Análisis de Colección de 2 películas de ‘Independence Day’

Independence Day llega por partida doble con un montón de extras

Llega a nuestras casas el pack de las dos películas de ‘Independence Day’. La primera sin duda una de las grandes películas de ciencia ficción de la historia, donde vemos la impactante imagen de la destrucción de la Casa Blanca. Las dos películas contienen grandes extras y muy entretenidos, todo ello gracias a Divisa Films. A continuación os dejamos las imágenes del pack y todos los extras.

‘Independence Day’

Sin duda uno de los grandes éxitos de taquilla de todos los tiempos. ‘Independence day’ nos presenta una invasión alienígena que va a poner patas arriba a todo nuestro planeta. Una de las cintas más importantes de la ciencia ficción y sin duda un gran clásico lleno de acción y explosiones.

Will Smith, Jeff Goldblund, trabajan en esta estupenda cinta dirigida por Roland Emmerich. Con los mejores efectos especiales de su época, una película que logró ponernos los pelos de punta en las salas de cine.

Idiomas: Castellano y Francés DTS 5.1.; Inglés DTS-HD MA 7.1; Español (Latino) y Portugués DD 5.1.

Subtítulos: Castellano, Inglés para sordos, Francés, Danés, Finés, Holandés, Noruego, Portugués, Sueco.

Extras

ID4: Cultura general

Super divertido extra, en el que mientras vemos la películas nos van saliendo pequeños recuadros en los que nos cuentan un poquito del rodaje, la historia de la película o curiosidades.

Tráiler de Independece Day Contraataque

‘Independence Day: Contraataque’

Veinte años después de que los extraterrestres casi logran eliminar a la humanidad, éstos, vuelven con fuera para vengarse de los seres humanos. Con tecnología extraterrestres, desarrollan un programa para de nuevo salvar la Tierra. Jesse T. Usher, Jeff Goldblum, Liam Hemsworth y Bill Pullman, protagonizan esta secuela del éxito de los 90.

Idioma: Castellano DTS 5.1.; Inglés DTS-HS-MA 7.1; Checo y Húngaro DD 5.1.

Subtítulos: Castellano, Inglés, Búlgaro, Croata.

Extras (Mas de 1 h.)

Comentario con el director Roland Emmerich y el productor Dean Devlin.

Comentario con los supervisores de los efectos especiales Volker Engel y Doug Smith

It’s Early ABQ (03:07 min)

  • Programa ficticio en el que entrevistan a Julius Levinson en la presentación de su libro.

Escenas eliminadas (08:24 min)

  • Escenas eliminadas del montaje, muchas de ellas sin introducir los efectos digitales. Viendo los cromas o incluso las imágenes creadas por ordenador.
  1. Opening alternativo.
  2. Parada de Autobús
  3. La destrucción de la Casa Blanca
  4. Charlie invita a Rain a salir
  5. Conversación en la carretera
  6. Muerte del presidente Lanford en la Cámara de la Reina
  7. El adiós de Catherine

Tomas falsas (06:14 min)

Otro día: El making of de Independence Day: Contraataque (55.25 min)

  • Un nuevo escuadrón
  • La Tierra tal como la conocemos
  • Herramientas del futuro
  • Los invasores.
  • Audio comentario de Roland Emmerich

Crítica: ‘El mago del Kremlin’

En qué plataforma ver El mago del Kremlin

Interesante retrato del “Rasputín” de Putin

Hablar de ‘El mago del Kremlin’ supone partir de una paradoja: la película se presenta como adaptación de una novela histórica que, en realidad, es una ficción inspirada en hechos reales. Ese triple filtro (realidad, ficción literaria y reinterpretación cinematográfica) le resta de entrada cierta credibilidad documental que ya de por sí llega velada por el oscurantismo y la opacidad de la Rusia de Putin. Sin embargo, también le otorga libertad dramática. Lo que propone Olivier Assayas no es una crónica periodística, sino una disección moral del poder contemporáneo.

Inspirada en la novela de Giuliano da Empoli, la película articula el ascenso de Vladimir Putin a través de la figura de Vadim Baranov, trasunto evidente de Vladislav Surkov. En pantalla, Baranov es interpretado por Paul Dano, que compone un personaje frío, cerebral y magnéticamente ambiguo. Se le ha llamado el “Rasputín moderno”, y la comparación no es gratuita: no gobierna, pero susurrando al oído del poder modela el destino de un país.

La cinta funciona como una lección acelerada de historia reciente rusa, desde el caos postsoviético hasta la consolidación del Kremlin putinista. Y lo hace sin caer en el didactismo explícito, sino a través de una estructura narrativa fragmentada y retrospectiva.

Flashbacks y densidad política

Assayas apuesta por un thriller político de ritmo pausado y arquitectura compleja. La narración se despliega mediante múltiples flashbacks que, en ocasiones, contienen a su vez otros recuerdos insertados. Esta estructura en abismo podría haber resultado farragosa, pero la actualidad de los acontecimientos y la escasez de ficciones cinematográficas centradas en la trastienda del poder ruso sostienen el interés durante sus casi dos horas y media de metraje.

La acción física es secundaria frente a la batalla simbólica. No se trata de espionaje clásico, sino de ingeniería narrativa. Baranov diseña el concepto de “democracia soberana”, formulación ideológica que legitima un sistema formalmente democrático, pero profundamente centralizado y controlado, de hecho, se le conocía también como “El cardenal gris”. La película convierte ese término en eje dramático: ¿es la democracia una estructura institucional o un relato cuidadosamente administrado?

En este punto, el filme trasciende el caso ruso y se adentra en una reflexión más amplia sobre las autocracias contemporáneas. La manipulación mediática, la creación de oposiciones controladas y la fabricación de consensos aparecen como piezas de un tablero donde la verdad es moldeable. Los medios no son meros observadores, sino actores activos en lo que la película sugiere como planes maquiavélicos para alcanzar fines políticos o económicos.

Hay una secuencia especialmente elocuente que remite a la gestión del hundimiento del Kursk en el mar de Barents. La inacción política, el cálculo oportunista y el sensacionalismo mediático dialogan con resonancias contemporáneas que trascienden Rusia. Resulta inevitable que el espectador español detecte paralelismos con la gestión de crisis propias, donde la búsqueda de la verdad se diluye entre intereses cruzados.

Reparto al servicio del retrato de la autocracia

Aunque Alicia Vikander aparece como cabeza de cartel, su papel es más bien episódico y funcional. Sirve para iluminar algunas facetas íntimas de Baranov, pero no altera el eje narrativo. El verdadero protagonista es Paul Dano, cuya interpretación sostiene el peso moral e intelectual de la película. Su Baranov no es un villano caricaturesco, sino un estratega patriota convencido de que la estabilidad justifica la manipulación.

Como secundarios con verdadero peso dramático destacan Jude Law (en una composición contenida que evoca al propio Putin sin caer en la imitación grotesca) y Will Keen, cuyo personaje aporta contrapunto ideológico y mayor presencia en pantalla que la propia Vikander. Junto a ellos el rodaje recrea con meticulosa fidelidad despachos y ambientes del Kremlin en localizaciones europeas, evitando filmar en Rusia por razones obvias. El resultado es un retrato de una Rusia edificada a través de actos violentos, no siempre bélicos ni explícitos, pero sí estructurales: violencia simbólica, institucional y narrativa. Evidentemente están los conflictos de Crimea y la guerra en Ucrania que planean sobre la historia como consecuencia lógica de un sistema donde el relato precede a la realidad.

‘El mago del Kremlin’ puede incomodar. Es probable que escueza en determinados círculos rusos, y cuesta imaginar a Putin asistiendo a una proyección privada. Pero más allá de su dimensión geopolítica, la película funciona como advertencia universal: cuando la verdad se convierte en herramienta, la democracia deja de ser un sistema y pasa a ser una escenografía. Propone es una mirada lúcida y densa sobre el poder contemporáneo. Y en ese terreno, ‘El mago del Kremlin’ no es solo un thriller político, sino un espejo incómodo de nuestro tiempo.

Ficha de ‘El mago del Kremlin’

Estreno en España: 6 de marzo de 2026. Título original: Le Mage du Kremlin. Duración: 156 min. País: Francia. Dirección: Olivier Assayas. Guion: Emmanuel Carrère, Olivier Assayas. Fotografía: Yorick Le Saux. Reparto principal: Jude Law, Paul Dano, Alicia Vikander, Tom Sturridge, Jeffrey Wright. Producción: Curiosa Films, Gaumont, France 2 Cinema, Tribune Pictures, LB Entertainment. Distribución: DeAPlaneta. Género: suspense. Web oficial.

Crítica: ‘El joven Sherlock’

En qué plataforma ver El joven Sherlock

Un origen innecesario y un protagonista sin magnetismo

Había margen para explorar la juventud de Sherlock Holmes. El canon de Arthur Conan Doyle deja un vacío biográfico deliberado: Holmes aparece ya formado, cerebral, casi quirúrgico en su método. Pero una cosa es expandir y otra reescribir sin red. ‘El joven Sherlock’, producida y parcialmente dirigida por Guy Ritchie, arranca torcida desde su casting principal: Hero Fiennes Tiffin no logra sostener el peso icónico del personaje ni siquiera bajo la coartada de la inmadurez.

Su interpretación reproduce tics ya vistos en la saga ‘After’: mirada intensa pero vacía, presencia física correcta y escasa densidad dramática. No hay ironía afilada, ni esa electricidad mental que asociamos al detective de Baker Street. Si comparamos, el joven Nicholas Rowe en ‘Young Sherlock Holmes’ (‘El secreto de la pirámide’) irradiaba curiosidad e inteligencia precoz; incluso Guy Henry en la serie ‘Young Sherlock Holmes’ de 1982 aportaba un poso reflexivo más coherente con el canon. Aquí, en cambio, Holmes es un héroe juvenil genérico con barniz victoriano.

El guion toma una decisión arriesgada y discutible al convertir a Sherlock y a James Moriarty en amigos y compañeros de aventura. El germen de su enemistad se pospone tanto que otro personaje ocupa el rol de villano maquiavélico durante buena parte de la temporada. Se diluye así la tensión fundacional entre genio y némesis. No hay duelo intelectual, hay trama funcional en piloto automático.

Psicología forzada y un Holmes convertido en aventurero

Ritchie ya había reinterpretado al personaje en ‘Sherlock Holmes’ y ‘Sherlock Holmes: A Game of Shadows’, con un Holmes físico y pendenciero encarnado por Robert Downey Jr.. Allí el riesgo funcionaba porque la química y el ritmo compensaban la heterodoxia. En ‘El joven Sherlock’, el director redobla la apuesta inventando una hermana, Beatrice, y otorgando entidad dramática al padre, Silas (interpretado por Joseph Fiennes), figura ausente en las novelas. Conan Doyle construyó a Holmes como personaje funcional a la narrativa detectivesca. La introspección psicológica y el desarrollo familiar no eran prioridades del género en esa etapa victoriana y los autores de ahora parece que quieren llenar un vacío que nadie ha pedido llenar.

La madre, en una línea que recuerda a ‘Enola Holmes’, es presentada como perturbada, aunque aquí al menos se sugiere una vertiente artística coherente con la mención canónica a la ascendencia vinculada al pintor Horace Vernet. Natascha McElhone compone una figura materna magnética, sin nada que envidiar a Helena Bonham Carter en la citada película. Pero la serie confunde inteligencia deductiva con memoria eidética: Holmes parece un prodigio fotográfico antes que un lógico experimental. Se echa de menos el método científico, la observación microscópica, la inferencia encadenada.

En lo formal, el sello Ritchie asoma en personajes de aire caballeresco mezclados con bajos fondos, aunque el tono promete más de lo que entrega. La canción del opening (ya asociada por el imaginario contemporáneo a ‘Peaky Blinders’) sugiere un Sherlock más canalla, pero la serie no abraza ese filo autoral. Tampoco el guion ofrece un caso de complejidad real que invite al espectador a colaborar intelectualmente. Hay acción, vestuario fastuoso (tres o cuatro looks por capítulo) y cliffhangers previsibles: sabemos que el héroe saldrá indemne.

Reparto, relevo generacional y una dirección dispersa

El casting evidencia un curioso relevo generacional: Max Irons (hijo de Jeremy Irons) comparte cartel con Hero Fiennes Tiffin, sobrino de Ralph y Joseph Fiennes. Pero el verdadero acierto es Dónal Finn como Moriarty. Finn es el único que parece comprender la psique de su personaje y anticipar su deriva hacia la amoralidad estratégica. Cuando está en pantalla, la serie respira.

Ritchie dirige dos episodios, pero la temporada se reparte con Anders Engström (‘See’), Dennie Gordon (‘Kingdom’) y Tricia Brock (‘Bridgerton’). La falta de unidad tonal se percibe: Holmes termina siendo un aventurero más en situaciones límite que erosionan el suspense. No hay aliciente intelectual ni enriquecimiento del lore. ‘El joven Sherlock’ de Prime Video es una expansión que prioriza la estética y la psicología inventada sobre la esencia deductiva. Queda la sensación de que, en su empeño por modernizar, la serie ha olvidado lo elemental.

Crítica: ‘El último vikingo’

En qué plataforma ver El último vikingo

Fábula nórdica, cruel y sorprendentemente tierna

Anders Thomas Jensen lleva años demostrando que la comedia negra escandinava no es un simple ejercicio de provocación, sino una herramienta quirúrgica para diseccionar la culpa, el duelo y la violencia cotidiana. En ‘El último vikingo’, el director danés vuelve a apoyarse en ese humor incómodo que provoca carcajadas y a veces inseguras, para luego obligar al espectador a empatizar con unos personajes que no viven ni de lejos una comedia. No es casual que el filme esté protagonizado por Mads Mikkelsen (‘Otra ronda’) y Nikolaj Lie Kaas (‘Los casos del departamento Q’), dos intérpretes que ya han demostrado con él, especialmente en ‘Jinetes de la justicia’, una capacidad excepcional para moverse entre la farsa y el drama sin que se note la costura.

La premisa parece salida de un chiste cruel contado en un bar de carretera: un botín enterrado en paradero desconocido, escondido por el hermano de un ladrón con problemas de salud mental que se cree un Beatle y que se pasa la vida robando perros a los vecinos. Jensen abraza lo grotesco desde el primer minuto. Cada elemento absurdo no está ahí para despistar, sino para preparar el terreno emocional. Como en muchas canciones de The Beatles, aparentemente luminosas, pero con letras sorprendentemente duras, la película disfraza su mensaje con un barniz de humor constante y situaciones surrealistas que esconden una verdad mucho más amarga.

‘El último vikingo’ funciona, en esencia, como un road trip de entendimiento fraternal. El viaje físico es también un desplazamiento moral: dos hermanos obligados a convivir con sus errores, sus resentimientos y una herencia emocional imposible de enterrar, por mucho que uno se empeñe incluso de manera inconsciente. Jensen no juzga a sus personajes, los observa con una mezcla de ironía y compasión que resulta profundamente incómoda.

Mads Mikkelsen y Nikolaj Lie Kaas: química y dolor

Uno de los grandes aciertos del filme es volver a reunir a Mads Mikkelsen y Nikolaj Lie Kaas bajo la batuta de Jensen. Su química no es explosiva pero si palpable y eso que ambos personajes están condenados a los desencuentros y el enfrentamiento constante. Mikkelsen aporta esa gravedad natural que convierte su frialdad en contención emocional. Lie Kaas, por su parte, encarna a un personaje vil y desesperado, un hombre que se refugia en la posibilidad de salvar el pescuezo a través de una remota posibilidad de recuperar el dinero. El actor interpreta bien esa situación entre la espada y la pared limitada por un cariño fraternal frágil.

Jensen utiliza el humor como anestesia temporal. Reímos ante situaciones que, en otro contexto, serían directamente trágicas: la violencia, el abandono, la incapacidad de comunicarse entre hermanos. Esa risa es clave para que el golpe posterior sea más contundente. Cuando el drama emerge sin aviso, lo hace sin música subrayando la emoción ni discursos explicativos. Simplemente está ahí, como una constatación brutal de que el dolor no desaparece por reírse de él.

Una moraleja incómoda: el cuento nórdico y la herencia de la violencia

La estructura circular del filme, con un cuento narrado al principio y al final, refuerza su condición de fábula retorcida. Quizá, como suele decirse, haya que ser nórdico para aceptar sin reservas la moraleja que propone ‘El último vikingo’. No hay redención fácil ni aprendizaje luminoso. La conclusión es truculenta, estremecedora y deliberadamente ambigua, como si Jensen se negara a ofrecer consuelo al espectador.

Aquí reside la fuerza (y también la incomodidad) de la película. ‘El último vikingo’ no pretende gustar a todo el mundo. Su humor es áspero, su visión del ser humano profundamente pesimista, y su mensaje final deja un poso inquietante. Pero precisamente por eso resulta coherente con la filmografía de su director. Jensen vuelve a recordarnos que la risa puede ser una forma de violencia, y que la familia, lejos de ser un refugio, puede convertirse en un campo de minas emocional.

En última instancia, la película plantea una pregunta incómoda: ¿Cómo tratamos a esas personas que se sienten en una realidad distinta a la nuestra? La respuesta del director de ‘El último vikingo’ es empática, pero altamente radical.

Ficha de ‘El último vikingo’

Estreno en España: 6 de marzo de 2026. Título original: Den sidste viking. Duración: 116 min. País: Dinamarca. Dirección: Anders Thomas Jensen. Guion: Anders Thomas Jensen. Música: Jeppe Kaas. Fotografía: Sebastian Blenkov. Reparto principal: Mads Mikkelsen, Nikolaj Lie Kaas, Søren Malling, Sofie Gråbøl, Nicolas Bro. Producción: Zentropa Entertainment, Film i Väst, FilmFyn, TV2, The Danish Film Institute Archive. Distribución: Avalon. Género: drama, comedia. Web oficial.

Crítica: ‘Scream 7’

En qué plataforma ver Scream 7

Más salvaje que nunca

Regresa la saga Scream, después de todo lo acaecido en Nueva York, volvemos a la vida de Sidney, como amante esposa y madre viviendo en un pueblo con una vida tranquila. Bueno, no tan tranquila, siendo madre de una joven adolescente que no comprende nada. Además se le complica todo al volver a tener llamadas de alguien que pensaba que estaba muerto.

No puedo negaros que ‘Scream 7’ me ha gustado, me he divertido muchísimo y he disfrutado como una enana viendo como cada asesinato era más original. Además de volver a ver a este patoso y tan humano asesino que pese a ser victorioso en casi todos sus asesinatos, recibe leches por todo lados.

Guionista y director

Después de sus idas y venidas en la saga, Kevin Williamson, guionista de ‘Scream’, ‘Scream 2’ y ‘Scream 4’, regresa de nuevo esta vez también como director. Y que deciros, que me alegro del resultado. Lo ha hecho bastante bien, logrando engañarnos y plasma con pelos y señales todas las macabras muertes que le pasan por su cabeza.

Y es que Scream 7, tiene muertes muy imaginativas, algunas hasta muy de serie Z, dándonos gore totalmente gratuito y sin necesidad. Pero que ha hecho las delicias de la sala de cine.

Pero no quita que ‘Scream 7’ sea una gozada desde el principio y que no pare de pegarnos sustos tontos, adolescentes pesados y estereotipados y por supuesto, a nuestra gran reina pegando tiros por todos lados.

Las sagas de unen y tenemos reparto de todas las películas

Regresa la gran Neve Campbell a esta saga que tanto la echaba de menos. Y sí, vuelve de manera diferente, más tranquila y llena de un poquito de paz. Pero como todo no puede durar, esta tranquilidad dejara de estar ahí por culpa de antiguos temores.

En el reparto volveremos a ver caras conocidas como Courteney Cox, con su peculiar papel de la gran Gale Weathers. También vuelven Jasmin Savoy Brown y Mason Gooding, al igual que en las dos anteriores películas, con sus personajes tan divertidos.

Mckenna Grace, Anna Camp, Asa Germann, Celeste O’Connor, Sam Rechner son las nuevas caras que esta cinta nos trae. Y por supuesto Isabel May, que da vida a la hija de Sidney. Y sin duda lo hace bastante bien. No quiero comentar más, pero tendréis pequeñas sorpresitas durante el visionado, que sin duda es mejor verlo que leerlo.

Conclusiones

Como os he comentado, la película me ha gustado mucho, el ritmo es muy bueno y no nos deja descansar apenas. Algo que logra que la película parezca más corta de lo que es y que disfrutemos con cada segundo.

Por ponerle una pega, admito que el desenlace no me ha terminado de entusiasmar. Está claro que todos nos montamos nuestra propia película en la cabeza y sin duda la mía era muy diferente, pero, no es culpa de Kevin Williamson y el nos ha dado su versión y su película. Así que como os digo, por ponerle alguna pega, pero sin duda, solo puedo decir, que vayáis a verla y la disfrutéis. Ya que realmente merece la pena.

 Ficha de ‘Scream 7’

Estreno en España: 27 de febrero de 2026. Título original: Scream 7. Duración: 114 min. País: EE. UU. Dirección: Kevin Williamson. Guion: Kevin Williamson, Guy Busick. Música: Marco Beltrami. Fotografía: Ramsey Nickell. Reparto principal: Neve Campbell, Courteney Cox, Isabel May, Jasmin Savoy Brown, Mason Gooding, Anna Camp, Joel McHale, Mckenna Grace, Michelle Randolph, Jimmy Tatro, Asa Germann, Celeste O’Connor, Sam Rechner, Ethan Embry, Tim Simons, Mark Consuelos. Producción: Paramount Pictures, Outerbanks Entertainment, Project X Entertainment, Radio Silence Productions, Spyglass Media Group. Distribución: Paramount Pictures. Género: terror. Web oficial.

Crítica: ‘ORWELL 2+2=5’

En qué plataforma ver ORWELL 2+2=5

Raoul Peck plasma que la escalofriante profecía de la posverdad de Orwell ya está aquí

Hubo un tiempo en que la capacidad de anticipar el porvenir se atribuía a profetas como Nostradamus. Sin embargo, el siglo XX tuvo su propio visionario laico: George Orwell. Sin necesidad de efectos especiales ni de una ciencia ficción espectacular, sino a través de una prosa austera y cortante, el autor de ‘1984’ imaginó un futuro que hoy se antoja incómodamente reconocible. En ‘Orwell: 2+2=5’, Raoul Peck retoma esa capacidad predictiva y la convierte en un documental que no solo revisa una obra literaria, sino que interpela directamente a nuestra contemporaneidad.

La verdad como campo de batalla

El título del documental no es una provocación arbitraria. “2+2=5” alude a la imposición de la mentira como verdad oficial, al sometimiento del individuo ante el poder que reescribe la realidad. Es la ecuación imposible convertida en dogma. Peck articula su relato a partir de fragmentos de ‘1984’ y de ‘Rebelión en la granja’, enfrentándolos a imágenes de archivo del siglo XX y del XXI: guerras, discursos políticos, propaganda, multitudes enfervorizadas y pantallas que vomitan consignas.

El documental cuenta con la voz del actor Damian Lewis, quien encarna a Orwell. No se trata de una mera narración en off, sino de una presencia fantasmal que guía al espectador por un paisaje moral devastado. Peck intercala adaptaciones cinematográficas de ‘1984’ y material de noticiarios antiguos y recientes, estableciendo un diálogo visual que eriza la piel. La sensación es clara: la humanidad no aprende, repite. Se oprime y se deja oprimir. Se manipula y se deja manipular.

El filme subraya algo que ya estaba en la novela: el totalitarismo no es un fósil ideológico, muta, se adapta, se disfraza. Hoy no necesita botas militares ni uniformes idénticos, le basta con algoritmos, polarización y saturación informativa. La comodidad en la ignorancia (esa anestesia colectiva) es presentada como uno de los grandes peligros contemporáneos. Peck no señala con el dedo a un único régimen: traza un mapa global de autoritarismos, guerras y manipulaciones mediáticas que conectan el pasado con la posverdad actual.

La biografía como herida política

Uno de los mayores aciertos de ‘Orwell: 2+2=5’ es cómo integra la biografía del escritor en el análisis de su obra. Peck no convierte a Orwell en estatua, sino en hombre atravesado por contradicciones. Desde su juventud como policía imperial en Birmania (engranaje temprano de la maquinaria del imperialismo británico) hasta su experiencia traumática en la Guerra Civil Española, donde fue herido y asistió a las luchas internas del bando republicano, todo aparece como materia prima de su literatura.

Su etapa en la BBC también ocupa un pequeño lugar. Allí trabajó en propaganda durante la Segunda Guerra Mundial, experiencia que alimentó su escepticismo respecto a la manipulación del lenguaje y la información. Peck sugiere que esa vivencia institucional fue clave para que Orwell llegase hasta su odio visceral a la política.

El documental tampoco elude aspectos íntimos: su tuberculosis, que lo fue consumiendo físicamente, la precariedad económica, la tensión constante entre idealismo y desencanto. Todo ello dibuja una personalidad marcada por la culpa colonial, la conciencia de clase y la obsesión por la honestidad intelectual. La raíz de su crítica al totalitarismo está, paradójicamente, en su temprana participación en el sistema imperial que luego denunciaría.

Ecos contemporáneos: de Ken Loach a Michael Moore

Peck amplía el foco e introduce figuras que, desde el cine, han continuado esa tradición crítica. Ken Loach aparece como referencia recurrente, no solo por su mirada sobre la Guerra Civil Española, sino por su insistencia en retratar un sistema defectuoso que amplía la brecha entre ricos y pobres. En su cine late la misma indignación moral que en Orwell: la denuncia de estructuras que perpetúan desigualdades bajo apariencias democráticas.

También se evoca la obra de Michael Moore, cuya filmografía ha cuestionado el poder corporativo y político en Estados Unidos. Peck no equipara estilos (Loach es sobrio, Moore es provocador), pero sí los sitúa en una genealogía de cineastas que entienden el audiovisual como herramienta de combate ideológico.

Formalmente, ‘Orwell: 2+2=5’ tiene mucho de ensayo cinematográfico. Peck, que ya exploró la memoria política en trabajos anteriores, demuestra aquí un dominio notable del montaje. El archivo no es un simple apoyo ilustrativo, es argumento. Las imágenes dialogan, se contradicen, se superponen. El resultado es un retrato escalofriante de una humanidad que, pese a las advertencias, reincide en los mismos mecanismos de auto-opresión.

El documental no ofrece consuelo. Su mayor virtud es obligar al espectador a preguntarse en qué medida participa, consciente o inconscientemente, de esa ecuación perversa en la que dos más dos pueden llegar a ser cinco si se lo permitimos al poder. Peck convierte a Orwell en contemporáneo, en testigo incómodo de nuestra era digital. Y al hacerlo, demuestra que la verdadera ciencia ficción no habla de naves espaciales, sino de la fragilidad de la verdad.

Ficha de ‘ORWELL 2+2=5’

Estreno en España: 27 de febrero de 2026. Título original: ORWELL 2+2 =5. Duración: 119 min. País: Francia. Dirección: Raoul Peck. Guion: Raoul Peck. Música: Alexei Aigui. Reparto principal: George Orwell, U Win Khine, Min Aung Hlaing, Augusto Pinochet, Vladimir Putin, George W. Bush, Colin Powell, Donald Trump, Damian Lewis (voz). Producción: Anonymous Content, Closer Media, Jigaw Productions, Velvet Film, Neon. Distribución: Caramel Films, Filmin. Género: documental. Web oficial.

Crítica: ‘EPiC: Elvis Presley in Concert’

En qué plataforma ver EPiC: Elvis Presley in Concert

Un homenaje bárbaro con entidad propia

El estreno de ‘EPiC’ llega como un complemento natural al fenómeno que supuso ‘Elvis’, la película que Baz Luhrmann lanzó en 2022 y que reintrodujo al gran público en la figura del Rey del Rock. Sin embargo, este nuevo trabajo no es un simple apéndice ni un producto oportunista: es un artefacto emocional y cinematográfico con entidad propia, capaz de sorprender incluso al fan más acérrimo de Elvis Presley. Y, lo más interesante, puede disfrutarse perfectamente sin haber visto el ‘Elvis’ de Austin Butler.

Luhrmann no se limita a ordenar material de archivo. Lo que construye es un homenaje bárbaro, en el sentido más amplio y arrebatado del término, mediante un montaje apabullante, vibrante e inteligente. El resultado no es solo nostalgia, es una sensación punzante de envidia hacia quienes pudieron vivir aquellos conciertos en directo. ‘EPiC’ no pretende desmitificar a Elvis y tampoco ponerle en un pedestal, sino reencuadrarlo desde múltiples perspectivas, desmontando caricaturas sin traicionar el mito.

Restauración, archivo y la dimensión épica del directo

Uno de los grandes valores de ‘EPiC’ es su trabajo de restauración. El metraje (procedente de conciertos, ensayos y material tras bastidores) ha sido sometido a un proceso técnico que, sin alcanzar los estándares digitales actuales, ofrece una calidad inimaginable para documentos de esa época. La textura es analógica, sí, pero el nivel de detalle resulta asombroso: los trajes, el sudor, la iluminación, los gestos casi imperceptibles. Seguro que algún que otro iluminado aparece para sugerir que aquí hay inteligencia artificial.

Luhrmann, obsesivo como siempre con la forma, ha tenido a su disposición una riqueza de ángulos que convierte cada actuación en una experiencia casi inmersiva. No hablamos únicamente de entrevistas o declaraciones retrospectivas, sino de una coreografía de cámaras que capturan a Elvis desde perspectivas frontales, laterales y traseras, dotando a cada canción de una dimensión casi litúrgica. El montaje intercala primeros planos del artista con planos del público en trance, creando una simbiosis emocional que explica por qué el fenómeno fue irrepetible.

Viendo el fervor de las masas, uno podría imaginar giras internacionales multitudinarias. Sin embargo, el documental subraya esa paradoja histórica: el artista más icónico del rock nunca cruzó fronteras para tocar en vivo. En ese sentido, algunas imágenes del público (histérico, desbordado, casi religioso) resignifican incluso la parodia de ‘Top Secret’, la comedia de Jim Abrahams, David Rucker y Jerry Rucker, donde Val Kilmer encarnaba a un Elvis ficticio actuando en una Alemania ultraconservadora.

El Elvis bufón, cercano y consciente del personaje

Uno de los mayores aciertos de ‘EPiC’ es desmontar la idea del Elvis endiosado y distante. Aquí descubrimos a un artista cercano con su equipo, generoso con el público, saturado de morreos, bromas y gestos cómplices. Hay algo profundamente humano en su manera de habitar el escenario: no solo interpreta canciones, juega con ellas, con su banda y con la audiencia, con quienes tiene una complicidad fruto de la repetitividad sobre el escenario.

Las imágenes de ensayos son particularmente reveladoras. Elvis ríe, improvisa, exagera movimientos y rompe la solemnidad de su propio mito. Ese carácter payasil, casi autoparódico, conecta con artistas contemporáneos que han hecho del exceso una forma de identidad pública. Pensaba inevitablemente en el desenfado de Mojinos Escozíos o en la excentricidad performativa de Nicolas Cage: figuras que, bajo la máscara estrafalaria, son plenamente conscientes del personaje que interpretan.

Pero ‘EPiC’ va más allá de la anécdota simpática. El documental capta algo cercano al éxtasis gospel que Elvis alcanzaba en determinados momentos. Hay secuencias en las que la frontera entre concierto y ceremonia religiosa se diluye. La cámara recoge miradas elevadas al cielo, cuerpos que se balancean como en un rito colectivo, un clímax espiritual que explica por qué su figura trascendió lo musical.

Ese es, probablemente, el núcleo del proyecto de Luhrmann: retratar a un hombre que, por encima del éxito, las críticas o la presión mediática, disfrutaba profundamente de lo que hacía. No como obligación contractual ni como engranaje de una maquinaria industrial, sino como experiencia vital. Esa alegría, a veces desbordada, a veces ingenua, es la que convierte ‘EPiC’ en un documento valioso. Todos conocemos las sombras y el final del Rey, pero con esta película sabemos que antes que icono, fue un hombre que encontró en el escenario su forma más pura de felicidad.

Ficha de ‘EPiC: Elvis Presley in Concert’

Estreno en España: 27 de febrero de 2026. Título original: EPiC: Elvis Presley in Concert. Duración: 90 min. País: Australia. Dirección: Baz Luhrmann. Música: Elvis. Reparto principal: Elvis. Producción: Authentic Studios, Bazmark Films. Distribución: Universal Pictures. Género: documental, música. Web oficial

Crítica: ‘Scarlet’

En qué plataforma ver Scarlet

Hosoda vuelve a lograrlo, esta vez “jugando” con Shakespeare

Hablar de ‘Scarlet’ implica situarse en la trayectoria autoral de Mamoru Hosoda, un cineasta que ha convertido lo fantástico en vehículo emocional y no en mero ornamento estético. Desde títulos recientes como ‘La chica que saltaba a través del tiempo’ retrocediendo hasta ‘Los niños lobo’, pasando por ‘Mirai’ o la que considero su obra más redonda, ‘Belle’, Hosoda ha demostrado una querencia clara por protagonistas femeninas que atraviesan realidades alteradas para reconciliarse con su identidad, su pasado o su entorno. ‘Scarlet’ no es una excepción: vuelve a colocar en el centro a una mujer joven que debe enfrentarse a la violencia estructural de su mundo… y a la que anida en su interior.

La película toma como punto de partida una obra tan sanguinolenta y trágica como ‘Hamlet’, de William Shakespeare. No estamos ante una adaptación literal, sino ante una apropiación temática: traición, culpa, espectros del pasado y deseo de venganza se reformulan en clave fantástica. Donde Shakespeare diseccionaba la podredumbre moral de la corte danesa, Hosoda traslada el conflicto a un universo híbrido (mitad medieval, mitad actual) en el que la guerra no es solo telón de fondo, sino herida abierta.

Uno de los aspectos más interesantes de ‘Scarlet’ es su aproximación al perdón. Frente a la lógica de represalia que articula ‘Hamlet’, aquí se impone progresivamente un discurso antibelicista. La protagonista, atrapada entre la necesidad de justicia y el peso de la sangre derramada, representa una generación que cuestiona la herencia del odio. En ese sentido, la película conecta con una sensibilidad contemporánea que ya asomaba en ‘Belle’: la idea de que el trauma no se resuelve mediante la destrucción del otro, sino a través de la comprensión del dolor compartido.

No es nada raro que los fans del anime descubramos que los japoneses utilizan mucho la estética de los siglos XV o XIX de los países europeos, actualmente por ejemplo, se ve con ‘Spy x Family’ o ‘Ataque a los titanes’. Más allá del diseño de personajes o escenarios, parece ser que Hosoda llevaba años interesado en reinterpretar un clásico occidental desde una óptica japonesa sin caer en la simple transposición cultural. Esa ambición se percibe en la estructura narrativa, que mezcla drama palaciego, aventura fantástica y reflexión íntima con una libertad casi temeraria.

Animación deslumbrante: tradición y digitalización en tensión constante

Si algo define la filmografía de Hosoda es su capacidad para integrar técnicas tradicionales con herramientas digitales sin que el resultado pierda calidez. En ‘Scarlet’, la animación vuelve a ser apabullante. Las secuencias de combate (coreografiadas con un dinamismo apabullante) alternan trazos que recuerdan al anime clásico con entornos generados digitalmente que aportan profundidad y volumen.

El movimiento es uno de los grandes logros del filme. Las capas, el cabello y los tejidos reaccionan al viento con una fluidez que roza el hiperrealismo. A veces, quizá demasiado y en lo referente al paisaje, hay momentos en los que el afán por dotar de textura y detalle a cada superficie genera una sensación de sobrecarga visual. Sin embargo, el diseño de personajes compensa cualquier exceso técnico. Los rostros, especialmente el de Scarlet, transmiten una gama emocional sutilísima: del rencor contenido a la vulnerabilidad absoluta en cuestión de segundos.

Hosoda ya había experimentado con esta hibridación estética en ‘Belle’, donde los mundos virtuales permitían una explosión cromática casi psicodélica. En ‘Scarlet’, la apuesta es distinta: la paleta oscila entre rosas intensos y tonalidades frías que subrayan el aislamiento emocional y el ambiente desolado de otro mundo. El resultado es una obra visualmente coherente, en la que cada elección cromática parece dialogar con el estado anímico de la protagonista.

La de Scarlet es una epopeya que divaga antes de alcanzar su clímax

‘Scarlet’ es, ante todo, una mezcla universal de culturas y épocas. Espadas medievales conviven con arquitecturas actuales y con desiertos primigenios. Códigos de honor feudales se entrelazan con discursos pacifistas propios del siglo XXI. Esta amalgama, lejos de ser caótica, configura una aventura fantástica que conecta Oriente y Occidente sin subordinar uno al otro.

No obstante, esa ambición estructural tiene un coste. La película divaga en exceso en su segundo acto. Hosoda se recrea en secuencias contemplativas o en flashbacks meditabundos, que aunque bellos, dilatan innecesariamente el clímax. El espectador percibe que el desenlace podría haber sido más contundente si la narración hubiera sido más concisa. El enfrentamiento final, cargado de simbolismo, tarda demasiado en llegar, y cuando lo hace, la intensidad acumulada se ve parcialmente amortiguada por la prolongación previa.

Aun así, reducir ‘Scarlet’ a sus desajustes rítmicos sería injusto. La película confirma que Hosoda sigue siendo uno de los autores más personales del anime contemporáneo. Quizá no esté al nivel de ‘Belle’ ni alcance la precisión emocional de ‘La chica que saltaba a través del tiempo’, pero su exploración del perdón frente al odio y su apuesta por un antibelicismo sincero la convierten en una obra relevante dentro de su filmografía.

Ficha de ‘Scarlet’

Estreno en España: 27 de febrero de 2026. Título original: Scarlet. Duración: 111 min. País: Japón. Dirección: Mamoru Hosoda. Guion: Mamoru Hosoda, Todd Haberkorn. Música: Taisei Iwasaki. Reparto principal (doblaje original): Mana Ashida, Masaki Okada, Masachika Ichimura, Kôji Yakusho, Yuki Saitô, Yutaka Matsushige. Producción: Columbia Pictures, Hakuhodo, Iyuno Media Group, Kadokawa, Movic, Nipon Television, Sony Pictures, Studio Chizu, Yomiuri Telecasting Corporatoin. Distribución: Sony Pictures. Género: Web oficial.

Crítica: ‘Little Amélie’

En qué plataforma ver Little Amélie

Crítica

La belleza de descubrir la vida a través de los ojos de una niña

Que película tan bonita es ‘Little Amélie’. Como representa la inocencia de la infancia, el paso obligado a comprender cosas que no quieres, llorar las despedidas y también aceptarlas. Visualmente es preciosa y llena de colores. Y la pequeña locura que es meterse en los recuerdos de la gran Amelie Nothomb.

Quién es Amélie

Una niña belga nacida en Japón nace sin ninguna necesidad de mostrar sus sentimientos, ninguno de ellos. De repente todo cambia de la noche a la mañana y empieza a descubrir el mundo gracias a su niñera Nishio-san.

Un viaje lleno de color, de diferentes sensaciones, ternura, delicadeza, emotividad, tristeza, alegría. Todo ello a través de una niña que está comenzando a vivir y a descubrir lo maravilloso de la vida.

La cinta adapta la novela autobiográfica Metafísica de los tubos de Amélie Nothomb. En la que nos cuenta sus recuerdos de su infancia en Japón. La famosa escritora ha vivido en un sinfín de lugares del mundo dada la profesión de su padre, que era diplomático. Amélie Nothomb sin duda percibe el mundo de una manera maravillosa. Se nota que siente de manera extrema, tanto lo bueno como lo malo y es fascinante su manera de contar historias.

Dirección de la película

Los directores ya nos deleitaron en 2015 con una preciosa historia de animación, ‘El Principito’ (aquí nuestra crítica). Liane-Cho Han Jin Kuang y Maïlys Vallade, logran despertarnos tanto amor con esta película. Una cinta de 77 minutos que tardaron 7 años en crear.

Una ternura que se logra con todo lo que vamos viendo en pantalla, que es una explosión de colores por todos lados. También nos llevan las diferencias culturales y los antiguos rencores a través de simplemente el cambio de vestimentas y decoraciones de las casas.

La animación me parece tan preciosa, es muy sencilla, sin grandes detalles, colores bastante planos sin apenas difuminados, algo que la hace muy fácil de ver y que simplemente necesites estar atenta a lo que cuenta y por supuesto, como digo, a la cantidad de color que hay.

No todo es la animación

Además, por supuesto del guion de la cinta, tenemos una música increíble de la mano de Mari Fukuhara, que es magnífica. Super tranquila, relajante como los paisajes que vemos en los jardines japoneses de la cinta.

Una manera más de adentrarnos en esta cinta tan sensorial, que hace el visionado una verdadera experiencia.

Conclusiones

No puedo deciros más, solo id a verla, disfrutadla. A mi se me encogió un poquito el corazón y la verdad que representa muy bien esa infancia, esos descubrimientos y también esas decepciones. Una película preciosa que sin duda no debéis perderos. Por supuesto, está en la carrera de los Oscar y aunque lo tiene difícil, creo que sería una gran ganadora.

 

Ficha de la película

Estreno en España: 20 de febrero de 2026. Título original: Amélie et la Métaphysique des tubes. Duración: 77 min. País: Francia. Dirección: Mailys Vallade, Liane-Cho Han Jin Kuang. Guion: Liane-Cho Han Jin Kuang, Eddine Noël, Aude Py, Maylis Vallade. Música: Mari Fukuhara. Reparto principal: Loïse Charpentier, Victoria Grosbois, Yumi Fujimori, Cathy Cerca, Mark Arnaud, Laetitia Coryn, Haylee Issenbourg, Isaac Schoumsky. Producción: Maybe Movies, IKKI Films, 2 Minutes France Télévisions, Puffin Picture, 22D Music. Distribución: Selecta Visión. Género: Drama. Web oficial.

Crítica: ‘La maldición de Shelby Oaks’

En qué plataforma ver La maldición de Shelby Oaks

Crítica

Buena dosis de terror

Sorpresitas en el Festival de Sitges tenemos todos los años, y ‘Shelby Oaks’ es una de ellas. Una película pequeñita, que aprovecha muy bien todos sus recursos y logra mantener la tensión durante toda la cinta, y eso, os puedo decir, que no siempre es fácil.

Desapariciones en Shelby Oaks

Una mujer busca desesperadamente a su hermana, después qué esta y sus amigos desaparecieran mientras grababan un programa para youtube sobre los misterios en una aldea abandonada.

Premisa sencilla, ninguna complicación, como digo, los recursos bien utilizados, vídeos de youtube, cintas encontradas con material bastante sensible y sustos bien resueltos. La verdad que es una película que utiliza muy bien sus fondos borrosos y la oscuridad para mostrarnos figuras que no deberían de estar ahí.

Chris Stuckmann de crítico a director

Una de las grandes curiosidades de la película es sin duda su director, Chris Stuckmann, es uno de los críticos más populares de Youtube con más de dos millones de seguidores. Gracias a Kickstarter consiguió financiar su película además de la ayuda del gran Mike Flanagan, productor ejecutivo de ‘La maldición de Shelby Oaks’. Por lo que ha contado en diferentes entrevistas, la película es bastante personal y sin darse cuenta plasmó sentimientos que sintió durante su infancia.

El director nos cuenta como a partir de un especial de Halloween que estaba grabando con su mujer, salió esta idea y poco a poco la cosa fue más allá, hasta que ‘La maldición de Shelby Oaks’ se convirtió en la película de terror con mayor financiación de la historia de Kickstarter. En su canal de youtube podéis ver ‘Detrás de las cámaras’.

Reparto de la cinta

Sarah Durn, encargada de dar vida a Riley, la chica desaparecida, representa perfectamente la fragilidad que tiene su personaje. Una mirada inocente y llena de secretos. Me parece que aunque breve, hace un papel estupendo.

Su hermana Mia, una mujer fuerte y con la convicción de que su hermana sigue viva en algún lugar del mundo. Camille Sullivan está fabulosa y sufres con ella todo lo que va ocurriendo. Como en todas las películas de terror, hay decisiones que quizás no logras entender, como no enseñar pruebas a la policía… pero sabemos que este tipo de cosas siempre ocurren y simplemente tienes que fluir y seguir viendo la película.

En el resto del reparto encontramos a Mason Heidger, Joe Quinn, Mariah Burks, Rebecca DeMarco, C.L. Simpson, Caisey Cole, Anthony Baldasare o Michael Beach.

Terror en la oscuridad

Sin duda uno de los grandes aciertos es la fotografía, fea y oscura. Con apenas detalles directos y con mucho fondo donde encontrar cosas. Además la atmósfera tan tenebrosa también la logra estando de día, gracias a los lugares abandonados que visitan. Una feria abandonada o una gran cárcel que pone los pelos de punta, no hace falta que haya nada terrorífico en su interior que solo estando allí sientes que no estás solo.

La escena de la cárcel está rodada en Mansfield Reformatory, en Ohio y buscando imágenes de día del lugar, sigue dando repelús. Lo hemos visto en ‘Cadena Perpetua’ o ‘Air force One’

Conclusiones de la cinta

La película es una gozada, se pasa rápido y la está muy bien contada. A través de entrevistas con Mia, con los vídeos que vamos viendo del canal de youtube Rilley y sus amigos, vamos descubriendo todo el misterio y aun así sigue habiendo alguna que otra sorpresa. Así que no dudéis en acercaros al cine y disfrutad ‘La maldición de Shelby Oaks’.

 Ficha de la película

Estreno en España: 20 de febrero de 2026. Título original: Shelby Oaks. Duración: 99 min. País: Estados Unidos. Dirección: Chris Stuckmann. Guion: Chris Stuckmann. Música: Aaron J. Morton. Fotografía: Andrew Scott Baird. Reparto principal: Camille Sullivan, Sarah Durm, Robrin Bartlett, Emily Bennett, Brenna Sherman, Brendan Sexton III, Michael Beach. Producción: Paper Street Pictures, Intrepid Pictures, Title Media. Distribución: DeAPlaneta. Género: Terror. Web oficial. 

Crítica: ‘El agente secreto’

En qué plataforma ver El agente secreto

La memoria y la paranoia se convierten en fantasmas del pasado

Hay películas que se limitan a recrear un periodo histórico y otras que lo convierten en un organismo vivo, incómodo y contradictorio. ‘El agente secreto’, dirigida por Kleber Mendonça Filho, pertenece claramente al segundo grupo. Ambientada en el Brasil de 1977, en plena dictadura militar, la cinta mezcla thriller político, crónica costumbrista y estudio psicológico en una combinación que no siempre es cómoda, pero sí profundamente sugestiva.

No soy precisamente defensor de ‘Bacurau’, aquella celebrada fábula distópica que Mendonça codirigió con Juliano Dornelles. En ese caso, quizá la parsimonia del planteamiento o el pulso compartido me dejaron fuera. Sin embargo, aquí el cineasta parece más rítmico y mejor planificado. O quizá simplemente este proyecto conecta mejor con mi sensibilidad. Sea como fuere, ‘El agente secreto’ confirma que Mendonça es un narrador que sabe tensar la realidad hasta convertirla en amenaza.

La película ha apuntado alto en la temporada de premios: cuatro nominaciones al Oscar y triunfadora con dos Globos de Oro (mejor actor y mejor película de habla no inglesa) han colocado la producción brasileña en el radar internacional. Pero más allá del ruido industrial, lo que interesa es el resultado artístico.

Brasil 1977: algo más que fútbol, carnaval y sexo libre

La acción se sitúa en 1977, cuando Brasil aún vivía bajo la dictadura militar instaurada tras el golpe de 1964. Mendonça no filma el régimen desde el despacho de un general ni desde una sala de torturas; lo hace desde la vida cotidiana. Fútbol en las calles, sexo en los edificios gubernamentales, carnavales hasta en la sopa, policías que parecen más preocupados por el control informal del barrio que por el orden institucional. Ese contraste es clave.

El protagonista, interpretado por Wagner Moura, regresa a Recife con un pasado ambiguo. Moura, a quien disfruté especialmente en ‘Civil War’ de Alex Garland, compone aquí un personaje aparentemente vulnerable: mirada baja, gestos contenidos, un hombre que parece huir más que enfrentarse. Sin embargo, pronto percibimos que algo oculto late bajo esa superficie.

El guion introduce múltiples elementos en suspense: un pasado oculto, relaciones cruzadas, una pierna humana hallada dentro de un tiburón varado… A ello se suman saltos temporales cada vez más frecuentes que fragmentan la narrativa sin romperla. No estamos ante un thriller lineal, sino ante un rompecabezas moral que explora la memoria colectiva. La sensación constante es que cualquier gesto trivial puede tener implicaciones políticas.

Mendonça toma detalles reales del periodo (la vigilancia, la infiltración, la normalización del miedo) para construir una ficción que bien podría haber ocurrido. No se basa en un caso concreto documentado, pero el clima es históricamente verosímil. Esa verosimilitud es la que convierte la película en algo más que un ejercicio estilístico.

Un thriller con costumbrismo y un desvío casi fantástico

Uno de los mayores logros de ‘El agente secreto’ es su capacidad para mezclar géneros. Hay suspense, sí, pero también observación social. Las conversaciones domésticas, los trayectos en coche, las celebraciones populares… todo está filmado con una calma que recuerda que la dictadura no se vivía únicamente en los centros de detención, sino en la respiración diaria de la ciudad.

En ese tejido realista aparece un breve pasaje fantástico, casi absurdo, que descoloca. Es una escena mínima, pero rompe la lógica interna durante unos minutos. Su tono remite más al absurdo de Quentin Dupieux que al propio Mendonça. No desvela la trama, pero sí introduce una fisura irónica, como si el director quisiera recordarnos que la historia también puede ser una construcción delirante o como si la imaginación fuese la última vía de escape para el pueblo.

Entre las curiosidades que circulan en torno a la producción está el hecho de que este es el último papel de Udo Kier a falta del estreno de ‘The Ark: An Iron Sky Story’. Su aparición añade una capa espectral al conjunto. Su presencia es breve, sin duda un cameo tras su trabajo en ‘Bacurau’, pero como siempre deja huella y tiene detalles propios de la filmografía habitual del actor.

‘El agente secreto’ no es una película complaciente. Exige atención, tolerancia a la ambigüedad y disposición a habitar zonas grises. Pero en esa incomodidad reside su fuerza. Mendonça no ofrece héroes claros pero quizá si villanos caricaturescos. Ofrece sobre todo un país atrapado entre la fiesta y el miedo, entre el carnaval y la sospecha. Quizá llegar hasta el Oscar sea demasiado, pero la madurez de su relato es indudable.

Ficha de ‘El agente secreto’

Estreno en España: 20 de febrero de 2026. Título original: O agente secreto. Duración: 158 min. País: Brasil. Dirección: Kleber Mendonça Filho. Guion: Kleber Mendonça Filho. Música: Mateus Alves, Tomaz Alves de Souza. Fotografía: Evgenia Alexandrova. Reparto principal: Wagner Moura, Gabriel Leone, Maria Fernanda Cândido, Hermila Guedes, Alice Carvalho, Udo Kier. Producción: CinemaScópio Produções, MK Productions, ONE TWO Films, Lemming Film, Arte France Cinéma, MK2 Films, Ad Vitam, Rotor Film, Netflix. Distribución: Elástica, La aventura. Género: suspense. Web oficial.

Crítica: ‘Greenland 2’

En qué plataforma ver Greenland 2

La supervivencia como legado y no como victoria

Ric Roman Waugh sitúa ‘Greenland 2’ cinco años después del impacto que tenía lugar en la primera película. El trauma familiar de los Garrity ha quedado atrás, no porque se haya olvidado, sino estamos en un mundo que ya no concede treguas las rencillas personales o sentimentales. La civilización, tal y como la conocíamos, es ahora una suma de enclaves precarios, rutas migratorias improvisadas y decisiones morales que se toman con el estómago vacío. El arranque recuerda a la lógica opresiva de ‘Silo’ y ‘Fallout’: comunidades que sobreviven a duras penas bajo tierra, con un exterior que es amenaza constante. Pero Waugh no tarda en acelerar el pulso y convertir esa premisa en una carrera perpetua, más cercana a ‘Into the night’ o incluso a la concatenación de catástrofes de ‘2012’, aunque con una escala más humana y menos proclive al espectáculo vacío.

Groenlandia (Greenland, para quienes aún confunden geografía con campaña electoral) se erige como espacio simbólico y físico. Resulta imposible no sonreír con la casualidad de este estreno y las ominosas pretensiones de un Trump que quiere anexionarse la isla como si fuera un solar inmobiliario: aquí, la única anexión posible es la del ser humano a un entorno que no le pertenece. Maremotos repentinos, tormentas radiactivas, aire tóxico y una escasez de recursos que convierte cada desplazamiento en un riesgo calculado conforman un paisaje donde el enemigo no siempre es el clima; a menudo es el propio hombre, reducido a su versión más primaria cuando la ley se diluye.

Waugh y Butler: una alianza creativa basada de la acción a la contención

La relación entre Ric Roman Waugh y Gerard Butler vuelve a ser el eje que sostiene el proyecto. No es casualidad: su colaboración previa ha demostrado que ambos comparten una visión del cine de catástrofes anclada en el realismo emocional, lejos del histrionismo y las proclamas patrióticas, pero con pequeñas dosis de acción. Butler interpreta de nuevo a un protagonista que no es héroe por convicción, sino por necesidad. No hay discursos grandilocuentes ni banderas ondeando al viento; ‘Greenland 2’ renuncia conscientemente a las “americanadas” típicas del género para centrarse en algo más universal: sobrevivir, migrar y, si es posible, prosperar.

Waugh insiste en un tono sobrio, casi áspero, que conecta con la crítica que ya planteaba ‘Greenland: El último refugio’: la catástrofe no como excusa para la épica, sino como espejo de nuestras fragilidades. El ecologismo aparece de manera insinuada, nunca subrayado con rotulador fluorescente. El meteorito fue un agente externo, sí, pero su carácter destructivo dialoga de forma evidente con la capacidad humana para deteriorar el planeta. Es una metáfora pasajera, integrada en la acción, que gana fuerza precisamente por no imponerse.

Aventuras encadenadas y un final con ecos simiescos

‘Greenland 2’ es, en esencia, una aventura de huida constante. Cada refugio es provisional y cada destino, incierto. La película encadena peligros con eficacia narrativa, manteniendo la tensión sin caer en la reiteración. Hay momentos en los que la puesta en escena roza el survival puro, con decisiones que pesan más que los efectos visuales. Y cuando llega el desenlace, Waugh opta por un cierre que recuerda poderosamente a una de las últimas entregas de ‘El planeta de los simios’: tanto por lo que muestra como por lo que sugiere. Un nuevo comienzo ambiguo, casi melancólico, donde la esperanza no es una promesa grandilocuente, sino una posibilidad frágil.

Quizá el mensaje más persistente de la película sea el más sencillo: pese a todo el deterioro, la Tierra se las arregla para conservar zonas verdes. Entre la toxicidad del aire y las ruinas de lo que fue, brota la vida. No como consuelo fácil, sino como recordatorio incómodo de que el planeta no necesita al ser humano para regenerarse; somos nosotros quienes necesitamos aprender a convivir con él. En ese equilibrio precario, ‘Greenland 2’ encuentra su identidad y justifica su existencia más allá de la secuela obligada.

Ficha de Greenlan 2

Estreno en España: 20 de febrero de 2026. Título original: Greenland 2: Migration. Duración: 98 min. País: EE.UU. Dirección: Ric Roman Waugh. Guion: Chris Sparling, Mitchell LaFortune. Música: David Buckley. Fotografía: Martin Ahlgren. Reparto principal: Gerard Butler, Morena Baccarin, Roman Griffin Davis. Producción: Anton, CineMachine Media Works, G-BASE, STX Entertainment, Thunder Road Pictures. Distribución: Diamond Films. Género: aventura, ciencia ficción. Web oficial.

Crítica: ‘Cumbres borrascosas’

En qué plataforma ver Cumbres borrascosas

Crítica

Artísticamente preciosa, pero lejos de la novela que representa

Olvidad la gran novela de Emily Brontë, porque si no, esta película no es para vosotros. Llega una nueva versión de ‘Cumbres borrascosas’ esta vez de la mano de Emerald Fennell. Una directora a la que le gusta mucho distanciarse de todo y hacer cosas artísticamente diferentes. Y es que sus ‘Cumbres borrascosas’ dejan atrás muchas cosas, centrándose mucho más en este amor imposible que ella nos cuenta desde su perspectiva.

¿Es ‘Cumbres borrascosas’ una buena adaptación’?

Partiendo que en principio no se mete en toda la historia que nos cuenta Emily Brontë, la cinta nos lleva como digo más a la tormentosa historia de amor de Cathy y Heathcliff. Ambos se han criado juntos en un ambiente terrible de pobreza y maltrato. Un ambiente que termina con ella casándose con un joven millonario y con él marchándose despechado y lleno de ira. Para regresar rico y con ganas de venganza.

Emerald Fennell ha obviado personajes de la novela y momentos de ésta, como digo, para llevar la historia a una truculenta historia de amor llena de traición, odio, sexo y amor verdadero.

Aunque la cinta no sea una gran adaptación, nos cuenta otra historia y no lo hace mal del todo. Si que es cierto que a mitad de película da un giro que aunque en la novela realmente es así, aquí queda bastante mal, ya que nos está contando una gran historia de amor y pasa de repente a un odio exacerbado y que realmente no entiendes. No se, creo que en parte se quiere ceñir a la novela, pero cuando lo ha intentado, se le ha ido completamente de las manos.

Reparto y personajes

Tanto el personaje de Cathy como el de Heathcliff, me parecen muy bien tratados, hasta como os digo, ese giro que en la película no pinta nada. Cathy, una mujer caprichosa, que hace lo que le da la gana con Heathcliff y con su marido. Realmente le da igual todo, solo se interesa por ella misma y por sus deseos más cercanos.

Heathcliff en cambio es el eterno enamorado, con una tristeza bajo sus hombros increíble, ya que ha sido torturado por su “salvador” y también ignorado por el amor de su vida. Regresa rico y lleno de odio hacia Cathy.

Margot Robbie y Jacob Elordi logran crearnos una pareja perfecta. Tanto en los buenos momentos como en los malos, logran una química increíble y se nota que han trabajo muy a gusto juntos.

En el resto de reparto me gustaría mencionar a Alison Oliver, que tiene un papel terrible, en el sentido de que su personaje es super maltratado y la verdad la actriz logra una actuación bastante buena.

En cambio, el personaje de Shazad Latif, podría ser bastante más interesante, pero sinceramente llega a dar bastante igual. No creo que sea culpa del actor, si no que simplemente su personaje no está bien desarrollado.

El arte de la película

Lo que, si que me ha gustado bastante, aunque no tenga nada que ver con la época, es el vestuario y decoración. Y es cierto que las películas de esta directora son muy artísticas visualmente hablando.

El vestuario de la mano de Jacqueline Durran, es espectacular, está claro que es para que Margot Robbie se luzca, como lo hizo en ‘Barbie’, pues ya trabajaron juntas aquí. Son vestidos llamativos, con la gama de colores del rojo al rosa, resaltando el rostro y los ojos de la actriz.

Se han utilizado diferentes colores para los distintos personajes, pero es cierto que los de ella son los más llamativos. Que contrastan con el negro de Jacob Elordi, un personaje oscuro y lleno de rencor.

También es llamativa la gran fotografía de Linus Sandgren, mostrándonos grandes primeros planos de los labios, de las manos, la piel desnuda. Pero también planos generales de las habitaciones llenas de colores y bastante vacías de muebles, poco barroco para la época tan ostentosa que nos representa.

A nivel artístico lo que no me ha gustado nada es la música, me parece que no pega con la película.

Conclusiones

No puedo decir que ‘Cumbres borrascosas’ no me haya gustado, una cosa que me dio fue un gran debate al salir de verla y eso siempre es un gran punto a favor de la película. Pero sí que creo que podría ser mucho mejor y que si se hubiese centrado más en la novela hubiese sido tremenda. Pero como siempre digo, no es mi película, es la versión de la directora y el cine está para todo el mundo. ‘Cumbres borrascosas’ tiene cosas muy buenas y pese a mitad de película que para mí se pierde, el principio y el final de la cinta logra que mínimo pueda recomendárosla.

 

Ficha de la película

Estreno en España: 13 de febrero de 2026. Título original: Wuthering Heights. Duración: 136 min. País: Estados Unidos. Dirección: Emerald Fennell. Guion: Emeral Fennell. Música: Anthony Willis. Fotografía: Linus Sandgren. Reparto principal: Margot Robbie, Jacob Elordi, Hong Chau, Alison Oliver, Shazad Latif, Martin Clunes, Ewan Mitchell, Amy Morgan, Jessica Knappett, Charlotte Mellington, Owen Cooper, Vy Nguyen. Producción: MRC Film, LuckyChap Entertainment. Distribución: Warner Bros. Género: Drama. Web oficial.

Tráilers de ‘Spider-Noir’

Nicolas Cage llega a la pequeña pantalla con un personaje misterioso

Por fin podemos ver las imágenes en movimiento de la esperada ‘Spider-Noir’. La serie llegará a nuestras pantallas el próximo 27 de mayo de 2026 en Prime Video. Está producida por Sony Pictures Televisión en exclusiva para MGM+ y Prime Video. ‘Spider-Noir’ se estrenará primero en MGM+ en Estados Unidos y posteriormente, llegarán todos los episodios de manera global a Prime Video, en más de 240 países y territorios.

¿De qué trata Spider-Noir’?

Basada en el cómic de Marvel ‘Spider-Man Noir’, la historia sigue a Ben Reilly, un experimentado investigador privado en mala racha en el Nueva York de los años 30. Éste se ve obligado a enfrentarse a su pasado tras una tragedia profundamente personal, mientras la ciudad cuenta con un único superhéroe.

En este fragmento os damos unas pequeñas notas sobre lo que vamos a ver desde nuestro programa de youtube ‘El Simbionte’.


Reparto

Con un reparto estelar ‘Spider-Noir’ será interpretado por el gran Nicolas Cage, actor que ya le puso la voz al personaje en las dos citas de animación de Spider-man.  Pero no solo él, sin o que tenemos a Brendan Gleeson, Jack Huston, Abraham Popoola, Lamorne Morris, Karen Rodrígez y Li Jun Li.

Tememos también estrellas invitadas, entre ellas, Lukas Haas, Cameron Britton, Cary Christopher, Scott McArthur, Whitney Rice, Amanda Schull, Amy Aquino o Andrew Robinson.

Tráilers de la nueva serie de Prime Video

Aquí podéis ver el tráiler en blanco y negro y en color de la serie. Ya que la serie se podrá ver en blanco y negro o en color para que el espectador pueda disfrutar de ambas opciones y así poder elegir.

Resto del equipo de la serie

Los primeros episodios fueron producidos y dirigidos por el ganador del Emmy Harry Bradbeer (‘Fleabag’). Oren Uziel (‘La ciudad perdida’) y Steve Lighfoot (‘The Punisher’) son co-showrunners y productores ejecutivos.

Ambos showrunners desarrollaron la serie junto al equipo ganador del Oscar detrás de ‘Spider-Man: Un nuevo universo’. Phil Lord, Christopher Miller y Amy Pascal.

Crítica: ‘Ruta de escape’

En qué plataforma ver Ruta de escape

Un buen thriller sobre el desgaste moral y el estancamiento

Bart Layton, quien a priori sonará a director desconocido para muchos, regresa a carteleras lo hace con la carga de sacar adelante una película que cuenta con un reparto muy potente. Podría haber algo lleno de lentejuelas pero con ‘Ruta de escape’ su verdadero interés no está tanto en el mecanismo espectacular del thriller como en la anatomía moral de quienes lo habitan. Bajo una apariencia de cine criminal clásico (robos, persecuciones, policías obsesivos y ladrones que creen ir siempre un paso por delante) se esconde una película deliberadamente paciente, casi provocadora en ese sentido, que tarda en desvelar el rol real de cada actor dentro del tablero. Esa demora no es un defecto: es la estrategia.

Inspirada en el relato ‘Crime 101’ de Don Winslow, la película traslada su acción a la costa oeste de Estados Unidos y convierte la carretera 101 en algo más que una localización: es una línea de pensamiento, un itinerario mental que el filme cuestiona constantemente. El título español, mucho más explícito, resulta incluso más coherente con el fondo del relato: todos sus personajes buscan una salida, una ruptura con el estancamiento personal o profesional en el que se encuentran atrapados.

Personajes como arquitectura del suspense

Uno de los mayores aciertos de ‘Ruta de escape’ es su trabajo con los personajes. Layton construye el suspense no tanto a partir de giros espectaculares, sino desde la fricción entre figuras que se cruzan, se observan y se miden constantemente. Nada es inmediato. Las motivaciones se revelan a capas, y cuando el espectador cree haber entendido el rol de cada uno, la película introduce un matiz que obliga a replantear lo visto.

Chris Hemsworth ejerce de eje narrativo desde una contención poco habitual en su filmografía reciente. Su personaje es frío, calculador, casi hermético, y ese distanciamiento juega a favor del conjunto. Es cierto que en algunos momentos su presencia resulta tan pulida que parece salida de uno de sus muchos anuncios publicitarios, pero lejos de ser un problema, esa cualidad artificial refuerza la idea de un hombre que se ha construido a sí mismo como fachada. Hemsworth no busca simpatía, busca coherencia interna y la encuentra siendo un hilo conductor más conceptual que emocional.

Mark Ruffalo, por su parte, retoma un arquetipo que le resulta familiar: el del policía obsesivo, intuitivo, con un pie dentro y otro fuera del sistema. Su interpretación recuerda inevitablemente a la primera entrega de ‘Ahora me ves’, pero aquí introduce matices más ásperos y menos complacientes. Su agente no es brillante por carisma, sino por desgaste; es alguien que ha visto demasiados patrones repetirse como para creer en casualidades. Layton le concede tiempo y espacio para que esa obsesión no sea caricaturesca, sino trágica.

Por otro lado tenemos a la siempre eficiente Halle Berry. En su caso el personaje que interpreta tiene que ver con la trama y es disparador de más de un arco. Pero además encuentra espacio para el empoderamiento y para tocar elementos como el techo de cristal o la cosificación de las mujeres en el entorno profesional o empresarial.

Estancamientos, máscaras y falsas salidas

Donde la película se vuelve especialmente interesante es en su reflexión sobre el estancamiento. Todos los personajes principales (desde los principales hasta los secundarios y con esto contamos hasta 6 actores) parecen atrapados en versiones de sí mismos que ya no les satisfacen. En ese contexto, resulta llamativo que Barry Keoghan sea el único que no logra escapar de su rol habitual. Su personaje vuelve a encarnar al zumbado imprevisible, al elemento desestabilizador que parece vivir al margen de cualquier evolución real.

Paradójicamente, ese estancamiento interpretativo encaja con el discurso del filme. Mientras los demás buscan reinventarse o justificarse, el personaje de Keoghan representa a quien confunde intensidad con profundidad, caos con inteligencia. Esto conecta directamente con la ironía central de ‘Ruta de escape’: la supuesta sofisticación del ladrón de guante blanco que, en realidad, sigue una ruta demasiado obvia para alguien que presume de genio. La carretera 101 no es una jugada maestra, sino una muleta mental.

Halle Berry y Monica Barbaro funcionan como contrapesos emocionales y éticos, aportando capas de ambigüedad que evitan que la película se convierta en un duelo masculino de egos. Sus personajes no están ahí para decorar la trama, sino para tensarla, cuestionar decisiones y revelar grietas en discursos aparentemente sólidos.

‘Ruta de escape’ es un thriller sobre la verdad y la moral

Formalmente, ‘Ruta de escape’ es sobria, casi seca. Layton evita el virtuosismo visual y apuesta por una puesta en escena funcional, apoyada en el ritmo interno de las escenas y en el peso de las conversaciones. Esa elección puede desconcertar a quien espere un thriller más explosivo, pero encaja con una propuesta que prioriza la observación sobre el impacto inmediato.

El director vuelve a demostrar su interés por los relatos donde la verdad es una construcción frágil y subjetiva. Aquí no hay héroes claros ni villanos absolutos, solo profesionales aferrados a códigos que quizá ya no tienen sentido o dependen de factores corrompidos. El resultado es una película que crece a posteriori, sin ser excesivamente intelectual se asienta en la memoria del espectador planteando encrucijadas que abren debate.

Ficha de ‘Ruta de escape’

Estreno en España: 13 de febrero de 2026. Título original: Crime 101. Duración: 140 min. País: Reino Unido. Dirección: Bart Layton. Guion: Bart Layton, Peter Straughan. Música: Blanck Mass. Fotografía: Erik Wilson. Reparto principal: Chris Hemsworth, Mark Ruffalo, Barry Keoghan, Monica Barbaro, Corey Hawkins, Jennifer Jason Leigh, Nick Nolte, Halle Berry. Producción: Amazon MGM Studios, Working Title Films, RAW, Wild State, The Story Factory. Distribución: Sony Pictures. Género: suspense. Web oficial