Crítica: ‘Dorohedoro’ T2

En qué plataforma ver Dorohedoro

Caos, identidad y una violencia con alma bizarra

Fue una de las series que nos dieron la vida en los últimos estertores del confinamiento por la pandemia del COVID-19 y por fin ha regresado. La segunda temporada de ‘Dorohedoro’ llega tras una espera inusualmente larga dentro del ecosistema anime contemporáneo (casi seis años), y lo hace sin renunciar a nada de lo que convirtió a la primera tanda en una obra de culto: violencia gráfica, humor negro y una narrativa deliberadamente fragmentada. Desde su estreno global el 1 de abril de 2026 (con un inusual arranque de tres episodios simultáneos), la serie producida por MAPPA no solo reafirma su identidad, sino que la radicaliza. Ya era rara dentro del género cyberpunk o el anime más extraño pero consigue ir más allá.

Lo primero que conviene señalar es que ‘Dorohedoro’ sigue siendo profundamente incómoda (y no busca lo contrario) además de quedarse abierta para una tercera entrega. Hay que tener en cuenta que el manga original consta de 23 volúmenes. La clasificación de contenido ya advertía de una violencia “severa” y escenas intensas que rozan lo grotesco, pero en esta segunda temporada esa cualidad se convierte en lenguaje propio. No hay concesiones: cuerpos mutilados, experimentos aberrantes y un universo donde la muerte es casi un trámite burocrático. Sin embargo, lejos de caer en el exceso vacío, la serie articula esta brutalidad como parte de su discurso estético (una especie de punk visual donde el caos es la norma, no la excepción).

El lema promocional de esta temporada, nos sugiere sumergirnos en el caos y no es casual. La dirección vuelve a apostar por una puesta en escena sucia, cargada de texturas digitales que simulan lo orgánico, lo viscoso, lo podrido. Y ahí reside una de sus virtudes: el mundo de Hole y el reino de los hechiceros no son solo escenarios, sino organismos en descomposición constante.

Caimán y la identidad como eje narrativo

Si la primera temporada planteaba el misterio de Caimán, esta segunda lo disecciona. El personaje deja de ser únicamente un vehículo para la acción (un antihéroe amnésico con cabeza de reptil) y se convierte en el núcleo temático de la serie. Su búsqueda de identidad ya no es solo una excusa argumental, sino una exploración casi existencial.

Recordemos que Caimán es un ser marcado por la pérdida de memoria y la deformación física, producto de la magia de los hechiceros. En esta nueva entrega, la narrativa se fragmenta aún más para ofrecer distintas capas de su pasado, jugando con la percepción del espectador (¿quién fue realmente?, ¿cuántas versiones de sí mismo existen?). Este enfoque multiplica la sensación de desconcierto, pero también enriquece el relato.

Pero aquí es donde la temporada da un paso más interesante: aunque el relato pivota claramente sobre Caimán como protagonista, la serie se permite expandirse con generosidad hacia sus secundarios. No se limita a utilizarlos como meros acompañantes o contrapuntos, sino que construye verdaderas historias paralelas que aportan profundidad al mundo. Personajes como En, Shin, Ebisu o Noi no solo ganan tiempo en pantalla, sino también capas psicológicas y contexto histórico. Sus motivaciones, relaciones y conflictos internos se desarrollan con una riqueza que equilibra el foco central de la narrativa.

Este enfoque coral refuerza la sensación de universo vivo. Cada personaje parece tener su propia historia fuera de cámara, su propio pasado y sus propias reglas. Incluso figuras que en la primera temporada podían parecer excéntricas o anecdóticas adquieren aquí un peso dramático inesperado. Es una decisión narrativa arriesgada (porque dispersa la atención), pero coherente con la naturaleza caótica de la serie.

Además, el guion se detiene más en las relaciones entre personajes, especialmente en la conexión entre Caimán y Nikaido, que gana en ambigüedad emocional. No es una relación sentimental al uso, sino una alianza forjada en la supervivencia y el trauma compartido.

Un anime más punk, más caótico y sorprendentemente más humano

Lo que diferencia a esta segunda temporada de otras secuelas es su negativa a “ordenarse”. En lugar de simplificar su narrativa o hacerla más accesible, ‘Dorohedoro’ abraza el caos como principio estructural. Las subtramas proliferan, los personajes secundarios adquieren mayor peso, y la historia se convierte en un mosaico de perspectivas que rara vez encajan de forma convencional.

Sin embargo, en ese aparente desorden emerge algo inesperado: humanidad. La serie encuentra belleza en lo grotesco y convierte a sus personajes en figuras trágicas atrapadas en un sistema violento que no controlan. Incluso los antagonistas poseen motivaciones complejas, alejadas del maniqueísmo.

Técnicamente, la animación mantiene el híbrido entre CGI y dibujo tradicional que tanto dividió al público en su momento. Aquí se percibe más pulido, más integrado en la estética general, aunque sigue siendo una apuesta arriesgada. Esa textura visual, casi sucia, sigue siendo clave para transmitir la identidad de la obra. Desde luego, en mi opinión, la calidad de la animación de esta serie no tiene pega alguna.

En última instancia, esta temporada 2 de ‘Dorohedoro’ es una intensificación de todo lo que la define: violencia, humor absurdo, caos narrativo, una obsesión casi filosófica por la identidad y un descomunal trabajo de animación. Pero además, añade una dimensión coral que enriquece el conjunto, demostrando que el mundo de la serie es mucho más amplio que su protagonista. No es una serie para todos, pero precisamente ahí radica su valor. Es una anomalía fascinante.

Crítica: ‘Lazarus’

En qué plataforma ver Lazarus

Watanabe se alía con Mappa, Adult Swim, Max y Chad Stahelski para un regreso colosal

No hay más que ver la creatividad y publicidad de ‘Lazarus’ para saber que está relacionada con ‘Cowboy Bebop’. Su estilo visual, su ritmo musical y su atmósfera estilizada recuerdan inmediatamente al clásico de culto, y no es casualidad. Efectivamente, el también creador de ‘Animatrix’, ‘Samurai Champloo’ y ‘Space Dandy’, Shin’ichirô Watanabe, está detrás de esta nueva producción que nos llega de la mano de Adult Swim y la plataforma Max. Watanabe es un nombre que ya por sí solo genera altas expectativas, tanto por su enfoque narrativo rupturista como por su sensibilidad a la hora de construir mundos que combinan lo retro, lo futurista y lo existencial. Aunque repite ciertos esquemas, en ‘Lazarus’ vuelve a demostrar que su creatividad no se ha agotado con el paso del tiempo, sino que sigue reinventando la forma de contar historias de ciencia ficción, en este caso con un enfoque más dramático, político y filosófico. La serie entra por los ojos, seduce por los oídos y se queda en la mente gracias a su carga temática. Desde los primeros compases, uno percibe que hay algo más que una historia de acción: hay una reflexión profunda sobre la condición humana, el control biotecnológico y el precio de la inmortalidad. El sello Watanabe está presente no solo en el tono, sino también en los dilemas morales y en el tipo de personajes, siempre marcados por traumas, pasados rotos y una sed de redención.

Recientemente hemos visto ‘Efectos secundarios’ en la misma plataforma. Una serie crítica, mordaz y psicotrópica también producida por Adult Swim, que mezclaba humor ácido con una fuerte carga conceptual sobre el uso de medicamentos. El punto de partida de ‘Lazarus’ es similar. Aquí nos encontramos ante una distopía bien planteada, que sitúa al espectador en un futuro cercano donde la medicina ha conseguido erradicar el sufrimiento físico mediante una droga comercializada llamada Hapuna. Este supuesto milagro de la ciencia se convierte pronto en una trampa mortal, ya que su creador, el doctor Skinner, introduce deliberadamente una mutación genética que mata a todo aquel que haya consumido el fármaco, exactamente tres años después de su primera dosis. De este modo, lo que comienza como un avance médico revolucionario se transforma en una cuenta atrás apocalíptica. Este giro recuerda a novelas como ‘Inferno’ de Dan Brown, donde la humanidad se enfrenta a un desastre programado por un científico con ideales extremos. Pero ‘Lazarus’ da un paso más allá al dotar al equipo protagonista de un perfil que mezcla lo militar, lo ético y lo filosófico, como si fueran una mezcla entre los agentes de ‘Ghost in the Shell’ y los personajes de ‘Blade Runner’. Mientras intentan detener la catástrofe, también cuestionan su rol en un sistema corrupto, el poder de la tecnología y el valor de la vida. Todo ello se desarrolla con una cadencia que equilibra la acción y la introspección, dando espacio a escenas espectaculares sin perder nunca el foco narrativo.

Uno de los aspectos más llamativos de ‘Lazarus’ es su protagonista, un personaje que parece salido de un videojuego como ‘Mirror’s Edge’, combinando habilidades acrobáticas de parkour con un dominio absoluto del combate cuerpo a cuerpo. Este protagonista, cuya identidad se va desvelando poco a poco, se mueve como un fantasma por entornos urbanos densamente digitalizados, con estética cyberpunk en su máxima expresión: neones, hologramas, decadencia industrial y vigilancia constante. Lo más interesante es que su estilo de lucha no es simplemente espectacular, sino que tiene un ritmo musical, casi coreográfico, que lo vincula con el jazz, en clara referencia a la impronta musical de ‘Cowboy Bebop’. De hecho, la música vuelve a tener aquí un papel clave, no solo como acompañamiento, sino como vehículo emocional que intensifica cada escena. Los instrumentos de viento y percusión acompañan las secuencias de combate con una sincronía que roza lo poético. Este personaje es más que un guerrero: es una figura trágica, regodeado en sus errores y con una fuerte carga simbólica, lo que le otorga una dimensión humana que rara vez se ve en series de acción. Su viaje personal se entrelaza con la misión global, y cada decisión que toma está marcada por un pasado complejo y una lucha interna constante entre deber, culpa y esperanza. Además, su diseño visual es un ejemplo de cómo en animación se puede construir un héroe memorable sin necesidad de diálogos extensos, solo con gestos, movimientos y una mirada bien dibujada.

En cuanto al apartado visual. La animación está a cargo del estudio Mappa, reconocido por su impresionante trabajo en títulos como ‘Dorohedoro’ o ‘Jujutsu Kaisen’. En ‘Lazarus’, Mappa se supera una vez más al combinar un estilo fluido con una dirección artística arriesgada, que mezcla técnicas de animación tradicional con CGI de forma armónica. Cada escena está pensada hasta el último detalle: la iluminación, la paleta de colores, los efectos de partículas y la física de los movimientos dotan al conjunto de una sensación de vida orgánica. No hay frame que no tenga algo que decir. Los fondos urbanos están cargados de detalles que enriquecen la narrativa visual, mientras que las escenas de acción se benefician de una planificación exquisita, con encuadres cinematográficos que recuerdan al mejor cine de ciencia ficción. Lo que más destaca es la capacidad de transmitir velocidad, vértigo y tensión sin caer en la confusión visual. Todo está coreografiado con precisión milimétrica, lo que demuestra que la animación japonesa sigue marcando el ritmo a nivel mundial en cuanto a calidad y ambición técnica. Además, Mappa ha sabido incorporar texturas y efectos sonoros que realzan cada impacto y cada transición, haciendo que el espectador sienta no solo lo que ve, sino también lo que escucha. El resultado es un producto audiovisual que no tiene nada que envidiar a las grandes producciones de Hollywood, y que se permite incluso innovar en cuanto a lenguaje visual y ritmo narrativo.

Otro nombre importante en esta serie es Chad Stahelski, conocido por haber sido doble de acción y por su salto a la dirección con la franquicia ‘John Wick’, que revitalizó el cine de acción con su estilo crudo, elegante y estilizado. Stahelski se encarga aquí de supervisar y diseñar la acción, y lo hace con la libertad que solo permite el formato animado. En lugar de verse limitado por las leyes físicas del cine real, Stahelski lleva sus ideas al extremo, permitiendo coreografías imposibles, cámaras imposibles y violencia estilizada sin concesiones. El resultado es una serie que se mueve constantemente, que nunca se detiene y que mantiene al espectador pegado a la pantalla. Pero lo mejor es que, pese a este despliegue de energía, la acción nunca se siente vacía ni gratuita. Cada enfrentamiento tiene un peso dramático, cada persecución tiene un motivo, y cada escena de combate revela algo más sobre los personajes o la situación. Esto es mérito tanto del guion como del diseño de Stahelski, que entiende que la acción no es solo espectáculo, sino también narrativa en movimiento. Sus aportes son palpables en cada episodio, sobre todo en la forma en que se combinan violencia, tensión emocional y estética visual. Así, Lazarus se convierte no solo en una serie de animación destacada, sino en una experiencia multisensorial que mezcla lo mejor del anime, el cine de acción moderno y la ciencia ficción más filosófica.

Crítica: ‘Jujutsu Kaisen 0: la película’

Sinopsis

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Cuando eran niños, Rikka Orimoto murió en un accidente de tráfico ante los ojos de su mejor amigo, Yuta Okkotsu.

“Es una promesa. Cuando seamos mayores, nos vamos a casar”.

Rikka se convirtió en un espíritu y Yuta llegó a desear su propia muerte tras sufrir su maldición, pero el gran hechicero Gojo Satoru le dio la bienvenida a la Academia de Hechicería.

Allí Yuta conoce a sus compañeros: Maki Zen’in, Toge Inumaki y Panda, y por fin encuentra la determinación que le faltaba.

“¡Por fin tengo la confianza para decir que no es malo que siga viviendo!”.

“Estando en la Academia de Hechicería podré romper la maldición de Rikka ”.

Mientras tanto, el malvado usuario de maldiciones Suguru Geto, quien fue expulsado de la academia de hechicería por asesinar a inocentes, aparece ante Yuta y el resto.

“El próximo 24 de diciembre celebraremos el Desfile Nocturno de los Cien Demonios”.

Geto aspira a crear un paraíso exclusivo para hechiceros y decide liberar miles de maldiciones en Shinjuku y Kyoto para exterminar a todos los que no son hechiceros.

¿Podrá Yuta detener a Geto?

¿Y qué ocurrirá con lo de romper la maldición de Rikka?

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Crítica

Amplía una historia de sangre y trazo manga sirviendo de punto de partida para algo prometedor

‘Jujutsu Kaisen 0’ es una película de Crunchyroll y Mappa, dos empresas bien conocidas por los amantes del anime que llega a España inaugurando una nueva relación con Sony Pictures. Los dueños de franquicias como ‘Spider-Man’, ‘Zombieland’ o ‘Los cazafantasmas’ incorporan ahora a su catálogo algunos títulos de Crunchyroll. Recordemos igualmente que esto nos dará anime dentro de la parrilla de estrenos de Sony, pero la productora seguirá desarrollando sus películas animadas de Miles Morales u ‘Hotel Transylvania’, entre otras.

Del manga a la televisión y de ahí al cine, hay que ver qué bien les funciona eso a los japoneses. El manga que en España edita Norma Editorial tuvo un volumen cero, un piloto que sirvió de globo sonda y que no ha llegado a nuestro país, por lo que tengo entendido. Este filme surge para narrar esa historia y servir tanto de precuela como de historia de orígenes para un personaje ubicado en el mismo universo y destinado a encontrarse algún día con la serie que ya tiene veinticuatro episodios.

La dinámica de esta nueva fantasía oscura es muy clásica dentro de los cánones del anime. Parafernalia fantástica, monstruos de todo tipo, gran diversidad de personajes, momentos épicos, flashbacks sensibleros, humor bobalicón… Recuerda a grandes obras japonesas como ‘Basilisk’, ‘Jojo’s Bizarre Adventure’ o ‘Naruto’. Y me cuesta distinguir para qué público está destinada porque tiene momentos de moraleja infantil y otros que parecen como si Junji Ito se hubiese puesto en plan superheróico. Esta historia dirigida por Seong-Hu Park inspirándose en el manga de Gege Akutami habla de épica, sacrificio o amistad, como todos esos títulos que he citado.

Si has llegado a este cuarto párrafo te mereces que te cuente un poco de qué va esta historia, sin destriparte nada. Cuando era solo un niño Yuta Okkotsu perdió al amor de su vida en un truculento accidente que sucedió ante sus ojos. La joven fallecida se adhirió al protagonista en forma de maldición y ahora una escuela de hechiceros de Tokio le va a enseñar a usar eso a su favor, terminando con otras maldiciones. Al enterarse de este poder un brujo intenta hacerse con él matando al joven. Esto es muy resumidamente de qué trata. La historia bien podría ser un espejo de ‘Harry Potter’ pero camina más por sendas como la de la recientemente estrenada en Netflix ‘Los archivos de la enfermera escolar’, de hecho está narrada como si fuese una especie de registro, informe o diario. Incluso podría dividirse en capítulos ya que parece que se han juntado misiones sueltas, como si se hubiesen empalmado distintas publicaciones de la Weekly Shonen Jump, revista donde nació el manga.

Como decía cumple muchos clásicos del anime, como tener a personajes que pasan de lo serio o todopoderoso a ser unos tontorrones, tipo Vash la Estampida. También como tantas otras está cimentada en tradiciones o leyendas del folclore nipón. Quizá por eso en Japón ha tenido un éxito tan abrumador. Imagino que por eso y porque aunque sea precuela ya presenta personajes aparecidos en el manga, sobre todo en su último tramo. También su diseño de personajes o estilo de dibujo es capaz de alinearse con el amante del anime más clásico pues a la hora de esbozar a sus monstruosidades (o maldiciones) y representar la energía que emana de ellos se utiliza un trazo irregular, más propio de las páginas realizadas por los mangakas.

Crunchyroll nombró anime del año a esta franquicia. Ahora la empresa estadounidense apuesta a lo grande por ella. Distribuyen títulos como ‘Blade Runner: black lotus’ u otras franquicias conocidas como ‘Naruto’ o ‘Jojo’s Bizarre Adventure’, quién sabe qué más animes podremos ver en cines gracias a ellos. De momento parece que más entregas de esta precuela pues la escena post-créditos así lo vaticina.

Ficha de la película

Estreno en España: 27 de mayo de 2022. Título original: Gekijouban Jujutsu Kaisen 0. Duración: 105 min. País: Japón. Dirección: Sunghoo Park. Guion: Hiroshi Seko. Música: Arisa Okehazama, Hiroaki Tsutsumi. Fotografía: Teppei Ito. Reparto principal (voces originales): Chinatsu Akasaki, Aya Endô, Kana Hanazawa, Show Hayami, Yu Hayashi, Satoshi Hino, Marina Inoue, Shizuka Itô, Mitsuo Iwata, Subaru Kimura, Rie Kugimiya. Producción: TOHO Animation. Distribución: Sony Pictures. Género: fantástico, aventura. Web oficial: https://jujutsukaisen-movie.jp/

Tráiler de ‘Jujutsu Kaisen 0: la película’

La precuela del manga de Gege Akutami llegará a cines

Hoy toca anime. Sony Pictures ha publicado el tráiler de ‘Jujutsu Kaisen 0’, la esperadísima película de fantasía oscura de TOHO Animation, que llegará exclusivamente a las salas de cine el próximo 27 de mayo.

‘Jujutsu Kaisen 0’ sigue la historia de Yuta Okkotsu, un tímido estudiante de instituto a quien se aferra la maldición de una amiga de su infancia y que se inscribe en la Academia de Hechicería de Tokio bajo la atenta mirada de Gojo Satoru. La película se basa en ‘Jujutsu Kaisen 0’ (JUMP COMICS /Shueisha), la precuela del popular manga de acción sobrenatural obra de Gege Akutami.

La serie animada ‘Jujutsu Kaisen’ se basa en el manga de éxito del mismo título, publicado en la Weekly Shonen Jump de Shueisha y que cuenta con más de 60 millones de copias vendidas en Japón. En España el manga puede encontrarse publicado de mano de Norma Editorial. El anime fue además escogido Anime del Año en los Crunchyroll Anime Awards de 2021, estando disponible en su totalidad en Crunchyroll, donde los fans pueden acudir para ver la serie completa y así disfrutar por completo de la experiencia cinematográfica.

‘Jujutsu Kaisen 0’ cuenta con animación del estudio MAPPA y la dirección de Sunghoo Park. La película se distribuye en España por parte de Crunchyroll en asociación con Sony Pictures Entertainment Iberia.

Sinopsis Oficial:

Cuando eran niños, Rikka Orimoto murió en un accidente de tráfico ante los ojos de su mejor amigo, Yuta Okkotsu.

«Es una promesa. Cuando seamos mayores, nos vamos a casar».

Rikka se convirtió en un espíritu y Yuta llegó a desear su propia muerte tras sufrir su maldición, pero el gran hechicero Gojo Satoru le dio la bienvenida a la Academia de Hechicería.

Allí Yuta conoce a sus compañeros: Maki Zen’in, Toge Inumaki y Panda, y por fin encuentra la determinación que le faltaba.

«¡Por fin tengo la confianza para decir que no es malo que siga viviendo!».

«Estando en la Academia de Hechicería podré romper la maldición de Rikka «.

Mientras tanto, el malvado usuario de maldiciones Suguru Geto, quien fue expulsado de la academia de hechicería por asesinar a inocentes, aparece ante Yuta y el resto.

«El próximo 24 de diciembre celebraremos el Desfile Nocturno de los Cien Demonios».

Geto aspira a crear un paraíso exclusivo para hechiceros y decide liberar miles de maldiciones en Shinjuku y Kyoto para exterminar a todos los que no son hechiceros.

¿Podrá Yuta detener a Geto?

¿Y qué ocurrirá con lo de romper la maldición de Rikka?

Así es el comienzo del fin. ‘Ataque a los titanes’ T4

Han sido emitidos los primeros episodios de la temporada cuatro

SelectaVisión ha proyectado en su página, en la modalidad simulcast previo registro, la temporada 4 de ‘Ataque a los titanes’, la temporada final. Tras ver los episodios del 60 al 67  tengo que decir que nos han sorprendido nuevamente. Si pensabais que ‘Ataque a los titanes’ ya no tenía nada nuevo que mostrarnos o que ya había puesto todas las cartas sobre la mesa os equivocabais. Este nuevo arranque nos muestra la cara B de la historia. Es decir, la situación actual del enemigo que como supimos ya, viene de una zona continental. Además tenemos múltiples flashbacks contándonos sus intríngulis personales y aquello que sucedió al inicio de la serie bajo su punto de vista. Por lo tanto además de revivir la ruptura del muro María vais a poder explorar otro concepto para esta despiadada guerra.

Por si fuese poco ‘Ataque a los titanes’ T4 incorpora todo un abanico de nuevos personajes pertenecientes a la nación de Marley, esa civilización del otro lado del mar que está familiarizada con el uso armamentístico de los titanes. Con los nuevos y jóvenes personajes se huele una nueva trama y en sus trasuntos se desarrolla un discurso sobre el apartheid, el odio o el racismo, no muy alejado de los muros y el desprecio del trumpismo o los guetos nazis. Además os va a parecer muy interesante el cómo se interpreta y utiliza la existencia de los Titanes. Desde luego a parte de sus escenas de acción ‘Ataque a los titanes’ siempre ha hecho valer tanto sus tácticas como su diversidad de perspectivas.

La serie ha sabido mantenernos enganchados (creo que con diferencias con el manga pues no lo tengo leído). Sí que es verdad que perdió fuelle cuando nos abordó con multitud de episodios basados en mera política. Pero Wit Studio (que se encargaba antes de esta producción) supo reconducir la serie, además que le venía dado así en el material escrito. Bien es sabido además que tenemos fecha de finalización del manga por parte del autor Hajime Isayama a si es que había que encauzar todo.

Daba miedo que ahora que hemos llegado a ‘Ataque a los Titanes’ T4 se cambiase de estudio de animación. Pero es verdad que Mappa (‘Dorohedoro’) ha hecho un trabajo encomiable. Manteniendo el mismo estilo para los personajes ha hecho aún más dinámica la serie y ha incorporado nuevos efectos visuales que seguro que os van a encantar. A lo mejor ha bajado el nivel de gore, ya no solo por la animación, también por los eventos que se producen. Pero esta sigue siendo una buenísima serie tipo seinen.

No queda nada para que se publique el último volumen de este manga de 34 números. Con el anime pasa igual, se prevé que todos los episodios hayan sido emitidos en este 2021. Esta temporada tendrá 16 episodios, a si es que mientras escribo esta crítica estamos ya en el ecuador. ¿Cómo terminará la humanidad y los miembros del Cuerpo de Exploración? Seguro que devoráis cual gigantes enfurecidos este ‘Ataque a los Titanes’ T4.

 

Crítica de ‘Dorohedoro’

‘Dorohedoro’, piel de cocodrilo y de anime retro

Surgida de un manga creado por Q Hayashida (editado en España por ECC) tenemos ya en Netflix la serie de doce episodios de veinticinco minutos ‘Dorohedoro’. Un anime que os digo desde ya que tenéis que ver si sois consumidores habituales de anime y añoráis las series de los años noventa. También os gustará si os va el estilo directo, el humor macabro y los argumentos estrafalarios y fantásticos. Me ha encantado por ser capaz de devolverme al estilo sin tapujos de hace más de veinte años acompañado además de un dibujo similar al de aquella época e incorporando algunos movimientos y detalles que claro está, son debidos a las técnicas actuales.

Yûichirô Hayashi (‘Batman: Gotham Knight’, ‘Kakeguri’) dirige con algún que otro director de apoyo y Hiroshi Seko (‘Ataque a los titanes’, ‘Inuyashiki’) escribe. Este mundo en el que el estudio Mappa y Netflix nos invitan a entrar está ambientado en la ciudad de Hole (Agujero). Un lugar sucio y se podría decir que futurista desde el que pasamos a otro mundo mágico. Es ahí donde el protagonista es víctima de un experimento de un mago que le deja convertido en un hombre con cabeza de reptil, que además pasa a ser inmune a la magia. Eso despierta el interés de otros magos que empiezan a perseguirle mientras él añora recuperar su memoria y su rostro.

Caiman es un personaje con cabeza sauria que podría haber salido perfectamente de la película de ‘Super Mario Bros.’, por su dibujo y por su carácter. Es un tontorrón y osado protagonista que sigue casi los mismos esquemas de los personajes principales de series como ‘Golden Boy’, ‘Trigun’ o ‘Louie, el guerrero de las runas’. Es osado, a veces inconsciente, algo pardillo y muy glotón. Te partes con él aunque se encuentre embadurnado en sangre en plena pelea.

Se topa con una compañera de armas (Nikaidō) que le ayuda en su búsqueda gracias a sus habilidades y su cocina. Juntos se tienen que enfrentar a todo tipo de magos, con especialidades muy variopintas. Dos de ellos me recuerdan mucho a los personajes Hazel y Cha Cha de ‘The Umbrella Academy’ y también a Travolta y Jackson en ‘Pulp Fiction’. Ningún personaje en esta serie está en sus cabales, todos tienen alguna rareza y eso la hace muy divertida y versátil.

La trama lleva a Caiman a momentos cada vez más peligrosos, según va desentrañando su pasado. Algunas teorías apuntan a que ‘Dorohedoro’ viene de traducir el título por partes: barro (doro) y lodo (hedoro). Podemos aprovechar muy convenientemente la expresión “de aquellos barros estos lodos” para aplicarla a lo que le pasa a Caiman y a las consecuencias derivadas de lo que ha hecho en su pasado.

¿Cómo investiga? Matando y metiendo la cabeza de los magos a los que se enfrenta en sus fauces, para que el hombre que tiene dentro vea si les reconoce y averiguar así si alguno de ellos es el causante de su mágica mutación. Hay mucha sangre y magia entremezclada en este anime. Si la acotamos hay que introducirla en las series de tipo seinen, para adultos. Es un disfrute de momentos ridículos con amputaciones y despellejamientos de caras.

También cabe señalar que es muy rarita. Los magos realizan su magia a través de un humo que exhalan. Y esto pueden hacerlo a través de su boca o mediante heridas autoinfligidas en los dedos, por ejemplo. No solo experimentan poniendo cabezas de pulpo o loro a las personas, también les convierten en kafkianas criaturas como una cucaracha gigante o en setas comestibles. Los magos, por cierto, llevan todos máscaras, algunas de ellas con formas tan excéntricas como un corazón humano o un pavo (si, a lo Friends).

Me ha encantado ese capítulo en el que unos monjes recorren la ciudad cual Moza de Ánimas en La Alberca y luego todo desemboca en una cacería anual de muertos vivientes. Hechiceros, zombies, demonios, mutantes, tecnología ciberpunkarra… Enganchado a ‘Dorohedoro’. Quedo a la espera de ver si os gusta tanto como a mi y si llegan a España las seis OVA’s que van a lanzarse a parte de esta serie, creo que en futuros lanzamientos en formato Blu-ray, porque de ellos va a depender el desenlace de esta historia que por desgracia se ha quedado colgada.