Crítica: ‘A la cara’

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Demoledor retrato de una identidad colectiva que vive del continuo escrutinio

En ‘A la cara’, el director Javier Marco retoma y expande su propio cortometraje homónimo de 2020 para construir un largometraje que, lejos de limitarse a una denuncia superficial, se adentra con bisturí en las grietas morales de nuestra conducta en internet. La película se inscribe en una corriente contemporánea que ya ha explorado los peligros de la hiperconectividad y la deshumanización digital (ahí están ‘Nación Salvaje’, ‘Spree’, ‘Señora Influencer’ o la serie ‘Black Mirror’), pero lo hace desde una óptica particularmente íntima.

El punto de partida es sencillo pero poderoso: ¿qué ocurre cuando alguien que ha vertido odio desde el anonimato se ve obligado a enfrentarse, literalmente, “a la cara” con la persona que ha sido objeto de sus ataques? A partir de esta premisa, Marco articula un relato que desmonta la aparente impunidad de las redes sociales y cuestiona una verdad incómoda: la mayoría de los haters no son monstruos, sino individuos profundamente frustrados, incapaces de lidiar con sus propias carencias.

La película no juzga de forma simplista. Más bien propone un juego de espejos donde víctima y agresor terminan compartiendo más de lo que quisieran admitir. En este sentido, el guion opta por una progresión dramática basada en el diálogo, la confrontación emocional y la incomodidad sostenida. No hay escapatoria posible: ni para los personajes, ni para el espectador.

Dos caras conocidas para problemas por reconocer

Uno de los grandes aciertos de ‘A la cara’ es el trabajo interpretativo de Manolo Solo, quien vuelve a implicarse en un proyecto que dialoga directamente con los peligros y las sombras de internet, como ya hiciera en ‘La desconocida’. Solo construye un personaje lleno de aristas, en el que conviven el resquemor, el hermetismo y una profunda ignorancia emocional. Con él se subraya que como sociedad tenemos mucho que descubrir y reconocer.

El trabajo de Sonia Almarcha destaca por su capacidad para sostener un conflicto profundamente íntimo sin perder nunca la tensión dramática en lo externo. Su interpretación construye con precisión el debate interno de una madre que oscila entre la protección hacia su hija y la necesidad de confrontar una realidad incómoda que la desborda. El hecho de que se enfrente al hater de manera directa se convierte en algo más que un simple ajuste de cuentas: es una exteriorización honesta de sus propias contradicciones, un acto de afirmación que revela tanto su fragilidad como su fuerza.

La película parece mantener deliberadamente un enfoque minimalista en su puesta en escena para potenciar el trabajo actoral, algo que se percibe en cada plano cerrado o en cada careo. La decisión de expandir un cortometraje a un largometraje suele implicar riesgos evidentes (repetición, dilución del conflicto, pérdida de intensidad), pero aquí Marco logra evitar ese escollo gracias a un desarrollo que profundiza en las motivaciones de los personajes. No se trata solo de un enfrentamiento puntual, sino de un proceso de descomposición y reconstrucción emocional que ambos intérpretes manejan con soltura.

Además, la película introduce un elemento que va más allá del simple conflicto digital: la crítica a la cultura del juicio constante. ¿Tenemos derecho a juzgar a las figuras públicas por cada aspecto de sus vidas? ¿Dónde termina la opinión y comienza la agresión? En este sentido, ‘A la cara’ no solo apunta a las redes sociales, sino también a la siempre cuestionable prensa del corazón, que durante décadas ha alimentado esa necesidad colectiva de escrutinio.

Redención, catarsis y la necesidad de mirarnos sin filtros

Si algo distingue a ‘A la cara’ de otras obras del mismo espectro temático es su voluntad de explorar la redención. No es una película complaciente, pero tampoco cínica. Marco apuesta por el entendimiento mutuo como vía de salida, aunque ese camino esté plagado de acusaciones, vergüenza y dolor.

El filme sugiere que la cobardía no reside únicamente en el anonimato digital, sino en algo más profundo: la incapacidad de enfrentarnos a nuestros propios defectos. Los personajes que juzgan con dureza son, en muchos casos, los mismos que rehúyen cualquier tipo de introspección. Esta idea conecta de manera directa con la realidad contemporánea, donde la sobreexposición convive con una alarmante falta de autoconocimiento.

La catarsis que propone ‘A la cara’ no es espectacular ni grandilocuente. Es íntima, incómoda y, sobre todo, necesaria. Obliga al espectador a plantearse su propia relación con las redes sociales, con el juicio hacia los demás y con esa facilidad pasmosa con la que se puede herir desde la distancia de una pantalla. Funciona como un recordatorio de que detrás de cada perfil hay una persona, y que la empatía (esa gran olvidada en la era digital) sigue siendo el único antídoto real contra la deshumanización. Si tú como espectador no te sientes directamente interpelado con esta película, es que eres parte del problema.

Ficha de ‘A la cara’

Estreno en España: 29 de mayo de 2026. Título original: A la cara. Duración: 92 min. País: España. Dirección: Javier Marco. Guion: Javier Marco, Belén Sánchez-Arévalo. Música: Margaret Hermant. Fotografía: Anna Franquesa Solano. Reparto principal: Manolo Solo, Sonia Almarcha, Roberto Álamo, Daniel Pérez Parada, Helena Zumel. Producción: Biograf Capital, Bulletproof Cupid, LaCima Producciones, Langosta Films, Odessa Films, Pecado Films, Suculenta Producciones. Distribución: Sideral. Género: drama. Web oficial.

Crítica: ‘El pasajero nocturno’

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El autosop más auto que he visto

André Øvredal lleva años demostrando que es uno de los cineastas más interesantes del terror contemporáneo. Desde el falso documental folclórico de ‘Trollhunter’ hasta la inquietante ‘La autopsia de Jane Doe’, pasando por su peculiar aproximación a ‘Drácula’ en ‘El último viaje del Demeter’, el director noruego ha sabido moverse entre distintos subgéneros sin perder nunca una identidad reconocible. Ahora, con ‘El pasajero nocturno’, se lanza de lleno a un tipo de terror mucho más inmediato, más físico y deliberadamente diseñado para jugar con los nervios del espectador. Y sí, también más cercano a ese cine que muchos desprecian rápidamente como “películas de sustos para adolescentes” porque parecen que se hacen en piloto automático bajo determinados esquemas. El problema es que Øvredal demuestra aquí que incluso dentro de ese molde todavía se puede hacer cine tremendamente eficaz.

Porque ‘El pasajero nocturno’ tiene una idea fantástica desde su propia premisa: una entidad sobrenatural que se cuela en los vehículos de sus víctimas como si estuviera haciendo autostop sin haber sido invitada jamás a subir. Es por eso el autosop más auto que he visto en mi vida. La película convierte una camper, espacio cotidiano asociado a libertad y movimiento, en una trampa cerrada donde cualquier trayecto puede convertirse en una sentencia. Hay algo profundamente incómodo en la forma en la que el filme transforma algo tan rutinario como conducir de noche en una experiencia paranoica.

André Øvredal abraza el terror de sobresalto sin complejos

Lo interesante es que Øvredal no intenta disfrazar lo que está haciendo. No pretende construir un discurso elevado sobre el trauma ni esconder el terror bajo capas de simbolismo excesivamente solemne. ‘El pasajero nocturno’ quiere tensar al espectador, quiere jugar con él y quiere hacerlo saltar del asiento. De manera sincera y sinceramente y lo consigue.

El director demuestra dominio del tempo. Hay escenas construidas con paciencia, dejando que la tensión crezca lentamente antes de romperla con sobresaltos muy medidos. Y lo hace exprimiendo al máximo el cine tipo stalker o persecución sobrenatural, similar a ‘It follows’, ‘Dead end’ o ‘La monja’ de hecho en este filme también está inmiscuido el productor Gary Dauberman. Incluso quienes están muy curtidos en cine de terror probablemente se llevarán tres o cuatro sacudidas genuinas.

El primer gran susto ya deja claras las intenciones de la película, pero hay otra secuencia que es directamente una pequeña lección de suspense moderno. Øvredal exprime los espacios vacíos, la iluminación artificial y la vulnerabilidad cotidiana con enorme precisión. Hay una sensación constante de que cualquier rincón puede convertirse en una amenaza.

Sin embargo, la gran secuencia del filme es otra. La del proyector. Quien haya visto la película sabrá inmediatamente de cuál hablo. Y quien no la haya visto probablemente descubrirá ahí el verdadero corazón creativo de la propuesta. Tengo la sensación de que ‘El pasajero nocturno’ nace a partir de la necesidad de construir esa escena concreta. Como si alguien hubiese imaginado primero esa idea visual y luego hubiese levantado el resto de la película alrededor de ella. No explica nada de la trama ni resuelve el misterio principal, pero sí resume perfectamente el tipo de terror que busca Øvredal: uno basado en la percepción, en la anticipación y en la ansiedad de mirar donde no quieres mirar.

Un filme de esos que inventa reglas sobre la marcha

Eso sí, la película tiene defectos bastante evidentes. El principal es uno muy habitual dentro del terror sobrenatural moderno: las reglas de su universo parecen ir apareciendo e incluso cambiando según lo necesita el guion. La entidad funciona a veces de una manera y otras de otra completamente distinta, y el filme nunca termina de construir una mitología sólida que sostenga todas sus ideas. Hay elementos relacionados con el componente religioso cristiano que aparecen pero que no terminan de desarrollarse de forma realmente consistente.

Y, aun así, funciona. Funciona porque Øvredal entiende perfectamente que el cine de terror no siempre necesita una explicación perfecta para generar sensaciones potentes. La película sabe mantener el ritmo, sabe administrar la adrenalina y, sobre todo, sabe divertirse. Hay incluso momentos de humor inesperadamente efectivos que alivian la presión antes de volver a comprimir el estómago del espectador. El mejor ejemplo es probablemente esa escena del claxon, es absurda y liberadora al mismo tiempo.

Además, el filme conecta bastante bien con cierto retrato generacional contemporáneo. Sus personajes viven buscando experiencias constantes, emociones inmediatas y libertad absoluta, evitando cualquier tipo de atadura emocional o vital. No hay aquí grandes reflexiones filosóficas sobre ello, pero sí una mirada bastante clara hacia una juventud hiperestimulada que necesita sentir algo continuamente y a la vez buscar su lugar en el mundo. La película utiliza ese contexto simplemente como combustible narrativo, no como tesis moralizante.

Terror comercial hecho con auténtico talento

Quizá algunos espectadores encuentren ‘El pasajero nocturno’ superficial o vacía. Y probablemente tengan razón en parte. Pero también sería injusto exigirle una profundidad que jamás promete. Øvredal no está intentando reinventar el género ni construir una obra trascendental. Lo que quiere es fabricar un chorreo de tensión sobrenatural y demostrar que todavía se pueden hacer películas de sustos realmente eficaces en una época donde el público parece inmunizado.

Además, hay pequeños detalles de producción y puesta en escena que refuerzan esa sensación de autoría. Øvredal siempre se esmera por diseñar los sustos desde el lenguaje visual y sonoro antes incluso que desde el guion. Y se nota. Hay planos pensados para manipular la mirada del espectador y secuencias enteras construidas alrededor de silencios incómodos o sonidos aparentemente cotidianos.

Con ‘El pasajero nocturno’, André Øvredal añade otro título sólido a una filmografía cada vez más interesante. Puede que no sea su obra más redonda ni la más compleja, pero sí confirma algo importante: parece dispuesto a demostrar que puede sobrevivir dentro de cualquier variante del terror. Folklore, vampiros, fantasmas, brujas o sustos de manual. Todo pasa por su filtro con una solvencia envidiable.

Ficha de ‘El pasajero nocturno’

Estreno en España: 22 de mayo de 2026. Título original: Passenger. Duración: 94 min. País: EE.UU. Dirección: André Øvredal. Guion: Zachary Donohue, T.W. Burgess. Música: Christopher Young. Fotografía: Federico Verardi. Reparto principal: Jacob Scipio, Lou Llobell, Melissa Leo. Producción: 18Hz productions, Coin Operated, Pamount Pictures. Distribución: Paramount Pictures. Género: terror. Web oficial.

Crítica: ‘Las Damas primero’

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Sencilla comedia con Sacha Baron Cohen

En 2018 se estrenó ‘No soy un hombre fácil’ una película francesa rodada por Eleonore Pourriat que también se estrenó en Netflix. Este viernes llega a nuestras casas gracias a Netflix ‘Las damas primero’ el remake estadounidense protagonizado por Rosamund Pike y Sacha Baron Cohen.

Cambio de papeles

Damien, es el prototipo de hombre machista, mujeriego con poder y mucho dinero. Por un terrible accidente, despierta en un mundo completamente distinto, todo él dominado por mujeres. Ahora, tendrá que lidiar con lo complicado de que no le tengan en cuenta. O que le tengan en cuenta para cubrir una cuota.

‘Las damas primero’ es divertida y sin duda sencilla. Con la pretensión de mostrar lo que sería un mundo en el que se tornaran los roles, por supuesto de manera exagerada y mostrando los tópicos más rancios que tenemos de los hombres. Mujeres tiradas en el sofá esperando a que les preparen la cena. Mujeres acosando a hombres. Hombres comprando lencería fina en Victor’s Secret para poder contentar a sus parejas. O como las empresas son lideradas por mujeres, mientras que los hombres están en un segundo plano.

La película exagera un poco todo para que nos demos cuenta de cómo es la sociedad y por supuesto también para dar una lección a este hombre que solo mira a las mujeres como simples objetos y que no quiere nada más que acabar en la cama con ellas.

Directora y reparto

Thea Sharrock (‘Antes de ti’), es la encargada de la dirección de este remake. Una comedia que nos trae situaciones actuales que vemos desde otro punto de vista. Como digo, exagerado y a modo crítica.

Sacha Baron Cohen logra crear un personaje pedante y bastante desagradable. Rosamund Pike logra un cambio muy bueno, y es que en la versión en la que las mujeres dominan el mundo consigue sacar su lado “masculino”. Sus movimientos, mirada y posturas hacen que veamos que le da igual todo y no tiene que moverse como alguien delicado.

También vemos a Charles Dance, Emily Mortimer, Richard E. Grant, Fiona Shaw, Kathyn Hunter, Weruche Opia y Tom Davis entre otros. Si queréis ver una película entretenida, sin necesidad de darle al coco y simplemente pasar una buena tarde, ‘Las damas primero’ es vuestra película.

Ficha de Las damas primero

Estreno en España: 22 de mayo de 2026. Título original: Ladies First. Duración: 90 min. País: Estados Unidos. Dirección: Thea Sharrock. Guion: Katie Silberman, Natalie Krinsky, Cinco Paul. Música: Fotografía: Haris Zambarloukos. Reparto principal: Sacha Baron Cohen, Rosamund Pike, Charles Dance, Emily Mortimer, Richard E. Grant, Fiona Shaw, Tom Davis, Kathryn Hunter. Producción: 3dot productions, Four by Two Films. Distribución: Netflix. Género: Comedia. Web oficial.

Novedades de Arvi Licensing junio 2026

Spielberg y muchos otros llegan a casa gracias a Arvi Licensing

Este verano se plantea muy bueno para el formato doméstico, y es que Arvi Licensing nos trae muy buen cine. Y es que el 24 de junio vienen un montón de novedades. Series, clásicos y novedades, para todos los gustos.

La fantástica ‘El caballero de los siete reinos’ llega a nuestras casas en varios formatos, DVD, Blu-ray, 4K Ultra HD y un Steelbook limitado en 4K Ultra HD.

La galardonada al Oscar a Mejor Película, ‘Una batalla tras otra’, llega en una edición metálica limitada 4K Ultra HD + Blu-ray, que además incluye un exclusivo disco Blu-ray de contenido adicional.

‘Eraser (Eliminador’) llega por primera vez en 4K Ultra HD en edición especial coleccionista, además con reediciones en DVD y Blu-ray. Un clásico del cine de acción de los noventa, cargado de conspiraciones, persecuciones y tensión.

También llega ‘El Patriota’, con una preciosa edición steelbook 4K Ultra HD de dos discos, que cuenta con el montaje cinematográfico y extendido. También ‘Notting Hill’ y ‘Dulce hogar… solo a veces’ se estrenan en 4K Ultra HD para que las disfrutemos de la mejor calidad posible.

Y qué decir de las 4 ediciones en steelbooks de las grandes películas de Spielberg. ‘E.T. El Extraterrestre’, ‘Tiburón’, ‘La lista de Schindler’ y ‘Parque Jurásico (Jurassic Park), regresan para hacer que no salgamos de nuestras casas.

Y también se celebra el 10º aniversario de ‘Warcraft’, con una edición limitada steelbook en 4K Ultra HD + Blu-ray, dedicada al universo fantástico que conquistó a millones de espectadores, así como una reedición de Blu-ray.

Os dejamos todas las novedades que llegan a continuación con una galería de imágenes, en las que veréis todos los estrenos que llegan este junio.

Análisis del Steelbook de ‘Predator Badlands’

‘Predator Badlands’ llega a nuestras casas 

Tenemos con nosotros uno de los steelbook más chulos que Divisa Films nos ha traído. ‘Predator Badlands’, la última película acerca de estos alienígenas que tanto les gusta cazar.

En un futuro bastante lejano, en un planeta remoto, conocemos a Dek, un joven Predator. El es expulsado de su clan y junto a Thia, se embarca en un viaje en busca de su adversario definitivo.

Con una hora aproximada de extras, vemos el montaje de la película, la creación de los Predator, los efectos visuales y digitales, que en esta cinta son mucho más. Y la verdad que se disfrutan mucho.

A continuación os dejamos con la ficha técnica y con las fotografías de esta edición tan bonita. Ademas de un vídeo al final del artículo donde la podéis ver.

Película 4K ULTRA HD

Imagen: 2160p Alta Definición / 2.39:1 / 16×9

Idiomas: 7.1.4 Dolby Atmos: Inglés / DTS Digital Surround 5.1: Castellano / Dolby Digital Plus 7.1: Italiano / Dolby Digital 2.0: Audiodescripción en Inglés.

Subtítulos: Castellano, Italiano, Danés, Finés, Noruego, Sueco, Inglés codificado para sordos.

Película Blu-ray

1080p Alta Definición / 2.39:1 / 16×9

Idiomas: DTS Digital Surround 5.1: Castellano / DTS-HD Ma 7.1: Inglés / Dolby Digital Plus 7.1: Italiano

EXTRAS (1 hora aprox.)

En la piel del Predator (05:43 min)

Vemos al actor debajo del traje, estamos en territorio de estos aliénigenas y también diferentes tipos de monstruos.

Autenticidad sintética (06:41 min)

La creación de las sintéticas, es divertido ver a la actriz, Elle Fanning moviéndose y luchando contra su propio cuerpo, pues tiene que fingir que no tiene piernas.

El diseño de las Badlands (6:53 min)

Dek de los Yautja (06:11 min)

Escenas eliminadas (27:37 min)

Me gusta mucho ver todo este extra, ya que podemos ver las escenas sin CGI, y como son antes de ser montadas. Además, por supuesto, de las escenas que no hemos visto en la película.

  • Trampa de arena
  • El cañón fluvial
  • Tessa contra Abe
  • Hierba cortante
  • El puesto avanzado
  • Superexoesqueleto montacargas

Crítica: ‘Jack Ryan, de Tom Clancy: Guerra encubierta’

En qué plataforma ver Jack Ryan, de Tom Clancy Guerra: encubierta

Cuanto más se acerca Jack Ryan a los despachos, más se sumerge en la acción

Hay algo curioso en la evolución audiovisual de Jack Ryan. El personaje creado por Tom Clancy nació como un analista, un hombre más cercano al despacho y al cálculo geopolítico que al gatillo fácil. Sin embargo, con el paso de las décadas y de las adaptaciones, Hollywood ha ido empujándolo hacia territorios cada vez más cercanos a la espectacularidad del blockbuster de espionaje. ‘Jack Ryan, de Tom Clancy: Guerra encubierta’, dirigida por Andrew Bernstein, termina de abrazar esa transformación y convierte a John Krasinski en una suerte de cruce entre Ethan Hunt y James Bond, aunque mucho más terrenal, más vulnerable y menos estilizado. Es curioso, pues su propia evolución a lo largo de las temporadas de las series le han ido acercando más a los despachos pero convirtiéndole a la vez en un héroe diestro en las armas y las persecuciones.

La película (que llega a Prime Video el 20 de mayo) funciona como continuación y cierre de la serie iniciada en 2018. De hecho, buena parte de la conversación alrededor del proyecto gira precisamente en torno a eso: el aparente adiós definitivo de Krasinski al personaje. Diversos medios estadounidenses han señalado que esta producción fue concebida como una despedida cinematográfica tras el final de la cuarta temporada, en lugar de desarrollar una quinta tanda de episodios. Y se nota. ‘Guerra encubierta’ tiene constantemente aroma de epílogo, de última misión para un héroe que ha terminado devorado por el propio engranaje industrial del streaming. Y se supone que puede suponer el inicio de spin-offs, pero no da ninguna pista.

Entre ‘Juego de patriotas’ y ‘Misión: imposible’

Conviene recordar que Jack Ryan ya había pasado antes por el cine mucho antes de la serie de Prime Video. Alec Baldwin protagonizó ‘La caza del Octubre Rojo’, quizá la adaptación más elegante del universo Clancy. Después llegaría Harrison Ford con ‘Juego de patriotas’ y ‘Peligro inminente’, probablemente las películas que mejor entendieron el equilibrio entre intriga política y thriller de acción. Más tarde aparecería Ben Affleck en ‘Pánico nuclear’ y finalmente Chris Pine en ‘Jack Ryan: Operación sombra’, una cinta producida por Paramount Pictures que intentó relanzar la franquicia sin demasiado éxito.

‘Guerra encubierta’ no está entre las mejores adaptaciones del imaginario de Clancy. Le falta la densidad paranoica de ‘La caza del Octubre Rojo’ y la contundencia política de las aventuras noventeras de Harrison Ford. A cambio, ofrece una versión más ligera y contemporánea del personaje, mucho más enfocada en la adrenalina inmediata y en la sensación de espectáculo global.

Y ahí es donde aparece la comparación inevitable con ‘Misión: imposible’. Igual que sucedía al comienzo de la última entrega protagonizada por Tom Cruise, esta película parece empeñada en arrojar sobre el espectador una avalancha de nombres, organismos gubernamentales, operaciones secretas y conspiraciones cruzadas. El problema no es tanto la complejidad como la velocidad con la que se presenta todo. Durante buena parte del primer acto uno tiene la sensación de estar intentando recordar quién trabaja para quién mientras la narración sigue avanzando sin esperar a nadie.

Lo curioso es que, pese a ello, no resulta imprescindible haber visto la serie. Bernstein y los guionistas consiguen que el espectador pueda entrar relativamente rápido en el juego gracias a una estructura muy clásica de thriller internacional. Hay relaciones previas y referencias constantes al pasado reciente del personaje, sí, pero el filme entiende que también necesita captar a quienes simplemente buscan una película de espionaje de gran presupuesto para una noche de streaming.

Andrew Bernstein y la televisión de prestigio como escuela de acción

La elección de Andrew Bernstein como director resulta bastante lógica. Además de haber dirigido varios episodios de ‘Jack Ryan’, Bernstein lleva décadas moviéndose dentro de la televisión estadounidense de prestigio. Ha pasado por series como ‘Ozark’, ‘Fear the Walking Dead’ o ‘El visitante’, pero resulta especialmente simpático recordar que inició su carrera en un tipo de ficción política completamente distinto: ‘El ala oeste de la Casa Blanca’, aquella maravillosa serie creada por Aaron Sorkin que convirtió los pasillos presidenciales en un espacio de idealismo, diálogo brillante y tensión institucional.

Ese origen se percibe todavía en algunos momentos de ‘Guerra encubierta’. Bernstein parece más cómodo cuando filma reuniones tensas, conversaciones estratégicas o escenas donde los personajes discuten implicaciones geopolíticas que cuando la película entra en modo persecución global. Aun así, demuestra oficio suficiente para sostener un espectáculo musculoso y bastante eficaz.

Visualmente, además, hay una clara intención de acercar el universo Ryan a la estética contemporánea del “espionaje premium”. La fotografía apuesta por tonos fríos, ciudades impersonales y espacios corporativos que refuerzan la idea de un mundo dominado por agencias, contratistas privados y estructuras invisibles de poder. Por el contrario también nos sumerge en escenarios grotescamente lujosos como las calles de Dubai. Este último detalle no es casual pues desde 2012, Paramount licenció su nombre y su identidad visual para desarrollar hoteles y complejos de lujo inspirados en Hollywood en Dubái. Todo ello muy en la línea de las grandes franquicias actuales.

Y sí, resulta curioso comprobar cómo tanto ‘Misión: imposible’ como el universo Jack Ryan terminan orbitando alrededor de Paramount Pictures y Prime Video, dos gigantes que parecen empeñados en convertir el thriller de espionaje en uno de los pilares del entretenimiento mainstream contemporáneo. Recordemos que Amazon es propietaria actualmente de la franquicia de 007.

Krasinski, por su parte, sale claramente reforzado. Hace años todavía costaba separar su imagen del entrañable Jim de ‘The Office’. Ahora ya no. Aquí aparece completamente consolidado como héroe de acción moderno: cercano, cansado, inteligente y menos invulnerable que los espías clásicos. Su Jack Ryan sigue transmitiendo la sensación de ser un hombre normal atrapado constantemente en situaciones extraordinarias. Y quizá ahí siga residiendo el principal atractivo del personaje. Porque mientras Bond representa fantasía y Ethan Hunt rozaba ya lo superheroico, Jack Ryan continúa siendo el analista que accidentalmente termina salvando el mundo.

Ficha de ‘Jack Ryan, de Tom Clancy Guerra: encubierta

Estreno en España: 20 de mayo de 2026. Título original: Jack Ryan: Ghost War. Duración: 105 min. País: EE.UU. Dirección: Andrew Bernstein. Guion: Aaron Rabin, John Krasinski. Música: Ramin Djawadi, William Marriott. Fotografía: Arnau Valls Colomer. Reparto principal: John Krasinski, Wendell Pierce, Michael Kell, Max Beesley, JJ Feild, Douglas Hodge, Betty Gabriel, Sienna Miller. Producción: Amazon MGM Studios, Epic Films, Genre Arts, Paramount Pictures, Push, Boot, Skydance Media, Sunday Night. Distribución: Prime Video. Género: suspense, acción. Web oficial.

Crítica: ‘Las catadoras de Hitler’

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Una ruleta rusa del fanatismo que demuestra una vez más que la II Guerra Mundial nunca parará de horrorizarnos

Hay una afirmación recurrente en el discurso cinematográfico contemporáneo: “ya se ha contado todo sobre la Segunda Guerra Mundial”. Uno ya no sabe qué guerra tiene más películas, si la II Guerra Mundial o la Civil Española. Sin embargo, ‘Las catadoras de Hitler’, dirigida por Silvio Soldini, se erige como una refutación precisa de esa idea. La película rescata un episodio tan insólito como verídico: el de las quince mujeres obligadas a probar la comida de Adolf Hitler para evitar posibles envenenamientos. Este hecho, descubierto por una de ellas, Margot Wölk, aporta una perspectiva inédita y profundamente incómoda del régimen nazi, una de las inagotables y detestables fuentes para el cine.

Desde su arranque, la película adopta un punto de vista que podría calificarse de radical: el de mujeres que no necesariamente abrazan el nazismo como ideología, pero sí mantienen una devoción o, al menos, una aceptación inquietante hacia la figura de Hitler. Este matiz es clave, porque desplaza el foco desde el habitual relato de víctimas y verdugos hacia una zona moralmente ambigua, donde el miedo, la supervivencia y el adoctrinamiento se entrelazan.

El espectador se ve así sumergido en una dinámica que recuerda a rituales de poder de otras épocas (como los catadores en la Roma de Claudio o en la corte de Isabel I de Inglaterra), pero trasladados al contexto de un régimen totalitario moderno. La diferencia es que aquí el riesgo no es ceremonial, sino cotidiano, repetitivo, casi banal en su horror.

Entre la tensión psicológica y el drama humano

Uno de los grandes aciertos de ‘Las catadoras de Hitler’ es su capacidad para construir tensión a partir de lo aparentemente rutinario. Cada comida se convierte en una especie de ruleta rusa silenciosa: platos vegetarianos (en línea con las conocidas costumbres alimenticias de Hitler) que esconden la posibilidad constante de la muerte. La amenaza no se materializa necesariamente, pero su presencia es suficiente para erosionar la estabilidad emocional de las protagonistas.

La película transcurre, además, en un contexto donde Hitler ya se encuentra recluido en su búnker, lo que añade una capa adicional de aislamiento y paranoia. Las catadoras viven atrapadas en un microcosmos donde la lealtad al Führer se pone a prueba a diario, no tanto por convicción ideológica, sino por pura inercia vital. Aquí, Soldini plantea un dilema moral persistente: ¿hasta qué punto puede considerarse lealtad lo que en realidad es miedo a la locura de unos pocos?

El guion (firmado por hasta seis escritores, un dato que en sí mismo resulta revelador) se esfuerza por explorar las relaciones entre estas mujeres. Proceden de entornos diversos: algunas de ciudades acomodadas, otras de contextos más humildes castigados por la guerra. Este contraste social introduce un conflicto interesante, aunque no siempre plenamente desarrollado. Lo que sí las une de manera contundente es la ausencia de sus maridos, combatientes en el frente, una herida emocional compartida que actúa como nexo y, al mismo tiempo, como detonante de tensiones internas.

No obstante, aquí es donde la película empieza a mostrar ciertas fisuras. La inclusión de subtramas románticas parece responder más a una necesidad de alargar el metraje que a una exigencia narrativa real. Estas digresiones diluyen en ocasiones la intensidad del núcleo dramático, restando fuerza a una premisa que, por sí sola, ya es suficientemente poderosa.

Un relato necesario, aunque irregular

Desde un punto de vista cinematográfico, ‘Las catadoras de Hitler’ destaca por su sobriedad formal. Soldini opta por una puesta en escena contenida, casi austera, que refuerza la sensación de claustrofobia y vigilancia constante. No hay grandes alardes visuales, pero sí una coherencia estética que acompaña el tono opresivo del relato. Casi todo transcurre en un comedor, en pequeñas o humildes casas. Hasta el patio en el que han de pasar la sobremesa para ver si hace efecto algún veneno es un reducido jardín.

Sería injusto desestimar la película por su duración o por su faceta romántica (que en el fondo responde a asuntos malsanos). ‘Las catadoras de Hitler’ aporta una mirada lateral, íntima y profundamente inquietante. Nos recuerda que el horror de la guerra no solo se manifiesta en el frente, sino también en los espacios cotidianos, en los gestos más simples, como sentarse a la mesa.

Ficha de ‘Las catadoras de Hitler’

Estreno en España: 22 de mayo de 2026. Título original: Le assaggiatrici. Duración: 123 min. País: Suiza, Italia, Bélgica. Dirección: Silvio Soldini. Guion: Doriana Leondeff, Silvio Soldini, Cristina Comencini, Giulia Calenda, Ilaria Macchia, Lucio Ricca. Fotografía: Renato Berta. Reparto principal: Elisa Schlott, Max Riemelt, Alma Hasun, Emma Falck, Olga Von Luckwald, Berit Vander, Kriemhild Hamann, Thea Rasche. Producción: Lumière & Co., Tarantula, Telefilm, Vision Distribution, Ministero della Cultura (MiC), Regione Lazio, IDM Südtirol – Alto Adige Film Fund. Distribución: Mirror Audiovisual. Género: drama, hechos reales. Web oficial.

Nuevos invitados en San Diego Comic-Con Málaga

La San Diego Comic-Con Málaga comienza a ponernos los dientes largos

Del 3 al 4 de octubre tenemos una de las grandes sorpresas de la San Diego Comic-Con Málaga, ya que Sean Astin y Elijah Wood, se unen a la lista de invitados que ofrecerán en el evento charlas, firmas y fotos con los fans asistentes.

Coincidiendo con el 25º aniversario del estreno de ‘El Señor de los Anillos’, una de las trilogías más influyentes de la historia del cine, la San Diego Comic-Con Málaga, reunirá por primera vez en España al binomio principal, Sam Sagaz y Bilbo Bolsón.

De La Comarca a la Comic-Con de Málaga

Sin duda, su papel más memorable fue Frodo Bolsón, pero no olvidemos que Elijah Wood lleva trabajando desde bien niño, su pequeño papel en ‘Regreso al Futuro II’, o su actuación en ‘Un chico llamado Norte’, le ha llevado a pasar por películas como la estupenda ‘The Faculty’, ‘Olvídate de mí’, también a representar uno de los villanos más turbios en ‘Sin City’ o también pasar por series como la loca ‘Dirk Gently’s Holistic Detective Agency’.

Pero Sean Astin no se queda para nada atrás, y es que ¿cómo olvidar al gran protagonista de ‘Los Goonies’? Ha pasado por infinidad de proyectos, series como ‘Me llamo Earl’, la fantástica ‘The Strain’, ‘The librarians’ o la estupenda ‘Strangers Things’. Pero muchas veces, aunque no veamos a los actores, les escuchamos, y Sean Astin ha puesto voces a personajes como Shazam o la tortuga ninja Raphael. Además estuvo nominado al Oscar por su cortometraje ‘Kangaroo Court’.

Más invitados del 1 al 4 de octubre

Para esta nueva edición de 2026, que se celebrará en FYCMA (Palacio de Ferias y Congresos de Málaga) del 1 al 4 de octubre, llegarán muchos más invitados. Entre ellos, las ya confirmados, tenemos a Richard Dean Anderson (‘Macgyver’), Kristian Nairn (‘Juego de Tronos’), Iñaki Godoy (‘One Piece’), Michael Rooker (‘Guardianes de la Galaxia’), John Romita Jr. (Spiderman) y Kevin Smith (‘Clerks’).

Una edición que viene un poco manchada por algún error de la edición anterior, pero que ya nos contaron en la presentación de este año, que han aprendido y van a intentar que este año “sea algo a la altura de la ilusión de la entrega que los fans han demostrado’. (Vídeo aquí)

Crítica: ‘Berlín y La Dama del Armiño’

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Final aceptable para Berlín y su banda

Llega a nuestra pequeña pantalla la segunda temporada de Berlín. Con 8 nuevos episodios, ‘Berlín y la Dama del Armiño’ se torna un tanto más oscura, en algunos momentos, echando fuera todo el buen rollo que tenía la primera temporada. Además de tener bastantes escenas de relleno que no llegan a ningún lado. Pero bueno, no significa que sea un mal producto, pero para mí, algo más simple que su primera.

¿Dónde nos vamos esta vez con Berlín?

Si la primera temporada nos llevaba hasta París, esta vez nos quedamos en la Península Ibérica y vamos a Sevilla. Allí Berlín será contratado para un robo que le apasiona, y es que como buen amante de arte, va a disfrutar mucho dándole vueltas para llegar a la mejor solución con su banda.

Como he comentado, no tiene tan buenos momentos como la primera temporada que vimos ya en 2023. Pero aun así, sigue siendo más amable que La Casa de Papel. Como en la anterior los exteriores son muy importantes y Sevilla, Peñíscola son parte de del escenario que vamos viendo.

Además también tendremos buenas escenas de acción y tensión, como trampas en el camino de nuestros protagonistas que les pondrán en el filo de la muerte.

Además, aunque en los episodios anteriores vimos diferentes relaciones, aquí se vuelve un poco traumáticas sin necesidad y cuentan demasiado para la trama, algo que en mi caso no me ha terminado de cuajar.

Nuevas caras en el horizonte

Volvemos a juntarnos con la banda, y estos son ni mas ni menos que a Pedro Alonso como Berlín, Michelle Jenner como Keila, Tristán Ulloa como Damián, Begoña Vargas como Cameron, Julio Peña como Roi y Joel Sánchez como Bruce. Sin duda, em sigue encantando el tándem de Michelle Jenner y Joel Sánchez, pese a que todo se complica.

En esta temporada también se unen, Imna Cuesta, con un personaje lleno de vida y muy salvaje algo que hará que Berlín se vuelva loco por ella. También encontramos a José Luis GarcíaPérez, Marta Nieto, Jasón Fernández, Luis Callejo y Jorge Rapela.

¿Cómo se plantea el futuro de ‘La Casa de Papel’?

Parece que Pedro Alonso ya ha decidido poner fin a su papel de Berlín, un personaje que le ha dado fama y fortuna y que sin duda fue de los más queridos y odiados de esta saga.

Pero también durante estas semanas Netflix ha comentado que tiene muchas más historias que contar sobre ‘La Casa de Papel’, pero tampoco ha dado mucha más información, no sabemos si será, secuela, precuela o nuevas historias de los integrantes de la banda principal. Esta claro que tendremos que esperar, solo espero que sea algo distinto y puedan regalarnos buenos momentos.

Crítica: ‘The Punisher: One Last Kill’

En qué plataforma ver The Punisher: One Last Kill

Un capítulo puente intentando domesticar lo indomable

Resulta complicado abordar ‘The Punisher: One Last Kill’ como si fuese un largometraje autónomo. Su propia estructura se resiste a ello y en ese sentido creo que han sido bastante honestos a la hora de publicitarlo. Más que una película al uso es un capítulo que funciona como una pieza intermedia, colocado entre acontecimientos mayores del universo televisivo de Marvel. El problema es que tampoco termina de sentirse indispensable. Está ahí para para empujar ligeramente a Frank Castle hacia un nuevo estado emocional y narrativo, y poco más.

La obra se sitúa evidentemente después de la segunda temporada de ‘The Punisher’ y, según todo apunta, transcurre de manera paralela a los sucesos de ‘Daredevil: Born Again’ temporada 2. La ciudad aparece sumida en un caos extraño, una especie de vacío moral donde apenas quedan vigilantes capaces de imponer cierto orden. Sobre el papel, la conexión tiene sentido. En la práctica, el especial parece desligado del resto de la continuidad, como un fanmade con escena digital de poca monta incluida. Incluso cuando menciona o respeta acontecimientos previos, transmite la sensación de ser un relato encapsulado, aislado del resto del MCU callejero.

Quizá ahí radique precisamente su verdadera función. Más que contar algo imprescindible, ‘The Punisher: One Last Kill’ parece existir para cerrar heridas concretas y recolocar psicológicamente al personaje antes de su futura aparición en ‘Spider-Man: Brand New Day’. Y visto desde esa perspectiva, muchas decisiones empiezan a cobrar sentido. Frank Castle necesitaba ser reducido de nuevo a sus elementos básicos para después reconstruirse parcialmente. El especial no pretende evolucionar ni revolucionar al personaje, sino estabilizarlo.

Jon Bernthal vuelve a demostrar por qué su versión de Punisher sigue siendo la definitiva para buena parte del público contemporáneo. El actor entiende que Frank Castle ya no puede ser simplemente una máquina de matar con frases lapidarias. Aquí es un hombre agotado, deteriorado mentalmente, acosado por recuerdos y atrapado dentro de una espiral de culpa interminable. Su mayor enemigo no son los mafiosos ni los matones de turno. Es él mismo.

Y eso explica también el retorno constante al trauma familiar. Sí, otra vez la pérdida de su esposa e hijos. Otra vez las pesadillas. Otra vez el estrés postraumático dominando cada rincón de la narración. Nadie había pedido realmente regresar a ese punto, especialmente después de tantas iteraciones previas del personaje, pero el especial insiste en ello con una terquedad casi obsesiva. Frank vive como un cadáver funcional. Apenas duerme. Apenas habla. Apenas distingue entre castigo y rutina.

Violencia seca, brutal y sin heroicidades

Afortunadamente, ‘The Punisher: One Last Kill’ comprende que el personaje no puede sostenerse únicamente sobre introspección y sufrimiento psicológico. Hay violencia. Mucha violencia. Y cuando aparece, el especial encuentra sus mejores momentos.

Algunas secuencias recuerdan claramente a ‘Dredd’ por esa sensación de brutalidad urbana encerrada en espacios opresivos y balconadas. Otras evocan el salvajismo físico de ‘Oldboy’, especialmente en enfrentamientos donde la cámara privilegia el agotamiento corporal antes que la espectacularidad superheroica tradicional. Aquí los cuchillos salpican sangre. Los disparos rompen huesos. La violencia no aparece como estética cool, sino como consecuencia inevitable.

Y conviene recordarlo porque Marvel parece olvidarlo a menudo: Punisher mata. No tiene el código moral de Daredevil. No existe espacio para discursos sobre redención cuando Frank entra en acción. El especial entiende eso mejor que muchas adaptaciones anteriores del personaje. Este Punisher está completamente sonado. No transmite miedo porque sea invencible, sino porque parece alguien que ya no distingue entre sobrevivir y autodestruirse.

También hay una decisión particularmente significativa desde el inicio. La historia comienza mal. Muy mal. Hay un perro. Y quien conozca mínimamente el lenguaje emocional del thriller contemporáneo ya sabe lo que eso significa.

Una despedida parcial antes de una nueva etapa

El principal problema de ‘The Punisher: One Last Kill’ es que nunca termina de justificar plenamente su existencia como obra independiente. Tiene sentido industrialmente. Tiene sentido dentro de la maquinaria narrativa de Marvel. Incluso tiene sentido como puente psicológico. Pero dramáticamente se queda a medio camino entre episodio piloto, epílogo y terapia emocional para su protagonista.

Eso provoca una sensación extraña. El especial parece querer cerrar asuntos pendientes mientras simultáneamente prepara algo distinto. No funciona como conclusión definitiva ni como verdadero renacimiento. Simplemente mueve piezas sobre el tablero.

Aun así, ‘The Punisher: One Last Kill’ posee suficiente personalidad sombría y suficiente brutalidad física como para resultar disfrutable. Es simplemente una última parada en el descenso emocional de un hombre incapaz de dejar de castigarse a sí mismo. Y quizá eso sea lo más honesto que podía ofrecer esta etapa del personaje, pero ya lo sabíamos.

Ficha de ‘The Punisher: One Last Kill’

Estreno en España: 12 de mayo de 2026. Título original: The Punisher: One Last Kill. Duración: 60 min. País: EE.UU. Dirección: Reinaldo Marcus Green. Guion: Jon Bernthal, Reinaldo Marcus Green. Música: Kris Bowers. Fotografía: Robert Elswit. Reparto principal: Jon Bernthal, Judith Light, Deborah Ann Woll, Jason R. Moore, Kelli Barrett, Andre Royo, John Douglas Thompson, Eduardo Campirano. Producción: Marvel Studios. Distribución: Disney+. Género: acción. Web oficial.

Análisis de la edición 4K Ultra HD de ‘Springsteen’

The Boss llega a nuestras casas gracias a Divisa Films

Estupenda edición en 4K Ultra HD de la película ‘Springsteen. Deliver me from nowhere’. Llega a nuestras casas gracias a Divisa Films. Con varios extras muy interesantes, donde escuchamos al reparto y al mismísimo Boss hablando de como se hizo la película.

Jeremy Allen White protagoniza esta película íntima sobre la creación del álbum acústico Nebraska de Bruce Springsteen. En la cúspide del estrellato mundial, el joven músico lucha por conciliar las presiones del éxito con los fantasmas de su pasado. Nebraska marcó un momento crucial en la vida del Boss y está considerado como uno de sus trabajos más perdurables.

A continuación os dejamos la galería de fotos de la edición en 4K

Película 4K Ultra HD

Imagen: 2160p Alta Definición / 2.3:1 / 16×9

Idiomas: 7.1.4 Dolby Atmos: Inglés / DTS Digital Surround 5.1: Castellano / Dolby Digital Plus 7.1: Italiano, Español Latino / Dolby Digital 2.0: Audiodescripción en Inglés.

Subtítulos: Castellano, Italiano, Español Latino, Danés, Finés, Noruego, Sueco, Inglés codificado para sordos.

Película Blu-ray

Imagen: 1080p Alta Definición / 2.39:1 / 16×9

Idiomas: DTS Digital Surround 5.1: Castellano / DTS-HD MA 7.1: Inglés / Dolby Digital Plus 7.1: Italiano /Dolby Digital 2.0: Audiodescripción en Inglés.

Subtítulos: Castellano, Italiano Danés, Finés, Noruego, Sueco, Inglés codificado para sordos.

EXTRAS (37:17 min)

Reflexiones:

Así se hizo Springsteen: Deliver me from nowhere. (37:17 min)

En todos estos actos vamos viendo la creación de la película, la elección del protagonista y de cómo poco a poco fue invadiéndose del propio Bruce Springsteen. Tenemos entrevistas con el director, actor, el músico y mucha gente más que ayuda a entender un poco mejor la película.

ACTO 1: Del libro a la pantalla

ACTO 2: Más allá de la música

ACTO 3: Convertirse en Bruce Springsteen

ACTO 4: Profunda autenticidad

Crítica: ‘Hokum’

En qué plataforma ver Hokum

Con ‘Hokum’ los mitos y fantasmas irlandeses encuentran la forma de instalarse dentro del espectador

Esta película viene para reafirmar el gran potencial de un autor, porque de momento es eso, autor pues no responde a exigencias comerciales pese a contar con el estudio de ‘Longlegs’ y los productores de ‘Weapons’. Él es Damian McCarthy. En su día os avisamos con ‘Caveat’ y convencimos a otros muchos con ‘Oddity’ de que este director es un gran generador de historias y atmósferas tensas y terroríficas. Ahora con ‘Hokum’ reincidimos con energía, ved las películas de este irlandés.

La premisa puede ser arquetípica, un escritor busca apartarse del mundanal ruido y las distracciones para escribir su nueva novela. Esta es la excusa perfecta para desplazarse al lugar donde sus padres pasaron su luna de miel. Con esto llega un gran acierto de la película, parece que todo es más superficial o casual, pero responde a inquietudes más profundas. El hecho de que la acción suceda en las apartadas tierras irlandesas rememora inevitablemente a la figura de Bram Stoker (archiconocido autor de ‘Drácula’ nacido en Irlanda que dio a luz a su obra maestra en pequeños pueblos de la costa británica).

El protagonista interpretado por Adam Scott es irascible, borde y amargado. Eso responde a algo muy importante, que no voy a desvelar. Pero ese carácter sombrío aporta para desarrollar el terror de manera eficiente y no solo con sustos, sino con un desarrollo emocional. Todo responde a una historia de perdón personal y evolución, lo cual, se traduce en última instancia en un desbloqueo artístico y creativo.

El terror como reflejo de la culpa y la identidad

Lo verdaderamente interesante de ‘Hokum’ no es que Damian McCarthy vuelva a demostrar que domina el sobresalto o la atmósfera malsana (que lo hace), sino cómo consigue que todos los elementos sobrenaturales tengan un eco psicológico. El director irlandés entiende que el horror funciona mejor cuando las entidades, leyendas o apariciones no son únicamente amenazas externas, sino materializaciones de heridas internas.

La película juega continuamente con la frontera entre lo tangible y lo emocional. El hotel aislado, los pasillos húmedos, las habitaciones selladas y la sensación constante de podredumbre moral no solo sirven para construir tensión, sino para reflejar el estado mental del protagonista. Ohm Bauman (el personaje de Adam Scott) es alguien incapaz de escapar de sí mismo. Aunque viaja buscando silencio y concentración creativa, lo que realmente encuentra es una confrontación inevitable con aquello que ha reprimido durante años.

Aquí es donde McCarthy demuestra una inteligencia narrativa muy superior a la media del terror contemporáneo. Otros directores habrían convertido la película en una sucesión de sustos y criaturas extrañas. Él utiliza esos recursos para hablar de culpa, bloqueo emocional y trauma. El horror en ‘Hokum’ no nace exclusivamente de la amenaza física, sino de la incapacidad del personaje para procesar el dolor y aceptar responsabilidades.

En ese sentido, el filme conecta de manera brillante con la tradición del folk horror europeo. Hay algo profundamente ancestral en cómo la película plantea el choque entre el racionalismo moderno y el peso de las supersticiones locales. El protagonista llega a Irlanda con cinismo estadounidense, con una mirada descreída y práctica. Pero el entorno parece rechazar esa actitud. Los lugareños, las historias transmitidas oralmente y la propia geografía convierten el paisaje en una entidad hostil y antiquísima.

McCarthy vuelve a demostrar además su obsesión por los espacios cerrados y opresivos. Igual que ocurría en ‘Caveat’ o ‘Oddity’, aquí los pasillos estrechos, los sótanos y las habitaciones clausuradas generan una sensación enfermiza de encierro. Incluso cuando el personaje está al aire libre, Irlanda parece tragárselo. Hay barro, niebla, lluvia y vegetación húmeda por todas partes. La naturaleza nunca transmite paz, sino decadencia.

Conejos, folklore gaélico y el regreso de los fantasmas de McCarthy

A parte de la constante referencia a los conejos espeluznantes hay otras pautas que se repiten en la obra de McCarthy. Hay una mezcla de racionalidad moderna con superstición local y folklore antiguo, muy propia tanto de Stoker como de sus películas. En este caso lo que se maneja en ‘Hokum’ es el Cailleach, la figura de la mitología gaélica asociada al invierno, la vejez y encargada de traer el frío y las tormentas desde el Samhain, de ahí que la película se ambiente en Halloween.

Lo fascinante es que McCarthy jamás utiliza estos elementos mitológicos como simple decoración estética. El Cailleach funciona como símbolo de deterioro, culpa y muerte emocional. La película nunca necesita verbalizar demasiado sus metáforas porque todo está integrado en la puesta en escena. El clima, el deterioro del hotel y las propias criaturas parecen responder al estado psicológico del protagonista.

También resulta muy interesante cómo el director continúa desarrollando obsesiones visuales y temáticas que ya estaban presentes en sus trabajos anteriores. Los fans del cineasta encontrarán nuevamente figuras inquietantes inmóviles durante demasiado tiempo, objetos aparentemente inocentes convertidos en focos de tensión insoportable y salas que están pidiendo a gritos sal de aquí.

Los conejos, por supuesto, merecen mención aparte. Ya se habían convertido en una imagen recurrente dentro de su imaginario, especialmente tras ‘Caveat’, y aquí vuelven transformados en símbolos perturbadores que mezclan ternura deformada y amenaza subconsciente. Es uno de esos detalles que podrían parecer arbitrarios en otro director, pero que en McCarthy forman parte de una iconografía propia debido a un trauma de su propia infancia.

Además, ‘Hokum’ posee algo que el terror moderno suele olvidar: personalidad. Incluso cuando recurre a estructuras conocidas (la posada maldita, el huésped atormentado, la habitación prohibida), la ejecución tiene una sensibilidad muy concreta. La fotografía húmeda y sombría, el diseño sonoro agresivo y la forma de administrar el silencio convierten muchas escenas en ejercicios de pura tensión atmosférica. Y sí, hay jump scares. Pero están construidos con paciencia y precisión. McCarthy comprende que el susto funciona mejor cuando primero ha conseguido que el espectador se sienta incómodo. El sonido juega un papel esencial en ello, igual que la composición visual y la utilización enfermiza de la profundidad de campo.

‘Hokum’ no inventa el folk horror ni redefine el cine de fantasmas, pero sí confirma algo mucho más importante: Damian McCarthy empieza a poseer una voz completamente identificable dentro del terror contemporáneo. En una industria obsesionada con franquicias y fórmulas repetidas, eso vale muchísimo más que cualquier giro sorprendente. Porque al final, cuando termina la película, lo que permanece no son únicamente las imágenes terroríficas o los sobresaltos. Lo que se queda contigo es esa tristeza húmeda y enfermiza que recorre toda la obra. Como si Irlanda, sus mitos y sus fantasmas hubiesen encontrado una forma de instalarse dentro del espectador.

Ficha de ‘Hokum’

Estreno en España: 15 de mayo de 2026. Título original: Hokum. Duración: 101 min. País: Irlanda. Dirección: Damian McCarthy. Guion: Damian McCarthy. Música: Joseph Bishara. Fotografía: Colm Hogan. Reparto principal: Adam Scott, Peter Coonan, David Wilmot, Florence Ordesh, Will O’Connell, Michael Patric. Producción: Imagenation Abu Dhabi FZ, Tailored Films. Distribución: Beta Fiction Spain, Madfer Films. Género: terror. Web oficial.

Análisis del Blu-ray de ‘Primate’

Primate llega a nuestras casas con unos extras muy técnicos

Divisa Films nos trae esta divertida y gore película de terror ‘Primate’. Poco os puedo decir de ella, ya que si seguís la web, no he parado de recomendarla desde que la vimos en Sitges. ‘Primate’ nos cuenta la historia de Ben, un mono que coge la rabia y comienza a comportarse de manera muy violenta. Dicho por el propio director, Johannes Roberts, es su propio ‘Cujo’.

En este Blu-ray, tenemos mas de 30 minutos de extras y en ellos vemos al joven reparto que tiene la película, la creación de Ben, es espectacular ver la transformación de Miguel Torres Umba.

Os dejamos unas cuantas fotos del Blu-ray, los extras y un pequeño vídeo de esta edición.

Ficha técnica

Imagen: 1080p HD – 2.39:1 / 16×9

Audio: Castellano 5.1 Dolby Digital Surround / Inglés Dolby Atmos / Alemán, Checo, Español (Latino, Francés (Canadá), Francés (Francia), Húngaro, Italiano, Japonés y Polaco en Dolby Digital 5.1 Surround / Audiodescripción en Inglés5.1 Dolby Digital Surround / Audiocomentario en Inglés 2.0 Estéreo Dolby Digital.

Subtítulos: Castellano, Inglés, Inglés para sordos, Alemán, Checo, Chino cantonés, mandarín tradicional de Taiwan, Coreano, Danés, Eslovaco, Español (Latino), Fran´ces (Canadá, Francés (Francia, Finés, Húngaro, Italiano, Japonés, Neerlandés, Noruego, Polaco, Sueco, Tailandés y Turco.

EXTRAS (40 min aprox.)

Dirigiendo Primate: Terror primario (09:29 min)

El director, el productor y también parte del equipo nos van contando como ha sido la creación de esta película y lo divertido que ha sido rodar ‘Primate’. Pues en realidad han querido hacer lo que querían.

Sangre nueva, los rostros de Primate (10:01 min)

El director nos cuenta que quería un reparto relativamente desconocido. Que fuese creíble y que aguantase el embiste de un mono asesino.

Creando a Ben (11:22 min)

Increíble poder ver la transformación del actor en este mono. La máscara animatrónica está genial. En este extra podemos ver todos los secretos con los que lograron que Ben fuese tan real

Diseñando el Paraíso (07:01 min)

Crítica: ‘Movida celestial’

En qué plataforma ver Movida celestial

Una sátira ligera sobre el absurdo cotidiano

Estamos ante uno de esos casos en los que un director (Aziz Ansari) se reserva doble rol, director y protagonista. Y en otras ocasiones quizás habría que decir que es una tarea arriesgada, pues a parte de tener que dirigirse a sí mismo comparte protagonismo con dos actores que son pesos pesados. Pero es que estos dos actores que figuran también en el cartel de la película son muy conocidos por su generosidad y por entregarse a todo tipo de disparates. Ellos son Seth Rogen y Keanu Reeves. También es cierto que Ansari cuenta con la complicidad de Rogen tras haber actuado junto a él en ‘Juerga hasta el fin’ o ‘Cuerpos de seguridad’.

Estos fichajes son perfectos para construir una comedia que, bajo su apariencia ligera, apunta directamente a varias neurosis contemporáneas. La película gira en torno a un individuo atrapado en una rutina asfixiante, definida por sistemas de puntuación social (reseñas, estrellas, validación constante), trabajos diseñados para satisfacer caprichos del primer mundo (entregas exprés, experiencias personalizadas hasta lo absurdo), una red familiar donde la verdad es, en el mejor de los casos, flexible y por supuesto la ferocidad de las corporaciones que aumentan brutalmente su imagen de beneficio, mientras no hay una proporcionalidad en el sueldo de sus empleados.

Ansari dibuja este contexto con trazo amable, evitando la acidez corrosiva que podría esperarse de un planteamiento así. Su apuesta es clara: el humor blanco como vehículo de crítica. En ese sentido, ‘Movida celestial’ se sitúa más cerca de una fábula moderna que de una sátira mordaz. El resultado es coherente en su tono. La película no busca incomodar, sino generar una identificación suave, casi terapéutica, con el espectador.

Hay ecos evidentes de ‘Qué bello es vivir’ o de ‘Cuento de Navidad’ en su estructura moral (la revisión de una vida desde la perspectiva externa de un ángel o espíritu observador) y también de esas comedias de intercambio de roles donde el protagonista se ve obligado a experimentar realidades ajenas para comprender la suya. Sin embargo, Ansari introduce un componente propio: la burocratización del más allá como reflejo del caos organizado del presente, como ya vimos en la serie ‘Miracle workers’.

Ángeles y un Keanu Reeves más presente de lo esperado

Uno de los hallazgos más curiosos de la película es su representación del “más allá” como una estructura administrativa donde cada ángel de la guarda se especializa en un tipo concreto de muerte. Aquí entra en juego Keanu Reeves, quien interpreta a un ángel encargado de evitar accidentes provocados por el uso del móvil al volante (una de las ironías más contemporáneas del filme). Su personaje está deliberadamente cansado, frustrado por la repetición constante de errores humanos y por la sensación de poca relevancia de su labor.

Y, sin embargo, hay un matiz que convierte su presencia en algo especialmente disfrutable: es un auténtico gustazo verle sonreír. Tras años encadenando papeles de tono grave o físico (desde el inmutable John Wick hasta sus incursiones en el doblaje con ‘Sonic’), Reeves se permite aquí una ligereza poco habitual. Esa sonrisa, casi tímida en algunos momentos, introduce una calidez inesperada que humaniza al personaje y aporta un contrapunto emocional muy efectivo dentro del engranaje cómico. Reeves, jugando contra su propia imagen icónica, aporta una contención casi melancólica que eleva un material que, en otras manos, podría haberse quedado en lo anecdótico. Está muy presente y eso que su papel se concibió como un cameo y que su rotura de clavícula retrasó el rodaje.

Un cuento moderno con vocación de consuelo

‘Movida celestial’ se articula como un cuento con estructura clásica: un individuo enfrentado a su propia insignificancia aparente recibe una oportunidad (de corte sobrenatural) para reevaluar su vida. Aquí, el giro está en cómo esa reevaluación pasa por desmontar los parámetros artificiales que definen el éxito en la actualidad.

Ansari no pretende adaptar un esquema clásico a un contexto reconocible en la actualidad. La película evita el espectáculo, rehúye el artificio visual y se apoya casi exclusivamente en el guion y las interpretaciones. Esa decisión es, al mismo tiempo, su mayor virtud y su principal limitación. Funciona cuando el humor encuentra verdad en lo cotidiano (las interacciones laborales absurdas, la dureza de los estratos más bajos de la sociedad).

El tono blanco del humor puede resultar refrescante para algunos espectadores pues últimamente el humor llega cargado de agresividad o politización. No hay una voluntad de incomodar ni de llevar las ideas, todo está filtrado por una mirada conciliadora, casi optimista, que busca cerrar la experiencia con una sensación de equilibrio.

En comparación con otras obras que exploran la misma premisa existencial, ‘Movida celestial’ prefiere la cercanía antes que la trascendencia. No aspira a convertirse en una obra de referencia, pero sí en una pieza honesta, sin pretensiones opulentas. Y en ese terreno, cumple: es una película que entiende bien su alcance y no pretende ir más allá de lo que su tono permite, cuando, irónicamente se regodea bastante en un tema propulsado por el más allá.

Ficha de ‘Movida celestial’

Estreno en España: 15 de mayo de 2026. Título original: Good Fortune. Duración: 98 min. País: EE.UU. Dirección: Aziz Ansari. Guion: Aziz Ansari. Música: Carter Burwell. Fotografía: Adam Newport-Berra. Reparto principal: Keanu Reeves, Seth Rogen, Aziz Ansari, Keke Palmer, Sandra Oh. Producción: Lionsgate, Media Capital Technologies, Oh Brudder Productions. Distribución: Vértice Cine. Género: comedia, fantástico. Web oficial.

Crítica: ‘Pizza movies’

En qué plataforma ver Pizza movies

Aprovecha bien el gancho del costumbrismo incómodo y neurótico para abordar la épica de lo precario

Hablar de ‘Pizza Movies’ implica sumar un título más a lo que se está convirtiendo ya en una marca generacional dentro de la comedia española. Carlo Padial se alinea, de forma consciente, con ese humor de la incomodidad que han explorado series como ‘Vergüenza’ y ‘Poquita fe’. Aquí también encontramos personajes que no aspiran a ser admirados, sino diseccionados: individuos atrapados en su propia neurosis, incapaces de articular una épica personal y condenados a una rutina emocionalmente erosionada.

La protagonista de ‘Pizza Movies’ (Judit Martín) encarna ese tipo de figura tan reconocible como incómoda: alguien que quiere pertenecer al mundo cultural, pero que vive permanentemente al borde de la irrelevancia. Padial construye su filme desde esa fragilidad, con una mirada que oscila entre la compasión y la ironía, verbalizada muchas veces por quien hace de su esposo, Berto Romero. Como ocurría en las series mencionadas, el humor no surge del gag clásico, sino de la acumulación de pequeñas miserias cotidianas: conversaciones que no llevan a ningún sitio, ideas disparatadas, reacciones fuera de lugar o momentos de vergüenza ajena.

El resultado es un retrato bastante certero de cierta clase creativa urbana, atrapada entre la vocación y la precariedad. No es casual que el filme insista en mostrar entornos laborales difusos, proyectos a medio hacer y colaboraciones mal pagadas (o directamente inexistentes). En ese sentido, ‘Pizza Movies’ no solo busca la risa, sino también una cierta identificación incómoda por parte del espectador.

Humor, improvisación y los límites de la repetición

El humor está presente y, en líneas generales, funciona. Padial demuestra buen oído para el diálogo absurdo y para detectar esas microdinámicas sociales que generan incomodidad. Sin embargo, hay momentos en los que el propio mecanismo cómico se resiente. Algunas escenas, probablemente abiertas a la improvisación, caen en una repetición excesiva de una misma frase o idea (un recurso que, bien dosificado, puede ser efectivo, pero que aquí termina por diluir el chiste).

Esa insistencia acaba alargando innecesariamente ciertas secuencias, rompiendo el ritmo del filme y generando una sensación de desgaste. Es como si la película se recreara demasiado en su propio hallazgo cómico, perdiendo de vista la progresión narrativa. Este problema no invalida el conjunto, pero sí introduce altibajos que resultan evidentes.

A ello se suma una cierta irregularidad en los personajes secundarios. Mientras que la protagonista sostiene con solvencia el peso emocional del relato, algunos secundarios parecen menos definidos, casi esbozos de ideas más que personajes plenamente desarrollados, como si no tuviesen vida más allá del único gag que tienen. Esto afecta especialmente en las escenas corales, donde el contraste entre interpretaciones resta fuerza al conjunto.

Pizzas, cine y resistencia cultural

Donde ‘Pizza Movies’ encuentra su verdadero pulso es en su dimensión metacinematográfica. Cuando las pizzas entran en juego (con ese diseño deliberadamente infantiloide), la película activa un registro distinto, más lúdico y cómplice. No se trata solo de un recurso visual llamativo, sino de una declaración de intenciones: reivindicar el cine como experiencia compartida, como espacio de juego y de memoria colectiva.

En esos momentos, el filme parece dialogar directamente con películas como ‘Rebobine, por favor’, recuperando ese espíritu de “hazlo tú mismo” y de amor por la cultura popular. Las pizzas funcionan como catalizador, como un revulsivo frente a la apatía generalizada que domina el resto del relato. Es ahí donde Padial logra conectar de forma más directa con el espectador, apelando a una complicidad que trasciende la ironía inicial.

Este elemento entronca, además, con uno de los temas más interesantes del filme: el paralelismo entre la crisis personal de la protagonista y la crisis estructural de las salas de cine. Ambas comparten un mismo diagnóstico: la desidia, la falta de rumbo, la sensación de estar perdiendo relevancia. Pero también una posible salida: la reinvención, incluso a través de ideas aparentemente absurdas.

En este sentido, ‘Pizza Movies’ acierta al retratar el estado actual de la crítica cultural. Sin necesidad de subrayarlo en exceso, deja claro que muchos críticos se ven obligados a pluriemplearse para sobrevivir (una realidad cada vez más evidente). Esta capa añade profundidad al relato y lo ancla en un contexto reconocible, alejándolo de cualquier tentación de abstracción.

No obstante, el filme también se regodea en la crisis existencial, en la neurosis y en el patetismo de sus personajes, lo cual puede que le haga perder partidarios. Yo me quedo con que entre la incomodidad generada en algunas escenas y el amor por el cine como experiencia compartida, se construye una obra que logra capturar el desconcierto de una generación, tanto de consumidores como de profesionales.

Ficha de ‘Pizza movies’

Estreno en España: 15 de mayo de 2026. Título original: Pizza Movies. Duración: 91 min. País: España. Dirección: Carlo Padial. Guion: Carlo Padial, Desirée de Fez, Carlos de Diego. Música: Javier Rodero. Fotografía: Patricio Vial. Reparto principal: Judit Martín, Berto Romero, Joaquín Reyes, Bruna Cusí, Raúl Arévalo, Melina Matthews, Javier Botet, Tamar Novas, Belén Barenys, Miguel Noguera. Producción: El Cansancio, Bambina, Scorpora, Pioneros-Media Offline. Distribución: A Contracorriente Films. Género: comedia. Web oficial.