Crítica: ‘Greenland 2’

En qué plataforma ver Greenland 2

La supervivencia como legado y no como victoria

Ric Roman Waugh sitúa ‘Greenland 2’ cinco años después del impacto que tenía lugar en la primera película. El trauma familiar de los Garrity ha quedado atrás, no porque se haya olvidado, sino estamos en un mundo que ya no concede treguas las rencillas personales o sentimentales. La civilización, tal y como la conocíamos, es ahora una suma de enclaves precarios, rutas migratorias improvisadas y decisiones morales que se toman con el estómago vacío. El arranque recuerda a la lógica opresiva de ‘Silo’ y ‘Fallout’: comunidades que sobreviven a duras penas bajo tierra, con un exterior que es amenaza constante. Pero Waugh no tarda en acelerar el pulso y convertir esa premisa en una carrera perpetua, más cercana a ‘Into the night’ o incluso a la concatenación de catástrofes de ‘2012’, aunque con una escala más humana y menos proclive al espectáculo vacío.

Groenlandia (Greenland, para quienes aún confunden geografía con campaña electoral) se erige como espacio simbólico y físico. Resulta imposible no sonreír con la casualidad de este estreno y las ominosas pretensiones de un Trump que quiere anexionarse la isla como si fuera un solar inmobiliario: aquí, la única anexión posible es la del ser humano a un entorno que no le pertenece. Maremotos repentinos, tormentas radiactivas, aire tóxico y una escasez de recursos que convierte cada desplazamiento en un riesgo calculado conforman un paisaje donde el enemigo no siempre es el clima; a menudo es el propio hombre, reducido a su versión más primaria cuando la ley se diluye.

Waugh y Butler: una alianza creativa basada de la acción a la contención

La relación entre Ric Roman Waugh y Gerard Butler vuelve a ser el eje que sostiene el proyecto. No es casualidad: su colaboración previa ha demostrado que ambos comparten una visión del cine de catástrofes anclada en el realismo emocional, lejos del histrionismo y las proclamas patrióticas, pero con pequeñas dosis de acción. Butler interpreta de nuevo a un protagonista que no es héroe por convicción, sino por necesidad. No hay discursos grandilocuentes ni banderas ondeando al viento; ‘Greenland 2’ renuncia conscientemente a las “americanadas” típicas del género para centrarse en algo más universal: sobrevivir, migrar y, si es posible, prosperar.

Waugh insiste en un tono sobrio, casi áspero, que conecta con la crítica que ya planteaba ‘Greenland: El último refugio’: la catástrofe no como excusa para la épica, sino como espejo de nuestras fragilidades. El ecologismo aparece de manera insinuada, nunca subrayado con rotulador fluorescente. El meteorito fue un agente externo, sí, pero su carácter destructivo dialoga de forma evidente con la capacidad humana para deteriorar el planeta. Es una metáfora pasajera, integrada en la acción, que gana fuerza precisamente por no imponerse.

Aventuras encadenadas y un final con ecos simiescos

‘Greenland 2’ es, en esencia, una aventura de huida constante. Cada refugio es provisional y cada destino, incierto. La película encadena peligros con eficacia narrativa, manteniendo la tensión sin caer en la reiteración. Hay momentos en los que la puesta en escena roza el survival puro, con decisiones que pesan más que los efectos visuales. Y cuando llega el desenlace, Waugh opta por un cierre que recuerda poderosamente a una de las últimas entregas de ‘El planeta de los simios’: tanto por lo que muestra como por lo que sugiere. Un nuevo comienzo ambiguo, casi melancólico, donde la esperanza no es una promesa grandilocuente, sino una posibilidad frágil.

Quizá el mensaje más persistente de la película sea el más sencillo: pese a todo el deterioro, la Tierra se las arregla para conservar zonas verdes. Entre la toxicidad del aire y las ruinas de lo que fue, brota la vida. No como consuelo fácil, sino como recordatorio incómodo de que el planeta no necesita al ser humano para regenerarse; somos nosotros quienes necesitamos aprender a convivir con él. En ese equilibrio precario, ‘Greenland 2’ encuentra su identidad y justifica su existencia más allá de la secuela obligada.

Ficha de Greenlan 2

Estreno en España: 20 de febrero de 2026. Título original: Greenland 2: Migration. Duración: 98 min. País: EE.UU. Dirección: Ric Roman Waugh. Guion: Chris Sparling, Mitchell LaFortune. Música: David Buckley. Fotografía: Martin Ahlgren. Reparto principal: Gerard Butler, Morena Baccarin, Roman Griffin Davis. Producción: Anton, CineMachine Media Works, G-BASE, STX Entertainment, Thunder Road Pictures. Distribución: Diamond Films. Género: aventura, ciencia ficción. Web oficial.

Crítica: ‘Jacques’

Sinopsis

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1948. Jacques Cousteau (Lambert Wilson) y su esposa (Audrey Tautou) deciden lanzarse a la aventura y cumplir el sueño de Jacques de recorrer los océanos e investigar lo inexplorado, el mundo submarino.

Este trayecto, a bordo del Calypso, se convertirá en la odisea de toda una vida dedicada a la ciencia, la fama y la televisión, que convertirá a Cousteau en todo un mito y lo llevará a auténticos paraísos remotos. Pero la de Cousteau es una historia de luces y sombras, también marcada con los conflictos de Jacques con su pareja y sus hijos Philippe (Pierre Niney) y Jean-Michel y por la terrible tragedia que los golpearía unos años después.

Cousteau descubrió un nuevo mundo, llega el momento de descubrirlo a él.

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Crítica

Un esfuerzo por humanizar al símbolo de las cruzadas ecologistas modernas.

Todos aquellos que crecieron fantaseando con los portentos, las ocurrencias y los descubrimientos que Cousteau fue trayendo al mundo, o simplemente aquellos que fuimos viendo, como yo, sus documentales en La2 ahora podremos descubrir una nueva cara del investigador francés. Pero esta fachada es diferente a la que podíamos imaginar, al menos así ha procurado que sea el director Jérôme Salle.

Ya en los inicios del filme vemos asombrosas y bellísimas imágenes. ‘Jacques’ es capaz de deleitarnos desde el mismo momento en que arranca con estampas familiares en las cuales enseña a sus hijos a manejarse bajo el agua y así continúa hasta que llega en sus compases finales a tomar conciencia en la Antártida de que hay que proteger el planeta. Pero para llegar a esto hay todo un viaje en el que pasamos por todo un sin fin de localizaciones por las que se han movido Jérôme Salle y su equipo y en ese periplo nos deleitan la vista casi de igual modo que Cousteau deleito a la gente en su época. Incluso el barco en el que navegaba, el Calipso, el que fue el hogar de su esposa Simmone Cousteau (interpretada por Audrey Tautou) nos ofrece bucólicos momentos. Este goce visual es uno de los mayores recreos de la película, pero no su única función.

La película se basa mucho más en escarbar en los conflictos familiares, centrándose sobre todo en la disputa continua entre padre e hijo, en la que existía entre Philippe (interpretado por Pierre Niney en su etapa más adulta) y Jacques (muy bien encarnado por Lambert Wilson). Antepone esto a su consabida fama como explorador y documentalista. El acierto es que no se cae en el sensacionalismo, haciendo uso de la famosa delicadeza francesa o pecando de ser excesivamente prudente ya que tal vez se ha pasado de comedido.  Por lo menos no se pierde de vista la perspectiva histórica y la progresión de los descubrimientos y la carrera del famoso cinematógrafo.  Este hombre que en su día podía ser considerado tanto visionario como extravagante al ser inventor pero a su vez concebir ideas como la colonización de los mares fue un personaje muy popular, incluso una estrella, con todo lo que ello rodea: rumores, verdades, secretos… Jérôme Salle ha investigado lo suyo y nos lo expone de manera  prudente, pidiendo ayuda a buenos actores como Lambert Wilson, Audrey Tautou o Pierre Niney que también han sabido interpretar el enfoque del director.

Obviamente y leyendo la frase que acompaña el cartel de la película («Quería conquistar los océanos… cuando sólo tenía que protegerlos.») nos habla del cuidado del medio ambiente. No es el principal foco de la película pero era algo inevitable tratándose de Jacques Cousteau. Sus imágenes hablan por sí solas. Si lo que ves en pantalla no te impulsa a proteger tu entorno es que no aprecias tu hogar. Lo deja caer y habría estado bien haber explorado más la idea, por hurgar en la ironía, pero si se menciona que por entonces nadie compraba cine que hablase de ecología, y ahora que hemos visto las orejas al lobo sí, ‘Jacques’ podría ser un claro ejemplo.

El trabajo de maquillaje también es digno de mención. En el caso de Lambert Wilson es obvio que se han centrado más siendo el protagonista. Le han envejecido bastante eficazmente, habiendo adelgazado este bastante para aproximarse a la languidez del marinero. Pero con Audrey Tautou también se han aplicado a fondo, haciendo que ella vaya decayendo, procurando que su rostro se vaya descascarillando de igual manera que lo iba haciendo su amado Calipso.

El ritmo del filme nos hace navegar de un modo bastante ágil. Parece que pasa excesivamente rápido por la juventud de Cousteau, que la película vaya a dejarse cosas. Pero el tramo en el que presta más atención es el que tiene más sustancia. Aunque como he dicho antes da la sensación de que se pasa a propósito ciertas partes en las que no profundiza adrede o no quiere entrar al trapo, olvida ciertos aspectos escabrosos. Al fin y al cabo esto no es prensa amarilla.

La obra de Cousteau para con el planeta igualmente permanecerá inamovible, sus palabras y sus actos siguen teniendo validez. Esta película no debería cambiar un ápice de eso, viene a demostrar que fue una persona con luces y sombras, como otra cualquiera. Por lo tanto se puede tomar este trabajo como un esfuerzo por humanizar al símbolo de las cruzadas ecologistas modernas.

Ficha de la película

Estreno en España: 15 de septiembre de 2017. Título original: L’Odyssée. Duración: 122 min. País: Francia. Dirección: Jérôme Salle. Guión: Jérôme Salle,  Laurent Turner. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Matias Boucard. Reparto principal: Lambert Wilson, Pierre Niney, Audrey Tautou, Michael Bundred, Chloe Hirschman, Jenna Saras. Producción: Fidélité Films, Pan Européenne, TF1 Films Production. Distribución: VerCine Distribución. Género: drama, biopic. Web oficial: http://www.lodyssee-lefilm.com/