juego tronos 8x03

Impresiones del 8×03 de ‘Juego de Tronos’


La larga noche, una de zombies en el medievo

Empezamos con los episodios superiores a la hora y cuarto de duración. Preparad las palomitas porque esto ya son auténticas películas. Este tercer capítulo ha arrancado con un travelling que recorre los rostros turbados de varios de los protagonistas. Se palpa el miedo, el frío y el silencio previo a la batalla contra los caminantes blancos en este episodio que ha sido dirigido por Miguel Sapochnik, director de otras series como ‘True detective’, ‘Altered Carbon’ o ‘Fringe’.

Como esperábamos ha comenzado la acción. Más que una batalla ha sido una lucha contra una avalancha de zombies a lo ‘Guerra mundial Z’ que luego se ha convertido en un caos cubierto de nieve y niebla. En esa confusión de muerte, fuego y hielo han tenido sus momentos personajes como Arya, Jamie, Jon, Daenerys, Jorah, Brienne, El Perro, Sam, Gusano Gris, Bran, Theon, Sansa, Tyrion…

La gran pega de este episodio ha sido, a falta de algo más de épica, la gran oscuridad reinante. Por supuesto que era una batalla nocturna pero no ha estado del todo bien rodada. El espectador ha tenido que entornar demasiado los ojos para poder vislumbrar lo que pasaba en la pantalla pues las imágenes eran excesivamente renegridas. Sobre todo en los planos cenitales y en aquellas tomas a pie de campo en los exteriores de Invernalia es donde más costaba ver qué sucedía. No dudo en que la intención era transmitir confusión, pero si lo haces durante tantos planos la vista se resiente.

Ha habido zombies de todo tipo, gigantes, salvajes… Zombies recién creados y zombies putrefactos. Pero zombies a los que ha habido que sobrevivir tanto en batalla como en modo subterfugio, al más puro estilo película de terror. Y como en algunas películas de zombies esta ‘larga noche’ tiene más de un momento que entra más dentro de lo absurdo o descuidado que de lo lógico. Pero no os confundáis. El episodio me ha gustado porque ha tenido grandes instantes.

Por fin han llegado los giros de guión que le demandábamos a la serie. Aunque como batalla tácticamente ha sido muy pobre hemos tenido apariciones sorpresa, algunas de ellas largamente esperadas. El capítulo ha ido in crescendo y a mitad de él es cuando la cosa se pone emocionante de verdad. No os van a decepcionar los eventos clave y seguro que tampoco os esperáis su resolución, la cual responde al fin y al cabo al título de la serie. Por fin pasan cosas que de verdad hacen progresar la trama de la serie. Porque al fin y al cabo lo que habíamos visto en los dos anteriores episodios no nos aportaba información nueva como espectadores, solo eran reencuentros y ponía al día a los personajes, pero no a nosotros.

Mis expectativas me hacían aguardar una contienda aérea más prolongada pero reconozco que al menos ha dejado mejores imágenes de las que esperaba. La tensión, nunca mejor dicho, se ha palpado en el aire. Al igual que en alguno que otro enfrentamiento por tierra. Porque en todas las batallas hay muertes y sacrificios. Algunos personajes han mostrado su valía y otros han sido sorprendentemente cobardes. Esto es ‘Juego de Tronos’, ya sabéis lo que hay. ¿Quién estaba en vuestras quinielas para que pusiese punto y final a su trayectoria en la serie? Hay drama como ya nos lo estaban vendiendo en el 8×02. En esta ocasión llega hasta el punto de que hay una familia que desaparece para siempre, por supuesto no diré cual.

Son solo seis episodios los que tiene esta temporada y hay que cerrar tramas rápidamente. Por eso creo que se van a dejar algunos flecos o cosas un tanto descuidadas. Es una pena porque el lado o trasfondo fantástico va a quedar algo olvidado. Por ejemplo ya no nos podemos sorprender de que Jon Snow esté tan desligado de Fantasma o de que Bran use sus habilidades de verdevidente sin dar explicaciones o de que se identifique al Azor Ahai. Centrémonos en quien ocupará el Trono de hierro que al fin y al cabo esa parece ser la meta que se han fijado los productores de la serie.

Si habéis visto ya el tercer episodio no os perdáis el tráiler del cuarto.

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Acerca de Francisco J. Tejeda White

De origen irlandés y criado en tierras vetonas, este ingeniero curiosamente nació en Bloomsday. Pegado desde pequeño a una televisión y a cientos de páginas, ahora gasta su tiempo montándose películas y comiéndose las de otros.

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