En qué plataforma ver El Eternauta
Una vez más El Eternauta trasciende generaciones y contextos
Por fin, uno de los grandes hitos del cómic llega a nuestras pantallas: ‘El Eternauta’. Su camino hacia la adaptación no ha sido sencillo, y al igual que ‘Dune’, durante años pareció una obra «maldita». Hubo intentos fallidos de llevarla al cine, versiones en animación rotoscópica avaladas por el propio autor que nunca se concretaron, y proyectos frustrados por conflictos de derechos, agendas o enfoques creativos. En 2018, incluso Álex de la Iglesia manifestó su intención de adaptar esta obra emblemática, con Ricardo Darín como posible protagonista. Aunque ese proyecto no prosperó, el deseo se ha hecho realidad de otra forma: Darín finalmente encabeza el elenco de la esperada serie dirigida por Bruno Stagnaro, una producción de seis episodios para Netflix en colaboración con K&S Films.
Una nevada letal y un pulso electromagnético bastan para que importe poco si la historia transcurre en 2025 o en los años cincuenta: la humanidad se ve empujada de nuevo a una especie de Edad Media. Confinamiento, caos y una desorientación generalizada tiñen la trama de una inquietante familiaridad, especialmente tras sucesos recientes como el apagón en España. Más que ver esta serie, da la sensación de que la hemos vivido. El cómic original ha influido tanto en el imaginario colectivo que, en muchos aspectos, parece haber anticipado nuestro presente. Como apuntamos en El Simbionte, quienes piensen que esta historia resulta predecible deberían recordar que fue escrita en 1957, con una fuerza política tal que llegó a ser censurada en algunas versiones. Y mencionar esto es apenas rascar la superficie de todo lo que esconden sus viñetas.
¿Merecía la pena adaptarlo con el riesgo que supone exponerlo ante una audiencia que ha visto de todo? A parte de que parece que Darín estaba destinado a hacer homenaje a estas viñetas, se ha aprovechado para enlazar con la actualidad. Igual que hay diversas versiones y secuelas de ‘El Eternauta’ en las viñetas, las cuales modificaron o ampliaron la obra de Héctor Germán Oesterheld y Solano López y se convirtieron en parte de la lucha a raíz de la desaparición del autor y el asesinato de sus hijas por parte de la dictadura, esta adaptación de Netflix retrata la Argentina actual con algunos detalles nuevos y una empatía automática para el espectador que ha vivido eventos similares en 2020. Y es que ‘El Eternauta’ es ciencia ficción, es aventura bélica pero sobre todo trata de las gentes del país americano en el que se creó con capítulos escritos incluso desde la clandestinidad. Funciona a nivel universal pero por supuesto también como retrato de los argentinos. Quizá el estadio del River y toda la parte militar por venir sean los que más entronquen con el país sudamericano pero la serie funciona magníficamente como veneración a este clásico. Es más, traspasando sus fronteras la serie no podía llegar en un momento más oportuno, pues si el cómic original era una consecuencia de los miedos de la Guerra Fría, ahora nos encontramos en una situación política y social, muy similar, en la que la lucha de bloques, la ultraderecha y las guerras comerciales nos tienen en vilo. En cualquiera de sus lecturas sigue funcionando como un relato sobre la resistencia y la amistad.
Hay que tener en cuenta y reconocer que ‘El Eternauta’ es grande en muchos sentidos. Aunque esta producción sea una serie no da para contar la historia original, la cual dispone mucha reflexión sobre la condición humana, estampas propias de hazañas bélicas y muchos saltos en el tiempo. Es por ello que incluso el inicio ha cambiado, eliminando el auténtico impacto misterioso del Eternauta, no rodando la enigmática conversación original. Bien es cierto que el personaje de Ricardo Darín va sufriendo algunos detalles que dan sentido al título y
se va retratando muy bien su personalidad y relación con el resto del elenco, pero la magia del arranque del cómic está desaparecida. También es verdad que podría haber sido osado grabar las primeras páginas en la que el propio Oesterheld se retrató en lo que probablemente fue uno de los primeros ejercicios de metalenguaje del noveno arte. Pero ese respeto hacia la figura del autor se respira también en la historia pues aunque los acontecimientos estén cambiados para responder a códigos, ritmos y tiempos televisivos, el mensaje y la intencionalidad original se mantiene.
Como comentaba es imposible condensar todo en una película o serie y al final nos confirman que habrá segunda temporada. Se ha filmado menos de un tercio del cómic, unas 100 páginas de 350. Hay detalles que se quedan en el tintero y sorpresas por aparecer pero esta versión de ‘El Eternauta’ es realmente un enganche. Lo que muchos percibirán, si han ido coleccionando las diferentes versiones del cómic, es que no hay un tono politizado. No al menos hasta que llegamos hasta el final, cuando corresponde con el tema militar. Quizá así se evita caer en populismos o aprovechar gratuitamente la tesitura actual. Es mucho lo que está en juego pues ‘El Eternauta’ es para muchos un clásico argentino que llega incluso a conformar una seña de identidad. Creo que por eso quizá se ha usado un matiz más blanco al respecto.
Ya decía que la presencia de Darín es crucial pues es un estandarte argentino en vida. Pero el director Bruno Stagnaro es clave pues ha demostrado con su filmografía conocer bien a las gentes de su país. ‘El Eternauta’ tiene ritmo, muy buena foto y un respetable desarrollo de personajes. La audiencia actual también se fija mucho en la calidad de los efectos (pues de tanto mirar el móvil no se valora correctamente el ritmo o el guión) y puedo adelantaros también que tanto los efectos prácticos como el CGI que nos muestra a una Argentina cubierta de una mortífera nieve están más que logrados, convirtiendo el trazo de los años cincuenta en lo que será fijo un clásico contemporáneo.

