Crítica: ‘El Pingüino’

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Prolongando las intenciones realistas y oscuras de ‘The Batman’

Llega el spin-off derivado de la película ‘The Batman’ del 2022 dirigida por Matt Reeves, el cual, está involucrado en este proyecto. La actuación que le valió muchos premios, nominaciones y elogios a Colin Farrell como Oswald Cobblepot, superando con creces a versiones como las de las series animadas o la de Robin Lord en la serie ‘Gotam’, ha dado paso a esta producción, ‘El Pingüino’. Desde luego el sacrificio bajo los kilos de maquillaje han merecido la pena pues se ha ganado su propia serie cuyo estreno es este 20 de septiembre en Max España.

Esta nueva producción de Warner/Max/DC viene a mostrarnos una versión menos conocida para el público general pero si muy controlada por los coleccionistas de cómics. Alineándose con éxitos distribuidos por HBO como ‘Los Soprano’, ‘Gomorra’ o ‘Boardwalk Empire’, ‘El Pingüino’ supone una historia más de mafiosos. Si desafiando toda probabilidad tras iniciar la serie no tenéis esa sensación esperad a ver la aparición de una cara conocida del clan de los Soprano. Las familias Falcone y Maroni, facciones mafiosas muy presentes en el legendario de DC Comics, hacen su aparición de nuevo. Son estirpes cruciales siempre en la historia del Pingüino durante su ascenso desde el nivel de mero esbirro a la cumbre del hampa. Con ellos vivimos una especie de ‘El Padrino’. Al igual que Batman no siempre ha sido un héroe de acción, en otras épocas se le esbozaba más como un extravagante detective, el Pingüino no ha aparecido en toda su historia como un supervillano con artilugios y excentricidades. En gran parte de sus versiones aparece como un criminal con aires de grandeza que hace uso de todo tipo de artimañas y puñaladas. Eso es principalmente lo que intenta mostrar esta nueva serie, que prolonga las intenciones de ‘The Batman’ de recrear un mundo más realista.

Estamos por lo tanto ante una secuela directa de la película. Arranca desde el caos de las explosiones provocadas por el Enigma de Paul Dano y nos ofrece algún que otro flashback. Pero sobre todo consiste en seguir los pasos de un Pingüino más humanizado que nunca por una Gotham que como siempre es sucia, criminal y decadente. Farrell mantiene el nivel interpretativo de la película mostrándose como ese tullido deformado que juega a dos bandas, pero la duración es mayor y necesita desahogos. La inclusión de la actriz Cristin Milioti y el mítico Clancy Brown le hacen mucho bien pues le dan estupendas réplicas. Lo malo es que se percibe que esta es una serie y por mucho que se calquen algunos planos e incluso melodías de la película la calidad tanto fotográfica como narrativa decae. Pero hay otro fichaje a subrayar, el del joven Rhenzy Feliz. Interpreta a uno de los muchos huérfanos de Gotham y el Pingüino le acoge bajo su paraguas (capten la referencia los lectores) como su chófer para llevar a cabo sus tejemanejes y misiones. Con esta incorporación y al volante de un deportivo morado la serie a veces nos recuerda al GTA.

Los primeros episodios, los que hemos podido ver, están dirigidos por el director Craig Zobel (‘La caza’ y series como ‘Westworld’, ‘The Leftovers’ o ‘American Gods’). Se nota mucho el formato serie aunque a veces es capaz de imitar lo visto en ‘The Batman’, sobre todo en lo referente a la interpretación de Colin Farrell, la fotografía y algunas escenas de acción. Evidentemente introduce elementos de los cómics y de la película, pero están bastante diluidos y eso se acentúa cuando llegan los capítulos dirigidos por Helen Shaver. En resumen. Si te gustan las historias de mafiosos con un toque retro o la visión más terrenal de los villanos hasta el punto en que podría encajar con el Joker de Phoenix esta es tu serie. Si buscas parafernalia pintoresca y colorida, lo siento, este no es un mundo de mallas.

Crítica: ‘Terminator Zero’

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La visión japonesa de la rebelión de Skynet se queda a medias

Una persona viaja al pasado para salvar a alguien de vital importancia en el futuro (su presente) de ser asesinado por un robot que también viene de esos apocalípticos y venideros tiempos. Esa es la premisa de ‘Terminator’, uno de los máximos exponentes del cine de acción y de ciencia ficción. Esa es la pauta que secuela tras secuela se ha repetido en varios intentos fútiles de mantener viva la franquicia. Víctimas de su propia paradoja los creativos de las continuaciones de las películas de James Cameron parecen atrapados en un bucle más repetitivo que la base de una canción de reguetón. Ahora llega una nueva versión animada para Netflix que en parte repite los errores del pasado, pero que arroja un rayo de esperanza demostrado que James Cameron y William Wisher fueron unos adelantados.

Antes del boom de Internet había pocas historias que nos advirtiesen del peligro de las tecnologías inteligentes, lo que hoy conoceríamos como IAs. Por supuesto está ‘2001: una odisea en el espacio’ que se adelantó unos veinte años, pero cuando hablamos de las máquinas superando al hombre a quien aludimos es a Skynet. Nos vamos a hartar los próximos años de ver películas sobre inteligencias artificiales. No es de extrañar por lo tanto que el director Masashi Kudo (‘Bleach’, ‘Tower of God’) y el guionista Mattson Tomlin hayan magnificado ese tema en esta serie que se estrena el 29 de agosto.

La esencia de ‘Terminator’ está presente en ‘Termniator: Zero’ hasta tal punto de repetir algunas frases míticas y calcar escenarios y maquinarias. Se mantiene intacta su teoría no determinista, la cual permite dar esperanza a los humanos del futuro en la guerra contra las máquinas. Es similar al concepto de la teoría de cuerdas en el que cada nueva decisión da paso a diferentes realidades, líneas temporales alternativas, la historia re-escrita. Es por eso que una vez más retrocedemos a 1997, la fecha que conoce todo fan de Terminator por el momento en el que Skynet se conecta a la red de redes. Cambia la ubicación y los otros años a los que nos transporta. Estamos hablando de un anime por lo que nos llevan a un ficticio 2022 en el que Tokio comienza a tener máquinas inteligentes invadiendo la cotidianidad de sus habitantes. De este modo se abren nuevas posibilidades que vienen a decirnos que en lugares ajenos a Los Angeles también se sabía del problema con la IA rebelde.

‘Génesis’ y ‘Salvation’ decepcionaron por no mostrar la guerra abierta que sucedió inminentemente después de la rebelión provocada por la conexión de Skynet. De ‘Destino Oscuro’ prefiero ni hablar. En este caso, aunque sea verano, hemos de desagradecer el jarro de agua fría. La mitad de la serie es una persecución constante como las que vivió Sarah Connor. Todo transcurre entre el 4 de agosto, cuando Skynet se conecta, dirigiéndose irremediablemente hacia el 29, cuando se produce el Juicio Final que los protagonistas intentan evitar una vez más. La otra mitad es solo ligeramente más satisfactoria pues muestra el enfrentamiento contra el poder de la IA, aunque el imaginario japonés os dará una sorpresa al respecto que altera el canon de lo hasta ahora visto, al fin y al cabo esto va de buscar paradojas y cambios cruciales que salven a la humanidad.

Con ‘Terminator: Zero’ vemos un curioso contraste con USA donde hay armas por doquier y defenderse de un T-800 es relativamente más fácil en contraposición con un Japón en el que la ciudadanía rehúye de la violencia. La serie aporta esa visión diferente que se suma a una buena cantidad de escenas filosóficas, con temas siempre presentes en Terminator, pero explorados más en profundidad. Lástima que al igual que la saga original se repita con los factores familiares.

Además de los pequeños cambios, que hacen de esta una narración paralela a las originales pero lejos de su capacidad de sorprender, se agradece el estilo de dibujo escogido. La acción transcurre principalmente en el 97 y la saga nació en los 80s. Los autores han elegido un trazo noventero tanto para sus dibujos como para el diseño de toda la serie. Tanto Skydance como aquellos que han llevado al éxito a animes como ‘Ataque a los titanes’ o ‘Kaiju No. 8’, Production I.G., son los principales responsables del estilo visual de ‘Terminator: Zero’. Sobre todo se nota la influencia de otra de sus obras, ‘Ghost in the shell’, principalmente en los escenarios nocturnos y en la protagonista. Por suerte la sensación es que hay menos herramienta digital o 3D que en otra colaboración entre I.G. y Netflix como fue ‘Ultraman’.

Esperamos con ganas ‘Super/Man: The Christopher Reeve Story’

Un documental repleto de material inédito

Warner Bros. prepara el estreno de un documental que a muchos va a tocar la fibra sensible. ‘Super/Man: The Christopher Reeve Story’ ya fue presentado en Sundance y cuenta como Christopher Reeve fue literalmente aupado a la fama gracias a su papel como Superman en la película de Richard Donner. Con él se demostró definitivamente la madurez de los cómics y cómo eran una fuente rentable para largometrajes, algo harto comprobado hoy en día.

Christopher Reeve interpretó en cuatro películas a Clark Kent/Superman e interpretó otros muchos papeles antes de quedarse tetrapléjico en un accidente de hípica. A partir de ese momento su lucha pasó a ser otra y siguiendo el ejemplo de otros famosos como Stephen Hawking se convirtió en todo un activista. Tal fue así que continuó con sus apariciones en televisión y cine defendiendo los derechos de los discapacitados y dando una visibilidad única desde su posición de estrella de cine.

‘Super/Man: The Christopher Reeve Story’ incluye películas caseras inéditas y material personal de archivo. Este conjunto de nueva información audiovisual incluye las primeras entrevistas ampliadas y jamás filmadas con los tres hijos de Reeve. Por supuesto también hay entrevistas con los actores de Hollywood que fueron colegas y amigos de Reeve.

Los directores son Ian Bonhôte y Peter Ettedgui (‘McQueen’). ‘Super/Man: The Christopher Reeve Story’ está producida por Passion Pictures (‘Searching For Sugar Man’, ‘The Territory’) y Misfits Entertainment (‘Rising Phoenix’).

La película llega en el 20 aniversario de la muerte del que para muchos aún hoy en día es el mejor Superman. Aún está mostrándose en festivales y se espera su lanzamiento a lo largo de este año. Os dejamos con una entrevista a los hijos sobre lo qeu ha supuesto hacer este filme.

Crítica: ‘Rick y Morty: el anime’

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Buena mezcla, pero le queda para septiembre el justificar su paso al anime

En su día los creadores de ‘Rick y Morty’ anunciaron que la serie tendría diez temporadas, ni una más ni una menos. Pero no se dijo nada de spin offs o versiones alternativas. Eso es lo que estamos celebrando hoy pues tras el estreno de la temporada siete el año pasado y mientras esperamos que en 2025 llegue la octava, se estrena ‘Rick y Morty: el anime’. Hemos tenido la suerte de ver los dos primeros episodios de esta nueva versión y podemos adelantaros que ambos tienen escena post-créditos. Esta nueva locura vivida por el abuelo y el nieto más perturbados del universo animado de Adult Swim es una temporada independiente que tendrá 10 episodios ampliando el mundo de ‘Rick y Morty’. Independiente ya que transcurre entre medias de dos temporadas de la serie regular, pero conservando a los personajes que vimos en la última entrega. Así pues volverá a estar la familia Smith junto a amigos y enemigos como Persona Pájaro, Tammy Gueterman, los Gromflomitas, Beth espacial…

Esta nueva temporada llega dirigida por Takashi Sano, autor de ‘Tower of God’ y algunos episodios de ‘Vinland Saga’. Tras el éxito del cortometraje ‘Rick y Morty VS Genocider’ Adult Swim le dio luz verde para esta temporada que conserva el mismo estilo. La versión en inglés se estrenará el jueves 15 de agosto a medianoche en Adult Swim y el 16 en Max en España.

Lo que nos cuenta esta nueva etapa de la serie creada en su día por Justin Roiland y Dan Harmon es cómo Rick se haya de relax entre multiversos, Morty se encuentra en una especie de bucle en el que cae enamorado de una chica que deambula por el espacio/tiempo y Summer ayuda a la versión espacial de su madre a luchar contra la federación galáctica. Como veis nada a lo que no nos tenga acostumbrado ya esta imaginativa y frenética serie. ‘Rick y Morty: el anime’ no se corta a la hora de implementar lo que para unos es ciencia ficción y para otros conspiración con teorías como las de los universos paralelos o las realidades encerradas en una simulación. Y por supuesto están las alusiones a la cultura popular, en esta ocasión centradas en ‘Ciudadano Kane’, ‘Tenet’, ‘Ready Player One’ e historias muy similares a las de Makoto Shinkai. Es por todo esto que la serie es capaz de mezclar complejidad y sensibilidad con violencia y asquerosidades.

Para los fans de ‘Rick y Morty’ aún faltan giros más locos y una violencia más explícita. Para los amantes del anime cabía esperar un tono más seinen o cercano a narraciones Shonen absurdas como ‘Bobobo’. Sin duda el opennig, que mezcla música pop y death metal, calca el de muchos animes como ‘Death Note’ o ‘Steins;Gate’. Nos recuerda a aquellos animes juveniles, por lo general de género isekai, que mezclan un sinfin de imágenes, haciéndonos tener casi un ataque epiléptico cual Simpsons en Japón.

Al pegar el salto a la animación japonesa cambian los trazos pero se respetan los diseños originales. Aparecen nuevos personajes que tienen un estilo marcadamente japonés y los que ya conocíamos tienen una línea no muy diferente a la de los adultos que veíamos en Shin Chan. La narrativa se mantiene tan loca y caótica como siempre empleando flashbacks y elipsis por doquier, al fin y al cabo es una seña de identidad de la serie. Aún falta por ver algo más del lenguaje visual habitual en los animes o de sus habituales recursos heredados del manga. Veremos si en septiembre, cuando ya hayamos visto más episodios, podemos decir que la traslación al anime está lograda y justificada debidamente con argumentos y técnicas audiovisuales que casen bien entre la serie de Adult Swim y la animación nipona.

Dentro del fandom del anime es muy valorado el poder ver las historias en japonés. Es por eso que podemos dedicar un pequeño espacio para quienes han doblado a los protagonistas tanto en japonés como en inglés.

– Rick – Youhei Tadano / Joe Daniels

– Morty – Keisuke Chiba / Gabriel Regojo

– Summer – Akiha Matsui / Donna Bella Litton

– Jerry – Manabu Muraji / Joe Daniels

– Beth – Takako Fuji / Patricia Duran

Crítica: ‘Action’

Un tributo al oficio de los actores de acción a través de 87North

Hace poco se estrenó ‘El especialista’ en cines. Aquello fue todo un tributo a los actores de acción pero a su vez la mayor reivindicación para que este gremio tenga por fin el reconocimiento que se merece. Pero esto solo es la guinda del pastel del momento tan reivindicativo que vive el mundo de los dobles de acción. Gracias a que artistas como David Leitch y Chad Stahelski decidieron ponerse del lado de los que gritan «action» y no de los que materializan la acción dando el salto a la dirección, se está culminando una época en la que puede que por fin estos actores que se juegan el tipo para darnos el máximo espectáculo tengan los honores que merecen.

El 12 de agosto en Movistar Plus+ se estrena ‘Action’. Una serie documental dirigida por Chelsea Allen y Bridger Nielson que en seis episodios intenta rendir tributo a los actores que siempre vemos en pantalla pero, que cumplen el doble papel de interpretar a un personaje y el hacerse pasar por el actor famoso que también lo interpreta. Para ello nos narra la historia de los creadores y empleados de 87North, los cuales, están en la vanguardia del género de acción.

David Leitch, quien en su día fue especialista en Matrix o doble de acción de Brad Pitt en ‘El club de la lucha’ o ‘Troya’, junto a Kelly McCormick, productora de ‘Deadpool 2’ o ‘Fast & Furious: Hobbs & Shaw’, fundaron 87North. Este estudio se encarga de proveer las mejores escenas de persecución, choques, peleas y saltos el cine, siendo los primeros en mostrar previsualizaciones de coreografías a los productores. Arrancaron con ‘Nadie’ y a partir de ahí todo han sido éxitos como ‘Kate’, ‘Bullet Train’ o ‘El especialista’.

Salvo en contadísimas ocasiones como las de Jackie Chan, Tom Cruise o Keanu Reeves, tras las estrellas de acción siempre hay un héroe que se juega el tipo de verdad. Ellos son los auténticos héroes que salvan las producciones que llegan a nuestras pantallas y consiguen hacer lo casi imposible sin que nadie salga herido, al menos gravemente. Estos profesionales que tienen en su ADN una buena dosis de locura se sacrifican, no solo al llevar a cabo sus escenas, sino también al aparecer en una maraña de nombres en los créditos. En ‘Action’ hablan Keanu Reeves, Tommy Wirkola, Jonathan “Jojo” Eusebio, Mitra Suri, Phong Giang, Chris O’Hara, David Harbour, Keir Beck, Logan Holladay, Can Aydin, Justin Eaton, Winston Duke, Ben Jenkin, Troy Brown… Quisiera que apareciesen todos mezclados, como deberían aparecer en los títulos de crédito.

En ‘Action’ se habla de ‘Matrix’, ‘El especialista’, ‘Atómica’, ‘John Wick’, ‘Noche de Paz’, ‘Bullet Train’… Sobre todo de películas de la Universal Pictures, no solo porque sea quien produce esta docuserie, sino porque realmente Leitch y McCormick formaron 87North Productions como una sociedad con esta major. Les seguimos principalmente por los rodajes de ‘Noche de paz’ y ‘El especialista’. De este modo nos cuentan cuál es la historia y el modus operandi de 87North. ‘Action’ narra la vida, orígenes, sacrificios y aspiraciones de aquellos que trabajan en este negocio. Les seguimos en todo el proceso que conlleva una película, mientras se lamentan por la distancia con su familia y vemos escenas que por lo general acaban destinadas a los extras de los Blu-rays. Cómo se ensaya todo, de qué manera se rellena lo que describe el guión, en qué formato se capta en imágenes, qué medidas de seguridad se emplean… Todos esos detalles aparecen para los más curiosos o quienes se estén pensando entrar en esta profesión.

Por desgracia ‘Action’ no es el repaso histórico que cabría esperar. No se habla mucho del humor físico, el western, las películas de la Canon o la lucha libre que fueron las bases del trabajo de estos especialistas. En lugar de ello Universal nos enseña las entrañas de dos de sus películas, dos que tienen evidentemente mucho que ver con seguir haciendo efectos prácticos y acrobacias con el mínimo retoque informático. Saldrán de esta y las otras corporaciones del entretenimiento más películas plagadas de arreglos llevados a cabo con IA, seguirán estos actores intentando convivir con los efectos generados por ordenador, las agendas 2030 les recortarán sus efectos prácticos… Pero el público apreciará su trabajo, a veces sin saberlo.

Crítica: ‘Las pelotaris 1926’

Unas pioneras olvidadas como Las Raquetistas no se merecen el trato de telenovela

SkyShowtime estrena ‘Las pelotaris 1926’ el próximo 5 de julio. Esta serie de 8 episodios de aproximadamente una hora cada uno narra como tres pelotaris vascas y una mexicana intentan abrirse paso entre los prejuicios y obstáculos habituales para las mujeres en los “felices años 20”. Jugaron en los frontones vascos o en aquellos madrileños ubicados en las Calles Cedaceros o Doctor Cortezo, así como los que funcionaban rentablemente en LATAM. Esta serie que está basada en la historia real de unas pioneras que cayeron en el olvido ha sido creada por Marc Cistaré (‘Vis a Vis’, ‘El barco’, ‘La víctima número 8’).

Chelo, Idoia e Itzi son algunos de los nombres ficticios escogidos para representar a toda una generación de raquetistas. Dos actrices españolas (Claudia Salas y María de Nati) y una mexicana (Zuria Vega) interpretando a tres pelotaris en la época en la que las mujeres comenzaban a votar en USA pero no en los países hispanohablantes. La historia de estas deportistas llegó a influir a países de todo el mundo, donde recibían mayor reconocimiento y salario que en su propia tierra. Por eso cuenta también con la colombiana Viviana Serna) y el opening mezcla trompetas mariachis con el sonido de una txalaparta. Aquellos que se puedan indignar con orgullo por eso de que piensen que la pelota vasca solo se juega en España, que piensen también en algo como los toros, por lo que Colombia acaba de ser noticia hace poco.

Encontraron rampa de lanzamiento gracias a la idea de empresarios como Luciano Berriatua e Ildefonso Anabitarte, también presentes a través de personajes con nombres cambiados. Rompieron el techo de cristal cincuenta años antes de que ese término fuese acuñado. Consiguieron más cantidad de público y sueldo que aquellos hombres que se dedicaban a jugar pelota en aquella época, fueron las primeras deportistas en cotizar en la seguridad y dedicarse a ello de manera profesional. En lugar de destacar los hechos históricos ‘Las pelotaris 1926’ se centra más en mostrar evidentes taras de la época tales como maridos posesivos o empresarios que empleaban las artes de Weinstein. Ahí pierde el norte (nunca mejor dicho) ya que en vez de hacer una oda hacia este deporte que Euskadi exportó al mundo y a unas mujeres que hicieron brecha, se conforma con ser una telenovela. Embarazos, matrimonios de conveniencia, amoríos que vuelven del pasado… Vale que uno no esperaba algo similar a ‘Las 13 rosas’ o ‘Figuras ocultas’, pero si ves la serie pensando todos los tópicos del género acertarás los giros de la trama, y eso que solo nos han permitido ver el primer episodio. Me parece del todo inmerecido y casi irrespetuoso el rescatar de la memoria la figura de estas pioneras para darles este trato. La serie habría tenido mucho más valor si se hubiese centrado en remarcar los hitos de estas mujeres o en analizar la razón por la que no se las recuerda hoy en día de un modo más popular.

La serie llega producida por The Mediapro Studio, autores de ‘El internado’, ‘Romancero’, ‘Paraíso’, ‘Vamos Juan’, ‘The New Pope’, ‘Vis a Vis’… pero se parece más a ‘Las chicas del cable’ por eso de tener un reparto joven en medio de una serie de media tarde mezclada con vagos detalles históricos. El toque de telenovela iberoamericana supongo que viene infundido por la influencia de TelevisaUnivision, artífices de ‘Rebelde’, ‘Esmeralda’, ‘Rubí’… Sospecho que va a encontrar pocos fans en el mercado Español, sobre todo porque se olvida hasta de dotar de acento vasco a sus personajes.

Crítica: ‘Pesadillas y ensoñaciones de Joko Anwar’

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Aunque se le va de las manos, de las mejores antologías de Netflix

Joko Anwar es un director muy conocido en la zona de Indonesia y entre los círculos del género fantástico. Películas suyas como ‘Los hijos de Satán’, ‘Pintu Terlarang’ o ‘Impetigore’ le han convertido en un talento emergente. Ya había hecho alguna película basada en sus propias pesadillas y ahora ha estrenado en Netflix la serie ‘Pesadillas y ensoñaciones de Joko Anwar’.

Esta antología es una especie de The Twilight Zone (opening incluído) centrado en el terror no es la primera incursión de Anwar en el género. Ya estrenó para HBO Asia ‘Folklore’. Con este nuevo título vuelve a demostrar que está comprometido con tradiciones y miedos más arraigados, sobre todo con la clase baja de su país, Indonesia y regiones cercanas. Anwar interconecta estos países y tradiciones realizando un recorrido desde el pasado hasta la actualidad más conspiranoica y comiquera. Y es que este director también cultiva el género de acción con películas como ‘Gundala’.

Si algo remarca ‘Pesadillas y ensoñaciones de Joko Anwar’ son los miedos del propio director y de la gente a la que ha visto toda su vida. Personas con auténticos trabajos de mierda y vidas embadurnadas de miseria. Y lo hace montándose sus propias narraciones extraordinarias (no puede negar influencias de Poe). De reminiscencias de los primeros films de terror, pasa al folk horror actual consiguiendo imágenes que podrían haber sido de un Kurosawa al servicio de las ‘Historias de la cripta’.

Netflix ha conseguido con esta antología lo que no pudo hacer correctamente con Junji Ito, plasmar el estilo y narrativa de una mente novedosa y a la vez tradicional en eso del terror. Para algunos si conclusión puede ser un giro de guión explosivo, pero para otros, como es mi caso, es una locura que se carga todo lo sembrado. Quizá no estéis preparados para algunas de sus escenas, Anwar muchas veces consigue ser impactante. Si queréis estarlo al menos ajustar bien el brillo o el color de la tele y poneos a oscuras con algo a lo que agarraros, como una buena caja de kleenex.

La casa vieja

Durísima reflexión sobre el abandono de nuestros mayores y el sacrificio que supone tener un hijo. Una pesadilla con un toque del giallo de Argento y una manera visualmente impactante de enlazar con horrores antediluvianos.

El huérfano

Maldición o karma, este episodio te hace caminar entre la fina línea que separa esos dos conceptos. Los anhelos por abandonar la pobreza y de un salto alcanzar una mejor vida, no justifica cualquier medio. Medios que provocan las mierdas de nuestra civilización.

Poema y dolor

¿Es el proceso de escritura una experiencia agotadora? ¿Puede un autor sufrir en sus carnes su propia historia? ¿De dónde viene la inspiración? Contradiciendo a los hijos de Unarius nos exponen un trance que mezcla Stieg Larsson con ‘Room’.

El encuentro

De nuevo la miseria llama a la puerta de la imaginación de Anwar. Otra pesadilla en vida para aquellos que sueñan alejarse de injusticias y falsas promesas. Tintes de parábola bíblica y un final incompleto, pendiente del crossover final.

El otro lado

También hay espacio para lapsos temporales relativistas y la historia del marido que se fue a por tabaco. Una locura en la que la nostalgia abduce hasta la ruina. Más problemas sociales explicados con el fantástico.

Hipnotizado

Un capítulo de esos en los que dices eso de “qué diantres está pasando aquí”. Un episodio difícil de interpretar hasta el final pero con una buenísima interpretación del protagonista. Apto para admiradores de series como ‘From’… o de ‘Los Vengadores’.

El apartado de correos

Toca unir las pistas en el último episodio, cuando más conspiranoico es el ambiente. Y relación con temas secretos y de la ciencia ficción actual tiene. La serie concluye y lo hace con un final en el que vemos una ida de olla propia de ‘30 monedas’.

Crítica: ‘Auge y caída de MoviePass’

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Sinopsis

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En un lapso de ocho años, MoviePass pasó de ser el servicio de suscripción de más rápido crecimiento desde Spotify a la bancarrota total, perdiendo más de 150 millones de dólares solo en 2017.

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Crítica

La historia de una compañía fastasmagóricamente disruptiva

Hace no mucho tiempo se planteó algo similar en España y hay alguna promoción aún en algunas cadenas de cine. Pero lo de MoviePass, el tener acceso a películas en el cine por solo una cuota mensual de 9,95 dólares, fue un precedente, tanto de éxito como de batacazo. Pero si además a eso le sumamos una mala gestión del negocio, la compra por parte de unos fiesteros gastones y objetivos empresariales voraces, tenemos una historia avocada al fracaso. Lo que pudo haber sido en 2011 una oportunidad de reencontrar al público masivo con las salas de cine acabó quemado como la Roma de Nerón.

El 30 de mayo Max estrena ‘Auge y caída de MoviePass’. Un documental sobre una historia corporativa que tiene también mucho de social por el impacto que tiene hoy en día el mundo del entretenimiento en nuestras vidas. ‘Auge y caída de MoviePass’ es un relato sobre la creación de una empresa, un servicio, una campaña… llamémoslo como queramos. Pero también supone un reflejo clarísimo de cómo ha cambiado el paradigma cinematográfico, de cómo la industria ha de reinventarse, no solo en sus modelos de consumo, también en la mentalidad de aquellos que mueven los hilos y ponen su dinero.

Puesta en marcha por la productora de Mark Wahlberg y dirigida por Muta’Ali Muhammad (‘Cassius X: Becoming Ali’), ‘Auge y caída de MoviePass’ es una película sobre una compañía que cuyo crecimiento fue frenético, consumista y por desgracia fastasmagóricamente disruptiva. MoviePass duró unos ocho años y desapareció en 2019 tras perder más de 150 millones de dólares solo en 2017. Usaron a Dennis Rodman para promocionarse en las redes a la desesperada, esa tenía que haber sido una buena señal de alarma para sus inversores. Problemas de derroche y ostentación, sospechas de fraude a los clientes, desencuentros con las cadenas de cine, fallos de coordinación y comunicación a la hora de reservar entradas, exceso de usuarios y expectativas, nula rentabilidad en cuanto un usuario iba a más de dos películas en un mes… La historia de MoviePass se podría haber visto venir. Para el espectador es una película curiosa para distribuidores y exhibidores es una advertencia de lo que no hay que hacer para ponerle el último clavo a los cines.

Fue todo una vendida de humo, para espectadores, para franquicias de cines, para accionistas… Crímenes de estafa, detenciones o no, con el tiempo todo ha quedado en una tarjeta roja que hoy en día muchos conservan como recuerdo de un momento esperanzador para los cinéfilos, como aquellos que aún guardan elementos de los desaparecidos Blockbuster. ¡Y ojo que amenaza volver! Pero no es mala noticia, tendréis que ver el documental para saber por qué.

Ficha de la película

Estreno en España: 30 de mayo de 2024. Título original: MoviePass, MovieCrash. Duración: 90 min. País: EE.UU. Dirección: Muta’Ali Muhammad. Guion: Muta’Ali Muhammad. Música: Max Aruj. Fotografía: Axel Baumann, Leo Gallagher. Reparto principal: Mitch Lowe, Stacy Spikes, Hamet Watt, Chris Kelly, Nathan McAlone, Jason Guerrasio, Daniel Kaufman. Producción: Unrealistic Ideas, Assemble Media, Business Insider, Tower Way. Distribución: Max. Género: documental. Web oficial: https://www.hbo.com/movies/moviepass-moviecrash

Crítica: ‘Bodkin’

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Negra con su humor, misterio y personajes, pero aún así, deja buenas sensaciones

Este 9 de mayo se estrena en Netflix la serie ‘Bodkin’. Compuesta por siete episodios y creada por Jez Scharf nos cuenta la aventura de tres reporteros en un pequeño pueblo irlandés. Dos de ellos se dedican a hacer un podcast sobre true cimes y la otra es una empleada de un periódico serio que ha tenido que poner pies en polvorosa. Forman un variopinto y heterogéneo equipo que intenta desentrañar unas desapariciones ocurridas décadas atrás durante un Sauin (lo que se conoce también como Samhain, el popularmente llamado Halloween).

Siobhán Cullen, Will Forte y Robyn Cara forman el trío protagonista. ‘Bodkin’ consiste en una historia de suspense ligera con más momentos de humor negro que de puro dramatismo, aunque este gana peso al final. Es un viaje rural a través del misterio y del tratamiento de las historias, hoy en día frivolizadas por el auge de los programas y documentales true crime. Desde el primer episodio, te sumerges en un mundo oscuro y enigmático donde cada giro de la trama te deja con ganas de más. La trama es más compleja de lo que a priori parecía y está repleta de personajes pintorescos que dan pie a múltiples versiones de la historia, abriendo la veda a distintas teorías. Como si se tratase de una novela negra el espectador siente el gusanillo de saber más y ya de paso de conocer en profundidad a los personajes.

Cada protagonista, y algún que otro secundario, está meticulosamente desarrollado y aporta su propia capa de complejidad a la historia. Se dispone a una escritora arisca y frustrada por su situación con dos entusiastas motivados. Son dos estadounidenses y una irlandesa que vuelve a su país a regañadientes. Dicho de otro modo, una gruñona tipo Scooge con un tipo risueño y optimista a lo Ted Lasso. La mezcla es curiosa y funciona. Como extra se plantan ante nosotros algunos detalles que hemos de dilucidar si son reales o solo están en la mente de algunos de los protagonistas.

Uno de los puntos fuertes de ‘Bodkin’ es el cómo es capaz de conseguir una ambientación triste a partir del vivo verde irlandés. Pero sobre todo lo que nos atrapa es el cómo el hermetismo y las tradiciones del pueblo de Bodkin obstaculizan la progresión de estos investigadores. Desde hipótesis de lo más locas hasta los asuntos más truculentos o trágicos, la serie crea desconcierto y encanto a partes iguales. Con cada capítulo el interés es mayor, detectamos diversos McGuffins y vamos tamizando el silencio o la negación obteniendo vergüenza y secretos, de esos que siempre abundan en las pequeñas villas.

También está interesante el debate periodístico que plantea la serie. No me refiero a si es mejor un podcast que un medio de comunicación tradicional, ‘Bodkin’ no se moja mucho con eso. Sin embargo por un lado está la vertiente “respetuosa” que busca extraer solo las partes morbosas o misteriosas de la historia, lo cual hoy en día tiene mucha audiencia. Por otro lado está quien busca algo menos pasajero y pasar a la historia escarbando entre el escándalo y los argumentos políticos. Al espectador se le plantea un continuo debate y cuesta escoger por quién está actuando del modo más correcto, eficiente o humano.

Por último señalar que la música de la serie está compuesta por Paul Leonard-Morgan, autor de la música de ‘The IT Crowd’ y uno de los artífices de la estupenda banda sonora del juego y la serie de ‘Cyberpunk 2077’. Ha usado temas que en algunos momentos recuerdan a Hans Zimmer con notas que rememoran a ‘Sherlock Holmes’ e ‘Interstellar’. Curiosa mezcla que enriquece aún más las rarezas de esta serie.

Crítica: ‘Los Detectives Muertos’

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Un encuentro suavizado y juvenil con el lado dark de DC

Aún me acuerdo de la película ‘R.I.P.D. Rest In Peace Department’. En ella dos policías de ultratumba (Ryan Reynolds y Jeff Bridges) luchaban para devolver a demonios al infierno intentando mantenerse al margen del mundo de los vivos. La dinámica del filme era claramente un copia y pega de ‘Men In Black’. Ahora tenemos a dos nuevos detectives que intentan resolver casos sobrenaturales siendo ellos mismos dos fantasmas, pero la tónica es bien distinta. ‘Los Detectives Muertos’ luce un estilo más cercano a una mezcla entre las historias de ‘Sherlock Holmes’, ‘Entre fantasmas’ y ‘Supernatural’. Precisamente con esta última es con la que más tiene relación pues el creador de esta y esa serie es Steve Yockey. Ya trabajó para Warner Bros. Television con ‘The Flight Attendant’ y ahora estrena un título que también tiene bastante comedia, solo que nos llegará a través de Netflix el 25 de abril.

La trama de ‘Los Detectives Muertos’ sigue a dos fantasmas. Dos personas muertas a muy temprana edad pero en épocas diferentes. Edwin Paine (George Rexstrew) asesinado en 1916 y Charles Rowland (Jayden Revri) que murió en 1989. Mientras resuelven sus casos se fortalece su amistad, descubren más sobre las reglas del más allá e intentan huir de Muerte, interpretada por Kirby ya que todo pertenece al universo de ‘Sandman’. Estos dos personajes junto al de Crystal aparecieron en los últimos coletazos de ‘Doom Patrol’ y ahora tienen serie propia que tiene un par de guiños a los cómics de la Patrulla Condenada, pero sobre todo a la obra de Gaiman. De una serie de HBO Max saltamos a una de Netflix. Esa es la razón por la que los actores son distintos, aunque evidentemente Warner Television sigue en el ajo.

Como es lógico hay conexiones con la serie de ‘Sandman’ pero ‘Los Detectives Muertos’ va por su cuenta e implementa un estilo mucho más juvenil. Se acerca a series como ‘Locke & Key’ o ‘Agencia Lockwood’. Estos dos chicos se mueven por un mundo adulto en el que hay criaturas a las que se ha enfrentado el mismísimo John Constantine, tales como fantasmas, demonios, objetos malditos, brujas, elementales… Aceptan encargos de otros que siguen atrapados entre el mundo de los vivos y los muertos. Unos casos que se antojan bastante evidentes para el espectador pero que tienen mucho de cautivadores por como juegan con el mundo demoníaco y fantasmal.

La serie desarrolla su propio lore y lenguaje partiendo de las pautas que les da el material original. Runas, conjuros, planos, criaturas… todo un mundo mágico particular dentro del universo dark de DC/Vértigo. Esto es el Black Label en su vertiente más tontorrona y simpaticona. La historia es arquetípica en el sentido en que tenemos al listo y al ágil, el diligente y el caótico, el deductivo y el bruto. Y estos hacen migas con una mujer negra y una oriental, cosas de Netflix, pero la trama funciona. Recuerdo cuando veía ‘Smallvile’ que me sacaba de la serie que todos los personajes acababan teniendo poderes o enfrentándose a un villano. Aquí es parecido, todos ven muertos o se ven cara a cara con demonios o asesinos. Es la única pega que le encuentro, si hay alguna que ponerle.

Crítica: ‘El simpatizante’

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Park Chan-Wook también es un maestro en formato serie

Basada en una novela de Viet Thanh Nguyen que se publicó bajo el mismo título y ganó el Pulitzer, llega la serie ‘El simpatizante’. El próximo 15 de abril HBO Max publicará en su catálogo esta producción que cuenta con nombres muy granes, talentosos y rara vez decepcionantes: A24, Park Chan-Wook y Robert Downey Jr.

‘El simpatizante’ es una producción de A24 para HOB Max que dirige el laureado Park Chan-wook, para los que peinan canas el director de ‘Old Boy’, para los más jóvenes el de ‘Decision to leave’ o ‘La chica del tambor’. Junto a él en el guión el actor Don McKellar que también cuenta con guiones en su haber como el de ‘A ciegas’. Esta comunión ha dado a luz una magnífica serie que explora como nunca algunas facetas de un fragmento de la historia norteamericana que por otro lado está harto explotado.

En ‘El simpatizante’ seguimos a un refugiado en Los Ángeles que ha de seguir ejerciendo de espía en los últimos coletazos de la Guerra de Vietnam a causa de su origen mitad francés y mitad vietnamita. Esta serie va de agentes dobles, de choque de culturas, de diferentes interpretaciones de un enfrentamiento y de conflictos de intereses. Como siempre que se habla de la Guerra de Vietnam, aunque sea en segundo plano, se habla de una invasión en el plano cultural. A través de la retrospectiva que ofrece la confesión de un espía comunista transitamos una historia repleta de sátira y tragedia.

Es la historia en clave de thriller de hombres con dos caras. Robert Downey Jr. va más allá que nunca y muta en cada episodio. A este actor harto conoció le encanta caracterizarse. Sonados son papeles como el de ‘Tropic Thunder’, que también tenía que ver con Vietnam, o su participación en ‘Oppenheimer’ que le ha valido el Oscar, como casi sucedió cuando se disfrazó de Chaplin o de Kirk Lazarus. Él representa magistralmente una parte paternalista y manipuladora de todos los tentáculos de Estados Unidos. Pero con todo y con ello no es el personaje principal.

Hoa Xuande es realmente el simpatizante, quien juega a las amistades peligrosas. Es un actor con muy poca trayectoria o títulos que hayan llegado al gran público pero se mueve estupendamente por las escenas conflictivas, los garitos, las metáforas y los encontronazos que le propone Park Chan-wook. Representa muy bien al personaje intelectual, dividido y huidizo de estereotipos que es el protagonista.

En contadas ocasiones la serie tiene también algo de acción. El primer episodio acaba por todo lo alto para después moderar el ritmo de sus capítulos. ‘El simpatizante’ tiene un sabor a los setenta que seguro que le encantará a Tarantino. Los tiempos, el vestuario, los movimientos de cámara… Es una serie repleta de travelings y paneos, pero sobre todo de muchos planazos que imitan los de la época y que son característicos del director. Según qué episodio el cineasta surcoreano realiza un tributo al cine de espías, al bélico, al político e incluso al propio cine en sí mismo, todo evidentemente también gracias al texto del que parte.

Crítica: ‘Fallout’

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Un bombazo de serie que solo se puede medir con el pulgar hacia arriba

Jonathan Nolan y Lisa Joy regresan con una serie de ciencia ficción, ‘Fallout’, esta vez en Prime Video a partir del 11 de abril. Los artífices de ‘Westworld’ y ‘The Peripheal’ crearon anterior y respectivamente su versión de una película y una novela fantástica y ahora lo que adaptan es un videojuego. La mítica saga de Bethesda da el salto a la televisión en formato acción real. No serán pocas las comparaciones de esta serie que tiene planos a lo ‘Apocalypse now’ y ‘Terminator’, pero sobre todo con quien tendrá muchas asimilaciones es con un estreno que aún tiene que llegar ‘Borderlands’.

Estamos en un mundo arrasado, controlado por clanes (a cada cual más chiflado y fanático), siguiendo la búsqueda de un preciado tesoro, donde impera la ley del más fuerte o el más trapero. Bien es cierto que aunque aquí hay bastantes majaderías el juego de Gearbox es mucho más cómico que ‘Fallout’, pero hay muchos puntos en común. El sabor al farwest, los tiroteos, el ambiente apocalíptico desértico donde aún funcionan ciertas tecnologías… Se parecen y sin entrar en cuál llegó antes a nuestras consolas disfrutamos de la historia.

¿Cuáles son los precedentes? Como espectador que no conozca el videojuego solo has de saber que la humanidad, como siempre controlada por el corporativismo, a arrasado el planeta a base de explosiones nucleares. A la cabeza está Vault-Tec, una empresa tipo Umbrella Corporation que desarrolla todo tipo de tecnologías, en especial los más de cien bunkers que mantendrán a la humanidad a salvo bajo tierra. ¿A salvo? Como siempre la multinacional se alza como la villana de esta ucronía y realiza variopintos experimentos que crean todo tipo de situaciones y criaturas. Seres como los ghouls, los gulpers, los mutantes… forman sus clanes y facciones que intentan controlar los Estados Unidos, ahora convertidos en una Commonwealth de trece estados.

Estamos ante una realidad alternativa con sabor a western y a años 50. Sombras del comunismo hasta en la sopa, llaneros solitarios, una elegancia que se percibe hasta entre la mugre… La serie tiene un encanto difícil de describir pues en su mezcolanza de géneros brota un drama y un romanticismo que funciona. Sobre todo porque todos los personajes tienen un arco argumental interesante y evolucionan sustancialmente, no son para nada planos. Y principalmente porque ‘Fallout’ marca la diferencia y huye de héroes y santurrones. Todos los protagonistas hacen alarde de cierta maldad fruto de vivir en un mundo que te destroza para conseguir sobrevivir.

Quizá esta no sea una traslación literal de alguna entrega concreta de la saga pero desde luego funciona correctamente en el universo creado por Tim Cain para ordenador en 1997. Si habéis jugado toda la saga reconoceréis a personajes como Lucy o Maximus, e incluso al pero albóndiga, así como a un robot que tiene jocosamente la voz de Matt Berry. Curioso o sarcástico es que la serie disponga de un personaje que proviene de un pasado similar al de los nazis y que comparta nombre (Dr. Siggi Wilzig) con alguien que en la realidad fue un superviviente del holocausto y de campos como Auschwitz y Mauthausen y posteriormente un magnate de la banca. Sea como fuere está divertido seguir al escudero de unos caballeros de armadura tosca a lo Warhammer 40.000 (Aaron Moten), a la candorosa y bienintencionada joven del búnker 33 (Ella Purnell) o al pútrido cowboy cuatrero excelentemente bien maquillado (Walton Goggins).

La serie al fin y al cabo es una aventura que desarrolla varias buddy movies a la vez. Como en el juego es divertido ver los distintos clanes que se han creado o los variopintos experimentos que se han realizado en los búnkeres. Es una propuesta más bestia y sangrienta que ‘Westworld’, pero no por ello menos dramática. La Hermandad, El Enclave, Shady Sands, El Yermo, diversos refugios subterráneos… Recorremos puntos clave de los videojuegos y por momentos la serie recuerda a ‘De amor y monstruos’ o a ‘Mad Max’, pero no olvida la fuente original. Toparnos con un cadáver nada más salir del búnker 33, tener un filtro de agua roto o usar una nevera como refugio nuclear son detalles que no pasarán desapercibidos a los gamers. Como el hecho de ver por todas partes y sin abusar a lo product placement el logo de la Nuka-Cola. A esa manera de no propasarse con los detalles y de saber adaptar, no calcar los juegos, yo le pongo el pulgar arriba cual Vault Boy.

Crítica: ‘Parasyte: los grises’

Acierta al no intentar readaptar y consigue convivir paralelamente al original

La historia de ‘Parasyte’ arrancó como un manga en Japón allá por 1988. Su autor Hitoshi Iwaaki ha visto como su obra se grajeaba muchos fans e incluso se llegaba a convertir en serie anime y a tener dos películas de acción real. Ahora es Netflix quien coge esta exitosa idea de terror y la convierte en ‘Parasyte: los grises’, una serie live action con 6 episodios que llegan el 5 de abril. Por mucho que esta serie le pegue mucho al director japonés Takashi Miike, quien ha realizado esta adaptación para Netflix es el guionista y director Yeon Sang-ho. Quizá es porque Miike, el mayor adaptador de mangas de la historia, estaba ocupado haciendo para la plataforma el anime de ‘Onimusha’.

Y me alegro de que haya sido Yeon Sang-ho pues muchos en España somos admiradores de su trabajo tras el estreno de ‘Seoul Station’ y ‘Train to Busan’, quizá no tanto tras ‘Península’. No es la primera vez que el rompedor director trabaja con Netflix pues ya estrenó la más que potable ‘Rumbo al infierno’ o la fantástica película de acción y ciencia ficción ‘Jung_E’.

Para aquellos que no conozcan ‘Parasyte’ han de saber, sin spoilers, que trata sobre como los humanos han de enfrentarse a unos seres bautizados como parásitos. Esto no va en el mismo sentido que la película de Bong Joon-ho, aunque algo de retrato de vagos y oportunistas hay, sino de un modo más cercano al de ‘Los ultracuerpos’, ‘The faculty’ o ‘Invasión secreta’. Con códigos de terror e imágenes grotescas similares a las que vemos en las páginas del ahora tan de moda Junji Ito, seguimos la historia de un adolescente llamado Shin’ichi Izumi, quien cual Eddie Brock con Venom empieza a convivir con uno de los parásitos invasores. Eso es lo que plantea inicialmente el manga. La serie se desplaza a un escenario ubicado un tiempo más adelante, con la invasión más avanzada, en términos más apocalípticos y con una protagonista diferente a la de los primeros mangas, pero que plantea las mismas cuestiones sobre la coexistencia.

Los humanos convirtiéndose en formas agusanadas letales y afiladas son la marca de la casa cuando hablamos de ‘Parasyte’. Las criaturas comparten el instinto de supervivencia de sus huéspedes ayudándose en simbiosis, pero sin compartir los intereses u objetivos. Estas criaturas son todo un reto para los cosplayers fans de la saga, los cuales, muy gratamente verán como la estética y morfología de las criaturas está respetada en la serie. No hay que preocuparse, no estamos ante un caso tipo ‘Death note’, la fidelidad de esta serie está más próxima a lo recientemente visto con ‘One piece’. Eso sí, hay que puntualizar que esta no es una traslación literal sino un fantaseo que sobre todo explora otras posibilidades del universo creado por Iwaaki. En el caso del manga y anime la dinámica es más ‘Venom’ y ‘The faculty’ y en el caso de la serie se toma un rumbo más cercano a ‘Invasión secreta’, The Strain’ y ‘Los ultracuerpos’. La pena es que la serie arranca con los mismos mensajes ecologistas que el manga, pero no desarrolla los argumentos en contra de lo perniciosos que somos los humanos de un modo convincente.

Yeon Sang-ho es ya todo un experto en manejar historias que ponen en jaque en a la humanidad. Hitoshi Iwaaki ya se ha manifestado muy satisfecho con las nuevas ideas que aporta la serie y yo no puedo decir lo contrario. La historia cambia sustancialmente con personajes más traumados y escenas más crudas, pero las reglas y el discurso se mantienen, de hecho, lo que sucede en la serie convive perfecta y simultáneamente con el manga. La trama es más policial y alude constantemente al ‘Dr. Jekyll y Mr. Hyde’, pero no pierde su sentido grotesco. En resumen, es un acierto que la serie haya desarrollado una trama que va de la mano a la original y no se haya intentado adaptar lo que ya hemos visto en formato anime y películas de acción real. Es una buena manera de ampliar el universo de ‘Parasyte’.

Crítica: ‘El problema de los tres cuerpos’

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Exhibe mucha complejidad y espectacularidad, pero como en ‘Juego de Tronos’, procrastina en exceso el desenlace

Netflix estrena este 21 de marzo la adaptación a televisión de ‘El problema de los tres cuerpos’. La rompedora obra de ciencia ficción escrita por el escritor chino Liu Cixin que causó sensación cuando se publicó la primera parte de la trilogía, ahora se convierte en serie de ocho episodios. Han sido los artífices de ‘Juego de Tronos’, David Benioff y D.B. Weiss, quienes han realizado esta traslación. Y les pega mucho esta narración pues al igual que la obra de R.R. Martin nos hace saltar rápidamente por diferentes localizaciones, épocas y personajes, sembrando misterio y peligro allá por donde va. Pero sobre todo se asemeja en que todo trata sobre una amenaza en principio desconocida y a priori imposible de vencer, además de que no hay personaje que esté a salvo.

Con la Revolución Cultural china y el mundo actual como telón de fondo, la novela explora temas como las carreras tecnológicas, la política y la búsqueda de vida extraterrestre, asimilándose en algunos aspectos a los relatos de Asimov. El libro es más lineal que la serie, la cual alterna mucho más las diferentes líneas temporales. Aún así no se ha perdido el toque de Liu Cixin, el cual tejió una historia compleja y sugerente que ahonda en las consecuencias de las acciones humanas y los retos existenciales que plantean los encuentros con civilizaciones avanzadas. Quizá habría que decir que el libro es intelectualmente más interesante pues profundiza mucho más en cuestiones tecnológicas, pero emocionalmente la serie está al mismo nivel, sobre todo gracias al poder de sus imágenes, las cuales plasman perfectamente todo aquello que imaginamos al leer el libro. Evidentemente esto sucede sobre todo en las escenas del videojuego o en los momentos más enmarcados en situaciones fantásticas. Pero más allá de su gancho visual uno de los puntos fuertes de ‘El problema de los tres cuerpos’ reside en su retrato de la colisión entre diferentes ideologías y la naturaleza impredecible del comportamiento humano ante una amenaza cósmica. Igualmente se entremezclan conceptos científicos con indagaciones filosóficas, no al nivel de magníficas obras como ‘Devs’, pero si de un modo que abre debate. Por ejemplo, yo me cuestiono si se ha incurrido en un fallo enorme de guión cuando se habla de diferencias de tecnología poniendo sobre la mesa la picotecnología alien frente a la capacidad del ser humano de progresar de manera exponencial.

Por otro lado, aunque es una historia interesante y cautivadora hay que reconocer que tiene demasiados puntos en común con ‘El juego de Ender’. Un videojuego que no es ni un entrenamiento, ni un entretenimiento recreativo, sino que sirve a intereses reales además de un enfrentamiento interplanetario con una especie alienígena que nunca vemos. De igual manera podemos asemejarla a ‘Ready Player One’, donde los protagonistas también debían resolver un acertijo en un mundo virtual cuyo resultado afectaba a la realidad.

Los personajes están bien desarrollados, cada uno de ellos lidiando con sus propios dilemas morales y luchas personales mientras navegan por las complejidades de la misteriosa amenaza y los desconcertantes eventos con los que se tropiezan. Por encima de un reparto con rostros conocidos como los de Liam Cunningham, Jonathan Pryce o Benedict Wong cabe destacar los papeles de Zine Tseng y Eiza González. Esta última se diría que gracias a ‘El problema de los tres cuerpos’ ha encontrado un papel que le permite mostrar sus verdaderas dotes interpretativas más allá de su figura y su rostro, normalmente cosificados.

En conjunto, esta primera temporada de ‘El problema de los tres cuerpos’ es un visionado cautivador que invita a la reflexión y que traspasa los límites de la ciencia ficción tradicional. Su exploración de grandes temas cósmicos combinada con un drama humano íntimo la convierte en una obra por encima de la media. Tanto si te gusta la ciencia ficción pura y dura como la especulación filosófica, esta serie ofrece una experiencia rica y gratificante que permanecerá en tus pensamientos mucho tiempo después de que hayas terminado el último episodio, sobre todo porque su final queda abierto.

Diario de Sombra Madrid 2024. 17 de marzo

Fantásticamente reventados tras la clausura

Hoy hemos pasado el día metidos en los mk2 Cines Paz. Todo el Sombra Madrid ha celebrado allí su día de clausura un día después del anuncio de su palmarés. Y salvo en ‘Mars Express’, la película de animación que debéis ver en cuanto se distribuya por España, hemos estado acompañados por los artífices de los filmes. Sofía Alaoui ha presentado ‘Animalia’, Richard Stanley nos ha hablado de ‘Hardware’ y el equipo de ‘Os reviento’, con su protagonista Mario Mayo, nos ha hablado de su película en el momento más loco de todo el festival. Gran cierre. A continuación, tenéis entrevista con todos ellos y opinión de las películas.

Esta primera incursión del festival Sombra en Madrid ha sido notable. Con una selección de películas muy buena y una cantidad de invitados potente, los cuales además han estado accesibles en todo momento, que es lo que caracteriza y agradece siempre el público de este tipo de eventos. Por fin la familia del fantástico se ha podido reunir en torno al género que le apasiona. Salvo catástrofe es fácil pronosticar que viviremos otra edición en 2025.

‘Mars Express’ (crítica completa)

Animación europea al más puro estilo ‘Ghost in the shell’, ‘Appleseed’, ‘Blame’ y similares. Implantes cibernéticos, robots, paneles holográficos y cables hasta en la sopa. Un mundo cyberpunk que ha llegado a Marte, lugar donde una agente de la ley ha de llevar a una prisionera y desentrañar una trama de conspiraciones y muertes. El diseño es distinto que el de la animación japonesa, como vemos en los ojos o en las texturas, pero esta película bien podría estar ambientada en el universo de Motoko Kusanagi o de Korben Dallas.

Es un no parar de descubrir inventos e ideas tecnológicas. Consiste en un neo noir con tintes de Asimov y ‘Cyberpunk 2077’, de hecho bien podría ser una O.V.A. relacionada con el videojuego de CD Projekt. Pero la trama policial, al consistir en la resolución de un asesinato y la persecución de un ser artificial, recuerda más a ‘Blade Runner’. Y todo el entramado de hackers y e inteligencias artificiales nos remonta al anime de Masamune Shirow. La estética es cromáticamente más optimista pero muchas de las cuestiones que planteaban Philip K. Dick y el famoso anime salen a la luz. Jéremie Perin crea su propio mundo futurista en el que la humanidad está sometida a la tecnología y a un destino que hemos visto en anteriores producciones. Pero ‘Mars express’ es capaz de volar por su cuenta y ser constantemente sugerente.

Comentado por Furanu.

‘Animalia’ (crítica completa)

‘Animalia’ es el primer largometraje de la guionista y directora marroquí Sofia Alaoui. Con este filme embarca al público en un enigmático y desconcertante viaje a través de un fenómeno meteorológico nunca identificado que trastoca la vida de la protagonista. Alaoui subvierte las expectativas alejándose de los típicos clímax llenos de acción. Se adentra en un territorio casi ascético, dejando al espectador con preguntas persistentes. Los pormenores de la película sobre la religión, las clases sociales y el papel de la mujer en el Marruecos contemporáneo añaden profundidad a la narración. ‘Animalia’ es una película de contrastes entre los nuevos ricos y los orígenes humildes.

Si ‘Animalia’ engancha es gracias a como juega con la ambigüedad de las preguntas que plantea. Y sobre todo por como Alaoui capta la belleza descarnada del paisaje marroquí. Visualmente es cautivadora, con una fotografía potente, una escenografía cuidada y un tratamiento de la imagen muy conciso. Con todo esto lo que parece que está subrayando la directora es la vulnerabilidad de Itto frente a la furia de la naturaleza. Extrae el carácter fotogénico de la actriz protagonista, Oumaïma Barid, que destaca entre múltiples planos de simetría kubrickiana.

De contenido fantástico ‘Animalia’ va muy justa, pero de valores que desafían las convenciones está muy bien armada. Si nos atenemos a esa faceta podríamos decir que va en la línea de ‘Jupiter’s moon’.

Comentado por Furanu.

‘Hardware’

Siendo el día del cómic teníamos que tener alguna cinta que le hiciese honor en Sombra Festival que junto a Aeterna, han traído ‘Hardware’ de Richard Stanley. Está basada en el cómic ‘SHOK!’ de Steve MacManus y Kevin O’Neill.

La primera película del director, nos lleva a un futuro apocalíptico, en el que sobreviven unos pocos pese a la sequía y las guerras que ha habido en toda la Tierra. Viven como chatarreros buscando pequeños tesoros electrónicos para reutilizarlos. Uno de ellos encuentra una extraña cabeza robótica que se convertirá en un gran peligro, ya que es una máquina de matar.

La película se me ha hecho un poco densa la verdad, hay momentos en los que no avanza absolutamente nada. Pero sí que es cierto que tiene imágenes muy potentes. Con una gama de colores bastante oscura, nos muestra una ciudad bastante sucia y demacrada por todo lo que ha sucedido a lo largo de los años.

El diseño del robot es muy chulo y en general toda la producción está cuidada al detalle. La música es bastante onírica y llamativa.

Comentado por Vicky Carras.

‘Os reviento’ (crítica completa)

Ya lo decía Will Smith en ‘Cocussion’, que tantos golpes en la cabeza no son buenos. El protagonista de esta película es un exboxeador que se ha ganado a pulso el nombre de “Tarado”. Kike Narcea nos brinda una película llena de acción y comedia en la que esboza a un antihéroe, de esos que están resignados a un destino vinculado a la delincuencia. Una propuesta sencilla que viene edulcorada con nombres clásicos del fantástico español como son Antonio Mayans, Lone Fleming y Javier Botet, el cual marca la pauta cómica desde la primera escena y para el resto del filme.

Es de esa acción cruda que está rodeada de enredos y lances fortuitos. Evidentemente se puede asociar a películas para fans de la acción pura y dura pero quizá también habría que decir que se percibe influencia de Guy Ritchie por esos personajes que filosofean mientras vomitan jerga callejera y sus continuas situaciones confusas. Mario Mayo está estupendo como protagonista, pero ‘Os reviento’ podría estar perfectamente protagonizada por Vinnie Jones.

Si antes decía que los golpes no son buenos para el cerebro, yo pido porque me den más bofetadas como esta. Lo de ‘Os reviento’ se agradece, su sinceridad, su entrega, su sentido del humor, su sencillez, su españolización de un género monopolizado por el mercado anglosajón… una propuesta que debería ser más frecuente.

Comentado por Furanu.