Crítica: ‘Wicked: parte II’

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Sinopsis

And now whatever way our stories end, I know you have rewritten mine by being my friend …

El fenómeno cinematográfico y cultural del año pasado, que se convirtió en la adaptación a la gran pantalla más exitosa de todos los tiempos de un musical de Broadway, despliega su épico, apasionante y emotivo final en ‘Wicked: parte II’.

Crítica

Una secuela tan ambiciosa y arriesgada como el musical que cuestiona héroes y villanos

Se acabó la espera que hemos mantenido durante dos años. ‘Wicked: Parte II’ se estrena en cines y se presenta como una continuación más oscura, más madura y más emocional que su predecesora. Es un trayecto narrativo que abandona en buena parte la ligereza cómica del primer filme para adentrarse en territorios dramáticos, donde las consecuencias de las decisiones pesan con una gran intensidad.

Desde sus primeros compases, esta segunda parte marca un cambio de tono palpable. Jon M. Chu reconoce que, si la primera entrega era, en sus palabras, un “coming of age” sobre elecciones, esta segunda se adentra en un terreno de consecuencias, de preguntas más complejas sobre identidad, poder y verdad. El guion, firmado por Winnie Holzman (responsable también del libreto del musical original) y Dana Fox, conserva momentos de ligereza, sobre todo gracias a Ariana Grande como Glinda. Pero estas pinceladas de humor ya parecen menos frecuentes y más contenidas, pues la película busca avanzar sin depender tanto del respiro cómico. Eso no quita que Grande siga siendo, en muchos instantes en los que explota el carácter más bobalicón y presumido de su personaje, la que mejor actúa en este filme.

Uno de los aciertos más evidentes es cómo se profundiza en la amistad entre Elphaba (Cynthia Erivo) y Glinda. No es solo un vínculo superficial, sino una relación compleja, extremadamente cambiante, frágil y poderosa. Chu ha hablado de lo difícil que fue filmar esa conexión: a diferencia de un romance, la amistad no tiene un final previsible, sube y baja, exige presencia constante. Y eso se percibe en el filme que en varias ocasiones dispone un verdadero caos emocional que hace que nos cuestionemos cómo cambian de bando tan rápido y en una sola escena varios personajes.

Hay que reconocer que esta entrega es, también, más “ñoña” en lo romántico y lo sentimental. Pero quizá el tema más fascinante de ‘Wicked: parte II’ es ese juego de apariencias. A lo largo de la película queda claro que los héroes más luminiscentes no son necesariamente los más genuinos. Glinda, ensalzada como símbolo de bondad para todo Oz, vive cómodamente en el palacio de la Ciudad Esmeralda, disfrutando del favor popular. Mientras tanto, Elphaba, demonizada por el Mago y convertida en la Bruja Malvada del Oeste, lidera desde el exilio una lucha por la justicia. Este contraste no es casual: Chu habla de propaganda, de cómo los poderosos construyen imágenes para manipular al pueblo, insertando referencias visuales propias de iconografía bélica, llegando incluso a imitar a través de Jeff Goldblum a ‘El gran dictador’ de Chaplin. En ese sentido, la oscuridad narrativa es también una invitación a cuestionar los roles tradicionales de “bueno” y “malo”. La autenticidad, sugiere la película, reside en quienes han sido etiquetados como villanos.

Visualmente, ‘Wicked: parte II’ es deslumbrante. El CGI se emplea de forma ambiciosa, especialmente en la representación de los paisajes, animales, las masas y ciertos momentos épicos. Dicho esto, no todo funciona: algunas escenas pecan de artificio, y es difícil olvidar que estamos ante imágenes generadas por ordenador, sobre todo cuando aparecen criaturas parlantes o entornos brillantes demasiado perfectos. Uno de los momentos más logrados desde el punto de vista técnico es el plano de Ariana Grande cantando frente a una serie de espejos. No es solo la voz pues no es de los temas más exigentes: es el montaje digital y el juego de cámaras. Un ejercicio complejo que demuestra ambición y pericia. Curiosamente, no todo es digital, esto no es Marvel. Tanto el personaje de la Bruja del Oeste como el Hombre de Hojalata y el Espantapájaros combinan prótesis, cabello real y un diseño artesanal que rinde homenaje a los clásicos.

A pesar de su respeto por el musical, la película no se refugia en la nostalgia de ‘El Mago de Oz’. De hecho, rompe con las expectativas tradicionales: el león es cero antropomórfico y el Hombre de Hojalata tiene matices que recuerdan a una figura más propia de un slasher barato. Esto no significa que la narrativa deje de ser emocional o íntima: ‘Wicked: parte II’ sigue siendo, en el fondo, una historia de amistad entre dos mujeres cuya relación, podría haber inspirado incluso series modernas como ‘Miércoles’, dicho sea de paso, por ese balance entre compañerismo y diferencia tonal.

Jon M. Chu ha dejado claro que este segundo filme no es solo un cierre de cuento de brujas, sino una reflexión sobre la desinformación, la propaganda y la construcción del odio. En tiempos donde la verdad se cuestiona y las identidades se politizan, su película se convierte en un espejo, partiendo de un universo fantástico para hablar de migración, miedo al diferente y discursos autoritarios. Pero hace trampa, una trampilla si nos ponemos literales. No creo que yo abra a estas alturas ningún debate que no haya surgido ya en los corrillos a la puerta del Teatro Gershwin de Nueva York. Aunque está muy bien mostrar que no todo es blanco y negro y estamos en un mundo de grises, no deja de ser injusto el trato hacia la película original. Es una historia clásica de arquetipos del bien y el mal y… ¿se suponen que ahora hemos de sentirnos mal por alegrarnos de que la villana de la historia muriese? Parece que a los autores de esta nueva versión si les ha dado cierto reparo y han parcheado el final, igual que el del musical y muy al estilo de ‘El Caballero Oscuro’.

Ficha de la película

Estreno en España: 21 de noviembre de 2025. Título original: Wicked: For Good. Duración: 138 min. País: EE.UU. Dirección: Jon M. Chu. Guion: Winnie Holzman, Dana Fox. Música: Stephen Schwartz, John Powell. Fotografía: Alice Brooks. Reparto principal: Cynthia Erivo, Ariana Grande, Jonathan Bailey, Ethan Slater, Bowen Yang, Marissa Bode, Michelle Yeoh, Jeff Goldblum. Producción: Universal Pictures, Marc Platt Productions. Distribución: Universal Pictures. Género: musical, drama, comedia. Web oficial: https://www.instagram.com/wickedmovie/

Crítica: ‘El último arrebato’

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Sinopsis

‘Arrebato’ es hoy la gran película de culto del cine español e Iván Zulueta, su director, un cineasta maldito. La película que anticipó el final de la movida, una cinta oscura y cruda cuya historia e intrahistoria están íntimamente conectadas. Arrebato sirve como premonición de la vida del propio cineasta. Al igual que sus protagonistas, Zulueta acabará arrebatado por las drogas y el cine y, como ellos, también desapareciendo.

Crítica

Un gran trabajo de investigación y restauración

En Sitges tuvimos la oportunidad de ver ‘El último arrebato’, un documental en el que los autores se adentran de lleno en la película de Iván Zulueta, ‘Arrebato’. Y nos dan un poco de contexto para la desaparición de éste de la vida pública y de como la película se convirtió en una cinta de culto.

No he visto ‘Arrebato’, quitando todas las imágenes que nos muestran en esta película y sin duda uno de los objetivos de este documental es que tengas ganas de ver la cinta. En esta cinta, Marta Medina y Enrique López Lavigne, van buscando información acerca del autor y de la película. Con ello vemos escenas de la película y escenas actuales, donde vemos el Madrid de la Movida, ya en declive. Ese Madrid de Zulueta que nos muestra con bastante nostalgia, como antes su mundo había tenido días mejores y también de un nuevo Madrid que va resurgiendo mientras Zulueta se va diluyendo cada vez más en esas obsesiones y encerrándose en sí mismo.

La película se estrenó un 9 de junio de 1980 en el Cine Azul. Después de esto Iván Zulueta termina recluido en la casa de su madre en San Sebastián. Nunca más volvió a rodar nada. En el documental encontramos diferentes entrevistas con sus más allegados y también un montón de material inéditos. Imágenes de Super 8, pequeños retales de una vida restaurados por la Filmoteca Española. Un gran trabajo de documentación que nos van mostrando esta decadencia del director y de la propia Movida madrileña. Sin duda es un gusto ver imágenes de un Madrid tan cambiante, vemos las imágenes del pasado junto con las del presente. Los protagonistas de la cinta van pasando por los mismos lugares que Zulueta pasó mientras nos cuentan su historia.

Y es que, sin duda, lo que más me ha gustado de este documental ha sido conocer la figura de Iván Zulueta e indagar más en su trabajo. Para mí descubrir todo el trabajo que tiene de carteles de cine me ha fascinado, carteles que hemos visto mil veces, pero que sinceramente no conocía quien era el autor. Películas como ‘Asignatura pendiente’ de José Luis Garci, ‘Viridiana’ de Luis Buñuel o ‘Laberinto de Pasiones’ de Pedro Almodóvar llevan su sello. Si pincháis aquí, podréis ver parte de su trabajo que es inmenso.

Sin duda Marta Medina y Enrique López Lavigne, han logrado un gran trabajo de investigación y además logran que Iván Zulueta quede bien reflejado en el documental. Como he comentado, consiguen que tengas interés más allá de lo visto en la cinta y quieras conocer más sobre el trabajo de este hombre malogrado por una época llena de excesos. Como todo, no es perfecto, pero si que brilla más por sus luces que por sus sombras y ya solo por todo el trabajo que lleva por detrás, toda la gente que han logrado reunir y poder contemplar tanto material inédito, ‘El último arrebato’ es un documental que bien merece un buen visionado.

Ficha de la película

Estreno en España: Próximamente. Título original: El último arrebato. Duración: 108 min. País: España. Dirección: Marta Medina, Enrique López Lavigne. Guion: Marta Medina, Jaime Chávarri. Música: José Ignacio Arrufat. Fotografía: Álvaro Gómez Pidal. Reparto principal: Iván Zulueta, Jaime Chávarri, Eusebio Poncela, Cecilia Roth, Marta Fernandez Muro, Carlos Heredero, Virginia Montenegro, Carlos Astiarraga, Enrique López Lavigne, Marta Medina. Producción: Apaches Entertainment, 39 Escalones. Distribución: Género: Biografía. Web oficial: https://x.com/39escalonescine?lang=es

Crítica: ‘Sisu: camino a la venganza’

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Al regresar a la casa donde su familia fue brutalmente asesinada durante la guerra, «el hombre que se niega a morir» (Jorma Tommila) la desmantela, la carga en un camión y se propone reconstruirla en un lugar seguro en honor a ellos. Cuando el comandante del Ejército Rojo, que mató a su familia (Stephen Lang, de ‘Don’t Breathe’), regresa empeñado en terminar el trabajo, se produce una implacable y espectacular persecución a través del país, una lucha a muerte llena de escenas de acción increíbles e ingeniosas.

Crítica

Cuidado que el Chuck Norris finés está de vuelta (de vuelta de todo)

Cuando consumimos cine de acción contemporáneo, es raro encontrar un filme que celebre sin complejos la figura del héroe de carne y hueso (o mejor dicho, de músculo, cicatrices y un instinto de supervivencia que se regodea en lo mítico). En ese terreno se mueve con contundencia la secuela ‘Sisu: camino a la venganza’, en la que el director Jalmari Helander vuelve al terreno que le hizo célebre: un protagonista implacable, violencia sin adorno, paisajes extremos llenos de maquinaria de guerra y un código moral escueto pero absolutamente claro.

Aquí el héroe es prácticamente un “Chuck Norris finés” que arrasa y es inasequible al desaliento: el personaje vuelve, sí, pero no solo está de vuelta con una segunda y esperadísima secuela, sino que está de vuelta de todo. Desengañado de la vida, marcado por la pérdida, y con el único objetivo de ajustar cuentas. Si en la primera entrega luchaba contra nazis que aplicaban la ley de tierra quemada, en esta nueva historia el enemigo cambia: son los soviéticos los que eliminaron a su familia, lo que intensifica el tono de venganza personal y marca un cambio de frente dramático. Está claro que el protagonista de Sisu no entiende de colores. También que protege lo suyo pues si anteriormente le vimos protegiendo su botín ahora intenta salvaguardar su casa en la que es la mudanza más dura que he visto en mi vida.

Helander ha planteado una propuesta que muchos creían perdida en el cine moderno: un héroe de acción auténtico, un “berserker” de los que no se permite tregua, que sin apenas diálogos logra transmitir tanto como una oda al instinto de supervivencia como una metáfora de la resistencia absoluta. Pero no está solo. La inclusión de dos colosos del antagonismo como Richard Brake y Stephen Lang añade una capa extra de brutalidad y credibilidad al engranaje narrativo. Ambos intérpretes, acostumbrados a encarnar figuras duras, violentas, desequilibradas o autoritarias, apareciendo aquí suman al carisma de la película: la incorporación de dos “ásperos” del cine como Brake y Lang no hace sino aumentar el grado de rudeza de la saga (me gusta pensar que habrá más entregas). Con ellos, Helander no tenía necesidad de embellecer nada, la efectividad ya estaba asegurada, pero sí consigue que sintamos eso de que “esto es guerra y nadie va a pedir perdón”.

Si bien ya sabemos lo que ofrece Helander: capítulos divididos por títulos, protagonista silencioso, humor físico, perro inmortal (sí, ese perro que parece haber firmado contrato de perpetuidad con la violencia), sigue siendo una gozada, es puro divertimento de principio a fin. Esta entrega sube la apuesta con más explosiones, más persecuciones, más enemigos y más sangre. Dicho de otro modo: “más difícil, más chiflado, más brutal todavía”. La película lo sabe y se limita inteligentemente a 88 minutos, sin adulterar su pulsión inicial pero siendo capaz de ir constantemente más allá.

El ritmo no da tregua. Desde los primeros minutos, el espectador está en la carretera de la venganza, sin dilación, sin segundas intenciones. Helander domina el espacio como pocos para el género: la carnicería se vuelve espectáculo, pero nunca pierde la concentración. Las set-pieces funcionan porque el protagonista no se detiene, y los antagonistas tampoco. No hay demasiadas sorpresas en cuanto al planteamiento (lo cual podría interpretarse como limitación) pero la capacidad de ejecución hace que poco importe.

Ahora bien, si hay un “pero” que merece mencionarse, es que en comparación con la primera parte esta segunda entrega tiene ciertas pausas que son algo más largas y por otro lado se siente más predecible, no por ello menos disfrutable. Lo dicho, ‘Sisu: camino a la venganza’ es una carta de amor al cine de acción primario: héroe inquebrantable, antagonistas sin piedad, tierra áspera, sangre, madera, explosiones y ocurrencias de lo más descabelladas… Si te molan los héroes que no hablan mucho pero lo dicen todo con una mirada y un puñetazo, si te atraen las películas que se entienden sin grandes discursos pero con muchas muñecas rotas, esta es una que no debes perderte.

Ficha de la película

Estreno en España: 21 de noviembre de 2025. Título original: Sisu: road to revenge. Duración: 88 min. País: Finlandia. Dirección: Jalmari Helander. Guion: Jalmari Helander. Música: Juri Seppä, Tuomas Wäinölä. Fotografía: Mika Orasmaa. Reparto principal: Jorma Tommila, Stephen Lang, Richard Brake. Producción: Subzero Film Entertainment, Good Chaos, Cosmic Snowball. Distribución: Sony Pictures. Género: acción. Web oficial: https://www.sonypictures.es/pelicula/sisu-camino-a-la-venganza

Crítica: ‘La tarta del presidente’

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Mientras la gente lucha por sobrevivir bajo las sanciones en el Iraq de Saddam, Saeed, de 9 años, debe ingeniárselas para llevar el pastel obligatorio al cumpleaños del presidente o enfrentar prisión o muerte.

Crítica

Un cuento tan amargo como necesario

‘La tarta del presidente’, dirigida por Hasan Hadi, es una de esas películas que parecen pequeñas en su premisa pero que, poco a poco, se revelan como un poderoso recordatorio histórico y político. A través de los ojos de una niña, el filme nos invita a recorrer el Irak de los años 90, marcado por la pobreza, las sanciones internacionales y la sombra de un régimen autoritario que heredaba sus formas de gobierno de forma retrógrada y caciquista, como si de una monarquía medieval se tratase.

El punto de partida es tan entrañable como desolador: una niña que, acompañada siempre por su gallo, busca los ingredientes necesarios para preparar una tarta de cumpleaños encargada por el propio Sadam Huseín a toda la población en un ejercicio de autobombo y a la vez de extorsión a la ciudadanía. Lo que en apariencia podría ser una anécdota infantil cargada de candor e inocencia se convierte en una radiografía amarga de un país hambriento y en ruinas, donde las peticiones de un dictador exponen el contraste brutal entre lo cotidiano y lo absurdo, entre el capricho y la más urgente de las necesidades.

Hasan Hadi juega con la baza de la infancia y logra un contraste cautivador entre la inocencia de la protagonista y la tragedia de un pueblo sometido. El paisaje de casas sobre el agua, la niña y su barca cruzando de un lado a otro y el tono a medio camino entre el magnetismo de las fábulas y lo demoledor de los dramas, evocan un relato que podría formar parte de cuentos más próximos a ‘Las mil y una noches’. Sin embargo, tras la textura de cuento costumbrista se ocultan las cicatrices de una dictadura implacable y de un país desgarrado por las tensiones con Estados Unidos.

Los diálogos se mueven entre lo devastador y lo entrañable, como si en cada frase convivieran la dureza de la realidad y la ternura de un cuento contado al calor del hogar. En este sentido, la película conecta con la universalidad de títulos como ‘El monje y el rifle’, por citar una obra reciente, que trascienden sus contextos específicos para ofrecer reflexiones sobre el poder, la identidad y la memoria colectiva. Pertenece a ese tipo de películas que independientemente del escenario y el ambiente te llegan o pueden vincularse con tu propia historia o sociedad.

Especial mención merece la actuación de Sajad Mohamad Qasem, la joven protagonista. Su interpretación equilibra dulzura y carácter, transmitiendo tanto la ingenuidad de la niñez como la consciencia, incipiente pero firme, de estar viviendo en tiempos decisivos. Su rostro es a menudo reflejo de una cultura rota, de un país al borde del sálvese quien pueda. ‘La tarta del presidente’ no es solo una película sobre Irak ni sobre Saddam Hussein: es un recordatorio de cómo la inocencia infantil puede servir como espejo de las tragedias colectivas. Hasan Hadi logra un relato que emociona, conmueve y, sobre todo, obliga a recordar.

Ficha de la película

Estreno en España: 6 de febrero de 2026. Título original: Mamlaket Al-Qasab. Duración: 102 min. País: Irán. Dirección: Hasan Hadi. Guion: Hasan Hadi. Fotografía: Tudor Vladimir Panduru. Reparto principal: Sajad Mohamad Qasem, Rahim AlHaj, Baneen Ahmad Nayyef, Waheed Thabet Khreibat. Producción: Maiden Voyage Pictures, Missing Piece Films, Spark Features, Working Barn Productions. Distribución: Atalante. Género: drama. Web oficial: https://www.thefilmcollaborative.org/fiscalsponsorship/projects/thepresidentscake

Crítica: ‘The Running Man’

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Sinopsis

En una sociedad de un futuro cercano, The Running Man es el programa de mayor audiencia de la televisión: una competición mortal en la que los concursantes, conocidos como runners, deben sobrevivir 30 días mientras son perseguidos por asesinos profesionales. Cada movimiento es retransmitido a un público sediento de sangre y cada día que sobreviven aumenta la recompensa económica.

Desesperado por salvar a su hija enferma, Ben Richards (Glen Powell), un hombre de clase trabajadora es convencido por el encantador, pero despiadado productor del programa, Dan Killian (Josh Brolin), para participar en el juego como último recurso. Pero la rebeldía, el instinto y la determinación de Ben lo convierten en un inesperado favorito de los fans y en una amenaza para todo el sistema. A medida que se disparan los índices de audiencia, también lo hace el peligro, y Ben debe burlar no sólo a los runners, sino a una nación adicta a verle caer.

Crítica

Tan divertida, imprevisible e incendiaria como un monólogo de Ricky Gervais

Nueva adaptación de una novela de Stepen King, este año está siendo prolífica la cosa. ‘The Running Man’ es una obra de cuando King escribía bajo el pseudónimo de Richard Bachman, al igual que el reciente y recomendable estreno ‘La larga marcha’. Además estamos hablando de un remake y seguro que todos tenemos en mente la película de Arnold Schwarzenegger, sino ya se han encargado de refrescárnosla con la promoción en la que el actor ha participado. Evidentemente esta nueva obra tiene puntos en común con la película de Paul Michael Glaser, pero la capacidad de dirigir y de mover las cámaras magistralmente hacen que el espectáculo sea mayor. ‘The Running Man’ supone otra lección de rodaje y montaje de Édgar Wright. Además el enfoque es mucho más cómico y lleno de acción sin cesar. Es tan divertida, imprevisible y explosiva como un monólogo de Ricky Gervais.

Lo primero que destaca es la distancia respecto a la cinta de 1987, que en España conocimos como ‘Perseguido’. La nueva versión se ciñe con mayor fidelidad al espíritu de la novela original, aunque por razones obvias el final ha tenido que ser modificado y aprobado por King. El tiempo se expande más allá de una única noche, la motivación del protagonista se preserva intacta y la crítica hacia los poderes fácticos adopta un peso sustancial dentro del relato. Wright no solo quiere ofrecer acción; quiere desenmascarar el entretenimiento tramposo que adormece a las masas. Quiere sacudir al espectador tanto como el propio concurso sacude a sus participantes hasta tal punto que esta e una película bastante incendiaria.

Aunque se percibe que ha habido cierta prisa a la hora de rodar la película y no se recrea en excesivas filigranas técnicas como pudimos ver en ‘Última noche en el Soho’, el cineasta convierte esta distopía en un festival visual, en otra lección de rodaje y montaje, demostrando una vez más su capacidad para mover la cámara como si formara parte del propio concurso. La película es pura energía revolucionaria, una pieza que rebosa humor negro, ritmo impecable y un sentido eleva el material original sin ridiculizarlo. Aquí la acción no es solo vertiginosa, es cómica, estratégica y coreografiada.

La ambientación cyberpunk envuelve todo con una estética que se siente sucia, saturada, hipertecnológica y al mismo tiempo plenamente reconocible. Y es que, aunque exagerado, este futuro recuerda al presente: a los concursos donde parece que “todo vale”, a las audiencias que consumen violencia emocional por inercia, a la lógica del pan y circo que ha sobrevivido desde Roma hasta nuestros televisores. Wright entiende que ‘The Running Man’ no es solo una persecución, es un espejo incómodo en el que mirarse.

En ese sentido, Glen Powell firma aquí una interpretación que lo coloca desde ya en la lista de favoritos del público. Carismático, agotado, irónico y feroz, sostiene la película incluso cuando todo alrededor se vuelve un caos calculado. Y bajo la batuta de Wright, ese caos se convierte en un placer cinematográfico.

‘The Running Man’ es un espectáculo que combina sátira, explosiones, crítica social y carcajadas, una obra que respeta la novela al tiempo que aprovecha el cine para amplificar su mensaje. Edgar Wright demuestra una vez más que sabe transformar cualquier historia en un festival de estilo.

Ficha de la película

Estreno en España: 21 de noviembre de 2025. Título original: The Running Man. Duración: 133 min. País: Reino Unido. Dirección: Edgar Wright. Guion: Michael Bacall, Edgar Wright. Música: Steven Price. Fotografía: Chung Chung-hoon. Reparto principal: Glen Powell, William H. Macy, Lee Pace, Michael Cera, Emilia Jones, Daniel Ezra, Jayme Lawson, Sean Hayes, Katy O’Brian, Colman Domingo, Josh Brolin. Producción: Complete Fiction, Genre Films, Paramount Pictures. Distribución: Paramount Pictures. Género: ciencia ficción. Web oficial: https://www.facebook.com/RunningManMovie

Crítica: ‘Ahora me ves 3’

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Los Cuatro Jinetes regresan junto a una nueva generación de ilusionistas en una extraordinaria aventura que contiene giros asombrosos, sorpresas alucinantes y trucos de magia nunca vistos en la gran pantalla. ‘Ahora me ves 3’ vuelve a reunir el elenco original de la saga mientras incorpora nuevos rostros jóvenes y una villana de altos vuelos, Veronika Vanderberg, interpretada por la nominada al Oscar® Rosamund Pike (‘Perdida’, ‘La corresponsal’).

Crítica

Probablemente esta es una de las sagas con más ex machina que he visto y abusa de ello

Tras Louis Leterrier (‘The Transporter’) y Jon M. Chu (‘Wicked’), ahora es Ruben Fleischer quien recoge el testigo en la tercera entrega de esta saga de ilusionistas modernos. El director de ‘Zombieland’ y ‘Venom’ vuelve a coincidir con Jesse Eisenberg y Woody Harrelson, en una apuesta que intenta revitalizar la franquicia con su característico pulso entre acción y humor. Sin embargo, ‘Ahora me ves 3’ acaba siendo un espectáculo tan vistoso como vacío, donde la ilusión se impone a la coherencia y el espectáculo eclipsa a la lógica.

La saga ‘Now You See Me’ siempre ha jugado con la fascinación por el truco bien ejecutado, pero también con el riesgo de parecer un número demasiado tramposo. Lo que en la primera entrega resultaba fresco y sorprendente, ese juego de prestidigitación a gran escala, mitad robo perfecto y mitad acto de magia, terminó derivando en un desfile de giros imposibles y explicaciones inverosímiles. Y esta tercera parte no solo no escapa de ese patrón, sino que lo lleva al extremo. Y aunque hay que reconocer que el giro final no se ve venir, no deja de ser excesivamente facilón. Probablemente esta es una de las sagas con más ex machina que he visto y abusa de ello.

Fleischer imprime ritmo, sí, y un estilo visual vibrante, lleno de travellings y planos que giran como cartas de póker en el aire, en la línea de las anteriores. Pero el artificio termina revelando su propio truco demasiado pronto. Cada secuencia parece diseñada para el aplauso inmediato, sin importar lo que haya detrás del telón. Y cuando llega la explicación de cada “milagro”, lo que debería asombrar provoca más bien un suspiro resignado: demasiados ases sacados de la manga, demasiadas casualidades que rozan la omnisciencia. Si algo de irreprochable tiene esta franquicia es que todas las películas parecen dirigidas por el mismo autor.

Al fin y al cabo, la saga ‘Ahora me ves’ sufre la misma decepción que cuando nos destripan los propios trucos de magia: cuanto más elaborados parecen, más se desmoronan al descubrir el truco. Los protagonistas, esos “jinetes” que en teoría actúan como Robin Hoods modernos usando como arma el ilusionismo, se han convertido en poco menos que superhéroes con poderes de precognición. Ya no engañan al público: lo que hacen pertenece directamente al terreno de lo imposible con dotes como la omnipresencia o el teletransporte. Para más inri traiciona su lore y la idea de “El Ojo”, esa logia de magos que mueve los hilos desde las sombras, se expande hasta adquirir un aire de Illuminati con presupuesto de blockbuster, pero sin aportar verdadera intriga o misterio. De hecho, se olvidan del punto en que se quedaron los protagonistas para con esa organización, todo ello debido al casting con el que han podido contar. A colación de ello, una curiosidad: es la segunda vez que se cuenta con un actor que previamente ha interpretado a un mago. Para esta entrega se ha fichado a Justice Smith (‘Dragones y Mazmorras’) y en anteriores entregas con Michael Caine (‘El truco final (El prestigio)’) con Daniel Radcliffe (‘Harry Potter’).

‘Ahora me ves 3’ es una película para quienes disfrutan más con las lentejuelas que con un guion bien armado. Su encanto superficial, su reparto de caras conocidas y su montaje buscan enganchar a fans de películas como la saga ‘Ocean’s’ y para ellos puede que el truco funcione en ciertos instantes. Pero al final uno se da cuenta de que todo era humo y espejos. Fleischer logra entretener, pero no sorprender.

Ficha de la película

Estreno en España: 14 de noviembre de 2025. Título original: Now You See Me: Now You Don’t. Duración: 112 min. País: EE.UU. Dirección: Ruben Fleischer. Guion: Seth Grahame-Smith, Michael Lesslie, Rhett Reese. Música: Brian Tyler. Fotografía: George Richmond. Reparto principal: Woody Harrelson, Rosamund Pike, Jessie Eisemberg, Dave Franco, Isla Fisher, Morgan Freeman, Dominic Sessa, Justice Smith, Ariana Greenblatt. Producción: Epic Films, Lionsgate, Reese Wernick Productions, Summit Entertainment, The Fuion Media. Distribución: DeAPlaneta. Género: comedia, suspense. Web oficial: https://nowyouseeme.movie/

Crítica: ‘La princesa orgullosa’

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Ha llegado el momento de que el joven y apuesto rey Benjamín encuentre esposa. Cuando le presentan el retrato de la bella princesa Carolina, queda tan encantado que a cambio le envía su retrato, pero al mimada y orgullosa princesa Carolina lo rechaza. El rey Benjamín, decide seducirla y, disfrazado de jardinero, consigue trabajar en su castillo. Descubre que la princesa alguna vez fue feliz y amable y, con la ayuda de la música y las flores, se enamora de él. Cuando sus consejeros, deseosos de permanecer en el poder, encuentran para ella un príncipe débil con quien casarse, Carolina y Benjamín huyen juntos. Los numerosos obstáculos a los que se enfrentarán en su huida los unirán. Sin embargo, Benjamín aún tendrá que revelar la verdad pero el amor y la felicidad prevalecerán.

Crítica

Divertida y llena de magia

Basada en el famoso cuento checo, llega a nuestras pantallas de cine ‘La princesa orgullosa’. La inmortal historia de Božena Němcová, nos cuenta la historia del rey Benjamín, un joven que se enamora perdidamente de la bella pero orgullosa princesa Carolina. Para ganarse su corazón se hará pasar por un simple jardinero.

Cogiendo ideas del cuento y de la película de 1952. ‘La princesa orgullosa’ nos trae una divertida historia en la que al final triunfa el amor. Me han encantado el personaje de Carolina, esta hermosa princesa, pero con un terrible carácter. Es divertido ver un personaje así, saliéndose un poquito del estereotipo de princesa encantadora.

La película está dirigida por Radek Beran y David Lisý, ambos han querido hacer un gran homenaje a los paisajes checos. Y es que, sin duda, el gran punto fuerte de la película son esos grandes fondos que vemos rodeando a los protagonistas. Tenemos imágenes que parecen verdaderas fotografías. Contrasta un poco con la animación. Que no es mala, pero sí que es verdad que alguno de los movimientos, sobre todo en las caras de los personajes, son un poco torpes. Algo que no influye para nada el disfrute de esta historia.

Otro de los puntos fuertes que encontramos en la cinta, es el uso del color, colores fuertes y que llaman la atención, logrando caracterizar a nuestros protagonistas con los colores.

El diseño de los personajes está directamente basado en los actores Alena Vránová y Vladimir Ráz, actores de la película de Borijov Zeman, de 1952. Buscando imágenes de esta película, he podido ver el gran trabajo que han realizado logrando un gran parecido a éstos. Incluso hay escenas calcadas de la película del 52.

La banda sonora también es una mezcla de la música original de la película de Zeman, mezclada con nuevos temas. Se ha encargado de ella Ondrej Brzobohatý.

‘La princesa orgullosa’ me ha gustado bastante, creo que es una película que los niños van a disfrutar un montón. Ya que es divertida, tiene aventuras, magia, amistad y amor. Y está contada de una manera muy dinámica y con escenas llenas de movimientos. Así que no dudéis en acercaros a las salas de cine este próximo viernes para disfrutar de una buena tarde junto los más pequeños.

Ficha de la película

Título original: Pysná princezna. Duración: 84 min. País: República Checa. Dirección: Radek Beran, David Lisy. Guion: Radek Beran, Henryk Bloch, Oldrich Kautský, Borivoj Zeman. Música: Ondrej Brzobohatý. Fotografía: Álex D. Sala. Reparto principal: Marek Lambora, Anna Fialová, Ales Procházka, Martin Zahálka, Vasil Fridrich, Petr Pospíchal. Producción: Human, Luminar Film, PFX. Distribución: Vercine. Género: Aventura. Web oficial: La princesa orgullosa

Crítica: ‘Bugonia’

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Dos jóvenes conspiranoicos secuestran a la poderosa presidenta de una gran compañía, convencidos de que se trata en realidad de una extraterrestre decidida a destruir el planeta Tierra.

Crítica

Entre tanto conspiranoico Lanthimos sugiere que los verdaderos alienígenas somos nosotros mismos

A primera vista, podría sorprender que Yorgos Lanthimos decidiera abordar un remake del film surcoreano moderadamente reciente ‘Save the Green Planet!’ (2003). Sin embargo, tras ver ‘Bugonia’ queda claro que este proyecto le viene como anillo al dedo: se alinea con su universo creativo, muy en consonancia con sus trabajos más recientes, como ‘Kinds of Kindness’.

En ‘Bugonia’, Lanthimos reúne de nuevo al tándem compuesto por Jesse Plemons (Teddy) y Emma Stone (Michelle), esta última ya convertida en su musa habitual. Plemons interpreta a un hombre completamente convencido de que los extraterrestres se han camuflado entre los humanos. Con la colaboración de su primo Donny (Aidan Delbis), secuestra a Michelle, ejecutiva de alto nivel, sospechosa de ser alienígena. El plan es tan sencillo como perturbador: obligarla a confesar su identidad y que les conduzca ante sus jefes del espacio para que abandonen el planeta Tierra.

Lo que destaca desde el arranque es el tono. ‘Bugonia’ no es tanto una comedia convencional como una comedia negra, cargada de absurdismo y crueldad, habitada por un humor tan incisivo como incómodo y menos hilarante de lo que la premisa promete. Lanthimos explora aquí el esperpento, la forma grotesca de la realidad, y lo hace con su habitual lente deformante: ese mundo casi clínico que hace estallar por dentro la dimensión surrealista. Las escenas son imposibles de ignorar: por ejemplo la Emma Stone rapada al cero (un acto que simboliza algo más que estética: la imposibilidad de comunicación, de vuelta al origen, de vulnerabilidad absoluta).

Sin embargo, ‘Bugonia’ no busca reinventar el cine de Lanthimos en términos de ambición o formato, más bien lo consolida. Frente a títulos como ‘La favorita’ o ‘Pobres criaturas’, que aspiraban a un alcance mayor y a un despliegue narrativo más complejo, aquí estamos ante un divertimento efectivo y directo: un microcosmos de obsesión, poder corporativo, fantasía conspiranoica y crisis ambiental que, pese a su componente fantástico, está muy enraizado en lo que vive nuestra sociedad.

El tipo de comedia que propone Lanthimos en ‘Bugonia’ navega entre lo burlesco y lo incómodo, entre lo absurdo y lo perturbador. Una puerta abierta hacia lo bizarro: dos hombres comunes llevados al extremo de la lógica conspirativa, una mujer poderosa atrapada en una lógica que no entiende o que quizá representa ella misma. El desenlace, deliberadamente ambivalente, no nos da respuestas fáciles y esa es una de sus mayores virtudes y generadores de debate. Nos hace reír, incomodarnos y reflexionar.

Y el mensaje está ahí, de forma directa aunque revestida en una fábula de ciencia ficción: el mundo real está lleno de corporaciones que se presentan como benefactoras, de discursos de salvación, de tabúes medioambientales y tecnológicos que son ya sistémicos y asumidos por la población. La conversión de Michelle en “alienígena” es una metáfora brutal de la desconexión entre la élite corporativa y la humanidad, del uso del poder para fines poco transparentes, del abismo entre quienes deciden y quienes creen que deciden (o imaginan que deciden). Al mismo tiempo, el filme plantea cuán patológica puede ser la necesidad de creer en algo más allá cuando lo que resulta realmente alienígena es el entorno que hemos construido.

Desde el plano formal, Lanthimos colabora de nuevo con el director de fotografía Robbie Ryan y despliega una estética en la que el contraste entre los espacios modernos, pulcros, casi inhumanos de la ejecutiva, y el sótano sombrío donde se libra la tortura (psicológica y física) de la secuestrada. Esa división espacial refuerza la tensión entre clases, entre poder y vulnerabilidad, entre lo corporativo y lo conspirativo. La dirección de actores es también notable: tanto Plemons como Stone están en estado de gracia rodeados de diarrea verbal y paranoia.

No obstante, ‘Bugonia’ podría haber tenido un guion que mordiese más al espectador aprovechando su sátira. No termina de afilarse todo lo que podría y en comparación con trabajos anteriores del director, se echa de menos cierto riesgo narrativo o cómico mayor. Quizá esa sea la apuesta consciente: un Lanthimos algo “domesticado” por su éxito, entregando un film que funciona, entretiene y provoca, sin grandes aspavientos. Sea como fuere, la broma se percibe y ‘Bugonia’ es un film que no solo habla de alienígenas, sino de lo alienado que resulta nuestro presente.

Ficha de la película

Estreno en España: 7 de noviembre de 2025. Título original: Bugonia. Duración: 120 min. País: Irlanda. Dirección: Yorgos Lanthimos. Guion: Will Tracy, Jang Joon-hwan. Música: Jerskin Fendrix. Fotografía: Robbie Ryan. Reparto principal: Emma Stone, Jesse Plemons, Aidan Delbis. Producción: Focus Features, Fremtale, Element Pictures, Square Peg, CJ ENM, Pith Quest Films, Fruit Tree. Distribución: Universal Pictures. Género: comedia, suspense, ciencia ficción. Web oficial: https://www.focusfeatures.com/bugonia

Crítica: ‘Yakarta’

Diego San José sorprende con ‘Yakarta’, una serie turbia, honesta y magistralmente interpretada

Diego San José apuesta de nuevo por el formato televisivo y nos presenta ‘Yakarta’. Esta serie de seis episodios que se estrena en Movistar Plus+ el 6 de noviembre, es una pieza compleja y profundamente moral que, arriesgando y en gran medida consiguiendo, traza el retrato de personajes al borde del abismo. En el centro está un hombre en horas bajas, un exjugador olímpico de bádminton convertido en profesor de educación física en un instituto de Vallecas (Javier Cámara), que ve su última oportunidad de vengarse de la vida en una muchacha adolescente con talento (Carla Quílez). Esa propuesta de “cumplir un sueño frustrado” a través de una joven promesa es tan genuina como inquietante, porque, desde el arranque, la reputación ética del protagonista queda comprometida: un sujeto denostado, con prácticas poco limpias, que prácticamente acosa a la joven y a su madre para obtener el permiso de entrenarla y llevarla hasta un torneo en Yakarta.

La fuerza de ‘Yakarta’ reside en su capacidad para situar la historia en un deporte poco o nada popular como el bádminton y, al mismo tiempo, abrir una ventana hacia lo turbio de la ambición, la manipulación y la fragilidad humana. Los personajes no son héroes: son grises, desplazados, víctimas de sus propias miserias y la serie no rehúye ese tono sombrío. La relación entre el entrenador y la joven promesa funciona como espejo de sus vidas rotas, de su necesidad de sentirse algo más que fagocitados por el sistema o el olvido. Y esa empatía que se forja entre ellos tiene tanto de salvación mutua como de coartada moral.

Bajo la dirección de Elena Trapé (acompañada de Fernando Delgado-Hierro e incluso de Javier Cámara al mando de algún episodio) la serie aprovecha el espacio de las ciudades de provincias, los polideportivos a medio gas, las pensiones desvencijadas, para narrar “esa España sin carisma” a la que, según el propio San José, le gustan las historias de gente que “pierde incluso cuando gana”.

La interpretación de Javier Cámara vuelve a demostrar su dominio y matiz: un hombre que quiere servir de ejemplo aunque sus métodos chirrían, al que vemos caer, arrastrarse y ofrecerse como salvador cuando en realidad él está más perdido que su alumna. Y Carla Quílez como la joven promesa da voz al conflicto y a la vulnerabilidad, abriendo la posibilidad de esa “otra revelación” que viene de la mano del descubrimiento mutuo. La relación entre Cámara y Quílez podría dar a luz a otro descubrimiento como el que en su día vivimos con ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’ y Natalia de Molina, aunque a Quílez ya se la haya reconocido por ‘La maternal’.

Como obra televisiva, ‘Yakarta’ es quizá la más seria de San José hasta la fecha, que nos tiene más acostumbrados a comedias como ‘Ocho apellidos vascos’, ‘Fe de etarras’ o ‘Superlópez’ e incluso la recientemente renovada ‘Su majestad’ o la saga ‘Vota/Vamos/Venga Juan’. Aquí abandona el registro ligero para internarse en la radiografía honda, casi áspera, de un deporte marginal, de vidas mediocres y como siempre de un pequeño fragmento de nuestro país. Y en ese margen encuentra libertad para contar algo que pocas veces se ve: lo que ocurre detrás de los focos, antes del aplauso, en la periferia de la gloria. Y lo hace sin concesiones, con personajes condenados a entenderse a través de la complicidad de su desdicha y planteando muchos detalles que acaban cobrando sentido. En sus secretos y revelaciones nos topamos con una historia a la altura del ‘Gracias a Dios’ de François Ozon, para el buen entendedor.

El ritmo podría haber sido más ligero pues en algún tramo acusa cierta dilatación del viaje emocional, pero quizá ese tempo comedido es justo el que favorece que los detalles que parecen inconexos al inicio cobren significado al final. Con todo y con esto ‘Yakarta’ no es complaciente: incomoda, cuestiona, interpela. Y lo hace con una estética sobria, sin grandilocuencia, lo que agradece en este tipo de drama íntimo. Recomendable para quienes buscan ficciones que planteen más preguntas que respuestas y que no rehúyen el costo moral de sus personajes.

Crítica: ‘Freyr’

Sinopsis

Freyr nació con una tercera mano que le crecía en el pecho. En su funeral, Tom, un amigo y compañero de trabajo, cuenta la historia de cómo se unieron por ser diferentes.

Crítica

Tierna parábola sobre la conexión y la identidad

En el panorama actual del cortometraje independiente, pocas obras logran conjugar sensibilidad, simbolismo y una voz autoral tan clara como ‘Freyr’, la pieza dirigida por David Telles y basada en una historia original del finalista del Premio Pulitzer Tommy Orange. El filme forma parte de la quinta temporada del programa Indeed Rising Voices, una iniciativa que apoya a cineastas BIPOC (Black, Indigenous, and People of Color).

En cierto sentido ‘Freyr’ logra emocionar sin recurrir a artificios grandilocuentes, ofreciendo una mirada íntima y poética sobre la necesidad humana de conectar y que se respete su identidad. Cuenta la historia de Frank, un hombre que nació con una tercera mano en el medio de su pecho. Nos narran su situación a través de un nuevo compañero de trabajo, Tom. Este hombre es el único que realmente ver a Frank por lo que era. Su relación se convierte en una metáfora conmovedora sobre la diferencia y la aceptación. A través de una narración delicada, casi elegíaca, Telles aborda cómo el sentirse ajeno al mundo puede ser también un puente hacia una empatía más profunda. El tono, entre lo melancólico y lo esperanzador, consigue atrapar al espectador desde los primeros minutos.

El enfoque de David Telles, descendiente de las naciones Mandan, Hidatsa, Arikara, Hochunk y Prairie Band Potawatomi, no es casual: su cine parece impregnado de una mirada comunitaria, espiritual y profundamente humana, en la que las raíces culturales y la exploración interior se entrelazan. Esa autenticidad es precisamente lo que distingue a ‘Freyr’ del resto de producciones que aspiran a representar la diversidad sin caer en el discurso impostado o woke. Quiero entender por el título que además hay conexión con otra cultura como es la escandinava. La búsqueda de aceptación y comunión de los protagonistas podría estar alineada con el espíritu de Freyr, un dios de la conexión, la armonía y la generosidad.

No obstante, pese a sus virtudes narrativas y emocionales, el maquillaje se erige como el punto más débil del cortometraje. La tercera mano, símbolo central de la historia, carece del realismo y la sutileza que una premisa tan potente merecería. En ciertos planos, la textura artificial del maquillaje distrae del tono poético y reduce la verosimilitud de la puesta en escena. Es un detalle que, aunque comprensible dada la limitación presupuestaria del proyecto, resta algo de fuerza a la representación física de la diferencia. Sin embargo, sería injusto que esa limitación eclipsara los logros de una obra que con muy pocos recursos logra mucho más que muchos filmes con grandes medios. Telles demuestra una capacidad notable para construir atmósferas, dirigir emociones y traducir conceptos abstractos en imágenes cargadas de simbolismo. Su dirección actoral, además, resulta impecable: la química entre los intérpretes dota de verdad y ternura a una historia que podría haber caído fácilmente en lo grotesco, lo moralizante o lo lacrimógeno.

Ficha de la película

Título original: Freyr. Duración: 17 min. País: EE.UU. Dirección: David Telles. Guion: Tommy Orange, David Telles. Música: Jacob Bloomfield-Misrach, Kjartan Dagur Holm, Sindri Már Sigfússon. Fotografía: Robert L. Hunter. Reparto principal: Benairen Kane, Auðunn Lúthersson, Krista Hedins. Producción: 271 Films. Género: drama, fantástico. Web oficial: https://risingvoicesfilms.com/film/freyr/

Crítica: ‘Ángulo muerto’

Sinopsis

Estela y Ramón han atravesado una separación y el suicidio de Hugo, su único hijo, con tan solo 13 años, después de sufrir acoso escolar. Cuando Estela obtiene un vídeo grabado por los agresores de su hijo, cree que ha llegado el momento de tener una conversación con Ramón. Mientras descubren la realidad de lo ocurrido con Hugo, tratarán de esclarecer si podrían haberlo evitado y si estuvieron a la altura como padres.

Crítica

El giro final destroza

Hemos tenido la oportunidad de poder ver el cortometraje ‘Ángulo muerto’, dirigido por Cristian Beteta. Quizás os suene, ya que ganó a Mejor Dirección en los Premios Fugaz de 2025 (aquí la lista de ganadores) y también su actriz, fue galardonada en estos mismos premios.

Estela y Ramón han atravesado una separación y el suicidio de Hugo, su único hijo, con tan solo 13 años. Algo que para dos personas es demasiado. Esa tensión la vemos desde el primer momento en el que Ramón monta en el coche, en el que le ha ido a buscar Estela.

Aquí, los nervios de ella y el cómo intenta mantener la calma él, se ve en cada movimiento, respiración, gestos, casi ni se miran. Pero Estela solo quiere una cosa, y es hablar, y mostrarle la realidad.

Un cortometraje muy duro y por desgracia demasiado actual. En un año en el que ya hemos visto varios casos parecidos en la televisión, de niños llevados por la desesperación deciden desaparecer, ‘Ángulo muerto’ como digo es una manera de traernos ese dolor por parte de los padres. De no entender nada, de no comprender tantas cosas, de echarse culpas y ver que no pudieron ayudarle.

Cristian Beteta cuenta con el gran Carlos Santos, que me parece sensacional. Y con Eva Llorach, cuyo papel le ha dado ya bastantes premios en diferentes galas. Su personaje está destruido, tiene un vídeo que no para de ver, pero que nunca puede terminar. No comprende porque a su hijo le pudieron tratar así. Cada movimiento de sus manos, los gestos de su cara, muestran un dolor que le llega a las entrañas.

‘Ángulo muerto’ merece mucho su visionado, en el vemos todo el proceso de una pérdida tan cruel y difícil de llevar. Además, el querer venganza, el necesitar saber quiénes maltrataron a tu hijo y el por qué lo hicieron. En un mundo en el que este tipo de situaciones son “cosas de niños” deberíamos de afrontar más historias como estas y poder actuar con tiempo.

Ficha de la película

Título original: Ángulo Muerto. Duración: 15 min. País: España. Dirección: Cristian Beteta. Guion: David Verdugo. Música: Beatriz López. Fotografía: Álex D. Sala. Reparto principal: Eva Llorach, Carlos Santos. Producción: La Dalia Films. Distribución: Distribution with Glasses. Género: Drama. Web oficial: https://betetafilms.com/portfolio-item/angulo-muerto/

Crítica: ‘A bear remembers’

Sinopsis

Ambientada en un remoto pueblo entre colinas impregnadas de mitos e historias, la película sigue a Peter (interpretado por Lewis Cornay, (Doctor Who, The SpongeBob Musical, The History Boys), un chico de la zona cuya curiosidad le lleva a obsesionarse con un extraño sonido que resuena en el valle. En su búsqueda conoce a Ebba (interpretada por Anna Calder-Marshall, Cumbres borrascosas, Last Christmas, Tío Vania), una anciana cuyos recuerdos infantiles, lárgamente enterrados, sobre un legendario espíritu oso se despiertan de repente. A medida que Peter comparte con ella las imágenes encontradas, la frontera entre el pasado y el presente comienza a difuminarse, evocando algo antiguo y poderoso.

Crítica

Una experiencia lírica sobre el peso del tiempo en las tradiciones y en la memoria colectiva

A Bear Remembers es una de esas joyas raras que logran trascender el formato del cortometraje para instalarse en la memoria del espectador. También es de esas propuestas que se disfrutan en su formato corto y que a uno no le gustaría que se intentase transformar en largometraje. El debut narrativo del dúo Zhang & Knight (Linden Feng y Hannah Palumbo) es un ejercicio de lirismo visual y hondura emocional que combina la textura del mito con la delicadeza del recuerdo.

Ambientada en un remoto valle galés, la película construye una atmósfera hipnótica en la que el sonido, presente como una vibración casi mística que persigue el joven protagonista (Lewis Cornay), se convierte en la puerta de entrada a un mundo donde el pasado respira a duras penas en las mentes cansadas de nuestros ancianos. La película plantea un misterio, un elemento de esos que están presentes pero que necesitamos desentrañar tendiendo puentes entre generaciones. Es por eso que la aparición de Ebba, interpretada con ternura y gravedad por Anna Calder-Marshall, da al relato una dimensión melancólica y casi espectral.

El diseño sonoro y la fotografía destacan por su precisión artesanal, componiendo cuadros de luz y silencio que evocan tanto el realismo mágico como la poesía del paisaje. La voz profunda y serena de Ciarán Hinds confiere al espíritu del oso una presencia mítica que simboliza la memoria colectiva y las historias que nos sobreviven pero que aún así están en peligro de extinción.

Lejos de ser una simple fábula, ‘A bear remembers’ indaga en las heridas invisibles de la historia y en la persistencia de lo sagrado en un mundo descreído. Su tono elegíaco y su evidente amor por las tradiciones se vincula automáticamente con otras voces defensoras del folclore como Paul Urkijo Alijo. Ni siquiera su carácter poético es capaz de hacer que su mensaje pierda fuerza y con un carácter casi minimalista consigue alcanzar profundidad. Es un recordatorio de que los mitos no mueren: cambian de piel, se transforman, y regresan, como un eco en las colinas que siempre vuelve. Con todo esto no es de extrañar que sus autores la quieran colocar en los próximos Oscars.

Ficha de la película

Título original: A bear remembers. Duración: 20 min. País: Reino Unido. Dirección: Linden Feng, Hannah Palumbo (Zhang & Knight). Guion: Linden Feng, Hannah Palumbo. Música: Jonathon Ng. Fotografía: Christopher Ripley. Reparto principal: Lewis Cornay, Anna Calder-Marshall, Rhianna Compton, Ciarán Hinds. Producción: Lexi Kiddo, Medb Riordan, Hugo Legrand-Nathan, Álvaro Priante. Género: drama, fantástico. Web oficial: https://www.zhangandknight.com/

Crítica: ‘It: bienvenidos a Derry’

En qué plataforma ver It: bienvenidos a Derry

Mantiene la esencia del payaso y abre nuevas puertas al multiverso King

Cada 27 años It, Eso o Pennywise vuelve a acechar a los niños de Derry. Tras la TV movie de 1990 tuvimos que esperar ese mismo ciclo para tener dos partes (iniciadas en 2017) que nos devolviesen al mítico payaso de Stephen King. Por suerte, el monstruo interpretado por Bill Skarsgård no se ha hecho derogar tanto. ‘It: bienvenidos a Derry’ nos hace volver a la visión de Andy y Bárbara Muschietti estrenándose el 26 de octubre. Aunque HBO Max no muestra el primer capítulo en España hasta el día 27 nosotros hemos podido ver los cinco primeros y pese a que esto es una precuela os contamos sin spoilers.

Respondamos antes que nada a una simple pregunta. Sí, si te gustaron las películas de los Muschietti te gustará ‘It: bienvenidos a Derry’. Y sí, vas a ver mismo escenario, mismo payaso y mismo tipo de horrores. Pero también has de estar abierto a un par de libertades creativas que como lector de Stephen King quizás no te gusten. Todos asumimos que la cronología de las películas es diferente, sin duda en un intento de congratularse con los jóvenes del siglo XXI. Las películas transcurrían en 1989 y 2016 y esta nueva serie ha de retroceder a 1962. Y eso no altera ni un milímetro la esencia de la historia, es más, el primer episodio arranca fuerte enganchando instantáneamente. Más adelante comentaremos qué tipo de libertad se han tomado, como he dicho, sin destripar nada.

HBO nos permite, tal y como aparece en el perfil de IMDB de la serie, contaros que como protagonista tenemos al soldado Hanlon interpretado por Jovan Adepo. Hace las veces del abuelo de Mike Hanlon, uno de los niños de ‘It’ que acabaron con el alien interdimensional Pennywise a través del Ritual de Chüd. Sin embargo, el patrón narrativo se mantiene fiel a la novela original: los protagonistas son un grupo de niños que emprenden la búsqueda de otros menores desaparecidos mientras enfrentan las atrocidades del payaso y la indiferencia de los adultos.

Aunque ‘It’ y con ello incluyo también a ‘It: bienvenidos a Derry’, tiene personajes magníficamente bien trabajados reconozcamos que el verdadero atractivo es Pennywise. El payaso sigue como constante obvia, aunque bastante menos visible que en los filmes, manifestándose con toda una batería de nuevos horrores y burlas macabras que os inquietarán y pondrán la adrenalina al máximo. Y como auguraba el meteorito del tráiler se cuenta su llegada a la Tierra y con ello toca hablar de su antagonista. Desde luego Maturin la Tortuga está en la mente de los Muschietti, aunque quizá no en el modo en que querrían los lectores. Lo que no se puede negar es que su presencia es la habitual, sutil y protectora. Aparece fugazmente como mascota del instituto, como amuleto en una pulsera, como garabato en la pizarra, en una caseta de feria, en unos dibujos animados…

Quizá lo más destacado de ‘It: bienvenidos a Derry’, sea otro de los pocos papeles ya hechos públicos. Chris Chalk interpreta a Dick Hallorann, el personaje de ‘El Resplandor’ que ayuda al niño protagonista. Se enlaza así con ese universo siempre conectado de Stephen King aferrándose a unas líneas de ‘It’ que colocan al personaje en Derry cuando se habla del incendio del club de noche para afroamericanos llamado Black Spot. Y es que este ‘It’ tiene momentos tan terroríficos como misteriosos, pero ya no es solo una simple historia de terror, es una celebración en forma de crossover tal y como quiso hacer en su día Mike Flanagan. Es una historia de horrores y género fantástico, que se disfruta a más niveles si has leído las novelas. Cuando Stephen King escribió ‘It’ puede que no pero ahora en su obra hay un sentido de universo compartido. Lo que ha de tener cuidado la serie en ese sentido es en no caer en incoherencias o en perder su espíritu. Ahí es cuando podemos pasar de un disfrute fan a una pesadilla para puristas. Es a mitad de la temporada cuando aparece un elemento que parece que se han sacado de la manga y que desentona bastante con lo que ha sido hasta ahora la historia, de tal modo que ya habrían querido los miembros del Club de los Perdedores disponer de esta nueva inclusión.

Quién sabe si lo que tienen en mente es dirigirse hacia la ‘La torre oscura’, desde luego Andy Muschietti disfruta de los crossovers como ya demostró con ‘Flash’, cómic al que dedica aquí un guiño. Ha introducido elementos como el Juniper Hill Asylum que está cerca de Castle Rock, se habla de la prisión de Shawshank que es donde transcurre ‘Rita Hayworth and Shawshank Redemption’, conocida en España como ‘Cadena perpetua’, vemos un cartel de un Hotel que se llama “punta de flecha”, que es el mismo nombre del proyecto que da luz a todo lo que pasa en ‘La niebla’… Incluso parece que por casualidad cuenta con el actor Joshua Odjick quien aparece en otra reciente historia basada en el universo King pues actúa en ‘La larga marcha’. El propio director hace un cameo y ha dejado caer por ahí un mate con el escudo del River Plate. Es un sin fin de alusiones. Y ahí reside la gran diferencia con las películas de ‘It’, que todo tiene un mayor sentido de conjunto pero arriesgando a perder la esencia.

‘It: Bienvenidos a Derry’ no reinventa el terror, pero sí lo enmarca dentro de una visión más amplia del universo de Stephen King y no se convierte en otra serie fallida tipo ‘Territorio Lovecraft’. Se respetan las pautas de la obra original y la atmósfera de las películas, al tiempo que introduce conexiones y referencias que harán las delicias de los fans más atentos. Pese a las libertades creativas que pueden distraer de la trama infantil, el resultado es un relato sólido, visualmente potente y con un tono de terror que demuestra que Pennywise sigue siendo una de las criaturas más fascinantes del género. Esperemos que el cosmos literario de King sigua expandiéndose de esta manera y los lectores lleguen a profundizar en el Macrocosmos.

Crítica: ‘Hi-Five (Haipaibeu)’

En qué plataforma ver Hi-Five (Haipaibeu)

Sinopsis

¡Entre lo ordinario y lo extraordinario! ¿Quiénes somos? «High Five»

La chica del taekwondo «Wanseo», el aspirante a escritor «Jisung», la nueva gerente «Seonnyeo», el jefe del equipo de trabajo FM «Yakseon» y el hipster desempleado «Kidong».

Las cinco personas recibieron un trasplante de corazón, pulmones, riñón, hígado y córnea de un misterioso donante de órganos. Pero junto con sus cuerpos sanos, ¡también recibieron superpoderes inesperados!

Confirman la existencia de los demás a través de sus propias marcas y deciden formar un equipo, pero sus habilidades, personalidades y gustos son diferentes, y cada vez que se reúnen, pelean y tienen accidentes.

Mientras tanto, «Youngchun», el líder de la Iglesia del Nuevo Dios, que recibió un trasplante de páncreas y también obtuvo poderes especiales, se propone encontrar a los demás receptores para convertirse en el ser absoluto con el que ha soñado toda su vida…

Crítica

Un trasplante del cine de superhéroes que convierte la comedia coreana en cine global

El cine surcoreano lleva años demostrando su versatilidad a la hora de conquistar mercados internacionales. Con ‘Hi-Five (Haipaibeu)’, el director Kang Hyeong-cheol vuelve a demostrar que en Corea del Sur saben reinventar géneros populares y darles un sello propio. La película nos presenta un relato de superpoderes que podría hacer las veces del ‘Chronicle’ de Josh Trank, el cual, cambió la visión de las historias de personas con poderes. En esta ocasión no hay oscuridad ni tragedia adolescente, sino un espectáculo lleno de color, comedia y energía desbordante.

Para contextualizar, conviene recordar que ‘Chronicle’ sorprendió en su día como una propuesta independiente que exploraba la responsabilidad y el deterioro psicológico en torno a los superpoderes. Fue una película con efectos visuales notables y, además, un trampolín para talentos como Dane DeHaan o Michael B. Jordan. Pues bien, con ‘Hi-Five’ podríamos hablar de un “Chronicle coreano”, pero pasado por un filtro mucho más festivo y cercano al espíritu del cómic o el manga.

La cinta crea su propia mitología original para justificar cómo los personajes adquieren sus habilidades: en este caso, a través de trasplantes de órganos que les otorgan habilidades extraordinarias. Esta premisa, tan peculiar como ingeniosa, da pie a un grupo protagonista compuesto por cinco individuos totalmente heterogéneos. Kang Hyeong-cheol no se limita a mostrar sus poderes como simples recursos narrativos, sino que los utiliza al servicio de la comedia física y visual, explotando al máximo cada situación absurda o inesperada.

Uno de los aspectos más destacados es cómo la película equilibra humor y épica. Aunque la mayor parte del metraje busca arrancar carcajadas, también hay momentos que recuerdan al cine de aventuras con gran despliegue visual. El villano de turno, cerca de ser un mero estereotipo, se integra dentro de esa mitología inventada, dotando a la historia de un trasfondo que prácticamente cae en lo anecdótico.

En términos técnicos, ‘Hi-Five’ sorprende con unos efectos especiales competentes y coloridos, que aunque no buscan el hiperrealismo de Hollywood, cumplen con creces en el terreno estilizado que propone la cinta. La fotografía refuerza ese aire comiquero, con tonos vivos y composiciones que parecen sacadas de una viñeta. Además, la banda sonora dinámica aporta un ritmo adicional a la narración, subrayando tanto los momentos cómicos como los más heroicos.

Lo que termina de redondear la experiencia es el carácter coral de los protagonistas. La película se toma su tiempo para que cada uno de ellos tenga su momento de lucimiento, mostrando sus particularidades y, en consecuencia, favoreciendo la conexión con la audiencia. Esta construcción de personajes recuerda a otros títulos donde grupos dispares aprenden a colaborar, pero lo hace con un acento marcadamente coreano y con un humor que nunca se toma demasiado en serio a sí mismo.

‘Hi-Five’ se inscribe en esa tendencia reciente del cine surcoreano de mezclar géneros para alcanzar tanto al público local como al internacional. Al igual que en películas como ‘Smugglers’ o la delirante ‘Escape from the 21st Century’, aquí se parte de una premisa aparentemente sencilla para construir un producto redondo, capaz de entretener y sorprender a partes iguales. Es el tipo de filme que quizá pase desapercibido en taquillas globales, pero que sin duda encontrará su lugar en el catálogo de streaming y entre los aficionados al cine fantástico con un toque irreverente. ‘Hi-Five’ es una película fresca y no me sorprendería que generase su propio manhwa.

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: Haipaibeu. Duración: 119 min. País: Corea del Sur. Dirección: Kang Hyeong-cheol. Guion: Kang Hyeong-cheol. Música: Kim Jun-seok. Fotografía: Choi Chan-min. Reparto principal: Lee Jaein, Ahn Jaehong, Ra Miran, Kim Hiewon, Oh Jungse, Park Jinyoung. Producción: Annapurna Films, Next Entertainment World. Distribución: YouPlanet Pictures. Género: comedia, fantástico. Web oficial: https://its-new.co.kr/en/movie/works/detail.aspx?seq=1212&search=&year=2025&lang=en&pageNum=1&type=

Crítica: ‘Trapped’

En qué plataforma ver Trapped

Sinopsis

Un pueblo fue atacado por 44 bandidos armados que exigían dinero y vidas. Con el pueblo en pánico y sin comunicación, tres policías con una sola arma enfrentan a los criminales, mientras Xia Ran lucha contra Bei Shan, el líder bandido.

Crítica

El western chino que plantea una potente producción VS exceso narrativo

Desde el primer plano, ‘Trapped’ plantea una premisa que parece sacada de los moldes del western más clásico, pero trasplantada al polvo y las tormentas de arena de una ciudad fronteriza china llamada Mangya. Ambientada a finales de los noventa en un poblado que fue floreciente gracias a la minería (ahora casi abandonado) la película reúne estereotipos de las películas del oeste como cuatreros, ley casi ausente, un salón regentado por una mujer, una atmósfera de aislamiento y el MacGuffin de un botín escondido.

Con los esquemas del western no solo hay personajes o elementos calcados, sino que llegan también temas como la traición, el faro moral, las amenazas externas… Y la puesta escena, que es como si nos vamos de Oregón a China. La fotografía de Wang Jie-hong enfatiza no solo la vastedad del paisaje, sino su hostilidad y decadencia, rodeadas sobre todo del vacío. La iluminación juega un papel clave: los tonos tierra, los filtros que amarillean, las tormentas de arena que casi se sienten sensorialmente, todo eso refuerza la idea de un mundo agónico que se resiste con paredes de color pastel desconchadas.

Además, la tensión no siempre radica en la acción explosiva sino en la espera, en los diálogos y en los silencios, en la forma en que los personajes observan el horizonte, calibran sus escasas armas, miden sus fuerzas para una última resistencia y recuerdan a los que han caído. Esa atmósfera de western fronterizo, de clausura moral, funciona bien cuando no se pierde en lo superfluo.

Pero todo esto falla por su ritmo y duración. Lo que impide que ‘Trapped’ llegue a la altura de sus ambiciones es su duración, 131 minutos. En muchas producciones chinas existe la idea de que más tiempo equivale a mayor épica o mayor disfrute para el espectador. En ‘Trapped’ esa longitud se convierte a ratos en peso. Hay tramos donde el desarrollo de personajes, las tensiones internas, las motivaciones, se alargan sin que aporten al conflicto central. Y eso que no hay ninguno de los famosos y extensos flashbacks que caracterizan el cine oriental. El espectador termina sintiéndose atrapado (no solo por los bandidos o la tormenta), sino por la narrativa que insiste en detenerse demasiado en subtramas secundarias. Si bien esos elementos podrían enriquecer, en este caso desdibujan el enfrentamiento decisivo, la urgencia del asedio, y la persecución por el botín escondido.

El reparto ofrece momentos convincentes y consigue buenas estampas junto al director de fotografía. Bai Ke logra transmitir la mezcla de responsabilidad, cansancio, casi de resignación ante una ley que ya no parece existir. Los villanos no son caricaturas sacadas de un manhua. El guion les da rincones para brillar de forma desigual y algunos quedan meramente funcionales al servicio de la trama, sin profundidad suficiente.

‘Trapped’ es un filme prometedor, un western chino moderno con escenas potentes, atmósfera envolvente y momentos de auténtica tensión que recuerdan a todos esos remakes de ‘Asalto al distrito 13’. Sin embargo, su gran virtud (el construir un mundo palpable, opresivo, con un pueblo desierto, cuatreros, ley vacía, botín escondido, tormentas de arena) se ve empañada por una duración tan grande como su diseño de producción.

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: Da feng sha. Duración: 131 min. País: China. Dirección: Sagara, Qi Zhang. Guion: Yue Sun, Qi Zhang. Música: Björn Shen. Fotografía: Wang Jiehong. Reparto principal: Bai Ke, Xin Bai-qing, Lang Yue-ting. Producción: Lian Rui (Shangai) Pictures. Distribución: por determinar. Género: suspense, acción.