Crítica: ‘El último vikingo’

En qué plataforma ver El último vikingo

Fábula nórdica, cruel y sorprendentemente tierna

Anders Thomas Jensen lleva años demostrando que la comedia negra escandinava no es un simple ejercicio de provocación, sino una herramienta quirúrgica para diseccionar la culpa, el duelo y la violencia cotidiana. En ‘El último vikingo’, el director danés vuelve a apoyarse en ese humor incómodo que provoca carcajadas y a veces inseguras, para luego obligar al espectador a empatizar con unos personajes que no viven ni de lejos una comedia. No es casual que el filme esté protagonizado por Mads Mikkelsen (‘Otra ronda’) y Nikolaj Lie Kaas (‘Los casos del departamento Q’), dos intérpretes que ya han demostrado con él, especialmente en ‘Jinetes de la justicia’, una capacidad excepcional para moverse entre la farsa y el drama sin que se note la costura.

La premisa parece salida de un chiste cruel contado en un bar de carretera: un botín enterrado en paradero desconocido, escondido por el hermano de un ladrón con problemas de salud mental que se cree un Beatle y que se pasa la vida robando perros a los vecinos. Jensen abraza lo grotesco desde el primer minuto. Cada elemento absurdo no está ahí para despistar, sino para preparar el terreno emocional. Como en muchas canciones de The Beatles, aparentemente luminosas, pero con letras sorprendentemente duras, la película disfraza su mensaje con un barniz de humor constante y situaciones surrealistas que esconden una verdad mucho más amarga.

‘El último vikingo’ funciona, en esencia, como un road trip de entendimiento fraternal. El viaje físico es también un desplazamiento moral: dos hermanos obligados a convivir con sus errores, sus resentimientos y una herencia emocional imposible de enterrar, por mucho que uno se empeñe incluso de manera inconsciente. Jensen no juzga a sus personajes, los observa con una mezcla de ironía y compasión que resulta profundamente incómoda.

Mads Mikkelsen y Nikolaj Lie Kaas: química y dolor

Uno de los grandes aciertos del filme es volver a reunir a Mads Mikkelsen y Nikolaj Lie Kaas bajo la batuta de Jensen. Su química no es explosiva pero si palpable y eso que ambos personajes están condenados a los desencuentros y el enfrentamiento constante. Mikkelsen aporta esa gravedad natural que convierte su frialdad en contención emocional. Lie Kaas, por su parte, encarna a un personaje vil y desesperado, un hombre que se refugia en la posibilidad de salvar el pescuezo a través de una remota posibilidad de recuperar el dinero. El actor interpreta bien esa situación entre la espada y la pared limitada por un cariño fraternal frágil.

Jensen utiliza el humor como anestesia temporal. Reímos ante situaciones que, en otro contexto, serían directamente trágicas: la violencia, el abandono, la incapacidad de comunicarse entre hermanos. Esa risa es clave para que el golpe posterior sea más contundente. Cuando el drama emerge sin aviso, lo hace sin música subrayando la emoción ni discursos explicativos. Simplemente está ahí, como una constatación brutal de que el dolor no desaparece por reírse de él.

Una moraleja incómoda: el cuento nórdico y la herencia de la violencia

La estructura circular del filme, con un cuento narrado al principio y al final, refuerza su condición de fábula retorcida. Quizá, como suele decirse, haya que ser nórdico para aceptar sin reservas la moraleja que propone ‘El último vikingo’. No hay redención fácil ni aprendizaje luminoso. La conclusión es truculenta, estremecedora y deliberadamente ambigua, como si Jensen se negara a ofrecer consuelo al espectador.

Aquí reside la fuerza (y también la incomodidad) de la película. ‘El último vikingo’ no pretende gustar a todo el mundo. Su humor es áspero, su visión del ser humano profundamente pesimista, y su mensaje final deja un poso inquietante. Pero precisamente por eso resulta coherente con la filmografía de su director. Jensen vuelve a recordarnos que la risa puede ser una forma de violencia, y que la familia, lejos de ser un refugio, puede convertirse en un campo de minas emocional.

En última instancia, la película plantea una pregunta incómoda: ¿Cómo tratamos a esas personas que se sienten en una realidad distinta a la nuestra? La respuesta del director de ‘El último vikingo’ es empática, pero altamente radical.

Ficha de ‘El último vikingo’

Estreno en España: 6 de marzo de 2026. Título original: Den sidste viking. Duración: 116 min. País: Dinamarca. Dirección: Anders Thomas Jensen. Guion: Anders Thomas Jensen. Música: Jeppe Kaas. Fotografía: Sebastian Blenkov. Reparto principal: Mads Mikkelsen, Nikolaj Lie Kaas, Søren Malling, Sofie Gråbøl, Nicolas Bro. Producción: Zentropa Entertainment, Film i Väst, FilmFyn, TV2, The Danish Film Institute Archive. Distribución: Avalon. Género: drama, comedia. Web oficial.

HBO España estrena el mes que viene ‘The undoing’

Serie con Nicole Kidman y Hugh Grant

De la directora ganadora del Emmy, el Oscar y el Globo de Oro Susanne Bier y el creador ganador del Emmy por ‘Big Little Lies’, David E. Kelley, y protagonizada por la ganadora del Emmy el Oscar y el Globo de Oro Nicole Kidman (‘Big Little Lies ‘) y el nominado al Emmy Hugh Grant (‘A Very English Scandal’), llegará el próximo 11 de mayo 26 de octubre la serie limitada de seis episodios ‘The undoing’ a HBO España.

La serie retrata la vida de Grace y Jonathan Fraser (Kidman y Hugh Grant) que viven las vidas que siempre soñaron para sí mismos. Pero de un día para otro se abre un abismo en sus vidas: una muerte violenta que desencadena una serie de terribles revelaciones. Abandonada y horrorizada por las consecuencias de no seguir sus propios consejos, Grace debe desmantelar una vida acomodada y crear, desde cero, una vida nueva para su hijo (Noah Jupe) y su familia.

‘The undoing’ también está protagonizada por Edgar Ramirez (‘American Crime Story: El asesinato de Gianni Versace’, ‘Carlos’) como el detective Joe Mendoza; Ismael Cruz Cordova (‘Berlin Station’) como Fernando Alves; Matilda De Angelis como Elena Alves; Lily Rabe (‘American Horror Story’) como Sylvia Steinetz; Noma Dumezweni (‘Black Earth Rising’) como Haley Fitzgerald; Noah Jupe (‘Honey Boy’, ‘Un lugar tranquilo 2’) como Henry Fraser, el precoz hijo artista de 12 años de Jonathan y Grace; Sofie Gråbøl (‘Gentleman Jack’) como Catherine Stamper; y Donald Sutherland (‘Ciudadano X’) como Franklin Reinhardt, el padre de Grace, un financiero retirado y cariñoso abuelo que tiene la tarea de proteger a su familia cuando salen a la luz horribles revelaciones.

Crítica: ‘La casa de Jack’

Sinopsis

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Estados Unidos, años setenta. Seguimos al inteligentísimo Jack durante cinco incidentes y descubrimos los crímenes que le definen como un asesino en serie. Vivimos la historia desde la perspectiva de Jack. Considera cada asesinato como una obra de arte, pero su profunda inadaptación le plantea problemas con el mundo exterior. A pesar de la intervención de la policía, que se acerca inevitablemente, Jack se empeña en arriesgarse cada vez más contra toda lógica. A medida que la historia avanza, compartimos las descripciones que hace de su condición, sus problemas y pensamientos mediante conversaciones con el desconocido Verge: una mezcla grotesca de sofisticación, de una casi infantil autocompasión y de explicaciones detalladas de maniobras tan peligrosas como difíciles para Jack.

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Crítica

La casa de Jack tiene cimientos macabros, desviadas vigas y desafiantes habitaciones

Escribo esta crítica unos meses después de haber visto ‘La casa de Jack’ en el pasado Festival de Sitges. Esto no es pompa festivalera que me doy, lo digo por remarcar que redacto mis opiniones tras un tiempo y en frío, al margen del subidón y fascinación que sentí al salir del cine, sentimientos que iban acompañados de turbación, ahora explicaré porqué.

Que Lars von Trier es un provocador nato no lo discute nadie. Pero que encima aún sea capaz de dejarte con dudas sobre ti mismo, poniendo además a prueba tu integridad, ya es llevar el desafío a unas cotas más altas. ‘La casa de Jack’ es una película sugerente pero a la vez trastornada, extremadamente retorcida. Me encantan este tipo de propuestas, no solo por la burla y el reto que representan, sino porque es todo un planteamiento casi nuevo tanto para versados como para inexpertos del cine nórdico.

‘La casa de Jack’ se construye a base de varios capítulos. Y es que originalmente este proyecto iba a ser una serie construida a base de episodios, o incluso una representación teatral. Ese aspecto se ha conservado en la película que se divide en 5 partes o incidentes y un epílogo que conversan con el espectador muy de cerca. Cada sección describe varios asesinatos en un lapso de doce años. Es el mismo protagonista quien a través de sus elucubraciones y conversaciones con Verge (cuyo nombre, «borde» en danés, tiene su doble sentido) nos va relatando sus obras artísticas con forma de crimen. Así hasta que se edifica, literalmente, una biografía de asesinatos y desafíos a las autoridades o cánones establecidos.

Jack es un asesino de costumbres arraigadas, de una falta de vida social manifiesta y de muchos TOCs, entre ellos el de ser impecáblemente limpio. El saber lo que pasa por la cabeza del protagonista y su condición particular de chapuzas y suertudo genera situaciones que son siniestramente hilarantes. El psicópata de Trier interpretado por Dillon es un actor social, alguien que abiertamente interpreta sus interacciones con el resto de la gente. Ese y otros detalles nos lanzan una invitación a la autocrítica y nos obligan además a hacer un gran acopio de gusto por el humor negro. Es una oscura y burlesca divina comedia.

Algunas escenas son realmente enfermizas. Soy consciente de que mucha gente considerará eso como algo malo y lo respeto, pero para mí no ser capaz de verlas solo demuestra no saber distinguir bien una ficción y no saber ver que hay mucho que aprender de secuencias así. Muchos aspectos deleznables de la mente humana se ponen en tela de juicio mostrándolos en su máximo exponente. Si se viesen por separado las imágenes de esta película, sacadas de contexto, entendería que se armase un escándalo, pero ‘La casa de Jack’ está lo suficientemente bien montada como para que se vea una verdadera maldad en ellas.

No he visto ni la mitad de la filmografía de Matt Dillon, pero creo que muchos coincidirán conmigo en que este es su mejor papel. Su Sr. Sofisticación está muy enlazado con la literatura y pintura clásica, nada que ver con su farsante de ‘Algo pasa con Mary’. Blake, Goethe, Virgilio, Dante, Delacroix… son referentes tanto psíquicos como ópticos. Visualmente es muy explícita, muy bien trabajada en todos sus encuadres y puestas en escena. Y Dillon aguanta el tipo, sostiene su personaje en cada momento manteniéndose a la altura de la calidad técnica de la cinta.

La película, aunque es larga me ha entretenido tanto que ni me he dado cuenta de que no tiene música. La única pega que le encuentro a ‘La casa de Jack’ es su epílogo. Por un lado es una auténtica catábasis pero por otro extiende más la película transportándola a un límite quizá presuntuoso y auto-referente que no necesitaba.

Sin ser de lejos seguidor de Lars von Trier he de otorgarle el mérito de demostrar una vez más que se puede hacer algo distinto, no solo dentro de su carrera, si no en el cine en general.

Ficha de la película

Estreno en España: 25 de enero de 2019. Título original: The house that Jack built. Duración: 155 min. País: Dinamarca Francia, Suecia, Alemania. Dirección: Lars von Trier. Guion: Lars von Trier. Fotografía: Manuel Alberto Claro. Reparto principal: Matt Dillon, Bruno Ganz, Uma Thurman, Riley Keough, Siobhan Fallon Hogan, Sofie Gråbøl, Ed Speleers, David Bailie. Producción: Zentropa Productions, Radio (DR), Film I Väst. Distribución: Golem Distribución. Género: frantástico, thriller, comedia negra. Web oficial: http://www.golem.es/distribucion/pelicula.php?id=428