Crítica: ‘The people’s Joker’

Sinopsis

En Gotham City, donde la comedia ha sido prohibida, una aspirante a payasa sin gracia llamada «Joker the Harlequin» lucha por encontrar su identidad de género mientras intenta formar parte del único programa humorístico que queda en la ciudad. Pero su camino la llevará a enfrentarse a un oscuro y trastornado vigilante encapotado que mantiene el control sobre Gotham.

Crítica

La película que desafió a Warner y salió airosa (al menos en lo legal)

Antes de entrar en la anatomía misma de ‘The People’s Joker’, es imprescindible hablar del derecho a la parodia. La parodia, consagrada por la doctrina legal en numerosas jurisdicciones, protege la sátira, la crítica, la exageración humorística. Es precisamente este derecho el que autoriza a Vera Drew a jugar con personajes icónicos de DC Comics, a invertir arquetipos y a remecer expectativas. Si algo queda claro, es que, sin ese paraguas legal, el filme no existiría (o se habría enfrentado a demandas inabarcables). Así que, queda establecida esa premisa esencial: la parodia es legítima y necesaria.

Nada más aparecer este filme independiente en el Festival de Toronto, Warner Bros. envió una carta pidiendo explicaciones e instando a esperar a revisar si se infringía algún detalle relacionado con propiedad intelectual. El festival medió y la película se proyectó pero su directora la retiró del resto de festivales a los que aplicaba por miedo a no poder hacer frente a una demanda con un gigante como Warner. Aún así, la película ha sobrevivido y llega ahora a Filmin tras haberse podido ver en otros marcos fuera de España. A día de hoy no ha habido denuncia contra la película por parte de los propietarios de personajes como Batman, Joker, Harley Quinn y compañía.

‘The People’s Joker’ abre con dedicatorias: a Joel Schumacher, a quien Drew dedica esta obra por su despertar trans durante el visionado de su película ‘Batman Forever’, durante la cual sentía más afinidad con Nicole Kidman que con Val Kilmer. Y el filme también está dirigido a la madre de la directora y protagonista, la cual, aparece retratada con ironía. Figura como madre conservadora y cerrada se convierte en imagen cómica y cristal de contraste, muy al estilo de la madre de Sheldon Cooper. El doble sentido funciona: por un lado, homenaje, por otro, denuncia de lo retrógrado, como si Drew jugara al equilibrista entre reverencia y humor ácido.

Desde el primer fotograma, la película se define como trans y queer. No hay preludios: se declara identitaria, política y personal. Mezcla una realidad autobiográfica con elementos de ficción del universo DC, en un tono de “chifladura sentimental” que recuerda a algunos episodios de ‘Doom Patrol’: delirantes, emotivos, coloristas y totalmente fuera de lo convencional. Todo esto se debe a que el filme pretende ser un zasca. Surge del intento de responder a Todd Phillips (director de ‘Joker’), el cual comentó que la cultura woke limitaba actualmente a la comedia. Ese pulso cultural es valiente y necesario, pero al enfocarse tanto en lo autobiográfico, Vera Drew descuida la narrativa cómica, pierde perspectiva de su cometido principal. El desnudo frente a cámara es valiente, sí, pero el objetivo, la vuelta de tortilla que anuncia desde su germen… no termina de cuajar. Existen ejemplos recientes y exitosos: ‘Tomboy’ (Céline Sciamma) y ‘Feel Good’ (Mae Martin), que sí logran ese equilibrio entre lo íntimo, lo queer y lo universal. Aquí, en cambio, muchas buenas ideas quedarán en esbozo.

Algunas ideas paródicas funcionan: chispazos visuales, referencias meta, insinuaciones audaces. Incluso, en tono friki, diría que a Drew le vendría bien pasar por el universo Cálico Electrónico para asimilar timing y gags. Pero el gancho falla: los chistes no rematan, muchas ocurrencias mueren al instante. Y ahí reside la tragedia: la apuesta era fuerte, merecida, valiente… pero el resultado es plano. Sorprende hasta cierto punto que Warner no haya interpuesto demandas: la película no hace gracia, prácticamente refuerza el argumento de Phillips. Una auténtica pena. Además Drew no usa imágenes originales, no por lo menos un tiempo suficiente como para tener que pagar derechos.

Entre los momentos más bizarros, la película extrae riffs y citas de ‘El regreso del caballero oscuro’ o el ‘Escuadrón Suicida’ de David Ayer. El Robin de Frank Miller se transforma, en un giro delirante, en el Joker de Jared Leto: un galimatías mental que podría ser fascinante… si tuviera coherencia. Pero termina siendo una breve chispa de locura sin desarrollo. Se queda en la anécdota. El estilo es una mezcla de técnicas, animación e imagen montada que coquetea con el horterismo kitsch, rayando lo extremadamente amateur. Se siente como un collage de bancos de imágenes superpuestas (recuerdos de ‘The Amazing Bulk’ han aparecido en mi mente), con estética mal pulida que distrae más que aporta. Podría ser un recurso expresivo, pero chirría. Tampoco es de extrañar pues de presupuesto han contado con apenas 100.000 dólares, de los cuales 19.000 se consiguieron por crowdfunding durante la pandemia, algo bastante poco significativo.

Fondos de matte painting, miniaturas, animación 2D y 3D, secuencias de stop-motion, collages digitales y hasta números musicales con marionetas interdimensionales. ‘The People’s Joker’ es un experimento personal y político: una provocación queer, un arrebato autobiográfico, una chifladura visual. Es legítima por derecho a la parodia, y valiente por desnudarse ante la cámara. Pero en su ímpetu autorreferencial, falla como comedia. Filmin suele ser buena apuesta para obtener combinaciones transgresoras, valiosas, independientes y diferenciadas. Por desgracia este es un punto negro en su catálogo que si acaso cumple los dos últimos adjetivos y quizá se convierta en placer culpable para alguien.

Ficha de la película

Estreno en España: 15 de agosto de 2025. Título original: The people’s Joker. Duración: 92 min. País: EE.UU. Dirección: Vera Drew. Guion: Bri LeRose, Vera Drew. Música: Justin Krol, Quinn Scharber, Danni Rowan. Fotografía: Nate Cornett. Reparto principal: Vera Drew, Lynn Downey, Kane Distler, Nathan Faustyn, David Liebe Hart, Phil Braun, Griffin Kramer, Christian Calloway, Trevor Drinkwater, Ruin Carroll, Tim Heidecker, Bob Odenkirk. Producción: Open Road Films. Distribución: Filmin. Género: comedia. Web oficial: https://www.filmin.es/pelicula/the-peoples-joker

Crítica de ‘Los Guardianes de la Justicia’

Popurrí comiquero a lo ‘Kung Fury’

No sé si ‘Los Guardianes de la Justicia’ es algo con un carácter de marcada serie B por disponer de poco presupuesto o si se ha querido hacer en este formato para rendir culto al género. Lo que sí que sé es que la serie es consciente de su factura y de lo enormemente paródica y referencial que es, por lo que a la hora de darle al play también hay que estar predispuesto a que lo que vamos a ver es un galimatías con un acabado de lo más básico posible.

Digo básico, pero tengamos en cuenta que estamos en el siglo XXI y las tecnologías permiten llevar a cabo escenarios con efectos muy superiores a los que veíamos en los 80. Paródicamente, con un vestuario más propio de un cosplayer de la ComicCon que de una producción lanzada en Netflix ‘Los Guardianes de la Justicia’ nos cuenta una historia que nos recuerda a un sinfín de cómics o películas.

La miscelánea visual y argumental de esta serie de siete episodios de tintes fanmade nos lleva a una distopía muy al estilo ‘Watchmen’ en la que la Tierra ha tenido una historia diferente durante el siglo XX y ha llegado a producirse una III Guerra Mundial. Conflicto que es detenido por un alienígena dotado de superpoderes. La trama gira en torno a ese visitante y a la muerte que uno de sus compañeros justicieros comienza investigar. Así se genera una trama que nos recuerda también a ‘Invincible’.

Si te gustó otro fanmade como fue ‘Kung Fury’ estoy seguro de que te gustará esta serie que se puede ver ya en Netflix. Realmente debo reconocer que esta es una serie de, por y para flipados, pero es lo bueno que tiene, sobre todo porque le permite ser desatada y contar su trama sin tapujos y sin cortarse con la violencia como hace por ejemplo ‘The Boys’.

Si cuando he descrito la trama habéis pensado en Omni-Man de ‘Invincible’ o por supuesto en Superman, habéis acertado. Marvelous Man, ese extraterrestre que viene a poner paz en la Tierra también se llama a Kal, también se casa con una chica con nombre dotado de aliteración como Lois Lane, tiene su kryptonita… Y los héroes con los que se junta son como la Liga de la Justicia de DC cómics. Sobre todo el protagonista de la historia que es una mezcla entre el Búho Nocturno de ‘Watchmen’ y Batman, con su Robin, villanos y demás.

Pero cuando realmente le encuentro valor a esta serie llena de escenarios de poca monta es en los momentos en los que se retuerce la figura del superhéroe y su impacto en nuestra sociedad o en el otro sentido, la influencia de esta sobre la vida de aquellos que se dedican ser un justicieros de manera altruista. Es por lo tanto interesante la idea de mostrar a una humanidad tan poco respetuosa con la vida que es capaz de hacer que un todopoderoso extraterrestre que vela por nuestra paz se canse hasta el punto de darse por vencido y suicidarse. También el discurso sobre lo beneficiosa que es para la opinión pública la bendita ignorancia, algo que también predica ‘Watchmen’ y muchos cómics de Batman. Como también ha sido visto muchas veces en viñetas el miedo como herramienta o el fascismo, de hecho es ahí cuando puede recordar más a ‘Injustice’ o a ‘Hijo rojo’.

La verdad es que el que hayan cogido de un descarado tapadillo tantos elementos conocidos de los cómics para armar su propia historia, mola y parece fruto de algún tipo de juego de rol. Pero ‘Guardianes de la Justicia’ también consigue ser atractiva porque la serie cuenta con distintos directores de animación que han incluido en la trama numerosísimas escenas dibujadas. Hay animación de todo tipo, desde 8-bits a lo arcade como ‘Streets of rage’ o ‘Mortal Kombat’ llegando a lo cartoon Disney e incluso al anime a lo ‘Dragon Ball’.

Y otra sorpresa es que al igual que ‘Kung Fury’ pudo contar con David Hasselhoff para su promoción, han podido fichar a rostros conocidos, y no me refiero al villano asiático que nos recuerda al Lo Pan de ‘Golpe en la pequeña China’. Como en toda buena película en la que el Reloj del Juicio final está a pocos minutos de las doce el presidente es negro, en este caso es Christopher Judge de ‘Stargate’. Y tienen papeles secundarios Denise Richards (‘Starship Troopers’), RJ Mitte (‘Breaking Bad’), Jane Seymour (‘La doctora Quinn) o Will Yun Lee (‘Altered Carbon’) como Marvelous Man. Adenás hay algún que otro cameo de archivo.

‘Los Guardianes de la Justicia’, obra de Adi Shankar, combina de todo, hasta villanos tipo Cobra de los G.I. Joe. El productor de ‘Dredd’, ‘Castlevania’ o del próximo remake de ‘I saw the devil’ se ha montado un caos que llega cuando los superhéroes tienen asentado su propio género audiovisual y hace falta aire fresco. La calidad es patente que no es la mejor y quizá con todo lo que está pasando con Rusia no llegue en el momento más oportuno, pero desde luego es una reinvención de la que muchos pueden tomar nota.

Anunciado el reinicio de ‘El príncipe de Bel-Air’

La serie se convertirá en un drama

Antes de los rebrotes del COVID-19 ya sufríamos en nuestras carnes la plaga de reinicios y reinvenciones de series. Esta vez le ha tocado a ‘El príncipe de Bel-Air’. ¿Y cómo va regresar esta mítica serie de la primera mitad de la década de los 90? Pues en modo drama, siendo más remake que reboot. Así lo aseguran desde Deadline.

Esto será porque el punto de partida va a ser un tráiler ficticio y fanmade que ponía todo patas arriba presentándolo como una historia trágica. Su autor fue Morgan Cooper y en ella veíamos todos los puntos clave de la serie clásica pero vistos bajo un prisma oscuro, sin comedia. La cancha de baloncesto, el amigo Jazz, la música rap, el baile de Carlotn… Podéis verlo aquí y sumaros a los millones de visitas que ya tiene.

La serie o el corto se llamará simplemente ‘Bel-Air’ y estará escrito por Cooper y Chris Collins (‘The Wire’). Westbrook Studios, una subsidiaria fundada por Jada Pinkett Smith y Will Smith’s Westbrook Inc., y Universal TV, los cuales tienen los derechos de la original, servirán como estudios.