Crítica: ‘Little Amélie’

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Crítica

La belleza de descubrir la vida a través de los ojos de una niña

Que película tan bonita es ‘Little Amélie’. Como representa la inocencia de la infancia, el paso obligado a comprender cosas que no quieres, llorar las despedidas y también aceptarlas. Visualmente es preciosa y llena de colores. Y la pequeña locura que es meterse en los recuerdos de la gran Amelie Nothomb.

Quién es Amélie

Una niña belga nacida en Japón nace sin ninguna necesidad de mostrar sus sentimientos, ninguno de ellos. De repente todo cambia de la noche a la mañana y empieza a descubrir el mundo gracias a su niñera Nishio-san.

Un viaje lleno de color, de diferentes sensaciones, ternura, delicadeza, emotividad, tristeza, alegría. Todo ello a través de una niña que está comenzando a vivir y a descubrir lo maravilloso de la vida.

La cinta adapta la novela autobiográfica Metafísica de los tubos de Amélie Nothomb. En la que nos cuenta sus recuerdos de su infancia en Japón. La famosa escritora ha vivido en un sinfín de lugares del mundo dada la profesión de su padre, que era diplomático. Amélie Nothomb sin duda percibe el mundo de una manera maravillosa. Se nota que siente de manera extrema, tanto lo bueno como lo malo y es fascinante su manera de contar historias.

Dirección de la película

Los directores ya nos deleitaron en 2015 con una preciosa historia de animación, ‘El Principito’ (aquí nuestra crítica). Liane-Cho Han Jin Kuang y Maïlys Vallade, logran despertarnos tanto amor con esta película. Una cinta de 77 minutos que tardaron 7 años en crear.

Una ternura que se logra con todo lo que vamos viendo en pantalla, que es una explosión de colores por todos lados. También nos llevan las diferencias culturales y los antiguos rencores a través de simplemente el cambio de vestimentas y decoraciones de las casas.

La animación me parece tan preciosa, es muy sencilla, sin grandes detalles, colores bastante planos sin apenas difuminados, algo que la hace muy fácil de ver y que simplemente necesites estar atenta a lo que cuenta y por supuesto, como digo, a la cantidad de color que hay.

No todo es la animación

Además, por supuesto del guion de la cinta, tenemos una música increíble de la mano de Mari Fukuhara, que es magnífica. Super tranquila, relajante como los paisajes que vemos en los jardines japoneses de la cinta.

Una manera más de adentrarnos en esta cinta tan sensorial, que hace el visionado una verdadera experiencia.

Conclusiones

No puedo deciros más, solo id a verla, disfrutadla. A mi se me encogió un poquito el corazón y la verdad que representa muy bien esa infancia, esos descubrimientos y también esas decepciones. Una película preciosa que sin duda no debéis perderos. Por supuesto, está en la carrera de los Oscar y aunque lo tiene difícil, creo que sería una gran ganadora.

 

Ficha de la película

Estreno en España: 20 de febrero de 2026. Título original: Amélie et la Métaphysique des tubes. Duración: 77 min. País: Francia. Dirección: Mailys Vallade, Liane-Cho Han Jin Kuang. Guion: Liane-Cho Han Jin Kuang, Eddine Noël, Aude Py, Maylis Vallade. Música: Mari Fukuhara. Reparto principal: Loïse Charpentier, Victoria Grosbois, Yumi Fujimori, Cathy Cerca, Mark Arnaud, Laetitia Coryn, Haylee Issenbourg, Isaac Schoumsky. Producción: Maybe Movies, IKKI Films, 2 Minutes France Télévisions, Puffin Picture, 22D Music. Distribución: Selecta Visión. Género: Drama. Web oficial.

Crítica: ‘La maldición de Shelby Oaks’

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Crítica

Buena dosis de terror

Sorpresitas en el Festival de Sitges tenemos todos los años, y ‘Shelby Oaks’ es una de ellas. Una película pequeñita, que aprovecha muy bien todos sus recursos y logra mantener la tensión durante toda la cinta, y eso, os puedo decir, que no siempre es fácil.

Desapariciones en Shelby Oaks

Una mujer busca desesperadamente a su hermana, después qué esta y sus amigos desaparecieran mientras grababan un programa para youtube sobre los misterios en una aldea abandonada.

Premisa sencilla, ninguna complicación, como digo, los recursos bien utilizados, vídeos de youtube, cintas encontradas con material bastante sensible y sustos bien resueltos. La verdad que es una película que utiliza muy bien sus fondos borrosos y la oscuridad para mostrarnos figuras que no deberían de estar ahí.

Chris Stuckmann de crítico a director

Una de las grandes curiosidades de la película es sin duda su director, Chris Stuckmann, es uno de los críticos más populares de Youtube con más de dos millones de seguidores. Gracias a Kickstarter consiguió financiar su película además de la ayuda del gran Mike Flanagan, productor ejecutivo de ‘La maldición de Shelby Oaks’. Por lo que ha contado en diferentes entrevistas, la película es bastante personal y sin darse cuenta plasmó sentimientos que sintió durante su infancia.

El director nos cuenta como a partir de un especial de Halloween que estaba grabando con su mujer, salió esta idea y poco a poco la cosa fue más allá, hasta que ‘La maldición de Shelby Oaks’ se convirtió en la película de terror con mayor financiación de la historia de Kickstarter. En su canal de youtube podéis ver ‘Detrás de las cámaras’.

Reparto de la cinta

Sarah Durn, encargada de dar vida a Riley, la chica desaparecida, representa perfectamente la fragilidad que tiene su personaje. Una mirada inocente y llena de secretos. Me parece que aunque breve, hace un papel estupendo.

Su hermana Mia, una mujer fuerte y con la convicción de que su hermana sigue viva en algún lugar del mundo. Camille Sullivan está fabulosa y sufres con ella todo lo que va ocurriendo. Como en todas las películas de terror, hay decisiones que quizás no logras entender, como no enseñar pruebas a la policía… pero sabemos que este tipo de cosas siempre ocurren y simplemente tienes que fluir y seguir viendo la película.

En el resto del reparto encontramos a Mason Heidger, Joe Quinn, Mariah Burks, Rebecca DeMarco, C.L. Simpson, Caisey Cole, Anthony Baldasare o Michael Beach.

Terror en la oscuridad

Sin duda uno de los grandes aciertos es la fotografía, fea y oscura. Con apenas detalles directos y con mucho fondo donde encontrar cosas. Además la atmósfera tan tenebrosa también la logra estando de día, gracias a los lugares abandonados que visitan. Una feria abandonada o una gran cárcel que pone los pelos de punta, no hace falta que haya nada terrorífico en su interior que solo estando allí sientes que no estás solo.

La escena de la cárcel está rodada en Mansfield Reformatory, en Ohio y buscando imágenes de día del lugar, sigue dando repelús. Lo hemos visto en ‘Cadena Perpetua’ o ‘Air force One’

Conclusiones de la cinta

La película es una gozada, se pasa rápido y la está muy bien contada. A través de entrevistas con Mia, con los vídeos que vamos viendo del canal de youtube Rilley y sus amigos, vamos descubriendo todo el misterio y aun así sigue habiendo alguna que otra sorpresa. Así que no dudéis en acercaros al cine y disfrutad ‘La maldición de Shelby Oaks’.

 Ficha de la película

Estreno en España: 20 de febrero de 2026. Título original: Shelby Oaks. Duración: 99 min. País: Estados Unidos. Dirección: Chris Stuckmann. Guion: Chris Stuckmann. Música: Aaron J. Morton. Fotografía: Andrew Scott Baird. Reparto principal: Camille Sullivan, Sarah Durm, Robrin Bartlett, Emily Bennett, Brenna Sherman, Brendan Sexton III, Michael Beach. Producción: Paper Street Pictures, Intrepid Pictures, Title Media. Distribución: DeAPlaneta. Género: Terror. Web oficial. 

Crítica: ‘El agente secreto’

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La memoria y la paranoia se convierten en fantasmas del pasado

Hay películas que se limitan a recrear un periodo histórico y otras que lo convierten en un organismo vivo, incómodo y contradictorio. ‘El agente secreto’, dirigida por Kleber Mendonça Filho, pertenece claramente al segundo grupo. Ambientada en el Brasil de 1977, en plena dictadura militar, la cinta mezcla thriller político, crónica costumbrista y estudio psicológico en una combinación que no siempre es cómoda, pero sí profundamente sugestiva.

No soy precisamente defensor de ‘Bacurau’, aquella celebrada fábula distópica que Mendonça codirigió con Juliano Dornelles. En ese caso, quizá la parsimonia del planteamiento o el pulso compartido me dejaron fuera. Sin embargo, aquí el cineasta parece más rítmico y mejor planificado. O quizá simplemente este proyecto conecta mejor con mi sensibilidad. Sea como fuere, ‘El agente secreto’ confirma que Mendonça es un narrador que sabe tensar la realidad hasta convertirla en amenaza.

La película ha apuntado alto en la temporada de premios: cuatro nominaciones al Oscar y triunfadora con dos Globos de Oro (mejor actor y mejor película de habla no inglesa) han colocado la producción brasileña en el radar internacional. Pero más allá del ruido industrial, lo que interesa es el resultado artístico.

Brasil 1977: algo más que fútbol, carnaval y sexo libre

La acción se sitúa en 1977, cuando Brasil aún vivía bajo la dictadura militar instaurada tras el golpe de 1964. Mendonça no filma el régimen desde el despacho de un general ni desde una sala de torturas; lo hace desde la vida cotidiana. Fútbol en las calles, sexo en los edificios gubernamentales, carnavales hasta en la sopa, policías que parecen más preocupados por el control informal del barrio que por el orden institucional. Ese contraste es clave.

El protagonista, interpretado por Wagner Moura, regresa a Recife con un pasado ambiguo. Moura, a quien disfruté especialmente en ‘Civil War’ de Alex Garland, compone aquí un personaje aparentemente vulnerable: mirada baja, gestos contenidos, un hombre que parece huir más que enfrentarse. Sin embargo, pronto percibimos que algo oculto late bajo esa superficie.

El guion introduce múltiples elementos en suspense: un pasado oculto, relaciones cruzadas, una pierna humana hallada dentro de un tiburón varado… A ello se suman saltos temporales cada vez más frecuentes que fragmentan la narrativa sin romperla. No estamos ante un thriller lineal, sino ante un rompecabezas moral que explora la memoria colectiva. La sensación constante es que cualquier gesto trivial puede tener implicaciones políticas.

Mendonça toma detalles reales del periodo (la vigilancia, la infiltración, la normalización del miedo) para construir una ficción que bien podría haber ocurrido. No se basa en un caso concreto documentado, pero el clima es históricamente verosímil. Esa verosimilitud es la que convierte la película en algo más que un ejercicio estilístico.

Un thriller con costumbrismo y un desvío casi fantástico

Uno de los mayores logros de ‘El agente secreto’ es su capacidad para mezclar géneros. Hay suspense, sí, pero también observación social. Las conversaciones domésticas, los trayectos en coche, las celebraciones populares… todo está filmado con una calma que recuerda que la dictadura no se vivía únicamente en los centros de detención, sino en la respiración diaria de la ciudad.

En ese tejido realista aparece un breve pasaje fantástico, casi absurdo, que descoloca. Es una escena mínima, pero rompe la lógica interna durante unos minutos. Su tono remite más al absurdo de Quentin Dupieux que al propio Mendonça. No desvela la trama, pero sí introduce una fisura irónica, como si el director quisiera recordarnos que la historia también puede ser una construcción delirante o como si la imaginación fuese la última vía de escape para el pueblo.

Entre las curiosidades que circulan en torno a la producción está el hecho de que este es el último papel de Udo Kier a falta del estreno de ‘The Ark: An Iron Sky Story’. Su aparición añade una capa espectral al conjunto. Su presencia es breve, sin duda un cameo tras su trabajo en ‘Bacurau’, pero como siempre deja huella y tiene detalles propios de la filmografía habitual del actor.

‘El agente secreto’ no es una película complaciente. Exige atención, tolerancia a la ambigüedad y disposición a habitar zonas grises. Pero en esa incomodidad reside su fuerza. Mendonça no ofrece héroes claros pero quizá si villanos caricaturescos. Ofrece sobre todo un país atrapado entre la fiesta y el miedo, entre el carnaval y la sospecha. Quizá llegar hasta el Oscar sea demasiado, pero la madurez de su relato es indudable.

Ficha de ‘El agente secreto’

Estreno en España: 20 de febrero de 2026. Título original: O agente secreto. Duración: 158 min. País: Brasil. Dirección: Kleber Mendonça Filho. Guion: Kleber Mendonça Filho. Música: Mateus Alves, Tomaz Alves de Souza. Fotografía: Evgenia Alexandrova. Reparto principal: Wagner Moura, Gabriel Leone, Maria Fernanda Cândido, Hermila Guedes, Alice Carvalho, Udo Kier. Producción: CinemaScópio Produções, MK Productions, ONE TWO Films, Lemming Film, Arte France Cinéma, MK2 Films, Ad Vitam, Rotor Film, Netflix. Distribución: Elástica, La aventura. Género: suspense. Web oficial.

Crítica: ‘Greenland 2’

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La supervivencia como legado y no como victoria

Ric Roman Waugh sitúa ‘Greenland 2’ cinco años después del impacto que tenía lugar en la primera película. El trauma familiar de los Garrity ha quedado atrás, no porque se haya olvidado, sino estamos en un mundo que ya no concede treguas las rencillas personales o sentimentales. La civilización, tal y como la conocíamos, es ahora una suma de enclaves precarios, rutas migratorias improvisadas y decisiones morales que se toman con el estómago vacío. El arranque recuerda a la lógica opresiva de ‘Silo’ y ‘Fallout’: comunidades que sobreviven a duras penas bajo tierra, con un exterior que es amenaza constante. Pero Waugh no tarda en acelerar el pulso y convertir esa premisa en una carrera perpetua, más cercana a ‘Into the night’ o incluso a la concatenación de catástrofes de ‘2012’, aunque con una escala más humana y menos proclive al espectáculo vacío.

Groenlandia (Greenland, para quienes aún confunden geografía con campaña electoral) se erige como espacio simbólico y físico. Resulta imposible no sonreír con la casualidad de este estreno y las ominosas pretensiones de un Trump que quiere anexionarse la isla como si fuera un solar inmobiliario: aquí, la única anexión posible es la del ser humano a un entorno que no le pertenece. Maremotos repentinos, tormentas radiactivas, aire tóxico y una escasez de recursos que convierte cada desplazamiento en un riesgo calculado conforman un paisaje donde el enemigo no siempre es el clima; a menudo es el propio hombre, reducido a su versión más primaria cuando la ley se diluye.

Waugh y Butler: una alianza creativa basada de la acción a la contención

La relación entre Ric Roman Waugh y Gerard Butler vuelve a ser el eje que sostiene el proyecto. No es casualidad: su colaboración previa ha demostrado que ambos comparten una visión del cine de catástrofes anclada en el realismo emocional, lejos del histrionismo y las proclamas patrióticas, pero con pequeñas dosis de acción. Butler interpreta de nuevo a un protagonista que no es héroe por convicción, sino por necesidad. No hay discursos grandilocuentes ni banderas ondeando al viento; ‘Greenland 2’ renuncia conscientemente a las “americanadas” típicas del género para centrarse en algo más universal: sobrevivir, migrar y, si es posible, prosperar.

Waugh insiste en un tono sobrio, casi áspero, que conecta con la crítica que ya planteaba ‘Greenland: El último refugio’: la catástrofe no como excusa para la épica, sino como espejo de nuestras fragilidades. El ecologismo aparece de manera insinuada, nunca subrayado con rotulador fluorescente. El meteorito fue un agente externo, sí, pero su carácter destructivo dialoga de forma evidente con la capacidad humana para deteriorar el planeta. Es una metáfora pasajera, integrada en la acción, que gana fuerza precisamente por no imponerse.

Aventuras encadenadas y un final con ecos simiescos

‘Greenland 2’ es, en esencia, una aventura de huida constante. Cada refugio es provisional y cada destino, incierto. La película encadena peligros con eficacia narrativa, manteniendo la tensión sin caer en la reiteración. Hay momentos en los que la puesta en escena roza el survival puro, con decisiones que pesan más que los efectos visuales. Y cuando llega el desenlace, Waugh opta por un cierre que recuerda poderosamente a una de las últimas entregas de ‘El planeta de los simios’: tanto por lo que muestra como por lo que sugiere. Un nuevo comienzo ambiguo, casi melancólico, donde la esperanza no es una promesa grandilocuente, sino una posibilidad frágil.

Quizá el mensaje más persistente de la película sea el más sencillo: pese a todo el deterioro, la Tierra se las arregla para conservar zonas verdes. Entre la toxicidad del aire y las ruinas de lo que fue, brota la vida. No como consuelo fácil, sino como recordatorio incómodo de que el planeta no necesita al ser humano para regenerarse; somos nosotros quienes necesitamos aprender a convivir con él. En ese equilibrio precario, ‘Greenland 2’ encuentra su identidad y justifica su existencia más allá de la secuela obligada.

Ficha de Greenlan 2

Estreno en España: 20 de febrero de 2026. Título original: Greenland 2: Migration. Duración: 98 min. País: EE.UU. Dirección: Ric Roman Waugh. Guion: Chris Sparling, Mitchell LaFortune. Música: David Buckley. Fotografía: Martin Ahlgren. Reparto principal: Gerard Butler, Morena Baccarin, Roman Griffin Davis. Producción: Anton, CineMachine Media Works, G-BASE, STX Entertainment, Thunder Road Pictures. Distribución: Diamond Films. Género: aventura, ciencia ficción. Web oficial.