Crítica: ‘Greenland 2’

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La supervivencia como legado y no como victoria

Ric Roman Waugh sitúa ‘Greenland 2’ cinco años después del impacto que tenía lugar en la primera película. El trauma familiar de los Garrity ha quedado atrás, no porque se haya olvidado, sino estamos en un mundo que ya no concede treguas las rencillas personales o sentimentales. La civilización, tal y como la conocíamos, es ahora una suma de enclaves precarios, rutas migratorias improvisadas y decisiones morales que se toman con el estómago vacío. El arranque recuerda a la lógica opresiva de ‘Silo’ y ‘Fallout’: comunidades que sobreviven a duras penas bajo tierra, con un exterior que es amenaza constante. Pero Waugh no tarda en acelerar el pulso y convertir esa premisa en una carrera perpetua, más cercana a ‘Into the night’ o incluso a la concatenación de catástrofes de ‘2012’, aunque con una escala más humana y menos proclive al espectáculo vacío.

Groenlandia (Greenland, para quienes aún confunden geografía con campaña electoral) se erige como espacio simbólico y físico. Resulta imposible no sonreír con la casualidad de este estreno y las ominosas pretensiones de un Trump que quiere anexionarse la isla como si fuera un solar inmobiliario: aquí, la única anexión posible es la del ser humano a un entorno que no le pertenece. Maremotos repentinos, tormentas radiactivas, aire tóxico y una escasez de recursos que convierte cada desplazamiento en un riesgo calculado conforman un paisaje donde el enemigo no siempre es el clima; a menudo es el propio hombre, reducido a su versión más primaria cuando la ley se diluye.

Waugh y Butler: una alianza creativa basada de la acción a la contención

La relación entre Ric Roman Waugh y Gerard Butler vuelve a ser el eje que sostiene el proyecto. No es casualidad: su colaboración previa ha demostrado que ambos comparten una visión del cine de catástrofes anclada en el realismo emocional, lejos del histrionismo y las proclamas patrióticas, pero con pequeñas dosis de acción. Butler interpreta de nuevo a un protagonista que no es héroe por convicción, sino por necesidad. No hay discursos grandilocuentes ni banderas ondeando al viento; ‘Greenland 2’ renuncia conscientemente a las “americanadas” típicas del género para centrarse en algo más universal: sobrevivir, migrar y, si es posible, prosperar.

Waugh insiste en un tono sobrio, casi áspero, que conecta con la crítica que ya planteaba ‘Greenland: El último refugio’: la catástrofe no como excusa para la épica, sino como espejo de nuestras fragilidades. El ecologismo aparece de manera insinuada, nunca subrayado con rotulador fluorescente. El meteorito fue un agente externo, sí, pero su carácter destructivo dialoga de forma evidente con la capacidad humana para deteriorar el planeta. Es una metáfora pasajera, integrada en la acción, que gana fuerza precisamente por no imponerse.

Aventuras encadenadas y un final con ecos simiescos

‘Greenland 2’ es, en esencia, una aventura de huida constante. Cada refugio es provisional y cada destino, incierto. La película encadena peligros con eficacia narrativa, manteniendo la tensión sin caer en la reiteración. Hay momentos en los que la puesta en escena roza el survival puro, con decisiones que pesan más que los efectos visuales. Y cuando llega el desenlace, Waugh opta por un cierre que recuerda poderosamente a una de las últimas entregas de ‘El planeta de los simios’: tanto por lo que muestra como por lo que sugiere. Un nuevo comienzo ambiguo, casi melancólico, donde la esperanza no es una promesa grandilocuente, sino una posibilidad frágil.

Quizá el mensaje más persistente de la película sea el más sencillo: pese a todo el deterioro, la Tierra se las arregla para conservar zonas verdes. Entre la toxicidad del aire y las ruinas de lo que fue, brota la vida. No como consuelo fácil, sino como recordatorio incómodo de que el planeta no necesita al ser humano para regenerarse; somos nosotros quienes necesitamos aprender a convivir con él. En ese equilibrio precario, ‘Greenland 2’ encuentra su identidad y justifica su existencia más allá de la secuela obligada.

Ficha de Greenlan 2

Estreno en España: 20 de febrero de 2026. Título original: Greenland 2: Migration. Duración: 98 min. País: EE.UU. Dirección: Ric Roman Waugh. Guion: Chris Sparling, Mitchell LaFortune. Música: David Buckley. Fotografía: Martin Ahlgren. Reparto principal: Gerard Butler, Morena Baccarin, Roman Griffin Davis. Producción: Anton, CineMachine Media Works, G-BASE, STX Entertainment, Thunder Road Pictures. Distribución: Diamond Films. Género: aventura, ciencia ficción. Web oficial.

Crítica: ‘Cumbres borrascosas’

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Crítica

Artísticamente preciosa, pero lejos de la novela que representa

Olvidad la gran novela de Emily Brontë, porque si no, esta película no es para vosotros. Llega una nueva versión de ‘Cumbres borrascosas’ esta vez de la mano de Emerald Fennell. Una directora a la que le gusta mucho distanciarse de todo y hacer cosas artísticamente diferentes. Y es que sus ‘Cumbres borrascosas’ dejan atrás muchas cosas, centrándose mucho más en este amor imposible que ella nos cuenta desde su perspectiva.

¿Es ‘Cumbres borrascosas’ una buena adaptación’?

Partiendo que en principio no se mete en toda la historia que nos cuenta Emily Brontë, la cinta nos lleva como digo más a la tormentosa historia de amor de Cathy y Heathcliff. Ambos se han criado juntos en un ambiente terrible de pobreza y maltrato. Un ambiente que termina con ella casándose con un joven millonario y con él marchándose despechado y lleno de ira. Para regresar rico y con ganas de venganza.

Emerald Fennell ha obviado personajes de la novela y momentos de ésta, como digo, para llevar la historia a una truculenta historia de amor llena de traición, odio, sexo y amor verdadero.

Aunque la cinta no sea una gran adaptación, nos cuenta otra historia y no lo hace mal del todo. Si que es cierto que a mitad de película da un giro que aunque en la novela realmente es así, aquí queda bastante mal, ya que nos está contando una gran historia de amor y pasa de repente a un odio exacerbado y que realmente no entiendes. No se, creo que en parte se quiere ceñir a la novela, pero cuando lo ha intentado, se le ha ido completamente de las manos.

Reparto y personajes

Tanto el personaje de Cathy como el de Heathcliff, me parecen muy bien tratados, hasta como os digo, ese giro que en la película no pinta nada. Cathy, una mujer caprichosa, que hace lo que le da la gana con Heathcliff y con su marido. Realmente le da igual todo, solo se interesa por ella misma y por sus deseos más cercanos.

Heathcliff en cambio es el eterno enamorado, con una tristeza bajo sus hombros increíble, ya que ha sido torturado por su “salvador” y también ignorado por el amor de su vida. Regresa rico y lleno de odio hacia Cathy.

Margot Robbie y Jacob Elordi logran crearnos una pareja perfecta. Tanto en los buenos momentos como en los malos, logran una química increíble y se nota que han trabajo muy a gusto juntos.

En el resto de reparto me gustaría mencionar a Alison Oliver, que tiene un papel terrible, en el sentido de que su personaje es super maltratado y la verdad la actriz logra una actuación bastante buena.

En cambio, el personaje de Shazad Latif, podría ser bastante más interesante, pero sinceramente llega a dar bastante igual. No creo que sea culpa del actor, si no que simplemente su personaje no está bien desarrollado.

El arte de la película

Lo que, si que me ha gustado bastante, aunque no tenga nada que ver con la época, es el vestuario y decoración. Y es cierto que las películas de esta directora son muy artísticas visualmente hablando.

El vestuario de la mano de Jacqueline Durran, es espectacular, está claro que es para que Margot Robbie se luzca, como lo hizo en ‘Barbie’, pues ya trabajaron juntas aquí. Son vestidos llamativos, con la gama de colores del rojo al rosa, resaltando el rostro y los ojos de la actriz.

Se han utilizado diferentes colores para los distintos personajes, pero es cierto que los de ella son los más llamativos. Que contrastan con el negro de Jacob Elordi, un personaje oscuro y lleno de rencor.

También es llamativa la gran fotografía de Linus Sandgren, mostrándonos grandes primeros planos de los labios, de las manos, la piel desnuda. Pero también planos generales de las habitaciones llenas de colores y bastante vacías de muebles, poco barroco para la época tan ostentosa que nos representa.

A nivel artístico lo que no me ha gustado nada es la música, me parece que no pega con la película.

Conclusiones

No puedo decir que ‘Cumbres borrascosas’ no me haya gustado, una cosa que me dio fue un gran debate al salir de verla y eso siempre es un gran punto a favor de la película. Pero sí que creo que podría ser mucho mejor y que si se hubiese centrado más en la novela hubiese sido tremenda. Pero como siempre digo, no es mi película, es la versión de la directora y el cine está para todo el mundo. ‘Cumbres borrascosas’ tiene cosas muy buenas y pese a mitad de película que para mí se pierde, el principio y el final de la cinta logra que mínimo pueda recomendárosla.

 

Ficha de la película

Estreno en España: 13 de febrero de 2026. Título original: Wuthering Heights. Duración: 136 min. País: Estados Unidos. Dirección: Emerald Fennell. Guion: Emeral Fennell. Música: Anthony Willis. Fotografía: Linus Sandgren. Reparto principal: Margot Robbie, Jacob Elordi, Hong Chau, Alison Oliver, Shazad Latif, Martin Clunes, Ewan Mitchell, Amy Morgan, Jessica Knappett, Charlotte Mellington, Owen Cooper, Vy Nguyen. Producción: MRC Film, LuckyChap Entertainment. Distribución: Warner Bros. Género: Drama. Web oficial.

Crítica: ‘Ruta de escape’

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Un buen thriller sobre el desgaste moral y el estancamiento

Bart Layton, quien a priori sonará a director desconocido para muchos, regresa a carteleras lo hace con la carga de sacar adelante una película que cuenta con un reparto muy potente. Podría haber algo lleno de lentejuelas pero con ‘Ruta de escape’ su verdadero interés no está tanto en el mecanismo espectacular del thriller como en la anatomía moral de quienes lo habitan. Bajo una apariencia de cine criminal clásico (robos, persecuciones, policías obsesivos y ladrones que creen ir siempre un paso por delante) se esconde una película deliberadamente paciente, casi provocadora en ese sentido, que tarda en desvelar el rol real de cada actor dentro del tablero. Esa demora no es un defecto: es la estrategia.

Inspirada en el relato ‘Crime 101’ de Don Winslow, la película traslada su acción a la costa oeste de Estados Unidos y convierte la carretera 101 en algo más que una localización: es una línea de pensamiento, un itinerario mental que el filme cuestiona constantemente. El título español, mucho más explícito, resulta incluso más coherente con el fondo del relato: todos sus personajes buscan una salida, una ruptura con el estancamiento personal o profesional en el que se encuentran atrapados.

Personajes como arquitectura del suspense

Uno de los mayores aciertos de ‘Ruta de escape’ es su trabajo con los personajes. Layton construye el suspense no tanto a partir de giros espectaculares, sino desde la fricción entre figuras que se cruzan, se observan y se miden constantemente. Nada es inmediato. Las motivaciones se revelan a capas, y cuando el espectador cree haber entendido el rol de cada uno, la película introduce un matiz que obliga a replantear lo visto.

Chris Hemsworth ejerce de eje narrativo desde una contención poco habitual en su filmografía reciente. Su personaje es frío, calculador, casi hermético, y ese distanciamiento juega a favor del conjunto. Es cierto que en algunos momentos su presencia resulta tan pulida que parece salida de uno de sus muchos anuncios publicitarios, pero lejos de ser un problema, esa cualidad artificial refuerza la idea de un hombre que se ha construido a sí mismo como fachada. Hemsworth no busca simpatía, busca coherencia interna y la encuentra siendo un hilo conductor más conceptual que emocional.

Mark Ruffalo, por su parte, retoma un arquetipo que le resulta familiar: el del policía obsesivo, intuitivo, con un pie dentro y otro fuera del sistema. Su interpretación recuerda inevitablemente a la primera entrega de ‘Ahora me ves’, pero aquí introduce matices más ásperos y menos complacientes. Su agente no es brillante por carisma, sino por desgaste; es alguien que ha visto demasiados patrones repetirse como para creer en casualidades. Layton le concede tiempo y espacio para que esa obsesión no sea caricaturesca, sino trágica.

Por otro lado tenemos a la siempre eficiente Halle Berry. En su caso el personaje que interpreta tiene que ver con la trama y es disparador de más de un arco. Pero además encuentra espacio para el empoderamiento y para tocar elementos como el techo de cristal o la cosificación de las mujeres en el entorno profesional o empresarial.

Estancamientos, máscaras y falsas salidas

Donde la película se vuelve especialmente interesante es en su reflexión sobre el estancamiento. Todos los personajes principales (desde los principales hasta los secundarios y con esto contamos hasta 6 actores) parecen atrapados en versiones de sí mismos que ya no les satisfacen. En ese contexto, resulta llamativo que Barry Keoghan sea el único que no logra escapar de su rol habitual. Su personaje vuelve a encarnar al zumbado imprevisible, al elemento desestabilizador que parece vivir al margen de cualquier evolución real.

Paradójicamente, ese estancamiento interpretativo encaja con el discurso del filme. Mientras los demás buscan reinventarse o justificarse, el personaje de Keoghan representa a quien confunde intensidad con profundidad, caos con inteligencia. Esto conecta directamente con la ironía central de ‘Ruta de escape’: la supuesta sofisticación del ladrón de guante blanco que, en realidad, sigue una ruta demasiado obvia para alguien que presume de genio. La carretera 101 no es una jugada maestra, sino una muleta mental.

Halle Berry y Monica Barbaro funcionan como contrapesos emocionales y éticos, aportando capas de ambigüedad que evitan que la película se convierta en un duelo masculino de egos. Sus personajes no están ahí para decorar la trama, sino para tensarla, cuestionar decisiones y revelar grietas en discursos aparentemente sólidos.

‘Ruta de escape’ es un thriller sobre la verdad y la moral

Formalmente, ‘Ruta de escape’ es sobria, casi seca. Layton evita el virtuosismo visual y apuesta por una puesta en escena funcional, apoyada en el ritmo interno de las escenas y en el peso de las conversaciones. Esa elección puede desconcertar a quien espere un thriller más explosivo, pero encaja con una propuesta que prioriza la observación sobre el impacto inmediato.

El director vuelve a demostrar su interés por los relatos donde la verdad es una construcción frágil y subjetiva. Aquí no hay héroes claros ni villanos absolutos, solo profesionales aferrados a códigos que quizá ya no tienen sentido o dependen de factores corrompidos. El resultado es una película que crece a posteriori, sin ser excesivamente intelectual se asienta en la memoria del espectador planteando encrucijadas que abren debate.

Ficha de ‘Ruta de escape’

Estreno en España: 13 de febrero de 2026. Título original: Crime 101. Duración: 140 min. País: Reino Unido. Dirección: Bart Layton. Guion: Bart Layton, Peter Straughan. Música: Blanck Mass. Fotografía: Erik Wilson. Reparto principal: Chris Hemsworth, Mark Ruffalo, Barry Keoghan, Monica Barbaro, Corey Hawkins, Jennifer Jason Leigh, Nick Nolte, Halle Berry. Producción: Amazon MGM Studios, Working Title Films, RAW, Wild State, The Story Factory. Distribución: Sony Pictures. Género: suspense. Web oficial

CutreCon 2026, día 8 de febrero

CutreCon cierra edición y ya prepara el fin del mundo para 2027

La CutreCon baja el telón un año más dejando tras de sí salas llenas, gargantas gastadas de tanto reír y la sensación de que el cine cutre es, ante todo, una experiencia colectiva. Han sido días de títulos imposibles, héroes desorientados y decisiones creativas que desafiaban cualquier manual de guión, celebradas como se merecen: con aplausos, carcajadas y complicidad absoluta entre público y programación. El festival vuelve a demostrar que no hace falta perfección para generar entusiasmo, solo amor por el cine más desatado y sin complejos. Prueba de ello es que el propio Uwe Boll ha manifestado su satisfacción calificando al festival como el mejor en el que ha estado.

Y antes de que se enfríen los proyectores, la organización ya mira al futuro: la CutreCon 2027 estará dedicada al cine de catástrofes. Seguro que nos esperan cosas tales como terremotos con cartón piedra, efectos especiales descontrolados y apocalipsis rodados con más ambición que presupuesto. La fecha ya se conoce, de forma aproximada, del 3 al 7 de febrero, manteniendo su habitual hueco invernal en el calendario cinéfilo. Una nueva excusa para reunirse, reírse del fin del mundo y celebrar que, pase lo que pase en pantalla, la CutreCon siempre sobrevive.

‘Empire of the dark’

Steve Barkett se hizo esta película por y para él: escrita, producida, dirigida, promocionada y protagonizada por él. Es una película de autobombo y muy torpe pero curiosamente no deja de emplear buenos recursos. No obstante parece una película rodada a partir de ideas sueltas escritas en servilletas conviven amigos y familiares. Demonios, mafias, posesiones y pistoleros conviven sin demasiada explicación en una trama ritualista y de otra dimensión. Es como si todo diera igual (incluidos continuidad y rácord) mientras haya ilustraciones curiosas y diálogos solemnes. Nadie actúa como una persona real, sino como alguien que acaba de despertarse de una siesta incómoda y quiere que todos lo sepan. No sería posible aguantarla sino fuese por los chistes del público de Cutrecon. Es tan seria en su delirio que acaba funcionando como comedia accidental. No se entiende, pero se recuerda, que en el fondo es lo mejor que puede decirse de ella. Sorprendentemente la película tiene un 5 raspado en IMDB.

‘Roots of evil’

Un alemán rodando barato en Madrid en los años setenta. Contando con muchos actores y técnicos españoles pretende tomarse a sí misma con una gravedad casi religiosa, mientras encadena escenas de lucha bochornosas. Imposible tomársela en serio cuando el villano está interpretado por Deep Roy (el Oompa Loompa) vestido de Rigodón. Una película de explotación de artes marciales con trama tipicona en la que el protagonista sufre presiones para que deje el local en el que imparte karate. Si esto pasase en el Madrid de hoy en día solo tendrían que actualizarle el precio. En su lugar se prepara un triángulo amoroso con muy poca acción, en varios sentidos. Cuesta creer que ni el nulo carisma del protagonista, ni la desastrosa escena de baile, ni las mal montadas escenas de karate o las conexiones con el cine quinqui avisaron al resto del equipo de que esta es de esas obras que arruinan carreras.

‘Miami conection’

Si has ido alguna vez a CutreCon has cantado la canción de esta película, el tema ‘Against the ninja’ de Dragon Sound, que se proyectó en la segunda edición. Un subidón verla en formato karaoke. Por lo demás es una de esas películas que americanizaban la cultura ninja y en las que hasta el apuntador sabe artes marciales. El villano cambia del look trajeado al camuflaje de barriada sin sentido, el sonido de las voces baja y sube, personas que aparecen en cuadro donde no debería haber nadie, la trama es tan simplona como el juego de un niño que mezcla sus juguetes… La película cree de verdad en la música, la hermandad y los patadones… hay cinismo, solo entusiasmo desbordado y decisiones de producción inexplicables.

‘Rambo Turco: Korkusuz’ + ‘Rambo Indonesio: Rambu, The Intruder’ + ‘Rambo Turco: Vahsi Kan’

Maratón de películas que sin licencia imitan, continúan o rehacen las películas de Sylvester Stallone. Mala calidad mezclada con elementos de las originales, Cüneyt Arkın saltando en camas elásticas mientras ejerce su misoginia, explosiones a varios metros de las supuestas víctimas, munición ilimitada hasta para el bazoka… Por quedarnos con algo… la batalla entre villanos en motos de cross y bienhechores en motocarros.

 

CutreCon 2026, día 7 de febrero

En CutreCon se mueve el bigote, pero no solo para comer

CutreCon se traslada al mk2 Palacio de Hielo para maratonear con películas de explosiones y bigotones. Durante todo el fin de semana la casa del festival es el cine emplazado en el Centro Comercial Palacio de Hielo y ahí, la sala con más de 500 butacas ha colgado varias veces el cartel de «no quedan entradas». La penúltima jornada fue toda una fiesta con buen sentido del humor, camaradería y capacidad de resistencia a según qué películas.

Tras ver varias películas en las que los protagonistas lucían diversos tipos de bigotes y peores argumentos, la jornada de CutreCon cerró con la proyección de ‘Postal’ acompañados del director Uwe Boll presente. Un broche de oro y locura para con una sesión golfa abarrotada patrocinada por Moviementarios en la que los asistentes no solo disfrutaron de la visión del director de primera mano, sino que recibieron copias firmadas de sus películas. Y todo esto sucedió justo después de que Boll maldijese a Paul W.S. Anderson por hacerse con los derechos de ‘House of the Dead’. No obstante, el crowdfunding para hacer su secuela, ‘23 years later: return to zombie island’, sigue adelante.

‘White Fire’

Demostración científica de que en los 80 nadie leía el guion completo antes de rodar. Esta ha sido una demostración a lo CutreCon style, de esas películas que no hay que ver solo en casa, sino bien acompañado. Es una inexplicable película sobre revolucionarios y traficantes. Robert Ginty actúa como si no supiera muy bien qué película está haciendo, pero eso solo aumenta su encanto. Las escenas de acción son más torpes que sangrientas y el tono cambia más que los modelos de bigotes que desfilan por la pantalla. Todo es excesivo, incoherente e ineficazmente serio, lo que convierte a ‘White Fire’ en una joya involuntaria. El título se te graba a fuego por el incesto y la gran cantidad de veces que lo mencionan, pegadiza canción incluida. Pero eso no es lo más memorable. Lo más reseñable es una inexplicable trama con incesto y endogamia que cuesta creer que a los guionistas se les haya colado por descuido.

‘Karachi Thunderbolt’

En anteriores ocasiones CutreCon nos ha preparado remixes como este. Esta vez Trash-o-rama distribución nos ha brindado una selección muy loca de cine Pakistaní. Todo protagonizado por Sultán Rahi, un actor con más de un centenar de películas en su haber. Una persona que fue asesinada por unos fans que no le reconocieron al no llevar su bigote postizo, muchas veces recreado con dos trozos de cartón. Lo que hizo este actor es cine sin frenos ni cinturón de seguridad y también sin cuidado porque las películas eran de usar y tirar, acababan en la basura. Cine rescatado directamente desde Lollywood (la “factoría” de cine de Pakistán) con escenas que provocan auténtico dolor, por sus histriónicas interpretaciones, por su constante cambio de color, por su deficiente sonido, por la repetición de golpes… te deja los sentidos hechos fosfatina.

‘Ninja Terminator’

‘Ninja Terminator’ es una película donde la trama es un rumor lejano y los ninjas visten camuflajes rosas y de manera esporádica. El argumento, si existe, gira en torno a una estatua robada, pero lo importante son los combates reciclados, los planos robados de otras películas y los nombres de los protagonistas que en versión española ganan otra dimensión. Cada ninja actúa como si protagonizara su propia película, sin preocuparse por la coherencia global. El montaje es un collage delirante y la música suena como si alguien hubiera dejado una cinta puesta al azar. Es cine cutre en estado puro, desde el villano con peluca de Adam de Eternia hasta el teléfono con forma de Garfield. Sin dura una proyección que ha recordado a los mejores momentos de CutreCon.

‘James Bond Turco: En Büyük Yumruk’

Es lo que pasa cuando alguien decide hacer una película sin respetar derechos, sin criterio cinematográfico y sin ningún tipo de respeto. El personaje no es Bond: conduce coches normales, pelea como en una película de barrio y se enfrenta a villanos que parecen pueblerinos enfadados. Pero se roban detalles y escenas de acción de la franquicia. Y la música… suenan pasodobles españoles y temas de Flash Gordon. El protagonista, Cüneyt Arkın, la mítica estrella de otros plagios turcos, actúa con una seriedad de galán misógino como si estuviera en ‘Goldfinger’. Todo es cutre, sucio y directo, sin más esfuerzo que encadenar una pela tras otra, un ligoteo tras otro. Parodia involuntaria fruto de una época y cultura que entiende poco del respeto. Un monumento al cine de explotación y a la cara dura creativa. Será que, como dicen cerca de una decena de veces en la película, es cosa de hombres.

‘Retroceder nunca, rendirse jamás’

De entrada hay que decir que el protagonista está constantemente huyendo y rindiéndose en situaciones comprometidas. Esta es la película que intentó subirse al éxito de ‘Karate Kid’… y acabó practicando su propio kata de ridiculeces narrativas y tópicos. Jean-Claude Van Damme aparece interpretando a un villano que parece imitación del Drago de ‘Rocky IV’, que casualmente también se estrenó ese año. Pero aparece unos minutos al comienzo y luego en el combate final, protagonizando el cartel antes de su fama. Todo se toma terriblemente en serio, con discursos inspiradores y momentos de constante revancha y abusones. Es ingenua, torpe y entrañable, una cápsula del tiempo de los 80 donde el sudor, las patadas y la moralina eran suficientes para vender heroísmo de videoclub.

‘Postal’

‘Postal’ es Uwe Boll en estado de pura venganza: provocación, caos y una clara voluntad de enfadar a todo el mundo por igual. La película no adapta tanto el videojuego como su espíritu más desagradable, apostando por el humor ofensivo, el mal gusto y la sátira pasada de rosca. Nada importa demasiado: los personajes entran y salen, la trama avanza a base de burradas y las escenas están pensadas para incomodar con humor sin prejuicios. Boll incluso aparece en pantalla, como si quisiera recordarte que esto es culpa suya y un arma suya contra todo lo correcto. No es divertida en el sentido clásico, pero sí fascinante como experimento y como bofetada. ‘Postal’ no quiere gustar, quiere molestar… y en eso, triunfa pues con el tiempo ha sobrevivido bien y mantiene su relevancia.

CutreCon 2026, día 6 de febrero

De la película más seria en la historia del festival a una fiesta india sin límites

El día de hoy, la tercera jornada de CutreCon 2026, ha transcurrido con las sesiones de entrevistas con Uwe Boll, la presentación del libro oficial de CutreCon, la proyección de ‘Rampage’ (para muchos la mejor obra del director alemán) y el gran clímax con la película india ‘Jaat’ en los mk2 Cines Paz. Además se han celebrado las últimas proyecciones de la Sección Oficial y se ha anunciado el ganador. Por primera vez no se ha podido entregar el premio en persona (el peso del director en películas donadas por Fnac) pues el público ha decidido que ‘AJ goes to the dog park’ de Toby Jones sea la ganadora.

Si regresáis a esta entrada los próximos días, o si os mantenéis al tanto de nuestro canal de Youtube, podréis ver nuestra entrevista con Uwe Boll. En ella hablamos de varias novedades que ha desvelado en lo últimos días, de su nueva película con Armie Hammer o de la importancia del humor y la libertad creativa. ‘El afilador’

‘Rampage’

Uwe Boll firma con ‘Rampage’ una de sus películas más incómodas y más coherentes. Aquí no hay ironía ni guiños al espectador: hay un nihilismo frontal que convierte la violencia en discurso, con ciertos parecidos con ‘Un día de furia’ o con ‘Heat’. La puesta en escena es seca, casi televisiva, y el guion renuncia a matices psicológicos para abrazar la provocación pura y descansar en la interpretación de su protagonista. Boll no pretende explicar nada, solo señalar con el dedo y gritar. El problema es que esa crudeza, sostenida sin respiración ni distancia crítica, termina siendo monótona, pero moralmente nada torpe. Incomoda por lo que muestra y pronostica, de hecho, se estrenó dos años antes de la matanza de Utoya. Un filme extremo en varios sentidos y de tanta actualidad como películas del corte de ‘Civil War’ o ‘Edington’, aunque el director considere estos filmes poco comprometidos. Una película que no cuadra con el festival, pero que demuestra que Boll es capaz de lo mejor y de lo peor.

‘Jaat’

Acción flipada es como se puede definir este tipo de películas. ‘Jaat’ es cine de acción indio sin complejos, orgullosamente exagerado y con una energía que la emparenta directamente con títulos como ‘Action Jackson’ o ‘RRR’. La lógica narrativa importa poco, si a John Wick le incitan a un camino de venganza matando a su perro, a este protagonista lo que le motiva es conseguir unas disculpas porque le tiran al suelo un plato de comida. Las largas secuencias musicales tampoco importan mucho, ni siquiera los pixelados en gore y desnudos, lo esencial es el héroe invencible, los villanos caricaturescos y las set pieces diseñadas para levantar al público de la butaca. La dirección apuesta por el exceso (más cámaras lentas que Zack Snyder, golpes que desafían la física y música omnipresente) y lo hace con una convicción que resulta contagiosa. No es una película sutil ni pretende serlo, su mérito está en abrazar el espectáculo como identidad con un protagonista que recuerda al Ma Dong-seok de la saga ‘Fuerza bruta’. Como otros títulos provenientes de oriente funciona mejor cuando se acepta como pulp desatado: ruidosa, absurda y tremendamente entretenida dentro de su propio código.

CutreCon 2026, día 5 de febrero

La llegada de Uwe Boll sabe a premios y reencuentro con el público y la crítica

Segundo día de CutreCon 2026 y probablemente el más esperado por el público más fiel del festival. Ha llegado Uwe Boll. Directamente desde Alemania a la locura de CutreCon el director conocido como el peor adaptador de videojuegos de la historia (junto a Paul W.S. Anderson) ha aterrizado dispuesto a imbuirse del espíritu de un festival dirigido con quién en su día se batió en un ring de boxeo. Anécdota a parte, el cineasta llega dispuesto a comentar con el público películas como ‘House of the dead’, ‘Rampage’, ‘Postal’ o ‘Alone in the dark’. Y vaya si lo ha hecho además de muy buen grado. Recogió el premio que le ha brindado el festival, recordó su combate con Carlos Palencia y otros críticos, habló de lo que ha salido mal (y algunas cosas bien de su filmografía…). Nos espera un festival muy ameno con él en esta sintonía.

Tal es la confianza que pronto se ha transmitido entre público y director que nos han contado varios proyectos que si bien quizá no son primicia, están aún por difundirse como es debido. Uwe vuelve a tener los derechos de ‘Alone in the Dark’ y va a hacer otra película que se basará en la última entrega. Con la anterior no estaba del todo contento, coincidiendo con los fans, pues no se parecía a los juegos, ya que como nos ha desvelado, se basaba en un juego que estaba por publicarse y nunca vio la luz. Y este no es el único proyecto que ha anunciado pues acaba de abrir un crowdfunding en indigogo para hacer una continuación de ‘House of the Dead’ con todo el reparto original pese a que SEGA no estaba muy por la labor. Se llamará ’23 years later: return to zombie island’. Podéis participar aquí.

Por otro lado ha sido el día en el que ha arrancado la Sección Oficial de CutreCon 2026. Desde hace años el equipo de CutreCon recibe material de todo el mundo y lo selecciona. Tras salir vivos de similar y tortuosa labor escogen cuatro títulos que el publico del festival vota en función de cuan divertida ha sido la sesión. De momento, una de las propuestas ha sido muy divertida y la otra una verdadera sesión de castigo.

‘Soy Inmortal’

Gallardo es un habitual del festival, tanto cuando no había sección oficial como aplicando a ella. En esta ocasión nos presenta a dos protagonistas, una de ellas interpretada por una asistente del propio festival que “ha cumplido un sueño” apareciendo en una de las locuras ininteligibles del director. Por supuesto y como siempre, toda la obra está rodada en la casa y la azotea donde vive el propio director. Se supone que tiene conexión con ‘La Sustancia’ y ‘Superman’ o ‘Rambo’ pero lo más memorable ha sido ver cómo le hacen el boca a boca a una caja pintarrajeada o como juegan a intentar darle mordiscos a burbujas de jabón.

‘AJ goes to the dog park’

Filme realizado por un guionista de ‘Historias corrientes’. Evidentemente, aunque es un profesional del sector ha hecho esta película en formato amateur, gastándose lo menos posible y con sus amigos durante el fin de semana. Con esto ha alcanzado el nivel requerido para ser una película festiva en CutreCon.

Cuenta la historia de un hombre que está encantado de la vida pero pierde el parque que usa siempre para pasear a sus perros. Una comedia de lo más cartoon o quizá inspirada por el espíritu de los ZAZ o los Python. Lo mejor es su arranque con una gran cadencia de chistes. Toda una demostración de que, con pocos medios, pero con la democratización de la técnica, se puede hacer algo que funciona.

‘Alone in the Dark’

‘Alone in the Dark’ es la prueba definitiva de que estar “solo en la oscuridad” no es tan aterrador como estar acompañado por un proyecto que sale mal. Arrancando con un texto tan largo que, más que contexto es un ebook en sí mismo, la película decide huir del miedo como si fuera alérgica a él. Christian Slater parece actuar desde otra dimensión, Stephen Dorff camina por la trama siempre boquiabierto y Tara Reid… digamos que es uno de los arrepentimientos reconocidos por el director. La lógica del mundo se evapora en los primeros diez minutos. Boll mezcla arqueología, monstruos y conspiraciones como si esta fuese una versión no autorizada del AIDP de Mignola. El resultado es un batiburrillo solemne, inexplicablemente aburrido y, por eso mismo, cómico. Cada escena promete suspense y entrega tiros como si el juego fuese un shooter y por supuesto el material original no lo es.

‘House of the Dead’

Es como entrar a un túnel del terror diseñado por alguien que solo ha visto videojuegos de zombis desde la otra punta del bar y se piensa que el techno y el un metal que suena en la playlist son parte del juego. Uwe Boll adapta el clásico con ideas buenas, chocantes para la época, pero con poca eficiencia: cámara lenta a lo matrix, porque sí, montaje epiléptico y personajes que parecen haber ganado un concurso para salir en una peli sin saber actuar. El verdadero villano no son los muertos vivientes, sino los insertos del videojuego original que aparecen de repente, como si el DVD se hubiera roto y alguien hubiera dicho “déjalo, queda moderno”. Los diálogos suenan a tutorial mal traducido y la tensión brilla por su ausencia. Aun así, hay algo hipnótico en su desastre: es tan caótica y estirada que termina siendo una experiencia más divertida de lo que parece. El público de CutreCon 2026 lo ha gozado.

‘La invasión de los zombies atómicos’

Es esa clase de película que parece escrita con prisas, rodada con aún más prisas y pensada claramente para no pensar demasiado. Los zombies, rebozados en latex como croquetas olvidadas en la nevera, avanzan con la energía de quien ha perdido el autobús… Si algo hay que reconocerle a este filme es que los zombies corren mucho antes que en ’28 días después’. Pero nada más. La amenaza “atómica” se menciona tanto que uno espera ver un contador Geiger, pero lo más radiactivo acaba siendo el maquillaje y las torpes escenas en las que no pasa nada o se muestra a las mujeres como un mejo objeto. Los diálogos suenan a doblaje camuflado y la trama consiste en un corre que te pillo que uno no sabe cómo va a terminar por no tener casi contexto. Tal es así que el final también es de lo más vago e inconcluso. Tanto para nada, bueno sí, para disfrutar de localizaciones madrileñas como si una película de Garci se tratase.

Crítica: ‘Deathstalker’

En qué plataforma ver Deathstalker

Amor por el latex y la magia a partes iguales

El cine de fantasía de espada y brujería siempre ha sido un terreno fértil para el exceso, el delirio y la imaginación sin freno. ‘Deathstalker’, en su nueva encarnación bajo la dirección de Steven Kostanski, no solo entiende esa tradición, sino que la abraza con una convicción casi militante. Estamos ante un remake del clásico de fantasía medieval de los años ochenta, pero también ante algo más interesante: un ejercicio consciente de arqueología cinematográfica que no busca modernizar su espíritu, sino amplificarlo y devolverlo al presente con orgullo artesanal.

Kostanski, responsable de ‘Psycho Goreman’ y ‘El vacío’, vuelve a demostrar que es uno de los grandes valedores actuales del cine fantástico hecho a mano, ese que huele a látex, sangre falsa y creatividad sin renderizar. Su ‘Deathstalker’ no pretende competir con superproducciones ni con universos digitales; juega en otra liga, una donde el placer del espectador nace del asombro infantil y del humor cómplice.

Steven Kostanski y el respeto por el legado fantástico

Una de las claves de esta nueva ‘Deathstalker’ es su profundo respeto por el material original. Lejos de una relectura irónica o cínica, la película entiende qué hacía especial al filme primigenio: su descaro, su violencia desmedida, su erotismo tosco y su fantasía sin complejos. Kostanski no suaviza esos elementos, sino que los reordena con mayor conciencia narrativa y una puesta en escena más elaborada.

El director canadiense demuestra aquí una madurez notable en la planificación de planos y en el ritmo del guion. Hay elecciones visuales sorprendentemente elegantes, como el uso reiterado del split diopter, que permite mantener varios planos de profundidad enfocados simultáneamente, un recurso muy asociado al cine de género clásico que aquí se utiliza tanto con intención estética como humorística. Estas decisiones no son casuales: refuerzan la sensación de estar viendo una película fuera del tiempo, orgullosa de su artificialidad.

Narrativamente, ‘Deathstalker’ sabe cuándo tomarse en serio y cuándo dejar que lo grotesco se imponga. El héroe musculado, los hechiceros sectarios, los monstruos caricaturescos y las traiciones operan en un registro casi mitológico, pero siempre con un guiño al espectador. Kostanski entiende que el exceso es parte del encanto y no intenta justificarlo.

Artesanía, criaturas y el goce de lo grotesco

Si algo define esta ‘Deathstalker’ es su amor por el arte manual. Las criaturas, los monstruos y los efectos especiales parecen sacados directamente de un almacén de descartes de ‘Masters del Universo’, y eso es un cumplido. Marionetas, prótesis exageradas, máscaras imposibles y cuerpos mutantes pueblan el metraje con una imaginación desbordante que recuerda por qué el cine fantástico artesanal sigue teniendo un impacto visceral que ningún CGI puede replicar.

El diseño de producción apuesta por una fantasía loca y disparatada, donde cada escenario parece construido para ser recorrido por la cámara con deleite. Hay una textura física en cada plano: barro, metal, sudor, sangre y magia. El espectador no solo ve este mundo, lo siente. Y en ese sentido funciona como un auténtico parque de atracciones para los amantes del cine de serie B.

Un regalo para los amantes de ‘Deathstalker’ y la serie B en general

Mención especial merece la banda sonora. La presencia de Slash como productor musical no es un simple reclamo promocional. Las guitarras, contundentes y épicas, aportan una energía inesperada que dialoga con las imágenes de espadas chocando y hechizos lanzados. Este enfoque musical conecta la fantasía medieval con una sensibilidad rockera que potencia el carácter lúdico del conjunto y refuerza su identidad propia. Brendan McCreary, Chuck Cirino, Slash y Bear McCreary han remozado el tema principal con una épica memorable.

Para los aficionados al género, la película es un auténtico festín. Cada criatura, cada plano extraño, cada decisión absurda está ahí para provocar una sonrisa, una carcajada o un gesto de admiración cómplice. No es nostalgia vacía: es una reinterpretación consciente que entiende por qué estas historias siguen funcionando.

En un panorama cinematográfico cada vez más homogeneizado, ‘Deathstalker’ se alza como un acto de resistencia creativa. Una película que reivindica la fantasía más salvaje, el gore artesanal y el espíritu libre de la serie B. Un regalo sincero para quienes todavía creen que el cine puede ser, ante todo, una experiencia fantásticamente gozosa.

Ficha de ‘Deathstalker’

Estreno en España: Próximamente. Título original: Deathstalker. Duración: 102 in. País: Canadá. Dirección: Steven Kostanski. Guion: Steven Kostanski. Música: Blitz//Berlin, Slash.  Fotografía: Andrew Appelle. Reparto principal: Daniel Bernhardt, Patton Oswalt, Christina Orjalo, Paul Lazenby, Nicholas Rice, Nina Bergman, Jon Ambrose, Laurie Field, Tania Saari, Conor Sweeney, John Clifford Talbot. Producción: Raven Banner Entertainment, Hangar 18 Media. Distribución: Yoda Films. Género: Acción, aventuras. Web oficial.

CutreCon 2026, día 4 de febrero

Abrimos con Cabezas y gozamos con Kostanski

Ya está aquí. CutreCon 15, CutreCon 2026, que arranca fuerte en dos de sus sedes con las peores películas que podamos imaginar. Esta vez con la acción, las explosiones y los tiroteos como leitmotiv. Como siempre con el humor y el respeto como bandera el público ha llenado las salas, teniendo que doblarse alguna sesión. Será hasta el 8 de febrero que el público madrileño verá filmes en sedes como el salón de actos de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, los mk2 Cines Paz y el mk2 Palacio de Hielo.

Un inicio académico, el cine malo enseña

La mañana ha transcurrido festiva en la Universidad Complutense. Allí se ha dado la clásica sesión de documentales conocida como Documentrash. En esta ocasión ha sido relacionada con la película que se ha proyectado previamente, ‘Megaforce’. Una locura de filme con récord de explosiones e irresponsables escenas peligrosas de la cual el público ha extraído el que se ha convertido instantáneamente en el saludo del festival.

Seguidamente, un director tan famoso como Paco Cabezas ha propuesto su película mala para goce y “disfrute” de los cutreconeros. ‘Una noche para desmembrar’, un filme en el que no hay plano con fallo y que no transcurre en una única noche. Una película que rápidamente hemos comprobado porqué ha sido escogida como máximo exponente de lo cutre por el director de obras como ‘Adiós’, ‘Miércoles’ o ‘El alienista’ pues parecía horror elevado, pero por ser incomprensible y discurrir con música de ascensor. La hemos desgranado con él en un coloquio posterior y en una entrevista que podréis ver aquí o en nuestro canal de Youtube.

Y no es de extrañar que hayamos tenido tan didáctica mañana pues CutreCon 2026 ha supuesto la edición en la cual se inaugura una nueva etapa colaborativa con la Universidad Complutense, lugar que lleva acogiendo el arranque del festival varios años. En los días previos a arrancar CutreCon XV se anunció un acuerdo de colaboración para los próximos cuatro años cuyo objetivo principal es la difusión de actividades culturales y de investigación entre la comunidad universitaria, y acercar a esta un tipo de cine popular y alternativo fuera del circuito de exhibición de las salas de cine y de las principales plataformas de streaming.

Cortometrajes de alumnos de la UCM

En los últimos años, debido a que CutreCon celebra sus primeros días en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, se celebra un concurso entre los alumnos, los cuales deben realizar un spot en base a unos guiones que les han entregado. Tras ese concurso, el spot escogido se convierte en uno de los anuncios oficiales del festival y se proyecta antes de cada proyección durante toda la semana. Este año ha estado muy reñido y el spot ganador nos ha divertido como cualquier otra película del festival. ¡Enhorabuena!

‘Megaforce’

Desierto y muchas explosiones. No, esto no es una película derivada de Sirat. Es un filme que nació con pretensiones de ser el nuevo Star Wars y de vender muchos muñecos como lo hizo la franquicia de George Lucas. Pero evidentemente no fue así. El resultado fue una obra hortera en su vestuario, su elección de planos inoportunos, sus coches cero prácticos y sus innumerables, innecesarias e incesantes escenas de explosiones y choques en las que sin duda más de un extra se jugó la vida. Y todo, para qué, para que el público vea pelotas de gimnasia explotando o un protagonista que mezcla carisma con mala interpretación al volante. Total, una especie de G.I. Joe rodado casi todo en un desierto y prácticamente con cero argumento.

‘Making Megaforce’

Documental en el que el propio director se retrata a sí mismo como el mayor fan de ‘Megaforce’ (tampoco hay muchos más). El resultado es que parece una persona excesivamente obsesionada con una película bastante mala. Y así es. Rozando el problema de salud mental este seguidor colecciona objetos y replica los vehículos de la película. Pero llega hasta el punto de perseguir y acosar al actor Barry Bostwick, quien hizo de protagonista. Lo que en un principio podría haber acabado con una orden de alejamiento se convierte en una conmovedora historia de amistad nada exenta de momentos incómodos y arriesgados.

‘Una noche para descuartizar’

Una directora, asegura haber perdido todo el metraje de la película de terror que ha rodado y durante los siguientes tres años se propone terminar el filme con escenas descartadas. Lo que vemos aquí es una sucesión de imágenes inconexas, de parches rodados con otros actores con lo que los personajes cambian de rostro de una escena a otra y de tramos rellenados con películas anteriores de la directora. ¿El problema? Pues que lo que había hecho hasta entonces Doris Wishman era cine erótico. Una película inteligible que no se entiende ni con las explicaciones con un narrador que tampoco está bien escrito.

‘Deathstalker’

Remake del clásico de fantasía medieval. Bajo la batuta de Steven Kostanski (‘Psycho Goreman’, ‘El vacío) llega esta nueva versión que mantiene el espíritu de la original y su potente banda sonora, esta vez al ritmo de las guitarras de Slash que ha producido el filme. El público se lo pasará pipa gozando con el split diopter, los protésicos, las marionetas, la espada y brujería y lo grotesco. Todo lo que suele potenciar Kostanski está aquí: el arte manual, las criaturas que parecen sacadas de descartes de Masters del Universo, la fantasía loca y disparatada y muchas buenas elecciones de planos o de guión. Un regalo para los amantes del cine de serie B y la fantasía.

Crítica: ‘Evolution’

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Puede ayudar a evolucionar a niños irresponsables y a padres distraídos. Si es así, misión cumplida

Al ver ‘Evolution’ como título de la nueva película española animada surgida del prometedor estudio Thinklab me ha venido a la cabeza la película de Ivan Reitman de 2001. En ella un meteorito traía consigo una serie de criaturas que evolucionaban a toda mecha y causaban descacharrantes desastres. Ni de lejos estamos ante un filme con un tono igual de gamberro, ni para adultos, pero si partimos de una premisa similar y las risas están aseguradas, solo que para un público más infantil.

Una animación infantil que entiende el ritmo del presente

‘Evolution’ se inscribe con naturalidad en esa corriente de cine de animación infantil que no subestima a su público y, al mismo tiempo, entiende a la perfección el contexto audiovisual en el que se mueven hoy los más pequeños. Desde sus primeros minutos, la película deja clara su apuesta formal: personajes que hablan deprisa, se mueven con energía constante y encadenan acciones como si el agua que los rodea estuviera mezclada con alguna bebida energética. Este frenesí no es gratuito. Es una técnica ampliamente utilizada en la animación contemporánea para mantener la atención y dotar de ritmo a historias sencillas en apariencia, pero densas en estímulos.

En este sentido, la dirección de Julio Soto Gurpide y Zayra Muñoz Domínguez demuestra un conocimiento sólido del lenguaje animado y de sus códigos actuales. El resultado es una película animada que no tiene nada que envidiar al cine estadounidense en términos de acabado, fluidez o claridad narrativa, algo que hace apenas una década habría parecido una aspiración lejana para muchas producciones nacionales.

Más allá del 3D: variedad visual y mensaje

Uno de los aspectos más interesantes de ‘Evolution’ es su capacidad para introducir, de manera puntual pero significativa, fragmentos que exhiben otros tipos de animación distintos al 3D predominante. Estos momentos funcionan casi como pausas expresivas, pequeños paréntesis visuales que enriquecen el conjunto y aportan matices emocionales o narrativos. No se trata de un alarde técnico, sino de una decisión consciente que refuerza el discurso de la película y evita la monotonía estética.

Ese discurso está claramente alineado con un mensaje animalista y ecologista. La película habla de responsabilidad, de convivencia con el entorno y de la necesidad de repensar nuestra relación con la naturaleza. Sin embargo, lo más interesante es que este mensaje no se presenta de forma doctrinal. ‘Evolution’ lo integra dentro de una historia de entendimiento entre padres modernos, muchas veces absorbidos por sus propias dinámicas, e hijos desatendidos que canalizan su frustración a través del gamberrismo como llamada de atención. Es una lectura sencilla, accesible para el público infantil, pero lo suficientemente clara como para resonar en un contexto social reconocible.

La crítica al corporativismo salvaje, aunque ligera, también está presente y añade una capa adicional al relato. No es una denuncia frontal, sino una insinuación que encaja bien en una película dirigida principalmente a niños, pero que no renuncia a ofrecer una visión del mundo con cierto posicionamiento ético y que hace lo que tantas otras, poner como villano del filme al tecnofeudalismo.

Una propuesta sólida dentro del renacer de la animación española

Es cierto que ‘Evolution’ no parece especialmente preocupada por conquistar al espectador adulto. Más allá de guiños muy concretos (como un profesor de ciencias que recuerda inevitablemente a Bryan Cranston o un robot que parece un híbrido entre WALL-E y EVE), la película mantiene su foco en el público infantil. Esto no es una debilidad, sino una decisión coherente con su planteamiento. ‘Evolution’ sabe lo que quiere ser y no intenta abarcar más de lo necesario.

En el contexto actual, la película se percibe como una confirmación de que la animación española ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad tangible. Propuestas recientes como ‘Bella’ o ‘Decorado’ apuntan también en el último año en esta dirección. ‘Evolution’ refuerza la idea de que no se trata de casos aislados, sino de un tejido creativo en crecimiento. Hay aquí algo más que brotes verdes: hay oficio, ambición y una comprensión clara de los públicos a los que se dirigen estas historias.

Resulta estimulante encontrarse con una película infantil que no se refugia únicamente en el colorido o el gag fácil, sino que construye un relato coherente, con ritmo, identidad visual y un mensaje reconocible. ‘Evolution’ no pretende revolucionar el género, pero sí demuestra que la animación española puede competir, dialogar y convivir con las grandes producciones internacionales sin complejos. Y eso, en sí mismo, ya es una evolución digna de celebrarse.

Ficha de ‘Evolution’

Estreno en España: 3 de febrero de 2026. Título original: Evolution. Duración: 90 min. País: España. Dirección: Julio Soto Gurpide, Zayra Muñoz Domínguez. Guion: Julio Soto Gurpide, Adela Gutiérrez, José Tatay. Música: Reparto principal (doblaje original): Elena Jiménez Montero, Claudia Martínez de Aguirre Canedo, Juan Amador Pulido Fernández, Luis Posada Cugat, Andrea Villaverde Hernández, Iker Bengotxea Goya, Rodrigo Martín Sacristán, Silvia Sarmiento, José María Larrú Cuevas, Verónica Bosch Moreno, Miriam Lisón, Abraham Aguilar Anegon. Producción: The Thinklab. Distribución: Beta Fiction. Género: comedia, aventura. Web oficial.

Crítica: ‘Aída y vuelta’

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Crítica

Paco León se luce y homenajea de manera magistral a Aída

Siempre me ha gustado mucho Paco León como director y cuando vi que se iba a encargar del proyecto de la película de Aída sabía que nos iba a dar un buen producto. Y es que ‘Aída y vuelta’ es algo muy diferente a lo que me esperaba y sin duda es un homenaje a todo el mundo que trabaja durante un rodaje televisivo.

¿Qué nos cuenta ‘Aida y vuelta’?

Nos adentramos en el plató de ‘Aida’ durante el rodaje de uno de los episodios de la famosa serie. Vemos a los actores como ellos mismos y a la vez como sus personajes en ‘Aída’.

La película de Paco León, ‘Aida y vuelta’ habla de los complicado que es para los actores estar en una serie tan larga. Es complicado, porque son conscientes de que es trabajo y que gracias a ella han ganado gran fama. Pero también, les obliga a dejar otras oportunidades para tener que seguir metiéndose en los zapatos de un mismo personaje una y otra vez.

Todo esto, está muy bien retratado, las ganas de volar, pero también la pena por partir. Los enfados, las frustraciones, van y vienen mientras ruedan una sitcom sin que se les note ni un ápice su malestar.

Está tan bien rodado. Cómo cambian rápidamente de un estado de ánimo a otro en segundos. Hay una de las escenas en la que vemos a El Barajas y a Luisma que es tremenda. Al final son actores que conocen bien su situación y no creo que les haya sido nada complicado hacer esta película, pero aun así me parece una locura y cuando lo estás viendo, Paco León, nos adentra de lleno en este plató para que veamos como es por dentro un rodaje tan dispar. Y sin duda es lo que más me gusta, ya que vemos a los equipos técnicos trabajando por todos lados.

Los límites del humor y de la fama

También nos trata temas tan actuales como el humor. Todos nos hemos reído con chistes tontos en los que se meten con alguna persona, pero ¿es lícito que en una sociedad en la que se está borrando todo este tipo de humor se siga usando en la televisión? Planta este debate de lleno en pantalla y vemos conversaciones que hemos podido escuchar cientos de veces entre amigos o familiares.

Además de lo complicado de la fama de un actor. Muchas personas piensan que son monos de feria y que tienen que estar siempre a su disposición. Simpáticos y con ganas de hacerse fotos en cualquier momento del día. Es algo que, trabajando en prensa, están agotados, que muchos saben que es parte de su trabajo, pero aun así, llega un momento en el que simplemente no les apetece. Algo lícito y que sin duda hace que se vea que son seres humanos y no imágenes televisivas.

Reparto con pequeñas sorpresas

En el reparto encontramos a la gran Carmen Machi, Paco León, Miren Ibarguren, Pepe Viyuela, Mariano Peña, Eduardo Casanova, Melani Olivares, Canco Rodríguez, Secún de la Rosa, Marisol Ayuso, David Castillo, Óscar Reyes, Pepa Rus y Emilio Gavira. Todos ellos haciendo de ellos mismos y también de sus respectivos personajes cuando les toca rodar. Está genial como van cambiando sus roles y como les ves como personas. Con sus dramas, sus secretos y sus confesiones.

En los extras encontramos a Barbara Lennie, Mario Mayo, también escuchamos a Isabel Coixet. Todo esto para darnos una trama más realista.

Para terminar, comentaros que ‘Aida y vuelta’ es un producto diferente y muy original, pero que no pierde la esencia de esa serie que tantos buenos momentos nos ha dado. Si no conoces la serie, creo que puedes seguir viendo la película y divertirte de la misma manera. Así que no os la perdáis y disfrutadla.

Ficha de la película

Estreno en España: 30 de enero de 2026. Título original: Aída y vuelta. Duración: 110 min. País: España. Dirección: Paco León. Guion: Fer Pérez y Paco León. Música: Lucas Vidal. Fotografía: Kiko de la Rica. Reparto principal: Carmen Machi, Paco León, Mariano Peña, Miren Ibarguren, Marisol Ayuso, Pepe Viyuela, Eduardo Casanova, Melani Olivares, David Castillo, Canco Rodríguez, Secun de La Rosa, Pepa Rus, Óscar Reyes. Producción: Mediapro, Telecinco Cinema, Mediaset España, The MediaPro Studio. Distribución: Sony pictures. Género: Comedia Web oficial.

Crítica: ‘Marty Supreme’

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Crítica

Frenética y con un Chalamet impresionante

No sabía a lo que me iba a enfrentar viendo ‘Marty Supreme’. Basada libremente en la biografía de Marty Reisman, un judío neoyorquino prodigio del tenis de mesa, deporte del que es seguidor el director de la cinta, Josh Safdie.  La película es un viaje tan loco que te deja exhausto después de su visionado.

Una locura de vida de principio a fin

Marty Mauser es un caradura que sobrevive en Nueva York vendiendo zapatos. Mientras intenta recaudar dinero para poder ir a un importante campeonato de pimpón en Europa.

La película es frenética, no paras, el personaje de Marty es un chaval que no le da vergüenza nada y al que le da igual pisar a la gente que está a su lado. La búsqueda del sueño americano, ser un héroe en su país y demostrar que es el mejor en algo.

La película es frenética, no para. Marty es un hombre con una energía impresionante y que se ve reflejada en la pantalla. Eso y todas las situaciones que le ocurren son tan surrealistas que llega un momento que parece que no pueden ser reales. Si que es cierto, que como he comentado, es una libre visión de la vida de este jugador, pero aun así es una locura.

Chalamet y su deseo de conseguir premios

Admito que Timothée Chalamet hace bien todo lo que le dan. Da igual que papel se le plante delante que sin duda va ha realizar un trabajo increíble. Es cierto que sin duda Marty Supreme es un regalo, un personaje que pese a ser un caradura, logra que empaticemos de cierta manera con él y toca todo tipo de sentimientos en pantalla. Chalamet logra hacernos creíble a un hombre tan egoísta y soñador que lo único que busca es la fama y el dinero. Ya ha conseguido un sinfín de premios, entre ellos un Globo de oro y tengo claro que es de los favoritos para los Oscar.

Junto a el encontramos a Larry ‘Ratso’ Sloman, Mariann Tepedino, Ralph Colucci, Taylor the Creator, Fran Drescher, Gwyneth Paltrow o Odessa A’zion. Un reparto estelar con personajes tan dispares como Marty Supreme.

Trasfondo de ‘Marty Supreme’

Ya os he contado un poquito acerca de la importancia de conseguir ser el primero, lograr ser el mejor de su país y ganar fama. Pero Marty Supreme es mucho más, nos habla también de una parte de historia de los Estados Unidos sucedida después de la Segunda Guerra Mundial, donde Japón comienza a volver al Mundo y a destacar en ciertas competencias. Entre ellas, por supuesto el tenis de mesa. Ese resquemor que aun mantenían lo vemos en varias escenas de esta película

Pero también, Marty nos cuenta, las ganas de vivir del protagonista y no quedarse estancado en un Nueva York sucio y mugriento. Lleno de vida, pero también de una pobreza de la que todos poco a poco quieren salir.

Sin duda Marty Supreme ha sido una grata sorpresa que no va a dejar indiferente a nadie, llena de movimiento y bastante original.

 Ficha de la película

Estreno en España: 30 de enero de 2026. Título original: Marty Supreme. Duración: 149 min. País: Estados Unidos. Dirección: Joshua Safdie. Guion: Ronald Bronstein y Joshua Safdie. Música: Daniel Lopatin. Fotografía: Darius Khondji. Reparto principal: Timothée Chalamet, Gwyneth Paltrow, Odessa A’zion, Abel Ferrara, Tyler the Creator, Penn Jillette, Kevin O’Leary, Musto Pelinkovicci, Fran Drescher, Sandra Bernhard. Producción: A24, Elara Pictures, IPR.VC. Distribución: Diamond Films. Género: Thriller. Web oficial.

Crítica: ‘La chica zurda’

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Una gran metáfora para esbozar el aprendizaje temprano del autoengaño

‘La chica zurda’ es una película pequeña solo en apariencia. Bajo su envoltorio de cotidianidad urbana y mirada infantil, Shih-Ching Tsou articula un relato profundamente moral sobre la responsabilidad, el autoengaño y los mecanismos (a veces heredados, a veces aprendidos) que utilizamos para esquivar las consecuencias de nuestros propios actos. Que la película esté coescrita, editada y coproducida por Sean Baker no es un dato menor ni una simple curiosidad industrial: es una clave de lectura que atraviesa toda la obra.

Tsou y Baker se conocen bien. Ella ha producido títulos fundamentales de la filmografía reciente de Baker como ‘Starlet’, ‘Tangerine’, ‘The Florida Project’ o ‘Red Rocket’. Esa colaboración prolongada ha generado un terreno creativo compartido donde resulta difícil delimitar fronteras claras entre influencias. En ‘La chica zurda’ la pregunta no es tanto si Baker ha dejado su impronta, que es evidente, sino si Tsou ya había sembrado parte de esa sensibilidad en el Baker que hoy reconocemos. La película parece sugerir una retroalimentación creativa más que una jerarquía autoral.

El estigma de la mano izquierda como metáfora moral

El punto de partida narrativo de ‘La chica zurda’ se apoya en un estigma tan antiguo como persistente: el de la mano izquierda. Durante décadas (no tan lejos en el tiempo pues yo mismo lo viví de niño) escribir con la “siniestra” era corregido, reprimido o directamente castigado en colegios y entornos religiosos. Ese tipo de mensajes, recibidos a edades tempranas, pueden derivar en confusiones aparentemente inocuas o anecdóticas o en traumas silenciosos si no se gestionan con cuidado. Tsou convierte ese estigma en una poderosa metáfora narrativa.

El guion utiliza la zurdera no solo como rasgo identitario, sino como excusa, subterfugio y coartada moral. La película habla de una niña, sí, pero también y, sobre todo, de adultos que se refugian en condicionantes externos para no asumir responsabilidades. La mano izquierda funciona aquí como símbolo de todo aquello a lo que nos aferramos para justificar errores, deslices o decisiones que preferimos no mirar de frente. En ese sentido, ‘La chica zurda’ es una película incómoda, porque nos obliga a reconocernos en comportamientos que solemos proyectar en otros.

Taipei, iPhone y una estética deliberadamente imperfecta

Rodada íntegramente con un iPhone, la película dialoga de forma directa con ‘Tangerine’, el título con el que Baker demostró en 2015 que el cine independiente podía abrazar tecnologías domésticas sin renunciar a una identidad visual fuerte. En ‘La chica zurda’, esa elección técnica no es un gesto fetichista, sino una decisión coherente con la historia. La imagen presenta un marcado efecto lomo, colores muy saturados y un contraste agresivo que empuja los negros incluso cuando las luces queman partes del encuadre. El etalonaje es arriesgado y, para quienes disfrutan del tratamiento de imagen como discurso, francamente estimulante.

La cámara (y la niña) se mueve por mercados nocturnos, calles concurridas y espacios domésticos de Taipei con una naturalidad casi documental. Las costumbres orientales y la cotidianidad local están muy presentes, pero Tsou evita el exotismo. Lo verdaderamente universal emerge en las fricciones generacionales, en la forma en que adultos y niños negocian expectativas, mentiras piadosas y pequeñas traiciones diarias. El contexto es específico, pero el conflicto es reconocible en cualquier cultura, país o familia incluso en el occidente actual.

Personajes, herencia Baker y un giro que descoloca

La mano de Sean Baker se percibe con claridad en la construcción de personajes. Estamos ante figuras muy definidas, especialmente mujeres con un punto pícaro, inteligentes, desubicadas y lejos del lugar vital en el que querrían estar, una constante que conecta ‘La chica zurda’ con ‘Anora’ o con ‘The Florida Project’. La niña protagonista deambula con total libertad por un mercado nocturno abarrotado, observando y aprendiendo del mundo a su manera. Hoy, en muchos países, esa autonomía infantil resulta casi inconcebible, pero no hace tantas generaciones era una realidad cotidiana.

La protagonista es encantadora sin caer en lo edulcorado: traviesa, de mirada limpia, con intenciones inocentes que chocan contra un entorno adulto plagado de contradicciones. Su presencia sostiene la película y la eleva. Pensaba que la niña de ‘La tarta del presidente’ no tendría rival esta temporada como revelación infantil, pero ‘La chica zurda’ introduce una competidora muy seria.

Sin desvelar nada, conviene advertir que el giro final va a pillar a muchos desprevenidos. No es un golpe efectista, sino una consecuencia lógica de todo lo que Tsou ha ido sembrando con paciencia. El estigma, la excusa, la responsabilidad y la herencia moral confluyen en un desenlace que obliga a reordenar retrospectivamente la película. ‘La chica zurda’ no pide aplauso inmediato: pide reflexión posterior. Y eso, hoy en día, es casi un acto de resistencia cinematográfica.

Ficha de ‘La chica zurda’

Estreno en España: 30 de enero de 2026. Título original: Zuopiezi nuhai. Duración: 108 min. País: Taiwán. Dirección: Shih-Ching Tsou. Guion: Sean Baker, Shih-Ching Tsou. Fotografía: Ko-Chin Chen, Tzu-Hao Kao. Reparto principal: Shih-Yuan Ma, Nina Ye, Janel Tsai, Brando Huang. Producción: Cinema Inutile, Good Chaos, Le Pacte, Left-Handed Girl Film Productions, Through the Lens Entertainment. Distribución: Avalon, Filmin. Género: drama. Web oficial.

Crítica: ‘Todos somos Gaza’

Una prueba irrefutable, innegable, inexcusable e ineludible de la mayor vergüenza humanitaria del siglo XXI

Hay documentales que informan, otros que conmueven y unos pocos que obligan a mirar de frente aquello que preferiríamos ignorar. ‘Todos somos Gaza’, dirigido por Hernán Zin, pertenece con claridad a esta última categoría. No es una obra cómoda ni pretende serlo. Tampoco busca el efectismo gratuito ni la neutralidad impostada. Es, ante todo, una película que entiende el cine documental como un acto moral: estar allí, mirar, registrar y no apartar la cámara cuando la realidad se vuelve insoportable.

Zin no llega a Gaza como un recién llegado. Su vínculo con el territorio y con sus habitantes es profundo y sostenido en el tiempo. En 2014 firmó ‘Nacido en Gaza’, un trabajo que retrataba la vida de diez niños y niñas durante una ofensiva israelí anterior. Aquella película se convirtió en un referente internacional, celebrada por la crítica y el público, y aún hoy se cita como uno de los testimonios audiovisuales más claros sobre la violencia estructural que sufre la población palestina. Diez años después, ‘Todos somos Gaza’ retoma ese hilo: la misión es buscar a aquellos niños, ahora adolescentes o adultos, y comprobar qué ha sido de sus vidas en un territorio donde el futuro siempre es una promesa frágil.

Gaza como rutina del horror

La gran virtud del documental es su capacidad para mostrar la anormalidad convertida en costumbre. Zin introduce al espectador en una cotidianidad donde ir a por el pan o visitar a un amigo puede convertirse, en cuestión de segundos, en una sentencia de muerte. Esa es la vida en Gaza: un espacio donde el sonido de un dron o un avión no es una excepción, sino parte del paisaje sonoro diario. La película no subraya esta idea con discursos grandilocuentes; la deja emerger de los gestos, de las miradas y de los silencios de quienes han aprendido a vivir con el miedo como telón de fondo permanente.

El montaje establece un diálogo devastador entre pasado y presente. Ver las imágenes de ‘Nacido en Gaza’ junto a las actuales no solo evidencia el paso del tiempo, sino también la ausencia de progreso, la repetición del trauma y la cronificación del dolor. Los niños que entonces hablaban de sus sueños hoy cargan con cicatrices visibles e invisibles. El tiempo, en Gaza, no cura: acumula.

La cámara como testigo, no como espectáculo

‘Todos somos Gaza’ tiene una impactante calidad visual. Rodada en muy alta resolución, sin tratamientos estéticos que edulcoren la imagen, la película ofrece una claridad casi hiriente. No hay filtros, no hay artificio. Lo que vemos no es cine de acción ni imágenes generadas por ordenador. Sin embargo, muchas secuencias podrían confundirse con escenas sacadas de una superproducción bélica protagonizada por Stallone o Schwarzenegger. La diferencia es esencial: aquí no hay ficción, ni héroes invulnerables, ni catarsis. Solo cuerpos reales, edificios reales y muerte real.

Zin demuestra un talento indiscutible tras la cámara. Sus encuadres, la elección de los ángulos y la forma en que captura el antes y el después de un bombardeo tienen una potencia visual que deja sin aliento. Es el tipo de imágenes que cualquier reportero sensacionalista soñaría con enviar a su redacción. La diferencia es ética: la cámara de Zin no explota el horror, lo atestigua. Su presencia es la de un testigo que se juega el tipo, como hizo por ejemplo el equipo de ‘Semillas de Kivu’, y que entiende el riesgo como parte inseparable del compromiso.

Resulta perturbador comprobar la “facilidad” con la que se puede registrar un ataque en Gaza. A veces parece que la cámara sabe que la bomba va a caer y se sitúa en el lugar exacto. Y cuando llega el silencio posterior, cuando se recorren las calles arrasadas, la magnitud de la destrucción se vuelve evidente. Gaza ya tenía zonas que recordaban a un resort mediterráneo, pero nunca para las élites que fantasean con reconstrucciones de lujo. Hoy, incluso esas imágenes pertenecen al pasado.

Un alegato imposible de ignorar

Intentar ver ‘Todos somos Gaza’ con una mirada aséptica es casi una quimera. Las imágenes, los testimonios y el uso de audios de archivo desde los primeros compases del conflicto construyen un relato que no deja espacio para la duda. Zin no se limita a mostrar; contextualiza y conecta los puntos hasta componer un mosaico que señala directamente a una tragedia de dimensiones históricas. El término genocidio, tan manoseado y tan evitado, aquí adquiere un peso específico difícil de rebatir.

El director, colaborador habitual de Jon Sistiaga, hereda y amplía esa tradición de periodismo audiovisual que entiende que contar la verdad implica tomar partido por las víctimas. ‘Todos somos Gaza’ es una prueba irrefutable, innegable e ineludible de lo que está ocurriendo. No ofrece consuelo ni soluciones fáciles. Ofrece algo más incómodo y más necesario: memoria, evidencia y una interpelación directa al espectador. Tras los créditos finales, ya no es posible decir que no sabíamos. Es una prueba irrefutable, innegable, inexcusable e ineludible.

Ficha de ‘Todos somos Gaza’

Estreno en España: 2025. Título original: Todos somos Gaza. Duración: 106 min. País: España. Dirección: Hernán Zin. Guion: Alicia Medina, Hernán Zin. Música: Carlos M. Jara, Rozalen, Marwan, Ambkor, Chojin, Porta. Fotografía: Hernán Zin. Reparto principal: documental. Producción: Doc Land Films, Videoreport Canarias, RTVE. Distribución: 39 Escalones. Género: documental. Web oficial.

Crítica: ‘Rental family’

En qué plataforma ver Rental family

Cuando interpretar una vida se convierte en la única forma de vivirla

‘Rental Family’, dirigida por Hikari y distribuida en España por Disney/Searchlight, es una película profundamente costumbrista, de esas que entran con suavidad y se quedan por acumulación de detalles. Es una obra que va a conectar especialmente con quienes sienten fascinación por Tokio y la cultura japonesa, por su ritmo cotidiano, sus silencios, sus rituales urbanos y esa manera tan particular de convivir con la distancia emocional. La cámara se detiene en el día a día del protagonista con una naturalidad casi documental, pero conviene no dejarse engañar por esa superficie aparentemente ligera: bajo esa observación del gesto diario hay mucho más que descubrir. ‘Rental Family’ utiliza lo cotidiano como puerta de entrada a un drama íntimo, silencioso y profundamente humano.

Desde esa base realista, la película despliega un relato que evita el artificio narrativo y apuesta por la acumulación emocional. No hay grandes giros ni subrayados, sino una progresión lenta que refleja con coherencia el estado interior de su protagonista. Searchlight demuestra con esta película que nos ha traído una sensibilidad que, paradójicamente, conecta mejor con los valores de familia y comunidad que muchas de las recientes películas animadas de Disney, más preocupadas por enunciar mensajes que por permitir que estos emerjan de forma orgánica.

Una historia pequeña que observa sin juzgar

El protagonista, Phillip, es un actor extranjero que vive en Tokio con una carrera estancada y una vida personal desdibujada. Su existencia transcurre entre trabajos esporádicos, apartamentos impersonales y una rutina que se repite sin ofrecer arraigo. La película no dramatiza en exceso esta situación, al contrario, la presenta como algo casi normalizado, reforzando la idea de que la soledad contemporánea rara vez se vive como un estigma, sino como un fondo permanente.

El primer giro de guión de ‘Rental family’ (aparece una empresa que alquila figuras familiares para suplir ausencias emocionales) podría haberse explotado desde la excentricidad o la sátira. Hikari opta por el camino opuesto: trata el concepto con una sobriedad absoluta, integrándolo en la lógica del mundo que retrata. Cada encargo que acepta Phillip se convierte en una pequeña cápsula emocional, en la que aparecen personas que no buscan engañar al mundo, sino sobrevivir a su propia falta de vínculos.

La película observa a estos personajes con respeto, sin ironía ni moralismo. Ese tono contenido es clave para que el espectador acepte la premisa y se centre en lo verdaderamente importante: cómo estas relaciones “alquiladas” terminan revelando carencias reales, tanto en quienes las contratan como en quien las interpreta.

La soledad como estado vital y espejo contemporáneo

‘Rental Family’ es, ante todo, una película sobre la soledad, entendida no como aislamiento físico, sino como desconexión emocional. La soledad en Japón es una «epidemia social» sistémica, afectando a casi 1,5 millones de personas con aislamiento extremo. Phillip está rodeado de gente, vive en una de las ciudades más densamente pobladas del mundo, y aun así su vida transcurre en un vacío constante. Esta contradicción define gran parte del discurso del filme.

Hikari retrata esa soledad con una puesta en escena austera con espacios urbanos que parecen amplificar la distancia interior del protagonista. A medida que Phillip asume distintos roles como empleado de la empresa de familia de alquiler (padre, marido, acompañante), la película plantea una cuestión incómoda: ¿hasta qué punto nuestras relaciones cotidianas no funcionan también como representaciones aprendidas?

En este proceso, Brendan Fraser ofrece una interpretación especialmente significativa. Lejos de tratarse de un regreso tímido o meramente nostálgico, ‘Rental Family’ confirma que lo suyo no es un simple “comeback”, sino la reafirmación de un actorazo capaz de sostener una película desde la contención y la fragilidad. Fraser construye a Phillip desde la escasez de trasfondo, la desesperación silenciosa y una ternura apenas visible, demostrando un dominio absoluto del registro introspectivo.

Familia y autenticidad: más allá del papel asignado

El gran tema que atraviesa la película es el de la familia, entendida no como estructura tradicional, sino como espacio emocional. ‘Rental Family’ plantea que la familia no siempre es aquello que se hereda, sino aquello que se construye cuando existe presencia real, aunque el punto de partida sea artificial.

A lo largo del metraje, Phillip descubre que interpretar afecto de manera constante termina erosionando la frontera entre lo fingido y lo sincero. La película sugiere que la autenticidad no surge de la intención inicial, sino del compromiso emocional que se desarrolla con el tiempo. En este sentido, ‘Rental Family’ habla también de la verdad en la vida cotidiana: de la diferencia entre ocupar un rol y habitarlo de verdad.

‘Rental Family’ es una película que recompensa al espectador con una reflexión honesta sobre la soledad, la familia y la autenticidad. Su costumbrismo japonés no es un simple decorado, sino una herramienta narrativa que refuerza el aislamiento emocional de sus personajes. Y en el centro de todo. Una obra pequeña en apariencia, pero profunda en sus resonancias, que demuestra que todavía es posible hacer cine íntimo, humano y relevante entre tanta propuesta mainstream.

Ficha de ‘Rental family’

Estreno en España: 9 de enero de 2026. Título original: Rental family. Duración: 103 min. País: Japón. Dirección: Hikari. Guion: Hikari, Stephen Blahut. Música: Jon Thor Birgisson, Alex Somers. Fotografía: Jon Thor Birgisson, Alex Somers. Reparto principal: Brendan Fraser, Mari Yamamoto, Takehiro Hira, Shanon Mahina Gorman, Akira Emoto. Producción: Knockonwood, Domo Arigato Productions, Sight Unseen Pictures. Distribución: Searchlight Pictures. Género: drama, comedia. Web oficial.