Crítica: ‘Incontrolable’

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Una lección feel good que acaba con el estigma cómico del síndrome Tourette

Durante décadas, el cine ha tratado el síndrome de Tourette casi exclusivamente como un artefacto cómico, una suerte de recurso narrativo para generar risas incómodas. Lo hemos visto en personajes puramente caricaturescos como los de ‘Gigoló’, en la versión más cómica de ‘The predator’ e incluso en títulos españoles como ‘Toc toc’. Por fin, con el estreno de ‘Incontrolable’, la gran pantalla abandona la mofa para abrazar la complejidad del individuo. Kirk Jones nos entrega un relato en clave dramática que, lejos de buscar la carcajada ante el exabrupto, se sumerge en la psique del protagonista para ofrecernos una visión mucho más humana, digna y, sobre todo, necesaria.

‘Incontrolable’ asume el reto de desarrollar un drama donde, si bien existen situaciones irremediablemente graciosas por la naturaleza del trastorno, estas no restan potencia al relato. Jones consigue que la película no caiga en la caricatura, logrando un equilibrio muy elegante y, sobre todo, profundamente humano.

La humanidad de Robert Aramayo y el reencuentro con Peter Mullan

No es de extrañar los premios que ha recibido Robert Aramayo por este papel. Su interpretación es un ejercicio de contención y verdad; no cae en la parodia y expone con una crudeza necesaria la incomprensión social y familiar que sufre su personaje. Es especialmente notable la química en pantalla al ver que Aramayo repite con Peter Mullan, con quien trabajó en ‘Los Anillos de Poder’. Pero es aún mejor la fórmula que se desarrolla con Maxine Peake. Esta dupla actoral protagoniza lo que quizás sea la faceta más ejemplar del filme. En sus escenas compartidas se desarrolla la intención principal de la obra: alcanzar la verdadera comprensión de un síndrome que aísla a quien lo padece.

De la impotencia adolescente al reconocimiento real

Se nota que el equipo de producción ha estado en estrecho contacto con el personaje real en el que se han inspirado, John Davidson. La narrativa nos guía por un viaje emocional que va desde la burla y la impotencia que vivió en su adolescencia hasta su consolidación como activista en la vida adulta. El guion no edulcora el camino lleno de piedras que Davidson tuvo que transitar antes de alcanzar sus pequeños y grandes éxitos.

El momento cumbre, que en su día llenó portadas, es su condecoración como Miembro de la Orden del Imperio Británico, recibida de manos de la mismísima Reina de Inglaterra. Sin embargo, Kirk Jones decide que este honor no sea el único foco, sino el símbolo de una lucha por la visibilidad. ‘Incontrolable’ termina siendo una pieza fundamental para dar voz a un colectivo que, por lo general, sufre el estigma de ser el centro de las bromas ajenas, transformando el dolor en una lección de resiliencia y lección de vida. La película se alza como una feel good movie genuina que inyecta una dosis de originalidad y frescura muy por encima de lo que veníamos viendo últimamente en el género biográfico. Es ese tipo de cine que te deja con el corazón hinchado y la mente mucho más abierta.

Ficha de ‘Incontrolable’

Estreno en España: 10 de abril de 2026. Título original: I swear. Duración: 120 min. País: Reino Unido. Dirección: Kirk Jones. Guion: Kirk Jones. Música: Stephen Rennicks. Fotografía: James Blann. Reparto principal: Robert Aramayo, Peter Mullan, Maxine Peake, Shirley Henderson, Scott Ellins Watson, Paul Donnelly, Douglas Rankine. Producción: One Story High, Tempo Productions. Distribución: SelectaVisón. Género: drama, hechos reales. Web oficial.

Crítica: ‘Dance first’

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Sinopsis

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Beckett vivió una vida de muchas etapas: alegre parisino, combatiente de la Resistencia en la II Guerra Mundial, dramaturgo ganador del Premio Nobel, marido mujeriego y recluso. Pero a pesar de toda la adulación que recibió, era un hombre muy consciente de sus propios defectos. En 1969, tras haber sido galardonado con el Premio Nobel de Literatura, un avergonzado Beckett simplemente quería deshacerse de él. Esta película gira en torno a este punto de inflexión, al debate interno de Beckett sobre qué personas de su vida merecen más ser las beneficiarias de su vergüenza.

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Crítica

Un personaje muy interesante, pero con un guion algo flojo

“Baila primero, piensa después”, es una de las frases más famosas del Premio Nobel Samuel Beckett. El dramaturgo creador de Esperando a Godot, tuvo una vida muy intensa y aquí vemos parte de ella, a través de diversos episodios que vamos rememorando a través de los 100 minutos de duración de ‘Dance first’. La película dirigida por James Marsh (‘Un océano entre nosotros’) nos adentra en la mente de Beckett y de sus recuerdos gracias a Gabriel Bryrne que está espectacular dando vida al escritor.

La película comienza cuando va a recibir el Premio Nobel, a partir de ese momento vemos como “se escapa” y comienza un diálogo con su yo interior y en donde vemos sus distintas vivencias. De lo más interesante son sus largas conversaciones con su maestro y amigo James Joyce, que, aunque tuvieron sus más y sus menos, ambos se tenían bastante aprecio.

Aidan Gillen, interpreta al escritor de ‘Ulises’, el cual abre sus puertas al joven Beckett y le ofrece todo, hasta a su hija, una mujer enferma, la cual terminará encerrada en un psiquiátrico a los años. El actor sabe representar esa tranquilidad que transmiten las distintas fotografías del escritor.

La película es interesante, como todos los biopics, vas conociendo detalles de esos personajes que tanto nos gustan que desconocíamos. Pero, aun así, termina siendo un poco aburrida. No se si es la manera de contarla o simplemente que se alarga demasiado, llegó un momento en el que dejó de interesarme y es una pena. Porque la verdad que como digo, Samuel Beckett tuvo una vida bastante curiosa.

Gabriel Byrne, está estupendo, el parecido con el dramaturgo ayuda mucho, pero además su actuación es de diez. Esa arrogancia, que parecía tener Beckett, la muestra con los gestos, la mirada y por supuesto su manera de hablar.

En el reparto encontramos a Sandrine Peak, Maxine Peacke, Carol Boulton, Barry O’Connor, Rebecka Johnston, Robert Aramayo o Caleb Johnston-Miller, entre otros muchos. Una mención aparte sería para Fionn O’Shea, que es el encargado de interpretar a Beckett de joven, lleno de fuerzas y sueños. Y también para Gráinne Good, que da vida a Lucia Joyce, una joven muy importante en la vida de Beckett. La actriz, le da una inocencia y dulzura al personaje que hace que realmente sufras con ella cuando sabes lo que le ocurre.

El color de la película y la fotografía me parece muy bonita. Los cambios del blanco y negro al color según las épocas de su vida, me parece un recurso muy bien utilizado. La música también acompaña de maravilla esta historia que, como comento, no me parece redonda, pero logra que tengamos interés por el autor y que después de verla, busquemos información sobre Samuel Beckett. Este próximo 15 de diciembre llega a nuestras pantallas gracias a Wanda Vision.

 

Ficha de la película

Estreno en España: 15 de diciembre de 2023. Título original: Dance First. Duración: 100 min. País: Reino Unido. Dirección: James Marsh. Guion: Neil Forsyth. Música: Sarah Bridge. Fotografía: Antonio Paladino. Reparto principal: Gabriel Byrne, Aidan Gillen, Sandrine Bonnaire, Maxine Peake, Fionn O’Shea, Carol Boulton, Barry O’Connor, Rebecka Johnston, Caleb Johnston-Miller. Producción: 2LE Media, Film Constellation, Proton Cinema, Sky Arts, Umedia. Distribución: Wanda Vision. Género: Drama. Web oficial: https://www.wanda.es/site/sinopsis/dance_first

Crítica: ‘La tragedia de Peterloo’

Sinopsis

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‘La tragedia de Peterloo’ es la representación épica de los hechos ocurridos en la Masacre de Peterloo de 1819, en la que una manifestación pacífica a favor de la democracia en Manchester se convirtió en uno de los episodios más sangrientos y notorios de la historia británica.

Las fuerzas del gobierno británico cargaron contra una multitud de más de 60.000 personas que se habían reunido para exigir una reforma política y para protestar contra el aumento de los niveles de pobreza.

La tragedia de Peterloo fue un momento decisivo en la democracia británica y fue el inicio de la fundación del periódico The Guardian.

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Crítica

Minuciosamente recreada pero también extensamente explayada

La historia nos ha enseñado a aprender de nuestros errores y a tratarnos a todos por igual. Mike Leigh nos da un repaso de crónicas inglesas en ‘La tragedia de Peterloo’ muy relacionada con los derechos humanos y con la democracia, algo que entronca con el agitado panorama actual en Europa y en concreto en el Reino Unido. Peterloo no hace referencia a una pugna por la independencia y el famoso Brexit pero si es transcurre tras una guerra de Independencia, la de España.

Tras la guerra contra Napoleón por todo el continente europeo las tropas inglesas comandadas por el Duque de Wellington regresaron a su país. El filme comienza en ese punto en el que vemos como los soldados retornan dificultosamente a pie mientras que los gerifaltes van recibiendo cómoda y rápidamente sus recompensas o nuevos cargos. A la vez observamos como el sistema judicial o la patronal castiga duramente a la clase baja en la crisis que siempre sucede a toda guerra. Tras seguir los pasos de un cansado soldado conocemos a su trabajadora madre y con ella a su marido empleado en una  fábrica que le ha reducido el salario y con él al patrón compinchado con los jueces y la clase alta. Mientras el hambre apremia el pueblo demanda poder de decisión sobre su país y nos presentan a quienes se postulaban como posibles representantes de la clase trabajadora. Se convocó en Manchester, en St. Peter’s Field, una manifestación pacífica para pedir entre otras cosas el sufragio universal. Reunión que como podéis imaginar por el título no acabó muy bien.

Leigh no abandona su costumbre de hacer crítica a la situación de la clase baja o media obrera. Nos aborda con muchas vistas a pie de calle, con un marcado carácter social y de época. Empieza haciendo un buen contraste de clases, donde hasta enfrenta la andrajosa casaca del soldado traumatizado con los elegantes fracs. Pero el filme es tedioso pues supone una concatenación de personajes a cada cual más larga. ‘La tragedia de Peterloo’ no entiende de elipsis o de secuencias resumen. Tiene largas charlas y discursos que se pueden hacer insustanciales a pesar de su contenido universal. Recorre cada estrato de la sociedad y de la ciudad de Manchester hasta el más mínimo detalle. Desde los excesos del príncipe regente hasta las labores de las fábricas textiles, a las cuales irónicamente les aseguró en esos días el trabajo el Duque de Wellington pues les «eliminó la competencia» bombardeando las de Béjar (Salamanca) tras liberarlas de los franceses.

No abandona el director su costumbre de hacer películas largas. Casi siempre que hace un largometraje para cine Mike Leigh sobrepasa las dos horas de duración. Y en ‘La tragedia de Peterloo’ lo hace con creces. Ese es el problema acentuado que tiene esta película. Leigh ha pasado buena parte de su carrera trabajando haciendo telefilms y ‘La tragedia de Peterloo’ puede servir como tal. Nos lo podrían servir en dos partes, sábado y domingo de sobremesa. Al final de la cinta nos quedamos con la sensación de que no nos han contado verdaderamente mucho ni hemos tenido ningún protagonista verdadero.

Miento, algo si nos cuenta. Hay un grupo de personajes que con su imprenta de tipo móvil movilizó a la población y mantuvo informada a las masas. Por entonces no se llamaba así pero el filme cuenta el origen del periódico The Guardian. No se menciona ese hecho como tal, si se remarca la importancia del periodismo en una floreciente democracia. Y fueron los periodistas como pasa casi siempre quienes dieron nombre al suceso allí acaecido, Peterloo, un Waterloo en St. Peter’s Field. Una ironía más acentuada y que a veces tiene Leigh en sus películas, no en este filme que ha estado ausente de su mordacidad.

Lo que sí es excelente es la ambientación. Es magnífica la recreación de la época en la que nos sumerge ‘Peterloo’. Sería de necios negar que el vestuario, los objetos, los exteriores o las armas empleadas en el filme son de primera calidad. Pero no solo eso. Cada personaje tiene su dialecto o su ambiente que también nos habla no solo de la época en la que nos encontramos, si no de la clase en la que nos sumergimos en cada escena. A si es que queda clara que la intencionalidad del filme es recalcar que siempre ha habido categorías.

Leigh ha rodado a cerca del Manchester donde vivió su padre. Ese Manchester industrial repleto de fábricas que llegaba en crisis a finales de la revolución industrial. Hace doscientos años allí se vivió una manifestación que más que una concentración pacífica se convirtió en un encierro de vaquillas donde los perseguidos eran los futuros votantes y las bestias los soldados azuzados por las autoridades. Un hecho que fue definitorio para comenzar a reformar la política británica. Un punto trascendental que para algunos expertos ingleses sentó un antes y un después, no causará ese efecto en nuestro cine ni creo que tampoco lo haga en la carrera de Leigh.

Ficha de la película

Estreno en España: 10 de mayo de 2019. Título original: Peterloo. Duración: 154 min. País: Reino Unido. Dirección: Mike Leigh. Guion: Mike Leigh. Música: Gary Yershon. Fotografía: Dick Pope. Reparto principal: Rory Kinnear, Maxine Peake, Neil Bell, Philip Jackson, Vincent Franklin, Karl Johnson, Tim McInnerny. Producción: BFI Film Fund, Film4, Thin Man Films. Distribución: Diamond Films. Género: hechos reales, drama. Web oficial: https://twitter.com/PeterlooFilm