Crítica de ‘Away’

Lejos de ser rompedora consigue explorar bien el lado humano

La serie ‘Away’ llega a Netflix con el objetivo de contarnos la historia de una tripulación que busca precisamente hacer historia llegando a Marte. Parece que durante este primer cuarto del XXI tenemos una nueva carrera espacial que retoma la que terminó allá por los 70. Esta es aún más propagandística en los medios que tangible con gestas logradas en la realidad. Más que las naciones son las empresas las que pujan por ganar méritos y surgen series o películas de un género u otro que están relacionadas con el tema intentando girar en torno a los astronautas o la ciencia que hay detrás de los viajes espaciales. En los últimos años se han estrenado algunos títulos entre los que os recomiendo ‘Space Force’, ‘Ad Astra’, ‘Marte’, ‘Próxima’, ‘Life’ o ‘Figuras Ocultas’.

‘Away’ nos pone a Hilary Swank en el traje de una astronauta llamada Emma Green y precisamente la serie recuerda muchísimo a la película ‘Próxima’ que protagonizó Eva Geen. Es como si ambas estuviesen relacionadas porque, aunque Eva Green interpretaba a una astronauta francesa y Swank a una norteamericana tratan de lo mismo, del hecho de verse en la tesitura de dejar atrás a los seres queridos, en concreto a una hija y a un marido. Igual que en el título de Alice Winocour la protagonista tiene que soportar mucha presión, a varios trepas, detractores y algún que otro micromachismo.

La serie va más allá que la película estrenada en diciembre de 2019 ya que se lleva a la protagonista al espacio y como hemos visto en otros títulos tiene que soportar desde la distancia los problemas hogareños. Lidiar es la palabra que más se puede poner en negrita en esta serie pues a parte de tener que ordenar sus sentimientos y manejar la situación familiar que se le plantea en la Tierra ha de liderar un proyecto internacional intentando conseguir esa concordia entre culturas que tanto nos cuesta alcanzar a los humanos a pie de tierra.

Otros dos términos que están muy presentes son inseguridad y amor. La serie es muy sentimental y también intenta ser muy humana con el retrato de cada uno de sus personajes. En concreto con el papel de Swank se plasman las vacilaciones que puede tener una astronauta que además está al frente de un proyecto en el que tiene la mirada puesta todo el planeta.

Tener a Swank en el reparto es garantía de calidad. Gracias a ella se exploran las batallas interiores que tiene, porque el guión no es que se salga excesivamente de lo ya visto en otros relatos ambientados en la Luna o el espacio. Incluso hay algunas temáticas o sorpresas en ‘Away’ que solo con saber que es un título de Netflix han dejado de ser giros inesperados ya que es lo que una y otra vez repiten en todos sus guiones.

Realmente esta serie que llega a Netflix el 4 de septiembre sale de un artículo que está publicado en Esquire y firmado por Chris Jones (podéis leerlo aquí). De este artículo se pueden sacar multitud de cosas útiles, como el desarrollo de las relaciones humanas en situaciones tan excepcionales como las de un cosmonauta. Lo que se extrae sobre todo es la capacidad que tienen que tener algunos profesionales, destacando que hay que tener soltura en el espacio para resolver problemas rápidamente, intentando dejar al margen instintos o creencias personales y aplicando conocimientos y protocolos. De hecho se ha calcado en el primer episodio algo que narra el reportaje. Los detalles tan humanos que explora ‘Away’ son su arma más fuerte. Por otro lado se esfuerza mucho en ser correcta científicamente. Tiene como asesor al ex-astronatuta Mike Massimino (que hace un cameo en el episodio 1 y seguro que os suena de ‘The Big Bang Theory’) el cual ha asegurado que lo que vemos en ‘Away’ es muy realista. De hecho el cohete tiene cierto parecido con los diseños de la Space X. Y aunque el diseño de producción es bueno no puedo evitar ver ciertas escenas y sentirme en un plató de rodaje. Gran parte de la culpa de esa sensación es la iluminación que tienen determinadas secuencias. También me saca la tremenda facilidad con que funcionan las comunicaciones con la Tierra o lo poco que se conocen entre los tripulantes, algo poco plausible sobre todo para quien comanda la nave. Pero por lo demás tanto las imágenes generadas por ordenador o los escenarios están muy conseguidos.

‘Away’ está creada por Andrew Hinderaker (‘Penny Dreadful’) y Jessica Goldberg (‘The Path’) que han escrito la mitad de los episodios, centrando su trabajo en los primeros y últimos. La serie cae en varios tópicos, quizá el más llamativo es el que pone de nuevo a China y Rusia como los más problemáticos. Si ‘Away’ os sirve para acercaros a otros títulos que os he mencionado, como ‘Próxima’ (que actualmente está en Filmin) me parece óptimo. Pero como entretenimiento por si misma también funciona, aunque no sienta precedente alguno.

‘High Score’ la serie de Netflix sobre videojuegos clásicos

Los pioneros en eso de pulsar botones y superar niveles

Antes que nada he de avisar de que ‘High Score. El mundo de los videojuegos’ no es un repaso por todos los juegos, consolas y categorías habidas y por haber, eso se antoja inabarcable hasta para la mejor de las exposiciones. Trata más a cerca de los primeros, sobre como, por qué y por quién tenemos los videojuegos que tenemos ahora. La creación de juegos míticos a los que habéis jugado seguro, la gestación de géneros que hacen de todo este entretenimiento algo más inmersivo, las personas que fueron imprescindibles para la industria, todos los dispositivos disponibles para jugar, la introducción de la violencia, los primeros gráficos en 3D…

Netflix ha publicado esta serie de seis episodios el pasado 19 de agosto y con ella continúa con sus documentales sobre la cultura pop, como ya hizo con ‘The toys that made us’, sublime. Se pone aún más con el ocio interactivo, ese que convirtió las televisiones en un medio para que formásemos parte de la historia, los videojuegos.

Los seis episodios de ‘High Score’ están narrados por Charles Martinet, quien trabaja poniendo voces a personajes como Mario o Luigi. Estos seis capítulos nos narran el inicio de la industria, la aparición de Nintendo o SEGA, los juegos de rol, los juegos de lucha y los shooters. ¿Con cuál te alejas más del mundanal ruido? ¿Cuál fue tu primera consola?

Como no esta serie de reportajes y entrevistas empieza con Atari, con sus éxitos y lo que tuvo que enterrar, literalmente. Pero también pasa por la primera consola en usar cartuchos o el primer videojuego para PC. ¿SEGA o Nintendo? Fue el primer duelo de grandes casas que dividió el corazón de lo gamers. De todos muchos de los jugadores de ahora podrán darse cuenta con todas estas batallitas y anécdotas de lo corta que es la historia de los videojuegos.

Detalles curiosos se cuentan muchos, a si es que aunque no aparezca exactamente tu juego preferido si te gustan de verdad los videojuegos disfrutarás esta serie. Por ejemplo conoceréis como la inspiración de los invaders proviene de pulpos extraterrestres imaginados por su autor desde que conoció la guerra de los mundos. Como Pac-man se hizo con la mentalidad retrógrada de que no había juegos para mujeres y ese sería uno. Obviamente aparece Mario, Tetris… pero también juegos modernos y más complejos.

Y por supuesto aparecen nombres que son clave en todo este lucrativo mundo: John Romero, John Carmack, Tomohiro Nishikado, Tom Kalinske, Hayao Nakayama, Hirokazu Yashuhara, Yoshitaka Amano, Akira Nishitani, Akira Yashuda, John Tobias, Shigeru Miyamoto, Gail Tilden o Nolan Bushnell.

También hay lugar para los primeros torneos que ahora conocemos como eSports. Seguro que también has consultado revistas o tutoriales de Youtube para superar un bloqueo y hasta eso se abarca ya que ‘High Score’ cuenta como las primeras guías de juego que eran personas al otro lado de un call center.

Si no tenéis una perspectiva de cómo ha cambiado la industria del videojuego desde el momento en el que se luchaba por conseguir la puntuación más alta hasta que todos llegan al mismo techo de lograr un platino recurrir a esta obra. Es muy interesante porque muestra la historia, a veces algo canalla o sinvergüenza, de como surgieron ideas que hoy en día nos parecen básicas o esenciales. Así mismo conoceréis a aquellos que estuvieron en el génesis de todo esto ya que son ellos los que nos cuentan su camino. Además todo se ilustra con unas hilarantes animaciones en 8 bits.

‘Territorio Lovecraft’, opinión del arranque de la serie de HBO

Lo que habría sido ‘Supernatural’ de ambientarse en los años 50

El American Way of Life que tanto se prodigaba en los años cincuenta allá por Estados Unidos se recrea y contrasta con la marginación al hombre negro para dar forma a ‘Territorio Lovecraft’. Pero todo este discurso de hipocresía y odio esta vez nos lo han embadurnado de survival horror con todo un compendio de H. P. Lovecraft. Desde el pasado 17 de agosto se ha empezado a emitir esta serie en HBO España y como es habitual cada semana tendremos una nueva entrega.

No es como otras adaptaciones en el sentido de que mantiene el misterio hasta los instantes finales y se reservan para entonces la aparición de los horrores lovecraftianos. ‘Territorio Lovecraft’ desde el principio exhibe a sus criaturas. Empieza muy fuerte en el sentido de lucirse digitalmente y de aportar un par de escenas con emociones fuertes, tanto con bestias antediluvianas como con salvajes retrógrados.

Porque como era de imaginar al ser un trabajo producido por Jordan Peele el racismo está omnipresente. También hemos visto trabajos de Misha Green, la otra creadora, girando en torno a lo mismo. Hay referencias visuales sutiles (como la recreación de las fotos de ‘Segregation in the south’) y una infinidad de momentos que más que incómodos dan vergüenza ajena por lo que narran. Me refiero a los que pueblan siempre los territorios de Peele en su incansable lucha por los derechos afroamericanos y denuncia de lo sucedido a lo largo de la historia de USA. En ese sentido aunque nos encontremos ante un relato de género fantástico hay mucha base real. La guía verde que realiza uno de los protagonistas o las fotografías que va tomando otra son hechos que se han dado a lo largo de los 50 y 60 en Estados Unidos.

En el caso de ‘Territorio Lovecraft’ estamos en los años 50 recorriendo las carreteras sureñas en busca de un padre desaparecido y con la única pista de una ciudad llamada Ardham (lo cual es casi Arkham, nombre recurrente en las obras de Lovecraft). Este es un road trip que me ha recordado en muchos sentidos a ‘Supernatural’. Es una historia familiar con mucho de paranormal pero también con bastante de drama.

No está basada en una novela de Lovecraft, si no en una de Matt Ruff titulada como la serie. Pero Lovecraft está muy presente, desde los seres que vemos en el arranque hasta la multitud de alusiones que se le hacen. La literatura, no solo la del escritor de Rode Island, no para de ser alabada, por lo menos en el primer episodio. Aparece la editorial Arkham House, la creación del Green Book es obvia, la hija de uno de los protagonistas dibuja cómics, citan frases de ‘Drácula’ y por las manos del protagonista pasan libros como ‘El conde de montecristo’ o ‘Una princesa de Marte’.

Está muy sobrecargada de referencias y temáticas. Es de suponer que rebajará esta intensidad de alusiones según avance para depender de sus propios argumentos, si no la serie terminará siendo un mero vehículo para temas fan y reivindicativos y poca historia original. Eso sí, está claro que han dejado llevarse por la imaginación y yo siguiendo su proposición también he dejado volar la mía. Por ponernos creativos, sería orgásmico que esto formase parte del universo Cloverfield, al fin y al cabo el otro gran nombre entre los productores ejecutivos de la serie es J.J. Abrams.

Me ha gustado el carácter de la serie que también podría ser la recreación de una partida al célebre juego de rol ‘La llamada de Cthulhu’. Tenemos personajes diversos y una meta bien marcada y durante el camino inconvenientes, simbología, aventuras y horrores. Me da rabia que aunque se han introducido algunos personajes intrigantes las serie no tenga ese halo de misterio, misticismo y componentes psicológicos que suele tener la obra de Lovecraft. Eso ha sido a favor de generar un corre que te pillo que imagino que está más acorde a los gustos del público general.

Crítica de ‘Los Siete Pecados Capitales. Imperial wrath of the gods’

La temporada 4 satisface, pero nos deja para más

‘Los Siete Pecados Capitales’ es una serie que tras aparecer en 2014 ha cosechado un éxito innegable consiguiendo colarse en casa de todo tipo de fans del anime, sea cual sea su edad. Tiene merchandising y vemos cosplays de sus personajes en todos los salones de cómic, por supuesto podemos encontrar sus mangas (iniciados en 2012 y ya finalizados) en las estanterías de las tiendas. ¿Cuál es el secreto de ‘Nanatsu no Taizai’? Se podría decir que esta serie coge el testigo de clásicos como ‘Dragon Ball’ o ‘Caballeros del Zodíaco’. Aunque muchos elegirán a otras como ‘Naruto’ o ‘One Punch-Man’ como las herederas de esos clásicos (yo metería a Bobobo en la ecuación). Y pertenece a este grupo de series ya que trata de ir cada vez a más, haciendo que sus personajes nunca tengan límites, poniendo nombre a sus ataques y por supuesto rodeando todo de epicidad y humor.

Tenemos 24 nuevos episodios en Netflix con la nueva temporada de ‘Los Siete Pecados Capitales’ que lleva como tagline ‘Imperial wrath of gods’, algo así como ‘La ira imperial de los dioses’, si mi pobre inglés no me falla. El grupo de héroes, a veces villanos, conocido como Los Siete Pecados Capitales tiene que continuar con la batalla que dejó en la anterior temporada contra los poderosos Diez Mandamientos. Si hay algo a lo que uno debe estar dispuesto a esperar durante esta serie es a conocer a nuevos personajes y a incorporar giros y más giros a todas y cada una de las tramas que abren estos individuos.

Usando elementos religiosos y de la mitología artúrica ‘Los Siete Pecados Capitales’ lleva a cabo una historia que más que coral o grupal ha de denominarse multitudinaria. Son muchísimos los caballeros, magos, demonios… que interactúan con la historia haciéndola muy interesante, aunque a veces con factores excesivamente cogidos con pinzas. Porque además así se desarrolla un trasfondo abundante para cada uno de ellos y también con ello se potencia y enriquece todo el universo que transcurre en las islas británicas. Incluso se agradece que en ese gran número de historias que contar encontremos diversidad. Darían para llenar temporadas y temporadas o algún que otro spin-off. Es interesante esta temporada no solo por el nivel que alcanzan algunos protagonistas si no también por lo que se revela de su pasado, en especial sobre Gowther, Meliodas y Elizabeth.

Reinos, poderes mágicos, caballeresca, leyendas… Sobre todo hay muchas peleas, amor y aunque veamos mutilaciones o palabrotas el humor no deja de ser infantiloide. También a veces un tono que más que pícaro es salido. En esta cuarta temporada los gags están algo menos presentes y no se cosifica tanto a los personajes femeninos, ni con sus trajes ni con lo libidinoso de ciertos protagonistas.

Se mantiene el estilo de dibujo clásico que obviamente tiene arreglos hechos con ordenador. El diseño también sigue los estándares habituales del anime, encontrándonos con algunos personajes como Meliodas, Arturo y Zeldris que se parecen bastante entre ellos. Eso si, se han solucionado algunos problemas que fueron criticados en la animación de la temporada tres. Bien por Studio DEEN.

Tras varias temporadas y OVA’s la serie pasa de ser una aventura caballeresca en la que hay que defender a una dama y un reino hasta tener que librar al mundo del dominio de los demonios (todo esto sin contar con el objetivo particular de cada miembro del grupo). Muchos fans se pueden enfadar pues esta temporada no es la definitiva, su final es inconcluso y eso que ya está anunciada una serie que contará con Tristan, el hijo de Meliodas como protagonista, niño que aparece al final del manga. Lo que decía antes, muy al estilo ‘Dragon Ball’.

Crítica de ‘Doom Patrol’ T2

¿¡Que cojones!? Esto sigue siendo buenísimo

Ya ha terminado la segunda temporada de ‘Doom Patrol’ en HBO y podemos decir de nuevo que es una de las mejores, series de superhéroes del momento, si no la mejor. Y eso que solo hemos tenido la mitad de capítulos de los debidos y que realmente los protagonistas no son superhéroes al uso. Son personas con superpoderes que se han visto avocadas a vivir como metahumanos y no encuentran la manera de sacar provecho a las habilidades que les han caído encima, teniendo una personalidad por lo general bastante destructiva o deprimente.

Y aunque los términos deprimente o destructivo puedan dar bajona ‘Doom Patrol’ es una serie la mar de divertida. Es de las series que mejor maneja el trasfondo de sus personajes. Sobre todo teniendo en cuenta que en esta temporada van más por separado sin dejar de ser patrulla. La carga dramática de cada protagonista ha crecido sin olvidarse de su toque humorístico. Jane continúa con sus luchas de personalidades, Rita Farr buscando controlar y dar sentido tanto a sus poderes como a sus capacidades interpretativas, Robotman en la reconquista de su hija, Negative Man intentando entenderse con su lado radiactivo y su familia, Cyborg en busca del amor mientras que El Jefe ha de controlar a su poderosa hija. En esta temporada quien cobra más protagonismo es Dorothy (interpretada por Abigail Shapiro, hermana de Milly Shapiro, ‘Hereditary’).

Yo siempre digo que ‘Doom Patrol’ es muy permisiva. En el sentido de que no tiene casi ningún filtro y eso hace que pueda ser violenta y malhablada. Se permite eso en tiempos de corrección política y nos da a muchos espectadores lo que pedimos. También porque se atreve a conservar un carácter marcadamente retro y fiel a los dibujos originales. No le importa ser excéntrica y eso le da mucha personalidad. Los carteles de esta nueva temporada de ‘Doom Patrol’ hacen homenaje a ‘El mago de Oz’ y a ‘Alicia en el País de las Maravillas’. Precisamente en un mundo de personajes vulnerables y multitud de posibilidades nos adentra. Solo con deciros que el ladrillo que aparece en los posters tiene significado os lo digo todo.

Si que es cierto que el estilo narrativo y el villano de la primera temporada eran únicos y muy originales, el listón estaba alto. En esta ocasión, aunque hay un peligro a tener en cuenta no es un enemigo común y manifiesto. Y la estructura narrativa tan de comic y tan rompedora de la anterior temporada se ha perdido precisamente por que venía marcada por el villano, Mr. Nobody. Ahora es una serie más usual en ese sentido.

Una de las virtudes de la ‘Doom Patrol’ es introducir constantemente, sin cortarse nada, cosas raras e incluso ridículas. Y aun así siempre tienen explicación, no son cosas raras porque si en plan modernismo o ambigüedades. Siempre hay una razón lógica para todo lo que vemos por muy desconcertante o hilarante que parezca. Fantasmas sexuales, influyentes reinas rosas, hombres del espacio sesenteros, amigos imaginarios mortales, tráilers de series ficticias, hombres reloj… es para flipar.

Rescata personajes de las viñetas conservando su aspecto y dándole un estilo tremendamente particular. Si esta serie hubiese surgido en el 63, cuando crearon a los personajes Arnold Drake, Bob Haney y Bruno Premiani no habría sido muy diferente.

Me da muchísima, pero muchísima rabia que el tema del coronavirus haya detenido la producción de la serie dejando esta ‘Doom Patrol’ T2 en nueve episodios. Viendo la conclusión del «último» queda patente que esto no estaba planificado terminar así, si no por el contrario nos dejan con unos cliffhanger bastante crueles. Recordemos que la anterior temporada tuvo 15 gloriosos episodios que fueron creados por Jeremy Carver (‘Supernatural’). Muchos consideran esta serie como un spin-off de ‘Titans’ ya que aparecieron originalmente en algunos episodios de la serie que en España emitió Netflix, pero también hay que señalar que esta patrulla se originó mucho tiempo antes que los jóvenes sucesores de la Liga de la Justicia, incluso meses antes de los X-Men, colección con la que han sido comparados siempre.

Crítica de la temporada 2 de ‘The Umbrella Academy’

El paraguas se despliega en el tiempo y se abre de nuevo cubriéndonos con una divertida trama

Desde el día que supimos de la adaptación a serie de ‘The Umbrella Academy’ quisimos hacerlo saber pues el cómic de Gerard Way y Gabriel Bá (reseña aquí) es una locura la mar de divertida, normal que tenga un Eisner. La primera temporada nos dejó satisfechos pues, aunque no calcase lo sucedido en el cómic resultó ser una buena traslación que ha sabido conservar la extravagancia, hilaridad, despreocupación y violencia de sus personajes.

Esta segunda temporada, que se estrena el 31 de julio en Netflix, conserva el espíritu alocado, imaginativo y absurdo. Mantiene ideas retorcidas y malsanas aderezadas con humor, aportando aún más notas de diversidad. El objetivo final de esta temporada es el mismo que el del último volumen del cómic pero los tiros de los episodios, literalmente, van por otros caminos. En el cómic el final es distinto y se ha cambiado para caer un poco en redundancias. Tampoco podrían haber repetido exactamente el final de la colección ya que cambiaron la raza de uno de los personajes y eso ha hecho inviable incluirle en un determinado punto clave de la historia de Estados Unidos.

‘The Umbrella Academy’ regresa retomando la historia justo en el final de la anterior. Viajamos al pasado pero nos adelantan que hay un cambio en la historia. Esta primera secuencia y algunas posteriores nos pueden recordar a ‘The Man in the High Castle’, ‘X-Men. Días del futuro pasado’ o incluso a ‘Watchmen’, sobre todo cuando vemos que de nuevo el reloj del apocalipsis está a punto de llegar a las 12. Aún así, línea temporal nueva o no, hay unos cuantos sucesos que parten de hechos totalmente verídicos.

Los hermanos Hargreeves se las tienen que apañar cada uno por su cuenta al estar desperdigados y por supuesto se entremezclan como buenamente pueden con los elementos característicos de la USA de mediados del XX, como la lucha de los derechos de los afroamericanos, las sectas, los mafiosos, la Guerra Fría o la saga de los Kennedy. Puede cansar que siendo Netflix nos podemos ver venir a los lejos lo que va a pasar porque siempre quiere meter con calzador determinadas temáticas, lo cual se suele cargar muchas tramas. Pero los personajes están tan bien llevados que te diviertes igualmente.

La segunda parte de ‘The Umbrella Academy’ utiliza un misterio famosísimo de la historia para elaborar en torno a él todo el hilo argumental y conseguir así una serie de sucesos causales. El guión no es excesivamente intrincado pero sabe usar a su favor ciertos eventos que nos aportan nuevos personajes que ayudan además a desarrollar la personalidad de los protagonistas y descubrir algunos de sus intríngulis.

Narcisistas, heróicos, resignados, derrotistas, deprimidos… Vanya, Luther, Klaus, Cinco, Ben, Allison y Diego conservan su frescura. Personajes que al margen de ser muy diversos son totalmente diferentes entre sí y están condenados a entenderse. Ese aspecto como siempre nos trae gran parte de la diversión de la serie. Sobre todo en esta temporada la comedia vuelve a aportar Klaus (Robert Sheehan) que sigue siendo tremendamente alocado dentro de su incansable depresión. Por otro lado me sigue fascinando el personaje de Cinco (Aidan Gallagher) pues continúa haciendo un papelón muy carismático y en esta temporada da la sensación de que tiene más protagonismo. Esta puede parecer una serie muy tontorrona con todos sus desvaríos, pero hacer el papel que hace él con 14 años se me antoja prometedor.

La primera temporada tenía también a unos villanos que eran pura guasa, Hazel y Chacha. En esta ocasión se incorporan algunos nuevos perseguidores, unos suecos bastante soseras. Aunque son lo suficientemente peculiares como para incluirlos en la serie no tienen el gancho de Hazel y Chacha. Por supuesto también está el particular “Ministerio del Tiempo” llamado La Comisión, a parte de alguna cosa nueva que nos descubren.

Os podréis imaginar que hay nuevos personajes y sorpresas, algunos inspirados en el cómic otros totalmente nuevos derivados también de las variaciones introducidas en la temporada anterior. También tenemos información nueva sobre los ya conocidos. Nos sueltan alguna perla a cerca de la verdadera personalidad de cierto personaje protagonista que en los cómics ya se evidenció.

Steve Blackman continúa gestionando series tan buenas como ‘Altered Carbon’ o ‘Fargo’, está claro que ‘The Umbrella Academy’ demuestra de nuevo que tiene buen ojo para sus adaptaciones. En esta segunda temporada ha contado con directores/as como Sylvain White (‘Slender Man’), Stephen Surjik (‘The Punisher’), Tom Verica (‘Scandal’), Ellen Kuras (‘The son’), Amanda Marsalis (‘Ozark’) y Jeremy Webb (‘Merlin’, ‘Altered Carbon’) que se ha encargado de cerrar.

Precisamente el final de esta segunda etapa de ‘The Umbrella Academy’ es uno de los problemas de la serie. Finaliza con una secuencia que parece una cacería al más puro estilo Fornite con toques de X-Men. Es algo pobre a nivel argumental y además no acaba de darle empaque o justificación a una de las tramas principales en las que inciden una y otra vez. Sirve sobre todo para dejarnos con varios puntos abiertos que deberán resolverse en una tercera parte.

A parte de eso el montaje a veces se ve torpe. Hay cortes o escenas algo inconexas que requieren explicación o hacer ejercicio de imaginación para determinar cómo se ha llegado a ese punto. Pasa sobre todo en el cuarto episodio.

Si no sabes como resolver una situación usas a tu componente viajero en el tiempo para reescribirlo todo. Eso es lo que hacen varias veces en esta temporada. Al menos el tono cómico de la serie hace que se resuelva una paradoja de un modo gracioso y con una serie de reglas bastante chistosas.

No hay que olvidarse de la música. De nuevo ‘The Umbrella Academy’ es muy musical y con ello rinde culto a la cultura popular. No hay que olvidarse que el guionista del cómic, Gerard Way, es miembro de My Chemical Romance. Oímos varias covers de canciones famosas adaptadas a determinadas escenas. Hay una versión del ‘Crazy’ de Gnarls Barkley o una variación en sueco de ‘Hello’ que canta My Kullsvik. Pero es que también hay escenas o tomas que son claros homenajes a ‘Terminator’, ‘Oldboy’ o ‘La vida de Brian’, quizá la más reconocible la que imita a Brad Pitt en ‘Snatch’. Todo buenos referentes.

Crítica de ‘Por H o por B (XHOXB)’

La sencilla vida de barrio cambia al llegar al centro de Madrid

Este miércoles 22 de julio de 2020 llegan pisando fuerte Hache y Belén, dos chicas de Parla que comienzan a vivir en el famoso y cool barrio de Malasaña. ‘Por H o por B (XHOXB)’ consta de diez episodios de 30 minutos de duración, de los que hemos podido ver sus seis primeros gracias a HBO.

Dirigida por Manuela Burló Moreno la serie es una manera de ver el choque entre la rutina de barrio de toda la vida, a la vida en la ciudad, donde tienes que destacar, en donde aunque todo el mundo se vea diferente, ver a una «choni» les hace gracia e incluso son capaces de reírse de ella.

Una serie donde se ríen de todo, lo moderno, lo antiguo, a todo lo que se llama actualmente vintage y que cuesta tanto dinero. ¿Quién tuviese la bata de su abuela a mano para poder sacarse un buen dinero?

Pero sobre todo una serie donde vemos la amistad de toda la vida, esa amistad con la que tomabas ‘Pipas‘ en cualquier escalera del barrio y hablabais de banalidades. Os dejamos el enlace al cortometraje que hizo que esta serie saliera a la luz, misma directora, mismas actrices. Ganador del Premio al Mejor Guión y Premio TAI al Mejor director en la edición del Festival Jameson Notodofilmfest.

Me gusta la naturalidad que tiene la serie, tampoco es que ocurran demasiadas cosas durante los episodios, es el día a día de dos muchachas que viven completamente al día y disfrutan de las pequeñas cosas.

Sencilla, con un humor un poco cargante al introducir tantos clichés, pero que bueno, para sus 30 minutos de duración te dejas llevar por las personalidades de nuestras protagonistas.

Saida Benzal y Marta Martín son las encargadas de dar vida a estas dos chicas a las que se les coge mucho cariño. Dos muchachas que por muy macarras o chonis que vistan o sean, en el fondo son bastante inocentonas. Se preocupan por sus respectivas familias e intentan hacer las cosas medianamente bien.

En el reparto vemos caras famosas como a Brays Efe, Itziar Castro, Fernando Albizu o Ernesto Sevilla.

Una serie muy llamativa, veréis mucho de Madrid y por supuesto de Malasaña, su ambiente, quizás un poco exagerado, pues tampoco hay gente vestida de cosplay por las calles del centro a todas horas. Entrando con ellas en varias tiendas de la zona vemos el como se ha revalorizado lo antiguo, llamándolo vintage para que sea más caro.

‘Por H o por B (XHOXB)’ se ríe de muchas cosas y la verdad que te identificas bastante con estas chicas o alguna de las situaciones que viven en sus vidas.

La búsqueda de habitación por el centro de Madrid, por ejemplo, es bastante divertida. Evidentemente es muy exagerada, pero te echas unas risas.

‘Por H o por B (XHOXB)’ llega a nuestras televisiones gracias a HBO y esperemos que pronto tengamos noticias de una segunda temporada.

‘Maldita’, crítica de la serie de Netflix

Historia de orígenes con algún que otro toque original

Hoy 17 de julio se estrena ‘Maldita’, la serie que Netflix ha desarrollado a partir de la novela de Thomas Wheeler y Frank Miller publicada el año pasado y cuya reseña podéis leer aquí. Como decía en dicho artículo esta es una historia de reinvención a partir de los hechos sucedidos antes de que la leyenda de Arturo y sus caballeros se materialice. Para ello centra la atención en Nimue, la tradicionalmente conocida como Dama del lago.

Para ser una serie que intenta romper moldes (con protagonista medieval femenina, pequeña historia de lesbianismo, códigos de caballerosidad eliminados…) sigue unos pasos muy arquetípicos. La paria es la destinada a ser la luz que guíe el camino de su pueblo. Al fin y al cabo la historia de la espada Excalibur (aquí no la vais a ver llamada así porque no sale de la piedra) es la inspiración de cientos de historias que siguen patrones así de clásicos.

Nimue está interpretada por Katherine Langford. La actriz a la que hemos visto en películas como ‘Puñales por la espalda’ o ‘Con amor Simon’ y el que hasta ahora ha sido su trabajo más protagónico, ‘Por trece razones’, ejecuta un papel que la ha desafiado en varios sentidos y que también la hace moverse por terrenos cómodos o ya explorados por ella. Por un lado su personaje de ‘Maldita’ tiene un carácter púber además de castigado y por otro ha de ejecutar alguna que otra escena de acción. Con la acción no se desenvuelve mal, pero con el tema amoríos, miedos… no se sale de lo frecuente.

En el caso de Arturo se ha elegido a Devon Terrell, quien hizo en su día de Barack Obama de joven en ‘Barry’. Está claro que aquí ha de interpretar a una versión extranjera de Arturo (muchas veces se ha dicho que era britanorromano), porque a efectos de la trama no hay otra explicación para su elección. Como dije en la reseña en esta nueva traslación del mito artúrico no es un abanderado de los ideales de la caballería precisamente. A todos los efectos es un futuro rey de Bretaña muy diferente.

Para mí lo más atractivo o entretenido de ‘Maldita’ es toda la parte de Merlin. Es la más cargada de misticismo y leyenda acompañada además de un buen trabajo por parte de Gustaf Skarsgård. Por ejemplo la parte del rey de los leprosos con el fuego Fey iluminando el cadáver de Boudica es digna de un gran cuento o narración clásica. Igual de potente es la imagen del Monje Llorón que se me antoja como una especie de Darth Maul al servicio de la Iglesia. También está curioso intentar averiguar (si no has leído antes la novela) quién es cada caballero, ya que aparecen bajo otros nombres o pseudónimos.

Un buen aliciente para ver ‘Maldita’ es el diseño de producción de algunos escenarios, no de todos. Hay grutas, castillos y bosques que os van a dar momentos con carga mitológica. Contrastan con alguna escena sobrecargada de color, incluso en el rostro de la protagonista que llega a mostrarse como si pareciese que acaba de salir de una tienda de maquillaje tras probar todas las muestras gratuitas.

Lo que parece sobre todo es que esta es una serie adolescente. No es tipo ‘Destino de caballero’, no tiene comedia, ni música, ni ese descaro. Pero si un reparto muy joven, lleno de miedos e inseguridades, con romances y chiquillerías. Adolescente pero cuidado mentes sensibles (si aún quedan) que aquí las espadas atraviesan cabezas y cortan manos, con el consiguiente salpicón. Aún así para ser algo que se relaciona con Frank Miller lo veo hasta cándido. Será que la edad le ha enternecido (no olvidemos tampoco que el guión lo firma también otra persona). Aunque debo reconocer que el humor negro de la parte en la que un personaje ha de curar Vikingos me ha hecho gracia.

Todo sucede igual que las páginas del libro ‘Maldita’ hasta el tercer episodio. A partir de ahí hay momentos en común pero se han cambiado algunas tramas para incluir o dar más detalles de otros personajes, en concreto de dos chicas. Se hizo un libro con las pretensiones de hacerlo cómic y modifican hechos y tono. Hay cosas que no entiendo. He podido ver cinco episodios previamente a la fecha de estreno y seguramente acabe igual, ya he visto algún indicio de ello. Pero estoy seguro de que habrá más cambios. Por ejemplo se ha introducido una historia de lesbianismo que lo único que me cuenta es que Netflix también está obsesionado con forzar la corrección política.

Tanto el opening como las imágenes transitorias están ilustrados. Son unos dibujos curiosos pero lo cierto es que podrían haber usado las de Frank Miller o por lo menos su estilo. Son también dibujos sencillos en cuanto a detalles, basados en siluetas, pero no como los de Miller.

Los episodios dirigidos por Zetna Fuentes y Daniel Nettheim no tienen artificios o secuencias prodigiosas pero nos mantienen enganchados. La serie puede decir tener algún que otro momento o sugerencia original, consigue levantar alguna que otra sensación. Por poner una de ellas, de nuevo sigue esa lucha del mundo mágico contra el invasor católico. En ese enfrentamiento se establecen unos villanos a los que dan ganas de tirar una Santa Granada de Antioquía.

Crítica de ‘El colapso’

Cuando nada vale nada es el todo por el todo

Llega otro título ineludible a Filmin, la serie ‘El colapso’ (disponible desde el 14 de julio). 8 episodios con 8 planos secuencia mostrando las consecuencias de un sistema rebosado y saturado por la demanda y las expectativas establecidas a los ciudadanos. Capítulos de 22 minutos que están muy bien aprovechados y que nos ponen sobre la mesa las consecuencias de un evento que está siendo pronosticado por muchos. La estructura y los cimientos en los que se basa nuestra sociedad pierden su sostenibilidad y la anarquía se instaura por todas partes, es un sálvese quien pueda.

Hay muchas historias apocalípticas que ofrecen visiones parecidas, ‘The Walking Dead’ por poner un caso cercano. Pero esta serie no pertenece precisamente al género fantástico, es una posibilidad que se hace más plausible conforme vemos como está el mundo. Aún con todo ‘El colapso’ no se manifiesta como una serie antisistema pero si anti-apatía y anti-dependencia. La serie nos induce a ello pero si no es vuestro caso por favor reservar un espacio para hablar y discutir sobre lo que pasa en cada episodio.

Es una pena que a veces las producciones que muestran lo peor de nosotros sean de lo mejor que hemos visto. Este es uno de los casos. ‘El colapso’ es de esas series críticas con la condición humana, de las que hace falta para sacarnos de nuestro estado de bienestar y ponernos alerta, sin necesidad de confinamientos y virus. Ni series realizadas por actores o cineastas confinados ni nada. ‘El colapso’ sí que es ilustrativa y saca a relucir nuestra verdadera naturaleza. En muchos casos exhibe lo peor de nosotros pues es lo que menos suele costar a la gente sacar a relucir, su peor cara. Me acuerdo que pensé eso mismo con los ciudadanos encerrados en el supermercado de ‘La niebla’ de Frank Darabont.

Somos un mundo de consumo donde importa más la bolsa que los árboles que nos permiten respirar. A la gente le preocupa lo suyo: su mantequilla, su tiempo de espera, su horario de salida, su almacén a rebosar, su autoridad… “Lo mío pa mí” que cantaban los guardias del Sr. Burns y todos tenemos al menos un pequeño Burns dentro. Cuando hay problemas de escasez el sistema perjudica a todos y no es equitativo. Para este tinglado en el que vivimos no hay karma que valga, solo supervivencia. Ni siquiera se aplica la ley del más fuerte, si no la del más avispado e incluso ruin. En un caso así no se produce ni basura o restos de los que viven muchos mendigos. De un modo muy fluido la serie muestra como tenemos interiorizado y normalizado el nerviosismo, el egoísmo o la indiferencia por el prójimo, cosas que sabemos que no están bien, pero dejamos que sucedan.

‘El colapso’ no es una serie del todo pesimista, nos pone en lo peor pero introduce también algunas personas buenas (que pagan el pato) o a grupos esforzados en solucionar las cosas y convivir de la mejor manera con un fallo de lo establecido como este.

No nos explican exactamente porque el sistema se ha venido abajo, tampoco es necesario ya que sabemos que hay varios motivos (crisis económica, sequías, pandemias…) que lo pueden causar. En el último episodio, el más alarmista con el tema, dan algunas guías de por qué pasa todo lo que vemos.

Y más que ficción o fantástico este es un drama muy real, no solo porque hagamos examen de conciencia con los detalles que muy bien refleja la serie, sino porque los hemos visto por todos lados en estos días de crisis por el COVID-19.

Está muy bien que todo esté hecho con planos secuencia, aparte de por la planificación de estos también porque esa técnica contribuye a la sensación de prisa y de cascada de emociones. Es de las mejores maneras en que se observa cuán difícil es tomar decisiones precipitadas e improvisar ante una adversidad tan arrolladora.

Los episodios nos ubican en días posteriores a iniciarse el caos, hasta medio año después, compartiendo personajes entre sí. Habría estado bien alguno sobre el final del colapso pero también está bien así, nos dejan con la duda de si tendremos solución.

A continuación me animo a detallar algo sobre cada episodio en concreto, relacionando con eventos acaecidos recientemente. No destripo nada de la trama.

  1. El supermercado: todos vimos las avalanchas de gente corriendo a comprar, sobre todo papel higiénico.
  2. La gasolinera: la población se pelea por recursos básicos, incluso hay quien retrocede a aceptar trueques en vez de pagos con moneda.
  3. El aeródromo: los ricos (no todos) no se preocupan por aquellos que dejan de lado aun habiendo vivido con ellos. Solo miran por su salvaguardia.
  4. La aldea: el mundo rural se antoja más seguro y parece que allí se acusa menos la crisis. Las hormiguitas del campo han recopilado lo suyo y las langostas de ciudad arrasan con todo.
  5. La central: somos dependientes de una tecnología y fuente de energía que a su vez depende de nosotros para mantenerla.
  6. La residencia: todos hemos visto lo que ha pasado en las residencias de ancianos, sobre todo en la respuesta que han dado a clientes que pagan miles de euros por el cuidado de sus mayores. Aunque esto va más de decidir entre la supervivencia de unos u otros, algo que por desgracia acabamos de vivir.
  7. La isla: nos podemos ver a la deriva en un mar de dificultades, por mucho que tuviésemos algún tipo de seguro.
  8. La emisión: muchos hacen advertencias sobre lo malo que está por venir y por lo general se les trata como a paranoicos o pirados. Con Cuarto Milenio pasó algo así.

Podría decirse que la llegada de esta serie de Les Parasites es algo oportunista, pero es de finales de 2019. En cualquier caso es muy ilustrativa, al menos para aquellos que aun viviendo en sus carnes lo que nos está pasando estos días ni han visto las advertencias ni han sido capaces de empatizar con sus congéneres y vecinos.

Crítica: ‘Desplazados’

Difícil, indignante y muy real, así es ‘Desplazados’

Llega a Netflix ‘Desplazados’. Una serie producida y creada entre otros por Cate Blanchett. En seis episodios, nos adentran en el mundo de la inmigración de Australia y los campos de desplazados que tanto intentan esconder a la prensa. Basada en un hecho real, en el que una australiana terminó en uno de sus centros, ‘Desplazados’ nos muestra cuatro personas totalmente diferentes que se unen en uno de estos centros.

Nunca pensamos que las personas que huyen de sus respectivos países lo hacen por desesperación. Guerras, homofobia, religión… y aun así seguimos poniendo fronteras y problemas a mucha gente que intenta rehacer sus vidas.

Desplazados’ nos muestra cuatro historias de uno de estos centros perdidos por el desierto australiano.

Sophie (Yvonne Strahovski), es el centro de todo, una mujer australiana que huye de una secta y que no se sabe muy bien cómo termina dentro del centro.

Ammer (Fayssal Bazzi), nos presenta a un padre de familia que ha hecho de todo para conseguir un billete para lograr la libertad de su mujer e hijas. Ahora tienen que seguir luchando por lo que más quiere.

Cam, es un joven australiano que quiere mejorar su estilo de vida y el de su mujer e hijos. Logra un puesto de trabajo en el centro. La evolución de este personaje interpretado por Jai Courtney es la más vistosa de todas.

Y para terminar tenemos a Asher Keddie, que nos trae a Clare. La mujer encargada de poner en orden un centro que cada vez se les va más de las manos.

La serie está muy bien narrada, en cada episodio conocemos un poquito de cada uno, con personajes secundarios tan importantes como los principales. Vamos empatizando de una manera u otra con cada una de sus vidas.

Dentro de los sencundarios de la serie encontramos a Dominic West, Cate Blanchett, Marta Dusseldorp, Kate Box, Darren Gilshenan entre otros.

La fotografía de Bonnie Elliott es fantástica, llena de paisajes asfixiantes, el desértico paraje donde se encuentra el centro de desplazados se nos muestra en todas sus caras y sin duda la peor de todas, es la de ver que el horizonte no tiene final y les va a ser difícil escapar.

‘Desplazados no es una serie fácil, sufres con cada una de las personas que vas conociendo y sin duda es una de estas series que deberían ser estrenadas semanalmente. Para poder asimilar lo que vas viendo y poder volver con fuerzas al siguiente episodio. El 8 de julio podréis verla en Netflix.

Crítica de la última temporada de ‘Las Chicas del Cable’

El final para nuestras Chicas del cable llega a Netflix y sin duda sufriremos por ellas

3 de julio de 2020, llega para muchos, el esperado final de la primera serie original de Netflix España, ‘Las chicas del cable’. Gracias a la plataforma hemos podido ver los tres primeros episodios de la segunda parte de esta quinta temporada que fue dividida en dos partes. También estuvimos inmersos un día en el rodaje de unos episodios y pudimos hablar con las protagonistas, aquí tenéis el enlace.

Por supuesto, si no habéis visto la serie a los cinco primeros episodios os recomiendo que no sigáis leyendo, pues hay spoilers del último capítulo emitido.

Atrás han quedado las jóvenes que comenzaban una nueva vida gracias a la compañía telefónica. Jóvenes que buscaban una independencia, ayuda para su familia o simplemente encontrarse a sí mismas. Convertidas en mujeres fuertes, madres valientes e hijas temerarias, ‘Las chicas del cable’ terminan después de cinco temporadas llenas de altibajos, pero que siempre lograban reengancharnos.

Lidia, Marga, Óscar y Carlota siguen en su lucha para salvar la vida a la hija de Ángeles, Sofía. La situación política española no se lo está poniendo nada fácil y ellas como siempre se encuentran en el centro de todo.

En el último episodio que pudimos ver nos quedamos desolados al ver como Lidia era recluida en un campo de reeducación, el cual está dirigido por su eterna enemiga, Doña Carmen. O como a Óscar le obligan a volver a un cuerpo que él no quiere. Aunque hay que decir que no todo fueron disgustos, como le pasó a Marga, que se llevó la mayor alegría de su vida.

Los episodios enganchan, van rápidos y sin pararse demasiado en introducir demasiada trama innecesaria. La serie en general tiene bastantes altibajos pero parece que esta recta final va a ser ligera e interesante. Aunque seguimos centrándonos en las tramas amorosas y enrevesadas, podemos ver como en estos últimos episodios encauzan un poco de realismo a toda esta historia.

En estos tres primeros episodios todo este realismo lo vemos en situaciones bastante conocidas de nuestra historia. Ya sean por las historias que nos han podido contar nuestros abuelos y abuelas de la guerra civil y sus consecuencias o lo que hemos podido ver en el colegio. En el campo de reeducación, por ejemplo, vemos como las presas son obligadas a tomar aceite de ricino o los negocios sucios que intentan hacer con ellas.

Me gusta el tono al que ha llegado, dando un final digno a una serie que comenzó muy bien y que ha ido decayendo poco a poco.

Nuevas aventuras les esperan  a nuestras Chicas y por supuesto nuevos sufrimientos. Volveremos a retomar a personajes del pasado que pensábamos que no iban a volver a aparecer.

Blanca Suarez, Nadia de Santiago, Ana Fernández y Ana Polvorosa, se despiden tras cinco temporadas viviendo en la piel de estas mujeres que van evolucionando en una sociedad que para ellas es bastante complicada. Mujeres con grandes personalidades que han nacido en un mundo que aún no está preparado para ellas.

Crítica de la temporada 3 de ‘Dark’

Para Winden el tiempo es dios y sus historias son un sindiós

Netflix estrena la temporada 3 de ‘Dark’ justo el día que su ficción pronostica el fin del mundo, el 27 de junio. Ya hemos visto que para los habitantes de Winden el tiempo determina su destino y ejerce de dios inamovible. La serie tiene tantas idas y venidas, con la introducción ahora además de nuevos mundos y personajes, que la convierten en un sindiós, en un caos. Pero está magníficamente ordenada y no peca de tener agujeros de guión. La serie empezó y ha concluido de un modo magistral.

La temporada 3 de ‘Dark’ explica rápido lo que vimos en la conclusión de la temporada anterior y nos ubica también casi de manera inmediata a los personajes. De este modo la serie de Baran bo Odar (que hace un cameo en una fotografía) se mete en faena, nos introduce nuevos elementos misteriosos y se encamina a su resolución. Y el final satisface, queda explicado y reducido a algo sencillo. Tiene además un cierre definitivo para los personajes, que emplea recursos ya vistos antes e incluso a veces algo vagos, pero que cuadran a la perfección. ‘Dark’ ha conservado hasta el final su tenebrosidad, sus embrollos y su buena manera de tratar los personajes.

En esta nueva etapa quienes vuelven a tener toda la atención del espectador son Jonas, Martha y Claudia. De nuevo la pérdida, el dolor, el amor o la curiosidad serán los motores de los protagonistas. Si esta serie se pudo comparar por su carácter fantástico, formato coral y tremenda complejidad con ‘Lost’ se puede decir que está mucho mejor planificada y no se deja ningún detalle por cerrar. Para poder dar explicación a todas las relaciones, situaciones y eventos de la serie se ha tirado de algunos personajes dedicados a rellenar los huecos pendientes e incluso esta temporada introduce un deus ex machina ya que se basa bastante en un elemento que ha aparecido de repente. Pero la labor de logística a la hora de que todo el guión y lo antes estrenado cuadre sin fisura alguna es titánica. Ha sido como ese episodio de ‘Futurama’ en el que Fry se convierte en su propio abuelo, pero de un modo multiplicado por diez.

La contienda mísico-cientícia contra Sic Mundus ha llegado a su clímax final rodeada además de bastante religiosidad. Detalles como la medalla de San Cristobal, los ciclos de 33 años, el origen con Adán, el sacerdote interpretado por Noah… son importantes. Uno no puede desconcentrarse y perder la conexión de todos esos pormenores, sobre todo teniendo en cuenta que esta es una trama llena de mentiras y paradojas. Pero al final todo es bastante más académico que espiritual, tiene una explicación lógica y fundamentada.

Al final nos hemos quedado sin saber qué paso con trivialidades como el ojo de Wöller, porqué Ulrich siempre es infiel o a qué se debe la imposibilidad de hablar de algunos personajes. Al fin y al cabo, esa repetitividad que parecía ser un McGuffin nos habla del famoso error en la matriz (haciendo un guiño a los déjà vu de ‘Matrix’) y de su teoría de la predestinación. Detalles que la serie se puede permitir dejar sin explicar ya que no son importantes, salvo por el hecho de que nos ubican en un universo u otro. Algo parecido a lo que se hacía con el aspecto de los personajes en ‘Fringe’ cuando saltábamos por todo ese multiverso de manera constante.

Lo importante es que se ha dado una explicación a la aparición de los viajes en el tiempo, al nuevo universo que se presentó en los últimos segundos de la temporada dos y a todos esos enlaces entre personajes que hemos ido descubriendo. La temporada 3 de ‘Dark’ explica muchas cosas. Vuelve a sus razonamientos metafísicos y científicos tirando incluso de cuántica y de propiedades de la teoría de cuerdas. Pero probablemente lo que más atraiga al espectador será ir rellenando esos huecos que quedaban pendientes en el árbol genealógico de Winden, sabiendo quienes son padres, madres o hermanos, y descubrir además algunas ramas nuevas que aparecen. Os recomiendo ir viendo la temporada 3 de ‘Dark’ teniendo a mano un gráfico de cómo se relacionan los personajes, se puede hacer un lío, sobre todo si no la tenéis fresca. Aunque los finales de episodio a pantalla partida conectando épocas ayudan bastante. Tened en cuenta eso y que habría que poner un altar a los responsables del casting porque las versiones jóvenes o ancianas de cada personaje están escogidas maravillosamente. A parte que otro buen punto de ‘Dark’ ha sido el introducir elementos reconocibles en cada protagonista, con una especie de obsesión por las cicatrices.

Ya se resolvió por qué desaparecían niños, quien era el demonio blanco o donde fue a parar Mikkel. Ahora se han corregido algunos detalles que no acababan de estar bien (como el nombre de la enfermera del psiquiátrico en el que acaba Ulrich). Quedaban cosas importantes por saber, tales como el camino que sigue Jonas para convertirse en Adam, que hacía el colgante de San Cristóbal en la orilla del lago cuando lo encuentra el protagonista, como acaba Charlotte con Tannhaus, quien escribe el libro con las indicaciones para Noah, por qué Martha se vio a sí misma en el bosque, quién es Silja, qué importancia tiene la historia de Hannah en el pasado… ¿Habrán quedado resueltas? Ya veréis eso y muchísimo más a partir del 27 de junio. Vais a oír mucho eso de “¿qué significa?” pero no os preocupéis que no os va a quedar ninguna duda y si la serie os enganchó en sus orígenes también os va a gustar en su ocaso.

Crítica de los primeros episodios de ‘The Great’

Divertida, loca y con mucho humor negro. ¡Hurra!

El 18 de junio aterriza en StarzPlay ‘The Great’ donde conoceremos a modo de comedia el ascenso de Catalina la Grande. Con 10 episodios de unos 60 minutos, la serie nos lleva a la Rusia del siglo XVIII. Nosotros hemos podido ver los 6 primeros episodios y podemos adelantaros que nos atrapó desde el minuto uno.

Con el guion de Tony McNamara guionista de ‘La Favorita’, nos llega una serie con el mismo sentido del humor cínico que pudimos ver en la a anterior cinta mencionada. Con Elle Fanning (‘Alcanzando tu sueño‘) y Nicholas Hoult (‘Tolkien‘) como protagonistas ‘The Great’ no hace más que asegurarnos la gran serie que vamos a ver.

‘The Great’ nos presenta que Catalina, una joven idealista y romántica, que llega a Rusia para casarse con el amor de su vida el Emperador Pedro. Pronto toda esta ilusión se marcha al conocer que Pedro es bastante voluble y cruel. Así que para mantenerse con vida, lo único que tiene que hacer es pensar como matar a su marido, derrotar a la Iglesia, contener a los militares e intentar poner a la corte de su lado.

A modo de comedia negra vamos viendo las distintas crueldades del Pedro, su visión de la vida y lo poco que le importan las personas que tiene a su alrededor. Él es el emperador y eso es lo único que tiene que interesar, su felicidad. Catalina viene a poner todo ese mundo patas arriba, pero Pedro es fuerte y caprichoso.

La química que tienen en pantalla Elle Fanning y Nicholas Hoult es impresionante. Sus discusiones, sus miradas e incluso la falsedad entre ellos es maravillosa. Pero ya no solo ellos brillan en pantalla, la serie tiene un reparto estupendo. Gente como Phoebe Fox (‘Los Aeronautas’) la compañera y sirvienta de Catalina, la ayuda y aconseja. Sacha Dhawan (‘Drácula’), el fiel seguidor de la emperatriz y traidor al rey.

Pero también están los contrarios a Catalina, o que simplemente no la comprenden como los personajes que nos dan Gwilym Lee (Bohemian Rhapsody’), Charity Wakefield (‘Autodestrucción) o Adam Godley (‘The Umbrella Academy’).

Los giros, los intentos de lograr que Pedro cambie, la desesperación por ser feliz. El postureo de toda la corte a la hora de intentar copiar la moda europea. Es bastante divertido ver por ejemplo su torpeza a la hora de utilizar las pelucas.

Y aunque la serie no sea correcta históricamente hablando, por mucho que se base en los personas reales, tiene detalles históricos que si que son ciertos y como la norma de las barbas o el tema de los amantes. Bastante peculiar como para que después de cada episodio podáis buscar información acerca de ciertas curiosidades.

La música, creada por Nathan Barr (‘Otra vuelta de tuerca’), acompaña todas las situaciones incómodas, el drama y la comedia muy bien, creando una banda sonora sencilla pero que no desentona con la historia.

El vestuario creado por Emma Fryer (‘Alex Rider’) y Holly Waddington (‘Lady Macbeth’) está lleno de color por todos lados y muy bien estudiado para cada personaje.

Poco más que añadir, con ganas de que llegue el 18 de junio para poder terminar de ver esta fantástica serie y terminar gritando ¡Hurra!, ya lo entenderéis.

Crítica de ‘Desaparecidos’

Unos desaparecidos con los que merece la pena que os encontréis

El próximo 19 de junio se estrena en Amazon Prime Video España la serie ‘Desaparecidos’. Una ficción con mucha realidad en ella y que no tiene nada que envidiar a series del tipo ‘Sin rastro’ o ‘Caso abierto’. Hemos visto cuatro de los trece episodios que tiene y sigue los mismos patrones de ese tipo de producciones norteamericanas, pero siguiendo una tónica más íntima y continuista con respecto a los agentes que reconstruyen los puzles y rastros de la gente que se ha perdido.

“Nosotros seguimos buscando” es el lema del Grupo 2 de la Brigada Central, es casi el mantra de su jefe (Juan Echanove). ¿Quién sabe dónde? ¿Os acordáis del programa de Paco Lobatón? Pues ellos hacen lo mismo, pero de manera mucho más activa, sin montar un show y con trabajo de campo. Tratan los casos más inauditos de desaparecidos implicándose a veces demasiado, ¿o no?, esa es la preguntan que a veces nos lanzan.

Cada episodio dura entorno a hora y diez minutos. En ese tiempo se enfrenta a una media de tres desapariciones por capítulo, no parecen excesivas cuando descubrimos que solo en diciembre del año pasado se registraron casi 2500 denuncias desaparecidos en España. Y se pasan las horas volando. Los incidentes escogidos para ‘Desaparecidos’ están muy diferenciados entre sí. Son todos distintos, interesantes e incluso originales, la variedad de la serie la hace entretenida, aunque si que es verdad que en algún caso pronosticable.

Por norma general se suele distinguir una producción europea de una estadounidense en que nos solemos mojar más, tratamos de incluir temas más comprometidos y de manera más concienzuda. Ese es el caso de ‘Desaparecidos’, que ahonda en cuestiones de todo tipo. Es algo que Mediaset busca muchas veces con sus películas (véase ‘Adú’), ojalá tuviese la misma calidad humana en sus shows. Quizá es por eso que parte del peso de esta serie recae en una pequeña ONG que colabora con la policía. También hay una buena diferencia con series de este género cuando comprobamos que las distintas caras conocidas que se van incorporando no tienen porqué ser las malas de la historia y cuando todo transcurre con buen ritmo sin necesidad de aturdirnos con flases, zooms y recreaciones casi de ciencia ficción.

Curro Royo (‘Servir y proteger’, ‘Cuéntame’) es el creador de esta serie que parte de una idea de Javier Ugarte (‘Justo Antes de Cristo’), Jorge Guerricaechevarría (‘Quien a hierro mata’) y Patxi Amezcua (‘Séptimo’). La concepción de la serie persigue lo humano por encima de lo procedimental. Ahonda muy bien en este tipo de sucesos y en sus momentos clave, cuando afloran los miedos, los remordimientos, las tensiones, el agobio, la culpa e incluso los prejuicios.

Se ha contado con tres directores para realizar los episodios. Según que entrega está a la batuta Miguel Ángel Vivas (‘Tu hijo’, ‘Vis a Vis’), Inma Torrente (‘Servir y proteger’, ‘Los misterios de Laura’) o Jacobo Martos (‘Allí abajo’). Vivas dirige los tres primeros y los dos últimos, Torrente y Martos se reparten el resto de la serie. El director sevillano vuelve a demostrar que se mueve bien en historias policíacas, buscando siempre acertádamente los detalles importantes y sin meter relleno. Me ha chiflado el plano secuencia del segundo episodio en el que asistimos a un interrogatorio “fallido”.

Realmente quien suele ser más protagonista en los episodios son Michelle Calvó y Maxi Iglesias. La primera siendo bastante veraz con todas las facetas de su personaje y el segundo luchando infructuosamente contra su imagen de guaperas irreverente de instituto. Pero no hay que perder de vista toda la historia de Elvira Mínguez, pues la lleva de manera magnífica, lidiando con su propia pérdida y con todas las que gestiona desde su ONG montada en una panadería.

No he podido evitar poner especial atención en Chani Martín. Aunque ya le había visto en ‘Campeones’, ‘Lo nunca visto’ o ‘Tarde para la ira’ me fijo especialmente en él desde que me hizo reír en ‘Justo antes de Cristo’ y desde que sé que es el protagonista de la próxima película de Javier Fesser, ‘Historias lamentables’. Lamentable es que no hayamos podido ver aún esa película que espero como agua de mayo y lamentables también son los casos a los que se tiene que enfrentar, a si es que esta vez he podido ver una faceta menos cómica de este actor que creo que debería estar más valorado y aquí hace las funciones de secundario con toques cachondos o campechanos.

Quizá la serie redunda demasiado en el tema al introducir eventos de desapariciones hasta en la vida de varios de sus protagonistas. Quizá también se ceben demasiado con el distrito sur o con Vicálvaro, en este tipo de series siempre se ven rencillas entre departamentos. Pero está hecha desde una sinceridad bastante patente enriquecida además en cada episodio con nombres como Luisa Gavasa, Nerea Barros, Paco Manzanedo, Sonia Almarcha, Pol Monen, Armando del Río, Diana Palazón, José Luis Torrijo, Ismael Martínez… Vedla.

Crítica de ‘En casa’, la serie de HBO surgida en el confinamiento

Desafío creativo con algún episodio imaginativo

El confinamiento ha sido el tema central en nuestras vidas durante los últimos meses y también lo es ahora en el nuevo estreno español de HBO España, ‘En casa’. Todos hemos estado compartiendo extrañas costumbres como el salir a la calle con los guantes de cocina, atesorar el papel higiénico, asistir a decenas de videollamadas multitudinarias, plantar huesos de aguacate… Y algunos han estado además con mono de rodar. HBO le ha dado las herramientas a cinco artistas para que nos cuenten una historia desde su casa.

El próximo 3 de junio podréis ver los episodios de ‘En casa’, la serie creada, dirigida y en algunas ocasiones también protagonizada por Leticia Dolera, Rodrigo Sorogoyen, Paula Ortiz, Carlos Marqués-Marcet y Elena Martín. 5 episodios cuya duración oscila entre los 17 y los 44 minutos.

A veces lo improvisado gusta más por ser más sincero y espontáneo. Es por eso que han triunfado en las redes las ocurrencias de miles de ciudadanos que se han grabado con ánimos de crear el gag más gracioso o el vídeo más sentido. El motivo de estos episodios no llega a ser exactamente el de generar una obra motivacional o que siga la estela de los mejores virales. Son capítulos a modo antológico, no tienen nada que ver los unos con los otros y pretenden ser testigos de un evento histórico que nos marcará. Para ello hay diferentes lenguajes, está el que toca el género fantástico y metafórico, la pieza que podría ser parte de un museo de arte contemporáneo, la que parece un extenso anuncio del 016…

Y me parecen bien todos los episodios, aunque alguno toque muy de pasada el tema o resulte excesivamente trivial o disperso. Para mí el de Sorogoyen y Marta Nieto es el que más jugo saca de la situación y el que realmente supone una obra original, profunda e imaginativa. Pero me ha gustado la exposición de vídeos de archivo de Marqués-Marcet quien además de demostrar que es una persona viajada hace gala de intimismo y reflexión. Habría que guardarse varias de las frases que expone en su discernimiento. Habla de que parece que tenemos todos el impulso de contar algo constantemente para aportar nuestro granito de arena a la memoria colectiva que se está formando en Internet y de que además haya una especie de necesidad por intentar poetizar todas las situaciones. Me parece una manera muy franca y lúcida de describir nuestro comportamiento.

Otras cadenas e infinidad de usuarios de Internet han hecho algo similar a lo que nos plantea Warner Bros. ITVP España en colaboración con Caballo Films. En este caso el acabado es bastante profesional ya que el dispositivo de grabación ha sido un móvil (que da muy buena calidad, como podemos ver con la foto que ha extraído Paula Ortiz dirigiendo a sus actrices a través de videoconferencia) pero tras el rodaje hay técnicos de montaje y sonido que han ensamblado lo que cineastas acostumbrados a grabar les han enviado. Se percibe que se han usado soportes fijos y me aventuraría a decir que también algún micrófono extra o algún modelo de estabilizador. En cualquier caso los directores han aceptado el reto con los recursos enviados por Warner y alguno ha respondido devanándose bien los sesos.

Los artífices de estas obras no necesariamente se interpretan a sí mismos. A si es que absténganse de verla aquellos que pensaban que esto iba a ser una especie de invasión consentida de la vida íntima de estos famosos. Obviamente está rodado en sus casas con sus objetos cotidianos a si es que puede aplacar la curiosidad de muchos. Pero no olvidemos que estamos en una situación inusitada y lo que vemos es la anormal vida íntima de unos personajes que intentan hablarnos de algo que nos ha tocado vivir a todos. Y sobre todo en las rutinas que se han establecido y en los detalles que hemos descubierto los unos de los otros es donde consigue ser más realista.

Los hay que tiran de blanco y negro, que introducen algo de imágenes modificadas por ordenador, que sacan tonos más realistas… En común tienen que tratan de sacar buenas tomas de las cuatro paredes en las que habitan, hay buenos fotogramas, sin dejar mucho espacio al plano recurso.

Me queda la duda de si en algunos episodios los protagonistas estaban conviviendo realmente en la cuarentena o si se han juntado posteriormente, quiero creer más bien lo primero, porque si no ese detalle tiraría por tierra la frase que tanto se repite, que esta obra se ha realizado “siguiendo las más estrictas normas del estado de alarma”. Tampoco es que se predique con el ejemplo en algunos episodios con los cuidados de limpieza. Quizá puedan parecer apreciaciones tiquismiquis, pero algunas escenas me parecen algo descuidadas. No obstante, me quedo con que con recursos justos ‘En casa’ consigue mostrar inquietudes y conclusiones útiles.