Watanabe se alía con Mappa, Adult Swim, Max y Chad Stahelski para un regreso colosal
No hay más que ver la creatividad y publicidad de ‘Lazarus’ para saber que está relacionada con ‘Cowboy Bebop’. Su estilo visual, su ritmo musical y su atmósfera estilizada recuerdan inmediatamente al clásico de culto, y no es casualidad. Efectivamente, el también creador de ‘Animatrix’, ‘Samurai Champloo’ y ‘Space Dandy’, Shin’ichirô Watanabe, está detrás de esta nueva producción que nos llega de la mano de Adult Swim y la plataforma Max. Watanabe es un nombre que ya por sí solo genera altas expectativas, tanto por su enfoque narrativo rupturista como por su sensibilidad a la hora de construir mundos que combinan lo retro, lo futurista y lo existencial. Aunque repite ciertos esquemas, en ‘Lazarus’ vuelve a demostrar que su creatividad no se ha agotado con el paso del tiempo, sino que sigue reinventando la forma de contar historias de ciencia ficción, en este caso con un enfoque más dramático, político y filosófico. La serie entra por los ojos, seduce por los oídos y se queda en la mente gracias a su carga temática. Desde los primeros compases, uno percibe que hay algo más que una historia de acción: hay una reflexión profunda sobre la condición humana, el control biotecnológico y el precio de la inmortalidad. El sello Watanabe está presente no solo en el tono, sino también en los dilemas morales y en el tipo de personajes, siempre marcados por traumas, pasados rotos y una sed de redención.
Recientemente hemos visto ‘Efectos secundarios’ en la misma plataforma. Una serie crítica, mordaz y psicotrópica también producida por Adult Swim, que mezclaba humor ácido con una fuerte carga conceptual sobre el uso de medicamentos. El punto de partida de ‘Lazarus’ es similar. Aquí nos encontramos ante una distopía bien planteada, que sitúa al espectador en un futuro cercano donde la medicina ha conseguido erradicar el sufrimiento físico mediante una droga comercializada llamada Hapuna. Este supuesto milagro de la ciencia se convierte pronto en una trampa mortal, ya que su creador, el doctor Skinner, introduce deliberadamente una mutación genética que mata a todo aquel que haya consumido el fármaco, exactamente tres años después de su primera dosis. De este modo, lo que comienza como un avance médico revolucionario se transforma en una cuenta atrás apocalíptica. Este giro recuerda a novelas como ‘Inferno’ de Dan Brown, donde la humanidad se enfrenta a un desastre programado por un científico con ideales extremos. Pero ‘Lazarus’ da un paso más allá al dotar al equipo protagonista de un perfil que mezcla lo militar, lo ético y lo filosófico, como si fueran una mezcla entre los agentes de ‘Ghost in the Shell’ y los personajes de ‘Blade Runner’. Mientras intentan detener la catástrofe, también cuestionan su rol en un sistema corrupto, el poder de la tecnología y el valor de la vida. Todo ello se desarrolla con una cadencia que equilibra la acción y la introspección, dando espacio a escenas espectaculares sin perder nunca el foco narrativo.
Uno de los aspectos más llamativos de ‘Lazarus’ es su protagonista, un personaje que parece salido de un videojuego como ‘Mirror’s Edge’, combinando habilidades acrobáticas de parkour con un dominio absoluto del combate cuerpo a cuerpo. Este protagonista, cuya identidad se va desvelando poco a poco, se mueve como un fantasma por entornos urbanos densamente digitalizados, con estética cyberpunk en su máxima expresión: neones, hologramas, decadencia industrial y vigilancia constante. Lo más interesante es que su estilo de lucha no es simplemente espectacular, sino que tiene un ritmo musical, casi coreográfico, que lo vincula con el jazz, en clara referencia a la impronta musical de ‘Cowboy Bebop’. De hecho, la música vuelve a tener aquí un papel clave, no solo como acompañamiento, sino como vehículo emocional que intensifica cada escena. Los instrumentos de viento y percusión acompañan las secuencias de combate con una sincronía que roza lo poético. Este personaje es más que un guerrero: es una figura trágica, regodeado en sus errores y con una fuerte carga simbólica, lo que le otorga una dimensión humana que rara vez se ve en series de acción. Su viaje personal se entrelaza con la misión global, y cada decisión que toma está marcada por un pasado complejo y una lucha interna constante entre deber, culpa y esperanza. Además, su diseño visual es un ejemplo de cómo en animación se puede construir un héroe memorable sin necesidad de diálogos extensos, solo con gestos, movimientos y una mirada bien dibujada.
En cuanto al apartado visual. La animación está a cargo del estudio Mappa, reconocido por su impresionante trabajo en títulos como ‘Dorohedoro’ o ‘Jujutsu Kaisen’. En ‘Lazarus’, Mappa se supera una vez más al combinar un estilo fluido con una dirección artística arriesgada, que mezcla técnicas de animación tradicional con CGI de forma armónica. Cada escena está pensada hasta el último detalle: la iluminación, la paleta de colores, los efectos de partículas y la física de los movimientos dotan al conjunto de una sensación de vida orgánica. No hay frame que no tenga algo que decir. Los fondos urbanos están cargados de detalles que enriquecen la narrativa visual, mientras que las escenas de acción se benefician de una planificación exquisita, con encuadres cinematográficos que recuerdan al mejor cine de ciencia ficción. Lo que más destaca es la capacidad de transmitir velocidad, vértigo y tensión sin caer en la confusión visual. Todo está coreografiado con precisión milimétrica, lo que demuestra que la animación japonesa sigue marcando el ritmo a nivel mundial en cuanto a calidad y ambición técnica. Además, Mappa ha sabido incorporar texturas y efectos sonoros que realzan cada impacto y cada transición, haciendo que el espectador sienta no solo lo que ve, sino también lo que escucha. El resultado es un producto audiovisual que no tiene nada que envidiar a las grandes producciones de Hollywood, y que se permite incluso innovar en cuanto a lenguaje visual y ritmo narrativo.
Otro nombre importante en esta serie es Chad Stahelski, conocido por haber sido doble de acción y por su salto a la dirección con la franquicia ‘John Wick’, que revitalizó el cine de acción con su estilo crudo, elegante y estilizado. Stahelski se encarga aquí de supervisar y diseñar la acción, y lo hace con la libertad que solo permite el formato animado. En lugar de verse limitado por las leyes físicas del cine real, Stahelski lleva sus ideas al extremo, permitiendo coreografías imposibles, cámaras imposibles y violencia estilizada sin concesiones. El resultado es una serie que se mueve constantemente, que nunca se detiene y que mantiene al espectador pegado a la pantalla. Pero lo mejor es que, pese a este despliegue de energía, la acción nunca se siente vacía ni gratuita. Cada enfrentamiento tiene un peso dramático, cada persecución tiene un motivo, y cada escena de combate revela algo más sobre los personajes o la situación. Esto es mérito tanto del guion como del diseño de Stahelski, que entiende que la acción no es solo espectáculo, sino también narrativa en movimiento. Sus aportes son palpables en cada episodio, sobre todo en la forma en que se combinan violencia, tensión emocional y estética visual. Así, Lazarus se convierte no solo en una serie de animación destacada, sino en una experiencia multisensorial que mezcla lo mejor del anime, el cine de acción moderno y la ciencia ficción más filosófica.
Después de años redefiniendo los límites de la ciencia ficción televisiva, ‘Black Mirror’ regresa con su esperada temporada 7, dispuesta a volver a incomodarnos, fascinarnos y hacernos reflexionar sobre nuestro presente a través de futuros (o presentes alternativos) inquietantemente posibles. Bajo la mirada afilada de Charlie Brooker, esta nueva tanda de episodios continúa explorando la relación tóxica y fascinante entre la humanidad y la tecnología, con una mezcla de géneros que va desde el thriller psicológico hasta el drama existencial, con otro regalo para los amantes de la ciencia ficción clásica.
En esta crítica desgranaremos capítulo por capítulo cada una de las historias que componen esta temporada, analizando sus temáticas, giros narrativos, referencias culturales y lo que nos dice (o advierte) sobre el mundo que habitamos. Porque si algo nos ha enseñado ‘Black Mirror’, es que el horror no siempre está en la pantalla… a veces está justo al otro lado del reflejo. Y para ello hace algo inusitado, continuar dos de sus historias. A continuación os contamos en qué consiste cada nueva propuesta sin spoilers.
‘COMMON PEOPLE (Gente corriente)’ (56 min)
Se enmarca en un futuro cercano en el que se cumplen las peores previsiones de Einstein y vivimos en un mundo que se habría acabado sin abejas. Por suerte la tecnología permite crear mini drones que hacen su trabajo.
Así nos posicionan en una sociedad con altas capacidades tecnológicas. Y una pareja (formada por Chris O’Dowd y Rashida Jones) necesita de los progresos para mantenerse con vida y mantener su relación. Este es un capítulo lleno de amor que, además de tener un guiño a San Junipero, generará debate entre parejas. Y es que ¿está justificado mantener el amor a toda costa?
Parecía que plantearía una crisis de identidad similar a las desarrolladas en ‘Mickey 17’ o ‘Altered Carbon’. Pero el eje es la frialdad y ambigüedad con la que las corporaciones generan necesidad en las vidas de la gente de a pie y luego juguetean con nuestras ilusiones y poder adquisitivo. ¿Os molesta pensar que el móvil os escucha? ¿Os gusta ver Netflix con anuncios? ¿Pagáis más solo por no ver un par de cortes publicitarios por algo que es más barato que el cine? Esa es la situación de estos personajes que además han de enfrentarse al dilema de si su integridad física está por encima o debajo del amor hacia su pareja.
‘BÊTE NOIRE’ (49 min)
Una empresa alimenticia se encuentra en un momento clave de desarrollo de nuevos sabores y ya ofrece muestras a grupos de control para hacer su estudio de mercado. En ese marco dos ex-compañeras de clase (Siena Kelly y Rosy McEwen) se encuentran tras más de diez años. Normalmente las historias se ponen en el punto de vista de aquellos que han sido marginados por ser diferentes. Este episodio se posiciona desde el punto de vista de quien ha fomentado esa brecha, sobre todo para camuflar sus complejos de inferioridad. Hasta aquí es una historia social como otra cualquiera y no aparece el componente tecnológico.
El desconcierto que sentimos cuando nuestra percepción de la realidad se altera, como sucede con los efectos Mandela, es lo que maneja este episodio. Durante todo el episodio lo único que nos lo mantiene dentro de la temática de ‘Black Mirror’ es el hecho de que una de las protagonistas tiene alto coeficiente y capacidades tecnológicas. El capítulo puede que os haga rebobinar al principio, pero más allá de eso no supone ninguna revolución en la historia de la serie..
‘HOTEL REVERIE’ (1h 16 min)
Aunque la propuesta de este capítulo de ‘Black Mirror’ emplea dimensiones paralelas el dilema es casi el mismo que el que actualmente traen consigo las inteligencias artificiales. Respeto al trabajo de los artistas, respeto a la propiedad intelectual, respeto al patrimonio cultural… Incluso pone al límite el ser actor del método.
También se va toca el tema woke. Para la protagonista (Issa Rae) cuesta creer que su directora (Awkwafina) la haya metido en una realidad alternativa tanto como cuesta a veces creer los castings forzados de Netflix. Y hablando de Netflix, también se retrata la creación del cine como un producto medido al milímetro con gráficas y valores, como si nuestra interacción con la plataforma fuesen los medidores de Los Sims.
No deja de haber un poco de hipocresía que en la era de los remakes, los deepfakes y las estrellas metidas con calzador surja este episodio que, si bien está interesante, peca de pretender mejorar lo que hemos visto y vivido en el pasado como clásicos en aras de crear nuevos productos. Evidentemente esto es ‘Black Mirror’ y no es un plan que salga rentable, de hecho, muchos se quedarán con que este es un episodio sobre la consciencia con un monento similar a uno de los fragmentos del ‘Treehouse of Horror XIV’ de ‘Los Simpson’.
‘PLAYTHING (Juguetes)’ (45 min)
Peter Capaldi interpreta a un hombre excéntrico que se entrega voluntariamente y es interrogado por la policía, algo que creo que va muy relacionado con el etalonaje pues parece sacado de un episodio de CSI.
El director es David Slade (‘Hard candy’) y su película interactiva ‘Black Mirror: Bandersnatch’ tiene relación directa con este episodio. Pero más que esa conexión los espectadores verán una relación con los famosos tamagochis y los gamers verán una relación con el mítico juego ‘Populous’, tal vez con el ‘Sim city’, ‘Travian’ o ‘FarmVille’ para los más jóvenes. Es una manera de interpretar la concepción de Dios y un caldo de cultivo para los conspiranoicos que dicen que vivimos en una simulación a lo ‘Matrix’.
La naturaleza del individuo, nuestra concepción del bien y el mal… Es una curiosa reflexión sobre el hombre y su civilización que probablemente para muchos será el mejor episodio de esta temporada. Lástima que el protagonista esté plasmado como alguien excéntrico e inadaptado porque le resta fuerza al discurso.
‘EULOGY’ (46 min)
Pensaba que esta temporada iba a tener mucho más que ver con las inteligencias artificiales y no estaba siendo así hasta ver ‘Bête Noire’ y este episodio. A muchos les parece espeluznante, retorcido e incluso morboso el que mucha gente anime antiguas fotografías con familiares fallecidos con IA. Este es un caso similar. Un hombre (Paul Giamatti) recibe la invitación de una empresa llamada Eulogy para aportar sus recuerdos, los cuales servirán para rendir tributo a alguien a quien quiso mucho en su juventud.
Como dijo hace muy poco Frank Miller en Tenerife Noir, “la nostalgia es una trampa”. Curiosa advertencia la de este capítulo que utiliza los recuerdos como cajas fuertes de secretos, herramienta para cerrar heridas y jaulas en las que nos podemos ver encerrados bajo el cerrojo de la tristeza. Un precioso episodio, de los pocos que deja buenas sensaciones tras su final.
‘USS CALLISTER: INTO INFINITY’ (1h 28min)
Enlazando y continuando con el primer episodio de la cuarta temporada, el cual, era un clarísimo tributo a la franquicia ‘Star Trek’. Este episodio es una película en sí mismo que mezcla tópicos de otros clásicos de la ciencia ficción como ‘Mass effect’, ‘Ready player one’ o ‘Borderlands’. Todo son referentes relacionados con los videojuegos pues este episodio vuelve a tratar sobre personas atrapadas en un juego mientras millones de jugadores participan matando y muriendo con skins horteras sin miedo a una muerte real.
En esta ocasión vamos tras las bambalinas de Infinity, la compañía que ha creado el MMORPG al que juegan desesperadamente los protagonistas clonados interpretados por Cristin Milioti, Osy Ikhile, Billy Magnussen, Milanka Brooks y Paul G. Raymond. Toby Haynes dirige de nuevo el episodio asegurando la continuidad y tratando temas como el abuso de autoridad, los peligros de la realidad virtual y el aislamiento social. Yendo más allá aborda el respeto a la imagen e identidad de las personas y una parte corporativa muy propia del ADN de las empresas de Silicon Valley.
Amplía el lore a través de un Dante menos maduro y en una etapa menos sombría
Cuando Netflix anunció su adaptación animada de ‘Devil May Cry’, las expectativas quedaron marcadas por dos factores clave en extremos opuestos: el historial de fracasos en adaptaciones de videojuegos de la industria norteamericana y el éxito de ‘Castlevania’, una serie con la que comparte estudio de animación y showrunner, Adi Shankar. La saga de Capcom ya había tenido otros intentos previos en televisión, como la serie de 2007 y otra en 2013, ambas con ligera aceptación por los fans. Ahora, con un equipo más experimentado y un público más receptivo a este tipo de proyectos, ¿logra ‘Devil May Cry’ redimirse en el formato animado?
Netflix estrena esta serie el 3 de abril con 8 episodios de media hora cada uno. Desde los primeros segundos, la serie deja clara su intención de jugar con el factor nostalgia. Nada más empezar, nos regala un guiño a ‘Masters del Universo’ y otros clásicos Capcom de los 90, como ‘Captain Commando’ o ‘Resident Evil’. El opening, con la versión censurada de Rollin’ de Limp Bizkit, es una declaración de intenciones: nos sitúa en ese ambiente de finales de los 90 y principios de los 2000, justo antes del nacimiento de la saga. A lo largo de los episodios la banda sonora sigue esta línea con temas remezclados de Rage Against the Machine, Papa Roach, Evanescence y otros contemporáneos, lo que refuerza el carácter caótico y desenfadado de la serie.
En cuanto a la historia, la serie se ambienta alrededor de los eventos de ‘Devil May Cry 3’, uno de los juegos más queridos de la franquicia. Introduce nuevos demonios y recupera otros conocidos, ofreciendo contexto y, en algunos casos, relleno en las bios de ciertos personajes, especial y evidentemente sobre Dante. Se introducen elementos de física cuántica como parte del lore demoníaco, algo que, hasta donde sé, no había sido mencionado en la saga, pero que aquí se usa como una interpretación más de la naturaleza del inframundo. No es un problema grave, pero puede desconcertar a los fans más puristas.
Uno de los aspectos más discutibles de la serie es su tono visual. Studio Mir apuesta por un estilo más colorido que choca con la estética lúgubre y oscura de los juegos, especialmente si recordamos los gráficos de PlayStation. Esto le resta parte de la sensación de terror y opresión que caracterizaba a los primeros ‘Devil May Cry,’ a cambio de reforzar el componente cómico de la serie, algo que en los juegos solía recaer exclusivamente en la actitud descarada de Dante. El episodio 6 es un claro ejemplo de esta dualidad: su uso de diversos estilos de animación es visualmente impresionante y emotivo, pero se aleja bastante del tono de la saga. Aún así, si reducimos la serie a mínimos, es un chorreo de acción sangrienta repleta de bosses.
En el apartado del doblaje, la gran sorpresa es Johnny Yong Bosch como la voz de Dante. Bosch, conocido por ser el Power Ranger negro, Kaneda en ‘Akira’, Ichigo Kurosaki en ‘Bleach’ y Ken en ‘Street Fighter’ (para el cual hay guiño nostálgico en la serie), ya tenía relación con la franquicia al haber sido la voz de Nero en los videojuegos. Su fichaje como Dante resulta curioso y viene tras la salida de Reuben Langdon, quien había interpretado al personaje durante 19 años. Langdon, actor, luchador en artes marciales y especialista en captura de movimiento, se distanció de Capcom por cuestiones políticas, lo que llevó al estudio a optar por un cambio de voz. También es notable el homenaje en el primer episodio a Kevin Conroy, legendario actor de voz de Batman, quien aquí interpretaba a VP Baines.
A nivel de referencias, la serie cumple con creces. Elementos icónicos como la Force Edge de Sparda, las pistolas Ebony e Ivory y la espada Rebellion… están presentes, y la acción mantiene el espíritu frenético de los videojuegos. Aunque algunos cambios pueden generar debate entre los seguidores más veteranos, sobre todo los que humanizan a los demonios y les ponen en un contexto que parece responder a inquietudes actuales con las crisis migratorias. A este ‘Devil May Cry’ le falta la madurez, el dramatismo y la tragedia de la saga y le sobra algo de socarronería, pero no olvidemos que surge a partir de la que fue una gran precuela y el protagonista aún no tiene ese punto de madurez. Si obviamos eso, hay que reconocer que consigue capturar la esencia de ‘Devil May Cry’.
¿Casualidad o merecido? La serie en la que el karma juega con la tercera ley de Newton
Netflix continúa con uno de sus idilios más lucrativos y nos trae una nueva serie surcoreana. ‘Karma’ es una próxima serie y la tendréis en la parrilla de la plataforma el 4 de abril de 2025. Dirigida y escrita por Lee Il-hyung, la serie está basada en un webtoon homónimo y cuenta con un elenco destacado, incluyendo a Park Hae-soo, conocido por su papel en ‘El juego del calamar’, Shin Min-a, Lee Hee-joon, Kim Sung-kyun, Lee Kwang-soo y Gong Seung-yeon.
La trama se centra en seis personajes cuyas vidas se entrelazan de manera inesperada y desafortunada debido a decisiones impulsadas por la codicia y el deseo. Catástrofes personales, accidentes, malas decisiones, filosofía de vida cuestionable, ética reprochable… los protagonistas son unos malnacidos y unos cabroncetes. Todo ello, según la serie, les trae mal karma. La deriva de sus vidas les lleva a interrelacionarse con otras personas que también acumulan nubes negras sobre ellos. Dicho así suena como ‘Bronca’, el gran éxito de Netflix. Con un carácter menos cómico y más negro nos expone una cadena de sucesos entrelazados con misterio entremedias, con conexiones por resolver. Todo son casualidades o merecidos, según se quiera entender.
Entre los protagonistas de ‘Karma’ encontramos a un hombre que, tras presenciar un accidente misterioso, realiza un trato irreversible, una médica que enfrenta traumas de su infancia al reencontrarse con alguien de su pasado; o un individuo endeudado por inversiones fallidas en criptomonedas. Estos relatos se combinan para explorar temas de destino, venganza y las consecuencias de las acciones humanas, como si el destino hubiese tomado nota de la ley de acción y reacción de Newton. Desde luego que la serie te empuja a ser mejor ciudadano o por el contrario, un canalla más calculador. Desde luego es mucho más efectiva que ‘No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas’. Si lo miramos desde ciertas perspectivas algunos personajes son simpáticos buscavidas que se creen unos sabelotodo y realmente son unos pringados. Pero bajo otra perspectiva la serie muestra que nos pasa lo que nos pasa por que somos y estamos rodeados de calaña.
‘Karma’ ofrece una narrativa intensa y reflexiva sobre las interconexiones humanas y las repercusiones de nuestras elecciones. Es un thriller completamente negro con mucho drama psicológico. Te deja con mucha intriga tras cada uno de sus episodios y aporta grandes giros de guión, algunos pocos predecibles y otros sorprendentes, como el que nos reserva en su final. Quizá la solución de cada uno de los eventos que vemos esté tan medida y sea a veces tan fruto de lo premeditado que le reste ese sabor a “merecido”, pero este es un enredo la mar de interesante.
The Friends Experience nos hace formar parte de la mítica serie
Madrid se convierte en el epicentro de la nostalgia televisiva con la llegada de The FRIENDS Experience: The One in Madrid. A partir del 17 de marzo, los seguidores de la icónica serie podrán sumergirse en una recreación detallada de los escenarios que marcaron a toda una generación. Nosotros ya hemos podido hacerlo en el día en que la exposición ha abierto sus puertas a la prensa y no podemos más que recomendárosla.
Un recorrido por los escenarios más emblemáticos
Ubicada en el Pabellón 14.1 de IFEMA MADRID, esta experiencia ofrece a los visitantes la oportunidad de adentrarse en espacios meticulosamente recreados. Desde la famosa puerta morada del apartamento de Rachel y Mónica hasta el acogedor sofá del Central Perk, cada rincón ha sido diseñado para transportar a los fans al universo de ‘Friends’ hasta el punto de que se podrían rodar nuevos episodios en ellos. Además, los asistentes pueden relajarse en los sillones reclinables de Chandler y Joey, o intentar girar el sofá de Ross en la icónica escena del «Pivot».
Detalles que enamoran a los fans
The Friends Experience no se limita a los escenarios. Los visitantes pueden explorar una selección de accesorios y disfraces originales de la serie, incluyendo el disfraz de Armadillo Navideño y una réplica de Hugsy (Abracín), el entrañable pingüino de Joey. Estos elementos permiten a los asistentes conectar aún más con los momentos memorables de la serie. Se puede desde posar en la fuente de la cabecera hasta explorar los detalles detrás de las cámaras. Además los paneles informativos desvelan secretos que seguro que hasta el más fan de la serie tendrá que reconocer que le coge de nuevas.
Planificación de la visita
Fechas: Del 17 de marzo al 29 de junio de 2025.
Horarios:
Lunes a jueves: de 16:00 a 20:30 horas (cierre a las 21:30).
Viernes a domingo: de 10:00 a 20:30 horas (cierre a las 21:30).
Ubicación: Recinto Ferial de IFEMA MADRID, Pabellón 14.1.
Duración de la visita: Aproximadamente una hora por sesión.
Accesibilidad: La experiencia es accesible para personas con movilidad reducida.
Entradas y reservas
Las entradas están disponibles desde el 11 de febrero y pueden adquirirse a través de la página oficial. Los precios rondan los 16 euros, ofreciendo una oportunidad de entradas reducidas para que todos los fans puedan disfrutar de esta inmersión en el mundo de ‘Friends’.
Cómo llegar a The Friends Experience
Metro: Línea 8 hasta la estación Feria de Madrid, con una caminata de aproximadamente 5 minutos hasta el pabellón.
Autobús: Líneas 73, 112, 122 y 828 con parada en IFEMA – Feria de Madrid.
Coche: Acceso directo desde la M-11, salidas 5 o 7, con opciones de aparcamiento en el recinto.
Imposible no engancharse con sus protagonistas y sus nazarenos volando
Enrique Urbizu (‘Gigantes’, ‘No habrá paz para los malvados’) regresa con ‘Cuando nadie nos ve’, una serie que llega este 7 de marzo a HBO Max combinando el thriller policíaco con un sutil toque de lo fantástico. Basada en la novela de Sergio Sarria, la historia se despliega en Morón de la Frontera durante la Semana Santa, un entorno donde el fervor religioso y la presencia militar estadounidense crean un trasfondo tan peculiar como tenso. A lo largo de ocho episodios—uno por cada día de la Pasión—, la serie construye un misterio en el que se entrelazan un suicidio insólito, la desaparición de un militar y un nazareno que parece haber vivido una experiencia mística.
Desde el inicio, la serie maneja con solvencia su suspense, apoyándose en una atmósfera inquietante y una narrativa pausada pero inmersiva. La clave está en la pareja protagonista: Maribel Verdú, en el papel de una guardia civil con instinto y determinación, y Mariela Garriga, como una militar estadounidense que aporta una perspectiva foránea y racionalista. Juntas conforman un dúo con ecos de ‘True Detective’ o siguiendo la estela del neo noir nórdico, es decir, cogiendo elementos clásicos de las historias detectivescos adaptándose al folclore y las hechuras locales. Aunque no a menudo comparten escena, la química entre los personajes y su manera de abordar el caso es tan importante como el propio misterio.
A diferencia de otras producciones que despachan una trama similar en un solo episodio—como ‘NCIS’ o cualquier procedimental norteamericano—, ‘Cuando nadie nos ve’ se toma su tiempo para desarrollar capas más profundas. La serie no solo investiga un crimen, sino que también reflexiona sobre la fe, el destino y los límites entre la razón y lo inexplicable. Urbizu introduce elementos fantásticos a través de visiones y alucinaciones que, sin ser abiertamente sobrenaturales, añaden una dimensión inquietante al relato.
El escenario es un acierto: la Semana Santa en Andalucía, con sus procesiones, su imaginería y su intensidad emocional, se convierte en un personaje más. La convivencia entre la tradición española y la presencia militar estadounidense en Morón de la Frontera añade un subtexto de choque cultural que enriquece la historia.
Austin Amelio, Ben Temple y Dani Rovira, entre otros, completan un reparto sólido, con Rovira alejándose de su faceta más cómica para abordar un papel circunspecto que maneja con recursos. En definitiva, ‘Cuando nadie nos ve’ no es un thriller al uso. Es una historia que retrata nuestra España y que se cuece a fuego lento, con una intención que va más allá del mero entretenimiento.
Un golpe mediático a los secretos mejor guardados del Opus Dei
‘El minuto heroico: Yo también dejé el Opus Dei’ es una serie documental de cuatro episodios de 50 minutos, producida por THE MEDIAPRO STUDIO para Max en España, creada y dirigida por la periodista Mònica Terribas. Ya se encuentra disponible en Max desde el 7 de febrero.
El Opus Dei es una institución que si bien está por todo el mundo (como los masones o los mormones) es bien desconocida para mucha gente (como los masones o los mormones). ‘El minuto heroico: Yo también dejé el Opus Dei’ ofrece una mirada inédita sobre las experiencias de trece mujeres procedentes de diferentes países, principalmente España, América Latina, Irlanda o Reino Unido. Ellas vivieron dentro del Opus Dei como numerarias, numerarias auxiliares o agregadas (no entraré a explicar este detalle que deberíais ver en el documental). Relatan su posterior ruptura con la organización que opera bajo el amparo del Vaticano, el cual no hace no mucho rebajó sus privilegios. Estas mujeres narran, en primera persona, cómo fueron captadas en la adolescencia, sometidas a un lavado de cerebro con técnicas propias de las multinacionales actuales, anuladas bajo un régimen de estricta obediencia y finalmente forzadas a realizar trabajos no remunerados bajo la justificación de su entrega a Dios.
Los testimonios se complementan de una manera tan curiosa como escalofriante a través de recreaciones interpretadas por la actriz Claudia Traisac, bajo la dirección de Laura Sisteró y cuyo rodaje presenciaron las propias entrevistadas. A parte de esta búsqueda de verosimilitud la docuserie incorpora el análisis de expertos en la materia, como el periodista británico Gareth Gore, autor de ‘Opus’ (Editorial Crítica), Antonia Cundy, periodista del Financial Times, el psicólogo John Paul Lennon, especializado en abusos religiosos y sectas o el abogado Sebastián Sal, defensor del ‘caso de las 43’, exnumerarias auxiliares en Argentina y otros países de América Latina. Todos ellos contextualizan y respaldan los testimonios aportando un cómo y un por qué que resulta alarmante en pleno siglo XXI.
A pesar de que el Opus Dei ha sido objeto de críticas desde los años setenta por sus dinámicas coercitivas, esta es la primera serie documental que aborda el tema con múltiples casos y testimonios coincidentes. La directora Mònica Terribas ha declarado que ‘El minuto heroico’ pone ante el espejo al Opus Dei, reflejando las vivencias de mujeres que denuncian haber sufrido abusos psicológicos y espirituales dentro de la organización. Sin embargo, la producción no está exenta de controversia y podría haber sido incluso más completa o valiente, aunque desconozco si lo ha intentado HBO Max nos ha permitido ver el último episodio y en el indican que el Opus se ha negado a participar en el documental. La ausencia de voces defensoras del Opus Dei da lugar a una perspectiva parcial. Haber contado con miembros actuales de esta organización, tachada muchas veces de secta, podría haber servido para dar más empaque al documental e incluso para que ello mismos se retratasen como quisiesen.
En términos de producción, la serie podría parecer sencilla, pero el tema de las recreaciones genera un impacto inesperado. La estructura es correcta y uno devora los cuatro episodios con avidez según se va deshojando esta cebolla que nos puede hasta hacer llorar. ‘El minuto heroico: Yo también dejé el Opus Dei’ es un relato impactante que, sin duda, dará de qué hablar en el debate sobre los límites entre la fe, el peso de la familia y el control institucional.
La España de los trapicheos y los secretos retratada sin sorpresas en ‘1992’
Tras el fantástico demoníaco de ‘30 monedas’ que HBO Max dejó en un coitus interruptus, Álex de la Iglesia estrena el 13 de diciembre una serie de seis capítulos de 45 minutos con Netflix. ‘1992’ es el sencillo título para esta serie con tintes policíacos y de cine negro ambientada a caballo entre Madrid y Sevilla, entre nuestra actualidad y el año de la expo universal. No es la primera vez que el director viaja al pasado (‘Muertos de risa’ o ‘Balada triste de trompeta’ retrataban etapas clave en la historia de España) y ahora ha escogido uno de los años más brillantes de nuestra historia reciente.
El año de las Olimpiadas de Barcelona, la primera Copa de Europa del Barça, el tratado de Maastricht, la II Cumbre Iberoamericana en Madrid, los 500 años del descubrimiento de América y por supuesto la Expo de Sevilla, sirve como continuo referente para una historia policial que podría sumarse a otras producciones recientes que mezclan el drama, los temas oscuros o los crímenes escabrosos como ‘La novia gitana’ o ‘Reina Roja’, dirigidas por Paco Cabezas y Koldo Serra, respectivamente. Directores que tienen denominadores comunes con Álex de la Iglesia, como es la locura en sus historias o los personajes trastocados, rondando lo extravagante e incluso deformes. Está claro que el neo-noir (si se me permite enmarcar ‘1992’ en ese género) nos sale bien en España, pero ¿cómo de recalcable es esta nueva serie?
En 1992 se aprobó la Ley Orgánica sobre protección de la seguridad ciudadana (la que el PP sustituyó por la Ley Mordaza). Irónicamente en esta serie nadie está a salvo y está claro que alguien guarda un secreto como si su boca tuviese puesto un candado. A causa de ello un asesino quema a sus víctimas y deja como firma un muñeco de Curro, la mascota de la Expo Sevilla ‘92, para los lectores de la generación alpha que me puedan estar leyendo. Recordemos también que un incendio devastó el Pabellón de los Descubrimientos de la Expo ‘92 antes de su inauguración. Por desgracia, conociendo esta negra efeméride, sabemos desde el principio buena parte del detonante que ha activado a este pirómano serial killer. No hay mucha sorpresa en su giro de guión, la verdad.
La serie arranca en nuestros días, en Cobo Calleja, con una brutal explosión y marcándonos desde el comienzo que vamos a estar rodeados de oscuridad. Los escenarios interiores, las noches investigaciones y las inclemencias del tiempo están representados por un etalonaje casi desaturado del todo, roto solo por el rojo anaranjado del fuego y los arcoíris de Curro. Unido a esto hay que reconocer que si en algo acierta ‘1992’ es en su puesta en escena, ofreciéndonos una buena colección de churruscados que van desde una especie de Deadpool hasta poses propias de la Pompeya más tremebunda.
Netflix tiene una cadencia de estrenos tremenda y casi siempre que hablamos de una decepción en su plataforma se debe a que sus producciones están hechas con prisas. No se si será el caso de ‘1992’ pero la sensación que tenemos durante sus pesquisas y persecuciones es que estamos viendo un caso más de una serie tipo ‘CSI’, ‘FBI’ y similares franquicias que sacan capítulos como churros. Se nota la mano y el estilo de ‘Álex de la Iglesia’ pero la trama tiene mucho relleno, momentos injustificados o erráticos y como acompañamiento una de las peores bandas sonoras que le he oído a Roque Baños.
Me gusta más lo que nos ofrecen Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría cuando introducen temas fantásticos. La serie cae en una monotonía tan estándar que no hay espacio para la sorpresa, salvo la que trae consigo el personaje de Gorka Lasaosa, cuyo tratamiento o progresión sí que sale de la norma. Como siempre nos traen un retrato esperpéntico de nuestro país y en ‘1992’ se intuye una crítica a la España de los tinglados y los chanchullos, lo cual quizá es algo que tenía que estar sí o sí al estar impregnado en nuestro ADN institucional. Pero más allá de eso no hay mucha diferencia con un episodio de ‘Mentes criminales’, por citar una de las que se emiten en los canales lineales. Ojalá poder estar diciendo que les ha salido una buddy movie tipo ‘True detective’ o ‘Los casos del departamento Q’, pero en esta ocasión, para mí, no hay acierto.
Del destape al streaming. La cosificación como herramienta y/o como lacra
La miniserie ‘¿Yo fui mujer florero?’, disponible enHBO Max el 12 de diciembre, es mucho más que un nostálgico viaje a la televisión española de los años ochenta y noventa. Esta producción de Jordi Évole y Ramón Lara es una incisiva crítica que desmenuza cómo la pequeña pantalla convirtió a la mujer en un objeto decorativo, un adorno visual para engatusar audiencias y perpetuar una dinámica de poder basada en la cosificación femenina. Bajo la dirección de Rafa de los Arcos, esta producción logra un balance entre el análisis histórico y la introspección social, ofreciendo un espejo incómodo para quienes crecieron viendo o siendo parte de este fenómeno como algo natural o incluso divertido.
La normalización de la cosificación. La televisión de aquellos años no fue inocente. Con la llegada de las cadenas privadas en 1990 y el estilo que impuso Telecinco bajo la dirección de Valerio Lazarov, las «mujeres florero» se convirtieron en la fórmula mágica para competir en el mercado televisivo. Curiosamente la serie nos hace ver que se han invertido las tornas. Mientras que una cadena privada hace su propaganda y muestra una imagen rancia, en la pública otros aciertan a acercarse a los verdaderos jóvenes. Por entonces la lucha por el prime time se convirtió en programar hasta saturar a bailarinas como las Mama Chicho o las Cacao Maravillao, concursos cargados de sexualización, azafatas como las del ‘1,2,3… responda otra vez’ convertidas en iconos de belleza… Representaron un modelo donde el físico femenino era el eje principal de la narrativa. Este enfoque, heredado de la televisión italiana y del destape de los años setenta, consolidó un sistema que trivializaba la figura de la mujer, relegándola a un papel superficial e instrumental. Me sorprende que no se hable de los programas de José Luis Moreno.
El documental cuestiona si esta cosificación era plenamente consciente o simplemente un reflejo de una sociedad que aún digería los cambios sociopolíticos tras la Transición. Lo que resulta evidente es que estas dinámicas reforzaron el machismo mediático, justificándolo bajo el manto del entretenimiento. La inclusión de imágenes históricas y entrevistas con las protagonistas de la época no solo da voz a las mujeres que vivieron esa realidad, sino que también destapa las contradicciones de un modelo que, aunque criticado, aún persiste en formas más sutiles o asumidas. Alguna pocas reconocen doloridas haber sido mujer objeto, para otras no hay polémica, solo un mal de época.
Una reflexión necesaria. Uno de los aciertos de ‘¿Yo fui mujer florero?’ es dar espacio a múltiples opiniones. La serie incorpora voces externas que con la perspectiva del tiempo aportan un análisis crítico que contextualiza el fenómeno dentro de la evolución social y mediática de España. Por otro lado, los testimonios de mujeres como Ivonne Reyes, LoretoValverde o Miriam Díaz-Aroca desnudan las emociones y los dilemas de quienes encontraron en ese sistema tanto una oportunidad como una limitación. Deambulando entre esas dos orillas ‘¿Yo fui mujer florero?’ corre el riesgo de perder el norte cuando de repente pone a todos los cargos, productores, directores y presentadores casi a la altura de Harvey Weinstein. Irónicamente oímos posturas y palabras que sostienen aquellas que hoy en día no tienen mucha diferencia con las que se ganan la vida en OnlyFans o los que dan audiencia a A3 por ver el modelito de Cristina Pedroche en nochevieja.
El documental no se limita a denunciar; también examina cómo muchas de estas mujeres revalorizaron su papel, destacando su trabajo y profesionalismo pese a las circunstancias. Sin embargo, no oculta las sombras: la exposición a actitudes sexistas, la presión por cumplir estándares de belleza inalcanzables y el ninguneo de su capacidad intelectual fueron parte del precio a pagar en una industria que las veía como piezas intercambiables de un engranaje comercial. También atina a remarcar que de entonces a ahora no hay tanta diferencia, cuando tenemos azafatas en ‘La ruleta de la suerte’ que hacen poco más que pasearse delante de un panel. El segundo episodio plantea una pregunta crucial: ¿hemos cambiado realmente como sociedad? Aunque los tiempos de las Mama Chicho parecen lejanos, las prácticas de cosificación y el uso del físico femenino como reclamo no han desaparecido. Siguen presentes, aunque en formas más sistémicas y rentables, en la publicidad, la moda y las redes sociales. Este cuestionamiento convierte a ‘¿Yo fui mujer florero?’ en una pieza a difundir, un recordatorio de que las estructuras que se crearon entonces aún tienen ecos hoy.
Impresionante, en su animación y en su llamada a coger el mando
15 episodios, ni más ni menos, son los que componen ‘Secret level’. Prime Video publicará en dos tandas desde el 10 de diciembre esta antología que se podría decir que hace un fanservice en cada una de sus entregas. Capítulos cortos, que van de los 7 a los 18 minutos, que hacen las delicias para todo tipo de jugadores y amantes de la animación. Detrás de esta ambiciosa y suculenta serie están los creadores de otra exitosa antología como es ‘Love, Death and Robots’, Tim Miller y Dave Wilson. En esta ocasión el material no es tan fresco ni original, puesto que cada historia parte de un conocido videojuego, pero eso no le resta ni potencia ni sustancia ya que cada una de las aventuras supone un bonus track a los juegos que tanto nos gustan. Sobre todo resulta apabullante la calidad de sus imágenes generadas por ordenador, a veces cuesta distinguir entre realidad y artificio. La única pega es que la animación varía poco entre capítulos, no hay mucho cambio de técnicas aunque si de tono.
Además, como regalo si la veis en versión original, escuchamos las voces de famosos como Arnold Schwarzenegger, Kevin Hart, Keanu Reeves, Temuera Morrison, Emily Swallow, Gabriel Luna, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Claudia Doumit y muchos más. Todos ellos prestan sus cuerdas vocales e incluso sus rostros para dar vida a personajes muy conocidos dentro del mundo gamer. Quizá los más puristas habrían querido la presencia de los dobladores que escuchábamos cuando cogíamos el mando, pero hay que reconocer que muchos de ellos provienen de juegos en los que no tenían diálogos.
¿Qué juegos aparecen en ‘Secret level’? Quizá sería más bonito dejarlo todo a la sorpresa, aunque tanto con el tráiler como con la imagen promocional ya vemos que hay historias basadas en ‘Mega Man’, ‘Unreal Tournament’, ‘Warhammer 40,000’ o ‘Armored Core’. Todo el mundo coincidirá en que es una pasada el capítulo que hace honor a los personajes de PlayStation aunque se echan de menos más protagonistas. Entre nuestros favoritos son obras tan apabullantes como la que se ambienta en ‘Dungeons & Dragons’, la que cuenta con Keanu Reeves o la que nos traslada a una auténtica película de acción como la que proviene del videojuego ‘Crossfire’. Sea como fuere, cada capítulo merece un apartado propio y al igual que hicimos en su día con las tres temporadas de ‘Love, death & robots’ os detallamos uno a uno sin spoilers. Podéis leer nuestras impresiones tras el tráiler.
‘Dungeons & Dragons: the queen’s cradle’ (estreno el 10 de diciembre)
Apabullante. Solo así puede describirse la calidad de este capítulo. Los personajes están recreados a un nivel increíble, pero sobretodo su gran ser mitológico nos quita el hipo pues su textura y sus movimientos traspasan la pantalla. De una belleza monstruosa pasará a ser una de las mejores recreaciones dentro del universo de D&D.
Clérigos, paladines, magos, liches… y por supuesto dragones. Es una aventura con mucha acción, magia y criaturas que a muchos va a recordar a los buenos momentos vividos leyendo historias como las de la Dragonlance.
¿Juego en que se basa? Dragones y Mazmorras
Técnica: 3D
Género: fantasía
Duración: 14 min. 47 seg.
‘Sifu: it takes a life’ (estreno el 10 de diciembre)
Blur studio, aquellos que nos dejaron boquiabiertos con el episodio ‘Jíbaro’ del volumen 3 de ‘Love, Death & Robots’, vuelven a trabajar con Tim Miller. En esta ocasión nos llevan a un oriente urbanita, en el que la tradición se mezcla con una jungla de asfalto repleta de neones. Consiste en una especie de John Wick sobrenatural. Su acción es vibrante e incluso tiene un poco de poesía, pero sobre todo destaca por su animación, ya que es uno de los pocos que no es puro 3D utilizando un estilo similar al de las películas del Spiderverse.
¿Juego en que se basa? Sifu
Técnica: tradicional más digital
Género: acción
Duración: 8 min. 41 seg.
‘New World: the once and future king’ (estreno el 10 de diciembre)
No es el único MMORPG que se adapta en ‘Secret level’, pero quizá si el único de Amazon Games. Gracias a esta aventura en la que un rey tiene que empezar desde cero cual ‘Age of empires’, Arnold Schwarzenegger vuelve a empuñar un espadón. Comedia y mucho respawn, una combinación que puede recordar a ‘Al filo del mañana’ pero en clave medieval y a tope de dismorfia muscular. Muy divertido, incluído el guiño a ‘Predator’.
¿Juego en que se basa? New World
Técnica: 3D
Género: aventura, fantasía
Duración: 13 min. 36 seg.
‘Unreal Tournament: Xan’ (estreno el 10 de diciembre)
Para muchos, incluído yo, ‘Unreal’ es uno de los shooter básicos y de cabecera. No era un juego especialmente seguido por su historia, pero si por su mezcla de acción con ciencia ficción, lo cual le brindaba la oportunidad de proporcionar a los jugadores arma casi tan locas como las del Half-Life.
Vivimos una rebelión de las máquinas en un mundo intergaláctico en el que la minería es de crucial importancia. Esta es una historia que cuenta con Elodie Yung y que a muchos puede recordar a ‘The running man’ o a cualquier otra historia de gladiadores. A mi en concreto me ha recordado también a Chappie.
¿Juego en que se basa? Unreal Tournament
Técnica: 3D
Género: ciencia ficción, acción
Duración: 17 min. 48 seg.
‘Warhammer 40.000: and they shall know no fear’ (estreno el 10 de diciembre)
Seguro que muchos meten este capítulo entre sus favoritos. Podría ser la antesala de lo que prepara Henry Cavil porque más que su calidad técnica hay que alabar cómo explota el imaginario y la iconografía del juego de figuras y estrategia. Nos hace viajar a ese futuro planetario de guerra y religión en el que se mueven los ultramarines.
Aparece un nombre tan conocido por los fans como Titus, pero el protagonista es otro, aquel al que pone voz Adewale Akinnuoye-Agbaje. Aún así hay que señalar que este es un capítulo sin apenas diálogos, una misión sin retorno de violencia aplastante y horrores espaciales.
¿Juego en que se basa? Warhammer 40.000
Técnica: 3D
Género: acción, terror, ciencia ficción
Duración: 18 min.
‘Pac-Man: circle’ (estreno el 10 de diciembre)
El Pac-Man es uno de los juegos más sencillos y adictivos de la historia. Ha tenido muchas reinvenciones y cameos en distintos medios hasta el punto de convertirse en icono de la cultura popular. ‘Secret level’ lo ha re-imaginado este laberinto como un extraño planeta hostil lleno de criaturas en las que el lema es “come o serás comido”. El clásico hombre gris, arquetipo de los extraterrestres, es el protagonista que se enfrenta a unos fantasmas diferentes. Presta su voz Aleks Le (‘Dorohedoro’, ‘Dandadan’).
¿Juego en que se basa? Pac-Man
Técnica: 3D
Género: ciencia ficción, terror
Duración: 10 min. 28 seg.
‘Crossfire: good conflict’ (estreno el 10 de diciembre)
El popular shooter de 2007 que enfrenta dos facciones mercenarias tiene un pedacito más de historia gracias a este corto. En este caso hay una misión de extracción que cumplir y ambos bandos se pelean por el contenido de un maletín, mientras que como en muchas películas, un temporal azota a los contendientes y desvía con la fuerza de su viento las balas. Es un corto repleto de momentos fotorrealistas y acción de esa que le encanta protagonizar a actores como Frank Grillo, Gerard Butler o Jason Statham.
¿Juego en que se basa? Crossfire
Técnica: 3D
Género: acción
Duración: 18 min. 2 seg.
‘Armored Core: asset magement’ (estreno el 10 de diciembre)
Los mechas de Armored Core alcanzaron hace tiempo el carácter de saga. FromSoftware hizo escuela con estos juegos antes incluso de la franquicia Souls. Desde el 97 hasta su sexta entrega lanzada en 2023 han brindado momentos de acción bestiales. Lo mismo podemos decir de su protagonista. Este corto cuenta con voz y rostro de un Keanu Reeves con cresta. El actor se conecta de nuevo a una máquina y está genialmente recreado. Un corto con mucha acción y algo un toque de mente perturbada.
¿Juego en que se basa? Armored Core
Técnica: 3D
Género: acción, ciencia ficción
Duración: 13 min. 12 seg.
‘The outer worlds: the company we keep’ (estreno el 17 de diciembre)
A pesar de transcurrir en un ambiente de ciencia ficción y haber criaturas fantasiosas es de los más realistas en cuanto a piel, pelo, ropa… Dispone de un pequeño toque victoriano o retro que puede recordar al ‘Bioshock’, algo que ya se diría en 2019 cuando salió a la venta. Es una historia de huérfanos con el mismo complejo de soledad de Luke Skywalker que podría haber escrito Charles Dickens de haber vivido en nuestros días. Sin duda de las entregas más graciosas y sensibles a la vez.
¿Juego en que se basa? The outer worlds
Técnica: 3D
Género: ciencia ficción, humor, drama
Duración: 17 min. 30 seg.
‘Mega Man: start’ (estreno el 17 de diciembre)
Probablemente será uno de los juegos de plataformas más comprados y/o jugados de la historia por detrás de gigantes como Sonic y Super Mario Bros. Para quien no lo conozca, básicamente es un niño con cañones en las manos que va eliminando robots malvados. Su mecánica es sencilla y el cortometraje que ha tenido en ‘Secret level’ también. Básicamente han recreado una historia de orígenes.
¿Juego en que se basa? Mega Man
Técnica: 3D
Género: ciencia ficción
Duración: 7 min. 8 seg.
‘Exodus: odyssey’ (estreno el 17 de enero)
Relativismo e historia familiar. Es la aventura de un padre por encontrar a su hija a través del cosmos con todo el tiempo y la distancia en su contra. Una space opera en miniatura inspirada en el juego del que se dice que con el tiempo será el sucesor del ‘Mass Effect’, el mismo que en las consolas cuenta con Matthew McConaughey y aquí dispone de las voces de Nikko Austen Smith y Michael Beach.
¿Juego en que se basa? Exodus
Técnica: 3D
Género: ciencia ficción, drama
Duración: 14 min. 12 seg.
‘Spelunky: Tally’ (estreno el 17 de diciembre)
Probablemente sea uno de los más cortos e insustanciales de la serie. Una suerte de ‘Indiana Jones’ o ‘Tomb Raider’ infantil en el que una niña intenta superar las pruebas de un lugar repleto de trampas y tesoros. Lleva a otro nivel el laberinto de plataformas que es el juego pero poco más. Si acaso sirve como homenaje a esas horas que hemos empleado en pasar juegos basados en el concepto de quemar vidas a base de repetir escenarios.
¿Juego en que se basa? Spelunky
Técnica: 3D
Género: aventura
Duración
‘Concord: tale of the implacable’ (estreno el 17 de diciembre)
Probablemente el más humorístico de toda la antología. Se nota que es gamberro y moderno, que es un lanzamiento reciente de PS5. Básicamente un equipo de mercenarios o de oportunistas espaciales quiere rescatar a uno de los suyos. Alienígenas, naves, persecuciones y momento de torpeza cómica. Es evidente decir que a muchos recordará a ‘Guardianes de la Galaxia’. Viendo este corto, con su acción y su comedia, uno se hace a la idea de cuál es la dinámica del videojuego y dan ganas de hacerse con él.
¿Juego en que se basa? Concord
Técnica: 3D
Género: ciencia ficción, comedia
Duración: 17 min. 2 seg.
‘Honor Kings: the way of all things’ (estreno el 17 de diciembre)
Para estar inspirado en un juego tipo arena de batalla, como el LOL para los no familiarizados con la terminología, es de los más tranquilos de todo ‘Secret level’. Un duelo intelectual y filosófico entre un hombre y una máquina, una especie de desafío impuesto por una suerte de Mago de Oz mecánico, ocupa la trama. El episodio básicamente retrata el espíritu del juego más allá de sus personaje o mecánicas de juego. Comparado con el resto de cortos sale perdiendo ya que sus personajes parecen demasiado a figuras anime HQS.
¿Juego en que se basa? Honor Kings
Técnica: 3D
Género: fantasía ciencia ficción
Duración: 17 min. 14 seg.
‘Playime’ (estreno el 17 de diciembre)
Kevin Hart e hija ponen voz a los protagonistas del único corto de ‘Secret level’ que se basa más de un juego de PlayStation. Muchos cogerán la referencia del ‘Radikal bikers’ cuando vean que se trata de un delivery que tiene que cumplir la misión de hacer una entrega a domicilio. La protagonista se ve inmersa en una trama de persecución y ciencia ficción disparada en la que aparecen muchos personajes de la videoconsola de Sony. Es un homenaje a PlayStation que podría haber tenido muchas caras conocidas, que como crossover no está del todo bien justificado, pero que quizá busca evitar convertirse en otro Ready Player One. Un capítulo que tenía que estar ahora que PlayStation cumple 30 años.
Un Frankenstein de esos con los que James Gunn se siente cómodo
Volvemos a Belle Reve, ese paraíso tropical de delincuentes con implantes explosivos. Esta vez, bajo el nombre de ‘Creature Commandos’ y no de ‘Escuadrón Suicida’ nos sumergimos en un mundo donde los supervillanos tienen colmillos, branquias y un contrato tácito con lo inmoral. Si creías que el ‘El Escuadrón Suicida’ ya era un circo, prepárate para ver cómo los payasos se convierten en monstruos, literalmente. James Gunn ha optado por el camino de la violencia, la mofa y lo estrafalario para iniciar su andadura en DC Studios. Tras el remake que pulverizó la película de David Ayer, la tremenda serie ‘El Pacificador’ que está cerca de una segunda temporada y la versión animada ‘Escuadrón Suicida Isekai’, llega a Max una nueva serie de dibujos de 7 episodios de emisión semanal que se estrena el 5 de diciembre.
‘Creature Commandos’ es como si James Gunn hubiera desempolvado su colección de la Hammer y hubiera decidido usar todo lo posible sin importar cuán bizarra queda la mezcla. No me cabe duda de que el director y guionista aprovecha para saciar su nostalgia con estos nuevos personajes, homenajear a títulos como ‘Tiburón’, ‘Salvar al soldado Ryan’ e incluso ‘La quimera del oro’ y sacar a relucir todo aquello con lo que se regodeaba en sus primeros pasos cuando aprendía en la escuela de la Troma.
La serie avanza con capítulos que combinan acción frenética, humor negro y un trasfondo emocional inesperado. Cada episodio no solo empuja la narrativa principal (que mantiene la conexión con lo sucedido en Corto Maltese), sino que profundiza en los personajes. Desde una mujer anfibio que tiene más traumas de los que un psicólogo puede manejar, hasta un robot soldado que parece un primo lejano del Robot Man de ‘Doom Patrol’ o un esqueleto fluorescente que puede recordar al Doctor Manhattan, cada miembro del escuadrón tiene su momento para brillar… o morir salvajemente. Y hablando de muertes, aquí la creatividad es el único límite: explosiones, decapitaciones, gente derretida por doquier… Nadie está a salvo, ni siquiera tus expectativas.
La animación, aunque dinámica y llena de acción, tiene un aire de artificialidad digital que puede desconectar a los más puristas. Parece más una pieza promocional de un videojuego que una serie animada con alma, pero su ritmo endiablado lo compensa. Eso sí, el opening pone el tono perfecto entre lo absurdo y lo épico, como pasaba con ‘El Pacificador’, como si estuvieras a punto de ver a un grupo de monstruos bailar salsa en plena misión. De hecho esto sucede pues lo único que se recupera del filme de David Ayer son los momentos musicales, pero elevados a un tono mucho más disparatado y juerguista, como si se tratase de un videoclip del grupo de gypsy-folk-rock, The Hatters.
Comparar ‘Creature Commandos’ con otras historias es difícil. Si acaso por cercanía cabe cuestionar si es mejor que ‘Suicide Squad Isekai’. Realmente es como debatir cuál es el mejor sabor de helado raro: anchoas o wasabi. Esta nueva serie es más “coherente”, sí, pero sigue siendo un desfile de locura que se ríe en la cara de la lógica. Y eso lo hace terriblemente entretenido, con mejores gags que su predecesora.
Rick Flag regresa como líder mientras Amanda Waller, aunque mucho menos presente, sigue moviendo los hilos como si fuera el Dios de un retorcido juego de Sims. Ellos dos ponen el único factor cabal dentro de una locura difícil de gobernar al disponer de unos protagonistas tan variopintos, tanto en la ficción como cuando nos planteamos el producto de entretenimiento. No podemos ignorar el desfile de voces de estrellas y amigos de Gunn, que dan vida a estos personajes. Funcionan porque todos aquí parecen estar pasándolo bomba mientras improvisan una línea más loca que la anterior, poniéndose al servicio de lo grotesco e irreverente. En el reparto encontraréis nombres que ya habían entrado en este universo o se incorporan como Indira Varma, Frank Grillo, Zoë Chao, AnyaChalotra, DavidHarbour, AlanTudyk, ViolaDavis o SeanGunn.
El Guernica de Picasso, la obra de arte más reconocida del siglo XX llegó a España siete meses después de la intentona golpista de 1981. El mural que simboliza los horrores de la Guerra Civil y los ataques de la aviación fascista contra la población aterrizó en Barajas después de una compleja operación política ideada en el más absoluto de los secretos. Testigos y protagonistas de aquel momento histórico cuentan por primera vez los detalles de aquella aventura que cerró el proceso político de la Transición y recuperó para España la obra maestra de Picasso.
Crítica
Rescata de la memoria una obra que precisamente habla de no olvidar
‘Guernica: el último exiliado’, dirigido por Guillermo Logar, es un documental breve pero cargado de significado que explora el viaje de regreso a España del famoso cuadro de Picasso, ‘Guernica’, alojado hoy en día en el Museo Reina Sofía de Madrid y convertido en una de la obras más importantes de nuestro patrimonio pictórico. La película revela el simbolismo y los obstáculos de este retorno, no solo como una cuestión de patrimonio cultural, sino como un proceso de sanación y memoria para la España de la Transición. Y es que para muchos el retorno de este mural es el auténtico símbolo y momento del culmen de nuestro paso a un régimen democrático.
Por supuesto no hay que olvidar que este es un cuadro cargado de política. Fue encargo de la II República para Picasso para mostrar al mundo lo sucedido en la localidad del norte de España, momento que por supuesto el documental aprovecha para rescatar de la memoria. Una obra que muchos no saben que giró por el mundo recaudando dinero para los afectados por la guerra y cuyo significado se magnificó por su carácter de obra exiliada.
Logar presenta, a través de entrevistas a personajes clave que vivieron el momento y fotografías de archivo, el largo exilio de la obra y su llegada como símbolo de la reconciliación nacional y la memoria histórica. La cinta destaca también la operación política y testamental que permitió el regreso de este ícono del sufrimiento y la resistencia ante los horrores de la guerra.
Con una narrativa precisa y un tono evocador, ‘Guernica: el último exiliado’ es un recordatorio de la persistencia de la memoria histórica y del rol del arte como testigo de conflictos y esperanzas. La dirección de Logar, apoyada por una producción visual detallada y música de Pelayo Rey, mantiene al espectador inmerso en la remembranza y la importancia histórica de esta restitución. La obra es ideal para aquellos interesados en la historia de la Guerra Civil española, la posguerra y la influencia de Picasso como autor clave en nuestra historia.
Ficha de la película
Estreno en España: 2024. Título original: Guernica: el último exiliado. Duración: 19 min. País: España. Dirección: Guillermo Logar. Guion: Guillermo Logar. Música: Pelayo Rey. Fotografía: Irena García-Martínez. Reparto principal: Manuel Borja-Villel, Genoveva Tusell, Ángeles García, Marisa Flórez, Álvaro Martínez Novillo, Severiano Hernández y Jorge García Gómez–Tejedor. Producción: R. Mutt Society, Subdirección General de Archivos Estatales, Programa Europa Creativa de la Unión Europea. Distribución: RTVE, Filmin. Género: documental. Web oficial:https://www.guillermologar.com/guernica-el-ultimo-exiliado
Tras 15 años en España como inmigrante, Thimbo visita su pueblo pesquero senegalés, donde le embargan sensaciones encontradas de nostalgia y desarraigo, añoranza y despecho. Además, lidia con la peligrosa influencia que ejerce sobre los jóvenes del pueblo, que lo ven como un ejemplo a seguir y buscan emularlo con un peligrosísimo viaje en patera.
Crítica
Tratando un tema trillado saliéndose de los estereotipos
El director Álvaro Hernández Blanco, comprometido con la cultura y los migrantes mexicanos en anteriores trabajos como ‘Aquí seguimos’ o el libro ‘Migrantes’, es quien ha rodado el corto de media hora ‘Los cayucos de Kayar’. Con él viajamos a África y arranca atacando a aquellos que siendo cortos de miras tergiversan la verdad e incluso su propia realidad no acabando de entender que todos pisamos la misma tierra y procedemos de migrantes. Ciertamente es una lección aplicable tanto en las fronteras estadounidenses como en las españolas.
‘Los cayucos de Kayar’ es un impactante cortometraje documental que nos sumerge en la realidad de la migración africana hacia Europa, narrada desde una perspectiva profundamente humana e incluso simpática en algunos momentos. La historia se centra en los habitantes de Kayar, un pueblo costero en Senegal, donde la pesca, antaño fuente de vida y sustento, ya no provee suficiente para vivir dignamente. Esta crisis empuja a los jóvenes a embarcarse en cayucos, pequeñas embarcaciones precarias, en un peligroso viaje hacia las costas europeas en busca de mejores oportunidades. Aunque todo esto suena a ya visto anteriormente ‘Los cayucos de Kayar’ se sale de la norma. Plantea una curiosa reflexión por parte de Thimbo Samb, el protagonista, el cual es rechazado por algunas personas en ambos países por su condición de migrante. También es dolorosa aquella cavilación, que también es advertencia, que hace ver que por cada senegalés que ha llegado y mostrado que está en Europa, otros muchos han intentado seguir sus pasos acabando en el fondo del mar.
El corto utiliza imágenes cotidianas y testimonios honestos de los propios habitantes de Kayar, que expresan la tristeza de ver partir a sus seres queridos o que expresan cuántas veces han intentado llegar a España. La dirección se centra en capturar no solo las dificultades económicas, sino también el sentir que domina a toda la comunidad cuando ve que todos sus jóvenes se quieren marchar. ‘Los cayucos de Kayar’ es un recordatorio potente y conmovedor de las raíces de la migración y de las injusticias que impulsan a tantas personas a buscar una vida mejor a cualquier precio. Todo ello propulsado por la música de Arturo Cardelús (‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’, ‘Dragonkeeper’).
Ficha de la película
Estreno en España: 2024. Título original: Los cayucos de Kayar. Duración: 29 min. País: España, EE.UU. Dirección: Álvaro Hernández Blanco. Guión: Álvaro Hernández Blanco, Thimbo Samb. Música: Arturo Cardelús. Fotografía: Alvaro Hernández Blanco. Reparto principal: Thimbo Samb. Producción: Fernando J. Monge, Álvar Carretero De la Fuente, Alvaro Hernández Blanco. Distribución: Selected Films Distribution. Género: documental. Web oficial: https://selectedfilms.com/los-cayucos-de-kayar/
Ben lleva todo el año entrenando para la competición más importante de su vida.
Crítica
Ben salta al vacío con una sarcástica idea la mar de acertada
Ah, el glorioso fenómeno del balconing y el turismo de borrachera en España, la auténtica muestra europea de sofisticación y respeto por la cultura local. Porque, claro, ¿qué mejor manera de conocer el país que lanzarse desde un balcón a la piscina después de haber ingerido litros de alcohol barato? ¡Es la experiencia cultural definitiva! Gracias a estos «valientes» turistas, los hospitales españoles tienen la suerte de poder atender huesos rotos y alguna que otra contusión cerebral cada verano. Y ni hablar del impacto en la economía local: porque nada dice “apoyo al comercio local” como dejar las calles llenas de restos de fiesta. ¡Qué viva la «aventura» y el «turismo responsable»! Podría seguir líneas y líneas hablando de las virtudes del balconing y el turismo de borrachera, pero qué os voy a contar que no hayáis visto en las noticias o que no ponga en relevancia este cortometraje de Miki Durán.
‘Ben’ es una comedia con un drama de fondo. Existen muchos males que se pueden adjetivar como generacionales. Entre ellos está el turismo de borrachera y derivado de esa lacra, el crecer soportando a visitantes que destrozan impunemente tu ciudad. Por un lado está el cómo se desatan sin control ni consciencia los turistas en España y por otro el hartazgo de los residentes. Miki Durán se lanza a tocar este tema desde el sarcasmo y su cortometraje funciona. Parece que somos el patio de recreo de Europa y que ya es algo “oficial” venir aquí a desfasar en verano, despedidas de soltero u oportunas eliminatorias de la Liga de Campeones. Eso ha llevado a plantear el fenómeno del balconing como si se tratarse ya de un deporte semi-oficial para el que alemanes, británicos u holandeses se preparan durante todo el año.
El cortometraje podría incluso haber sido más mordaz bautizando a su protagonista (Álex Galeote) como Bem en vez de Ben y ese nombre habría servido como acrónimo de “balconing en Mallorca”. Pero con su humor y con su final es suficiente acertando y transmitiendo su mensaje, hasta tal punto que más que verse en nuestras fronteras por eso de que está en la shortlist para los próximos Premios Goya, debería proyectarse en escuelas y universidades de aquellas naciones que aportan más turistas y “riqueza” a nuestro país. ¿Merece la pena el riesgo, el subidón o la breve ovación? Muy válido el escarnio que representa, retratando la estupidez humana que da pie divertimentos de lo más estúpidos, merecedores de un Darwin Award o de que se materialice el ‘Veneciafrenia’ de Álex de la Iglesia.
Ficha de la película
Estreno en España: 2024. Título original: Ben. Duración: 11 min. País: España. Dirección: Miki Durán. Guion: Miki Durán. Música: Sergio Llopis. Fotografía: Pasqual Marí. Reparto principal: Álex Galeote, Julie Nash, Christopher Groves, Alexander Ayres. Producción: West End Pictures, Andreu Fullana Arias, Bastera films, IB3 TV, Mallorca Film Commission, Ayuntamiento de Mallorca, ICIB. Distribución: Selected Films Distribution. Género: ficción, crítica social. Web oficial:https://selectedfilms.com/ben/
Se consolida como una de las mejores series animadas
La segunda temporada de Arcane, que llega ya a Netflix, retoma la fascinante historia inspirada en el universo del videojuego League of Legends, superando incluso las expectativas creadas por la primera entrega. En estos nuevos episodios (de los que hemo podido ver seis), la serie logra enriquecer la narrativa original del videojuego y transformarla en un relato épico y profundo, explorando cuestiones políticas, sociales y familiares dentro de un mundo visualmente impactante. Para volver a deambular por este mundo oscuro y caótico tenéis que apuntaros tres fechas, 9, 16 y 23 de noviembre.
La trama sigue con una guerra abierta la lucha de poder en la ciudad subterránea de Zaun y la manera en que Piltover intenta recomponerse tras el caos provocado por Jinx. La serie continúa con su tono steampunk cibernético, un estilo que logra hacer brillar su ambientación, dotando a la historia de una atmósfera envolvente que mezcla lo sombrío y lo futurista de forma única. Este contexto aporta un gran peso a los arcos dramáticos y permite profundizar en el conflicto de clases, una lucha que permea todos los niveles de la narrativa. Quién iba a decir que se podía sacar tanto partido a un juego tipo arena de batalla.
En esta temporada, la serie destaca especialmente por la evolución de sus personajes principales, en particular Vi y Jinx, quienes siguen siendo el núcleo emocional y temático de la historia. Vi, que colabora con las fuerzas del orden, encarna la lucha por reparar un error involuntario, mientras que Jinx, con una locura aún más pronunciada, continúa siendo el símbolo del caos y la rebelión. Ambas se debaten entre la fuerza de los lazos de sangre y una incontrolable rabia interior, y la serie presenta de manera acertada esta lucha fratricida, que no solo representa su vínculo personal, sino que simboliza el conflicto entre las sociedades de Zaun y Piltover.
Además, Arcane introduce nuevos personajes y escenarios, expandiendo su universo y abriendo posibilidades a nuevas historias. La serie también retoma su carácter musical incluyendo temas actuales, lo que aporta un toque contemporáneo a su estética visual ya distintiva, con momentos videoclipistas que funcionan muy bien en el contexto de la narrativa. Si visteis el videoclip de una de la últimas canciones de Linkin Park (‘Heavy Is the Crown’) y os sorprendió su animación probablemente ya pudisteis intuir que se había incluído en el universo de ‘Arcane’.
En resumen, la segunda temporada de Arcane no solo está a la altura de su predecesora, sino que consigue llevar la historia a un nivel superior, desarrollando a fondo los conflictos de sus personajes y construyendo un relato visualmente cautivador que reflexiona sobre la lealtad, el rencor y la lucha de clases. Con un guion sólido y una dirección artística impecable, esta entrega consolida a Arcane como una de las series animadas más importantes de los últimos años.
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