Análisis del pack con Sisu 1 y 2 en Blu-ray

Dos entregas que son literalmente inmortales

Decir que Sisu es inmortal es hablar con dobles sentidos pues además de tratar sobre un personaje imbatible hablamos de un tipo de humor que perdurará en el tiempo y que seguro que permanecerá en tu estantería pasando de una generación a otra. El fenómeno de ‘Sisu’ se ha consolidado como una de las propuestas más contundentes del cine de acción europeo reciente. Con su mezcla de violencia estilizada, ambientación bélica y un protagonista implacable, la saga dirigida por Jalmari Helander ha conseguido ganarse un hueco entre los aficionados al género.

Ahora, gracias a Arvi Licensing, llega al mercado un pack que reúne las dos películas publicadas hasta la fecha, convirtiéndose en una opción ideal tanto para nuevos espectadores como para aquellos que siguen este filme desde su proyección en festivales.

Un lanzamiento que reúne la saga completa hasta la fecha

Este pack de Sisu ofrece la oportunidad de disfrutar de las dos entregas disponibles en una única edición. Se trata de una propuesta especialmente atractiva para quienes buscan tener la colección completa en formato físico, algo cada vez más valorado en un contexto dominado por plataformas digitales pues antes o después las películas desaparecen de los catálogos.

La figura de Aatami Korpi, ese buscador de oro convertido en máquina de guerra, se consolida a lo largo de ambas películas como uno de los personajes más icónicos del cine de acción contemporáneo, elevando la saga a un estatus de culto.

Presentación y formato: sencillez funcional para el coleccionista

A diferencia de otras ediciones más recargadas, este pack apuesta por una presentación más funcional, reuniendo ambas películas en un mismo estuche y un interior a modo de libro alojando ambas películas en discos independientes. Y aunque la caja sea la clásica amaray al menos ambos blu-rays están serigrafiados con el cartel del filme.

Datos técnicos

Audios: Alemán DTS HD Master Audio 5.1, Castellano Dolby Digital 5.1, Inglés DTS HD Master Audio 5.1, Italiano DTS HD Master Audio 5.1

Calificación: No recomendada para menores de dieciséis años

Formato: Blu-ray

Formato de imagen: 2.40:1

Subtítulos: Alemán, Castellano, Estonio, Holandés, Inglés, Italiano, Letón, Lituano, Portugués, Turco

Zona: FREE

Extras en Sisu (25 min. aprox.)

Making of (24:25 min.)

Por suerte en estos extras se habla mucho más que en la película. Casi media hora de reportaje hablando sobre la concepción de este personaje y los retos que representa. Una película de guerra contra nazis en Finlandia es un rara avis, pero no es el único hándicap que el equipo de rodaje manejó para dar vida a esta especie de Chuck Norris europeo. Materializar escenas cada vez más locas, generar acción en un terreno baldío, dar vida a un héroe “creíble”, conectar con algún que otro elemento histórico…

Superar los límites de la realidad: los efectos visuales de Sisu (10:48 min.)

Que lo del aguante de Rambo en sus aventuras no es realista lo tenemos asumido. Pero lo de ‘Sisu’ traspasa la realidad hasta lo sobrenatural y surrealista. Para hacer todo esto más allá de contar con buenos especialista ha habido que tirar de efectos digitales capaces de mostrar en pantalla escenas completamente demenciales.

Extras en Sisu 2 (4 min. aprox.)

Subiendo la apuesta (3:03 min.)

Básicamente es una especie de tráiler en el que se sacan a relucir dos elementos claves: la acción va mucho más allá, sin límite alguno. Y se suman actores de la talla de Stephen Lang como antagonista de un héroe que gana trasfondo.

Escenas eliminadas (00:41 min.)

Una única escena en la que se realiza un pago y en la que por supuesto Aatami no pronuncia palabra.

Crítica: ‘Scarlet’

En qué plataforma ver Scarlet

Hosoda vuelve a lograrlo, esta vez “jugando” con Shakespeare

Hablar de ‘Scarlet’ implica situarse en la trayectoria autoral de Mamoru Hosoda, un cineasta que ha convertido lo fantástico en vehículo emocional y no en mero ornamento estético. Desde títulos recientes como ‘La chica que saltaba a través del tiempo’ retrocediendo hasta ‘Los niños lobo’, pasando por ‘Mirai’ o la que considero su obra más redonda, ‘Belle’, Hosoda ha demostrado una querencia clara por protagonistas femeninas que atraviesan realidades alteradas para reconciliarse con su identidad, su pasado o su entorno. ‘Scarlet’ no es una excepción: vuelve a colocar en el centro a una mujer joven que debe enfrentarse a la violencia estructural de su mundo… y a la que anida en su interior.

La película toma como punto de partida una obra tan sanguinolenta y trágica como ‘Hamlet’, de William Shakespeare. No estamos ante una adaptación literal, sino ante una apropiación temática: traición, culpa, espectros del pasado y deseo de venganza se reformulan en clave fantástica. Donde Shakespeare diseccionaba la podredumbre moral de la corte danesa, Hosoda traslada el conflicto a un universo híbrido (mitad medieval, mitad actual) en el que la guerra no es solo telón de fondo, sino herida abierta.

Uno de los aspectos más interesantes de ‘Scarlet’ es su aproximación al perdón. Frente a la lógica de represalia que articula ‘Hamlet’, aquí se impone progresivamente un discurso antibelicista. La protagonista, atrapada entre la necesidad de justicia y el peso de la sangre derramada, representa una generación que cuestiona la herencia del odio. En ese sentido, la película conecta con una sensibilidad contemporánea que ya asomaba en ‘Belle’: la idea de que el trauma no se resuelve mediante la destrucción del otro, sino a través de la comprensión del dolor compartido.

No es nada raro que los fans del anime descubramos que los japoneses utilizan mucho la estética de los siglos XV o XIX de los países europeos, actualmente por ejemplo, se ve con ‘Spy x Family’ o ‘Ataque a los titanes’. Más allá del diseño de personajes o escenarios, parece ser que Hosoda llevaba años interesado en reinterpretar un clásico occidental desde una óptica japonesa sin caer en la simple transposición cultural. Esa ambición se percibe en la estructura narrativa, que mezcla drama palaciego, aventura fantástica y reflexión íntima con una libertad casi temeraria.

Animación deslumbrante: tradición y digitalización en tensión constante

Si algo define la filmografía de Hosoda es su capacidad para integrar técnicas tradicionales con herramientas digitales sin que el resultado pierda calidez. En ‘Scarlet’, la animación vuelve a ser apabullante. Las secuencias de combate (coreografiadas con un dinamismo apabullante) alternan trazos que recuerdan al anime clásico con entornos generados digitalmente que aportan profundidad y volumen.

El movimiento es uno de los grandes logros del filme. Las capas, el cabello y los tejidos reaccionan al viento con una fluidez que roza el hiperrealismo. A veces, quizá demasiado y en lo referente al paisaje, hay momentos en los que el afán por dotar de textura y detalle a cada superficie genera una sensación de sobrecarga visual. Sin embargo, el diseño de personajes compensa cualquier exceso técnico. Los rostros, especialmente el de Scarlet, transmiten una gama emocional sutilísima: del rencor contenido a la vulnerabilidad absoluta en cuestión de segundos.

Hosoda ya había experimentado con esta hibridación estética en ‘Belle’, donde los mundos virtuales permitían una explosión cromática casi psicodélica. En ‘Scarlet’, la apuesta es distinta: la paleta oscila entre rosas intensos y tonalidades frías que subrayan el aislamiento emocional y el ambiente desolado de otro mundo. El resultado es una obra visualmente coherente, en la que cada elección cromática parece dialogar con el estado anímico de la protagonista.

La de Scarlet es una epopeya que divaga antes de alcanzar su clímax

‘Scarlet’ es, ante todo, una mezcla universal de culturas y épocas. Espadas medievales conviven con arquitecturas actuales y con desiertos primigenios. Códigos de honor feudales se entrelazan con discursos pacifistas propios del siglo XXI. Esta amalgama, lejos de ser caótica, configura una aventura fantástica que conecta Oriente y Occidente sin subordinar uno al otro.

No obstante, esa ambición estructural tiene un coste. La película divaga en exceso en su segundo acto. Hosoda se recrea en secuencias contemplativas o en flashbacks meditabundos, que aunque bellos, dilatan innecesariamente el clímax. El espectador percibe que el desenlace podría haber sido más contundente si la narración hubiera sido más concisa. El enfrentamiento final, cargado de simbolismo, tarda demasiado en llegar, y cuando lo hace, la intensidad acumulada se ve parcialmente amortiguada por la prolongación previa.

Aun así, reducir ‘Scarlet’ a sus desajustes rítmicos sería injusto. La película confirma que Hosoda sigue siendo uno de los autores más personales del anime contemporáneo. Quizá no esté al nivel de ‘Belle’ ni alcance la precisión emocional de ‘La chica que saltaba a través del tiempo’, pero su exploración del perdón frente al odio y su apuesta por un antibelicismo sincero la convierten en una obra relevante dentro de su filmografía.

Ficha de ‘Scarlet’

Estreno en España: 27 de febrero de 2026. Título original: Scarlet. Duración: 111 min. País: Japón. Dirección: Mamoru Hosoda. Guion: Mamoru Hosoda, Todd Haberkorn. Música: Taisei Iwasaki. Reparto principal (doblaje original): Mana Ashida, Masaki Okada, Masachika Ichimura, Kôji Yakusho, Yuki Saitô, Yutaka Matsushige. Producción: Columbia Pictures, Hakuhodo, Iyuno Media Group, Kadokawa, Movic, Nipon Television, Sony Pictures, Studio Chizu, Yomiuri Telecasting Corporatoin. Distribución: Sony Pictures. Género: Web oficial.

Chris Hemsworth y Bart Layton presentan ‘Ruta de escape’ en Madrid

La visita se produce como antesala del inminente estreno

Con motivo del estreno en cines el próximo 13 de febrero, el thriller ‘Ruta de escape’ ha celebrado en Madrid una sesión promocional en formato photocall matutino, a la que asistieron el director Bart Layton y el actor protagonista Chris Hemsworth.

Este tipo de presentación, cada vez más habitual en las agendas promocionales internacionales, permitió a fotógrafos y periodistas gráficos captar imágenes del cineasta y la estrella australiana en un ambiente controlado y elegante, acorde con el tono del filme, el cual, también es conocido por su título original ‘Crime 101’.

Bart Layton regresa al thriller tras ‘American Animals’

Bart Layton, responsable de títulos como ‘American Animals’ y ‘El impostor’, vuelve a explorar el terreno del thriller criminal, combinando tensión narrativa con personajes moralmente ambiguos. Su presencia en Madrid refuerza el interés de la producción por el mercado español, donde el director cuenta con un notable seguimiento entre el público cinéfilo.

Durante el photocall, Layton se mostró cercano y relajado, posando junto a Hemsworth en una sesión breve pero efectiva desde el punto de vista promocional. Una sesión que se ha ubicado en un marco de excepción, el recién inaugurado club en el archiconocido e icónico edificio Metrópolis que se ubica entre las calles Gran Vía y Alcalá de Madrid. Sin duda, esta ubicación escogida por Sony Pictures es un motivo más para dar las gracias por esta convocatoria.

Chris Hemsworth, lejos del cine de superhéroes

Por su parte, Chris Hemsworth continúa ampliando su registro interpretativo con ‘Ruta de escape’, alejándose del cine de gran espectáculo marvelita para adentrarse en un relato más contenido y oscuro que por otro lado difiere de ‘Tyler Rake’. En la película interpreta a Davis, un ladrón experto que planea su último gran golpe mientras se ve atrapado en una red de alianzas peligrosas y decisiones irreversibles.

El reparto lo completan nombres de peso como Halle Berry, Mark Ruffalo, Barry Keoghan, Monica Barbaro, Corey Hawkins, Jennifer Jason Leigh, Nick Nolte y Halle Berry, consolidando la película como un imán para los amantes del cine de finales de los 90 y comienzos de los 2000.

Estreno en salas españolas

Tras este acto promocional en Madrid, ‘Ruta de escape’ llegará a los cines españoles el 13 de febrero, posicionándose como una propuesta atractiva para los amantes del thriller elegante, de ritmo contenido y con un fuerte componente psicológico.

Crítica: ’28 años después: el templo de los huesos’

En qué plataforma ver 28 años después: el templo de los huesos

Cuando la ira ya no necesita excusas pero aún así te las da

Hablar de ‘28 años después. El templo de los huesos’ implica aceptar, desde el primer minuto, que la saga ha dejado de buscar respetabilidad para abrazar el exceso como forma de discurso. Si ‘28 años después’ fue un capricho lúcido de Danny Boyle y Alex Garland, una secuela que utilizaba el apocalipsis para disparar contra el aislamiento británico, el nacionalismo rancio y la obediencia militar ciega, esta nueva entrega dirigida por Nia DaCosta opta por regresar a los orígenes salvajes del relato. No es una marcha atrás, sino una mutación: menos alegoría ordenada y más demencia consciente.

DaCosta, que ya demostró en ‘Candyman’ su interés por reformular mitologías desde una mirada incómoda, recoge el testigo (con Garland firmando el guión) y lo lleva a un terreno donde la lógica se fragmenta, pero el subtexto permanece. ‘28 años después. El templo de los huesos’ no quiere ser una película elegante ni medida. Quiere ser un artefacto furioso, impregnado de rabia acumulada, tanto vírica como social.

Un mundo roto que ya no cree en la razón

La película es plenamente consciente de su escenario: una población aislada, mermada y mentalmente erosionada por décadas de abandono. Aquí los infectados no son solo cuerpos descontrolados, sino el espejo deformado de una sociedad mermada que lleva demasiado tiempo sobreviviendo sin horizonte. El virus de la ira ya no es únicamente un catalizador narrativo, es un estado emocional colectivo.

Visualmente, DaCosta conserva la columna vertebral estética de la saga, cámara nerviosa, suciedad digital, violencia abrupta, pero introduce una imaginería más cercana a lo ritual y lo sacrílego. El “templo” del título no es solo un espacio físico, sino una metáfora de cómo la desesperación acaba organizándose en torno a creencias extremas. En ese sentido, la película se permite una libertad tonal que roza lo delirante, como demuestra una de sus decisiones musicales: mezclar una canción de Duran Duran asociada al opening del anime ‘Speed Grapher’ con el icónico ‘The number of the beast’ de Iron Maiden. No es un guiño gratuito, sino una declaración de principios: lo pop, lo satánico y lo apocalíptico conviven sin jerarquías.

Este enfoque también sirve para dar sentido retrospectivo al extravagante final de la entrega anterior y a la aparición de los Jimmys, liderados por Jack O’Connell. Lo que antes podía parecer una sátira excesiva, con ecos evidentes al caso mediático de Jimmy Savile que ya explicamos en esta web, aquí adquiere una dimensión más inquietante. Los Jimmys ya no son solo una broma negra: representan cómo el vacío moral se llena con ídolos grotescos cuando las instituciones colapsan.

Ciencia, fe y el nuevo rostro del fanatismo

Uno de los grandes aciertos de ‘28 años después. El templo de los huesos’ está en el choque ideológico entre los personajes interpretados por Ralph Fiennes y Jack O’Connell. El primero encarna una visión científica, cansada pero firme, con unas maneras encantadoras. El segundo, un líder satanista que abraza el caos como respuesta al abandono. El enfrentamiento entre ambos articula el núcleo temático del filme: la guerra contemporánea entre conocimiento y creencia, entre hechos contrastados y narrativas conspiranoicas.

Resulta especialmente sugerente ver a O’Connell en este rol tan sacrílego tras su presencia destacada en ‘Sinners’, una de las películas de terror más comentadas de la temporada anterior. Aquí su personaje canaliza un carisma peligroso, muy reconocible en una época en la que el negacionismo y las teorías delirantes ganan terreno frente a verdades científicas largamente asumidas. Garland, fiel a su trayectoria en la ciencia ficción, utiliza este conflicto para insistir en que el verdadero terror no está en los infectados, sino en la facilidad con la que la razón se convierte en enemiga en aras de libertades que dan rienda suelta a nuestra naturaleza salvaje.

No es casual que el tráiler incorpore la voz de Arthur C. Clarke, recuperando una reflexión sobre un futuro impredecible y brutal. En aquella intervención para la BBC, Clarke advertía también de cómo el avance científico puede hacer que ciertas mentalidades se vuelvan conservadoras por miedo a quedarse atrás. Esa idea atraviesa la película como un nervio oculto y conecta tanto con la primera ‘28 días después’ como con esta nueva entrega.

Un cierre más sólido y un futuro inquietante

A diferencia de su predecesora, ‘28 años después. El templo de los huesos’ ofrece un final más cerrado, menos extravagante y narrativamente más satisfactorio. No renuncia al impacto ni al hype, pero evita la sensación de chiste privado que dividió a parte del público. La última escena unirá a buena parte de los desencantados con el estreno del año pasado. Aunque por otro lado se introduce un elemento clave relacionado con la evolución del virus que reconfigura el tablero y despertará una expectación genuina olvidada en otras historias de zombies como ‘The Walking Dead’.

Sabiendo que esta cuarta entrega se rodó de manera simultánea y que será Danny Boyle quien cierre esta etapa de la saga, la película funciona como un puente sólido entre el caos y la conclusión. No es una simple película de zombis, es un comentario incómodo sobre un mundo que, incluso sin virus, ya parece infectado de ira.

Ficha de ‘28 años después: el templo de los huesos

Estreno en España: 16 de enero de 2026. Título original: 28 Years Later: The Bone Temple. Duración: 109 min. País: Reino Unido. Dirección: Nia DaCosta. Guion: Alex Garland. Música: Hildur Guðnadóttir. Fotografía: Sean Bobbitt. Reparto principal: Ralph Fiennes, Jack O´Connell, Alfie Williams, Erin Kellyman, Chi Lewis-Parry. Producción: Columbia Pictures, DNA Films, Decibel Films. Distribución: Sony Pictures. Género: terror. Web oficial.

Chris Pratt visita Madrid para presentar ‘Sin piedad’

El actor protagoniza un intenso thriller futurista y se deja ver en Madrid en un exclusivo photocall matinal

Madrid ha sido una de las paradas clave de la gira promocional de ‘Sin piedad’, el nuevo thriller de ciencia ficción protagonizado por Chris Pratt. El actor estadounidense visitó la capital para presentar la película y atender a la prensa en un encuentro breve pero muy esperado por medios y fans. Recordemos que hace muy poco y en el mismo hotel, Chris Pratt atendió también a la prensa, en aquella ocasión por el estreno de ‘Estado eléctrico’ acompañado de Millie Bobby Brown y los hermanos Russo

Chris Pratt, de estreno en la capital

La visita de Pratt confirma la apuesta de Sony Pictures por el mercado español, eligiendo Madrid como escenario para dar a conocer una de sus producciones más ambiciosas de los últimos años dentro de la ciencia ficción y la acción. El actor se mostró cercano y relajado, conversando con los fotógrafos y animando a que viesen un proyecto que combina tensión judicial, drama personal y especulación tecnológica.

Un photocall matutino con el protagonista

Durante la mañana, tuvimos la oportunidad de acompañar a Chris Pratt en un photocall exclusivo, donde posó para los medios y posteriormente concedió entrevistas. El actor cambia ligeramente de tercio y acepta el desafío de interpretar a un personaje al límite, atrapado entre el pasado y un sistema judicial implacable gobernado por inteligencia artificial.

Un thriller futurista contrarreloj

‘Sin piedad’ sitúa la acción en un futuro cercano en el que la justicia ha delegado sus decisiones en una avanzada jueza de inteligencia artificial, interpretada por Rebecca Ferguson. Pratt da vida a un detective acusado del asesinato de su esposa, enfrentado a un juicio tan frío como matemático.

La película se articula como una carrera contrarreloj: el protagonista dispone de apenas hora y media para demostrar que no es culpable antes de que la jueza digital emita un veredicto definitivo. El conflicto se intensifica al revelarse que él fue uno de los principales defensores del sistema que ahora puede condenarlo, añadiendo una capa moral y emocional al relato.

Con una premisa inquietante y un reparto de primer nivel, ‘Sin piedad’ se perfila como uno de los thrillers más comentados en este arranque de año. La presencia de Chris Pratt en Madrid ha servido para aumentar la expectación y poner el foco en una película que invita a reflexionar sobre los límites de la tecnología y la justicia.

Crítica: ‘Blue moon’

En qué plataforma ver Blue moon

Sinopsis

En la noche del 31 de marzo de 1943, el legendario letrista Lorenz Hart se enfrenta a su dañada autoestima en el bar Sardi mientras su antiguo compañero creativo Richard Rodgers acoge la noche inaugural de su exitoso musical ¡Oklahoma!

Antes de que la noche acabe, Hart se habrá enfrentado tanto a un mundo que ya no valora su talento como a la aparente imposibilidad del amor.

Crítica

Todo un interrogatorio a la memoria cultural

Hay artistas cuyo nombre se desvanece mientras sus obras siguen resonando durante décadas. Figuras esenciales, pero invisibles, eclipsadas por los intérpretes que ponen voz o rostro a sus creaciones. Durante buena parte del siglo XX, los escritores y compositores eran arquitectos del espectáculo, auténticas fuerzas creativas del showbusiness, respetadas, escuchadas y hasta deseadas. Con el tiempo, muchos de ellos quedaron relegados a la nota a pie de página de un programa, a un espacio secundario en la memoria colectiva. ‘Blue moon’, la nueva película de Richard Linklater, se sumerge precisamente en ese territorio: el de un genio cuyos versos moldearon la cultura popular, pero cuya presencia física se perdió entre bambalinas.

Y lo hace desde la palabra, desde unos diálogos, por momentos auténticos soliloquios, que reconstruyen no tanto la vida de Lorenz Hart como el carácter satírico, irónico y vulnerable que dio forma a sus obras. Ethan Hawke soporta casi todo el peso del relato, llenando cada plano con una interpretación que no solo aguanta estos torrentes verbales cargados de sinceridad, sino que los vuelve hipnóticos. Linklater sitúa la cámara al servicio de la voz, del ingenio y del desgaste interior de Hart, permitiendo que el propio discurso se convierta en la columna vertebral del filme más allá de los rostros conocidos. Y lo hace con la simpleza de una obra teatral que se inspira únicamente en las cartas que Hart mantenía con su amor platónico.

La película muestra a Hart como un letrista brillante pero atormentado, sin ocultar su alcoholismo y sin reducir su figura al cliché del genio herido. Es por eso que nos ofrece momentos de soberbia y falsedad pero también de humildad y honestidad. El director incorpora detalles sobre su influencia cultural, desde la forma en que sus letras impregnaron generaciones hasta sus contactos con cineastas como George Roy Hill, responsable de ‘Dos hombres y un destino’ o posibles coincidencias con figuras de la talla del ensayista Elwyn Brooks White, el cual para muchos sentó cátedra. Son gestos discretos, pero reveladores, que recuperan la dignidad de un talento a menudo olvidado.

‘Blue moon’ también se detiene en temas universales: el ocaso de la fama, la amistad que se deshace por los errores, la pérdida de profesionalidad y un público que ya no valora la complejidad. Para mi esto último es lo más valioso pues interpela con el espectador. Es una defensa abierta de las obras que exigen algo más que consumo pasivo. Linklater parece recordarnos que el espectáculo no siempre fue un producto acelerado y gratuito: hubo un tiempo en que el público reclamaba densidad, y los creadores, respeto. El largometraje parece todo un interrogatorio a nuestra memoria cultural y ciertamente, si lo pensamos bien, esta película no podrá hacerse igual dentro de unas décadas, no desde la nostalgia por un patrimonio mejor, quizá desconsolados por haber permitido que generaciones crezcan con vagos entretenimientos y no con obras más intelectualmente sugerentes.

En paralelo, el filme juega con trucos visuales para ajustar la estatura de Hawke (1,80 m) a la del verdadero Hart, que rondaba 1,50 m. Perspectivas, vestuario, escenografía, desenfoques… una coreografía técnica constante que, aunque ingeniosa, a veces desvía la atención de unos textos que ya son lo suficientemente poderosos por sí mismos. No empaña la experiencia, pero sí introduce un pequeño ruido visual dentro de un relato dominado por la palabra.

El resultado de ‘Blue moon’ es una película íntima, discursiva y profundamente humana. Un homenaje a un creador discreto cuyo legado, lejos de encoger, sigue expandiéndose cada vez que alguien escucha una de sus líneas. ‘Blue moon’ no solo rescata a Hart del olvido: reivindica el valor de quienes construyen desde las sombras.

Ficha de la película

Estreno en España: 28 de noviembre de 2025. Título original: Blue moon. Duración: 100 min. País: EE.UU. Dirección: Richard Linklater. Guion: Robert Kaplow. Música: Graham Reynolds. Fotografía: Shane F. Kelly. Reparto principal: Ethan Hawke, Margaret Qualley, Bobby Cannavale, Andrew Scott. Producción: Sony Pictures Clasics, Renovo Media Group, Detour Pictures, Wild Atlantic Pictures, Cinetic Media, Not to be Seen Productions, Under the Influence Productions, Concord Originals. Distribución: Sony Pictures. Género: drama. Web oficial: https://www.sonyclassics.com/film/bluemoon/

Crítica: ‘Sisu: camino a la venganza’

En qué plataforma ver Sisu: camino a la venganza

Sinopsis

Al regresar a la casa donde su familia fue brutalmente asesinada durante la guerra, «el hombre que se niega a morir» (Jorma Tommila) la desmantela, la carga en un camión y se propone reconstruirla en un lugar seguro en honor a ellos. Cuando el comandante del Ejército Rojo, que mató a su familia (Stephen Lang, de ‘Don’t Breathe’), regresa empeñado en terminar el trabajo, se produce una implacable y espectacular persecución a través del país, una lucha a muerte llena de escenas de acción increíbles e ingeniosas.

Crítica

Cuidado que el Chuck Norris finés está de vuelta (de vuelta de todo)

Cuando consumimos cine de acción contemporáneo, es raro encontrar un filme que celebre sin complejos la figura del héroe de carne y hueso (o mejor dicho, de músculo, cicatrices y un instinto de supervivencia que se regodea en lo mítico). En ese terreno se mueve con contundencia la secuela ‘Sisu: camino a la venganza’, en la que el director Jalmari Helander vuelve al terreno que le hizo célebre: un protagonista implacable, violencia sin adorno, paisajes extremos llenos de maquinaria de guerra y un código moral escueto pero absolutamente claro.

Aquí el héroe es prácticamente un “Chuck Norris finés” que arrasa y es inasequible al desaliento: el personaje vuelve, sí, pero no solo está de vuelta con una segunda y esperadísima secuela, sino que está de vuelta de todo. Desengañado de la vida, marcado por la pérdida, y con el único objetivo de ajustar cuentas. Si en la primera entrega luchaba contra nazis que aplicaban la ley de tierra quemada, en esta nueva historia el enemigo cambia: son los soviéticos los que eliminaron a su familia, lo que intensifica el tono de venganza personal y marca un cambio de frente dramático. Está claro que el protagonista de Sisu no entiende de colores. También que protege lo suyo pues si anteriormente le vimos protegiendo su botín ahora intenta salvaguardar su casa en la que es la mudanza más dura que he visto en mi vida.

Helander ha planteado una propuesta que muchos creían perdida en el cine moderno: un héroe de acción auténtico, un “berserker” de los que no se permite tregua, que sin apenas diálogos logra transmitir tanto como una oda al instinto de supervivencia como una metáfora de la resistencia absoluta. Pero no está solo. La inclusión de dos colosos del antagonismo como Richard Brake y Stephen Lang añade una capa extra de brutalidad y credibilidad al engranaje narrativo. Ambos intérpretes, acostumbrados a encarnar figuras duras, violentas, desequilibradas o autoritarias, apareciendo aquí suman al carisma de la película: la incorporación de dos “ásperos” del cine como Brake y Lang no hace sino aumentar el grado de rudeza de la saga (me gusta pensar que habrá más entregas). Con ellos, Helander no tenía necesidad de embellecer nada, la efectividad ya estaba asegurada, pero sí consigue que sintamos eso de que “esto es guerra y nadie va a pedir perdón”.

Si bien ya sabemos lo que ofrece Helander: capítulos divididos por títulos, protagonista silencioso, humor físico, perro inmortal (sí, ese perro que parece haber firmado contrato de perpetuidad con la violencia), sigue siendo una gozada, es puro divertimento de principio a fin. Esta entrega sube la apuesta con más explosiones, más persecuciones, más enemigos y más sangre. Dicho de otro modo: “más difícil, más chiflado, más brutal todavía”. La película lo sabe y se limita inteligentemente a 88 minutos, sin adulterar su pulsión inicial pero siendo capaz de ir constantemente más allá.

El ritmo no da tregua. Desde los primeros minutos, el espectador está en la carretera de la venganza, sin dilación, sin segundas intenciones. Helander domina el espacio como pocos para el género: la carnicería se vuelve espectáculo, pero nunca pierde la concentración. Las set-pieces funcionan porque el protagonista no se detiene, y los antagonistas tampoco. No hay demasiadas sorpresas en cuanto al planteamiento (lo cual podría interpretarse como limitación) pero la capacidad de ejecución hace que poco importe.

Ahora bien, si hay un “pero” que merece mencionarse, es que en comparación con la primera parte esta segunda entrega tiene ciertas pausas que son algo más largas y por otro lado se siente más predecible, no por ello menos disfrutable. Lo dicho, ‘Sisu: camino a la venganza’ es una carta de amor al cine de acción primario: héroe inquebrantable, antagonistas sin piedad, tierra áspera, sangre, madera, explosiones y ocurrencias de lo más descabelladas… Si te molan los héroes que no hablan mucho pero lo dicen todo con una mirada y un puñetazo, si te atraen las películas que se entienden sin grandes discursos pero con muchas muñecas rotas, esta es una que no debes perderte.

Ficha de la película

Estreno en España: 21 de noviembre de 2025. Título original: Sisu: road to revenge. Duración: 88 min. País: Finlandia. Dirección: Jalmari Helander. Guion: Jalmari Helander. Música: Juri Seppä, Tuomas Wäinölä. Fotografía: Mika Orasmaa. Reparto principal: Jorma Tommila, Stephen Lang, Richard Brake. Producción: Subzero Film Entertainment, Good Chaos, Cosmic Snowball. Distribución: Sony Pictures. Género: acción. Web oficial: https://www.sonypictures.es/pelicula/sisu-camino-a-la-venganza

Tráiler de ‘Five Nights at Freddy’s 2’

Estreno el 5 de diciembre

El terror teenager regresa con garra en el mundo del cine con el lanzamiento del tráiler oficial de ‘Five Nights at Freddy’s 2’, la esperada secuela de la popular adaptación del videojuego de horror de Blumhouse Productions. Los estudios Universal Pictures y Blumhouse no han escatimado en mostrar que esta nueva entrega subirá el nivel de miedo y acción: más animatrónicos, más mitología y una atmósfera aún más opresiva.

Según el material promocional, la historia retoma lo ocurrido un año después de los sucesos en Freddy Fazbear’s Pizza: los coleccionistas de leyendas locales ya han convertido el horror en parte del folclore del pueblo, mientras un nuevo “Fazfest” celebra lo que antes era pesadilla. Pero los protagonistas saben que esta vez no hay segundo aviso.

Uno de los aspectos más comentados del tráiler es la aparición de nuevos animatrónicos “juguetes”, reinterpretaciones más terroríficas y elaboradas de los clásicos del juego. La directora Emma Tammi ha confirmado que estos personajes han sido diseñados con mayor ambición técnica, mediante la colaboración de la mítica Jim Henson’s Creature Shop, buscando aunar fidelidad argumental y espectáculo visual.

Además del terror visual, el tráiler introduce la presencia de actores reconocidos de distorsionar la franquicia original: Matthew Lillard regresa como el siniestro William Afton, mientras que Skeet Ulrich se suma al reparto en un rol aún no revelado pero con fuerte carga emocional, tal como ya se anticipó en el panel del San Diego Comic‑Con. También estará presente Megan Fox.

La ficha técnica anticipa que la película estará en cines a partir del 5 de diciembre de 2025, lo que marca una clara apuesta de estreno exclusivo antes de cualquier ventana de streaming, lo cual no es de extrañar dado su éxito. En España se convirtió en el estreno de terror más taquillero de la historia.

Crítica: ‘Bala perdida’

En qué plataforma ver Bala perdida

Sinopsis

Hank Thompson (Austin Butler) era un fenómeno del béisbol en el instituto que ya no puede seguir jugando, pero todo lo demás le va bien. Tiene una chica estupenda (Zoë Kravitz), es camarero en un antro en Nueva York y su equipo favorito está sorprendentemente luchando por el campeonato.

Cuando su vecino punki Russ (Matt Smith) le pide que cuide de su gato durante unos días, Hanks se encuentra atrapado en medio de un variopinto grupo de gángsters amenazantes. Todos quieren algo de él; el problema es que él no sabe por qué. Mientras Hank intenta eludir sus cada vez más estrechas garras, tendrá que emplear toda su habilidad para mantenerse con vida el tiempo suficiente para averiguarlo…

Crítica

El ritmo de Ritchie y el absurdo de los Coen a través la lente trágica de Aronofsky

Cuando Darren Aronofsky, el autor de dramas tan densos como ‘Requiem por un sueño’, ‘Cisne negro’ o ‘La ballena’, decide arremangarse para hacer una comedia de acción como ‘Bala perdida’ (título en español de ‘Caught Stealing’), lo hace para explorar un territorio menos íntimo pero no menos demoledor. Aquí el director se adentra en la crónica criminal, con mezcla de suspense, acción, comedia ácida y personajes cargados de cicatrices (emocionales, físicas, morales) en un Nueva York mugriento (y vibrante) de finales de los 90.

La película arranca (además de con un plano de las Torres Gemelas) con lo que parece un encargo banal: cuidar el gato de un vecino punk británico. Pero ahí se dispara todo pues el protagonista, sin comerlo ni beberlo, se ve metido en un berenjenal del que no sabe ni cómo salir. Aprovecho para recomendaros una película reciente con similar punto de partida como ‘Night call’. Esa escalada, desde lo trivial hacia lo extremo, funciona muy bien en ‘Bala perdida’ haciendo que lo grotesco y lo absurdo convivan, y permite a Aronofsky juguetear sin dejar atrás su sello dramático. La película parece un cruce entre el Guy Ritchie de ‘Snatch’ (por ritmo, los criminales tan peculiares) y ‘El Gran Lebowski’ (por los malentendidos, los personajes de moral ambigua, los tonos de comedia negra, lo imprevisible). Pero Aronofsky lo filtra todo con una lente más brutal, nada exenta de sus demoledores giros y personajes marcados por la tragedia.

El reparto es de excepción. Austin Butler, Zoë Kravitz, Matt Smith, Regina King, Vincent D’Onofrio, Liev Schreiber, Caron Kane… Y por ahí vuelve a aparecer Bad Bunny en una película de Sony Pictures como ya hizo en ‘Bullet train’, solo que esta vez bajo el nombre de Benito A Martínez Ocasio. Y no os perdáis el cameo durante los créditos, aunque sabréis quién es si durante la película reconocéis su voz. Todo el elenco está magnífico en esta especie de London calling neoyorkino con tintes de GTA. Vincent D’Onofrio y Liev Schreiber son tan capaces de dar miedo como de sacarte carcajadas, Zoë Kravitz ofrece las réplicas a Butler en un papel quizá demasiado cercano a los arquetipos del cine de criminales, Regina King está imponente y firme asemejándose a Viola Davis en ‘Escuadrón Suicida’, Matt Smith aporta un nervio tan contagioso que te dan ganas de meterte en un pogo de un local de Candem Town. Pero sin duda este filme representa otra señal más de la capacidad camaleónica y magnética de Austin Butler, el cual, es ya para muchos el Brad Pitt de esta generación.

Aronofsky no abandona su capacidad de mostrar cuerpos desnudos (o muertos) y situaciones límite que duelen. Pero en ‘Bala perdida’, hay algo de festín visual. El Nueva York de 1998 aparece como una ciudad gritona, sucia, donde el peligro está a la vuelta de la esquina, pero también te cruzas con la música punk, los colores sucios, las luces de neón y los teléfonos de concha. Se plantea como un lugar donde puedes caminar manchado de sangre y nadie te para. Es un escenario pulp que da pie a todo tipo de situaciones y te lleva por un amplio recorrido de sensaciones.

Sí, con ‘Bala perdida’ sales reconociendo que te has divertido con una película de Aronofsky.  Es de lejos su película más cómica. Pero eso no hace de ello una película trivial pues tiene secuencias vibrantes y planos magníficos. Y por supuesto tiene su habitual estudio del trauma (la filmografía de este director debería ser obligatoria en facultades de psicología). Es acción, es humor negro, es violencia, es reflexión sobre lo cotidiano, lo inesperado y lo que evitamos enfrentar. Si buscas algo relajado, profundo y que te deje pensando, quizá necesites otro Aronofsky. Pero si quieres una película para salir del cine con adrenalina, risas incómodas y la sensación de que alguien acaba de golpearte, ‘Bala perdida’ cumple de sobra.

Ficha de la película

Estreno en España: 10 de octubre de 2025. Título original: Caught Stealing. Duración: 109 min. País: EE.UU. Dirección: Darren Aronofsky. Guion: Charlie Huston. Música: Rob Simonsen. Fotografía: Matthew Libatique. Reparto principal: Austin Butler, Regina King, Zoë Kravitz, Matt Smith, Liev Schreiber, Vincent D’Onofrio, Griffin Dunne, Benito A Martínez Ocasio, Carol Kane. Producción: Columbia Pictures, Eagle Pictures, Protozoa Pictures, TSG Entertainment. Distribución: Sony Pictures. Género: comedia, suspense. Web oficial: https://caughtstealing.movie/

Crítica: ‘Guardianes de la noche: Kimetsu no Yaiba – La fortaleza infinita’

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Sinopsis

Tanjiro Kamado es un joven que se unió a una organización dedicada a cazar demonios, el Cuerpo de Matademonios, después de que su hermana menor, Nezuko, fuera transformada en uno.

Crítica

Constantemente vibrante y frenética. A la altura de la ambición con la que ha sido concebida

Si miramos cuáles son los tres títulos más taquilleros de la historia de Japón nos encontramos en orden ‘Kimetsu no yaiba – Mugen Train’, ‘El viaje de Chihiro’ y en tercer lugar ‘Guardianes de la noche: Kimetsu no Yaiba – La fortaleza infinita’. Que llegue a cines la tercera película más taquillera de todos los tiempos en el país nipón no es para hacerle un feo, hay que verla. El fandom de la serie y los mangas sin duda ha aupado estas cifras, pero no es el único factor que contribuye a lograr semejante proeza.

‘Guardianes de la noche: Kimetsu no Yaiba – La fortaleza infinita’ es la culminación de años de éxito global de una franquicia que no solo ha sabido conquistar a los amantes del shōnen, sino también a espectadores que se acercan por primera vez al anime. No es el primer largometraje basado en la obra de Koyoharu Gotōge, ya antes se estrenó ‘Mugen Train’, título imprescindible de ver entre temporadas para seguir la linealidad de la historia. Este detalle es importante: no hablamos de spin-offs ni añadidos prescindibles, sino de capítulos cinematográficos que continúan el relato principal, de películas evento que nos describen muy bien la situación actual de las salas de cine.

El director Haruo Sotozaki vuelve a ponerse al frente, como lo hizo en la serie y en las películas anteriores. Su experiencia no es casual: Sotozaki ha trabajado como animador en casi media cincuentena de títulos, incluyendo la película de ‘Cowboy Bebop’, así como en sagas icónicas como ‘Naruto’ y ‘Fullmetal Alchemist: Brotherhood’. Su mano experta se nota en la manera en que traduce el dinamismo de las viñetas al lenguaje cinematográfico, con una precisión y vertiginosidad que pocos estudios alcanzan. A su lado, el productor Hikaru Kondô y estudios como Aniplex o Ufotable reafirman su sello de calidad visual, que ya se ha convertido en una marca registrada de la saga.

Lo que hace de ‘La fortaleza infinita’ una experiencia distinta no es solo su fidelidad al manga, sino la ambición técnica y narrativa. La animación es una sinfonía de luces, colores y movimientos coreografiados con el mismo cuidado que una danza tradicional. Cada enfrentamiento, cada secuencia, transmite la sensación de estar en un clímax perpetuo, de que no hay respiro posible. Aun así, la película sabe equilibrar el frenesí con momentos de calma, introspección y emotividad que conectan directamente con el corazón del espectador. Y ya no hablamos solo de la acción o del diseño de personajes, el castillo aporta una dimensión que a muchos recordará escenas de ‘Doctor Strange en el multiverso de la locura’ elevado a más niveles.

El trasfondo narrativo cobra aquí una dimensión casi trágica. La historia de Tanjiro y sus compañeros se acerca a un desenlace inevitable, y eso se refleja en el tono de la cinta: más oscuro, más adulto, más consciente de las pérdidas que pueblan el camino de los protagonistas. Es, en efecto, el inicio de un final que se configura como una trilogía cinematográfica. Una estructura que no solo da espacio para expandir el universo, sino que asegura que cada arco reciba la atención que merece. Como única pega, quizá habría que recortar el exceso de flashbacks, que merman un poco el ritmo y pueden ser tediosos o poco ilustrativos para los no seguidores de la franquicia.

Un aspecto a destacar es que, aunque la película ya haya sido pirateada o esté disponible próximamente en plataformas de streaming como Crunchyroll, la experiencia en pantalla grande es insustituible. Ver ‘Guardianes de la noche: Kimetsu no Yaiba – La fortaleza infinita’ en un cine IMAX es sumergirse en un espectáculo audiovisual diseñado para ese formato. La escala de las batallas, la riqueza de los fondos y la explosión cromática cobran vida de una manera que ningún televisor, por grande que sea, puede replicar.

La cinta de Haruo Sotozaki es una demostración de por qué el anime contemporáneo ha dejado de ser un fenómeno de nicho para convertirse en un pilar cultural global. ‘Guardianes de la noche: Kimetsu no Yaiba – La fortaleza infinita’ no es solo un capítulo más de la saga, es un evento que marca un antes y un después. Y al salir de la sala, queda claro que lo mejor aún está por llegar, porque este es apenas el primer movimiento de una serie de películas que promete arrasar en taquilla y en emociones.

Ficha de la película

Estreno en España: 12 de septiembre de 2025. Título original: Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba – Infinity Castle. Duración: 155 min. País: Japón. Dirección: Haruo Sotozaki, Hikaru Kondô. Guion: Koyoharu Gotouge, Hikaru Kondô. Música: Yuki Kajiura, Go Shiina. Reparto principal (doblaje original): Natsuki Hanae, Saori Hayami, Yoshimasa Hosoya, Mamoru Miyano, Yoshitsugu Matsuoka, Akari Kitô. Producción: Aniplex, Crunchyroll, Sheisha, Sony Pictures, Toho Pictures, Ufotable. Distribución: Crunchyroll. Género: aventura, fantástico. Web oficial: https://demonslayer-anime.com/infinitycastle/

Crítica: ‘Materialistas’

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Sinopsis

Una joven y ambiciosa celestina de Nueva York se debate entre la pareja perfecta y su imperfecto ex.

Crítica

Desmonta la lógica de las relaciones eficientes y puede desmontar a más de uno

Madame Web se encuentra en una boda con Mr. Fantástico y la Antorcha Humana. Esto que parece el principio de un chiste que haría que tú, que buscas un cine con distintas costuras que el comiquero, digas “next” en una cita, es lo que precisamente trata de evitar el personaje de Dakota Johnson. Ella es una persona que se dedica a hacer de celestina, un Tinder personal para que lo entiendan los más jóvenes. Su cometido es hacer que acabes en la cita correcta, con la persona que potencialmente pueda ser tu cónyuge y no con alguien que te cause rechazo instantáneo. Lo irónico: ella misma no encuentra pareja. Y eso no es casualidad.

Materialistas, dirigida por Celine Song y producida por A24, podría haber sido una nueva ‘Hitch’ o un intento más de actualizar ‘El diario de Bridget Jones’. Pero no. En vez de caer en las fórmulas edulcoradas del género, Song nos ofrece una mirada más sofisticada, crítica y emocional. Si en ‘Vidas pasadas’ analizaba los hilos invisibles del destino y el amor a través del tiempo, aquí disecciona el presente con bisturí emocional y parece que también preocupado.

La protagonista, interpretada con acierto por Dakota Johnson, se mueve entre citas, expectativas y algoritmos, funcionando como un espejo roto en el que muchos pueden verse reflejados. La película expone, con mucha más inteligencia de la que su tono ligero deja entrever, cómo hemos llegado a cosificar hasta el amor, tasando el físico, el éxito o la compatibilidad como si fueran valores bursátiles o datos de esos que alimentan los algoritmos de las redes.

Johnson brilla en su papel más irónico y maduro hasta la fecha. Le acompañan con buen pulso Chris Evans y Pedro Pascal, que lejos de ser simples intereses amorosos, construyen dos tipos de masculinidad con los que la protagonista se confronta y evoluciona. Los diálogos están afinadísimos, y no hay línea de guion que no revele capas de los personajes o del sistema emocional que habitan. Entre los tres retratan a una sociedad actual que cosifica y cuantifica todo, hasta tal punto de que parece que hemos evolucionado poco o incluso involucionado.

Lo mejor de ‘Materialistas’ es que, bajo su envoltorio de comedia romántica, late una historia profundamente meditada y meditabunda, que no solo anima a la sinceridad entre personas, sino a la verdad con uno mismo. Celine Song ha encontrado en su historia el hueco para analizar la condición humana actual. Nos interpela sobre el origen de nuestra autoestima: ¿Somos valiosos por cómo nos perciben o por lo que somos cuando nadie nos ve? Sin duda es un filme que te hace cuestionarte cosas. No da respuestas fáciles, pero sí provoca las preguntas correctas. Y eso, en una película romántica, es oro puro.

Ficha de la película

Estreno en España: 14 de agosto de 2025. Título original: Materialists. Duración: 109 min. País: EE.UU. Dirección: Celine Song. Guion: Celine Song. Música: Daniel Pemberton. Fotografía: Shabier Kirchner. Reparto principal: Dakota Johnson, Pedro Pascal, Chris Evans. Producción: A24, 2AM, Killer Films, Access Entertainment, IPR.VC. Distribución: Sony Pictures. Género: romántico. Web oficial: https://a24films.com/films/materialists

Crítica: ‘Karate Kid: Legends’

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Sinopsis

Karate Kid: Legends reúne a los icónicos maestros de las artes marciales de una de las películas más queridas de todos los tiempos, para contar una historia completamente nueva llena de acción y emoción.  Cuando el prodigio del kung fu Li Fong (Ben Wang) se traslada a Nueva York con su madre para comenzar en una nueva y prestigiosa escuela, encuentra consuelo en la amistad con una compañera de clase y su padre. Pero su tranquilidad dura poco una vez que, sin buscarlo, atrae la atención del formidable campeón de kárate local. Impulsado por el deseo de defenderse, Li se embarca en un viaje para participar en la competición definitiva de kárate. Guiado por la sabiduría de su profesor de kung fu, el Sr. Han (Jackie Chan), y del legendario Karate Kid, Daniel LaRusso (Ralph Macchio), Li fusiona sus estilos únicos para prepararse para un épico enfrentamiento de artes marciales.

Crítica

El legado del Sr. Miyagi regresa en una cinta que combina acrobacias modernas con la esencia clásica del karate cinematográfico

El universo de ‘Karate Kid’ se expande con ‘Karate Kid: Legends’, una película que abraza el legado de la saga mientras busca nuevos horizontes en la narrativa y en su forma de representar la acción. Dirigida por Jonathan Entwistle, esta entrega se presenta como un ambicioso crossover que une a dos grandes referentes del cine de artes marciales: Jackie Chan, leyenda viva y poseedor de un Oscar honorífico, y la entrañable figura del Sr. Miyagi, eternamente interpretado por Pat Morita. La cinta logra establecer un puente emocional entre generaciones y conectar directamente con la secuela original (haciéndonos olvidar que hubo entregas con Hilary Swank y Jaden Smith), sirviéndose de la nostalgia sin caer en el homenaje vacío o la lágrima fácil.

Desde los primeros minutos, el espectador es recibido con referencias visuales, diálogos evocadores y una clara voluntad de conexión con los fans veteranos y los nuevos adeptos que llegaron a través de ‘Cobra Kai’. La relación entre Han Shifu (Chan) y el legado de Miyagi no solo tiene peso dramático, sino que se convierte casi en el eje temático del filme: el traspaso del conocimiento, el respeto al maestro y la evolución del aprendiz. Lo que fue una película considerada un clásico menor se convirtió en la actualidad en todo un fenómeno y la conexión que se establece en este filme es plausible y desde luego fiel al espíritu original.

Uno de los grandes aciertos de ‘Karate Kid: Legends’ es su apuesta por una acción mucho más acorde a los tiempos actuales, sin perder el tono familiar de la saga. Las coreografías beben directamente del estilo de Jackie Chan: acrobacias imposibles, defensas originales, bufonadas físicas y coreografía tan milimétrica como veloz. En estas secuencias, la película encuentra su mejor forma. La acción no solo entretiene, también rinde culto al cine de artes marciales clásico, homenajeando a figuras como el propio Chan y a un tipo de cine que marcó a generaciones enteras.

Ben Wang, quien encarna al joven protagonista, cumple con solidez en las escenas de combate, donde muestra una sorprendente agilidad. La dinámica del nuevo torneo van en sintonía con lo que vemos en su habitación: un póster del Tekken, clara señal de que la película quiere conectar también con el universo gamer y los códigos de la cultura pop actual. No obstante, fuera del combate, a Wang aún le queda recorrido en lo interpretativo. Un detalle menor que se nota más por contraste con un villano algo descafeinado: Aramis Knight tiene físico, tiene técnica, pero le falta carisma como antagonista, cayendo en el mismo pecado de entregas anteriores. Paradójicamente, fue de lo más salvable en ‘El juego de Ender’, pero aquí no termina de despegar.

En cuanto a estructura, la película se ajusta a los patrones clásicos de la saga: el matón de turno, el entrenamiento especial en busca de un golpe ganador y el torneo como clímax. Todo ello reciclado, pero con un envoltorio moderno y algunos personajes secundarios que aportan nuevas perspectivas al mundo de los deportes de contacto. A pesar de que repite clichés, sabe renovarlos con cierta elegancia y da lugar a unos pocos diálogos más elaborados que en anteriores entregas. Lástima que la historia de amor con el personaje de Sadie Stanley (porque en todo ‘Karate Kid’ hay romance) esté mal fundamentada y entre un poco con calzador.

‘Karate Kid: Legends’ no revoluciona el género, pero sí honra su historia. Con una dirección funcional, buenos momentos de acción y una carga emocional eficaz en un par de escenas, se posiciona como una secuela digna que, sin duda, puede satisfacer tanto a los nostálgicos como a una nueva generación. Lo que si que se puede augurar es que de paso a más series o películas de una franquicia que está viviendo una segunda juventud.

Por último, apartado para la curiosidad. Se ha perdido la ocasión de hacer un guiño a otro videojuego, en concreto ‘Street Fighter’. La actriz que ejerce como madre del protagonista, Ming-Na Wen, fue quien interpretó a Chun Li en la película de 1994 dirigida por Steven E. de Sozua y protagonizada por Jean-Claude Van Damme.

Ficha de la película

Estreno en España: 8 de agosto de 2025. Título original: Karate Kid: legends. Duración: 94 min. País: EE.UU. Dirección: Jonathan Entwistle. Guion: Rob Lieber. Música: Dominic Lewis. Fotografía: Justin Brown. Reparto principal: Jackie Chan, Ralph Macchio, Ben Wang, Joshua Jackson, Sadie Stanley. Producción: Columbia Pictures, Sunswept Entertainment, Jerry Weintraub Productions, TSG Entertainment. Distribución: Sony Pictures. Género: acción, drama. Web oficial: https://karatekid.movie/

Crítica: ‘Devuélvemela’

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Sinopsis

Un hermano y una hermana descubren un ritual aterrador en la apartada casa de su nueva madre adoptiva

Crítica

Todo un ritual cinematográfico sobre el duelo

Los hermanos Danny y Michael Philippou, conocidos por su debut cinematográfico ‘Háblame’ (Talk to Me), vuelven a bucear en los abismos emocionales del duelo con ‘Devuélvemela’ (Bring Her Back), una perturbadora y visceral exploración del dolor, la culpa y la obsesión por revertir lo irreversible: la muerte. Si en ‘Háblame’ coqueteaban con el terror sobrenatural desde un enfoque muy juvenil, esta nueva propuesta se erige como un relato más maduro, devastador y profundamente humano, para muchos, más terrorífico.

Desde su arranque, ‘Devuélvemela’ se aleja de los códigos del jump scare y prefiere sumergirse en una atmósfera opresiva y enferma. Sus personajes parecen atrapados en un círculo vicioso de autodestrucción, cada uno reflejo de una sociedad podrida por la negación del duelo y la manipulación emocional. Aquí no hay consuelo, ni esperanza, sólo un grito desesperado: “devuélvemela”, que se convierte en plegaria, mantra y condena. Y es que para más inri, si ya de por sí el carácter de sus protagonistas es de índole dramática, algunos se comportan de un modo marcadamente malsanos y maquiavélicos.

Lo curioso —y no meramente anecdótico— es que tanto ‘Háblame’ como ‘Devuélvemela’ optan por títulos imperativos. Esta elección, lejos de ser una coincidencia, revela una intención temática clara: el deseo de desafiar a la muerte, de imponer la voluntad humana sobre lo inmutable. Es cine de duelo, sí, pero también de rebelión emocional ante la pérdida, de personajes que se niegan a aceptar el silencio que deja el vacío.

En términos formales, es cierto que ‘Háblame’ poseía una ejecución más pulida, un ritmo más ágil y una puesta en escena más acorde a los tiempos. ‘Devuélvemela’, sin embargo, apuesta por el riesgo: la cámara se vuelve más errática, el montaje más flemático y el tono más febril. Esto le aporta más equilibrio narrativo y más profundidad. Te puede dar más o menos miedo que ‘Háblame’ pero indudable este nuevo título tiene más misterio, y una carga emocional mucho más demoledora.

Las películas de los Philippou se alzan como altamente truculentas, con escenas muy dolorosas de ver, ahí encuentran puntos en común. Donde sí supera con creces ‘Devuélvemela’ a su predecesora es en las interpretaciones. Sally Hawkins, en un papel que exuda… mejor no entrar en calificativos relacionados a su personaje para no caer en spoilers… ofrece una de las actuaciones más impactantes del cine de género reciente. Su presencia eleva el filme, le otorga una densidad emocional que lo distingue entre sus contemporáneos.

No se puede ignorar el contexto: ‘Devuélvemela’ está dedicada a Harley Wallace, amigo íntimo de los Philippou fallecido el año pasado mientras le película estaba en pre-producción. Esta dedicatoria no es sólo un gesto personal, sino el corazón mismo de la película. Se nota que este proyecto nace del dolor real, de una pérdida sentida. Y eso impregna cada fotograma.

Ficha de la película

Estreno en España: 1 de agosto de 2025. Título original: Bring her back. Duración: 103 min. País: Australia. Dirección: Danny Philippou, Michael Philippou. Guion: Danny Philippou, Michael Philippou, Bill Hinzman. Música: Cornel Wilczek. Fotografía: Aaron McLisky. Reparto principal: Billy Barratt, Sora Wong, Jonah Wren Phillips, Sally-Anne Upton, Stephen Phillips, Mischa Heywood, Sally Hawkins. Producción: Causeway Pictures, Salmira Productions, The South Australian Film Corporation, SAFC Studios, RackaRacka Studios. Distribución: Sony Pictures. Género: terror. Web oficial: https://www.causewayfilms.com.au/films/bring-her-back

Crítica: ‘Sé lo que hicisteis el último verano’

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Sinopsis

Cuando cinco amigos provocan sin querer un accidente de coche mortal, encubren su implicación y hacen un pacto para mantenerlo en secreto en lugar de afrontar las consecuencias. Un año después, su pasado vuelve para atormentarlos y se ven obligados a enfrentarse a una aterradora verdad: alguien sabe lo que hicieron el último verano… y está empeñado en vengarse. A medida que los amigos son acechados uno a uno por un asesino, descubren que esto ya ha sucedido antes, y recurren a dos supervivientes de la legendaria Masacre de Southport de 1997 en busca de ayuda.

Crítica

Nostalgia con resaca argumental

En una era donde parece que la nostalgia vende más que el riesgo creativo, se reciclan títulos como ‘Sé lo que hicisteis el último verano’. Una nueva versión dirigida por Jennifer Kaytin Robinson que, como ya hicieran sagas como ‘Scream’ o ‘Halloween’, se presenta como una recuela: secuela-remake que pretende revivir una franquicia desde sus cenizas, actualizándola sin traicionar del todo su legado. El problema es que aquí ni hay fuego ni hay cenizas, sino humo, espejos y un gancho oxidado que apenas se sostiene y que busca enganchar a los escasos fans que puedan quedar del título de 1997.

En un alarde de originalidad mal entendida, esta nueva entrega opta por cambiar la premisa jugueteando un poco con los sustos o con lo que podemos esperar. Lo que en su día fue una historia sobre culpa, remordimiento y juventud perseguida por sus errores, ahora se transforma en una trama de motivaciones tan absurdas que rozarían lo paródico si no pretendieran ir en serio. El accidente inicial es sustituido por un evento aún más inverosímil ya que los protagonistas se comportan de un modo absurdo. Y para colmo la solución final no nos resulta fresca ya que ha sido explotada por ‘Scream’ en más de una ocasión.

El guion es el colmo de la inconsistencia argumental. Personajes que toman decisiones sin sentido, giros de guion que no sorprenden a nadie y una estructura narrativa que parece escrita por alguien con un conocimiento superficial del slasher. Todo se reduce a una sucesión de tópicos, desde el grupo de jóvenes estereotipados hasta los asesinatos telegrafiados desde la primera escena. Por ejemplo, puede parecer que responde a trasuntos actuales, pero el dar manga ancha al asesino por parte de las autoridades con la excusa de no espantar a los turistas también es algo ampliamente repetido, la película se llamaba ‘Tiburón’ y la hizo un tal Spielberg. En ese sentido, la cinta no solo es predecible, sino que llega a ser insultante hacia el espectador, como si se asumiera que su audiencia no tiene recorrido cinematográfico o no merece un mínimo de inteligencia narrativa. Para colmo el montaje es aún peor y saltamos por escenarios de tal modo que se impide el desarrollo en las relaciones entre los personajes, careciendo por completo de cualquier elipsis.

Lo que la salva del desastre absoluto son ciertos elementos puntuales: algunos momentos graciosos con el personaje de Madeline Cline, que aporta un evidente alivio cómico con su humor autoconsciente, y el inevitable gancho nostálgico, con cameos anunciados y otros que ya podíamos entrever. Con ello los autores apelan directamente al público que vio la original en su adolescencia. Esto es lo único que justifica realmente este regreso que sin duda, junto con su escena post-créditos, intenta recuperar una franquicia que para muchos se encuentra en el top del género slasher y para otros es un entretenimiento de lo más simplón que surge de las novelas reimaginando los misterios de Poirot o Fletcher.

Lo triste es que, con todos sus defectos, esta película logra ser mejor que la infame serie televisiva y que la desastrosa y casi desconocida tercera entrega cinematográfica. El kill count es más nutrido y los asesinatos tienen cierto toque de brutalidad, aunque lejos de la calidad de la segunda, que es en mi opinión la más digerible de todas.

Este nuevo (o continuista) ‘Sé lo que hicisteis el último verano’ es una oportunidad perdida si nos quedamos en que podrían haberse desmarcado con el tratamiento actual de los últimos slashers recuperados. Evidentemente si eres fan incondicional de la saga disfrutarás las referencias y cameos, pero no podrás negar el escaso nivel interpretativo y en la dirección. Me tocará tragarme las palabras si funciona en taquilla y debido a ello tenemos más entregas. Pero todos sabemos que taquilla y calidad no siempre van de la mano.

Ficha de la película

Estreno en España: 18 de julio de 2025. Título original: I Know What You Did Last Summer. Duración: 111 min. País: EE.UU. Dirección: Jennifer Kaytin Robinson. Guion: Jeff Howard, Leah McKendrick, Jennifer Kaytin Robinson, Sam Lansky. Novela: Lois Duncan. Música: Chanda Dancy. Fotografía: Elisha Christian, David Lanzenberg. Reparto principal: Madelyn Cline, Chase Sui Wonders, Jonah Hauer-King, Tyriq Withers, Sarah Pidgeon, Billy Campbell, Gabbriette Bechtel, Austin Nichols, Lola Tung y Nicholas Alexander Chavez, Freddie Prinze Jr., Jennifer Love Hewitt. Producción: Columbia Pictures, The South Austalian Film Corporation, Original Film. Distribución: Sony Pictures. Género: terror, remake. Web oficial: https://www.facebook.com/ikwydlsmovie

¿No entendiste ’28 años después’? Aquí va una explicación

Ordenamos el caos de ’28 años después’ e imaginamos qué ha pasado por las mentes de Boyle y Garland

La película ‘28 años después’ se ha convertido en una de las películas de la saga de Danny Boyle con mejor valoración tras los primeros visionados. Pero no es ajeno para el sentir popular el hecho de que supone un cambio radical en la franquicia. Esta es sin duda la entrega más poética y emotiva, también la más extravagante y arriesgada. Pero (casi) todo esto responde a un significado.  Si bien el final se presenta abruptamente y con rarezas que se salen de tono, el guionista Alex Garland no da puntada sin hilo, como es costumbre en su cine.

No voy a arrojar valoraciones sobre la película, para eso tenemos una crítica publicada hace días. Pero sí he de advertir que esta publicación contiene spoilers pues voy a intentar arrojar luz sobre el significado de esta obra que he tenido la ocasión de poder analizar a fondo y con contexto. Evidentemente todo lo aquí expuesto puede considerarse subjetivo, pero presentaré bastantes datos que confirman mis impresiones.

Empecemos por los posters que no se limitan solo a mostrar ’28 años después’. “El tiempo no ha curado nada” dice el tagline de este afiche. Con ello ya nos insinúan que el virus de la rabia, responsable de los infectados que corren en busca de carne, no se ha curado. Pero también se lee entre líneas un paralelismo hacia lo poco que hemos aprendido tras la pandemia del COVID y un dardo hacia la tradicional costumbre inglesa de ir a contracorriente en muchas cosas (enchufes, sentido de circulación, moneda…) tropezando con la misma piedra constantemente. Más adelante volveremos sobre esto último.

Casi nada más empezar una voz en off nos pone en máxima tensión y alerta. Una transmisión de corte radiofónico recita el poema ‘Boots’ de Rudyard Kipling. Esa obra fue publicada en 1903 para describir la monotonía y la tensión psicológica de la marcha de los soldados británicos en la Segunda Guerra de los Bóers. Taylor Holmes es quien recitó en la grabación esas líneas pavorosamente y con el tiempo ha sido utilizado para retratar las secuelas de la guerra. Si lo pensamos bien los efectos de la guerra en los soldados era el tema de ‘Warfare’, última película de Garland. Con eso ya empezamos criticando el tema militar, algo que tuvo espacio en el final de ’28 días después’. Mientras suena en la película se muestran injertos de imágenes de batallas en las que el imperio británico salió victorioso: Guerras Mundiales, la Segunda Guerra de los Bóers, batallas medievales… Eso contrasta con la situación del filme en la que todo es decadencia. Con ello Boyle y Garland parece que quieren advertir de que toda época de gloria tiene su fin y Reino Unido suele estar cegada por su propia vanidad. La soberbia británica se repite y mantiene en el tiempo siendo casi siempre la causa de los males que suceden en las mismas islas.

Todo esto sucede cuando el joven protagonista, con tan solo 12 años, es extraído a un mundo repleto de peligros y con baja probabilidad de supervivencia. Cual espartano, es sometido a un rito iniciático que le convertirá en hombre y guerrero. Esto no dista mucho de todas esas guerras cuyas tropas estuvieron atestadas por críos reclutados por el gobierno británico. Revelador es el último plano de ‘28 años después’, el cual tiene lugar en el final de los créditos. En él vemos a Alfie Williams con la bandera inglesa ardiendo detrás. Este estandarte volverá a aparecer en este artículo a pesar de haberlo citado en los post-créditos. Por supuesto, esta situación que expone a un menor a un conflicto violento retrata la peligrosidad de nuestra raza que parece abocada a volver a la barbarie, y por supuesto a lo primitivo y a la Edad Media. Por supuesto implica la imposición de un sentimiento territorial o patriótico a una temprana edad. Quizá esto sea lo que se puede ver más fácilmente en la superficie.

El cine de Danny Boyle es muy británico y esta no es la excepción. Se respira correct english y la música suena a pub de Candem Town. Curiosamente el filme le da caña a todo lo británicamente ortodoxo. Parece que lo que nos quieren decir con este filme es que Reino Unido ha ido siempre a su bola y con el tema del Brexit ha quedado aislado del resto Europa. El virus rabia sería algo así como una metáfora del independentismo sin sentido que provoca siempre el caos interno y hace que los ingleses se devoren los unos a los otros, aunque sea comercial o socialmente hablando. No son pocas las ocasiones en las que aparece la bandera de Inglaterra, la de San Jorge, en varias tomas envuelta en llamas. Este símbolo también es muy utilizado por la ultraderecha, casi acaparado para su causa. Durante la película aparecen escenas del filme ‘Henry V’ de Laurence Olivier con esa bandera muy presente. La figura de Enrique V tiene un significado simbólico poderoso para sectores ultraconservadores y nacionalistas británicos, aunque no siempre de forma explícita o dominante en el discurso político actual. Su relevancia está más ligada a la construcción del mito nacional y al imaginario de un Reino Unido fuerte, soberano y victorioso frente a potencias extranjeras. Por supuesto relacionado con esto está la fotografía de la reina Isabel II de joven que el pequeño reducto superviviente luce en su salón de actos. Aquí es donde llega la crítica al Brexit orquestado por los conservadores que echan de menos el imperio incapaces de ser parte de un todo más grande. Lo que sucede en este filme se convierte en un símbolo de escarmiento al dejar el mundo a los británicos apartados de la comunidad internacional durante 28 años. Esto podría ser una represalia al considerar que fue primero Inglaterra la que dejó de lado a Europa. En la realidad el paralelismo son las consecuencias económicas y comerciales claras por su decisión de salir de la Unión Europea. Más que un castigo, ha sido un efecto directo del aislamiento económico.

’28 años después’ es también una advertencia de que, tomando la senda del individualismo, el Reino Unido tiene mal futuro. El pensamiento conservador suele enfatizar el mérito individual, el liderazgo fuerte y la libertad frente al control estatal. En la película aparecen unos nuevos zombies llamados “alphas” pues por su corpulencia y violencia se alzan como líderes de manada. El alfa es precisamente eso: un individuo que sobresale y lidera de manera por lo general abrumadora. Además, suele ser masculino, considerado menos «blando» o dialogante por ciertas mentes más primitivas. Testosterona política = canibalismo prehistórico. El virus rabia provoca alfas de igual modo que los populismos o el hastío social dan a luz a figuras extremas y preponderantes que anulan las mentes de sus seguidores.

El filme tiene más lecturas, como el tema de la eutanasia, que evidentemente tiene a sus máximos detractores en el Partido Conservador. Y aunque ‘28 años después’ y sus diferentes capas me han gustado, hay que reconocerle el riesgo, manifiesto sobre todo en el mismísimo final. Hay que admitir que su última secuencia es una excentricidad completamente fuera de tono y que nos lleva a ese Reino Unido de Guy Ritchie lleno de matones vestidos de sport o incluso al de los dementes de ‘Little Britain’. Al final de este apocalipsis british aparecen unos cazadores vestidos con chándal del Humana. Esto parece simplemente una manera de conectar con la primera escena y con algunos cuantos guiños que hemos ido viendo. Nos muestran a un niño y a un mundo que se han vuelto tarados, traumáticos. Pero ojo que esa excentricidad puede esconder algo más. Estos personajes conservan un perturbador parecido con el presentador de la BBC y DJ Jimmy Savile (de hecho, el personaje de la escena se llama Jimmy). Por muchos es sabido que recibió diversas denuncias por abuso sexual infantil. La pista nos la dio nuestro compañero Jorge Loser. Hay una similitud con los niños viendo como zombies los Teletubbies (un show de la BBC). Pero lo que nos dice este desconcertante desenlace es que se han creado unos monstruos. Quizá simplemente han querido hacer alusión a otro tipo de depredador, en este caso el sexual, o quizá es una pista para lo que podremos encontrar en la siguiente entrega, la cuarta y penúltima de la franquicia.