Manu trabaja en un chiringuito de playa, y Klaus es un turista que no quiere levantar el culo de la última tumbona que falta por recoger. Aparentemente parece sólo el encuentro casual de dos tipos totalmente opuestos y condenados a no entenderse. Pero Manu empieza a sospechar que Klaus no está en esa playa por casualidad, ni es quien decía ser. La tensión va subiendo entre ellos, hasta que Klaus le hace a Manu una desconcertante y perturbadora propuesta.
Crítica
Extraña e inquietante
Fuerteventura es sin duda uno de los parajes más bonitos de las maravillosas Islas Canarias. Allí, encontramos la Isla de Lobos, un pequeño islote idílico donde poder descansar y disfrutar de las preciosas vistas del mar. La Playa de Lobos se encuentra en este paraje y es aquí donde comienza nuestra película.
Sin duda, trabajar cara al público es bastante complicado, cualquiera al que le haya tocado lo sabe de sobra. Manu, un camarero de un chiringuito, va a comprobar en sus propias carnes lo que es sufrir un cliente insoportable. Y es que Klaus, decide aparcarse en la playa en una de las hamacas del chiringuito de Manu, éste tiene que guardarlas y Klaus no cede y quiere pasar la noche charlando con su “nuevo amigo”.
La película la verdad que es tediosa, pero es lo que pretende, con lo que puedo decir, que Javier Veiga, el director y guionista de la cinta, logra desde el primer momento en el que Klaus aparece en pantalla. Un personaje insufrible, al que no coges nada de estima. Mientras Manu, es un pobrecito, que se deja engatusar por la lengua viperina de este señor y que, solo puedo decir, que va a pasar la peor noche de su vida.
Guillermo Francella y Dani Rovira echan un gran pulso en pantalla. Está claro que el actor argentino se mueve perfectamente en este personaje tan insufrible, pesado y misterioso. Mientras que Dani Rovira no se corta en su actuación, dando vida a un pobrecito barman que lo único que quiere es salir del trabajo. Es cierto que según avanza la cinta comienzas a ver un poco el pastel y vamos viendo como todo tiene un porqué bastante interesante.
Aunque conocía a Javier Veiga como actor, no había visto nada de él como director, ‘Playa de lobos’ es bastante sencilla, pero creo que ha logrado un gran trabajo con los actores. Logran una gran química y como he comentado al comienzo de la crítica, logra que el personaje de Francella te ponga de los nervios y empatices con Manu. Consigue que solo quieras que ese personaje desaparezca de cualquier manera con tal de no escucharle más.
En general, ‘Playa de lobos’, no me ha entusiasmado demasiado. Se alarga demasiado y aunque tiene un giro curioso, sigue siendo bastante flojo para todo lo que nos han estado mareando desde el comienzo. Aun así, es una película entretenida y extraña, con una fotografía muy chula.
Ficha de la película
Estreno en España: 5 de diciembre de 2025. Título original: Playa de lobos. Duración: 97 min. País: España. Dirección: Javier Veiga. Guion: Javier Veiga. Música: Alfred Tapscott. Fotografía: Javier Salmones. Reparto principal: Dani Rovira, Guillermo Francella, Antonia San Juan, Marta Hazas, Javier Veiga. Producción: MediaLimón, Zebra Producciones, Epos Cine. Distribución: Tripictures. Género: Comedia, thriller. Web oficial: https://tripictures.com/peliculas/playa-de-lobos/
Diego San José sorprende con ‘Yakarta’, una serie turbia, honesta y magistralmente interpretada
Diego San José apuesta de nuevo por el formato televisivo y nos presenta ‘Yakarta’. Esta serie de seis episodios que se estrena en Movistar Plus+ el 6 de noviembre, es una pieza compleja y profundamente moral que, arriesgando y en gran medida consiguiendo, traza el retrato de personajes al borde del abismo. En el centro está un hombre en horas bajas, un exjugador olímpico de bádminton convertido en profesor de educación física en un instituto de Vallecas (Javier Cámara), que ve su última oportunidad de vengarse de la vida en una muchacha adolescente con talento (Carla Quílez). Esa propuesta de “cumplir un sueño frustrado” a través de una joven promesa es tan genuina como inquietante, porque, desde el arranque, la reputación ética del protagonista queda comprometida: un sujeto denostado, con prácticas poco limpias, que prácticamente acosa a la joven y a su madre para obtener el permiso de entrenarla y llevarla hasta un torneo en Yakarta.
La fuerza de ‘Yakarta’ reside en su capacidad para situar la historia en un deporte poco o nada popular como el bádminton y, al mismo tiempo, abrir una ventana hacia lo turbio de la ambición, la manipulación y la fragilidad humana. Los personajes no son héroes: son grises, desplazados, víctimas de sus propias miserias y la serie no rehúye ese tono sombrío. La relación entre el entrenador y la joven promesa funciona como espejo de sus vidas rotas, de su necesidad de sentirse algo más que fagocitados por el sistema o el olvido. Y esa empatía que se forja entre ellos tiene tanto de salvación mutua como de coartada moral.
Bajo la dirección de Elena Trapé (acompañada de Fernando Delgado-Hierro e incluso de Javier Cámara al mando de algún episodio) la serie aprovecha el espacio de las ciudades de provincias, los polideportivos a medio gas, las pensiones desvencijadas, para narrar “esa España sin carisma” a la que, según el propio San José, le gustan las historias de gente que “pierde incluso cuando gana”.
La interpretación de Javier Cámara vuelve a demostrar su dominio y matiz: un hombre que quiere servir de ejemplo aunque sus métodos chirrían, al que vemos caer, arrastrarse y ofrecerse como salvador cuando en realidad él está más perdido que su alumna. Y Carla Quílez como la joven promesa da voz al conflicto y a la vulnerabilidad, abriendo la posibilidad de esa “otra revelación” que viene de la mano del descubrimiento mutuo. La relación entre Cámara y Quílez podría dar a luz a otro descubrimiento como el que en su día vivimos con ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’ y Natalia de Molina, aunque a Quílez ya se la haya reconocido por ‘La maternal’.
Como obra televisiva, ‘Yakarta’ es quizá la más seria de San José hasta la fecha, que nos tiene más acostumbrados a comedias como ‘Ocho apellidos vascos’, ‘Fe de etarras’ o ‘Superlópez’ e incluso la recientemente renovada ‘Su majestad’ o la saga ‘Vota/Vamos/Venga Juan’. Aquí abandona el registro ligero para internarse en la radiografía honda, casi áspera, de un deporte marginal, de vidas mediocres y como siempre de un pequeño fragmento de nuestro país. Y en ese margen encuentra libertad para contar algo que pocas veces se ve: lo que ocurre detrás de los focos, antes del aplauso, en la periferia de la gloria. Y lo hace sin concesiones, con personajes condenados a entenderse a través de la complicidad de su desdicha y planteando muchos detalles que acaban cobrando sentido. En sus secretos y revelaciones nos topamos con una historia a la altura del ‘Gracias a Dios’ de François Ozon, para el buen entendedor.
El ritmo podría haber sido más ligero pues en algún tramo acusa cierta dilatación del viaje emocional, pero quizá ese tempo comedido es justo el que favorece que los detalles que parecen inconexos al inicio cobren significado al final. Con todo y con esto ‘Yakarta’ no es complaciente: incomoda, cuestiona, interpela. Y lo hace con una estética sobria, sin grandilocuencia, lo que agradece en este tipo de drama íntimo. Recomendable para quienes buscan ficciones que planteen más preguntas que respuestas y que no rehúyen el costo moral de sus personajes.
Mantiene la esencia del payaso y abre nuevas puertas al multiverso King
Cada 27 años It, Eso o Pennywise vuelve a acechar a los niños de Derry. Tras la TV movie de 1990 tuvimos que esperar ese mismo ciclo para tener dos partes (iniciadas en 2017) que nos devolviesen al mítico payaso de Stephen King. Por suerte, el monstruo interpretado por BillSkarsgård no se ha hecho derogar tanto. ‘It: bienvenidos a Derry’ nos hace volver a la visión de Andy y Bárbara Muschietti estrenándose el 26 de octubre. Aunque HBO Max no muestra el primer capítulo en España hasta el día 27 nosotros hemos podido ver los cinco primeros y pese a que esto es una precuela os contamos sin spoilers.
Respondamos antes que nada a una simple pregunta. Sí, si te gustaron las películas de los Muschietti te gustará ‘It: bienvenidos a Derry’. Y sí, vas a ver mismo escenario, mismo payaso y mismo tipo de horrores. Pero también has de estar abierto a un par de libertades creativas que como lector de Stephen King quizás no te gusten. Todos asumimos que la cronología de las películas es diferente, sin duda en un intento de congratularse con los jóvenes del siglo XXI. Las películas transcurrían en 1989 y 2016 y esta nueva serie ha de retroceder a 1962. Y eso no altera ni un milímetro la esencia de la historia, es más, el primer episodio arranca fuerte enganchando instantáneamente. Más adelante comentaremos qué tipo de libertad se han tomado, como he dicho, sin destripar nada.
HBO nos permite, tal y como aparece en el perfil de IMDB de la serie, contaros que como protagonista tenemos al soldado Hanlon interpretado por Jovan Adepo. Hace las veces del abuelo de Mike Hanlon, uno de los niños de ‘It’ que acabaron con el alien interdimensional Pennywise a través del Ritual de Chüd. Sin embargo, el patrón narrativo se mantiene fiel a la novela original: los protagonistas son un grupo de niños que emprenden la búsqueda de otros menores desaparecidos mientras enfrentan las atrocidades del payaso y la indiferencia de los adultos.
Aunque ‘It’ y con ello incluyo también a ‘It: bienvenidos a Derry’, tiene personajes magníficamente bien trabajados reconozcamos que el verdadero atractivo es Pennywise. El payaso sigue como constante obvia, aunque bastante menos visible que en los filmes, manifestándose con toda una batería de nuevos horrores y burlas macabras que os inquietarán y pondrán la adrenalina al máximo. Y como auguraba el meteorito del tráiler se cuenta su llegada a la Tierra y con ello toca hablar de su antagonista. Desde luego Maturin la Tortuga está en la mente de los Muschietti, aunque quizá no en el modo en que querrían los lectores. Lo que no se puede negar es que su presencia es la habitual, sutil y protectora. Aparece fugazmente como mascota del instituto, como amuleto en una pulsera, como garabato en la pizarra, en una caseta de feria, en unos dibujos animados…
Quizá lo más destacado de ‘It: bienvenidos a Derry’, sea otro de los pocos papeles ya hechos públicos. Chris Chalk interpreta a Dick Hallorann, el personaje de ‘El Resplandor’ que ayuda al niño protagonista. Se enlaza así con ese universo siempre conectado de Stephen King aferrándose a unas líneas de ‘It’ que colocan al personaje en Derry cuando se habla del incendio del club de noche para afroamericanos llamado Black Spot. Y es que este ‘It’ tiene momentos tan terroríficos como misteriosos, pero ya no es solo una simple historia de terror, es una celebración en forma de crossover tal y como quiso hacer en su día Mike Flanagan. Es una historia de horrores y género fantástico, que se disfruta a más niveles si has leído las novelas. Cuando Stephen King escribió ‘It’ puede que no pero ahora en su obra hay un sentido de universo compartido. Lo que ha de tener cuidado la serie en ese sentido es en no caer en incoherencias o en perder su espíritu. Ahí es cuando podemos pasar de un disfrute fan a una pesadilla para puristas. Es a mitad de la temporada cuando aparece un elemento que parece que se han sacado de la manga y que desentona bastante con lo que ha sido hasta ahora la historia, de tal modo que ya habrían querido los miembros del Club de los Perdedores disponer de esta nueva inclusión.
Quién sabe si lo que tienen en mente es dirigirse hacia la ‘La torre oscura’, desde luego Andy Muschietti disfruta de los crossovers como ya demostró con ‘Flash’, cómic al que dedica aquí un guiño. Ha introducido elementos como el Juniper Hill Asylum que está cerca de Castle Rock, se habla de la prisión de Shawshank que es donde transcurre ‘Rita Hayworth and Shawshank Redemption’, conocida en España como ‘Cadena perpetua’, vemos un cartel de un Hotel que se llama “punta de flecha”, que es el mismo nombre del proyecto que da luz a todo lo que pasa en ‘La niebla’… Incluso parece que por casualidad cuenta con el actor Joshua Odjick quien aparece en otra reciente historia basada en el universo King pues actúa en ‘La larga marcha’. El propio director hace un cameo y ha dejado caer por ahí un mate con el escudo del River Plate. Es un sin fin de alusiones. Y ahí reside la gran diferencia con las películas de ‘It’, que todo tiene un mayor sentido de conjunto pero arriesgando a perder la esencia.
‘It: Bienvenidos a Derry’ no reinventa el terror, pero sí lo enmarca dentro de una visión más amplia del universo de Stephen King y no se convierte en otra serie fallida tipo ‘Territorio Lovecraft’. Se respetan las pautas de la obra original y la atmósfera de las películas, al tiempo que introduce conexiones y referencias que harán las delicias de los fans más atentos. Pese a las libertades creativas que pueden distraer de la trama infantil, el resultado es un relato sólido, visualmente potente y con un tono de terror que demuestra que Pennywise sigue siendo una de las criaturas más fascinantes del género. Esperemos que el cosmos literario de King sigua expandiéndose de esta manera y los lectores lleguen a profundizar en el Macrocosmos.
Arnold es un ratón de mediana edad atrapado en una crisis existencial. Su matrimonio se desmorona, su vida le parece absurda y empieza a sospechar que todo a su alrededor es una gran farsa. Cuando su mejor amigo muere en circunstancias sospechosas, Arnold se convence de que algo no encaja. Lo que comienza como una paranoia cotidiana se convierte en una huida desesperada hacia algo que se parezca, aunque sea un poco, a la libertad.
Crítica
Lo bello y lo terrible conviven en una dicotomía que nos reta
Una de las referencias que en algunas fases de ‘Decorado’ pueden venirnos a la cabeza es ‘El show de Truman’. La película consiste en el despertar de una persona que descubre que su mundo es una impostura, que su vida está llena de gente que finge constantemente. Evidentemente los derroteros son otros, esto que acabo de decir no es un spoiler, pero hay ahí un estudio similar de la condición humana. En Decorado, Alberto Vázquez construye un espejo distorsionado que nos obliga a mirar hacia nosotros mismos, a revisar nuestras máscaras, tanto las que nos ponen como las que voluntariamente aceptamos. Su película se mueve tanto en la sátira como en la reflexión existencialista, y lo hace a través de animales antropomórficos que resultan irónica y extremadamente humanos.
Alberto Vázquez continúa con su exploración de lo humano mediante un imaginario antropomórfico. En Decorado, protagonizada por ratones (Arnold y María) la trama parte de una crisis existencial: crisis laboral, matrimonio en ruinas, sensación de absurdo, sospecha de que todo lo que rodea al protagonista es una gigantesca farsa. El tema del consumismo está sobre la mesa, pero más todavía la cuestión de cómo las corporaciones (aquellas entidades omnipresentes y omnipotentes) moldean escenarios donde los individuos pierden autonomía; donde la personalidad, las relaciones y la salud mental se ven comprometidas. En ‘Decorado’, la megacorporación ALMA (Almighty Limitless Megacorporative Agency) funciona como símbolo de un poder que lo fabrica absolutamente todo, definiendo la estética, los roles, la ilusión de bienestar.
Ese decorado artificial alimenta un sentimiento de alienación profundo. Arnold no solo se enfrenta al mundo externo, sino a sus propias dudas: el síndrome del impostor cobra vida, la depresión aparece como un fantasma continuo, la vida íntima se resiente. Vázquez no ahorra crudeza ni violencia, ni visual ni psicológica. La película se erige como quizá la más pesimista y deprimente de sus obras, en la que la comedia se mezcla con la tragedia, y la fantasía con la pesadilla.
Visualmente, ‘Decorado’ destaca: su dirección de arte, a cargo de José Luis Ágreda (‘Robot dreams’), trae consigo una paleta que no renuncia a colores chillones, pero sí están rodeados de oscuridad. Los escenarios son ricos, trazados con cuidado y cargados de todo detalle. Los animalitos transmiten emociones muy humanas. Todo esto crea una extraña empatía y al mismo tiempo una distancia inquietante. Queremos acercarnos a achuchar y consolar a los personajes, pero a la vez queremos rehuir su mundo herido y sucio. Esa yuxtaposición es muy característica del cine de Vázquez: lo bello y lo terrible conviven en una dicotomía que nos reta.
El guion, firmado junto a Francesc Xavier Manuel, no elude lo contemporáneo: la dificultad para encontrar un trabajo digno, la precariedad, la imposibilidad de vivienda estable, la salud mental como asunto pendiente, relaciones vacías en eras tecnológicas, amistades que parecen puestos de utilería. Todos estos elementos forman parte de la fábula crítica compuesta para interrogar no solo lo que somos sino lo que aceptamos que seamos. La película obliga al espectador a verse reflejado, a pensar si su vida está siendo decorada por otros, si ha aceptado roles sin cuestionar. Esa lucidez resuena con frases como “No es síntoma de salud estar adaptado a una sociedad enferma” o “El mundo es un maravilloso escenario, pero tiene un reparto deplorable”.
Y aunque su retrato de la depresión y de la hipócrita sensación de cuidado que recibimos por parte de las multinacionales están muy bien reflejadas, sí que hay que advertir que ‘Decorado’ transmite demasiada pesadumbre. Esto es reflejo de haber conseguido una buena obra, de esas que calan en el espectador, pero para algunos, la opresión continua puede resultar agotadora, puede faltar un respiro o una luz al final que ofrezca cierto alivio, aunque claro, esa quizá no sea la intención principal. Y tal es la complejidad elaborada que en ocasiones el ritmo oscila, se siente que hay tantas capas simbólicas que puede perderse parte de la claridad en el mensaje.
Como siempre, no hay que confundir animación con producto infantil o alegre. Si buscas una película amable y liviana, ‘Decorado’ no es eso. Si buscas algo que te deje machacado, cuestionándote cuánto de lo que haces, piensas o sientes es auténtico, y cuánto parte de una función en un decorado gigantesco, entonces esta obra de Alberto Vázquez es imprescindible para ayudarte a desenredar tus ideas. ‘Decorado’ se alza como una visión feroz de lo que somos cuando aceptamos fingir, pero también como prueba de que todavía hay memoria, hay martillazos de verdad que importan y hay afecto real que resiste.
Ficha de la película
Estreno en España: 24 de octubre de 2025. Título original: Decorado. Duración: 93 min. País: España. Dirección:Guion: Alberto Vázquez, Francesc Xavier Manuel Ruiz. Música: Joseba Beristain. Reparto principal (doblaje original): Chelo Díaz, Daniel Lema Blanco, Damián Cortés, Luís Iglesia Besteiro, Óscar Fernández, Gaspar González Somoza. Producción: Abano Producións, UniKo, The Glow, Sardinha em lata, María, Arnold AIE. Distribución: Barton Films. Género: drama, comedia, fantástico. Web oficial: https://www.uniko.com.es/filmografia/#Decorado
‘Marvel Zombies’ llega a Disney+ con una misión clara: recuperar la esencia macabra y gamberra que tanto fascinó en los cómics, y al mismo tiempo encajar dentro del cada vez más complejo engranaje del MCU. La serie se convierte en un paso adelante hacia contenidos más oscuros y adultos, alejados del tono familiar que suele caracterizar las producciones de la Casa de las Ideas. Evidentemente todo dentro de los esquemas de un what if.
El recorrido de Marvel Zombies en las viñetas arranca a mediados de los 2000 con guionistas como Robert Kirkman, padre de ‘The Walking Dead’, al frente de una saga que pronto se convirtió en objeto de culto. Entre las historias más celebradas destaca ‘Hambre insaciable’, donde héroes y villanos convertidos en muertos vivientes devoran todo a su paso en un festival de horror y referencias al universo marvelita. La primera aparición animada de esta idea llegó años después con el capítulo dedicado a los zombies en ‘What if…?’, que fue recibido con entusiasmo y abrió la puerta a esta nueva serie.
Disney+ mantiene el mismo estilo visual que ‘What if…?’, un cel-shading elegante, dinámico y capaz de combinar la acción superheroica con la crudeza del gore. Y es ahí donde se produce la primera gran sorpresa: Marvel se atreve a mostrar muertes sangrientas, brutales y sin censura, recordándonos que, como en cualquier historia de zombies que se precie, nadie está a salvo.
La gran diferencia respecto a otros relatos de muertos vivientes está en que los héroes infectados mantienen sus poderes. Ver a personajes que conocemos desde hace más de una década en el MCU devorando carne humana con la misma facilidad con la que antes salvaban el mundo, es un espectáculo grotesco pero fascinante. Es un recordatorio de que Marvel, cuando quiere, sabe dar un giro radical a sus fórmulas.
Los protagonistas cambian respecto a los cómics más emblemáticos, y esa decisión funciona bien: permite explorar una aventura fresca dentro de la misma realidad alternativa. Se respira el mismo espíritu de crossover que en cualquier gran evento editorial: cada capítulo está plagado de guiños, cameos y detalles que los lectores veteranos sabrán apreciar. Desde referencias a los skrulls y las vacas hasta alusiones a títulos recientes del MCU como ‘Thunderbolts’, ‘The Marvels’, ‘Doctor Strange en el multiverso de la locura’, ‘Wakanda Forever’ o ‘Thor: Love and Thunder’ en última instancia. Incluso hay espacio para un guiño inesperado a ‘Star Trek’ con el vehículo que los héroes usan en uno de los primeros episodios a pesar de que no es una franquicia de Disney/Marvel.
La estrategia de Marvel Studios parece clara: evitar abusar de los personajes más icónicos y dar aire a nuevas figuras, preparando el terreno para una nueva fase. Una de las curiosidades más llamativas es la aparición de un Blade fusionado con el Caballero Luna, interpretado por la voz de Todd Williams. El actor, que tiene cierto parecido físico con el cazador de vampiros, se rumorea como posible plan B en caso de que Mahershala Ali no continúe en el proyecto de ‘Blade’ en acción real. En la animación, la cara sigue siendo la de Ali, pero su voz no. Este detalle muestra cómo Marvel juega sus cartas con cautela, manteniendo el misterio y abriendo posibles caminos para el futuro.
‘Marvel Zombies’ podría ser un simple spin-off o un producto secundario. Pero no deja de ser una apuesta arriesgada que recuerda a los fans que Marvel puede ser mucho más que un desfile de efectos digitales y chistes recurrentes. Aquí hay horror, sangre y riesgo narrativo. Para los comiqueros es un banquete de referencias, y para los fans del MCU, una invitación a aceptar que el futuro de la saga puede ser tan oscuro como imprevisible.
Rumbo a ‘The Boys’ con más casquería y un adiós sincero a Perdomo
Superpoderes que salen mal, experimentos con personas y cabras, todo tipo de cosas entrando y saliendo por diferentes anos… ‘Gen V’ temporada 2 llega este 17 de septiembre a Prime Video para confirmar que el universo televisivo nacido de los cómics de Garth Ennis y Darick Robertson todavía tiene mucho que ofrecer. Tras el éxito de la primera entrega, este spin-off se lanza de lleno en una propuesta que lleva más allá los límites del género, combinando sátira, violencia explícita, humor escatológico y un trasfondo social que sigue incomodando al espectador. La serie, respaldada por la visión de Eric Kripke, Seth Rogen y Evan Goldberg, ‘Gen V’ no se guarda nada: quiere chocar, provocar, y al mismo tiempo, reflejar un mundo demasiado parecido al nuestro.
La nueva temporada comienza con un repaso a los orígenes del Instituto Godolkin, la ficticia universidad para superhéroes que ya cuenta con su propia página oficial promocional. Este arranque marca el tono desde el principio: habrá desmadre, pero también un interés por profundizar en los cimientos de este lugar, convertido en una lanzadera para los héroes (y villanos) que terminan integrándose en el mundo de ‘The Boys’. La conexión con la primera temporada es directa, ya que tanto sus consecuencias como los secretos del centro educativo alimentan la trama. El espíritu recuerda inevitablemente a ‘The Faculty’, aquella película de estudiantes enfrentados a una conspiración sobrenatural, pero aquí el resultado es mucho más gore, político y ácido.
Uno de los elementos más delicados de esta temporada es la ausencia de Chance Perdomo, fallecido en la vida real entre temporadas. Lejos de ignorarlo, la serie decide afrontar su pérdida de manera frontal. Se muestran imágenes del actor, se le menciona con frecuencia, y algunos personajes encuentran en su ausencia la motivación de sus acciones. Este gesto convierte a la serie en un homenaje sincero y, al mismo tiempo, doloroso, reforzando el vínculo emocional con el público.
Aunque en la primera temporada de ‘Gen V’ contamos con el magnífico Clancy Brown, la mejor adición al reparto es, sin duda, Hamish Linklater como el nuevo decano del Instituto Godolkin. Tal y como lo hizo en ‘Misa de medianoche’, vuelve a brillar con largos discursos cargados de ambigüedad moral y un halo mesiánico que lo convierte en un personaje fascinante. Su figura retorcida y maquiavélica da un nuevo aire a la trama, funcionando como catalizador de los dilemas entre la juventud superpoderosa.
Mientras tanto, los protagonistas siguen moviéndose en un terreno que marca la diferencia con ‘The Boys’: todavía conservan cierta moral, aún no están corruptos del todo y no han llegado a asesinar a sangre fría como los ídolos que observan desde lejos. Esa inocencia relativa cargada de salvajismo juvenil le da la vida a la serie pero es inevitable sentir que ambas series han de confluir ya.
Por supuesto continúa siendo, no solo una burla del mundo de los superhéroes, también de la actualidad estadounidense. Vought sigue siendo un espejo oxidado y deforme del corporativismo, el patriotismo estadounidense permanece con su visión desquiciada, las redes sociales son campo sembrado de mentiras, Godolkin es una de tantas parodias exageradas de los campus de USA, se pone en tela de juicio todo lo woke… Hay más de una alusión paródica al MAGA de Trump, por ejemplo.
En definitiva, ‘Gen V’ temporada 2 mantiene intacta su irreverencia, multiplica las dosis de violencia y sátira, y al mismo tiempo se atreve a profundizar en los personajes y en su propio mundo. Un spin-off que no es accesorio, sino imprescindible para los seguidores de ‘The Boys’.
Conspiraciones, tiroteos y Tocino: ‘FUBAR’ abraza su caos y mejora
Con un título que ya de por sí te prepara para el caos (‘FUBAR’, acrónimo militar de Fucked By Assholes in the Rear), esta serie de Netflix regresa con una segunda temporada que, para sorpresa de muchos, mejora considerablemente respecto a la primera. Aquella debutaba como una comedia de acción más, con Schwarzenegger en plan autoparódico persiguiendo a un cliché andante de narcotraficante. Pero esta nueva tanda de episodios decide abrazar el absurdo, el disparate y la conspiranoia, regalándonos un entretenimiento que, aunque empieza con el pie izquierdo, termina corriendo como un loco sin frenos cuesta abajo… y vaya si nos arrastra con él.
‘FUBAR’ sigue fiel a su nombre: en cada episodio, los personajes se ven envueltos en situaciones comprometidas por su propia torpeza, ego, o directamente, por estupidez monumental. Es como si los guionistas hubieran apostado a ver cuántas veces podían poner en peligro la seguridad nacional con un desliz romántico o un ataque de celos. Y ojo, lo logran. Esta vez, la amenaza es más actual que nunca: un apagón nacional provocado por una red de conspiraciones que casi parece inspirada en el último debate político español. No sabemos si la CIA tiene algo que ver con el precio de la luz, pero después de ver esto, uno duda.
El humor sigue siendo una mezcla de chistes físicos, bromas de instituto y violencia ridícula. Los primeros episodios tambalean como Arnold bajando unas escaleras sin rodilleras, pero a medida que avanza la trama, la serie se estabiliza y encuentra un ritmo propio, disparando gags, tiroteos y giros absurdos con notable precisión.
Carrie-Anne Moss entra en escena con una energía algo desconcertante: la vemos arrancar con coreografías de baile que harían sonrojar a Trinity, pero pronto revela su verdadera cara como la gran villana de la temporada. Su personaje es el único que parece habitar una serie seria, lo que la convierte en un contrapunto efectivo… e irónicamente cómico, a su manera.
En cuanto al elenco, Chips (Guy Burnet) es el fichaje estrella. Si Hans Gruber hubiese sobrevivido a su caída en Jungla de Cristal y hubiese pasado una temporada en un psiquiátrico con wifi, habría salido algo parecido a este personaje. Es irreverente, delirante y, sobre todo, divertidísimo. Solo el personaje de Tocino puede rivalizar con él en monería y capacidad de hacerse con nuestros corazones.
Schwarzenegger, por su parte, sigue siendo el alma (y los bíceps) de la serie. No puede moverse como antes, pero lo compensa con su inconfundible mezcla de humor seco y frases lapidarias. A su lado, Monica Barbaro se consolida como una co-protagonista de peso. Está más cómoda, más física y más divertida, dando una réplica creíble a su padre ficticio y al caos que les rodea.
En resumen, la segunda temporada de ‘FUBAR’ es como una hamburguesa triple con bacon: grasienta, exagerada, un poco estúpida… pero imposible de dejar a medio comer. Si la primera te dejó indiferente, dale una segunda oportunidad: ahora el menú viene con salsa conspirativa y un extra de risas.
Chespirito regresa, no con risas enlatadas, sino con emoción auténtica
En la era de los biopics televisivos que buscan humanizar a leyendas y escarbar bajo la superficie del mito, ‘Chespirito: Sin querer queriendo’ se suma con una propuesta que, si bien se alinea con títulos recientes como ‘¿Es el enemigo? La película de Gila’, encuentra su fuerza no tanto en la revelación sino en el homenaje. Es un regalo nostálgico, hecho con la clara intención de reconectar con una figura que marcó a generaciones enteras: Roberto Gómez Bolaños a.k.a. “Chespirito”. Y todo ello desde una perspectiva prácticamente blanca pues se basa en su autobiografía con un guión escrito por Paulina Gómez Fernández, la tercera de sus seis hijos e intérprete en la serie ‘Chespirito’.
La miniserie, estrenada ya en HBO Max, no pretende reinventar la fórmula del biopic, pero sí la matiza con un tono profundamente emotivo, nostálgico, cercano, casi familiar. Desde los primeros compases, queda claro que el objetivo no es deconstruir a Chespirito como se haría con figuras más polémicas, sino recordarlo en su humanidad, en sus inseguridades, en sus silencios y procesos creativos fuera del set. En ese sentido, se siente menos como una investigación y más como un abrazo a la memoria colectiva.
Uno de los grandes aciertos es la elección de Pablo Cruz como Roberto Gómez Bolaños. Es algo que va más allá del parecido físico y la caracterización, lo cual, ya de por sí puede despertar simpatía inmediata. Cruz logra capturar los matices del creador: su voz pausada, sus picardías, esa mirada entre tímida y brillante que definió al autor detrás de ‘El Chavo del 8’, ‘El Chapulín Colorado’ y una infinidad de personajes inolvidables. Cruz no imita; interpreta. Y eso marca la diferencia pues a la mayoría de espectadores les será ajena la etapa más joven del comediante.
El resto del elenco también merece reconocimiento. La recreación del universo de ‘El Chavo del 8’ es, por momentos, tan fiel que provoca una punzada en el pecho a quienes crecieron con esos episodios repetidos, los cuales estaban llenos de una repetitividad que hacen que hablar de redundancia se quede corto. La actriz que encarna a Florinda Meza (Margarita Ruíz) ofrece una visión que, al menos en el primer capítulo, augura tanto la complicidad como la tensión que definió su relación con Bolaños su impacto en el resto del reparto. Y por supuesto es importante la labor de Juan Lecanda como Carlos Villagrán/Quico, quien se ganó a los espectadores superando al protagonista de igual modo que en su día Bart Simpson cedió su trono a Homer Simpson. Los actores que interpretan al elenco original, Ramón Valdés (Don Ramón) o María Antonieta de las Nieves (La Chilindrina), también están presentes y ganarán protagonismo según avance la serie.
La producción navega con habilidad entre diferentes épocas, elaborando el humor blanco que definió a Chespirito y los momentos de introspección que lo muestran como un hombre obsesionado con su oficio, perfeccionista y, a ratos, atrapado en la contradicción entre su imagen pública y su vida personal. Es en esos momentos donde la serie es más interesante: cuando deja de lado la mitología y muestra al hombre que dudaba de sí mismo mientras hacía reír a la audiencia hispanohablante de todo el mundo.
‘Chespirito: Sin querer queriendo’ no pretende ser una obra crítica ni subversiva. Es, ante todo, un acto de cariño. Al igual que sucede en España con Martes y Trece o con Esteso y Pajares, esto iconos imborrables de la comedia tuvieron sus más y sus menos. Aunque no entra de momento en las disputas legales o salidas del show, es una serie que no esquivará del todo las sombras, las tensiones internas del elenco, las acusaciones de repetición, el agotamiento del formato. Lo que es evidente es que regresa constantemente al centro: el legado indeleble de un hombre que, sin proponérselo, cambió para siempre la comedia en español.
‘El Chavo del 8’ no solo fue un fenómeno cultural, sino también un ejemplo de cómo el éxito puede fracturar incluso los lazos más cercanos. Puede que los más cínicos consideren a ‘Chespirito: sin querer queriendo’ una obra indulgente. Pero para quienes alguna vez jugaron a ser El Chavo, merendaron junto a sus abuelos en el Vecindad del Señor Barriga, dijeron aquello de “es que no me tienen paciencia” o hacen aún hoy en día cosplays del Chapulín Colorado, esta serie no es solo televisión. Es una cápsula del tiempo. Una que, sin grandes pretensiones, logra emocionar, así, sin querer queriendo.
Pasa el test del polígrafo y adapta manteniendo la verdad del original
‘Los casos del Departamento Q’ ya son conocidos en España tras sus seis películas estrenadas que surgen de las 10 novelas escritas por Jussi Adler-Olsen. El reparto cambió tras la cuarta, también el director y guionistas pero más o menos la sintonía se mantuvo aunque se perdió el toque neo noir. Ahora tenemos una nueva interpretación bajo la mirada del director Scott Frank (guionista de ‘Logan’ y autor de ‘Gámbito de dama’) y la guionista Chandni Lakhani (escritora de las nada desdeñables ‘Vigil’ y ‘Dublin Murders’) que retoma la oscuridad inicial.
El detective Carl Mørck y su asistente Assad son los protagonistas habituales en este thriller de suspense policíaco. La serie que estrena Netlix el 29 de mayo y cuenta con la cara más conocida de todas las adaptaciones hasta la fecha, Matthew Goode (‘Watchmen’, ‘The imitation game’) como Carl Mørck. Y en esta ocasión quien interpreta a su ayudante es Alexej Manvelov, a quien puede que hayáis visto en otra adaptación televisiva de novelas como ‘Jack Ryan’. Nota para los lectores de las novelas, este es el personaje de Assad pero le han cambiado el nombre a Akram Salim. Este cambio se produce en el ámbito de una nueva versión ambientada en Edimburgo, Escocia, en lugar de Dinamarca. Modificación en el contexto como parte de la adaptación cultural y geográfica, lo cual, es una estrategia para acercar la historia a una audiencia angloparlante. Y esto se consigue sin desdibujar la esencia y los personajes de Adler-Olsen. El toque escocés mantiene la oscuridad, el frío, los colores apagados y los cielos grises, aportando solo ciertos matices culturales.
La serie rebobina las películas y vuelve al punto de partida, adaptando de nuevo la primera novela, ‘La mujer que arañaba las paredes’ y con ello nos cuenta el origen de la relación de Mørck con el Departamento Q, una sección la policía destinada a un sótano que se encarga de casos irresolutos y que a menudo se utiliza como cortina de humo en un sistema policial bastante exiguo y que el protagonista se toma como una manera de mandarle a la nevera. Retornamos a las mismas temáticas por lo que ‘Dept. Q’ acierta en su planteamiento. La ineficiencia y la burocracia policial, la redención personal, la resistencia psicológica en condiciones extremas, las relaciones interpersonales entre opuestos y la siempre delgada línea que separa venganza de justicia son las temáticas recurrentes.
‘Dept. Q’ mantiene fielmente el espíritu del primer libro, combinando una narración en dos tiempos: por un lado, la investigación oficial, por otro, los angustiosos pasos de la mujer desaparecida, lo que aporta tensión constante. Desde la primera escena, impactante y directa, se nota una apuesta por elementos visuales modernos, como ciertos usos del found footage, que actualizan el tono sin traicionar el suspense escandinavo original. Matthew Goode, acostumbrado a papeles de galán, sorprende gratamente con un cambio de registro: interpreta a Carl Mørck como un profesional brillante pero emocionalmente destrozado, al estilo del House más misántropo o del Sherlock de Cumberbatch, con ese encanto malhumorado que lo lleva a ser sarcástico, destructivo y, sin embargo, entrañable, del tipo que aparca en la plaza de discapacitados sin remordimiento, pero que igual se hace querer.
La clave del éxito radica en el carisma de los protagonistas y la relación tipo Holmes-Watson entre Carl y su compañero que aporta calidez, ingenio y un pasado misterioso que los fans de los libros reconocerán. Su relación empieza con frialdad: Carl se muestra cínico y desconfiado, pero Assad —o Akram, en esta versión— se gana su respeto poco a poco, a base de intuición, trabajo y sentido del humor. Esa tensión entre personalidades opuestas, sumada al ácido sarcasmo con el que enfrentan los casos, es lo que hace tan única esta pareja. Ojalá Netflix no cancele la serie y podamos ver cómo se desarrollan más historias del Departamento Q, porque lo que han sembrado aquí promete mucho.
En resumen. Se mantiene el carácter de los personajes principales, se respeta el tono sombrío y emocional, se traslada el conflicto personal y psicológico del caso central y se conserva la crítica al sistema y la narrativa dual. ‘Dept. Q’ pasa el test del polígrafo.
Por gustarme me ha gustado hasta el opening, conciso, corto y toda una declaración de intenciones. Si te gusta tanto como a mí, aquí tienes una guía enumerando las películas sobre ‘Los casos del Departamento Q’:
Apocalipsis, aliens, demonios, los Red Hot Chili Peppers y por supuesto… muchos gatos
En el mundo de las antologías animadas para adultos, ‘Love, Death & Robots’ ha conseguido un lugar destacado gracias a su combinación de narrativas provocadoras, animación de vanguardia y exploraciones temáticas que oscilan entre lo filosófico, lo distópico y lo cómico. Creada por Tim Miller y producida ejecutivamente junto a David Fincher, esta serie antológica ha sido aclamada por su capacidad de sorprender constantemente y desafiar las expectativas.
La cuarta temporada, bajo la supervisión de la directora Jennifer Yuh Nelson (‘Kung Fu Panda 2’, ‘Kill Team Kill’), vuelve a ofrecernos diez cortos innovadores. Con títulos que incluyen gladiadores, dinosaurios, gatos, mesías y a los Red Hot Chili Peppers, la temporada no decepciona en su despliegue de imaginación ni en su crítica social y tecnológica.
Como con las temporadas 1, 2 y 3 detallamos a cada uno de los diez episodios que componen la temporada sin spoilers.
CAN’T STOP (6 min.)
Los Red Hot Chili Peppers recreados con marionetas que a la vez están animadas en 3D. Con las voces de Anthony Kiedis, Flea, John Frusciante y Chad Smith y dirigida por el propio DavidFincher que rememora sus orígenes como director de videoclips. Es una recreación del concierto celebrado en 2003 en Slane Castle, Irlanda.
Del título ‘Love, death and robots’ coge tan solo la palabra amor. Amor por los que gusten de la animación y de los funkos cabezones o las marionetas. Y por supuesto porque este es un gustazo que se ha dado Fincher que también puede ser un placer para los fans que no hayan ido nunca a uno de sus conciertos. Pero sin duda debe haber sido una pesadilla logística para los trabajadores de Blur Studio, no por tener que hacer tantas masas de gentes, sino también por tener que recrear los cuatro hilos de cada marioneta.
¿Tiene mensaje o reflexión?: no
Tipo de animación: 3D
Calidad de animación: buena
Género: musical
CLOSE ENCOUNTERS OF THE MINI KIND (7 min.)
Llega el apocalipsis a ‘Love, death & robots’. Los debutantes Robert Bisi y Andy Lyon crean una invasión alienígena recreada a base de efectos tilt-shift que nos hacen aún más pequeños de lo que somos comparados con el universo. Si además nos regodeamos en nuestra propia estupidez, si demostramos que nuestro cerebro es pequeño o que lo empequeñecemos con el uso que hacemos de él, más insignificantes parecemos.
Por supuesto que recuerda a ‘Mars Attacks’ nada más que arrancar y hay también ecos de ‘Independence Day’ o ‘Guerra de los mundos’. Pero el hecho de parecer todo una maqueta animada hace de este cortometraje de Estudio Buck todo un divertimento diferente. Abducciones, sondas anales, discursos presidenciales… tópicos clásicos en las guerras conta OVNIS con un final… No se puede resumir más rápido y sencillo.
¿Tiene mensaje o reflexión?: si
Tipo de animación: 3D
Calidad de animación: muy buena
Género: comedia, acción, ciencia ficción
SPIDER ROSE (17 min.)
Jennifer Yuh Nelson, responsable del arte de películas como ‘Kung Fu Panda’, ‘Cómo entrenar a tu dragón 3’ o ‘El gigante de hierro’ nos trae una secuela de ‘Swarm’ el episodio estrenado en temporadas anteriores. Cyberpunk, acción y venganza son los ingredientes de este cortometraje que supone una nueva colaboración de la artista en la serie.
Una historia escrita por el querido y siempre imaginario Joe Abercrombie, el cual, se ha inspirado a su vez en una obra del autor de ciencia ficción Bruce Sterling. Muy mono el “Stich” que han creado, brutal el enfrentamiento y alucinante el universo visual que desplieta.
¿Tiene mensaje o reflexión?:
Tipo de animación: 3D
Calidad de animación: excelente
Género: ciencia ficción, drama, acción
400 BOYS (15 min.)
Muchos nombres en el título y muchas voces conocidas en el reparto de doblaje: JohnBoyega, Ed Skrein, Sienna King, Dwane Walcott, Rahul Kohli, Pamela Nomvete y AmarChadha-Patel. Tim Miller ha adaptado una historia de Marc Laidlaw que mezcla los códigos del bushido que usaban las mismísimas Tortugas Ninja con el salvajismo de un mundo post-apocalíptico. Una historia urbanita y underground repleta de bandas callejeras. Es como si ‘The Warriors’ se mezclase con ‘Los mundos de Gulliver’ o ‘Ataque a los titanes’, para los más jóvenes.
¿Tiene mensaje o reflexión?: no
Tipo de animación: 2D y 3D
Calidad de animación: muy buena
Género: acción ciencia ficción
THE OTHER LARGE THING (9 min.)
Patrick Osborne (con guión de John Scalzi), cuyas animaciones nos ayudaron a entender el documental, ‘Q: Into the Storm’, se alía con el estudio AGBO en esta pequeña historieta en la que ese cumple lo que muchos pensamos: que somos esclavos de nuestros gatos. Una historia en la que cual ‘Pinky y Cerebro’, un gato y un robot planean conquistar el mundo a través de un pirateo a Internet. Como sucede con el capítulo ‘Close encounters of the mini kind’, nuestra estupidez aparece como el arma o vehículo para nuestra propia perdición.
¿Tiene mensaje o reflexión?: si
Tipo de animación: 3D
Calidad de animación: excelente
Género: comedia
GOLGOTHA (10 min.)
Uno de los varios episodios dirigidos por Tim Miller. Como productor de la serie se ha permitido salirse a la acción real y contar con Rhys Darby (el Anton de la película ‘Lo que hacemos en las sombras’). La trama es tan loca como podríais suponer con esta combinación pues un alienígena cree que su “Jesucristo” particular se ha reencarnado en la Tierra, pero no en un humano, sino en un delfín.
Luma Pictures mezcla imágenes reales con animadas de igual modo que se entremezcla el debate religioso y ético con lo cómico. Humor absurdo y menos carga intelectual de la esperada. El ‘Treehouse of Horror XI’ de ‘Los Simpson’ sacaba algo más de jugo a su invasión de mamíferos acuáticos. Únicamente extrae jugo a su título al emplear la palabra Gólgota como símbolo de la violencia religiosa desatada por la existencia de un mesías y el choque de culturas.
¿Tiene mensaje o reflexión?: no
Tipo de animación: acción real con 3D
Calidad de animación: excelente
Género: comedia, ciencia ficción
THE SCREAMING OF THE TYRANNOSAUR (14 min.)
Blur Studio, como tantas otras veces en ‘Love, death & robots’ anima otro corto de Tim Miller. La deshumanización es la protagonista ene la que unos snobs ricachones juegan con la genética para crear el gladiador perfecto y de ese modo salir victoriosos en unos combates que se celebran en un satélite en torno a Júpiter.
Sanguinolento, brutal y en un escenario similar al de ‘Elysium’. Podría ser un fragmento de la serie ‘Primal’. Lo que fue en el pasado, el pan y circo, el desprecio por la vida a coste del divertimento de otros puede seguir en un futuro lejano, por el simple hecho de que está en nuestra naturaleza. Puede recordaros a ‘The Maze Runner’, a ‘John Carter de Marte’ o a las flipaduras de Legolas sobre los mumakil.
¿Tiene mensaje o reflexión?: no
Tipo de animación: 3D
Calidad de animación: muy buena.
Género: acción
HOW ZEKE GOT RELIGION (15 min.)
Ya había animado en la segunda temporada, pero ahora el español Diego Porral, animador en el multiverso de Miles Morales o en ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’, entre otros muchos trabajos que os dejarían sorprendidos, dirige este episodio animado por Titmouse. ¿Os acordáis de la historia de origen de Hellboy cuando es sacado del infierno por los nazis? Pues esta podría haber sido la misión que acabase con ese Proyecto Ragnarok pues unos pilotos de caza tienen que bombardear una iglesia en la que los alemanes preparan un rito.
Animación que recuerda al cómic europeo y a las películas de finales de los 90 e inicios de los 2000, aunque también hay algo más de Mignola en el aspecto visual. La Segunda Guerra Mundial nos rememora a series como ‘Los héroes del aire’
¿Tiene mensaje o reflexión?: no
Tipo de animación: 2D
Calidad de animación: excelente
Género: terror, acción
SMART APPLIANCES, STUPID OWNERS (8 min.)
En la edad media eran los sirvientes los que se quejaban de los nobles al encargarles las tareas más básicas en lo que siempre era un ejercicio de pereza y cero autosuficiencia. En el futuro que nos pinta ‘Love, death & robots’ son nuestros propios dispositivos y nuestro mobiliario inteligente el que sufre nuestra dejadez (cotidiana e intelectual). Una idea muy cachonda que va a hacer que miréis vuestros aparatos electrónicos de otra manera. ¿Alguno os ha calado?
Con las voces de Melissa Villaseñor, Ronny Chieng, Amy Sedaris, Kevin Hart, Josh Brener, Nat Faxon, Niecy Nash-Betts y Brett Goldstein.
¿Tiene mensaje o reflexión?: si
Tipo de animación: stop motion
Calidad de animación: buena
Género: comedia
FOR HE CAN CREEP (14 min.)
Con las voces de Dan Stevens y un mítico del doblaje en animación y videojuegos como JBBlanc, entre otros, nos sumergen en la historia más espiritual e infernal de esta temporada 4 de ‘Love, death & robots’. De las tres palabras del título muerte es la más presente pues se trata de un relato muy al estilo de E.A. Poe en el que el diablo insta a un poeta a escribir unas líneas que podrían acabar con el mundo. A este ritmo van a tener que agregar la palabra “cats” al título de la serie pues de nuevo nuestros felinos amigos tienen mucho peso en la historia.
Dirigido por Emily Dean, animadora en las LEGO películas o la película 3D de Scooby-Doo. 1757 no es una época muy habitual en ‘Love, death & robots’ a si es que solo por eso ya supone un punto distinto al resto, pero una manera algo floja de cerrar la temporada.
Una vez más El Eternauta trasciende generaciones y contextos
Por fin, uno de los grandes hitos del cómic llega a nuestras pantallas: ‘El Eternauta’. Su camino hacia la adaptación no ha sido sencillo, y al igual que ‘Dune’, durante años pareció una obra «maldita». Hubo intentos fallidos de llevarla al cine, versiones en animación rotoscópica avaladas por el propio autor que nunca se concretaron, y proyectos frustrados por conflictos de derechos, agendas o enfoques creativos. En 2018, incluso Álex de la Iglesia manifestó su intención de adaptar esta obra emblemática, con Ricardo Darín como posible protagonista. Aunque ese proyecto no prosperó, el deseo se ha hecho realidad de otra forma: Darín finalmente encabeza el elenco de la esperada serie dirigida por Bruno Stagnaro, una producción de seis episodios para Netflix en colaboración con K&S Films.
Una nevada letal y un pulso electromagnético bastan para que importe poco si la historia transcurre en 2025 o en los años cincuenta: la humanidad se ve empujada de nuevo a una especie de Edad Media. Confinamiento, caos y una desorientación generalizada tiñen la trama de una inquietante familiaridad, especialmente tras sucesos recientes como el apagón en España. Más que ver esta serie, da la sensación de que la hemos vivido. El cómic original ha influido tanto en el imaginario colectivo que, en muchos aspectos, parece haber anticipado nuestro presente. Como apuntamos en El Simbionte, quienes piensen que esta historia resulta predecible deberían recordar que fue escrita en 1957, con una fuerza política tal que llegó a ser censurada en algunas versiones. Y mencionar esto es apenas rascar la superficie de todo lo que esconden sus viñetas.
¿Merecía la pena adaptarlo con el riesgo que supone exponerlo ante una audiencia que ha visto de todo? A parte de que parece que Darín estaba destinado a hacer homenaje a estas viñetas, se ha aprovechado para enlazar con la actualidad. Igual que hay diversas versiones y secuelas de ‘El Eternauta’ en las viñetas, las cuales modificaron o ampliaron la obra de Héctor Germán Oesterheld y Solano López y se convirtieron en parte de la lucha a raíz de la desaparición del autor y el asesinato de sus hijas por parte de la dictadura, esta adaptación de Netflix retrata la Argentina actual con algunos detalles nuevos y una empatía automática para el espectador que ha vivido eventos similares en 2020. Y es que ‘El Eternauta’ es ciencia ficción, es aventura bélica pero sobre todo trata de las gentes del país americano en el que se creó con capítulos escritos incluso desde la clandestinidad. Funciona a nivel universal pero por supuesto también como retrato de los argentinos. Quizá el estadio del River y toda la parte militar por venir sean los que más entronquen con el país sudamericano pero la serie funciona magníficamente como veneración a este clásico. Es más, traspasando sus fronteras la serie no podía llegar en un momento más oportuno, pues si el cómic original era una consecuencia de los miedos de la Guerra Fría, ahora nos encontramos en una situación política y social, muy similar, en la que la lucha de bloques, la ultraderecha y las guerras comerciales nos tienen en vilo. En cualquiera de sus lecturas sigue funcionando como un relato sobre la resistencia y la amistad.
Hay que tener en cuenta y reconocer que ‘El Eternauta’ es grande en muchos sentidos. Aunque esta producción sea una serie no da para contar la historia original, la cual dispone mucha reflexión sobre la condición humana, estampas propias de hazañas bélicas y muchos saltos en el tiempo. Es por ello que incluso el inicio ha cambiado, eliminando el auténtico impacto misterioso del Eternauta, no rodando la enigmática conversación original. Bien es cierto que el personaje de Ricardo Darín va sufriendo algunos detalles que dan sentido al título y se va retratando muy bien su personalidad y relación con el resto del elenco, pero la magia del arranque del cómic está desaparecida. También es verdad que podría haber sido osado grabar las primeras páginas en la que el propio Oesterheld se retrató en lo que probablemente fue uno de los primeros ejercicios de metalenguaje del noveno arte. Pero ese respeto hacia la figura del autor se respira también en la historia pues aunque los acontecimientos estén cambiados para responder a códigos, ritmos y tiempos televisivos, el mensaje y la intencionalidad original se mantiene.
Como comentaba es imposible condensar todo en una película o serie y al final nos confirman que habrá segunda temporada. Se ha filmado menos de un tercio del cómic, unas 100 páginas de 350. Hay detalles que se quedan en el tintero y sorpresas por aparecer pero esta versión de ‘El Eternauta’ es realmente un enganche. Lo que muchos percibirán, si han ido coleccionando las diferentes versiones del cómic, es que no hay un tono politizado. No al menos hasta que llegamos hasta el final, cuando corresponde con el tema militar. Quizá así se evita caer en populismos o aprovechar gratuitamente la tesitura actual. Es mucho lo que está en juego pues ‘El Eternauta’ es para muchos un clásico argentino que llega incluso a conformar una seña de identidad. Creo que por eso quizá se ha usado un matiz más blanco al respecto.
Ya decía que la presencia de Darín es crucial pues es un estandarte argentino en vida. Pero el director Bruno Stagnaro es clave pues ha demostrado con su filmografía conocer bien a las gentes de su país. ‘El Eternauta’ tiene ritmo, muy buena foto y un respetable desarrollo de personajes. La audiencia actual también se fija mucho en la calidad de los efectos (pues de tanto mirar el móvil no se valora correctamente el ritmo o el guión) y puedo adelantaros también que tanto los efectos prácticos como el CGI que nos muestra a una Argentina cubierta de una mortífera nieve están más que logrados, convirtiendo el trazo de los años cincuenta en lo que será fijo un clásico contemporáneo.
Watanabe se alía con Mappa, Adult Swim, Max y Chad Stahelski para un regreso colosal
No hay más que ver la creatividad y publicidad de ‘Lazarus’ para saber que está relacionada con ‘Cowboy Bebop’. Su estilo visual, su ritmo musical y su atmósfera estilizada recuerdan inmediatamente al clásico de culto, y no es casualidad. Efectivamente, el también creador de ‘Animatrix’, ‘Samurai Champloo’ y ‘Space Dandy’, Shin’ichirô Watanabe, está detrás de esta nueva producción que nos llega de la mano de Adult Swim y la plataforma Max. Watanabe es un nombre que ya por sí solo genera altas expectativas, tanto por su enfoque narrativo rupturista como por su sensibilidad a la hora de construir mundos que combinan lo retro, lo futurista y lo existencial. Aunque repite ciertos esquemas, en ‘Lazarus’ vuelve a demostrar que su creatividad no se ha agotado con el paso del tiempo, sino que sigue reinventando la forma de contar historias de ciencia ficción, en este caso con un enfoque más dramático, político y filosófico. La serie entra por los ojos, seduce por los oídos y se queda en la mente gracias a su carga temática. Desde los primeros compases, uno percibe que hay algo más que una historia de acción: hay una reflexión profunda sobre la condición humana, el control biotecnológico y el precio de la inmortalidad. El sello Watanabe está presente no solo en el tono, sino también en los dilemas morales y en el tipo de personajes, siempre marcados por traumas, pasados rotos y una sed de redención.
Recientemente hemos visto ‘Efectos secundarios’ en la misma plataforma. Una serie crítica, mordaz y psicotrópica también producida por Adult Swim, que mezclaba humor ácido con una fuerte carga conceptual sobre el uso de medicamentos. El punto de partida de ‘Lazarus’ es similar. Aquí nos encontramos ante una distopía bien planteada, que sitúa al espectador en un futuro cercano donde la medicina ha conseguido erradicar el sufrimiento físico mediante una droga comercializada llamada Hapuna. Este supuesto milagro de la ciencia se convierte pronto en una trampa mortal, ya que su creador, el doctor Skinner, introduce deliberadamente una mutación genética que mata a todo aquel que haya consumido el fármaco, exactamente tres años después de su primera dosis. De este modo, lo que comienza como un avance médico revolucionario se transforma en una cuenta atrás apocalíptica. Este giro recuerda a novelas como ‘Inferno’ de Dan Brown, donde la humanidad se enfrenta a un desastre programado por un científico con ideales extremos. Pero ‘Lazarus’ da un paso más allá al dotar al equipo protagonista de un perfil que mezcla lo militar, lo ético y lo filosófico, como si fueran una mezcla entre los agentes de ‘Ghost in the Shell’ y los personajes de ‘Blade Runner’. Mientras intentan detener la catástrofe, también cuestionan su rol en un sistema corrupto, el poder de la tecnología y el valor de la vida. Todo ello se desarrolla con una cadencia que equilibra la acción y la introspección, dando espacio a escenas espectaculares sin perder nunca el foco narrativo.
Uno de los aspectos más llamativos de ‘Lazarus’ es su protagonista, un personaje que parece salido de un videojuego como ‘Mirror’s Edge’, combinando habilidades acrobáticas de parkour con un dominio absoluto del combate cuerpo a cuerpo. Este protagonista, cuya identidad se va desvelando poco a poco, se mueve como un fantasma por entornos urbanos densamente digitalizados, con estética cyberpunk en su máxima expresión: neones, hologramas, decadencia industrial y vigilancia constante. Lo más interesante es que su estilo de lucha no es simplemente espectacular, sino que tiene un ritmo musical, casi coreográfico, que lo vincula con el jazz, en clara referencia a la impronta musical de ‘Cowboy Bebop’. De hecho, la música vuelve a tener aquí un papel clave, no solo como acompañamiento, sino como vehículo emocional que intensifica cada escena. Los instrumentos de viento y percusión acompañan las secuencias de combate con una sincronía que roza lo poético. Este personaje es más que un guerrero: es una figura trágica, regodeado en sus errores y con una fuerte carga simbólica, lo que le otorga una dimensión humana que rara vez se ve en series de acción. Su viaje personal se entrelaza con la misión global, y cada decisión que toma está marcada por un pasado complejo y una lucha interna constante entre deber, culpa y esperanza. Además, su diseño visual es un ejemplo de cómo en animación se puede construir un héroe memorable sin necesidad de diálogos extensos, solo con gestos, movimientos y una mirada bien dibujada.
En cuanto al apartado visual. La animación está a cargo del estudio Mappa, reconocido por su impresionante trabajo en títulos como ‘Dorohedoro’ o ‘Jujutsu Kaisen’. En ‘Lazarus’, Mappa se supera una vez más al combinar un estilo fluido con una dirección artística arriesgada, que mezcla técnicas de animación tradicional con CGI de forma armónica. Cada escena está pensada hasta el último detalle: la iluminación, la paleta de colores, los efectos de partículas y la física de los movimientos dotan al conjunto de una sensación de vida orgánica. No hay frame que no tenga algo que decir. Los fondos urbanos están cargados de detalles que enriquecen la narrativa visual, mientras que las escenas de acción se benefician de una planificación exquisita, con encuadres cinematográficos que recuerdan al mejor cine de ciencia ficción. Lo que más destaca es la capacidad de transmitir velocidad, vértigo y tensión sin caer en la confusión visual. Todo está coreografiado con precisión milimétrica, lo que demuestra que la animación japonesa sigue marcando el ritmo a nivel mundial en cuanto a calidad y ambición técnica. Además, Mappa ha sabido incorporar texturas y efectos sonoros que realzan cada impacto y cada transición, haciendo que el espectador sienta no solo lo que ve, sino también lo que escucha. El resultado es un producto audiovisual que no tiene nada que envidiar a las grandes producciones de Hollywood, y que se permite incluso innovar en cuanto a lenguaje visual y ritmo narrativo.
Otro nombre importante en esta serie es Chad Stahelski, conocido por haber sido doble de acción y por su salto a la dirección con la franquicia ‘John Wick’, que revitalizó el cine de acción con su estilo crudo, elegante y estilizado. Stahelski se encarga aquí de supervisar y diseñar la acción, y lo hace con la libertad que solo permite el formato animado. En lugar de verse limitado por las leyes físicas del cine real, Stahelski lleva sus ideas al extremo, permitiendo coreografías imposibles, cámaras imposibles y violencia estilizada sin concesiones. El resultado es una serie que se mueve constantemente, que nunca se detiene y que mantiene al espectador pegado a la pantalla. Pero lo mejor es que, pese a este despliegue de energía, la acción nunca se siente vacía ni gratuita. Cada enfrentamiento tiene un peso dramático, cada persecución tiene un motivo, y cada escena de combate revela algo más sobre los personajes o la situación. Esto es mérito tanto del guion como del diseño de Stahelski, que entiende que la acción no es solo espectáculo, sino también narrativa en movimiento. Sus aportes son palpables en cada episodio, sobre todo en la forma en que se combinan violencia, tensión emocional y estética visual. Así, Lazarus se convierte no solo en una serie de animación destacada, sino en una experiencia multisensorial que mezcla lo mejor del anime, el cine de acción moderno y la ciencia ficción más filosófica.
Después de años redefiniendo los límites de la ciencia ficción televisiva, ‘Black Mirror’ regresa con su esperada temporada 7, dispuesta a volver a incomodarnos, fascinarnos y hacernos reflexionar sobre nuestro presente a través de futuros (o presentes alternativos) inquietantemente posibles. Bajo la mirada afilada de Charlie Brooker, esta nueva tanda de episodios continúa explorando la relación tóxica y fascinante entre la humanidad y la tecnología, con una mezcla de géneros que va desde el thriller psicológico hasta el drama existencial, con otro regalo para los amantes de la ciencia ficción clásica.
En esta crítica desgranaremos capítulo por capítulo cada una de las historias que componen esta temporada, analizando sus temáticas, giros narrativos, referencias culturales y lo que nos dice (o advierte) sobre el mundo que habitamos. Porque si algo nos ha enseñado ‘Black Mirror’, es que el horror no siempre está en la pantalla… a veces está justo al otro lado del reflejo. Y para ello hace algo inusitado, continuar dos de sus historias. A continuación os contamos en qué consiste cada nueva propuesta sin spoilers.
‘COMMON PEOPLE (Gente corriente)’ (56 min)
Se enmarca en un futuro cercano en el que se cumplen las peores previsiones de Einstein y vivimos en un mundo que se habría acabado sin abejas. Por suerte la tecnología permite crear mini drones que hacen su trabajo.
Así nos posicionan en una sociedad con altas capacidades tecnológicas. Y una pareja (formada por Chris O’Dowd y Rashida Jones) necesita de los progresos para mantenerse con vida y mantener su relación. Este es un capítulo lleno de amor que, además de tener un guiño a San Junipero, generará debate entre parejas. Y es que ¿está justificado mantener el amor a toda costa?
Parecía que plantearía una crisis de identidad similar a las desarrolladas en ‘Mickey 17’ o ‘Altered Carbon’. Pero el eje es la frialdad y ambigüedad con la que las corporaciones generan necesidad en las vidas de la gente de a pie y luego juguetean con nuestras ilusiones y poder adquisitivo. ¿Os molesta pensar que el móvil os escucha? ¿Os gusta ver Netflix con anuncios? ¿Pagáis más solo por no ver un par de cortes publicitarios por algo que es más barato que el cine? Esa es la situación de estos personajes que además han de enfrentarse al dilema de si su integridad física está por encima o debajo del amor hacia su pareja.
‘BÊTE NOIRE’ (49 min)
Una empresa alimenticia se encuentra en un momento clave de desarrollo de nuevos sabores y ya ofrece muestras a grupos de control para hacer su estudio de mercado. En ese marco dos ex-compañeras de clase (Siena Kelly y Rosy McEwen) se encuentran tras más de diez años. Normalmente las historias se ponen en el punto de vista de aquellos que han sido marginados por ser diferentes. Este episodio se posiciona desde el punto de vista de quien ha fomentado esa brecha, sobre todo para camuflar sus complejos de inferioridad. Hasta aquí es una historia social como otra cualquiera y no aparece el componente tecnológico.
El desconcierto que sentimos cuando nuestra percepción de la realidad se altera, como sucede con los efectos Mandela, es lo que maneja este episodio. Durante todo el episodio lo único que nos lo mantiene dentro de la temática de ‘Black Mirror’ es el hecho de que una de las protagonistas tiene alto coeficiente y capacidades tecnológicas. El capítulo puede que os haga rebobinar al principio, pero más allá de eso no supone ninguna revolución en la historia de la serie..
‘HOTEL REVERIE’ (1h 16 min)
Aunque la propuesta de este capítulo de ‘Black Mirror’ emplea dimensiones paralelas el dilema es casi el mismo que el que actualmente traen consigo las inteligencias artificiales. Respeto al trabajo de los artistas, respeto a la propiedad intelectual, respeto al patrimonio cultural… Incluso pone al límite el ser actor del método.
También se va toca el tema woke. Para la protagonista (Issa Rae) cuesta creer que su directora (Awkwafina) la haya metido en una realidad alternativa tanto como cuesta a veces creer los castings forzados de Netflix. Y hablando de Netflix, también se retrata la creación del cine como un producto medido al milímetro con gráficas y valores, como si nuestra interacción con la plataforma fuesen los medidores de Los Sims.
No deja de haber un poco de hipocresía que en la era de los remakes, los deepfakes y las estrellas metidas con calzador surja este episodio que, si bien está interesante, peca de pretender mejorar lo que hemos visto y vivido en el pasado como clásicos en aras de crear nuevos productos. Evidentemente esto es ‘Black Mirror’ y no es un plan que salga rentable, de hecho, muchos se quedarán con que este es un episodio sobre la consciencia con un monento similar a uno de los fragmentos del ‘Treehouse of Horror XIV’ de ‘Los Simpson’.
‘PLAYTHING (Juguetes)’ (45 min)
Peter Capaldi interpreta a un hombre excéntrico que se entrega voluntariamente y es interrogado por la policía, algo que creo que va muy relacionado con el etalonaje pues parece sacado de un episodio de CSI.
El director es David Slade (‘Hard candy’) y su película interactiva ‘Black Mirror: Bandersnatch’ tiene relación directa con este episodio. Pero más que esa conexión los espectadores verán una relación con los famosos tamagochis y los gamers verán una relación con el mítico juego ‘Populous’, tal vez con el ‘Sim city’, ‘Travian’ o ‘FarmVille’ para los más jóvenes. Es una manera de interpretar la concepción de Dios y un caldo de cultivo para los conspiranoicos que dicen que vivimos en una simulación a lo ‘Matrix’.
La naturaleza del individuo, nuestra concepción del bien y el mal… Es una curiosa reflexión sobre el hombre y su civilización que probablemente para muchos será el mejor episodio de esta temporada. Lástima que el protagonista esté plasmado como alguien excéntrico e inadaptado porque le resta fuerza al discurso.
‘EULOGY’ (46 min)
Pensaba que esta temporada iba a tener mucho más que ver con las inteligencias artificiales y no estaba siendo así hasta ver ‘Bête Noire’ y este episodio. A muchos les parece espeluznante, retorcido e incluso morboso el que mucha gente anime antiguas fotografías con familiares fallecidos con IA. Este es un caso similar. Un hombre (Paul Giamatti) recibe la invitación de una empresa llamada Eulogy para aportar sus recuerdos, los cuales servirán para rendir tributo a alguien a quien quiso mucho en su juventud.
Como dijo hace muy poco Frank Miller en Tenerife Noir, “la nostalgia es una trampa”. Curiosa advertencia la de este capítulo que utiliza los recuerdos como cajas fuertes de secretos, herramienta para cerrar heridas y jaulas en las que nos podemos ver encerrados bajo el cerrojo de la tristeza. Un precioso episodio, de los pocos que deja buenas sensaciones tras su final.
‘USS CALLISTER: INTO INFINITY’ (1h 28min)
Enlazando y continuando con el primer episodio de la cuarta temporada, el cual, era un clarísimo tributo a la franquicia ‘Star Trek’. Este episodio es una película en sí mismo que mezcla tópicos de otros clásicos de la ciencia ficción como ‘Mass effect’, ‘Ready player one’ o ‘Borderlands’. Todo son referentes relacionados con los videojuegos pues este episodio vuelve a tratar sobre personas atrapadas en un juego mientras millones de jugadores participan matando y muriendo con skins horteras sin miedo a una muerte real.
En esta ocasión vamos tras las bambalinas de Infinity, la compañía que ha creado el MMORPG al que juegan desesperadamente los protagonistas clonados interpretados por Cristin Milioti, Osy Ikhile, Billy Magnussen, Milanka Brooks y Paul G. Raymond. Toby Haynes dirige de nuevo el episodio asegurando la continuidad y tratando temas como el abuso de autoridad, los peligros de la realidad virtual y el aislamiento social. Yendo más allá aborda el respeto a la imagen e identidad de las personas y una parte corporativa muy propia del ADN de las empresas de Silicon Valley.
Amplía el lore a través de un Dante menos maduro y en una etapa menos sombría
Cuando Netflix anunció su adaptación animada de ‘Devil May Cry’, las expectativas quedaron marcadas por dos factores clave en extremos opuestos: el historial de fracasos en adaptaciones de videojuegos de la industria norteamericana y el éxito de ‘Castlevania’, una serie con la que comparte estudio de animación y showrunner, Adi Shankar. La saga de Capcom ya había tenido otros intentos previos en televisión, como la serie de 2007 y otra en 2013, ambas con ligera aceptación por los fans. Ahora, con un equipo más experimentado y un público más receptivo a este tipo de proyectos, ¿logra ‘Devil May Cry’ redimirse en el formato animado?
Netflix estrena esta serie el 3 de abril con 8 episodios de media hora cada uno. Desde los primeros segundos, la serie deja clara su intención de jugar con el factor nostalgia. Nada más empezar, nos regala un guiño a ‘Masters del Universo’ y otros clásicos Capcom de los 90, como ‘Captain Commando’ o ‘Resident Evil’. El opening, con la versión censurada de Rollin’ de Limp Bizkit, es una declaración de intenciones: nos sitúa en ese ambiente de finales de los 90 y principios de los 2000, justo antes del nacimiento de la saga. A lo largo de los episodios la banda sonora sigue esta línea con temas remezclados de Rage Against the Machine, Papa Roach, Evanescence y otros contemporáneos, lo que refuerza el carácter caótico y desenfadado de la serie.
En cuanto a la historia, la serie se ambienta alrededor de los eventos de ‘Devil May Cry 3’, uno de los juegos más queridos de la franquicia. Introduce nuevos demonios y recupera otros conocidos, ofreciendo contexto y, en algunos casos, relleno en las bios de ciertos personajes, especial y evidentemente sobre Dante. Se introducen elementos de física cuántica como parte del lore demoníaco, algo que, hasta donde sé, no había sido mencionado en la saga, pero que aquí se usa como una interpretación más de la naturaleza del inframundo. No es un problema grave, pero puede desconcertar a los fans más puristas.
Uno de los aspectos más discutibles de la serie es su tono visual. Studio Mir apuesta por un estilo más colorido que choca con la estética lúgubre y oscura de los juegos, especialmente si recordamos los gráficos de PlayStation. Esto le resta parte de la sensación de terror y opresión que caracterizaba a los primeros ‘Devil May Cry,’ a cambio de reforzar el componente cómico de la serie, algo que en los juegos solía recaer exclusivamente en la actitud descarada de Dante. El episodio 6 es un claro ejemplo de esta dualidad: su uso de diversos estilos de animación es visualmente impresionante y emotivo, pero se aleja bastante del tono de la saga. Aún así, si reducimos la serie a mínimos, es un chorreo de acción sangrienta repleta de bosses.
En el apartado del doblaje, la gran sorpresa es Johnny Yong Bosch como la voz de Dante. Bosch, conocido por ser el Power Ranger negro, Kaneda en ‘Akira’, Ichigo Kurosaki en ‘Bleach’ y Ken en ‘Street Fighter’ (para el cual hay guiño nostálgico en la serie), ya tenía relación con la franquicia al haber sido la voz de Nero en los videojuegos. Su fichaje como Dante resulta curioso y viene tras la salida de Reuben Langdon, quien había interpretado al personaje durante 19 años. Langdon, actor, luchador en artes marciales y especialista en captura de movimiento, se distanció de Capcom por cuestiones políticas, lo que llevó al estudio a optar por un cambio de voz. También es notable el homenaje en el primer episodio a Kevin Conroy, legendario actor de voz de Batman, quien aquí interpretaba a VP Baines.
A nivel de referencias, la serie cumple con creces. Elementos icónicos como la Force Edge de Sparda, las pistolas Ebony e Ivory y la espada Rebellion… están presentes, y la acción mantiene el espíritu frenético de los videojuegos. Aunque algunos cambios pueden generar debate entre los seguidores más veteranos, sobre todo los que humanizan a los demonios y les ponen en un contexto que parece responder a inquietudes actuales con las crisis migratorias. A este ‘Devil May Cry’ le falta la madurez, el dramatismo y la tragedia de la saga y le sobra algo de socarronería, pero no olvidemos que surge a partir de la que fue una gran precuela y el protagonista aún no tiene ese punto de madurez. Si obviamos eso, hay que reconocer que consigue capturar la esencia de ‘Devil May Cry’.
¿Casualidad o merecido? La serie en la que el karma juega con la tercera ley de Newton
Netflix continúa con uno de sus idilios más lucrativos y nos trae una nueva serie surcoreana. ‘Karma’ es una próxima serie y la tendréis en la parrilla de la plataforma el 4 de abril de 2025. Dirigida y escrita por Lee Il-hyung, la serie está basada en un webtoon homónimo y cuenta con un elenco destacado, incluyendo a Park Hae-soo, conocido por su papel en ‘El juego del calamar’, Shin Min-a, Lee Hee-joon, Kim Sung-kyun, Lee Kwang-soo y Gong Seung-yeon.
La trama se centra en seis personajes cuyas vidas se entrelazan de manera inesperada y desafortunada debido a decisiones impulsadas por la codicia y el deseo. Catástrofes personales, accidentes, malas decisiones, filosofía de vida cuestionable, ética reprochable… los protagonistas son unos malnacidos y unos cabroncetes. Todo ello, según la serie, les trae mal karma. La deriva de sus vidas les lleva a interrelacionarse con otras personas que también acumulan nubes negras sobre ellos. Dicho así suena como ‘Bronca’, el gran éxito de Netflix. Con un carácter menos cómico y más negro nos expone una cadena de sucesos entrelazados con misterio entremedias, con conexiones por resolver. Todo son casualidades o merecidos, según se quiera entender.
Entre los protagonistas de ‘Karma’ encontramos a un hombre que, tras presenciar un accidente misterioso, realiza un trato irreversible, una médica que enfrenta traumas de su infancia al reencontrarse con alguien de su pasado; o un individuo endeudado por inversiones fallidas en criptomonedas. Estos relatos se combinan para explorar temas de destino, venganza y las consecuencias de las acciones humanas, como si el destino hubiese tomado nota de la ley de acción y reacción de Newton. Desde luego que la serie te empuja a ser mejor ciudadano o por el contrario, un canalla más calculador. Desde luego es mucho más efectiva que ‘No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas’. Si lo miramos desde ciertas perspectivas algunos personajes son simpáticos buscavidas que se creen unos sabelotodo y realmente son unos pringados. Pero bajo otra perspectiva la serie muestra que nos pasa lo que nos pasa por que somos y estamos rodeados de calaña.
‘Karma’ ofrece una narrativa intensa y reflexiva sobre las interconexiones humanas y las repercusiones de nuestras elecciones. Es un thriller completamente negro con mucho drama psicológico. Te deja con mucha intriga tras cada uno de sus episodios y aporta grandes giros de guión, algunos pocos predecibles y otros sorprendentes, como el que nos reserva en su final. Quizá la solución de cada uno de los eventos que vemos esté tan medida y sea a veces tan fruto de lo premeditado que le reste ese sabor a “merecido”, pero este es un enredo la mar de interesante.
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