Station eleven

Crítica de ‘Station Eleven’


Alegato sobre el arte y las re-interpretaciones que le damos a nuestra vida

‘Station Eleven’ comienza con un reputado actor (Gael García Bernal) sufriendo un infarto sobre el escenario mientras representa al rey Lear. Pero la muerte está presente a escala global ya que de lo que trata es de que un brote de una gripe porcina conocida como “gripe de Georgia” merma la población de la Tierra. Podríamos pensar que este es otro trasunto de la pandemia actual pero la fuente es anterior y el foco está en otros objetivos.

Aunque la trama salta a menudo, caóticamente y con flashes al pasado realmente se ambienta en lo que se da veinte años en el futuro para contarnos los derroteros de la Sinfonía Itinerante, un grupo de actores que va por los Grandes Lagos interpretando Shakespeare, muy romántico todo ello. Su camino les lleva hacia un asentamiento llamado el Museo de la Civilización. Mientras, la protagonista (Mackenzie Davis) va tras los restos de Arthur, ese actor muerto sobre las tablas. Busca seguir la estela de esa persona y se aferra a unas novelas gráficas que este le regaló, se llaman ‘Station Eleven’ y las hizo su exesposa. Ella estaba en esa funesta función teatral, cuando era solo una niña, ese día conoció a Jeevan (Himesh Patel) un crítico de entretenimiento. Juntos comienzan a vivir una desoladora extinción y los distintos momentos de sus historias son los que llenan casi todos los episodios.

Station elevenEl 16 de diciembre, en HBO Max, se lanza la serie de diez capítulos. Una obra de Patrick Somerville, el creador de la extraña ‘Maniac’. ‘Station Eleven’ está basada en una novela de 2014, pero claro, ahora viene como anillo al dedo y se suma a otra serie más que rememora la pandemia. En este caso hablamos de una novela visionaria pues se publicó hace más de seis años, pero también es cierto que ya estamos hartos de recibir advertencias o alarmas que ya conocemos. Por eso es bien recibida, porque los riesgos y miedos producidos por un arrollador virus están solo en sus inicios, la serie va más bien de lo frágil que es nuestra civilización o cultura.

La novela ganó el premio Arthur C. Clarke, que está destinado a obras de ciencia ficción, pero aquí no hay naves ni robots… Esta es ciencia ficción de la que imagina futuros cargados de naturaleza e indaga en el humanismo. Hiro Murai (‘Atlanta’, ‘Barry’) es el director del grueso de la serie. Él se ha ocupado de que la producción tenga reflexiones sobre la protección, la soledad, la felicidad… Pero principalmente se habla de los recuerdos y los conflictos.

‘Station Eleven’ nos propone una reconstrucción, partir de un nuevo Año Cero. Todos hemos dicho alguna vez que 2020 es un nuevo comienzo, que nada será igual desde el coronavirus. La realidad nos ha enseñado que somos más cobardes de lo que la ficción muestra y las comodidades nos impiden coger las riendas de nuestra vida y romper aquello que hemos visto que está mal… y continúa mal. “Ya se encargarán otros”. La serie si tiene ese valor y como arma esgrime el poder sanador y evasivo del arte, ya sea el teatro, la música o los cómics.

Aunque entretenida y muy valorable la serie peca muchísimas veces de pretenciosa, gafapastil o de corrientes extremadamente indies. Las rarezas tipo ‘Maniac’ están algo más contenidas pero no he podido olvidarme de películas como ‘I think We’re alone now’, la cual me pareció que tenía más adornos que contenido. Esto se percibe principalmente en algunas de sus interpretaciones y en la elección de la banda sonora.

Si tenéis algún libro recurrente, alguno que re-leáis más de una vez, seguro que os ha pasado que según en qué estación de vuestra vida estáis os cala u os llama más la atención una frase u otra. ‘Station Eleven’ nos habla también de esas reinterpretaciones que le damos a lo que tenemos delante o lo que se nos pasa por la cabeza. La narración salteada es uno de los puntos fuertes de esta propuesta de HBO Max. Con ella se impide que la historia se estanque, que zigzagueemos por los diferentes personajes y que recibamos novedades contantemente.

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Acerca de Furanu

De origen irlandés y criado en tierras vetonas, este ingeniero curiosamente nació en Bloomsday. Pegado desde pequeño a una televisión y a cientos de páginas, ahora gasta su tiempo montándose películas y disfrutando las de otros.

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