Define y ofende nuestra actualidad sin necesidad de defender el pasado
No es la primera vez que el autor de cómics Santiago García ve adaptada una obra suya a formato de serie. Anteriormente se produjo ‘El vecino’ para Netflix y ahora hemos gozado de verdad con ‘¡García!’, la cual podréis ver a partir del 28 de octubre en HBO Max. La serie que protagonizó Quim Gutiérrez era algo más parecido a ‘Green Lantern’ o ‘Spider-Man’, esto se asemeja más a ‘Capitán América’ o ‘James Bond’. Si queréis saber cómo es el cómic podéis leer nuestra reseña aquí o podéis ver la serie de seis episodios (hemos podido ver dos) pues se asemeja bastante.
Eugenio Mira (‘Grand Piano’) ha dirigido los episodios adaptados por Sara Antuña (‘Luna, el misterio de Calenda’). Pensaba que no se atreverían a ceñirse a ciertas cosas del cómic y para mi grata sorpresa he visto que sí. Sin duda va a levantar algo de polémica, debate o ampollas. Desde la sátira que se hace de nuestra política hasta la presencia de El Valle de los Caídos, ‘¡García!’ ha llegado para incomodar. Además se le han incorporado aún más elementos actuales que en el cómic, que salió en 2015. Las mascarillas están presentes, pero más allá de ese detalle visual está la Foto de Colón o las ideas tan particulares de “libertad” que tienen algunas.
En ‘¡García!’ una periodista (Veki Velilla) intenta conseguir destacar en el periódico donde trabaja de becaria. Su camino acaba dando con una base secreta bajo el Valle de los Caídos. Allí se topa con García (Francisco Ortiz), un agente que sale de una larga hibernación. Es un superhombre que llevaba dormido desde los primeros años del mandato de Franco. La serie plantea una “realidad alternativa”, muy entrecomillas.
Más que mostrar o parodiar cómo es un facha de pura cepa lo que hacían los cómics dibujados por Luis Bustos, o lo que yo entendí de ellos, es que se pueden poner en relevancia las carencias o corruptelas de nuestra democracia poniéndolas desde un punto de vista de alguien que viene del pasado, un pasado que ya era retrógrado de por sí. En resumen viene a mostrar cuánto tiemblan los partidos políticos tradicionales de nuestra democracia ante el auge de nuevas corrientes o formaciones. La serie mantiene esa línea.
Pero no os confundáis, al igual que el cómic este no es un relato meramente político. Tiene thriller pero también mucha acción. Acción bastante bien realizada, tanto en lo que se refiere a coreografías como en el aspecto de los efectos visuales. El símil más cercano en ese sentido son las películas de James Bond. El cómic rememoraba a esos tebeos sobre espías de los cuarenta o cincuenta, tipo ‘Spy smasher’, ‘Secren Agent X-9’ o incluso ‘El Capitán Trueno’ dada la relación entre García y su fiel ayudante. La serie sigue haciendo lo mismo. Si en la publicación de Astiberri teníamos intercalados unos cómics de lo más vintage, lo que lo sustituye a esos flashbacks son escenas en blanco y negro, rodadas en lugares como la estación/museo de Chamartín o la rehabilitada Estación del Norte.
La factura es más propia de Netflix que de HBO. De todos modos hay que tener en cuenta que estamos hablando de una producción desarrollada en España y no falta talento, pero si presupuesto para llegar a los acabados de las míticas series de esta cadena (plataforma). Hay aspectos o detalles que pulir pero sin duda ‘¡García!’ se suma a la lista de series que elevan el nivel de lo que se hace en nuestra península.
Imaginando una secuela de ‘Rosemary’s Baby’ al estilo de ‘Little Nicky’
HBO acoge muchas series de Adult Swim y ‘Pobre diablo’ podría estar también dentro de ese catálogo. Si, esta serie animada estará disponible en HBO Max pero por suerte podemos decir que la factura es española, que proviene de un grupo de humoristas que han creado escuela. Los cómicos transgresores y albaceteños de ‘Muchachada Nui’, ‘Museo Coconut’ y previamente, ‘La Hora Chanante’, son los responsables de esta serie animada que tiene capítulos de veinte o treinta minutos. Una apuesta más extensa que otras animaciones suyas como ‘Los Klamstein’, ‘Maricón y tontico’ o ‘Enjuto Mojamuto’ que al fin y al cabo eran más sketches que una serie regular.
He de reconocer que como otros muchos he hecho el tontaco entre amigos imitando las imitaciones vistas en los Celebrities (antes Testimonios) y esperaba con mucha expectativa esta serie. Me cuesta separar al fan que hay en mí a la hora de analizar la serie y por otro lado me es sumamente fácil caer en la dinámica humorística de estos artistas que en este caso más que nunca, no tienen pelos en la lengua. Si os gustan las series dinámicas e idas de la olla como ‘Rick y Morty’ os debéis apuntar a esta a partir del 17 de febrero.
¿Qué pasó con el hijo del diablo nacido en ‘La semilla del diablo’? Ahí está el primer spoiler si no habéis visto la película de Polanski. Eso nos proponen localizando la serie en el mítico edificio Dakota de Nueva York, situado junto a Central Park, lugar donde pernoctaba Little Nicky. Al igual que la película de Adam Sandler la serie ridiculiza todo lo infernal y nos invita a conocer a un torpe anticristo que llega a la gran manzana.
Los ideadores y las voces de los personajes vienen aportadas por Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla o Carlos Areces. Satán viene adornado con acento canario ya que le dobla un habitual colaborador y amigo como Ignatuis Farray, ya sabéis, “hijo de puta, hay que decirlo más”, o Javier Botet (que ha trabajado con ellos en ‘Capítulo 0’, por ejemplo). Son muchos los personajes de los que se compone ‘Pobre Diablo’ y también trabajan aquí Stéphanie Magnin, Gakian, Iria del Río… Además de comediantes como David Pareja o Borja Sumozas. El primer episodio está dedicado a la memora de Verónica Forqué, quien puso voz a Rose, la madre de la criatura demoníaca.
Los capítulos, dirigidos por Miguel Esteban (‘Nasdrovia’), suelen seguir dos o tres arcos argumentales distintos entre los que nos van haciendo saltar. Así el ritmo y las majaderías que nos plantean se suceden más rápido. El séptimo por ejemplo se vertebra solo en la historia de un personaje diferente y se centra en sus penurias, cuidado si tenéis mascota.
Han pasado los años, ya no se anima en flash, pero la estética es prácticamente igual que la que dio vida a Enjuto o los Klamstein, de hecho un personaje luce un pelo con la misma coloración que el famoso hikikomori. Rokyn Animation (‘Lady Reaper’) es quien se ha encargado de darle movimiento a los diseños de personaje de Joaquín Reyes.
El corporativismo malvado del mundo del entretenimiento, lo ridículo de ser un incels, la esclavitud a la tecnología… ‘Pobre diablo’ va haciendo sátira mientras se suceden los guiños a ‘Army of Darkness’, ‘The big bang theory’, ‘Star Wars’… y otros muchos títulos. El opening puede beber de ‘Los Simpsons’, por ejemplo. En resumidas cuentas esta es una serie hecha por fans de la cultura humorística popular, ideal para echarse unas grandes carcajadas.
Netflix estrena este 7 de octubre ‘El club de la medianoche’, la nueva serie de Leah Fong y Mike Flanagan (‘Misa de medianoche’, ‘La maldición de Hill House’, ‘Doctor sueño’). Durante el día inaugural del Festival de Sitges han sido proyectados los dos primeros episodios, nosotros hemos tenido la suerte de poder disfrutar de la serie al completo.
El título de la serie es ‘El club de la medianoche’ y sería fácil confundirse con la producción canadiense también llamada así y que fue lanzada en 1991. Esa obra cuyo título original era ‘Are You Afraid of the Dark?’ trataba también de unos jóvenes que se reunían para contarse historias. Pero realmente este nuevo estreno de Netflix surge de la novela juvenil que Christopher Pike publicó en el 94, quizá influenciado por la serie ya que hace lo mismo solo que con enfermos terminales.
Una casa sirve de residencia para un grupo de jóvenes que han recibido el nefasto diagnóstico de no tener curación. Los miembros del lugar se evaden de su fatal destino contándose historias por la noche y enfrentando juntos el terror de cada uno. Es como si se tratase de una obra de Albert Espinosa, pero sin esperanzas de sobrevivir y con terror. Este es un relato mucho más juvenil que ‘Doctor Sueño’ con reflexiones sobre lo superficial y lo fugaz.
La serie nos propone un drama de terror pero que también sirve de antología pues se nutre de historias independientes. Las narraciones de estos jóvenes pacientes sirven de tabú o eufemismo para enfrentar sus próximamente caducas vidas. Y es que hay otras cosas terminales que nos matan como los celos, las adicciones, los deseos de satisfacción, el saber que perderemos a nuestros seres queridos… Todo ello sale a la luz gracias a relatos sacados del libro de Pike y a otros creados para este propósito. Son diez episodios de casi una hora dotados de intriga por lo que sucede en la casa, de los cuales el máximo atractivo es recibir una pequeña dosis de sustos y descubrir nuevas minihistorias. Por desgracia el carácter de la serie la hace la más ordinaria de todas las que ha estrenado Flanagan, muy lejos del terror conseguido en ‘La maldición de Hill House’.
Flanagan suele tirar de habituales como Henry Thomas, Carla Gugino, Kate Siegel u Oliver Jackson-Cohen. Pero el protagonismo de esta serie recae en actores muy jóvenes ya que sigue la estela de series como ‘Pesadillas’. Los nombres a citar son los de Ruth Codd, AnnarahCymone, Sauriyan Sapkota, Adia, Aya Furukawa, Iman Benson, William Chris Sumpter e IgbyRigney. Algunos repiten, como Annarah Cymone, Samantha Sloyan o Zach Gilford que salían en ‘Misa de medianoche’. También está Robert Longstreet que ha salido en casi todas las obras anteriores del director y aparecerá en ‘La caída de la casa Usher’, como es el caso de Sauriyan Sapkota o Aya Furukawa. Como curiosidad, trabaja aquí Heather Langenkamp, quien se enfrentó a Freddy Krueger en la primera ‘Pesadilla en Elm Street’.
En ‘El club de medianoche’ perdura la obsesión de Flanagan por las casas de estilo victoriano. En este caso la tensión, los sustos y los sobresaltos tienen lugar en una que data de 1901. La residencia tiene su historia propia y además se parece mucho al edificio donde vive la familia de la adaptación del cómic ‘Locke & Key’, también de Netflix, es como si hubiesen reaprovechado la localización.
Un ahora o nunca catártico que a muchos les gustaría tener la excusa de poder vivir
El próximo 23 de septiembre en Netflix podréis darles un volteo a vuestras cabezas para ver la serie española, ‘Las de la última fila’. Una serie que reconozco que no es exactamente el entretenimiento que me gusta consumir, pero que está muy en la línea de algunas modas ofreciendo además ideas muy locas pero sobre que todo nos invitan a desafiarnos a nosotros mismos.
Amigas desde su época de estudiantes, las cinco protagonistas de ‘Las de la última fila’, interpretadas por Itsaso Arana, Mónica Miranda, María Rodríguez Soto, Mariona Terés y Godeliv Van den Brandt, coincidieron en los últimos pupitres de la clase y desde entonces son besties. Una amistad prolongada hasta la adultez y mantenida a base de escapadas de vacaciones. Pero este año el viaje estival se adelanta y lleva un motivo especial, evadirse de la dura noticia que han recibido, una de ellas tiene cáncer.
Verano, cáncer, amistad, vitalismo… esta parece una historia más de Albert Espinosa. Aunque va en la línea de series como ‘Vida perfecta’ o ‘Los zapatos de Valeria’, está también cargada de un optimismo que bucea en un mar de tragedia. En ‘Las de la última fila’ tenemos escenas vitalistas que se asemejan uno de esos anuncios de televisión que parece que te quieren dar la lección de tu vida cuando lo que intentan es venderte cerveza, unas compresas o una nueva cuenta bancaria.
Pienso que aunque no me gusten las conversaciones empalagosas, intensitas, hiperexistencialistas, mezcladas con expresiones millennials y metidas con calzador de esta serie va a gustar a mucha gente. Estas cinco amigas están de calavera, para ellas casi todo vale. Este es un carpe diem, un ancha es Castilla con normas improvisadas. ¿A quién no le gustaría poder esparcirse de ese modo tan gamberro e incluso conflictivo sin pensar en los daños colaterales? A veces estas protagonistas van de víctimas y son culpables de crear otras víctimas y otras se merecen esa liberación que van buscando. Es un entretenimiento ideal para empatizar si te encuentras en plena crisis de los 40, un ahora o nunca catártico que a muchos les gustaría tener la excusa de poder vivir. Esta historia transformadora, a veces tramposa, se justifica buscando soluciones a veces hipócritas, casi siempre poco realistas.
‘Las de la última fila’ es divertida, sensible y tiene visión. Pero juguetea a placer y de manera conveniente con la doble moral. Es capaz de pasar del desfase tipo ‘Resacón en las vegas’ o ‘Primos’ (obra también de Daniel Sánchez Arévalo) a la sensiblería a modo de ‘Bajo la misma estrella’. Eso sí, entre tantas idas de olla hay muchos símiles emotivos muy bien trabajados, acompañados además de caras conocidas en todos los episodios.
Esta es una serie que realiza un retrato generacional. Si pensáis que la expresión “salir de la zona de confort” está manida… esta serie la desgasta del todo. De hecho el propio Daniel Sánchez Arévalo está un poco fuera de los géneros habituales en su cinematografía, no olvidemos de todos modos su trabajo para Campofrío (¿recordáis lo que he dicho en el tercer párrafo?). Para esbozar los síntomas de nuestra generación no se queda solo en un sinfín de canciones indie o pop cantadas casi en su totalidad por intérpretes femeninas, sobre todo se centra en cómo somos una quinta que intenta huir y no afrontar los problemas, ahí veo yo su mayor acierto.
Divertida historia policial con dos protagonistas muy carismáticos
Gracias a Prime Video, hemos tenido la oportunidad de ver los tres primeros episodios de ‘Un asunto privado’. Un asesino en serie ha aparecido en la ciudad y Marina Quiroga se ha empeñado en cazarle.
Protagonizada por AuraGarrido y JeanReno, nos traen una especie de Sherlock Holmes junto a su Watson. O más que Watson a un Alfred en sus tiempos mozos. Una divertida serie en la que nuestra protagonista tiene que luchar por sus sueños en un mundo en el que los hombres mandan en todo y en el que hay trabajos en los que no puede estar una mujer.
Marina Quiroga desea ser policía, pero no la dejan, por ello, se escapa en cuanto puede, intenta conseguir material ilegal e incluso logra ponerse en peligro con la intención de resolver un caso. El problema que uno de los jefes de policía es su hermano que no la pondrá las cosas fáciles. Junto a su mayordomo intentará lograr atrapar a los malos.
La verdad que me ha encantado. Al principio es cierto que me costó un poco entrar al estar un poco sobreactuados todos los personajes, luego vas viendo que la manera de contar la historia y la acción piden ese tipo de actuación. Personajes un tanto excéntricos llenos de vitalidad.
Es divertida y muy dinámica. AuraGarrido está estupenda, muy graciosa. Nos da a una Marina un tanto malcriada, que logra salirse siempre con la suya, pero que en el fondo es un pajarillo encerrado. Ella pide a gritos su libertad de poder hacer con su vida lo que quiera, pero mientras tanto van apareciendo de vez en cuando pretendientes para casarla.
El encargado de hacer de Héctor, el mayordomo, es el gran JeanReno, que no puedo decir nada malo de él. Hacen una pareja tremenda en pantalla y se ve que se lo han pasado muy bien durante el rodaje.
En el resto de reparto encontramos a ÁngelaMolina, AlexGarcía, GorkaOtxoa, TitoValverde, PabloMolinero, IreneMontalá y AndrésVelencoso. En general todos bastante bien, quitando Ángela Molina. Que como he mencionado anteriormente, aunque sea una serie que pide un poco de sobreactuación, ella se ha pasado un poquito.
‘Un asunto privado’ está rodada en Galicia y no les fue nada fácil, pues les pilló la pandemia. Pero como nos dijeron no todo fue malo. Pues de repente un día llegó Filomena y tuvieron la oportunidad de poder rodar en un ambiente lleno de nieve en pleno Galicia.
La serie tiene muchos puntos buenos, la acción, que está bastante bien rodada, ver al personaje que interpreta Aura Garrido, recorrer todas las calles y dar saltos con los increíbles vestidos que viste, es bastante impresionante. Ese es otro de los grandes puntos visuales de la serie, el vestuario. Se nota el gran trabajo y cariño en todas las piezas, sobre todo en las que lleva Marina, pues lleva colores muy característicos, sobre todo el rojo, que la hacen sobresalir en escena cada vez que aparece.
Dirigida por DavidPinillos, MaríaRipoll y DanielAranyo, la serie llega a nuestras casas el próximo 16 de septiembre con 8 episodios en los que tendremos que averiguar quien es el asesino que tanto quiere atrapar Marina.
Hemos podido ver los dos primeros episodios de ‘El Señor de los Anillos. Los anillos de poder’. La serie que en sus inicios dirige J.A. Bayona y cuenta con la producción de Belén Atienza llega a Prime Video el 2 de septiembre. Los creadores de este arriesgado proyecto (por coste y por exigencias de los que somos lectores) son J.D. Payne y Patrick McKay, quienes pronto nos brindarán un nuevo ‘Flash Gordon’.
Al igual que la trilogía iniciada en 2001 (con la que no comparte productoras) comienza con la voz de Galadriel. La elfa es la protagonista encarnada por Morfydd Clark (‘Saint Maud’) y se narra de ella una etapa que hasta los Tolkien (J.R.R. y su hijo Christopher) han cambiado varias veces. Choca ver a Galadriel como guerrera pero bien es cierto que libró una eterna lucha contra Morgoth y Sauron para reconciliarse con los Valar y ganarse su regreso a las Tierras Imperecederas. Ese es el lugar de origen de elfos y en ocasiones fatalidad para los humanos, es ahí donde arranca la serie. La Tierra Media trajo la muerte a los elfos, los elfos trajeron la idea de la inmortalidad a los hombres, ya descubriréis la importancia de esto. Volviendo al inicio de la serie, se arranca también como las películas, con una épica aunque escueta batalla.
Es evidente que las películas han influido en ‘Los anillos de poder’. Sauron viste una armadura similar, los diseños de los trolls y los orcos van en la línea, hay ropajes similares a los de Arwen, Lindon tiene similitudes con el Rivendel que vimos en el cine, el broche que lleva Arondir se asemeja a las hojas de Lothlórien de la capa de Elijah Wood, incluso la tipografía de los títulos tiene trazos similares. Esto puede suceder también por tener como musas a las ilustraciones de los libros, las cuales, han sido siempre impactantes. Todo ello acompañado además de lo tremendamente descriptivo que era J.R.R. Tolkien en sus textos y que su nieto Simon Tolkien ha ejercido de consultor. Pero es que hasta los elfos pelean haciendo acrobacias como las del Legolas de Orlando Bloom.
Entonces, pese a que me ha gustado lo que he visto, ¿por qué no he vivido las mismas sensaciones? Hay dos razones principales. Se diluye mi hype de fan al centrarse la serie en varios personajes y localizaciones inventadas, no os preocupéis, no pasa como en la trilogía de ‘El Hobbit’. Pero la razón más importante por la que no hay una sintonía tan unánime como la que consiguió Jackson es que no estamos viendo algo que pueda estar clavado al milímetro, no es una historia que hayamos leído y esperemos ver recreada conociendo previamente todos y cada uno de los pasos. Los lectores sabemos dónde o cómo va a acabar esto, pero no cómo se llegó hasta ahí de manera específica. Prime Video nos está rellenando huecos entre las historias contadas en el ‘Silmarillion’.
En concreto nos ubican mucho antes de la caída de Númenor, conocida como el Akallabêth, que podría ser el culmen de las cinco temporadas que hay planificadas. Nos ubica unos años después de la caída de Morgoth. En el Legendarium, o como se indica en los créditos, en los apéndices, es en lo que reposa ‘El Señor de los Anillos. Los anillos de poder’. Es una precuela que nos cuenta cómo se ha bajado la guardia en la Tierra Media ante esa inconmensurable y costosa derrota contra el mal. Si la serie se alarga lo suficiente nos podrá servir como precuela a la batalla recreada al comienzo de las películas de Peter Jackson, es decir, todo esto sucede antes de que la alianza entre elfos y humanos lograse, a manos de Elendil e Isildur, arrebatar el anillo a Sauron.
De momento ni siquiera vamos a ver cómo Galadriel se convierte en la suegra de Elrond. Lo que sucede cuadra con el canon con algunas licencias, como el carácter guerrero de la elfa o la amistad tan estrecha de Elrond con los enanos. En los dos episodios, que he podido ver no se hace ninguna alusión a la forja de los anillos por parte de Celebrimbor, ese hecho que trastocó la Tierra Media. Pero si vamos conociendo a sus portadores, por lo que la serie también se convierte en la forja de esos héroes.
En ‘El Señor de los Anillos. Los anillos de poder’ todo es más luminoso y colorido. Esto nos cuadra pues transcurre en una era de recesión de la oscuridad, cuando muchos reinos estaban en su apogeo. El diseño de producción de la serie si que está a la altura de los live action vistos en el cine, incluso Douglas Trumbull dio su visto bueno tras supervisar el tráiler. Trajes, armas, criaturas, maquillaje, escenarios… El nivel de detalle es máximo y se agradece que algunas criaturas estén recreadas con efectos prácticos. También se nota que veinte años de diferencia con la famosa trilogía han permitido una evolución de la tecnología gráfica que logra alcanzar mayor envergadura en menos tiempo. Por lo que no pasa el tiempo es por la composición musical clásica, en ese sentido la banda sonora de Bear McCreary se antoja muy inferior a la de Howard Shore y eso que el compositor ha estado involucrado.
La riqueza de los textos de Tolkien dio para recrear un mundo entero. En los dos primeros episodios se centran en elfos, enanos y hobbits, pero el reparto nos indica que conoceremos el esplendor del antiguo reino humano de Númenor. Acompañamos a Elrond y a Galadriel a Lindon y a los dominios de Eregion. Fuera del canon iremos con el elfo Arondir (el personaje de tez oscura que tanta polémica ha suscitado) a tierras del sur, donde vemos cómo el bando de la luz se había mantenido vigilante cual templario en ‘Indiana Jones: La última cruzada’. Un lugar inventado que han bautizado como Hordern, quizá en homenaje a Michael Hordern, actor que fue Gandalf en la versión radiofónica de la BBC.
El escenario más cautivador y espectacular me ha parecido el de Khazad-Dûm. A todos nos sucedió también en las películas pues este es el lugar donde se enfrentan al Balrog. Un emplazamiento que se conoce con otro nombre, Moria. Allí descubrimos como el concepto de los enanos tampoco difiere de las visiones de Peter Jackson.
‘Los anillos de poder’ nos lleva también a lugares muy al norte, como el gélido Forodwaith y por otro lado a ambientes acogedores como el de Rhovanion, en los lindes del aún no tan peligroso Bosque Negro donde los hobbits del tipo pelosos se topan con “el extraño”. Como en ‘El hobbit’ o ‘El Señor de los Anillos’ un barbudo mágico llega para romper la quietud de la vida hobbit. Imitan en la serie a Gandalf y el personaje la verdad es que hace cosas de Istari, o de maia… También es un misterio saber quién es el amigo que se echa Galadriel. Todos sabemos quién será uno de esos misteriosos personajes, no creo ni que sea spoiler decirlo, pero me lo callaré.
Los (muchos) dragones vuelven a sobrevolar los cielos
Por fin os podemos hablar de ‘La Casa del Dragón’, una de las series más esperadas del año. Basada en la novela de George R. R. Martin, ‘Fuego y sangre’, este próximo 22 de agosto llega a nuestras pantallas gracias a HBO Max.
Unos 200 años aproximadamente antes de todo lo ocurrido en ‘Juego de Tronos’, ‘La Casa del Dragón’ nos presentan a los antepasados de una de las familias más conocidas de la saga, la casa Targaryen, con sus disputas y dragones volverán hacer que sintamos esas ganas de Edad Media, eso sí, esta vez con menos fantasía que su predecesora. Si, tenemos dragones, pero ya está.
Es imposible no comparar ambas series, pero pese a sus grandes diferencias, los episodios que hemos podido ver de ‘La Casa del Dragón’ me han gustado bastante. No os esperéis una serie llena de acción, porque al menos de momento no la tiene. Va pausada, presentando a sus personajes y adentrándonos en sus historias.
Antes de seguir os pongo en contexto. Conocemos al rey Viserys, un buen hombre que está centrado en que su hija Rhaenyra Targaryen logre subir al trono tras su muerte. Por supuesto esto pesa en todo el reino, incluida a su nueva mujer, Alicent Hightower que quiere que sus hijos hereden el trono. Para más jaleo, tenemos al hermano del rey, el príncipe Daemon Targaryen, volando los cielos en su gran dragón rojo y soñando con ese trono.
Volvemos de nuevo a ver una sociedad bastante medieval. En la que la mujer, pese a que en este caso muestran mucha fuerza, siguen siendo mujeres y hay ciertos derechos que se les sigue negando.
Una de las cosas que han hecho bien en ‘La Casa del Dragón’ para no tener un sinfín de temporadas, es gestionar bien la edad de los personajes. Tenemos actrices y actores escogidos con muy buen ojo, para dar vida a los protagonistas tanto en su infancia como ya de adultos e incluso ancianos.
El reparto está perfecto, Paddy Considine, Olvia Cooke, Emma D’Arcy, Steve Toussaint, Eve Best o Rhys Ifans son parte de este nuevo elenco que poco a poco van entrando en las diferentes intrigas palaciegas. Hay mucho más reparto por supuesto, pero si menciono a todos ellos no termino. Mención especial a Milly Alcock que interpreta a la princesa Rhaenyra Targaryen de joven. Le da una fuerza tremenda a su personaje, pese a todos los impedimentos que tiene en su vida por ser mujer. Y a Matt Smith, que ya sabemos lo buen actor que es, pero he de reconocer que con el pelo blanco y vestido de caballero no se puede negar que ha nacido para interpretar a un Targaryen.
Veremos dragones surcando los cielos gracias a las maravillas del CGI. Se ve el gran trabajo que tienen por detrás y la experiencia en hacer dragones. En general el tema efectos especiales están perfectos.
El vestuario y las localizaciones son otro punto a favor de esta serie, que logra aportar mucha veracidad dentro de la ficción que es. Es muy minuciosa con todos los detalles que introducen para diferenciar a cada una de las familias o los personajes. Volveremos a ver ciudades como Trujillo, Cáceres o Girona… entre otras por las que vuelven a sobrevolar los múltiples dragones.
Como he dicho, ‘La Casa del Dragón’ llega este lunes 22 de agosto con 10 episodios, que se irán emitiendo los lunes a las 9:00. Y si, se toma la historia con mas calma y parece quizás un poco más telenovela, pero aun así, merece mucho la pena su visionado.
Bien cargada de onirismo, dan ganas de seguirla hasta la vigilia
No sé si ha sido debido a la privación del sueño inherente a la ola de calor o el hecho de que la serie sea lo bastante fiel a las novelas gráficas que me he visto sin cesar esta versión de ‘Sandman’. Netflix estrena este 5 de agosto la serie basada en los cómics creados por NeilGaiman y como lector de su obra puedo mostrarme ampliamente satisfecho.
Por zanjar pronto lo que tanto se ha comentado y la razón por la que muchos ya le han puesto sin argumentos de peso la X a este ‘Sandman’. El siempre polémico cambio de raza o sexo de muchos personajes. Sin duda esa comidilla en redes no ha hecho más que realizar los sueños de Netflix pues de ese modo consiguen publicidad gratis. Son modificaciones que nunca se hacen en el sentido inverso y a mí esto ya me resbala. Esa política de “inclusión y diversidad” se retrata a sí misma. No obstante el casting me parece bien escogido pues el hecho de que una persona sea negra o mujer no influye ni en esta trama ni en la manera de ser de los personajes. Por ser muy fan lo que si me ha dolido de esta adaptación es la ausencia de John Constantine, quien en los cómics se hace con uno de los objetos de Sueño, y la no participación de la Liga de la Justicia que recupera la Gema del sueño. En los tebeos intervienen o se menciona a Joker, Arkham, Dr. Destiny, Detective Marciano… No olvidemos que estos cómics fueron un encargo de DC para Gaiman. A pesar de que la serie lleva por delante el logo de la Warner, materializar tal cual lo original se antoja un crossover imposible por temas de derechos, presupuesto o incluso duración, harían falta muchos personajes. Esta es sin duda una de las razones por las que la serie está muy condensada y con alguna trama que sucede en paralelo o de manera adelantada. Se han permitido al menos algún guiño como los muñecos que vemos de fondo en el octavo episodio.
Pero ‘Sandman’ está bien orquestada y percibimos la misma historia, el mismo espíritu que en la serie de cómics. Para los lectores de las viñetas puedo adelantar que en la primera temporada de la serie han abarcado los dos primeros volúmenes de los diez que tiene ‘Sandman’, es decir, ‘Preludios nocturnos’ y ‘La casa de muñecas’. Y son capaces de narrar todo lo incluido en esos cómics calcando algunos diálogos, imitando algunas escenas y además sin caer en atropellos. Y lo que es más importante, manteniendo los dilemas y comportamientos de los protagonistas.
En ‘Sandman’ conocemos a Sueño, al rey de los sueños. Él es uno de los Eternos (los de DC no los de Marvel). Pero contar su historia es contar en parte la de sus hermanos, Destino, Muerte, Destrucción, Deseo Desespero y Delirio, además de la de otros muchos personajes. Todo arranca en el momento en el que Sueño cae preso tras un conclave que sale mejor que el de ‘La Herencia de Valdemar’. Tenían el loable objetivo de atrapar a la muerte para que nadie más muriese, pero en lugar de ello atraparon a su hermano y el mundo dejó de soñar. Tras muchos años cautivo, cuando Sueño se libera empieza una cruzada por reconstruir su reino de los sueños y por recuperar los objetos que le han sustraído, las herramientas que usa para canalizar su poder. Se centra la serie en resolver ese conflicto. Ese sentido de lo poético y lo oscuro e incluso retorcido que caracteriza a Gaiman y su obra podemos decir con regocijo que está en la serie.
Fantasía oscura, épica dramática y fatalista. Se ha sabido conservar los sueños como eje que vertebra la obra, la interpretación de los mismos, el onirismo en un sentido moderno. Están muy presentes el existencialismo, el conocimiento, la mente, el comportamiento humano… los cómics de ‘The Sandman’ mezclan personajes de toda índole y en ese recorrido abarcan todo lo que somos capaces de soñar. ‘Sandman’ es un estudio contemporáneo de la condición humana sin llegar a ser algo intelectual. Habría sido muy ambicioso por parte de Netflix llegar a esos niveles, de hecho demasiado sesudo para su público mainstream. O lo haces tal cual y contentas a los más eruditos o fans del cómic o lo adaptas llevándotelo a tu terreno, no hay cabida para la tierra de nadie. Es una propuesta ligeramente distinta a lo habitual que puede que caiga en el aborrecimiento pues la serie roza un poco todo eso.
En cuanto al reparto. Los efectos visuales hacen que reconozcamos viñetas de los cómics pero en movimiento. Eso favorece a que los actores nos hagan recordar a los personajes dibujados. El Sandman interpretado por Tom Sturridge, por ejemplo, es igual de depresivo y va por ahí con esa estética que parece copiada a un emo fan de Tokio Hotel. Tiene ese color pálido, esa voluminosa melena, esos ropajes que parecen sacados de ‘El Cuervo’ y ese casco que bien podría ser de uno de los ingenieros del imaginario de Ridley Scott.
Muerte es igualmente esa hermana que quiere incondicionalmente a Sueño aunque le meta caña. No lleva exactamente la misma estética que en el cómic por lo que sí que pierde ese toque gótico o punk. Es donde más percibimos la actualización ya que no viste esas pintas de rockera salida de un concierto de The Cure. La serie no cae en la trivialización. El cuervo es casi el único alivio cómico, como en los cómics, junto a Merv que lleva la voz de Mark Hamill. Además en parte el ave negra es el vehículo para explicar todo el universo que rodea a los Eternos para que los no lectores comprendan mejor qué están viendo.
Si vemos cambios en el orden de la historia o en cómo suceden algunos eventos es por la supresión de los personajes de otras franquicias que comentaba antes y por adaptar todo al lenguaje audiovisual. Hay episodios, como el primero, el de la taberna o el cierre que están estupendamente bien hechos. Incluso se acierta en cuanto al uso de las tonalidades de color, sobre todo cuando emplea tonos oscuros, con una pizca de color y alguna luz que sobrevive entre ellos. Sin duda la serie hace honor al DC oscuro, ahora bajo el sello Black Label que reúne historias de Batman, Constantine o ‘The nice house on the lake’, entre otras.
Quizá conocíais Sandman por los cómics o quizá por la versión de audiolibro que lleva la voz de James McAvoy como Sueño. Si erais lectores quizá estaréis conmigo en que es la mejor adaptación del material de Gaiman, por encima de ‘American Gods’ o ‘Good Omens’, e incluso de ‘Stardust’ o ‘Coraline’. Si queréis saber más al respecto entrad en este otro artículo.
Trata bien sus personajes, pero fatal su ciencia ficción
El próximo viernes 29 de julio llega una de las adaptaciones de cómic a serie más esperadas dentro del panorama indie. ‘Paper Girls’ estrena su primera temporada intentando dar vida a la serie de Image Comics creada por Brian K. Vaughan, Cliff Chiang y Matt Wilson. En este primer acercamiento, creado por la guionista de ‘Toy Story 4’ o ‘Los anillos de poder’, Stephany Folsom, se han aproximado a la idea original en solo algunos aspectos, pero quedado muy cortos en otros.
Son ocho episodios que muestran el gran guión de los cómics totalmente de manera alborotada y cortada. Todo lo que sucede en la historia original (reseña aquí) es muy difícil condensar en una sola temporada. Y así es, tras los ocho capítulos de la serie ‘Paper Girls’ nos quedamos en vilo para una nueva tanda de episodios. Pero esto se debe no solo a la complejidad y extensión de la historia, también al ritmo que se ha empleado. La serie de Prime Video me ha aburrido en casi la totalidad de sus episodios. Le sobra charlatanería y le falta ciencia ficción. Ya no es mi frustración como lector al ver que la historia está totalmente desordenada, sino mi hastío como espectador al ver que la aventura progresa a trompicones y dedica la mayoría de su espacio a charlas triviales. Dije que en la reseña que si lo hacían bien sería el nuevo ‘Stranger things’ pero es que además falta gracia, carisma, gancho o como lo queramos llamar.
El que la serie esté repleta de palabrería y muy poca acción se debe a un claro intento de ahorro. Si se hubiese hecho todo tal cual sucede en los cómics la cantidad de efectos especiales necesarios habría encarecido este producto. Eso hace que apenas se perciba que estamos en una historia de ciencia ficción. Se ha modificado la manera en cómo se topan las protagonistas con todos los misterios e incluso se han reducido la cantidad de personajes y eventos extraños, lo cual le quita mucha gracia y emoción. Estos cambios han trastocado el camino de descubrimiento y las correrías tan bien escritas e hiladas por Brian K. Vaughan en las viñetas. El último episodio es el único que tiene el ritmo, la idiosincrasia y el fantástico que hace justicia al cómic.
A este ‘Paper Girls’ le han quitado toda la espectacularidad y la complejidad en cuanto a las paradojas temporales se refiere. Además, han sesgado todo aquello que le puede parecer más extravagante al público más “normal” o comercial. Está tan cambiado que incluso cuestiona el determinismo de la serie de cómics y se perciben muchos menos argumentos de empoderamiento de la mujer. Está más centrada en el paso a la madurez y el autodescubrimiento tan peculiar que plantea esta idea, pero dice casi adiós al feminismo y a la lucha entre generaciones.
Si sois lectores de estos cómics estoy seguro que os va a desencantar el no ver ni los dinosaurios, ni los tardígrados, ni la cápsula del tiempo, ni la catedral, ni esos sueños tan inquietantes… La decisión es arriesgada. Si tardan en incorporar a la serie todos sus elementos fantásticos van a perder a la mayoría de audiencia. Por no hablar de otro factor, que es al que se han tenido que enfrentar como buenamente han podido los artífices de ‘Stranger things’ o ‘Juego de tronos’. No es otro que el del crecimiento de sus protagonistas que muy pronto dejarán de tener aspecto de niñas de doce años.
La música no ayuda nada a darle vidilla a esta visión (que no versión) de ‘Paper Girls’, el poco sentido del suspense de los episodios dirigidos por Georgi Banks-Davies tampoco. Encontrarnos con algún que otro fallo también nos saca de la historia o nos habla del poco cuidado que se ha puesto. No me refiero a lo cutre que aparece el título en cada episodio o a la ausencia del logo de Apple en la historia, algo que entenderán también los lectores y supongo que se debe a un tema de derechos. Hablo de particularidades como el traductor automático. Se supone que unos personajes hablan en otro idioma y gracias a un invento su voz suena en nuestra lengua. Pero no se han percatado al rodarla que los labios de los actores se mueven realmente como si vocalizasen directamente en nuestro idioma. Esa poca atención por los detalles hará que la serie se acabe precipitando al olvido. No entiendo como Vaughan ha dado su «ok», por lo menos el casting de protagonistas se parece a las que dibujó Cliff Chiang.
La primera serie de acción real de la franquicia ‘Resident Evil’ consta de ocho episodios de menos de una hora (más los que vengan en futuras temporadas, si no la cancelan). Los podréis ver a partir del 14 de julio en Netflix. Sigue la dinámica de los ‘Resident Evil’ modernos e incorpora una nueva trama que se regodea más en los preludios. Podemos dividir esta serie en dos partes que describiré a continuación, una menos presente y bastante aceptable y la que domina la temporada haciendo bajar el nivel de esta “adaptación”. Por lo menos no es como ‘The walking dead’, que te puedes pasar todo un capítulo sin ver un zombie.
Por un lado la acción transcurre en 2036, 14 años después del estallido zombie a gran escala, tiempo después del de Raccoon city que sucedió en el 98. Pero también, y en su mayoría, nos cuentan lo que sucedió en 2022 en una inventada New Raccoon City, tres meses antes de la catástrofe mundial y justo después del desastre de Tijuana.
Cuatro son los nombres a destacar en esta historia, todos ellos interpretando a personajes con el mismo apellido, Wesker. Lance Reddick (‘John Wick’, ‘Fringe’) es Albert Wesker (con la consabida polémica por el cambio de raza). Las otras protagonistas, las hijas de Wesker, son encarnadas por las jóvenes Tamara Smart y Siena Agudong, junto con las actrices que las representan de mayores, como Ella Balinska (‘Los ángeles de Charlie’) quien fue atleta en su día y aquí nos aporta la mayor dosis de acción que han sido capaces de disponer.
Lo malo es que la mayoría de la trama adolescente sobra, yo calculo que el 70% del metraje. Quizá la explicación la encontremos en que esta ‘Resident Evil’ está creada por Andrew Dabb, el co-escritor de ‘Supernatural’ y esta también es una serie de fraternidad con padre complicado. El quinto episodio por ejemplo está acaparado totalmente por las dos hermanas cuando eran jóvenes y tiene momentos de vergüenza ajena. Y a partir de ahí la cosa decae más. Los mejores momentos son los que transcurren en 2036 ya que son los que tienen acción y monstruos clásicos de la saga, recordando a películas como ‘Wyrmwood: Apocalypse’. Ahí se desarrolla por ejemplo cómo funcionan los no-muertos (llamados ceros aquí) tras catorce años vagando y buscando carne humana, encontrando cada vez menos.
La trama transcurre en Nueva Raccoon City pero también en un Londres destruido y con zombies que por desgracia no recuerda a ‘28 días después’. La serie termina recordando más a ‘Rec 4’ que al exitazo de Danny Boyle con zombies (o infectados) que corren. Al igual que en muchas de las películas animadas la acción nos lleva lejos de Raccoon y eso permite distanciarse, ampliar el universo de ‘Resident Evil’ y oxigenar la historia fuera de las estrictas exigencias de lo que habría sido una adaptación de alguno de los clásicos. Pero como pasa con muchas de las historias de Netflix, la brújula se estropea y pierden de vista qué material tenían entre manos. La táctica es la de desarrollar una secuela independiente generando nuevas historias y nuevos personajes, seguramente con la pretensión de tener un efecto boomerang y que estos aparezcan en los juegos.
Aunque este sea un material casi carente del espíritu de los juegos de Capcom (menos aún que las películas de Anderson y Jovovich) seguimos teniendo elementos que nos recuerdan a la original, de manera episódica y casi ciñéndose a lo meramente conocido como huevos de pascua. Umbrella obviamente es una corporación farmacéutica que controla territorios enteros, ahora capitaneada por Evelyn Marcus (Paola Nuñez), hija de uno de sus fundadores, James Marcus. Aparecen los gusanos de ‘Resident Evil 3: Nemesis’ o de ‘Code Verónica’, los lickers, las arañas gigantes, el Chainsaw Majini del quinto juego, Lisa Trevor… Incluso se hace un guiño a las plantas verdes con las que nos curábamos en los juegos. Pero obviamente no es suficiente, por lo menos si no compartimos la visión de Dabb. Falta un guión a la altura y una ambientación más similar a los videojuegos, cosa que por lo menos si conseguía el último filme.
Buscando una nueva casa de papel han conseguido un remake, del remake, del remake…
Esta nueva producción española llamada ‘La noche más larga’ se define como una miniserie, por tener solo seis episodios, pero no podemos considerarla como tal pues la trama no se cierra en esos seis capítulos. Es un duelo de bandos en una prisión que queda abierto para segunda temporada. Netflix lanzará esta primera temporada el 8 de julio y ni la plataforma ni los showrunners lo reconocerán nunca, pero este es un clarísimo caso de intentar crear un nuevo fenómeno como el de ‘La casa de papel’, pero les ha salido una versión estirada de ‘Asalto al distrito 13’.
‘Asalto al distrito 13′ es una película de 2005 que versionaba un filme de 1976 llamado ‘Asalto a la comisaría del distrito 13′, dirigido nada más y nada menos que por John Carpenter. Ese título a su vez provenía de un clásico de Hawks, ‘Río Bravo’ que el propio cineasta ya se encargó de repetir con algunos cambios en ‘El Dorado’. Los guisonistas Guionista Xosé Morais y Victoriano Sierra Ferreiro, autores de ‘Néboa’, calcan la fórmula y ya pueden innovar para la segunda parte, porque esta ni destaca entre tanto remake ni se ha distanciado lo suficiente con la obra de Álex Pina como para resultar fresca.
En ‘La noche más larga’ un asesino en serie famoso, perteneciente a una organización, no se resiste a su detención y va a la cárcel. El arresto de “El Caimán”, que así se llama, pone en jaque a ciertas personas y hace que se ejecute un plan. Comienza así un thriller que transcurre en una noche, la de Navidad. En medio de este conflicto está el director que estaba a punto de celebrar la nochebuena con sus hijos. Lo que parece iba a convertirse en una versión española de ‘Jungla de cristal’ sigue el mismísimo esquema de los remakes que he comentado. Si tenemos en cuenta que a lo ya contado le sumamos la típica tensión entre internos y funcionarios y además componentes externos interesados en el recién apresado vemos que esto es muy similar a la película de Jean-François Richet o Carpenter. Incluso mantiene el dilema para el protagonista que se ve dividido por una doble moral, por lo personal y lo profesional, por el valor de una vida u otra.
El director Oscar Pedraza (‘Sky rojo’, ‘Patria’) se mueve bien por los escenarios recreados para dar vida a la Prisión Psiquiátrica Monte Baruca. La historia refleja bien la presión del protagonista que tiene que dirigir un manicomio y además cuidar a sus hijos en Navidad durante de la vorágine que se genera. Esta es una situación de esas de planes rotos, de improvisaciones y de muchos intereses e interesados. Cuando mejor funciona la historia es cuando se mueve entre presos, guardias y demás personajes “secundarios”, irónicamente no es cuando se centra en los dos protagonistas interpretados por Alberto Ammann y Luis Callejo. No es por ellos, sino por que es mucho más interesantes el arco del resto de protagonistas. No obstante, cabe señalar que lo de Luis Callejo como villano sin escrúpulos es dar en la diana. Da el perfil de psicópata y sociópata de película frío y calculador. También es remarcable el papel de Daniel Albaladejo como Cherokee y el de Xabier Deive como uno de los guardias más veteranos de Baruca.
Lo que más me ha decepcionado no es ni su falta de originalidad ni su descarado intento por convertirse en fenómeno de masas. Es el hecho de que peque en no darse cuenta de que más es menos. Se introducen demasiados componentes, se intenta rizar el rizo y estirar el chicle. ‘La noche más larga’ está repleta de coincidencias convenientes que hacen que la trama se alargue con giros y más giros, de los ya clásicos detalles de diversidad e inclusión de Netflix, los típicos romances de las series españolas… No es una copia pues en vez de transcurrir en una comisaría se ubica en una prisión/manicomio o en vez de localizarse en nochevieja sucede en nochebuena. Sutiles cambios que, al menos para mí, no son suficientes.
El próximo 27 de junio, sin haber hecho mucho ruido previo, se produce el regreso de ‘Westworld’. Una vuelta que a muchos ha sorprendido pues no eran pocos los que daban por cancelada la serie que re-imagina la película de 1973. Pues para bien o para mal en este inicio de verano tendremos nueva temporada que llegará a tener ocho episodios de los que hemos podido ver cuatro.
Jonathan Nolan y Lisa Joy siguen con su serie, la cual ya estaba fuera de rumbo. Siguen con el tema de los seres sintientes, ya sean humanos o máquinas dotadas de una inteligencia artificial avanzada. Además están ya totalmente alejados del guión que Michael Crichton escribió para la película original. Mantienen su apuesta por el debate existencialista y la guerra de especies o entidades que es algo de lo que personalmente ya estoy cansado y creo que no da más de sí. Es por eso que la serie me cansa ya tanto y junto a ‘El cuento de la criada’ creo que es un de las cancelaciones/finalizaciones que HBO está tardando en ejecutar. Para mi está agotada la idea y el discurso y ni con todos los giros o vueltas de tuerca que se van inventando recuperan mi interés, ni siquiera como serie de acción. Mucho tendrían que hacer en los cuatro últimos episodios.
Otro de esos giros es un nuevo parque, cosa que tampoco ha sido nunca original pues la película también incluía otros parques temáticos inspirados en otras épocas, como la de la Roma clásica o el medieval. Se rumoreó que HBO fundiría esta serie con ‘Juego de Tronos’ y lo único que vimos fue a uno de los dragones de Daenerys. Esta vez toca movernos a los felices años 20, como indica el título del tercer episodio. Los títulos de los cuatro primeros episodios son ‘Los augurios’, ‘Bien solo’, ‘Annes Folles’ y ‘Generación perdida’. Si esto os parece spoiler ya os aseguro que no es nada comparado con lo que se muestra en el tráiler.
La temporada cuatro repite bastantes elementos, por mucho que se pinten con otra pátina y por mucho que en vez de versionar a Guns N’ Roses versionen a Metallica. Mantiene los personajes de Evan Rachel Wood, Thandiwe Newton, EdHarris, Jeffrey Wright, Tessa Thompson, Luke Hemsworth, Aaron Paul, Angela Sarafyan y James Marsden. Además se suman intérpretes como Oscar Ariana DeBose, Aurora Perrineau y Daniel Wu. La filosofía es la misma y la serie sigue con su arquitectura y trajes futuristas (incluyendo unos ridículos cascos de obra) lejos ya del western en todos los sentidos. También se mantiene ubicándonos en distintas localizaciones siguiendo distintas tramas a la vez. Aaron Paul y Thandiwe Newton repiten la misma escena tres o cuatro veces y eso sin estar en un bucle como el de Dolores (Rachel Wood). Y de nuevo sucede que la serie es más entretenida cuando está con cualquier personaje que no sea el de Dolores, que sigue erre que erre con lo mismo. Al fin y al cabo todo se resume en tener a las maquinas infiltradas a modo de ultracuerpos en una invasión silenciosa. Es decir, se podría haber hecho ya en la tercera temporada y hacer un poco de síntesis.
El remake coreano de ‘La Casa de Papel’ ya está aquí.
Este viernes 24 de junio llega a nuestras casas ‘La Casa de Papel: Corea’ y la verdad que me ha dejado bastante fría.
Comenzamos con las dos Coreas unificándose y decidiendo con ello crear una casa de la moneda conjunta, la cual, por supuesto, nuestros protagonistas al igual que en la versión española, deciden entrar a robar.
¿Qué por qué me ha dejado fría? Pues quitando la sinopsis inicial en la que las dos Coreas se unen el resto es igual a nuestra serie patria. Vale que querían hacer una Casa de Papel, pero creía que iban a innovar algo más. Si que juegan un poco con el tema de Corea del Sur y Corea del Norte, con las enemistades que aun pueden quedar. Pero no lo suficiente y, aun así, utilizando esto sigue siendo igual que ‘La Casa de Papel’.
Al menos en los 6 episodios de 12 que nos han dejado ver es una copia. ¿Está mal hecha?, para nada. Es un remake muy bien realizado la verdad.
Está claro que la han realizado para tener al público oriental, pero visto lo visto no hubiese hecho falta. Al menos en mi opinión, realizar un remake tan calcado tan pronto me ha parecido algo innecesario.
Pero como digo, es mi opinión y aunque me haya dejado fría, no significa que sea malo. La serie al final es ‘La Casa de Papel’, está bien interpretada y la acción y los escenarios muy bien trabajados.
Quizás eche en falta un poco más de atractivo al personaje de El Profesor y no me refiero al físico que me da igual, pero su personaje no atrae tanto misterio como el que pudo darle Alvaro Morte. Quizás sea el personaje que más rabia me ha dado. En cambio el dúo de Denver y Moscú me ha encantado. Ya me gustaba la versión española, pero admito que estos dos actores logran canalizar mucho el amor entre padre e hijo y como se cuidan el uno al otro.
En el reparto encontramos caras bastantes conocidas como Yunjin Kim(‘Lost’),Park Hae-soo(‘El juego del calamar’),Yoo Ji-Tae(‘Old boy’) o Jeon Jong-seo(‘Burning’).
Poco más que deciros, la serie llega este 24 de junio a Netflix con 12 episodios de mas o menos 1 hora de duración cada uno. Y ya veremos si al menos en los 6 siguientes que restan introducen algo que marque diferencia.
Que maravilla volver a ‘The Umbrella Academy’ y que todo siga igual de loco
Comenzamos con las locuras desde el minuto uno de la temporada. Vemos como después de salvar el mundo en 1963 y supuestamente arreglar toda la línea temporal, nuestros peculiares héroes regresan a casa donde todo vuelve a ser normal. Pero, nada de esto es cierto. Se encuentran en una realidad bastante más complicada. Su casa no es su casa, sino que además de que su padre vuelve a estar vivo se encuentran con otra “familia” de superhéroes, la Academia Sparrow. Bastante diferentes a ellos y mucho más agresivos.
A partir de aquí, vamos conociendo a los diferentes componentes de la Academia Sparrow. Y aunque han sido criados por el mismo padre, son completamente distintos a nuestra querida familia Umbrella.
La tercera temporada de ‘The Umbrella Academy’ llega a nuestras casas el próximo miércoles 22 de junio en Netflix. La serie consta de 10 episodios, ‘Otrafamilia’, ‘Lamayorboladebramantedelmundo’, ‘Energíadesobra’, ‘Kugelblitz’, ‘La decisión másética’, ‘Marigold’, ‘Auf Wiedersehen’, ‘Unabodaenelfindelmundo’, ‘Sietecampanas’ y ‘Olvido’, de unos 50 a 40 minutos de duración.
Volvemos a reencontrarnos con personajes desaparecidos y se añaden nuevas caras para complicar un poco más la historia. Otros que cambian, pues tenemos algún episodio en el que nos cuentan el cambio de Vanya a Viktor.
Esta tercera temporada de ‘The Umbrella Academy’ no pierde su esencia. Buena música, historias enrevesadas y unos personajes cada vez más disfuncionales que hacen que nos quedemos siempre con ganas de más.
Me gusta mucho eso, ese carácter despreocupado ante un apocalipsis o luego que les entren las prisas por intentar arreglar todo. Esa manera que tiene cada uno de los personajes de afrontar los problemas, ya sea con alcohol, amor o traiciones.
El que Klaus haya sido uno de los personajes con más minutos de esta temporada también ha sido algo de mi agrado, me encanta RobertSheehan y su talante, que logra crear a un personaje tan tonto y adorable. Además, que tenemos un claro homenaje a su personaje de ‘Misfits’.
En el reparto volvemos a encontrarnos con ElliotPage, TomHopper, DavidCastañeda (‘Cuenta pendiente’) que tendrá un giro bastante grande en su vida, EmmyRaver–Lampman, AidanGallagher, JustinH. Min o RituArya. Y entre las nuevas caras tenemos a GenesisRodriguez, JakeEpstein, CazzieDavid, BritneOldford o JustinCornwell.
En la dirección de los JeremyWebb (‘Altered Carbon’), cuarto episodio por SylvainWhite (‘Fargo’) o PacoCabezas (‘Adios’)
Lo que no se si esta vez han tenido algo de menos presupuesto o si ha habido prisas a la hora de estrenar la tercera temporada de ‘The Umbrella Academy’. Pero me ha chocado bastante el tema del CGI, bastante flojo en general. Si que es cierto, que hay buenos efectos a la hora de realizar los poderes y sobre todo al final. Del cual evidentemente no voy a contar, pero hay algún que otro croma que es clamoroso.
Pero, que sea eso lo peor. Al final lo bueno que tiene ‘TheUmbrellaAcademy’ es su historia original, su puesta en escena y las locuras que nos ofrece esta familia tan desorganizada. Que como he dicho antes, nos deja con muchas ganas de más. ¿Termina ‘The Umbrella Academy’ con esta tercera temporada? De momento no tenemos noticias, pero si la siguen yo la acogeré con los brazos abiertos como siempre.
¿Conocéis la canción Loco Vox? Pues nada que ver con el partido político
Hombreras, faldas, abanicos gigantes… la imagen de los Loco mía es inolvidable, digna de haber salido en ‘El quinto elemento’, pero cayeron en el olvido, como tantos otros grupos que suenan en la radio durante una época sin parar. Yo era un preadolescente cuando tuvieron éxito, llegaron al número uno y súbitamente cayeron. No he tenido nunca curiosidad de saber qué había sido de ellos, pero lo que he descubierto con el documental que también podréis ver vosotros a partir del 22 de junio en Movistar Plus+ es mayúsculo, cargado de giros inimaginables, no le falta nada. Si hay una serie de la que es mejor que no te hagan spoilers, es esta.
Nuevo documental relacionado con la música española, con mucho más salseo, que el último estrenado por Movistar Plus+, ‘Raphaelismo’. En tres episodios dirigidos por Jorge Lapace, quien quizá os suene por ser el guionista de ‘100 días con la Tata’, nos hablan de aquel grupo que con descaro se coló en todas nuestras radios y televisores. Según ellos mismos afirman eran un grupo tan exitoso que de haber seguido hoy en día estarían en el top de la música mundial. Llegaron con una estética que rompía con lo que imperaba en España, conquistando sobre todo al público femenino. Les gustaba provocar, llamar la atención o ser el centro de atención como alguno de ellos reconoce. Con un toque muy kitsch crearon toda una tribu urbana, una marca, un modo de vida. Pero tras esa fachada habría muchos otros motivos velados y multitud de lances que os van a asombrar sin duda.
El productor de Alaska, Bosé, Carrá, Perales… José Luis Gil cogió a esos hombres de moda en Ibiza para convertirles una boy band. ‘Locomía’ es él contra Xavier Font, el cabeza del grupo que se refiere a sí mismo como patriarca, flautista de Hamelin, creador, conquistador de almas, “para celebritie yo”, “yo no me muero sin un Grammy”… Pero su propio hermano le define como “el Darth Vader de Loco mía”. Básicamente todo se resume en un duelo de prioridades, en el enfrentamiento entre un marketing totalmente desapegado de la calidad vocal o lo personal contra la libertad estética, conceptual e incluso sexual.
A través de estos capítulos les vemos como personas endiosasdas, quemadas, dolidas, arrepentidas… Pero en sus orígenes solo eran jóvenes con ganas de pasárselo bien y lucir una personalidad diferente y cohibida por las mentalidades tradicionales. Se juntaron por afinidad estética o sexual, pero cada uno descubrió con el tiempo que tenían ideas diferentes y la cosa acabó como el rosario de la aurora. Por la droga, por los conflictos amorosos, por la intervención de terceros, por las envidias, por la comercialización, debido a las limitaciones por contrato, a raíz de un rencor sin mesura… La historia es de telenovela, de esas de pasión y cuchilladas.
‘Locomía’ deja al margen los egos y la trayectoria artística, los éxitos musicales con Loco Vox o Loco mía… Eso es casi lo de menos en este documental. En el centro está la retrógrada mentalidad de España, la que existía fuera de las fronteras de la movida madrileña y que aún necesitaba una transición mayor que la de la democracia. La música sirvió una vez más como vehículo para ejercer de palanca de cambio y de apertura a una sociedad mínimamente progresista, que por fin podría sentirse Europea en casi todos los sentidos.
Todos tenemos en mente un grupo de cuatro integrantes pero por la formación llegaron a desfilar muchos nombres: Xavier Font, Manuel Arjona, Gard Passchier, Luis Font, Juan Antonio Fuentes, Francesc Picas, Carlos Armas o Santos Blanco López. Y eso sin contar al segundo Loco Mía. El grupo, perdón, los grupos desaparecieron y ya no los vemos en televisión ni sacan nuevos temas, eso sí, su web oficial con su tienda de merchandising sigue en activo. Parece que los Loco mía estarán algún día de nuevo en nuestras listas de Spotify, quien sabe cuáles serán sus caras.
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