Black Box vuelo 298 Tom Brittney Holly White

Crítica: ‘Black Box: vuelo 298’


En qué plataforma ver Black Box: vuelo 298

Steven Quale firma un eficaz ejercicio de suspense cósmico

Black Box vuelo 298 posterHay algo casi circular en la carrera de Steven Quale. El realizador dirigió ‘Destino final 5’, una de las entregas de la popular saga iniciada con aquella inolvidable visión premonitoria de un accidente aéreo que marcó a toda una generación de aficionados al fantástico. Entonces el avión era el detonante del relato, pero no fue el escenario principal de su versión. Ahora, con ‘Black Box: vuelo 298’, Quale sitúa prácticamente toda la acción a bordo de un aeroplano que a veces parece que está sobrevolando la colorida y saturadamente iluminada ciudad de Vigo en Navidad. Y demuestra que, incluso con un presupuesto contenido, todavía es posible construir una propuesta entretenida a base de suspense, incertidumbre y una acertada administración del misterio.

El planteamiento puede hacer pensar en una película de terror sobrenatural al uso, pero la realidad es algo distinta. El filme se mueve con mayor comodidad dentro del terreno del terror cósmico, donde la amenaza resulta mucho más inquietante precisamente porque escapa a la comprensión humana. Esa sensación de enfrentarse a algo imposible de racionalizar o a algo tan recientemente cercano como un virus, es la que sostiene buena parte de una historia que, pese a no reinventar el género, sabe dosificar la información para mantener el interés constante.

Quale posee una amplia experiencia como miembro de segundos equipos en grandes producciones, aprovecha las limitaciones espaciales del avión para convertirlas en una virtud narrativa. El resultado recuerda inevitablemente a esos relatos de confinamiento donde el verdadero enemigo es en buena parte la desconfianza. La premisa y solución de la película comparten además un elemento original que lastimosamente no se aprovecha pues de haber presentado todo el filme como metraje encontrado habría resultado más eficiente.

Un misterio que crece gracias a sus personajes

En muchos aspectos, ‘Black Box: vuelo 298’ comparte ADN con ‘La niebla’, de Frank Darabont. Ambas construyen su tensión menos desde el sobresalto inmediato que desde la acumulación progresiva de miedo, paranoia y conflictos entre personas obligadas a convivir en un espacio del que no pueden escapar. Cada nuevo acontecimiento añade una capa de incertidumbre y obliga a replantearse continuamente qué está ocurriendo realmente.

También resulta inevitable pensar en ‘La cosa en la niebla’, de Chedey Reyes, una película reseñada recientemente en este mismo medio. Más allá del evidente elemento fantástico y la ubicación aérea, ambas comparten esa sensación de aislamiento absoluto, donde la amenaza exterior termina contaminando las relaciones internas del grupo. En los dos casos el espectador avanza casi al mismo ritmo que los protagonistas, descubriendo pequeñas piezas de un puzle que nunca termina de mostrar todas sus cartas hasta el desenlace. Incluso la gestión del espacio cerrado y el creciente deterioro psicológico de los personajes generan sensaciones muy similares, pese a sus diferencias de tono.

Tom Brittney sostiene gran parte del peso dramático. Su personaje funciona como punto de referencia para el espectador y, al mismo tiempo, dispone de un pequeño arco emocional que aporta algo más que simples mecanismos de supervivencia. Esa dimensión personal evita que todo quede reducido a una sucesión de situaciones fantásticas y permite que el protagonista evolucione conforme aumenta la amenaza.

El actor británico demuestra suficiente carisma para liderar la función y deja la impresión de estar reclamando oportunidades más allá del circuito televisivo que le ha dado notoriedad con series como ‘Grantchester’ o ‘Los Westies’, conocidas principalmente en sus respectivos mercados. Aquí encuentra un escaparate interesante para demostrar que puede asumir un protagonismo cinematográfico con solvencia.

Una resolución conocida, pero eficaz

Uno de los mayores aciertos de ‘Black Box: vuelo 298’ reside en saber jugar sus cartas. La película nunca acelera innecesariamente y permite que el misterio sea quien marque el ritmo. Más que provocar miedo desde el primer minuto, opta por alimentar preguntas constantes. Esa estrategia consigue que el espectador vaya enlazando hipótesis mientras la tensión aumenta de forma orgánica.

Cuando finalmente llega el tercer acto, el terror estalla con mayor contundencia. La resolución probablemente no sorprenderá a quienes consumen habitualmente este tipo de propuestas, ya que no plantea una idea especialmente novedosa dentro del fantástico contemporáneo. Sin embargo, funciona porque todo el recorrido previo prepara adecuadamente ese desenlace y hace que resulte satisfactorio dentro de las reglas que el propio filme establece.

Como postdata. Señalar que una actriz española, previamente vista en ‘Jurassic World: dominion’, aparece en este filme con un papel muy presente en el tramo final. ¡Enhorabuena a Teresa Cendon-García por este nuevo trabajo!

Ficha de ‘Black Box: vuelo 298’

Estreno en España: 4 de septiembre de 2026. Título original: Black Box. Duración: 85 min. País: EE.UU. Dirección: Steven Quale. Guion: Steven Quale. Música: Raffertie. Fotografía: Steven Quale. Reparto principal: Tom Brittney, Holly White, Betsy-Blue English, Asa Ali. Producción: Capstone Pictures, Hammerstone Stuios, Inzide Media. Distribución: Vértice Cine. Género: suspense, terror. Web oficial.


Acerca de Furanu

De origen irlandés y criado en tierras vetonas, este ingeniero curiosamente nació en Bloomsday. Pegado desde pequeño a una televisión y a cientos de páginas, ahora gasta su tiempo montándose películas y disfrutando las de otros.

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