Crítica: ‘Pubertat’

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Duro y esperanzador drama

Leticia Dolera, se embarca en un drama increíble que va a dar mucho que hablar. Una denuncia de agresión sexual en redes sociales apunta a tres adolescentes como culpables. Los adultos y los jóvenes se verán en una espiral de culpa y dudas de la que les costará salir.

‘Pubertat’, serie de seis episodios, con la que la directora y actriz se adentra en temas muy truculentos y muy actuales. ¿Realmente nuestros jóvenes saben que es el consentimiento? Ya no solo las personas que han llevado a cabo el abuso, si no, también nos muestran las dudas de la propia víctima. ¿Nuestros jóvenes están siendo bien acompañados en el tema sexual por los adultos? ¿O pueden los tabús ser parte de que realmente crean que se pueda hacer lo que uno quiere?

Muchas dudas y preguntas en una serie que como he comentado, va a dar mucho debate después de su visionado. Porque realmente nos muestras muchas caras y en todas ellas podemos ver un poco de razón y vernos reflejados en alguna de ellas, algo que hará que pensemos lo mal que lo estamos haciendo.

Leticia Dolera, dirige, escribe y coprotagoniza este drama adolescente en el que una amistad se trunca por tantas dudas y poca información. Un dolor que hace que cuatro familias sientan que algo no está bien.

‘Pubertat’ está ubicada durante la noche de San Juan, y con los famosos Castells de fondo. Y eso hace que nos muestren también lo importante que es la unión y confianza en un grupo. Y lo fácil que es romper esta confianza.

La serie está muy bien dirigida y con unas actuaciones muy naturales. Un reparto joven, bastante novel que logran unas interpretaciones muy creíbles. Leticia Dolera, Xavi Sáez, Betsy Túrnez, Aina Martínez, Ot Serra Bas, Bruno Bistuer Farré, Nael Gamell Orejuela, Carla Quílez, Jean Cruz, Alexandra Russo, David Vert, Giulieta y Helena Scattolini, Biel Duran, Anna Alarcón, Roser Vilajosana, Francesca Piñón, Lluís Marco, Vicky Peña, Pep Munné, Borja Espinosa y María Ribera, son parte de este reparto tan coral que hace de ‘Pubertat’ una buena ficción.

Pese a todo este drama, una de las cosas que más me ha gustado de la serie, es que, en el fondo, deja un buen sabor de boca. Un aprendizaje, que llega a tener momentos bastante tiernos, que demuestran que de todo se aprende y que al final, los secretos no son tan buenos como parecen y que hay que hablar absolutamente de todo para poder avanzar y ser mejor sociedad. ‘Pubertat’ llega a nuestras pantallas el próximo 24 de septiembre a HBO Max. Seis episodios que se ven en nada y que recomiendo mucho.

Crítica: ‘Gen V’ T2

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Rumbo a ‘The Boys’ con más casquería y un adiós sincero a Perdomo

Superpoderes que salen mal, experimentos con personas y cabras, todo tipo de cosas entrando y saliendo por diferentes anos… ‘Gen V’ temporada 2 llega este 17 de septiembre a Prime Video para confirmar que el universo televisivo nacido de los cómics de Garth Ennis y Darick Robertson todavía tiene mucho que ofrecer. Tras el éxito de la primera entrega, este spin-off se lanza de lleno en una propuesta que lleva más allá los límites del género, combinando sátira, violencia explícita, humor escatológico y un trasfondo social que sigue incomodando al espectador. La serie, respaldada por la visión de Eric Kripke, Seth Rogen y Evan Goldberg, ‘Gen V’ no se guarda nada: quiere chocar, provocar, y al mismo tiempo, reflejar un mundo demasiado parecido al nuestro.

La nueva temporada comienza con un repaso a los orígenes del Instituto Godolkin, la ficticia universidad para superhéroes que ya cuenta con su propia página oficial promocional. Este arranque marca el tono desde el principio: habrá desmadre, pero también un interés por profundizar en los cimientos de este lugar, convertido en una lanzadera para los héroes (y villanos) que terminan integrándose en el mundo de ‘The Boys’. La conexión con la primera temporada es directa, ya que tanto sus consecuencias como los secretos del centro educativo alimentan la trama. El espíritu recuerda inevitablemente a ‘The Faculty’, aquella película de estudiantes enfrentados a una conspiración sobrenatural, pero aquí el resultado es mucho más gore, político y ácido.

Uno de los elementos más delicados de esta temporada es la ausencia de Chance Perdomo, fallecido en la vida real entre temporadas. Lejos de ignorarlo, la serie decide afrontar su pérdida de manera frontal. Se muestran imágenes del actor, se le menciona con frecuencia, y algunos personajes encuentran en su ausencia la motivación de sus acciones. Este gesto convierte a la serie en un homenaje sincero y, al mismo tiempo, doloroso, reforzando el vínculo emocional con el público.

Aunque en la primera temporada de ‘Gen V’ contamos con el magnífico Clancy Brown, la mejor adición al reparto es, sin duda, Hamish Linklater como el nuevo decano del Instituto Godolkin. Tal y como lo hizo en ‘Misa de medianoche’, vuelve a brillar con largos discursos cargados de ambigüedad moral y un halo mesiánico que lo convierte en un personaje fascinante. Su figura retorcida y maquiavélica da un nuevo aire a la trama, funcionando como catalizador de los dilemas entre la juventud superpoderosa.

Mientras tanto, los protagonistas siguen moviéndose en un terreno que marca la diferencia con ‘The Boys’: todavía conservan cierta moral, aún no están corruptos del todo y no han llegado a asesinar a sangre fría como los ídolos que observan desde lejos. Esa inocencia relativa cargada de salvajismo juvenil le da la vida a la serie pero es inevitable sentir que ambas series han de confluir ya.

Por supuesto continúa siendo, no solo una burla del mundo de los superhéroes, también de la actualidad estadounidense. Vought sigue siendo un espejo oxidado y deforme del corporativismo, el patriotismo estadounidense permanece con su visión desquiciada, las redes sociales son campo sembrado de mentiras, Godolkin es una de tantas parodias exageradas de los campus de USA, se pone en tela de juicio todo lo woke… Hay más de una alusión paródica al MAGA de Trump, por ejemplo.

En definitiva, ‘Gen V’ temporada 2 mantiene intacta su irreverencia, multiplica las dosis de violencia y sátira, y al mismo tiempo se atreve a profundizar en los personajes y en su propio mundo. Un spin-off que no es accesorio, sino imprescindible para los seguidores de ‘The Boys’.

Crítica del primer episodio de ‘The Librarians: El próximo capítulo’

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Una gran aventura llena de magia 

Llega a nuestras pantallas, gracias a SYFY, el spinoff de la serie ‘The Librarians’ y hemos tenido la oportunidad de ver el primer episodio. Este 11 de septiembre llega ‘The Librarians: el próximo capítulo’, el esperado regreso de una de las grandes franquicias de la televisión.

Con este nuevo spinoff nos vamos a la actualidad. La historia se centra en Vikram Chamberlain, un Bibliotecario del pasado que viaja en el tiempo hasta el presente, donde se va a quedar atrapado en un mundo totalmente desconocido para él. La magia se libera por todo el mundo haciendo que criaturas revivan y tengan que ir intentando acabar con cada una de las amenazas.

En este primer episodio conocemos a los principales protagonistas de esta nueva aventura, el ya mencionado Vikram, este Bibliotecario al que le gusta infringir un poco las reglas, Lysa Pascal, una física que intenta sacar provecho de todo esto para investigar e intentar dar una explicación real a la “supuesta” magia, a Connor Green, un historiador que se dedica hacer directos y Charlie Cornwall, la Guardiana del Bibliotecario, que es la que dará toda la acción a la serie.

En este episodio ya vemos un monstruo bastante bien hecho. El diseño es bastante chulo, distinto a lo que estamos acostumbrados a ver y aunque se nota el toque de serie de televisión, la serie tiene un CGI bastante bueno.

Me ha recordado mucho a series como ‘Hércules’, ‘Cazatesoros’, ‘Embrujadas’, con aventuras en todos los episodios, mientras poco a poco te cuentan una historia central. En este caso, es ver como Vikram intenta volver a su tiempo.

Callum McGowan, Olivia Morris, Bluey Robinsonn, Jessica Green son los cuatro protagonistas principales. Los cuales hacen un gran tándem, algo que hace que se vea bastante camaradería y te creas bien esa amistad repentina y gran trabajo en equipo que realizan entre todos. Caroline Loncq, Adnan Haskivic, Aleksa Samardzic, Harun Cehovic, Christian Kane, Hannah Devlin o Sam Bell, son algunas de las caras que iremos viendo en los siguientes episodios.

Lo importante, que los creadores de la serie original Dean Devlin y John Rogers, siguen dentro del proyecto, como productores, guionistas y directores en algún que otro episodio. Y eso también hace que la serie mantenga el espíritu de la original y que no se convierta en algo ajeno.

Así que ya sabéis a partir del 11 de septiembre tendréis en SYFY esta nueva serie que contará con 12 episodios. Espero vuestros comentarios. Y ojalá os guste tanto como a mí.

Crítica: ‘Superestar’

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Menuda fantasía

El 18 de junio de 2001 hubo un tremendo accidente contra la fuente de La Cibeles de Madrid. Loly Álvarez y Arlequín se estrellaron en la madrugada delante de unos cuantos periodistas. El 18 de julio de 2025 llega a Netflix ‘Superestar’. La serie que trata todo el Tamarismo, todo este espectáculo que día a día nos íbamos tragando sobre estos personajes tan variopintos.

Leonardo Dantés, Tamara (ahora Yurena), Margarita Seis Dedos, Tony Genil, Paco Porras, Loly Álvarez y Arlequín, tienen un capítulo dedicado en esta serie tan especial. Creo que no han podido escoger a mejor director. Nacho Vigalondo recrea paso a paso todo lo que vivimos, pero con su visión, con esa manera tan especial que tiene el director de contar historias. Con ensoñamientos, mezclando realidad con fantasía. Pero es que la realidad es tan loca, que realmente muchas veces, la fantasía que crean es más lógica que lo que ocurrió en la realidad.

‘Superestar’ es una serie que nos habla de sueños frustrados pero también de sueños cumplidos. Quizás no como se pensaban en un principio. Pero la fama la mayoría de las veces tiene un precio y sin duda, esta pandilla la obtuvieron de unas maneras un tanto vergonzosas. ‘Superestar’ nos habla de una época, en la que los programas del corazón y los late night, se dedicaban a perseguir y humillar a estas personas de una manera atroz. Y aun así, parece que nos deben algo.

Me ha gustado mucho como retrata a todos, ni son unos santos y tampoco unos sinvergüenzas. Son personas que de una manera quisieron aprovechar su momento en televisión. En ‘Superestar’ vemos el programa ‘Tiempo de Marte’ (aquí os dejamos la presentación de la serie) que sería como el ‘Crónicas marcianas’ de los 2000.

¿Y que sería de ‘Superestar’ sin su casting? Absolutamente nada. Admito que no casaba con todos los actores que habían elegido pero es que después de verlos en pantalla, se meten tan de lleno en el papel, que es que son ellos. Secun de la Rosa, nos regala una interpretación cándida de Leonardo Dantés, quizás el mejor reflejado y el que sin duda, junto a Margarita Seisdedos, más ternura dan. Rocío Ibáñez está increíble como Margarita, un papel muy bonito, lleno de aristas y sin duda Rocío se mueve perfectamente en este personaje y también mueve perfectamente el bolso con el ladrillo.

Natalia de Molina como Loly Álvarez me parece perfecta, no puedo decir nada más, y es que es ella. Junto a ella encontramos a Julián Villagrán que da vida al Arlequín, se convierten en unos tremendos villanos en esta serie.

Carlos Areces como Paco Porras es lo mejor que vais a ver. Pepón Nieto da vida a Tony Genil y es de ese casting que dije al comienzo que no me convencía y sin duda me callo la boca ante la actuación de Pepón. Los episodios en los que les vemos juntos, son muy buenos.

Y por último dejamos a Ingrid García-Jonsson, que se mete en el papel de esta muchacha que marcha a Madrid desde Santurce para conseguir la fama y convertirse en cantante. Está muy bien caracterizada y vamos viendo como de una manera u otra se ve arrollada en un montón de situaciones locas de las que no sabrá escapar.

Los Javis son los productores de esta locura. Nacho Vigalondo junto a Claudia Costafreda son los encargados de la dirección y del guion de esta serie. Que tiene muchas manos más detrás, como la de María Bastarós, Paco Bezerra o Natalia Boadas. Sin duda, todos juntos consiguen un gran producto.

No se si ‘Superestar’ va a ser para todo el mundo, pero sin duda quien le de una oportunidad la va a disfrutar. Tiene unas imágenes muy potentes. Una puesta en escena muy trabajada y como comento al principio, hay mucha fantasía que parece más realidad que la propia realidad.

Crítica: ‘Olympo’

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Nueva cantera de jóvenes actores llegados del Olympo

Netflix trae el deporte de élite a nuestras casas. ‘Olympo’ llega en buen momento a la plataforma. En un mes lleno de grandes estrenos, la ficción española se marca una serie con mucho deporte, sexo e intrigas en un colegio de alto rendimiento.

La serie de ocho episodios, nos presenta a un grupo de chavales con la gran meta de llegar a lo mas alto del deporte. Nadadoras, jugadores de rugby, atletas, se juntan en un centro para ser los mejores. Tras el desmayo de una nadadora, Amaia, su compañera, investiga que es lo que ha podido pasar.

Ibai Abad, Laia Foguet y Jan Matheu son los encargados del guion de esta cinta que intenta ser algo así como ‘Élite’, pero sin llegar a ser tan atrayente. Me ha recordado también a ‘Un paso adelante’, de hecho, hay algún suceso que ocurre, que hizo que me viniese a la cabeza esta serie. ‘Olympo’ entretiene y consigue mostrar ese mundo lleno de competitividad que es el mundo del deporte de élite.

Clara Galle es la protagonista principal de ‘Olympo’ una joven acomplejada por el éxito de su madre y que vive con el estrés de tener que ser la mejor del mundo. Junto a ella encontramos a Nuno Gallego, Martí Cordero, María Romanillos, Laura Ubach, Nira Oshaia, Juan Perales o Najwa Khliwa.

Mención especial para Agustín Della Corte, que vuelve a demostrarnos, después de ‘La sociedad de la nieve’ que no le teme a nada. Resalta entre todos sus compañeros. Completan el reparto Melina Matthews, Mario de la Rosa, Laura Moray, Arlette Torres, Nerea Mazo, Marta Larralde o Vicenta N’Dongo.

Una serie que nos demuestra como el ser humano hace de todo con tal de lograr ser el número uno. Da igual a quien se lleven por delante, traicionar o herir son las artimañas que utilizan estos jóvenes para lograr cumplir sus sueños.

Sin duda el trabajo físico de los actores se nota muchísimo. Son jóvenes a los que hemos visto en otras series o películas a lo largo de los años y sin duda el cuerpo con el que han llegado para lograr estar a punto para ‘Olympo’ es espectacular. Son detalles, que hacen que veamos que esta serie va en serio, y que sin duda sus actores lo han dado todo por ella.

‘Olympo’ nos deja para una segura temporada en la que esperemos nos desvelen muchos de los enigmas que han dejado abiertos en estos primeros ocho episodios. El sexo, el dopaje, la homofobia en el deporte, el marketing abusivo, son los temas principales de esta serie que llega a nuestras pantallas este próximo 20 de junio.

Crítica: ‘Fubar’ T2

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Conspiraciones, tiroteos y Tocino: ‘FUBAR’ abraza su caos y mejora

Con un título que ya de por sí te prepara para el caos (‘FUBAR’, acrónimo militar de Fucked By Assholes in the Rear), esta serie de Netflix regresa con una segunda temporada que, para sorpresa de muchos, mejora considerablemente respecto a la primera. Aquella debutaba como una comedia de acción más, con Schwarzenegger en plan autoparódico persiguiendo a un cliché andante de narcotraficante. Pero esta nueva tanda de episodios decide abrazar el absurdo, el disparate y la conspiranoia, regalándonos un entretenimiento que, aunque empieza con el pie izquierdo, termina corriendo como un loco sin frenos cuesta abajo… y vaya si nos arrastra con él.

‘FUBAR’ sigue fiel a su nombre: en cada episodio, los personajes se ven envueltos en situaciones comprometidas por su propia torpeza, ego, o directamente, por estupidez monumental. Es como si los guionistas hubieran apostado a ver cuántas veces podían poner en peligro la seguridad nacional con un desliz romántico o un ataque de celos. Y ojo, lo logran. Esta vez, la amenaza es más actual que nunca: un apagón nacional provocado por una red de conspiraciones que casi parece inspirada en el último debate político español. No sabemos si la CIA tiene algo que ver con el precio de la luz, pero después de ver esto, uno duda.

El humor sigue siendo una mezcla de chistes físicos, bromas de instituto y violencia ridícula. Los primeros episodios tambalean como Arnold bajando unas escaleras sin rodilleras, pero a medida que avanza la trama, la serie se estabiliza y encuentra un ritmo propio, disparando gags, tiroteos y giros absurdos con notable precisión.

Carrie-Anne Moss entra en escena con una energía algo desconcertante: la vemos arrancar con coreografías de baile que harían sonrojar a Trinity, pero pronto revela su verdadera cara como la gran villana de la temporada. Su personaje es el único que parece habitar una serie seria, lo que la convierte en un contrapunto efectivo… e irónicamente cómico, a su manera.

En cuanto al elenco, Chips (Guy Burnet) es el fichaje estrella. Si Hans Gruber hubiese sobrevivido a su caída en Jungla de Cristal y hubiese pasado una temporada en un psiquiátrico con wifi, habría salido algo parecido a este personaje. Es irreverente, delirante y, sobre todo, divertidísimo. Solo el personaje de Tocino puede rivalizar con él en monería y capacidad de hacerse con nuestros corazones.

Schwarzenegger, por su parte, sigue siendo el alma (y los bíceps) de la serie. No puede moverse como antes, pero lo compensa con su inconfundible mezcla de humor seco y frases lapidarias. A su lado, Monica Barbaro se consolida como una co-protagonista de peso. Está más cómoda, más física y más divertida, dando una réplica creíble a su padre ficticio y al caos que les rodea.

En resumen, la segunda temporada de ‘FUBAR’ es como una hamburguesa triple con bacon: grasienta, exagerada, un poco estúpida… pero imposible de dejar a medio comer. Si la primera te dejó indiferente, dale una segunda oportunidad: ahora el menú viene con salsa conspirativa y un extra de risas.

Crítica: ‘Chespirito: Sin querer queriendo’

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Chespirito regresa, no con risas enlatadas, sino con emoción auténtica

En la era de los biopics televisivos que buscan humanizar a leyendas y escarbar bajo la superficie del mito, ‘Chespirito: Sin querer queriendo’ se suma con una propuesta que, si bien se alinea con títulos recientes como ‘¿Es el enemigo? La película de Gila’, encuentra su fuerza no tanto en la revelación sino en el homenaje. Es un regalo nostálgico, hecho con la clara intención de reconectar con una figura que marcó a generaciones enteras: Roberto Gómez Bolaños a.k.a. “Chespirito”. Y todo ello desde una perspectiva prácticamente blanca pues se basa en su autobiografía con un guión escrito por Paulina Gómez Fernández, la tercera de sus seis hijos e intérprete en la serie ‘Chespirito’.

La miniserie, estrenada ya en HBO Max, no pretende reinventar la fórmula del biopic, pero sí la matiza con un tono profundamente emotivo, nostálgico, cercano, casi familiar. Desde los primeros compases, queda claro que el objetivo no es deconstruir a Chespirito como se haría con figuras más polémicas, sino recordarlo en su humanidad, en sus inseguridades, en sus silencios y procesos creativos fuera del set. En ese sentido, se siente menos como una investigación y más como un abrazo a la memoria colectiva.

Uno de los grandes aciertos es la elección de Pablo Cruz como Roberto Gómez Bolaños. Es algo que va más allá del parecido físico y la caracterización, lo cual, ya de por sí puede despertar simpatía inmediata. Cruz logra capturar los matices del creador: su voz pausada, sus picardías, esa mirada entre tímida y brillante que definió al autor detrás de ‘El Chavo del 8’, ‘El Chapulín Colorado’ y una infinidad de personajes inolvidables. Cruz no imita; interpreta. Y eso marca la diferencia pues a la mayoría de espectadores les será ajena la etapa más joven del comediante.

El resto del elenco también merece reconocimiento. La recreación del universo de ‘El Chavo del 8’ es, por momentos, tan fiel que provoca una punzada en el pecho a quienes crecieron con esos episodios repetidos, los cuales estaban llenos de una repetitividad que hacen que hablar de redundancia se quede corto. La actriz que encarna a Florinda Meza (Margarita Ruíz) ofrece una visión que, al menos en el primer capítulo, augura tanto la complicidad como la tensión que definió su relación con Bolaños su impacto en el resto del reparto. Y por supuesto es importante la labor de Juan Lecanda como Carlos Villagrán/Quico, quien se ganó a los espectadores superando al protagonista de igual modo que en su día Bart Simpson cedió su trono a Homer Simpson. Los actores que interpretan al elenco original, Ramón Valdés (Don Ramón) o María Antonieta de las Nieves (La Chilindrina), también están presentes y ganarán protagonismo según avance la serie.

La producción navega con habilidad entre diferentes épocas, elaborando el humor blanco que definió a Chespirito y los momentos de introspección que lo muestran como un hombre obsesionado con su oficio, perfeccionista y, a ratos, atrapado en la contradicción entre su imagen pública y su vida personal. Es en esos momentos donde la serie es más interesante: cuando deja de lado la mitología y muestra al hombre que dudaba de sí mismo mientras hacía reír a la audiencia hispanohablante de todo el mundo.

‘Chespirito: Sin querer queriendo’ no pretende ser una obra crítica ni subversiva. Es, ante todo, un acto de cariño. Al igual que sucede en España con Martes y Trece o con Esteso y Pajares, esto iconos imborrables de la comedia tuvieron sus más y sus menos. Aunque no entra de momento en las disputas legales o salidas del show, es una serie que no esquivará del todo las sombras, las tensiones internas del elenco, las acusaciones de repetición, el agotamiento del formato. Lo que es evidente es que regresa constantemente al centro: el legado indeleble de un hombre que, sin proponérselo, cambió para siempre la comedia en español.

‘El Chavo del 8’ no solo fue un fenómeno cultural, sino también un ejemplo de cómo el éxito puede fracturar incluso los lazos más cercanos. Puede que los más cínicos consideren a ‘Chespirito: sin querer queriendo’ una obra indulgente. Pero para quienes alguna vez jugaron a ser El Chavo, merendaron junto a sus abuelos en el Vecindad del Señor Barriga, dijeron aquello de “es que no me tienen paciencia” o hacen aún hoy en día cosplays del Chapulín Colorado, esta serie no es solo televisión. Es una cápsula del tiempo. Una que, sin grandes pretensiones, logra emocionar, así, sin querer queriendo.

Crítica: ‘Dept. Q’

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Pasa el test del polígrafo y adapta manteniendo la verdad del original

‘Los casos del Departamento Q’ ya son conocidos en España tras sus seis películas estrenadas que surgen de las 10 novelas escritas por Jussi Adler-Olsen. El reparto cambió tras la cuarta, también el director y guionistas pero más o menos la sintonía se mantuvo aunque se perdió el toque neo noir. Ahora tenemos una nueva interpretación bajo la mirada del director Scott Frank (guionista de ‘Logan’ y autor de ‘Gámbito de dama’) y la guionista Chandni Lakhani (escritora de las nada desdeñables ‘Vigil’ y ‘Dublin Murders’) que retoma la oscuridad inicial.

El detective Carl Mørck y su asistente Assad son los protagonistas habituales en este thriller de suspense policíaco. La serie que estrena Netlix el 29 de mayo y cuenta con la cara más conocida de todas las adaptaciones hasta la fecha, Matthew Goode (‘Watchmen’, ‘The imitation game’) como Carl Mørck. Y en esta ocasión quien interpreta a su ayudante es Alexej Manvelov, a quien puede que hayáis visto en otra adaptación televisiva de novelas como ‘Jack Ryan’. Nota para los lectores de las novelas, este es el personaje de Assad pero le han cambiado el nombre a Akram Salim. Este cambio se produce en el ámbito de una nueva versión ambientada en Edimburgo, Escocia, en lugar de Dinamarca. Modificación en el contexto como parte de la adaptación cultural y geográfica, lo cual, es una estrategia para acercar la historia a una audiencia angloparlante. Y esto se consigue sin desdibujar la esencia y los personajes de Adler-Olsen. El toque escocés mantiene la oscuridad, el frío, los colores apagados y los cielos grises, aportando solo ciertos matices culturales.

La serie rebobina las películas y vuelve al punto de partida, adaptando de nuevo la primera novela, ‘La mujer que arañaba las paredes’ y con ello nos cuenta el origen de la relación de Mørck con el Departamento Q, una sección la policía destinada a un sótano que se encarga de casos irresolutos y que a menudo se utiliza como cortina de humo en un sistema policial bastante exiguo y que el protagonista se toma como una manera de mandarle a la nevera. Retornamos a las mismas temáticas por lo que ‘Dept. Q’ acierta en su planteamiento. La ineficiencia y la burocracia policial, la redención personal, la resistencia psicológica en condiciones extremas, las relaciones interpersonales entre opuestos y la siempre delgada línea que separa venganza de justicia son las temáticas recurrentes.

‘Dept. Q’ mantiene fielmente el espíritu del primer libro, combinando una narración en dos tiempos: por un lado, la investigación oficial, por otro, los angustiosos pasos de la mujer desaparecida, lo que aporta tensión constante. Desde la primera escena, impactante y directa, se nota una apuesta por elementos visuales modernos, como ciertos usos del found footage, que actualizan el tono sin traicionar el suspense escandinavo original. Matthew Goode, acostumbrado a papeles de galán, sorprende gratamente con un cambio de registro: interpreta a Carl Mørck como un profesional brillante pero emocionalmente destrozado, al estilo del House más misántropo o del Sherlock de Cumberbatch, con ese encanto malhumorado que lo lleva a ser sarcástico, destructivo y, sin embargo, entrañable, del tipo que aparca en la plaza de discapacitados sin remordimiento, pero que igual se hace querer.

La clave del éxito radica en el carisma de los protagonistas y la relación tipo Holmes-Watson entre Carl y su compañero que aporta calidez, ingenio y un pasado misterioso que los fans de los libros reconocerán. Su relación empieza con frialdad: Carl se muestra cínico y desconfiado, pero Assad —o Akram, en esta versión— se gana su respeto poco a poco, a base de intuición, trabajo y sentido del humor. Esa tensión entre personalidades opuestas, sumada al ácido sarcasmo con el que enfrentan los casos, es lo que hace tan única esta pareja. Ojalá Netflix no cancele la serie y podamos ver cómo se desarrollan más historias del Departamento Q, porque lo que han sembrado aquí promete mucho.

En resumen. Se mantiene el carácter de los personajes principales, se respeta el tono sombrío y emocional, se traslada el conflicto personal y psicológico del caso central y se conserva la crítica al sistema y la narrativa dual. ‘Dept. Q’ pasa el test del polígrafo.

Por gustarme me ha gustado hasta el opening, conciso, corto y toda una declaración de intenciones. Si te gusta tanto como a mí, aquí tienes una guía enumerando las películas sobre ‘Los casos del Departamento Q’:

  • Misericordia (Kvinden i buret, 2013)
  • Profanación (Fasandræberne, 2014)
  • Redención (Flaskepost fra P, 2016)
  • Expediente 64 (Journal 64, 2018)
  • El efecto Marcus (Marcoeffekten, 2021) – reinicio con nuevo reparto.
  • Sin límites (Den grænseløse, 2024) – continuación con el reparto introducido en la quinta película.

Crítica: ‘Sirenas’

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Una serie que atrapa como el canto de las sirenas

El 22 de mayo llega a nuestras pantallas ‘Sirenas’. Miniserie de 5 episodios con Julianne Moore y Kevin Bacon como dos de sus grandes protagonistas.

Devon necesita a su hermana, una joven que desapareció de sus vidas hace años y que lo único que hace al pedirles ayuda es mandarles una gran cesta de frutas. Con esto, Devon se marcha a pedirla explicaciones y descubre que es una especie de secretaria de una millonaria que vive en una isla y se dedica a un gran vivero con grandes especies voladoras.

Me ha encantado, me ha entretenido muchísimo y la verdad que engancha desde el principio. La serie viene de un libro y una obra de teatro llamada ‘Elemeno Pea’, de Molly Smith Metzler, creadora y guionista de la serie. Junto a ella, han adaptado el guion Colin McKenna y Bekah Brunstetter.

‘Sirenas’ nos presenta un montón de personajes, secundarios y principales. Todos ellos con algo que esconder. Cada uno con sus pequeñas vergüenzas o incluso con grandes miedos. Personas que intentan sobrevivir a un pasado que no aceptan y del que no pueden escapar.

Además, nos muestran lo fácil que es manipular a la gente y que hagan lo que uno quiere. El título de echo va por ahí, de como estas tres mujeres, con sus problemas y sus miedos, logran manipular, queriendo y sin querer a todo el mundo a su alrededor. Como cual sirenas hechizan a sus anchas para conseguir todo lo que quieren.

La serie tiene una banda sonora muy calmada y con melodías tarareadas por mujeres algo que le da más misticismo a la historia. Eso y la fotografía, tan perfecta, tan limpia y brillante logran que veamos todo muy idílico.

Un gran trabajo en equipo en general, pues el vestuario y maquillaje es perfecto. Perfecto si vives todo el día con un peluquero en casa, pero es exactamente lo que nos pide la serie, que todo sea perfecto, que estas mujeres se vean perfectas casi todo el rato.

Meghann Fahy (‘Your Monster’ o ‘The White Lotus’), Milly Alcock (‘La Casa del Dragón’, ‘Supergirl: Woman of Tomorrow’) son las encargadas de dar vida a estas dos hermanas que se van a tener que aguantar durante un largo fin de semana, una intentando sacar a su hermana de aquella isla y la otra intentando hacerla desaparecer de nuevo. Ambas están estupendas. El papel de Milly Alcock, tan frágil y a la vez fuerte sin duda ha sido mi favorito.

Junto a ellas la gran Julianne Moore, que nos trae un personaje muy misterioso, lleno de candor y a la que todo el mundo sigue sin pestañear.

Kevin Bacon, Glenn Howerton, Bill Camp, Britne Oldford, Trevor Salter, Josh Segarra, Lauren Weedman, Patrick Voss Davis, Jenn Lyon, Erin Neufer y Felix Solis son parte de este gran reparto. Éste último, Felix Solis, hace uno de los mejores personajes de la serie. José, alguien secundario pero que se conoce todos los entresijos de esa gran isla.

‘Sirenas’ es un buen producto y que os aseguro os quedaréis con ganas de más. Si comenzáis a verla no vais a parar, la verdad que se hace muy cortita y ese humor tan ácido que tiene sin duda es un gran acierto.

Comentamos los episodios de ‘Love, death & robots’ 4

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Apocalipsis, aliens, demonios, los Red Hot Chili Peppers y por supuesto… muchos gatos

En el mundo de las antologías animadas para adultos, ‘Love, Death & Robots’ ha conseguido un lugar destacado gracias a su combinación de narrativas provocadoras, animación de vanguardia y exploraciones temáticas que oscilan entre lo filosófico, lo distópico y lo cómico. Creada por Tim Miller y producida ejecutivamente junto a David Fincher, esta serie antológica ha sido aclamada por su capacidad de sorprender constantemente y desafiar las expectativas.

La cuarta temporada, bajo la supervisión de la directora Jennifer Yuh Nelson (‘Kung Fu Panda 2’, ‘Kill Team Kill’), vuelve a ofrecernos diez cortos innovadores. Con títulos que incluyen gladiadores, dinosaurios, gatos, mesías y a los Red Hot Chili Peppers, la temporada no decepciona en su despliegue de imaginación ni en su crítica social y tecnológica.

Como con las temporadas 1, 2 y 3 detallamos a cada uno de los diez episodios que componen la temporada sin spoilers.

CAN’T STOP (6 min.)

Los Red Hot Chili Peppers recreados con marionetas que a la vez están animadas en 3D. Con las voces de Anthony Kiedis, Flea, John Frusciante y Chad Smith y dirigida por el propio David Fincher que rememora sus orígenes como director de videoclips. Es una recreación del concierto celebrado en 2003 en Slane Castle, Irlanda.

Del título ‘Love, death and robots’ coge tan solo la palabra amor. Amor por los que gusten de la animación y de los funkos cabezones o las marionetas. Y por supuesto porque este es un gustazo que se ha dado Fincher que también puede ser un placer para los fans que no hayan ido nunca a uno de sus conciertos. Pero sin duda debe haber sido una pesadilla logística para los trabajadores de Blur Studio, no por tener que hacer tantas masas de gentes, sino también por tener que recrear los cuatro hilos de cada marioneta.

  • ¿Tiene mensaje o reflexión?: no
  • Tipo de animación: 3D
  • Calidad de animación: buena
  • Género: musical

CLOSE ENCOUNTERS OF THE MINI KIND (7 min.)

Llega el apocalipsis a ‘Love, death & robots’. Los debutantes Robert Bisi y Andy Lyon crean una invasión alienígena recreada a base de efectos tilt-shift que nos hacen aún más pequeños de lo que somos comparados con el universo. Si además nos regodeamos en nuestra propia estupidez, si demostramos que nuestro cerebro es pequeño o que lo empequeñecemos con el uso que hacemos de él, más insignificantes parecemos.

Por supuesto que recuerda a ‘Mars Attacks’ nada más que arrancar y hay también ecos de ‘Independence Day’ o ‘Guerra de los mundos’. Pero el hecho de parecer todo una maqueta animada hace de este cortometraje de Estudio Buck todo un divertimento diferente. Abducciones, sondas anales, discursos presidenciales… tópicos clásicos en las guerras conta OVNIS con un final… No se puede resumir más rápido y sencillo.

  • ¿Tiene mensaje o reflexión?: si
  • Tipo de animación: 3D
  • Calidad de animación: muy buena
  • Género: comedia, acción, ciencia ficción

SPIDER ROSE (17 min.)

Jennifer Yuh Nelson, responsable del arte de películas como ‘Kung Fu Panda’, ‘Cómo entrenar a tu dragón 3’ o ‘El gigante de hierro’ nos trae una secuela de ‘Swarm’ el episodio estrenado en temporadas anteriores. Cyberpunk, acción y venganza son los ingredientes de este cortometraje que supone una nueva colaboración de la artista en la serie.

Una historia escrita por el querido y siempre imaginario Joe Abercrombie, el cual, se ha inspirado a su vez en una obra del autor de ciencia ficción Bruce Sterling. Muy mono el “Stich” que han creado, brutal el enfrentamiento y alucinante el universo visual que desplieta.

  • ¿Tiene mensaje o reflexión?:
  • Tipo de animación: 3D
  • Calidad de animación: excelente
  • Género: ciencia ficción, drama, acción

400 BOYS (15 min.)

Muchos nombres en el título y muchas voces conocidas en el reparto de doblaje: John Boyega, Ed Skrein, Sienna King, Dwane Walcott, Rahul Kohli, Pamela Nomvete y Amar Chadha-Patel. Tim Miller ha adaptado una historia de Marc Laidlaw que mezcla los códigos del bushido que usaban las mismísimas Tortugas Ninja con el salvajismo de un mundo post-apocalíptico. Una historia urbanita y underground repleta de bandas callejeras. Es como si ‘The Warriors’ se mezclase con ‘Los mundos de Gulliver’ o ‘Ataque a los titanes’, para los más jóvenes.

  • ¿Tiene mensaje o reflexión?: no
  • Tipo de animación: 2D y 3D
  • Calidad de animación: muy buena
  • Género: acción ciencia ficción

THE OTHER LARGE THING (9 min.)

Patrick Osborne (con guión de John Scalzi), cuyas animaciones nos ayudaron a entender el documental, ‘Q: Into the Storm’, se alía con el estudio AGBO en esta pequeña historieta en la que ese cumple lo que muchos pensamos: que somos esclavos de nuestros gatos. Una historia en la que cual ‘Pinky y Cerebro’, un gato y un robot planean conquistar el mundo a través de un pirateo a Internet. Como sucede con el capítulo ‘Close encounters of the mini kind’, nuestra estupidez aparece como el arma o vehículo para nuestra propia perdición.

  • ¿Tiene mensaje o reflexión?: si
  • Tipo de animación: 3D
  • Calidad de animación: excelente
  • Género: comedia

GOLGOTHA (10 min.)

Uno de los varios episodios dirigidos por Tim Miller. Como productor de la serie se ha permitido salirse a la acción real y contar con Rhys Darby (el Anton de la película ‘Lo que hacemos en las sombras’). La trama es tan loca como podríais suponer con esta combinación pues un alienígena cree que su “Jesucristo” particular se ha reencarnado en la Tierra, pero no en un humano, sino en un delfín.

Luma Pictures mezcla imágenes reales con animadas de igual modo que se entremezcla el debate religioso y ético con lo cómico. Humor absurdo y menos carga intelectual de la esperada. El ‘Treehouse of Horror XI’ de ‘Los Simpson’ sacaba algo más de jugo a su invasión de mamíferos acuáticos. Únicamente extrae jugo a su título al emplear la palabra Gólgota como símbolo de la violencia religiosa desatada por la existencia de un mesías y el choque de culturas.

  • ¿Tiene mensaje o reflexión?: no
  • Tipo de animación: acción real con 3D
  • Calidad de animación: excelente
  • Género: comedia, ciencia ficción

THE SCREAMING OF THE TYRANNOSAUR (14 min.)

Blur Studio, como tantas otras veces en ‘Love, death & robots’ anima otro corto de Tim Miller. La deshumanización es la protagonista ene la que unos snobs ricachones juegan con la genética para crear el gladiador perfecto y de ese modo salir victoriosos en unos combates que se celebran en un satélite en torno a Júpiter.

Sanguinolento, brutal y en un escenario similar al de ‘Elysium’. Podría ser un fragmento de la serie ‘Primal’. Lo que fue en el pasado, el pan y circo, el desprecio por la vida a coste del divertimento de otros puede seguir en un futuro lejano, por el simple hecho de que está en nuestra naturaleza. Puede recordaros a ‘The Maze Runner’, a ‘John Carter de Marte’ o a las flipaduras de Legolas sobre los mumakil.

  • ¿Tiene mensaje o reflexión?: no
  • Tipo de animación: 3D
  • Calidad de animación: muy buena.
  • Género: acción

HOW ZEKE GOT RELIGION (15 min.)

Ya había animado en la segunda temporada, pero ahora el español Diego Porral, animador en el multiverso de Miles Morales o en ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’, entre otros muchos trabajos que os dejarían sorprendidos, dirige este episodio animado por Titmouse. ¿Os acordáis de la historia de origen de Hellboy cuando es sacado del infierno por los nazis? Pues esta podría haber sido la misión que acabase con ese Proyecto Ragnarok pues unos pilotos de caza tienen que bombardear una iglesia en la que los alemanes preparan un rito.

Animación que recuerda al cómic europeo y a las películas de finales de los 90 e inicios de los 2000, aunque también hay algo más de Mignola en el aspecto visual. La Segunda Guerra Mundial nos rememora a series como ‘Los héroes del aire’

  • ¿Tiene mensaje o reflexión?: no
  • Tipo de animación: 2D
  • Calidad de animación: excelente
  • Género: terror, acción

SMART APPLIANCES, STUPID OWNERS (8 min.)

En la edad media eran los sirvientes los que se quejaban de los nobles al encargarles las tareas más básicas en lo que siempre era un ejercicio de pereza y cero autosuficiencia. En el futuro que nos pinta ‘Love, death & robots’ son nuestros propios dispositivos y nuestro mobiliario inteligente el que sufre nuestra dejadez (cotidiana e intelectual). Una idea muy cachonda que va a hacer que miréis vuestros aparatos electrónicos de otra manera. ¿Alguno os ha calado?

Con las voces de Melissa Villaseñor, Ronny Chieng, Amy Sedaris, Kevin Hart, Josh Brener, Nat Faxon, Niecy Nash-Betts y Brett Goldstein.

  • ¿Tiene mensaje o reflexión?: si
  • Tipo de animación: stop motion
  • Calidad de animación: buena
  • Género: comedia

FOR HE CAN CREEP (14 min.)

Con las voces de Dan Stevens y un mítico del doblaje en animación y videojuegos como JB Blanc, entre otros, nos sumergen en la historia más espiritual e infernal de esta temporada 4 de ‘Love, death & robots’. De las tres palabras del título muerte es la más presente pues se trata de un relato muy al estilo de E.A. Poe en el que el diablo insta a un poeta a escribir unas líneas que podrían acabar con el mundo. A este ritmo van a tener que agregar la palabra “cats” al título de la serie pues de nuevo nuestros felinos amigos tienen mucho peso en la historia.

Dirigido por Emily Dean, animadora en las LEGO películas o la película 3D de Scooby-Doo. 1757 no es una época muy habitual en ‘Love, death & robots’ a si es que solo por eso ya supone un punto distinto al resto, pero una manera algo floja de cerrar la temporada.

  • ¿Tiene mensaje o reflexión?: no
  • Tipo de animación: 3D
  • Calidad de animación: muy buena
  • Género: comedia, terror

Crítica: ‘El Eternauta’

En qué plataforma ver El Eternauta

Una vez más El Eternauta trasciende generaciones y contextos

Por fin, uno de los grandes hitos del cómic llega a nuestras pantallas: ‘El Eternauta’. Su camino hacia la adaptación no ha sido sencillo, y al igual que ‘Dune’, durante años pareció una obra «maldita». Hubo intentos fallidos de llevarla al cine, versiones en animación rotoscópica avaladas por el propio autor que nunca se concretaron, y proyectos frustrados por conflictos de derechos, agendas o enfoques creativos. En 2018, incluso Álex de la Iglesia manifestó su intención de adaptar esta obra emblemática, con Ricardo Darín como posible protagonista. Aunque ese proyecto no prosperó, el deseo se ha hecho realidad de otra forma: Darín finalmente encabeza el elenco de la esperada serie dirigida por Bruno Stagnaro, una producción de seis episodios para Netflix en colaboración con K&S Films.

Una nevada letal y un pulso electromagnético bastan para que importe poco si la historia transcurre en 2025 o en los años cincuenta: la humanidad se ve empujada de nuevo a una especie de Edad Media. Confinamiento, caos y una desorientación generalizada tiñen la trama de una inquietante familiaridad, especialmente tras sucesos recientes como el apagón en España. Más que ver esta serie, da la sensación de que la hemos vivido. El cómic original ha influido tanto en el imaginario colectivo que, en muchos aspectos, parece haber anticipado nuestro presente. Como apuntamos en El Simbionte, quienes piensen que esta historia resulta predecible deberían recordar que fue escrita en 1957, con una fuerza política tal que llegó a ser censurada en algunas versiones. Y mencionar esto es apenas rascar la superficie de todo lo que esconden sus viñetas.

¿Merecía la pena adaptarlo con el riesgo que supone exponerlo ante una audiencia que ha visto de todo? A parte de que parece que Darín estaba destinado a hacer homenaje a estas viñetas, se ha aprovechado para enlazar con la actualidad. Igual que hay diversas versiones y secuelas de ‘El Eternauta’ en las viñetas, las cuales modificaron o ampliaron la obra de Héctor Germán Oesterheld y Solano López y se convirtieron en parte de la lucha a raíz de la desaparición del autor y el asesinato de sus hijas por parte de la dictadura, esta adaptación de Netflix retrata la Argentina actual con algunos detalles nuevos y una empatía automática para el espectador que ha vivido eventos similares en 2020. Y es que ‘El Eternauta’ es ciencia ficción, es aventura bélica pero sobre todo trata de las gentes del país americano en el que se creó con capítulos escritos incluso desde la clandestinidad. Funciona a nivel universal pero por supuesto también como retrato de los argentinos. Quizá el estadio del River y toda la parte militar por venir sean los que más entronquen con el país sudamericano pero la serie funciona magníficamente como veneración a este clásico. Es más, traspasando sus fronteras la serie no podía llegar en un momento más oportuno, pues si el cómic original era una consecuencia de los miedos de la Guerra Fría, ahora nos encontramos en una situación política y social, muy similar, en la que la lucha de bloques, la ultraderecha y las guerras comerciales nos tienen en vilo. En cualquiera de sus lecturas sigue funcionando como un relato sobre la resistencia y la amistad.

Hay que tener en cuenta y reconocer que ‘El Eternauta’ es grande en muchos sentidos. Aunque esta producción sea una serie no da para contar la historia original, la cual dispone mucha reflexión sobre la condición humana, estampas propias de hazañas bélicas y muchos saltos en el tiempo. Es por ello que incluso el inicio ha cambiado, eliminando el auténtico impacto misterioso del Eternauta, no rodando la enigmática conversación original. Bien es cierto que el personaje de Ricardo Darín va sufriendo algunos detalles que dan sentido al título y se va retratando muy bien su personalidad y relación con el resto del elenco, pero la magia del arranque del cómic está desaparecida. También es verdad que podría haber sido osado grabar las primeras páginas en la que el propio Oesterheld se retrató en lo que probablemente fue uno de los primeros ejercicios de metalenguaje del noveno arte. Pero ese respeto hacia la figura del autor se respira también en la historia pues aunque los acontecimientos estén cambiados para responder a códigos, ritmos y tiempos televisivos, el mensaje y la intencionalidad original se mantiene.

Como comentaba es imposible condensar todo en una película o serie y al final nos confirman que habrá segunda temporada. Se ha filmado menos de un tercio del cómic, unas 100 páginas de 350. Hay detalles que se quedan en el tintero y sorpresas por aparecer pero esta versión de ‘El Eternauta’ es realmente un enganche. Lo que muchos percibirán, si han ido coleccionando las diferentes versiones del cómic, es que no hay un tono politizado. No al menos hasta que llegamos hasta el final, cuando corresponde con el tema militar. Quizá así se evita caer en populismos o aprovechar gratuitamente la tesitura actual. Es mucho lo que está en juego pues ‘El Eternauta’ es para muchos un clásico argentino que llega incluso a conformar una seña de identidad. Creo que por eso quizá se ha usado un matiz más blanco al respecto.

Ya decía que la presencia de Darín es crucial pues es un estandarte argentino en vida. Pero el director Bruno Stagnaro es clave pues ha demostrado con su filmografía conocer bien a las gentes de su país. ‘El Eternauta’ tiene ritmo, muy buena foto y un respetable desarrollo de personajes. La audiencia actual también se fija mucho en la calidad de los efectos (pues de tanto mirar el móvil no se valora correctamente el ritmo o el guión) y puedo adelantaros también que tanto los efectos prácticos como el CGI que nos muestra a una Argentina cubierta de una mortífera nieve están más que logrados, convirtiendo el trazo de los años cincuenta en lo que será fijo un clásico contemporáneo.

Crítica: ‘Lazarus’

En qué plataforma ver Lazarus

Watanabe se alía con Mappa, Adult Swim, Max y Chad Stahelski para un regreso colosal

No hay más que ver la creatividad y publicidad de ‘Lazarus’ para saber que está relacionada con ‘Cowboy Bebop’. Su estilo visual, su ritmo musical y su atmósfera estilizada recuerdan inmediatamente al clásico de culto, y no es casualidad. Efectivamente, el también creador de ‘Animatrix’, ‘Samurai Champloo’ y ‘Space Dandy’, Shin’ichirô Watanabe, está detrás de esta nueva producción que nos llega de la mano de Adult Swim y la plataforma Max. Watanabe es un nombre que ya por sí solo genera altas expectativas, tanto por su enfoque narrativo rupturista como por su sensibilidad a la hora de construir mundos que combinan lo retro, lo futurista y lo existencial. Aunque repite ciertos esquemas, en ‘Lazarus’ vuelve a demostrar que su creatividad no se ha agotado con el paso del tiempo, sino que sigue reinventando la forma de contar historias de ciencia ficción, en este caso con un enfoque más dramático, político y filosófico. La serie entra por los ojos, seduce por los oídos y se queda en la mente gracias a su carga temática. Desde los primeros compases, uno percibe que hay algo más que una historia de acción: hay una reflexión profunda sobre la condición humana, el control biotecnológico y el precio de la inmortalidad. El sello Watanabe está presente no solo en el tono, sino también en los dilemas morales y en el tipo de personajes, siempre marcados por traumas, pasados rotos y una sed de redención.

Recientemente hemos visto ‘Efectos secundarios’ en la misma plataforma. Una serie crítica, mordaz y psicotrópica también producida por Adult Swim, que mezclaba humor ácido con una fuerte carga conceptual sobre el uso de medicamentos. El punto de partida de ‘Lazarus’ es similar. Aquí nos encontramos ante una distopía bien planteada, que sitúa al espectador en un futuro cercano donde la medicina ha conseguido erradicar el sufrimiento físico mediante una droga comercializada llamada Hapuna. Este supuesto milagro de la ciencia se convierte pronto en una trampa mortal, ya que su creador, el doctor Skinner, introduce deliberadamente una mutación genética que mata a todo aquel que haya consumido el fármaco, exactamente tres años después de su primera dosis. De este modo, lo que comienza como un avance médico revolucionario se transforma en una cuenta atrás apocalíptica. Este giro recuerda a novelas como ‘Inferno’ de Dan Brown, donde la humanidad se enfrenta a un desastre programado por un científico con ideales extremos. Pero ‘Lazarus’ da un paso más allá al dotar al equipo protagonista de un perfil que mezcla lo militar, lo ético y lo filosófico, como si fueran una mezcla entre los agentes de ‘Ghost in the Shell’ y los personajes de ‘Blade Runner’. Mientras intentan detener la catástrofe, también cuestionan su rol en un sistema corrupto, el poder de la tecnología y el valor de la vida. Todo ello se desarrolla con una cadencia que equilibra la acción y la introspección, dando espacio a escenas espectaculares sin perder nunca el foco narrativo.

Uno de los aspectos más llamativos de ‘Lazarus’ es su protagonista, un personaje que parece salido de un videojuego como ‘Mirror’s Edge’, combinando habilidades acrobáticas de parkour con un dominio absoluto del combate cuerpo a cuerpo. Este protagonista, cuya identidad se va desvelando poco a poco, se mueve como un fantasma por entornos urbanos densamente digitalizados, con estética cyberpunk en su máxima expresión: neones, hologramas, decadencia industrial y vigilancia constante. Lo más interesante es que su estilo de lucha no es simplemente espectacular, sino que tiene un ritmo musical, casi coreográfico, que lo vincula con el jazz, en clara referencia a la impronta musical de ‘Cowboy Bebop’. De hecho, la música vuelve a tener aquí un papel clave, no solo como acompañamiento, sino como vehículo emocional que intensifica cada escena. Los instrumentos de viento y percusión acompañan las secuencias de combate con una sincronía que roza lo poético. Este personaje es más que un guerrero: es una figura trágica, regodeado en sus errores y con una fuerte carga simbólica, lo que le otorga una dimensión humana que rara vez se ve en series de acción. Su viaje personal se entrelaza con la misión global, y cada decisión que toma está marcada por un pasado complejo y una lucha interna constante entre deber, culpa y esperanza. Además, su diseño visual es un ejemplo de cómo en animación se puede construir un héroe memorable sin necesidad de diálogos extensos, solo con gestos, movimientos y una mirada bien dibujada.

En cuanto al apartado visual. La animación está a cargo del estudio Mappa, reconocido por su impresionante trabajo en títulos como ‘Dorohedoro’ o ‘Jujutsu Kaisen’. En ‘Lazarus’, Mappa se supera una vez más al combinar un estilo fluido con una dirección artística arriesgada, que mezcla técnicas de animación tradicional con CGI de forma armónica. Cada escena está pensada hasta el último detalle: la iluminación, la paleta de colores, los efectos de partículas y la física de los movimientos dotan al conjunto de una sensación de vida orgánica. No hay frame que no tenga algo que decir. Los fondos urbanos están cargados de detalles que enriquecen la narrativa visual, mientras que las escenas de acción se benefician de una planificación exquisita, con encuadres cinematográficos que recuerdan al mejor cine de ciencia ficción. Lo que más destaca es la capacidad de transmitir velocidad, vértigo y tensión sin caer en la confusión visual. Todo está coreografiado con precisión milimétrica, lo que demuestra que la animación japonesa sigue marcando el ritmo a nivel mundial en cuanto a calidad y ambición técnica. Además, Mappa ha sabido incorporar texturas y efectos sonoros que realzan cada impacto y cada transición, haciendo que el espectador sienta no solo lo que ve, sino también lo que escucha. El resultado es un producto audiovisual que no tiene nada que envidiar a las grandes producciones de Hollywood, y que se permite incluso innovar en cuanto a lenguaje visual y ritmo narrativo.

Otro nombre importante en esta serie es Chad Stahelski, conocido por haber sido doble de acción y por su salto a la dirección con la franquicia ‘John Wick’, que revitalizó el cine de acción con su estilo crudo, elegante y estilizado. Stahelski se encarga aquí de supervisar y diseñar la acción, y lo hace con la libertad que solo permite el formato animado. En lugar de verse limitado por las leyes físicas del cine real, Stahelski lleva sus ideas al extremo, permitiendo coreografías imposibles, cámaras imposibles y violencia estilizada sin concesiones. El resultado es una serie que se mueve constantemente, que nunca se detiene y que mantiene al espectador pegado a la pantalla. Pero lo mejor es que, pese a este despliegue de energía, la acción nunca se siente vacía ni gratuita. Cada enfrentamiento tiene un peso dramático, cada persecución tiene un motivo, y cada escena de combate revela algo más sobre los personajes o la situación. Esto es mérito tanto del guion como del diseño de Stahelski, que entiende que la acción no es solo espectáculo, sino también narrativa en movimiento. Sus aportes son palpables en cada episodio, sobre todo en la forma en que se combinan violencia, tensión emocional y estética visual. Así, Lazarus se convierte no solo en una serie de animación destacada, sino en una experiencia multisensorial que mezcla lo mejor del anime, el cine de acción moderno y la ciencia ficción más filosófica.

Crítica: ‘Astérix y Obélix. El combate de los jefes’

En qué plataforma ver Astérix y Obélix. El combate de los jefes

Los pulgares hacia arriba. Regresan los galos de una manera muy divertida

Alain Chabat, actor y director francés, es el encargado de devolvernos a estos terribles galos a las pantallas de nuestras televisiones. Junto a él encontramos a Fabrice Joubert, animador de películas como ‘El príncipe de Egipto’ o las películas de ‘Gru. Mi villano favorito’. La nueva serie de Netflix llega el 30 de abril y vuelve con esa frescura e ingenuidad que desbordan las historias de estos personajes tan queridos.

Soy un público poco objetivo con Astérix, me encanta, soy lectora de estos cómics desde que tengo uso de razón y me he visto todas las películas de animación de estos estupendos personajes. No puedo decir lo mismo de las cintas de acción real, pero es que no me podía imaginar otro Astérix que no fuese Christian Clavier. Así que solo he visto las dos primeras que se hicieron.

En esta ocasión, esta miniserie nos trae el cómic de El combate de los jefes. Pero como en las películas de animación, siempre unen algún que otro tebeo. En esta ocasión tenemos también Astérix – Cómo Obélix se cayó en la marmita del druida cuando era pequeño. Un cómic en el que por fin nos cuentan como consiguió toda su fuerza.

Roma está desesperada por conquistar la última aldea independiente en toda la Galia, hogar de Astérix y Obélix. El secreto de la superioridad de los galos en la batalla es una poción mágica, pero cuando el druida encargado de prepararla pierde la memoria, los aldeanos quedan a su suerte frente al poder de Roma.

La serie es muy divertida, los episodios son amenos y nos muestran el día a día de estos irreductibles galos y por supuesto, de sus enemigos, los temibles romanos, siempre inventando alguna artimaña para poder acabar con ellos.

Alain Chabat, no es la primera vez que se adentra en estas historias, pues ya apareció como Julio César en ‘Astérix y Obélix: Misión Cleopatra’, además de que la dirigió. También puso voz en la cinta de animación ‘Astérix y Obélix: La residencia de los dioses’, como un senador.

La animación corre de la mano de Studio TAT, que realizan un trabajo estupendo. Dando volumen y movimiento sin deformar el dibujo y logrando que reconozcamos perfectamente a todos y cada uno de nuestros queridos personajes.

Como siempre, tendremos un poquito de nuestra actualidad, haciendo pequeñas críticas de nuestra sociedad, pero como siempre de manera sutil. Este mundo creado por René Goscinny y Albert Uderzo sigue vivo y espero que se animen a traernos más historias de estos galos, pues aun quedan un montón de tebeos que poder animar.

‘The last of us’ regresa interesante en su primer episodio

En qué plataforma ver The last of us T2

Un comienzo con nuevas intrigas y grandes momentos 

Ya está confirmada la tercera temporada de ‘The last of us’ y aún no ha llegado a nuestras pantallas el primer episodio de la segunda temporada. Esto hace que veamos la gran fe que tienen en este gran producto. Y no es en vano, hemos tenido la oportunidad de ver el primer episodio antes de su estreno y podemos asegurar que siguen manteniendo el alto nivel que nos dieron con su comienzo.

Viajamos cinco años después de los acontecimientos de la primera temporada, Joel y Ellie se ven arrastrados a un conflicto entre ellos y a un mundo aún más peligroso e impredecible que el que dejaron atrás.

En este primer episodio, podemos ver las tiranteces que existen entre los dos protagonistas principales. Ellie, ya ha crecido y sin duda tiene ganas de librar batalla contra los infectados. Guardando su secreto, conviven en una paz ayudándose unos a otros como una gran comunidad. Pero como en todas las comunidades, siempre hay riñas.

En este primer episodio veremos nuevos personajes, sacados del videojuego, como son Abby, interpretada por Kaitlyn Dever o Dina, a la que da vida Isabela Merced. Ambos personajes son muy importantes en la trama de esta segunda temporada que se ve bastante intensa y de la que esperamos mucho más drama.

En el reparto de este primer episodio encontramos también a la gran Catherine O’Hara, Finn McCager, Grabriel Luna, Spencer Lord, Noah Lamanna, Tati Grabrielle, Robert John Burke, Ariela Barer, Ben Ahlers y Ezra Benedict Agbonkhese entre otros.

Por supuesto, Pedro Pascal y Bella Ramsey regresan para ponerse en la piel de Joel y Ellie. Un Joel muy machacado psicológicamente, el cual no ha sido capaz de perdonarse y una Ellie adulta bastante rebelde.

La verdad que este primer episodio, es bastante introductorio para conocer a estos nuevos personajes y nuevas situaciones. Además de que veremos un nuevo tipo de infectado que va a ponerles las cosas difíciles a nuestros protagonistas. Además de darle mucha más emoción a toda la trama. La escena en la que sale este nuevo ser, está muy bien rodada. Mas de uno ha pegado un buen salto en la sala de cine mientras lo veíamos. Os recomiendo ver el episodio a oscuras para adentraros bien en todo el ambiente que nos recrean, merece la pena.

Los últimos días, es el primer episodio de esta nueva temporada, la dirige Craig Mazin, showrunner de la serie. Tuvimos la suerte de poder asistir a una masterclass y la verdad que nos contó cosas muy interesantes de sus trabajos (aquí os dejamos el enlace).

Cada lunes tendremos la ocasión de ver un nuevo episodio en MAX. Desde el 14 de abril hasta el próximo 26 de mayo, donde podremos ver el desenlace de la temporada en el séptimo episodio. Por supuesto este último episodio termina dejándonos ganas de más y viendo que lo que se nos viene encima va a ser muy bueno.

Crítica: ‘Black Mirror’ T7

En qué plataforma ver Black Mirror T7

La temporada más continuista de la franquicia

Después de años redefiniendo los límites de la ciencia ficción televisiva, ‘Black Mirror’ regresa con su esperada temporada 7, dispuesta a volver a incomodarnos, fascinarnos y hacernos reflexionar sobre nuestro presente a través de futuros (o presentes alternativos) inquietantemente posibles. Bajo la mirada afilada de Charlie Brooker, esta nueva tanda de episodios continúa explorando la relación tóxica y fascinante entre la humanidad y la tecnología, con una mezcla de géneros que va desde el thriller psicológico hasta el drama existencial, con otro regalo para los amantes de la ciencia ficción clásica.

En esta crítica desgranaremos capítulo por capítulo cada una de las historias que componen esta temporada, analizando sus temáticas, giros narrativos, referencias culturales y lo que nos dice (o advierte) sobre el mundo que habitamos. Porque si algo nos ha enseñado ‘Black Mirror’, es que el horror no siempre está en la pantalla… a veces está justo al otro lado del reflejo. Y para ello hace algo inusitado, continuar dos de sus historias. A continuación os contamos en qué consiste cada nueva propuesta sin spoilers.

 

‘COMMON PEOPLE (Gente corriente)’ (56 min)

Se enmarca en un futuro cercano en el que se cumplen las peores previsiones de Einstein y vivimos en un mundo que se habría acabado sin abejas. Por suerte la tecnología permite crear mini drones que hacen su trabajo.

Así nos posicionan en una sociedad con altas capacidades tecnológicas. Y una pareja (formada por Chris O’Dowd y Rashida Jones) necesita de los progresos para mantenerse con vida y mantener su relación. Este es un capítulo lleno de amor que, además de tener un guiño a San Junipero, generará debate entre parejas. Y es que ¿está justificado mantener el amor a toda costa?

Parecía que plantearía una crisis de identidad similar a las desarrolladas en ‘Mickey 17’ o ‘Altered Carbon’. Pero el eje es la frialdad y ambigüedad con la que las corporaciones generan necesidad en las vidas de la gente de a pie y luego juguetean con nuestras ilusiones y poder adquisitivo. ¿Os molesta pensar que el móvil os escucha? ¿Os gusta ver Netflix con anuncios? ¿Pagáis más solo por no ver un par de cortes publicitarios por algo que es más barato que el cine? Esa es la situación de estos personajes que además han de enfrentarse al dilema de si su integridad física está por encima o debajo del amor hacia su pareja.

‘BÊTE NOIRE’ (49 min)

Una empresa alimenticia se encuentra en un momento clave de desarrollo de nuevos sabores y ya ofrece muestras a grupos de control para hacer su estudio de mercado. En ese marco dos ex-compañeras de clase (Siena Kelly y Rosy McEwen) se encuentran tras más de diez años. Normalmente las historias se ponen en el punto de vista de aquellos que han sido marginados por ser diferentes. Este episodio se posiciona desde el punto de vista de quien ha fomentado esa brecha, sobre todo para camuflar sus complejos de inferioridad. Hasta aquí es una historia social como otra cualquiera y no aparece el componente tecnológico.

El desconcierto que sentimos cuando nuestra percepción de la realidad se altera, como sucede con los efectos Mandela, es lo que maneja este episodio. Durante todo el episodio lo único que nos lo mantiene dentro de la temática de ‘Black Mirror’ es el hecho de que una de las protagonistas tiene alto coeficiente y capacidades tecnológicas. El capítulo puede que os haga rebobinar al principio, pero más allá de eso no supone ninguna revolución en la historia de la serie..

‘HOTEL REVERIE’ (1h 16 min)

Aunque la propuesta de este capítulo de ‘Black Mirror’ emplea dimensiones paralelas el dilema es casi el mismo que el que actualmente traen consigo las inteligencias artificiales. Respeto al trabajo de los artistas, respeto a la propiedad intelectual, respeto al patrimonio cultural… Incluso pone al límite el ser actor del método.

También se va toca el tema woke. Para la protagonista (Issa Rae) cuesta creer que su directora (Awkwafina) la haya metido en una realidad alternativa tanto como cuesta a veces creer los castings forzados de Netflix. Y hablando de Netflix, también se retrata la creación del cine como un producto medido al milímetro con gráficas y valores, como si nuestra interacción con la plataforma fuesen los medidores de Los Sims.

No deja de haber un poco de hipocresía que en la era de los remakes, los deepfakes y las estrellas metidas con calzador surja este episodio que, si bien está interesante, peca de pretender mejorar lo que hemos visto y vivido en el pasado como clásicos en aras de crear nuevos productos. Evidentemente esto es ‘Black Mirror’ y no es un plan que salga rentable, de hecho, muchos se quedarán con que este es un episodio sobre la consciencia con un monento similar a uno de los fragmentos del ‘Treehouse of Horror XIV’ de ‘Los Simpson’.

‘PLAYTHING (Juguetes)’ (45 min)

Peter Capaldi interpreta a un hombre excéntrico que se entrega voluntariamente y es interrogado por la policía, algo que creo que va muy relacionado con el etalonaje pues parece sacado de un episodio de CSI.

El director es David Slade (‘Hard candy’) y su película interactiva ‘Black Mirror: Bandersnatch’ tiene relación directa con este episodio. Pero más que esa conexión los espectadores verán una relación con los famosos tamagochis y los gamers verán una relación con el mítico juego ‘Populous’, tal vez con el ‘Sim city’, ‘Travian’ o ‘FarmVille’ para los más jóvenes. Es una manera de interpretar la concepción de Dios y un caldo de cultivo para los conspiranoicos que dicen que vivimos en una simulación a lo ‘Matrix’.

La naturaleza del individuo, nuestra concepción del bien y el mal… Es una curiosa reflexión sobre el hombre y su civilización que probablemente para muchos será el mejor episodio de esta temporada. Lástima que el protagonista esté plasmado como alguien excéntrico e inadaptado porque le resta fuerza al discurso.

‘EULOGY’ (46 min)

Pensaba que esta temporada iba a tener mucho más que ver con las inteligencias artificiales y no estaba siendo así hasta ver ‘Bête Noire’ y este episodio. A muchos les parece espeluznante, retorcido e incluso morboso el que mucha gente anime antiguas fotografías con familiares fallecidos con IA. Este es un caso similar. Un hombre (Paul Giamatti) recibe la invitación de una empresa llamada Eulogy para aportar sus recuerdos, los cuales servirán para rendir tributo a alguien a quien quiso mucho en su juventud.

Como dijo hace muy poco Frank Miller en Tenerife Noir, “la nostalgia es una trampa”. Curiosa advertencia la de este capítulo que utiliza los recuerdos como cajas fuertes de secretos, herramienta para cerrar heridas y jaulas en las que nos podemos ver encerrados bajo el cerrojo de la tristeza. Un precioso episodio, de los pocos que deja buenas sensaciones tras su final.

‘USS CALLISTER: INTO INFINITY’ (1h 28min)

Enlazando y continuando con el primer episodio de la cuarta temporada, el cual, era un clarísimo tributo a la franquicia ‘Star Trek’. Este episodio es una película en sí mismo que mezcla tópicos de otros clásicos de la ciencia ficción como ‘Mass effect’, ‘Ready player one’ o ‘Borderlands’. Todo son referentes relacionados con los videojuegos pues este episodio vuelve a tratar sobre personas atrapadas en un juego mientras millones de jugadores participan matando y muriendo con skins horteras sin miedo a una muerte real.

En esta ocasión vamos tras las bambalinas de Infinity, la compañía que ha creado el MMORPG al que juegan desesperadamente los protagonistas clonados interpretados por Cristin Milioti, Osy Ikhile, Billy Magnussen, Milanka Brooks y Paul G. Raymond. Toby Haynes dirige de nuevo el episodio asegurando la continuidad y tratando temas como el abuso de autoridad, los peligros de la realidad virtual y el aislamiento social. Yendo más allá aborda el respeto a la imagen e identidad de las personas y una parte corporativa muy propia del ADN de las empresas de Silicon Valley.