Crítica: ‘Sketch. Cuidado con lo que dibujas’

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Sinopsis

Una niña con mucha imaginación deja caer accidentalmente su cuaderno en un misterioso estanque y sus dibujos cobran vida. Criaturas disparatadas y un poco peligrosas se escapan por la ciudad, sembrando el caos. Junto a su hermano y con la ayuda de su despistado padre, deberán atrapar a sus propias creaciones antes de que el desastre sea total.

Crítica

Eficiente aventura con el trazo como catarsis terapéutica

En un momento en que el cine fantástico a menudo parece haber perdido el asombro en favor del espectáculo vacío, ‘Sketch. Cuidado con lo que dibujas’ emerge como una propuesta original y fresca. Dirigida por Seth Worley, esta cinta mezcla acción real con animación dibujada a mano para ofrecernos una historia inquietante sobre los sentimientos reprimidos y los peligros de proyectar nuestros deseos sin control.

Lejos de ser una simple película juvenil o una fantasía complaciente, ‘Sketch. Cuidado con lo que dibujas’ se adentra en terrenos oscuros y profundamente emocionales. La premisa podría recordar a estrenos cercanos como ‘Harold y el lápiz mágico’, pero Worley imprime un tono completamente distinto, más introspectivo y adulto, donde el acto de crear deja de ser un juego para convertirse tanto en un bálsamo terapéutico como en una amenaza. Aquí, el cuaderno de dibujos no es un portal a la maravilla, sino un espejo del subconsciente de su protagonista. Para sorpresa esta es una película de Angel Studios (la productora cristiana de ‘Sound of freedom’) y por ninguna parte aparecen argumentos religiosos, al contrario, es un filme que funciona de manera universal y tiene un carácter inesperadamente indie e incluso con tintes de comedia negra.

La historia sigue a Amber (Bianca Belle), una joven retraída que descubre en un cuaderno de bocetos el bálsamo para sus penas, rabias e inquietudes. Todos hemos visto en películas de terror sobrenatural o de criaturas esas escenas escalofriantes en las que el profesor de turno enseña a los padres los espeluznantes dibujos que ha hecho su hijo/a. Con este filme sucede lo mismo e incluso estamos ante una obra que podría estar dentro del survival horror o el monster movie. Pero el carácter de las criaturas rompe esa sensación ya que estamos ante seres garabateados que aparecen por el bosque cual pokémon que te asalta.

La cinta funciona muy bien como aventura, como comedia e incluso a veces como título que puede dar miedo. Sobre todo es un filme que funciona como terapia. En la actualidad se habla mucho de la salud mental pero poco se toca tanto el tema infantil. Worley juega con el espectador y con los enfoques familiares para desarrollar bien su idea y sus giros. Cada trazo dibujado es una pincelada emocional, un símbolo que conecta con la psique de Amber y con sus conflictos internos. No es casualidad que muchas de las criaturas creadas reflejen sus miedos, deseos reprimidos y culpa, convirtiendo el filme en un estudio sobre el poder de la creatividad y el tratamiento del trauma.

A nivel visual, ‘Sketch. Cuidado con lo que dibujas’ es una delicia muy divertida. La transición entre el mundo tangible y los dibujos no busca el hiperrealismo, sino que apuesta por el contraste expresivo. Esto refuerza la fragilidad de lo imaginado frente a lo real, y también la idea de que todo poder creativo conlleva un enorme riesgo. Uno de los mayores logros de ‘Sketch’ es la forma en que integran los garabatos animados en la narrativa visual. Lejos de ser un mero recurso estético, estos dibujos cobran vida con una lógica propia, caótica y a veces inquietante. Su estilo visual (intencionadamente rudimentario, como si hubieran sido esbozados deprisa por una mente agitada y evidentemente infantil) contrasta con la fotografía realista y sobria del mundo tangible. La animación no pretende fundirse con la imagen real, sino invadirla, como si la imaginación estuviera filtrándose por las grietas de la realidad. Este choque estilístico refuerza la sensación de descontrol, ya que los trazos parecen expandirse más allá de lo que el protagonista desea, actuando con voluntad propia. Los dibujos interactúan físicamente con los personajes y el entorno, rompiendo las leyes naturales y desafiando cualquier lógica, lo que añade tensión y amenaza constante a cada escena. Evidentemente esto último forma parte de otra de las capas psicológicas del filme.

En cuanto al reparto, hay un gran equilibrio entre todo el elenco. Credibilidad en la relación de los hermanos protagonistas y un Tony Hale que podría ser un claro ejemplo para aquellos padres que se piensan que lo están haciendo todo bien (pero no). Si acaso habría que reprochar que el elenco infantil tiene momentos menos naturales, sobre todo en el caso de Kalon Cox, quien hace las veces del típico bromista cargante del instituto. Aun así todo el casting infantil funciona en los momentos en los que entra en juego la comedia.

‘Sketch’ no es solo una fantasía oscura, sino también una meditación sobre el arte como refugio y como amenaza. En una época donde la inteligencia artificial y la generación automática de contenido están en auge, la película plantea preguntas inquietantes: ¿Qué ocurre cuando no encontramos canales a través de los cuales transmitir lo qué sentimos? ¿Qué sucede cuando nuestras creaciones dejan de obedecernos? ¿Dónde acaba la inspiración y empieza la locura? Seth Worley ha firmado una obra valiente, emocionalmente compleja y visualmente particular. Una cinta que, aunque bebe de referentes clásicos, traza su propio camino con rotundidad.

Ficha de la película

Estreno en España: 26 de septiembre de 2025. Título original: Sketch. Duración: 92 min. País: EE.UU. Dirección: Seth Worley. Guion: Seth Worley. Música: Cody Fry. Fotografía: Megan Stacey. Reparto principal: Bianca Belle, Tony Halle, D’Arcy Carden, Kue Lawrence, Kalon Cox. Producción: Morphan Time Productions. Distribución: a Contracorriente Fillms. Género: aventuras, fantasía. Web oficial: https://www.angel.com/movies/sketch

Crítica: ‘La chica que sanaba’

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Sinopsis

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Una niña de 15 años llamada Holly llama a su colegio para decir que ese día se queda en casa. Poco después, se produce un incendio en la escuela en el que mueren varios alumnos. La comunidad está conmovida por la tragedia y se une para sobrellevarlo. Anna, una profesora intrigada por Holly y su extraña premonición, la invita a unirse al grupo de voluntariado que dirige. La presencia de Holly parece traer paz mental, calidez y esperanza. Pero pronto, la gente empieza a reclamar a Holly y su energía catártica, exigiendo cada vez más de la joven.

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Crítica

Juega muy bien al misterio tratando de un modo diferente temas de salud mental

‘La chica que sanaba’, de Fien Troch, es una conmovedora exploración de la resistencia del espíritu humano y del poder transformador del amor y los cuidados. La película se adentra en las vidas de sus personajes, mostrando los efectos persistentes del trauma y el viaje de curación que le siguen. A través de una narración llena de matices y unos personajes convincentes, ‘La chica que sanaba’ pone de relieve cómo las relaciones con los demás pueden servir de salvavidas en tiempos difíciles.

La trama va sobre una chica de familia pobre, maltratada por sus compañeros hasta convertirla en una paria. Un día tiene un mal presentimiento y llama a su escuela para decir que prefiere no ir. Ese día sucede algo que trastoca la vida de toda la comunidad. Es por eso y por mucho más que ‘La chica que sanaba’ trata sobre la salud mental.

La sensibilidad con que Troch aborda el tema permite una profunda conexión emocional con el público, invitándole a empatizar con las experiencias de los personajes. La película subraya que, aunque los traumas pueden dejar cicatrices duraderas, es posible encontrar la curación y la redención a través de auténticas conexiones humanas. Y aún llegando a esa conclusión hay que señalar que juega con la ambigüedad. Nadie podrá negar que este es un filme bastante misterioso y enigmático, casi inescrutable.

Historias como las de Fátima, El Palmar de Troya o Lourdes acuden a la memoria de los espectadores que ven este título. E incluso ‘La mesías’ cuando trata la figura de la madre, el negocio y el cómo esto siempre acaba tratando a personas como si fuesen una atracción feria. El título juega con el nombre de la protagonista pues de Holly a holy (sagrado en inglés) hay una “l” de distancia. E incluso la Cathalina Geeraerts tiene un halo de santidad cuando los rayos de luz se cuelan en algunas escenas, para muestra véase el poster. Pero otra virtud del filme es que no juega a tratar un tema religioso, quizá si de fes o creencias, pero no se relaciona con ningún credo en concreto.

¿Acto milagroso, género fantástico o el poder de la mente? Fien Troch mantiene la sombra de la duda hasta el mismísimo final, por lo que la película es de las que creará debate a la puerta del cine. En realidad da igual qué conclusión saquemos al respecto. Acoso escolar, dolor por la pérdida de un ser querido o por no ser capaz de traer a alguien al mundo son vehículos o partes de la vida que la directora remarca que pueden solucionarse o por lo menos paliarse a través del placebo que a veces constituye el sentir el cariño de otros. Consigue esto incluso cuando la película se torna malvada, aparecen los celos, los oportunismos o un malsano instinto maternal. ‘La chica que sanaba’ sienta de nuevo el debate aquel que aparece cuando se dice eso de “el fin justifica los medios”.

Ficha de la película

Estreno en España: 19 de abril de 2024. Título original: Holly. Duración: 103 min. País: Belga. Dirección: Fien Troch. Guion: Fien Troch. Música: Johnny Jewel. Fotografía: Frank van den Eeden. Reparto principal: Greet Verstraete, Cathalina Geeraerts, Felix Heremans. Producción: Prime Time, Tarantula, Topkapi Films, Les Films de Fleuve, Agat Films & Cie, Mirage Films, Centre du Cinèma et de l’Audiovisuel de la Fédération Wallonie-Bruxelles. Distribución: Adso Films. Género: drama. Web oficial: https://www.tarantula.be/film/holly/?lang=en

Crítica del cortometraje ‘Votamos’, nominado al Goya

Una llamada a no evitar o estigmatizar ciertas cosas de la vida

Con una situación tan inaudita y apabullante a la que estamos sometidos con la pandemia del COVID-19 temas como el bienestar emocional o las enfermedades mentales se han puesto muy de moda. Casos como el de Simone Biles o el de Naomi Osaka han puesto en relevancia que hemos dejado de lado nuestra salud psicológica en pro de trabajos u opinión pública. Es por eso que el cortometraje ‘Votamos’ llega en un momento oportuno, no oportunista.

Y es que este corto se ha rodado en tiempos de COVID (por eso tiene en sus créditos una institución que ha facilitado los test PCR al elenco). Una idea que se rodó antes de los casos de esas deportistas, por eso llega en un buen momento y no se percibe como un trabajo que busque llegar de manera fácil. Porque el asunto que se trae entre manos no es nada baladí.

Es una olla a presión el mezclar un tema tan candente y en debate como la salud mental con una junta de vecinos. Con este trabajo Santiago Requejo (‘Abuelos’) consigue una dicotomía, que habla de cómo esquivamos o estigmatizamos ciertas cosas en la vida. Y es que por lo general esquivamos de igual manera actos como las reuniones de vecinos y temas como los que abrazan distintas enfermedades mentales, huimos de eso como alma que lleva el diablo. Los tabúes o prejuicios a los que nos ha sometido nuestra educación o sociedad hacen bastante daño.

Con quince minutos que van saltando de un personaje a otro el corto expone estupendamente sus argumentos. El discurso sobre todo lo esgrimen los personajes de Miriam Díaz- Aroca, Raúl Fernández De Pablo y Neus Sanz. Junto a ellos Charo Reina, Agustín Ustarroz, David Tenreiro, Teresa Del Olmo, Alberto Chaves y Fernando Ustarroz. Es una puesta en escena que podría y me lanzo a decir que debería, mostrarse y debatirse en colegios e institutos, para que de una vez por todas se rompa esa arbitrariedad y ostracismo con que se trata a las personas con problemas mentales.

‘Votamos’ deja claro que el respeto y los derechos de alguien enfermo no es algo que se pueda someter a votación. El filme habla sobre todo de la convivencia, el respeto y el beneficio de la duda. También de la obcecación del ser humano, que es capaz de anteponer su bolsillo antes de abrirse a algo nuevo o de contrastar sus ideas preconcebidas. Desde luego ‘Votamos’ da en el clavo.

Podéis ver su tráiler aquí.

TRAILER VOTAMOS from 0259FILMS on Vimeo.