Crítica: ‘Resident Evil’ (2026)

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El Resident Evil de Zach Cregger es un pasaje del terror del tamaño de una ciudad

Las adaptaciones de ‘Resident Evil’ han tenido una relación bastante complicada con el material original. Curiosamente, la mayoría de las versiones animadas han sabido entender mejor el espíritu de los videojuegos que sus hermanas de acción real. En imagen real todo empezó con las películas de Paul W. S. Anderson y Milla Jovovich, que inicialmente entusiasmaron a buena parte del público, pero cuya deriva rápidamente se fue desfigurando hasta alcanzar seis entregas. Johannes Roberts rozó el palo con ‘Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City’, especialmente por su ambientación y escenografía, aunque tampoco consiguió redondear la adaptación.

Todas aquellas versiones tenían algo en común: intentaban llevar al cine personajes, acontecimientos o escenarios reconocibles de los videojuegos. La película de Zach Cregger toma otro camino. ‘Resident Evil’ transcurre paralelamente al universo de los juegos y nos introduce en el estallido zombi provocado por Umbrella Corporation, pero sin llevarnos literalmente por ninguno de los recorridos que conocemos. Es una estrategia parecida, en espíritu, a la que intentó la serie de Netflix, aunque aquí el resultado tiene bastante más sentido.

Y la pregunta inevitable, tratándose de Cregger, es: ¿estamos ante algo más cercano a ‘Barbarian’ o a ‘Weapons’? Definitivamente, a ‘Barbarian’. Hay violencia, terror grotesco y una voluntad muy clara de incomodar al espectador. Puede haber algún parentesco con ‘Weapons’ en determinados juegos con la infancia y, especialmente, en la utilización de la sangre, pero esto es fundamentalmente un gigantesco pasaje del terror.

Una sucesión de ideas para los próximos videojuegos.

La sensación de estar jugando se encuentra precisamente en esa sucesión de amenazas. Bichos verrugosos, criaturas amorfas, mutaciones y enemigos explosivos convierten prácticamente cada desplazamiento en una huida. Los puristas de las primeras entregas probablemente encontrarán motivos para protestar, pero Cregger demuestra conocer muy bien el lenguaje del videojuego y, sobre todo, su sensación de vulnerabilidad. No es necesario copiar una localización concreta para reproducir esa experiencia.

La película parece situarse en los primeros momentos del brote de Raccoon City. Bryan, interpretado por Austin Abrams, funciona como nuestros ojos. Es un protagonista deliberadamente desorientado, alguien que contempla lo que sucede con la misma perplejidad que nosotros. Su existencia consiste básicamente en correr, disparar de manera más o menos afortunada y preguntarse qué demonios está pasando. Dice tantas palabrotas que por momentos parece una versión involuntaria de Samuel L. Jackson o de El Nota de Jeff Bridges. A ver si alguien hace el recuento, porque esta película se puede meter en el podio de las películas con más palabrotas de la historia.

Además, ‘Resident Evil’ evita una estructura excesivamente fragmentada. No está planteada como un gigantesco plano secuencia, pero sí produce la impresión de que estamos ante una única carrera hacia adelante, con muy pocos descansos narrativos. Apenas hay elipsis que permitan respirar. Cregger convierte el montaje en una herramienta para mantenernos dentro de la cabeza del protagonista: sorpresa, miedo y, sobre todo, desconcierto.

Eso también permite que la película funcione como una historia paralela. Raccoon City siempre ha sido un lugar poblado y, si aceptamos que detrás de cada superviviente puede existir otra historia, resulta lógico que Cregger quiera explorar una de ellas. El director ha defendido precisamente esa idea: los grandes protagonistas de la saga ya tienen sus historias contadas en los videojuegos. Estoy seguro que si se está desarrollando ya un nuevo Resident Evil aquí van a coger muchas ideas.

Terror, humor y una lluvia de referencias

Aquí aparece otra diferencia importante: el humor. Aunque sus últimas películas son bastante terroríficas, Cregger procede de la comedia y su cine de terror nunca ha renunciado a ella. ‘Resident Evil’ tiene bastante más humor del que algunos seguidores podrían esperar, aunque el propio director confirmó que eliminó numerosos chistes después de las proyecciones de prueba porque consideró que estaban perjudicando el equilibrio del conjunto.

Personalmente, cuesta imaginar qué habría sido de ese montaje más cómico, porque los cambios de tono funcionan precisamente como una montaña rusa. Una situación puede arrancar casi como una broma y terminar convertida en una carnicería. Para quienes busquen terror puro y duro puede ser un inconveniente, pero en mi caso contribuye a transmitir mejor el nerviosismo Y me gustaría ver un montaje del director con esas escenas eliminadas.

También hay guiños para los jugadores, aunque Cregger no convierte la película en un catálogo de referencias. Son pequeños detalles que permiten disfrutarla como un juego paralelo de reconocimiento. Y eso termina siendo una de sus mejores decisiones: ‘Resident Evil’ no necesita reproducir los videojuegos para parecerse a ellos. Quizá ahí esté la clave de esta nueva adaptación. No pretende ser ‘Resident Evil 2’, ‘Resident Evil 3’ o ninguna otra entrega trasladada literalmente al cine. Quiere reproducir la sensación de avanzar por un mundo hostil sin saber qué monstruo aparecerá tras la siguiente esquina.  Personalmente creo que el director es de esas personas que ha entendido bien aquello que adapta.

Ficha de ‘Resident Evil’

Estreno en España: 18 de septiembre de 2026. Título original: Resident Evil. Duración: 95 min. País: EE.UU. Dirección: Zach Cregger. Guion: Zach Cregger, Shay Hatten. Música: Hays Holladay, Ryan Holladay. Fotografía: Dariusz Wolski. Reparto principal: Austin Abrams, Zach Cherry, Kali Reis, Paul Walter Hauser. Producción: Capsom Entertainment, Columbia Pictues, Constantin Film, Davis Films, PlayStation Productions, Robert Kulzer Productions, Stillking Films, TriStar Pictures, Vertigo Entertainment. Distribución: Sony Pictures. Género: terror, acción, adaptación. Web oficial.

Crítica: ‘Insidious: Fuera del más allá’

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Jacob Chase entra en ‘Insidious’ con oficio, pero sin una identidad demasiado marcada y poco margen para la sorpresa

Con ‘Insidious: Fuera del Más Allá’, Jacob Chase se estrena en la saga creada por Leigh Whannell, aunque no precisamente en el género de terror. El director ya había demostrado su afinidad por lo sobrenatural con ‘Ven a jugar’, y aquí confirma que sabe manejar los mecanismos clásicos del género. Chase tiene pulso para mover la cámara, construir espacios inquietantes y, sobre todo, decidir cuándo conviene enseñar a los demonios y cuándo es preferible hacerlos desfilar fugazmente por el encuadre para generar incomodidad. 

El problema es que ese oficio no termina de traducirse en una personalidad visual propia. Es comprensible: estamos ante la sexta entrega de una franquicia que ya ha establecido una iconografía muy reconocible. El diseño de producción, la iluminación, los colores y la concepción de ‘El Más Allá’ llevan cinco películas funcionando como una especie de manual estilístico. Chase lo utiliza con solvencia, pero precisamente por eso cuesta encontrar aquí una auténtica huella autoral.

Donde sí hay un acierto considerable es en el reparto. La elección de Amelia Eve, Maisie Richardson-Sellers y el resto del elenco funciona especialmente bien dentro de la relación maternofilial que vertebra la historia. Hay además un trabajo de casting que consigue que las diferentes generaciones resulten visualmente creíbles, algo que ayuda a que el conflicto familiar no parezca un simple instrumento narrativo.

Amelia Eve y el regreso imprescindible de Elise Rainier

Me ha sorprendido gratamente Amelia Eve. En una saga donde las situaciones extremas pueden empujar fácilmente a las interpretaciones hacia el histrionismo, su personaje transmite una desesperación mucho más reconocible. Gemma no parece reaccionar a los fenómenos sobrenaturales como alguien que simplemente necesita gritar para que sepamos que tiene miedo, sino como una persona desorientada que intenta comprender qué demonios está sucediendo. Y esa contención beneficia considerablemente al filme. 

Y, por supuesto, está Lin Shaye. Elise Rainier se ha convertido en una figura inseparable de ‘Insidious’ y su presencia vuelve a demostrar que aun hay franquicias que pueden fabricar sus propios iconos. Shaye es la única intérprete que, de una forma u otra, ha estado presente en todas las entregas, y me parece estupendo que Elise pueda entrar por derecho propio en ese particular olimpo del terror donde conviven las scream queens, los monstruos y los asesinos que han terminado formando parte del imaginario colectivo. 

Además, esta entrega introduce una interesante inversión de uno de los conceptos tradicionales del género: si tantas historias de terror han presentado a personas que intentan ayudar a quienes sufren fenómenos paranormales, ¿por qué no explorar qué sucede cuando la relación funciona en sentido contrario? La idea no es revolucionaria, pero encaja sorprendentemente bien en las reglas de este universo.

‘Insidious’ necesita ir más allá, quizá demasiado

En esencia, ‘Insidious: Fuera del Más Allá’ continúa siendo otro relato de demonios, posesiones, sustos, planos espirituales y conexiones entre nuestro mundo y ese territorio de almas perdidas. El problema es que la saga empieza a acusar el peso de sus propias reglas. Después de cinco películas, necesita introducir conceptos cada vez más elaborados para ampliar su mitología y evitar la sensación de estar repitiéndose.

La franquicia comenzó jugando con los viajes astrales, las paradojas temporales y posteriormente desarrolló diferentes mecanismos para explicar cómo las entidades podían relacionarse con nuestro mundo. Ahora añade una nueva posibilidad que no voy a destripar pero que es aún más fantasiosa.

La idea funciona mientras permanece vinculada al terror, pero también revela el principal problema de esta sexta entrega: en su intento de ampliar el universo, ‘Insidious’ empieza a aproximarse peligrosamente a una fantasía sobrenatural cada vez más compleja y sin límites. Y cuanto más se multiplican las reglas, más difícil resulta que el espectador mantenga la suspensión de incredulidad.

Con todo, estamos ante una entrega que supera a algunas de sus predecesoras. Consigue despertar interés por nuevos personajes, mantiene conexiones con lo anterior y demuestra que todavía existen posibilidades dentro de este universo. Eso sí, expandir el lore también exige algo más al espectador: una considerable dosis de fe en las reglas que la propia franquicia continúa inventando sobre la marcha.

Ficha de ‘Insidious: Fuera del más allá’

Estreno en España: 21 de agosto de 2026. Título original: Insidious: Out of the Further. Duración: 1106 min. País: EE.UU. Dirección: Jacob Chase. Guion: Jacob Chase, David Leslie Johnson. Música: Joseph Bishara. Fotografía: Dave Garbett. Reparto principal: Lin Shaye, Amelia Eve, Brandon Perea. Producción: Atomic Monster, Blumhouse Productions, Screen

Crítica: ‘Spider-Man: Brand New Day’

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Una fresca y nueva perspectiva a través del Spider-Man más solitario, pero a la vez el más multitudinario

Tras el terremoto emocional de ‘Spider-Man: No Way Home’, parecía evidente que el siguiente paso del Peter Parker de Tom Holland debía ser mirar hacia dentro antes que hacia el multiverso. ‘Spider-Man: Brand New Day’, dirigida por Destin Daniel Cretton, entiende perfectamente esa necesidad y construye un relato donde la melancolía pesa tanto como la acción. No llega a convertirse en una película oscura, pero sí adopta un tono más tenebroso y adulto que el de entregas anteriores, explorando la soledad del héroe derivada del conjuro que hizo que el mundo olvidara quién es realmente Peter Parker. Y ese enfoque, para mí es de las mejores bazas de este filme.

Nada más comenzar, el largometraje rompe una de las principales expectativas que había generado su campaña promocional. Como muchos sospechábamos, prácticamente todo el material más espectacular del tráiler pertenece a la secuencia de apertura. Las imágenes que recreaban viñetas míticas del cómic y ese desfile de villanos que prometía una amenaza coral se concentran en esos primeros minutos. Es una decisión inteligente porque prepara al espectador para descubrir que, en realidad, esta vez no existe un gran supervillano central que monopolice el conflicto.

De paso, la película desmonta buena parte de las teorías conspirativas que inundaron las redes sociales durante meses. Aquellos autoproclamados «expertos» que aseguraban que Sony había eliminado personajes del tráiler o escondía medio reparto han visto cómo todas sus predicciones se desmoronan. Quizá sirva para que muchos aficionados aprendan a distinguir entre quienes analizan el cine por amor al arte y quienes simplemente alimentan el algoritmo con especulaciones sin fundamento en busca de notoriedad y autobombo.

Un puente emocionante hacia el futuro… que a veces frena demasiado

Uno de los grandes aciertos del libreto consiste en recuperar la esencia científica de Spider-Man. Peter va enlazando encuentros, experimentos y situaciones donde la pseudociencia vuelve a desempeñar un papel fundamental, recuperando una tradición muy arraigada en los cómics del personaje. A ello se suma un equilibrio bastante conseguido entre la tristeza que provoca el recuerdo de MJ (Zendaya) y el humor característico del protagonista. Peter ha madurado, pero sigue echando de menos su etapa estudiantil, sus amigos y ese punto friki que siempre ha definido al personaje y que más aflora cuando está con Ned (Jacob Batalon).

Las escenas de acción también merecen una mención especial. Los balanceos por Nueva York y varias coreografías parecen diseñadas pensando directamente en quienes han disfrutado de los videojuegos recientes del personaje. Hay movimientos, encuadres y persecuciones que recuerdan claramente a esa forma tan dinámica de entender al trepamuros.

Sin embargo, donde la película deja una sensación más agridulce es en su incapacidad para culminar dos ideas realmente prometedoras. No porque vayan demasiado lejos, sino precisamente porque se quedan a medio camino.

La primera tiene que ver con los mutantes. Marvel y Sony rozan un terreno apasionante (además de recordarnos a la película ‘Fallen’), pero pisan el freno justo cuando parecía que iban a cruzar una línea importante. Jean Grey aparece (el secreto que hace tiempo que dejó de serlo) y su reinterpretación resulta muy distinta tanto para ella como para otro personaje relacionado con esa trama. Da la impresión de que Marvel Studios y los acuerdos entre compañías han preferido reservar determinadas sorpresas para producciones completamente controladas por el estudio marvelita.

La segunda oportunidad desaprovechada afecta al propio Spider-Man. Se insinúa una evolución física del héroe que podría haber acercado la historia a terrenos próximos al body horror que en su día tampoco culminó Sam Raimi, pero nuevamente la película opta por detenerse antes de cruzar ese umbral. Es fácil imaginar que Sony haya considerado que ese camino podría resultar demasiado extremo para una versión cinematográfica tan popular del personaje, pero habría estado bien aproximarse a cómics como ‘The Spectacular Spider-Man’, ‘The Other: Evolve or Die’ o ‘Mutant Agenda’.

Una película de transición marvelita pero con personalidad propia

Aunque funciona claramente como puente hacia acontecimientos futuros del Universo Cinematográfico Marvel, ‘Spider-Man: Brand New Day’ consigue evitar convertirse únicamente en un episodio de transición. Incluso encuentra tiempo para desarrollar una idea sorprendentemente original alrededor de una palabra recurrente durante el relato, construyendo una especie de pequeño ‘Ciudadano Kane’ que aporta un giro diferente dentro del cine superheróico.

No todo funciona con la misma precisión. Hay varias secuencias cuya resolución transmite cierta sensación de improvisación, especialmente una situada inmediatamente después del clímax principal, donde parece que el montaje no encuentra la mejor forma de cerrar lo que acaba de ocurrir.

Destin Daniel Cretton vuelve a demostrar la sensibilidad narrativa que ya había exhibido en ‘Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos’ o en ‘Wonder Man’. El director mantiene además un perfil especialmente interesante dentro de Marvel. Conviene mantenerle en nuestro punto de mira por eso y por ser el encargado del esperado live action de ‘Naruto’.

Entre los numerosos guiños para los aficionados destaca también la dedicatoria final a Gerry Conway, creador de The Punisher aquí interpretado nueva mente por Jon Bernthal. El homenaje resulta especialmente apropiado si recordamos que El Castigador debutó precisamente en las páginas de un cómic de Spider-Man.

Puede que ‘Spider-Man: Brand New Day’ no alcance el impacto emocional que tuvieron en su día algunas películas de Tobey MaGuire o Andrew Garfield, ni se atreva a desarrollar todas las ideas que plantea, pero sí ofrece una evolución coherente del personaje. Combina entretenimiento con melancolía y deja preparado un tablero que promete movimientos muy interesantes en el futuro del MCU.

Como añadido final y avisando de spoilers he de mencionar la escena post-créditos. Se nos avisa de la presencia de Spider-Man en el espacio exterior. Por supuesto, correrán, ríos de tinta y ahora serán todo teorías. Así es que podemos imaginar que este Spider-Man que hemos visto pertenece a otro universo, que va a recibir la visita de un equivalente de un universo paralelo o incluso podría tratarse de 2099, el Spider-Man, que veremos en la nueva película animada que cerrará la trilogía de Miles Morales, aunque este realmente de lo que viene es del futuro. Lo más probable es que tenga que ver con lo que va a pasar en ‘Secret Wars’. Pero ya sabéis que con una semillita como esta muchos sacarán oro.

Ficha de ‘Spider-Man: Brand New Day’

Estreno en España: 29 de julio de 2026. Título original: Spider-Man: Brand New Day. Duración: 144 min. País: EE.UU. Dirección: Destin Cretton. Guion: Chris McKenna, Erik Sommers, Justin Kuritzkes. Música: Michael Giacchino. Fotografía: Brett Pawlak. Reparto principal: Tom Holland, Zendaya, Jacob Batalon, Sadie Sink, Jon Bernthal, Mark Ruffalo. Producción: Columbia Pictures, Marvel Studios, Pascal Pictures, Sony Pictures. Distribución: Sony Pictures. Género: ciencia ficción, adaptación. Web oficial.

Crítica: ‘He-Man y los Masters del Universo’

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Entre la nostalgia y la autoparodia, desde luego, con toda la épica

Durante años, ‘Masters del Universo’ ha sido uno de esos proyectos que parecía condenado a vivir en un limbo de batacazos consecutivos o cambio constante de mano. El filme actual llegó a desarrollarse bajo el título de ‘Grayskull’ con Joel Silver (‘Matrix’) como principal impulsor. Sin embargo, viendo el resultado final, cuesta imaginar una elección más acertada que la de Travis Knight para devolver la vida a Eternia.

El director ya había demostrado en ‘Bumblebee’ saber comprender los mecanismos emocionales que activan la nostalgia. Y por otro, tenemos claro que sabe cómo presentar esos mismos elementos a espectadores que jamás han tenido un muñeco de He-Man entre las manos. Aunque hay que reconocerlo, esta película está hecha principalmente para quienes conocían los muñecos de Mattel.

Su gran mérito consiste en entender que ‘Masters del Universo’, o los He-Man como siempre se ha dicho en España, nunca fue simplemente una serie de dibujos animados. Tampoco era únicamente una colección de juguetes que venían acompañados de un cómic. Era una mezcla imposible de fantasía medieval heroica, ciencia ficción espacial, portadas de discos de heavy metal, cómics de espada y brujería y musculatura hipertrofiada. Y funcionaba. La película abraza esa identidad desde el primer minuto. Es glam, es bizarra, es excesiva y, sobre todo, es consciente de ello. Lejos de intentar racionalizar el material original, lo celebra.

Un gigantesco ejercicio de fanservice que consigue funcionar

Lo más sorprendente de ‘Masters del Universo’ es que consigue algo que parecía imposible: hacer funcionales los juguetes. La reciente serie desarrollada por Kevin Smith ya había entendido que gran parte del atractivo de esta franquicia estaba en utilizar todos esos personajes imposibles que Mattel fue incorporando a la línea durante años. Travis Knight recoge esa misma filosofía y la lleva al terreno cinematográfico. E incluso copia algún que otro giro de guión de ‘Master del Universo: revelation’.

El resultado es una película poblada por decenas de figuras reconocibles para cualquier aficionado. Lo interesante es que no aparecen únicamente para provocar un aplauso cómplice. La enorme variedad de guerreros, criaturas y vehículos dota a la aventura de una versatilidad constante. Aquí reside una de las grandes diferencias respecto a otras adaptaciones nostálgicas recientes. La película no utiliza los personajes como decoración. Los convierte en herramientas narrativas.

Los guiños son más que continuos, una constante. Algunos resultan especialmente inspirados, como la aparición de una figura basada en el diseño primigenio de He-Man, aquel concepto visual claramente influido por Conan el Bárbaro antes de que la franquicia encontrara su identidad definitiva. También hay referencias destinadas a quienes todavía recuerdan la adaptación protagonizada por Dolph Lundgren, homenajes que aumentan la sensación de que esto no está pensado del todo para un público general, aunque si masivo pues el fandom de esta colección es grande.

Además, el filme se alimenta constantemente de la iconografía de la serie animada. Muchas secuencias aluden a la memoria colectiva de varias generaciones pues vamos rápidamente de los dibujos de Filmation a los memes más famosos. Es una estrategia arriesgada, todo un all-in por parte de Sony y Amazon, que probablemente funcione. Y esto será sobre todo porque la película parece entender algo que durante años muchos aficionados han hecho: recordar ‘Masters del Universo’ con cariño y también con cierta sorna.

El meme ya se burlaba de ello, la película lo convierte en su eje

Masters del Universo parte de una época en la que se diferenciaba abiertamente entre los juguetes aleccionadores que segregaban entre niños y niñas. En el caso de Mattel los He-Man eran para los niños y las Barbies para las niñas. No vamos a decir que esta sea una película woke, no me lo parece, pero si es consciente de aquello que se hacía erradamente en el pasado en cuanto a lo educativo (está claro que no en lo comercial) y es por ello que gran parte del humor gira alrededor de la masculinidad exagerada que definía a aquellos muñecos.

Esos cuerpos imposibles, aquellas poses heroicas, esa visión de la hombría propia de los años ochenta y aquellos nombres que llevaban consigo casi siempre una connotación varonil se convierte aquí en objeto de comentario constante. La película se ríe de ello mientras irónica y simultáneamente lo celebra. La obra funciona tanto para quienes veneraban aquellos juguetes como para quienes hoy son capaces de apreciar su lado más extravagante.

Galitzine y Leto en busca del tono correcto para los iconos de Eternia

Evidentemente, aunque todo es una nube de referencias y guiños, la atención está en Nicholas Galitzine y Jared Leto. Físicamente el actor británico encaja con la imagen que muchos aficionados tienen del héroe de Eternia, pero donde realmente destaca es en aquellos momentos donde el guion le permite abrazar el lado más ingenuo y hasta ridículo del personaje. Sin embargo conviene recordar que la dinámica entre Adam y He-Man funcionaba de manera muy parecida a la existente entre Clark Kent y Superman. Aquí se cargan la transformación y la aptitud no muta tanto como el físico.

Jared Leto sorprende con un Skeletor mucho más eficaz de lo que muchos esperaban. El actor suele cargar con una fama poco agradecida dentro del cine comercial, siendo señalado con frecuencia como una especie de gafe o revienta proyectos. Sin embargo su voz dota a Skeletor de una presencia correcta. Lo más inteligente es por otro lado que la película evita convertirlo en un villano exclusivamente oscuro. Igual que sucedía en la serie animada, este Skeletor alterna momentos genuinamente intimidantes con situaciones absurdas y cómicas que respetan completamente la esencia original del personaje. Personalmente, sigo pensando que Mark Hamill habría sido de nuevo una elección ideal para interpretar al señor de la Montaña Serpiente, pero he quedado congratulado.

El problema del isekai, las prisas y qué pasa tras tantas concesiones

Si hay un elemento que me genera ciertas reservas es la decisión de apostar por una estructura claramente isekai. (término japonés define aquellas historias donde un personaje procedente de nuestro mundo termina inmerso en un universo fantástico). Es una fórmula trillada desde tiempos inmemoriales y la hemos visto en obras y películas como ‘La historia interminable’, ‘Súper Mario Bros’ o las recientes ‘Monster Hunter’ y ‘Minecraft’ e incluso la versión de ‘Masters del Universo’ que vimos en los 80. Bien es cierto que de este modo se da pie a muchos gags, pero también es cierto que esto ya lo hizo en su día Martin Lawrence con ‘El caballero negro’. Esto también me lleva a recordar otras adaptaciones como ‘Flash Gordon’ pero en ese sentido se transmite una energía positiva, puesto que también está presente el guitarrista de Queen, Brian May y la película tiene un temazo suyo, el cual, suena quizá con demasiada frecuencia.

No todo es perfecto. Existen algunos problemas de continuidad evidentes. Determinados detalles rompen el racord y ciertos personajes aparecen y desaparecen de ciertas escenas tratando de agilizar la trama. La reconexión entre Adam y sus amigos de Eternia, por ejemplo, carece de explicación alguna. El caso más evidente es probablemente el que se observa con el personaje de Beast Man, cuyo tamaño parece variar de una escena a otra sin demasiada explicación.

Las dos escenas extra (una durante los créditos y otra al finalizar completamente la proyección) no solo funcionan como recompensa para los espectadores más pacientes. También representan una declaración de intenciones bastante transparente. Una de ellas es una sorpresa de la que se ha estado hablando y la otra casi que se percibe evidente.

‘Masters del Universo’ es puro fanservice. Un fanservice ejecutado sin complejos, sin pedir disculpas y apostándolo absolutamente todo a la nostalgia. Aunque quedan muchos personajes y tramas por explotar de los cómics originales parece que se ha llegado a un punto del que es difícil partir para progresar con la franquicia manteniendo la fidelidad. No obstante, contra todo pronóstico, deja la sensación de que se ha conseguido el equilibrio entre construir una aventura entretenida, imaginativa y sorprendentemente consciente de sí misma. Travis Knight entiende que el mejor modo de adaptar He-Man no era modernizarlo ni avergonzarse de él, sino aceptar toda su extravagancia y convertirla en virtud. Y ahí reside precisamente el poder de Grayskull.

Ficha de ‘He-Man y los Masters del Universo’

Estreno en España: 5 de junio de 2026. Título original: Masters of the Universe. Duración: 132 min. País: EE.UU. Dirección: Travis Knight. Guion: Chris Butler. Música: Daniel Pemberton. Fotografía: Fabian Wagner. Reparto principal: Nicholas Galitzine, Camila Mendes, Alison Brie, James Purefoy, Morena Baccarin, Jóhannes Haukur Jóhannesson, Charlotte Riley, Kristen Wiig, Jared Leto, Idris Elba. Producción: Amazon MGM Studios, Escape Artists, Mattel Studios, Metro-Goldwyn-Mayer (MGM). Distribución: Sony Pictures. Género: ciencia ficción, aventura, adaptación. Web oficial.

Análisis del pack con Sisu 1 y 2 en Blu-ray

Dos entregas que son literalmente inmortales

Decir que Sisu es inmortal es hablar con dobles sentidos pues además de tratar sobre un personaje imbatible hablamos de un tipo de humor que perdurará en el tiempo y que seguro que permanecerá en tu estantería pasando de una generación a otra. El fenómeno de ‘Sisu’ se ha consolidado como una de las propuestas más contundentes del cine de acción europeo reciente. Con su mezcla de violencia estilizada, ambientación bélica y un protagonista implacable, la saga dirigida por Jalmari Helander ha conseguido ganarse un hueco entre los aficionados al género.

Ahora, gracias a Arvi Licensing, llega al mercado un pack que reúne las dos películas publicadas hasta la fecha, convirtiéndose en una opción ideal tanto para nuevos espectadores como para aquellos que siguen este filme desde su proyección en festivales.

Un lanzamiento que reúne la saga completa hasta la fecha

Este pack de Sisu ofrece la oportunidad de disfrutar de las dos entregas disponibles en una única edición. Se trata de una propuesta especialmente atractiva para quienes buscan tener la colección completa en formato físico, algo cada vez más valorado en un contexto dominado por plataformas digitales pues antes o después las películas desaparecen de los catálogos.

La figura de Aatami Korpi, ese buscador de oro convertido en máquina de guerra, se consolida a lo largo de ambas películas como uno de los personajes más icónicos del cine de acción contemporáneo, elevando la saga a un estatus de culto.

Presentación y formato: sencillez funcional para el coleccionista

A diferencia de otras ediciones más recargadas, este pack apuesta por una presentación más funcional, reuniendo ambas películas en un mismo estuche y un interior a modo de libro alojando ambas películas en discos independientes. Y aunque la caja sea la clásica amaray al menos ambos blu-rays están serigrafiados con el cartel del filme.

Datos técnicos

Audios: Alemán DTS HD Master Audio 5.1, Castellano Dolby Digital 5.1, Inglés DTS HD Master Audio 5.1, Italiano DTS HD Master Audio 5.1

Calificación: No recomendada para menores de dieciséis años

Formato: Blu-ray

Formato de imagen: 2.40:1

Subtítulos: Alemán, Castellano, Estonio, Holandés, Inglés, Italiano, Letón, Lituano, Portugués, Turco

Zona: FREE

Extras en Sisu (25 min. aprox.)

Making of (24:25 min.)

Por suerte en estos extras se habla mucho más que en la película. Casi media hora de reportaje hablando sobre la concepción de este personaje y los retos que representa. Una película de guerra contra nazis en Finlandia es un rara avis, pero no es el único hándicap que el equipo de rodaje manejó para dar vida a esta especie de Chuck Norris europeo. Materializar escenas cada vez más locas, generar acción en un terreno baldío, dar vida a un héroe “creíble”, conectar con algún que otro elemento histórico…

Superar los límites de la realidad: los efectos visuales de Sisu (10:48 min.)

Que lo del aguante de Rambo en sus aventuras no es realista lo tenemos asumido. Pero lo de ‘Sisu’ traspasa la realidad hasta lo sobrenatural y surrealista. Para hacer todo esto más allá de contar con buenos especialista ha habido que tirar de efectos digitales capaces de mostrar en pantalla escenas completamente demenciales.

Extras en Sisu 2 (4 min. aprox.)

Subiendo la apuesta (3:03 min.)

Básicamente es una especie de tráiler en el que se sacan a relucir dos elementos claves: la acción va mucho más allá, sin límite alguno. Y se suman actores de la talla de Stephen Lang como antagonista de un héroe que gana trasfondo.

Escenas eliminadas (00:41 min.)

Una única escena en la que se realiza un pago y en la que por supuesto Aatami no pronuncia palabra.

Crítica: ‘Scarlet’

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Hosoda vuelve a lograrlo, esta vez “jugando” con Shakespeare

Hablar de ‘Scarlet’ implica situarse en la trayectoria autoral de Mamoru Hosoda, un cineasta que ha convertido lo fantástico en vehículo emocional y no en mero ornamento estético. Desde títulos recientes como ‘La chica que saltaba a través del tiempo’ retrocediendo hasta ‘Los niños lobo’, pasando por ‘Mirai’ o la que considero su obra más redonda, ‘Belle’, Hosoda ha demostrado una querencia clara por protagonistas femeninas que atraviesan realidades alteradas para reconciliarse con su identidad, su pasado o su entorno. ‘Scarlet’ no es una excepción: vuelve a colocar en el centro a una mujer joven que debe enfrentarse a la violencia estructural de su mundo… y a la que anida en su interior.

La película toma como punto de partida una obra tan sanguinolenta y trágica como ‘Hamlet’, de William Shakespeare. No estamos ante una adaptación literal, sino ante una apropiación temática: traición, culpa, espectros del pasado y deseo de venganza se reformulan en clave fantástica. Donde Shakespeare diseccionaba la podredumbre moral de la corte danesa, Hosoda traslada el conflicto a un universo híbrido (mitad medieval, mitad actual) en el que la guerra no es solo telón de fondo, sino herida abierta.

Uno de los aspectos más interesantes de ‘Scarlet’ es su aproximación al perdón. Frente a la lógica de represalia que articula ‘Hamlet’, aquí se impone progresivamente un discurso antibelicista. La protagonista, atrapada entre la necesidad de justicia y el peso de la sangre derramada, representa una generación que cuestiona la herencia del odio. En ese sentido, la película conecta con una sensibilidad contemporánea que ya asomaba en ‘Belle’: la idea de que el trauma no se resuelve mediante la destrucción del otro, sino a través de la comprensión del dolor compartido.

No es nada raro que los fans del anime descubramos que los japoneses utilizan mucho la estética de los siglos XV o XIX de los países europeos, actualmente por ejemplo, se ve con ‘Spy x Family’ o ‘Ataque a los titanes’. Más allá del diseño de personajes o escenarios, parece ser que Hosoda llevaba años interesado en reinterpretar un clásico occidental desde una óptica japonesa sin caer en la simple transposición cultural. Esa ambición se percibe en la estructura narrativa, que mezcla drama palaciego, aventura fantástica y reflexión íntima con una libertad casi temeraria.

Animación deslumbrante: tradición y digitalización en tensión constante

Si algo define la filmografía de Hosoda es su capacidad para integrar técnicas tradicionales con herramientas digitales sin que el resultado pierda calidez. En ‘Scarlet’, la animación vuelve a ser apabullante. Las secuencias de combate (coreografiadas con un dinamismo apabullante) alternan trazos que recuerdan al anime clásico con entornos generados digitalmente que aportan profundidad y volumen.

El movimiento es uno de los grandes logros del filme. Las capas, el cabello y los tejidos reaccionan al viento con una fluidez que roza el hiperrealismo. A veces, quizá demasiado y en lo referente al paisaje, hay momentos en los que el afán por dotar de textura y detalle a cada superficie genera una sensación de sobrecarga visual. Sin embargo, el diseño de personajes compensa cualquier exceso técnico. Los rostros, especialmente el de Scarlet, transmiten una gama emocional sutilísima: del rencor contenido a la vulnerabilidad absoluta en cuestión de segundos.

Hosoda ya había experimentado con esta hibridación estética en ‘Belle’, donde los mundos virtuales permitían una explosión cromática casi psicodélica. En ‘Scarlet’, la apuesta es distinta: la paleta oscila entre rosas intensos y tonalidades frías que subrayan el aislamiento emocional y el ambiente desolado de otro mundo. El resultado es una obra visualmente coherente, en la que cada elección cromática parece dialogar con el estado anímico de la protagonista.

La de Scarlet es una epopeya que divaga antes de alcanzar su clímax

‘Scarlet’ es, ante todo, una mezcla universal de culturas y épocas. Espadas medievales conviven con arquitecturas actuales y con desiertos primigenios. Códigos de honor feudales se entrelazan con discursos pacifistas propios del siglo XXI. Esta amalgama, lejos de ser caótica, configura una aventura fantástica que conecta Oriente y Occidente sin subordinar uno al otro.

No obstante, esa ambición estructural tiene un coste. La película divaga en exceso en su segundo acto. Hosoda se recrea en secuencias contemplativas o en flashbacks meditabundos, que aunque bellos, dilatan innecesariamente el clímax. El espectador percibe que el desenlace podría haber sido más contundente si la narración hubiera sido más concisa. El enfrentamiento final, cargado de simbolismo, tarda demasiado en llegar, y cuando lo hace, la intensidad acumulada se ve parcialmente amortiguada por la prolongación previa.

Aun así, reducir ‘Scarlet’ a sus desajustes rítmicos sería injusto. La película confirma que Hosoda sigue siendo uno de los autores más personales del anime contemporáneo. Quizá no esté al nivel de ‘Belle’ ni alcance la precisión emocional de ‘La chica que saltaba a través del tiempo’, pero su exploración del perdón frente al odio y su apuesta por un antibelicismo sincero la convierten en una obra relevante dentro de su filmografía.

Ficha de ‘Scarlet’

Estreno en España: 27 de febrero de 2026. Título original: Scarlet. Duración: 111 min. País: Japón. Dirección: Mamoru Hosoda. Guion: Mamoru Hosoda, Todd Haberkorn. Música: Taisei Iwasaki. Reparto principal (doblaje original): Mana Ashida, Masaki Okada, Masachika Ichimura, Kôji Yakusho, Yuki Saitô, Yutaka Matsushige. Producción: Columbia Pictures, Hakuhodo, Iyuno Media Group, Kadokawa, Movic, Nipon Television, Sony Pictures, Studio Chizu, Yomiuri Telecasting Corporatoin. Distribución: Sony Pictures. Género: Web oficial.

Chris Hemsworth y Bart Layton presentan ‘Ruta de escape’ en Madrid

La visita se produce como antesala del inminente estreno

Con motivo del estreno en cines el próximo 13 de febrero, el thriller ‘Ruta de escape’ ha celebrado en Madrid una sesión promocional en formato photocall matutino, a la que asistieron el director Bart Layton y el actor protagonista Chris Hemsworth.

Este tipo de presentación, cada vez más habitual en las agendas promocionales internacionales, permitió a fotógrafos y periodistas gráficos captar imágenes del cineasta y la estrella australiana en un ambiente controlado y elegante, acorde con el tono del filme, el cual, también es conocido por su título original ‘Crime 101’.

Bart Layton regresa al thriller tras ‘American Animals’

Bart Layton, responsable de títulos como ‘American Animals’ y ‘El impostor’, vuelve a explorar el terreno del thriller criminal, combinando tensión narrativa con personajes moralmente ambiguos. Su presencia en Madrid refuerza el interés de la producción por el mercado español, donde el director cuenta con un notable seguimiento entre el público cinéfilo.

Durante el photocall, Layton se mostró cercano y relajado, posando junto a Hemsworth en una sesión breve pero efectiva desde el punto de vista promocional. Una sesión que se ha ubicado en un marco de excepción, el recién inaugurado club en el archiconocido e icónico edificio Metrópolis que se ubica entre las calles Gran Vía y Alcalá de Madrid. Sin duda, esta ubicación escogida por Sony Pictures es un motivo más para dar las gracias por esta convocatoria.

Chris Hemsworth, lejos del cine de superhéroes

Por su parte, Chris Hemsworth continúa ampliando su registro interpretativo con ‘Ruta de escape’, alejándose del cine de gran espectáculo marvelita para adentrarse en un relato más contenido y oscuro que por otro lado difiere de ‘Tyler Rake’. En la película interpreta a Davis, un ladrón experto que planea su último gran golpe mientras se ve atrapado en una red de alianzas peligrosas y decisiones irreversibles.

El reparto lo completan nombres de peso como Halle Berry, Mark Ruffalo, Barry Keoghan, Monica Barbaro, Corey Hawkins, Jennifer Jason Leigh, Nick Nolte y Halle Berry, consolidando la película como un imán para los amantes del cine de finales de los 90 y comienzos de los 2000.

Estreno en salas españolas

Tras este acto promocional en Madrid, ‘Ruta de escape’ llegará a los cines españoles el 13 de febrero, posicionándose como una propuesta atractiva para los amantes del thriller elegante, de ritmo contenido y con un fuerte componente psicológico.

Crítica: ’28 años después: el templo de los huesos’

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Cuando la ira ya no necesita excusas pero aún así te las da

Hablar de ‘28 años después. El templo de los huesos’ implica aceptar, desde el primer minuto, que la saga ha dejado de buscar respetabilidad para abrazar el exceso como forma de discurso. Si ‘28 años después’ fue un capricho lúcido de Danny Boyle y Alex Garland, una secuela que utilizaba el apocalipsis para disparar contra el aislamiento británico, el nacionalismo rancio y la obediencia militar ciega, esta nueva entrega dirigida por Nia DaCosta opta por regresar a los orígenes salvajes del relato. No es una marcha atrás, sino una mutación: menos alegoría ordenada y más demencia consciente.

DaCosta, que ya demostró en ‘Candyman’ su interés por reformular mitologías desde una mirada incómoda, recoge el testigo (con Garland firmando el guión) y lo lleva a un terreno donde la lógica se fragmenta, pero el subtexto permanece. ‘28 años después. El templo de los huesos’ no quiere ser una película elegante ni medida. Quiere ser un artefacto furioso, impregnado de rabia acumulada, tanto vírica como social.

Un mundo roto que ya no cree en la razón

La película es plenamente consciente de su escenario: una población aislada, mermada y mentalmente erosionada por décadas de abandono. Aquí los infectados no son solo cuerpos descontrolados, sino el espejo deformado de una sociedad mermada que lleva demasiado tiempo sobreviviendo sin horizonte. El virus de la ira ya no es únicamente un catalizador narrativo, es un estado emocional colectivo.

Visualmente, DaCosta conserva la columna vertebral estética de la saga, cámara nerviosa, suciedad digital, violencia abrupta, pero introduce una imaginería más cercana a lo ritual y lo sacrílego. El “templo” del título no es solo un espacio físico, sino una metáfora de cómo la desesperación acaba organizándose en torno a creencias extremas. En ese sentido, la película se permite una libertad tonal que roza lo delirante, como demuestra una de sus decisiones musicales: mezclar una canción de Duran Duran asociada al opening del anime ‘Speed Grapher’ con el icónico ‘The number of the beast’ de Iron Maiden. No es un guiño gratuito, sino una declaración de principios: lo pop, lo satánico y lo apocalíptico conviven sin jerarquías.

Este enfoque también sirve para dar sentido retrospectivo al extravagante final de la entrega anterior y a la aparición de los Jimmys, liderados por Jack O’Connell. Lo que antes podía parecer una sátira excesiva, con ecos evidentes al caso mediático de Jimmy Savile que ya explicamos en esta web, aquí adquiere una dimensión más inquietante. Los Jimmys ya no son solo una broma negra: representan cómo el vacío moral se llena con ídolos grotescos cuando las instituciones colapsan.

Ciencia, fe y el nuevo rostro del fanatismo

Uno de los grandes aciertos de ‘28 años después. El templo de los huesos’ está en el choque ideológico entre los personajes interpretados por Ralph Fiennes y Jack O’Connell. El primero encarna una visión científica, cansada pero firme, con unas maneras encantadoras. El segundo, un líder satanista que abraza el caos como respuesta al abandono. El enfrentamiento entre ambos articula el núcleo temático del filme: la guerra contemporánea entre conocimiento y creencia, entre hechos contrastados y narrativas conspiranoicas.

Resulta especialmente sugerente ver a O’Connell en este rol tan sacrílego tras su presencia destacada en ‘Sinners’, una de las películas de terror más comentadas de la temporada anterior. Aquí su personaje canaliza un carisma peligroso, muy reconocible en una época en la que el negacionismo y las teorías delirantes ganan terreno frente a verdades científicas largamente asumidas. Garland, fiel a su trayectoria en la ciencia ficción, utiliza este conflicto para insistir en que el verdadero terror no está en los infectados, sino en la facilidad con la que la razón se convierte en enemiga en aras de libertades que dan rienda suelta a nuestra naturaleza salvaje.

No es casual que el tráiler incorpore la voz de Arthur C. Clarke, recuperando una reflexión sobre un futuro impredecible y brutal. En aquella intervención para la BBC, Clarke advertía también de cómo el avance científico puede hacer que ciertas mentalidades se vuelvan conservadoras por miedo a quedarse atrás. Esa idea atraviesa la película como un nervio oculto y conecta tanto con la primera ‘28 días después’ como con esta nueva entrega.

Un cierre más sólido y un futuro inquietante

A diferencia de su predecesora, ‘28 años después. El templo de los huesos’ ofrece un final más cerrado, menos extravagante y narrativamente más satisfactorio. No renuncia al impacto ni al hype, pero evita la sensación de chiste privado que dividió a parte del público. La última escena unirá a buena parte de los desencantados con el estreno del año pasado. Aunque por otro lado se introduce un elemento clave relacionado con la evolución del virus que reconfigura el tablero y despertará una expectación genuina olvidada en otras historias de zombies como ‘The Walking Dead’.

Sabiendo que esta cuarta entrega se rodó de manera simultánea y que será Danny Boyle quien cierre esta etapa de la saga, la película funciona como un puente sólido entre el caos y la conclusión. No es una simple película de zombis, es un comentario incómodo sobre un mundo que, incluso sin virus, ya parece infectado de ira.

Ficha de ‘28 años después: el templo de los huesos’

Estreno en España: 16 de enero de 2026. Título original: 28 Years Later: The Bone Temple. Duración: 109 min. País: Reino Unido. Dirección: Nia DaCosta. Guion: Alex Garland. Música: Hildur Guðnadóttir. Fotografía: Sean Bobbitt. Reparto principal: Ralph Fiennes, Jack O´Connell, Alfie Williams, Erin Kellyman, Chi Lewis-Parry. Producción: Columbia Pictures, DNA Films, Decibel Films. Distribución: Sony Pictures. Género: terror. Web oficial.

Chris Pratt visita Madrid para presentar ‘Sin piedad’

El actor protagoniza un intenso thriller futurista y se deja ver en Madrid en un exclusivo photocall matinal

Madrid ha sido una de las paradas clave de la gira promocional de ‘Sin piedad’, el nuevo thriller de ciencia ficción protagonizado por Chris Pratt. El actor estadounidense visitó la capital para presentar la película y atender a la prensa en un encuentro breve pero muy esperado por medios y fans. Recordemos que hace muy poco y en el mismo hotel, Chris Pratt atendió también a la prensa, en aquella ocasión por el estreno de ‘Estado eléctrico’ acompañado de Millie Bobby Brown y los hermanos Russo

Chris Pratt, de estreno en la capital

La visita de Pratt confirma la apuesta de Sony Pictures por el mercado español, eligiendo Madrid como escenario para dar a conocer una de sus producciones más ambiciosas de los últimos años dentro de la ciencia ficción y la acción. El actor se mostró cercano y relajado, conversando con los fotógrafos y animando a que viesen un proyecto que combina tensión judicial, drama personal y especulación tecnológica.

Un photocall matutino con el protagonista

Durante la mañana, tuvimos la oportunidad de acompañar a Chris Pratt en un photocall exclusivo, donde posó para los medios y posteriormente concedió entrevistas. El actor cambia ligeramente de tercio y acepta el desafío de interpretar a un personaje al límite, atrapado entre el pasado y un sistema judicial implacable gobernado por inteligencia artificial.

Un thriller futurista contrarreloj

‘Sin piedad’ sitúa la acción en un futuro cercano en el que la justicia ha delegado sus decisiones en una avanzada jueza de inteligencia artificial, interpretada por Rebecca Ferguson. Pratt da vida a un detective acusado del asesinato de su esposa, enfrentado a un juicio tan frío como matemático.

La película se articula como una carrera contrarreloj: el protagonista dispone de apenas hora y media para demostrar que no es culpable antes de que la jueza digital emita un veredicto definitivo. El conflicto se intensifica al revelarse que él fue uno de los principales defensores del sistema que ahora puede condenarlo, añadiendo una capa moral y emocional al relato.

Con una premisa inquietante y un reparto de primer nivel, ‘Sin piedad’ se perfila como uno de los thrillers más comentados en este arranque de año. La presencia de Chris Pratt en Madrid ha servido para aumentar la expectación y poner el foco en una película que invita a reflexionar sobre los límites de la tecnología y la justicia.

Crítica: ‘Blue moon’

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Sinopsis

En la noche del 31 de marzo de 1943, el legendario letrista Lorenz Hart se enfrenta a su dañada autoestima en el bar Sardi mientras su antiguo compañero creativo Richard Rodgers acoge la noche inaugural de su exitoso musical ¡Oklahoma!

Antes de que la noche acabe, Hart se habrá enfrentado tanto a un mundo que ya no valora su talento como a la aparente imposibilidad del amor.

Crítica

Todo un interrogatorio a la memoria cultural

Hay artistas cuyo nombre se desvanece mientras sus obras siguen resonando durante décadas. Figuras esenciales, pero invisibles, eclipsadas por los intérpretes que ponen voz o rostro a sus creaciones. Durante buena parte del siglo XX, los escritores y compositores eran arquitectos del espectáculo, auténticas fuerzas creativas del showbusiness, respetadas, escuchadas y hasta deseadas. Con el tiempo, muchos de ellos quedaron relegados a la nota a pie de página de un programa, a un espacio secundario en la memoria colectiva. ‘Blue moon’, la nueva película de Richard Linklater, se sumerge precisamente en ese territorio: el de un genio cuyos versos moldearon la cultura popular, pero cuya presencia física se perdió entre bambalinas.

Y lo hace desde la palabra, desde unos diálogos, por momentos auténticos soliloquios, que reconstruyen no tanto la vida de Lorenz Hart como el carácter satírico, irónico y vulnerable que dio forma a sus obras. Ethan Hawke soporta casi todo el peso del relato, llenando cada plano con una interpretación que no solo aguanta estos torrentes verbales cargados de sinceridad, sino que los vuelve hipnóticos. Linklater sitúa la cámara al servicio de la voz, del ingenio y del desgaste interior de Hart, permitiendo que el propio discurso se convierta en la columna vertebral del filme más allá de los rostros conocidos. Y lo hace con la simpleza de una obra teatral que se inspira únicamente en las cartas que Hart mantenía con su amor platónico.

La película muestra a Hart como un letrista brillante pero atormentado, sin ocultar su alcoholismo y sin reducir su figura al cliché del genio herido. Es por eso que nos ofrece momentos de soberbia y falsedad pero también de humildad y honestidad. El director incorpora detalles sobre su influencia cultural, desde la forma en que sus letras impregnaron generaciones hasta sus contactos con cineastas como George Roy Hill, responsable de ‘Dos hombres y un destino’ o posibles coincidencias con figuras de la talla del ensayista Elwyn Brooks White, el cual para muchos sentó cátedra. Son gestos discretos, pero reveladores, que recuperan la dignidad de un talento a menudo olvidado.

‘Blue moon’ también se detiene en temas universales: el ocaso de la fama, la amistad que se deshace por los errores, la pérdida de profesionalidad y un público que ya no valora la complejidad. Para mi esto último es lo más valioso pues interpela con el espectador. Es una defensa abierta de las obras que exigen algo más que consumo pasivo. Linklater parece recordarnos que el espectáculo no siempre fue un producto acelerado y gratuito: hubo un tiempo en que el público reclamaba densidad, y los creadores, respeto. El largometraje parece todo un interrogatorio a nuestra memoria cultural y ciertamente, si lo pensamos bien, esta película no podrá hacerse igual dentro de unas décadas, no desde la nostalgia por un patrimonio mejor, quizá desconsolados por haber permitido que generaciones crezcan con vagos entretenimientos y no con obras más intelectualmente sugerentes.

En paralelo, el filme juega con trucos visuales para ajustar la estatura de Hawke (1,80 m) a la del verdadero Hart, que rondaba 1,50 m. Perspectivas, vestuario, escenografía, desenfoques… una coreografía técnica constante que, aunque ingeniosa, a veces desvía la atención de unos textos que ya son lo suficientemente poderosos por sí mismos. No empaña la experiencia, pero sí introduce un pequeño ruido visual dentro de un relato dominado por la palabra.

El resultado de ‘Blue moon’ es una película íntima, discursiva y profundamente humana. Un homenaje a un creador discreto cuyo legado, lejos de encoger, sigue expandiéndose cada vez que alguien escucha una de sus líneas. ‘Blue moon’ no solo rescata a Hart del olvido: reivindica el valor de quienes construyen desde las sombras.

Ficha de la película

Estreno en España: 28 de noviembre de 2025. Título original: Blue moon. Duración: 100 min. País: EE.UU. Dirección: Richard Linklater. Guion: Robert Kaplow. Música: Graham Reynolds. Fotografía: Shane F. Kelly. Reparto principal: Ethan Hawke, Margaret Qualley, Bobby Cannavale, Andrew Scott. Producción: Sony Pictures Clasics, Renovo Media Group, Detour Pictures, Wild Atlantic Pictures, Cinetic Media, Not to be Seen Productions, Under the Influence Productions, Concord Originals. Distribución: Sony Pictures. Género: drama. Web oficial: https://www.sonyclassics.com/film/bluemoon/

Crítica: ‘Sisu: camino a la venganza’

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Sinopsis

Al regresar a la casa donde su familia fue brutalmente asesinada durante la guerra, «el hombre que se niega a morir» (Jorma Tommila) la desmantela, la carga en un camión y se propone reconstruirla en un lugar seguro en honor a ellos. Cuando el comandante del Ejército Rojo, que mató a su familia (Stephen Lang, de ‘Don’t Breathe’), regresa empeñado en terminar el trabajo, se produce una implacable y espectacular persecución a través del país, una lucha a muerte llena de escenas de acción increíbles e ingeniosas.

Crítica

Cuidado que el Chuck Norris finés está de vuelta (de vuelta de todo)

Cuando consumimos cine de acción contemporáneo, es raro encontrar un filme que celebre sin complejos la figura del héroe de carne y hueso (o mejor dicho, de músculo, cicatrices y un instinto de supervivencia que se regodea en lo mítico). En ese terreno se mueve con contundencia la secuela ‘Sisu: camino a la venganza’, en la que el director Jalmari Helander vuelve al terreno que le hizo célebre: un protagonista implacable, violencia sin adorno, paisajes extremos llenos de maquinaria de guerra y un código moral escueto pero absolutamente claro.

Aquí el héroe es prácticamente un “Chuck Norris finés” que arrasa y es inasequible al desaliento: el personaje vuelve, sí, pero no solo está de vuelta con una segunda y esperadísima secuela, sino que está de vuelta de todo. Desengañado de la vida, marcado por la pérdida, y con el único objetivo de ajustar cuentas. Si en la primera entrega luchaba contra nazis que aplicaban la ley de tierra quemada, en esta nueva historia el enemigo cambia: son los soviéticos los que eliminaron a su familia, lo que intensifica el tono de venganza personal y marca un cambio de frente dramático. Está claro que el protagonista de Sisu no entiende de colores. También que protege lo suyo pues si anteriormente le vimos protegiendo su botín ahora intenta salvaguardar su casa en la que es la mudanza más dura que he visto en mi vida.

Helander ha planteado una propuesta que muchos creían perdida en el cine moderno: un héroe de acción auténtico, un “berserker” de los que no se permite tregua, que sin apenas diálogos logra transmitir tanto como una oda al instinto de supervivencia como una metáfora de la resistencia absoluta. Pero no está solo. La inclusión de dos colosos del antagonismo como Richard Brake y Stephen Lang añade una capa extra de brutalidad y credibilidad al engranaje narrativo. Ambos intérpretes, acostumbrados a encarnar figuras duras, violentas, desequilibradas o autoritarias, apareciendo aquí suman al carisma de la película: la incorporación de dos “ásperos” del cine como Brake y Lang no hace sino aumentar el grado de rudeza de la saga (me gusta pensar que habrá más entregas). Con ellos, Helander no tenía necesidad de embellecer nada, la efectividad ya estaba asegurada, pero sí consigue que sintamos eso de que “esto es guerra y nadie va a pedir perdón”.

Si bien ya sabemos lo que ofrece Helander: capítulos divididos por títulos, protagonista silencioso, humor físico, perro inmortal (sí, ese perro que parece haber firmado contrato de perpetuidad con la violencia), sigue siendo una gozada, es puro divertimento de principio a fin. Esta entrega sube la apuesta con más explosiones, más persecuciones, más enemigos y más sangre. Dicho de otro modo: “más difícil, más chiflado, más brutal todavía”. La película lo sabe y se limita inteligentemente a 88 minutos, sin adulterar su pulsión inicial pero siendo capaz de ir constantemente más allá.

El ritmo no da tregua. Desde los primeros minutos, el espectador está en la carretera de la venganza, sin dilación, sin segundas intenciones. Helander domina el espacio como pocos para el género: la carnicería se vuelve espectáculo, pero nunca pierde la concentración. Las set-pieces funcionan porque el protagonista no se detiene, y los antagonistas tampoco. No hay demasiadas sorpresas en cuanto al planteamiento (lo cual podría interpretarse como limitación) pero la capacidad de ejecución hace que poco importe.

Ahora bien, si hay un “pero” que merece mencionarse, es que en comparación con la primera parte esta segunda entrega tiene ciertas pausas que son algo más largas y por otro lado se siente más predecible, no por ello menos disfrutable. Lo dicho, ‘Sisu: camino a la venganza’ es una carta de amor al cine de acción primario: héroe inquebrantable, antagonistas sin piedad, tierra áspera, sangre, madera, explosiones y ocurrencias de lo más descabelladas… Si te molan los héroes que no hablan mucho pero lo dicen todo con una mirada y un puñetazo, si te atraen las películas que se entienden sin grandes discursos pero con muchas muñecas rotas, esta es una que no debes perderte.

Ficha de la película

Estreno en España: 21 de noviembre de 2025. Título original: Sisu: road to revenge. Duración: 88 min. País: Finlandia. Dirección: Jalmari Helander. Guion: Jalmari Helander. Música: Juri Seppä, Tuomas Wäinölä. Fotografía: Mika Orasmaa. Reparto principal: Jorma Tommila, Stephen Lang, Richard Brake. Producción: Subzero Film Entertainment, Good Chaos, Cosmic Snowball. Distribución: Sony Pictures. Género: acción. Web oficial: https://www.sonypictures.es/pelicula/sisu-camino-a-la-venganza

Tráiler de ‘Five Nights at Freddy’s 2’

Estreno el 5 de diciembre

El terror teenager regresa con garra en el mundo del cine con el lanzamiento del tráiler oficial de ‘Five Nights at Freddy’s 2’, la esperada secuela de la popular adaptación del videojuego de horror de Blumhouse Productions. Los estudios Universal Pictures y Blumhouse no han escatimado en mostrar que esta nueva entrega subirá el nivel de miedo y acción: más animatrónicos, más mitología y una atmósfera aún más opresiva.

Según el material promocional, la historia retoma lo ocurrido un año después de los sucesos en Freddy Fazbear’s Pizza: los coleccionistas de leyendas locales ya han convertido el horror en parte del folclore del pueblo, mientras un nuevo “Fazfest” celebra lo que antes era pesadilla. Pero los protagonistas saben que esta vez no hay segundo aviso.

Uno de los aspectos más comentados del tráiler es la aparición de nuevos animatrónicos “juguetes”, reinterpretaciones más terroríficas y elaboradas de los clásicos del juego. La directora Emma Tammi ha confirmado que estos personajes han sido diseñados con mayor ambición técnica, mediante la colaboración de la mítica Jim Henson’s Creature Shop, buscando aunar fidelidad argumental y espectáculo visual.

Además del terror visual, el tráiler introduce la presencia de actores reconocidos de distorsionar la franquicia original: Matthew Lillard regresa como el siniestro William Afton, mientras que Skeet Ulrich se suma al reparto en un rol aún no revelado pero con fuerte carga emocional, tal como ya se anticipó en el panel del San Diego Comic‑Con. También estará presente Megan Fox.

La ficha técnica anticipa que la película estará en cines a partir del 5 de diciembre de 2025, lo que marca una clara apuesta de estreno exclusivo antes de cualquier ventana de streaming, lo cual no es de extrañar dado su éxito. En España se convirtió en el estreno de terror más taquillero de la historia.

Crítica: ‘Bala perdida’

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Sinopsis

Hank Thompson (Austin Butler) era un fenómeno del béisbol en el instituto que ya no puede seguir jugando, pero todo lo demás le va bien. Tiene una chica estupenda (Zoë Kravitz), es camarero en un antro en Nueva York y su equipo favorito está sorprendentemente luchando por el campeonato.

Cuando su vecino punki Russ (Matt Smith) le pide que cuide de su gato durante unos días, Hanks se encuentra atrapado en medio de un variopinto grupo de gángsters amenazantes. Todos quieren algo de él; el problema es que él no sabe por qué. Mientras Hank intenta eludir sus cada vez más estrechas garras, tendrá que emplear toda su habilidad para mantenerse con vida el tiempo suficiente para averiguarlo…

Crítica

El ritmo de Ritchie y el absurdo de los Coen a través la lente trágica de Aronofsky

Cuando Darren Aronofsky, el autor de dramas tan densos como ‘Requiem por un sueño’, ‘Cisne negro’ o ‘La ballena’, decide arremangarse para hacer una comedia de acción como ‘Bala perdida’ (título en español de ‘Caught Stealing’), lo hace para explorar un territorio menos íntimo pero no menos demoledor. Aquí el director se adentra en la crónica criminal, con mezcla de suspense, acción, comedia ácida y personajes cargados de cicatrices (emocionales, físicas, morales) en un Nueva York mugriento (y vibrante) de finales de los 90.

La película arranca (además de con un plano de las Torres Gemelas) con lo que parece un encargo banal: cuidar el gato de un vecino punk británico. Pero ahí se dispara todo pues el protagonista, sin comerlo ni beberlo, se ve metido en un berenjenal del que no sabe ni cómo salir. Aprovecho para recomendaros una película reciente con similar punto de partida como ‘Night call’. Esa escalada, desde lo trivial hacia lo extremo, funciona muy bien en ‘Bala perdida’ haciendo que lo grotesco y lo absurdo convivan, y permite a Aronofsky juguetear sin dejar atrás su sello dramático. La película parece un cruce entre el Guy Ritchie de ‘Snatch’ (por ritmo, los criminales tan peculiares) y ‘El Gran Lebowski’ (por los malentendidos, los personajes de moral ambigua, los tonos de comedia negra, lo imprevisible). Pero Aronofsky lo filtra todo con una lente más brutal, nada exenta de sus demoledores giros y personajes marcados por la tragedia.

El reparto es de excepción. Austin Butler, Zoë Kravitz, Matt Smith, Regina King, Vincent D’Onofrio, Liev Schreiber, Caron Kane… Y por ahí vuelve a aparecer Bad Bunny en una película de Sony Pictures como ya hizo en ‘Bullet train’, solo que esta vez bajo el nombre de Benito A Martínez Ocasio. Y no os perdáis el cameo durante los créditos, aunque sabréis quién es si durante la película reconocéis su voz. Todo el elenco está magnífico en esta especie de London calling neoyorkino con tintes de GTA. Vincent D’Onofrio y Liev Schreiber son tan capaces de dar miedo como de sacarte carcajadas, Zoë Kravitz ofrece las réplicas a Butler en un papel quizá demasiado cercano a los arquetipos del cine de criminales, Regina King está imponente y firme asemejándose a Viola Davis en ‘Escuadrón Suicida’, Matt Smith aporta un nervio tan contagioso que te dan ganas de meterte en un pogo de un local de Candem Town. Pero sin duda este filme representa otra señal más de la capacidad camaleónica y magnética de Austin Butler, el cual, es ya para muchos el Brad Pitt de esta generación.

Aronofsky no abandona su capacidad de mostrar cuerpos desnudos (o muertos) y situaciones límite que duelen. Pero en ‘Bala perdida’, hay algo de festín visual. El Nueva York de 1998 aparece como una ciudad gritona, sucia, donde el peligro está a la vuelta de la esquina, pero también te cruzas con la música punk, los colores sucios, las luces de neón y los teléfonos de concha. Se plantea como un lugar donde puedes caminar manchado de sangre y nadie te para. Es un escenario pulp que da pie a todo tipo de situaciones y te lleva por un amplio recorrido de sensaciones.

Sí, con ‘Bala perdida’ sales reconociendo que te has divertido con una película de Aronofsky.  Es de lejos su película más cómica. Pero eso no hace de ello una película trivial pues tiene secuencias vibrantes y planos magníficos. Y por supuesto tiene su habitual estudio del trauma (la filmografía de este director debería ser obligatoria en facultades de psicología). Es acción, es humor negro, es violencia, es reflexión sobre lo cotidiano, lo inesperado y lo que evitamos enfrentar. Si buscas algo relajado, profundo y que te deje pensando, quizá necesites otro Aronofsky. Pero si quieres una película para salir del cine con adrenalina, risas incómodas y la sensación de que alguien acaba de golpearte, ‘Bala perdida’ cumple de sobra.

Ficha de la película

Estreno en España: 10 de octubre de 2025. Título original: Caught Stealing. Duración: 109 min. País: EE.UU. Dirección: Darren Aronofsky. Guion: Charlie Huston. Música: Rob Simonsen. Fotografía: Matthew Libatique. Reparto principal: Austin Butler, Regina King, Zoë Kravitz, Matt Smith, Liev Schreiber, Vincent D’Onofrio, Griffin Dunne, Benito A Martínez Ocasio, Carol Kane. Producción: Columbia Pictures, Eagle Pictures, Protozoa Pictures, TSG Entertainment. Distribución: Sony Pictures. Género: comedia, suspense. Web oficial: https://caughtstealing.movie/

Crítica: ‘Guardianes de la noche: Kimetsu no Yaiba – La fortaleza infinita’

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Sinopsis

Tanjiro Kamado es un joven que se unió a una organización dedicada a cazar demonios, el Cuerpo de Matademonios, después de que su hermana menor, Nezuko, fuera transformada en uno.

Crítica

Constantemente vibrante y frenética. A la altura de la ambición con la que ha sido concebida

Si miramos cuáles son los tres títulos más taquilleros de la historia de Japón nos encontramos en orden ‘Kimetsu no yaiba – Mugen Train’, ‘El viaje de Chihiro’ y en tercer lugar ‘Guardianes de la noche: Kimetsu no Yaiba – La fortaleza infinita’. Que llegue a cines la tercera película más taquillera de todos los tiempos en el país nipón no es para hacerle un feo, hay que verla. El fandom de la serie y los mangas sin duda ha aupado estas cifras, pero no es el único factor que contribuye a lograr semejante proeza.

‘Guardianes de la noche: Kimetsu no Yaiba – La fortaleza infinita’ es la culminación de años de éxito global de una franquicia que no solo ha sabido conquistar a los amantes del shōnen, sino también a espectadores que se acercan por primera vez al anime. No es el primer largometraje basado en la obra de Koyoharu Gotōge, ya antes se estrenó ‘Mugen Train’, título imprescindible de ver entre temporadas para seguir la linealidad de la historia. Este detalle es importante: no hablamos de spin-offs ni añadidos prescindibles, sino de capítulos cinematográficos que continúan el relato principal, de películas evento que nos describen muy bien la situación actual de las salas de cine.

El director Haruo Sotozaki vuelve a ponerse al frente, como lo hizo en la serie y en las películas anteriores. Su experiencia no es casual: Sotozaki ha trabajado como animador en casi media cincuentena de títulos, incluyendo la película de ‘Cowboy Bebop’, así como en sagas icónicas como ‘Naruto’ y ‘Fullmetal Alchemist: Brotherhood’. Su mano experta se nota en la manera en que traduce el dinamismo de las viñetas al lenguaje cinematográfico, con una precisión y vertiginosidad que pocos estudios alcanzan. A su lado, el productor Hikaru Kondô y estudios como Aniplex o Ufotable reafirman su sello de calidad visual, que ya se ha convertido en una marca registrada de la saga.

Lo que hace de ‘La fortaleza infinita’ una experiencia distinta no es solo su fidelidad al manga, sino la ambición técnica y narrativa. La animación es una sinfonía de luces, colores y movimientos coreografiados con el mismo cuidado que una danza tradicional. Cada enfrentamiento, cada secuencia, transmite la sensación de estar en un clímax perpetuo, de que no hay respiro posible. Aun así, la película sabe equilibrar el frenesí con momentos de calma, introspección y emotividad que conectan directamente con el corazón del espectador. Y ya no hablamos solo de la acción o del diseño de personajes, el castillo aporta una dimensión que a muchos recordará escenas de ‘Doctor Strange en el multiverso de la locura’ elevado a más niveles.

El trasfondo narrativo cobra aquí una dimensión casi trágica. La historia de Tanjiro y sus compañeros se acerca a un desenlace inevitable, y eso se refleja en el tono de la cinta: más oscuro, más adulto, más consciente de las pérdidas que pueblan el camino de los protagonistas. Es, en efecto, el inicio de un final que se configura como una trilogía cinematográfica. Una estructura que no solo da espacio para expandir el universo, sino que asegura que cada arco reciba la atención que merece. Como única pega, quizá habría que recortar el exceso de flashbacks, que merman un poco el ritmo y pueden ser tediosos o poco ilustrativos para los no seguidores de la franquicia.

Un aspecto a destacar es que, aunque la película ya haya sido pirateada o esté disponible próximamente en plataformas de streaming como Crunchyroll, la experiencia en pantalla grande es insustituible. Ver ‘Guardianes de la noche: Kimetsu no Yaiba – La fortaleza infinita’ en un cine IMAX es sumergirse en un espectáculo audiovisual diseñado para ese formato. La escala de las batallas, la riqueza de los fondos y la explosión cromática cobran vida de una manera que ningún televisor, por grande que sea, puede replicar.

La cinta de Haruo Sotozaki es una demostración de por qué el anime contemporáneo ha dejado de ser un fenómeno de nicho para convertirse en un pilar cultural global. ‘Guardianes de la noche: Kimetsu no Yaiba – La fortaleza infinita’ no es solo un capítulo más de la saga, es un evento que marca un antes y un después. Y al salir de la sala, queda claro que lo mejor aún está por llegar, porque este es apenas el primer movimiento de una serie de películas que promete arrasar en taquilla y en emociones.

Ficha de la película

Estreno en España: 12 de septiembre de 2025. Título original: Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba – Infinity Castle. Duración: 155 min. País: Japón. Dirección: Haruo Sotozaki, Hikaru Kondô. Guion: Koyoharu Gotouge, Hikaru Kondô. Música: Yuki Kajiura, Go Shiina. Reparto principal (doblaje original): Natsuki Hanae, Saori Hayami, Yoshimasa Hosoya, Mamoru Miyano, Yoshitsugu Matsuoka, Akari Kitô. Producción: Aniplex, Crunchyroll, Sheisha, Sony Pictures, Toho Pictures, Ufotable. Distribución: Crunchyroll. Género: aventura, fantástico. Web oficial: https://demonslayer-anime.com/infinitycastle/

Crítica: ‘Materialistas’

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Sinopsis

Una joven y ambiciosa celestina de Nueva York se debate entre la pareja perfecta y su imperfecto ex.

Crítica

Desmonta la lógica de las relaciones eficientes y puede desmontar a más de uno

Madame Web se encuentra en una boda con Mr. Fantástico y la Antorcha Humana. Esto que parece el principio de un chiste que haría que tú, que buscas un cine con distintas costuras que el comiquero, digas “next” en una cita, es lo que precisamente trata de evitar el personaje de Dakota Johnson. Ella es una persona que se dedica a hacer de celestina, un Tinder personal para que lo entiendan los más jóvenes. Su cometido es hacer que acabes en la cita correcta, con la persona que potencialmente pueda ser tu cónyuge y no con alguien que te cause rechazo instantáneo. Lo irónico: ella misma no encuentra pareja. Y eso no es casualidad.

‘Materialistas’, dirigida por Celine Song y producida por A24, podría haber sido una nueva ‘Hitch’ o un intento más de actualizar ‘El diario de Bridget Jones’. Pero no. En vez de caer en las fórmulas edulcoradas del género, Song nos ofrece una mirada más sofisticada, crítica y emocional. Si en ‘Vidas pasadas’ analizaba los hilos invisibles del destino y el amor a través del tiempo, aquí disecciona el presente con bisturí emocional y parece que también preocupado.

La protagonista, interpretada con acierto por Dakota Johnson, se mueve entre citas, expectativas y algoritmos, funcionando como un espejo roto en el que muchos pueden verse reflejados. La película expone, con mucha más inteligencia de la que su tono ligero deja entrever, cómo hemos llegado a cosificar hasta el amor, tasando el físico, el éxito o la compatibilidad como si fueran valores bursátiles o datos de esos que alimentan los algoritmos de las redes.

Johnson brilla en su papel más irónico y maduro hasta la fecha. Le acompañan con buen pulso Chris Evans y Pedro Pascal, que lejos de ser simples intereses amorosos, construyen dos tipos de masculinidad con los que la protagonista se confronta y evoluciona. Los diálogos están afinadísimos, y no hay línea de guion que no revele capas de los personajes o del sistema emocional que habitan. Entre los tres retratan a una sociedad actual que cosifica y cuantifica todo, hasta tal punto de que parece que hemos evolucionado poco o incluso involucionado.

Lo mejor de ‘Materialistas’ es que, bajo su envoltorio de comedia romántica, late una historia profundamente meditada y meditabunda, que no solo anima a la sinceridad entre personas, sino a la verdad con uno mismo. Celine Song ha encontrado en su historia el hueco para analizar la condición humana actual. Nos interpela sobre el origen de nuestra autoestima: ¿Somos valiosos por cómo nos perciben o por lo que somos cuando nadie nos ve? Sin duda es un filme que te hace cuestionarte cosas. No da respuestas fáciles, pero sí provoca las preguntas correctas. Y eso, en una película romántica, es oro puro.

Ficha de la película

Estreno en España: 14 de agosto de 2025. Título original: Materialists. Duración: 109 min. País: EE.UU. Dirección: Celine Song. Guion: Celine Song. Música: Daniel Pemberton. Fotografía: Shabier Kirchner. Reparto principal: Dakota Johnson, Pedro Pascal, Chris Evans. Producción: A24, 2AM, Killer Films, Access Entertainment, IPR.VC. Distribución: Sony Pictures. Género: romántico. Web oficial: https://a24films.com/films/materialists