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Crítica: ‘Forbidden fruits’


En qué plataforma ver Forbidden fruits

Una provocación que se queda en la superficie

Forbidden fruits poster con lengua y pegatinasHay películas que aunque parezcan banales consiguen que uno salga de la sala pensando en ellas durante horas. Y luego está ‘Forbidden Fruits’, que en mi caso consigue algo bastante más sencillo: preguntarme cuándo va a empezar aquello que promete ser. La película de Meredith Alloway, adaptación de la obra teatral ‘Of the Woman Came the Beginning of Sin and Through Her We All Die’, escrita por Lily Houghton, se presenta como una comedia de terror alrededor de un grupo de trabajadoras de una boutique que, cuando el centro comercial cierra, se transforma en el escenario de un aquelarre.

¿Comedia teenager subida de tono? ¿Folkhorror de centro comercial? No es nada de eso. El problema es que la propuesta tarda demasiado en encontrar su razón de ser. Durante buena parte del metraje asistimos a una sucesión de conversaciones, rituales y conflictos de grupo que pretenden construir una sátira sobre la feminidad, la pertenencia y determinadas dinámicas sociales, pero que a mí me resultan bastante más irritantes que mordaces. La estética de Free Eden, con su mezcla de bohemia prefabricada, ropa de princesita moderna y esa imagen de feminidad cuidadosamente empaquetada, pretende ser parte de la crítica. La boutique es ficticia, pero está directamente basada en Free People, algo que la propia película convierte prácticamente en una broma privada para quien conozca la referencia.

Y ahí es donde encuentro una de las mayores dificultades de ‘Forbidden Fruits’: parece confiar demasiado en que la identificación de sus referentes convierta automáticamente su sátira en algo inteligente. Su retrato de esa feminidad de escaparate, de los cuerpos imposiblemente estilizados y de la estética de jóvenes que quieren parecer modernas mientras reproducen códigos perfectamente reconocibles, podría haber sido un material estupendo para una comedia negra mucho más incisiva.

Mucha pose y poco mordiente

La película tiene además una curiosa relación con el espacio. Todo sucede principalmente en un centro comercial. El escenario resulta apropiado: pasillos, escaparates y tiendas convertidos en una especie de templo capitalista donde las protagonistas construyen su pequeña religión.

La idea funciona sobre el papel. El problema es que ‘Forbidden Fruits’ parece más interesada en anunciar constantemente lo que quiere decir que en encontrar una forma cinematográfica de decirlo. La sátira feminista, el culto, la brujería, la crítica al consumo y las relaciones de poder se acumulan, pero rara vez terminan de adquirir la contundencia necesaria para que el conjunto resulte verdaderamente divertido o perturbador.

Y eso es especialmente problemático en una película de terror. Porque el terror llega, sí, pero llega tarde. Muy tarde. Cuando finalmente se inaugura el kill count, apenas quedan unos trece minutos para terminar. Es entonces cuando aparece, por fin, una energía que hasta ese momento había echado muchísimo de menos. La sangre, la violencia y la sensación de peligro consiguen despertar una película que hasta entonces se me había hecho extraordinariamente larga.

Un fruto que llega demasiado tarde

Hay elementos interesantes en ‘Forbidden Fruits’. La procedencia teatral explica en parte su dependencia del diálogo y de los personajes, mientras que el hecho de que esta sea la primera película de Meredith Alloway como directora de largometrajes convierte el proyecto en una carta de presentación ambiciosa. También resulta significativo que sea su primer guion de largometraje producido junto a Houghton, responsable de la obra original.

Pero una buena idea no siempre se convierte en una buena película. Y aquí encuentro una distancia demasiado grande entre lo que ‘Forbidden Fruits’ parece querer ser y lo que finalmente consigue. La película tiene conceptos potencialmente muy aprovechables: un aquelarre instalado en una tienda de ropa, una jerarquía femenina construida alrededor de la exclusión, la religión convertida en ritual de grupo y un centro comercial como representación de una sociedad basada en el consumo y la apariencia. Y con algún gag te ríes, pero en general no termina de funcionar, ni siquiera con su escena post-créditos.

Sin embargo, todo eso me parece más interesante como planteamiento que como resultado. La película necesita demasiado tiempo para llegar al terreno del terror y, cuando por fin lo hace, ya está prácticamente terminando. ‘Forbidden Fruits’ quiere ser provocadora, divertida, feminista, sangrienta y satírica al mismo tiempo. En mi caso, no consigue ninguna de esas cosas con suficiente fuerza como para compensar el tedio de buena parte del metraje. Una fruta prohibida que, al menos para mí, resulta mucho menos sabrosa de lo que promete su envoltorio.

Ficha de ‘Forbidden fruits’

Estreno en España: por determinar. Título original: Forbidden fruits. Duración: 103 min. País: EE.UU. Dirección: Meredith Alloway. Guion: Meredith Alloway, Lily Houghton. Música: Anna Drubich. Fotografía: Karim Hussain. Reparto principal: Lili Reinhart, Lola Tung, Victoria Pedretti, Alexandra Shipp, Emma Chamberlain. Producción: MXN Entertainment, 100 ZEROS, Bright Panic Pictures, Lollipop Woods, Madhouse Films, Quadrant Motion Pictures. Distribución: por determinar. Género: comedia, terror. Web oficial.


Acerca de Furanu

De origen irlandés y criado en tierras vetonas, este ingeniero curiosamente nació en Bloomsday. Pegado desde pequeño a una televisión y a cientos de páginas, ahora gasta su tiempo montándose películas y disfrutando las de otros.

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