En qué plataforma ver Street Fighter
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Un casting… ¡PERFECT!
La nueva adaptación de ‘Street Fighter’, dirigida por Kitao Sakurai, entiende que trasladar un videojuego de lucha a la gran pantalla no consiste únicamente en encadenar golpes especiales y reunir personajes reconocibles. También hay que encontrar el tono adecuado para que semejante desfile de luchadores tenga sentido cinematográfico. Y aquí, entre patadas voladoras, colores imposibles y una buena dosis de humor, la película consigue algo fundamental: pasárselo en grande sin pedir perdón por su naturaleza de disparate.
Un reparto de luchadores que parece imposible reunir
Resulta curioso que Sakurai haya dirigido episodios de ‘Bronca’, la serie de Netflix en la que los conflictos y los enfrentamientos personales también constituyen el motor de la historia, aunque allí las hostilidades se desarrollen de una forma bastante distinta. En ‘Street Fighter’ cambia las broncas cotidianas por una sucesión de mamporros, pero conserva el interés por los personajes enfrentados y sus particulares maneras de relacionarse.
El reparto es una auténtica locura y precisamente por eso funciona. Andrew Koji, curtido en ‘Warrior’, encarna a un Ryu más arquetípico, el luchador atormentado que busca su lugar en el mundo. Sin embargo, los arcos más interesantes recaen en Ken y Chun-Li. Noah Centineo, convertido aquí en un Ken Masters bastante bobalicón, aporta una vis cómica estupenda, mientras Callina Liang (‘Presence’) compone una Chun-Li enfurecida, carismática y con personalidad suficiente para reclamar el protagonismo. Sus interpretaciones están entre las más fieles, divertidas y agradecidas para quienes conocen los videojuegos.
También destaca Vidyut Jammwal, de la saga ‘Commando’, cuyos movimientos para recrear a Dhalsim son brillantes. Su dominio físico ayuda a que el personaje resulte convincente sin depender exclusivamente de los efectos digitales.
Y todavía hay mucho más: Joe Anoa’i, conocido como Roman Reigns en la WWE, es Akuma; David Dastmalchian se mete en la piel de M. Bison; Cody Rhodes es Guile; Andrew Schulz interpreta a Dan Hibiki; Eric André da vida al estrafalario Don Sauvage; Orville Peck se convierte en Vega; Olivier Richters es Zangief; Hirooki Goto encarna a E. Honda; Mel Jarnson interpreta a Cammy; Rayna Vallandingham es Juli; Curtis «50 Cent» Jackson se transforma en Balrog y Jason Momoa hace lo propio con Blanka reafirmando la broma de la película. A ellos se suma Don Lee como Gouken, aunque únicamente presta su voz al personaje.
La elección de perfiles tan distintos, desde luchadores profesionales hasta músicos, cómicos y especialistas en artes marciales, responde a una necesidad evidente: encontrar rostros, físicos y personalidades capaces de reproducir el extravagante universo del videojuego. La película no disimula el circo, sino que lo explota para generar interacciones, contrastes y situaciones cómicas.
Combates integrados en una fantasía de neones
Ambientada en 1993, el mismo año en que llegó a los recreativos ‘Super Street Fighter II: The New Challengers’, la película juega con la nostalgia sin limitarse a colocar referencias para coleccionistas. Su historia recupera elementos reconocibles del canon y los articula alrededor del torneo World Warrior y de las cuentas pendientes entre sus protagonistas.
La estética apuesta por los colores saturados, las sombras pronunciadas, los ambientes de neón y los trajes característicos. Todo parece diseñado para que la imagen conserve algo de la exageración visual de las máquinas recreativas y del anime de aquella década. No busca realismo, sino una estilización consciente que encaje con semejante colección de personajes.
También acierta al introducir los combates sin convertir la narración en una interminable sucesión de enfrentamientos de torneo. A diferencia de la adaptación de 1994 dirigida por Steven E. de Souza, en la que Jean-Claude Van Damme interpretaba a Guile, aquí muchas peleas surgen de manera fortuita y responden a motivaciones diferentes. Esa variedad recuerda, en parte, a las adaptaciones de ‘Mortal Kombat’ y permite que la acción avance ligada a las relaciones entre los personajes, en lugar de funcionar como una mera exhibición de movimientos especiales.
Sin perder de vista la mítica película anime
Para mí la mayor sorpresa es la inclusión de flashbacks animados. El empleo del anime no solo aporta continuidad visual a los recuerdos, sino que constituye un homenaje a las adaptaciones animadas de los años noventa. Es una decisión estilística que, como me adelantó Callina Liang en una entrevista, encaja con la voluntad de conectar con el legado de la franquicia. Además, evita recurrir a soluciones más eficientes para representar a los personajes en otras etapas de sus vidas.
La lástima es que esta elección también nos priva de ver a Don Lee en acción como Gouken. Su presencia queda reducida al doblaje, una oportunidad desaprovechada teniendo en cuenta su imponente físico y su experiencia en el cine de acción.
Diversión por encima de la épica
‘Street Fighter’ es, ante todo, un jugueteo constante con sus personajes y con la memoria cinéfila de quienes crecieron entre recreativos, VHS y adaptaciones de dudosa solemnidad. Su sentido del humor, sus combates y su descaro visual forman una combinación muy disfrutable, incluso cuando la acumulación de figuras amenaza con dispersar la atención.
No todo funciona igual de bien. M. Bison carece de la presencia intimidatoria que debería tener una figura de su importancia y termina dejando la sensación de que su potencial queda reservado para una posible secuela. Juli sale todavía peor parada: el personaje resulta ridículo y está desaprovechado, especialmente si tenemos en cuenta que Rayna Vallandingham es una competidora de taekwondo con victorias en torneos y capacidad física para ofrecer mucho más.
Son debilidades que impiden que la película alcance todo su potencial, pero no destruyen su principal virtud. Sakurai comprende que ‘Street Fighter’ necesita espectáculo, personalidad y una buena dosis de locura antes que una solemnidad impostada. El resultado es una adaptación irregular, sí, pero también muy divertida, que encuentra su mejor golpe cuando deja de intentar justificar el circo y simplemente permite que los luchadores (y sus actores) se gusten.
Ficha de ‘Street Fighter’
Estreno en España: 16 de octubre de 2026. Título original: Street Fighter. Duración: 119 min. País: EE.UU. Dirección: Kitao Sakurai. Guion: Kitao Sakurai, T.J. Fixman. Música: Leo Birenberg, Zach Robinson. Fotografía: Ken Seng. Reparto principal: Noah Centineo, Andrew Koji, Callina Liang, David Dastmalchian, Andrew Schulz, Joe Anoa’i, Cody Rhodes, Jason Momoa, Eric André, 50 Cent, Ma Dong-seok, Mel Jarnson, Orville Peck, Hirooki Goto, Vidyut Jammwal, Olivier Richters, Kyle Mooney, Rayna Vallandingham. Producción: Paramount Pictures, Legendary Pictures, Capcom Entertainment. Distribución: Paramount Pictures. Género: acción, adaptación. Web oficial.
