unos episodios y pudimos hablar con las protagonistas, aquí tenéis el enlace.
Por supuesto, si no habéis visto la serie a los cinco primeros episodios os recomiendo que no sigáis leyendo, pues hay spoilers del último capítulo emitido.
Atrás han quedado las jóvenes que comenzaban una nueva vida gracias a la compañía telefónica. Jóvenes que buscaban una independencia, ayuda para su familia o simplemente encontrarse a sí mismas. Convertidas en mujeres fuertes, madres valientes e hijas temerarias, ‘Las chicas del cable’ terminan después de cinco temporadas llenas de altibajos, pero que siempre lograban reengancharnos.
Lidia, Marga, Óscar y Carlota siguen en su lucha para salvar la vida a la hija de Ángeles, Sofía. La situación política española no se lo está poniendo nada fácil y ellas como siempre se encuentran en el centro de todo.
En el último episodio que pudimos ver nos quedamos desolados al ver como Lidia era recluida en un campo de reeducación, el cual está dirigido por su eterna enemiga, Doña Carmen. O como a Óscar le obligan a volver a un cuerpo que él no quiere. Aunque hay que decir que no todo fueron disgustos, como le pasó a Marga, que se llevó la mayor alegría de su vida.
Los episodios enganchan, van rápidos y sin pararse demasiado en introducir demasiada trama innecesaria. La serie en general tiene bastantes altibajos pero parece que esta recta final va a ser ligera e interesante. Aunque seguimos centrándonos en las tramas amorosas y enrevesadas, podemos ver como en estos últimos episodios encauzan un poco de realismo a toda esta historia.
En estos tres primeros episodios todo este realismo lo vemos en situaciones bastante conocidas de nuestra historia. Ya sean por las historias que nos han podido contar nuestros abuelos y abuelas de la guerra civil y sus consecuencias o lo que hemos podido ver en el colegio. En el campo de reeducación, por ejemplo, vemos como las presas son obligadas a tomar aceite de ricino o los negocios sucios que intentan hacer con ellas.
Me gusta el tono al que ha llegado, dando un final digno a una serie que comenzó muy bien y que ha ido decayendo poco a poco.
Nuevas aventuras les esperan a nuestras Chicas y por supuesto nuevos sufrimientos. Volveremos a retomar a personajes del pasado que pensábamos que no iban a volver a aparecer.
Blanca Suarez, Nadia de Santiago, Ana Fernández y Ana Polvorosa, se despiden tras cinco temporadas viviendo en la piel de estas mujeres que van evolucionando en una sociedad que para ellas es bastante complicada. Mujeres con grandes personalidades que han nacido en un mundo que aún no está preparado para ellas.
Para Winden el tiempo es dios y sus historias son un sindiós
Netflix estrena la temporada 3 de ‘Dark’ justo el día que su ficción pronostica el fin del mundo, el 27 de junio. Ya hemos visto que para los habitantes de Winden el tiempo determina su destino y ejerce de dios inamovible. La serie tiene tantas idas y venidas, con la introducción ahora además de nuevos mundos y personajes, que la convierten en un sindiós, en un caos. Pero está magníficamente ordenada y no peca de tener agujeros de guión. La serie empezó y ha concluido de un modo magistral.
La temporada 3 de ‘Dark’ explica rápido lo que vimos en la conclusión de la temporada anterior y nos ubica también casi de manera inmediata a los personajes. De este modo la serie de Baran bo Odar (que hace un cameo en una fotografía) se mete en faena, nos introduce nuevos elementos misteriosos y se encamina a su resolución. Y el final satisface, queda explicado y reducido a algo sencillo. Tiene además un cierre definitivo para los personajes, que emplea recursos ya vistos antes e incluso a veces algo vagos, pero que cuadran a la perfección. ‘Dark’ ha conservado hasta el final su tenebrosidad, sus embrollos y su buena manera de tratar los personajes.
En esta nueva etapa quienes vuelven a tener toda la atención del espectador son Jonas, Martha y Claudia. De nuevo la pérdida, el dolor, el amor o la curiosidad serán los motores de los protagonistas. Si esta serie se pudo comparar por su carácter fantástico, formato coral y tremenda complejidad con ‘Lost’ se puede decir que está mucho mejor planificada y no se deja ningún detalle por cerrar. Para poder dar explicación a todas las relaciones, situaciones y eventos de la serie se ha tirado de algunos personajes dedicados a rellenar los huecos pendientes e incluso esta temporada introduce un deus ex machina ya que se basa bastante en un elemento que ha aparecido de repente. Pero la labor de logística a la hora de que todo el guión y lo antes estrenado cuadre sin fisura alguna es titánica. Ha sido como ese episodio de ‘Futurama’ en el que Fry se convierte en su propio abuelo, pero de un modo multiplicado por diez.
La contienda mísico-cientícia contra Sic Mundus ha llegado a su clímax final rodeada además de bastante religiosidad. Detalles como la medalla de San Cristobal, los ciclos de 33 años, el origen con Adán, el sacerdote interpretado por Noah… son importantes. Uno no puede desconcentrarse y perder la conexión de todos esos pormenores, sobre todo teniendo en cuenta que esta es una trama llena de mentiras y paradojas. Pero al final todo es bastante más académico que espiritual, tiene una explicación lógica y fundamentada.
Al final nos hemos quedado sin saber qué paso con trivialidades como el ojo de Wöller, porqué Ulrich siempre es infiel o a qué se debe la imposibilidad de hablar de algunos personajes. Al fin y al cabo, esa repetitividad que parecía ser un McGuffin nos habla del famoso error en la matriz (haciendo un guiño a los déjà vu de ‘Matrix’) y de su teoría de la predestinación. Detalles que la serie se puede permitir dejar sin explicar ya que no son importantes, salvo por el hecho de que nos ubican en un universo u otro. Algo parecido a lo que se hacía con el aspecto de los personajes en ‘Fringe’ cuando saltábamos por todo ese multiverso de manera constante.
Lo importante es que se ha dado una explicación a la aparición de los viajes en el tiempo, al nuevo universo que se presentó en los últimos segundos de la temporada dos y a todos esos enlaces entre personajes que hemos ido descubriendo. La temporada 3 de ‘Dark’ explica muchas cosas. Vuelve a sus razonamientos metafísicos y científicos tirando incluso de cuántica y de propiedades de la teoría de cuerdas. Pero probablemente lo que más atraiga al espectador será ir rellenando esos huecos que quedaban pendientes en el árbol genealógico de Winden, sabiendo quienes son padres, madres o hermanos, y descubrir además algunas ramas nuevas que aparecen. Os recomiendo ir viendo la temporada 3 de ‘Dark’ teniendo a mano un gráfico de cómo se relacionan los personajes, se puede hacer un lío, sobre todo si no la tenéis fresca. Aunque los finales de episodio a pantalla partida conectando épocas ayudan bastante. Tened en cuenta eso y que habría que poner un altar a los responsables del casting porque las versiones jóvenes o ancianas de cada personaje están escogidas maravillosamente. A parte que otro buen punto de ‘Dark’ ha sido el introducir elementos reconocibles en cada protagonista, con una especie de obsesión por las cicatrices.
Ya se resolvió por qué desaparecían niños, quien era el demonio blanco o donde fue a parar Mikkel. Ahora se han corregido algunos detalles que no acababan de estar bien (como el nombre de la enfermera del psiquiátrico en el que acaba Ulrich). Quedaban cosas importantes por saber, tales como el camino que sigue Jonas para convertirse en Adam, que hacía el colgante de San Cristóbal en la orilla del lago cuando lo encuentra el protagonista, como acaba Charlotte con Tannhaus, quien escribe el libro con las indicaciones para Noah, por qué Martha se vio a sí misma en el bosque, quién es Silja, qué importancia tiene la historia de Hannah en el pasado… ¿Habrán quedado resueltas? Ya veréis eso y muchísimo más a partir del 27 de junio. Vais a oír mucho eso de “¿qué significa?” pero no os preocupéis que no os va a quedar ninguna duda y si la serie os enganchó en sus orígenes también os va a gustar en su ocaso.
El 18 de junio aterriza en StarzPlay‘The Great’ donde conoceremos a modo de comedia el ascenso de Catalina la Grande. Con 10 episodios de unos 60 minutos, la serie nos lleva a la Rusia del siglo XVIII. Nosotros hemos podido ver los 6 primeros episodios y podemos adelantaros que nos atrapó desde el minuto uno.
Con el guion de Tony McNamara guionista de ‘La Favorita’, nos llega una serie con el mismo sentido del humor cínico que pudimos ver en la a anterior cinta mencionada. Con ElleFanning (‘Alcanzando tu sueño‘) y NicholasHoult(‘Tolkien‘) como protagonistas ‘The Great’ no hace más que asegurarnos la gran serie que vamos a ver.
‘The Great’ nos presenta que Catalina, una joven idealista y romántica, que llega a Rusia para casarse con el amor de su vida el Emperador Pedro. Pronto toda esta ilusión se marcha al conocer que Pedro es bastante voluble y cruel. Así que para mantenerse con vida, lo único que tiene que hacer es pensar como matar a su marido, derrotar a la Iglesia, contener a los militares e intentar poner a la corte de su lado.
A modo de comedia negra vamos viendo las distintas crueldades del Pedro, su visión de la vida y lo poco que le importan las personas que tiene a su alrededor. Él es el emperador y eso es lo único que tiene que interesar, su felicidad. Catalina viene a poner todo ese mundo patas arriba, pero Pedro es fuerte y caprichoso.
La química que tienen en pantalla Elle Fanning y Nicholas Hoult es impresionante. Sus discusiones, sus miradas e incluso la falsedad entre ellos es maravillosa. Pero ya no solo ellos brillan en pantalla, la serie tiene un reparto estupendo. Gente como PhoebeFox (‘Los Aeronautas’) la compañera y sirvienta de Catalina, la ayuda y aconseja. SachaDhawan (‘Drácula’), el fiel seguidor de la emperatriz y traidor al rey.
Pero también están los contrarios a Catalina, o que simplemente no la comprenden como los personajes que nos dan GwilymLee (‘Bohemian Rhapsody’), CharityWakefield (‘Autodestrucción) o AdamGodley (‘TheUmbrellaAcademy’).
Los giros, los intentos de lograr que Pedro cambie, la desesperación por ser feliz. El postureo de toda la corte a la hora de intentar copiar la moda europea. Es bastante divertido ver por ejemplo su torpeza a la hora de utilizar las pelucas.
Y aunque la serie no sea correcta históricamente hablando, por mucho que se base en los personas reales, tiene detalles históricos que si que son ciertos y como la norma de las barbas o el tema de los amantes. Bastante peculiar como para que después de cada episodio podáis buscar información acerca de ciertas curiosidades.
La música, creada por NathanBarr (‘Otra vuelta de tuerca’), acompaña todas las situaciones incómodas, el drama y la comedia muy bien, creando una banda sonora sencilla pero que no desentona con la historia.
El vestuario creado por EmmaFryer (‘Alex Rider’) y HollyWaddington (‘Lady Macbeth’) está lleno de color por todos lados y muy bien estudiado para cada personaje.
Poco más que añadir, con ganas de que llegue el 18 de junio para poder terminar de ver esta fantástica serie y terminar gritando ¡Hurra!, ya lo entenderéis.
Unos desaparecidos con los que merece la pena que os encontréis
El próximo 19 de junio se estrena en Amazon Prime Video España la serie ‘Desaparecidos’. Una ficción con mucha realidad en ella y que no tiene nada que envidiar a series del tipo ‘Sin rastro’ o ‘Caso abierto’. Hemos visto cuatro de los trece episodios que tiene y sigue los mismos patrones de ese tipo de producciones norteamericanas, pero siguiendo una tónica más íntima y continuista con respecto a los agentes que reconstruyen los puzles y rastros de la gente que se ha perdido.
“Nosotros seguimos buscando” es el lema del Grupo 2 de la Brigada Central, es casi el mantra de su jefe (Juan Echanove). ¿Quién sabe dónde? ¿Os acordáis del programa de Paco Lobatón? Pues ellos hacen lo mismo, pero de manera mucho más activa, sin montar un show y con trabajo de campo. Tratan los casos más inauditos de desaparecidos implicándose a veces demasiado, ¿o no?, esa es la preguntan que a veces nos lanzan.
Cada episodio dura entorno a hora y diez minutos. En ese tiempo se enfrenta a una media de tres desapariciones por capítulo, no parecen excesivas cuando descubrimos que solo en diciembre del año pasado se registraron casi 2500 denuncias desaparecidos en España. Y se pasan las horas volando. Los incidentes escogidos para ‘Desaparecidos’ están muy diferenciados entre sí. Son todos distintos, interesantes e incluso originales, la variedad de la serie la hace entretenida, aunque si que es verdad que en algún caso pronosticable.
Por norma general se suele distinguir una producción europea de una estadounidense en que nos solemos mojar más, tratamos de incluir temas más comprometidos y de manera más concienzuda. Ese es el caso de ‘Desaparecidos’, que ahonda en cuestiones de todo tipo. Es algo que Mediaset busca muchas veces con sus películas (véase ‘Adú’), ojalá tuviese la misma calidad humana en sus shows. Quizá es por eso que parte del peso de esta serie recae en una pequeña ONG que colabora con la policía. También hay una buena diferencia con series de este género cuando comprobamos que las distintas caras conocidas que se van incorporando no tienen porqué ser las malas de la historia y cuando todo transcurre con buen ritmo sin necesidad de aturdirnos con flases, zooms y recreaciones casi de ciencia ficción.
Curro Royo (‘Servir y proteger’, ‘Cuéntame’) es el creador de esta serie que parte de una idea de Javier Ugarte (‘Justo Antes de Cristo’), Jorge Guerricaechevarría (‘Quien a hierro mata’) y Patxi Amezcua (‘Séptimo’). La concepción de la serie persigue lo humano por encima de lo procedimental. Ahonda muy bien en este tipo de sucesos y en sus momentos clave, cuando afloran los miedos, los remordimientos, las tensiones, el agobio, la culpa e incluso los prejuicios.
Se ha contado con tres directores para realizar los episodios. Según que entrega está a la batuta Miguel Ángel Vivas (‘Tu hijo’, ‘Vis a Vis’), Inma Torrente (‘Servir y proteger’, ‘Los misterios de Laura’) o JacoboMartos (‘Allí abajo’). Vivas dirige los tres primeros y los dos últimos, Torrente y Martos se reparten el resto de la serie. El director sevillano vuelve a demostrar que se mueve bien en historias policíacas, buscando siempre acertádamente los detalles importantes y sin meter relleno. Me ha chiflado el plano secuencia del segundo episodio en el que asistimos a un interrogatorio “fallido”.
Realmente quien suele ser más protagonista en los episodios son Michelle Calvó y Maxi Iglesias. La primera siendo bastante veraz con todas las facetas de su personaje y el segundo luchando infructuosamente contra su imagen de guaperas irreverente de instituto. Pero no hay que perder de vista toda la historia de Elvira Mínguez, pues la lleva de manera magnífica, lidiando con su propia pérdida y con todas las que gestiona desde su ONG montada en una panadería.
No he podido evitar poner especial atención en Chani Martín. Aunque ya le había visto en ‘Campeones’, ‘Lo nunca visto’ o ‘Tarde para la ira’ me fijo especialmente en él desde que me hizo reír en ‘Justo antes de Cristo’ y desde que sé que es el protagonista de la próxima película de Javier Fesser, ‘Historias lamentables’. Lamentable es que no hayamos podido ver aún esa película que espero como agua de mayo y lamentables también son los casos a los que se tiene que enfrentar, a si es que esta vez he podido ver una faceta menos cómica de este actor que creo que debería estar más valorado y aquí hace las funciones de secundario con toques cachondos o campechanos.
Quizá la serie redunda demasiado en el tema al introducir eventos de desapariciones hasta en la vida de varios de sus protagonistas. Quizá también se ceben demasiado con el distrito sur o con Vicálvaro, en este tipo de series siempre se ven rencillas entre departamentos. Pero está hecha desde una sinceridad bastante patente enriquecida además en cada episodio con nombres como Luisa Gavasa, Nerea Barros, Paco Manzanedo, Sonia Almarcha, PolMonen, Armando del Río, Diana Palazón, José Luis Torrijo, Ismael Martínez… Vedla.
El confinamiento ha sido el tema central en nuestras vidas durante los últimos meses y también lo es ahora en el nuevo estreno español de HBO España, ‘En casa’. Todos hemos estado compartiendo extrañas costumbres como el salir a la calle con los guantes de cocina, atesorar el papel higiénico, asistir a decenas de videollamadas multitudinarias, plantar huesos de aguacate… Y algunos han estado además con mono de rodar. HBO le ha dado las herramientas a cinco artistas para que nos cuenten una historia desde su casa.
El próximo 3 de junio podréis ver los episodios de ‘En casa’, la serie creada, dirigida y en algunas ocasiones también protagonizada por Leticia Dolera, Rodrigo Sorogoyen, Paula Ortiz, CarlosMarqués-Marcet y Elena Martín. 5 episodios cuya duración oscila entre los 17 y los 44 minutos.
A veces lo improvisado gusta más por ser más sincero y espontáneo. Es por eso que han triunfado en las redes las ocurrencias de miles de ciudadanos que se han grabado con ánimos de crear el gag más gracioso o el vídeo más sentido. El motivo de estos episodios no llega a ser exactamente el de generar una obra motivacional o que siga la estela de los mejores virales. Son capítulos a modo antológico, no tienen nada que ver los unos con los otros y pretenden ser testigos de un evento histórico que nos marcará. Para ello hay diferentes lenguajes, está el que toca el género fantástico y metafórico, la pieza que podría ser parte de un museo de arte contemporáneo, la que parece un extenso anuncio del 016…
Y me parecen bien todos los episodios, aunque alguno toque muy de pasada el tema o resulte excesivamente trivial o disperso. Para mí el de Sorogoyen y Marta Nieto es el que más jugo saca de la situación y el que realmente supone una obra original, profunda e imaginativa. Pero me ha gustado la exposición de vídeos de archivo de Marqués-Marcet quien además de demostrar que es una persona viajada hace gala de intimismo y reflexión. Habría que guardarse varias de las frases que expone en su discernimiento. Habla de que parece que tenemos todos el impulso de contar algo constantemente para aportar nuestro granito de arena a la memoria colectiva que se está formando en Internet y de que además haya una especie de necesidad por intentar poetizar todas las situaciones. Me parece una manera muy franca y lúcida de describir nuestro comportamiento.
Otras cadenas e infinidad de usuarios de Internet han hecho algo similar a lo que nos plantea Warner Bros. ITVPEspaña en colaboración con Caballo Films. En este caso el acabado es bastante profesional ya que el dispositivo de grabación ha sido un móvil (que da muy buena calidad, como podemos ver con la foto que ha extraído Paula Ortiz dirigiendo a sus actrices a través de videoconferencia) pero tras el rodaje hay técnicos de montaje y sonido que han ensamblado lo que cineastas acostumbrados a grabar les han enviado. Se percibe que se han usado soportes fijos y me aventuraría a decir que también algún micrófono extra o algún modelo de estabilizador. En cualquier caso los directores han aceptado el reto con los recursos enviados por Warner y alguno ha respondido devanándose bien los sesos.
Los artífices de estas obras no necesariamente se interpretan a sí mismos. A si es que absténganse de verla aquellos que pensaban que esto iba a ser una especie de invasión consentida de la vida íntima de estos famosos. Obviamente está rodado en sus casas con sus objetos cotidianos a si es que puede aplacar la curiosidad de muchos. Pero no olvidemos que estamos en una situación inusitada y lo que vemos es la anormal vida íntima de unos personajes que intentan hablarnos de algo que nos ha tocado vivir a todos. Y sobre todo en las rutinas que se han establecido y en los detalles que hemos descubierto los unos de los otros es donde consigue ser más realista.
Los hay que tiran de blanco y negro, que introducen algo de imágenes modificadas por ordenador, que sacan tonos más realistas… En común tienen que tratan de sacar buenas tomas de las cuatro paredes en las que habitan, hay buenos fotogramas, sin dejar mucho espacio al plano recurso.
Me queda la duda de si en algunos episodios los protagonistas estaban conviviendo realmente en la cuarentena o si se han juntado posteriormente, quiero creer más bien lo primero, porque si no ese detalle tiraría por tierra la frase que tanto se repite, que esta obra se ha realizado “siguiendo las más estrictas normas del estado de alarma”. Tampoco es que se predique con el ejemplo en algunos episodios con los cuidados de limpieza. Quizá puedan parecer apreciaciones tiquismiquis, pero algunas escenas me parecen algo descuidadas. No obstante, me quedo con que con recursos justos ‘En casa’ consigue mostrar inquietudes y conclusiones útiles.
La reseña que probablemente nunca leeréis de la serie que nunca pensaríais ver
La serie de Netflix ‘Betaal’ junta zombies vampíricos trepamuros, maldiciones, posesiones, mercenarios, ingleses colonialistas y por supuesto hindúes. Esta mezcla más variada que un plato especiado del restaurante Taj Mahal podría repeler a muchos. Solo aquellos amantes de las películas chuscas o del terror más recóndito podrían atreverse a enfrentarse a ‘Betaal’. Pero si aceptáis mi recomendación os meteréis de lleno en esta miniserie, sin intentar tomárosla como una propuesta seria sino más bien desenfadada.
El nombre Betaal viene del espíritu vetal de la India. En esa cultura este ente posee cadáveres y se presenta como una especie de vampiro o zombie que se dedica a atormetar. En esta serie, que es ya la quinta original de Netflix en la India, tenemos a ese espectro dentro de un soldado inglés de alto cargo. Pero este soldado está muerto, es del siglo XIX y ha permanecido encerrado en un túnel con su ejército hasta la actualidad. Un plan de construcción de una autopista y unos soldados sin escrúpulos hacen que los lugareños de la zona deban enfrentarse de nuevo a la amenaza de los no muertos.
El británico Patrick Graham (‘Ghoul’) es el principal cerebro de ‘Betaal’. Ha contado en parte con la producción de la Blumhouse Productions. De hecho parece que la serie está hecha con la calderilla que le ha sobrado a Jason Blum. Son solo cuatro episodios y tanto el nivel actoral como a veces el de puesta en escena es bastante escaso. Esta serie es como la copia barata de ‘Kingdom’. Pero como suele ser costumbre o tradición en las películas de la Blumhouse se saca provecho a lo que hay y si uno sabe a lo que va disfruta de ‘Betaal’. Y a lo que hay me refiero a que esta es una serie de infecciones, con pocos escenarios y con un argumento que parece surgido de un videojuego más que básico. La verdad es que podrían costearse una segunda parte, la trama da para ello y así podría desmadrarse más.
Y es que la miniserie se contiene e intenta estar acotada a los cánones occidentales del género. Creedme, he visto películas hindús donde todo lo que vemos aquí parecería normalito, que al menos nos han ahorrado las escenas musicales tan típicas de allí. Si películas como ‘Zombies Nazis’ u ‘Orgullo y prejuicio y zombies’ os parecían raritas esperad a ver a estos zombies escaladores que disparan con mosquetes y tocan el tambor. ‘Betaal’ es excéntrica y quiero creer que por tener un director británico sigue clichés como el introducir la típica frase «si me convierto en una cosa de esas mátame».
A pesar de que la trama es bastante pobre, con fallos y que no hay un acabado de superproducción sí que hay algunos personajes muy bien maquillados. La iluminación sobre los zombies (enmascarados o maquillados) parece sacada de un videojuego japonés, tipo ‘Resident Evil’ o ‘Project Zero’. Pero no elevéis en exceso vuestra expectativa, también hay no muertos recreados con máscaras y guantes que parecen sacadas de AliExpress, con ojos brillanes hechos con bombillitas rojas. Me han recordado a los Morlocks de ‘La máquina del tiempo’. Aunque también he detectado varias veces imágenes homenajeando al ‘Demons’ de Dario Argento.
Vineet Kumar es uno de los protagonistas (prácticamente es el principal de ‘Betaal’) y suma así su segundo título para Netflix y Red Chillies Production. Aunque este sea el protagonista la actuación más valorable es la de Siddharth Menon quien tiene una secuencia de terror e diálogos muy interesante, rescatable sobre todo por lo que decía del maquillaje.
La serie mete sus mensajes en sus escenas pues deja ver que aún hay un grave distanciamiento de clases en la India. Las creencias y la humildad se enfrentan al racismo y la avaricia. Es peor la codicia de algunos o la cerrazón del ejército que la propia maldición de ‘Betaal’. Con toda esta abundancia de cosas en la serie os invito a verla, total, su montaje es ágil y su duración corta, no os arrepentiréis.
Para los amantes de la noche pero no de los vuelos
Un vuelo que va a salir desde Bruselas es secuestrado, así comienza ‘Into the night’. El único y armado secuestrador apremia a despegar al piloto y a la poca gente que había embarcado en el avión ya que asegura que si les coge el amanecer todos morirán. Comienza ahí una auténtica carrera para mantenerse siempre en la cara sombría de la tierra. Así es la primera serie belga original de Netflix creada por Jason George, productor de ‘El vicio del poder’ o ‘Narcos’.
Antes de hablar de otros pormenores de la serie debéis saber que ‘Into the night’ no termina, se queda abierta. Sí que es verdad que llega a un punto final, a una meta, pero no se soluciona el problema de los protagonistas quedándose pendiente para una posible segunda temporada.
Pero ‘Into the night’ con sus seis episodios es más que satisfactoria. Consigue intrigar desde sus primeros instantes y engancha con los problemas/soluciones que va planteando. Hace por ejemplo lo que ‘The Walking Dead’ no se ha atrevido a hacer nunca, ni en la serie ni en los cómics. Da explicación al incidente que está acabando con la gente y más allá de eso explora sus consecuencias en diferentes ámbitos de nuestras vidas, formando parte de la aventura en la que se ven sumergidos los pasajeros.
Esta es una serie que va a contrareloj, que a veces consigue ser trepidante o agobiar por la falta de recursos o conflictos surgidos. No tiene prisa en mostrar todas sus cartas y se agradece su tensión y su ritmo. Tenemos algún personaje estereotipado pero gran parte de las veces consigue romper moldes para nuestra sorpresa y para así además conseguir ser más creíble. Está por ejemplo el italiano y el alemán que tiene prejuicios contra los polacos y los árabes, pero que luego demuestran ser más humanos de lo que parece. Por cierto que todo esto sale de una novela procedente de Polonia.
‘Into the night’ es coral pero cada episodio nos muestra en su inicio el pasado de alguno de los personajes, justificando casi siempre su presencia en el avión y olvidándose de ese precedente a veces. Nos puede recordar así muchas veces a ‘Perdidos (Lost)’. Tal vez en ese sentido si peca de catastrofista la serie sembrando en todos los protagonistas demasiados claroscuros. Al fin y al cabo todos somos humanos y la serie maneja sus situaciones de una manera totalmente natural, con reacciones y efectos muy humanos muy espontáneas. Tanto por su tratamiento como por alguno de sus personajes me ha recordado a ‘La niebla’ de Frank Darabont. Podemos decir que este es un buen thriller con unos límites muy bien estudiados.
Si os cuesta saber qué elegir ante la avalancha de estrenos en la infinidad de plataformas digitales que tenemos hoy en día sabed que esta es una miniserie que pasa literalmente volando y os dejará para bien enganchados a la expectativa de que salga una segunda parte.
Entre ‘The office’ y ‘Hot shots!’, una Space Force falta de de combustible
Si no me equivoco Estados Unidos tiene siete u ocho ramas militares. Una de ellas es la Space Force o Fuerza Espacial. Esta unidad está en marcha desde el pasado 2019 dentro de las iniciativas de Trump pero ya se llevaba barruntando la necesidad de este cuerpo de defensa desde hace unos veinte años. Greg Daniels (‘The office’, ‘Upload’) que siempre es capaz de mostrar una gran y peculiar visión de la actualidad ha sido el primero en atreverse a contar los orígenes de este organismo tan singular del ejército. Podréis ver su nueva serie en Netflix el próximo 29 de mayo.
Y para hacer los diez episodios de ‘Space Force’ ha contado con su gran amigo Steve Carell quien como todos sabemos entre otras cosas protagonizó la versión norteamericana de ‘The office’. Comparar esta serie con ‘The office’ es inevitable. Pero hay que tener claro que Carell solo interpreta un papel con ciertas similitudes, que el humor está mucho más americanizado y que su absurdez se sale de lo cotidiano, no llegamos a reírnos por la remota posibilidad que pueda pasar lo mostrado en la serie en nuestras vidas, que es lo que muchos monólogos o series como ‘The office’ conseguían. Aunque Daniels fue showrunner de la versión británica de ‘The office’ hay que atribuir su éxito a Ricky Gervais y Stephen Merchant. La versión de USA siguió su ejemplo y estela. A ‘Space Force’ no le habría venido mal la mano de estos dos humoristas pues parece que quiere hacer algo muy similar pero se va por las ramas y no llega a sus niveles de acidez e inconsciencia voluntaria.
Con ‘Space Force’ te ríes bastante. Pero su humor va más por los derroteros de la parodia y no se va tanto a lo ridículo o patético. La serie es una pantomima del ejército estadounidense y llega a tener momentos surrealista al más puro estilo ‘Los Simpsons’ (serie en la que trabajó Daniels) o a ser una especie de nueva versión de ‘Armageddon’. Ojalá hubiese sido un nuevo ‘Hot Shots!’ pero tanto su ritmo como los papeles de Lisa Kudrow (la actriz de ‘Friends’ hace de la esposa de Carell) y Diana Silvers (hija de Carell en la ficción) reducen mucho la cadencia de los gags o los hacen desaparecer. A la serie le falta tener más mordiente o aumentar su número de chistes. Me atrevería a decir que a lo que más se parece es a ‘Miracle Workers’ donde además se intenta hilar una historia a través de la ruptura de algo infalible, en este caso la preponderancia de USA, en el caso de la serie con Buscemi y Radcliffe la infalibilidad de Dios.
Haciendo uso de mucho más presupuesto Daniels y Carell han introducido un esquema similar al de ‘The office’. Tenemos a un jefe, no tan estúpido, pero con sus torpezas y carencias. De él depende no el destino de una empresa de papelería si no el de un país que está descubriendo que ha perdido su supremacía por culpa de los Chinos. Junto a él está el fiel asistente que está un poco ido de la olla (el que sería Dwight Schrute aquí es el general Brad Gregory). En las versiones de ‘The office’ siempre había un contrapeso cuerdo y sensato como el que fueron Martin Freeman y John Krasinski que aquí está representado por John Malkovich. Y los empleados o soldados de la Space Force parecen gente sensata pero también tienen sus taras, como los empleados de Dunder Mifflin.
No le faltan elementos actuales. Community managers que están a muerte por el postureo, nuevos multimillonarios que llevan la tecnología por delante de lo que la lleva su nación, proyectos de hábitats lunares… Todo eso va apareciendo en una base que también busca sacarnos la sonrisa con referencias visuales y burlas como la que vemos en su comedor representando el alzamiento de la bandera en Iwo Jima con astronautas. Seguro que a más de uno le va a gustar o a hacer gracia el uniforme de camuflaje repleto de cráteres lunares o va a querer un helado de Meal Armstrong.
Yo diría que por encima de todo ‘Space Force’ nos retrata de un modo irrisorio a un país que derrocha recursos, sobredimensiona presupuestos y tiene al volante a auténticos ineptos. Los episodios están hilados entre sí con el fin de plantearnos si este proyecto de soldados es capaz de llegar a la Luna en 2024. Pero más que mantener expectación por esa meta tenemos intriga por la situación del personaje de Lisa Kudrow.
Otra cosa que no hacía ‘The office’ es dejarnos en stand by hasta una siguiente temporada, no de un modo tan mayúsculo. ‘Space Force’ no tiene confirmada una segunda tanda de episodios pero nos deja asumiendo con bastante obviedad que quieren hacer más. Hay varias respuestas por responder y me gustaría ver como las desarrollan, sobre todo si es con aún más comedia.
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