En qué plataforma ver Fubar
Conspiraciones, tiroteos y Tocino: ‘FUBAR’ abraza su caos y mejora
Con un título que ya de por sí te prepara para el caos (‘FUBAR’, acrónimo militar de Fucked By Assholes in the Rear), esta serie de Netflix regresa con una segunda temporada que, para sorpresa de muchos, mejora considerablemente respecto a la primera. Aquella debutaba como una comedia de acción más, con Schwarzenegger en plan autoparódico persiguiendo a un cliché andante de narcotraficante. Pero esta nueva tanda de episodios decide abrazar el absurdo, el disparate y la conspiranoia, regalándonos un entretenimiento que, aunque empieza con el pie izquierdo, termina corriendo como un loco sin frenos cuesta abajo… y vaya si nos arrastra con él.
El humor sigue siendo una mezcla de chistes físicos, bromas de instituto y violencia ridícula. Los primeros episodios tambalean como Arnold bajando unas escaleras sin rodilleras, pero a medida que avanza la trama, la serie se estabiliza y encuentra un ritmo propio, disparando gags, tiroteos y giros absurdos con notable precisión.
Carrie-Anne Moss entra en escena con una energía algo desconcertante: la vemos arrancar con coreografías de baile que harían sonrojar a Trinity, pero pronto revela su verdadera cara como la gran villana de la temporada. Su personaje es el único que parece habitar una serie seria, lo que la convierte en un contrapunto efectivo… e irónicamente cómico, a su manera.
En cuanto al elenco, Chips (Guy Burnet) es el fichaje estrella. Si Hans Gruber hubiese sobrevivido a su caída en Jungla de Cristal y hubiese pasado una temporada en un psiquiátrico con wifi, habría salido algo parecido a este personaje. Es irreverente, delirante y, sobre todo, divertidísimo. Solo el personaje de Tocino puede rivalizar con él en monería y capacidad de hacerse con nuestros corazones.
Schwarzenegger, por su parte, sigue siendo el alma (y los bíceps) de la serie. No puede moverse como antes, pero lo compensa con su inconfundible mezcla de humor seco y frases lapidarias. A su lado, Monica Barbaro se consolida como una co-protagonista de peso. Está más cómoda, más física y más divertida, dando una réplica creíble a su padre ficticio y al caos que les rodea.
En resumen, la segunda temporada de ‘FUBAR’ es como una hamburguesa triple con bacon: grasienta, exagerada, un poco estúpida… pero imposible de dejar a medio comer. Si la primera te dejó indiferente, dale una segunda oportunidad: ahora el menú viene con salsa conspirativa y un extra de risas.
