Crítica: ‘V/H/S Halloween’

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Sinopsis

Varias cintas de vídeo de Halloween liberan historias macabras y sangrientas, transformando el truco o trato en una lucha por la supervivencia.

Crítica

Una de las entregas más divertidas y frenéticas de la franquicia

‘V/H/S/Halloween’ es la octava entrega de la antología de películas que cada año reúne a directores en torno a una temática, el metraje encontrado y el terror. En esta ocasión el leitmotiv es la festividad de Halloween, transcurriendo mayoritariamente en el país que más ha popularizado esta celebración, Estados Unidos, aunque cuenta con un segmento español dirigido por Paco Plaza y escrito por Alberto Marini.

Para quienes no la conozcan consiste en una serie de cortos, unidos por una trama central y que han de encontrar la manera de consistir en vídeos, cintas o metraje encontrado de alguna u otra manera. Véase cintas de vídeo, vídeos encontrados en un móvil, material extraído de una tarjeta de memoria… De ahí que de pie a tener diferentes directores, estilos y narrativas. Aunque es una antología con altibajos se puede decir que está en franco ascenso y que siempre encontramos algún cortometraje dentro de ella. Pero lo que siempre suele fallar es ese corto que vertebra y va conectando con el resto de propuestas. En esta ocasión está muy divertido pero no conecta narrativamente con los cortos, salvo por el hecho de que está relacionado con el consumismo de Halloween.

‘Diet Phantasma’ (Bryan M. Ferguson)

Este segmento de Ferguson sirve como hilo conductor para ‘V/H/S Halloween’: una corporación documenta los efectos secundarios mortales de una bebida dietética que contiene ectoplasma. Tiene un tono oscuro y humorístico, un poco autoparódico. En su función de marco, es cero efectivo en enlazar los episodios, aunque su sentido frío y satírico casa con la intensidad visceral de los segmentos más extremos. En muchos momentos, parece más una “presentación institucional decadente” que un genuino episodio de terror, pero cumple el cometido de dar unidad a la antología.

‘Fun Size’ (Casper Kelly)

Quizás el episodio más descabellado del conjunto. La escritura de Kelly (también guionista de esta entrega) propone una fábrica de pesadillas con muchas golosinas, un personaje macabro y un castigo extremo. La premisa es delirante, el ritmo frenético, y es de los pocos momentos que provocan risa y sobresalto a la vez. Su locura interna funciona como válvula de escape dentro de una antología que a menudo se toma bastante en serio.

‘Home Haunt’ (Micheline Pitt-Norman y R.H. Norman)

Este segmento apuesta por el “haunted house”, con estética de pasaje de terror casero pero potenciado hasta lo grotesco. Se recurre a elementos clásicos de Halloween (maniquíes, efectos visuales caseros, sombras que se mueven) pero llevados al extremo y con un giro que es mucho mejor cuando se descubre. Aquí la mezcla de lo reconocible y lo plástico resulta mortal para los protagonistas y bastante eficaz para el espectador que tiene como premio momentos delirantemente sangrientos.

‘Kidprint’ (Alex Ross Perry)

Con una tensión distinta, Perry explora los miedos derivados de la infancia, la paranoia sobre la seguridad infantil y los rastros digitales. Emplea recursos nostálgicos (cámaras antiguas, grabaciones hogareñas) y los emplea como elementos siniestros propios o cercanos al snuff. Su carácter es serio, no se anda con gamberradas o mojigaterías. Sin duda el director ha querido crear un capítulo comprometido que deja consternado.

‘Ut Supra Sic Infra’ (Paco Plaza y Alberto Marini)

Este es el episodio español, el más distinto estilísticamente y no por ello pierde de vista el Halloween que ya parece implantado dentro de nuestras fronteras. Va entre fragmentos narrativos: el joven Enric sobreviviente de una matanza policial, flashbacks del vídeo que grabó su amiga la noche anterior y declaraciones ante la policía. Hay paralelismos de planos, rupturas de punto de vista y un uso fragmentado del espacio. Aunque Plaza no se aferra tanto a iconografía puramente halloweenesca, logra mantener la atmósfera oscura y casi mística. Siembra misterio entorno a lo que ha sucedido con los protagonistas y crea la atmósfera de manera efectiva, nada extraño sabiendo quién está al timón de la historia.

‘Coochie Coochie Coo’ (Anna Zlokovic)

Esta es sin duda la historia más repelente de todas. Dos chicas están en su último Halloween juntas, a las puertas de separarse para acudir cada una a sus universidades iniciando una nueva vida separadas. En busca del subidón entran en una casa apartada del camino, sospechosa, pero a la vez llamativa por su efectiva iluminación. Allí encuentran una pesadilla que consiste en un corre que te pillo con multitud de seres de carácter asqueroso y grotesco. La directora de ‘Apéndice’ ha iniciado aquí un universo  propio con una retahíla de horrores que le darían para más juego.

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: V/H/S Halloween. Duración: 115 min. País: EE.UU. Dirección: Bryan M. Ferguson, Casper Kelly, R.H. Norman, Alex Ross Perry, Micheline Pitt, Paco Plaza, Anna Zlokovic. Guion: Bryan M. Ferguson, Anna Zlokovic, Alberto Marini, Paco Plaza, Casper Kelly, Alex Ross Perry, Micheline Pitt, R.H. Norman. Música: Nick Chuba. Fotografía: Adrián Hernández, Robert Kolondy, Owen Laird, Daniel Marks, Sean McDaniel, Powell Robinson. Reparto principal: Lawson Greyson, Sarah Nicklin, Jenna Hogan, Rick Baker David Haydn, María Romanillos, Ismael Martínez, Almudena Amor, Sonia Almarcha, Teo Planell, Sandra Escacena. Producción: Shudder Films, Cinepocalypse Productions, Imagenation Abu Dhabi FZ, Spooky Pictures. Distribución: por determinar. Género: terror. Web oficial: página de IMDB

Crítica: ‘Orang Ikan (Monster Island)’

Sinopsis

Ambientada en el Pacífico, 1942. Un soldado japonés y un prisionero de guerra británico están atrapados en una isla desierta, perseguidos por una criatura mortal. Dos enemigos mortales deben unirse para sobrevivir a lo desconocido.

Crítica

Aventura pulp con monstruo de goma y trasfondo bélico

‘Orang Ikan’, también conocida como ‘Monster Island’, es una curiosa propuesta del director Mike Wiluan que se adentra en el terreno del cine de monstruos de serie B con un marco histórico poco habitual: la campaña del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial. La historia enfrenta a un soldado estadounidense y a un militar japonés, rivales naturales por el contexto bélico, que se ven obligados a cooperar en una isla inhóspita para sobrevivir a una amenaza mucho mayor: una criatura marina ancestral con un instinto depredador implacable.

La película recuerda inevitablemente a ‘Enemigo mío’, aquel clásico en el que dos combatientes de bandos opuestos terminaban forjando una alianza en un entorno hostil. Sin embargo, aquí la fórmula se lleva a un terreno más pulp, con un monstruo anfibio que encarna la naturaleza salvaje y primigenia. La tensión no solo proviene de la enemistad de los protagonistas, sino también de la incertidumbre de cuándo el “hombre pez” volverá a atacar.

El reparto está encabezado por Dean Fujioka, conocido por dar vida a Roy Mustang en el live action de ‘Fullmetal Alchemist’, y Callum Woodhouse, recordado por su papel en ‘Los Durrell’. Su duelo interpretativo es el parte del motor de la película, aunque el guion no aprovecha al máximo la carga dramática que podría desprender el choque cultural y bélico entre ambos.

En lo visual, el filme no esconde a su criatura, lo que resulta refrescante en un género acostumbrado a sugerir más que mostrar. El diseño combina influencias claras de ‘Creature from the Black Lagoon’ con un aire caricaturesco que recuerda a los murlocs de ‘World of Warcraft’. El monstruo, creado con prótesis y máscaras de goma, oscila entre lo fascinante y lo carnavalesco, algo que puede restar tensión a las escenas de terror pero que mantiene un encanto artesanal.

‘Orang Ikan’ funciona como aventura ligera y entretenimiento directo, pero se queda corta en otros aspectos. Su presupuesto limitado justifica parte de sus carencias técnicas, pero no la falta de ambición narrativa. La cinta evita reflexionar sobre el trasfondo histórico o profundizar en la psicología de los personajes, quedándose en una superficie plana y predecible. En definitiva, aporta un nuevo monstruo al imaginario del género, pero no una voz propia que la distinga más allá de su estética.

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: Orang Ikan. Duración: 123 min. País: Singapur. Dirección: Mike Wiluan. Guion: Mike Wiluan. Música: Akihiko Matsumoto. Fotografía: Asep Kalila. Reparto principal: Dean Fujioka, Callum Woodhouse. Producción: Gorylah Pictures, Infinite Studios, SC Films Internationa, Tigon Pictures, Yaman Films, Zao Wei Films. Distribución: por determinar. Género: terror. Web oficial: https://scfilmsinternational.com/current-films-live-action-titles/orang-ikan/

Crítica: ‘Gaua’

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Sinopsis

Montañas vascas, siglo XVII. En plena caza de brujas, Kattalin huye de su marido, abandonando el caserío en mitad de la noche. Perdida en la negrura del bosque, siente una presencia que la persigue. En su camino, se topa con tres mujeres que, mientras lavan la ropa junto al río, comparten cuentos de miedo y habladurías del pueblo. Para su asombro, Kattalin acabará convirtiéndose en parte de esas mismas historias.

Crítica

Terror, belleza visual y memoria histórica que no caerá nunca en el olvido de la noche de los tiempos

Paul Urkijo Alijo regresa con su apuesta por el cine fantástico hecho dentro de nuestras fronteras y con su gran labor de inmortalizar en los medos modernos aquellas historias tradicionales del País Vasco que podrían caer en el olvido. Y lo hace partiendo de lo que ha demostrado que domina a la perfección: el diálogo entre lo mitológico, lo histórico y lo oscuro.

Siempre ha arrancado sus narraciones con una escena potente y en esta ocasión no hace menos. Al igual que en ‘Errementari’ dispone de una animación que narra un relato antiguo, poniendo los pelos de punta, rememorando cuentos populares, generando escalofríos. Esa atmósfera narrada, esa voz que arranca desde la tradición oral, es el primer acierto de este filme que nos marca el camino hacia un viaje por cuentos y terrores muy vinculados con la naturaleza, lo ancestral y por supuesto lo oculto en las sombras de la noche y el olvido impuesto por las nuevas religiones.

Aunque no se trata de una antología, ‘Gaua’ funciona como un mosaico: muchas historias vividas o sus sombras en la España del pasado laten tras los cuentos que se cuentan entre mujeres junto al río o en el bosque. Kattalin, la protagonista que huye de su marido en plena caza de brujas del siglo XVII, se topa con tres mujeres que lavan la ropa, comparten supersticiones, cuentos escalofriantes y habladurías populares. Poco a poco, lo que parecía relatos ajenos se vuelve personal: ella misma será protagonista de esas historias. Su historia es la de tantas mujeres que sufrieron persecuciones y maltratos injustos. Con esto y con su frase final, ‘Gaua’ carga contra todo aquello que ha creado estigmas o ha arruinado vidas: el odio, la envidia, el tradicionalismo más rancio. El film no se limita a asustar o a impactarnos visualmente, reclama memoria, reparación simbólica, denuncia.

El vestuario de época es impresionante: cada prenda, cada textura, cada corte parece hallada en documentos o recreaciones del siglo XVII y convive con vivacidad con las escenas oscuras. Se respira autenticidad, incluso cuando la fantasía va filtrándose. La iluminación está muy bien trabajada, especialmente porque transcurre casi siempre de noche: Urkijo ya ha mostrado destreza en escenas oscuras en ‘Errementari’ o ‘Irati’. Aquí, la oscuridad no es escusa sino materia prima: sombras que devoran, luces de fuego, antorchas, reflejos de luna, las confusas sombras del bosque. La fotografía no tiene nada que envidiar a la de Robert Eggers: hay momentos de una belleza visual apabullante, casi pictórica, que se cruzan con escenas de terror puro, de esas que no se olvidan.

Además, uno reconoce elementos de la cultura vasca difundidos con cariño y conocimiento: la flor en la puerta de la casa de la protagonista (el Eguzkilore), el ser demoníaco contando contar garbanzos o maíz sin poder resistirse a ello, supersticiones rurales, leyendas pasadas de boca en boca hasta llegar al film. Esa textura cultural dota de riqueza al relato, de densidad. Urkijo no sólo está recreando un mundo histórico-fantástico: está recuperando voces acalladas, historias olvidadas. Si un servidor, nacido y criado en la provincia de Salamanca, ya reconoce esos pequeños  y específicos elementos sin necesidad de explicación alguna es que Paul Urkijo está consiguiendo su encomiable objetivo.

‘Gaua’ termina siendo algo más que un film de terror o fantasía: es un acto de reivindicación, de reconciliación con la noche, con lo femenino, con lo mítico y lo humano. Para quienes aman el cine visualmente potente, con carga simbólica y con raíces culturales profundas, este film será de los que perduran. Con todos estos detalles cabe decir que Paul Urkijo Alijo es hoy por hoy el mayor exponente del folk horror en España.

Ficha de la película

Estreno en España: 14 de noviembre de 2025. Título original: Gaua. Duración: 87 min. País: España. Dirección: Paul Urkijo Alijo. Guion: Paul Urkijo Alijo. Música: Maite Arroitajauregi, Aránzazu Calleja. Fotografía: Gorka Gómez Andreu. Reparto principal: Yune Nogueiras, Ane Gabarain, Elena Irureta, Iñake Irastorza, Xbi “Jabato” López, Erika Olaizola, Elena Uriz, Manex Fuchs, Elias García, Laura Iturregi. Producción: Irusoin, Ikusgarri Films, Gaua AIE, Vilaüt Films. Distribución: Filmax. Género: fantástico. Web oficial: https://www.filmax.com/distribucion/gaua/307

Crítica: ‘All you need is kill’

Sinopsis

En una invasión alienígena, Rita revive el mismo día, muriendo repetidamente mientras se vuelve guerrera. Descubre a Keiji, otro atrapado en el ciclo.

Crítica

Magnífica re-interpretación que aboga por vivir pese a entretener con la muerte

En el pasado los videojuegos eran secuenciales, con un solo sentido en la partida, pasos y ataques fijos y constantes para los enemigos y sin posibilidad de guardar partida, si te mataban volvías a empezar. Un claro ejemplo de ello es el ‘Dragon’s Lair’. Si querías ganar tenías que ir aprendiendo cada uno de los movimientos y situaciones que se te planteaba. Esa sensación de peligro y repetitividad es la que se traslada a la protagonista de esta historia que vive una y otra vez una invasión extraterrestre.

Con algunos cambios, principalmente en lo estético, ‘All you need is kill’ de Kenichiro Akimoto adapta el manga homónimo que en su día inspiró Al filo del mañana, la película protagonizada por Tom Cruise y Emily Blunt. En este futuro en el que arranca una la guerra contra una especie alienígena implacable, los humanos protagonistas han de convertir sus exoesqueletos de trabajo en unos de combate y ayudarse de sus vanguardistas gadgets.

La historia, como en el manga y el filme, gira en torno a un bucle temporal que obliga a su protagonista a revivir la misma batalla cada vez que muere. La diferencia aquí radica en el tono: lejos de resultar reiterativo o agotador, Akimoto logra dotar de ritmo y curiosidad a cada nuevo ciclo. La repetición se convierte en aprendizaje, y el aprendizaje en desesperación, pero también en humor. Hay momentos en los que morir se vuelve casi cómico, mientras que en otros el dramatismo se impone con crudeza.

El resultado es una obra de ciencia ficción bélica muy imaginativa, que equilibra acción y reflexión sin perder su espíritu de entretenimiento. Lo más destacable es su apartado visual: el dibujo de Akimoto es angular y vivo, con una paleta de colores intensa que recuerda más a la novela gráfica europea que al anime japonés. Las líneas duras y los trazos que esquivan las redondeces alejan a los personajes de los estereotipos estéticos del manga comercial, lo que les otorga una personalidad diferenciativa.

En lugar de apoyarse únicamente en la comedia o la acción, Akimoto desarrolla una historia sobre la resiliencia, la pérdida y la necesidad de encontrar sentido en la vida. En una historia en la que parece que lo importante es matar, el guión encuentra una manera de clamar por vivir con ganas cada nuevo día. Y al centrar la narración en la perspectiva femenina (la soldado que en ‘Al filo del mañana’ encarnó Emily Blunt), el relato adquiere un tono más emocional y empático. La guerra deja de ser una prueba heroica y se convierte en una experiencia íntima de resistencia.

‘All you need is kill’ es un ejercicio de fidelidad y justicia hacia el material original, pero también una reinterpretación visual y narrativa que profundiza en lo humano dentro de lo mecánico. Akimoto no solo adapta un manga; lo hace renacer.

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: All you need is kill. Duración: 82 min. País: Japón. Dirección: Kenichiro Akimoto. Guion: Yûichirô Kido, Hiroshi Sakurazaka. Música: Yasuhiro Maeda, Akasaki. Reparto principal (doblaje original): Ai Mikami, Natsuki Hanae, Kana Hanazawa, Hiccorohee, Mo-junior. Producción: Studio4ºC. Distribución: por determinar. Género: ciencia ficción, acción. Web oficial: https://aynk-anime.com/

Crítica: ‘Blazing Fists’

Sinopsis

Ikuto y Ryoma se conocen en un centro de detención juvenil y se convierten en mejores amigos. Ambos persiguen su sueño de participar en el evento de artes marciales Breaking Down. Sin embargo, las rivalidades pronto convierten sus sueños en conflictos inesperados.

Crítica

Cuando Miike se aleja del manga y se acerca el rollo idol malote

Takashi Miike lleva décadas sorprendiendo con géneros extremos, violencia estilizada, películas de horror, de crimen, experimentales… pero si te gusta Miike, vete olvidando de esta película, porque ‘Blazing Fists’ no es una de las suyas habituales. No es adaptación de manga, ni comedia absurda, ni fantasía hortera. Esta vez opta por algo distinto: un drama centrado en dos jóvenes guaperas que se conocen en un reformatorio y deciden entrar en un reality show de kickboxing / MMA. Esa premisa sugiere algo al estilo Street Fighter o Tekken. “Quiero ser tu freno” le dice una chica a uno de los protagonistas declarándole su amor y su intención de sacarle de la mala vida. Parece que este filme es un freno momentáneo a las locuras de Miike pues decide ir más por los derroteros de una historia sencilla en la que se tocan de soslayo temas como la culpa, la superación o los estigmas que se crea uno mismo o se heredan de los padres.

El sentido de la violencia y el espectáculo es auténtico. Cuando hay peleas, y sobre todo en la parte final, hay intensidad, edición certera, sonido que golpea. Miike demuestra que sigue sabiendo componer escenas de combate visual y callejero. Junto a eso están los temas de culpa y redención, presentes con cierta honestidad y se logra en puntuales momentos intensidad moral y drama real, no solo efectismo. Se supone que ese drama se ve cimentado con historias paralelas o ampliadas. Sin embargo, hay demasiadas digresiones, personajes secundarios que se olvidan largos tramos, momentos de ritmo lento, pausa que no conduce al conflicto evidente.

Se supone que estamos rodeados constantemente de tipos malos: el convencional, la banda callejera, los moteros que rozan la Yakuza… Pero los actores protagonistas, a priori parte de ese ambiente, no dan siempre la talla como calaña de la sociedadd. Eso sí, se esfuerzan durante las peleas, pero muchas veces sus conflictos internos o sus expresiones dramáticas no convencen del todo. Parecen estrellas de marketing, figuras atractivas más que personajes con peso. Esto se ve agravado por escenas que parecen hechas para público geográficamente joven, para culturizar idols.

A pesar de los recursos visuales y la violencia, ‘Blazing Fists’ tiene una identidad de género algo difusa: ¿es un drama, es un filme de deporte, es un coming-of-age, es un espectáculo de acción? A veces la mezcla funciona, otras veces confunde, y el clímax parece prometer algo más potente de lo que finalmente da. Hay tramos en los que uno desea que se decante por algo similar a ‘The Warriors’ y en otras ya prefieres que se incline por el drama carcelario tipo ‘En el nombre del padre’. Pero ni lo uno ni lo otro.

‘Blazing Fists’ (también conocido como ‘Blue Fight: The Breaking Down of Young Blue Warriors’) es una película decente, hecha sobre todo para quienes disfrutan del Miike más emocional y volcado con los nuevos talentos. Pero si esperas algo del Miike que rompe expectativas constantes, muy cargado de fantasía absurda o violencia radical sin filtro, este no es el momento. Es más un drama sobre la identidad, la culpa, la lealtad, envuelto en peleas sangrientas y espectáculos juveniles.

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: Blazing Fists. Duración: 119 min. País: Japón. Dirección: Takashi Miike. Guion: Yuya Aoki. Reparto principal: Gackt, Wataru Ichinose, Kaname Yoshizawa, Nobuaki Kaneko, Karuma, Konatsu Kato, Danhi Kinoshita, Mariko Shinoda, Katsunori Takahashi. Producción: Distribución: por determinar. Género: acción. Web oficial: https://bluefight.jp/

Crítica: ‘Rabbit trap’

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Sinopsis

El matrimonio de músicos compuesto por Daphne y Darcy Davenport se muda de Londres al campo galés para grabar un nuevo álbum. Accidentalmente graban un sonido místico, desconectándose lentamente de la realidad.

Crítica

El salto extraño de Dev Patel hacia el folk horror experimental

Muchos son los que se quieren sumar a la pequeña moda que existe dentro del terror que consiste en revivir o re-imaginar el folk horror. Pero algunos se pasan de rosca retorciendo el género o buscando darle otros significados. Ese es el caso de ‘Rabbit Trap’ la película dirigida por Bryn Chainey.

‘Rabbit Trap’ es una película que se mueve entre el desconcierto y la fascinación. Protagonizada por Dev Patel, el actor británico que parece atravesar una etapa singular en su carrera, el filme nos aleja de la épica de acción de ‘Monkey Man’ (su debut como director) y del estilo meticuloso que conoció en su colaboración con Wes Anderson, para adentrarnos en un terreno mucho más incómodo: el folk horror con tintes psicológicos y ritualistas.

Patel interpreta a un obsesivo del sonido, un hombre que junto a su compañera de experimentos (encarnada por Rosy McEwen) intenta ir más allá de la simple experiencia auditiva para la grabación de su próximo álbum. No se conforman con grabaciones propias de las modas del ASMR, sino que llevan sus obsesiones sin querer hasta un nivel que conecta con lo ancestral. McEwen, cuya expresividad y gestualidad recuerdan a Nicole Kidman en su juventud y en sus años de exploración dramática, aporta a la historia un equilibrio inquietante: es cómplice, musa y espejo distorsionado del protagonista. Su trabajo no se limita a ser una sombra secundaria, sino que brinda densidad emocional a los dilemas de la trama.

Uno de los aspectos más llamativos de la película son sus experimentos formales. Bryn Chainey convierte la experiencia sonora en un espectáculo visual: las ondas captadas en un osciloscopio se funden con la coreografía de bandadas de pájaros en el cielo. Es una apuesta arriesgada, casi hipnótica, que conecta con la idea de que los sonidos son también formas, vibraciones que hablan un lenguaje oculto. El campo, como escenario de grabaciones y rituales, se convierte en un territorio liminal donde lo cotidiano se pliega hacia lo espectral. Todo esto suena a excesivamente intrincado y el resultado es una especie de propuesta a medio camino entre el folk horror y el terror elevado.

‘Rabbit Trap’ se adentra en los territorios de la parálisis del sueño, las psicofonías y los traumas psicológicos. El filme bebe de tradiciones ritualistas y de saberes ancestrales para articular su metáfora central: la trampa de conejo. En esencia, ofrecer a la presa lo que más desea para capturarla, una imagen poderosa que sirve como brújula de los conflictos personales y colectivos que atraviesan a los protagonistas. Pero tanto el desarrollo como la conclusión dejan excesivos detalles a la interpretación y se ofrecen muy pocas respuestas que sean claras o explícitas. Para más inri el montaje resulta confuso en varios tramos, con transiciones abruptas que dejan la sensación de que solo el guionista podría desentrañar ciertos símbolos. La fuerza visual está ahí, cautivadora y ambiciosa, pero a menudo se topa con un hermetismo que frustra al espectador.

‘Rabbit Trap’ es un experimento cinematográfico que no teme perderse en sus propios laberintos. Para Dev Patel supone un giro extraño pero interesante, mientras que Rosy McEwen se confirma como una presencia magnética que equilibra lo caótico. Por otro lado, la tercera y única compañera de reparto, Jade Croot, consigue la mejor interpretación con un personaje que llega a cabrear hasta a los espectadores, siendo ese su cometido. Bryn Chainey entrega una obra imperfecta, a veces excesivamente críptica, pero con un pulso poético y perturbador que la hace tan difícil de ignorar como de aprobar.

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: Rabbit trap. Duración: 88 min. País: EE.UU. Dirección: Bryn Chainey. Guion: Bryn Chainey. Música: Lucrecia Dalt. Fotografía: Andreas Johannessen. Reparto principal: Dev Patel, Rosy McEwen, Jade Croot. Producción: SpectreVision, Align, Bankside Films, Carte Blanche, Mad As Birds, Wiser Films. Distribución: por determinar. Género: terror, suspense. Web oficial: https://www.spectrevision.com/films/rabbit-trap

Crítica: ‘Xana y el secreto del tiempo’

Sinopsis

Un asesino frío y una alegre chica pescadora, unidos por la rueda misteriosa del tiempo, viven una aventura romántica donde el tiempo se detiene por su amor.

Crítica

Pese a su plasticidad es una aventura fantástica entrañable

‘Xana y el secreto del tiempo (The Girl Who Stole Time)’ es una película que deslumbra visualmente y propone una aventura clásica pero ambiciosa, que recuerda en sus mejores momentos a grandes éxitos del cine de animación reciente como ‘Ne Zha’ o ‘Deep Sea’. Matmitako Films posee los derechos del filme en España, lo que garantiza que el público hispanohablante asistirá a verla en cines o en plataformas.

Desde el primer fotograma, la calidad técnica impone: partículas, pelos, materiales, texturas y paisajes están tratados con un nivel impresionante. En muchos pasajes, el paisaje parece cobrar vida, las superficies reflejan la luz como si existieran de verdad. Sin embargo, hay un contrapunto evidente: los protagonistas, con su aspecto de figuras de plástico, muestran una plasticidad que roba naturalidad. Esta elección estilística, que podría entenderse como parte del encanto visual, termina reduciendo la expresividad en momentos emotivos, sobretodo teniendo en cuenta que esto también es un romance. Lo que pierde en gestualidad lo gana en estilo, pero no siempre el equilibrio se sostiene.

El guion toma elementos de aventuras clásicas para una protagonista tipo Tintín, Nathan Drake, Indiana Jones, Lara Croft… y los mezcla con historia de amor, objetos fantásticos y viajes. También con personajes extraños y ladrones que nosnrecuerdan a ‘LupinLa historia se enriquece con el factor de viajes en el tiempo, lo que abre posibilidades de juego narrativo interesantes como en ‘Prince of Persia’ o en algunas aventuras de ‘Flash’ y añade un motivo de tensión dramática más allá de lo meramente visual. Además, hay un guiño muy cinefilo al estilo de Cinema Paradiso, un amor al cine que atraviesa la película como un filigrana: la inocencia de los personajes jóvenes, la nostalgia por imágenes antiguas, el contraste entre lo cotidiano y lo mágico que venos en el celuloide.

En cuanto a ritmo y montaje, ‘Xana y el secreto del tiempo’ acierta en mantener el interés con escenas ágiles y graciosas. No obstante, la sobrecarga visual puede jugar en su contra: cuando los personajes parecen demasiado plásticos, se diluye algo del dinamismo emocional, pues cuesta empatizar plenamente en ciertas escenas de diálogo íntimo. El contraste entre lo espectacular y lo íntimo es fuerte, y la película se esfuerza por encontrar un punto medio.

‘Xana y el secreto del tiempo’ es una película de aventuras animadas que brilla por su impresionante factura técnica, por el ambicioso uso de los viajes en el tiempo y lo fantástico, y por su homenaje al cine clásico de amor y aventuras. Su gran logro está en lo visual y en la imaginación expansiva del guion. Su principal punto débil es la expresividad de los personajes, pues que en ocasiones el corazón de la historia se siente algo frío. Aun así, es una conquista notable y entretenida, recomendada para quienes aman la fantasía, la aventura y las imágenes poderosas. Evidentemente es un must para los que siguen de cerca a la creciente industria china de la animación.

Ficha de la película

Estreno en España: 6 de febrero de 2026. Título original: Shi Jian Zhi Zi. Duración: 106 min. País: China. Dirección: Ao Yu, Zhou Tienan. Guion: Yicheng Shu, Ao Yu, Tienan Zhou. Música: Xie-Loussignian Yun. Reparto principal (doblaje original): Xiaoyu Liu, Karry Wang, Huang Bo. Producción: Tianjin Maoyan Weying Media. Distribución: Marmitako Films. Género: ciencia ficción.

Crítica: ‘Alpha’

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Sinopsis

Alpha es una problemática niña de 13 años que vive con su madre soltera. Su mundo se derrumbará el día que vuelve del colegio con un tatuaje en el brazo.

Crítica

Un pornodrama que deja pétreo tanto a sus personajes como a espectadores

Con ‘Alpha’, Julia Ducournau confirma que su cine no teme al abismo ni a la incomodidad. Tras la desconcertante ‘Titane’, esta nueva película logra ser más coherente, más emocional y con un mensaje mucho mejor articulado. La directora francesa parece haber encontrado un equilibrio más sólido entre su body horror y lo simbólico: la historia de una epidemia que convierte la piel en mármol funciona como metáfora de la fragilidad humana, del miedo al contagio y la negación a despedirnos de seres queridos. Hay ecos de los años ochenta y noventa, de aquel cine que hablaba del VIH desde la confusión y la culpa, pero también de un presente que aún arrastra la sombra del COVID. En esa mezcla de paranoia y carne, ‘Alpha’ encuentra su tono más honesto.

Sin embargo, Ducournau no renuncia a su estilo excesivo. ‘Alpha’ es un pornodrama en toda regla: una avalancha de emociones, cuerpos y metáforas que a veces sobrepasa lo necesario. La película carga con tanto dramatismo y simbolismo que termina rozando el agotamiento sensorial. Su propuesta se mueve entre la crudeza quinqui y el lirismo filosófico, como si Eloy de la Iglesia se encontrara con Cronenberg en plena crisis sanitaria. Esa mezcla resulta fascinante, pero irregular. Hay momentos de brillantez genuina, otros en los que el peso del discurso ahoga a los personajes.

El reparto sostiene el pulso con una entrega admirable. Mélissa Boros aporta vulnerabilidad, Tahar Rahim desprende una energía autodestructiva magnética y Golshifteh Farahani brilla como la madre médica, aportando calma y compasión a un universo dominado por el miedo. Su presencia humaniza lo que podría haber sido un simple experimento visual. Visualmente, ‘Alpha’ es impactante: fotografía precisa, estética enfermiza, texturas casi táctiles. Cada plano parece esculpido en mármol. Pero, de nuevo, tanta perfección puede volverse fría.

‘Alpha’ es mejor que ‘Titane’, sin duda, porque logra dar forma a su mensaje. Pero sigue siendo una película que exige más de lo que ofrece emocionalmente y lleva hasta el agotamiento tanto a personajes como a espectadores. Una obra que se debate entre el caos y la reflexión, entre el melodrama y la metáfora. Hermosa, intensa, saturada y absolutamente personal. Un cine que se atreve a sentir demasiado… incluso cuando no sabe muy bien cómo decirlo.

Ficha de la película

Estreno en España: 21 de noviembre de 2025. Título original: Alpha. Duración: 128 min. País: Francia. Dirección: Julia Ducournau. Guion: Julia Ducournau. Música: Jim Williams. Fotografía: Ruben Impens. Reparto principal: Tahar Rahim, Golshifteh Farahani, Mélissa Boros, Emma Mackey, Finnegan Oldfield. Producción: Mandarin & Compagnie, Kallouche Cinéma, Frakas Productions, France 3 Cinéma, RTBF, Proximus, BE TV. Distribución: Caramel Films, Youplanet. Género: suspense, drama. Web oficial: https://alphalefilm.fr/

Crítica: ‘13 days till summer’

Sinopsis

Una fiesta en Polonia se convierte en pesadilla cuando un invitado llega armado con una ballesta y bloquea el sistema de seguridad. Los asistentes quedan atrapados en una noche que se transforma en una lucha por sobrevivir.

Crítica

Slasher europeo, estándar pero solvente

‘13 Days Till Summer’ es un filme europeo que se adentra en los esquemas más reconocibles del cine slasher adolescente: abusones, asesino enmascarado, muertes sangrientas, feromonas desbocadas, diversos sospechosos, personajes inutilizados en cuanto no disponen de su móvil… Pero lo hace con una energía diferente a la habitual y cierto pulso que Bartosz M. Kowalski no lograba en su obra anterior.

La trama arranca con Antek, un joven acosado en el instituto, marcado por la ausencia de su madre y una relación tensa con su hermana mayor Paula. Cuando ella decide organizar una fiesta en la casa de los padres, con sus amigos, todo apunta a una noche típica de jóvenes al borde del desfase. Pero pronto la celebración se vuelve pesadilla: desaparecen los smartphones, el sistema de seguridad inteligente que debiera protegerlos se vuelve en su contra, el asesino enmascarado emerge, y los jóvenes quedan atrapados en una casa que se convierte en un matadero.

Kowalski mejora respecto a su filme previo (‘Night silence’): la historia está más movida, con mayor kill count, menos pausas innecesarias. Su dirección fotográfica (la geografía interior de la casa, los pasillos, las ventanas, las puertas cerradas) funciona bien para generar tensión, y la máscara del asesino es uno de los puntos más fuertes: perturbadora, icónica, memorable. El diseño de la luz, los planos cerrados, los espacios confinados, todo contribuye al ambiente opresivo.

En el lado negativo, algunos personajes quedan demasiado al servicio del género. Las relaciones adolescentes, los celos, el triángulo amoroso, etc., se presentan sin demasiado matiz. Cuando los jóvenes dejan de tener acceso al móvil, su impotencia es clara, pero también algo predecible, ciertos diálogos suenan forzados, como si estuviesen ahí solo para marcar tensión o justificar sustos. El final puede pillar a más de uno desprevenido y a otros parecer excesivo.

‘13 Days Till Summer’ sobresale dentro de lo que promete ser, un slasher adolescente europeo. Kowalski ha elevado el nivel: más acción, más muertes, más ritmo. No reinventa el género, pero deja su impronta. Para fans del horror sangriento y los thrillers de invasión, este filme puede ser un hallazgo.

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: 13 dni do wakacji. Duración: 80 min. País: Polonia. Dirección: Bartosz M. Kowalski. Guion: Bartosz M. Kowalski, Thor Magnusson, Mirella Zaradkiewicz. Música: Carl-Johan Sevedag. Fotografía: Cezary Stolecki. Reparto principal: Producción: Akson Studio. Distribución: por determinar. Género: terror, slasher.

Crítica: ‘Vieja loca’

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Sinopsis

En una noche de tormenta, Laura conduce por la autopista mientras mantiene una extraña conversación telefónica con su madre, Alicia. Inquieta por la reacción que ha tenido y sin poder localizar a la cuidadora, Laura pide ayuda a su exnovio Pedro, para que cuide de Alicia esa noche. Cuando Pedro llega a la casa se enfrenta a una noche aterradora en la que Alicia le propone practicar un sádico juego.

Crítica

Carmen Maura es la piedra angular de esta locura con atmósfera decrépita

‘Vieja loca’ aterriza en la cartelera envuelta en un aura de suspense heredado de los clásicos y con un aval de peso: J.A. Bayona como productor. No es un detalle menor, ya que el director de ‘El orfanato’ y ‘La sociedad de la nieve’ se adentra de nuevo en el terreno del género fantástico que tanto ha cultivado, pero esta vez desde la retaguardia. Bayona ejerce aquí de padrino y avalista, apoyando a un cineasta con el que ya había colaborado en diálogos para su último éxito.

La trama escrita por Martín Mauregui parte de una premisa sencilla que pronto se transforma en un viaje demencial. Una madre soltera, desbordada por el cuidado de su hija y de una madre que oscila entre la senectud y la locura, recurre a su expareja para que se haga cargo de la anciana. Ese gesto desencadena una de esas situaciones que, más que suponer un descenso progresivo a la locura, se convierten en un baño directo en lo demencial. Pedro (Daniel Hendler) queda atrapado en un escenario surrealista donde la cordura y los recuerdos fragmentados de Alicia (Carmen Maura) convierten la convivencia en un terreno minado.

La ambientación es uno de los grandes logros de ‘Vieja loca’. El caserón en el que transcurre gran parte de la acción es en sí mismo un personaje: paredes agrietadas, suelo crujiente, muebles desfasados y una loza que parece haber sobrevivido a otra época. Es un espacio cargado de atmósfera lúgubre, en el que uno no sabe qué tiene más goteras, si el techo de la casa o la mente de la protagonista. Pero lo que realmente eleva esta puesta en escena es la dirección de fotografía. La cámara juega con sombras, con zonas borrosas y detalles fuera de plano, generando incomodidad y sugiriendo que la verdadera locura siempre está en lo que se oculta, no en lo que se muestra abiertamente.

La película propone un pulso constante entre la cordura y la demencia. La confusión de Alicia contagia a quienes la rodean, como si sus recuerdos oxidados fueran un virus que se extiende lentamente por la memoria. Esta tensión desemboca en una dinámica que recordará a todo el mundo a ‘Misery’: el cautivo no tiene que escribir una novela, pero sí debe interpretar y seguir los delirios de su captora. En apenas media hora de metraje se establecen los códigos del subgénero de secuestros psicológicos: bucles de memoria, lagunas mentales, juegos retorcidos y escapes frustrados. El problema es que, como ocurre en muchas películas de este tipo, la reiteración de estos elementos acaba por rozar lo tedioso. Da la sensación que se pretende que la prisión mental de la protagonista sea contagiosa, pero nos podemos llegar a sentir excesivamente atrapados en una trama que no acaba de desenredarse. Hay, además, dos elementos que quedan desdibujados o mal integrados en la trama: el viaje para conocer al padre de la niña y el enigmático secreto del sótano, que no alcanzan la relevancia que parecían prometer. A ello le sumamos un final que más bien nos dice poco.

En el apartado interpretativo, el desequilibrio es evidente. Daniel Hendler no logra transmitir la desesperación y el dolor de un personaje sometido a una situación asfixiante y fuera de toda lógica. Su presencia es más plana de lo deseable en un rol que exigía matices de terror, resignación y furia contenida. En cambio, Carmen Maura está mucho más convincente. Su interpretación de Alicia, con un acento argentino resuelto con mayor o menor solvencia, se sostiene sobre la delgada línea entre la locura y la ternura. Lo hace sin caer en la parodia ni en lo histriónico, y eso convierte su trabajo en la auténtica piedra angular de la película.

‘Vieja loca’ no revoluciona el género ni aporta grandes novedades, pero sí logra construir un microcosmos inquietante en el que se mezclan las ruinas de la memoria y la tensión claustrofóbica de un secuestro emocional. Como carta de presentación para Martín Mauregui, funciona. Y como regreso indirecto de Bayona al terreno fantástico, sirve para recordar que aún tiene olfato para detectar proyectos en los que la atmósfera y la sugerencia pesan más que los golpes de efecto o los manidos scare jumps.

Ficha de la película

Estreno en España: 10 de octubre de 2025. Título original: Vieja loca. Duración: 90 min. País: España. Dirección: Martín Mauregui. Guion: Martín Mauregui. Música: Pedro Osuna. Fotografía: Julián Apezteguia, Marc Gómez del Moral. Reparto principal: Carmen Maura, Daniel Hendler, Tamara Rocca. Producción: Bambú Producciones, La Unión de los Ríos, Películas la Trini, Primo Content, Studiocanal S.A.S. Distribución: DeAPlaneta. Género: suspense. Web oficial: https://www.deaplaneta.com/es/vieja_loca

Crítica: ‘Bala perdida’

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Sinopsis

Hank Thompson (Austin Butler) era un fenómeno del béisbol en el instituto que ya no puede seguir jugando, pero todo lo demás le va bien. Tiene una chica estupenda (Zoë Kravitz), es camarero en un antro en Nueva York y su equipo favorito está sorprendentemente luchando por el campeonato.

Cuando su vecino punki Russ (Matt Smith) le pide que cuide de su gato durante unos días, Hanks se encuentra atrapado en medio de un variopinto grupo de gángsters amenazantes. Todos quieren algo de él; el problema es que él no sabe por qué. Mientras Hank intenta eludir sus cada vez más estrechas garras, tendrá que emplear toda su habilidad para mantenerse con vida el tiempo suficiente para averiguarlo…

Crítica

El ritmo de Ritchie y el absurdo de los Coen a través la lente trágica de Aronofsky

Cuando Darren Aronofsky, el autor de dramas tan densos como ‘Requiem por un sueño’, ‘Cisne negro’ o ‘La ballena’, decide arremangarse para hacer una comedia de acción como ‘Bala perdida’ (título en español de ‘Caught Stealing’), lo hace para explorar un territorio menos íntimo pero no menos demoledor. Aquí el director se adentra en la crónica criminal, con mezcla de suspense, acción, comedia ácida y personajes cargados de cicatrices (emocionales, físicas, morales) en un Nueva York mugriento (y vibrante) de finales de los 90.

La película arranca (además de con un plano de las Torres Gemelas) con lo que parece un encargo banal: cuidar el gato de un vecino punk británico. Pero ahí se dispara todo pues el protagonista, sin comerlo ni beberlo, se ve metido en un berenjenal del que no sabe ni cómo salir. Aprovecho para recomendaros una película reciente con similar punto de partida como ‘Night call’. Esa escalada, desde lo trivial hacia lo extremo, funciona muy bien en ‘Bala perdida’ haciendo que lo grotesco y lo absurdo convivan, y permite a Aronofsky juguetear sin dejar atrás su sello dramático. La película parece un cruce entre el Guy Ritchie de ‘Snatch’ (por ritmo, los criminales tan peculiares) y ‘El Gran Lebowski’ (por los malentendidos, los personajes de moral ambigua, los tonos de comedia negra, lo imprevisible). Pero Aronofsky lo filtra todo con una lente más brutal, nada exenta de sus demoledores giros y personajes marcados por la tragedia.

El reparto es de excepción. Austin Butler, Zoë Kravitz, Matt Smith, Regina King, Vincent D’Onofrio, Liev Schreiber, Caron Kane… Y por ahí vuelve a aparecer Bad Bunny en una película de Sony Pictures como ya hizo en ‘Bullet train’, solo que esta vez bajo el nombre de Benito A Martínez Ocasio. Y no os perdáis el cameo durante los créditos, aunque sabréis quién es si durante la película reconocéis su voz. Todo el elenco está magnífico en esta especie de London calling neoyorkino con tintes de GTA. Vincent D’Onofrio y Liev Schreiber son tan capaces de dar miedo como de sacarte carcajadas, Zoë Kravitz ofrece las réplicas a Butler en un papel quizá demasiado cercano a los arquetipos del cine de criminales, Regina King está imponente y firme asemejándose a Viola Davis en ‘Escuadrón Suicida’, Matt Smith aporta un nervio tan contagioso que te dan ganas de meterte en un pogo de un local de Candem Town. Pero sin duda este filme representa otra señal más de la capacidad camaleónica y magnética de Austin Butler, el cual, es ya para muchos el Brad Pitt de esta generación.

Aronofsky no abandona su capacidad de mostrar cuerpos desnudos (o muertos) y situaciones límite que duelen. Pero en ‘Bala perdida’, hay algo de festín visual. El Nueva York de 1998 aparece como una ciudad gritona, sucia, donde el peligro está a la vuelta de la esquina, pero también te cruzas con la música punk, los colores sucios, las luces de neón y los teléfonos de concha. Se plantea como un lugar donde puedes caminar manchado de sangre y nadie te para. Es un escenario pulp que da pie a todo tipo de situaciones y te lleva por un amplio recorrido de sensaciones.

Sí, con ‘Bala perdida’ sales reconociendo que te has divertido con una película de Aronofsky.  Es de lejos su película más cómica. Pero eso no hace de ello una película trivial pues tiene secuencias vibrantes y planos magníficos. Y por supuesto tiene su habitual estudio del trauma (la filmografía de este director debería ser obligatoria en facultades de psicología). Es acción, es humor negro, es violencia, es reflexión sobre lo cotidiano, lo inesperado y lo que evitamos enfrentar. Si buscas algo relajado, profundo y que te deje pensando, quizá necesites otro Aronofsky. Pero si quieres una película para salir del cine con adrenalina, risas incómodas y la sensación de que alguien acaba de golpearte, ‘Bala perdida’ cumple de sobra.

Ficha de la película

Estreno en España: 10 de octubre de 2025. Título original: Caught Stealing. Duración: 109 min. País: EE.UU. Dirección: Darren Aronofsky. Guion: Charlie Huston. Música: Rob Simonsen. Fotografía: Matthew Libatique. Reparto principal: Austin Butler, Regina King, Zoë Kravitz, Matt Smith, Liev Schreiber, Vincent D’Onofrio, Griffin Dunne, Benito A Martínez Ocasio, Carol Kane. Producción: Columbia Pictures, Eagle Pictures, Protozoa Pictures, TSG Entertainment. Distribución: Sony Pictures. Género: comedia, suspense. Web oficial: https://caughtstealing.movie/

Crítica: ‘Marvel Zombies’

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El crossover marvelita de no-muertos cobra vida

‘Marvel Zombies’ llega a Disney+ con una misión clara: recuperar la esencia macabra y gamberra que tanto fascinó en los cómics, y al mismo tiempo encajar dentro del cada vez más complejo engranaje del MCU. La serie se convierte en un paso adelante hacia contenidos más oscuros y adultos, alejados del tono familiar que suele caracterizar las producciones de la Casa de las Ideas. Evidentemente todo dentro de los esquemas de un what if.

El recorrido de Marvel Zombies en las viñetas arranca a mediados de los 2000 con guionistas como Robert Kirkman, padre de ‘The Walking Dead’, al frente de una saga que pronto se convirtió en objeto de culto. Entre las historias más celebradas destaca ‘Hambre insaciable’, donde héroes y villanos convertidos en muertos vivientes devoran todo a su paso en un festival de horror y referencias al universo marvelita. La primera aparición animada de esta idea llegó años después con el capítulo dedicado a los zombies en ‘What if…?’, que fue recibido con entusiasmo y abrió la puerta a esta nueva serie.

Disney+ mantiene el mismo estilo visual que ‘What if…?’, un cel-shading elegante, dinámico y capaz de combinar la acción superheroica con la crudeza del gore. Y es ahí donde se produce la primera gran sorpresa: Marvel se atreve a mostrar muertes sangrientas, brutales y sin censura, recordándonos que, como en cualquier historia de zombies que se precie, nadie está a salvo.

La gran diferencia respecto a otros relatos de muertos vivientes está en que los héroes infectados mantienen sus poderes. Ver a personajes que conocemos desde hace más de una década en el MCU devorando carne humana con la misma facilidad con la que antes salvaban el mundo, es un espectáculo grotesco pero fascinante. Es un recordatorio de que Marvel, cuando quiere, sabe dar un giro radical a sus fórmulas.

Los protagonistas cambian respecto a los cómics más emblemáticos, y esa decisión funciona bien: permite explorar una aventura fresca dentro de la misma realidad alternativa. Se respira el mismo espíritu de crossover que en cualquier gran evento editorial: cada capítulo está plagado de guiños, cameos y detalles que los lectores veteranos sabrán apreciar. Desde referencias a los skrulls y las vacas hasta alusiones a títulos recientes del MCU como ‘Thunderbolts’, ‘The Marvels’, ‘Doctor Strange en el multiverso de la locura’, ‘Wakanda Forever’ o ‘Thor: Love and Thunder’ en última instancia. Incluso hay espacio para un guiño inesperado a ‘Star Trek’ con el vehículo que los héroes usan en uno de los primeros episodios a pesar de que no es una franquicia de Disney/Marvel.

La estrategia de Marvel Studios parece clara: evitar abusar de los personajes más icónicos y dar aire a nuevas figuras, preparando el terreno para una nueva fase. Una de las curiosidades más llamativas es la aparición de un Blade fusionado con el Caballero Luna, interpretado por la voz de Todd Williams. El actor, que tiene cierto parecido físico con el cazador de vampiros, se rumorea como posible plan B en caso de que Mahershala Ali no continúe en el proyecto de ‘Blade’ en acción real. En la animación, la cara sigue siendo la de Ali, pero su voz no. Este detalle muestra cómo Marvel juega sus cartas con cautela, manteniendo el misterio y abriendo posibles caminos para el futuro.

‘Marvel Zombies’ podría ser un simple spin-off o un producto secundario. Pero no deja de ser una apuesta arriesgada que recuerda a los fans que Marvel puede ser mucho más que un desfile de efectos digitales y chistes recurrentes. Aquí hay horror, sangre y riesgo narrativo. Para los comiqueros es un banquete de referencias, y para los fans del MCU, una invitación a aceptar que el futuro de la saga puede ser tan oscuro como imprevisible.

Crítica: ‘Una batalla tras otra’

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Sinopsis

Bob, el ya acabado revolucionario (DiCaprio) existe en un estado de paranoia y drogado. Sobrevive desconectado de los demás con Wilma, su enérgica y auto-suficiente hija (Infiniti). Cuando su malvado archienemigo (Penn) reaparece al cabo de 16 años y ella desaparece, el ex-radical lucha para encontrarla. Tanto la hija como el padre tienen que luchar contra las consecuencias del pasado de éste.

Crítica

La película más combativa y política de Thomas Anderson

Hay películas que parecen responder a un pulso histórico, como si hubieran nacido de la tensión acumulada en las calles y en los noticiarios. ‘Una batalla tras otra’ de Paul Thomas Anderson pertenece a esa categoría: un relato que no solo narra, sino que respira el malestar social y lo transforma en ficción febril. Anderson toma la semilla del descontento y la hace germinar en una historia donde la radicalización política, el terrorismo artesanal y la desconfianza hacia las élites conviven en un territorio difuso entre la sátira y la tragedia.

La trama se centra en un grupo organizado de jóvenes que, cansados de la marginación y la desigualdad en temas como la inmigración o el racismo, encuentran en la violencia su única vía de expresión. Sus métodos remiten a las viejas guerrillas europeas: artefactos caseros, nombres en clave, escondrijos en plena naturaleza, asesinatos que llevan a la radicalización, confrontaciones improvisadas… No es casualidad que se autodenominen “El 75 francés”, evocando quizá a la rapidez y eficacia del legendario cañón de la Primera Guerra Mundial. Con ello, Anderson no solo alude a la violencia organizada, sino que sugiere la posibilidad inquietante de que este tipo de insurgencia pueda brotar en la Norteamérica contemporánea. Quizá ‘Una batalla tras otra’ es una sátira, quizá es una llamada de atención.

En paralelo, la película dibuja a esas élites que manejan el país en la penumbra, retratadas con un tono ambiguo: a ratos caricatura, a ratos crítica. Por momentos, el filme tiene la rabia de Spike Lee, la mordacidad de Adam McKay y la asfixia del ‘Sicario’ de Denis Villeneuve. Tal es la llamada de atención que el filme podría ser parte de un ciclo iniciado por ‘Eddington’ de Ari Aster y culminado con el ‘Civil War’ de Alex Garland. El equilibrio entre esas influencias u obras con las que se da la mano no disuelve la voz de Anderson, sino que la afila hasta convertirla en su obra más combativa y directamente política.

La música de Jonny Greenwood es esencial: es casi un jazz bebop disonante y nervioso que acompaña las persecuciones, los estallidos de violencia o las discusiones más encendidas. Dispone de persecuciones que emplean recursos que ponen de los nervios o carreras por azoteas realizadas por unos jóvenes a las órdenes de un sensei que parecen que buscar rememorar algo tan americano como las ‘Tortugas Ninja’. Esa mezcla, insólita y pop, casi pulp, termina por acentuar el desconcierto del espectador, atrapado entre la risa y la alarma.

En el reparto, Leonardo DiCaprio ofrece un papel autodestructivo en el que parece encontrarse muy cómodo y que no le presenta dificultad alguna. Su “Gringo Zapata” encarna tanto la fragilidad como la fuerza del héroe revolucionario. Junto a él, Chase Infiniti aporta un contrapeso sólido, aunque queda en segundo plano frente al magnetismo de Teyana Taylor, que arrasa con su energía. Sean Penn es otro de los pilares del filme, quizá en el rol que será más comentado. Apabullante en muchos pasajes, peca de exceso en otros, lo que le resta naturalidad.

Pero ‘Una batalla tras otra’ no se limita a la política: también es un relato íntimo sobre la incomunicación entre un padre y su hija. Esa fractura familiar funciona como espejo de la fractura social y generacional: en ambos casos, todo se reduce a una lucha constante, a una batalla tras otra. Aunque se base en la novela de Thomas Pynchon, con esta película, Anderson no se limita a narrar, sino que interpela al presente, obligando a preguntarnos si lo que vemos es advertencia o burla, profecía o sátira.

Ficha de la película

Estreno en España: 26 de septiembre de 2025. Título original: One Battle After Another. Duración: 170 min. País: EE.UU. Dirección: Paul Thomas Anderson. Guion: Paul Thomas Anderson. Música: Jonny Greenwood. Fotografía: Paul Thomas Anderson, Michael Bauman. Reparto principal: Leonardo DiCaprio, Teyana Taylor, Chase Infiniti, Sean Penn, Benicio Del Toro, Regina Hall. Producción: Ghoulardi Film Company, Warner Bros. Pictures. Distribución: Warner Bros. Pictures. Género: drama, acción, comedia. Web oficial: https://www.warnerbros.es/peliculas/una-batalla-tras-otra

Crítica: ‘Sketch. Cuidado con lo que dibujas’

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Sinopsis

Una niña con mucha imaginación deja caer accidentalmente su cuaderno en un misterioso estanque y sus dibujos cobran vida. Criaturas disparatadas y un poco peligrosas se escapan por la ciudad, sembrando el caos. Junto a su hermano y con la ayuda de su despistado padre, deberán atrapar a sus propias creaciones antes de que el desastre sea total.

Crítica

Eficiente aventura con el trazo como catarsis terapéutica

En un momento en que el cine fantástico a menudo parece haber perdido el asombro en favor del espectáculo vacío, ‘Sketch. Cuidado con lo que dibujas’ emerge como una propuesta original y fresca. Dirigida por Seth Worley, esta cinta mezcla acción real con animación dibujada a mano para ofrecernos una historia inquietante sobre los sentimientos reprimidos y los peligros de proyectar nuestros deseos sin control.

Lejos de ser una simple película juvenil o una fantasía complaciente, ‘Sketch. Cuidado con lo que dibujas’ se adentra en terrenos oscuros y profundamente emocionales. La premisa podría recordar a estrenos cercanos como ‘Harold y el lápiz mágico’, pero Worley imprime un tono completamente distinto, más introspectivo y adulto, donde el acto de crear deja de ser un juego para convertirse tanto en un bálsamo terapéutico como en una amenaza. Aquí, el cuaderno de dibujos no es un portal a la maravilla, sino un espejo del subconsciente de su protagonista. Para sorpresa esta es una película de Angel Studios (la productora cristiana de ‘Sound of freedom’) y por ninguna parte aparecen argumentos religiosos, al contrario, es un filme que funciona de manera universal y tiene un carácter inesperadamente indie e incluso con tintes de comedia negra.

La historia sigue a Amber (Bianca Belle), una joven retraída que descubre en un cuaderno de bocetos el bálsamo para sus penas, rabias e inquietudes. Todos hemos visto en películas de terror sobrenatural o de criaturas esas escenas escalofriantes en las que el profesor de turno enseña a los padres los espeluznantes dibujos que ha hecho su hijo/a. Con este filme sucede lo mismo e incluso estamos ante una obra que podría estar dentro del survival horror o el monster movie. Pero el carácter de las criaturas rompe esa sensación ya que estamos ante seres garabateados que aparecen por el bosque cual pokémon que te asalta.

La cinta funciona muy bien como aventura, como comedia e incluso a veces como título que puede dar miedo. Sobre todo es un filme que funciona como terapia. En la actualidad se habla mucho de la salud mental pero poco se toca tanto el tema infantil. Worley juega con el espectador y con los enfoques familiares para desarrollar bien su idea y sus giros. Cada trazo dibujado es una pincelada emocional, un símbolo que conecta con la psique de Amber y con sus conflictos internos. No es casualidad que muchas de las criaturas creadas reflejen sus miedos, deseos reprimidos y culpa, convirtiendo el filme en un estudio sobre el poder de la creatividad y el tratamiento del trauma.

A nivel visual, ‘Sketch. Cuidado con lo que dibujas’ es una delicia muy divertida. La transición entre el mundo tangible y los dibujos no busca el hiperrealismo, sino que apuesta por el contraste expresivo. Esto refuerza la fragilidad de lo imaginado frente a lo real, y también la idea de que todo poder creativo conlleva un enorme riesgo. Uno de los mayores logros de ‘Sketch’ es la forma en que integran los garabatos animados en la narrativa visual. Lejos de ser un mero recurso estético, estos dibujos cobran vida con una lógica propia, caótica y a veces inquietante. Su estilo visual (intencionadamente rudimentario, como si hubieran sido esbozados deprisa por una mente agitada y evidentemente infantil) contrasta con la fotografía realista y sobria del mundo tangible. La animación no pretende fundirse con la imagen real, sino invadirla, como si la imaginación estuviera filtrándose por las grietas de la realidad. Este choque estilístico refuerza la sensación de descontrol, ya que los trazos parecen expandirse más allá de lo que el protagonista desea, actuando con voluntad propia. Los dibujos interactúan físicamente con los personajes y el entorno, rompiendo las leyes naturales y desafiando cualquier lógica, lo que añade tensión y amenaza constante a cada escena. Evidentemente esto último forma parte de otra de las capas psicológicas del filme.

En cuanto al reparto, hay un gran equilibrio entre todo el elenco. Credibilidad en la relación de los hermanos protagonistas y un Tony Hale que podría ser un claro ejemplo para aquellos padres que se piensan que lo están haciendo todo bien (pero no). Si acaso habría que reprochar que el elenco infantil tiene momentos menos naturales, sobre todo en el caso de Kalon Cox, quien hace las veces del típico bromista cargante del instituto. Aun así todo el casting infantil funciona en los momentos en los que entra en juego la comedia.

‘Sketch’ no es solo una fantasía oscura, sino también una meditación sobre el arte como refugio y como amenaza. En una época donde la inteligencia artificial y la generación automática de contenido están en auge, la película plantea preguntas inquietantes: ¿Qué ocurre cuando no encontramos canales a través de los cuales transmitir lo qué sentimos? ¿Qué sucede cuando nuestras creaciones dejan de obedecernos? ¿Dónde acaba la inspiración y empieza la locura? Seth Worley ha firmado una obra valiente, emocionalmente compleja y visualmente particular. Una cinta que, aunque bebe de referentes clásicos, traza su propio camino con rotundidad.

Ficha de la película

Estreno en España: 26 de septiembre de 2025. Título original: Sketch. Duración: 92 min. País: EE.UU. Dirección: Seth Worley. Guion: Seth Worley. Música: Cody Fry. Fotografía: Megan Stacey. Reparto principal: Bianca Belle, Tony Halle, D’Arcy Carden, Kue Lawrence, Kalon Cox. Producción: Morphan Time Productions. Distribución: a Contracorriente Fillms. Género: aventuras, fantasía. Web oficial: https://www.angel.com/movies/sketch

Crítica: ‘Ya no quedan junglas’

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Sinopsis

Theo, conocido como «The Gentleman», es un ex soldado estadounidense, cuya existencia solitaria y miserable transcurre entre sus recuerdos de un pasado mejor con su difunta esposa y su habitual cita de los jueves con Olga, una prostituta, a la que paga por conversar, recordando quién fue una vez y soñando con lo que podría haber sido. Cuando Olga es asesinada, busca una venganza brutal. El rastro de sangre que deja es seguido por Iborra, una inspectora de policía alcohólica, y Herodes, un despiadado asesino a sueldo. El cruce de estos personajes al límite tendrá un abrupto desenlace cuando el presente venga a cobrarse las deudas del pasado.

Crítica

Un Ron Perlman crepuscular en una película de moral ambigua

‘Ya no quedan junglas’, dirigida por Luis Gabriel Beristáin y protagonizada por Ron Perlman, llega como una propuesta de cine negro con aspiraciones clásicas, pero atrapada entre sus propias sombras. La película, producida por Álvaro Ariza (responsable de la más que solvente ‘Tierra de nadie’), intenta construir un universo crepuscular en la Parte Vieja de San Sebastián, un escenario urbano cargado de corrupción, narcotráfico y prostitución. En ese ambiente se mueven antihéroes y depredadores sociales, personajes que encarnan la decadencia y la justicia por mano propia.

La apuesta estética y narrativa es clara: un thriller que recurre a monólogos interiores, un protagonista con moral difusa y un clima peligroso. Sin embargo, el resultado final se ve lastrado por un uso excesivo de clichés. Prostitutas, villanos horteras, narcotraficantes latinos de manual y españoles en guerra contra la droga importada: un catálogo de estereotipos que, en lugar de aportar identidad, hacen que la cinta se perciba como un eco de tantas historias ya vistas. Para más inri la película tiene puntos comunes con ‘Asher’, un título en el que comparte reparto con otra española, Marta Milans.

Ron Perlman, con más de setenta años y una carrera marcada por personajes icónicos y brutales, interpreta aquí a un protagonista contenido, casi introspectivo. Su presencia se siente auténtica, quizá porque el papel refleja su propia etapa vital. No es el Perlman desatado de la Serie B pero tiene sus momentos sangrientos. Aunque sólido en su rol, el guion (y quizá también su estado físico) no le permite sostener el metraje completo y lo obliga a ceder minutos a personajes secundarios, como los de Megan Montaner y Hovik Keuchkerian, cuya subtrama carece de la fuerza necesaria y recuerda demasiado a registros previos como el de ‘Reina Roja’. La película se diluye cuando descansa en esos y otros personajes.

El reencuentro de Perlman con Gabriel Beristáin, tras su trabajo conjunto en ‘Blade 2’, y la presencia de Karra Elejalde como secundario con toques de humor aportan cierto magnetismo al proyecto. Sin embargo, el filme no termina de definirse: cuando la narración se concentra en el noir y en los dilemas del protagonista, funciona; cuando divaga hacia los lugares comunes del thriller televisivo, pierde tensión.

‘Ya no hay junglas’ me deja la sensación de haber visto un thriller más, que podría haber sido un episodio de tantas series policiacas emitidas en los canales lineales, pero querría ver una secunda parte con este protagonista. No es solo por la química conseguida entre Perlman y Elejalde o por el cariño que le tengo a varios de los actores que aparecen en los créditos, es más por como acaba la historia. La conclusión deja al protagonista en una situación más interesante y jugosa que con la que arranca. En ese punto sí que se percibe una oportunidad de desarrollo para la historia y el personaje. Es lo mismo que sucedió con ‘Skyline’, que se dejaron para el final lo que realmente era más original y tenía más posibilidades de sorprender al espectador.

Ficha de la película

Estreno en España: 26 de septiembre de 2025. Título original: Ya no quedan junglas. Duración: 100 min. País: España. Dirección: Luis Gabriel Beristáin. Guion: Juma Fodde. Fotografía: Javier Salmones. Reparto principal: Ron Perlman, Megan Montaner, Hovik Keuchkerian, Damián Alcázar, Marco de la O, Natti Natasha, Unax Ugalde, Karra Elejalde, Rubén Ochandiano, Itziar Ituño, Diego Anido, Daniel Grao. Producción: Crea SGR, Esto también pasará, Film Factory, LKS Next Legal, SBD Films, Ya no quedan jungla. Distribución: Género: suspense. Web oficial: https://estotambienpasara.com/es/ultimas-noticias/ya-no-quedan-junglas-estreno-el-26-de-septiembre