Primate llega a nuestras casas con unos extras muy técnicos
Divisa Films nos trae esta divertida y gore película de terror ‘Primate’. Poco os puedo decir de ella, ya que si seguís la web, no he parado de recomendarla desde que la vimos en Sitges. ‘Primate’ nos cuenta la historia de Ben, un mono que coge la rabia y comienza a comportarse de manera muy violenta. Dicho por el propio director, Johannes Roberts, es su propio ‘Cujo’.
En este Blu-ray, tenemos mas de 30 minutos de extras y en ellos vemos al joven reparto que tiene la película, la creación de Ben, es espectacular ver la transformación de Miguel Torres Umba.
Os dejamos unas cuantas fotos del Blu-ray, los extras y un pequeño vídeo de esta edición.
Ficha técnica
Imagen: 1080p HD – 2.39:1 / 16×9
Audio: Castellano 5.1 Dolby Digital Surround / Inglés Dolby Atmos / Alemán, Checo, Español (Latino, Francés (Canadá), Francés (Francia), Húngaro, Italiano, Japonés y Polaco en Dolby Digital 5.1 Surround / Audiodescripción en Inglés5.1 Dolby Digital Surround / Audiocomentario en Inglés 2.0 Estéreo Dolby Digital.
Subtítulos: Castellano, Inglés, Inglés para sordos, Alemán, Checo, Chino cantonés, mandarín tradicional de Taiwan, Coreano, Danés, Eslovaco, Español (Latino), Fran´ces (Canadá, Francés (Francia, Finés, Húngaro, Italiano, Japonés, Neerlandés, Noruego, Polaco, Sueco, Tailandés y Turco.
EXTRAS (40 min aprox.)
Dirigiendo Primate: Terror primario (09:29 min)
El director, el productor y también parte del equipo nos van contando como ha sido la creación de esta película y lo divertido que ha sido rodar ‘Primate’. Pues en realidad han querido hacer lo que querían.
Sangre nueva, los rostros de Primate (10:01 min)
El director nos cuenta que quería un reparto relativamente desconocido. Que fuese creíble y que aguantase el embiste de un mono asesino.
Creando a Ben (11:22 min)
Increíble poder ver la transformación del actor en este mono. La máscara animatrónica está genial. En este extra podemos ver todos los secretos con los que lograron que Ben fuese tan real
Cuando ‘Daredevil’ apareció originalmente en Netflix, buena parte de su prestigio nació de algo inmediato y visceral: la brutalidad elegante de sus escenas de acción. Aquellos planos secuencia en pasillos estrechos, los combates agotadores donde cada golpe parecía doler de verdad y la fisicidad casi enfermiza de Matt Murdock convirtieron la serie en una rara avis dentro del universo superheroico televisivo. Era violencia coreografiada con inteligencia narrativa. Acción que no solo impresionaba, sino que contaba algo sobre el sufrimiento de sus personajes.
Sin embargo, estas dos temporadas de ‘Daredevil: Born Again’ han terminado encontrando otro camino. Uno más pausado, más psicológico y, probablemente, más cercano al espíritu de muchos de los mejores cómics del personaje. La acción sigue ahí (y cuando aparece continúa siendo magnífica), pero ya no es el principal reclamo. Lo verdaderamente fascinante es observar cómo la serie se obsesiona con desmontar emocionalmente a sus protagonistas.
Y ahí emerge el verdadero centro gravitacional de esta segunda temporada: Wilson Fisk.
Vincent D’Onofrio vuelve a demostrar que Kingpin no es únicamente uno de los grandes villanos de Marvel, sino posiblemente el antagonista más complejo que ha construido el género superheroico televisivo moderno. La serie dedica muchísimo tiempo a explorar su psique, sus inseguridades, sus impulsos violentos y su enfermiza necesidad de control. Fisk ya no es solo un mafioso gigantesco capaz de aplastar cráneos con una puerta de coche. Es un hombre atrapado entre la monstruosidad y el deseo imposible de legitimidad.
La temporada entiende perfectamente que a menudo los mejores villanos son aquellos que se consideran héroes de su propia historia. Y Fisk vive constantemente intentando convencerse de que todo lo que hace tiene una lógica moral superior. La grandeza de ‘Born Again’ aparece precisamente en esos silencios incómodos, en las conversaciones tensas y en la forma en la que el personaje parece debatirse entre la furia animal y una humanidad residual que jamás termina de desaparecer. Es ahí donde la serie se destaca del resto de producciones de Marvel Studios (exceptuando ‘Caballero Luna’), encontrando un tono más adulto y melancólico.
Matt Murdock continúa funcionando mejor cuando está roto
Una de las grandes virtudes de esta segunda temporada es cómo consigue acercarse a la esencia de ciertas etapas fundamentales del personaje en viñetas. No porque adapte literalmente arcos concretos, sino porque entiende qué hacía especiales aquellos relatos escritos por autores como Frank Miller, Brian Michael Bendis o Ed Brubaker: la idea de que Daredevil siempre fue un superhéroe profundamente humano.
Charlie Cox vuelve a demostrar por qué el personaje le pertenece por completo. Su interpretación mantiene esa mezcla entre agotamiento físico, culpa católica y obstinación moral que convierte a Matt en un héroe distinto al resto de figuras de Marvel. La temporada insiste constantemente en destruir emocionalmente al personaje, enfrentándolo a decisiones donde la línea entre justicia y venganza se vuelve cada vez más difusa.
Y es precisamente esa construcción (o destrucción) de los protagonistas lo que convierte la serie en algo mucho más interesante que un simple producto de acción superheroica. ‘Daredevil: Born Again’ entiende que las máscaras solo funcionan cuando debajo existe un individuo complejo, contradictorio y lleno de heridas. Por supuesto, eso no significa que la serie abandone el espectáculo. Hay secuencias de acción excelentes, varias sorpresas muy bien integradas y algunos episodios que recuperan el nervio violento de la etapa Netflix.
Aunque ya vimos una escena entre Matt Murdock y Peter Parker la serie ya no parece tan interesada en conectar constantemente con el gran tablero cinematográfico de Marvel. Prefiere encerrarse en callejones húmedos, despachos corruptos y conflictos íntimos. Por eso he de reconocer que se hecha por tierra una teoría que muchos habíamos alimentado durante meses: la posibilidad de que esta temporada funcionase como una especie de evento puente hacia la película de ‘The Punisher’ y posteriormente hacia la nueva entrega de ‘Spider-Man’. Había suficientes piezas aparentemente preparadas para ello y ciertos rumores alimentaron la idea de una gran convergencia urbana dentro del MCU. Finalmente, ‘Born Again’ opta por algo más contenido y autónomo. Y probablemente sea una decisión acertada, aunque rompa ciertas expectativas de interconectividad.
Michael Gandolfini y el inesperado eco de ‘Los Soprano’
Otro de los elementos más atractivos de la temporada aparece en un lugar inesperado: la presencia de Michael Gandolfini. Resulta curioso que en una historia donde las dinámicas mafiosas vuelven a tener tanto peso aparezca precisamente el hijo de James Gandolfini, una figura inseparable de la televisión criminal moderna gracias a ‘The Sopranos’. Y lo más llamativo es que Michael no solo recuerda físicamente a su padre en determinados gestos o miradas, sino que empieza a mostrar una presencia interpretativa realmente poderosa.
Hay momentos concretos donde resulta imposible no pensar en Tony Soprano. No como una imitación, sino como una herencia emocional involuntaria. Una manera de ocupar el espacio o de transmitir vulnerabilidad bajo una fachada criminal. La temporada utiliza muy bien esa energía. En una serie obsesionada con personajes fracturados por el poder, la violencia y la culpa, la presencia de Gandolfini añade una capa metatextual muy interesante.
En el fondo, ‘Daredevil: Born Again’ temporada 2 termina funcionando precisamente porque comprende algo que muchas adaptaciones superheroicas olvidan: los poderes nunca fueron lo importante. Lo verdaderamente relevante son las personas que intentan sobrevivir detrás del disfraz. Y pocas veces Marvel había mostrado esas cicatrices con tanta crudeza y acierto.
Un thriller de tintes clásicos que transita entre la justicia y la redención
Nueva adaptación de ‘Man on fire’, la novela de Philip Nicholson a.k.a. A. J. Quinnell. En España se conoce como ‘El fuego de la venganza’ y tuvo una versión cinematográfica en 2004 con Denzel Washington, Christopher Walken y una jovencísima Dakota Fanning. Ahora llega a Netflix en formato de serie manteniendo una propuesta que mezcla el thriller de acción con el drama moral. Esta nueva adaptación, orquestada por Steven Caple Jr. y creada para televisión por Kyle Killen, no solo respeta el núcleo temático del material original, sino que lo amplifica hacia territorios más incómodos y contemporáneos. Tanto la película como esta nueva serie protagonizada por Yahya Abdul-Mateen II siguen pautas de la novela original, pero ambas trasladan su acción a Latinoamérica en lugar de a Italia. Todas coinciden en esbozar a un agente quemado, con pasado oscuro y desarrollar una historia en la que tiene que entenderse e incluso coger cariño a la joven a la que acepta proteger.
Desde su primer episodio, la serie plantea una tensión constante entre tres fuerzas que vertebran la narrativa: la venganza, la justicia y la protección de una joven cuya presencia redefine el propósito del protagonista. Este triángulo moral no es nuevo dentro del género, pero aquí se explora con una insistencia casi obsesiva. El protagonista es una figura fracturada que utiliza la violencia no solo como herramienta narrativa, sino como mecanismo de autorreparación emocional.
Uno de los detalles más interesantes es que el proyecto estuvo durante años en desarrollo con distintos enfoques, y que Caple Jr. insistió en rodar varias escenas clave en localizaciones reales inspiradas en favelas latinoamericanas, buscando una textura visual más orgánica y menos estilizada que otras producciones del género. Sin duda eso funciona pues forma parte del nudo de la serie y son los episodios más verosímiles.
Violencia, clase social y personajes que rompen prejuicios
Si algo define a ‘El fuego de la venganza’ es su representación cruda de la violencia. Es, sin exagerar, una de las series con mayor densidad de escenas de tortura por minuto que se recuerdan en el catálogo reciente de Netflix. Este exceso, lejos de reforzar siempre la narrativa, termina por jugar en su contra en determinados tramos, generando una sensación de repetición y desgaste. La serie entra en bucles donde la brutalidad deja de impactar y se convierte en un recurso predecible.
Sin embargo, sería injusto reducirla a eso. La serie introduce un interesante conflicto de clase entre sus antagonistas. Por un lado, personajes que han crecido en entornos de marginalidad extrema (favelas donde la supervivencia dicta las reglas) y que encuentran en el crimen su única salida. Por otro, figuras provenientes de entornos privilegiados que, de forma casi nihilista, deciden colaborar con lo peor de la sociedad. Esta dicotomía no solo enriquece el relato, sino que obliga al espectador a cuestionar sus propios prejuicios.
Especial mención merece el tratamiento de dos personajes secundarios surgidos de estos entornos marginales. Lo que comienza como un retrato aparentemente estereotipado evoluciona hacia una construcción compleja, con un giro narrativo que rompe expectativas y desmonta sesgos. Aquí es donde la serie demuestra una ambición narrativa que va más allá del espectáculo.
Acción eficaz, pero un desenlace que traiciona su propia premisa
En términos de ritmo, ‘El fuego de la venganza’ sabe dosificar bien sus momentos de tensión. Las escenas de acción están bien orquestadas y mantienen un nivel de intensidad notable, mientras que los segmentos dramáticos cuentan con el espacio necesario para desarrollarse de forma que los veamos tan necesarios como comprensibles.
El problema surge a partir del arco carcelario. A medida que la historia avanza hacia su tramo final, la serie abandona progresivamente su realismo. El protagonista, que hasta entonces operaba como un individuo contra el sistema, comienza a disponer de recursos prácticamente ilimitados. Este cambio de escala narrativa diluye uno de los mayores atractivos de la serie: la sensación de vulnerabilidad.
Lo que en un inicio era una historia de resistencia individual se transforma en una fantasía de poder que resta credibilidad al conjunto. El clímax, aunque efectivo en términos visuales, carece del peso emocional que prometía en sus primeros episodios.
Aun así, ‘El fuego de la venganza’ logra mantenerse como una propuesta sólida dentro del catálogo de la N roja. Ofrece suficientes matices, especialmente en su exploración de la moralidad y la desigualdad social, como para justificar su visionado.
Nicolas Cage lidera el oscuro universo de Marvel en acción real
El universo de Marvel se expande con el primer tráiler oficial de Spider-Noir, una de las apuestas más singulares del género superheroico reciente. La serie, protagonizada por Nicolas Cage en su primer papel principal en televisión, se ha presentado por todo lo alto en el evento CCXPMX26, generando gran expectación entre los fans.
Un tráiler que define tono y estilo
El avance deja clara la identidad visual de la serie: una recreación estilizada del Nueva York de los años 30, con una atmósfera cargada de sombras, corrupción y decadencia. Este enfoque conecta directamente con el espíritu del cómic original de Spider-Man Noir, pero adaptado a un formato de acción real con ambición cinematográfica.
Uno de los elementos más distintivos es la posibilidad de elegir cómo ver la serie: en ‘Auténtica Blanco y Negro’ o en ‘True-Hue a Todo Color’. Esta decisión no es solo estética, sino una declaración narrativa que refuerza la dualidad entre clasicismo y modernidad.
El tráiler apuesta más por la sensación que por la exposición. Con un montaje que alterna escenas de investigación, violencia contenida y flashazos de acción, se presenta a un protagonista marcado por su pasado. No hay exceso de información, pero sí suficientes pistas para entender que estamos ante una historia más introspectiva que espectacular.
Nicolas Cage y un protagonista atípico
En esta versión, Cage interpreta a Ben Reilly, un investigador privado venido a menos que se ve obligado a enfrentarse a su historia personal tras una tragedia. Lejos del héroe clásico, el personaje se mueve en una zona gris moral, más cercana al cine negro que al arquetipo superheroico tradicional.
Cage, que ya prestó su voz al personaje en ‘Spider-Man: Un nuevo universo’, retoma aquí el rol con un enfoque más físico y dramático, alineado con su trayectoria reciente en proyectos de corte independiente.
Un reparto sólido y un equipo creativo potente
El reparto incluye a Lamorne Morris, Li Jun Li, Jack Huston y Brendan Gleeson, entre otros, configurando un elenco con experiencia en drama y género.
En la producción, destacan nombres como Oren Uziel y Steve Lightfoot como showrunners, junto al equipo creativo detrás de Spider-Man: Un nuevo universo, incluyendo a Phil Lord y Christopher Miller. La dirección de los primeros episodios corre a cargo de Harry Bradbeer, lo que anticipa un acabado técnico cuidado.
Cameos y personajes
El tráiler de Spider-Noir es deliberadamente opaco y no confirma de forma explícita todos los personajes, pero a partir del material mostrado, el reparto anunciado y el propio canon del cómic en el que se basa, se pueden identificar o inferir los siguientes.
Por supuesto Ben Reilly (interpretado por Nicolas Cage) y su alter ego Spider-Man Noir. Brendan Gleeson interpretará a Silvermane, Jack Huston se intuye como Sandman, Abraham Popoola podría ser Lápida y Andrew Caldwell es Megawatt.
Estreno global y estrategia de lanzamiento
La serie se estrenará primero en el canal MGM+ en Estados Unidos el 25 de mayo, antes de su lanzamiento global en Prime Video el 27 de mayo en más de 240 territorios.
Volvemos al videoclub con muchas risas y cine para adultos
Prime Video nos lleva a Valladolid con una comedia divertidísima y con mucha nostalgia para los que vivimos la vida en el videoclub. Andrea Jaurrieta, Laura M. Campos y Núria Gago son las encargadas de dirigir los ocho episodios de esta divertida serie, creada por Irene Bohoyo y Carlos Del Hoyo.
‘Cochinas’ en el videoclub
Nines una mujer conservadora y dueña de su casa, ve como toda su vida da un giro de 180º al quedarse su marido en coma. De repente tiene que hacerse cargo del videoclub familiar y se da cuenta de que es un negocio que se va a pique. El “Dorothy” necesita clientela y Nines sabe perfectamente que tipo de cliente necesita. Al grito de “A los guarros no hay que echarlos, hay que quererlos” el “Dorothy” se convierte en el primer videoclub porno de la ciudad.
Es divertidísimo como vemos escandalizarse a Nines con lo que ella misma está creando. Además de ver como no solo van hombres en busca de cine para adultos, sino que, para sorpresa de todos, las mujeres también. Al final, en aquella época, el sexo era bastante tabú y mucho más, el ver películas de este estilo.
Poco a poco vamos viendo, como este barrio de Valladolid va perdiendo su vergüenza y sobre todo vemos una revolución sexual en las mujeres que notamos que tanto necesitaban.
Un reparto que lo da todo
Allá por 2024 tuvimos un evento de presentación de contenido de Prime Video. Allí ya nos presentaron esta serie que sin duda me llamó muchísimo la atención. En aquel momento la protagonista y quien nos presentó la serie fue Elena Anaya, pero supongo que por temas de agenda o temas personales al final no ha sido la encargada de dar vida a Nines. Comento esto, porque admito que me hubiese encantado ver a Elana Anaya en un papel como éste.
Pero, todo hay que decirlo, no han podido coger a mejor actriz que a Malena Alterio. Nos da una Nines tan tierna. Bajo esa fachada de mujer severa, ama de casa y conservadora, tenemos a una mujer que se quiere liberar, poco a poco y que tiene una muy buena mano para los negocios. Me gusta mucho como va avanzando su personaje, volviéndose medio loca entre sus pensamientos tan puros y sus ganas de cambiar.
Pero todo esto lo consigue gracias a Celia Moran y Álvaro Mel, los dos trabajadores del videoclub. Chon y Agustín le dan la fuerza para lograr sacar adelante el negocio. Que descubrimiento el de Celia Moran, me parece que está fantástica y tiene una vis cómica muy buena.
En el resto de reparto encontramos a Esperanza de la Encarnación, Josele Román, Raquel Pérez, Aina Picarolo, Álex Barahona, Ana Mencía, Paqui Horcajo o Edgar Costas entre muchos otros. Y cuando lo digo que lo dan todo, es que hay desnudos íntegros, sin dramas, cuerpos de todo tipo que nos muestran que el sexo es para todas las edades.
¿Por qué ver ‘Cochinas’?
Son ocho episodios en los que vas a desconectar y vas a pasar unas buenas risas. Sin duda, los comienzos de los episodios son tremendos, nos muestran pequeños fragmentos de películas versionadas para el cine porno como ‘La princesa prometida’ o ‘Se lo que hicisteis el último verano’, son tremendas.
Sin duda, una serie que recomiendo y que como dije al principio, para los que vivimos horas decidiendo que película escoger en el videoclub, o la llegada de inmensos videoclubs, va a ser como un pequeño recordatorio de lo mayores que somos y lo bonito de aquella época
Por fin el tablero cósmico está en plena ebullición
La cuarta temporada de Invincible en Prime Video vuelve a apoyarse en una estructura coral que, en entregas anteriores, tendía a diluir la progresión dramática de Mark Grayson a.k.a. Invincible. Aquí ocurre algo distinto. El desplazamiento del foco hacia personajes secundarios y tramas paralelas no solo es funcional, sino necesario (algo que no siempre se podía afirmar antes). La serie abraza definitivamente su vocación de space opera, elevando la escala narrativa y expandiendo su universo más allá de la Tierra.
El desarrollo de Viltrum y su jerarquía interna, con especial atención a su regente, aporta una dimensión política y cultural que hasta ahora solo estaba esbozada. Este contexto no solo enriquece el lore, sino que reconfigura el conflicto central: ya no estamos ante una historia de legado familiar con tintes superheroicos, sino ante un choque de civilizaciones con implicaciones existenciales. En este sentido, la temporada encuentra un equilibrio interesante entre lo íntimo y lo cósmico (aunque no siempre perfecto).
Se refuerza sin duda esa sensación de mundo expandido. Además, el equipo creativo ha reutilizado ciertos diseños conceptuales descartados de temporadas anteriores para dar coherencia visual a Viltrum (una práctica habitual en animación, pero aquí especialmente bien integrada). Recuperamos esa faceta de parodia que siempre ha tenido también ‘Invincible’, sobre todo a Superman, con todo un trasfondo que recuerda a la antigua gloria de Krypton.
Evolución emocional frenada y violencia con propósito
Uno de los puntos más discutibles (y a la vez coherentes con la obra original de Robert Kirkman) es la relativa escasa evolución de los protagonistas. Mark, como Invincible, parece estancado en ciertos dilemas morales, pero la serie compensa este estatismo desarrollando con mayor precisión la dinámica familiar: la relación entre padre e hijos se convierte en el eje emocional más sólido de la temporada.
El tono dramático sigue apoyándose de forma reiterativa en la figura materna (en un bucle que ya es extenuante), pero no pierde efectividad. Hay una insistencia temática que roza la redundancia, sí, pero también una coherencia emocional que mantiene el peso de las decisiones de los personajes para mantenerles pegados a la tierra entre tanto viaje intergaláctico y hazañas titánicas.
En cuanto a la violencia, ‘Invincible’ vuelve a cruzar límites. Y lo hace con convicción. Las secuencias más explícitas no se perciben como gratuitas, sino como extensiones directas del estado psicológico de los personajes (especialmente en momentos de desesperación o furia). El enfrentamiento con Conquest destaca como uno de los picos de acción de toda la serie: impacto visual sin concesiones y una tensión dramática sostenida.
El episodio centrado en el virus (uno de los más comentados en redes) representa un giro hacia la ciencia ficción más dura. Aquí la serie demuestra que puede jugar en registros más conceptuales sin perder accesibilidad. De hecho, este capítulo incorpora elementos clásicos del género (aislamiento, dilemas éticos, conciencia de especie) con una ejecución sorprendentemente madura.
Un cierre estratégico que abre interrogantes de cara a la temporada 5
El desenlace de la temporada plantea un movimiento estratégico interesante, casi como una jugada de ajedrez a escala galáctica. Sin embargo, también deja la sensación de ser menos complejo de lo que aparenta (una resolución potencialmente más sencilla de lo sugerido). Esto no es necesariamente un defecto: forma parte del ADN narrativo de Kirkman, quien ha demostrado en repetidas ocasiones su habilidad para introducir giros inesperados incluso cuando el camino parece evidente.
De cara a la quinta temporada esperamos que no se convierta en un trasunto de los ‘Ultracuerpos’ o un ‘Secret invasion’. Las expectativas giran en torno a varios ejes claros: la consolidación del conflicto con Viltrum, el posible desarrollo de una guerra abierta y la evolución definitiva de Mark hacia una figura más cercana a su herencia viltrumita. También se esperamos que progresen con la tarma que narra la guerra contra lo seres de otra dimensión que ha quedado colgada en exceso. Si se mantiene el equilibrio entre espectáculo, drama y ciencia ficción, ‘Invincible’ tiene margen para convertirse en una de las grandes epopeyas animadas contemporáneas.
Regresa a nuestras pantallas nuestros protagonistas favoritos de Netflix. Y es que después de dar por terminada la serie de ‘Stranger Things’ este pasado 1 de enero de 2026, volvemos a Hawkins, para vivir una pequeña aventura entre la segunda y tercera temporada.
Eric Robles es el showrunner de esta nueva serie animada junto con la producción de los hermanos Duffer. Dirigida por Phil Allora, quien trabajó en el departamento de animación de las estupenda ‘Lilo & Stitch’, ‘Hermano Oso’ o ‘Tarzan’.
¿Qué está pasando en Hawkins?
Estamos en 1985, con un Hawkins nevado y con nuestros protagonistas, Eleven, Mike, Will, Lucas, Dustin y Max intentan buscarse la vida aprovechando las nevadas y los poderes de Eleven para poder invertir en su campaña de Dragones y Mazmorras.
Pero no todo va a ser tranquilidad y felicidad y es que vuelven los monstruos. Pero esta vez no van a estar solos, ya que aparece en la ecuación Nikki Baxter, una joven algo mayor que ellos, pero que encuentra su lugar junto a estos extraños chavales.
Aunque sencillita, ‘Stranger Things: Relatos del 85’, me ha gustado bastante. Una aventurilla de 10 episodios cortitos que entretienen desde el primer momento. Y es que la ventaja de ser una simple aventura, hace que nos centremos en estos amigos y sus pequeñas locuras. Como pasaba un poco en la primera temporada. Además de que vemos nuevos monstruos y tienen que ver como acabar con ellos y sobre todo, averiguar como han aparecido de nuevo. Un nuevo misterio que tendrán que investigar y llegar al fondo del asunto.
Nuevo formato y nuevas voces
Los fans van a echar de menos escuchar las voces originales de sus actores favoritos. No se si ha sido por decisión de producción o de los artistas. Al final, están en una edad bastante diferente a la actual y pueden ser ambas razones.
Brett Gipson, Luca Díaz, Brooklyn Davey Norstedt, Braxton Quinney, Elisha Williams, Ben Plessala y Jolie Hoang-Rappaport, son los encargados de dar vida a los protagonistas de este ‘Stranger Things. Relatos del 85’.
También encontramos la inconfundible voz de Odessa A’zion (‘Marty Supreme’) como Nikki Baxter.
El que hayan realizado la serie en animación, también me parece un acierto. Al final es como os dije, una aventura aparte, en la que meter muchos más bichos y por supuesto, mucha más batalla. Una manera de no gastar tanto dinero en efectos especiales y además con la animación puedes jugar mucho con la imagen y el color. Pues esta serie, aunque sea bastante tenebrosa, en el sentido de que estamos mucho tiempo de noche o en espacios cerrados, tiene mucho color.
¿Era necesaria esta serie?
Creo que no, pero no significa que una vez hecha, la serie merezca mucho la pena. En mi caso, me ha entretenido mucho, la animación me ha parecido muy chula y bien realizada. Además, me he quedado con ganas de más, así que ojalá, hagan alguna que otra historia más entre temporadas y poder disfrutar de otra manera de los protagonistas de ‘Stranger Things’.
‘Juego de Tronos’ celebra su legado con una edición coleccionista 4K por su 15º aniversario
La huella de Juego de Tronos sigue muy presente en la industria audiovisual, y ahora regresa con una propuesta pensada para coleccionistas y fans: una edición completa en 4K UHD con motivo de su 15º aniversario. Hemos podido conocer los detalles de este lanzamiento que llegará el próximo mes de noviembre, acompañado del lema conmemorativo “El reinado de Tronos”, una declaración de intenciones sobre el impacto duradero de la serie.
Presentación premium y formato definitivo
La nueva colección, impulsada por HBO, reúne las ocho temporadas en una edición limitada numerada con estuche metálico. Cada temporada se presenta en steelbooks exclusivos, diseñados específicamente para esta edición, lo que convierte al conjunto en una pieza de alto valor dentro del mercado doméstico.
El salto al formato 4K Ultra HD garantiza la máxima calidad de imagen disponible, permitiendo redescubrir los paisajes de Poniente y sus espectaculares secuencias con un nivel de detalle superior al de anteriores lanzamientos.
Contenido adicional para profundizar en la serie
Uno de los principales atractivos de esta edición es su amplio contenido extra, que supera las 15 horas. Entre los materiales incluidos destacan el especial presentado por Conan O’Brien, el documental sobre el final de la serie y diversas piezas que exploran tanto el proceso creativo como el universo narrativo de la saga.
A esto se suman audiocomentarios, escenas eliminadas y reportajes de producción, elementos que aportan contexto y enriquecen la experiencia para quienes quieran profundizar más allá de la historia principal.
Récords, premios y un impacto global
Basada en la saga literaria de George R. R. Martin, la serie se consolidó como uno de los mayores fenómenos de la televisión moderna. Con 161 nominaciones a los Emmy y 59 premios, su palmarés la sitúa como la producción dramática más galardonada del medio.
Además, sus cifras de audiencia marcaron un antes y un después, alcanzando decenas de millones de espectadores en su última temporada y consolidando a HBO como referente en ficción televisiva.
Una historia que redefinió la televisión
Desarrollada para televisión por David Benioff y D. B. Weiss, la serie transformó la forma de entender la narrativa televisiva. Su combinación de intrigas políticas, desarrollo de personajes y espectacularidad técnica elevó el estándar de las producciones seriadas.
Durante ocho temporadas, el conflicto entre casas nobles por el control del Trono de Hierro se convirtió en un fenómeno cultural que trascendió la pantalla, generando debates, teorías y una comunidad global de seguidores.
Un lanzamiento que apela a la nostalgia y al coleccionismo
La edición coleccionista del 15º aniversario no solo busca conmemorar el pasado, sino también ofrecer una forma definitiva de revisitar la serie. En un contexto donde el formato físico ha evolucionado hacia productos más exclusivos, esta propuesta se posiciona como un objeto de culto para los aficionados.
Con su cuidada presentación y abundante contenido adicional, ‘Juego de Tronos’. La colección completa Edición coleccionista limitada 15º aniversario (4K UHD) se perfila como uno de los lanzamientos más destacados del año en el ámbito doméstico.
Un retrato tan incómodo como honesto de una juventud entre la libertad y la deriva emocional
El estreno el 23 de abril en Movistar Plus+ de ‘Yo siempre a veces’, creada por Marta Loza y Marta Bassols, se sitúa dentro de esa corriente reciente del audiovisual español que busca capturar el pulso de una generación sin filtros ni paternalismos. En este sentido, no es casual que la serie se perciba como un nuevo hallazgo generacional impulsado directamente por la estela creativa de Los Javis, cuyo sello ha redefinido la forma de narrar la juventud contemporánea.
‘Yo siempre a veces’ funciona, ante todo, como un espejo. No idealiza ni demoniza, sino que pretende observar, o al menos así he percibido. La serie retrata a una juventud profundamente conectada con el mundo, cosmopolita, con referentes internacionales y una relación fluida con la cultura digital. Sin embargo, esa apertura convive con una cierta desorientación vital: los personajes se mueven en un terreno donde las responsabilidades tradicionales parecen diluidas, casi opcionales.
Uno de los aspectos más llamativos, y tratados con una naturalidad que puede incomodar a ciertos sectores, es la normalización del consumo de drogas. Lejos de moralismos, la serie lo integra como parte del ecosistema social de sus protagonistas, evidenciando hasta qué punto estos comportamientos forman parte de su día a día. No hay épica ni tragedia exagerada, solo rutina.
Este retrato se completa con una visión renovada y a menudo fragmentada de la familia. Las estructuras clásicas se diluyen en favor de modelos más líquidos, donde los vínculos afectivos se redefinen constantemente. La serie no juzga este cambio, pero sí deja entrever sus consecuencias emocionales: una sensación persistente de inestabilidad.
Personajes que incomodan porque resultan reconocibles
El mayor acierto de ‘Yo siempre a veces’ reside en su guion, que construye personajes complejos, contradictorios y profundamente humanos. La protagonista, interpretada por la debutante Ana Boga, es un ejemplo paradigmático de esta ambivalencia.
Su personaje vive atrapado entre dos mundos: el de una juventud prolongada (encarnada en una madre que se resiste a abandonar la fiesta y la despreocupación) y el de una adultez que exige responsabilidades que no está preparada para asumir. Este conflicto no se presenta de forma explícita, sino que se filtra en sus decisiones erráticas, en su incapacidad para aceptar trabajos o ayudas que le permitirían estabilizarse.
Hay algo casi desesperante en verla avanzar “como pollo sin cabeza”, consciente de sus problemas económicos pero incapaz de actuar en consecuencia. Y, sin embargo, esa frustración es precisamente lo que la hace creíble. No estamos ante una heroína ni ante un ejemplo moral, sino ante un reflejo incómodo de una generación que, en muchos casos, ha crecido con más opciones que certezas.
En este sentido, la interpretación de Ana Boga resulta especialmente destacable. Esta es su primera gran incursión en un proyecto de alcance popular, lo que añade una capa adicional de autenticidad a su interpretación: hay en su mirada una mezcla de fragilidad y atrevimiento que difícilmente podría impostarse.
Una serie sobre el error, el perdón y la reconstrucción
Más allá de su retrato generacional, ‘Yo siempre a veces’ articula un discurso más profundo sobre la gestión del error. Todos sus personajes, sin excepción, están definidos por sus fallos: decisiones equivocadas, relaciones mal gestionadas, oportunidades desperdiciadas…
Lo interesante es que la serie no busca redimirlos de forma convencional. En lugar de grandes giros dramáticos, opta por una aproximación más íntima, donde el perdón, tanto propio como ajeno, se construye de manera lenta y, a menudo, incompleta. Se nota un esfuerzo por entender y mostrar que crecer no implica necesariamente resolver todos los conflictos, sino aprender a convivir con ellos.
También resulta destacable cómo la serie plantea nuevas formas de entendimiento mutuo. Frente a modelos rígidos del pasado, los personajes exploran maneras más flexibles de relacionarse, donde la comunicación, aunque imperfecta, se convierte en una herramienta esencial. Con esto, aunque es una serie exasperante en la construcción de su protagonista, logra capturar algo difícil de definir pero fácil de reconocer: la incertidumbre de una generación que, pese a tenerlo todo al alcance, sigue buscando su lugar en el mundo.
Cine, anime y series se suman a una potente oleada de estrenos en DVD, Blu-ray y 4K Ultra HD
El mes de mayo se presenta especialmente atractivo para los aficionados al cine en formato físico, con una batería de lanzamientos que combinan grandes estrenos recientes, clásicos imprescindibles y ediciones coleccionistas en alta definición. Estas novedades estarán disponibles en preventa a comienzos de la próxima semana, consolidando una oferta pensada tanto para nuevos espectadores como para coleccionistas exigentes.
En esta entrada incluiremos además una galería completa con todas las imágenes de los lanzamientos, permitiendo revisar en detalle cada edición y sus características.
Estrenos destacados: del drama a la animación
Entre los títulos más relevantes se encuentra ‘Hamnet’, una adaptación literaria que ha destacado por su sensibilidad narrativa y su cuidada puesta en escena. Protagonizada por Jessie Buckley, la película ofrece una interpretación intensa en una historia centrada en la pérdida y la memoria.
En un registro completamente distinto, Como cabras apuesta por el público familiar con una propuesta de animación ligera y optimista. Por su parte, el anime ‘Scarlet’, dirigido por Mamoru Hosoda, promete ser uno de los grandes reclamos visuales del mes gracias a su estilo reconocible y su combinación de fantasía y emoción.
Cine de autor, clásicos y grandes historias
El catálogo también incluye propuestas como ‘Blue Moon’, un drama íntimo centrado en una noche crucial en la vida del compositor Lorenz Hart. A ello se suma la llegada por primera vez en formato físico de El hombre menguante, ampliando la oferta para los amantes del cine clásico.
En animación, destaca el regreso de ‘El castillo en el cielo’, una de las obras más queridas de Studio Ghibli, que vuelve a estar disponible en nuevas ediciones para seguir ampliando la filmoteca personal.
Series y universos expandido
El terror también tiene su espacio con ‘It: Bienvenidos a Derry,’ la esperada serie ambientada en el universo de Stephen King. Esta producción profundiza en los orígenes del inquietante pueblo de Derry, ampliando el lore de una de las historias más populares del género.
Ediciones 4K Ultra HD y steelbook para coleccionistas
El apartado técnico cobra especial protagonismo con varias ediciones en 4K Ultra HD que llegan por primera vez al mercado. Entre ellas destacan ‘Speed Racer’, ‘El código Da Vinci’ y ‘La boda de mi mejor amiga’, muchas de ellas en formato steelbook limitado.
A estas se suman nuevas ediciones especiales de títulos como ‘Ha nacido una estrella’, ‘Al filo del mañana’ y ‘Atrapado por su pasado’, reforzando el atractivo para quienes buscan versiones definitivas de sus películas favoritas.
Reediciones para completar la colección
Más allá de los estrenos, mayo también apuesta por reediciones que permiten recuperar títulos clave en nuevas versiones. Esta estrategia no solo revitaliza el catálogo, sino que ofrece a los usuarios la oportunidad de actualizar su colección con mejoras técnicas y nuevos formatos.
Con una oferta variada que abarca géneros, estilos y épocas, los lanzamientos de mayo confirman el buen momento del formato físico como alternativa sólida para disfrutar del cine en casa con la máxima calidad.
Tenemos una nueva temporada de ‘Bronca’ gracias a Netflix. La producción de A24 llega a nuestras pantallas con un nuevo reparto y un nuevo conflicto que hace que las cosas se les vayan de las manos a nuestros personajes.
Conflictos, chantajes y muchos personajes
En esta temporada conocemos a Austin y Ashley, dos jóvenes prometidos que trabajan en una gran mansión. Una noche tenían que llevar algo a uno de sus jefes y graban una gran discusión entre éste y su mujer. Con ello comenzarán los chantajes y un gran conflicto que les llevará a diferentes situaciones de las que les costará salir.
Esta temporada me ha parecido bastante buena, pero no mejor que su primera temporada. Y es que llega un momento que detrás de este conflicto inicial aparecen demasiadas situaciones increíbles. Todo el mundo es demasiado ruin, hay poca gente buena y satura un poco.
Pero aún así, esta segunda temporada es muy entretenida, está muy bien escrita y dirigida. Hay escenas muy bien dirigidas, como podemos ver en una de las escenas del episodio final, llena de acción y que tiene unos planos increíbles. Además la serie tiene bastante crítica y también un humor bastante turbio. ‘Bronca’ es una serie bastante incómoda y que logra crear una sensación desagradable con todo lo que vamos viviendo con los personajes.
¿A quién vemos en esta segunda temorada de ‘Bronca’?
Oscar Isaac, Carey Mulligan, Charles Melton y Cailee Spaeny, son los protagonistas de esta serie. Todos ellos ruines, intentando conseguir cada uno su propio beneficio pisando al contrario. Personajes despreciables, que según avanza la serie vemos como unos van redimiéndose, mientras otros cambian a peor.
Pero no solo son ellos las caras conocidas, la segunda temporada de ‘Bronca’, tiene un reparto espectacular. Entre ellos encontramos a William Fichtner (‘Talamasca: The Secret Order’), Seoyeon Jang (‘Snowdrop’), Song Kang-ho (‘Parásitos’) o Youn Yuh-Jung (‘Minari’) entre muchos otros.
Me parece formidable como Lee Sung Jin, creador y guionista de la serie, cuida cada una de las distintas personalidades de todos y cada uno de los personajes. Son tan diferentes y están tan bien estudiados para mostrarnos las distintas evoluciones. Además, el como refleja lo peor del ser humano, en todas sus facetas. Deja ver un estudio bastante complejo acerca de la psicología humana.
Colores y planos
Sin duda la serie está cuidada al mínimo detalle, no solo la dirección o el guion. Todo en su conjunto es importante, tenemos un vestuario increíble. Donde vemos como cada personaje está representado bien por un vestuario bastante marcado. Todo esto es gracias a Olga Mill (Hereditary’ o ‘Sangre en los labios’), que consigue darle personalidad a todos.
Me gustaría quería resaltar el trabajo de James Laxton. Con una fotografía muy luminosa, llena de colores pasteles en los lugares lujosos. Mientras que en la vida real, en esa vida sin lujos donde viven los personajes es algo más oscura y deprimente, en donde ves sus verdaderas vidas, con las que no están nada satisfechos.
Junto la fotografía, esto también se refleja en la decoración, Kelly Jo Tinney, hace un gran trabajo en este sentido. Al igual, mostrando ostentosidad, con materiales aparentemente caros y llenos de detalles en las zonas donde los millonarios se juntan. Mientras que en las zonas de las personas trabajadoras, sus casas son humildes sin apenas decoración.
Desenlace y conclusiones
Esta segunda temporada de ‘Bronca’ también es una gran crítica a los diferentes estatus sociales. Donde los más ricos tienen siempre el poder y consiguen siempre lo que quieren en cuanto sacan dinero. Mientas que la gente pobre tiene que luchar para poder lograr cualquier avance. Además que también se nos muestra que no siempre se es feliz con dinero, ya que termina corrompiendo a las personas.
Como digo, una segunda temporada diferente, en mi caso me ha parecido algo peor, pero por el simple hecho de que se enreda demasiado con muchos personajes. Pero lo dicho, no significa que sea mala serie, ya que la historia y las situaciones que nos vamos encontrando están muy bien. Y el final de la serie, además de que está muy bien rodado, está bien resuelto.
El próximo 17 de abril marca el estreno de la quinta temporada de ‘Machos Alfa’, una serie de Netflix que, lejos de acomodarse en su fórmula de éxito, decide tensarla hasta un punto incómodo. Lo que en sus primeras entregas funcionaba como sátira atrevida sobre la masculinidad contemporánea, aquí se convierte en una disección más amarga de cuatro hombres que ya no creen ni en sí mismos ni en el discurso que intentaron adoptar, es decir, están más perdidos que al principio, si es que en algún momento han llegado a encontrarse.
Los protagonistas (Gorka Otxoa, Fele Martínez, Fernando Gil y Raúl Tejón) regresan “de vuelta de todo”. No solo están desengañados con la deconstrucción masculina, sino que han empezado a desconfiar profundamente de las mujeres y, sobre todo, de su propia capacidad para entenderlas. Este conflicto interno (ese constante tira y afloja entre su yo machirulo y su yo supuestamente evolucionado) se convierte en el principal motor narrativo de la temporada.
Hay un cambio de tono evidente: la comedia sigue presente, pero ahora está impregnada de una sensación de desgaste emocional. Ya no se trata solo de reírse de los errores de estos personajes, sino de observar cómo se hunden en ellos. Es una evolución lógica, pero también arriesgada, que demuestra que la serie no teme incomodar a su audiencia.
Convivencia, cameos y una comedia cada vez más coral
Uno de los grandes aciertos de esta temporada es llevar al límite la convivencia entre los protagonistas. Lo que empezó como una solución práctica se transforma en un experimento social fallido: viven juntos, pero no se soportan. Cada uno ve en el otro aquello que detesta de sí mismo, generando una dinámica casi claustrofóbica que, paradójicamente, potencia los momentos cómicos.
Esta convivencia forzada permite a los creadores, Alberto y Laura Caballero, explorar nuevas situaciones sin perder el ritmo ágil característico de su estilo. La influencia de sus trabajos anteriores se hace notar, especialmente en la introducción de nuevos personajes y cameos. Actores como Juan Díaz, María Adánez, Diego Martín, Adrià Collado o Víctor Clavijo aparecen en roles que funcionan tanto como guiños para el espectador habitual como catalizadores de nuevas tramas.
Este tipo de casting no es casual: los Caballero han construido una especie de “universo compartido” de la comedia española televisiva. De hecho, se supone que varios de estos cameos fueron concebidos desde el guion como homenajes conscientes a ‘Aquí no hay quien viva’, reforzando esa sensación de continuidad creativa.
En paralelo, la serie no abandona su vocación de retrato social. La temporada introduce temas actuales con una mezcla de ironía y crítica directa: desde el feminismo de postureo hasta las fracturas internas dentro del propio movimiento, pasando por fenómenos virales como las técnicas para ligar en supermercados (sí, el famoso “método Mercadona” encuentra aquí su parodia definitiva) e incluso un suceso real que convierte a esta temporada en quizás la más crítica y ácida de todas.
Sin embargo, lo más interesante es cómo estos elementos no se sienten forzados. Se integran orgánicamente en las tramas, funcionando como espejo deformado de una realidad que el espectador reconoce fácilmente. Y estaría pecando de no tomar ejemplo con la historia de estos personajes si omitiese las líneas argumentales de los personajes de Kira Miró, Raquel Guerrero, María Hervás, Kira Miró y Cayetana Cabezas. Siendo la de Hervás la más delicada de tratar y la de Guerrero la más divertida.
Entre la risa y el golpe final: una temporada que deja cicatriz
Si algo distingue a esta quinta temporada de ‘Machos Alfa’ es su capacidad para equilibrar el humor con un trasfondo dramático cada vez más evidente. La serie sigue siendo divertida, incluso hilarante en muchos momentos, pero hay una sombra constante que anticipa que algo no va a acabar bien.
Sin entrar en spoilers concretos, el tramo final de la temporada abandona parcialmente el tono de comedia para sumergirse en un drama inesperadamente contundente para un par de personajes. Las decisiones tienen consecuencias reales, y no todos salen indemnes. Este giro puede resultar chocante para quienes esperaban una resolución más ligera. Sin ser algo definitivo, la serie parece que nos reserva más temporadas, pero si puede marcar mucho cierto drama en su sexta entrega.
En este sentido, ‘Machos Alfa’ temporada 5 no es solo una comedia: es un retrato generacional disfrazado de sitcom. Una obra que utiliza el humor como vehículo para hablar de identidad, inseguridad y contradicción. Por supuesto también como disparador de discusiones y debates entre parejas y amigos. Puede que no todos los espectadores conecten con su tono más paródico, pero quienes lo hagan encontrarán una de las propuestas más interesantes de la comedia española reciente.
Un western crepuscular que olvida disparar a la comedia
La nueva adaptación de ‘Lucky Luke’ intenta (voluntariamente o no) distanciarse del imaginario clásico del personaje nacido del cómic franco-belga. Lo hace apostando por un tono más realista, incluso áspero, en el que el polvo, el sudor y la suciedad sustituyen al colorido limpio de las viñetas originales. Sin embargo, en ese giro hay también una casi renuncia arriesgada: la esencia humorística que definía al pistolero más rápido que su sombra.
Históricamente, el personaje ha tenido múltiples encarnaciones en acción real, desde el carisma y vínculo tradicional de Terence Hill con el western hasta la reinterpretación más irónica de Jean Dujardin, pasando por el enfoque más juvenil de Til Schweiger. Incluso existen versiones menos conocidas (y bastante discutibles) en producciones turcas no oficiales. Esta nueva iteración, sin embargo, opta por una aproximación que busca profundidad emocional… pero pierde por el camino la identidad del personaje.
El protagonista, interpretado por Alban Lenoir no termina de encajar en el estilismo y chulería del personajee. Su Lucky Luke es introspectivo, taciturno y, en ocasiones, excesivamente melancólico. Es una elección que podría haber funcionado en otro contexto, pero aquí entra en conflicto con el ADN del personaje. La ausencia de elementos icónicos (como el juego con su sombra, los diálogos hacia su caballo o la presencia de Rantanplan= acentúa esa desconexión. Incluso se ha eliminado el famoso cigarrillo que pende siempre de su boca, pero de ello prescindió incluso Hanna-Barbera en su versión animada.
Un western más cercano a ‘Valor de ley’ que al cómic original
Dirigida por Benjamin Rocher, conocido por su trabajo en thrillers de acción como ‘Escuadrón de élite 2’, la serie apuesta por un tono sorprendentemente sombrío. Resulta paradójico que un director habituado al ritmo y la intensidad firme aquí una obra que, en muchos momentos, carece de dinamismo. Las escenas se dilatan, los silencios pesan más de lo necesario y la narrativa avanza con cierta pesadez.
Hay momentos que rozan lo crepuscular, casi en la línea de ‘Valor de ley’, con muertes tratadas con una solemnidad que desentona con el material de origen. Esta gravedad, sumada a un tono por momentos depresivo, termina generando una sensación de extrañamiento. No estamos ante una reinterpretación adulta al estilo de un western revisionista, sino ante una obra que parece no decidir qué quiere ser.
Aun así, hay destellos de lo que podría haber sido. La subtrama de la amnesia de uno de los Dalton y su delirio de paternidad aporta un humor absurdo que conecta brevemente con el espíritu original. También resulta interesante el coqueteo con figuras históricas como Calamity Jane o Abraham Lincoln, en una tradición heredada de los cómics belgas, similar a lo que hacía Astérix con la historia clásica. Pero estos elementos son anecdóticos, insuficientes para sostener el conjunto.
Rodaje en Almería: la gran noticia
Si hay algo que realmente destaca en esta producción es su apartado visual y su apuesta por localizaciones españolas. El rodaje en Almería, especialmente en el desierto de Tabernas, devuelve al western europeo a uno de sus escenarios más emblemáticos. A esto se suman localizaciones en Castilla y León y Castilla-La Mancha, configurando un paisaje que, al menos visualmente, sí respira autenticidad.
La implicación de productores españoles como Juan Solá o Mark Albela (vinculados a títulos como ‘La piel fría’, ‘El reino de los cielos’ o ‘Godzilla vs Kong’) refuerza esa sensación de ambición internacional. En términos de producción, la serie cumple con solvencia, pero no logra que su envoltorio eleve un contenido narrativo irregular.
El problema de fondo es claro: ‘Lucky Luke’ no era solo un western, era una comedia disfrazada de western. Aquí, en cambio, el disfraz se ha quedado sin alma. Hay momentos en los que los personajes rozan el tono tontorrón, pero son excepciones en un conjunto que se toma demasiado en serio.
Para quienes crecieron con el personaje, la experiencia puede resultar decepcionante. No hay gags memorables, no hay chispa, no hay esa clase que hacía del personaje algo único. Y aunque es positivo ver el regreso del western europeo a escenarios como Almería, uno no puede evitar pensar que esta adaptación de Disney ha apuntado al corazón equivocado.
Comedia neurótica, caos moral y decisiones al límite
Dan Levy junto y Taylor Ortega traen a través de Netflix la serie ‘Errores épicos’, una serie que se construye desde una premisa aparentemente sencilla: dos personajes profundamente desubicados en sus propias vidas se ven arrastrados a una espiral de decisiones absurdas con consecuencias cada vez más graves y criminales. Él, un pastor ejemplar incapaz de confesar su homosexualidad a su comunidad y ella, una actriz fracasada que regresa de Nueva York cargada de frustración y cinismo, forman un dúo tan improbable como explosivo.
Ambos son hermanos pero no biológicos, lo cual forma entre ellos una conexión tan frágil y volátil como obligatoria. Levy encarna a un protagonista que recuerda poderosamente al Leonard interpretado por Johnny Galecki en ‘The Big Bang Theory’: nervioso, dubitativo, atrapado en su propia inseguridad. Sin embargo, aquí ese arquetipo se desplaza hacia terrenos más incómodos, donde la represión personal no es solo un rasgo cómico, sino el motor de decisiones erráticas. Ortega, por su parte, construye un personaje abrasivo, casi hostil, un auténtico vórtice emocional que sorprende tanto por su agresividad como por el dato de haber mantenido una relación de 17 años con su pareja, lo que añade una capa de absurdo existencial a su carácter.
La química entre ambos no es la clásica de comedia ligera, es más bien un constante forcejeo. Se necesitan, pero también se empujan mutuamente hacia el desastre. En ese sentido, ‘Errores épicos’ encuentra su voz en el conflicto permanente, en la incomodidad sostenida, en el espectador que ríe pero también sufre con cada decisión equivocada.
Tradición de enredos criminales con sello propio
Narrativamente, la serie (que se estrena este 9 de abril en Netflix) se inscribe en una tradición bien conocida: la de individuos corrientes atrapados en tramas criminales que les superan. Transita un viaje similar al de ‘Una terapia peligrosa’ o ‘Falsas apariencias’, donde el humor surge del contraste entre la banalidad de los protagonistas y la gravedad de las situaciones en las que se ven envueltos. Incluso podría rastrearse una conexión conceptual con relatos como ‘La empresa de sillas’ o ‘Bronca’, donde lo cotidiano se descompone en una cadena de decisiones desafortunadas y momentos de locura y desconcierto.
Aquí, el detonante no es tanto el crimen en sí como la incapacidad de los personajes para gestionar el estrés. Cada error genera otro mayor, en una progresión casi matemática del desastre. La escritura destaca precisamente por eso: por su precisión en el caos. Los diálogos están cargados de timing cómico, pero también de una tensión creciente que convierte cada escena en una bomba a punto de estallar.
Esta podría ser una serie improvisada por cómo se va de madre y por cómo los personajes elevan aún más las réplicas de sus compañeros. Esto se traduce en momentos que se sienten naturales, casi incómodamente reales, como si el guion se estuviera desmoronando ante nuestros ojos… cuando en realidad parece calculado hacia el surrealismo.
Una comedia no apta para nervios sensibles
De algo que conviene mucho avisar con ‘Errores épicos’ es de su capacidad para generar ansiedad en el espectador. No es una serie relajante, de hecho, podría decirse que es abiertamente hostil para quienes sufren de “empatía hiperactiva”: ver a los personajes tomar decisiones claramente equivocadas, una tras otra, puede resultar estresante.
En este sentido, la figura materna interpretada por Laurie Metcalf actúa como catalizador del caos. Su personaje, histérico y controlador, evoca inevitablemente a la Madre Amantísima de ‘Futurama’, tanto por su ambición desmedida como por su capacidad para manipular emocionalmente a sus propios hijos. No es el problema central, pero sí el combustible que mantiene la maquinaria del desastre en funcionamiento.
La temporada ofrece una resolución satisfactoria sin renunciar a dejar cabos sueltos que apuntan claramente a una continuación. Así es que tampoco es apta para aquellos incapaces de convivir con finales abiertos y con cancelaciones de Netflix. Los hilos argumentales que se insinúan en los últimos episodios sugieren una segunda temporada aún más desbordada, donde las consecuencias de los errores acumulados podrían alcanzar dimensiones mayores.
Para todos aquellos que nos quedamos tristes ya que no íbamos a volver a ver a nuestros queridos héroes de Hawkins, Netflix nos regala este abril la primera temporada de ‘Stranger Things: Relatos del 85’. Los hermanos Duffer siguen estando detrás del proyecto, pero a la dirección esta vez la dejan en manos de Phil Allora y los guiones estarán a carga de Jennifer Muro y Joshua Pruett.
¿Qué vamos a ver en ‘Stranger Things: Relatos del 85’?
La serie está situada entre las temporadas 2 y 3 de la serie original. Conoceremos a un personaje nuevo llamado Nikki Baxter que ya podemos ver en el tráiler. En estos seis episodios podremos ver como este grupo de amigos vuelven a tener que ponerse las pilas y salvar Hawkins de una nueva amenaza que viene de debajo del hielo.
Equipo y tráiler
El estudio de animación encargado de volvernos a traer a nuestros personajes favoritos es Flying Bark, encargado de series como ‘What if…?’. Además la serie como hemos comentado, sigue de manos de los Hermanos Duffer junto a Eric robles.
Eso sí, no esperéis encontraros las voces de los actores originales, ya que no van a doblar en la serie. En el reparto encontramos a Odessa A’zion, como el nuevo personaje Nikki Baxter.RobertEnglund, Jeremy Jordan, Alisia Reiner, Jack Griffo, Jolie Hoang-Rappaport, Alessandra Antonelli, Elisha Williams, Brooklyn Davey Norstedt, Benjamin Plessala, Braxton Quinney, Brett Gipson o Luca Díaz, entre otros.
Como podemos ver, el único en repetir en gran Robert Englund. A continuación os dejamos el tráiler de la serie que podremos ver el 23 de abril en la plataforma Netflix.
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