Un retiro del que el propio espectador se quiere retirar
Hay ocasiones en las que una película genera unas expectativas que después no sabe cumplir. ‘Corporate Retreat’ es un buen ejemplo. Aaron Fisher se rodea en su segundo largometraje de un reparto que, sobre el papel, debería proporcionar unas garantías muy superiores a las de su debut, ‘Inside the Rain’, estrenado en 2019. Alan Ruck, Rosanna Arquette, Odeya Rush, Sasha Lane, Benjamin Norris, Ashton Sanders y Kirby Johnson son algunos de los nombres que forman el elenco, al que se suma además Omar Sharif Jr., nieto del mítico Omar Sharif. El reparto reúne intérpretes con experiencia en producciones tan conocidas como ‘Speed’, ‘Twister’, ‘Twisters’, ‘Pulp Fiction’, ‘Lady Bird’, ‘Moonlight’, ‘Andor’ o ‘The Possession of Hannah Grace’…
Sobre el papel, por tanto, Fisher da un salto considerable respecto a su primera película. El problema es que ese salto parece haberse producido fundamentalmente para los créditos. ‘Corporate Retreat’ demuestra unas carencias que terminan siendo demasiado evidentes. Y es una lástima, porque la premisa tenía posibilidades: un retiro corporativo para estrechar lazos entre empleados que acaba transformándose en una especie de escape room mortal en el que los participantes deben luchar por sobrevivir. Es lógico que se haya proyectado en el Festival de Sitges dentro de Midnight X-Treme ya que como el propio festival dice, promete comedia negra y torture porn.
La película arranca, además, con una declaración de intenciones musical bastante atractiva. El surf rock y el soul jazz aportan personalidad desde los primeros compases y dejan claro que Aaron Fisher y su hermano Josh Fisher, responsable también de la fotografía, tienen bastante buen gusto musical. Es probablemente uno de los aspectos en los que la película consigue llamar la atención. El problema es que ese criterio parece inversamente proporcional al que encontramos en el montaje y en la elección de planos.
Cuando el montaje convierte un encierro en una condena
El ritmo debería ser fundamental en una película que basa buena parte de su propuesta en encerrar a un grupo de personas y someterlas progresivamente a situaciones cada vez más violentas. Sin embargo, ‘Corporate Retreat’ tiene fallos de ritmo desde prácticamente el comienzo. Hay una extraña desconexión entre la energía que aporta su música y la manera en que Fisher construye las escenas.
El problema no está únicamente en que sepamos hacia dónde va la historia. Es que el guion apenas hace demasiado por ocultarlo. El retiro corporativo se convierte en una trampa, los ejercicios de trabajo en equipo adquieren una dimensión siniestra y los personajes quedan atrapados en una dinámica de supervivencia en la que las reglas resultan bastante evidentes. La película se acerca así a ese territorio del escape room cinematográfico donde el espectador puede anticipar con demasiada facilidad cuál será el siguiente paso.
Y cuando una película de este tipo no consigue sorprender, necesita al menos compensarlo con tensión, humor negro, personajes interesantes o una puesta en escena particularmente imaginativa. ‘Corporate Retreat’ tampoco termina de encontrar ahí su salvación.
Actuaciones que no están a la altura
Pero donde más sorprende ‘Corporate Retreat’ es en sus interpretaciones. No porque el reparto carezca de experiencia, sino precisamente porque algunos momentos parecen exigir más intensidad o un compromiso con el tono del filme que los actores no terminan de encontrar. Hay actuaciones excesivamente carentes de sentimiento, hasta el punto de rozar en determinados instantes lo amateur.
El ejemplo más evidente es el momento de la jeringa. La idea y la interpretación resultan tan impostadas que parecen sacadas de una actuación de colegio de primaria. Es difícil tomarse en serio una situación que necesita que el espectador crea en el miedo de sus protagonistas cuando la emoción parece estar ausente. Si por lo menos hubiese intención de hacernos reír, pero es que parce que el filme ni siquiera se esfuerza en ello.
No saber qué hacer con lo que tienes entre manos
‘Corporate Retreat’ acaba siendo una oportunidad desaprovechada. Tiene un concepto sencillo pero potencialmente efectivo, un reparto con nombres conocidos y un escenario que ya lo querría yo para mi próxima escapada romántica o con amigos. Sin embargo, quizás al intentar alinearse con ciertos subgéneros, el libreto es demasiado pueril, descuidando el tono exigiendo muy poco a sus intérpretes.
Me parece increíble que la productora de esta película haya estado inmiscuida en filmes como ‘Ruido de fondo’. ‘Corporate Retreat’ termina demostrando que reunir buenos ingredientes no sirve de mucho cuando la receta falla. Y en un retiro del que se supone que nadie debería salir con vida, lo verdaderamente preocupante es que el espectador sea quien esté deseando escapar.
Ficha de ‘Corporate retreat’
Estreno en España: por determinar. Título original: Corporate retreat. Duración: 90 min. País: EE.UU. Dirección: Aaron Fisher. Guion: Aaron Fisher, Kerri Sohn. Música: Anna Drubich. Fotografía: Josh Fisher. Reparto principal: Alan Ruck, Odeya Rush, Sasha Lane, Benjamin Norris, Kirby Johnson, Omar Sharif Jr. Producción: Passage Pictures. Distribución: por determinar. Género: comedia, terror. Web oficial.

