Crítica: ‘Lucky Luke’

En qué plataforma ver Lucky Luke

Un western crepuscular que olvida disparar a la comedia

La nueva adaptación de ‘Lucky Luke’ intenta (voluntariamente o no) distanciarse del imaginario clásico del personaje nacido del cómic franco-belga. Lo hace apostando por un tono más realista, incluso áspero, en el que el polvo, el sudor y la suciedad sustituyen al colorido limpio de las viñetas originales. Sin embargo, en ese giro hay también una casi renuncia arriesgada: la esencia humorística que definía al pistolero más rápido que su sombra.

Históricamente, el personaje ha tenido múltiples encarnaciones en acción real, desde el carisma y vínculo tradicional de Terence Hill con el western hasta la reinterpretación más irónica de Jean Dujardin, pasando por el enfoque más juvenil de Til Schweiger. Incluso existen versiones menos conocidas (y bastante discutibles) en producciones turcas no oficiales. Esta nueva iteración, sin embargo, opta por una aproximación que busca profundidad emocional… pero pierde por el camino la identidad del personaje.

El protagonista, interpretado por Alban Lenoir no termina de encajar en el estilismo y chulería del personajee. Su Lucky Luke es introspectivo, taciturno y, en ocasiones, excesivamente melancólico. Es una elección que podría haber funcionado en otro contexto, pero aquí entra en conflicto con el ADN del personaje. La ausencia de elementos icónicos (como el juego con su sombra, los diálogos hacia su caballo o la presencia de Rantanplan= acentúa esa desconexión. Incluso se ha eliminado el famoso cigarrillo que pende siempre de su boca, pero de ello prescindió incluso Hanna-Barbera en su versión animada.

Un western más cercano a ‘Valor de ley’ que al cómic original

Dirigida por Benjamin Rocher, conocido por su trabajo en thrillers de acción como ‘Escuadrón de élite 2’, la serie apuesta por un tono sorprendentemente sombrío. Resulta paradójico que un director habituado al ritmo y la intensidad firme aquí una obra que, en muchos momentos, carece de dinamismo. Las escenas se dilatan, los silencios pesan más de lo necesario y la narrativa avanza con cierta pesadez.

Hay momentos que rozan lo crepuscular, casi en la línea de ‘Valor de ley’, con muertes tratadas con una solemnidad que desentona con el material de origen. Esta gravedad, sumada a un tono por momentos depresivo, termina generando una sensación de extrañamiento. No estamos ante una reinterpretación adulta al estilo de un western revisionista, sino ante una obra que parece no decidir qué quiere ser.

Aun así, hay destellos de lo que podría haber sido. La subtrama de la amnesia de uno de los Dalton y su delirio de paternidad aporta un humor absurdo que conecta brevemente con el espíritu original. También resulta interesante el coqueteo con figuras históricas como Calamity Jane o Abraham Lincoln, en una tradición heredada de los cómics belgas, similar a lo que hacía Astérix con la historia clásica. Pero estos elementos son anecdóticos, insuficientes para sostener el conjunto.

Rodaje en Almería: la gran noticia

Si hay algo que realmente destaca en esta producción es su apartado visual y su apuesta por localizaciones españolas. El rodaje en Almería, especialmente en el desierto de Tabernas, devuelve al western europeo a uno de sus escenarios más emblemáticos. A esto se suman localizaciones en Castilla y León y Castilla-La Mancha, configurando un paisaje que, al menos visualmente, sí respira autenticidad.

La implicación de productores españoles como Juan Solá o Mark Albela (vinculados a títulos como ‘La piel fría’, ‘El reino de los cielos’ o ‘Godzilla vs Kong’) refuerza esa sensación de ambición internacional. En términos de producción, la serie cumple con solvencia, pero no logra que su envoltorio eleve un contenido narrativo irregular.

El problema de fondo es claro: ‘Lucky Luke’ no era solo un western, era una comedia disfrazada de western. Aquí, en cambio, el disfraz se ha quedado sin alma. Hay momentos en los que los personajes rozan el tono tontorrón, pero son excepciones en un conjunto que se toma demasiado en serio.

Para quienes crecieron con el personaje, la experiencia puede resultar decepcionante. No hay gags memorables, no hay chispa, no hay esa clase que hacía del personaje algo único. Y aunque es positivo ver el regreso del western europeo a escenarios como Almería, uno no puede evitar pensar que esta adaptación de Disney ha apuntado al corazón equivocado.

Crítica: ‘A 47 metros 2’

Sinopsis

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A la adolescente Mia no le apetece mudarse a México con su padre, Grant, y su nueva familia. Con Grant trabajando como investigador en una antigua ciudad maya que está sumergida bajo el agua, Mia se ve obligada a pasar tiempo con su hermanastra Sasha. Aburrida y sin supervisión, Mia, Sasha y sus dos amigas se adentran en la cueva submarina en la que Grant está trabajando.

Oculto durante siglos, el lugar de entierro maya sumergido es hermoso y desconcertante, pero pronto se vuelve mortal cuando las chicas descubren que no están solas. Están rodeadas por enormes tiburones blancos amenazadores. Atrapadas en una cueva que pronto podría ser su tumba, las chicas deben estar en silencio si desean salir con vida.

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Crítica

Independiente de la primera, mejorando ligeramente

El «sharkexplotation» parece no tener fin. Ah espera, eso ya lo dije en la crítica de la primera parte de ‘A 47 metros’. Pero sirve igualmente para esta secuela pues de igual manera continúan surgiendo títulos que explotan y exploran de manera terrorífica o cómica la figura de los tiburones. Esto no para: ‘El ataque del tiburón de seis cabezas’, ‘Sharknado 6’… hasta nos espera un ‘Megalodón 2’ y ‘Big shark’ con Tommy Wiseau. Y de igual modo podemos decir que el director que hoy nos ocupa, Johannes Roberts, sigue la misma línea, es decir, que no ha hecho mucho balance pues en rasgos generales sigue pecando y brillando en los mismos aspectos, habiendo logrado un nivel ligeramente superior. Su título continúa siendo igualmente pronosticable pero su vistosidad es de una calidad muy buena, ‘A 47 metros 2’ pertenece a ese grupo de películas de terror que no desbordan con nada innovador pero que tampoco se derrumban por ser cochambrosas.

Johannes Roberts saca una segunda parte en la que ninguno de los protagonistas está relacionado con la primera entrega. Borrón y cuenta nueva, podéis ver esta sin haber conocido siquiera la anterior. Todo transcurre también en un nuevo escenario y ahí radica uno de los puntos fuertes de la película. Ya no nos encontramos zambullidos y encerrados en una jaula, si no que estamos perdidos en unas cuevas. Unas grutas que además formaban parte de un emplazamiento maya. Eso le da al filme un encanto diferente con respecto al anterior y nos sumerge literalmente en esa atmósfera de terror que siempre imbuyen las antiguas y oscuras ruinas.

‘A 47 metros 2’ tiene momentos tensos, con unos tiburones muy bien recreados, sabiendo de nuevo aprovechar la oscuridad y en esta ocasión los espacios cerrados. La claustrofobia demuestra ser de nuevo buen amigo de Roberts que nos hace brincar de la butaca más de una vez a pesar de estar bien agarrados a ella de la tensión. Pero el guión que ha realizado junto a Ernest Riera, con quien ya había elaborado la original, tiene soluciones poco creíbles o por el contrario que se ven venir a la distancia pese a encontrarnos rodeados de una oscuridad abisal. Por ejemplo, aunque todo lo que va sucediendo es plausible no es normal que los tiburones sean omnipresentes. Y por favor, que alguien le diga a los guionistas que respirar CO2 no es bueno.

Las protagonistas de esta película son cuatro adolescentes en busca de emociones fuertes. Desde luego las encuentran y nos lo demuestran reventándonos los tímpanos a base de griteríos. No encuentro nada a destacar en sus interpretaciones a parte de que tiene su valía el gran número de escenas de buceo que han rodado. El hecho de que podamos ponernos nerviosos en la película es más mérito de los cámaras y del director que de las interpretaciones del reparto. Casi es más memorable el trabajo de VFX que buceando he visto que es obra de Outpost, los autores de lo que hemos visto en ‘Jurassic World’ o ‘Life’.

Es curioso pues esta película da para hacer alguna que otra guasa, ya nos pasaba en ‘A 47 metros’ con un tal Santiago Segura. Uno de los actores se llama Khylin Rhambo y casualmente esta es la primera película de Sistine Stallone la cual es una de las hijas de Sylvester Stallone. Pero no es la única que se estrena pues también es el debut de Corinne Foxx, la hija de Jamie Foxx. Y aún hay más, este filme está producido por Terence Hill, pero no es el famoso actor que formaba pareja con Bud Spencer si no el productor de ‘Operación huracán’, título que también nos trajo a las carteleras Tripictures y que por desgracia no resultó tan entretenido como este.

Ficha de la película

Estreno en España: 15 de agosto de 2019. Título original: 47 Meters Down: Uncaged. Duración: 99 min. País: Reino Unido. Dirección: Johannes Roberts. Guion: Ernest Riera, Johannes Roberts. Música: Tomandandy. Fotografía: Mark Silk. Reparto principal: John Corbett, Nia Long, Sophie Nélisse, Corinne Foxx, Sistine Stallone, Brianne Tju, Davi Santos, Khylin Rhambo. Producción: Thefyzz. Distribución: Tripictures. Género: terror, acción. Web oficial: https://www.thefyzz.com/project/47-meters-down-uncaged