Crítica: ‘Pesadillas y ensoñaciones de Joko Anwar’

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Aunque se le va de las manos, de las mejores antologías de Netflix

Joko Anwar es un director muy conocido en la zona de Indonesia y entre los círculos del género fantástico. Películas suyas como ‘Los hijos de Satán’, ‘Pintu Terlarang’ o ‘Impetigore’ le han convertido en un talento emergente. Ya había hecho alguna película basada en sus propias pesadillas y ahora ha estrenado en Netflix la serie ‘Pesadillas y ensoñaciones de Joko Anwar’.

Esta antología es una especie de The Twilight Zone (opening incluído) centrado en el terror no es la primera incursión de Anwar en el género. Ya estrenó para HBO Asia ‘Folklore’. Con este nuevo título vuelve a demostrar que está comprometido con tradiciones y miedos más arraigados, sobre todo con la clase baja de su país, Indonesia y regiones cercanas. Anwar interconecta estos países y tradiciones realizando un recorrido desde el pasado hasta la actualidad más conspiranoica y comiquera. Y es que este director también cultiva el género de acción con películas como ‘Gundala’.

Si algo remarca ‘Pesadillas y ensoñaciones de Joko Anwar’ son los miedos del propio director y de la gente a la que ha visto toda su vida. Personas con auténticos trabajos de mierda y vidas embadurnadas de miseria. Y lo hace montándose sus propias narraciones extraordinarias (no puede negar influencias de Poe). De reminiscencias de los primeros films de terror, pasa al folk horror actual consiguiendo imágenes que podrían haber sido de un Kurosawa al servicio de las ‘Historias de la cripta’.

Netflix ha conseguido con esta antología lo que no pudo hacer correctamente con Junji Ito, plasmar el estilo y narrativa de una mente novedosa y a la vez tradicional en eso del terror. Para algunos si conclusión puede ser un giro de guión explosivo, pero para otros, como es mi caso, es una locura que se carga todo lo sembrado. Quizá no estéis preparados para algunas de sus escenas, Anwar muchas veces consigue ser impactante. Si queréis estarlo al menos ajustar bien el brillo o el color de la tele y poneos a oscuras con algo a lo que agarraros, como una buena caja de kleenex.

La casa vieja

Durísima reflexión sobre el abandono de nuestros mayores y el sacrificio que supone tener un hijo. Una pesadilla con un toque del giallo de Argento y una manera visualmente impactante de enlazar con horrores antediluvianos.

El huérfano

Maldición o karma, este episodio te hace caminar entre la fina línea que separa esos dos conceptos. Los anhelos por abandonar la pobreza y de un salto alcanzar una mejor vida, no justifica cualquier medio. Medios que provocan las mierdas de nuestra civilización.

Poema y dolor

¿Es el proceso de escritura una experiencia agotadora? ¿Puede un autor sufrir en sus carnes su propia historia? ¿De dónde viene la inspiración? Contradiciendo a los hijos de Unarius nos exponen un trance que mezcla Stieg Larsson con ‘Room’.

El encuentro

De nuevo la miseria llama a la puerta de la imaginación de Anwar. Otra pesadilla en vida para aquellos que sueñan alejarse de injusticias y falsas promesas. Tintes de parábola bíblica y un final incompleto, pendiente del crossover final.

El otro lado

También hay espacio para lapsos temporales relativistas y la historia del marido que se fue a por tabaco. Una locura en la que la nostalgia abduce hasta la ruina. Más problemas sociales explicados con el fantástico.

Hipnotizado

Un capítulo de esos en los que dices eso de “qué diantres está pasando aquí”. Un episodio difícil de interpretar hasta el final pero con una buenísima interpretación del protagonista. Apto para admiradores de series como ‘From’… o de ‘Los Vengadores’.

El apartado de correos

Toca unir las pistas en el último episodio, cuando más conspiranoico es el ambiente. Y relación con temas secretos y de la ciencia ficción actual tiene. La serie concluye y lo hace con un final en el que vemos una ida de olla propia de ‘30 monedas’.

Crítica: ‘The Boys’ T4

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Nueva sobredosis de salpicaduras de sangre y crítica

Por fin tenemos la cuarta temporada de ‘The Boys’ y la hemos visto con perspectivas de una quinta ya que Prime Video anunció su renovación, así como más ‘Gen V’ cuando resuelvan cómo manejar la ausencia de Chance Perdomo. ‘The Boys’ T4 llega el 13 de junio y además lo hace con estreno de triple episodio. Serán ocho capítulos cuyo final culmina el 18 de julio. Hemos podido ver todos los capítulos salvo el último, pero aún así os garantizamos que no hay ningún spoiler en esta reseña.

Todos los lectores del cómic comentaron que la temporada 3 se había suavizado, si creedme, con respecto al material original. La serie estuvo hardcore pero se cortaron con algunas escenas. Con la temporada 4 de ‘The Boys’ los paños calientes brillan por su ausencia y se mantienen las tradicionales sorpresas sangrientas y sexuales con las que nos tienen acostumbrados y que se mantuvieron también en ‘Gen V’, spin-off con el cual por supuesto ha conectado como esperábamos. Llegan nuevos giros que van más allá de las explosiones hemoglobínicas, que amplían la trama cuando pensábamos que no se podía estirar más el chicle. Nuevas alianzas, unas peligrosas elecciones, detalles del pasado de algunos protagonistas… El tiempo que hemos pasado sin nuevos episodios sin duda ha servido para enriquecer los guiones.

Sin duda un adjetivo que describe a ‘The Boys’ es ofensiva. ‘The Boys’ T4 mantiene el sentido de humor negro y esa sátira que se burla, no solo del mundo de los calzones y más mallas, también del stars-ystem, de todo aquello que es gubernamental, del corporativismo, de los fanatismos y el fandom, de la USA católica y conservadora, de Barrio Sésamo, de la Disney… Es como si los autores de ‘Injustice. Gods among us’ se hubiesen puesto a tope de drogas y diatriba crítica cuando los crearon.

En esta temporada estamos sumergidos en una campaña electoral, con Carnicero intentando recuperar a su hijastro antes de que se le acabe el tiempo, con Patriota aún más loco si puede ser, con Los Siete cambiando su alineación… La temporada está más repartida que nunca y todos los personajes tienen arcos argumentales de peso, protagonismo y giros que les aportan una evolución. Y aún así hay espacio para introducir nuevos personajes, al fin y al cabo hay que llenar los huecos que quedan tras tanta masacre y muertes viscerales. Susan Heyward, Valorie Curry y Jeffrey Dean Morgan, son las nuevas caras en la serie. Alguien con personajes tan comiqueros y cabroncetes como El Comediante y Negan tenía que estar en ‘The Boys’. Pero su papel está más relegado a un segundo plano, Heyward y Curry tienen mucho más que contar con sus personajes. Eso sí, la sensación es como en las últimas temporadas de ‘Juego de Tronos’, que vamos excesivamente rápido de un lugar a otro, sin elipsis o control sobre el tiempo fílmico.

Poco se puede decir ya tras tres temporadas y un spin-off que ha mantenido un nivel apabullante. ¿Qué sigue habiendo muertes brutales? Si. ¿Qué el nivel de sátira es extremo? Si. ¿Qué se aleja del cómic pero sigue siendo tan interesante como malsana? Si. Pero además de eso trae partidas de futbolín, bailes sobre hielo que se mofan de Disney, una ComicCon de conspiranoicos, videojuegos a lo Moral Kombat, escenas violentas psicodélicas… y esto es lo más flojo que vais a ver en esta carnicería de serie. Con ello también nos llega la sensación de que ya no hay espacio para la sorpresa, nos vemos venir los momentos soeces y las masacres, lo cual ya le está quitando algo de gracia.

Ya que os he ahorrado los spoilers permitidme que os ponga los títulos de los ocho episodios de ‘The Boys’ T4 y deje que vuele vuestra imaginación.

TÍTULOS EPISODIOS:

  • EPISODIO 401: Departamento de juego sucio
  • EPISODIO 402: Vida en las cloacas
  • EPISODIO 403: Mantendremos la bandera roja ondeando
  • EPISODIO 404: La sabiduría de los siglos
  • EPISODIO 405: Cuidado con el galimatazo, hijo mío
  • EPISODIO 406: Algo apesta
  • EPISODIO 407: El topo
  • EPISODIO 408: Carrera de asesinatos

Crítica: ‘Lina’

Crítica

Un reencuentro con la que fue la reina de la interpretación gestual

Lina Morgan nos dejó en 2015 y desde entonces ha recibido muchos homenajes en forma de espectáculos, plazuelas a su nombre y demás. Pero ya tocaba que sus compañeros de profesión le rindiesen tributo. El de ‘Lina, la mujer espectacular’ es un acto de veneración hacia una artista que marcó a generaciones y de las que se puede decir que fue una pionera y adelantada a su época con todas las de la ley.

El próximo 17 de junio Movistar Plus+ estrena ‘Lina, la mujer espectacular’. A lo largo de tres capítulos se nos cuenta la vida de esta artista que empezó en el mundo del espectáculo queriendo ser vedete y acabó como uno de los referentes cómicos más grandes de nuestro país y la primera mujer en Europa en regentar un teatro. Este es un recorrido cronológico lleno de curiosidades y halagos. Revelador con algunos detalles que habían caído en el olvido, a veces un tanto exagerado a la hora de ser halagador. Con esta docuserie viajamos desde su muy modesto origen rodeado de las miserias de la postguerra hasta sus últimas funciones.

Cómicos, estudiosos y coetáneos analizan la figura de al Morgan. La serie se compone de testimonios en forma de entrevistas intercalados de imágenes de archivo que refrendan todo lo comentado. En ese sentido ‘Lina, la mujer espectacular’ es un reportaje convencional, que no por ello quiere decir que no sirva para hacer justicia a una artista que debería ser conocida por todas las nuevas generaciones del teatro y la comedia. Como diferencia con respecto a otros documentales tradicionales, algunos de los entrevistados han incluido una imitación de alguno de sus números más conocidos. Todo ello se ha planteado como un falso casting, lo cual no deja de ser un guiño más a lo duro que es hacerse un hueco en la profesión, algo que ella probó bastante en sus carnes pues no tuvo solo que remar contra competidoras, sino también contra los cánones y gustos de la época.

No es la primera vez que Israel del Santo trabaja con Movistar Plus+. Ya nos deleitó con los documentales ‘Lola’ y ‘El palmar de Troya’. Ahora para camelarnos ha reunido a una troupe de nombres muy bien escogida pues son capaces de analizar todas las facetas de Lina Morgan. Es por ello que se realiza un análisis completo al tratar desde su vida personal hasta el porqué su humor fue rompedor. A destacar por ser más acertadas las palabras de Silvia Abril, María León, Jesús García Orts, Juan José Montijano o Anabel Alonso. Pero la lista de nombres es aún más larga. Entre ellos también Joaquín Reyes con un Celebrities inclusive, lo cual resulta una bofetada graciosísima cuando aparece. Un buen truco de montaje que sigue la estela de la escuela de Lina Morgan, de la cual siempre se ha dicho (el propio documental lo remarca) que sabía exactamente cuándo introducir el chiste o la mímica.

Y es que Lina Morgan sabía sacar muy buen partido a su cuerpo, pero no el modo en como lo tenían que hacer la mayoría de artistas de la época. Se la puede considerar la reina de la interpretación gestual y eso le grajeó un éxito que como daños colaterales también le trajo sus enemigos o envidias. Es por eso que me sobra Bárbara Rey en la serie ya que parece que se ha plantado delante de la cámara solo para hablar sobre ella misma. Descartaría de la serie eso y todos los momentos en los que parece más un programa de la prensa rosa, hipótesis sobre su vida y las cosas turbias que le pudieron pasar a la hora de imaginar lo que se encontró cuando se habla de la caspa que poblaba el show business de la época. Si estamos tratando todo bajo el prisma del documental, hechos contrastados, nada de tirar de imaginario más propio del salseo.

Crítica: ‘The Acolyte’

Oscura y misteriosa, ‘The Acolyte’ llega para darnos algo nuevo

A partir del 5 de junio llega a nuestras casas gracias a Disney + la nueva serie dentro del universo de ‘Star Wars’, ‘The Acolyte’. Hemos podido ver los dos primeros episodios en pantalla grande junto a parte del equipo. Lesley Headland, Dafne Keen, Charlie Barnett y Rebecca Henderson, estuvieron en la presentación de Madrid de la serie y nos contaron un poquito lo que ha sido para ellos trabajar en un proyecto como este.

La serie nos traslada a una época anterior a ‘La amenaza fantasma’. Comenzamos con un asesinato de una gran Jedi. Osha, una joven que desertó de la escuela Jedi, se ve mezclada en una investigación que la señala a ella directamente de este crimen. Tiene que unirse al maestro Sol, a Jecki Lon y a Yord Fandar, para poder lograr demostrar su inocencia.

Estos dos episodios me han parecido muy interesantes, te explican mucho en poco tiempo y muy bien contado. Lesley Headland logra atraparnos con estos misteriosos casos. Que, aunque pronto parece que vamos descubriendo el pastel, es cierto, que no deja del todo claro si lo que estamos viendo es real o no. Algo que me ha gustado mucho, las dudas que genera.

Lesley Headland, además de directora de la serie, también ha creado toda la historia. Como digo, una historia algo diferente a lo que estábamos acostumbrados a ver, por fin algo fuera de tanta nostalgia. Al menos de momento. Es lo malo de no poder ver toda la serie, pues luego puede cambiar totalmente. Tiene mucha oscuridad, pero también algo de humor, bastante comedido, pero tiene.

En el reparto encontramos a Amandla Stenberg (‘Bodies, bodies, bodies’), Dafne Keen (‘La materia oscura’), Charlie Barnett (‘Russian Doll’), Carrie-Anne Moss (‘Matrix’), Rebecca Henderson (‘Russian Doll’) o Lee Jung-jae (‘Hunt’), entre muchos otros. Todos ellos logran crear una sintonía bastante buena en este viaje buscando al asesino de jedi. Además se nota que han trabajado mucho las coreografías con las espadas laser.

Los efectos especiales están muy bien, la fotografía es bastante oscura, pero muy bonita y como siempre el trabajo de decorados es muy bueno. Y que decir de los maquillajes, distintos y novedosos, pero no desentonan nada en cuanto a las películas de toda la vida.

Como he comentado, los dos primeros episodios están bastante bien, merece la pena comenzarla y me ha dejado con ganas de más y admito que hacía mucho que una serie sobre ‘Star Wars’ no me hacía sentir así.

Crítica: ‘El hombre sin corazón’

Muchas respuestas son dadas en este misterioso suceso

Max se ha animado a la moda de los true crimes, y los que está escogiendo sin duda son la mar de interesantes. Este próximo 31 de mayo llega a Max ‘El hombre sin corazón’, un misterioso suceso que ocurrió en Suecia y que lleva dando muchos quebraderos de cabeza a una familia vizcaína.

‘El hombre sin corazón’ es la historia de Miguel Ángel Martínez Santamaría y de cómo su hermana, Blanca Martínez, intenta con gran determinación descubrir que le ocurrió realmente a su hermano.

En 2005 el cuerpo de Miguel Ángel Martínez apareció en un fiordo sueco. Sabían que era él por una fotocopia del DNI que portaba en uno de sus bolsillos, que, por cierto, estaba totalmente conservado pese a que pasó bastante tiempo bajo el agua. La familia no pudo reconocerlo pues tenía la cara desfigurada. Además, no solo eso, le faltaba el corazón.

Jorge Valcarcel, dirige esta docuserie dividida en dos partes, en las que viajamos a Suecia, España e Inglaterra en compañía de Ferran Barber, un periodista que intentará responder a todas las preguntas que tiene la familia y por las que Beatriz lleva luchando años.

¿Cómo murió? ¿Por qué la policía no investigó el caso como asesinato? ¿Dónde fue el último lugar en el que estuvo? ¿Quién lo encontró? ¿Por qué le falta el corazón? Y la más importante y la que más turba el sueño de la familia es ¿Realmente es su hermano?

Este docuserie es bastante interesante, está muy bien llevado y Ferran Barber hace un gran trabajo de investigación, aclarando bastantes cosas de las que ocurrieron. No todas, pero si algunas importantes. El silencio de la policía y de los forenses que estuvieron en el caso en Suecia, es bastante raro. Ya que intentaron que este caso fuese cerrado pronto y fue tratado como si de un suicidio fuese.

La desesperación de una familia que solo quiere poder enterrar a Miguel Ángel con la tranquilidad de saber que es él. Os lo recomiendo si os gustan los misterios sin resolver, pues en este aunque quedan preguntas sin respuestas, algunas se logran contestar y eso es un gran logro después de tantos años y con la poca ayuda que han tenido.

Crítica: ‘Eric’

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Un thriller lleno de drama con un increíble Benedict Cumberbatch

Quién no ha visto alguna vez en su vida a ‘Los Teleñecos’, esas marionetas llenas de vida que nos han enseñado tantas cosas, los números, las letras, las distancias o simplemente los sentimientos. Estas marionetas estaban llevadas por personas que las manejaban y que les daban esa energía que hacía que todos los niños disfrutásemos de tantas aventuras.

Todo este mundillo de debajo de las marionetas, lo vemos en Eric. Un drama y thriller que nos muestra un lado muy oscuro del mundo. La desaparición de un niño, unos padres amargados que no hacen más que discutir y destruir la felicidad del día a día de su hijo. Un padre que se siente totalmente culpable de la desaparición de su hijo, por ello, decide coger los dibujos de éste e intentarlos llevar a su programa, Eric, un monstruo enorme, para que su hijo lo vea y vuelva con ellos. ¿Pero que le ha pasado a Edgar? Ha huido, se ha perdido, le han secuestrado o algo mucho peor, ha muerto…

‘Eric’ es una serie muy amarga, con muchas idas y venidas que logran engañar al espectador de mil maneras, no deja de sorprenderte y de hacértelo pasar regulero. Me ha gustado bastante, hay ratos que dejan un mal sabor de boca y otros que pese a que son algo tristes, te muestran la inocencia desde los ojos de un niño.

Muy bien dirigida, nos adentra en el Nueva York de los años 80, esos años oscuros y a la vez llenos de esperanza. Esos años en los que los buenos policías no eran bien vistos. Lucy Forbes, logra traernos a nuestras pantallas el guion de Abi Morgan, un guion como digo, amargo y triste. Además del gran trabajo de los actores.

Benedict Cumberbatch (‘Patrick Melrose’), está fabuloso, siempre se le dieron bien este tipo de papeles. Almas en pena que se autodestruyen según pasa el tiempo. Nos da una interpretación notable, con un personaje lleno de altibajos con los que el actor juega a su gusto y logra que le odies y a la vez, sientas compasión.

Junto a el encontramos a Gaby Hoffmann, Ivan Morris Howe (en su primer papel), Bamar Kane, José Pimentao, Jeff Hephner, Erika Soto, Donald Sage MacKay o David Denman, entre otros.

Pero también quiero destacar el gran trabajo de McKinley Belcher III, como el policía legal que tiene que luchar contra todos sus compañeros. Y Dan Fogler, que acostumbrados a verle en la saga de ‘Animales fantásticos’ como secundario simpaticón. Aquí muestra una cara bastante diferente, llena de contrastes e incógnitas.

‘Eric’, llega a nuestras pantallas el próximo 30 de mayo. La podréis ver en Netflix. Esta miniserie de 6 episodios, ha sido sin duda una de las mejores que he visto en lo que llevamos de año. Deja mucho poso, aunque sea agrio, pero es de estas series que dan para hablar después de verla.

Crítica: ‘Ni una más’

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Una serie que no dejará indiferente a nadie

Dirigida por Eduard Cortés, David Ulloa y Marta Font Pascual llega a nuestras televisiones ‘Ni una más‘. Creada por Miguel Sáez Carral, (basada en su novela) y con guion del mismo creador y de Isa Sánchez. Nos adentran en lo complicado que es que el mundo te crea, que la gente acepte que, aunque veamos cosas que son normales, no es normal ni está bien.

‘Ni una más’ comienza con una pancarta avisando que hay un violador dentro del instituto. Esto hace que todo el mundo critique a Alma, la joven que se ha lanzado a colgarla. Alma es una joven bastante inconformista, feminista e independiente, que simplemente quiere contar la verdad.

Alma es la figura central de esta historia, en la que vemos varios tipos de abusos durante sus 8 episodios, lo cuales podemos tener cualquier persona, sobre todo en edades tan difíciles como son las que abarcan la adolescencia. Esos momentos de confusión, de no entender ciertos comportamientos. Los años de desfase, con fiestas locas y ganas de vivir todo con gran intensidad. Unas edades en las que te crees fuerte y adulto, pero realmente eres muy vulnerable.

La serie me ha gustado bastante, es una serie bastante juvenil que intenta mostrarnos los diferentes abusos y lo hacen a partir de la figura de Alma y sus conocidos, vemos varias situaciones que se pueden dar, desde el punto de vista de los distintos personajes. La importancia del consentimiento, las relaciones tóxicas, el no caer en las drogas o el echo de no dejarse engañar por abusadores, son temas que se tratan en la serie.

Nuestra protagonista está interpretada por Nicole Wallace, Alma, es un personaje muy completo. Una mujer fuerte, salvaje y a la vez frágil. Piensa que no necesita a sus padres, pero en el fondo sigue siendo una niña que está aprendiendo a vivir. Nicole logra darle toda su energía simplemente con su intensa mirada.

Junto a ella encontramos a dos personajes muy importantes en la trama que son las encargadas de dar vida a sus dos mejores amigas, Clara Galle y Aicha Villaverde. Sus personajes, muy diferentes entre sí, hacen que estas tres amigas se complementen a la perfección.

En el resto del reparto encontramos a Ivan Massagué, Ruth Díaz, Calorina Lapausa, Elsa Chaves, Teresa Mera o Gabriel Guevara entre muchos otros.

La serie de 8 episodios llega a nuestras pantallas el próximo 31 de mayo a nuestras televisiones gracias a Netflix. Una serie que no va a dejar indiferente a nadie y que sin duda se podría recomendar a los jóvenes de hoy en día.

Crítica: ‘Atasco’

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Un tremendo atasco nos regala un sin fin de historias para todos los gustos

Rodrigo Sopeña, guionista de ‘La habitación de Fermat’ o ‘La hora de José Mota’, dirige la nueva serie de Prime Video, ‘Atasco’. Una serie coral, que transcurre durante un gran atasco y vamos conociendo a diferentes personajes con un montón de situaciones diferentes. Y ya no solo eso, si no que también da tiempo para filosofar o incluso para convertirse en héroes, Manolo estará siempre en nuestros corazones.

La serie tiene seis episodios de unos 25 minutos aproximadamente cada uno. Son episodios muy sencillos y con varios sketchs en cada uno. Es divertida, pero hay veces que las historias dan un giro demasiado sensiblero, que junto a la música un tanto dramática nos saca un poco del visionado. Pero en su conjunto la serie es muy entretenida y tiene historias que dan para pensar, como la historia de las monjas, muy graciosa y con mucho fondo.

Trabajadores de seguridad, ladrones, pintores, guardias civiles, bomberos, familias, madres, son parte de todo este atasco. No hay una historia central que los una a todos, sino que son historias independientes entre sí, como es la actual sociedad, independiente y que tampoco mira demasiado por el de al lado, a no ser que sea para cotillear, como pasa con la historia que nos cuentan María León y Edu Soto, que es una historia que se va desarrollando durante todos los episodios.

El reparto está lleno de caras conocidas, Antonio Resines, Ana Wagener, Arturo Valls, Luisa Gavasa, Silma López, Carmen Ruíz, Toni Acosta, Roberto Álamo, Jorge Sanz, Anabel Alonso, Pedro Casablanc, Iván Massagué, José Mota, Elena Ballesteros, Gonzalo de Castro, Fele Martínez, Álex García, Henar Álvarez, Manuel Marquiña, Francisco Reyes, Lucas Nabor, Magüi Mira, Nuria Mencía, Xosé A. Touriñán, Canco Rodríguez, Esther Toledano, Alicia Falcó, Olivia Berriet, Santi Rodríguez, Noa Álvarez, Iria Parada, Juan Muñoz, Carla Campra, Alexandra Pino, Santi Cuquejo. Entre muchos otros. Todos ellos con grandes historias que contarnos y mostrarnos, situaciones, que se van de las manos en un atasco que hasta el final no sabremos porque se ha producido.

Lo guay que hay historias para todo tipo de gustos, sin duda a mi me han encantado las interpretadas por Magüi Mira y Luisa Gavasa. También la de Fele Martínez, Álex García y Lucas Nabor, muy divertida. Aunque me han gustado varias de ellas, estas han sido mis favoritas.

Creo que es una serie que va a gustar a muchos, ya que son historias autoconclusivas y son episodios cortos. Una serie que se ve en un momentito y que dentro de que es bastante cómica, nos deja mensaje en muchos de sus sketchs. Este próximo 24 de mayo llega a nuestras casas gracias a Prime Video.

Crítica: ‘Bodkin’

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Negra con su humor, misterio y personajes, pero aún así, deja buenas sensaciones

Este 9 de mayo se estrena en Netflix la serie ‘Bodkin’. Compuesta por siete episodios y creada por Jez Scharf nos cuenta la aventura de tres reporteros en un pequeño pueblo irlandés. Dos de ellos se dedican a hacer un podcast sobre true cimes y la otra es una empleada de un periódico serio que ha tenido que poner pies en polvorosa. Forman un variopinto y heterogéneo equipo que intenta desentrañar unas desapariciones ocurridas décadas atrás durante un Sauin (lo que se conoce también como Samhain, el popularmente llamado Halloween).

Siobhán Cullen, Will Forte y Robyn Cara forman el trío protagonista. ‘Bodkin’ consiste en una historia de suspense ligera con más momentos de humor negro que de puro dramatismo, aunque este gana peso al final. Es un viaje rural a través del misterio y del tratamiento de las historias, hoy en día frivolizadas por el auge de los programas y documentales true crime. Desde el primer episodio, te sumerges en un mundo oscuro y enigmático donde cada giro de la trama te deja con ganas de más. La trama es más compleja de lo que a priori parecía y está repleta de personajes pintorescos que dan pie a múltiples versiones de la historia, abriendo la veda a distintas teorías. Como si se tratase de una novela negra el espectador siente el gusanillo de saber más y ya de paso de conocer en profundidad a los personajes.

Cada protagonista, y algún que otro secundario, está meticulosamente desarrollado y aporta su propia capa de complejidad a la historia. Se dispone a una escritora arisca y frustrada por su situación con dos entusiastas motivados. Son dos estadounidenses y una irlandesa que vuelve a su país a regañadientes. Dicho de otro modo, una gruñona tipo Scooge con un tipo risueño y optimista a lo Ted Lasso. La mezcla es curiosa y funciona. Como extra se plantan ante nosotros algunos detalles que hemos de dilucidar si son reales o solo están en la mente de algunos de los protagonistas.

Uno de los puntos fuertes de ‘Bodkin’ es el cómo es capaz de conseguir una ambientación triste a partir del vivo verde irlandés. Pero sobre todo lo que nos atrapa es el cómo el hermetismo y las tradiciones del pueblo de Bodkin obstaculizan la progresión de estos investigadores. Desde hipótesis de lo más locas hasta los asuntos más truculentos o trágicos, la serie crea desconcierto y encanto a partes iguales. Con cada capítulo el interés es mayor, detectamos diversos McGuffins y vamos tamizando el silencio o la negación obteniendo vergüenza y secretos, de esos que siempre abundan en las pequeñas villas.

También está interesante el debate periodístico que plantea la serie. No me refiero a si es mejor un podcast que un medio de comunicación tradicional, ‘Bodkin’ no se moja mucho con eso. Sin embargo por un lado está la vertiente “respetuosa” que busca extraer solo las partes morbosas o misteriosas de la historia, lo cual hoy en día tiene mucha audiencia. Por otro lado está quien busca algo menos pasajero y pasar a la historia escarbando entre el escándalo y los argumentos políticos. Al espectador se le plantea un continuo debate y cuesta escoger por quién está actuando del modo más correcto, eficiente o humano.

Por último señalar que la música de la serie está compuesta por Paul Leonard-Morgan, autor de la música de ‘The IT Crowd’ y uno de los artífices de la estupenda banda sonora del juego y la serie de ‘Cyberpunk 2077’. Ha usado temas que en algunos momentos recuerdan a Hans Zimmer con notas que rememoran a ‘Sherlock Holmes’ e ‘Interstellar’. Curiosa mezcla que enriquece aún más las rarezas de esta serie.

Crítica: ‘Los Detectives Muertos’

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Un encuentro suavizado y juvenil con el lado dark de DC

Aún me acuerdo de la película ‘R.I.P.D. Rest In Peace Department’. En ella dos policías de ultratumba (Ryan Reynolds y Jeff Bridges) luchaban para devolver a demonios al infierno intentando mantenerse al margen del mundo de los vivos. La dinámica del filme era claramente un copia y pega de ‘Men In Black’. Ahora tenemos a dos nuevos detectives que intentan resolver casos sobrenaturales siendo ellos mismos dos fantasmas, pero la tónica es bien distinta. ‘Los Detectives Muertos’ luce un estilo más cercano a una mezcla entre las historias de ‘Sherlock Holmes’, ‘Entre fantasmas’ y ‘Supernatural’. Precisamente con esta última es con la que más tiene relación pues el creador de esta y esa serie es Steve Yockey. Ya trabajó para Warner Bros. Television con ‘The Flight Attendant’ y ahora estrena un título que también tiene bastante comedia, solo que nos llegará a través de Netflix el 25 de abril.

La trama de ‘Los Detectives Muertos’ sigue a dos fantasmas. Dos personas muertas a muy temprana edad pero en épocas diferentes. Edwin Paine (George Rexstrew) asesinado en 1916 y Charles Rowland (Jayden Revri) que murió en 1989. Mientras resuelven sus casos se fortalece su amistad, descubren más sobre las reglas del más allá e intentan huir de Muerte, interpretada por Kirby ya que todo pertenece al universo de ‘Sandman’. Estos dos personajes junto al de Crystal aparecieron en los últimos coletazos de ‘Doom Patrol’ y ahora tienen serie propia que tiene un par de guiños a los cómics de la Patrulla Condenada, pero sobre todo a la obra de Gaiman. De una serie de HBO Max saltamos a una de Netflix. Esa es la razón por la que los actores son distintos, aunque evidentemente Warner Television sigue en el ajo.

Como es lógico hay conexiones con la serie de ‘Sandman’ pero ‘Los Detectives Muertos’ va por su cuenta e implementa un estilo mucho más juvenil. Se acerca a series como ‘Locke & Key’ o ‘Agencia Lockwood’. Estos dos chicos se mueven por un mundo adulto en el que hay criaturas a las que se ha enfrentado el mismísimo John Constantine, tales como fantasmas, demonios, objetos malditos, brujas, elementales… Aceptan encargos de otros que siguen atrapados entre el mundo de los vivos y los muertos. Unos casos que se antojan bastante evidentes para el espectador pero que tienen mucho de cautivadores por como juegan con el mundo demoníaco y fantasmal.

La serie desarrolla su propio lore y lenguaje partiendo de las pautas que les da el material original. Runas, conjuros, planos, criaturas… todo un mundo mágico particular dentro del universo dark de DC/Vértigo. Esto es el Black Label en su vertiente más tontorrona y simpaticona. La historia es arquetípica en el sentido en que tenemos al listo y al ágil, el diligente y el caótico, el deductivo y el bruto. Y estos hacen migas con una mujer negra y una oriental, cosas de Netflix, pero la trama funciona. Recuerdo cuando veía ‘Smallvile’ que me sacaba de la serie que todos los personajes acababan teniendo poderes o enfrentándose a un villano. Aquí es parecido, todos ven muertos o se ven cara a cara con demonios o asesinos. Es la única pega que le encuentro, si hay alguna que ponerle.

Crítica: ‘El caso Asunta’

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Con unas interpretaciones increíbles llega un nuevo true crime 

En 2017 se estrenó en Netflix la serie documental ‘El caso Asunta (Operación Nenúfar)’, la historia detrás del asesinato acaecido en Teo (A Coruña) de la niña Asunta Basterra. Este 2024 llega la recreación en formato serie, ‘El caso Asunta’ con uno de los creadores del documental como guionista.

En septiembre de 2013 dos hombres encontraron en Teo, el cuerpo de la niña Asunta Basterra. A partir de este momento la policía se pone en guardia y los dos padres son los dos principales sospechosos.

La serie comienza con la famosa entrevista a Rosario Porto y Alfonso Basterra, interpretados magistralmente por Candela Peña y Tristán Ulloa, en la que contaban lo que era el haber adoptado una niña de China y como estaban llevando el ser padres. A partir de ahí, nos comienzan a mostrar todos los hechos, la investigación a través de los ojos de dos policías y del fiscal.

La serie va en orden, vamos viendo todos los hechos que acaecieron desde que los padres denunciaron la desaparición de la niña, hasta que apareció el cuerpo y toda la investigación.

Como he comentado, es tremendo el gran trabajo de Tristán Ulloa y Candela Peña. Ya pudimos ver un poquito acerca de todo esto en la presentación de contenido de Netflix (enlace aquí), que ya nos impresionó bastante, pero ya con todo el trabajo terminado vemos como han estudiado cada movimiento, acento y gestos de los padres de la niña.

Javier Gutiérrez es el encargado de dar vida al Juez Malvar del caso y también hace un papel tremendo. Me ha fascinado el trabajo que han tenido con los lingüistas. Al final el gallego es un acento muy marcado y consiguen que parezca totalmente natural.

Creada por los mismos autores que el documental, la serie nos rellena huecos que evidente no están grabados para el documental y también varias escenas de lo que pudo pasar con Asunta. Al estilo la serie de ‘Staircase’, en las que vemos varias teorías del asesinato.

En general la serie me ha gustado bastante. Netflix ya se animó en su día a llevar a nuestras casas ‘El cuerpo en llamas’, basado en otro asesinato sucedido en España y que tuvo bastante éxito. Al final son series que cuentan con una gran documentación gráfica. Vestuario, localizaciones y protagonistas, pueden ser estudiados al dedillo para mostrarnos una historia bastante verídica de lo que ocurrió.

La serie cuenta con seis episodios de unos 50 minutos aproximadamente cada uno. Como siempre fue un caso que, aunque tenga culpables realmente nunca se supo la verdad absoluta de lo ocurrido. Es este tipo de ficción la que hace que después de verla se pueda tener un debate acerca de ella. A partir del viernes 26 de abril llega a nuestras pantallas gracias a Netflix.

Crítica: ‘El simpatizante’

En qué plataforma ver El simpatizante

Park Chan-Wook también es un maestro en formato serie

Basada en una novela de Viet Thanh Nguyen que se publicó bajo el mismo título y ganó el Pulitzer, llega la serie ‘El simpatizante’. El próximo 15 de abril HBO Max publicará en su catálogo esta producción que cuenta con nombres muy granes, talentosos y rara vez decepcionantes: A24, Park Chan-Wook y Robert Downey Jr.

‘El simpatizante’ es una producción de A24 para HOB Max que dirige el laureado Park Chan-wook, para los que peinan canas el director de ‘Old Boy’, para los más jóvenes el de ‘Decision to leave’ o ‘La chica del tambor’. Junto a él en el guión el actor Don McKellar que también cuenta con guiones en su haber como el de ‘A ciegas’. Esta comunión ha dado a luz una magnífica serie que explora como nunca algunas facetas de un fragmento de la historia norteamericana que por otro lado está harto explotado.

En ‘El simpatizante’ seguimos a un refugiado en Los Ángeles que ha de seguir ejerciendo de espía en los últimos coletazos de la Guerra de Vietnam a causa de su origen mitad francés y mitad vietnamita. Esta serie va de agentes dobles, de choque de culturas, de diferentes interpretaciones de un enfrentamiento y de conflictos de intereses. Como siempre que se habla de la Guerra de Vietnam, aunque sea en segundo plano, se habla de una invasión en el plano cultural. A través de la retrospectiva que ofrece la confesión de un espía comunista transitamos una historia repleta de sátira y tragedia.

Es la historia en clave de thriller de hombres con dos caras. Robert Downey Jr. va más allá que nunca y muta en cada episodio. A este actor harto conoció le encanta caracterizarse. Sonados son papeles como el de ‘Tropic Thunder’, que también tenía que ver con Vietnam, o su participación en ‘Oppenheimer’ que le ha valido el Oscar, como casi sucedió cuando se disfrazó de Chaplin o de Kirk Lazarus. Él representa magistralmente una parte paternalista y manipuladora de todos los tentáculos de Estados Unidos. Pero con todo y con ello no es el personaje principal.

Hoa Xuande es realmente el simpatizante, quien juega a las amistades peligrosas. Es un actor con muy poca trayectoria o títulos que hayan llegado al gran público pero se mueve estupendamente por las escenas conflictivas, los garitos, las metáforas y los encontronazos que le propone Park Chan-wook. Representa muy bien al personaje intelectual, dividido y huidizo de estereotipos que es el protagonista.

En contadas ocasiones la serie tiene también algo de acción. El primer episodio acaba por todo lo alto para después moderar el ritmo de sus capítulos. ‘El simpatizante’ tiene un sabor a los setenta que seguro que le encantará a Tarantino. Los tiempos, el vestuario, los movimientos de cámara… Es una serie repleta de travelings y paneos, pero sobre todo de muchos planazos que imitan los de la época y que son característicos del director. Según qué episodio el cineasta surcoreano realiza un tributo al cine de espías, al bélico, al político e incluso al propio cine en sí mismo, todo evidentemente también gracias al texto del que parte.

Crítica: ‘Fallout’

En qué plataforma ver Fallout

Un bombazo de serie que solo se puede medir con el pulgar hacia arriba

Jonathan Nolan y Lisa Joy regresan con una serie de ciencia ficción, ‘Fallout’, esta vez en Prime Video a partir del 11 de abril. Los artífices de ‘Westworld’ y ‘The Peripheal’ crearon anterior y respectivamente su versión de una película y una novela fantástica y ahora lo que adaptan es un videojuego. La mítica saga de Bethesda da el salto a la televisión en formato acción real. No serán pocas las comparaciones de esta serie que tiene planos a lo ‘Apocalypse now’ y ‘Terminator’, pero sobre todo con quien tendrá muchas asimilaciones es con un estreno que aún tiene que llegar ‘Borderlands’.

Estamos en un mundo arrasado, controlado por clanes (a cada cual más chiflado y fanático), siguiendo la búsqueda de un preciado tesoro, donde impera la ley del más fuerte o el más trapero. Bien es cierto que aunque aquí hay bastantes majaderías el juego de Gearbox es mucho más cómico que ‘Fallout’, pero hay muchos puntos en común. El sabor al farwest, los tiroteos, el ambiente apocalíptico desértico donde aún funcionan ciertas tecnologías… Se parecen y sin entrar en cuál llegó antes a nuestras consolas disfrutamos de la historia.

¿Cuáles son los precedentes? Como espectador que no conozca el videojuego solo has de saber que la humanidad, como siempre controlada por el corporativismo, a arrasado el planeta a base de explosiones nucleares. A la cabeza está Vault-Tec, una empresa tipo Umbrella Corporation que desarrolla todo tipo de tecnologías, en especial los más de cien bunkers que mantendrán a la humanidad a salvo bajo tierra. ¿A salvo? Como siempre la multinacional se alza como la villana de esta ucronía y realiza variopintos experimentos que crean todo tipo de situaciones y criaturas. Seres como los ghouls, los gulpers, los mutantes… forman sus clanes y facciones que intentan controlar los Estados Unidos, ahora convertidos en una Commonwealth de trece estados.

Estamos ante una realidad alternativa con sabor a western y a años 50. Sombras del comunismo hasta en la sopa, llaneros solitarios, una elegancia que se percibe hasta entre la mugre… La serie tiene un encanto difícil de describir pues en su mezcolanza de géneros brota un drama y un romanticismo que funciona. Sobre todo porque todos los personajes tienen un arco argumental interesante y evolucionan sustancialmente, no son para nada planos. Y principalmente porque ‘Fallout’ marca la diferencia y huye de héroes y santurrones. Todos los protagonistas hacen alarde de cierta maldad fruto de vivir en un mundo que te destroza para conseguir sobrevivir.

Quizá esta no sea una traslación literal de alguna entrega concreta de la saga pero desde luego funciona correctamente en el universo creado por Tim Cain para ordenador en 1997. Si habéis jugado toda la saga reconoceréis a personajes como Lucy o Maximus, e incluso al pero albóndiga, así como a un robot que tiene jocosamente la voz de Matt Berry. Curioso o sarcástico es que la serie disponga de un personaje que proviene de un pasado similar al de los nazis y que comparta nombre (Dr. Siggi Wilzig) con alguien que en la realidad fue un superviviente del holocausto y de campos como Auschwitz y Mauthausen y posteriormente un magnate de la banca. Sea como fuere está divertido seguir al escudero de unos caballeros de armadura tosca a lo Warhammer 40.000 (Aaron Moten), a la candorosa y bienintencionada joven del búnker 33 (Ella Purnell) o al pútrido cowboy cuatrero excelentemente bien maquillado (Walton Goggins).

La serie al fin y al cabo es una aventura que desarrolla varias buddy movies a la vez. Como en el juego es divertido ver los distintos clanes que se han creado o los variopintos experimentos que se han realizado en los búnkeres. Es una propuesta más bestia y sangrienta que ‘Westworld’, pero no por ello menos dramática. La Hermandad, El Enclave, Shady Sands, El Yermo, diversos refugios subterráneos… Recorremos puntos clave de los videojuegos y por momentos la serie recuerda a ‘De amor y monstruos’ o a ‘Mad Max’, pero no olvida la fuente original. Toparnos con un cadáver nada más salir del búnker 33, tener un filtro de agua roto o usar una nevera como refugio nuclear son detalles que no pasarán desapercibidos a los gamers. Como el hecho de ver por todas partes y sin abusar a lo product placement el logo de la Nuka-Cola. A esa manera de no propasarse con los detalles y de saber adaptar, no calcar los juegos, yo le pongo el pulgar arriba cual Vault Boy.

Crítica: ‘Parasyte: los grises’

Acierta al no intentar readaptar y consigue convivir paralelamente al original

La historia de ‘Parasyte’ arrancó como un manga en Japón allá por 1988. Su autor Hitoshi Iwaaki ha visto como su obra se grajeaba muchos fans e incluso se llegaba a convertir en serie anime y a tener dos películas de acción real. Ahora es Netflix quien coge esta exitosa idea de terror y la convierte en ‘Parasyte: los grises’, una serie live action con 6 episodios que llegan el 5 de abril. Por mucho que esta serie le pegue mucho al director japonés Takashi Miike, quien ha realizado esta adaptación para Netflix es el guionista y director Yeon Sang-ho. Quizá es porque Miike, el mayor adaptador de mangas de la historia, estaba ocupado haciendo para la plataforma el anime de ‘Onimusha’.

Y me alegro de que haya sido Yeon Sang-ho pues muchos en España somos admiradores de su trabajo tras el estreno de ‘Seoul Station’ y ‘Train to Busan’, quizá no tanto tras ‘Península’. No es la primera vez que el rompedor director trabaja con Netflix pues ya estrenó la más que potable ‘Rumbo al infierno’ o la fantástica película de acción y ciencia ficción ‘Jung_E’.

Para aquellos que no conozcan ‘Parasyte’ han de saber, sin spoilers, que trata sobre como los humanos han de enfrentarse a unos seres bautizados como parásitos. Esto no va en el mismo sentido que la película de Bong Joon-ho, aunque algo de retrato de vagos y oportunistas hay, sino de un modo más cercano al de ‘Los ultracuerpos’, ‘The faculty’ o ‘Invasión secreta’. Con códigos de terror e imágenes grotescas similares a las que vemos en las páginas del ahora tan de moda Junji Ito, seguimos la historia de un adolescente llamado Shin’ichi Izumi, quien cual Eddie Brock con Venom empieza a convivir con uno de los parásitos invasores. Eso es lo que plantea inicialmente el manga. La serie se desplaza a un escenario ubicado un tiempo más adelante, con la invasión más avanzada, en términos más apocalípticos y con una protagonista diferente a la de los primeros mangas, pero que plantea las mismas cuestiones sobre la coexistencia.

Los humanos convirtiéndose en formas agusanadas letales y afiladas son la marca de la casa cuando hablamos de ‘Parasyte’. Las criaturas comparten el instinto de supervivencia de sus huéspedes ayudándose en simbiosis, pero sin compartir los intereses u objetivos. Estas criaturas son todo un reto para los cosplayers fans de la saga, los cuales, muy gratamente verán como la estética y morfología de las criaturas está respetada en la serie. No hay que preocuparse, no estamos ante un caso tipo ‘Death note’, la fidelidad de esta serie está más próxima a lo recientemente visto con ‘One piece’. Eso sí, hay que puntualizar que esta no es una traslación literal sino un fantaseo que sobre todo explora otras posibilidades del universo creado por Iwaaki. En el caso del manga y anime la dinámica es más ‘Venom’ y ‘The faculty’ y en el caso de la serie se toma un rumbo más cercano a ‘Invasión secreta’, The Strain’ y ‘Los ultracuerpos’. La pena es que la serie arranca con los mismos mensajes ecologistas que el manga, pero no desarrolla los argumentos en contra de lo perniciosos que somos los humanos de un modo convincente.

Yeon Sang-ho es ya todo un experto en manejar historias que ponen en jaque en a la humanidad. Hitoshi Iwaaki ya se ha manifestado muy satisfecho con las nuevas ideas que aporta la serie y yo no puedo decir lo contrario. La historia cambia sustancialmente con personajes más traumados y escenas más crudas, pero las reglas y el discurso se mantienen, de hecho, lo que sucede en la serie convive perfecta y simultáneamente con el manga. La trama es más policial y alude constantemente al ‘Dr. Jekyll y Mr. Hyde’, pero no pierde su sentido grotesco. En resumen, es un acierto que la serie haya desarrollado una trama que va de la mano a la original y no se haya intentado adaptar lo que ya hemos visto en formato anime y películas de acción real. Es una buena manera de ampliar el universo de ‘Parasyte’.

Crítica: ‘El problema de los tres cuerpos’

En qué plataforma ver El problema de los tres cuerpos

Exhibe mucha complejidad y espectacularidad, pero como en ‘Juego de Tronos’, procrastina en exceso el desenlace

Netflix estrena este 21 de marzo la adaptación a televisión de ‘El problema de los tres cuerpos’. La rompedora obra de ciencia ficción escrita por el escritor chino Liu Cixin que causó sensación cuando se publicó la primera parte de la trilogía, ahora se convierte en serie de ocho episodios. Han sido los artífices de ‘Juego de Tronos’, David Benioff y D.B. Weiss, quienes han realizado esta traslación. Y les pega mucho esta narración pues al igual que la obra de R.R. Martin nos hace saltar rápidamente por diferentes localizaciones, épocas y personajes, sembrando misterio y peligro allá por donde va. Pero sobre todo se asemeja en que todo trata sobre una amenaza en principio desconocida y a priori imposible de vencer, además de que no hay personaje que esté a salvo.

Con la Revolución Cultural china y el mundo actual como telón de fondo, la novela explora temas como las carreras tecnológicas, la política y la búsqueda de vida extraterrestre, asimilándose en algunos aspectos a los relatos de Asimov. El libro es más lineal que la serie, la cual alterna mucho más las diferentes líneas temporales. Aún así no se ha perdido el toque de Liu Cixin, el cual tejió una historia compleja y sugerente que ahonda en las consecuencias de las acciones humanas y los retos existenciales que plantean los encuentros con civilizaciones avanzadas. Quizá habría que decir que el libro es intelectualmente más interesante pues profundiza mucho más en cuestiones tecnológicas, pero emocionalmente la serie está al mismo nivel, sobre todo gracias al poder de sus imágenes, las cuales plasman perfectamente todo aquello que imaginamos al leer el libro. Evidentemente esto sucede sobre todo en las escenas del videojuego o en los momentos más enmarcados en situaciones fantásticas. Pero más allá de su gancho visual uno de los puntos fuertes de ‘El problema de los tres cuerpos’ reside en su retrato de la colisión entre diferentes ideologías y la naturaleza impredecible del comportamiento humano ante una amenaza cósmica. Igualmente se entremezclan conceptos científicos con indagaciones filosóficas, no al nivel de magníficas obras como ‘Devs’, pero si de un modo que abre debate. Por ejemplo, yo me cuestiono si se ha incurrido en un fallo enorme de guión cuando se habla de diferencias de tecnología poniendo sobre la mesa la picotecnología alien frente a la capacidad del ser humano de progresar de manera exponencial.

Por otro lado, aunque es una historia interesante y cautivadora hay que reconocer que tiene demasiados puntos en común con ‘El juego de Ender’. Un videojuego que no es ni un entrenamiento, ni un entretenimiento recreativo, sino que sirve a intereses reales además de un enfrentamiento interplanetario con una especie alienígena que nunca vemos. De igual manera podemos asemejarla a ‘Ready Player One’, donde los protagonistas también debían resolver un acertijo en un mundo virtual cuyo resultado afectaba a la realidad.

Los personajes están bien desarrollados, cada uno de ellos lidiando con sus propios dilemas morales y luchas personales mientras navegan por las complejidades de la misteriosa amenaza y los desconcertantes eventos con los que se tropiezan. Por encima de un reparto con rostros conocidos como los de Liam Cunningham, Jonathan Pryce o Benedict Wong cabe destacar los papeles de Zine Tseng y Eiza González. Esta última se diría que gracias a ‘El problema de los tres cuerpos’ ha encontrado un papel que le permite mostrar sus verdaderas dotes interpretativas más allá de su figura y su rostro, normalmente cosificados.

En conjunto, esta primera temporada de ‘El problema de los tres cuerpos’ es un visionado cautivador que invita a la reflexión y que traspasa los límites de la ciencia ficción tradicional. Su exploración de grandes temas cósmicos combinada con un drama humano íntimo la convierte en una obra por encima de la media. Tanto si te gusta la ciencia ficción pura y dura como la especulación filosófica, esta serie ofrece una experiencia rica y gratificante que permanecerá en tus pensamientos mucho tiempo después de que hayas terminado el último episodio, sobre todo porque su final queda abierto.