Crítica: ’53 domingos’

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La tragedia cínica de no soportar a tu propia familia

Cesc Gay vuelve a apoyarse en su mayor fortaleza: los actores en espacios íntimos y reducidos. En ‘53 domingos’ reúne a un cuarteto de intérpretes que funcionan como un mecanismo de relojería dramática. Carmen Machi y Javier Cámara vuelven a interpretar juntos, algo que ya de por sí despierta expectativas, y lo hacen acompañados por dos pesos pesados como Javier Gutiérrez y Alexandra Jiménez.

Es precisamente Jiménez quien articula la película desde su arranque. Rompiendo la cuarta pared con naturalidad y mala leche, su personaje se convierte en catalizador del conflicto familiar, exponiendo sin filtros las miserias de una familia política marcada por el reproche y el doble sentido. Desde esa posición, marca el ritmo del relato, como si levantara la batuta de una orquesta en la que los demás ejecutan cada réplica cargada de intención.

El guion, fiel al estilo de Gay, convierte los diálogos en auténticos duelos verbales. Los hermanos protagonistas, atrapados en una dinámica de resentimientos larvados, se lanzan pullas con una mezcla de cinismo apenas disimulado y sinceridad hiriente. No hay grandes giros argumentales, pero sí una tensión constante que mantiene viva la película.

Del teatro al cine: una adaptación que mantiene su esencia

‘53 domingos’ nace de una obra teatral previa del propio director, estrenada en Cataluña en 2020. Aunque la ciudad de Madrid aparece reconocible, ese origen se percibe en su estructura y en su puesta en escena: espacios cerrados, protagonismo absoluto de la palabra y una economía narrativa que se apoya en la interpretación. En su versión en castellano, actualmente representada en el Teatro Pavón, el papel que aquí encarna Cámara es interpretado por Julián López, lo que evidencia la flexibilidad del texto y su capacidad para adaptarse a distintos registros actorales.

Lejos de esconder ese origen teatral, Gay lo abraza. La cámara no intenta “abrir” artificialmente la historia, sino que se sitúa como un testigo privilegiado de las conversaciones, subrayando gestos a escondidas y desaprobaciones veladas. Esta decisión refuerza la sensación de estar asistiendo a algo incómodamente real, casi como si el espectador estuviera sentado en el sofá de ese salón familiar donde todo se dice… y todo se guarda.

Curiosamente, dentro de la filmografía del director, esta podría considerarse una de sus propuestas más luminosas desde el punto de vista visual. El etalonaje apuesta por una paleta de colores más viva de lo habitual, en contraste con la densidad emocional de lo que se cuenta. Ese color parece dialogar con el caos interno de los personajes: cuanto más vibrante es la imagen, más evidentes resultan las grietas.

Humor ácido, crueldad soterrada y el peso de los vínculos familiares

En el núcleo de ‘53 domingos’ hay una cuestión tan universal como incómoda: qué hacer con un padre que empieza a perder la cabeza. La película no convierte este conflicto en un melodrama, sino en un campo de batalla moral donde afloran egoísmos, culpas y responsabilidades compartidas o más bien evitadas.

Gay aborda este tema con su habitual sarcasmo e ironía, construyendo escenas donde el humor emerge de lo incómodo. Las discusiones no buscan tanto resolver el problema como posponerlo, disfrazarlo o trasladarlo al otro. En ese sentido, la película habla del “amor obligatorio”, ese que se presupone entre familiares pero que, en la práctica, está lleno de fisuras.

Hay también un trasfondo particularmente incómodo en la forma en que se retrata la vejez. Sin caer en lo explícito, la película sugiere una realidad cruel: el momento en que un progenitor deja de ser figura de autoridad para convertirse en una carga. Esta idea recorre la historia como un eco constante, aportando una capa de gravedad que contrasta con la ligereza aparente del tono. Y, sin embargo, probablemente estemos ante una de las películas más accesibles de Gay. No porque suavice su mirada (que sigue siendo incisiva), sino porque el humor actúa como vía de entrada. El espectador se ríe, pero lo hace reconociendo verdades incómodas.

‘53 domingos’ es una obra que confirma la coherencia autoral de Cesc Gay: un cine de palabras, de actores y de conflictos íntimos que, sin necesidad de grandes artificios, logra interpelar directamente al espectador. Una película que, como esas comidas familiares interminables, deja un regusto agridulce: incómoda, reconocible y, en última instancia, profundamente trágica.

Ficha de ’53 domingos’

Estreno en España: 27 de marzo de 2026. Título original: 53 domingos. Duración: 78 min. País: España. Dirección: Cesc Gay. Guion: Cesc Gay. Música: Arnau Bataller. Fotografía: Andreu Rebés. Reparto principal: Carmen Machi, Javier Cámara, Javier Gutiérrez, Alexandra Jiménez. Producción: Imposible Films. Distribución: Netflix. Género: drama, comedia. Web oficial.

Crítica: ‘Sirenas’

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Una serie que atrapa como el canto de las sirenas

El 22 de mayo llega a nuestras pantallas ‘Sirenas’. Miniserie de 5 episodios con Julianne Moore y Kevin Bacon como dos de sus grandes protagonistas.

Devon necesita a su hermana, una joven que desapareció de sus vidas hace años y que lo único que hace al pedirles ayuda es mandarles una gran cesta de frutas. Con esto, Devon se marcha a pedirla explicaciones y descubre que es una especie de secretaria de una millonaria que vive en una isla y se dedica a un gran vivero con grandes especies voladoras.

Me ha encantado, me ha entretenido muchísimo y la verdad que engancha desde el principio. La serie viene de un libro y una obra de teatro llamada ‘Elemeno Pea’, de Molly Smith Metzler, creadora y guionista de la serie. Junto a ella, han adaptado el guion Colin McKenna y Bekah Brunstetter.

‘Sirenas’ nos presenta un montón de personajes, secundarios y principales. Todos ellos con algo que esconder. Cada uno con sus pequeñas vergüenzas o incluso con grandes miedos. Personas que intentan sobrevivir a un pasado que no aceptan y del que no pueden escapar.

Además, nos muestran lo fácil que es manipular a la gente y que hagan lo que uno quiere. El título de echo va por ahí, de como estas tres mujeres, con sus problemas y sus miedos, logran manipular, queriendo y sin querer a todo el mundo a su alrededor. Como cual sirenas hechizan a sus anchas para conseguir todo lo que quieren.

La serie tiene una banda sonora muy calmada y con melodías tarareadas por mujeres algo que le da más misticismo a la historia. Eso y la fotografía, tan perfecta, tan limpia y brillante logran que veamos todo muy idílico.

Un gran trabajo en equipo en general, pues el vestuario y maquillaje es perfecto. Perfecto si vives todo el día con un peluquero en casa, pero es exactamente lo que nos pide la serie, que todo sea perfecto, que estas mujeres se vean perfectas casi todo el rato.

Meghann Fahy (‘Your Monster’ o ‘The White Lotus’), Milly Alcock (‘La Casa del Dragón’, ‘Supergirl: Woman of Tomorrow’) son las encargadas de dar vida a estas dos hermanas que se van a tener que aguantar durante un largo fin de semana, una intentando sacar a su hermana de aquella isla y la otra intentando hacerla desaparecer de nuevo. Ambas están estupendas. El papel de Milly Alcock, tan frágil y a la vez fuerte sin duda ha sido mi favorito.

Junto a ellas la gran Julianne Moore, que nos trae un personaje muy misterioso, lleno de candor y a la que todo el mundo sigue sin pestañear.

Kevin Bacon, Glenn Howerton, Bill Camp, Britne Oldford, Trevor Salter, Josh Segarra, Lauren Weedman, Patrick Voss Davis, Jenn Lyon, Erin Neufer y Felix Solis son parte de este gran reparto. Éste último, Felix Solis, hace uno de los mejores personajes de la serie. José, alguien secundario pero que se conoce todos los entresijos de esa gran isla.

‘Sirenas’ es un buen producto y que os aseguro os quedaréis con ganas de más. Si comenzáis a verla no vais a parar, la verdad que se hace muy cortita y ese humor tan ácido que tiene sin duda es un gran acierto.

Crítica: ‘La bandera’

Sinopsis

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Un padre, dos hijos y una cena. La historia transcurre durante una velada familiar, donde Tomás llama a sus dos hijos, Jesús y Antonio, para darles una importante noticia. El patriarca, al que acompaña su biógrafa, Lina, se toma su tiempo para decirles lo que realmente quiere, pero sus descendentes comienzan a perder los nervios. En un momento dado, uno de los hijos descubre la presencia de una bandera enorme en el jardín, desatándose una disputa que pone en serio peligro la aparente armonía familiar.

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Crítica

Una invitación a mirar desde el respeto y la responsabilidad el legado que nos brindan nuestros padres

Imanol Arias interpreta a un hombre que le cuenta a su biógrafa (Ana Fernández) una vida propia de Forrest Gump. Encuentros con políticos de toda índole, contacto con el Dalai Lama, anécdotas en el marco de momentos históricos… Todo ello parece propio de una persona que ha sido toda una personalidad de su época, hasta que aparecen sus hijos a comer y descubren la bandera que ha puesto en el jardín. La historia se desmorona. Si esperáis algo de politiqueo, esta no es ni vuestra película ni vuestra crítica. Si esperáis algún comentario sobre el juicio de Imanol Arias, esta no es ni vuestra película ni vuestra crítica. Si quieres ver a Imanol Arias disfrazado de T-Rex, esta si es vuestra película.

La obra de teatro que han adaptado a cine Martín Cuervo y Guillem Clua no trata abiertamente de política ni está estrenada intencionalmente cerca de unas elecciones ya que se ha representado previamente sobre las tablas. Pero si podemos decir que, aunque la bandera en sí misma es lo de menos, si tenemos a dos hermanos (Aitor Luna y Miquel Fernández) radicalmente distintos luchando por quedarse con el lugar donde nacieron y ambos intentan hacer prevalecer la interpretación que ellos mismos tienen de la historia. Lo cierto es que suena mucho a esa Guerra Civil que aún hoy en día no hemos superado. Pero dudo que se puedan extraer más conclusiones al respecto.

Aunque es importante interpretar la bandera como el fruto en el que ha desembocado una historia, esta está en un segundo plano. La lectura que yo hago de esta película es que a veces necesitamos un detonante para sincerarnos con los nuestros y vías fuera de lo común para sobreponernos a determinados traumas. Otros leerán simplemente que algunos solo quieren que les digan que los quieren. Yendo más allá, lo que creo que nos quieren contar Cuervo y Clua es que debemos valorar el legado que nos dejan y si le estamos haciendo honor. La verdadera herencia que nos transfieren nuestros padres es la educación y la vida que nos han brindado, aunque esta esté llena de juegos evasivos e historias fantasiosas fruto de una mente fragmentada. Es un mensaje de respeto y responsabilidad hacia nuestros progenitores similar al que dejaba ‘El padre’ de Florian Zeller.

Pero en ‘La bandera’ el tratamiento no es tan dramático. Los desvaríos del personaje de Imanol Arias, las riñas entre hermanos y algunos momentos slapstick nos brindan alguna que otra carcajada. En el otro lado de la balanza están escenas con frases más profundas y algo de sensiblería. La película me parece más efectiva cuando profundiza en su moraleja y extrae reflexiones bastante legítimas. En cuanto a su faceta humorística hay secuencias como la del bar que no me han funcionado.

PD: si queréis ver a Antón Lofer hacer de cura pro Franco, esta también es vuestra película.

Ficha de la película

Estreno en España: 14 de junio de 2024. Título original: La bandera. Duración: 89 min. País: España. Dirección: Martín Cuervo. Guion: Guillem Clua. Música: Iván Valdés. Fotografía: Pablo Bürmann. Reparto principal: Imanol Arias, Ana Fernández, Aitor Luna, Miquel Fernández. Producción: Secuoya Studios, Álamo Producciones Audiovisuales, A Contracorriente Films. Distribución: A Contracorriente Films. Género: comedia, drama, adaptación. Web oficial: https://www.acontracorrientefilms.com/movie/la-bandera

Crítica: ‘Las chicas están bien’

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Sinopsis

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Un grupo de chicas se junta en una casa de campo durante una semana de verano para ensayar una obra de teatro. Mientras conviven, intercambian sus saberes sobre la amistad, la actuación, el amor, la orfandad y la muerte; con la secreta esperanza de que compartirnos nos hace mejores.

 

‘Las chicas están bien’ es un cuento de verano con princesas, caballos, sapos, un fuego, una fiesta, un río, muchas cartas, y hasta un príncipe despistado.

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Crítica

Un ejercicio cargado de íes: ideas, inquietudes, inspiración, ilusión, interpretación, introspección, imaginación…

La nueva película protagonizada por Itsaso Arana viene escrita y dirigida, por primera vez, por la actriz tafallarra contando con la producción de su anteriormente director, Jonás Tueba (‘La virgen de agosto’, ‘Tenéis que venir a verla’). Por ella y por otras cuatro compañeras interpretadas por Bárbara Lennie, Irene Escolar, Itziar Manero y Helena Ezquerro. Aunque quizá habría que decir que aquí no hay personajes pues las actrices utilizan sus verdaderos nombres y por lo que se da a entender sus verdaderas pasiones, desasosiegos y amores. El argumento (que realmente no necesita introducción, nudo y desenlace) hace que Itsaso Arana las dirija guión en mano en la ficción pero irónicamente da la sensación de que en la realidad les ha dado manga ancha para expresarse. Como directora y guionista utiliza ‘Ellas están bien’ para homenajear a actrices que respeta o reverencia. Y lo hace creando un espacio cómodo en el que sentirse invitado a abrirse y estimulado para enfrentarse ante cualquier nueva idea de la vida o del arte.

La he experimentado como un juego y ensayo cinematográfico en el que a la vez las protagonistas vestidas de época y perdidas en una bucólica casa de campo, practican un guión y se esparcen veraniegamente. ‘Ellas están bien’ es un ejercicio de metacine que nos habla no solo de la condición humana o sentimental de sus actrices, también de cómo abarcan sus profesiones y exploran su talento. También está concebida con el ánimo de compartir experiencias, vivencias y sapiencias propias. Se siente, como bien ha declarado la propia directora, como “una película sobre la camaradería y la reconciliación entre mujeres”.

Sería muy fácil caer en los tópicos y quedarme en un comentario escueto y vago tal como “es una película feminista” o querer rizar el rizo diciendo que ‘Ellas están bien’ está inspirada por la obra de Louisa May Alcott. También sería muy pobre quedarse en comentarios como… “meh, son unas actrices rajando sobre sus movidas”. Superficialmente uno podría quedarse en eso. Pero yo prefiero decir que es un filosofeo, una sesión de ayuda en grupo, una especie de mesa redonda carda de íes: ideas, inquietudes, inspiración, ilusión, interpretación, introspección, imaginación… Y por supuesto en esa lista hay que incluir el nombre de la actriz y directora que ha firmado esta película tan personal.

‘Las chicas están bien’ es un recorrido de autodescubrimiento y/o aceptación. Esto puede sonar a algo meditabundo pero es un episodio veraniego que se hace divertido y sugerente. Todo el reparto se vacía y expone en cierto modo y eso se agradece, porque revelarse a favor de un arte como la interpretación o abrirse tan abiertamente hoy en día es deporte de riesgo. Cuando es algo realmente práctico como esta película os aseguro que vale la pena.

Ficha de la película

Estreno en España: 25 de agosto de 2023. Título original: Las chicas están bien. Duración: 85 min. País: España. Dirección: Itsaso Arana. Guion: Itsaso Arana. Fotografía: Sara Gallego. Reparto principal: Itsaso Arana, Bárbara Lennie, Irene Escolar, Itziar Manero, Helena Ezquerro. Producción: Los Ilusos Fims. Distribución: Elástica Films, Fimin. Género: drama. Web oficial: https://elasticafilms.com/catalogofilms/las-chicas-estan-bien/

Movistar Series estrenará ‘Quiz’

La historia del escándalo en el ¿Quién quiere ser millonario? británico

En septiembre llegará a Movistar Series ‘Quiz’. Esta serie narra la increíble historia real de Charles Ingram, un ex comandante del ejército británico que protagonizó un tremendo escándalo a comienzos de los años 2000, tras ser acusado de hacer trampas para ganar 1 millón de libras en el recién creado concurso televisivo ¿Quién quiere ser millonario?.

La serie analiza cómo Ingram, su esposa y un cómplice presente durante el concurso, Tecwen Whittock, lograron burlar las reglas del concurso antes de ser descubiertos y llevados ante la justicia.

Es la adaptación de la obra de teatro homónima de James Graham, quien además firma como guionista y productor ejecutivo de la miniserie. Stephen Frears (‘La reina’) dirige los tres episodios.

Protagonizada por Michael Sheen (‘The Good Fight’) como el veterano presentador de televisión Chris Tarrant; Matthew MacFadyen (‘Orgullo y prejuicio’) como el inesperado protagonista del escándalo, Charles Ingram; Sian Clifford (‘Fleabag’) en el papel de Diana Ingram; Mark Bonnar (‘Catastrophe’) como Paul Smith, el visionario productor que da forma al famoso concurso, y Helen McCrory (‘MotherFatherSon’) como la abogada defensora de los Ingram, Sonia Woodley.

Sinopsis oficial:

Cuando el productor televisivo Paul Smith lo apuesta todo a poner en marcha un ambicioso concurso, una familia aficionada a los juegos de preguntas ve la oportunidad de aprovechar su particular obsesión para ganar un dinero extra. Después de varios intentos por parte de su cuñado y de su mujer, Charles, antiguo comandante del ejército británico y el más ajeno al popular formato, se convierte en la última esperanza de los Ingram. Su primera noche es un desastre, pero, en su segundo intento, Charles se revela como un gran concursante y su renovada estrategia resulta ser tan sorprendente como exitosa. La audiencia permanece en vilo pegada al televisor mientras Charles escala hacia el premio definitivo, pero los productores de la cadena perciben una serie de detalles que les hacen sospechar de un posible fraude.

Crítica: ‘El plan’

Sinopsis

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El plan es la historia de tres perdedores, Paco, Ramón y Andrade, tres amigos que llevan en paro desde que cerró la empresa de seguridad en la que trabajaban.

Son las nueve de la mañana y han quedado para ejecutar un plan. Varios contratiempos les impiden salir de casa, y poco a poco se van viendo envueltos en una serie de incómodas discusiones que irán derribando sus muros y arrancarán sus máscaras cambiando para siempre su amistad.

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Crítica

Un plan con más de trivial que de sustancial

Chema del Barco, Antonio de la Torre y Raúl Arévalo son los protagonistas de ‘El plan’ la película de Polo Menárguez que adapta con nuevos intérpretes (manteniendo a Del Barco) la obra de teatro de Ignasi Vidal. Son tres amigos y ex-compañeros de trabajo que tienen algo más en común, su carácter perdedor y su hartazgo, tanto por estar en paro como por lo mal que les han tratado en su vida laboral o en la vida en general. Son un grupo que por una vez quiere ganar y para ello tienen un nuevo objetivo en común, un plan.

Para poder diferenciarles o abarcar de diferente manera las cuestiones planteadas cada uno tiene una personalidad y situación diferentes. Paco (Antonio de la Torre) es más orgulloso, impulsivo y tiene la iniciativa. Ramón (Chema del Barco) se encuentra abstraído, en una momento reflexivo y es el más sumiso de los tres. Andrade (Raúl Arévalo) está algo anulado por su situación actual y aunque es el que se lo toma con más calma también es el más irresponsable. Con estos tres tipos se construye un pack que se sujeta a duras penas y que da bastante lástima (en la ficción).

La película habla en muchas ocasiones de la empatía y ciertamente uno puede ponerse en lugar de estos tres parados que además han sido explotados en su último trabajo. Es fácil ponerse en el lugar de ellos si miramos su situación laboral, sobre todo si uno ha vivido ese mal trago de ir mes a mes a fichar al INEM (desde hace años SEPE) o si ha estado en la extrema posición de EREs y huelgas. Es más difícil congeniar con los protagonistas cuando se toca el género femenino. Los tres tienen una historia individual que contarnos, algo que recientemente han descubierto o que les ha pasado. En este sentido es cuando pone sobre la mesa más problemáticas y cuesta saber a veces incluso donde se posiciona el filme. Si uno piensa en ‘El plan’ como una película con intenciones positivas y críticas ha de pensar que quiere denunciar desde un nuevo punto de vista, pero este tarda en llegar. Aunque sea en sus instantes finales es obvio que su final tiene mucho de alegato en contra de la violencia de género.

Y a todo esto diréis. ¿Y el plan? ¿Qué pasa con el plan que esto que estoy leyendo no me cuenta nada? Durante todo el metraje de ‘El plan’ pasa algo parecido. Es una ligerísima parte de thriller que tiene la película. No nos dan apenas pistas durante todo el filme y se tapa todo con discusiones, filosofeo y psicología de Wikipedia. Al final si se descubre a qué se refiere el título pero es mucho más llamativo el giro final del guión, un cambio de rumbo que tiene que ver con algo que a mí me ha pillado desprevenido. Quizá tendría que haber hecho más caso a la incómoda banda sonora que se construye solo con un contrabajo, tal vez intencionadamente concebida así como reflejo mental de alguno de los reunidos en la casa ubicada a caballo entre Usera y Carabanchel Bajo.

Durante casi toda la película he estado bastante aburrido, solo amenizado con alguna que otra gracia y a pesar de tanta cavilación psicoanalítica poco me ha incitado a discurrir. Los personajes han demostrado ser arquetípicos en el sentido de soltar frases de machito y tener el orgullo varonil muy susceptible. Eso puede ser reflejo de una parte del espectro social pero lo que no esperaba era el perturbador giro final. Vale que la película se mueve entre el drama y la comedia como buenamente puede con intenciones evidentes, pero el jarro de agua fría de su conclusión no me lo esperaba y tampoco me parece del todo bien cosechado.

Ficha de la película

Estreno en España: 21 de febrero de 2020. Título original: El plan. Duración: 80 min. País: España. Dirección: Polo Menárguez. Guion: Polo Menárguez. Música: Pablo Martín Caminero. Fotografía: Alejandro Arévalo. Reparto principal: Antonio de la Torre, Raúl Arévalo, Chema del Barco. Producción: Capitán Araña. Distribución: Filmax. Género: comedia, drama. Web oficial: http://www.filmax.com/peliculas/el-plan.129

Crítica: ‘La suite nupcial’

Sinopsis

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Fidel es un hombre normal y corriente entrado en los sesenta. Intenta subirse al último tren que pasará por su aburrida y monótona vida, aunque esto implique un fin de semana a todo lujo y completamente fuera de su alcance en la Suite Nupcial de un hotel de Toledo. Allí tratará de tener una aventura con una compañera de trabajo, aunque las cosas no pasarán exactamente como había pensado. Casualidades de la vida, su mujer también tenía planes para ese mismo fin de semana… Se masca la tragedia.

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Crítica

La veo igual que a su protagonista, en el lugar y momento equivocado

Carlos Iglesias está de nuevo presente en carteleras con películas como ‘Abuelos’ pero tiene un proyecto aún más protagónico y en el que tiene mayor carga de responsabilidad entre manos. ‘La suite nupcial’ está dirigida, escrita y protagonizada por el actor madrileño. En ella un sesentón intenta tener un affaire en Toledo, sin que su esposa se entere y huyendo de cualquier mirada conocida. Esta es una película que procura mezclar comedia y moralina, pero que pronto descubrimos que está compuesta de enredos fallidos y hastías discusiones.

Iglesias no dirigía desde ‘2 francos, 40 pesetas’ y caramba, su comedia cada vez se degrada más perdiendo gancho. No ha conseguido hacerme reír este filme que me ha hecho remontarme a los tiempos de José Luis Moreno. ‘La suite nupcial’ tiene un toque marcadamente teatral, muy de escenas de matrimonio, excesivamente repleto de discusiones que diluyen y enmascaran cualquier amago de gag. Comentarios soeces, música de serial radiofónico, reuniones de tupper sex, acentos remarcados… Alguien debería pulsar el botón de actualizar.

Yo entiendo que la obra de teatro tuviese su éxito o que la película pueda gustar a determinado espectro del público. Pero la cadencia de sus escenas es demasiado «cansina» como decía uno de los clásicos personajes del propio José Mota, que también tiene un papel aquí. El guión solo se apoya en un protagonista un tanto irritante, desaprovechando las vías que abren los personajes que le rodean. Es una pena que en esta película que se rebozan una y otra vez en intentar justificar las infidelidades se sea tan desleal al carácter cómico de sus artífices, es una oportunidad de hacernos reír que se ha perdido. Ni la aparición de Santiago Segura, ni las escenas del propio José Mota ni la continua presencia de actrices tan versátiles como Ana Arias o Eloísa Vargas levantan una película que por muy progre que pueda pretender ser se queda en la esencia más carca.

No me quedo ni con su reflexión final ni con sus leitmotivs carentes de significado y de gracia. Me ha sacado de contexto lo poco que se ha conseguido trasladar al cine y lo muy fuera de su época que está. Es tan teatral que en determinada escena vemos a los protagonistas levantarse del sofá cada vez que hablan, como si el público necesitase ese recurso para ver quién está tomando la palabra. Eso también me recuerda a cuando hacíamos una obra de pequeños, son reflejos de principiante que no me caben en la cabeza que hayan llegado a un montaje final.

Ficha de la película

Estreno en España: 10 de enero de 2020. Título original: La suite nupcial. Duración: 91 min. País: España. Dirección: Carlos Iglesias. Guion: Carlos Iglesias. Música: Mario de Benito. Fotografía: Paco Sánchez Polo. Reparto principal: Carlos Iglesias, José Mota, Ana Arias, Ana Fernández, Eloísa Vargas, Santiago Segura, Anahí Bertolí, Roberto Álvarez, Esther Regina, Iñaki Guevara. Producción: La Dalía Films, Stand By Me Films. Distribución: Versus Entertainment. Género: comedia. Web oficial: http://versusent.es/pelicula/la-suite-nupcial-2/

Netflix produce ‘¿A quién te llevarías a una isla desierta?’

Adaptación de la obra de teatro con la que comparte nombre

Netflix acaba de anunciar una nueva película con sabor español. Producirá ‘¿A quién te llevarías a una isla desierta?’, un largometraje que ha comenzado a rodarse en Madrid. Estará dirigida por Jota Linares (‘Animales sin collar’, ‘Ratas’), escrita por Jota Linares y Paco Anaya y producida por Beatriz Bodegas de La Canica Films (‘Tarde para la ira’, ‘La vida inesperada’). Esta nueva cinta procede de una obra de teatro homónima escrita por Paco Anaya y Jota Linares en 2012. Podremos verla en 2019.

Los intérpretes principales son María Pedraza (‘Élite’, ‘La Casa de Papel’), Jaime Lorente (‘Élite’, ‘La Casa de Papel’), Pol Monen (‘Amar’, ‘Tu hijo’) y Andrea Ros (‘[REC] 2’ , ‘La fría luz del día’). Ejercerán como Marta, Marcos, Eze y Celeste, cuatro amigos que han vivido inmersos en su propio universo durante los ocho años que compartieron piso en Madrid. Pero llega el momento en que el que deberán enfrentarse a su propio futuro antes de que se acabe el verano. ‘¿A quién te llevarías a una isla desierta?’ es la historia de una generación, de sus sueños, de sus éxitos y fracasos, de sus quince minutos de fama y de un día que lo cambia todo.

“¿A quién te llevarías a una isla desierta? es mi carta de amor y odio a mi generación. Se trata de una comedia dramática sobre los jóvenes que tienen que mirar frente a frente a las personas en las que se han convertido. Una historia generacional muy necesaria en nuestro cine, vacío de una película que hable de la juventud sin olvidar a los que ya la dejaron atrás” señala Jota Linares.

Beatriz Bodegas comenta, “El éxito de ¿A quién te llevarías a una isla desierta? radica en lo universal de su mensaje. Todos hemos tenido sueños y todos nos hemos visto obligados a convertirlos en otra cosa para poder seguir viviendo. A veces mejor, a veces peor. Su transformación en un largometraje no podía tener mejor lugar que en Netflix, la plataforma más universal de contenidos audiovisuales. Su sello de calidad, su alcance global, su apuesta por contenidos especiales y caras nuevas, hacen que sea el hogar ideal para esta película”.