Desde el momento en el que me enteré de que Ricky Gervais estrenaba una serie sobre gatos, me crearon una necesidad. ‘Gatos callejeros’ llega este viernes 7 de agosto con 6 episodios de unos 15 minutos más o menos cada uno.
En total, 90 minutos de serie que, aunque no era lo que me esperaba, me ha hecho pensar mucho y realmente me ha gustado ese aire pesimista que nos ha dado Gervais con esta serie de animación.
Los gatos nihilistas
Conocemos a un grupo de gatos callejeros viviendo su día a día en un barrio que pasa totalmente de ellos. Un barrio repleto de humanos que hacen como que no les conocen. Pero sus monótonos días cambian al conocer a una pequeña gatita que ha salido de casa y no sabe volver. Comienza así una pequeña aventura diaria donde le dan vueltas a la vida, la muerte y la existencia en general.
Creo que venderla como una comedia no es la mejor manera, si que tiene humor, ese humor ácido que tanto nos gusta británico, pero, aun así, es una serie bastante amarga. Que como digo, no lo veo mal, creo que deja un poso bastante hondo y va a dar mucho que hablar. Ya que estos gatos, reflejan perfectamente la sociedad, nos van desnudando desde el primer minuto y hasta el final.
Ricky Gervais y la animación
El comediante, creador, director y guionista de esta serie, ha comentado lo mucho que ha disfrutado haciendo esta historia. Además, según cuenta, se siente muy identificado con los gatos. En este caso además le pone voz a Gus, un gato gruñón pero que tiene un grandísimo corazón.
Esta pandilla está compuesta de Fang (Andrew Brooke) un gato enorme negro y blanco que tiene unos colmillos descomunales, Puke (David Earl), un gato débil y bastante enfermizo en muchos sentidos, Olive (Diane Morgan), una gata que vive cerca de ellos y Ponce (Tom Basden), un gato pijo que tiene hogar, pero aun así le gusta acercarse a charlar con sus amigos. A ellos se les une Kitten (Jo Hartley), la gatita perdida. Cada uno con su personalidad, con sus pensamientos y creando una gran familia.
Blink Industries ha sido el estudio de animación encargado de crear a todos estos animales. Una animación sencilla, un dibujo igual, bastante fácil, porque realmente no necesitamos una animación espectacular, ya que lo que verdaderamente importa es escucharles.
Moraleja de ‘Gatos callejeros’
Para mí el mensaje claro de esta serie es que la importancia de los amigos y la familia es lo más importante de todo. Incluso esos amigos, se suelen convertir en familia y logran hacer que no nos sintamos solos. Que todo lo que ocurra, puede superarse cuando te ves rodeado de gente que te quiere y que quieres.
Como digo, una serie un tanto amarga, una serie que muestra una realidad de manera quizás un poco brusca, pero que en el fondo nos enseña que todo se puede superar.
Bruce Timm continúa siendo uno de los que mejor conoce al personaje de Kane y Finger
Cuando Bruce Timm recuperó el universo de Batman con ‘Batman: el cruzado enmascarado’, muchos pensaron que el objetivo sería recrear la magia de ‘Batman: La serie animada’. Sin embargo, la segunda temporada confirma que aquella comparación resulta cada vez menos pertinente. Sí, la influencia estética permanece intacta, pero el verdadero espíritu de la serie mira hacia otra dirección. Aquí el referente no es tanto la nostalgia como la reinterpretación contemporánea del Caballero Oscuro, muy cercana a la sensibilidad del universo cinematográfico construido alrededor del Batman de Matt Reeves.
La producción (desarrollada por Bruce Timm junto a J.J. Abrams y Matt Reeves tras el cambio de estrategia de Warner, que terminó llevando el proyecto de HBO Max a Prime Video) abraza sin complejos el cine negro. Gotham vuelve a ser una ciudad dominada por mafiosos, corrupción institucional, callejones iluminados por pobres farolas, automóviles inspirados en los años cuarenta y armas propias de los relatos criminales clásicos. Todo ello envuelto en una dirección artística donde la influencia del expresionismo alemán resulta incluso más evidente que en la primera temporada. Las sombras exageradas, las arquitecturas imposibles y los encuadres deformados convierten la ciudad en un personaje más.
La diferencia respecto a la serie de los noventa también es significativa. Aquella ya evitaba tratar al espectador como si fuera un niño, alejándose de otras producciones animadas de la época. Esta nueva versión responde a sensibilidades actuales y da un paso adicional hacia una violencia mucho más explícita, con asesinatos, cadáveres y consecuencias dramáticas que rara vez se ocultan tras una elipsis. Nunca pierde el tono clásico, pero sí endurece considerablemente su discurso.
Nuevos villanos, viejas ideas y algunos cambios que no terminan de convencer
La temporada vuelve a demostrar que el mayor acierto de la serie consiste en escapar constantemente de los villanos más habituales. Resulta refrescante recuperar personajes poco explotados como Roxy Rocket, cuyo episodio posee una marcada estética steampunk que recuerda inevitablemente a ‘The Rocketeer’. Además, el conflicto adquiere una lectura sorprendentemente contemporánea al abordar la fascinación por la tecnología militar y la escalada armamentística desde una aventura que nunca deja de ser entretenida.
También funciona especialmente bien la recuperación de Mister Zero, respetando el nombre original con el que debutó el personaje antes de convertirse en el popular Mr. Freeze. Es una muestra de que los responsables conocen profundamente la historia editorial de DC y disfrutan rescatando detalles olvidados por el gran público.
No todos los cambios, sin embargo, resultan igual de acertados. La nueva versión del Sombrerero Loco apenas conserva rasgos del personaje clásico. El problema no reside en el cambio de género, sino en convertirlo prácticamente en una presentadora televisiva con maneras que recuerdan inevitablemente a Ana Rosa Quintana. Más discutible todavía resulta la reinterpretación de Enigma, reducido aquí a un mafioso impulsivo y violento que pierde precisamente aquello que siempre definió al personaje: su superioridad intelectual.
Tampoco termina de funcionar el episodio dedicado a Barbatos. Su principal antagonista posee una apariencia que recuerda demasiado a Venger, el célebre villano de ‘Dragones y Mazmorras’, mezclado con algunos diseños de la serie animada de ‘Los Cazafantasmas’. El resultado roza involuntariamente el ridículo dentro de una serie que normalmente presume de enorme coherencia estética. Por fortuna, estos tropiezos son excepciones dentro de una temporada notable.
Un Batman implacable con un final que apunta hacia una tercera temporada
Uno de los mayores logros sigue siendo el propio Bruce Wayne. Este Batman desconfía profundamente de la naturaleza humana, se muestra frío, contundente y mucho menos compasivo que otras encarnaciones recientes. En ese contexto adquiere especial sentido la recuperación de Cerillas Malone como una herramienta más dentro de su guerra psicológica contra el crimen.
También convence el regreso de Harley Quinn. No deja de ser un guiño cargado de simbolismo recordar que el personaje debutó el 11 de septiembre de 1992 en el episodio ‘Un favor para el Joker’ de ‘Batman: La serie animada’, convirtiéndose con el tiempo en uno de los escasos personajes creados para televisión que terminaron integrándose plenamente en el universo de los cómics.
La serie mantiene además un inteligente juego de anticipación mediante pequeños cliffhangers al final de prácticamente todos los episodios. Poco a poco va construyendo la presencia del Joker hasta convertirlo en el gran clímax de la temporada. Aunque su aparición resulta efectiva, quizá habría sido más estimulante apostar por un antagonista inesperado. El Joker era la opción más evidente y precisamente por ello también la menos arriesgada. En cualquier caso, el desenlace deja abierta de forma natural una tercera temporada y el doblaje por parte de Matthew Needham le viene como anillo al dedo a un Joker psicópata pero más frío que un alemán en plena filomena.
Si seguimos con el apartado interpretativo destaca Hamish Linklater, que asume el complejo reto de suceder al inolvidable Kevin Conroy aportando una personalidad propia sin caer en la imitación. Y, si hablamos del doblaje español, Claudio Serrano continúa siendo insustituible. Su identificación con Batman ya alcanza un nivel comparable al que Constantino Romero logró con otras grandes figuras del cine. Solo le falta presentar un programa de televisión para completar el paralelismo.
‘Batman: el cruzado enmascarado’ demuestra en esta segunda temporada que aún es posible reinterpretar al personaje sin renunciar a su esencia. Puede discutirse alguna decisión creativa concreta, visualmente sigue brillando gracias a su extraordinaria dirección artística, aunque algunas secuencias realizadas mediante animación digital en tres dimensiones (especialmente las relacionadas con vehículos) rompen ocasionalmente la armonía visual Pero el conjunto confirma que esta sigue siendo una de las aproximaciones audiovisuales más interesantes que ha recibido el Caballero Oscuro en los últimos años.
Una premisa fascinante con un desarrollo irregular
Hay películas que plantean grandes preguntas y otras que buscan ofrecer grandes respuestas. ‘El síndrome Rembrandt’ pertenece claramente al primer grupo. Pierre Schoeller construye una obra de vocación intelectual que utiliza el arte como catalizador para reflexionar sobre la ética científica, la energía nuclear, el cambio climático y la responsabilidad individual. El problema es que, en su empeño por resultar trascendente, termina sacrificando buena parte de la implicación emocional del espectador.
La premisa es, sin duda, sugerente y muy intrigante. Una prestigiosa física nuclear ve cómo la contemplación de varias pinturas de Rembrandt altera su percepción del mundo y la lleva a cuestionar todo aquello en lo que ha creído durante décadas. Es una idea fascinante porque enfrenta dos formas aparentemente incompatibles de entender la realidad: la objetividad de la ciencia frente al poder irracional del arte. Sin embargo, el guion desarrolla ese conflicto de manera excesivamente abstracta. La transformación de la protagonista se acepta más como una metáfora que como un proceso psicológico plenamente convincente.
Camille Cottin y Romain Duris sostienen el relato
Camille Cottin soporta buena parte del peso dramático con una interpretación contenida, llena de pequeños matices y silencios que transmiten la creciente fractura interior de su personaje. A su lado, Romain Duris aporta equilibrio interpretando a un hombre que observa cómo la mujer con la que ha compartido toda una vida comienza a convertirse en alguien casi irreconocible. Ambos construyen una relación creíble incluso cuando el relato se vuelve más simbólico que narrativo.
Una puesta en escena elegante al servicio de las ideas
Visualmente, Schoeller apuesta por una puesta en escena sobria. La fotografía evita cualquier artificio y encuentra en los cuadros de Rembrandt un recurso visual poderoso, utilizando la luz y las sombras como prolongación del estado emocional de los personajes. No es casual: el claroscuro característico del pintor se convierte aquí en una metáfora constante de las zonas grises entre conocimiento, intuición y conciencia moral.
Un ritmo pausado que no conectará con todo el público
Donde la película puede dividir más al público es en su ritmo. Es un cine pausado, construido a partir de conversaciones, silencios y largos momentos de contemplación. Quien espere un thriller sobre una conspiración nuclear probablemente salga decepcionado, porque el suspense nunca es el verdadero objetivo. La tensión procede de las dudas éticas y existenciales de sus protagonistas, no de la acción.
El mayor mérito de ‘El síndrome Rembrandt’ reside precisamente en no ofrecer desvelar sus cartas de manera explícita. Invita al espectador a preguntarse hasta qué punto el conocimiento científico basta para comprender el mundo o si el arte puede revelar verdades que escapan a la razón. No obstante, esa misma ambición intelectual acaba jugando en su contra cuando la película prioriza el discurso sobre la emoción y convierte algunas secuencias en ejercicios de reflexión más que en auténticos momentos dramáticos.
En definitiva, Pierre Schoeller firma una obra elegante, inteligente y profundamente europea, destinada a un público dispuesto a dejarse llevar por las ideas más que por la trama. Es una película de esas que requieren una conversación post visionado.
Ficha de ‘El síndrome Rembrandt’
Estreno en España: 7 de agosto de 2026. Título original: Rembrandt. Duración: 107 min. País: Francia. Dirección: Pierre Schoeller. Guion: Pierre Schoeller, Anne-Louise Trividic. Música: Pawel Mykietyn. Fotografía: Nicolas Loir. Reparto principal: Camille Cottin, Romain Duris, Denis Podalydès. Producción: Trésor Films, France 3 Cinema, Zinc, Artémis Productions, BE TV, Proximus, Canal+, Netflix. Distribución: Vercine. Género: drama, suspense. Web oficial.
Renny Harlin regresa a un territorio conocido, con pretensiones honestas y factura española
Tras haber estado muy entretenido con la trilogía remake de ‘The Strangers’, Renny Harlin cambia de tercio. El director de ‘Deep Blue Sea’ vuelve a rodar con sobre tiburones y también regresa al género del cine de acción pues es también el más lucrativo para él. Recordemos que Harlin es el director de ‘Jungla de Cristal 2’, ‘La isla de las cabezas cortadas’ o ‘Máximo riesgo’, entre otras. Con todo esto y aunque la calidad de las películas de este finés siempre se pone en entredicho (es el autor de ‘Hércules: el origen de la leyenda’), cabía esperar una película que no fuese de mera explotación. ‘En mar abierto’ es exactamente eso, pero con bastante buena calidad técnica.
¿Se puede tener tan mala suerte de que, tras la fortuna de sobrevivir a un aterrizaje forzoso en el mar, te veas rodeado de tiburones? Harlin piensa que es plausible y es la premisa que plantea para desarrollar la acción. Y lo hace a partir del texto los guionistas de películas calificadas casi de serie B como son Shane Armstrong y S. P. Krause, autores de ‘Bait’, ‘Black Chamber’ o ‘The Darkness’. Se percibe el bajo presupuesto pese a los nombres de su reparto, pero la película sale airosa por lo que comentaba anteriormente, hay una mano diestra tras la cámara y en postproducción que sabe darle a todo un halo de realismo y de película más costosa de lo que realmente es. Quien sabe, quizás si se hubiese concebido como originalmente se pensaba, que era como secuela de ‘Bait’, la cosa habría sido peor.
Harlin demuestra desde los primeros minutos que sabe manejar el ritmo. Tiene alguna que otra toma curiosa a la hora de reflejar la dimensión de la catástrofe o de darle espectacularidad a la acción, especialmente durante el accidente, donde la planificación transmite una sensación de caos bastante conseguida. Resulta llamativo que varias de las secuencias acuáticas se rodaran en grandes depósitos de agua combinados con escenarios físicos y efectos digitales, una solución habitual en este tipo de producciones que aquí logra un resultado más convincente de lo esperado.
También es interesante comprobar cómo el director recupera una idea que ya dominó en ‘Deep Blue Sea’: los tiburones funcionan mejor cuando son una amenaza constante que cuando ocupan el centro del plano. La tensión nace más de la espera que del ataque. Y por otro lado el coste, a raíz de tener que recrear menos tiburones, se reduce.
Un entretenimiento consciente de sus excesos
Uno de los mayores aciertos del guion de ‘En mar abierto’ consiste en no limitar toda la acción a un único espacio. La película dispone varios escenarios dentro del mismo desastre. Encierros, tensión social, carreras delante de un tiburón… Entre las tres consiguen mantener nuestra atención, que por supuesto solo quiere ver muertes con escualos. Esa fragmentación evita que la propuesta caiga en la monotonía y permite alternar momentos de suspense con otros mucho más cercanos al cine de aventuras.
Eso no significa que el libreto esté libre de decisiones cuestionables. Como en toda película de estas características hay alguna que otra decisión por parte de los protagonistas que carece de sentido o lógica. Hay personajes que parecen olvidar el peligro en el momento más inoportuno o que escogen siempre la alternativa más arriesgada. Sin embargo, Harlin parece plenamente consciente de ello y, en ocasiones, incluso juega con esos tópicos. No es casual la inclusión de un personaje que, en mitad del caos, grita el clásico «soy ciudadano americano», una frase que funciona casi como una broma metacinematográfica sobre determinados clichés del cine de acción estadounidense.
Dentro del reparto sorprende especialmente la presencia de Ben Kingsley. Su participación es prácticamente una broma, reducida a un papel tan breve que cuesta creer que un intérprete de su prestigio figure entre los principales reclamos del cartel. Más que un personaje, parece un elegante cameo destinado a aportar un nombre de peso a la producción.
Aaron Eckhart sostiene la aventura
Quien realmente carga con el peso del relato es Aaron Eckhart. El actor recupera el rol de piloto como ya hizo en ‘Sully’. Es uno de los protagonistas en esta historia que realmente tiene protagonismo compartido al fragmentarse en distintas situaciones, pero es evidente que la narración regresa a él una y otra vez. Eckhart aporta la presencia, más que demostrada anteriormente, como líder y cumple con el perfil de héroe clásico.
Y sí, llega ese momento que resume perfectamente la filosofía del filme: Aaron Eckhart liándose a golpes con un remo con un tiburón que le triplica en tamaño. Es una escena que supone una declaración de intenciones y que seguro que más de un superviviente real te diría que no es tan loca como parece. Sea como fuere está claro que Harlin no busca realismo, sino una diversión extraída de la tensión.
Un desastre aéreo que sabe cómo no acabar estrellándose
La producción es consciente en todo momento de qué clase de película quiere ser. No aspira al terror sofisticado ni a la profundidad psicológica. Aporta ciertos dramas para cada personaje pero su objetivo es mantener al espectador tenso durante poco más de hora y media enlazando accidentes, ataques, rescates imposibles y algún que otro sacrificio heroico.
‘En mar abierto’ no alcanzará el estatus de clásico dentro del subgénero de tiburones, pero sí representa cierto sector del terror actual que esquiva la parte peyorativa de la etiqueta serie B comprendiendo perfectamente cuáles son sus fortalezas. Renny Harlin aporta el oficio suficiente para ello. Es un pasatiempo honesto y a veces eso basta para disfrutar.
Por último, cabe señalar que la película tiene factura española pues está producida por Nostromo Pictures y parte de su rodaje ha transcurrido en Canarias. La banda sonora es del getxotarra Fernando Velázquez y han trabajado en ella estudios de efectos como Orca Studios o El Ranchito. Es pro ello que está dedicada a la memoria de Lionel Estivill, experto en VFX quien con solo 34 años fue profesor de la ESCAC y trabajó en películas como ‘Transformers’, ‘Thor’, ‘Paddington’ o ‘Apocalipsis Z’.
Ficha de ‘En mar abierto’
Estreno en España: 7 de agosto de 2026. Título original: Deep Water. Duración: 110 min. País: EE.UU., España. Dirección: Renny Harlin. Guion: Pete Bridges, Shayne Armstrong, S.P. Krause. Música: Fernando Velázquez. Fotografía: DJ Stipsen. Reparto principal: Ben Kingsley, Aaron Eckhart, Angus Sampson, Molly Belle Wright. Producción: Nostromo Pictures, Arclight Films, Aristos Films, Aventura, Blue Rider Pictures, Pink308, Rabbits Black, SSS Entertainment, Simmons/Hamilton Productions, Top Film Distribution. Distribución: DeAPlaneta. Género: acción, terror. Web oficial.
David Lowery puede gustar o no, pero no podemos negar que siempre nos trae cosas originales, distintas y visualmente logra siempre crear un montón de sensaciones. ‘Mother Mary’ es un sinfín de sensaciones, musicales, sensoriales, visuales que logran que te quedes inmerso en estas casi dos horas de película.
El reencuentro de dos almas en un ático
Un icono del pop de fama mundial regresa a los escenarios tras un grave accidente. Quiere volver de una manera espectacular y perfecta y para ello decide huir a un campo inglés en busca de Sam Anselm, su antigua diseñadora de vestuario de la cual se había distanciado desde hace mucho tiempo.
La película es un gran diálogo entre ellas dos, recordando, echándose cosas en cara pero sin rencor. El rencor ya se terminó, solo queda una tristeza que vemos reflejada en el ambiente. El color de la película logra representar este sentimiento desde que entramos en el estudio de la diseñadora. Ellas dos son la película, mostrando su alma desde el momento en el que Mary entra en la habitación y ambas deben enfrentarse a sus fantasmas pasados. ‘Mother Mary’ me ha gustado muchísimo, un musical, un thriller psicológico, un toque terrorífico pero sin fantasmas reales.
David Lowery y sus metáforas
Qué deciros de este director, todos nos acordamos de ‘A Ghost Story’ o ‘El Caballero verde’, películas que al igual que ésta, juega mucho con las metáforas, con los colores y por supuesto logra sacar todo el jugo a sus actrices. Ambas están perfectas.
La película es super teatral, al principio la cámara casi es fija, se mueve, pero apenas lo notamos. Después de un baile, la cámara juega con el espectador, comienza a moverse de maneras diferentes mostrándonos distintos planos desde lugares insospechados. También vemos como cuida todo hasta el último milímetro. Y es que la imagen “fantasmal” que vemos en la cinta, no tiene CGI, está creada por el artista Daniel Wurtzel y es increíble la sensación que logra con una simple tela. Es espectacular.
Anne Hathaway y Michaela Coel un dúo espectacular
Sin lugar a dudas la película son ellas dos. Dan una clase magistral de actuación y de como poner los pelos de punta simplemente con sus miradas, sus silencios y sus diálogos llenos de amor, tristeza y bastante nostalgia.
En Anne Hathaway vemos el trabajo impresionante de físico y también vocal. Ya la habíamos escuchado cantar en ‘Los Miserables’, pero aquí no solo canta, si no también baila, se mueve como una gran reina del pop. Con un vestuario espectacular que le va como anillo al dedo.
Pero Michaela Coel no se queda atrás. Encargada de dar vida a esta diseñadora que nos deja ver la tristeza que tiene al ver a su antigua musa. Y a la vez, disfruta al imaginarse el vestido perfecto mientras van hablando. No creo que hubiesen cogido a nadie mejor para representar este papel lleno de paz y viveza. En la cinta también aparece Hunter Schafer, no tiene un papel principal, pero lo que la vemos, como siempre está muy bien.
Un vestuario impecable
Esta película como he comentado es el vestuario y su color. Bina Daigeler es la encargada de lograr que todo sea perfecto. Aunque también tenemos algún diseño de Iris van Herpen y Yohji Yamamoto.
En un principio el vestuario iba a ser simplemente dibujos o fotografías, pero al ver los diseños, David Lowery decidió que Anne Hathaway tendría que salir con ellos viendo las distintas actuaciones musicales. Michaela Coel fue alumna suya antes del rodaje para aprender los movimientos de la modista y poder darle más realidad a su personaje.
Música y espectáculo
La película está llena de música, de baile, aunque sea de una manera secundaria. Pero Mary es una gran cantante y debemos ver también parte de su vida para entender todo lo que vamos viendo. Las actuaciones son increíbles, como he comentado, se ve el gran trabajo de Anne Hathaway tanto físicamente como vocal y es la verdad que lo hace genial.
‘Mother Mary’ quizás no sea para todo el mundo es una película muy sensorial, llena de metáforas y que sin duda puede pesar un poco. Para mi ha sido una cinta muy inmersiva, entre la música, los colores, los movimientos de las telas y por supuesto, sus dos actrices que están inmensas. Es una película que recomiendo mucho, ya sea solo por la experiencia de verla ya solo sea por lo diferente que es.
Ficha de la película
Estreno en España: 31 de julio de 2026. Título original: Mother Mary. Duración: 112 min. País: Reino Unido. Dirección: David Lowery. Guion: David Lowery. Música: Daniel Hart. Canciones de Charli XCX, Jack Antonoff. Fotografía: Andrew Droz Palermo y Rina Yang. Reparto principal: Anne Hathaway, Michael Coel, Hunter Schafer, FKA Twigs, Sian Clifford. . Producción: A24, Augenschein Filmproducktion, Homebird Productions, Sailor Bear, First Look, Access Entertainment, IPR.VC. Distribución: Elastica Films. Género: Ficción. Web oficial.
Una fresca y nueva perspectiva a través del Spider-Man más solitario, pero a la vez el más multitudinario
Tras el terremoto emocional de ‘Spider-Man: No Way Home’, parecía evidente que el siguiente paso del Peter Parker de Tom Holland debía ser mirar hacia dentro antes que hacia el multiverso. ‘Spider-Man: Brand New Day’, dirigida por Destin Daniel Cretton, entiende perfectamente esa necesidad y construye un relato donde la melancolía pesa tanto como la acción. No llega a convertirse en una película oscura, pero sí adopta un tono más tenebroso y adulto que el de entregas anteriores, explorando la soledad del héroe derivada del conjuro que hizo que el mundo olvidara quién es realmente Peter Parker. Y ese enfoque, para mí es de las mejores bazas de este filme.
Nada más comenzar, el largometraje rompe una de las principales expectativas que había generado su campaña promocional. Como muchos sospechábamos, prácticamente todo el material más espectacular del tráiler pertenece a la secuencia de apertura. Las imágenes que recreaban viñetas míticas del cómic y ese desfile de villanos que prometía una amenaza coral se concentran en esos primeros minutos. Es una decisión inteligente porque prepara al espectador para descubrir que, en realidad, esta vez no existe un gran supervillano central que monopolice el conflicto.
De paso, la película desmonta buena parte de las teorías conspirativas que inundaron las redes sociales durante meses. Aquellos autoproclamados «expertos» que aseguraban que Sony había eliminado personajes del tráiler o escondía medio reparto han visto cómo todas sus predicciones se desmoronan. Quizá sirva para que muchos aficionados aprendan a distinguir entre quienes analizan el cine por amor al arte y quienes simplemente alimentan el algoritmo con especulaciones sin fundamento en busca de notoriedad y autobombo.
Un puente emocionante hacia el futuro… que a veces frena demasiado
Uno de los grandes aciertos del libreto consiste en recuperar la esencia científica de Spider-Man. Peter va enlazando encuentros, experimentos y situaciones donde la pseudociencia vuelve a desempeñar un papel fundamental, recuperando una tradición muy arraigada en los cómics del personaje. A ello se suma un equilibrio bastante conseguido entre la tristeza que provoca el recuerdo de MJ (Zendaya) y el humor característico del protagonista. Peter ha madurado, pero sigue echando de menos su etapa estudiantil, sus amigos y ese punto friki que siempre ha definido al personaje y que más aflora cuando está con Ned (Jacob Batalon).
Las escenas de acción también merecen una mención especial. Los balanceos por Nueva York y varias coreografías parecen diseñadas pensando directamente en quienes han disfrutado de los videojuegos recientes del personaje. Hay movimientos, encuadres y persecuciones que recuerdan claramente a esa forma tan dinámica de entender al trepamuros.
Sin embargo, donde la película deja una sensación más agridulce es en su incapacidad para culminar dos ideas realmente prometedoras. No porque vayan demasiado lejos, sino precisamente porque se quedan a medio camino.
La primera tiene que ver con los mutantes. Marvel y Sony rozan un terreno apasionante (además de recordarnos a la película ‘Fallen’), pero pisan el freno justo cuando parecía que iban a cruzar una línea importante. Jean Grey aparece (el secreto que hace tiempo que dejó de serlo) y su reinterpretación resulta muy distinta tanto para ella como para otro personaje relacionado con esa trama. Da la impresión de que Marvel Studios y los acuerdos entre compañías han preferido reservar determinadas sorpresas para producciones completamente controladas por el estudio marvelita.
La segunda oportunidad desaprovechada afecta al propio Spider-Man. Se insinúa una evolución física del héroe que podría haber acercado la historia a terrenos próximos al body horror que en su día tampoco culminó Sam Raimi, pero nuevamente la película opta por detenerse antes de cruzar ese umbral. Es fácil imaginar que Sony haya considerado que ese camino podría resultar demasiado extremo para una versión cinematográfica tan popular del personaje, pero habría estado bien aproximarse a cómics como ‘The Spectacular Spider-Man’, ‘The Other: Evolve or Die’ o ‘Mutant Agenda’.
Una película de transición marvelita pero con personalidad propia
Aunque funciona claramente como puente hacia acontecimientos futuros del Universo Cinematográfico Marvel, ‘Spider-Man: Brand New Day’ consigue evitar convertirse únicamente en un episodio de transición. Incluso encuentra tiempo para desarrollar una idea sorprendentemente original alrededor de una palabra recurrente durante el relato, construyendo una especie de pequeño ‘Ciudadano Kane’ que aporta un giro diferente dentro del cine superheróico.
No todo funciona con la misma precisión. Hay varias secuencias cuya resolución transmite cierta sensación de improvisación, especialmente una situada inmediatamente después del clímax principal, donde parece que el montaje no encuentra la mejor forma de cerrar lo que acaba de ocurrir.
Destin Daniel Cretton vuelve a demostrar la sensibilidad narrativa que ya había exhibido en ‘Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos’ o en ‘Wonder Man’. El director mantiene además un perfil especialmente interesante dentro de Marvel. Conviene mantenerle en nuestro punto de mira por eso y por ser el encargado del esperado live action de ‘Naruto’.
Entre los numerosos guiños para los aficionados destaca también la dedicatoria final a Gerry Conway, creador de The Punisher aquí interpretado nueva mente por Jon Bernthal. El homenaje resulta especialmente apropiado si recordamos que El Castigador debutó precisamente en las páginas de un cómic de Spider-Man.
Puede que ‘Spider-Man: Brand New Day’ no alcance el impacto emocional que tuvieron en su día algunas películas de Tobey MaGuire o Andrew Garfield, ni se atreva a desarrollar todas las ideas que plantea, pero sí ofrece una evolución coherente del personaje. Combina entretenimiento con melancolía y deja preparado un tablero que promete movimientos muy interesantes en el futuro del MCU.
Como añadido final y avisando de spoilers he de mencionar la escena post-créditos. Se nos avisa de la presencia de Spider-Man en el espacio exterior. Por supuesto, correrán, ríos de tinta y ahora serán todo teorías. Así es que podemos imaginar que este Spider-Man que hemos visto pertenece a otro universo, que va a recibir la visita de un equivalente de un universo paralelo o incluso podría tratarse de 2099, el Spider-Man, que veremos en la nueva película animada que cerrará la trilogía de Miles Morales, aunque este realmente de lo que viene es del futuro. Lo más probable es que tenga que ver con lo que va a pasar en ‘Secret Wars’. Pero ya sabéis que con una semillita como esta muchos sacarán oro.
Ficha de ‘Spider-Man: Brand New Day’
Estreno en España: 29 de julio de 2026. Título original: Spider-Man: Brand New Day. Duración: 144 min. País: EE.UU. Dirección: Destin Cretton. Guion: Chris McKenna, Erik Sommers, Justin Kuritzkes. Música: Michael Giacchino. Fotografía: Brett Pawlak. Reparto principal: Tom Holland, Zendaya, Jacob Batalon, Sadie Sink, Jon Bernthal, Mark Ruffalo. Producción: Columbia Pictures, Marvel Studios, Pascal Pictures, Sony Pictures. Distribución: Sony Pictures. Género: ciencia ficción, adaptación. Web oficial.
Una narración consistente y poderosa que no necesita palabras
Hay ocasiones en las que un cortometraje demuestra que el cine sigue siendo, ante todo, un arte visual y narrativo que no entiende de tiempos. ‘Juggernaut’, dirigido por los hermanos Daniele Ricci y Emanuele Ricci, pertenece a esa categoría de obras que prescinden deliberadamente del diálogo para confiar toda su expresividad a la imagen, el sonido y la interpretación física. Es un cortometraje italiano, sí, pero también una propuesta profundamente universal, porque su historia podría comprenderse en cualquier rincón del mundo sin necesidad de traducción.
Lejos de convertirse en un mero ejercicio de estilo, el silencio es aquí una herramienta narrativa. No hay una sola línea de diálogo ni un solo texto explicativo, pero tampoco hacen falta. La historia es sencilla y está construida desde la acción, permitiendo que el espectador descubra poco a poco un universo mucho mayor del que realmente aparece en pantalla. Esa capacidad para sugerir un imaginario completo sin verbalizarlo es uno de los mayores logros del trabajo de los Ricci.
El protagonista transmite una resistencia casi sobrehumana sustentada en el estoicismo, como hacía el protagonista de ‘Sisu’, por ejemplo. Del mismo modo que el personaje creado por Jalmari Helander avanzaba soportando todo tipo de adversidades con una determinación inquebrantable, el héroe de ‘Juggernaut’ interpretado por Eugenio Krilov encuentra en la perseverancia su principal arma. Son personajes definidos mucho más por sus acciones que por sus palabras, auténticos supervivientes cuya personalidad se construye golpe tras golpe.
Una fantasía medieval de enorme riqueza visual
Si algo destaca desde el primer plano es el extraordinario trabajo fotográfico. La imagen posee un color muy trabajado, con un etalonaje que dota de personalidad propia a cada escenario. La fotografía juega constantemente con los contrastes entre espacios dominados por la oscuridad y pequeños estallidos cromáticos que enriquecen la composición sin romper la coherencia estética. Una prenda, una llama, un cielo, el color aparece para destacar entre lo tenebroso del ambiente.
La propuesta visual remite a esa fantasía medieval europea de tono oscuro que en los últimos años ha encontrado excelentes representantes. Es fácil pensar en el imaginario desarrollado por Paul Urkijo o recordar atmósferas cercanas a ‘Black Death’ y ‘El caballero verde’. No se trata de una imitación, sino de compartir una sensibilidad estética donde los bosques, las ruinas, la piedra y la naturaleza adquieren un peso dramático tan importante como los propios personajes.
Sorprende también el diseño de producción. A pesar de tratarse de una producción modesta, el cortometraje presenta un notable cuidado en la construcción de su universo. El vestuario, el atrezo y los diferentes elementos escénicos (props) poseen una credibilidad que ayuda enormemente a la inmersión. En ningún momento da la impresión de que el presupuesto limite la ambición artística, al contrario, la imaginación compensa cualquier restricción material.
Un ejercicio de cine puro que trasciende su condición de cortometraje
Quizá el mayor mérito de ‘Juggernaut’ sea precisamente su capacidad para sugerir mucho más de lo que enseña. En apenas unos minutos logra que el espectador intuya una mitología previa, un contexto histórico y unas reglas internas que nunca necesitan ser explicadas. Ese respeto por la inteligencia del público conecta con el mejor cine fantástico contemporáneo, donde la exposición deja paso a la observación.
También resulta llamativo el equilibrio entre espectáculo y sobriedad. La acción nunca cae en el exceso, sino que sirve para desarrollar al personaje y mantener un ritmo constante. No busca impresionar mediante la acumulación de secuencias grandilocuentes, sino construir una aventura de apariencia sencilla cuya verdadera riqueza reside en todo aquello que permanece implícito.
‘Juggernaut’ demuestra que el formato corto sigue siendo un extraordinario laboratorio creativo para el cine fantástico. Con una identidad visual muy marcada, una dirección artística sorprendentemente sólida y una narración completamente muda que jamás pierde claridad, Daniele Ricci y Emanuele Ricci firman una obra pequeña en duración pero grande en personalidad. Un recordatorio de que el cine puede seguir emocionando únicamente con imágenes cuando detrás existe una mirada cinematográfica auténtica.
Ficha de ‘Juggernaut’
Estreno en España: 2024. Título original: Juggernaut. Duración: 20 min. País: Italia. Dirección: Daniele Ricci, Emanuele Ricci. Guion: Eugenio Kirlov, Daniele Ricci, Emanuele Ricci. Música: Diego Guarnieri. Fotografía: Daniele Ricci. Reparto principal: Eugenio Krilov, Adriana Papana, Nicolò Cerreti. Producción: Mondo Rosso Productions. Género: terror. Web oficial.
Natalie Erika James vuelve a convertir el terror en un espejo incómodo
Desde su misma secuencia inicial, entre rutinas de fitness, dietas y una obsesión enfermiza por la comida, ‘Insaciable’ inevitablemente despierta el recuerdo de ‘La sustancia’. Sin embargo, sería un error considerar que el nuevo trabajo de Natalie Erika James pretende ir a rebufo del fenómeno protagonizado por Demi Moore. Ambas comparten un mismo campo de reflexión (la dictadura de la imagen, la obsesión por el cuerpo perfecto y la presión estética alimentada por las redes sociales), pero cada una desarrolla un camino muy distinto.
Si existe una producción que realmente puede entenderse como una continuación espiritual de ‘La sustancia’, esa sería ‘Thinestra’, mucho más condicionada por las inevitables comparaciones. ‘Insaciable’, en cambio, utiliza un punto de partida parecido (la aparición de un supuesto compuesto milagroso capaz de acercarte al físico que deseas), aunque pronto deriva hacia un territorio propio. La pregunta, por tanto, resulta inevitable: ¿consigue demostrar que posee una identidad diferenciada? En gran medida sí, aunque no sin ciertas contradicciones.
Natalie Erika James ya había demostrado en ‘Relic’ que el terror era únicamente el vehículo para hablar de conflictos profundamente humanos. Después llegaría su notable precuela de ‘Rosemary’s Baby’, donde volvió a exhibir una sensibilidad poco habitual para combinar el horror psicológico con dramas íntimos. En ‘Insaciable’ regresa precisamente a ese terreno donde mejor se mueve: un cine en el que el miedo nace mucho antes de que aparezca cualquier elemento sobrenatural.
El verdadero horror está en la necesidad de agradar
Lo más interesante de ‘Insaciable’ reside en que nunca limita su discurso únicamente a los trastornos alimentarios. Evidentemente estos ocupan el centro del relato, pero Natalie Erika James amplía el foco para hablar del control de las pulsiones en un sentido mucho más amplio.
La necesidad compulsiva de consultar constantemente el teléfono móvil, la facilidad con la que se ridiculiza a las personas con sobrepeso o la ansiedad por responder a unos cánones de belleza imposibles aparecen como síntomas de una misma enfermedad social. El filme plantea que la presión por agradar no solo nace del deseo de seducir a una posible pareja, sino también de la necesidad de satisfacer las expectativas familiares, especialmente las de unos padres cuya aprobación puede convertirse en una prisión invisible.
La directora construye esa angustia mediante la sugestión antes que mediante el sobresalto fácil. Su puesta en escena vuelve a apostar por imágenes desagradables, por una sensación física de incomodidad y por un ambiente malsano que consigue transmitir que algo se está pudriendo mucho antes de que el horror se haga explícito.
En ese sentido también resulta especialmente interesante la utilización de los trastornos del sueño. Aunque algunas escenas puedan parecer fantásticas, la película introduce una referencia muy real al Trastorno Alimentario Relacionado con el Sueño (TARS), una parasomnia en la que el paciente consume alimentos de forma compulsiva e incontrolada durante despertares nocturnos. Esa conexión con una condición médica existente aporta una dimensión especialmente inquietante a varias de sus secuencias.
Una parte sobrenatural menos inspirada que su discurso
El principal problema de ‘Insaciable’ aparece cuando decide explicar su componente sobrenatural. Hasta ese momento, Natalie Erika James consigue que todo funcione como una poderosa metáfora sobre la obsesión contemporánea por el aspecto físico. Sin embargo, conforme avanza el relato, esa dimensión fantástica termina desligándose del mensaje principal.
Las reglas que gobiernan esa amenaza sobrenatural responden a mecanismos mucho más convencionales, cercanos al J-Horror de principios de los años 2000 que a un terror psicológico moderno preocupado por desarrollar sus metáforas hasta las últimas consecuencias. Esa ruptura hace que el desenlace pierda parte de la fuerza acumulada durante su excelente primera mitad.
No obstante, incluso con esa irregularidad, ‘Insaciable’ continúa siendo una propuesta mucho más interesante que buena parte del terror comercial reciente. Natalie Erika James demuestra nuevamente que le interesa utilizar el género como herramienta para analizar conflictos profundamente contemporáneos tal y como hacen Alex Garland, Julia Ducournau, Damian McCarthy o Paco Plaza.
Ficha de ‘Insaciable’
Estreno en España: 24 de julio de 2026. Título original: Saccharine. Duración: 112 min. País: Australia. Dirección: Natalie Erika James. Guion: Natalie Erika James. Música: Hannah Peel. Fotografía: Charlie Sarroff. Reparto principal: Midori Francis, Danielle Macdonald, Madeleine Madden. Producción: Carver Films, IPR.VC, Thrum Films. Distribución: Diamond Films. Género: terror. Web oficial.
Vistosa actualización del clásico de Tor Åge Bringsværd
La animación europea continúa demostrando que posee personalidad propia a la hora de abordar el cine familiar. Rufus. La serpiente que no sabía nadar, dirigida por Endre Skandfer y basada en la popular obra del escritor noruego Tor Åge Bringsværd, recupera uno de los personajes más queridos de la literatura infantil nórdica para construir una historia sencilla, pero eficaz, sobre la importancia de aceptar aquello que nos hace diferentes. Aunque el punto de partida se apoya en el imaginario del monstruo del Lago Ness y las leyendas escocesas, la película pronto deja claro que su auténtico interés reside en hablar de problemas muy actuales, utilizando la fantasía como vehículo para conectar con el público infantil.
Una historia sobre el acoso con ecos de El patito feo
Más allá de la aventura, Rufus. La serpiente que no sabía nadar construye un relato que recuerda inevitablemente a clásicos como ‘El patito feo’. Su protagonista es un joven que no encaja dentro de su propia comunidad, es señalado por ser distinto y debe aprender a convertir aquello que los demás consideran una debilidad en su mayor fortaleza.
La película aborda el rechazo, la exclusión y el acoso desde una perspectiva accesible para los más pequeños, transmitiendo un mensaje claro sobre la autoestima, la cooperación y la necesidad de aceptar las diferencias. Sin caer en discursos excesivamente moralizantes, consigue que su mensaje resulte comprensible para el público al que va dirigido.
El Lago Ness como escenario de fantasía
El universo en el que transcurre la historia aprovecha el mito del monstruo del Lago Ness para crear un mundo donde las criaturas fantásticas conviven bajo sus propias reglas. Precisamente por partir de una de las leyendas más conocidas del imaginario popular, la película puede permitirse numerosas licencias creativas sin necesidad de buscar una explicación realista.
Dentro de ese contexto fantástico resulta natural aceptar la presencia de personajes imposibles o situaciones que desafían cualquier lógica científica, reforzando el tono de cuento que acompaña toda la narración.
Una decisión estética discutible
Quizá uno de los aspectos más llamativos sea el diseño de las serpientes marinas. La decisión de dotarlas de pelo resulta, cuanto menos, cuestionable tanto desde un punto de vista científico como estético.
Sin embargo, parece evidente que no responde a una búsqueda de realismo, sino a una intención comercial y narrativa: ofrecer una mayor variedad visual entre personajes y hacerlos más atractivos para el público infantil, siguiendo una tendencia que ya han explotado con éxito producciones como ‘Trolls’. Aunque esta elección puede sorprender a los espectadores adultos, termina integrándose dentro del tono fantástico de la propuesta.
Una producción que confirma el buen momento de la animación europea
La película vuelve a poner de manifiesto la capacidad de la animación europea para desarrollar proyectos familiares alejados de los grandes estudios estadounidenses. La coproducción entre Noruega y Bélgica ofrece un acabado visual cuidado y una historia que prioriza los valores humanos por encima del espectáculo constante. ‘Rufus. La serpiente que no sabía nadar’ encuentra su lugar gracias a un relato cercano y un protagonista con el que resulta fácil empatizar.
Es un filme que propone una aventura familiar de corte clásico que utiliza el universo del monstruo del Lago Ness para construir una historia sobre el rechazo, la aceptación y la superación personal. Mantiene vivo el espíritu de la obra original de Tor Åge Bringsværd reinventando su estética, con una aventura amable y cargada de valores que conecta con temas tan universales como el miedo, la diferencia y la importancia de encontrar nuestro propio lugar.
Ficha de ‘Rufus. La serpiente que no sabía nadar’
Estreno en España: 24 de julio de 2026. Título original: Rufus – The Sea Serpent Who Couldn’t Swim. Duración: 81 min. País: Noruega. Dirección: Endre Skandfer. Guion: Karsten Fullu, Johan Bogaeus, Lotte Scheutz. Música: Peder Kjellsby. Reparto principal (doblaje original): Mudit Gupta, Gisken Armand, Torstein Bae, Sigrid Bonde Tusvik, Kåre Conradi. Producción: Anima Point, Atmosphere Media, Maipo Film, NeXFrames Media. Distribución: Vercine. Género: aventura, infantil, fantasía. Web oficial
Cuando se anunció que Stuart Bloom sería el protagonista de un nuevo spin off de ‘The Big Bang Theory’, pocos podían imaginar que la franquicia optaría por abandonar casi todas las convenciones que la hicieron mundialmente popular. Al contrario que ‘El joven Sheldon’, ‘Stuart no consigue salvar el universo’ no intenta repetir la fórmula de la sitcom original. Al contrario. La utiliza como punto de partida para lanzarse a un experimento mucho más ambicioso, extraño y, sobre todo, imprevisible.
La premisa de esta nueva serie, que se puede ver si haber visto la original y que se estrena el 23 de julio, es tan sencilla como efectiva. Una cadena de acontecimientos provoca que Stuart deba recorrer diferentes universos alternativos tratando de reparar un desastre que amenaza la realidad. A partir de ahí, la serie se convierte en un festival de ideas donde prácticamente cualquier escenario es posible.
Cada episodio propone un nuevo mundo con reglas completamente distintas. Lo mismo visitamos una sociedad postapocalíptica propia del mejor cine de ciencia ficción que un siglo XXI gobernado por la magia, una civilización completamente vegana o una delirante distopía donde las multas por pronunciar determinadas palabras (en un evidente guiño a ‘Demolition Man’) se llevan hasta consecuencias absolutamente absurdas.
Las referencias que se me vienen a la cabeza
Lo interesante es que la serie nunca se toma demasiado en serio. Cada realidad sirve tanto para desarrollar una aventura como para satirizar aspectos de nuestra sociedad, del fandom o incluso de la propia cultura popular.
Muchos establecerán inevitablemente comparaciones con ‘Doctor Who’, especialmente por la estructura de viajes entre realidades y el tono fantástico que adopta en determinados momentos. Sin embargo, la referencia que realmente viene a la cabeza es ‘Sliders’ (‘Salto al infinito’). Igual que ocurría en aquella reivindicable producción de los años noventa, los protagonistas saltan de una realidad alternativa a otra intentando regresar a su mundo original, lo que permite reinventar completamente el escenario en cada capítulo.
La conexión resulta incluso simpática si recordamos que en ‘Sliders’ participaba JerryO’Connell, a quien muchos recuerdan por compartir reparto con Wil Wheaton en ‘Stand by Me’. Precisamente Wil Wheaton terminó convirtiéndose en uno de los cameos más recurrentes y divertidos de ‘The Big Bang Theory’, ejerciendo casi siempre como el gran dolor de cabeza de Sheldon Cooper.
Un cambio de tono que demuestra que la franquicia todavía tenía margen para sorprender
Lo primero que llama la atención es que desaparecen las risas enlatadas. Esa simple decisión transforma completamente la experiencia. La serie deja de sentirse como una sitcom tradicional para acercarse más a una aventura de ciencia ficción con abundantes dosis de humor y por supuesto mayor número de planos.
También nos congratulan con la presencia de momentos sorprendentemente sangrientos, algo completamente impensable en la serie matriz. No llega a convertirse en una producción especialmente violenta, pero sí demuestra que sus responsables buscan explorar territorios narrativos diferentes.
Aun así, el ADN de ‘The Big Bang Theory’ continúa presente. Siguen apareciendo cameos, referencias científicas y constantes guiños al mundo del cómic, los videojuegos, el cine y la televisión. Toda la narración gira alrededor de esa mezcla entre divulgación científica y cultura popular que siempre definió a la franquicia.
Resulta especialmente simpático comprobar cómo algunos objetos del decorado esconden referencias visuales a personajes y acontecimientos de la serie original, mientras determinados episodios incluyen pequeños detalles destinados únicamente a los espectadores más observadores.
Mención aparte merece la magnífica cabecera compuesta por Danny Elfman. Quizá no sea una melodía especialmente pegadiza, pero sí transmite perfectamente esa sensación de rareza permanente que envuelve toda la serie. Además, los títulos de apertura incorporan pequeñas variaciones visuales y mensajes ocultos entre episodios, un detalle que invita a prestar atención incluso antes de comenzar cada aventura.
Una serie tremendamente entretenida… con un desenlace demasiado prudente
‘Stuart no consigue salvar el universo’ funciona porque entiende perfectamente cuál es su objetivo. No pretende revolucionar la televisión ni construir complejas reflexiones filosóficas sobre el multiverso. Quiere divertir. Y lo consigue con enorme facilidad.
Cada episodio termina despertando la curiosidad por descubrir cuál será la siguiente realidad absurda, qué nuevo cameo aparecerá o hasta dónde estarán dispuestos a llevar una idea aparentemente imposible. Esa sensación convierte la serie en un producto francamente adictivo que invita a encadenar capítulos casi sin darse cuenta.
Precisamente esa capacidad para reinventarse constantemente es su mayor virtud. Nunca sabemos qué clase de universo visitaremos a continuación ni qué referencias cinematográficas, científicas o comiqueras aparecerán escondidas entre los diálogos.
Por desgracia, esa valentía desaparece parcialmente en el desenlace. El final resulta bastante flojo y transmite la sensación de que sus responsables prefieren dejar múltiples puertas abiertas antes que ofrecer una conclusión realmente satisfactoria. Se percibe claramente como un intento de mantener viva la posibilidad de futuras temporadas si la recepción del público acompaña.
No arruina el viaje, porque el recorrido continúa siendo enormemente divertido, pero sí deja un pequeño sabor a oportunidad desaprovechada. Quizá sea el único momento donde la serie parece contenerse cuando durante el resto del trayecto había demostrado no tener miedo a abrazar el disparate más absoluto.
En cualquier caso, este spin off confirma que el universo de ‘The Big Bang Theory’ todavía podía ofrecer propuestas inesperadas. No busca sustituir a la serie original, sino demostrar que sus personajes todavía pueden protagonizar historias completamente diferentes sin perder su esencia. Y eso, en una franquicia tan conocida, ya es un mérito considerable.
A pesar de los años que tiene La Odisea, Nolan consigue extraerle una nueva interpretación
Han pasado unos 28 siglos desde que Homero escribió ‘La Odisea’. Desde entonces es una obra que sirve de molde, patrón o inspiración para gran parte de las historias que conocemos en lo que respecta al viaje y retorno del héroe. Si nos ceñimos al cine ha pasado más de un siglo desde que se publicó la primera película inspirada en tan magna obra. Fue F. Bertolini en 1911 quien en clave de cine mudo nos contaba la historia. Tiempo después vimos la película que protagonizó Armand Assante en dos partes, la recientemente protagonizada por Ralph Fiennes… Es difícil enumerar todas las que han precedido a esta película que prácticamente es un evento.
Había una parte del público que parecía haber decidido odiar ‘La Odisea’ antes incluso de verla. El reparto, algunas decisiones de casting y la mera idea de que Christopher Nolan adaptara uno de los pilares de la literatura occidental habían generado un rechazo previo que, tras ver el resultado, resulta difícil sostener. No estamos ante una película que reinvente el relato de Homero ni que pretenda desmontar el mito para convertirlo en otra cosa. Tampoco busca una revisión posmoderna ni una actualización política evidente. Y precisamente ahí reside una de sus mayores virtudes.
Nolan opta por una estructura fragmentada, coherente con el resto de su filmografía, pero sin convertirla en un rompecabezas. El punto de partida es especialmente interesante: Odiseo permanece en la isla de Calipso afectado por una amnesia (una licencia narrativa respecto al poema original) y es a través de recuerdos, testimonios y diferentes líneas argumentales como el espectador recompone el viaje. No toda la película mantiene esa estructura retrospectiva, ya que, llegado un determinado momento, el relato se instala definitivamente en el presente y avanza hacia el desenlace, mientras otros personajes adquieren un protagonismo poco habitual en adaptaciones anteriores. Ese equilibrio entre el misterio inicial y la progresión clásica funciona con notable eficacia y evita que el montaje termine devorando la emoción.
Más allá de Troya: el verdadero peso del héroe
Lo más interesante de ‘La Odisea’ es que Nolan no parece especialmente interesado en la Guerra de Troya, lo cual también tiene su lógica. Lo que realmente le fascina es aquello que la concluyó y lo que vino después. La película convierte el célebre caballo en mucho más que una estratagema militar. Según plantea el director, aquel engaño supuso la ruptura definitiva entre hombres y dioses, el momento en que una civilización decidió traicionar unas reglas sagradas que habían sostenido su equilibrio durante siglos.
A la Odisea se le pueden extraer multitud de lecturas y siempre será retomada por uno u otro director. Está claro que la época puede marcar la adaptación y en este caso Nolan, sin dejarse influir excesivamente por tantas películas que establecen paralelismos con nuestra realidad se centra en algo que a mí por lo menos no se me había ocurrido. El caballo de Troya actúa aquí como un auténtico troyano moral que destruye desde dentro y cual efecto mariposa el sistema de valores sobre el que descansaba aquel mundo. A partir de esa decisión, todo el Mediterráneo entra en un efecto dominó del que ya no existe retorno. No es tanto una reflexión sobre nuestro presente como un recordatorio de que cualquier civilización está condenada a repetir los mismos errores cuando olvida los principios que la sostienen.
Si sumamos esto a que Odiseo sabe y comprende que, haga lo que haga, únicamente él llegará al destino final. Todos los demás quedarán atrás, víctimas de decisiones que comenzaron mucho antes de embarcarse hacia Ítaca. La película encuentra así una dimensión melancólica muy poderosa, alejándose del simple relato de aventuras.
Nolan siempre nos ofrece algo diferente y visualmente tampoco decepciona. Están los el gigantes, un cíclope, el remolino de Caribdis, secuencias de la caída de Troya… Quizás a muchos decepcione el diseño de estas escenas o personajes, pero por ejemplo no hay nada que reprochar al diseño de vestuario. Si Nolan ya nos dejó alucinados con la bomba de Oppenheimer aquí la magnitud se le ha ido de las manos al recrear al cíclope con una marioneta de seis metros de altura.
Un reparto desigual y una escena inolvidable
Mucho gigante, remolino, batalla de Troya y cíclope, pero la escena con la que me quedo es la de Circe con Samantha Morton. Nolan se pasa al body horror con este fragmento que tiene un momento plástico, agobiante e hipnótico.
La secuencia de Circe supone probablemente el momento más sorprendente de toda la película. Samantha Morton ofrece una interpretación hipnótica en una escena donde Nolan se aproxima al body horror con una elegancia visual inesperada. Es un pasaje plástico, incómodo y absorbente que rompe durante unos minutos el tono épico para introducir una pesadilla casi física. No resulta extraño que haya sido una de las interpretaciones más elogiadas desde los primeros pases del filme.
Matt Damon encuentra el equilibrio perfecto entre la astucia legendaria y el inmenso cansancio emocional de Odiseo. Anne Hathaway construye una Penélope desesperada y resistente sin caer nunca en el victimismo. Robert Pattinson compone un personaje despreciable con enorme convicción, mientras John Leguizamo sorprende muy positivamente como Eumeo, protagonizando algunos de los momentos más emotivos de toda la historia.
También conviene acallar las críticas previas hacia la presencia de Elliot Page. Quienes llevaban meses utilizando su participación como argumento contra la película sencillamente se quedan sin razones. Si hay una decisión discutible dentro del reparto, probablemente sea el tratamiento que recibe Lupita Nyong’o como Helena de Troya. No es ni de lejos por el color de su piel o por su belleza, sino por un giro argumental con licencia de regalo que sin duda generará debate entre los espectadores.
Paradójicamente, quienes salen peor parados son tres intérpretes que coinciden también en ‘Spider-Man: Brand New Day’. Zendaya nunca termina de convencer como la versión sabia e imponente de Atenea, Jon Bernthal interpreta a Menelao con unos registros demasiado cercanos a su habitual Punisher y Tom Holland, aun estando correcto, afronta un par de escenas que exigían una presencia dramática mayor de la que consigue transmitir.
¿Hay que verla en IMAX?
Nolan ha diseñado buena parte de su puesta en escena para verla en este formato y no hacerlo no debería invalidar cualquier opinión con respecto a lo técnico. Hay que reconocer que la enorme resolución del negativo de 70 mm, la profundidad del encuadre y la espectacular relación de aspecto permiten apreciar con una claridad extraordinaria tanto la inmensidad de los paisajes como el nivel de detalle de las secuencias más ambiciosas. Escenas como el encierro con el cíclope, la huida por el bosque e incluso el claustrofóbico enfrentamiento final merecen una escala grande, mientras que los momentos más íntimos también se benefician de una definición y una textura difíciles de replicar en otros formatos. En una película donde la sensación de viaje y de inmensidad forma parte esencial de la experiencia, verla en IMAX de 70 mm no es un simple lujo para cinéfilos, sino la forma más cercana de experimentar exactamente la visión que Nolan concibió para el espectador.
No hay una ocasión mejor para recomendaros ver esta película en un cine IMAX. Y es que el filme ha quedado por último dedicado a la memoria del fallecido David Keighley, que es quién asesoró y garantizó la tecnología IMAX para las películas de Nolan.
Ficha de ‘La Odisea’
Estreno en España: 17 de julio de 2026. Título original: The Oddysey. Duración: 172 min. País: Reino Unido. Dirección: Christopher Nolan. Guion: Christopher Nolan. Música: Ludwig Göransson. Fotografía: Hoyte van Hoytema. Reparto principal: Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Zendaya, Charlize Theron, Elliot Page. Producción: Universal Pictres, Syncopy, Wildside. Distribución: Universal Pictures. Género: aventura, adaptación. Web oficial.
Este otoño tendremos de nuevo ‘Furia’ en nuestras pantallas
Félix Sabroso regresa con la segunda temporada de ‘Furia Parte 2’. La serie está creada y dirigida por Félix y producida por Producciones Mandarina para HBO Max en España, llegará este próximo mes de octubre.
¿Qué encontraremos en esta nueva temporada?
En las nuevas tramas de esta temporada veremos a varias mujeres atrapadas en un sistema de mercado donde todo es susceptible de convertirse en lucrativo espectáculo. Todas ellas deberán enfrentarse a estas crudas situaciones con la única arma que les queda: la furia.
Estos nuevos episodios están protagonizados por Maribel Verdú, Carmen Maura, María León, Cecilia Suárez, Ana Mena y Clara Sans, junto a Claudia Salas y Ana Torrent, que retoman sus personajes de la primera temporada.
El reparto se completa con Alberto San Juan, Asier Etxeandia, Mariona Terés, Jaime Zatarain, Pepa Charro, Alexandre Ars, Miguel Iriarte y Miguel Barraga, entre otros.
Producción y episodios
Esta próxima temporada contará con 8 episodios de 30 minutos. Félix Sabroso, guionista y director, también firma los guiones junto a Juan Flash y codirige con Jau Fornés.
Jose María Caro, Antonio Trashorras y David Ocaña son los productores ejecutivos por parte de HBO Max y Santi Botello y Félix Sabroso son los productores ejecutivos por parte de Producciones Mandarina.
Precedentes y fama de ‘Furia’
La primera temporada fue estrenada en julio del pasado año, fue la serie más vista de HBO Max desde 2021, solo detrás de ‘La Casa del Dragón’ y ‘The Last of Us’. La crítica nacional e internacional ha dicho de ella: “Una de las grandes comedias del año” (El Confidencial), “brillante, divertida, colorida y sorprendente” (The New York Times), “varias buenas historias entrelazadas y un alarde de reparto” (El País) o “una sacudida estética, emocional y narrativa” (La Razón).
Con un reparto increíble, Carmen Machi, Candela Peña, Cecilia Roth, Nathalie Poza y Pilar Castro, consiguió un premio especial del jurado al elenco protagonista en los Rose d’Or europeos que otorga la UER destacando cada año a las mejores producciones en televisión, así como también del Premio Ondas a Mejor Interpretación Femenina para las cinco protagonistas junto a Claudia Salas y Ana Torrent.
Uno pide irse de spa tras este baño de tensión, sangre y dolor
La franquicia ‘Posesión Infernal’ hace tiempo que dejó de competir por quién provoca más miedo. Su verdadera batalla consiste en descubrir hasta dónde puede llevar el sufrimiento físico de sus personajes sin perder esa sonrisa macabra que acompaña al espectador. Con ‘Posesión Infernal: En llamas’, Sébastien Vanicek entiende perfectamente cuál es el juego y entrega una película que apenas concede un segundo para recuperar el aliento.
Eso sí, conviene avisarlo desde el principio. Quienes no estén familiarizados con la saga, o quienes no disfruten del terror más sangriento, probablemente encuentren esta propuesta excesiva. Aquí no hay medias tintas. Cada muerte busca superar a la anterior mediante una sucesión de mutilaciones, heridas imposibles y un gore recreado con todo lujo de detalles. Si en ‘Posesión Infernal: El despertar’ muchos todavía recuerdan la escena del rallador de queso, esta nueva entrega convierte aquella secuencia casi en una anécdota. Es una película muy burra, extremadamente física y construida para hacer que el espectador sienta dolor simplemente contemplando lo que ocurre en pantalla. Y sé que el director no buscaba el gore por el gore, pero le ha saldo eso.
No es casualidad y el director es víctima de sus propias intenciones. El propio Vanicek explicó durante el desarrollo del proyecto que pretendía crear una experiencia tan visceral que el público saliera del cine completamente agotado. Y, desde luego, cumple su promesa. Cuando terminan los créditos, tras tanta tensión, sangre y dolor, uno siente que necesita más un spa que una secuela. Precisamente por eso merece la pena quedarse sentado en la butaca, porque hay una escena a mitad de los créditos y otra al final que conectan con el pasado y el posible futuro de la franquicia.
Aparcando ‘Vermin’ y para saciar al fan de ‘Posesión infernal’
Quien disfrutara con ‘Vermin’ quizá espere encontrar aquí aquella sensación de angustia constante que convertía las arañas en una auténtica pesadilla. Sin embargo, Vanicek no consigue transmitir el mismo nivel de terror psicológico ni de agobio o nerviosismo. También es verdad que la propia identidad de ‘Posesión Infernal’ nunca ha residido únicamente en el miedo. La saga siempre ha preferido sorprender con nuevas barbaridades antes que con simples sobresaltos.
En ese sentido, el director francés demuestra haber entendido perfectamente el legado recibido. Sam Raimi eligió personalmente a Vanicek tras quedar impresionado con su anterior trabajo, mientras Bruce Campbell continúa implicado como productor ejecutivo, una presencia que además va mucho más allá del apartado industrial gracias a varios guiños dirigidos directamente a los seguidores más veteranos.
También resulta simpático que el realizador deje pequeñas pinceladas de su procedencia, tanto mediante algunos apuntes musicales como con la elección de un actor que repite con él tras ‘Vermin’ y el fichaje de Souheila Yacoub como protagonista. La actriz suiza, muy vinculada al cine francés gracias a trabajos como ‘Climax’ o la serie ‘No Man’s Land’, aporta una intensidad física que encaja perfectamente con el tono del filme.
Más sangre que mitología, pero un entretenimiento salvaje para los fans
Personalmente, sigo inclinándome hacia la segunda entrega lanzada tras el remake de 2013. Me pareció una película que encontraba un mejor equilibrio entre el espectáculo gore y una historia capaz de sostenerse por sí misma. En ‘Posesión Infernal: En llamas’ el componente familiar vuelve a ocupar buena parte del relato, aunque en esta ocasión el argumento existe principalmente para enlazar una brutalidad con la siguiente.
Quizá por eso se echa de menos una mayor expansión de algunos elementos del universo de la saga, especialmente todo lo relacionado con el círculo de hombres sabios o la mitología kandariana, aspectos que aparecen apuntados pero nunca desarrollados con la profundidad que muchos aficionados agradecerían.
También resulta curioso cómo Vanicek juega deliberadamente con las expectativas del público. En un par de ocasiones parece que va a repetir dos de los momentos más icónicos de la franquicia: la pronunciación de las palabras de invocación y el inevitable protagonismo de la motosierra durante el clímax. Sin embargo, introduce pequeñas fintas cargadas de humor autoconsciente que funcionan bastante bien precisamente porque saben que el espectador espera esos instantes. Rebeldía de autor, supongo.
Eso no impide que el filme caiga en algunos tópicos muy vistos dentro del género. La acción vuelve a desarrollarse prácticamente en una casa decrépita, reaparece el recurso del perro para generar inquietud y tampoco falta ese personaje construido con todos los clichés posibles de la depresión (uñas oscuras, pelo teñido y sudadera con capucha incluida). También repite algunos recursos que hemos visto en ‘La Momia de Lee Cronin’, que se supone que está dentro de este universo, pero aún no llega la ansiada conexión.
Pero cuando uno entra en ‘Posesión Infernal: En llamas’ sabe exactamente qué viene a buscar. Y la película cumple con creces. Es grotescamente divertida, tremendamente salvaje y probablemente una de las entregas más extremas de toda la franquicia. Puede discutirse si supera o no sus predecesoras, pero cuesta negar que Vanicek ha firmado una experiencia tan agotadora como memorable para cualquier amante del horror más descarnado.
Ficha de ‘Posesión infernal: en llamas’
Estreno en España: 17 de julio de 2026. Título original: Evil Dead Burn. Duración: 110 min. País: EE.UU. Dirección: Sébastien Vanicek. Guion: Sébastien Vanicek, Florent Bernard. Música: Xavier Caux, Douglas Cavanna, Double Danger. Fotografía: Philip Lozano. Reparto principal: Souheila Yacoub, Tandi Wright, Hunter Doohan y Luciane Buchanan. Producción: Ghost House Pictures, New Line Cinema, New Zealand Film Commission, Ontario Creates, Screen Gems, Warner Bros. Distribución: Sony Pictures. Género: terror. Web oficial
Cuando no se es capaz de superar una ruptura es todo mucho más complicado. Si junto a eso, añades que descubres al tiempo que te ha mentido, todo se complica mucho más. ‘Ni contigo ni sin mí’ es la nueva película de María Ruiz que llega este próximo viernes a nuestros cines.
El amor es complicado y el desamor mucho más
Una casa de playa con unas vistas espectaculares es el lugar elegido para contarnos esta historia de desamor con tintes de comedia. Intentando remontar desde que su mujer le dejó y aun con los papeles del divorcio en la mano, sigue con esperanza, Ernesto intenta celebrar su cumpleaños con su mejor amigo. Todo se complica al ver a la nueva novia de su vecino.
No se si ha sido porque la película está rodada como si estuviésemos viendo una obra de teatro o porque me esperaba algo más de comedia. Pero no he logrado entrar del todo en ‘Ni contigo ni sin mí’. No he entrado en el humor de la cinta y creo que tiene bastante que ver con la dirección de actores. Y es que como acabo de comentar, parece muy sobreactuada y no llego a comprender el por qué. La historia pues sin más, una historia de enredos en la que el protagonista la lía bastante al intentar recuperar a su mujer.
Reparto, dirección y fecha de estreno
GorkaOtxoa, AdriánLastra, CristinaMaisonnave, IvánSánchez y ManuelaVellés, son estos 5 protagonistas tan locos y alterados que nos van a ir descubriendo una historia de traición y también de entendimiento. Donde no hay nada perfecto, donde el amor para unos, puede ser una cosa y para otros, otra. Donde alguien puede estar enamorado hasta las trancas y la otra persona simplemente haber dejado de querer. El ser humano es así y al final, la vida hay que vivirla, o eso dice uno de los personajes de la cinta. Y que da igual el genero que las traiciones se dan de la misma manera.
MaríaRuiz, es la directora y guionista de esta historia de enredos. Donde como he comentado nos muestra lo desgarrador que puede llegar a ser el desamor. Sobre todo, cuando no hay verdades desde el principio y se da con la realidad de bruces. También de esa enajenación que puede llegar a cegarnos de tal manera que solo quieres hacer sufrir a la persona que tanto has querido.
Sin mucho más que contar, ‘Ni contigo ni sin mí’ es una historia sencilla, sin complicaciones, pero en mi opinión, un tanto dejada para la poca duración que tiene. Creo que podría haber sido más divertida. Pero como siempre digo, yo no he entrado en la historia o en el humor, pero no significa que a todo el mundo le ocurra lo mismo. A partir del 17 de julio la tenéis en los cines de toda España.
Ficha de la película
Estreno en España: 17 de julio de 2026. Título original: Ni contigo ni sin mi. Duración: 81 min. País: España. Dirección: María Ruiz. Guion: María Ruiz. Música: Mario de Benito. Fotografía: Juanmi Márquez. Reparto principal: Gorka Otxoa, Adrián Lastra, Cristina Maisonnave, Iván Sánchez, Manuela Vellés. Producción: Ni Contigo Ni Sin Mí LA Película S.L., Secuoya Studios, Álamo Producciones Audiovisuales, A Contracorriente Films. Distribución: A Contracorriente Films. Género: Comedia. Web oficial.
El 6 de noviembre llega la esperadísima ‘Godzilla Minus Zero’. Y es que una buena película de Godzilla siempre es algo que viene bien en cualquier época del año.
De la mano del mismo equipo creativo de ‘Godzilla Minus One’, ganadora del Premio a Mejores Efectos Visuales en la 96º edición de los Oscar, esta nueva entrega vuelve a contar con Takashi Yamazaki como guionista y director.
Tenemos por fin el nuevo tráiler de la cinta, que además entrará en la historia al convertirse en la primera película japonesa rodada para IMAX, ofreciendo una experiencia cinematográfica sin precedentes.
Godzilla, una gran leyenda para todo el Mundo
Desde 1954, sin duda Godzilla se ha consolidado como uno de los grandes iconos de la historia del cine. Godzilla Minus One, marcó un antes y un después para la franquicia. La película recaudó más de 116 millones de dólares en la taquilla mundial, conmemoró el 70º aniversario de Godzilla y se convirtió en la 30ª película japonesa de acción real protagonizada por el legendario kaiju.
Su éxito culminó con un hito histórico al convertirse en la primera producción asiática en alzarse con le Oscar a los Mejores Efectos Visuales en la 96ª edición de los Premios de la Academia.
Que nos trae el nuevo tráiler y poster de la cinta
Desde la desesperada batalla que marcó los acontecimientos de Godzilla Mius One, han pasado ya dos años. Cuando la humanidad apenas empieza a recuperar la esperanza tras una paz conquistada con enorme sacrificio, una nueva y devastadora amenaza emerge para ponerlo todo en peligro.
El nuevo póster oficial refuerza esa atmósfera de incertidumbre con el contundente lema: “El crimen y el castigo de la humanidad. Ya no hay vuelta atrás”. También se ha presentado el teaser de treinta segundos.
Aquí os lo dejamos junto al poster para que podáis disfrutarlo.
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