Crítica: ‘Peaky Blinders: el hombre inmortal’

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Un crepúsculo con menos profundidad y más ruido

Tras seis temporadas que redefinieron el drama criminal televisivo hasta el punto de ser comparada con gigantes como ‘El padrino’ o ‘Los Soprano’, Peaky Blinders da el salto definitivo al cine con ‘Peaky Blinders: el hombre inmortal’, una película dirigida por Tom Harper (‘Wild Rose’) y escrita por su creador original, Steven Knight. Rodada en 2024, esta clausura cinematográfica no solo busca cerrar tramas o servir de relevo, sino encapsular el legado de una de las ficciones británicas más influyentes del siglo XXI.

Un regreso marcado por la guerra y la decadencia

La película retoma la historia de Tommy Shelby (uno de los papeles más icónicos de Cillian Murphy) en un momento de retiro autoimpuesto. Alejado del poder, escribe sus memorias mientras contempla los restos de un imperio que ya no reconoce como propio. Este punto de partida conecta directamente con el tono crepuscular que impregna todo el filme, ambientado en plena Segunda Guerra Mundial, donde la violencia ya no es solo un instrumento de poder, sino una consecuencia inevitable del derrumbe moral. Y con este toque histórico llega otro hecho, la serie ha llevado a sus personajes más allá de lo que fueron en la realidad, con este largometraje les otorga las sombras a las que la historia les condenó.

Harper y Knight optan por una narrativa más introspectiva, en la que el enemigo (como en cada temporada) vuelve a mutar, aunque aquí se diluye en una amenaza más abstracta y sistémica, profundamente ligada al contexto bélico europeo. Ya no hay una mafia concreta que derribar, el antagonista es el propio tiempo, la búsqueda de paz interior, la historia y el peso de las decisiones pasadas.

Visualmente, la película mantiene la estética que convirtió a la serie en un referente: encuadres estilizados, uso simbólico de la cámara lenta y una banda sonora anacrónica pero eficaz. Sin embargo, el paso al formato cinematográfico también impone limitaciones. Lo que antes se cocía a fuego lento ahora debe resolverse en poco más de dos horas, lo que afecta especialmente al desarrollo de conflictos secundarios y del desarrollo de nuevos personajes.

Un reparto ampliado para una despedida ambiciosa

Siguiendo la tradición de incorporar grandes nombres en cada temporada, esta película eleva la apuesta con la presencia de Rebecca Ferguson, Tim Roth, Sophie Rundle y Barry Keoghan, entre otros. A ellos se suma el regreso de Stephen Graham, consolidando un elenco de enorme peso interpretativo.

Especial mención merece Keoghan, quien da vida a Erasmus “Duke” Shelby en una versión más adulta del personaje. Su presencia no es anecdótica: Duke se convierte en una pieza clave del relato, representando la herencia más cruda y peligrosa de los Shelby. Su interpretación aporta una energía impredecible que contrasta con el agotamiento emocional de Tommy, generando un interesante relevo generacional.

No obstante, el filme también evidencia ciertas carencias estructurales. La progresiva desaparición de miembros clave de la familia Shelby obliga a introducir nuevos personajes y conflictos que, en algunos casos, se resuelven con giros que rozan lo telenovelesco. Esta sensación de urgencia narrativa impide que algunos secundarios alcancen la profundidad que sí tenían en la serie.

Entre la épica y la melancolía: un cierre imperfecto pero digno

‘Peaky Blinders: el hombre inmortal’ es, ante todo, una elegía. Un relato sobre el desgaste, la culpa y la imposibilidad de escapar del propio legado. La película insiste en los temas que definieron la serie (familia, poder, traición y redención) pero los aborda desde una perspectiva más sombría y definitiva.

Uno de los aspectos más interesantes, es el esfuerzo por mantener más que nunca la autenticidad histórica: parte del vestuario se confeccionó utilizando técnicas tradicionales de sastrería británica, algunos exteriores se rodaron en localizaciones reales afectadas por bombardeos durante la guerra y la trama principal se basa en un hecho real de la II Guerra Mundial. Se refuerza así esa sensación de mundo en ruinas.

Sin embargo, la película no logra escapar del todo a la sensación de condensación. La psique de Tommy Shelby, uno de los personajes más complejos de la televisión reciente, ya había sido ampliamente explorada, y aquí se encuentra en una fase más contemplativa que transformadora. Esto puede resultar anticlimático para quienes esperaban una conclusión más explosiva, restando incluso emoción al cierre.

Aun así, el filme acierta al no traicionar su esencia. No busca un final complaciente, sino coherente con el universo que ha construido durante años. El precio del poder, parece decirnos, no es la muerte, sino la supervivencia. ‘Peaky Blinders: el hombre inmortal’ no alcanza del todo la grandeza sostenida de la serie, pero sí ofrece un cierre digno, cargado de simbolismo y con momentos de gran intensidad. Es una despedida que, como su protagonista, avanza entre las cenizas: imperfecta, agotada, pero imposible de ignorar.

Ficha de ‘Peaky Blinders: el hombre inmortal’

Estreno en España: 20 de marzo de 2026. Título original: Peaky Blinders: The Immortal Man. Duración: 112 min. País: Reino Unido. Dirección: Tom Harper. Guion: Steven Knight. Música: Antony Genn, Martin Slattery. Fotografía: George Steel, Ben Wilson. Reparto principal: Cillian Murphy, Rebecca Ferguson, Tim Roth, Sophie Rundle, Barry Keoghan, Stephen Graham. Producción: Netflix, BBC. Distribución: Netflix. Género: drama, suspense. Web oficial.

Crítica: ‘Proyecto Salvación’

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Bonita, original y visualmente una gozada

‘Proyecto salvación’ es de estas películas que se quedan en la retina y en la cabeza. Una buddy movie que no me esperaba para nada. Admito que no había visto tráiler ni nada, solo que salía Ryan Gosling para salvar a la Tierra. Eso y que también se basaba en la novela del creador de ‘Marte’. Me esperaba un drama, si, me alegro de no habérmelo encontrado, también.

Pero que gusto es ver películas tan bonitas en la sala de cine. Ya no sólo visualmente, si no también de un contenido tan especial que te deja con una sonrisa al salir del visionado.

Andy Weir y Drew Goddard un gran dúo

El novelista Andy Weir, vuelve a crear algo tan distinto y a la vez tan cercano. Junto a él tenemos al guionista Drew Goddard, que también se encargó del guion de ‘Marte’ y sin duda ambos crean algo muy personal.

En este caso conocemos a Grace, un astronauta que se ha quedado solo en una misión suicida. Todo esto sin apenas recordando quien es, al estar tanto tiempo en coma inducido. Mientras va recordando toda su situación, conoce a alguien especial que tiene su misma misión, salvar su planeta.

Una historia de amistad, de volver a recordar, de trabajo en equipo y sobre todo de confianza. Es que no puedo negar que la he disfrutado tanto.

Nuestros dos protagonistas

Ryan Gosling es un actor que siempre me ha gustado, todo lo que hace, lo hace bien y punto. En este caso, tiene un papel tan tierno, tan humano. Una persona con curiosidad, con ganas de vivir aunque se crea que tiene una mísera vida y también con miedo de perder esa simple vida. Es un reflejo a la vida humana, esas personas que tienen un gran talento, pero se conforman con ir a trabajar y vivir una vida sencilla. Un héroe al que obligan a serlo.

Además es un profesor con ganas de enseñar, le dan un montón de herramientas para hacer que un equipo de astronautas tengan una gran cantidad de información en muy pocos días y aunque es poco, le ves disfrutar investigando y aprendiendo.

Y luego está Rocky, un ser que se encuentra en su viaje que tiene su misma misión. Este ser tiene la voz de James Ortiz y para mí lo más importante, es un animatrónico. Sabéis que adoro los efectos visuales, no odio los digitales para nada, siempre nos dan maravillas y aquí también lo tenemos, pero es que un buen efecto práctico es lo mejor que puede haber en una cinta. Y sin duda, aquí están muy bien hechos y aprovechados.

Resto de equipo

Y aunque el personaje de Ryan Gosling es el único humano que vemos en la nave, también parte de la película son flash backs en los que va recordando como ha llegado hasta allí. Junto a él tenemos a la actriz Sandra Hüller, que tiene un papel crucial en la vida de nuestro personaje y lo borda. También vemos a Ken Leung, Milana Vayntrub o Lionel Boyce.

Y que decir de la banda sonora de Daniel Pemberton, no puede ser mejor. Con una música muy evocadora, con canciones muy bien escogidas, hace que todo el conjunto se vea y se escuche perfecto. Y como he comentado en el otro punto, el tema de los efectos, tanto digitales como prácticos, me han parecido de lo mejor en mucho tiempo.

‘Proyecto Salvación’ llega a nuestras pantallas el próximo 20 de marzo y como habéis podido leer, solo puedo recomendárosla. Disfrutadla y comentadme que os ha parecido.

Ficha de la película

Estreno en España: 20 de marzo de 2026. Título original: Project Hail Mary. Duración: 156 min. País: Estados Unidos. Dirección: Phil Lord, Christopher Miller. Guion: Drew Goddard, Andy Weir. Música: Daniel Pemberton. Fotografía: Greig Fraser. Reparto principal: Ryan Gosling, Sandra Hüller, Lionel Boyce, Ken Leung, James Ortiz, Orion Lee. Producción: MGM, Amazon MGM Studios, Pascal Pictures, Lord Miller, Sony Pictures. Distribución: Sony Pictures. Género: Ciencia Ficción. Web oficial.

Crítica: ‘Elon Musk al descubierto’

El sueño eléctrico del tecnofeudalismo y sus ovejitas

Dirigido por Andreas Pichler y conocido internacionalmente como ‘Elon Musk Unveiled: The Tesla Experiment’, este filme no es un retrato complaciente del magnate, sino una disección incómoda de la figura de Elon Musk y, sobre todo, del sistema que ha contribuido a construir. Lejos de la narrativa heroica que suele rodear al fundador de Tesla o SpaceX, la película se adentra en un territorio más cercano al cyberpunk distópico que al relato de innovación que tantas veces se ha vendido.

Una narrativa que desmonta el mito tecnológico

Pichler no intenta narrar el nacimiento del coche eléctrico, de hecho, se encarga de subrayar que Tesla no inventó esta tecnología, sino que centra su enfoque en algo mucho más inquietante: el control. El documental expone cómo una empresa puede moldear el discurso público, presionar instituciones y redefinir los límites de lo aceptable en nombre del progreso y a costa del rebaño que le sigue fielmente.

En este sentido, ‘Elon Musk al descubierto’ funciona como una advertencia. La acumulación masiva de datos (hablamos de volúmenes que superan con creces el concepto tradicional de Big Data) convierte a los vehículos en nodos de vigilancia permanente. Cada trayecto, cada frenada, cada error humano o mecánico se transforma en información procesable. Lo que el filme sugiere, apoyándose en testimonios y material documental, es que esta recolección no solo busca mejorar la tecnología, sino consolidar una posición de poder sin precedentes.

El material se nutre de filtraciones internas y testimonios recogidos durante años, en ocasiones bajo condiciones de anonimato. Este detalle refuerza la sensación de estar ante una obra que no solo informa, sino que revela. Y es que todo el reportaje gira en torno a una muerte, un accidente o fallo de sistema que desde el año pasado ha puesto en jaque la fiabilidad del famoso Autopilot.

Voces desde dentro: el coste humano del progreso

Uno de los mayores aciertos del documental es dar voz a empleados y ex-empleados de Tesla. Sus testimonios construyen un retrato de Musk alejado del visionario carismático: lo describen como alguien obsesionado con la perfección tecnológica, especialmente en proyectos vinculados a SpaceX, pero profundamente desconectado en lo humano hasta el punto de ser incapaz de hacer amigos de verdad.

Las declaraciones coinciden en un patrón: jornadas extenuantes, presión constante y una cultura corporativa donde el error no es una posibilidad, sino un paso necesario en un proceso de ensayo y error llevado al extremo. El problema, como subraya el film, es que ese “error” no siempre se queda en un laboratorio. En ocasiones, se traslada a la carretera.

Aquí es donde el documental golpea con más fuerza. Casos de “frenada fantasma” y “aceleración involuntaria”, fenómenos ampliamente discutidos por usuarios, son presentados con pruebas y testimonios. No como fallos anecdóticos, sino como síntomas de un sistema que experimenta en tiempo real con sus propios clientes. La idea es inquietante: los usuarios no son solo consumidores, sino participantes involuntarios en un experimento a escala global para mejorar un producto.

Tecnofeudalismo y legado: la historia que no se contará

‘Elon Musk al descubierto’ trasciende la figura de su protagonista para plantear una reflexión más amplia: vivimos en una era que podría definirse como tecnofeudalismo. Grandes corporaciones tecnológicas acumulan poder económico, informativo y político hasta niveles que rivalizan o superan ya a los estados.

El documental deja una pregunta en el aire: ¿cómo será recordado Elon Musk? Probablemente, como el impulsor del coche eléctrico moderno y una figura influyente en la política global, con conexiones que han llegado hasta Donald Trump en su etapa de presidente de los Estados Unidos. Pero lo que difícilmente aparecerá en los libros de historia son las historias individuales: trabajadores quemados, usuarios afectados, vidas alteradas por decisiones tomadas en despachos donde la ética parece secundaria frente a la innovación.

Pichler construye así un relato incómodo pero necesario. No demoniza la tecnología, pero sí cuestiona el sistema que la impulsa. Y en ese cuestionamiento reside su mayor valor: obligar al espectador a replantearse hasta qué punto estamos dispuestos a ceder control a cambio de progreso.

Ficha de ‘Elon Musk al descubierto’

Estreno en España: 20 de marzo de 2026. Título original: Elon Musk Unveiled: The Tesla Experiment. Duración: 90 min. País: Alemania. Dirección: Andreas Pichler. Guion: Andreas Pichler, Christian Beetz, Anne von Petersdorff. Música: Henning Fuchs. Fotografía: Tom Bergmann, Jakob Stark. Reparto principal: Elon Musk, John Bernal, Lukasz Krupski, Esben Pedersen. Producción: Beetz Brothers Film Production. Distribución: Filmin. Género: documental. Web oficial.

mk2 cine Paz será el primero en proyectar ‘Kill Bill’ en 70mm

El cine madrileño se convierte en la única sala en programar la película de Tarantino

El emblemático mk2 Cine Paz da un paso histórico al convertirse en la primera sala de Madrid en proyectar películas en formato de 70mm, una tecnología que ofrece una calidad de imagen muy superior al estándar tradicional. Con esta iniciativa, el cine refuerza su apuesta por una experiencia cinematográfica más auténtica, combinando proyecciones digitales con el regreso del celuloide.

Fundado en 1943, el Cine Paz ya fue pionero en su momento en la exhibición en gran formato, y ahora recupera ese espíritu innovador posicionándose como un referente para los cinéfilos más exigentes de la capital. La iniciativa lo sitúa además como uno de los pocos espacios en toda España que mantienen vivo este tipo de proyección.

Kill Bill: The Whole Bloody Affair inaugura el formato

El arranque de estas sesiones especiales llegará con una proyección muy esperada: ‘Kill Bill: The Whole Bloody Affair’, la versión definitiva que unifica las dos entregas de la saga dirigida por Quentin Tarantino, el cual, acaba de estrenar una escena en el videojuego Fornite. Esta edición no solo presenta la historia como una única película, sino que incorpora metraje adicional nunca visto en salas, ofreciendo la visión más completa del director.

La proyección, distribuida por Elastica Films, supone un evento cinematográfico en sí mismo, especialmente al poder disfrutarse en 70mm, un formato que potencia la textura, el color y la profundidad de la imagen de manera única. Las entradas estarán disponibles a partir del 20 de marzo, mientras que las sesiones comenzarán el 10 de abril en versión original subtitulada.

Más títulos en camino, incluido lo nuevo de Christopher Nolan

La apuesta por el 70mm no se limitará a este título. Entre los próximos estrenos confirmados destaca ‘La Odisea’, el nuevo proyecto del aclamado director, conocido por su defensa del celuloide y de los formatos de gran resolución. Además, mk2 ha adelantado que su programación incluirá tanto clásicos como futuros estrenos en 70mm y 35mm, consolidando una oferta que combina innovación tecnológica con respeto por la tradición cinematográfica.

Una experiencia para cinéfilos en busca de autenticidad

La iniciativa refuerza el posicionamiento de mk2 como uno de los circuitos más comprometidos con la diversidad cultural y la experiencia en sala. Su lema, “Otra idea de cine”, cobra especial sentido con este tipo de propuestas, que buscan diferenciarse en un contexto dominado por el consumo digital.

Con esta apuesta, el mk2 Cine Paz no solo recupera una forma de ver cine prácticamente desaparecida, sino que la acerca a nuevas generaciones, convirtiéndose en un punto de encuentro imprescindible para quienes buscan redescubrir el séptimo arte en su forma más pura.

Crítica: ‘Whistle. El silbido del mal’

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Crítica

Película palomitera y muy eficaz

Corin Hardy ya me sorprendió en su día con ‘La Monja’, para mí una de las sorpresas de 2018 y es que se trataba de un spin off de ‘Expediente Warren’ y es de los pocos que han salido bien. Junto a el, tenemos a Owen Edgerton que es el guionista de esta historia, no he visto nada de él, pero si que tengo curiosidad después de ver esta cinta. Tiene varias películas de terror como por ejemplo ‘Blood Fest’.

Con ‘Whistle. El silbido del mal’ nos trae una historia muy noventera, entretenida y que no se anda con miramientos. No tarda en presentarnos a los protagonistas y a la causa de ese terror que están sintiendo.

¿Qué vamos a ver en ‘Whistle. El silbido del mal’?

Conocemos a Chris, una joven que llega nueva a un pueblo en donde acaba de haber una muerte bastante extraña. En la taquilla del instituto se encuentra una flauta que parece antigua y a partir de ese momento se complica su vida y la de los compañeros que tenía cerca.

La historia no tiene más, pero si que es cierto que logra crearnos un trasfondo creíble. Ya que los silbatos de la muerte azteca existen. Y cuenta la leyenda que si los tocas la muerte te comenzará a buscar hasta que te encuentre. Bueno, esto es lo que nos cuenta ‘Whistle. El silbido del mal’, no me voy a poner a contar la realidad porque esto no es una clase de historia y al final para la película lo que importa es esto.

Así que un grupo de adolescentes deciden tocar esta flauta tan mal royera y pasa lo de siempre, la muerte comienza a perseguirles. Una especie de ‘Destino final’ pero con monstruos más feos.

Reparto joven y con talento

Dafne Keen (‘The Acolyte’) es la protagonista de la cinta, dándonos un papel bastante contenido, de una muchacha que no ha llevado una buena vida. Junto a ella, encontramos a Sophie Nélisse (‘Yelowjackets’), Sky Yang (‘Rebel Moon’), Jhaleil Swaby (‘Supergirl’) o Ali Skovbye (‘Breakthrough’).

Y tenemos una aparición especial, la de gran Nick Frost (‘Como entrenar a tu dragón’), que hace del profesor de estos chicos que lo único que quiere es tener dinero para vivir la vida.

Efectos especiales y cuidado de la película

Como os digo, es una película sencillita y disfrutona. Son 85 minutos de un terror que todos conocemos, pero que cuidan al más mínimo detalle.

Los efectos especiales me han parecido de lo mejor, hay una escena dentro de una habitación, que me ha parecido tremenda. No quiero decir nada, porque la verdad que merece mucho verla en la sala de cine. Porque está muy bien hecha.

Y como comento, el cuidado con todos los detalles, los planos. También la escena de la Fiesta de la Cosecha, con ese laberinto gigante es fantástica.

Conclusiones y sorpresa final

‘Whistle. El silbido del mal’ es una de esas películas palomiteras, en donde solo quieres que apaguen las luces y pasarlo mal hasta que se vuelvan a encender. Además, creo que es una película que funciona perfectamente. Y no os levantéis rápido, ya que tenemos escena post créditos. 

Ficha de la película

Estreno en España: 20 de marzo de 2026. Título original: Whistle. Duración: 85 min. País: Canadá. Dirección: Corin Hardy. Guion: Owen Egerton. Música: Doomphonic. Fotografía: Björn Charpentier. Reparto principal: Dafne Keen, Sophie Nélisse, Nick Frost, Percy Hynes, Sky Yang, Alissa Skovbye, Jhaleil Swaby. Producción: No Trace Camping, Wild Atlantic Pictures. Distribución: Betafiction. Género: Terror. Web oficial.

1ª Muestra Aeterna de Cine Fantástico Madrid

El fantástico vuelve aterrizar en Madrid durante tres días estupendos con Aeterna

Hemos tenido el placer de poder asistir a la 1ª Muestra Aeterna de Cine Fantástico de Madrid. Una Muestra que nos ha reunido en MK2 Cines Paz y MK2 Cines Palacio de Hielo. Desde el viernes 13 hasta el domingo 15 hemos visto un total de 12 películas y una sesión con 6 cortometrajes de Paul Urkijo Alijo.

Estos días sin duda han sido una gozada, repleta de amigos y también de nuevas caras. Hemos disfrutado de coloquios, de cine, de presentaciones y también de un ambiente muy bueno. Teníamos ganas de algo así en Madrid. Os contamos un poquito lo que hemos visto en estos tres días y también alguna de las presentaciones y coloquios que hemos tenido la oportunidad de ver.

Viernes 13. Adolescentes en apuros y terror canario

El viernes tuvimos dos preestrenos ‘Whistle: El silbido del mal’ y ‘La cosa en la Niebla’. La primera una cinta muy noventera, donde unos adolescentes comienzan a temer por sus vidas cuando deciden tocar una flauta Olmeca. ‘La cosa en la Niebla’ nos lleva al interior de un avión de pasajeros y durante el vuelo ocurrirán una serie de acontecimientos y tanto el piloto del avión como la copiloto se convertirán en la única esperanza para salvar a toda la humanidad.

Los Cines MK2 Paz se vistieron de lujo para acoger la primera jornada de esta Muestra que hizo ver la necesidad de un evento tan especial en Madrid. A la cita vinieron el equipo de la película ‘La Cosa en la Niebla’, Chedey Reyes, Juanjo Ramírez Mascaró y la actriz protagonista Elena de Lara. Que presentaron la película y también hicieron un pequeño coloquio al finalizar el visionado. A continuación, os dejamos la presentación.

Sábado 14. Monstruos, arañas y anime para el segundo día de Muestra Aeterna

La mañana no pudo empezar mejor y es que se pudo ver en pantalla grande ‘Una pandilla alucinante’ película de Fred Dekker que sin duda se ha disfrutado muchísimo en la sala. Al igual que ‘Aracnofobia’, con Frank Marshall tras las cámaras, hemos podido ver como esta película apenas ha envejecido y consigue que de vez en cuando mires a los lados a ver si encontramos arañas pululando por alrededor.

A la tarde hemos comenzado con una de las grandes películas de animación japonesa de toda la historia. ‘Perfect Blue’, sin duda ver esta cinta en pantalla grande ha sido una auténtica gozada.  Aquí vemos como Mima tras un cambio brusco de vida cae en una gran depresión que la lleva a replantearse su vida y su carrera. Pero además todo se agrava cuando descubre que alguien la está vigilando.

A continuación hemos seguido con ‘OT (Burning)’, una película de Kirguistán. Tras un incendio en una casa, varios vecinos se reúnen en una tienda a dar cada uno su visión de lo acontecido. Película entretenida que al final te deja fatal.

Pero pudimos reírnos un poco con ‘Chainsaws were Singing’. Un tarado con motosierra se cruza en el camino de una pareja de enamorados y transforma un día maravilloso en una apabullante orgía de sangre, música, diversión y terror.

Y para terminar la jornada, pudimos ver en pantalla grande ‘Ocurrió cerca de su casa’. Una película que llevaba perdida un tiempo. Una de las joyas más oscuras de los 90, un estremecedor falso documental que sigue a Ben, un asesino despiadado, a quien acompaña un equipo de filmación que registra sus andanzas.

Domingo 15. Lovecraft, cacahuetes y el imaginario de Paul Urkijo

Último día de la Muestra Aeterna de Cine Fantástico de Madrid. Terminamos con una selección de cortometrajes de Paul Urkijo Alijo. ‘Clavos’, ‘Jugando con la Muerte’, ‘El Bosque Negro’, ‘El pez plomo’, ‘Monsters do not exist’ y ‘Dar-Dar’. En ellos hemos visto la evolución de un director que nos encanta y que sin duda es uno de los grandes referenes del fantástico en nuestro país.

Os dejamos con el coloquio que ha dado tras el visionado de todos los cortos que nos ha dado la oportunidad de ver.

Veinte años hace del estreno de ‘Gritos en el pasillo’, una película bastante peculiar, en la que nos adentramos en un sanatorio mental en el que un dibujante es contratado para pintar sus paredes y así conseguir un ambiente más agradable. No tardará en darse cuenta de que algo extraño sucede cuando escucha escalofriantes gritos al final del pasillo. Y porque es peculiar, porque está protagonizada por cacahuetes.

A la tarde nos adentramos de lleno en la Cthulhuton 3. Tres películas influenciadas por la obra de H.P. Lovecraft, como ‘Los sin nombre’ dirigida por Jaume Balagueró, basada en la novela de Ramsey Campbell, que iba a asistir a la muestra pero al final por motivos personales no pudo. Jaume Balagueró ha presentado la cinta y también no ha obsequiado con un pequeño coloquio al finalizar esta.

¿Qué decir de la siguiente cinta?, Steven Kostanski y Jeremy Gillespie se embarcan en una aventura en la que Daniel Carter, traslada a un hombre herido al centro médico de su localidad en donde comienzan a aparecer extraños encapuchados, una criatura … 10 años del estreno de ‘El vacío’ y sin duda verla de nuevo en una sala de cine ha sido una gozada.

Y para terminar esta 1ª Muestra Aeterna de Cine Fantástico en Madrid hemos tenido la Space Ópera ‘Cuántica Rave’. Lo que comienza como una misión para salvar a la raza Calabi Yau se convierte en una ácida odisea épica hacia los límites de la realidad, revelando una verdad cósmica más compleja de lo que imaginaban…

Solo esperamos que haya ido bien y que el año que viene podamos disfrutar de nuevo de una segunda edición de esta Muestra que nos ha reunido de nuevo en Madrid para ver cine fantástico.

Crítica: ‘Una hija en Tokio’

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El mapa más difícil de descifrar no es el metro de Tokio, es el corazón de estos protagonistas

El cine europeo lleva décadas explorando el choque cultural como herramienta dramática, pero pocas veces lo hace desde una perspectiva tan íntima y silenciosa como la que propone ‘Una hija en Tokio’, el drama dirigido por Guillaume Senez y protagonizado por Romain Duris. A primera vista, su planteamiento podría recordar inevitablemente a ‘Wasabi’, la popular comedia de acción protagonizada por Jean Reno y escrita por Luc Besson. En ambos casos encontramos a un padre francés que viaja a Japón para reconectar con una hija a la que apenas conoce. Sin embargo, cualquier similitud termina ahí.

Lejos del tono desenfadado y caricaturesco de aquella película de principios de siglo, ‘Una hija en Tokio’ opta por un drama contenido, profundamente humano y marcado por la incomunicación emocional. La película narra la historia de Jay, un francés que lleva casi una década recorriendo las calles de Tokio en un taxi que ni siquiera es suyo mientras busca a la hija que perdió tras su separación. Cuando está a punto de desistir parece tener suerte y cree haberla encontrado, pero la joven no lo reconoce. Ese momento, aparentemente sencillo, sirve como detonante de una historia sobre la identidad, la paternidad y el peso de las diferencias culturales.

La propuesta de Senez no pretende ofrecer un relato de redención convencional. Más bien se construye como una observación paciente de un hombre que intenta recuperar un vínculo roto en un país cuya cultura y leyes parecen conspirar contra él.

Un choque cultural que condiciona cada gesto

Uno de los aspectos más interesantes de ‘Una hija en Tokio’ es la manera en que la película utiliza el choque cultural como elemento narrativo constante. No se trata solo de la distancia geográfica entre Francia y Japón, sino de un abismo emocional y social que condiciona cada interacción. La trama se inspira en una realidad jurídica japonesa poco conocida en Europa: en los divorcios, la custodia suele recaer exclusivamente en uno de los padres, el que primero se lleva al hijo/a, sin que exista un sistema de custodia compartida ni visitas garantizadas. Esta circunstancia ha generado miles de casos de padres y madres que pierden todo contacto con sus hijos, algo que el propio director investigó entrevistando a personas afectadas por esta situación.

Por otro lado, Senez evita caer en el exotismo fácil. La intención era clara: retratar un Japón cotidiano, casi invisible, lejos de la postal turística. Aparecen lugares conocidos como el cruce de Shibuya o el Shinjuku Golden-Gai, pero desde una perspectiva alejada de lo instagrameable. Esa decisión estética refuerza la sensación de aislamiento del protagonista. Tokio aparece como un espacio inmenso y críptico en el que Jay se desenvuelve con más soltura que dentro de sus propios sentimientos, por lo que no deja de sentirse fuera de lugar.

Esta mezcla entre la sensibilidad narrativa francesa y la introspección emocional japonesa produce un ritmo particular. La historia avanza despacio, a veces con una deliberada sensación de estancamiento. Pero ese tempo pausado forma parte del discurso de la película: reconstruir una relación rota no es algo que suceda de forma inmediata y el mapa para encontrar el camino correcto se antoja más difícil que el del metro de Tokio.

Romain Duris y la desesperación silenciosa de un padre

Si la película funciona emocionalmente es, en gran medida, gracias al trabajo de Romain Duris. El actor, conocido por títulos como ‘Los tres mosqueteros’ o ‘Esperando a Mister Bojangles’, demuestra una vez más que pertenece a ese grupo de intérpretes capaces de dominar registros muy distintos.

En ‘Una hija en Tokio’ su actuación es profundamente emocional. Duris compone a un hombre cansado, obstinado y vulnerable, atrapado entre su deseo de recuperar a su hija y las barreras culturales que le impiden hacerlo. El actor incluso tuvo que aprender japonés fonéticamente hablando para el papel, una preparación poco habitual en su carrera. Curiosamente, según contó el propio equipo del film, su pronunciación llegó a ser demasiado correcta para el personaje, por lo que tuvo que “desaprender” parte del idioma para sonar como un extranjero real.

Ese detalle resume bastante bien el espíritu de la película: todo en ella gira en torno a la idea de no encajar del todo. Jay vive en Japón desde hace años, pero nunca deja de ser un outsider, un gaijin. La desesperación de su personaje no se expresa mediante grandes explosiones dramáticas, sino a través de una resistencia casi obstinada. También se construye el personaje a través de la aparición de actores secundarios que han pasado previamente por las mismas fases que él.

Un drama sobre lo que nunca se puede recuperar del todo

‘Una hija en Tokio’ es una película sobre el tiempo perdido. Sobre esos vínculos familiares que, una vez rotos, jamás vuelven a reconstruirse exactamente igual. Guillaume Senez construye un drama que evita el sentimentalismo fácil y que apuesta por una mirada más realista sobre la paternidad, el desarraigo y la identidad cultural. Su fuerza reside precisamente en los pequeños momentos de conexión que surgen entre dos personas que deberían conocerse, pero que en realidad son casi extrañas.

En un mundo donde todo parece resolverse de manera inmediata, ‘Una hija en Tokio’ recuerda que ciertas heridas requieren años y a veces toda una vida para empezar a cicatrizar. En un panorama cinematográfico cada vez más dominado por narrativas frenéticas, la película de Senez apuesta por el silencio, la observación y la paciencia. Y en esa apuesta reside, precisamente, su mayor virtud.

Ficha de ‘Una hija en Tokio’

Estreno en España: 20 de marzo de 2026. Título original: Une part manquante. Duración: 98 min. País: Francia. Dirección: Guillaume Senez. Guion: Guillaume Senez, Jean Denizot. Música: Olivier Marguerit. Fotografía: Elin Kirschfink. Reparto principal: Romain Duris, Judith Chemla. Producción: Les Films Pelléas, Versus Production, France 2 Cinéma, RTFB, Proximus, VOO, BE TE, Savage Film. Distribución: A Contracorriente Films. Género: drama. Web oficial.

Crítica: ‘La cosa en la niebla’

Un viaje con gracia y misterio pero sin cinturón de seguridad a través de la ciencia ficción

Cuando nos sentamos en la butaca del cine para enfrentarnos a una ópera prima de un director, a menudo esperamos encontrarnos con un ejercicio de contención, un drama intimista o una historia que no arriesgue demasiado. Sin embargo, el director Chedey Reyes ha decidido que su carta de presentación en el largometraje sea exactamente lo opuesto. Con ‘La cosa en la niebla’, Reyes nos invita a abrocharnos los cinturones en un vuelo turbulento que esquiva a volantazos la prudencia narrativa. Encerrados en la cabina de un avión de pasajeros, nos sumergimos en una aventura que abraza el caos cósmico, el humor absurdo y el terror con una pasión desbordante que contagia desde el primer fotograma hasta los créditos finales donde han introducido unas siempre divertidas secuencias de tomas falasas.

Un despegue entre el homenaje pulp y el neón retro

Para entender la propuesta visual de esta cinta, hay que dejar los prejuicios estéticos del cine contemporáneo en la puerta de embarque. La película es una mezcla con sabor pulp y color retro lisérgico de las producciones fosforitas de ciencia ficción de los 60 y 70. Lejos de las paletas desaturadas y grises que inundan las superproducciones de hoy en día, aquí los colores estallan en la pantalla, creando una atmósfera alienígena, extraña e irreal.

Resulta interesante descubrir, buceando entre las curiosidades de su rodaje, que para lograr este entorno inmersivo sin caer en el aspecto plano del croma tradicional, el equipo rodó en Gran Canaria utilizando pantallas de tecnología LED, imitando el estilo Stagecraft tan popularizado por ‘The Mandalorian’. Al proyectar los fondos nubosos o interdimensionales en tiempo real, los rostros de Ismael, un piloto veterano interpretado con una vis cómica impecable por Martín Garabal, y Daniela, su atípica y novata copiloto a la que da vida Elena de Lara, se tiñen orgánicamente con esas luces vibrantes. A través de los cristales surge una amenaza que evoca directamente a los cómics clásicos sesenteros como ‘Mars Attacks’ o ‘Strange Tales’.

Más allá de John Carpenter: ecos de la ciencia ficción de culto

El título de la cinta es toda una declaración de intenciones. Cualquiera que ame el terror clásico sabe a qué maestro del terror se está invocando. Sin embargo, limitar la película a un simple tributo sería injusto. Aunque el propio título y muchos otros guiños recuerdan a películas de Carpenter como ‘They live’, a nuestra cabeza también vienen referentes más cercanos como ‘Perdidos’, ‘Fringe’, clásicos de la ciencia ficción cómica como ‘Men in Black’ o la actual ‘Pluribus’, rodada en buena parte también en Canarias. No quiero entrar en más detalles al respecto por no destriparos nada, pero espero que esos referentes susciten tanto vuestra imaginación como para comprar una entrada si os llegáis a cruzar con esta película.

El guion, firmado por Juan José Ramírez Mascaró, es un artefacto que asimila todas estas influencias y las destila en un formato claustrofóbico. Nos encontramos ante una narrativa que sabe combinar la tensión de la supervivencia a miles de pies de altura con las anomalías del estratosféricas. Los diálogos tienen una chispa y un carisma que lo protagonistas han sabido materializar, de tal modo que rápidamente nos enganchamos a su aventura.

La imaginación desatada como única regla de vuelo

Lo que verdaderamente convierte a ‘La cosa en la niebla’ en una experiencia divertida es su absoluta falta de complejos. Llega un momento en el que parece que puede salirte por donde sea, pero por donde sea en plan de términos fantásticos con cualquier tipo de giro o solución. Chedey Reyes y su equipo no tienen reparos en dar rienda suelta a la imaginación puramente de ciencia ficción, abandonando las pesadas ataduras del realismo para abrazar lo inverosímil.

Eso está divertido porque tanto guionista como espectador juegan con la trama según se va sucediendo. La película juega constantemente con la imaginación y con el conocimiento de fantástico del espectador. Cuando crees que la historia tomará la ruta predecible de un thriller de la aviación, te lanza a la cara una paradoja loca. Es evidente que no busca la verosimilitud científica, busca el impacto, la sorpresa y la pura diversión. En definitiva, ‘La cosa en la niebla’ es un billete de ida a otra dimensión que demuestra que, con atrevimiento, el cine de género puede volar por encima de cualquier expectativa.

PD: que los protagonistas vistan el mismo traje de tripulación que Robert Hays y Julie Hagerty en ‘Aterriza como puedas’ para mí ya es señal de que, a los autores no les importa el qué dirán y además tienen buen gusto.

Ficha de ‘La cosa en la niebla’

Estreno en España: 2026. Título original: La cosa en la niebla. Duración: 85 min. País: España. Dirección: Chedey Reyes. Guion: Juanjo Ramírez. Música: Fotografía: Teresa Ruano Santana. Reparto principal: Elena de Lara, Martín Garabal, Carla Miranda, Pablo Padrón, Paco Show. Producción: Barrios Producciones, Instituto del Cine Canarias, Jugoplástika. Distribución: por determinar. Género: comedia, ciencia ficción, terror. Web oficial.

Crítica: ‘Pioneras. Solo querían jugar’

Conecta con un presente que celebra lo que en el pasado se reprimía

Al leer la sinopsis de esta película inmediatamente me vino la cabeza el título de una serie reciente llamada ‘Las pelotaris 1926’, en la cual, se contaba la historia real de unas mujeres que fueron ninguneadas por su afán de pretender ser deportistas de élite y, por no ser hombres y sin tener en cuenta la relevancia internacional que alcanzaron ni el talento que realmente tenían, pasaron al olvido histórico. Con las pelotaris también estaba el hecho posterior de que el franquismo favorecía el mundo del fútbol frente a otros deportes que podían estar más vinculados con País Vasco y Navarra, pero no se llegó a tocar eso pues la serie no tuvo más temporadas. Con ‘Pioneras. Solo querían jugar’ si tenemos el elemento futbolístico, pero obviando eso, por comparativa gana esta película por goleada pues la serie citada, estrenada por SkyShowtime en 2024, cometía el tremendo error de transformar el relato, de usar los códigos errados, en concreto los de las telenovelas, con todos sus amoríos y giros melodramáticos que ello conlleva, destrozando así cualquier reivindicación y visibilización planteada.

Dirigida por Marta Díaz de Lope Díaz llega una película que usa el fútbol como campo de batalla simbólico. La película, ambientada en los años setenta y presentada en un formato 4:3 que refuerza su vocación de crónica de época, se inspira en hechos reales como el primer partido femenino disputado en Villaverde o aquel despropósito ridículo que contó con las folclóricas de la época. Desde el inicio se advierte que está “inspirada en hechos reales”, y no es un mero reclamo: la cinta se apoya en documentación histórica, rescatando también figuras de periodistas en la época que como Sara Estévez Urquijo a.k.a. Maratón, tuvieron que luchar contra lo establecido para ejercer la profesión que les gustaba.

Fútbol femenino y memoria histórica: más allá del deporte

‘Pioneras. Solo querían jugar’ no habla solo de fútbol femenino en la España tardofranquista y de la Transición; habla de un país encerrado en sus propios prejuicios. Si en ‘Las pelotaris 1926’ se insinuaba el olvido histórico de aquellas mujeres, aquí el balón es un espejo social. La directora, que ya había demostrado sensibilidad para retratar comunidades cerradas en ‘Mi querida cofradía’ y ‘Los buenos modales’, vuelve a explorar la fricción entre tradición y deseo de emancipación.

El deporte funciona como vehículo narrativo para retratar un machismo estructural que no se limita al vestuario. Hay insultos en la grada, burlas en la prensa, paternalismo institucional. Y, sin necesidad de subrayados discursivos, la película conecta con realidades que aún persisten: el odio en el deporte, el racismo que aflora en los estadios, las corruptelas que convierten la pasión en negocio. No es casual que hoy, tras los recientes éxitos de la selección española femenina, esta historia resuene con fuerza: el presente celebra lo que el pasado reprimía.

Como exentrenador de fútbol base femenino, puedo afirmar que la película acierta en la textura cotidiana: la precariedad de los entrenamientos, la incomprensión familiar, la mezcla de ilusión y vergüenza que muchas niñas han sentido al desafiar lo establecido. ‘Pioneras. Solo querían jugar’ entiende que el gesto de calzarse unas botas podía ser, en aquel contexto, un acto tan subversivo como necesario y evolutivamente inevitable.

Contención frente al melodrama: una decisión estética y política

Uno de los mayores aciertos del filme es su negativa a caer en la hipérbole. No convierte la reivindicación en catálogo de causas ni introduce subtramas forzadas para amplificar la agenda. No hay una acumulación de conflictos diseñados para arrancar aplausos fáciles. Esa sobriedad la distancia de productos como ‘Las chicas del cable’, donde la sobrecarga temática terminaba diluyendo la fuerza del relato.

Aquí no se instrumentaliza la identidad ni se introducen discursos impostados; se muestra la desigualdad con naturalidad, dejando que la injusticia hable por sí sola. Incluso el recurso al 4:3 no es un capricho estético, sino una forma de encuadrar a las protagonistas en un marco físico y simbólico más estrecho, acorde con las limitaciones que enfrentaban.

La película tampoco convierte a sus personajes masculinos en villanos unidimensionales. Hay ignorancia, hay desprecio, pero también hay contradicción y matices. Esa complejidad evita el panfleto y fortalece la dimensión humana de la historia. Porque, al final, ‘Pioneras. Solo querían jugar’ no es un alegato contra los hombres, sino contra una mentalidad que reprime a las mujeres. Si eres de los que se sienten cómodos con la mujer confinada al hogar (como ocurría hace apenas medio siglo), probablemente esta película te incomode y eso es precisamente parte de su valor y de tu problema.

Ficha de ‘Pioneras. Solo querían jugar’

Estreno en España: por determinar. Título original: Pioneras. Solo querían jugar. Duración: por determinar. País: España. Dirección: Marta Díaz. Guion: Marta Díaz, Zebina Guerra. Música: Fotografía: Maria Codina. Reparto principal: Daniel Ibáñez, Aixa Villagrán, Sofía de Iznájar, Bruna Lucadamo, Nora Otxoteko, Leire Aguiar, Lorea Carballo, Miriam Rubio. Producción: Cine365 Films, Ciudadano Ciskul, Crea SGR, ICAA, Movistar Plus+, Nadie es Perfecto, Pioneras la película, RTVE. Distribución: por determinar. Género: drama. Web oficial.

Crítica: ‘Línea de extinción’

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Una monster movie a rebufo de ‘Un lugar tranquilo’

‘Línea de extinción’ parte de una premisa que busca la originalidad dentro del marco de la ciencia ficción postapocalíptica. Sobre el papel resulta sugerente: la humanidad ha sido empujada a sobrevivir únicamente por encima de los 2400 metros sobre el nivel del mar. Esa cota marca el límite infranqueable para unas criaturas surgidas del subsuelo que han arrasado la civilización tal y como la conocíamos. El dato altimétrico no es una mera cifra decorativa, sino la regla fundacional de este nuevo orden mundial: por debajo, la muerte; por encima, una frágil supervivencia.

El proyecto viene avalado por los productores de ‘La purga’ y, sobre todo, de ‘Un lugar tranquilo’, referencia ineludible por su planteamiento: criaturas que emergen y fuerzan a los supervivientes a vivir bajo estrictas normas de comportamiento. De hecho, ‘Línea de extinción’ podría encajar sin demasiada fricción dentro del universo de ‘Un lugar tranquilo’, del mismo modo que en su día se especuló con la posible conexión entre ‘Un lugar tranquilo’ y ‘Cloverfield’. Sin embargo, donde aquellas destacaban por su tensión y su originalidad conceptual, aquí encontramos una propuesta más funcional que inspirada.

La cinta arranca con uno de los tópicos más sobados del cine de catástrofes: el niño con problemas respiratorios cuya medicación se ha agotado y su padre (Anthony Mackie) en busca de una solución. Este recurso, diseñado para forzar la salida del refugio y precipitar la acción, transmite una sensación de déjà vu que juega en contra del arranque. A ello se suma otro cliché: en el mismo enclave montañoso donde resisten los protagonistas se halla, casualmente, la única persona con capacidad real para investigar a las criaturas y ofrecer una posible solución. Se trata de una científica femenina (Morena Baccarin), con cuya presencia con personaje arisco pero a la vez intelectual, al menos se subvierte parcialmente la inercia habitual del género. La actriz que reincide en el terreno postapocalíptico tras su participación en las dos entregas de ‘Greenland’.

No obstante, aunque el filme supera su arranque y consigue desarrollarse de un modo entreteniendo, comete un error estratégico: aplaza la explicación sólida de la regla de los 2400 metros para una hipotética secuela declarada a través de una escena post-créditos. La altitud como barrera biológica o física es una idea demasiado atractiva como para dejarla en el aire. Ese aplazamiento debilita el cierre y refuerza la sensación de producto concebido con calculadora comercial en mano.

Lo mejor, las criaturas y los conflictos

El diseño de las criaturas es, sin duda, uno de los aspectos más estimulantes. Estas entidades recuerdan a una mezcla entre saltamontes gigantes y escarabajos acorazados, con escamas duras que evocan a un dragón mitológico. La textura y morfología transmiten amenaza física real, y hay momentos en los que la puesta en escena consigue exprimir esa cualidad insectoide para generar inquietud. Con esta película nos sucede lo mismo que con ‘Godzilla Minus One’, hay poco presupuesto para las imágenes generadas por ordenador pero se aprovechan los recursos y se juega bien desde el guión para que la amenaza parezca constantemente presente.

Por otro lado, el conflicto central se articula en torno a dos posturas enfrentadas: huir, recolectar y perpetuar una supervivencia precaria o arriesgarlo todo para investigar y hallar una solución definitiva. Este dilema dota al relato de una dimensión ética interesante. Los protagonistas no están unidos por una tensión romántica latente (otro alivio frente al automatismo de género), sino por una relación áspera, casi hostil, que añade fricción dramática. La convivencia forzada y la desconfianza mutua aportan una capa de realismo emocional que, por momentos, eleva el conjunto.

Aun así, la película se aproxima más en tono y ambición a ‘Skyline’ que a ‘Un lugar tranquilo’. Su presupuesto más contenido y su entrega sin complejos a la ciencia ficción pura la sitúan en un terreno donde prima la premisa espectacular sobre la sofisticación narrativa. Donde ‘Un lugar tranquilo’ convertía el silencio en dispositivo dramático y terrorífico y ‘Cloverfield’ explotaba la incertidumbre del fuera de campo, ‘Línea de extinción’ se limita a ejecutar una fórmula algo más conocida.

El propio director, George Nolfi, carga con una herencia creativa que aquí pesa más por contraste que por continuidad. Fue guionista en títulos con un denominador común, Matt Damon (‘El ultimátum de Bourne’, ‘Ocean’s Twelve’ o ‘Destino oculto’). En aquellas producciones brillaban la arquitectura narrativa, el ritmo y ciertos juegos de identidad o conspiración. En ‘Línea de extinción’ no hay rastro de esa complejidad estructural ni de esa chispa de sofisticación. La puesta en escena es correcta, pero raramente sorprendente.

Marketing, títulos y sensación de oportunidad desaprovechada

Si algo resume la experiencia de ‘Línea de extinción’ es la sensación de no estar ante una obra moldeada por imperativos de mercado, el hecho de ser una producción de no muy alto presupuesto nos refuerza esa impresión. Quizá por eso ha sido víctima de otro tópico, el cambio de título según qué país. El título original, ‘Elevation’, remitía de forma directa al elemento clave y no explicado de la historia: la altitud. En España se optó por ‘Línea de extinción’ y en Latinoamérica por ‘Criaturas: línea de extinción’, una decisión que evidencia la necesidad de subrayar explícitamente el componente monstruoso. Ese añadido semántico parece diseñado por departamentos de marketing ansiosos por justificar su presupuesto más que por respetar la sutileza conceptual del original.

Es una pena porque ‘Línea de extinción’ ofrece una premisa jugosa, un diseño de criaturas convincente y un conflicto moral interesante, pero no alcanza la tensión ni la originalidad de las obras a las que inevitablemente remite. Además es fácil que el espectador fan del género se enganche pues los protagonistas son harto queridos por la audiencia. Es un entretenimiento competente dentro del cine postapocalíptico, con destellos de potencial que quedan parcialmente lastrados por clichés narrativos y por la voluntad de dejar puertas abiertas a futuras entregas. En un panorama saturado de distopías y monstruos, eso puede ser suficiente para pasar el rato, pero no para trascender.

Ficha de ‘Línea de extinción’

Estreno en España: 6 de marzo de 2026. Título original: Elevation. Duración: 90 min. País: EE.UU. Dirección: George Nolfi. Guion: John Glenn, Jacob Roman, Kenny Ryan. Música: H. Scott Salinas. Fotografía: Shelly Johnson. Reparto principal: Anthony Mackie, Morena Baccarin, Maddie Hasson. Producción: Lyrical Media, Grinder Monkey, John Glenn Entertainment. Distribución: Tripictures. Género: ciencia ficción, terror. Web oficial.

Crítica: ‘¡La Novia!’

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Jessie Buckley y Christian Bale llenan la pantalla de amor y locura 

Una de las películas que más esperaba de este año. ‘La Novia’ llega para mostrarnos una historia bastante original, dentro de una historia ya conocida. Una mezcla de géneros que logra un gran entretenimiento y sin duda una gran puesta en escena.

Conocemos a un Frankenstein, deseoso de tener una novia, si, esto ya lo conocemos. Pero aquí no es él el protagonista. Antes conocemos a Ida, una joven que muere y revive de una manera salvaje y poderosa.

La película es romántica, es un drama, tiene música y bailes, tiene un poco de todo y sobre todo tiene una historia de descubrimiento.

Maggie Gillenhaal y su locura de atreverse con Mary Shelley

Además de dirigir, Maggie Gillenhaal decide hacer también el guion. Al igual que hizo con su ópera prima ‘La hija oscura’. Y que puedo deciros, lo hace bastante bien.

Hace una adaptación de esta novia de Frankenstein bastante punk, llena de ganas de vivir y de liarla y sobre todo con ganas de saber quien es y no subyugarse a un mundo que la quiere muerta.

Una historia donde los monstruos no lo son tanto como los que les persiguen, la base de Frankenstein sigue ahí, pero esta vez además con un fondo feminista en el que nos cuentan también una trama mafiosa. Esta trama, aunque tiene protagonismo, realmente queda tapada por la loca historia de amor que tienen estos dos monstruos y que sin duda, al menos para mí, es lo más importante de la película.

Actuaciones monstruosas

Ya sabemos que Jessie Buckley y Christian Bale son dos pedazo de artistas, pero es que aquí sorprenden y hacen dos papelones increíbles.

Christian Bale, sabemos que se adentra en cualquier cosa que le pidan, pero no os voy a negar que tenía mis dudas de verle como el Monstruo de Frankenstein, pero es que está increíble. Nos muestra bondad, ternura y también ese toque salvaje y destructor cuando es atacado.

Jessie Buckley está increíble como siempre. Este papel es una joya y ella lo representa de manera espectacular. Tiene dos papeles en la película, admito que no quiero hablar del primero ya que para mi ha sido una pequeña sorpresa y no quiero que os la perdáis. En ambos está fabulosa.

Junto a ellos tenemos a Penelope Cruz y Peter Sarsgaard. Con ellos me pasa lo contrario, su trama me pierde mucho y es que no me gustan mucho ni sus papeles ni sus actuaciones. Son sobrias y al final pasan a hacer que pierdas un poco el interés de lo que te están contando.

En cambio las actuaciones de Annete Bening y Jeannie Berlin, me han gustado mucho y sus personajes tan extraños y jugosos son de los mejores secundarios. Muy divertidos.

No todo es perfecto pero aun así merece la pena

A nivel técnico la cinta es bastante llamativa, con una banda sonora muy cuidada y una fotografía llena de detalles y colores vistosos, logran crearnos muchos estímulos y eso hace que la película sea muy rápida.

El montaje, quizás sea algo torpe en algunos momentos. No cuenta del todo bien que se podría la historia que tenemos de fondo y quizás por eso sea que como he comentado, se pierda un poco y no logre el interés que quizás la directora quería darle.

En general ‘La Novia’ me ha gustado mucho, creo que es una gran película en todo su conjunto, pese a que tiene alguna falla que otra. Pero es totalmente recomendable. Tiene una escena de baile que es un homenaje a ‘El Jovencito Frankenstein’, por supuesto ni con tanta guasa, pero que si utiliza su música. Es una cinta en la que nos muestran el amor hacia el cine y como éste puede calmar a un monstruo. No dudéis en acercaros al cine a verla y disfrutarla.  

Ficha de la película

Estreno en España: 6 de marzo de 2026. Título original: The Bride! Duración: 126 min. País: Estados Unidos. Dirección: Maggie Gyllenhaal. Guion: Maggie Gyllenhaal. Música: Hildur Guonadóttir. Fotografía: Lawrence Sher. Reparto principal: Jessie Buckley, Christian Bale, Peter Sarsgaard, Penélope Cruz, Annette Bening, Jake Gyllenhaal, John Magaro, Jeannie Berlin. Producción: Warner Bros. Distribución: Warner Bros. Género: Terror. Web oficial.

Crítica: ‘Septeno’

Porque en el oeste de España también hay antiguas tradiciones que dan para cine

La película ‘Septeno’, dirigida por Óscar Pérez, se presenta como un proyecto profundamente ligado a su tierra. Rodada en los parajes la Sierra de Francia donde nos encontramos pueblos como La Alberca, Miranda del Castañar o Mogarraz (territorio colindante con Las Hurdes, tierra otrora documentada antropológica y terroríficamente por Buñuel), la cinta es, en esencia, una producción salmantina de principio a fin. Incluso su cartel, obra del ilustrador Tomás Hijo, refleja ese espíritu artesanal y muy arraigado en lo local.

La historia bebe del imaginario del “folkhorror castellano” y de tradiciones profundamente enraizadas en la zona. En La Alberca, por ejemplo, cada noche se mantiene la figura de la Moza de Ánimas, que recorre las calles con su comitiva en honor a las Ánimas Benditas. Ese eco de creencias antiguas sirve como punto de partida para una narración donde se habla de normas que no deben romperse y de criaturas que regresan cada cierto tiempo. La advertencia es clara: hay noches en las que no conviene salir al bosque.

Tradición frente a progreso

Uno de los aspectos más interesantes de ‘Septeno’ es su planteamiento temático. La película sugiere un conflicto entre el avance del progreso representado por aquellos que viven en la gran ciudad y la supervivencia de las leyendas ancestrales, un tema que conecta con los pueblos casi abandonados hoy en día y el folk que cineastas como Paul Urkijo Alijo buscan reivindicar. Sin embargo, aquí el relato se apoya más en la invención que en una exploración profunda de las tradiciones reales.

El punto de partida resulta quizás inspirado por películas como ‘El laberinto del Fauno’: la España rural del franquismo como un escenario en el que la represión y las leyendas te siguen por igual. En ese contexto, la película deja entrever una reivindicación de la llamada España vaciada, esa geografía olvidada del oeste peninsular donde las historias sobreviven casi siempre entre líneas o en viejos escritos de paisanos con nostalgia.

Virtudes visuales y limitaciones narrativas

A nivel técnico, ‘Septeno’ deja sensaciones mixtas. La fotografía y el etalonaje funcionan correctamente, y las localizaciones, tanto naturales como rurales, aportan una atmósfera convincente. Los encuadres también demuestran cierta sensibilidad visual que ayuda a sostener el interés.

No ocurre lo mismo con otros apartados. El sonido resulta en ocasiones demasiado artificial y recurre a recursos muy explotados en el género (como los niños canturreando) que terminan restando fuerza al conjunto. Además, el desarrollo narrativo se queda corto: la idea inicial prometía más profundidad de la que finalmente se explora.

En conjunto, la película transmite un espíritu claramente amateur. Su tono recuerda por momentos a un reportaje alargado del programa ‘Cuarto Milenio’, con misterio rural y leyendas locales como eje central. Aun así, se percibe una intención sincera de poner en valor un territorio y un imaginario cultural que rara vez encuentran espacio en el cine.

Ficha de ‘Septeno’

Estreno en España: 2026. Título original: Septeno. Duración: 29 min. País: España. Dirección: Óscar Pérez. Guion: Óscar Pérez. Música: Aleix Losa. Fotografía: Luis Bascuñana. Reparto principal: Jordan Blasco, Agus de Cabo, Fernando Saldaña, Carolina Morocho, Alejandra Pérez, Ana del Pozo, Mario del Pozo. Producción: Reto Films. Distribución: Reto Films. Género: terror. Web oficial.

Crítica: ‘El mago del Kremlin’

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Interesante retrato del “Rasputín” de Putin

Hablar de ‘El mago del Kremlin’ supone partir de una paradoja: la película se presenta como adaptación de una novela histórica que, en realidad, es una ficción inspirada en hechos reales. Ese triple filtro (realidad, ficción literaria y reinterpretación cinematográfica) le resta de entrada cierta credibilidad documental que ya de por sí llega velada por el oscurantismo y la opacidad de la Rusia de Putin. Sin embargo, también le otorga libertad dramática. Lo que propone Olivier Assayas no es una crónica periodística, sino una disección moral del poder contemporáneo.

Inspirada en la novela de Giuliano da Empoli, la película articula el ascenso de Vladimir Putin a través de la figura de Vadim Baranov, trasunto evidente de Vladislav Surkov. En pantalla, Baranov es interpretado por Paul Dano, que compone un personaje frío, cerebral y magnéticamente ambiguo. Se le ha llamado el “Rasputín moderno”, y la comparación no es gratuita: no gobierna, pero susurrando al oído del poder modela el destino de un país.

La cinta funciona como una lección acelerada de historia reciente rusa, desde el caos postsoviético hasta la consolidación del Kremlin putinista. Y lo hace sin caer en el didactismo explícito, sino a través de una estructura narrativa fragmentada y retrospectiva.

Flashbacks y densidad política

Assayas apuesta por un thriller político de ritmo pausado y arquitectura compleja. La narración se despliega mediante múltiples flashbacks que, en ocasiones, contienen a su vez otros recuerdos insertados. Esta estructura en abismo podría haber resultado farragosa, pero la actualidad de los acontecimientos y la escasez de ficciones cinematográficas centradas en la trastienda del poder ruso sostienen el interés durante sus casi dos horas y media de metraje.

La acción física es secundaria frente a la batalla simbólica. No se trata de espionaje clásico, sino de ingeniería narrativa. Baranov diseña el concepto de “democracia soberana”, formulación ideológica que legitima un sistema formalmente democrático, pero profundamente centralizado y controlado, de hecho, se le conocía también como “El cardenal gris”. La película convierte ese término en eje dramático: ¿es la democracia una estructura institucional o un relato cuidadosamente administrado?

En este punto, el filme trasciende el caso ruso y se adentra en una reflexión más amplia sobre las autocracias contemporáneas. La manipulación mediática, la creación de oposiciones controladas y la fabricación de consensos aparecen como piezas de un tablero donde la verdad es moldeable. Los medios no son meros observadores, sino actores activos en lo que la película sugiere como planes maquiavélicos para alcanzar fines políticos o económicos.

Hay una secuencia especialmente elocuente que remite a la gestión del hundimiento del Kursk en el mar de Barents. La inacción política, el cálculo oportunista y el sensacionalismo mediático dialogan con resonancias contemporáneas que trascienden Rusia. Resulta inevitable que el espectador español detecte paralelismos con la gestión de crisis propias, donde la búsqueda de la verdad se diluye entre intereses cruzados.

Reparto al servicio del retrato de la autocracia

Aunque Alicia Vikander aparece como cabeza de cartel, su papel es más bien episódico y funcional. Sirve para iluminar algunas facetas íntimas de Baranov, pero no altera el eje narrativo. El verdadero protagonista es Paul Dano, cuya interpretación sostiene el peso moral e intelectual de la película. Su Baranov no es un villano caricaturesco, sino un estratega patriota convencido de que la estabilidad justifica la manipulación.

Como secundarios con verdadero peso dramático destacan Jude Law (en una composición contenida que evoca al propio Putin sin caer en la imitación grotesca) y Will Keen, cuyo personaje aporta contrapunto ideológico y mayor presencia en pantalla que la propia Vikander. Junto a ellos el rodaje recrea con meticulosa fidelidad despachos y ambientes del Kremlin en localizaciones europeas, evitando filmar en Rusia por razones obvias. El resultado es un retrato de una Rusia edificada a través de actos violentos, no siempre bélicos ni explícitos, pero sí estructurales: violencia simbólica, institucional y narrativa. Evidentemente están los conflictos de Crimea y la guerra en Ucrania que planean sobre la historia como consecuencia lógica de un sistema donde el relato precede a la realidad.

‘El mago del Kremlin’ puede incomodar. Es probable que escueza en determinados círculos rusos, y cuesta imaginar a Putin asistiendo a una proyección privada. Pero más allá de su dimensión geopolítica, la película funciona como advertencia universal: cuando la verdad se convierte en herramienta, la democracia deja de ser un sistema y pasa a ser una escenografía. Propone es una mirada lúcida y densa sobre el poder contemporáneo. Y en ese terreno, ‘El mago del Kremlin’ no es solo un thriller político, sino un espejo incómodo de nuestro tiempo.

Ficha de ‘El mago del Kremlin’

Estreno en España: 6 de marzo de 2026. Título original: Le Mage du Kremlin. Duración: 156 min. País: Francia. Dirección: Olivier Assayas. Guion: Emmanuel Carrère, Olivier Assayas. Fotografía: Yorick Le Saux. Reparto principal: Jude Law, Paul Dano, Alicia Vikander, Tom Sturridge, Jeffrey Wright. Producción: Curiosa Films, Gaumont, France 2 Cinema, Tribune Pictures, LB Entertainment. Distribución: DeAPlaneta. Género: suspense. Web oficial.

Crítica: ‘El último vikingo’

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Fábula nórdica, cruel y sorprendentemente tierna

Anders Thomas Jensen lleva años demostrando que la comedia negra escandinava no es un simple ejercicio de provocación, sino una herramienta quirúrgica para diseccionar la culpa, el duelo y la violencia cotidiana. En ‘El último vikingo’, el director danés vuelve a apoyarse en ese humor incómodo que provoca carcajadas y a veces inseguras, para luego obligar al espectador a empatizar con unos personajes que no viven ni de lejos una comedia. No es casual que el filme esté protagonizado por Mads Mikkelsen (‘Otra ronda’) y Nikolaj Lie Kaas (‘Los casos del departamento Q’), dos intérpretes que ya han demostrado con él, especialmente en ‘Jinetes de la justicia’, una capacidad excepcional para moverse entre la farsa y el drama sin que se note la costura.

La premisa parece salida de un chiste cruel contado en un bar de carretera: un botín enterrado en paradero desconocido, escondido por el hermano de un ladrón con problemas de salud mental que se cree un Beatle y que se pasa la vida robando perros a los vecinos. Jensen abraza lo grotesco desde el primer minuto. Cada elemento absurdo no está ahí para despistar, sino para preparar el terreno emocional. Como en muchas canciones de The Beatles, aparentemente luminosas, pero con letras sorprendentemente duras, la película disfraza su mensaje con un barniz de humor constante y situaciones surrealistas que esconden una verdad mucho más amarga.

‘El último vikingo’ funciona, en esencia, como un road trip de entendimiento fraternal. El viaje físico es también un desplazamiento moral: dos hermanos obligados a convivir con sus errores, sus resentimientos y una herencia emocional imposible de enterrar, por mucho que uno se empeñe incluso de manera inconsciente. Jensen no juzga a sus personajes, los observa con una mezcla de ironía y compasión que resulta profundamente incómoda.

Mads Mikkelsen y Nikolaj Lie Kaas: química y dolor

Uno de los grandes aciertos del filme es volver a reunir a Mads Mikkelsen y Nikolaj Lie Kaas bajo la batuta de Jensen. Su química no es explosiva pero si palpable y eso que ambos personajes están condenados a los desencuentros y el enfrentamiento constante. Mikkelsen aporta esa gravedad natural que convierte su frialdad en contención emocional. Lie Kaas, por su parte, encarna a un personaje vil y desesperado, un hombre que se refugia en la posibilidad de salvar el pescuezo a través de una remota posibilidad de recuperar el dinero. El actor interpreta bien esa situación entre la espada y la pared limitada por un cariño fraternal frágil.

Jensen utiliza el humor como anestesia temporal. Reímos ante situaciones que, en otro contexto, serían directamente trágicas: la violencia, el abandono, la incapacidad de comunicarse entre hermanos. Esa risa es clave para que el golpe posterior sea más contundente. Cuando el drama emerge sin aviso, lo hace sin música subrayando la emoción ni discursos explicativos. Simplemente está ahí, como una constatación brutal de que el dolor no desaparece por reírse de él.

Una moraleja incómoda: el cuento nórdico y la herencia de la violencia

La estructura circular del filme, con un cuento narrado al principio y al final, refuerza su condición de fábula retorcida. Quizá, como suele decirse, haya que ser nórdico para aceptar sin reservas la moraleja que propone ‘El último vikingo’. No hay redención fácil ni aprendizaje luminoso. La conclusión es truculenta, estremecedora y deliberadamente ambigua, como si Jensen se negara a ofrecer consuelo al espectador.

Aquí reside la fuerza (y también la incomodidad) de la película. ‘El último vikingo’ no pretende gustar a todo el mundo. Su humor es áspero, su visión del ser humano profundamente pesimista, y su mensaje final deja un poso inquietante. Pero precisamente por eso resulta coherente con la filmografía de su director. Jensen vuelve a recordarnos que la risa puede ser una forma de violencia, y que la familia, lejos de ser un refugio, puede convertirse en un campo de minas emocional.

En última instancia, la película plantea una pregunta incómoda: ¿Cómo tratamos a esas personas que se sienten en una realidad distinta a la nuestra? La respuesta del director de ‘El último vikingo’ es empática, pero altamente radical.

Ficha de ‘El último vikingo’

Estreno en España: 6 de marzo de 2026. Título original: Den sidste viking. Duración: 116 min. País: Dinamarca. Dirección: Anders Thomas Jensen. Guion: Anders Thomas Jensen. Música: Jeppe Kaas. Fotografía: Sebastian Blenkov. Reparto principal: Mads Mikkelsen, Nikolaj Lie Kaas, Søren Malling, Sofie Gråbøl, Nicolas Bro. Producción: Zentropa Entertainment, Film i Väst, FilmFyn, TV2, The Danish Film Institute Archive. Distribución: Avalon. Género: drama, comedia. Web oficial.

Crítica: ‘Scream 7’

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Más salvaje que nunca

Regresa la saga Scream, después de todo lo acaecido en Nueva York, volvemos a la vida de Sidney, como amante esposa y madre viviendo en un pueblo con una vida tranquila. Bueno, no tan tranquila, siendo madre de una joven adolescente que no comprende nada. Además se le complica todo al volver a tener llamadas de alguien que pensaba que estaba muerto.

No puedo negaros que ‘Scream 7’ me ha gustado, me he divertido muchísimo y he disfrutado como una enana viendo como cada asesinato era más original. Además de volver a ver a este patoso y tan humano asesino que pese a ser victorioso en casi todos sus asesinatos, recibe leches por todo lados.

Guionista y director

Después de sus idas y venidas en la saga, Kevin Williamson, guionista de ‘Scream’, ‘Scream 2’ y ‘Scream 4’, regresa de nuevo esta vez también como director. Y que deciros, que me alegro del resultado. Lo ha hecho bastante bien, logrando engañarnos y plasma con pelos y señales todas las macabras muertes que le pasan por su cabeza.

Y es que Scream 7, tiene muertes muy imaginativas, algunas hasta muy de serie Z, dándonos gore totalmente gratuito y sin necesidad. Pero que ha hecho las delicias de la sala de cine.

Pero no quita que ‘Scream 7’ sea una gozada desde el principio y que no pare de pegarnos sustos tontos, adolescentes pesados y estereotipados y por supuesto, a nuestra gran reina pegando tiros por todos lados.

Las sagas de unen y tenemos reparto de todas las películas

Regresa la gran Neve Campbell a esta saga que tanto la echaba de menos. Y sí, vuelve de manera diferente, más tranquila y llena de un poquito de paz. Pero como todo no puede durar, esta tranquilidad dejara de estar ahí por culpa de antiguos temores.

En el reparto volveremos a ver caras conocidas como Courteney Cox, con su peculiar papel de la gran Gale Weathers. También vuelven Jasmin Savoy Brown y Mason Gooding, al igual que en las dos anteriores películas, con sus personajes tan divertidos.

Mckenna Grace, Anna Camp, Asa Germann, Celeste O’Connor, Sam Rechner son las nuevas caras que esta cinta nos trae. Y por supuesto Isabel May, que da vida a la hija de Sidney. Y sin duda lo hace bastante bien. No quiero comentar más, pero tendréis pequeñas sorpresitas durante el visionado, que sin duda es mejor verlo que leerlo.

Conclusiones

Como os he comentado, la película me ha gustado mucho, el ritmo es muy bueno y no nos deja descansar apenas. Algo que logra que la película parezca más corta de lo que es y que disfrutemos con cada segundo.

Por ponerle una pega, admito que el desenlace no me ha terminado de entusiasmar. Está claro que todos nos montamos nuestra propia película en la cabeza y sin duda la mía era muy diferente, pero, no es culpa de Kevin Williamson y el nos ha dado su versión y su película. Así que como os digo, por ponerle alguna pega, pero sin duda, solo puedo decir, que vayáis a verla y la disfrutéis. Ya que realmente merece la pena.

 Ficha de ‘Scream 7’

Estreno en España: 27 de febrero de 2026. Título original: Scream 7. Duración: 114 min. País: EE. UU. Dirección: Kevin Williamson. Guion: Kevin Williamson, Guy Busick. Música: Marco Beltrami. Fotografía: Ramsey Nickell. Reparto principal: Neve Campbell, Courteney Cox, Isabel May, Jasmin Savoy Brown, Mason Gooding, Anna Camp, Joel McHale, Mckenna Grace, Michelle Randolph, Jimmy Tatro, Asa Germann, Celeste O’Connor, Sam Rechner, Ethan Embry, Tim Simons, Mark Consuelos. Producción: Paramount Pictures, Outerbanks Entertainment, Project X Entertainment, Radio Silence Productions, Spyglass Media Group. Distribución: Paramount Pictures. Género: terror. Web oficial.