Los personajes evolucionan por la misma senda recolectando más misterios
La primera temporada de ‘Raised by wolves’ sorprendió a propios y a ajenos. Nos ofreció una visión distinta de la humanidad en un futuro colonizador y además otra forma de concebir nuestra relación con la tecnología. Pero una de las grandes sorpresas fue que recuperamos al Ridley Scott de la auténtica ciencia ficción, ese que era capaz de sorprendernos y de generar sus propios argumentos.
Scott produce esta serie que realmente ha sido creada por Aaron Guzikowski, aclamado guionista que está detrás de la alabada película ‘Prisioneros’. La dupla Scott/Guzikowski ha generado un nuevo universo que además levantó multitud de teorías, como es habitual siempre relacionadas con el ámbito relifioso, como las que establecen que ‘Raised by wolves’ se basa en ‘El libro de Enoc’. Pero también hay quien ha incluido esta serie en el imaginario de ‘Blade Runner’ o ‘Alien’ y ‘Raised by wolves’ temporada 2 no ha sido menos, seguirá alimentando esas pajas mentales que todos nos montamos.
Lo que está claro es que aunque Scott no es el guionista de la serie su influencia está ahí, hasta el punto de que el primer episodio va dedicado a Tanna Young, difunta ejecutiva de Soctt Free. Esta sigue siendo una historia galáctica, con violencia y androides, además de criaturas extraordinarias. En ‘Raised by wolves’ temporada 2 descubrimos más caras de Kepler-22b, esa nueva Tierra Prometida que se disputan ateos y creyentes. La serie retorna sembrando nuevos misterios y resolviendo pocos, al menos en los primeros episodios, de los que quedaron sin responder al final de la primera temporada. Conocemos a más personajes y aparecen criaturas nativas del hostil planeta que hacen que Madre y Padre evolucionen más allá de su programación inicial, lo cual me ha parecido muy interesante, es algo que no ha hecho Scott en la franquicia ‘Alien’ con sus Ash y David.
El 4 de febrero HBO Max inicia la retransmisión de ‘Raised by wolves’ y lo que hemos podido ver anticipadamente hasta ahora sigue la senda de la primera temporada. Delirios religiosos, estrictas normas tecnócratas, mezcolanza de edad media con civilización interplanetaria, aventuras de unos niños más maduros de lo habitual… La serie sigue delegando la trama en diferentes personajes y estos van cambiando de un modo bastante coherente, dejando que sean los cruces entre ellos los que nos den sorpresas. Marcus, el suplantador interpretado por Tavis Fimmel, es el que a priori parece que nos va a reservar más giros de guión.
Esta nueva temporada sigue protagonizada por Amanda Collin como Madre, Abubakar Salim como Padre, Travis Fimmel como Marcus, Niamh Algar como Sue y Kim Engelbrecht como Decima. También cuenta con Winta McGrath, Jordan Loughran, Matias Varela, Felix Jamieson, Ethan Hazzard, Aasiya Shah, Ivy Wong, Peter Christoffersen, Selina Jones, Morgan Santo, James Harkness y Jennifer Saayeng. Como veis no son pocos y hay caras nuevas.
A los que les gustase la primera les va seguir encandilando esta nueva tanda de episodios. Sí que es cierto que el montaje en alguno de ellos nos lleva por la historia un poco a trompicones y que falta por ver si ‘Raised by wolves’ no se va a convertir en una serie tipo ‘Lost’, con un final insatisfactorio que deje muchos cabos sueltos. Para mí el verdadero misterio es cómo consiguen meterse Collin y Salim en esos trajes. Quizá lleguemos a verlo.
Apuntaos estas fechas: 27 de septiembre de 1956 y 18 de enero de 2022. La primera es la fecha en la que empezó la Operación Búfalo en Maralinga (Australia) y la segunda marca el momento en el que Filmin pondrá a disposición de sus usuarios la serie que narra lo sucedido allí.
Todos los episodios comienzan con la frase “Esta es una obra de ficción histórica, pero gran parte esta terrible historia ocurrió de verdad”. De este modo sabemos que, aunque tengamos mucha comedia hay un subtexto muy serio. También tenemos en todos ellos a modo paródico un noticiero radiofónico que suena de vez en cuando incitando al patriotismo, aunque lo que estén llevando acabo allí sea una misión temeraria en la que dan palos de ciego con la energía nuclear y su consecuente radiación. Lo que pasó en Maralinga es que el ejército británico tiró bombas atómicas en las antípodas.
‘Operación Búfalo’ es una serie Australiana de 6 episodios de 52 minutos cada uno. Transcurre en una base militar disfuncional, indisciplinada que como en otras historias del mismo corte está gestionada por un líder experimentado pero despreocupado o inconsciente, interpretado por James Cromwell. La serie ha sido creada por Peter Duncan (‘Rake’). Aunque Cromwell encarna los remordimientos del Imperio Británico no es el único protagonista, realmente quien hila la narración es el personaje de Ewen Leslie (‘The Nightingale’).
Leslie interpreta al segundo militar más veterano de la base, un héroe de la Gran Guerra. Hace poco vi ‘The White Lotus’ y en ella el regente de un resort se volvía loco por mantener el orden y evitar un escándalo. Esa es la estresante labor del segundo al mando en la ‘Operación Búfalo’, correr de un lado para otro velando por el buen funcionamiento de la base tratando de localizar a una prostituta introducida sin autorización en la base en la víspera de un ensayo nuclear y la visita de unos ministros (de justicia y defensa). “Nunca es fácil” repite constantemente.
El guión dispone conversaciones propias de los Hernández y Fernández de Hergé, en medio de la tormenta conservan la calma y la locuacidad. Son seis capítulos con multitud de sucesos. Nos mantiene enganchados con muchos giros y misterios. Pero bajo todo eso hay un discurso sobre el abuso de poder, los atentados ecológicos, todo ello en aras del imperialismo británico y un mal llamado progreso. Y sobre todo a la apropiación indebida de tierras pertenecientes a aborígenes. De hecho el primer episodio va dedicado a Ningali Lawford Wolf, una actriz aborigen australiana.
Las intrigas se suceden, los compromisos se complican, las situaciones peliagudas son una constante en una serie que más que cómica es ilustrativa y reflexiva. Más que como un entretenimiento humorístico ‘Operación Búfalo’ funciona para poner en entredicho los supuestos valores honorables y benefactores de la Commonwealth.
El 16 de enero llega a Starzplay ‘Express’, la primera serie original de Starzplay en España producida por The Mediapro Studios. Hemos tenido la oportunidad de ver sus cuatro primeros episodios y la verdad que hemos quedado muy satisfechos con ella y con ganas de ver el desenlace de esta primera temporada.
Bárbara, una psicóloga criminal fue víctima de un secuestro express, encerrada en un maletero y a expensas de que su marido contestara el teléfono a los secuestradores, el miedo y sufrimiento hicieron que pasara el peor día de su vida. Cuatro horas que fueron decisivas para muchas cosas, también para estar en paz con ella misma dentro de aquel maletero.
‘Express’ es una serie muy dinámica, vamos saltando de escena en escena de manera muy veloz. Sus episodios duran unos 40-45 minutos aproximadamente de duración. Esto es gracias al trabajo de los directores, que dan mucha energía a esta serie. Nos muestran la velocidad de nuestras vidas, del trabajo a casa, de casa al trabajo, de cómo no nos enteramos ni de lo que hacen nuestros hijos ni nuestros familiares por la vida tan precipitada que vivimos.
Después de una serie de circunstancias, Bárbara deja su puesto de trabajo en la policía para adentrarse en una aseguradora, Zentral Risk, crear un equipo de expertos para lograr detener este tipo de secuestros. Algo con lo que lleva soñando desde lo que le ocurrió. Esta aseguradora se dedica a ayudar a sus clientes y asegurar que van a salir con vida de los secuestros express de los que mucha gente adinerada está siendo víctima.
IvánEscolar (‘Visavis’) es el guionista y creador de esta serie. También en el equipo de guionistas encontramos a AntonioSánchezOlivas y MartínSuárezFernández. Y en el equipo de directores tenemos a GabeIbáñez, director de ‘Autómata’ e IñakiPeñafiel (‘La cocinera de Castamar’).
Otro de los puntos fuertes es el reparto. Encabezado por MaggieCivantos, que para mí hace uno de los mejores papeles en los que la he visto. Le da a Bárbara una personalidad única, una mujer que no sabe ni lo que hace muchas veces, pero que intenta estar cuerda para cuidar de sus hijas.
En el resto del reparto encontramos a KitiMánver en el papel de jefaza, y en el equipo de ‘El grupo Express’ encontramos a BernardoFlores, que interpreta a Leo Malasangre, un delincuente experto en este tipo de secuestros. VicenteRomero, nos regala uno de los personajes más pesados de la serie, SantiagoRoldán, un ex soldado misógino, homofóbico y racista, que con su humor lleno de ironía hace que en el fondo le tengas algo de aprecio. AnaMarzoa, da vida a Maribel Rivera, una mujer con poca visión, pero con un oído tremendo. LoretoMauleón interpreta a Dulce Morelos, una mujer con mucho carácter encargada de manejar drones. Y para terminar encontramos a OmarBanana que da vida a Zero, un hacker.
Así que ya sabéis, a partir del 16 de enero no os perdáis esta nueva serie que podéis ver en Starzplay y disfrutarla mucho, porque creo que va a sorprender.
«Hay que tener capacidad para asimilar cosas y no convertirse en un gilipollas»
Movistar+ nos ha invitado a una rueda de prensa en la que ha estado el cantante Raphael. ¿El motivo? La serie documental que estrena el próximo 13 de enero y relacionada con él se ha inaugurado una exposición en la flagship de Gran Vía muy jugosa para los “phans”. Un documental en el que el artista ha estado plenamente implicado junto a su familia, RLM Management y Universal Music Spain (GTS Entertainment). Este proyecto ha sido creado y dirigido por Charlie Arnaiz y Alberto Ortega de Dadá Films & Entertainment, nominados al Goya por ‘Anatomía de un Dandy’, un documental que es una credencial más que suficiente como para darle un voto de confianza a esta nueva propuesta.
los directores nos contaron cómo arrancó esto: «Empezó de un modo mágico. Literalmente el día que fuimos a hablar con el le vimos bajar del cielo. Bajaba en su ascensor de cristal». Entre risas Raphael puso la guinda a la anécdota: «Doctor Jekyll y Mr. Hyde es lo mejor que he hecho. Pero era agotador, a veces dos funciones al día. Por eso… en casa ascensor».
‘Raphaelismo’ es una docuserie de 4 episodios de 50 minutos que vienen a describir una figura que dentro de España es casi una religión. Jorge Ortiz de Landázuri(Gerente de Contenidos de #0 y de Producción Propia de Movistar+) dijo en la rueda de prensa: «a Raphael no le gusta demasiado echar la vista atrás, verse en esas imágenes en blanco y negro. Nos ha ayudado mucho la familia». «No me gusta mirar hacia atrás, estoy siempre pensando en el mañana. Siempre saco defectos, es una falta que tengo, pero creo que me hace mejorar. Que la gente no piense que lo tengo todo aprendido en el escenario. Sé algo. Tengo mucho que aprender» apuntó Raphael que hizo alarde de cercanía durante todo el acto.
Los 60 años que lleva el cantante sobre los escenarios, siempre presente en nuestras televisiones, nuestra cultura o en las listas de referentes de cantantes actuales. El título de la serie lleva el sufijo «-ismo» pero podría haber estado acompañado de «istmo» pues el linarense ha unido a muchas generaciones con sus cuerdas vocales. Y se lo podría tener creído e ir por la vida de divo, pero a eso Raphael dice: «Hay que tener capacidad para asimilar cosas y no convertirse en un gilipollas».
Como es obvio el opening lleva su voz, está acompañado de una de sus canciones más famosas. Es una potente pieza realizada por Monógrafo que recorre, con una mezcla de imágenes de archivo estupenda, la vida del artista. Si hubiese un premio al mejor opennig ya tendría un claro candidato. No es para menos pues este documental viene a celebrar los 60 años de Raphael en los escenarios. Es por eso que una de las primeras cosas que descubrimos es el cómo antes tuvo que trabajar lo suyo. Estuvo en una sastrería, vendiendo melones, cantando en misa… hasta realizó una gira que acabó bautizada como “la gira del hambre”. ‘Raphaelismo’ ilustra de una manera muy terrenal a tan gigantesco cantante que a un servidor, que días después iba a coincidir en la misma sala con él, le intimidaba. ¿Cómo estar a la altura de tal monstruo de la canción? ‘Raphaelismo’ está al nivel necesario y se encarga muy bien de mostrar a la persona que está tras el personaje, humanizando al astro.
¿De dónde viene el «ph» en el nombre? ¿Soy el único que tiene la sensación de que está perenne en nuestras navidades? ¿Por qué siempre procura actuar vestido de negro? ¿Por qué se lo tiene tan merecidamente creído? Encontraréis respuestas a todas esas preguntas en esta docuserie. «La gente ha oído hablar de que he ido a Rusia y demás, ahora lo pueden ver» señaló entusiasmado El niño de Linares.
Para tocar diferentes aspectos y épocas de Raphael hablan frente a la cámara Natalia Figueroa, Iñaki Gabilondo, Víctor Manuel, Jose Ramón Pardo, Bunbury, Álex de la Iglesia, Miguel Ríos, Manuel Martos (y demás hijos del artista), Perales, Bisbal, Calamaro, Ismael Ferreiro, Soledad Jara (viuda de Paco Gordillo, manager de Raphael)… y otros muchos que se recuperan desde los archivos del pasado. ‘Raphaelismo’ cuenta con el beneplácito del cantante y él es uno más de los entrevistados. Si hay algo que se percibe en todos los testimonios es que es gente que ha vivido una época muy feliz o próspera gracias a su voz y carisma.
Más que un repaso, el documental es un sentimiento. Podría ser la nostalgia pero el que prevalece es el sentimiento de transgresión. ‘Raphaelismo’ demuestra que Raphael fue pionero y símbolo de cambio en un país que aún estaba a más de una década de celebrar su transición. Es el retrato de un mito viviente que es consciente de su origen humilde pero que carece de humildad, que tiene asumido con honestidad su carácter de artista, showman y estrella mundial.
El documental está muy bien estructurado. En formato casi estrictamente cronológico logra subrayar correctamente los dilemas del cantante. Consigue explorar muchas de sus facetas personales, de su carrera y del contexto histórico que le rodeó en todo momento. Todo esto rozando algunas polémicas, como su supuesta alineación con el franquismo, pero sin entrar en cotilleos. No se mencionan ridículos cono aquel anuncio de Navidad con Montserrat Caballé o se alude al temerario concierto en pandemia como algo «necesario» o «apoteósico», sin duda es un documento adulador. No obstante ‘Raphaelismo’ no se queda solo en la figura mitificada del cantante y muestra sus vulnerabilidades. Sobre todo me gusta que se destaque algo que muchos artistas no se esfuerzan en sacar a la luz, como la figura de aquellos que componen sus canciones, como Manuel Alejandro o Perales.
Sobre cuándo va a terminar su vida artística el cantante declaró: “Jamás habrá una gira de despedida. Seria una gira muy amarga, llorando continuamente. Sufrir y gratis, pues como que no. Cuanto llegue el momento lo sabré y me iré todo lo dignamente que pueda. Pero eso está muy lejos amigo mío”. Sobre cuál es su meta… «Ojalá la gente me recuerde, como soy, como alguien cercano a mi publico y a mi gente». Charlie Arnaiz quiso reconocer al respecto que «la carta de naturalidad que le da Raphael a cosas extraordinarias que ha hecho, como aparecer en el show de Ed Sullivan, me fascina».
Relación y descripción de episodios
EPISODIO 1 – DE LA NIÑEZ A LOS ASUNTOS
Año 1965. Raphael debuta en el Teatro de la Zarzuela y lo hace a su manera, generando un tsunami en la historia de la música en España. Acaba de nacer el artista con “ph”, el que dignifica definitivamente la profesión.
En este episodio, Raphael rememora, además, sus orígenes humildes, sus inicios como cantante, el triunfo en el festival de Benidorm, la tournée del hambre y su primera aparición en televisión con “El Tamborilero” para cerrar a punto de emprender su primera aventura internacional.
EPISODIO 2 – ¡VIVA RAPHAEL!
Raphael aparece en el Festival de Eurovisión y provoca un efecto boomerang en toda Europa. Seremos testigos de la escalada del éxito en el Olympia de París, su triunfo en Latinoamérica, Londres, Nueva York, el show de Ed Sullivan… Y cuando parece que Raphael no tiene límite, se encuentra con su primera crisis en Las Vegas. En este episodio conoce a Natalia Figueroa, su gran amor, y persona definitiva en su carrera. Sin embargo, los años 80 y el cambio social, político y musical que se avecina vuelven a hacer que Raphael tenga que luchar, de nuevo, contra la adversidad.
EPISODIO 3 – QUÉ SABE NADIE
Los años 80 han provocado que muchos artistas que han triunfado durante las décadas anteriores se centren en nuevos mercados. Cuando algunos piensan que Raphael está acabado, lanza una serie de nuevos éxitos que lo llevan de nuevo a lo más alto. En este tercer episodio, Raphael muestra además su faceta más íntima y personal de la mano de su familia. Rememora sus problemas de salud, la enfermedad y su paso por el teatro musical, con la obra “Jekyll & Hyde”.
EPISODIO 4 – INFINITOS BAILES
Tras su trasplante de hígado y su vuelta a los escenarios, Raphael se sigue adaptando a los nuevos tiempos. Regresa al cine de la mano de Álex de la Iglesia, participa en festivales indies como Sonorama y se abre a colaborar con jóvenes talentos del mundo de la música. En este último episodio, se analiza el fenómeno “phan” y su secreto para llevar sesenta años sobre los escenarios.
Cuando una serie empieza su primerísimo episodio piloto con un clásico “anteriormente en…” y sus escenas proceden de una disparatada película (‘El Escuadrón Suicida’) ya nos podemos imaginar el tono burlesco que va a tener. Pero es que además ‘El Pacificador’ arranca con un opening en el que los protagonistas bailan en plan musical sobre un escenario a ritmo del glam metal de Wig Wam. La parodia, la mofa y el heavy metal están omnipresentes en esta serie de HBO Max que se estrena el 13 de enero. Un lanzamiento que arrancará permitiendo ver tres episodios de los ocho que tiene la serie. Esta reseña la escribo tras haber visto siete de ellos, todos con escena post-créditos.
Segunda serie de James Gunn. El director de ‘Guardianes de la galaxia’ vuelve a la misma sintonía de su serie de 2008 titulada ‘PG Porn’ aunque rebajando un poco el tono grosero para acercarlo a la gran audiencia. Se nota que la calidad viene garantizada por el presupuesto de HBO Max y DC Comics pero eso no resta que la serie esté repleta de sangre, palabrotas y desnudos. A James Gunn le funcionó aplicar su pasado en la Troma para resucitar al escuadrón más desastroso de DC Comics y ahora con este spin-off secuela volverá a conquistar a gran parte de la audiencia. Aunque no puedo evitar seguir sintiendo a ‘Doom Patrol’ como la mejor serie de DC que HBO Max tiene en su catálogo.
El Pacificador de John Cena ha perdido la epicidad y luce muy poco la puntería demostrada en ‘El Escuadrón Suicida’, pero conserva su estupidez. Con la serie vemos que es más patriota que pacificador. Es tan “americano” que vive en uno de esos pintorescos parques de caravanas en una casucha pintada con la bandera norteamericana. La serie llega para plantar unos cuantos huevos de pascua con respecto a los cómics (como los múltiples cascos) pero no plantea nada serio salvo algunos datos del pasado del protagonista. Básicamente solo es una historia de acción y comedia. A Cena se le da bien hacer el tonto, pero no actuar. Viene del espectáculo que viene, pero aún le falta mucha escuela interpretativa. Se lo notamos sobre todo cuando tiene que hilar muchas frases o en los momentos dramáticos… A si es que lo mejor de la serie es la acción y los momentos incómodos. La frase “Si vis pacem, para bellum” (“Si quieres paz, prepárate para la guerra”, ya usada en ‘The Punisher’), es la máxima de Pacificador, solo que él no va directo a la confrontación, se tropieza de una manera obtusa con ella.
Junto a Cena está el reparto de agentes que a las órdenes de Amanda Waller (Viola Davis) monitorizaban las misiones del Escuadrón Suicida. Tienen el encargo de acabar con una amenaza mundial ideada para la serie, “Las mariposas”, una especie de invasión de los ultracuerpos un tanto diferente a la que ‘El Escuadrón Suicida’ planteó con Starro. Y para ampliar la trama se incorpora otro villano que si proviene de las viñetas, Judomaster (Nhut Le), una especie de guardaespaldas canijo que no hace más que comer snacks. Además hay otras sorpresas o enemigos que prefiero no desvelar.
Pero las novedades no vienen solo de parte de los villanos. Descubrimos que quien provee de trajes y armas al Pacificador es su padre, interpretado por Robert Patrick (el T-1000 de ‘Terminator 2’). Parece que va a ser su propio Alfred pero pronto descubrimos que esconde una personalidad y sorpresas diferentes. Al igual que la especie de Robin que se le une, encarnado por Freddie Stroma. Me refiero a Adrian Chase cuyo alter ego es El Vigilante, un personaje ya aparecido en la serie ‘Arrow’ interpretado por Josh Segarra.
Pero si hay una incorporación divertida es la del águila. Eagly es la mascota y compañera del Pacificador y resulta la mar de simpática. Está estupendamente recreada por ordenador y aunque se nota a veces que falla el punto al que miran los personajes y donde está realmente colocado el ave, es tan realista que lo pasamos por alto. La personalidad de este personaje es tan tierna como traicionera, no descartemos que tenga un papel importante en el último episodio.
Sinceramente, me trae sin cuidado todo el trasfondo dramático de los personajes secundarios. Creo que duermen la trama. Sobre todo se adormece cuando los agentes, que más bien son oficinistas que tienen que trabajar obligados por Amanda Waller (si habéis visto ‘El Escuadrón Suicida’ sabréis por qué), nos plantean sus inquietudes o miedos. ‘El Pacificador’ funciona cuando el antihéroe se muestra fascista, racista, sexista… sin ser consciente de lo que es realmente. Cuando se ve que es un tipo que intenta ser superhéroe pero que a veces es villano. En la serie no lo es tantas veces como debería y se separa en ese sentido de ‘El Escuadrón Suicida’, quitándole parte de la gracia.
Quizá si es el Langdon de los libros, pero no el de las películas
Las novelas de Dan Brown continúan dando el salto al audiovisual. El cine se encargó de trasladar la historia de ‘El código Da Vinci’ y ‘Ángeles y demonios’ de manera desordenada y posteriormente saltamos a ‘Inferno’. Una trilogía de Ron Howard que aunque en constante decadencia y carente ya del elemento sorpresa supone un entretenimiento bastante sugerente. Esas adaptaciones se saltaron el que es realmente el tercer libro, ‘El símbolo perdido’, que transcurre tiempo después de ‘El código Da Vinci’ y que la televisión nos rescata ahora en formato serie de 10 episodios.
En Estados Unidos ya fue estrenada pero en España podremos verla a partir del 19 de diciembre, a través de Movistar+. Y esta nueva versión televisiva llega con un nuevo actor para interpretar a Robert Langdon reemplazando pero no sustituyendo a Tom Hanks. Larga es la sombra de Hanks e inimitable su estilo. Ashley Zukerman (el sheriff de ‘La calle del terror’) se encarga de rellenar el espacio entre ‘El código Da Vinci’ e ‘Inferno’ en la vida del profesor de simbología de Harvard. No es mala la interpretación de Zukerman pero se observa un estilo distinto, que si bien es fiel a los libros deja aparcadas las maneras de Hanks.
Jay Beattie (‘American Horror Story’) y Dan Dworkin (‘The crossing’) son los creadores de esta nueva aventura de Langdon para la NBC. Un proyecto que cuenta con el beneplácito de Brown y Howard y que por supuesto tiene mucho simbolismo, peligro y fantaseo, mezclando conspiraciones, historia y teogonía. Elementos como la Cruz de Leviatán o la Mano de los misterios abren esta historia que muy rápidamente nos lleva por los cauces de la masonería, sumergiéndonos en la primera aventura de Langdon en suelo yankie.
Casi que lo más lúcido y críptico de ‘El símbolo perdido’ es su apertura, con la frase “It’s buried out there”. Entiendo que alude a Kryptos (que viene de “oculto” en griego), la enigmática escultura ubicada en propiedades de la CIA en Langley que oculta cuatro mensajes de los cuales falta uno por desencriptar. Solo he podido ver los dos primeros capítulos pero me aventuro a pensar que esa escultura tendrá alguna relevancia. Y es que la CIA está muy presente en ‘El símbolo perdido’, repitiendo patrones de las anteriores entregas.
Una vez más Langdon acaba emparejado con una talentosa mujer, con un amigo como víctima inicial de la historia, en busca de expertos que le ayuden en su búsqueda mientras la ley le pisa los talones y un despiadado sicario le acosa en paralelo. Langdon sospechosamente vuelve a estar en el ojo del huracán, atrae tanto a los misterios como Jessica Fletcher a los asesinos. Parece que la obra de Dan Brown tiene cierta métrica repetitiva, quien sabe si no esconde alguno de sus famosos significados.
En esta historia el profesor es citado por su amigo pero cuando este llega al lugar le han dado plantón, aunque no del todo, su amigo está presente pues su mano aparece cercenada con la posición de la Mano de los Misterios, un símbolo alquímico que supone el punto de partida para alcanzar un objetivo totalmente quimérico. Como decía esta es una historia que sucede a ‘El Código Da Vinci’ y cuesta no tener a Tom Hanks y la música de Hans Zimmer. Pero al menos sigue atrayendo nuestro interés con los secretos y los significados mal interpretados o tergiversados, las herramientas habituales de Brown. Era inevitable que antes o después Langdon se cruzase en el camino de los masones, el secreto a desvelar en esta ocasión es la llamada ubicación de la Pirámide Masónica la cual contiene el emplazamiento de la Palabra Perdida, la cual a su vez concede el conocimiento absoluto de todo. Como a Brown le encantan las casualidades y rizar el rizo, el amigo de Langdon se llama Solomon, como el sabio rey de la Biblia.
La obra de Dan Brown se ha convertido en serie tipo ‘El mentalista’ o ‘Elementary’. Al transcurrir todo en USA y juguetear con secretos ocultos en sus edificios el recuerdo de ‘La búsqueda’ es inevitable. Acertijos, trampas con cierto grado de peligro… lo único que evita que esto sea lo mismo, aparte del toque que para bien o para mal solo Cage sabe darle a sus películas, es que la trama retrocede a unos años en el pasado de Langdon aportando profundidad al personaje y que los acertijos tienen ese toque misterio ancestral que solo Brown consigue. Seguimos percibiendo esa mezcla de datos reales y poco conocidos con apuntes ficticios que permiten generar una trama de persecuciones y logias.
Langdon sigue siendo ese sabio y miedica profesor que se aleja mucho de otros héroes tipo Indiana Jones. Vuelve a ser una historia en la que el protagonista está entre la espada y la pared, obligado a descubrir un secreto centenario en solo unas horas. ‘El símbolo perdido’ es una golosina para las mentes más conspiranoicas y para aquellos que gusten de las tramas llenas de acertijos. Una serie de puzzles para intentar completar un puzzle que quizá se les quede grande y que Ron Howard ya demostró que podía plasmarse en formato película, tres veces.
Parejas que se transforman dentro de su cómica rutina
Seguro que alguna vez habéis ido por la calle y junto a un coche, al ver una pila de colillas, habéis pensado aquello de… “aquí ha estado alguien esperando durante horas”. Eso es lo que sucede en ‘Sin novedad’, pero lo que se acumula junto a la ventanilla son vasos desechables de café. Precisamente de la imaginación de uno de los guionistas de ‘Camera café’ y de otro de ‘Me resbala’ surge esta serie de seis episodios que se puede ver en HBO Max a partir del 19 de noviembre.
Habiendo trabajado Rodrigo Sopeña y Álex Mendíbil con Arturo Valls en las dos producciones que he mencionado la presencia del actor y presentador valenciano parece casi obligatoria. Junto al volante de la serie también está Carlos Areces y figuran ambos como protagonistas principales de esta historia que adapta un formato que llega directamente de nuestras antípodas. En ella unos policías aguardan tediosamente dentro de su coche a que se produzca actividad en una nave industrial donde esperan interceptar un importante cargamento, lo llaman la Operación Picatoste. Con ese éxito intentarán dar un giro a sus carreras, pero lo que gira es su relación. La serie trata a cerca del compañerismo y de cómo las horas y horas que pasamos codo con codo junto a alguien nos puede ir cambiando o abriendo. Y es que las otras protagonistas son dos policías (Pilar Castro y Adriana Torrebejano) que en sala de control velan por la coordinación de la misión y dos sicarios (Toni Acosta y Omar Banana) que velan por que el cargamento llega a buen puerto.
Hay series en las que dices cuando las recomiendas… “aguanta los primeros que luego mejora”. La monotonía de ‘Sin novedad’ a veces juega en su contra pues nos lleva a saltos a través de solo tres localizaciones y su estática no está tan bien compensada como en ‘Cámera Café’, donde los gags se sucedían continuamente. Con seis episodios hay poco margen de reacción, pero es verdad que ‘Sin novedad’ gana impulso según acumula chistes recurrentes y según nos va dejando con diferentes personajes “colgados”. En su episodio final es cuando resuelve y estalla, llegando a sus momentos más disparatados y “ridículos” para los protagonistas, cuando hace más gracia.
Hasta entonces, para mi gusto, quienes mantienen la serie son los dos “villanos” de la historia. Dos maleantes de esos a los que consiguen que les cojas cariño. Una especie de “Bullet-Tooth Tony” en mujer que hace guardia junto a un trasunto de “El Luisma” de Paco León. Interpretados por Toni Acosta y Omar Banana respectivamente nos dan los momentos más cómicos sobreponiéndose a las situaciones que tienen los dos cabezas de cartel. La relación entre los policías interpretados por Arturo Valls y Carlos Areces es la que más se explora ya que como he dicho se antoja como el eje de la serie. Cuando Areces sufre las insoportables bromas de Valls en la ficción es cuando mejor parece que funcionan como dúo.
Cuando se ha promocionado la serie se ha dicho que habría cameos o apariciones especiales y pensaba que o bien serían más copiosas o bien aparecerían más caras conocidas. Bien es cierto que Goyo Jiménez, Rober Bodegas o Hénar Álvarez son humoristas que hacen que me ría con gran facilidad, pero imaginaba apariciones más tipo ‘Extras’ o ‘Life’s too short’, sobre todo cuando he comprobado que la serie tiene un poco de la mala baba de Gervais.
Si no agarráis el mando durante los créditos de los tres últimos episodios os enteraréis de qué pasa con ciertos personajes además de descubrir de cómo la serie ha intentado reducir su huella de carbono. Quizá no sea grande la huella que deje ‘Sin novedad’ en nuestro recuerdo, pero algunos momentos o diálogos la convierten en un entretenimiento bastante grato.
Alegato sobre el arte y las re-interpretaciones que le damos a nuestra vida
‘Station Eleven’ comienza con un reputado actor (Gael García Bernal) sufriendo un infarto sobre el escenario mientras representa al rey Lear. Pero la muerte está presente a escala global ya que de lo que trata es de que un brote de una gripe porcina conocida como “gripe de Georgia” merma la población de la Tierra. Podríamos pensar que este es otro trasunto de la pandemia actual pero la fuente es anterior y el foco está en otros objetivos.
Aunque la trama salta a menudo, caóticamente y con flashes al pasado realmente se ambienta en lo que se da veinte años en el futuro para contarnos los derroteros de la Sinfonía Itinerante, un grupo de actores que va por los Grandes Lagos interpretando Shakespeare, muy romántico todo ello. Su camino les lleva hacia un asentamiento llamado el Museo de la Civilización. Mientras, la protagonista (Mackenzie Davis) va tras los restos de Arthur, ese actor muerto sobre las tablas. Busca seguir la estela de esa persona y se aferra a unas novelas gráficas que este le regaló, se llaman ‘Station Eleven’ y las hizo su exesposa. Ella estaba en esa funesta función teatral, cuando era solo una niña, ese día conoció a Jeevan (Himesh Patel) un crítico de entretenimiento. Juntos comienzan a vivir una desoladora extinción y los distintos momentos de sus historias son los que llenan casi todos los episodios.
El 16 de diciembre, en HBO Max, se lanza la serie de diez capítulos. Una obra de PatrickSomerville, el creador de la extraña ‘Maniac’. ‘Station Eleven’ está basada en una novela de 2014, pero claro, ahora viene como anillo al dedo y se suma a otra serie más que rememora la pandemia. En este caso hablamos de una novela visionaria pues se publicó hace más de seis años, pero también es cierto que ya estamos hartos de recibir advertencias o alarmas que ya conocemos. Por eso es bien recibida, porque los riesgos y miedos producidos por un arrollador virus están solo en sus inicios, la serie va más bien de lo frágil que es nuestra civilización o cultura.
La novela ganó el premio Arthur C. Clarke, que está destinado a obras de ciencia ficción, pero aquí no hay naves ni robots… Esta es ciencia ficción de la que imagina futuros cargados de naturaleza e indaga en el humanismo. Hiro Murai (‘Atlanta’, ‘Barry’) es el director del grueso de la serie. Él se ha ocupado de que la producción tenga reflexiones sobre la protección, la soledad, la felicidad… Pero principalmente se habla de los recuerdos y los conflictos.
‘Station Eleven’ nos propone una reconstrucción, partir de un nuevo Año Cero. Todos hemos dicho alguna vez que 2020 es un nuevo comienzo, que nada será igual desde el coronavirus. La realidad nos ha enseñado que somos más cobardes de lo que la ficción muestra y las comodidades nos impiden coger las riendas de nuestra vida y romper aquello que hemos visto que está mal… y continúa mal. “Ya se encargarán otros”. La serie si tiene ese valor y como arma esgrime el poder sanador y evasivo del arte, ya sea el teatro, la música o los cómics.
Aunque entretenida y muy valorable la serie peca muchísimas veces de pretenciosa, gafapastil o de corrientes extremadamente indies. Las rarezas tipo ‘Maniac’ están algo más contenidas pero no he podido olvidarme de películas como ‘I think We’re alone now’, la cual me pareció que tenía más adornos que contenido. Esto se percibe principalmente en algunas de sus interpretaciones y en la elección de la banda sonora.
Si tenéis algún libro recurrente, alguno que re-leáis más de una vez, seguro que os ha pasado que según en qué estación de vuestra vida estáis os cala u os llama más la atención una frase u otra. ‘Station Eleven’ nos habla también de esas reinterpretaciones que le damos a lo que tenemos delante o lo que se nos pasa por la cabeza. La narración salteada es uno de los puntos fuertes de esta propuesta de HBO Max. Con ella se impide que la historia se estanque, que zigzagueemos por los diferentes personajes y que recibamos novedades contantemente.
El Hombre de Acero, Sherlock Holmes, Teseo, Charles Brandon… desde que se convirtió en una estrella que venía de ‘Stardust’ Henry Cavill ha ido en franco ascenso. Con solo una treintena de películas se ha convertido en una superestrella, impulsada sin duda por la “S” de Superman. Pero sobre todo su simpatía y cercanía con el público más friki ha hecho que se gane un sitio especial en el corazón de la audiencia.
Esos modales tan próximos a los fans los ha demostrado en la premiere de la temporada 2 de ‘The Witcher’ que ha tenido lugar en Kinépolis Madrid. Tras una exhibición de Versus Madrid y una versión del “Toss a coin to your witcher”, Henry Cavill ha posado para nuestras cámaras y nos ha hablado de su trabajo. Posteriormente ha llegado la proyección del 2×01 que llegará a Netflix el 17 de diciembre.
A continuación, podéis ver de manera íntegra el Q&A que hemos podido tener con él, dirigido por Daniel Borrás de la revista GQ. Más abajo nuestra opinión del episodio.
Más allá de la emoción de contar con la presencia del actor que interpreta a Geralt de Rivia podemos decir de manera objetiva que la serie, por lo menos en el primer episodio, parece haberse decidido por un tono. La anterior temporada era muy dispar en cuanto a su género (aventura, género, drama, comedia). De un episodio a otro cambiaba la dinámica y ese aspecto hizo que muchos fans se descolgasen. Lo mismo pasaba con el diseño de producción, desigual en cuanto a calidad de unas localizaciones a otras, fallando sobre todo en interiores.
En el primer capítulo, dirigido por Stephen Surji (‘The Umbrella Academy’) se nota más inversión de tiempo o dinero y sobre todo se nota que se ha tomado nota del feedback de la audiencia. ‘A grain of truth’ es el nombre del episodio y adapta otro de los capítulos de la serie. En concreto los fans se van a encontrar con Nivellen (magníficamente realizado) y con su historia que adapta otro cuento clásico. Sigue esa relativa fidelidad con los libros, que para mí es el punto flaco a pulir. Basarse tanto en historias ya conocidas desluce una trama que tiene bastantes aspectos originales como para necesitar andar colgada de otras referencias. Pero eso estaba en los libros y seguirá estando en la serie.
La temporada retoma exactamente el mismo punto en que acabó la primera. Tenemos a una nueva bestia a derrotar mientras que Geralt y Ciri buscan a Yennefer. La guerra entre el norte y Nilfgaard vuelve a fraguarse tras la devastadora acción de Yennefer. El arranque es francamente violento en ciertos destellos. Aunque Henry Cavill afirmó hace poco que su personaje iba a ser menos malhablado el tono de la temporada se ha tornado más oscuro. Pese a ello la comedia sigue presente en ciertos momentos.
Sin haber visto aún toda la temporada 2, ni haberse estrenado siquiera, Netflx ya nos ha confirmado que habrá tercera. Lo cierto es que con el primer episodio parece que la cosa se ha reconducido, como ya auguraba la precuela animada ‘The Witcher: La pesadilla del lobo’, a cuyos hechos Geralt hace alusión en el 2×01.
Antes de todo este evento pudimos fotografiar a varios influencers que se acercaron al evento. Entre ellos estaban Loulogio, Keunam & Hermoti, Pascu y Rodri (Destripando la Historia) o Jota Castellano, el cual, aparece en varios episodios de la serie. Podéis ver aquí todo el photocall.
Las fotografías han sido realizadas por Vicky Carras. Todas las imágenes proceden de nuestro perfil de Google Photos y están protegidas con copyright, si deseáis que os enviemos alguna podéis solicitarla en nuestra sección de contacto.
Intenta poner seriedad al asunto recordando que la ufología ya no es cosa de cuatro frikis
El nombre de J.J. Abrams como productor y el título ‘OVNIS’ (‘UFO’) son suficiente reclamo como para interesarse por este proyecto de Bad Robot para Showtime que estrena Movistar+ este diciembre. Tras este sugerente cartel, se encuentra una miniserie documental de 4 episodios que repasa el fenómeno OVNI desde que irrumpiera en la opinión pública en 1947 hasta nuestros días, abordándolo desde distintos puntos de vista, pero sobre todo desde el político y social, con entrevistas a protagonistas de avistamientos y a responsables gubernamentales.
‘OVNIS’ toma como punto de anclaje el libro ‘OVNIS: La más amplia recopilación de documentos oficiales desclasificados, y testimonios de pilotos, generales y funcionarios involucrados’ de Leslie Kean, una periodista que revolucionó EEUU en 2017 junto a HeleneCooper y Ralph Blumenthal al publicar un artículo en el New York Times que destapaba una división del Pentágono encargada de investigar avistamientos OVNIS a lo largo y ancho del país. Un departamento, El AAITP o “Programa Avanzado de Identificación de Amenazas Aeroespaciales”, que funcionó (oficialmente) entre 2007 y 2012 recibiendo 22 millones de dólares de financiación, aunque recientemente se supo que al menos ha seguido activo hasta 2017, ya que su responsable, Luis Elizondo, dimitió en ese año alegando falta de medios ante una amenaza tan real como peligrosa. ‘Hay pruebas convincentes de que no estamos solos. Signifique lo que signifique esto’, declaraba el más alto mando del Pentágono destinado a estudiar a los platillos volantes. Todo ello desembocó en una desclasificación masiva de documentos a principios de 2021 que ha supuesto el auge de la ufología en los medios de comunicación generalistas y, de rebote, la proliferación de unos documentales sobre el tema que antes se limitaban a aparecer en los canales Historia y Discovery Channel (ya sabéis, aliens y nazis, por separado o en armonía, 24 horas). En agosto fue Netflix la que se adelantó con ‘OVNIS: Proyectos de alto secreto desclasificados’, de Jan Stehlík, con un enfoque algo más sensacionalista, y ahora llega a Movistar+ (5 de diciembre) esta ‘OVNIS’, a secas, que intenta poner seriedad al asunto y nos recuerda, insistentemente, que la ufología ya no es cosa de cuatro frikis.
Y es que, objetivamente, los OVNIS existen. Es innegable, ante la cantidad abrumadora de pruebas gráficas y testimonios, que hay “Objetos Voladores No Identificados” surcando los cielos y que, en algunos casos, no hay ninguna explicación razonable para ellos. Y eso es la razón principal del documental. Si los OVNIS existen, las preguntas realmente son… ¿Qué son? ¿Son de origen extraterrestre? ¿El gobierno sabe su origen?, y, sobre todo, ¿Cuánto sabe y cuánto nos oculta?
Sin embargo, la manera de exponer estas preguntas y su acercamiento a las respuestas es, al menos en este primer capítulo al que hemos tenido acceso, caótica y atropellada. ‘OVNIS’ pasa de los orígenes del fenómeno (Roswell y el Proyecto Blue Book, sobre el que os recomendamos la seriaza homónima de 2019 producida por Robert Zemeckis) a la reciente desclasificación, centrándose brevemente en casos sonados como las luces de Phoenix de 1997 o el incidente del aeropuerto de Chicago en 2006, pero lo hace de manera aleatoria, sin orden y sin una estructura narrativa sólida más allá de, por momentos, nombrar datos y enseñar imágenes a lo loco. Además, el doblaje no ayuda, y algunos detalles del original se pierden al no ser una traducción fiel sino una interpretación, a veces errónea al no entender los referentes.
Veremos si en los siguientes capítulos ‘OVNIS’ endereza el rumbo, ya que el tema y el nivel de producción son prometedores y de aquí podría salir algo muy, muy interesante.
Viral es aquello que se convierte en mundialmente conocido por circular por las redes a toda velocidad tras ser compartido en masa. Los confinamientos de 2020 nos han hecho partícipes de muchos retos o momentos que se han transformado en virales, extendiendo su concepto. ‘The ring’ ya trataba ya en 1998 un fenómeno viral, el boca a boca hacia pasar la cinta maldita. El que le daba al play a su VHS veía un extraño vídeo y recibía la llamada de Sadako. A los días esta se le presentaba para matarle. Algo así pasa en ‘Rumbo al infierno (Hellbound)’, donde unos coreanos comienzan a recibir la visita de un supuesto ángel y tiempo después unas despiadadas criaturas van a ajusticiarle.
La violencia es lo primero que llama la atención de esta historia. Cuando esta tiene lugar es bastante burra y sanguinolenta, aunque no llega al gore. Pero la misteriosa índole del fenómeno paranormal y asesino es el mayor aliciente para seguir con la serie que Netflix estrenó el 19 de noviembre. Sin seguir con su saga de zombies Yeon Sang-ho, el director de ‘Train to Busan’, nos resarce con más terror oriental tras la mala secuela que fue ‘Peninsula’. Nos da una nueva historia sangrienta y fantasiosa que como en otras de sus narraciones descarga su peso en conceptos como la redención o el sacrificio. La grandísima faena es que decepciona sin mucho progreso en la trama, hasta el punto de dejarnos sin explicación y abiertos a una segunda temporada, por la cual reconozco que tengo ya curiosidad pues la serie se cierra con un desconcertante cliffhanger. Ya tengo claro que lo de explicar el origen o fundamento de sus monstruos no es algo que se le dé bien a Sang-ho.
La historia tiene seis episodios y en sus tres primeros seguimos a unos policías. Ellos andan tras la pista de esas bestias pardas del infierno y para ello tienen que sumergirse en las entrañas de una nueva religión. El líder puede recordar a Light de ‘Death note’. De hecho el culto a la muerte que generaban los actos de los shinigamis en esa historia se percibe como una influencia en esta serie. También tienen varios giros de guión bastante… cabroncetes. No quiero llevar a equívocos, en ese aspecto se parece pero la historia es muy diferente. ‘Hellbound’ no tiene ese guión inteligente basado en estratagemas. De igual modo que se nota la influencia de las nuevas tecnologías como sucedió en ‘Llamada perdida’. Internet se convierte en una puerta a un martirio infernal retransmitido casi en streaming. Y como otras producciones que hemos visto juega con el peligro e histeria que a veces se genera en la red de redes.
El foco está en la locura religiosa y los cambios a conveniencia más dignos de la Edad Media, cuando la Iglesia católica tenía su brazo armado o cuando su inquisición actuaba impunemente impartiendo su “justicia divina”. Se produce un pacto de miedo y adoración casi inconsciente o ciego, como el que se le rinde al vampiro de ‘Misa de medianoche’ o como el que se tiene al dictador del país vecino. Pero ‘Rumbo al infierno’ se ríe de las religiones emergentes y falsas. Salvando las distancias no he podido evitar acordarme de la solución final del Dr. Manhattan de ‘Watchmen’. El miedo hace que la gente se comporte bien o caiga en la inacción a través del conocimiento de un ente superior que puede castigar de manera implacable.
Al fin y al cabo, como pasa en relatos como ‘La niebla’, todo trata a cerca de la interpretación de los hechos, en confundir la justicia divina con la humana. Queda claro también que la buena salud de las producciones coreanas le está abriendo las puertas por todo el mundo. Falta ver cuántos huevos de oro tiene en su interior esta nueva gallina audiovisual. Por lo pronto creo que no fallaré al decir que ‘Rumbo al infierno’ no alcanzará las cotas de éxito de ‘Train to Busan’ o el reciente bombazo de ‘El juego del calamar’.
El próximo miércoles 17 de noviembre tendréis en la parrilla de RTVE Play la serie de 6 episodios llamada ‘Yrreal’. Un título juvenil, descarado, violento y desmadrado. Una historia que pese a recordar a dramas como el de Marta del Castillo o Diana Quer logra divertir y sensibilizar a partes iguales.
En ‘Yrreal’ una chica (Veki Velilla) busca con la ayuda de las redes a su hermana desaparecida. Pero precisamente el social media se vuelve en su contra cuando es grabada secuestrando al principal sospechoso del caso. Comienza así una persecución en compañía de una excéntrica compinche (Angy Fernández).
La trama de la serie es del tipo carrera a contrarreloj, Coyote versus Correcaminos. Seguimos los pasos de dos agentes que van en busca de las protagonistas y los de estas en busca de la solución del misterio. El camino que siguen está lleno de tensión pero sobre todo predomina el humor negro y la violencia. La pareja de esta especie de buddy movie se convierte en un equipo justiciero de andar por casa que a la vez esconde un misterio extra.
El devenir de las dos jóvenes puede recordar al de muchos personajes de Guy Ritchie por su carácter delictivo y torpe. ‘Yrreal’ tiene ese punto cómico y sarcástico del director británico y al estar dirigida a una audiencia más bien joven me parece una buena propuesta que puede sembrar el gusto por este tipo de historias. Pero uno de sus mayores ganchos, que nos aportan ese sabor tan moderno y actual, es la animación. La serie tiene muchos momentos en los que la imagen se adorna o enfatiza a través de efectos animados 2D, al más puro estilo ‘Scott Pilgrim’. Sin duda la serie de Alberto Utrera bebe del manga o el anime y Nuño Benito lo plasma muy bien con sus dibujos.
Salvando las distancias a otra historia que me ha recordado es a ‘Kick-ass’. Los personajes están bastante trastornados, las justicieras son totalmente novatas, la violencia no se camufla y se trata un fenómeno viral de carácter cuestionable. Está claro que Utrera, director de ‘Smoking club’, tiene estilo y sentido del humor, algo que empieza a ser la marca de MoA Studio. Con ‘Yrreal’ logra un resultado más satisfactorio que con su película de 2017. Ambas tienen mucho diálogo y fumeteo pero hablando coloquialmente con la serie se ha flipado más pues introduce muchos efectos visuales y bastante acción. Y usa esos elementos para enarbolar una trama de venganza femenina, de justicia ciudadana.
Hay que reconocer que se nota diferencia entre Veki y Angie, es decir, que una tiene más tablas o talento que la otra. Aunque al cabo de poco importa muy poco esa diferencia porque el personaje de Angie está tan zumbado que divierte mucho. La verdad es que viéndola en esta historia me han dado más ganas de ver a Veki Velilla en ‘¡García!’ la serie que adaptará el cómic que os reseñamos aquí.
Con mayor o menor acierto en España se van sacando producciones que se quitan los corsés clásicos y que reciben apoyo o financiación para poder adaptarse a los nuevos tiempos. Ejemplos son el ‘Xtremo’ o ‘El vecino’ de Netflix. Y ahora con muchísimo más tino ‘Yrreal’.
Leticia Dolera y su perfecta manera de contar historias
Que ganas de volver a ver a estas tres mujeres tan imperfectas y tan perfectas. Por fin este 19 de noviembre vuelve a nuestras casas gracias a Movistar+ la segunda temporada de ‘Vida perfecta’. Ya os hablamos de su primera parte en 2019 y la verdad que nos gustó mucho. Aquí podéis leer nuestra crítica.
Hemos tenido la oportunidad de ver al completo la nueva temporada y si he tardado un poquito más en escribir la crítica ha sido porque los he visto con tranquilidad y disfrutando cada uno de los episodios.
De nuevo tras las cámaras encontramos a LeticiaDolera, la cual se ha encargado también del guion junto a ManuelBurque. Vuelve a traernos temas «tabú». Si los pongo entre comillas porque aunque debería ser algo normal hablar de estos temas, terminan siendo algo que no gusta ni mencionar. Y es que la depresión postparto es uno de esos tabúes y es uno de los temas principales de esta nueva temporada. Además de el amor, la amistad, el avanzar y seguir hacia adelante pese a todas las malas rachas que puedan venir.
Me gusta mucho la manera de contar historias de Leticia Dolera. Mucha gente la atacará de que siempre habla sobre lo mismo y puede que sea verdad. Pero al fin y al cabo es de las pocas personas que se lanzan a escribir sobre estos temas y lo hace de una manera bastante natural.
La evolución de los personajes me gusta mucho. María, ella que tenía tan claro ser madre soltera, que iba ser perfecta y que era algo que quería se ve de repente sumida en una gran depresión que no puede controlar y que niega constantemente. Es maravilloso como poco a poco vuelve a quererse e intenta luchar para seguir avanzando dentro de su vida imperfecta.
Esther (AixaVillagrán) en esta temporada está en un mar de dudas, es feliz, muy feliz y a la vez el avanzar la da un miedo terrible. Ese salto a lo desconocido que está a punto de dar la hace ser un mar de nervios.
Mientras que Cristina (CeliaFreijeiro), aunque es la que menos evoluciona, su situación se veía venir y poco a poco intenta aceptarla como puede.
En cuanto a los protagonistas masculinos, Gari (EnricAuquer) en esta temporada le vemos frustrado por culpa de su discapacidad. Aunque el siempre se ha aceptado el ser padre se le está haciendo duro al no poder estar al 100% con su hijo.
Mientras que Xosé (ManuelBurque) y Pablo (FontGarcía) van a sufrir, cada uno a su manera por amor.
Como siempre la fotografía, el color escogido para la serie es muy bonito. Imágenes sencillas con colores fríos que hacen que lo que realmente importe son las interpretaciones y la historia que nos están contando.
No sé si tendremos una tercera temporada, pero la verdad que no me importaría, porque me he quedado con ganas de mas.
Netflix estrena el próximo el 19 de noviembre la serie de acción real inspirada en el anime ‘Cowboy Bebop’. Aunque decir inspirada es en este caso quedarse un poco corto. Por suerte los 10 episodios de esta nueva versión son una excepción a la norma y los norteamericanos han dado en el clavo. Mis sensaciones son como las que tuve con ‘Sin City’, una obra que adaptaba un cómic de los considerados sagrados y que acertó en su estilo visual, tratamiento de personajes, respeto a la trama original…
Para los que no conozcan esta historia. Es una serie que surgió de un manga, como suele ser habitual. Nos traslada a un futuro en el que la humanidad vive desperdigada por nuestro sistema solar. Para viajar por el espacio de manera muy rápida se utilizan unas puertas o relés de masa a lo ‘Mass Effect’ que nos teletransportan a las inmediaciones de otros planetas. Pero uno de esos portales provoca un accidente y como daño colateral se daña la Luna y se origina un cataclismo en la Tierra de proporciones tipo Emmerich o Bay. Comienza así una vida de peligros para los humanos, propia de aquellos que en su día exploraron y habitaron el far west.
El nombre de la serie viene en parte por la nave en la que viajan los protagonistas. La Bebop es el hogar de unos cazarrecompensas que viajan por el espacio al son de música jazz y el gruñir de sus hambrientos estómagos. Pero el nombre de la serie también es muy descriptivo en cuanto a su estilo narrativo. Cowboy hace referencia obvia a los vaqueros, a una trama propia del western con bandas y buscavidas. Be bop nos traslada a un estilo de jazz y eso hace que cada personaje vaya a su ritmo, posea en su superficie un estilo frívolo, improvisado, sin melodía, pero en ese caos se percibe una armonía fruto del trabajo en equipo. Así se reflejaba tal cual en el anime y ese es uno de los mayores aciertos del live action, calca el estilo.
‘Cowboy Bebop’ está lleno de espontaneidad, música y acciones muy locas por parte de los personajes. Me gustaría conocer la opinión del director original, Shinchiro Watanabe, pero no me quemaré si pongo la mano en el fuego afirmando que le va a gustar. Si hay alguien que adapta muy bien los manga/anime es Takashi Miike y puedo decir que la serie de Netflix es fruto de su escuela. No se comete el error de convertir a los actores en monigotes mal disfrazados al estilo cosplay cutre. Se ha acertado a la hora de hacer el casting o el vestuario, pero eso no ha impedido que la serie mantenga su humor propio de un chiflado, ni su carácter fatalista, propio del cine negro. Dicho esto es obvio decir que aparecen elementos tan locos como el noticiero de los cazarrecompensas con sus dos divertidos y eufórocos presentadores, Judy y Punch.
Es fantástico el cómo más allá del opening o los títulos de crédito, la música se ha respetado, algo que se antojaba casi obligatorio. Y a nivel visual los planos, casi siempre inclinados, mantienen la vertiginosidad de la serie, se clavan muchas tomas. Calca escenas míticas e incluso episodios casi completos. Los fans reconocerán momentos del pasado de Spike y por supuesto identificarán el interior de la Bebop. Los escenarios de ciencia ficción son apabullantes, muy elegantes a la par que caóticos. Se ha respetado hasta la tipografía del anime en todas las letras que aparecen. El tratamiento de color, a todos los niveles, ha sido vital para tan satisfactoria adaptación.
Era también algo imperativo que ‘Cowboy Bebop’ tuviese mucha acción. Y la tiene, con unas escenas vibrantes. Entre la gallardía y picardía de los protagonistas vuelan los tiros y las patadas. Los personajes son unos fuera de serie, pero en el fondo pringan siempre. Son héroes miserables y condenados constantemente al fracaso, incluso en sus momentos más épicos. Esto es porque son capaces de aparcar sus diferencias y bromas en los instantes más difíciles para entregarse a la acción o a su sentido de la justicia.
Esta adaptación se antoja un poco más adulta, con detalles que digamos que son más violentos y libertinos. Seguramente esto sea fruto de las políticas de Netflix o de satisfacer a una audiencia que desde el original ha crecido lo suyo, por no decir que nos han salido canas. Eso nos lleva también a corregir la tan criticada sexualización de vestuario que tenía Faye Valentine, se nota que los tiempos han cambiado la visión del personaje y el foco está en su personalidad, no en su físico.
Vais a reconocer perfectamente a los personajes de esta space opera. Spike (John Cho) se mantiene como el héroe pícaro y bravucón de bromas sin gracia y pasado oscuro. Jet Black (Mustafa Shakir) es el gruñón capitán con un perpetuo sentido de la responsabilidad. Valentine (Daniella Pineda) sigue siendo una bocazas metomentodo también con un pasado desconocido. Julia (Elena Satine) también se conserva con acierto como la mujer fatal de la historia. El único que no me ha convencido es Alex Hassell como Vicious, el final boss de esta serie. Y… no digo quién más aparece.
Se ha criticado mucho a Netflix por el doblaje en España, pero esta serie me la he visto en versión doblada ya que así fue como experimenté el anime. En cuanto he escuchado a Jet Black con la misma voz del anime (Francesc Belda) me han conquistado. El resto de protagonistas tiene nuevas voces pero están totalmente acordes.
En Netflix se ha publicado también el anime original ‘Trigun’, otro de mis favoritos. Si os gusta esta mezcla, a veces cyberpunk, de naves espaciales con el estilo western echadle un vistazo. El nuevo ‘Cowboy Bebop’ tiene solo uno o dos episodios aburridos, como el 9 que me parece demasiado sobre-explicativo. Es ciencia ficción con reminiscencias a ‘Blade Runner’, tiroteos a lo spaghetti western e incluso bailes a lo ‘Banda aparte’ de Godard. Pronto descubriréis por qué ‘Cowboy bebop’ fue una serie de tanto éxito. Antes equiparaba el grado de éxito que va a tener esta serie a la adaptación cinematográfica de ‘Sin City’. La segunda parte de la obra de Frank Miller en forma de largometraje supuso un profundo chasco. Espero que no pase lo mismo con la más que probable segunda temporada de ‘Cowboy Bebop’. Hasta la vista cowboy del espacio.
Repaso a la carrera pero sobre todo a la retirada de Pau Gasol
Amazon Prime Video continúa con su apuesta por dejar registrado el legado del deporte español en forma de documentales. Seguro que pronto sacan una colección en formato físico con todos los títulos estrenados pues están haciendo un repaso inigualable a todas nuestras leyendas. En concreto hoy toca hablar de baloncesto y esto tras haber tocado la revolución de ‘La Familia’. Pau Gasol es el objeto de estudio y repaso en ‘Pau Gasol. Lo importante es el viaje’.
Cuando un deportista alcanza tal grado de éxito que cualquier aficionado reconoce su valía es cuando hablamos de una leyenda. Cuando el alcance de un deportista traspasa la cancha los colores para los que juega dejan de tener importancia y se tasa su valor en la cantidad de veces que nos ha dejado boquiabiertos. Es muy difícil creer que un deportista que ha ganado tantos títulos y roto tantas barreras o récords prime la experiencia a los logros. Pero viendo este documental uno siente envidia sana y comprende que Gasol ha vivido una vida la mar de enriquecedora, más allá de las metas alcanzadas. Su éxito queda constatado por la adrenalina, la que ha segregado sobre el parqué y la que nos ha hecho producir como espectadores.
Oriol Bosch, quien ya documentó la carrera de otro culé ilustre como Iniesta en ‘Andrés Iniesta: El héroe inesperado’, es el responsable de organizar todos los recuerdos y momentos del ala-pivot. Desde sus inicios, pasando por sus primeros títulos o el palo de la muerte de Kobe Bryant, hasta su reciente retirada. El documental sigue los pasos y zancadas de este gran baloncestista, pero los cuatro episodios de unos cuarenta minutos que se estrenan el 12 de noviembre en Prime Video se centran en buena parte a su tiempo fuera de las canchas, el que pasó lesionado y el que va a pasar tras la difícil decisión de colgar las botas.
Bien es sabido que hay muchas cosas sobre las lesiones, la recuperación o el dolor de perderse un campeonato que nos podemos imaginar. Pero como suele decirse “ver es creer” y ‘Pau Gasol. Lo importante es el viaje’ ofrece otra dimensión. Era obvio que se iba a contar con familiares, compañeros, periodistas, médicos… para hablar sobre su físico, mente, imagen pública… Pero estoy seguro que vais a ver una imagen muy diferente de lo que pensáis que es una estrella de la NBA. Podríamos decir que este es un documental a puertas abiertas. Pau Gasol no se guarda nada y se abre ante la cámara desde su intimidad, siendo analítico y sincero, sobre todo consigo mismo.
Podríamos pensar que este es un reportaje que pugna por mantener a flote la figura de un Gasol recién retirado, con vistas a sus futuras ocupaciones, puro marketing a cerca de la imagen de marca que ya es el propio Pau Gasol en sí mismo, como lo llegó a ser Jordan o como lo es actualmente LeBron, con sus respectivos logotipos incluidos. Pero es que su huella merece una despedida como esta, que explique ampliamente por qué es mundialmente conocido y por qué su retirada llega precisamente ahora.
Queda claro que más allá de los logros prima la experiencia vivida, el gran número de subidones aportados por este gran jugador. También queda constancia de que Gasol ha hecho amigos, así como que vive con una esposa que se tiene el cielo ganado.
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