Crítica: ‘Confidencial (Black bag)’

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Sinopsis

Un fascinante drama de espionaje sobre los legendarios agentes de inteligencia George Woodhouse y su amada esposa Kathryn. Cuando surgen sospechas de que Kathryn ha podido traicionar a la nación, George deberá afrontar el reto definitivo: elegir entre lealtad al país o a su matrimonio.

Crítica

Soderbergh convierte el matrimonio en zona de guerra en un thriller que transforma el género

Steven Soderbergh vuelve a tener película en carteleras y se sumerge más que nunca en el género del espionaje con una propuesta que se aleja del espectáculo y abraza lo íntimo, como hizo recientemente con ‘Presence’. ‘Confidencial (Black Bag)’ no es una película de acción al uso: es un thriller psicológico que se infiltra en los rincones más oscuros de las relaciones humanas, allí donde la confianza se convierte en una moneda frágil y el silencio puede pesar más que una confesión.

Con Michael Fassbender y Cate Blanchett en estado de gracia, el filme se convierte en una partida de ajedrez emocional que recuerda al clásico teatral ‘¿Quién teme a Virginia Woolf?’, pero en clave de agentes encubiertos. Aquí, el verdadero campo de batalla no está en las calles ni en las embajadas, sino en la cena, el dormitorio, y las conversaciones llenas de dobles intenciones entre parejas y amigos.

El guion, obra de David Koepp, brilla por cómo eleva la presión arterial. Koepp, que ya había colaborado con Soderbergh, construye una narrativa cargada de tensión gracias a su inmersión en el mundo real del espionaje. Para dotar de autenticidad al relato, consultó con agentes activos y operativos retirados. Una confesión en particular –la de una espía que admitió ser incapaz de mantener vínculos afectivos duraderos– parece haber dejado huella en el corazón del guion. Esa revelación es el germen emocional de ‘Confidencial’, que podría describirse como una versión emocional e íntima de ‘Misión Imposible’, saga cinematográfica que originó este mismo escritor.

Soderbergh, fiel a su estilo camaleónico y de control absoluto, firma también la dirección de fotografía y el montaje. Su cámara se mueve con calculada frialdad, observando a los personajes desde la distancia, como si el espectador fuera otro espía más en la habitación. La paleta de colores apagados y la composición meticulosa de cada plano refuerzan la sensación de encierro y sospecha constante. El término “Black Bag”, acuñado por el propio director, se convierte en un símbolo potente: es el contenedor de lo que no debe salir a la luz, ya sea una traición profesional o una infidelidad doméstica. Así la película se alza como un retrato fascinante de lo que sucede cuando los secretos ya no caben en una bolsa negra.

A nivel temático, la película se adentra en un terreno poco explorado dentro del género: el impacto del secreto profesional en la vida privada. ¿Qué sucede cuando dos personas que se dedican a mentir profesionalmente intentan construir una relación basada en la verdad? ‘Confidencial’ no busca responder esa pregunta, sino desmenuzarla, enfrentarla y dejar que sus personajes se pierdan en ese dilema.

Fassbender ofrece una interpretación fría, con flema y profundamente perturbadora, mientras que Blanchett brilla con una mezcla de vulnerabilidad, fuerza y amenaza que mantiene al espectador en vilo. Funcionan bien cuando comparten escena pero lo que realmente fascina es la sensación de que, incluso cuando están solos, siempre hay alguien escuchando. Como si la casa que habitan fuese también una especie de sala de interrogatorios.

Lejos de la grandilocuencia de otros thrillers de espías, Soderbergh opta por la sutileza. El suspense aquí se construye a través del lenguaje corporal, los silencios incómodos y los gestos que revelan más que las palabras. La tensión es constante, pero nunca ruidosa; es una película que obliga a observar, a desconfiar y a leer entre líneas. Cuando uno ve filmes como ‘Confidencial’ sabe que el género del espionaje aún puede reinventarse.

Ficha de la película

Estreno en España: 16 de abril de 2025. Título original: Black Bag. Duración: 93 min. País: Reino Unido. Dirección: Steven Soderbergh. Guion: David Koepp. Música: David Holmes. Fotografía: Steven Soderbergh (Peter Andrews). Reparto principal: Michael Fassbender, Cate Blanchett, Gustaf Skarsgârd, Tom Burke, Pierce Brosnan, Marisa Abela, Naomie Harris, Regé-Jean Page, Orli Shuka. Producción: Focus Features, Casey Silver Productions. Distribución: Universal Pictures. Género: drama, suspense. Web oficial: https://www.focusfeatures.com/black-bag

Crítica: ‘Grand Theft Hamlet’

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Sinopsis

Dos actores en apuros encuentran consuelo a su aislamiento escenificando Hamlet en Grand Theft Auto Online (2013), luchando contra enemigos mientras conectan a través de William Shakespeare.

Crítica

Shakespeare con metralletas y lag existencial

Hay ideas que, en principio, parecen condenadas al desastre: como montar ‘Hamlet’ en medio del videojuego más caótico y desenfrenado que existe. Pero cuando dos actores sin trabajo, con mucho tiempo y pocas certezas, deciden hacer precisamente eso en GTA Online, el resultado es tan inesperado como… conmovedor. ‘Grand Theft Hamlet’ es una mezcla imposible de drama clásico, humor absurdo y caos digital que no debería funcionar, pero lo hace. Y lo hace muy bien.

La gracia está en el contraste. Por un lado, el lenguaje elevado, los dilemas existenciales, la traición, la venganza. Por el otro, jugadores con nombres imposibles, tiroteos aleatorios, coches voladores y momentos troll dignos de la pesadilla de un adolescente sin Wi-Fi. La escena más trágica puede interrumpirse por un NPC cruzando la calle o un desconocido lanzando granadas porque sí. Y aun así, o quizás gracias a eso, la emoción no desaparece. Solo se cuela por las grietas del absurdo.

‘Grand Theft Hamlet’ está plagada de momentos delirantes: actores ensayando a través de micrófonos distorsionados, intentos de hacer monólogos interrumpidos por tiroteos, muertes accidentales provocadas por compañeros de reparto que nunca habían jugado a GTA… Pero debajo de esa capa de gamberrismo hay algo profundamente honesto. No es una parodia, ni una burla a Shakespeare. Es un homenaje raro, sí, pero sincero. Porque incluso cuando la cámara tiembla, el servidor se cae o un avatar hace dab en medio de un soliloquio, hay algo auténtico que se mantiene en pie.

El contexto lo explica todo: pandemia, confinamiento, teatros cerrados, incertidumbre total. ¿Dónde seguir creando cuando el escenario desaparece? En un mundo virtual que parece lo opuesto al teatro, y que sin embargo se convierte en un refugio. Hay algo casi poético en ver a estos dos actores aferrarse a un texto clásico mientras todo lo demás se desmorona. Como si decir “ser o no ser” desde un avatar pixelado fuese una forma de resistir. Y de seguir vivos.

‘Grand Theft Hamlet’ no solo es una marcianada brillante: también es un retrato sincero de lo que significó ese momento extraño que todos vivimos. Es una carta de amor al teatro, al juego, a la necesidad de expresarse incluso cuando todo parece ridículo. Y, por raro que suene, es una de las versiones más humanas de ‘Hamlet’ que se han visto en mucho tiempo. Con o sin lanzacohetes.

Ficha de la película

Estreno en España: 2024. Título original: Grand Theft Hamlet. Duración: 89 min. País: Reino Unido. Dirección: Sam Crane, Pinny Grylls. Guion: Sam Crane, Pinny Grylls. Música: Jamie Perera. Reparto principal: Sam Crane, Mark Oosterveen, Pinny Grylls, Jen Cohn, Tilly Steele, Lizzie Wofford, Jeremiah O’Connor, Sam Foster, Dipo Ola, Gareth Turkington. Producción: Altitude Film Entertainment, BFI Doc Society Fund, Project 1961, Grasp The Nettle Films, Park Pictures. Distribución: Mubi. Género: comedia, drama. Web oficial: https://www.undiscoveredcountryfilm.com/

Crítica: ‘Warfare’

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Sinopsis

Tiempo de guerra introduce al espectador en la experiencia de un pelotón de Navy SEALs estadounidenses. Concretamente en una misión de vigilancia que se tuerce en territorio insurgente. Una historia visceral y a pie de campo sobre la guerra moderna y la hermandad, contada como nunca antes: en tiempo real y basada en los recuerdos de quienes la vivieron.

Crítica

‘Warfare’ no quiere que disfrutes: quiere que sobrevivas

Alex Garland siempre ha tenido inquietudes por el comportamiento y la experiencia militar. Desde el tercer acto de ‘28 días después’ hasta su último y maltratado peliculón, ‘Civil War’. ‘Warfare’, la más reciente película co-dirigida entre Alex Garland y Ray Mendoza, nos sumerge en las profundidades de un conflicto bélico de manera que parece casi hecho para verse con gafas de realidad virtual. Está claro que A24 vio en este proyecto una nueva propuesta original que agregar a su catálogo.

‘Warfare’ ofrece una representación cruda y realista de la guerra de Irak en 2006. Para ello se basa en un lance real vivido por el propio Mendoza, y sus ex compañeros Navy SEALs, los cuales han estado estrechamente implicados en el rodaje. La película sigue a un pelotón de soldados estadounidenses en una misión de vigilancia durante la batalla de Ramadi (la misma ciudad en la que operó el protagonista de ‘El francotirador’) que desemboca en un enfrentamiento devastador, en un asedio como los que hemos visto en películas como ‘Black Hawk Down’, ‘The outpost’ o ‘13 Hours: The Secret Soldiers of Benghazi‘. Lo que distingue a ‘Warfare’ es su enfoque en tiempo real y su estética casi de metraje encontrado, sumergiendo al espectador en el caos, la confusión y el terror que caracterizan la vida de un soldado. Este no es uno de esos films en los que una bomba va a estallar en un minuto y la escena dura cinco. Experimentamos los tiempos tal y como se narran, transmitiendo con ello el mismo agobio y urgencia de aquellos que vivieron esta historia. Esta elección estilística busca desmitificar la guerra, alejándose de la glorificación y presentando una visión más auténtica y despojada de adornos. En una época de guerras como la que vivimos, en la que se habla de rearmes y vuelta del servicio militar obligatorio, surge este filme que es completamente disuasorio. Aunque su guión transcriba las vivencias de auténticos soldados, pertenezca al género bélico y parezca militar en su sinopsis se suma a ese alegato antibelicista que mantiene Alex Garland. Desde luego lo veo como buen material para mostrar a alguien que alentado por videojuegos o por algún tipo de fanatismo quiera sumarse a cualquier fuerza armada.

El elenco está compuesto por un lujo de actores de esos que apuntan a estrellas del mañana. ‘Warfare’ se alza como uno de esos títulos que recordaremos en el futuro como alineación de lujo. Joseph Quinn, Will Poulter, Michael Gandolfini, D’Pharaoh Woon-A-Tai o Cosmo Jarvis ofrecen entre todos interpretaciones que capturan la vorágine y el desgaste psicológico de los combatientes. En otras palabras, el por qué una guerra te deja sonado. Cuando salgáis del cine no vais a destacar a ninguno en concreto ya que este es un trabajo en equipo, entre todos contribuyen a un caos la mar de efectivo. Ninguno desarrolla argumentos narrativos, políticos o éticos, sino que están al servicio de una reflexión sobre la brutalidad del combate. Y por supuesto también se muestran como herramientas de un lienzo que a través de plasmar muchas debilidades conforma un autorretrato.

La colaboración entre Garland y Mendoza es fundamental para la autenticidad de ‘Warfare’. Mendoza aporta su experiencia directa en combate, mientras que Garland, conocido por explorar temas contemporáneos en sus obras, contribuye con su visión cinematográfica distintiva. Esta sinergia busca ofrecer una representación honesta y respetuosa de las experiencias de los soldados en el campo de batalla. Tal es así que la crudeza de algunas de sus imágenes me hace recomendártela solo si tienes cierta edad apta para ver vísceras y dolor.

Es interesante olvidar por un momento al Garland de la ciencia ficción o el terror y analizar su relación con el ejército a lo largo de su filmografía. En ‘Civil War’, Garland aborda el impacto del conflicto en periodistas, soldados y la sociedad en general, evitando sensacionalizar la violencia y enfocándose en las consecuencias humanas de la guerra o los fanatismos en un terreno a priori “civilizado”. Antaño, cuando escribió ‘28 días después’, presentó a unos militares que se convierten en un enemigo peor que los propios zombies, mostrando que algunas personas están corrompidas en vida. En ‘Warfare’ muestra un lado más humano, ensuciándole el rostro y destripando a unos jóvenes que maduran y sufren un guantazo de realidad a base de obuses y balazos del calibre 7,62 mm. En resumidas cuentas, parece querer decirnos que los malos no son los militares con sus mentes bombardeadas, sino los ejércitos y las ideas que se supone que hay tras ellos.

Es innegable que Mendoza y Garland han creado una obra fruto del entendimiento mutuo que invita a la reflexión sobre la naturaleza de la guerra y sus efectos en quienes la viven de cerca. En resumen, ‘Warfare’ se presenta como una pieza cinematográfica que desafía las convenciones del cine bélico, ofreciendo una mirada sin filtros a la realidad del combate. Y lo hace de un modo sencillo, hasta tal punto que si yo fuese cineasta ahora mismo estaría exclamando “¡¿Por qué no se me ha ocurrido a mí esto?!”.

Ficha de la película

Estreno en España: 16 de abril de 2025. Título original: Warfare. Duración: 95 min. País: Reino Unido. Dirección: Alex Garland, Ray Mendoza. Guion: Alex Garland, Ray Mendoza. Fotografía: David J. Thompson. Reparto principal: Joseph Quinn, Michael Gandolfini, Joe Macaulay, Henrique Zaga, D’Pharaoh Woon-A-Tai, Will Poulter, Kit Connor, Noah Centineo, Taylor John, Smith, Adain Bradley, Cosmo Jarvis, Charles Melton. Producción: A24, DNA Films. Distribución: A24. Género: drama bélico. Web oficial: https://a24films.com/films/warfare

Crítica: ‘Black Mirror’ T7

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La temporada más continuista de la franquicia

Después de años redefiniendo los límites de la ciencia ficción televisiva, ‘Black Mirror’ regresa con su esperada temporada 7, dispuesta a volver a incomodarnos, fascinarnos y hacernos reflexionar sobre nuestro presente a través de futuros (o presentes alternativos) inquietantemente posibles. Bajo la mirada afilada de Charlie Brooker, esta nueva tanda de episodios continúa explorando la relación tóxica y fascinante entre la humanidad y la tecnología, con una mezcla de géneros que va desde el thriller psicológico hasta el drama existencial, con otro regalo para los amantes de la ciencia ficción clásica.

En esta crítica desgranaremos capítulo por capítulo cada una de las historias que componen esta temporada, analizando sus temáticas, giros narrativos, referencias culturales y lo que nos dice (o advierte) sobre el mundo que habitamos. Porque si algo nos ha enseñado ‘Black Mirror’, es que el horror no siempre está en la pantalla… a veces está justo al otro lado del reflejo. Y para ello hace algo inusitado, continuar dos de sus historias. A continuación os contamos en qué consiste cada nueva propuesta sin spoilers.

 

‘COMMON PEOPLE (Gente corriente)’ (56 min)

Se enmarca en un futuro cercano en el que se cumplen las peores previsiones de Einstein y vivimos en un mundo que se habría acabado sin abejas. Por suerte la tecnología permite crear mini drones que hacen su trabajo.

Así nos posicionan en una sociedad con altas capacidades tecnológicas. Y una pareja (formada por Chris O’Dowd y Rashida Jones) necesita de los progresos para mantenerse con vida y mantener su relación. Este es un capítulo lleno de amor que, además de tener un guiño a San Junipero, generará debate entre parejas. Y es que ¿está justificado mantener el amor a toda costa?

Parecía que plantearía una crisis de identidad similar a las desarrolladas en ‘Mickey 17’ o ‘Altered Carbon’. Pero el eje es la frialdad y ambigüedad con la que las corporaciones generan necesidad en las vidas de la gente de a pie y luego juguetean con nuestras ilusiones y poder adquisitivo. ¿Os molesta pensar que el móvil os escucha? ¿Os gusta ver Netflix con anuncios? ¿Pagáis más solo por no ver un par de cortes publicitarios por algo que es más barato que el cine? Esa es la situación de estos personajes que además han de enfrentarse al dilema de si su integridad física está por encima o debajo del amor hacia su pareja.

‘BÊTE NOIRE’ (49 min)

Una empresa alimenticia se encuentra en un momento clave de desarrollo de nuevos sabores y ya ofrece muestras a grupos de control para hacer su estudio de mercado. En ese marco dos ex-compañeras de clase (Siena Kelly y Rosy McEwen) se encuentran tras más de diez años. Normalmente las historias se ponen en el punto de vista de aquellos que han sido marginados por ser diferentes. Este episodio se posiciona desde el punto de vista de quien ha fomentado esa brecha, sobre todo para camuflar sus complejos de inferioridad. Hasta aquí es una historia social como otra cualquiera y no aparece el componente tecnológico.

El desconcierto que sentimos cuando nuestra percepción de la realidad se altera, como sucede con los efectos Mandela, es lo que maneja este episodio. Durante todo el episodio lo único que nos lo mantiene dentro de la temática de ‘Black Mirror’ es el hecho de que una de las protagonistas tiene alto coeficiente y capacidades tecnológicas. El capítulo puede que os haga rebobinar al principio, pero más allá de eso no supone ninguna revolución en la historia de la serie..

‘HOTEL REVERIE’ (1h 16 min)

Aunque la propuesta de este capítulo de ‘Black Mirror’ emplea dimensiones paralelas el dilema es casi el mismo que el que actualmente traen consigo las inteligencias artificiales. Respeto al trabajo de los artistas, respeto a la propiedad intelectual, respeto al patrimonio cultural… Incluso pone al límite el ser actor del método.

También se va toca el tema woke. Para la protagonista (Issa Rae) cuesta creer que su directora (Awkwafina) la haya metido en una realidad alternativa tanto como cuesta a veces creer los castings forzados de Netflix. Y hablando de Netflix, también se retrata la creación del cine como un producto medido al milímetro con gráficas y valores, como si nuestra interacción con la plataforma fuesen los medidores de Los Sims.

No deja de haber un poco de hipocresía que en la era de los remakes, los deepfakes y las estrellas metidas con calzador surja este episodio que, si bien está interesante, peca de pretender mejorar lo que hemos visto y vivido en el pasado como clásicos en aras de crear nuevos productos. Evidentemente esto es ‘Black Mirror’ y no es un plan que salga rentable, de hecho, muchos se quedarán con que este es un episodio sobre la consciencia con un monento similar a uno de los fragmentos del ‘Treehouse of Horror XIV’ de ‘Los Simpson’.

‘PLAYTHING (Juguetes)’ (45 min)

Peter Capaldi interpreta a un hombre excéntrico que se entrega voluntariamente y es interrogado por la policía, algo que creo que va muy relacionado con el etalonaje pues parece sacado de un episodio de CSI.

El director es David Slade (‘Hard candy’) y su película interactiva ‘Black Mirror: Bandersnatch’ tiene relación directa con este episodio. Pero más que esa conexión los espectadores verán una relación con los famosos tamagochis y los gamers verán una relación con el mítico juego ‘Populous’, tal vez con el ‘Sim city’, ‘Travian’ o ‘FarmVille’ para los más jóvenes. Es una manera de interpretar la concepción de Dios y un caldo de cultivo para los conspiranoicos que dicen que vivimos en una simulación a lo ‘Matrix’.

La naturaleza del individuo, nuestra concepción del bien y el mal… Es una curiosa reflexión sobre el hombre y su civilización que probablemente para muchos será el mejor episodio de esta temporada. Lástima que el protagonista esté plasmado como alguien excéntrico e inadaptado porque le resta fuerza al discurso.

‘EULOGY’ (46 min)

Pensaba que esta temporada iba a tener mucho más que ver con las inteligencias artificiales y no estaba siendo así hasta ver ‘Bête Noire’ y este episodio. A muchos les parece espeluznante, retorcido e incluso morboso el que mucha gente anime antiguas fotografías con familiares fallecidos con IA. Este es un caso similar. Un hombre (Paul Giamatti) recibe la invitación de una empresa llamada Eulogy para aportar sus recuerdos, los cuales servirán para rendir tributo a alguien a quien quiso mucho en su juventud.

Como dijo hace muy poco Frank Miller en Tenerife Noir, “la nostalgia es una trampa”. Curiosa advertencia la de este capítulo que utiliza los recuerdos como cajas fuertes de secretos, herramienta para cerrar heridas y jaulas en las que nos podemos ver encerrados bajo el cerrojo de la tristeza. Un precioso episodio, de los pocos que deja buenas sensaciones tras su final.

‘USS CALLISTER: INTO INFINITY’ (1h 28min)

Enlazando y continuando con el primer episodio de la cuarta temporada, el cual, era un clarísimo tributo a la franquicia ‘Star Trek’. Este episodio es una película en sí mismo que mezcla tópicos de otros clásicos de la ciencia ficción como ‘Mass effect’, ‘Ready player one’ o ‘Borderlands’. Todo son referentes relacionados con los videojuegos pues este episodio vuelve a tratar sobre personas atrapadas en un juego mientras millones de jugadores participan matando y muriendo con skins horteras sin miedo a una muerte real.

En esta ocasión vamos tras las bambalinas de Infinity, la compañía que ha creado el MMORPG al que juegan desesperadamente los protagonistas clonados interpretados por Cristin Milioti, Osy Ikhile, Billy Magnussen, Milanka Brooks y Paul G. Raymond. Toby Haynes dirige de nuevo el episodio asegurando la continuidad y tratando temas como el abuso de autoridad, los peligros de la realidad virtual y el aislamiento social. Yendo más allá aborda el respeto a la imagen e identidad de las personas y una parte corporativa muy propia del ADN de las empresas de Silicon Valley.

Crítica: ‘La luz de Aisha’

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Sinopsis

Aisha vive en un reino del Al-Ándalus del siglo XI, donde los fuegos artificiales son el espectáculo más popular. Sueña con convertirse en una gran pirotécnica como el legendario Maestro Hao, pero su padre, Ahmad, insiste en que siga la tradición familiar de la caligrafía. Cuando un alquimista, Txawir, engaña a Aisha para robar un peligroso libro custodiado por su padre, Ahmad es encarcelado injustamente. Aisha emprende un viaje lleno de aventuras para recuperar el libro y liberar a su padre.

Crítica

Pirotecnia visual para encender la autodeterminación

Hay algo profundamente luminoso y comprometido en ‘La luz de Aisha’, la nueva cinta animada de Shadi Adib. En ella, la directora iraní, conocida por su visión estética refinada y su meticulosa implicación en todos los aspectos de la producción, firma un relato que, bajo el disfraz de aventura juvenil, encierra un comentario sutil sobre la autodeterminación femenina, la herencia cultural y la ruptura de mandatos tradicionales.

Este debut en el largometraje está ambientado en un Al-Ándalus del siglo XI plagado de color, fuegos artificiales y alquimia. La película sigue a Aisha, una niña de 13 años que sueña con ser pirotécnica, enfrentando el peso de las expectativas familiares. La historia toma vuelo cuando la protagonista conoce a un alquimista legendario, lo cual, desemboca en cometer un grave error. Así se lanza a una odisea redentora, tan clásica como entrañable, que rescata los esquemas del viaje del héroe.

Desde el punto de vista temático, la cinta recuerda a ‘Papicha’ o ‘Un diván en Túnez’, en su forma de retratar el anhelo de emancipación femenina dentro de estructuras tradicionales árabes. Si bien ‘La luz de Aisha’ transcurre en un pasado dispuesto para audiencias infantiles, la lucha de su protagonista por abrirse camino en un mundo dominado por hombres resuena con el mismo ímpetu que las jóvenes protagonistas de aquellas cintas. Hay un paralelismo emocional claro: la pirotecnia de Aisha no es tan distinta de los desfiles clandestinos de ‘Papicha’ o las sesiones de terapia subversiva en ‘Un diván en Túnez’. En ese sentido, la película enarbola un discurso de empoderamiento femenino y de desafío a las estructuras sistémicas que bien está inculcárselo a las nuevas generaciones. Por otro lado se olvida de su ambientación en la península ibérica y no hay absolutamente ningún personaje o elemento que nos recuerde que es territorio ocupado por diferentes culturas, lo que describe más menos el andalucismo, por lo que la historia bien podría transcurrir en Argelia, Persia o cualquier otro territorio únicamente musulmán.

Técnicamente está realizada en 3D digital, pero se ha diseñado para que su movimiento y estética recuerden al stop-motion tradicional, por lo menos así lo he percibido. Con movimientos ligeramente menos fluidos, texturas visuales que imitan materiales físicos (como tela, fuego o piedra) y una iluminación y sombreado que generan sombras duras y volúmenes que recuerdan a figuras modeladas a mano. Visualmente, la película brilla. Adib, también diseñadora y supervisora de storyboard, despliega un imaginario estético con inspiración oriental. No es gratuito que el director de animación sea Raúl García, veterano de Disney en ‘Aladdín’, ‘Pocahontas’ o ‘El rey león’. El resultado es una cinta que combina precisión técnica con un lirismo visual muy poco habitual en la animación europea. La ambientación permite a García introducir por ejemplo aquel “parkour” con el que Aladdín recorría los tejados de Agrabah.

‘La luz de Aisha’ trasciende en ocasiones su condición de “cine familiar” y se convierte en un canto a la libertad de elección, al valor de corregir los errores propios y al derecho de soñar, incluso cuando todo parece estar en contra. Una película que no necesita gritar para brillar y de la cual probablemente volvamos a oír hablar en época de Goyas. Ojalá el gancho de marketing que supone la voz de Michelle Jenner y Jordi Sánchez surta efecto porque la película bien merece la oportunidad.

Ficha de la película

Estreno en España: 11 de abril de 2025. Título original: La luz de Aisha. Duración: 85 min. País: España, Alemania, Singapur. Dirección: Shadi Adib. Guion: Xavier Romero, Llorenç Español. Música: Edi Pou. Reparto principal (doblaje original): Michelle Jenner, Jordi Sánchez, Nerea Rodríguez, Jose Posada, Toni Mora, Yolanda Gispert. Producción: Mago Production, Filmax, Peng! Boom! Tschak! Films, Sangnila. Distribución: Filmax. Género: aventura. Web oficial: https://www.filmax.com/distribucion/la-luz-de-aisha/308

Crítica: ‘La cita’

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Sinopsis

Las primeras citas siempre son estresantes, pero ¿estar en una primera cita mientras un desconocido te manda memes personales que pasan de molestos a homicidas? Aterrador.

Crítica

Landon se pasa al terror digital transmitiéndonos la tensión vía Bluetooth

Christopher Landon regresa tras sus exitosos slasher cómicos para sumergirse en el  género del thriller con ‘La cita (Drop)’, una película que explota las ansiedades modernas en la era digital. Protagonizada por Meghann Fahy en el papel de Violet, una madre viuda que se aventura en su primera cita en años, la narrativa se centra en cómo una velada aparentemente normal se transforma en una pesadilla cuando Violet comienza a recibir mensajes anónimos a través de Bluetooth. Estas comunicaciones se tornan en amenaza y pronto comienzan las sospechas hacia todos los que la rodean, incluyendo el chico con el que lleva chateando tres meses, Henry, interpretado por Brandon Sklenar. Esto puede recordar a filmes como ‘Equipaje de mano’, ‘Locke’, ‘Eagle eye’ o ‘Última llamada’, pero incorporando nuevas tecnologías y siguiendo derroteros algo diferentes.

La premisa de ‘La cita’ se inspira en una experiencia real de Olivia Sui, quien durante una cena con su pareja y un amigo, los productores Sam Lerner y Cameron Fuller, recibió memes aleatorios de Shrek a través de AirDrop. Este incidente cotidiano tan loco y que bien podría haber salido de la imaginación del director se convierte, bajo la dirección de Landon, en una exploración de las vulnerabilidades tecnológicas y en su mayoría, en una manera de conducirnos hacia un tema mucho más peliagudo.

Comparando ‘La cita’ con trabajos anteriores de Landon, como ‘Feliz día de tu muerte’ y ‘Este cuerpo me sienta de muerte’, se observa una evolución en su enfoque del terror y el suspense. Mientras que ‘Feliz día de tu muerte’ combinaba el slasher tradicional con bucles temporales y toques de humor negro, y ‘Este cuerpo me sienta de muerte’ exploraba el intercambio de cuerpos con una mezcla de comedia y terror. ‘La cita’ mantiene algo de ese humor sinvergüenza (ahí están los memes, el camarero intensito y el ‘Baby Shark’ a piano) pero se sumerge más en un thriller psicológico. Aquí, Landon abandona los elementos sobrenaturales para centrarse en amenazas plausibles en el mundo hiperconectado de hoy. Con cambio de tercio o sin él queda patente que lo que hace este cineasta es readaptar filmes a corrientes actuales maquillándolo todo a través de artificios tecnológicos que visualmente quedan resultones pero que no esconden que estamos ante lo mismo de siempre. El cierre del filme es el que deja meridianamente claro que estamos ante algo más convencional de lo que las lentejuelas esconden.

Sin ser una interpretación de Oscar Meghann Fahy demuestra capacidad para transmitir la creciente desesperación y el conflicto interno de su personaje. Es en gran medida responsable de la tensión que conseguirá mantener a buena parte de los espectadores en vilo. Si piensas que en Tinder encuentras citas raras espérate a ver la que tiene esta joven viuda. Landon se podría haber puesto mucho más loco pero ha optado por embadurnar al filme de un tema comprometido y eso merece por lo general mucho respeto y menos cachondeo. ‘La cita’ es una película en la que la protagonista no tiene el control de la situación e irónicamente el guión consigue contenerse y evitar un desmadre que quizá habría hecho del final algo más remarcable.

A parte del tema social, que no comentaré por no destripar el trasfondo de la protagonista, ‘La cita’ también destaca por su comentario sobre la invasión de la privacidad en la era digital. Al basar la trama en una función común de los smartphones, Landon convierte una utilidad cotidiana en una fuente de terror, recordando al público las posibles vulnerabilidades en su vida diaria. Muchas veces una función la mar de práctica se convierte en herramienta para hacer fechorías: mensajería instantánea, envíos de imágenes, ver cámaras de seguridad desde el móvil, clonado de datos… Día a día la tecnología deja con la sensación de obsolescencia a más gente y esta es una fuente de terror e inquietudes que sin ser novedosa explota bien el filme. Sin llegar a tener giros a lo Shyamalan ‘La cita’ demuestra que Landon se esfuerza por sorprender alejándose una vez más de las fórmulas de terror convencionales. Pero carece del talento o la visión que convirtieron a cineastas como Edgar Wright, Karyn Kusama o, más recientemente, Oz Perkins, en voces realmente distintivas dentro del género.

Ficha de la película

Estreno en España: 11 de abril de 2025. Título original: Drop. Duración: 100 min. País: EE.UU. Dirección: Christopher Landon. Guion: Jillian Jacobs, Christopher Roach. Música: Bear McCreary. Fotografía: Marc Spicer. Reparto principal: Meghann Fahy, Brandon Sklenar, Violett Beane, Jacob Robinson, Reed Diamond, Gabrielle Ryan. Producción: Blumhouse, Platinum Dunes, Wild Atlantic Pictures. Distribución: Universal Pictures. Género: suspense. Web oficial: https://www.instagram.com/dropthemovie/

Crítica: ‘Misión panda en África’

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Sinopsis

Pang es un joven panda que crece en un idílico pueblo del corazón de china. Pero cuando secuestran a su mejor amiga, la dragona Jielong, para regalársela a un joven y caprichoso rey león, Pang no lo duda ni un segundo: ¡se embarca en una aventura que le llevará hasta África! Con la ayuda de un travieso mono, Pang conocerá nuevos amigos y descubrirá el esplendor de un continente totalmente desconocido para los pandas.

Crítica

Colorido y buenas lecciones en un filme a la sombra de sus referentes

‘Misión Panda en África’ es un filme que cuenta con participación de hasta seis países y llega orquestada por dos directores: Richard Claus y Karsten Kiilerich. Ambos están muy experimentados en la animación y ya trabajaron juntos en ‘El pequeño vampiro’. Ahora regresan con la promesa de ofrecer una aventura animada para toda la familia. Con un mensaje claro sobre la amistad, la inclusión y el valor de aceptar las diferencias, esta película europea busca hacerse un hueco entre los clásicos del cine infantil. Sin embargo, al compararla con otras producciones del mismo género, como ‘Madagascar’, ‘Kung Fu Panda’ o incluso ‘Salvaje (The wild)’, queda patente que el público objetivo es únicamente el infantil.

La historia sigue a Pang, un joven panda que viaja desde China hasta África para rescatar a su amiga, la dragona Jielong. En el camino, se enfrenta a peligros, conoce nuevos amigos y aprende lecciones sobre valentía, empatía y diversidad cultural. Aunque es un argumento bienintencionado y educativo —ideal para niños de entre 4 y 8 años—, no logra ofrecer la frescura ni el dinamismo que sí caracterizan a películas anteriores del mismo corte, donde el desarrollo del protagonista está mejor matizado, hay canciones pegadizas y todo está sostenido por un ritmo narrativo más consistente.

La película tiene guiños y chanzas hacia otros filmes como ‘El rey león’ o ‘Kung fu panda’, pero lo justo es ponerle en la liga de títulos como ‘Madagascar’. Aunque ‘Misión panda en África’ propone un viaje de animales fuera de su entorno habitual y emplea un humor pillo en ciertas ocasiones, se queda muy enfocada en el público infantil, dejando poco margen para que los adultos encuentren dobles lecturas o bromas discretas para su disfrute. La cinta carece del ingenio que consigue convertir a títulos infantiles en clásicos para toda la familia.

En cuanto a la ambientación, tanto China como África ofrecen el color y la diversidad de plantas y animales que es capaz de sugestionar la imaginación de los más pequeños, sirviendo como una manera subliminal para que estos se vaya familiarizando con la variedad de flora y fauna de cada uno de esos ecosistemas. De ahí que podamos decir que si en algo destaca ‘Misión Panda en África’ es en su intención pedagógica. Esta película promueve no solo el conocimiento de la naturaleza, sino también valores esenciales como la tolerancia, la amistad y el respeto por aquellos que son distintos, algo que también buscaron en su día otras producciones europeas como ‘Ainbo’ (del mismo director Richard Claus).

Visualmente, la animación cumple pero no deslumbra. Quizá recientes éxitos europeos como ‘Flow’ han marcado un hito demasiado alto. Quizá sucede que el diseño de personajes cumpla demasiado el estándar de dibujos 3D. Pero al menos ofrece una buena cantidad de texturas y expresividad en sus personajes. Eso si, yo personalmente habría descartado el diseño del dragón que luce un peinado a lo Dragon Ball.

‘Misión Panda en África’ es una película adecuada para los más pequeños y puede ser una buena primera experiencia cinematográfica. No obstante, en comparación con sus referentes más populares y sofisticados, se siente como una versión más simple y didáctica, sin la fuerza visual ni narrativa que caracteriza a los grandes títulos del cine animado. Una propuesta con corazón, pero que difícilmente dejará huella más allá de su estreno.

Ficha de la película

Estreno en España: 11 de abril de 2025. Título original: Panda Bear in Africa. Duración: 84 min. País: Dinamarca, Estonia, Países Bajos, Francia, China, Alemania. Dirección: Richard Claus, Karsten Kiilerich. Guion: Richard Claus, Karsten Kiilerich, Rob Sprackling. Música: Vidjay Beerepoot. Reparto principal (doblaje original): Yootha Wong-Loi-Sing, Georgina Verbaan, Li Zihui, Thom Hoffman, Mick Aerts, Ji Yunhan, Silas Lekgoathi, Maurits Delchot, Charles Ouda. Producción: A Film Estonia, A Film, Comet Film Produktion GmbH, Cool Beans, Fuente Culture, Le Pacte. Distribución: Vercine. Género: aventura, comedia. Web oficial: https://www.vercine.org/ficha/es/831-mision-panda-en-africa/

Crítica: ‘Muy lejos’

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Sinopsis

Sergio (Mario Casas) viaja a Utrecht con su familia para asistir a un partido de fútbol. Antes de coger el vuelo de regreso a Barcelona, sufre un ataque de pánico y decide quedarse en Holanda. Incapaz de dar una explicación lógica a los suyos, corta el contacto con su pasado. A partir de ese momento, tendrá que sobrevivir sin dinero, sin amigos, sin casa y sin hablar el idioma, hasta que sea capaz de encontrarse a sí mismo.

Crítica

Un grito de liberación que se manifiesta tan despacio como un párpado que duda antes de despertar

Dos gestos en los primeros compases del filme bastan para que sepamos que el protagonista que interpreta Mario Casas en ‘Muy lejos’ reprime algo. Esta no es de esas ocasiones en las que visto eso ya no hay nada más que hacer, el debut como director de largometrajes de Gerard Oms tiene mucho más que ofrecernos, mezclando algo profundamente personal con lo íntimo y lo social, en ocasiones incluso con lo cinematográficamente poético.

Soy de los que defienden que Mario Casas ya ha demostrado hace tiempo que es un actor que va más allá de la fachada y de las pelis romanticonas. Protagoniza este filme en un nuevo cambio de registro y nos transporta a solo unos años atrás, a la Europa de la crisis de 2008, en concreto a Utrecht.

La película narra la historia de un español, quien tras un inesperado giro decide no volver a Barcelona y quedarse en Países Bajos, rompiendo con todo vínculo familiar y emocional. Un giro que intuimos que responde a una inquietud personal que le supera pero que también está cargado de misterio. A partir de ahí estamos ante una historia de supervivencia. Mario Casas se ve sin casa, sin trabajo y sin amigos. Pero esta premisa no es solo un acto de huida: es también un grito de liberación que se manifiesta tan despacio como un párpado que duda antes de despertar.

Oms construye esta historia desde su propia experiencia: él mismo emigró en aquellos años en los mismos escenarios donde ahora plasma su ópera prima. Esta conexión autobiográfica no solo añade veracidad, sino una textura emocional que atraviesa cada fotograma, algo que se percibe con claridad en la mirada del protagonista, siempre al borde del abismo, pero con una esperanza temblorosa al fondo del plano. Quizá no sea el tema central pero habla de una Europa que no trata bien a los emigrantes, ni siquiera siendo estos europeos. No voy a mencionar la temática principal del filme pues para algunos puede desmontar media película el saberlo de antemano. Pero si que es un fiel reflejo de que en la Europa más libre aún hay corsés que muchos mantienen atados, incluso para sí mismos.

Mario Casas firma una de sus interpretaciones más maduras y vulnerables, no me extraña el premio recibido recientemente en Málaga. Alejado de su imagen de galán, se sumerge en un papel que requiere una entrega física y emocional absoluta. Se percibe cierta improvisación para explorar la desconcertante situación de su personaje. Oms logra con su interpretación y con el reparto secundario entretejer una red que refleja la complejidad de un entorno que, es en sí una dicotomía: un sin fin de frialdades y rincones donde encontrar solidaridad.

Ficha de la película

Estreno en España: 11 de abril de 2025. Título original: Molt lluny. Duración: 100 min. País: España. Dirección: Gerard Oms. Guion: Gerard Oms. Música: Sílvia Pérez Cruz. Fotografía: Edu Canet. Reparto principal: Mario Casas, David Verdaguer, Ilyass El Ouahdani. Producción: Zabriskie Films, Revolver Ámsterdam, MEDIA, ICEC, ICAA, NL Film Fonds, TV3, TVE. Distribución: BTeam Pictures. Género: drama. Web oficial: https://bteampictures.es/muy-lejos/

Crítica: ‘La niña de la cabra’

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Sinopsis

Madrid, 1988. Elena afronta la reciente pérdida de su abuela mientras se prepara para hacer la Primera Comunión. Su amistad con Serezade, una niña que no se separa de su cabra, le lleva a plantearse si realmente el mundo es tal y como se lo han contado.

Crítica

Retrato tierno de ruptura y desafío generacional

‘La niña de la cabra’, el filme de Ana Asensio, se adentra en un terreno que el cine español ha visitado con frecuencia en los últimos años: la infancia en los años 80 (véanse films como ‘Las niñas’, ‘El universo de Oliver’ o ‘Los Aitas’). Asensio debutó hace años con ‘Most Beautiful Island’ en un filme que te gustase o no se percibía íntimo y ahora apuesta por enfoque aún más introspectivo, sincero y profundamente humano. Este es un largometraje que evita el exceso de dramatismo y la idealización para ofrecer un testimonio honesto y emocionalmente resonante.

Protagonizada por la joven Alessandra González como Elena, la película nos sitúa en un barrio de la periferia sur madrileña, donde la niña vive entre preocupaciones cotidianas tales como su Primera Comunión, los grupitos del patio de recreo, la ausencia de su abuela o los prejuicios familiares hacia su nueva amiga gitana Serezade (Juncal Fernández). Esa pequeña joven en situación de riesgo de exclusión siempre va acompañada de una enigmática cabra que desata las fantasías y pesadillas de Elena, alimentados por sus lecciones escolares sobre las pinturas negras de Goya y los catecismos que te dicen que todo es pecado. Este cruce entre lo real y lo simbólico, entre la infancia como experiencia y como percepción alterada, es uno de los grandes aciertos narrativos del film que, en mi opinión refleja, como llega un momento en la vida en que se rompe el mundo que nos presentan nuestros padres.

Asensio opta por narrar desde la mirada infantil, lo que imprime al relato un filtro de inocencia, subjetividad y ternura. En lugar de imponer un discurso adulto, la cámara se alinea con la perspectiva de Elena, lo cual dota a la película de una autenticidad tan enternecedora como desarmante. Esta elección nos lleva a otro mundo y recuerda a la estrategia empleada por obras recientes como ‘El universo de Óliver’ o ‘Rita’, pero ‘La niña de la cabra’ consigue sobresalir por su equilibrio entre lo costumbrista, lo nostálgico y lo poético. Es tal en enfoque en la infancia que a veces parece que estamos en un capítulo de Snoopy, donde los adultos nunca eran vistos por encima de su cintura.

La dirección artística está meticulosamente cuidada, desde la ambientación hasta el vestuario, logrando una evocación nostálgica sin caer en la caricatura. A diferencia de otras cintas ambientadas en los 80, que abusan de la estética vintage para ganarse al espectador, aquí todo está al servicio de una historia que también podría transcurrir perfectamente en 2025. Los segmentos en blanco y negro aportan la misma confusión del expresionismo alemán y refuerzan el tono melancólico sin robar protagonismo a los silencios, tan importantes en esta narración cargada de emociones no verbalizadas, que en parte parece que buscan la complicidad del espectador y en parte reflejan la desorientación o el desafío que a veces está presente durante nuestros primeros años. No es igual de eficiente la voz en off (de la propia directora) que aparece de manera aleatoria.

Uno de los aspectos más destacables del filme es su retrato de la exclusión social. Sin recurrir al panfleto, Asensio visibiliza el racismo cotidiano y socialmente interiorizado que enfrentan personajes como Serezade, pero también la posibilidad de la amistad como puente entre mundos aparentemente inconciliables. El guion evita maniqueísmos y apuesta por la ambigüedad, dejando espacio para que el espectador reflexione sobre sus propios recuerdos de infancia y los prejuicios heredados. Así mismo plasma las barreras sentimentales que existían en la época y que impedían la comunicación y comprensión entre generaciones.

En cuanto al reparto y aunque con la voz en off parece que nos indica que hay algo de autobiográfico, la directora se enfrentaba al reto de contar una historia que no protagonizaba ella misma como, fue el caso de su anterior filme, y por lo tanto, de conseguir que otros transmitan lo que tiene en mente. Se podría decir que ha conseguido moldear a las dos pequeñas niñas para exteriorizar sus inquietudes. Alessandra González ofrece una interpretación poderosa y tierna, llena de matices que no parecen ni de su edad. Su química con Juncal Fernández aporta una naturalidad conmovedora, pilar esencial para sostener la historia.

‘La niña de la cabra’ es una película pequeña en escala pero enorme en sensibilidad. Un testimonio de ruptura generacional que no necesita grandes giros ni efectos para dejar huella. Ana Asensio consolida su voz como cineasta sensible y comprometida con las historias que para algunos son incluso tabú, las que no suelen aparecer en los titulares o las que rompen tradiciones, pero que forman el tejido emocional de quienes fuimos niños alguna vez.

Ficha de la película

Estreno en España: 11 de abril de 2025. Título original: La niña de la cabra. Duración: 95 min. País: España. Dirección: Ana Asensio. Guion: Ana Asensio. Música: Marius Leftarache. Fotografía: David Tudela. Reparto principal: Alessandra González, Juncal Fernández, Lorena López, Javier Pereira, Enrique Villén, Zaira Romero, Gloria Muñoz. Producción: Aquí y Allí Films, Avalon, La niña de la cabra AIE, Avanpost. Distribución: Avalon. Género: drama. Web oficial: https://avalon.me/peliculas/la-nina-de-la-cabra/

Crítica: ‘Polígono X’

Sinopsis

Unas canchas de fútbol de barrio. Rana y su equipo se sienten humillados por los brasileños del barrio de al lado, que les ganan desde hace tiempo. Pero hoy no van a permitirse perder y menos delante de Alba, la ex de Rana, saliendo a jugar contra ellos en una partida de cinco contra cinco en donde todos tienen algo contra todos. Esta es la oportunidad perfecta para los chicos del barrio Polígono X de hacer algo que llevan esperando mucho tiempo: expulsar a los brasileños de su barrio.

Crítica

Un retrato sin concesiones de la tensión del cemento

Hay que decirlo desde el inicio: pocos cortos logran condensar con tanta precisión y tensión narrativa un universo tan reconocible como el que plantea Néstor López en ‘Polígono X’. Un director que ya sabe lo que es levantar un Goya, vaticinamos hace poco el éxito de ‘Semillas de Kivu’ y aprovechamos esta ocasión para dar nuestra sincera enhorabuena. Esta vez nos golpea con una pieza compacta y brutal que se mueve con la precisión de una coreografía… pero sin artificios, sin alardes vacíos. Aquí, el plano secuencia no es un capricho técnico, es una necesidad narrativa que sirve para subrayar la tensión psicológica, el asedio de gallitos y la sensación de que algo puede explotar en cualquier momento.

Uno de los méritos y aciertos de ‘Polígono X’ reside en cómo consigue que la cámara se convierta en un personaje más, un testigo que respira el mismo aire cargado que los protagonistas. No hay cortes y tampoco hay pausas. Todo fluye con una naturalidad inquietante, como si de manera arriesgada la cámara se hubiese sumergido en un barrio real y a modo de documental. Esa cámara nerviosa pero precisa no solo capta la acción sino también el contexto: esas fachadas desconchadas, ese lenguaje corporal endurecido por los años, esa jerga que es tan música como amenaza.

‘Polígono X’ no habla solo de un conflicto puntual: habla de una cultura enquistada, de una masculinidad tóxica que sobrevive inexplicablemente al paso del tiempo. Viviendo actualmente con bombardeo de discursos progresistas y de un audiovisual que enarbola discursos en aras de la igualdad, sorprende que aun parece lejos el ganar pulso a “los trogloditas” que necesitan el refuerzo físico para sentirse alguien. En pleno siglo XXI, cuando las pantallas han educado a generaciones enteras y deberían habernos enseñado otras formas de ser, López nos recuerda que hay realidades donde la evolución no ha llegado, o ha llegado a medias. Y no lo hace desde la superioridad moral ni el panfleto: lo hace desde una mirada que parece fruto de la observación, desde una mirada que entiende el barrio, tanto como los que hemos crecido en él y lo hemos mamado casi como firma de vida.

En este sentido, quienes hemos transitado esas calles, esas pistas de fútbol sala donde se juega más que el marcador, encontramos en ‘Polígono X’ una fidelidad completa, vibrante. Porque no es solo el decorado, es el código gestual, la violencia sorda que se esconde tras mirada, el orgullo ridículo que se convierte en detonante de una tragedia. López clava estos matices con precisión y lo hace apoyado en un reparto que parece no actuar, sino simplemente estar. Ahí está el otro gran acierto del corto. Juan José Ballesta suma una nueva interpretación que clava los patrones de aquellos que son endémicos de las calles de la España de los 2000. Pero no solo él, sino que todo un reparto encabezado realmente por Guillermo Hego, que compone una pandilla veraz que podríamos cruzarnos si salimos ahora mismo a barrios madrileños de zonas como Carabanchel, Vallecas, El Pilar o Villaverde.

El corto se ve rápido, sí, pero deja una sensación amarga que permanece. Como una bronca mal cerrada o una conversación pendiente. ‘Polígono X’ es cine social, quizá la versión actual del cine quinqui de los 70 u 80. Sin florituras, sin condescendencias. Una ventana para quienes no quieren mirar y un recordatorio para los que vivimos o hemos vivido momentos como este.

Ficha de la película

Estreno en España: 2025. Título original: Polígono X. Duración: 15 min. País: España, Francia. Dirección: Néstor López. Guion: Néstor López. Fotografía: Juanjo Sánchez. Reparto principal: Guillermo Hego, Juan José Ballesta, Deivis de Jesús, Carlos Cábalas, Antonio Belvis, Anjel Collado, Alba Tissera. Producción: Filmakers Monkeys, Cvpvla Studio, La Última Sensación, The Other Films, La Luna Productions. Distribución: La Luna Productions. Género: drama. Web oficial: https://laultimasensacion.com/project/poligono-x/

Crítica: ‘Guillermo Tell’

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Sinopsis

En 1307, las fuerzas austriacas oprimen al pueblo suizo. Guillermo Tell juró no volver a usar la violencia tras su paso por las Cruzadas, pero se ve obligado a unirse a la rebelión para detener el derramamiento de sangre.

Como castigo, el gobernador Gessler obliga a Tell a disparar una manzana sobre la cabeza de su hijo Walter, de lo que saldrá ileso por sus habilidades con la ballesta. Gessler hace cautivos a Tell y a la princesa Bertha de Habsburgo, que rápidamente escapan.

Tell regresa para liderar una rebelión contra los invasores austriacos, buscando venganza tras el saqueo de su ciudad y la muerte de su esposa.

Crítica

Una clara heredera del cine de aventuras de los 90

Quizás si se hubiese estrenado allá en los 90, ‘Guillermo Tell’ hubiese sido un gran bombazo. La cinta puede recordar a ‘Braveheart’ o a ‘Rob Roy’. Una película que nos cuenta una gran revuelta contra la monarquía del momento. Ganas de independencia y terribles mandatarios que no hacen más que destruir a un pueblo que lo único que quiere es libertad.

Estamos en 1307, donde las fuerzas austriacas oprimen al pueblo suizo. Guillermo Tell se juró no volver a usar la violencia tras su paso por las Cruzadas. Pero después de que el gobernador Gessler le obligue a disparar una manzana sobre la cabeza de su hijo decide liderar una rebelión contra los austriacos

Nick Hamm es el encargado de dirigir esta cinta, llena de preciosas imágenes de los Alpes Suizos, donde vemos caminar a este héroe. Con muy buenas imágenes a la hora de mostrarnos las grandes luchas. Como he comentado, muy a lo cine de finales de los 90 y principios de los 2000. Con grandes escenarios, muchos extras y excelentes vestuarios. Todo muy cuidado, pero a la vez ‘Guillermo Tell’ tiene la falla de ser muy larga. Tiene un ritmo que en la actualidad puede parecer un tanto lento, sobre todo, porque tampoco cuenta tanto, como para alargar más la película.

Claes Bang, es el encargado de dar vida a este héroe. Le da una templanza enorme a este personaje que apenas tiene carisma. Pero aun así logra crear un hombre bastante real. Después de verle en la serie de ‘Drácula’ de Netflix, he de decir que su actuación cambia totalmente.

Su némesis, Gessler, está interpretado por Connor Swindells, de ‘Sex Education’. Gessler es un personaje déspota y odioso. Y el joven actor lo borda.

En el reparto tenemos caras muy conocidas, como Golshifteh Farahani, Jonah HauerKing, Rafe Spall, Emily Beecham, Ellie Bamber, Amar ChadhaPatel, Solly McLeod, Billy Postlethwaite o Sam Keeley. Además, hay dos apariciones estelares como son Jonathan Pryce y Ben Kingsley.

Por último, como curiosidad, comentar que no hay ninguna prueba histórica acerca de la existencia de Guillermo Tell, aparece un relato en una antigua crónica. Muchos historiadores creen que realmente es una figura legendaria. Pero aun así su historia es totalmente una gran leyenda para los suizos.

‘Guillermo Tell’ es un buen entretenimiento, realizado como las películas de antaño y que nos da una buena sesión de aventuras, pese a su duración. 

Ficha de la película

Estreno en España: 4 de abril de 2025. Título original: William Tell. Duración: 133 min. País: Reino Unido. Dirección: Nick Hamm. Guion: Nick Hamm. Música: Steven Price. Fotografía: Jamie Ramsay. Reparto principal: Claes Bang, Connor Swindells, Ben Kingsley, Golshifteh Farahani, Jonah Hauer-King,  Emily Beecham, Jonathan Pryce, Rafe Spall, Ellie Bamber, Amer Chadha-Patel. Producción: Free Turn, Tempo Productions, Beta Cinema, Prime Focus Studios, Groenlandia, Cineroma SRL. Distribución: Beta Fiction Spain. Género: aventura, drama. Web oficial: https://www.tempoproductions.net/film/william-tell

Crítica: ‘Devil May Cry’

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Amplía el lore a través de un Dante menos maduro y en una etapa menos sombría

Cuando Netflix anunció su adaptación animada de ‘Devil May Cry’, las expectativas quedaron marcadas por dos factores clave en extremos opuestos: el historial de fracasos en adaptaciones de videojuegos de la industria norteamericana y el éxito de ‘Castlevania’, una serie con la que comparte estudio de animación y showrunner, Adi Shankar. La saga de Capcom ya había tenido otros intentos previos en televisión, como la serie de 2007 y otra en 2013, ambas con ligera aceptación por los fans. Ahora, con un equipo más experimentado y un público más receptivo a este tipo de proyectos, ¿logra ‘Devil May Cry’ redimirse en el formato animado?

Netflix estrena esta serie el 3 de abril con 8 episodios de media hora cada uno. Desde los primeros segundos, la serie deja clara su intención de jugar con el factor nostalgia. Nada más empezar, nos regala un guiño a ‘Masters del Universo’ y otros clásicos Capcom de los 90, como ‘Captain Commando’ o ‘Resident Evil’. El opening, con la versión censurada de Rollin’ de Limp Bizkit, es una declaración de intenciones: nos sitúa en ese ambiente de finales de los 90 y principios de los 2000, justo antes del nacimiento de la saga. A lo largo de los episodios la banda sonora sigue esta línea con temas remezclados de Rage Against the Machine, Papa Roach, Evanescence y otros contemporáneos, lo que refuerza el carácter caótico y desenfadado de la serie.

En cuanto a la historia, la serie se ambienta alrededor de los eventos de ‘Devil May Cry 3’, uno de los juegos más queridos de la franquicia. Introduce nuevos demonios y recupera otros conocidos, ofreciendo contexto y, en algunos casos, relleno en las bios de ciertos personajes, especial y evidentemente sobre Dante. Se introducen elementos de física cuántica como parte del lore demoníaco, algo que, hasta donde sé, no había sido mencionado en la saga, pero que aquí se usa como una interpretación más de la naturaleza del inframundo. No es un problema grave, pero puede desconcertar a los fans más puristas.

Uno de los aspectos más discutibles de la serie es su tono visual. Studio Mir apuesta por un estilo más colorido que choca con la estética lúgubre y oscura de los juegos, especialmente si recordamos los gráficos de PlayStation. Esto le resta parte de la sensación de terror y opresión que caracterizaba a los primeros ‘Devil May Cry,’ a cambio de reforzar el componente cómico de la serie, algo que en los juegos solía recaer exclusivamente en la actitud descarada de Dante. El episodio 6 es un claro ejemplo de esta dualidad: su uso de diversos estilos de animación es visualmente impresionante y emotivo, pero se aleja bastante del tono de la saga. Aún así, si reducimos la serie a mínimos, es un chorreo de acción sangrienta repleta de bosses.

En el apartado del doblaje, la gran sorpresa es Johnny Yong Bosch como la voz de Dante. Bosch, conocido por ser el Power Ranger negro, Kaneda en ‘Akira’, Ichigo Kurosaki en ‘Bleach’ y Ken en ‘Street Fighter’ (para el cual hay guiño nostálgico en la serie), ya tenía relación con la franquicia al haber sido la voz de Nero en los videojuegos. Su fichaje como Dante resulta curioso y viene tras la salida de Reuben Langdon, quien había interpretado al personaje durante 19 años. Langdon, actor, luchador en artes marciales y especialista en captura de movimiento, se distanció de Capcom por cuestiones políticas, lo que llevó al estudio a optar por un cambio de voz. También es notable el homenaje en el primer episodio a Kevin Conroy, legendario actor de voz de Batman, quien aquí interpretaba a VP Baines.

A nivel de referencias, la serie cumple con creces. Elementos icónicos como la Force Edge de Sparda, las pistolas Ebony e Ivory y la espada Rebellion… están presentes, y la acción mantiene el espíritu frenético de los videojuegos. Aunque algunos cambios pueden generar debate entre los seguidores más veteranos, sobre todo los que humanizan a los demonios y les ponen en un contexto que parece responder a inquietudes actuales con las crisis migratorias. A este ‘Devil May Cry’ le falta la madurez, el dramatismo y la tragedia de la saga y le sobra algo de socarronería, pero no olvidemos que surge a partir de la que fue una gran precuela y el protagonista aún no tiene ese punto de madurez. Si obviamos eso, hay que reconocer que consigue capturar la esencia de ‘Devil May Cry’.

Crítica: ‘Karma’

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¿Casualidad o merecido? La serie en la que el karma juega con la tercera ley de Newton

Netflix continúa con uno de sus idilios más lucrativos y nos trae una nueva serie surcoreana. ‘Karma’ es una próxima serie y la tendréis en la parrilla de la plataforma el 4 de abril de 2025. Dirigida y escrita por Lee Il-hyung, la serie está basada en un webtoon homónimo y cuenta con un elenco destacado, incluyendo a Park Hae-soo, conocido por su papel en ‘El juego del calamar’, Shin Min-a, Lee Hee-joon, Kim Sung-kyun, Lee Kwang-soo y Gong Seung-yeon. ​

La trama se centra en seis personajes cuyas vidas se entrelazan de manera inesperada y desafortunada debido a decisiones impulsadas por la codicia y el deseo. Catástrofes personales, accidentes, malas decisiones, filosofía de vida cuestionable, ética reprochable… los protagonistas son unos malnacidos y unos cabroncetes. Todo ello, según la serie, les trae mal karma. La deriva de sus vidas les lleva a interrelacionarse con otras personas que también acumulan nubes negras sobre ellos. Dicho así suena como ‘Bronca’, el gran éxito de Netflix. Con un carácter menos cómico y más negro nos expone una cadena de sucesos entrelazados con misterio entremedias, con conexiones por resolver. Todo son casualidades o merecidos, según se quiera entender.

Entre los protagonistas de ‘Karma’ encontramos a un hombre que, tras presenciar un accidente misterioso, realiza un trato irreversible, una médica que enfrenta traumas de su infancia al reencontrarse con alguien de su pasado; o un individuo endeudado por inversiones fallidas en criptomonedas. Estos relatos se combinan para explorar temas de destino, venganza y las consecuencias de las acciones humanas, como si el destino hubiese tomado nota de la ley de acción y reacción de Newton. Desde luego que la serie te empuja a ser mejor ciudadano o por el contrario, un canalla más calculador. Desde luego es mucho más efectiva que ‘No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas’. Si lo miramos desde ciertas perspectivas algunos personajes son simpáticos buscavidas que se creen unos sabelotodo y realmente son unos pringados. Pero bajo otra perspectiva la serie muestra que nos pasa lo que nos pasa por que somos y estamos rodeados de calaña.

‘Karma’ ofrece una narrativa intensa y reflexiva sobre las interconexiones humanas y las repercusiones de nuestras elecciones. Es un thriller completamente negro con mucho drama psicológico.​ Te deja con mucha intriga tras cada uno de sus episodios y aporta grandes giros de guión, algunos pocos predecibles y otros sorprendentes, como el que nos reserva en su final. Quizá la solución de cada uno de los eventos que vemos esté tan medida y sea a veces tan fruto de lo premeditado que le reste ese sabor a “merecido”, pero este es un enredo la mar de interesante.

Crítica: ‘Sorda’

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Sinopsis

Ángela, una mujer sorda, va a tener un bebé con Héctor, su pareja oyente. La llegada de la niña altera la relación de pareja, y lleva a Ángela a afrontar la crianza de su hija en un mundo que no está hecho para ella.

Crítica

Un relato poderoso sobre la comunicación en todas sus formas

La ópera prima de Eva Libertad, ‘Sorda’, se alza como una de las propuestas más conmovedoras y casi obligatorias del cine español reciente. Ganadora de dos premios en Berlín y de la Biznaga de Oro a la mejor película española en el Festival de Málaga, así como del premio del público y de los galardones ex aequo a mejor interpretación para Miriam Garlo y Álvaro Cervantes, la película aborda con sensibilidad las barreras comunicativas y emocionales que enfrenta una pareja en la que uno de sus miembros es sordo y el otro oyente, especialmente en el reto de la paternidad.

A través de la historia de los personajes de Ángela y Héctor, Sorda explora los desafíos que surgen cuando una pareja compuesta por una persona sorda y oyente deciden traer alguien a este mundo. La llegada del bebé intensifica las dificultades de comunicación, la incertidumbre sobre cómo enfrentar la crianza y la necesidad de encontrar un equilibrio en una sociedad que sigue sin estar completamente adaptada a la diversidad funcional. La película no solo denuncia las barreras externas que se encuentran aquellos que no son oyentes, sino también las internas, aquellas que nacen de los miedos, las inseguridades y las múltiples o posibles faltas de entendimiento dentro de la pareja.

‘Sorda’ construye con sutileza un relato entrañable y cotidiano que, en su tercer acto, despliega con mayor claridad las inquietudes y dilemas que atraviesa la pareja protagonista. Es especialmente valioso que el filme evite caer en el melodrama fácil, alejándose de los conflictos basados en discusiones o tragedias. En cambio, abre un debate que muchos jamás se habrán planteado. Para aquellos menos familiarizados con la comunidad sorda, o incluso para quienes desconocen la relevancia de la lengua de signos en la vida de tantas personas, la película supone una auténtica inmersión en una realidad distinta, especialmente en sus últimos diez minutos. La controversia radica en la diferencia entre aceptar y desear tener un hijo sordo. Mientras algunos padres no oyentes rechazan la idea de criar hijos CODA (oyentes con padres sordos), lo que algunos consideran una postura contraria a la evolución, los abuelos, por otro lado, temen transmitir una herencia que implique el reto adicional. Además, la película aborda con sensibilidad la compleja transición de quienes deben salir de la comunidad en la que se sienten comprendidos para integrarse en entornos ajenos que la paternidad les impone.

El trabajo de Miriam Garlo es sobresaliente, aportando una autenticidad única a su personaje. Su expresividad y dominio del lenguaje corporal logran transmitir la complejidad emocional de Ángela sin necesidad de artificios. Por su parte, Álvaro Cervantes ofrece una interpretación matizada, encarnando con sensibilidad el papel de un hombre que, pese a su amor y voluntad de apoyo, se enfrenta a dificultades que no siempre sabe cómo manejar.

Con una puesta en escena sobria pero efectiva y un guion que equilibra lo íntimo con lo universal, Sorda no solo es un drama sobre la discapacidad auditiva, sino también un reflejo de los retos que enfrentan muchas parejas al convertirse en padres. Es, en última instancia, una llamada a la empatía y la comprensión, recordándonos que la comunicación va mucho más allá de las palabras.

Ficha de la película

Estreno en España: 4 de abril de 2025. Título original: Sorda. Duración: 100 min. País: España. Dirección: Eva Libertad. Guion: Eva Libertad. Música: Aránzazu Calleja. Fotografía: Gina Ferrer. Reparto principal: Miriam Garlo, Álvaro Cervantes, Elena Irureta, Joaquín Notario. Producción: Distinto Films, Nexus CreaFilms. Adolfo Blanco, RTVE, Movistar Plus+, La7, ICAA, ICEC, Región de Murcia, Ayuntamiento de Molina de Segura. Distribución: A Contracorriente Films, Latido Films. Género: drama. Web oficial: https://www.acontracorrientefilms.com/movie/deaf-2

Crítica: ‘A Working Man’

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Sinopsis

Levon Cade (Statham) ha dejado atrás una laureada carrera militar en operaciones encubiertas para llevar una vida sencilla trabajando en la construcción. Pero el día que unos traficantes de personas secuestran a la hija de su jefe, a la que considera como de la familia, su búsqueda para rescatarla le descubre un mundo de corrupción mucho mayor de lo que jamás hubiera podido imaginar.

Crítica

Lo de Statham ya es más monótono que un trabajo de oficina

Si Jason Statham entregara su currículum en el SEPE, lo devolverían con una sola anotación: “Muy trabajador, especialista en venganza, puñetazos y cara de pocos amigos”. No hay nada nuevo en ‘A Working Man’, el enésimo vehículo de acción hecho a su medida, que bien podría titularse El ‘Transporter retirado.

‘A Working Man’ llega con la fórmula probada y reciclada de ‘Beekeeper’: mismo director (David Ayer), mismo protagonista (Statham) y misma productora (Cedar Park Entertainment). La sensación de déjà vu es tan fuerte que parece que en lugar de estrenar películas nuevas, Ayer simplemente reenvía la misma con un título diferente. Y si el año que viene nos sorprenden con ‘El carpintero’, ‘El fontanero’ o ‘El jardinero’ tampoco me sorprendería, aunque este último título se lo acaba de agenciar Van Damme. Statham se repite tanto como Gerard Butler, Liam Neeson, Aaron Eckhart y similares, no nos sorprende, pero cabía esperar más dado quien estaba implicado en este proyecto.

A pesar de que esta historia surge de la primera novela de la serie de libros Levon Cade de Chuck Dixon, el guión está firmado por Sylvester Stallone. Stallone quería hacer una serie sobre estos doce libros pero su intención se ha quedado, de momento en esta película que nos propone el clásico enfrentamiento de un hombre contra una amenaza imposible. Stallone y Statham ya habían coincidió en ‘Homefron (El protector)’ con una trama no muy diferente y un mundo de narcotraficantes. El mal a erradicar esta vez es el tráfico de personas, un tema recurrente en las ficciones conspiranoicas que obsesionan a la ultraderecha estadounidense. No es casualidad que Stallone, últimamente muy halagador hacia Donald Trump, escriba esta historia con el entusiasmo de quien cree que la solución a todos los problemas del mundo es un puñetazo bien dado.

El arranque de la película promete: una secuencia de créditos que parece sacada de un Call of Duty, con música épica y planos de armamento que harían salivar a la clientela de una tienda de armas de Texas en Black Friday. Pero una vez pasamos de la “intro”, la historia avanza con una parsimonia inesperada para un filme de acción. Se supone que Statham está en una misión de rescate contrarreloj… pero lo suyo es más bien una persecución sin prisa, como si en cualquier momento pudiera detenerse a hacer trámites administrativos. Eso sí, nos hace una guía de bares de los Estados Unidos que ni un free tour.

Los villanos son un espectáculo variado pero no precisamente memorable. Algunos parecen haber salido de una película de Guy Ritchie, con chándales de mercadillo y acentos de Europa del Este, pero sin la gracia ni el carisma que Ritchie sabe imprimir en sus maleantes. Otros parecen versiones de El Pingüino de Batman, pero menos sofisticados y tenemos también a una especie de Joker happy flower y encocado, con una interpretación que haría sonrojar hasta al Jared Leto de ‘Suicide Squad’. Premio para el villano encubierto, el abuelo de la niña con un sinfín de horteradas y sus tácticas fabianas.

Las escenas de acción cumplen con lo esperado: disparos con precisión imposible, explosiones aleatorias y coreografías de combate donde cada puñetazo suena como si alguien estuviera aporreando un bombo de la Orquesta Filarmonica de Viena. Todo ello muchas veces acompañado de una luna que aparece en el cielo con un tamaño tan descomunal que parece sacada de ‘Moonfall’ de Roland Emmerich. No sabemos si la luna está ahí para ambientar o para recordarnos que incluso los satélites naturales tienen más expresividad que algunos de los secundarios.

Michael Peña intenta aportar algo de drama a la historia, pero su personaje parece atrapado entre la seriedad y el deseo de hacer algún chiste para romper la tensión. Viéndolo aquí, uno no puede evitar imaginar que en cualquier momento se girará a la cámara y empezará a contar una de sus historias rápidas de ‘Ant-Man’, lo que, sinceramente, habría sido un gran añadido. En conclusión, ‘A Working Man’ es exactamente lo que parece: otra entrega en la saga infinita de “Jason Statham hace de Jason Statham”. Creo que va a rebufo de Homer Simpson e intenta haber trabajado en todas las profesiones posibles.

Ficha de la película

Estreno en España: 28 de marzo de 2028. Título original: A Working Man. Duración: 116 min. País: EE.UU. Dirección: David Ayer. Guion: Sylvester Stallone. Música: Jared Michael Fry. Fotografía: Shawn White. Reparto principal: Jason Statham, Jason Flemyng, Merab Ninidze, Maximilian Osinski, Cokey Falkow, Michael Peña, David Harbour. Producción: Black Bear, Block Films, Balboa Productions, CAT5, Cedar Park Entertainment, Punch Palace Productions, Balboa Productions. Distribución: Warner Bros. Género: acción. Web oficial: https://www.instagram.com/aworkingmanmovie/