Crítica: ‘Evolution’

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Puede ayudar a evolucionar a niños irresponsables y a padres distraídos. Si es así, misión cumplida

Al ver ‘Evolution’ como título de la nueva película española animada surgida del prometedor estudio Thinklab me ha venido a la cabeza la película de Ivan Reitman de 2001. En ella un meteorito traía consigo una serie de criaturas que evolucionaban a toda mecha y causaban descacharrantes desastres. Ni de lejos estamos ante un filme con un tono igual de gamberro, ni para adultos, pero si partimos de una premisa similar y las risas están aseguradas, solo que para un público más infantil.

Una animación infantil que entiende el ritmo del presente

‘Evolution’ se inscribe con naturalidad en esa corriente de cine de animación infantil que no subestima a su público y, al mismo tiempo, entiende a la perfección el contexto audiovisual en el que se mueven hoy los más pequeños. Desde sus primeros minutos, la película deja clara su apuesta formal: personajes que hablan deprisa, se mueven con energía constante y encadenan acciones como si el agua que los rodea estuviera mezclada con alguna bebida energética. Este frenesí no es gratuito. Es una técnica ampliamente utilizada en la animación contemporánea para mantener la atención y dotar de ritmo a historias sencillas en apariencia, pero densas en estímulos.

En este sentido, la dirección de Julio Soto Gurpide y Zayra Muñoz Domínguez demuestra un conocimiento sólido del lenguaje animado y de sus códigos actuales. El resultado es una película animada que no tiene nada que envidiar al cine estadounidense en términos de acabado, fluidez o claridad narrativa, algo que hace apenas una década habría parecido una aspiración lejana para muchas producciones nacionales.

Más allá del 3D: variedad visual y mensaje

Uno de los aspectos más interesantes de ‘Evolution’ es su capacidad para introducir, de manera puntual pero significativa, fragmentos que exhiben otros tipos de animación distintos al 3D predominante. Estos momentos funcionan casi como pausas expresivas, pequeños paréntesis visuales que enriquecen el conjunto y aportan matices emocionales o narrativos. No se trata de un alarde técnico, sino de una decisión consciente que refuerza el discurso de la película y evita la monotonía estética.

Ese discurso está claramente alineado con un mensaje animalista y ecologista. La película habla de responsabilidad, de convivencia con el entorno y de la necesidad de repensar nuestra relación con la naturaleza. Sin embargo, lo más interesante es que este mensaje no se presenta de forma doctrinal. ‘Evolution’ lo integra dentro de una historia de entendimiento entre padres modernos, muchas veces absorbidos por sus propias dinámicas, e hijos desatendidos que canalizan su frustración a través del gamberrismo como llamada de atención. Es una lectura sencilla, accesible para el público infantil, pero lo suficientemente clara como para resonar en un contexto social reconocible.

La crítica al corporativismo salvaje, aunque ligera, también está presente y añade una capa adicional al relato. No es una denuncia frontal, sino una insinuación que encaja bien en una película dirigida principalmente a niños, pero que no renuncia a ofrecer una visión del mundo con cierto posicionamiento ético y que hace lo que tantas otras, poner como villano del filme al tecnofeudalismo.

Una propuesta sólida dentro del renacer de la animación española

Es cierto que ‘Evolution’ no parece especialmente preocupada por conquistar al espectador adulto. Más allá de guiños muy concretos (como un profesor de ciencias que recuerda inevitablemente a Bryan Cranston o un robot que parece un híbrido entre WALL-E y EVE), la película mantiene su foco en el público infantil. Esto no es una debilidad, sino una decisión coherente con su planteamiento. ‘Evolution’ sabe lo que quiere ser y no intenta abarcar más de lo necesario.

En el contexto actual, la película se percibe como una confirmación de que la animación española ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad tangible. Propuestas recientes como ‘Bella’ o ‘Decorado’ apuntan también en el último año en esta dirección. ‘Evolution’ refuerza la idea de que no se trata de casos aislados, sino de un tejido creativo en crecimiento. Hay aquí algo más que brotes verdes: hay oficio, ambición y una comprensión clara de los públicos a los que se dirigen estas historias.

Resulta estimulante encontrarse con una película infantil que no se refugia únicamente en el colorido o el gag fácil, sino que construye un relato coherente, con ritmo, identidad visual y un mensaje reconocible. ‘Evolution’ no pretende revolucionar el género, pero sí demuestra que la animación española puede competir, dialogar y convivir con las grandes producciones internacionales sin complejos. Y eso, en sí mismo, ya es una evolución digna de celebrarse.

Ficha de ‘Evolution’

Estreno en España: 3 de febrero de 2026. Título original: Evolution. Duración: 90 min. País: España. Dirección: Julio Soto Gurpide, Zayra Muñoz Domínguez. Guion: Julio Soto Gurpide, Adela Gutiérrez, José Tatay. Música: Reparto principal (doblaje original): Elena Jiménez Montero, Claudia Martínez de Aguirre Canedo, Juan Amador Pulido Fernández, Luis Posada Cugat, Andrea Villaverde Hernández, Iker Bengotxea Goya, Rodrigo Martín Sacristán, Silvia Sarmiento, José María Larrú Cuevas, Verónica Bosch Moreno, Miriam Lisón, Abraham Aguilar Anegon. Producción: The Thinklab. Distribución: Beta Fiction. Género: comedia, aventura. Web oficial.

Crítica: ‘Aída y vuelta’

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Crítica

Paco León se luce y homenajea de manera magistral a Aída

Siempre me ha gustado mucho Paco León como director y cuando vi que se iba a encargar del proyecto de la película de Aída sabía que nos iba a dar un buen producto. Y es que ‘Aída y vuelta’ es algo muy diferente a lo que me esperaba y sin duda es un homenaje a todo el mundo que trabaja durante un rodaje televisivo.

¿Qué nos cuenta ‘Aida y vuelta’?

Nos adentramos en el plató de ‘Aida’ durante el rodaje de uno de los episodios de la famosa serie. Vemos a los actores como ellos mismos y a la vez como sus personajes en ‘Aída’.

La película de Paco León, ‘Aida y vuelta’ habla de los complicado que es para los actores estar en una serie tan larga. Es complicado, porque son conscientes de que es trabajo y que gracias a ella han ganado gran fama. Pero también, les obliga a dejar otras oportunidades para tener que seguir metiéndose en los zapatos de un mismo personaje una y otra vez.

Todo esto, está muy bien retratado, las ganas de volar, pero también la pena por partir. Los enfados, las frustraciones, van y vienen mientras ruedan una sitcom sin que se les note ni un ápice su malestar.

Está tan bien rodado. Cómo cambian rápidamente de un estado de ánimo a otro en segundos. Hay una de las escenas en la que vemos a El Barajas y a Luisma que es tremenda. Al final son actores que conocen bien su situación y no creo que les haya sido nada complicado hacer esta película, pero aun así me parece una locura y cuando lo estás viendo, Paco León, nos adentra de lleno en este plató para que veamos como es por dentro un rodaje tan dispar. Y sin duda es lo que más me gusta, ya que vemos a los equipos técnicos trabajando por todos lados.

Los límites del humor y de la fama

También nos trata temas tan actuales como el humor. Todos nos hemos reído con chistes tontos en los que se meten con alguna persona, pero ¿es lícito que en una sociedad en la que se está borrando todo este tipo de humor se siga usando en la televisión? Planta este debate de lleno en pantalla y vemos conversaciones que hemos podido escuchar cientos de veces entre amigos o familiares.

Además de lo complicado de la fama de un actor. Muchas personas piensan que son monos de feria y que tienen que estar siempre a su disposición. Simpáticos y con ganas de hacerse fotos en cualquier momento del día. Es algo que, trabajando en prensa, están agotados, que muchos saben que es parte de su trabajo, pero aun así, llega un momento en el que simplemente no les apetece. Algo lícito y que sin duda hace que se vea que son seres humanos y no imágenes televisivas.

Reparto con pequeñas sorpresas

En el reparto encontramos a la gran Carmen Machi, Paco León, Miren Ibarguren, Pepe Viyuela, Mariano Peña, Eduardo Casanova, Melani Olivares, Canco Rodríguez, Secún de la Rosa, Marisol Ayuso, David Castillo, Óscar Reyes, Pepa Rus y Emilio Gavira. Todos ellos haciendo de ellos mismos y también de sus respectivos personajes cuando les toca rodar. Está genial como van cambiando sus roles y como les ves como personas. Con sus dramas, sus secretos y sus confesiones.

En los extras encontramos a Barbara Lennie, Mario Mayo, también escuchamos a Isabel Coixet. Todo esto para darnos una trama más realista.

Para terminar, comentaros que ‘Aida y vuelta’ es un producto diferente y muy original, pero que no pierde la esencia de esa serie que tantos buenos momentos nos ha dado. Si no conoces la serie, creo que puedes seguir viendo la película y divertirte de la misma manera. Así que no os la perdáis y disfrutadla.

Ficha de la película

Estreno en España: 30 de enero de 2026. Título original: Aída y vuelta. Duración: 110 min. País: España. Dirección: Paco León. Guion: Fer Pérez y Paco León. Música: Lucas Vidal. Fotografía: Kiko de la Rica. Reparto principal: Carmen Machi, Paco León, Mariano Peña, Miren Ibarguren, Marisol Ayuso, Pepe Viyuela, Eduardo Casanova, Melani Olivares, David Castillo, Canco Rodríguez, Secun de La Rosa, Pepa Rus, Óscar Reyes. Producción: Mediapro, Telecinco Cinema, Mediaset España, The MediaPro Studio. Distribución: Sony pictures. Género: Comedia Web oficial.

Crítica: ‘Marty Supreme’

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Crítica

Frenética y con un Chalamet impresionante

No sabía a lo que me iba a enfrentar viendo ‘Marty Supreme’. Basada libremente en la biografía de Marty Reisman, un judío neoyorquino prodigio del tenis de mesa, deporte del que es seguidor el director de la cinta, Josh Safdie.  La película es un viaje tan loco que te deja exhausto después de su visionado.

Una locura de vida de principio a fin

Marty Mauser es un caradura que sobrevive en Nueva York vendiendo zapatos. Mientras intenta recaudar dinero para poder ir a un importante campeonato de pimpón en Europa.

La película es frenética, no paras, el personaje de Marty es un chaval que no le da vergüenza nada y al que le da igual pisar a la gente que está a su lado. La búsqueda del sueño americano, ser un héroe en su país y demostrar que es el mejor en algo.

La película es frenética, no para. Marty es un hombre con una energía impresionante y que se ve reflejada en la pantalla. Eso y todas las situaciones que le ocurren son tan surrealistas que llega un momento que parece que no pueden ser reales. Si que es cierto, que como he comentado, es una libre visión de la vida de este jugador, pero aun así es una locura.

Chalamet y su deseo de conseguir premios

Admito que Timothée Chalamet hace bien todo lo que le dan. Da igual que papel se le plante delante que sin duda va ha realizar un trabajo increíble. Es cierto que sin duda Marty Supreme es un regalo, un personaje que pese a ser un caradura, logra que empaticemos de cierta manera con él y toca todo tipo de sentimientos en pantalla. Chalamet logra hacernos creíble a un hombre tan egoísta y soñador que lo único que busca es la fama y el dinero. Ya ha conseguido un sinfín de premios, entre ellos un Globo de oro y tengo claro que es de los favoritos para los Oscar.

Junto a el encontramos a Larry ‘Ratso’ Sloman, Mariann Tepedino, Ralph Colucci, Taylor the Creator, Fran Drescher, Gwyneth Paltrow o Odessa A’zion. Un reparto estelar con personajes tan dispares como Marty Supreme.

Trasfondo de ‘Marty Supreme’

Ya os he contado un poquito acerca de la importancia de conseguir ser el primero, lograr ser el mejor de su país y ganar fama. Pero Marty Supreme es mucho más, nos habla también de una parte de historia de los Estados Unidos sucedida después de la Segunda Guerra Mundial, donde Japón comienza a volver al Mundo y a destacar en ciertas competencias. Entre ellas, por supuesto el tenis de mesa. Ese resquemor que aun mantenían lo vemos en varias escenas de esta película

Pero también, Marty nos cuenta, las ganas de vivir del protagonista y no quedarse estancado en un Nueva York sucio y mugriento. Lleno de vida, pero también de una pobreza de la que todos poco a poco quieren salir.

Sin duda Marty Supreme ha sido una grata sorpresa que no va a dejar indiferente a nadie, llena de movimiento y bastante original.

 Ficha de la película

Estreno en España: 30 de enero de 2026. Título original: Marty Supreme. Duración: 149 min. País: Estados Unidos. Dirección: Joshua Safdie. Guion: Ronald Bronstein y Joshua Safdie. Música: Daniel Lopatin. Fotografía: Darius Khondji. Reparto principal: Timothée Chalamet, Gwyneth Paltrow, Odessa A’zion, Abel Ferrara, Tyler the Creator, Penn Jillette, Kevin O’Leary, Musto Pelinkovicci, Fran Drescher, Sandra Bernhard. Producción: A24, Elara Pictures, IPR.VC. Distribución: Diamond Films. Género: Thriller. Web oficial.

Crítica: ‘La chica zurda’

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Una gran metáfora para esbozar el aprendizaje temprano del autoengaño

‘La chica zurda’ es una película pequeña solo en apariencia. Bajo su envoltorio de cotidianidad urbana y mirada infantil, Shih-Ching Tsou articula un relato profundamente moral sobre la responsabilidad, el autoengaño y los mecanismos (a veces heredados, a veces aprendidos) que utilizamos para esquivar las consecuencias de nuestros propios actos. Que la película esté coescrita, editada y coproducida por Sean Baker no es un dato menor ni una simple curiosidad industrial: es una clave de lectura que atraviesa toda la obra.

Tsou y Baker se conocen bien. Ella ha producido títulos fundamentales de la filmografía reciente de Baker como ‘Starlet’, ‘Tangerine’, ‘The Florida Project’ o ‘Red Rocket’. Esa colaboración prolongada ha generado un terreno creativo compartido donde resulta difícil delimitar fronteras claras entre influencias. En ‘La chica zurda’ la pregunta no es tanto si Baker ha dejado su impronta, que es evidente, sino si Tsou ya había sembrado parte de esa sensibilidad en el Baker que hoy reconocemos. La película parece sugerir una retroalimentación creativa más que una jerarquía autoral.

El estigma de la mano izquierda como metáfora moral

El punto de partida narrativo de ‘La chica zurda’ se apoya en un estigma tan antiguo como persistente: el de la mano izquierda. Durante décadas (no tan lejos en el tiempo pues yo mismo lo viví de niño) escribir con la “siniestra” era corregido, reprimido o directamente castigado en colegios y entornos religiosos. Ese tipo de mensajes, recibidos a edades tempranas, pueden derivar en confusiones aparentemente inocuas o anecdóticas o en traumas silenciosos si no se gestionan con cuidado. Tsou convierte ese estigma en una poderosa metáfora narrativa.

El guion utiliza la zurdera no solo como rasgo identitario, sino como excusa, subterfugio y coartada moral. La película habla de una niña, sí, pero también y, sobre todo, de adultos que se refugian en condicionantes externos para no asumir responsabilidades. La mano izquierda funciona aquí como símbolo de todo aquello a lo que nos aferramos para justificar errores, deslices o decisiones que preferimos no mirar de frente. En ese sentido, ‘La chica zurda’ es una película incómoda, porque nos obliga a reconocernos en comportamientos que solemos proyectar en otros.

Taipei, iPhone y una estética deliberadamente imperfecta

Rodada íntegramente con un iPhone, la película dialoga de forma directa con ‘Tangerine’, el título con el que Baker demostró en 2015 que el cine independiente podía abrazar tecnologías domésticas sin renunciar a una identidad visual fuerte. En ‘La chica zurda’, esa elección técnica no es un gesto fetichista, sino una decisión coherente con la historia. La imagen presenta un marcado efecto lomo, colores muy saturados y un contraste agresivo que empuja los negros incluso cuando las luces queman partes del encuadre. El etalonaje es arriesgado y, para quienes disfrutan del tratamiento de imagen como discurso, francamente estimulante.

La cámara (y la niña) se mueve por mercados nocturnos, calles concurridas y espacios domésticos de Taipei con una naturalidad casi documental. Las costumbres orientales y la cotidianidad local están muy presentes, pero Tsou evita el exotismo. Lo verdaderamente universal emerge en las fricciones generacionales, en la forma en que adultos y niños negocian expectativas, mentiras piadosas y pequeñas traiciones diarias. El contexto es específico, pero el conflicto es reconocible en cualquier cultura, país o familia incluso en el occidente actual.

Personajes, herencia Baker y un giro que descoloca

La mano de Sean Baker se percibe con claridad en la construcción de personajes. Estamos ante figuras muy definidas, especialmente mujeres con un punto pícaro, inteligentes, desubicadas y lejos del lugar vital en el que querrían estar, una constante que conecta ‘La chica zurda’ con ‘Anora’ o con ‘The Florida Project’. La niña protagonista deambula con total libertad por un mercado nocturno abarrotado, observando y aprendiendo del mundo a su manera. Hoy, en muchos países, esa autonomía infantil resulta casi inconcebible, pero no hace tantas generaciones era una realidad cotidiana.

La protagonista es encantadora sin caer en lo edulcorado: traviesa, de mirada limpia, con intenciones inocentes que chocan contra un entorno adulto plagado de contradicciones. Su presencia sostiene la película y la eleva. Pensaba que la niña de ‘La tarta del presidente’ no tendría rival esta temporada como revelación infantil, pero ‘La chica zurda’ introduce una competidora muy seria.

Sin desvelar nada, conviene advertir que el giro final va a pillar a muchos desprevenidos. No es un golpe efectista, sino una consecuencia lógica de todo lo que Tsou ha ido sembrando con paciencia. El estigma, la excusa, la responsabilidad y la herencia moral confluyen en un desenlace que obliga a reordenar retrospectivamente la película. ‘La chica zurda’ no pide aplauso inmediato: pide reflexión posterior. Y eso, hoy en día, es casi un acto de resistencia cinematográfica.

Ficha de ‘La chica zurda’

Estreno en España: 30 de enero de 2026. Título original: Zuopiezi nuhai. Duración: 108 min. País: Taiwán. Dirección: Shih-Ching Tsou. Guion: Sean Baker, Shih-Ching Tsou. Fotografía: Ko-Chin Chen, Tzu-Hao Kao. Reparto principal: Shih-Yuan Ma, Nina Ye, Janel Tsai, Brando Huang. Producción: Cinema Inutile, Good Chaos, Le Pacte, Left-Handed Girl Film Productions, Through the Lens Entertainment. Distribución: Avalon, Filmin. Género: drama. Web oficial.

Crítica: ‘Todos somos Gaza’

Una prueba irrefutable, innegable, inexcusable e ineludible de la mayor vergüenza humanitaria del siglo XXI

Hay documentales que informan, otros que conmueven y unos pocos que obligan a mirar de frente aquello que preferiríamos ignorar. ‘Todos somos Gaza’, dirigido por Hernán Zin, pertenece con claridad a esta última categoría. No es una obra cómoda ni pretende serlo. Tampoco busca el efectismo gratuito ni la neutralidad impostada. Es, ante todo, una película que entiende el cine documental como un acto moral: estar allí, mirar, registrar y no apartar la cámara cuando la realidad se vuelve insoportable.

Zin no llega a Gaza como un recién llegado. Su vínculo con el territorio y con sus habitantes es profundo y sostenido en el tiempo. En 2014 firmó ‘Nacido en Gaza’, un trabajo que retrataba la vida de diez niños y niñas durante una ofensiva israelí anterior. Aquella película se convirtió en un referente internacional, celebrada por la crítica y el público, y aún hoy se cita como uno de los testimonios audiovisuales más claros sobre la violencia estructural que sufre la población palestina. Diez años después, ‘Todos somos Gaza’ retoma ese hilo: la misión es buscar a aquellos niños, ahora adolescentes o adultos, y comprobar qué ha sido de sus vidas en un territorio donde el futuro siempre es una promesa frágil.

Gaza como rutina del horror

La gran virtud del documental es su capacidad para mostrar la anormalidad convertida en costumbre. Zin introduce al espectador en una cotidianidad donde ir a por el pan o visitar a un amigo puede convertirse, en cuestión de segundos, en una sentencia de muerte. Esa es la vida en Gaza: un espacio donde el sonido de un dron o un avión no es una excepción, sino parte del paisaje sonoro diario. La película no subraya esta idea con discursos grandilocuentes; la deja emerger de los gestos, de las miradas y de los silencios de quienes han aprendido a vivir con el miedo como telón de fondo permanente.

El montaje establece un diálogo devastador entre pasado y presente. Ver las imágenes de ‘Nacido en Gaza’ junto a las actuales no solo evidencia el paso del tiempo, sino también la ausencia de progreso, la repetición del trauma y la cronificación del dolor. Los niños que entonces hablaban de sus sueños hoy cargan con cicatrices visibles e invisibles. El tiempo, en Gaza, no cura: acumula.

La cámara como testigo, no como espectáculo

‘Todos somos Gaza’ tiene una impactante calidad visual. Rodada en muy alta resolución, sin tratamientos estéticos que edulcoren la imagen, la película ofrece una claridad casi hiriente. No hay filtros, no hay artificio. Lo que vemos no es cine de acción ni imágenes generadas por ordenador. Sin embargo, muchas secuencias podrían confundirse con escenas sacadas de una superproducción bélica protagonizada por Stallone o Schwarzenegger. La diferencia es esencial: aquí no hay ficción, ni héroes invulnerables, ni catarsis. Solo cuerpos reales, edificios reales y muerte real.

Zin demuestra un talento indiscutible tras la cámara. Sus encuadres, la elección de los ángulos y la forma en que captura el antes y el después de un bombardeo tienen una potencia visual que deja sin aliento. Es el tipo de imágenes que cualquier reportero sensacionalista soñaría con enviar a su redacción. La diferencia es ética: la cámara de Zin no explota el horror, lo atestigua. Su presencia es la de un testigo que se juega el tipo, como hizo por ejemplo el equipo de ‘Semillas de Kivu’, y que entiende el riesgo como parte inseparable del compromiso.

Resulta perturbador comprobar la “facilidad” con la que se puede registrar un ataque en Gaza. A veces parece que la cámara sabe que la bomba va a caer y se sitúa en el lugar exacto. Y cuando llega el silencio posterior, cuando se recorren las calles arrasadas, la magnitud de la destrucción se vuelve evidente. Gaza ya tenía zonas que recordaban a un resort mediterráneo, pero nunca para las élites que fantasean con reconstrucciones de lujo. Hoy, incluso esas imágenes pertenecen al pasado.

Un alegato imposible de ignorar

Intentar ver ‘Todos somos Gaza’ con una mirada aséptica es casi una quimera. Las imágenes, los testimonios y el uso de audios de archivo desde los primeros compases del conflicto construyen un relato que no deja espacio para la duda. Zin no se limita a mostrar; contextualiza y conecta los puntos hasta componer un mosaico que señala directamente a una tragedia de dimensiones históricas. El término genocidio, tan manoseado y tan evitado, aquí adquiere un peso específico difícil de rebatir.

El director, colaborador habitual de Jon Sistiaga, hereda y amplía esa tradición de periodismo audiovisual que entiende que contar la verdad implica tomar partido por las víctimas. ‘Todos somos Gaza’ es una prueba irrefutable, innegable e ineludible de lo que está ocurriendo. No ofrece consuelo ni soluciones fáciles. Ofrece algo más incómodo y más necesario: memoria, evidencia y una interpelación directa al espectador. Tras los créditos finales, ya no es posible decir que no sabíamos. Es una prueba irrefutable, innegable, inexcusable e ineludible.

Ficha de ‘Todos somos Gaza’

Estreno en España: 2025. Título original: Todos somos Gaza. Duración: 106 min. País: España. Dirección: Hernán Zin. Guion: Alicia Medina, Hernán Zin. Música: Carlos M. Jara, Rozalen, Marwan, Ambkor, Chojin, Porta. Fotografía: Hernán Zin. Reparto principal: documental. Producción: Doc Land Films, Videoreport Canarias, RTVE. Distribución: 39 Escalones. Género: documental. Web oficial.

Crítica: ‘Rental family’

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Cuando interpretar una vida se convierte en la única forma de vivirla

‘Rental Family’, dirigida por Hikari y distribuida en España por Disney/Searchlight, es una película profundamente costumbrista, de esas que entran con suavidad y se quedan por acumulación de detalles. Es una obra que va a conectar especialmente con quienes sienten fascinación por Tokio y la cultura japonesa, por su ritmo cotidiano, sus silencios, sus rituales urbanos y esa manera tan particular de convivir con la distancia emocional. La cámara se detiene en el día a día del protagonista con una naturalidad casi documental, pero conviene no dejarse engañar por esa superficie aparentemente ligera: bajo esa observación del gesto diario hay mucho más que descubrir. ‘Rental Family’ utiliza lo cotidiano como puerta de entrada a un drama íntimo, silencioso y profundamente humano.

Desde esa base realista, la película despliega un relato que evita el artificio narrativo y apuesta por la acumulación emocional. No hay grandes giros ni subrayados, sino una progresión lenta que refleja con coherencia el estado interior de su protagonista. Searchlight demuestra con esta película que nos ha traído una sensibilidad que, paradójicamente, conecta mejor con los valores de familia y comunidad que muchas de las recientes películas animadas de Disney, más preocupadas por enunciar mensajes que por permitir que estos emerjan de forma orgánica.

Una historia pequeña que observa sin juzgar

El protagonista, Phillip, es un actor extranjero que vive en Tokio con una carrera estancada y una vida personal desdibujada. Su existencia transcurre entre trabajos esporádicos, apartamentos impersonales y una rutina que se repite sin ofrecer arraigo. La película no dramatiza en exceso esta situación, al contrario, la presenta como algo casi normalizado, reforzando la idea de que la soledad contemporánea rara vez se vive como un estigma, sino como un fondo permanente.

El primer giro de guión de ‘Rental family’ (aparece una empresa que alquila figuras familiares para suplir ausencias emocionales) podría haberse explotado desde la excentricidad o la sátira. Hikari opta por el camino opuesto: trata el concepto con una sobriedad absoluta, integrándolo en la lógica del mundo que retrata. Cada encargo que acepta Phillip se convierte en una pequeña cápsula emocional, en la que aparecen personas que no buscan engañar al mundo, sino sobrevivir a su propia falta de vínculos.

La película observa a estos personajes con respeto, sin ironía ni moralismo. Ese tono contenido es clave para que el espectador acepte la premisa y se centre en lo verdaderamente importante: cómo estas relaciones “alquiladas” terminan revelando carencias reales, tanto en quienes las contratan como en quien las interpreta.

La soledad como estado vital y espejo contemporáneo

‘Rental Family’ es, ante todo, una película sobre la soledad, entendida no como aislamiento físico, sino como desconexión emocional. La soledad en Japón es una «epidemia social» sistémica, afectando a casi 1,5 millones de personas con aislamiento extremo. Phillip está rodeado de gente, vive en una de las ciudades más densamente pobladas del mundo, y aun así su vida transcurre en un vacío constante. Esta contradicción define gran parte del discurso del filme.

Hikari retrata esa soledad con una puesta en escena austera con espacios urbanos que parecen amplificar la distancia interior del protagonista. A medida que Phillip asume distintos roles como empleado de la empresa de familia de alquiler (padre, marido, acompañante), la película plantea una cuestión incómoda: ¿hasta qué punto nuestras relaciones cotidianas no funcionan también como representaciones aprendidas?

En este proceso, Brendan Fraser ofrece una interpretación especialmente significativa. Lejos de tratarse de un regreso tímido o meramente nostálgico, ‘Rental Family’ confirma que lo suyo no es un simple “comeback”, sino la reafirmación de un actorazo capaz de sostener una película desde la contención y la fragilidad. Fraser construye a Phillip desde la escasez de trasfondo, la desesperación silenciosa y una ternura apenas visible, demostrando un dominio absoluto del registro introspectivo.

Familia y autenticidad: más allá del papel asignado

El gran tema que atraviesa la película es el de la familia, entendida no como estructura tradicional, sino como espacio emocional. ‘Rental Family’ plantea que la familia no siempre es aquello que se hereda, sino aquello que se construye cuando existe presencia real, aunque el punto de partida sea artificial.

A lo largo del metraje, Phillip descubre que interpretar afecto de manera constante termina erosionando la frontera entre lo fingido y lo sincero. La película sugiere que la autenticidad no surge de la intención inicial, sino del compromiso emocional que se desarrolla con el tiempo. En este sentido, ‘Rental Family’ habla también de la verdad en la vida cotidiana: de la diferencia entre ocupar un rol y habitarlo de verdad.

‘Rental Family’ es una película que recompensa al espectador con una reflexión honesta sobre la soledad, la familia y la autenticidad. Su costumbrismo japonés no es un simple decorado, sino una herramienta narrativa que refuerza el aislamiento emocional de sus personajes. Y en el centro de todo. Una obra pequeña en apariencia, pero profunda en sus resonancias, que demuestra que todavía es posible hacer cine íntimo, humano y relevante entre tanta propuesta mainstream.

Ficha de ‘Rental family’

Estreno en España: 9 de enero de 2026. Título original: Rental family. Duración: 103 min. País: Japón. Dirección: Hikari. Guion: Hikari, Stephen Blahut. Música: Jon Thor Birgisson, Alex Somers. Fotografía: Jon Thor Birgisson, Alex Somers. Reparto principal: Brendan Fraser, Mari Yamamoto, Takehiro Hira, Shanon Mahina Gorman, Akira Emoto. Producción: Knockonwood, Domo Arigato Productions, Sight Unseen Pictures. Distribución: Searchlight Pictures. Género: drama, comedia. Web oficial.

Crítica: ‘Return to Silent Hill’

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Un gran regreso a Silent Hill

Que bueno ha sido volver a Silent Hill. Hace años, tuvimos la oportunidad de estar con Christophe Gans en el Festival de Sitges y sin duda se le veía con ganas de volver a este oscuro pueblo.

Adaptación de Silent Hill 2, antes de seguir, no he jugado al juego y tampoco puedo opinar demasiado en cuanto a adaptación. Me he empapado de vídeos en los que lo resume o gameplays, pero lo dicho, tampoco puedo opinar 100%. Por lo que he visto, puedo decir que la base está bien y que hay elementos que cambian en la película.

¿Por qué regresamos a Silent Hill?

James, un pintor deprimido, recibe una misteriosa carta por parte de su mujer, Mary. Pensando que estaba muerta, James decide embarcarse en un viaje de tinieblas al pueblo en el que en algún momento fueron felices, para poder localizarla. A partir de poner el pie en Silent Hill, criaturas del mismísimo infierno se lo van a poner bastante difícil a nuestro protagonista.

Como película me ha parecido muy entretenida. Vamos descubriendo la historia como si estuviésemos dentro del videojuego y poco a poco nos van presentando a los distintos personajes y por supuesto vamos viendo distintas criaturas a cada cual más chula.

Presupuesto bajo muy bien aprovechado

Una de las cosas que recuerdo del primer Silent Hill de Christophe Gans, es su CGI. Hace poco la volví a ver y evidentemente en la actualidad hemos visto cosas mucho mejores, pero allá en el año 2006 la verdad que impresionaba bastante. Sus criaturas, las texturas todo estaba de maravilla.

Lo que me ha pasado con ‘Return to Silent Hill’ ha sido lo contrario, el CGI es bastante regular, pero sin duda, el director ha sabido jugar bien con el poco presupuesto y cuando quizás no hubiesen funcionado esos efectos un tanto limitados, nos brinda escenas que parecen sacadas del videojuego y logra un efecto bastante curioso y elegante.

Reparto y equipo técnico

Una de las gozadas de la película sin duda ha sido la banda sonora y la fotografía. Y es que Akira Yamaoka es el encargado de la banda sonora que el mismo ya puso al videojuego. Mientras que la fotografía a manos de Pablo Rosso es una gozada, si que es verdad que está acostumbrado hacer este tipo de trabajos, gracias a ’30 monedas’, ‘Verónica’ o ‘REC’, está claro que el cine de monstruos es lo suyo y sabe captarlo perfectamente.

En cuanto a la dirección, que puedo deciros de Christophe Gans, que sin duda sabe muy bien lo que hace y cuida hasta el mínimo detalle. Los movimientos de cámara, la manera de dirigir a los actores, logra que nos creamos que estamos dentro de un videojuego. Es un gusto que haya vuelto a dirigir una película sobre la saga, porque sin duda se nota que le gusta.

Jeremy Irvine me ha impresionado mucho. Está estupendo en este papel protagonista y la verdad que luce bien como héroe atormentado. Junto a él encontramos a Hannah Emily Anderson, igual, no la conocía y ha sido también una grata sorpresa.

Evie Templeton, Robert Strange, Pearse Egan, Eve Macklin, Emily Carding, Martine Richards, Howard Saddler, Matteo Pasquini o Melissa Graham son parte de estos habitantes en el pueblo del que no pueden escapar.

Diseño de criaturas y final

Las criaturas me han parecido una pasada, repetimos algunas de ellas, como las enfermeras, con un aspecto un tanto diferente o incluso esos torsos con piernas que escupen ácido. Por supuesto tenemos a Pirámide, pero como digo, tenemos alguna que otra sorpresa que no voy a desvelar, pero que son tan criaturas japonesas que os va a encantar.

Como podéis ver, no puedo negaros que la película pese a sus carencias, me ha gustado mucho. Se que no es un 10, pero sinceramente, es ‘Return to Silent Hill’ merece mucho la pena y es una gran manera de volver adentrarnos en este pueblo tan misterioso. 

Ficha de ‘Return to Silent Hill’

Estreno en España: 23 de enero de 2026. Título original: Return to Silent Hill. Duración: 106 min. País: Francia. Dirección: Christophe Gans. Guion: Christophe Gans, William Schneider, Sandra Vo-Anh. Música: Akira Yamaoka. Fotografía: Pablo Rosso. Reparto principal: Producción: Davis Films, The Electic Shadow Company, Supernix, Work in Progress, Ashland Hill Media Fiance, Konami, Bloody Disgusting, Hassell Free Productions, Maze Pictures, Metropolitan. Distribución: Tripictures. Género: terror, adaptación. Web oficial.

Crítica: ‘Hamnet’

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La escena final es una de las más bellas, emotivas y cuidadosamente elaboradas del cine reciente

Chloé Zhao afronta en ‘Hamnet’ uno de esos proyectos que parecen condenados al escrutinio constante: acercarse a William Shakespeare (Paul Mescal) desde el ángulo más íntimo posible, el de la pérdida de su hijo y el de una esposa históricamente relegada a los márgenes del mito. El resultado es una película moderadamente notable, profundamente sensible y ambiciosa en su planteamiento, aunque también excesivamente dilatada. Aun así, lo que propone y, sobre todo, cómo culmina su relato, la convierten en una obra valiosa y digna de análisis.

 

Basada en la novela homónima de Maggie O’Farrell, la película se apoya en una base histórica real, pero asume con naturalidad las licencias propias de la ficción. Zhao no pretende reconstruir hechos documentados, sino explorar un vacío emocional, ese territorio donde la Historia calla y el arte se interpreta.

Shakespeare, Hamnet y la sombra de la tragedia

El eje emocional de ‘Hamnet’ es, como no podía ser de otra forma, la muerte del hijo menor de Shakespeare. La película recoge una de las teorías más persistentes en el ámbito académico y cultural: que la pérdida de Hamnet, fallecido a los once años, supuso un punto de inflexión en la obra del dramaturgo y alimentó la oscuridad de sus tragedias posteriores.

Zhao aborda esta idea con un tono contenido, casi ascético. No hay subrayados ni grandes discursos sobre el dolor, lo que hay es ausencia, silencio y tiempo, mucho tiempo. Aquí aparece uno de los principales problemas del filme: su tendencia a alargar escenas más allá de lo estrictamente necesario, confiando en que la repetición de gestos o el drama intenso sustituya a la progresión dramática. En algunos tramos, esta estrategia roza el agotamiento del espectador.

Sin embargo, cuando la película funciona, lo hace de manera notable. La relación simbólica entre Hamnet y ‘Hamlet’ se insinúa sin verbalizarse, dejando que el espectador complete el puente entre vida y obra. Zhao sugiere que la tragedia no nace del intelecto, sino del trauma, y que la obsesión shakespeariana por la muerte, los fantasmas y los vínculos rotos puede entenderse mejor a la luz de esta pérdida. ‘Hamnet’ no intenta explicar ‘Hamlet’, pero sí humanizar al hombre que pudo escribirla, alejándolo del pedestal académico y devolviéndolo a la tierra, al barro, al dolor cotidiano.

Anne Hathaway: el corazón invisible del relato

Uno de los mayores aciertos de la película es su tratamiento de Anne Hathaway, renombrada con su otro nombre aceptado, Agnes, e interpretada por Jessie Buckley. Tradicionalmente reducida a notas a pie de página, Zhao la sitúa en el centro del relato emocional. No como musa idealizada ni como esposa resentida, sino como una mujer compleja, práctica, profundamente conectada con la naturaleza y con una forma de duelo distinta a la de su marido.

La película dialoga abiertamente con la controversia histórica sobre su carácter y su influencia en Shakespeare. Lejos de la caricatura de esposa abandonada, ‘Hamnet’ presenta a Anne como ancla emocional y fuerza silenciosa, alguien que sufre la pérdida de su hijo de manera más física, más inmediata, mientras Shakespeare canaliza el dolor a través de la distancia y la creación.

Esta visión no contradice los pocos datos históricos disponibles, sino que los expande con sensibilidad. Zhao parece especialmente interesada en reparar una injusticia histórica, otorgando a Anne una voz que nunca tuvo en los documentos, pero que resulta perfectamente coherente con el contexto social y familiar de la época.

Aquí, el tempo pausado juega más a favor que en otros tramos. La cotidianeidad, el trabajo doméstico, la gestión del hogar y el contacto con la tierra refuerzan la idea de que la tragedia no pertenece solo al genio creador, sino también a quienes sostienen la vida mientras otros escriben la Historia.

Un final que justifica el viaje

Si ‘Hamnet’ se resiente por su metraje y su tendencia a la tragedia redundante, todo queda prácticamente redimido por su escena final. Es, sin exagerar, una de las secuencias más bellas, emotivas y cuidadosamente elaboradas del cine reciente.

Zhao consigue condensar en pocos minutos todo lo que antes parecía disperso: el duelo, la memoria, la creación artística y la permanencia del amor más allá de la muerte. El cierre no solo borra la sensación de agotamiento previa, sino que recontextualiza el conjunto, invitando a una relectura emocional de lo visto.

Es también una forma magistral de aproximarse a Shakespeare como figura histórica. No como mito intocable, sino como ser humano atravesado por una pérdida irreparable. En ese sentido, ‘Hamnet’ propone una clave interpretativa poderosa para comprender al que probablemente sea el escritor más estudiado de la historia, junto a Miguel de Cervantes: la idea de que su genialidad no nace solo del talento, sino del dolor transformado en lenguaje.

Ficha de ‘Hamnet’

Estreno en España: 23 de enero de 2026. Título original: Hamnet. Duración: 125 min. País: Reino Unido. Dirección: Chloé Zhao. Guion: Maggie O’Farrell, Chloé Zhao. Música: Max Richter. Fotografía: Max Richter. Reparto principal: Jessie Buckley, Paul Mescal, Jacobi Jupe, Joe Alwyn, Emily Watson, David Wilmot. Producción: Focus Features, Hera Pictures, Neal Street Productions, Amblin Entertainment, Book of Shadows. Distribución: Universal Pictures. Género: adaptación, drama, romance. Web oficial.

Crítica: ‘La isla de la belladona’

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Crítica

Un paraíso tóxico

Creo que a todos nos ha pasado alguna vez, que lees la sinopsis de una película y te montas tu propia película. Me ha ocurrido con ‘La isla de la belladona’. Una película bastante sencilla, muy triste y que nos muestra lo duro que es envejecer sin libertad.

¿Qué nos cuenta ‘La isla de la belladona?

Nos adentramos en un futuro en el que los ancianos son obligados a jubilarse a los 80 años y no solo jubilarse, sino que tienen que terminar en una residencia. Aquí conocemos a un grupo de 7 ancianos que han logrado “escapar” de este encierro para terminar en una isla en una supuesta libertad junto a … una joven que les cuida. Todo cambia cuando llega una familia desde el mar.

‘La isla de la belladona’ no es mala película, pero es cierto que el ritmo es pausado y que la narrativa no avanza demasiado. Al final, nos muestran a estos ancianos que en sus ansias de libertad, terminan igualmente estar encerrados, en una isla en “libertad” pero encerrados, cuidados por una joven que realmente le da tanto terror que cualquiera de ellos muera que no les deja disfrutar.

Cuando esta familia llega, entre ellos una enfermera, estos ancianos, comienzan a disfrutar realmente, mientras que esta mujer no sabe como hacer para que descansen.

Es por lo que la película me ha parecido tan triste, porque al final, ellos solo querían seguir sus vidas y no terminar en una residencia. Simplemente querían vivir.

Pero tiene muchas lecturas, ese terror a morir, y a la vez, ese terror a no disfrutar como merecemos en esta vida.

Me gusta mucho toda la simbología que tiene, tenemos 7 ancianos, número mágico. La directora quería mostrarnos un cuento, y uno de esos pequeños detalles es esto.

Cada uno de estos ancianos tiene un por qué, está el artista, la belleza, le música, la visión, el humor, la gula y le memoria. Todos ellos están ahí para ofrecer algo distinto a esta joven que no termina de despejarse y de lanzarse al vacío. Y sobre todo, no es capaz de sentir la pérdida.

Un reparto dispar y pensamientos

Me encanta el reparto que han escogido, hacen una gran piña y parece que se conocen de toda la vida. Dali Benssalah, Daphné Patakia, Patrick Chesnais, Alexandra Stewart, Féodor Atkine, Mery Bergoz-Lony, Claire Magnin y Joël Cudennec. Como mención especial nombro a los actores Jean-Claude Drouot y Miou – Miou, tienen dos papeles preciosos, él, el gran artista, el soñador, ella, la que ve la realidad, la que tiene los pies en la Tierra. Ambos están increíbles. Después tenemos la mirada triste de Nadia Tereszkiewicz, con gran inocencia, logra darnos a ese personaje de cuento que tanto quería Alanté Kavaïté, directora de la cinta.

‘La isla de la belladona’ llega a nuestras salas de cine y aunque a mí no me ha terminado de llenar, como podéis ver, no me ha horrorizado, simplemente creo, que no es la película que yo esperaba y me costó entrar en ella. ¿La recomiendo? Por supuesto que sí, siempre lo digo, el cine está para ser visto y disfrutado y siempre hay ojos para todo tipo de cine.   

Ficha de la película

Estreno en España: 16 de enero de 2026. Título original: Belladone. Duración: 91 min. País: Francia. Dirección: Alanté Kavaïté. Guion: Alanté Kavaïté, Sara Wikler. Música: Nicolas Becker, Quientin Sirjacq. Fotografía: Manuel Alberto Claro. Reparto principal: Nadia Tereszkiewicz, Dali Benssalah, Miou – Miou, Patrick Chesnais, Daphné Patakia, Jean-Claude Drouot, Alexandra Stewart, Féodor Atkine, Méryl Bergoz, Claire Magnin, Joël Cudennec. Producción: Les Films d’Antoine, Estrella Productions, Wild Bunch. Distribución: Vercine. Género: Drama. Web oficial

Crítica: ’28 años después: el templo de los huesos’

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Cuando la ira ya no necesita excusas pero aún así te las da

Hablar de ‘28 años después. El templo de los huesos’ implica aceptar, desde el primer minuto, que la saga ha dejado de buscar respetabilidad para abrazar el exceso como forma de discurso. Si ‘28 años después’ fue un capricho lúcido de Danny Boyle y Alex Garland, una secuela que utilizaba el apocalipsis para disparar contra el aislamiento británico, el nacionalismo rancio y la obediencia militar ciega, esta nueva entrega dirigida por Nia DaCosta opta por regresar a los orígenes salvajes del relato. No es una marcha atrás, sino una mutación: menos alegoría ordenada y más demencia consciente.

DaCosta, que ya demostró en ‘Candyman’ su interés por reformular mitologías desde una mirada incómoda, recoge el testigo (con Garland firmando el guión) y lo lleva a un terreno donde la lógica se fragmenta, pero el subtexto permanece. ‘28 años después. El templo de los huesos’ no quiere ser una película elegante ni medida. Quiere ser un artefacto furioso, impregnado de rabia acumulada, tanto vírica como social.

Un mundo roto que ya no cree en la razón

La película es plenamente consciente de su escenario: una población aislada, mermada y mentalmente erosionada por décadas de abandono. Aquí los infectados no son solo cuerpos descontrolados, sino el espejo deformado de una sociedad mermada que lleva demasiado tiempo sobreviviendo sin horizonte. El virus de la ira ya no es únicamente un catalizador narrativo, es un estado emocional colectivo.

Visualmente, DaCosta conserva la columna vertebral estética de la saga, cámara nerviosa, suciedad digital, violencia abrupta, pero introduce una imaginería más cercana a lo ritual y lo sacrílego. El “templo” del título no es solo un espacio físico, sino una metáfora de cómo la desesperación acaba organizándose en torno a creencias extremas. En ese sentido, la película se permite una libertad tonal que roza lo delirante, como demuestra una de sus decisiones musicales: mezclar una canción de Duran Duran asociada al opening del anime ‘Speed Grapher’ con el icónico ‘The number of the beast’ de Iron Maiden. No es un guiño gratuito, sino una declaración de principios: lo pop, lo satánico y lo apocalíptico conviven sin jerarquías.

Este enfoque también sirve para dar sentido retrospectivo al extravagante final de la entrega anterior y a la aparición de los Jimmys, liderados por Jack O’Connell. Lo que antes podía parecer una sátira excesiva, con ecos evidentes al caso mediático de Jimmy Savile que ya explicamos en esta web, aquí adquiere una dimensión más inquietante. Los Jimmys ya no son solo una broma negra: representan cómo el vacío moral se llena con ídolos grotescos cuando las instituciones colapsan.

Ciencia, fe y el nuevo rostro del fanatismo

Uno de los grandes aciertos de ‘28 años después. El templo de los huesos’ está en el choque ideológico entre los personajes interpretados por Ralph Fiennes y Jack O’Connell. El primero encarna una visión científica, cansada pero firme, con unas maneras encantadoras. El segundo, un líder satanista que abraza el caos como respuesta al abandono. El enfrentamiento entre ambos articula el núcleo temático del filme: la guerra contemporánea entre conocimiento y creencia, entre hechos contrastados y narrativas conspiranoicas.

Resulta especialmente sugerente ver a O’Connell en este rol tan sacrílego tras su presencia destacada en ‘Sinners’, una de las películas de terror más comentadas de la temporada anterior. Aquí su personaje canaliza un carisma peligroso, muy reconocible en una época en la que el negacionismo y las teorías delirantes ganan terreno frente a verdades científicas largamente asumidas. Garland, fiel a su trayectoria en la ciencia ficción, utiliza este conflicto para insistir en que el verdadero terror no está en los infectados, sino en la facilidad con la que la razón se convierte en enemiga en aras de libertades que dan rienda suelta a nuestra naturaleza salvaje.

No es casual que el tráiler incorpore la voz de Arthur C. Clarke, recuperando una reflexión sobre un futuro impredecible y brutal. En aquella intervención para la BBC, Clarke advertía también de cómo el avance científico puede hacer que ciertas mentalidades se vuelvan conservadoras por miedo a quedarse atrás. Esa idea atraviesa la película como un nervio oculto y conecta tanto con la primera ‘28 días después’ como con esta nueva entrega.

Un cierre más sólido y un futuro inquietante

A diferencia de su predecesora, ‘28 años después. El templo de los huesos’ ofrece un final más cerrado, menos extravagante y narrativamente más satisfactorio. No renuncia al impacto ni al hype, pero evita la sensación de chiste privado que dividió a parte del público. La última escena unirá a buena parte de los desencantados con el estreno del año pasado. Aunque por otro lado se introduce un elemento clave relacionado con la evolución del virus que reconfigura el tablero y despertará una expectación genuina olvidada en otras historias de zombies como ‘The Walking Dead’.

Sabiendo que esta cuarta entrega se rodó de manera simultánea y que será Danny Boyle quien cierre esta etapa de la saga, la película funciona como un puente sólido entre el caos y la conclusión. No es una simple película de zombis, es un comentario incómodo sobre un mundo que, incluso sin virus, ya parece infectado de ira.

Ficha de ‘28 años después: el templo de los huesos

Estreno en España: 16 de enero de 2026. Título original: 28 Years Later: The Bone Temple. Duración: 109 min. País: Reino Unido. Dirección: Nia DaCosta. Guion: Alex Garland. Música: Hildur Guðnadóttir. Fotografía: Sean Bobbitt. Reparto principal: Ralph Fiennes, Jack O´Connell, Alfie Williams, Erin Kellyman, Chi Lewis-Parry. Producción: Columbia Pictures, DNA Films, Decibel Films. Distribución: Sony Pictures. Género: terror. Web oficial.

Crítica: ‘El hombre menguante’

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Crítica

Poética y nostálgica

Richard Matheson es sin duda uno de los mejores escritores de ciencia ficción de toda la historia. ‘Soy Leyenda’, Más allá de los sueños’, ‘El diablo sobre ruedas’ o ‘El hombre menguante’, son parte de su imaginario.

En este caso, hoy os vamos hablar de la estupenda ‘El hombre menguante’ dirigida por Jan Kounen y protagonizada por Jean Dujardin. Una historia de supervivencia, poética y visualmente una maravilla.

¿Qué vamos a ver en ‘El hombre menguante’?

Aquí conocemos a Paul, un hombre de éxito, que tras un suceso extraño en el cielo, comienza a encoger. Poco a poco, día a día, su ropa le va quedando cada día más holgada, más grande. Piensa que está adelgazando, hasta que llega un momento en el que se da cuenta que su mujer está a su misma altura, siendo él, un hombre bastante alto.

Con esta premisa tan sencilla comenzamos a ver una película llena de filosofía, de imágenes increíbles y con una banda sonora preciosa.

‘El hombre menguante’ me ha gustado muchísimo, por lo que pude ver en el visionado en el Festival de Sitges, no va a gustar a todo el mundo. Es cierto que tiene un ritmo un tanto pausado, pero es que le viene perfecto. Justo esta novela no la he leído, pero he leído a Matheson y sus novelas son muy poéticas y es lo que vemos aquí. Escucho al escritor, escucho su manera de narrar y sin duda Jon … logra transmitir perfectamente esa manera de contar la historia.

Como digo, es una película preciosa, creo que no debéis compararla con la del año 1957, pues era una película de más acción, igual de buena, pero tiene un concepto totalmente diferente.

Equipo de la película

Jan Kounen es el encargado de la dirección, ha trabajado duro para lograr una película en mi opinión bastante perfecta. Visualmente es una delicia y además nos contó que los efectos especiales fueron bastante cuidados, porque querían que fuese todo bastante manual (aquí podéis escucharle durante el Festival de Sitges).

En el reparto tenemos a Marie-Josée Croze, Daphné Richard, Salim Talbi, Serge Swysen y Stéphanie Van Vyve. Todos ellos acompañan al gran Jean Dujardin, el cual siempre está perfecto.

Jean Dujardin carga con toda la película bajo sus hombros y hace un gran trabajo. Aguanta todo con gran soltura y logra mantenernos a la espera del siguiente paso de este pobre hombre que solo quiere entender que es lo que le está ocurriendo.

Pero esta cinta no sería lo mismo sin el gran trabajo de todo el equipo, desde el montaje, que sin duda tuvo que ser difícil, pasando por la gran banda sonora de Alexandre Desplat que es preciosa y la fotografía de Christophe Nuyens.

No puedo deciros otra cosa que le deis una gran oportunidad a ‘El hombre menguante’. Una cinta que tiene que verse en gran pantalla y con un gran equipo de sonido. Una película muy disfrutable y que sin duda os dará para una charla después del visionado.

Ficha de la película

Estreno en España: 16 de enero de 2026. Título original: L’homme qui rétrécit. Duración: 100 min. País: Francia. Dirección: Jan Kounen. Guion: Christopher Deslandes, Jan Kounen. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Christophe Nuyens. Reparto principal: Jean Dujardin, Marie-Josée Crozé, Daphné Richard, Salim Talbi, Serge Swysen, Stéphanie Van Vyve. Producción: Pitchipoï, Picture Perfect Entertainment. Distribución: DeAPlaneta. Género: Ciencia Ficción, drama. Web oficial.

Crítica: ‘Locas del ático’

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Una relectura necesaria sobre la mujer “loca”

Hablar de ‘Locas del ático’, el cortometraje dirigido por Tamara García Iglesias, implica asumir desde el primer momento que no estamos ante una obra cómoda ni complaciente. Se trata de un ensayo cinematográfico que utiliza el archivo no como ilustración del pasado, sino como un territorio en disputa. La película propone una relectura radical de cómo el cine, la fotografía y el discurso médico del siglo XX construyeron la imagen de la mujer “loca” y la fijaron en el imaginario colectivo como un cuerpo sin voz, sometido y espectacularizado.

Lejos de una aproximación académica fría, García Iglesias articula un dispositivo profundamente político, que interpela al espectador desde la materialidad misma de las imágenes. El resultado es una obra que dialoga con el cine feminista, el found footage y el cine experimental contemporáneo, y que explica en gran medida su notable recorrido por festivales internacionales y su presencia en la shortlist de los próximos Premios Goya.

El archivo como herida abierta

‘Locas del ático’ se construye a partir de imágenes de archivo cinematográfico y fotográfico de principios del siglo XX, muchas de ellas ligadas a la patologización de la histeria femenina impulsada por Jean-Martin Charcot y sus célebres demostraciones médicas. Estas imágenes, que durante décadas fueron presentadas como documentos científicos o espectáculos de feria, son aquí despojadas de su supuesta neutralidad. La cineasta no las muestra para reafirmar su valor histórico, sino para evidenciar su violencia simbólica.

El cortometraje establece una relación directa entre esas fotografías médicas y las primeras representaciones cinematográficas de mujeres perturbadas en el cine mudo y sonoro temprano. Mujeres que gritan, se retuercen, pierden el control de su cuerpo y sirven como proyección de miedos masculinos. García Iglesias señala con precisión cómo ese imaginario visual se consolidó como un molde narrativo que el cine replicó durante décadas, convirtiendo la locura femenina en un cliché estético antes que en una experiencia humana.

Aquí, el archivo no es nostalgia: es acusación. La directora lo fragmenta, lo ralentiza, lo confronta, obligándonos a mirar de nuevo aquello que creíamos conocer.

Voces que reescriben el silencio

Uno de los grandes aciertos de ‘Locas del ático’ es su trabajo sonoro y vocal. Las voces de Carmen San Esteban y Manuelle Rippert no ilustran las imágenes; las contradicen, las atraviesan y las resignifican con muy pocas frases. En especial, la presencia de Marguerite Duras, reinterpretada por Rippert, funciona como un contrapunto literario de enorme potencia. Su tono íntimo y reflexivo introduce una grieta en el discurso dominante del archivo, desplazando el foco desde el espectáculo de la locura hacia la experiencia subjetiva de las mujeres representadas.

Este gesto transforma el cortometraje en un casting simbólico y analógico: un proceso de selección inverso donde las mujeres históricamente exhibidas como “las mejores enfermas” recuperan una voz propia. Ya no son cuerpos diagnosticados, sino presencias que interpelan al presente. El montaje subraya esta operación política, evitando cualquier tentación de reconstrucción ficcional y apostando por la fricción constante entre imagen y sonido.

La película no busca redimir el pasado, sino hacerlo legible desde una sensibilidad contemporánea que reconoce la continuidad de estos estereotipos en el audiovisual actual.

Un cine político desde lo formal

Formalmente ‘Locas del ático’ se inscribe en una tradición de cine ensayo que entiende la forma como contenido. Cada decisión estética (el ritmo, el uso del blanco y negro, la textura del archivo, la fragmentación narrativa) refuerza su discurso crítico. No hay didactismo ni subrayados innecesarios; hay una confianza absoluta en la inteligencia del espectador.

El apoyo institucional recibido, tanto desde el ámbito local como autonómico, resulta coherente con una obra que sitúa a Vitoria-Gasteiz y al País Vasco en el mapa del cine documental y experimental más comprometido. La película dialoga con debates contemporáneos sobre representación, memoria histórica y género, sin perder nunca su dimensión cinematográfica.

‘Locas del ático’ no pretende cerrar una herida, sino mantenerla visible. Su valor reside precisamente en esa incomodidad: en obligarnos a asumir que las imágenes del pasado siguen operando en el presente. Es un cortometraje que no se limita a revisar la historia del cine, sino que cuestiona los mecanismos mismos con los que miramos, clasificamos y narramos los cuerpos femeninos. Una obra necesaria, rigurosa y profundamente contemporánea.

Ficha de ‘Locas del ático’

Estreno en España: 2025. Título original: Locas del ático. Duración: 16 min. País: España. Dirección: Tamara García Iglesias. Guion: Tamara García Iglesias. Fotografía: Tamara García Iglesias. Reparto principal: Manuelle Ripert, Carmen San Esteban. Producción: cSc Films, Atekaleun, Aeko Estudios. Género: documental. Web oficial.

Crítica: ‘Nouvelle Vague’

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Un cineasta libre resucitando a otros cineastas libres

Richard Linklater, causó sensación con aquel experimento cinematográfico que fue ‘Boyhood’, y ahora vuelve a demostrar que su cine no solo observa el paso del tiempo, sino también los momentos en que el arte decide reinventarse. Con ‘Nouvelle Vague’, el director estadounidense se enfrenta a una de las mitologías más complejas y reverenciadas de la historia del cine: aquella generación de cineastas franceses que, a finales de los años cincuenta, dinamitó las convenciones narrativas, estéticas e industriales heredadas. Consciente de lo inabarcable del movimiento, Linklater opta por una decisión tan inteligente como honesta: centrar el relato en Jean-Luc Godard y en el periodo concreto del rodaje de ‘Al final de la escapada’, la película que marcó un antes y un después en la manera de filmar y mirar el cine.

Godard como símbolo de una revolución colectiva

‘Nouvelle Vague’ entiende que la Nouvelle Vague no fue un estilo homogéneo, sino una actitud. Linklater no intenta resumir a toda una generación en un discurso académico, sino capturar el nervio creativo que unía a aquellos jóvenes críticos de Cahiers du Cinéma convertidos en cineastas. Godard emerge como epicentro narrativo no por ser el único, sino porque su figura condensó como pocas el inconformismo, la provocación intelectual y la ruptura consciente con el cine de calidad francesa dominante.

La película se sitúa en los márgenes del rodaje de ‘Al final de la escapada’, pero evita el biopic convencional. No se trata de reproducir paso a paso cómo se filmó aquel clásico, sino de reimaginar lo que sucedía alrededor: discusiones estéticas, decisiones improvisadas, tensiones con la producción y una sensación constante de estar inventando algo sin manual de instrucciones. Godard aparece como un creador obsesivo, brillante y errático, capaz de convertir la limitación presupuestaria en una declaración de principios.

Reimaginar un rodaje para capturar un espíritu

Uno de los mayores aciertos de ‘Nouvelle Vague’ es cómo clava las escenas que remiten directamente a ‘Al final de la escapada’ sin caer en la mímesis vacía. Linklater reproduce encuadres, movimientos y situaciones reconocibles, pero el foco nunca está en la reconstrucción fetichista. Lo importante es el clima creativo que rodea esas imágenes: la libertad de filmar en la calle, el desprecio por las normas clásicas de continuidad y la convicción de que el cine podía dialogar con la vida real sin filtros.

El filme transmite la idea de la Nouvelle Vague como un grito artístico contra los corsés de la época, tanto estéticos como industriales. Hay en cada escena una sensación de urgencia, de estar filmando antes de que alguien diga que no se puede. Linklater adopta ese mismo espíritu en la puesta en escena, con una narrativa que fluye de forma fragmentaria, casi caprichosa, como si la película se estuviera descubriendo a sí misma mientras avanza.

Un homenaje coral que asume el riesgo de perder al espectador

‘Nouvelle Vague’ se apresura deliberadamente en presentar nombres clave del movimiento, y en ese vértigo corre el riesgo de desorientar al espectador menos familiarizado con la historia del cine. Truffaut, Chabrol, Rohmer, productores, técnicos, actores y críticos aparecen y desaparecen con rapidez, únicamente con una presentación formal. Sin embargo, esa acumulación no es un error, sino una declaración de intenciones.

Linklater no quiere simplificar una revolución que fue, por naturaleza, caótica y colectiva. El filme funciona como un homenaje a todos los artistas y mentes inspiradoras que hicieron posible aquel cambio de paradigma, incluso a costa de sacrificar cierta claridad expositiva. El resultado es una obra que no busca ser definitiva, sino contagiar una pasión: recordar que el cine avanza cuando alguien se atreve a romper las reglas y filmar como si todo estuviera por inventarse. Está llena de citas y alusiones la que mejor define el filme es la que recupera la figura de Leonardo da Vinci, «El arte nunca se termina, solo se abandona».

Ficha de Nouvelle Vague

Estreno en España: 9 de enero de 2025. Título original: Nouvelle Vague. Duración: 105 min. País: Francia. Dirección: Richard Linklater. Guion: Holly Gent Palmo, Richard Linklater, Laetitia Masson, Vincent Palmo Jr., Michèle Pétin. Fotografía: David Chambille. Reparto principal: Guillaume Marbeck, Zoey Deutch, Aubry Dullin, Adrien Rouyard, Antoine Besson, Jodie Ruth-Forest, Bruno Dreyfürst. Producción: ARP Sélection, Detour Filmproduction, Ciné+OCS, Centre national du cinéma et de l’image animée (CNC), Canal+, Chanel. Distribución: Elástica. Género: drama, comedia. Web oficial.

Crítica: ‘Anaconda’

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Superando la fiebre de los remakes, va del videoclub al metacine contemporáneo

El cine actual vive del gancho nostálgico y de atraer al público en una edad media de 30 o 40 años. Es por ello que los ochenta llevan siendo objeto de remakes y homenajes constantes. Pero el tiempo pasa, la audiencia crece y como con las modas hay que continuar con el ciclo. Poco a poco los años 90 se van apoderando de los planes y guiones que las productoras explotan. Es por eso que cabe recordar que durante la segunda mitad de los años noventa, Hollywood vivió un breve pero reconocible resurgir del cine de ataques de animales, un subgénero que, apoyado en el auge del CGI y en el gusto por los thrillers o las aventuras, volvió a convertir a la naturaleza en una amenaza imprevisible. Títulos como ‘Congo’ (1995), ‘The Edge’ (1997), ‘Deep Blue Sea’ (1999) o ‘Lake Placid’ (1999) trasladaban al espectador a entornos cerrados y hostiles, donde la supervivencia dependía tanto de la resistencia humana como de los errores de una ciencia o una ambición fuera de control. En ese contexto “creativo” nació ‘Anaconda’, que para muchos fue un clásico de videoclub. Para los protagonistas interpretados por Jack Black y Paul Rudd también fue así y Sony Pictures utiliza esa pasión para realizar un auto-homenaje y parodia a uno de sus títulos almacenados en su fondo de catálogo. Por supuesto ‘Jurassic Park’ es el máximo exponente de ese movimiento de películas de supervivencia y parece que conscientes de ello los protagonistas copian el vestuario de Laura Dern y Sam Neill.

Cuando descubres que Anaconda no es un remake, sino que se mira al espejo

La propuesta de Tom Gormican parte de una idea tan simple como arriesgada: no competir con el recuerdo del filme de 1997, sino dialogar con él desde el metacine. Esta nueva ‘Anaconda’ no pretende reemplazar al original, sino reflexionar sobre su condición de objeto de culto tardío, de película que creció en el imaginario popular a golpe de pases televisivos y estanterías de videoclub. Gormican, que ya demostró en ‘El insoportable peso de un talento descomunal’ un gusto evidente por el juego autorreferencial, vuelve a explorar la frontera entre homenaje y parodia, consciente de que la nostalgia funciona mejor cuando se asume como artificio. El guion se permite bromear con el propio legado de Sony Pictures y con la lógica de los remakes contemporáneos, donde el catálogo vale más que el riesgo creativo. En ese sentido, ‘Anaconda’ no solo revisita un título concreto, sino toda una forma de entender el cine industrial de los noventa, cuando el espectáculo primaba sobre la coherencia y el exceso era parte del encanto.

Comedia, survival y giros inesperados

Aunque el tono dominante es el de la comedia, sería un error reducir la película a una simple sucesión de chistes cinéfilos. Gormican entiende bien los códigos del cine de supervivencia y los utiliza para construir secuencias de tensión que funcionan incluso cuando el espectador es consciente de la broma. Hay persecuciones, sobresaltos y una sensación constante de amenaza, apoyada en una puesta en escena que juega con la exageración sin caer en la autoparodia constante.

Resulta especialmente llamativo cómo la película introduce dos y hasta tres giros de guion cuando el público ya se siente cómodo en el terreno del humor. Es en esos momentos donde ‘Anaconda’ demuestra una ambición inesperada, recordando que el cine de género, incluso en clave de comedia, puede permitirse sorprender. El recuerdo del filme original, con aquel reparto tan peculiar formado por Jennifer Lopez, Owen Wilson, Ice Cube y Jon Voight, planea sobre cada escena, pero nunca como un lastre, sino como un punto de apoyo para subvertir expectativas.

El fun fact de que la ‘Anaconda’ de 1997 estuviera dirigida por el primo de Mario Vargas Llosa se convierte aquí casi en una broma interna sobre las carambolas absurdas de la industria, reforzando esa sensación de estar ante una película que ama el cine tanto como se ríe de él.

Jack Black, Paul Rudd y el amor al cine

Dada su premisa, es inevitable pensar en referentes como ‘Tropic Thunder’, ‘King Kong’ o ‘Be kind rewind’. Todas ellas comparten una mirada afectuosa hacia el propio medio, una voluntad de celebrar el acto de hacer cine mientras se critican sus miserias. ‘Anaconda’ se inscribe en esa tradición, señalando con ironía la frivolidad de Hollywood y su miedo endémico al riesgo narrativo.

Gran parte del éxito de la película recae en la química entre Jack Black y Paul Rudd. Forman una de las parejas cómicas más sólidas de los últimos años, recordando a dúos clásicos de títulos como ‘Shangai Kid’ u ‘Hora punta’. Black sorprende por su contención, reservando sus estallidos de energía para momentos muy concretos, mientras que Rudd aporta ese carisma aparentemente despreocupado que equilibra el conjunto. El resultado es una comedia que no siempre es desenfrenada, pero que se permite momentos de humor negro y situaciones deliberadamente absurdas, no aptas para todos los públicos.

En última instancia, esta nueva ‘Anaconda’ funciona como un recordatorio de que la nostalgia puede ser algo más que un producto prefabricado: puede ser una conversación honesta entre el pasado y el presente, entre el cine que vimos y el cine que seguimos queriendo ver.

Ficha de Anaconda

Estreno en España: 25 de diciembre de 2025. Título original: Anaconda. Duración: 100 min. País: EE.UU. Dirección: Tom Gormican. Guion: Tom Gormican, Kevin Etten. Música: David Fleming. Fotografía: Nigel Bluck. Reparto principal: Jack Black, Paul Rudd, Steve Zahn, Thandiwe Newton, Daniela Melchior. Producción: Columbia Pictures, Fully Formed Entertainment, TSG Entertainment. Distribución: Sony Pictures. Género: comedia, aventura. Web oficial.

Crítica: ‘Father Mother Sister Brother’

Crítica de Father Mother Sister Brother

Crítica

Una joya emotiva y dulce llena de silencios que lo dicen todo

Jim Jarmusch, director de ‘Paterson’ (crítica aquí), entre otras muchas, nos trae historias corrientes en familias corrientes con su nueva película ‘Father Mother Sister Brother’. Una película con aire oriental que hace que veamos como la distancia o simplemente la dejadez, hace que las familias terminen separándose y ser completos desconocidos.

De qué nos habla Jim Jarmusch

‘Father Mother Sister Brother’ son tres episodios que ocurren en tres lugares diferentes. Las historias no están entrelazadas entre sí, solo tienen un tema en común, la relación de padres e hijos.

Con ‘Father’ nos vamos a New Yersey, donde Jeff y Emily, hermanos, emprenden un viaje juntos para visitar a su padre. Un hombre que no es lo que parece y que parece disfrutar de la compañía de sus hijos. Un capítulo con humor que nos muestra esa distancia y esos silencios de no saber ni que decir al estar entre desconocidos.

En el episodio de ‘Mother’ viajamos a Dublin, conocemos a Thimothea, una mujer un tanto paranoica a la que parece que todo le sale mal. Junto a ella está Lilth, una pispireta mujer que parece inventarse una vida perfecta. Ambas hermanas visitan a su Madre en el único día del año en el que se ven, una tarde especial para tomar el té. Aquí los silencios si que son tremendos, tantas cosas que se dicen en esos momentos. Al igual que el anterior también encontramos cierto humor sarcástico.

Y para terminar la película se pone bastante más triste y conocemos a Brother y Sister, ellos acaban de perder a sus padres y deciden ir a despedirse del piso en el que vivían y de los recuerdos que dejaron en París. Se dan cuenta de que no conocían a las personas con las que convivieron al encontrar pequeños detalles que sus padres escondieron siempre. Es tan bonito este fragmento, sin duda una manera perfecta de terminar esta película.

‘Father Mother Sister Brother’ es una película que se hace cortísima y quieres seguir viendo más y más fragmentos. Ese aire tan melancólico que tiene, esa tristeza que invade cada uno de los capítulos en los que nos damos cuenta que la familia a veces cuesta. Y no siempre por malos momentos, simplemente, como dije al principio, dejadez o distancia. Y te hace replantearte muchas cosas.

Inmensa fotografía y reparto

La película tiene una dirección exquisita, con unas imágenes muy buenas. La fotografía a manos de Yorick Le Saux y de Frederick Elmes, es bastante cuidada y en cada fragmento de la película nos da algo diferente. Si que los primeros planos son bastante habituales en las tres historias, pero por ejemplo en ‘Father’ los detalles de la casa de este padre, desordenado, un tanto peculiar, nos los acentúan de manera especial. En el fragmento de ‘Mother’ tenemos unos planos cenitales increíbles de la merienda de estas tres mujeres, con los primeros planos de sus silencios que hacen que nos demos cuenta de lo incómoda que es la situación.

Y en ‘Sister Brother’ encontramos un color tan bonito en la imagen, como he comentado, es la más emotiva de las tres historias y eso hace que su fotografía sea muy tenue, con planos generales de la casa con ellos pensativos y también viendo lo cercanos que son los dos hermanos.

Pero esta cinta no sería lo mismo sin su reparto, encontramos a Tom Waits, Adam Driver, Mayim Bialik, Charlotte Rampling, Vicky Krieps, Cate Blanchett, Luka Sabatt, Indya Moore y Françoise Lebrun, todos ellos increíbles. Mención especial, a la siempre increíble Cate Blanchett, que tiene un papel tan peculiar y distinto a lo que la hemos visto, pero que sin duda lo borda

Conclusiones

‘Father Mother Sister Brother’ es un increíble retrato de muchas familias en la actualidad y que nos deja con ganas de más. Su manera de narrar, de mostrarnos los pequeños detalles, esos terribles silencios y los recuerdos pasados, hacen que nos vayamos a un cine oriental, en el que las pausas son tan importantes como los diálogos. Además algo muy importante, es una película que no juzga, solo nos muestra varias realidades, simples y sin lecciones, es algo que para mí es un punto muy a su favor. Una película que, aunque no sea navideña, creo que no han podido acertar más en la fecha de su estreno. Sin duda se va a lo mejor del año y no os puedo decir otra cosa que vayáis al cine a verla.

Ficha de la película

Estreno en España: 24 de diciembre de 2025. Título original: Father Mother Sister Brother. Duración: 110 min. País: Estados Unidos. Dirección: Jim Jarmusch. Guion: Jim Jarmusch. Música: Jim Jarmusch. Fotografía: Yorick Le Saux, Frederick Elmes. Reparto principal: Tom Waits, Cate Blanchett, Adam Driver, Mayim Bialik, Charlotte Rampling, Vicky Krieps, Luka Sabatt, Indya Moore, Françoise Lebrun. Producción: MUBI, The Apartment, CG Cinéma, Animal Kingdom, Fis Éireann/Screen, Screen Ireland, TYM Productions, badjetlag, Cinema Inutile. Distribución: Avalon. Género: Drama. Web oficial.